Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 936 - Ver ahora
Transcripción completa

Nos dan permiso para publicar la identidad de Ramiro Infante.

Hay que distribuir su fotografía, aunque sea antigua,

a todos nuestros agentes y solicitar la colaboración ciudadana.

Menos mal que tu hermana ha aceptado que trabaje en la mensajería.

-Me ha extrañado, no es habitual que diga que sí a la primera.

-¿Quién era la mujer que estaba con Beatriz?

-Pues no lo sé,

la vi una vez con Eva y otro par de veces con Bea,

pero no sé.

-¿Queréis decirme quién me atacó precisamente allí?

Ramiro Infante.

El padre de Lucas. Está vivo.

Un mensaje para nosotros.

"Mataré al asesino de mi hijo.

Sé que estás en Distrito Sur".

(Música emocionante)

(Puerta)

Eva, ¿qué tal? Pasa, por favor.

Antes que nada, disculpa si te he pedido que vengas

a estas horas, te agradezco que hayas venido tan temprano.

-Tranquilo.

-¿Qué tal ha ido todo por aquí?

¿Os las habéis apañado bien sin mí estos días?

-Pero si han sido dos días.

Aunque no te lo creas, el mundo sigue girando sin ti.

-Ya.

Supongo que entonces no habéis tenido ningún problema.

-¿En Francia bien? -Sí, todo bien.

Quedé con este hombre, estuvimos charlando.

Bueno, quedamos a comer, se alargó la sobremesa,

nos entendimos perfectamente

e incluso hubo algunos ratos bastante divertidos, la verdad,

pero bueno, ya está cerrado ese asunto.

-¿Cómo se llama él?

-Ese es un detalle que creo que a ti no te importa.

Tú no me das los nombres de tus clientes, ¿no?

Deja que yo me reserve los nombres de los contactos

de la ruta del sur.

-¿De confianza?

-De total y absoluta confianza

y está totalmente dispuesto a darnos cobertura en el paso de los camiones

por Francia.

Nos va a salir un poco más caro que el anterior contacto, pero bueno,

la cobertura que nos dará y la seguridad va a ser mayor.

-Bueno.

La ruta vuelve a estar operativa. -Al 300%.

Ya estás tardando en llamar a Hariri porque, según tengo entendido,

hay que hacer un pedido grande. Si no me equivoco, me dijiste

que había un par de clientes esperando

a que todo estuviese colocado

para hacer un buen pedido de mercancía.

-Los hay. -¿Sí?

¿Puedo ver ese pedido? Si es que lo tienes ahí.

Si me tengo que encargar de la seguridad del transporte

de la mercancía, debo saber exactamente

qué estoy transportando, ¿no te parece?

-Gracias.

(CARRASPEA)

(Música de tensión)

Bueno, muy bien.

Es un pedido bastante grande para empezar, ¿no?

(ASIENTE)

-Por eso quiero cerrar bien las condiciones con los clientes.

Es mucho dinero el que hay en juego.

-Pero no tardes mucho porque nos conviene también cerrar

ese negocio cuanto antes.

-Tardaré lo que tenga que tardar.

-Espera, Eva, porque si te he pedido que vinieras es porque también

te quería comentar otra cosa.

¿Qué ha pasado finalmente con esa amiga vuestra que tenéis?

Esa tal... Lucía Filguero.

¿Sigue por aquí por Madrid o se ha ido ya?

-Sigue por aquí por Madrid.

La quería tener cerquita y la he contratado en la mensajería,

pero no te preocupes, no sabe nada del negocio.

-Verás, no quiero meterme donde no me llaman, pero...

supongo que si la has contratado es porque no...

no quieres quedar mal con tu hermana. Para ti Bea es una persona...

muy importante, ¿no? ¿Es eso?

¿Le has querido hacer un favor contratando a esa tal...

Lucía porque es amiga de la familia?

-Yo no me meto en quién contratas

o quién no contratas tú en el bar, ¿no?

Pues no te metas tú en lo mío.

-No quieres perder a tu hermana, ¿verdad?

Y...

y por eso le haces tantos favores,

pero ¿qué pasaría si tu hermana se enterase de lo que le hiciste

a Bruno al final?

¿Crees que te seguiría siendo fiel y leal?

-No se va a enterar de eso. -Por mí desde luego que no,

pero ¿y si se entera de cualquier otra forma?

¿Y si se lo comenta alguno de tus empleados

que ha escuchado algo, se ha enterado de algo, cualquier historia...?

¿Seguiría a tu lado o se convertiría en un verdadero problema?

-Suave, Quintero, ¿eh?

Si esto es una amenaza, suave,

porque pienso seguir haciendo las cosas a mi manera.

(Música de tensión)

Me acaba de escribir Mariana

dando las gracias por lo bien que la tratamos aquí en Madrid.

-¿Ya se ha reunido con sus hermanas?

-Sí, dice que fue todo muy emotivo y que hoy van a ir

al Santuario de Las Lajas a esparcir las...

las cenizas de Nacha.

-Pues Nacha tendrá la despedida que se merece.

Oye, eh...

¿de verdad que el interrogatorio no ha sido para tanto?

-Que no, Paula, de verdad.

Tienes que intentar estar tranquila, ¿por qué no te tomas la tila?

No puedes entrar así, vas a estar hecha un flan.

-Ya, ya sé que no puedo aparentar estar nerviosa, pero lo estoy,

fui yo quien disparé.

-Normal, cualquiera en tu situación habría hecho lo mismo,

así que no te comas el coco.

Lo único que querrán hacer es una reconstrucción de los hechos.

(Pasos)

¿Qué?

¿Cómo van esos ánimos?

Bueno, tirando.

Lara, escucha. ¿Has conseguido hacer esa llamada relacionada

con la muerte de Rubén Campos y Silvia Rodríguez?

Pensaba hacerlo ahora, es que acabo de salir

de la entrevista con Régimen Disciplinario.

En cuanto tenga el resultado, le informo, ¿OK?

Bien.

¿Te toca pasar a ti ahora?

Están con Carlos, llevan un rato con él la verdad.

¿A ti te han interrogado ya?

Sí, en cuanto he llegado, he sido el primero.

Ya.

No me quito de la cabeza que van a por mí, ¿eh?

Pues mal hecho.

Ninguno de tus compañeros cuestiona tu actuación.

Ya, ya, pero...

no dejo de pensar en ello.

Creo que hice lo correcto, pero Régimen Disciplinario

no tiene por qué pensar lo mismo,

me pueden salir por cualquier lado.

A ver, mira y escucha.

Seguramente te van a hacer repetir varias veces

tu versión de los hechos para comprobar

que no te contradices.

Pero vamos, después de entrevistarnos a todos

estoy convencido de que ya tienen muy claro lo que pasó.

Todos tus compañeros te hemos puesto por las nubes,

puedes estar tranquila.

Tenemos muy claro que sin ti a lo mejor no estaríamos aquí

para contarlo, bueno, sobre todo yo.

El vodka finlandés deberíamos cambiarlo porque la gente

que viene dice que...

no les gusta.

¿Fernando?

-¿Qué? Dime. ¿Qué pasa?

-Estás muy tenso, ¿qué pasa? ¿Esperas una llamada?

-Eh... Sí, sí, sí.

Estoy esperando una llamada de Hariri.

Le he hecho un pedido importante y estoy esperando a que me dé

una respuesta de confirmación.

-Espera, Hariri... un pedido... pero...

¿de esto no se encarga Eva?

-Sí, sí, se suele encargar Eva, pero Eva es muy lenta

en todo ese proceso para cerrar operaciones.

Quiere comprobar la solvencia de los clientes,

hacer demasiadas preguntas y...

En fin, sabes que yo necesito hacer pasta rápido para poder formar

ese pequeño ejército y enfrentarme a Vlado Khan cuando llegue.

-Fernando, a Eva no le va a hacer ninguna gracia.

-Lo sé, lo sé, y mucho menos cuando se entere

de que lo que he hecho ha sido precisamente doblar un pedido

que previamente ya había hecho ella.

-Fernando, ¿has doblado un pedido?

Eva se enfurecerá

y no le tiembla el pulso cuando quiere hacerse respetar.

-Lo sé, lo sé, lo sé,

pero yo no le tengo ningún miedo y en este tipo de negocios,

si quieres ganar pasta, pasta de verdad, tienes que pensar

a lo grande porque si piensas en pequeño, no dejarás de ser

un mediocre. -Sí, de acuerdo.

-Haz lo que quieras. Tenemos que ir al "pub".

-Ya invito yo a esto, ¿vale?

Tú vete acercando para allá que ahora voy.

Tengo que arreglar un par de asuntos todavía.

-¿Y el finlandés, qué hacemos...?

-¿El finlandés? ¿Qué pasa con el finlandés?

¿Quién es el finlandés? -Da igual, luego hablamos.

Chao. -Está bien.

-María, ¿qué tal?

¿Me dices qué te doy de los dos cafés?

-Claro que sí.

2,50. -Venga.

-¡Hombre, Néstor!

-Hola, María. ¿Me pones un café para llevar, por favor?

-Claro, ahora mismo.

-¡Néstor!

¿Qué tal? ¿Cómo estás?

¿Qué tal va todo?

Oye, ¿habéis encontrado al tipo ese que estabais buscando el otro día?

-No es asunto tuyo.

-Vaya. No sé... no sé qué demonios te pasa conmigo.

¿Qué quieres que te diga?

Supongo que será algo del pasado.

Trato de recordar si te hice algo

y no entiendo por qué tienes esa actitud

o esa mala leche conmigo cada vez que me ves.

-Digamos que no soporto estar cerca de gentuza como tú.

-Ya. Bueno. Pues no sé.

Háztelo mirar porque...

si te sientes así cada vez que me ves

puedes terminar teniendo problemas de tensión. Tú sabrás.

-¿Te dice algo el nombre de Isabel Durán?

-Eh... ¿Isabel Durán?

Isabel Durán...

Claro. Sí, sí, sí. Recuerdo el nombre de esa mujer.

Era una chica que había aquí en el barrio,

pero estamos hablando de hace muchos años.

Se terminó enganchando a las drogas, si no recuerdo mal.

Tuvo algunos problemas con vosotros porque empezaba a trapichear

para sacar el dinero que necesitaba para consumir.

¿Y la tuvisteis que detener unas cuantas veces?

-Sí. Así es. -Ya, ya.

Pero un día se esfumó, no sé qué pasó.

Desapareció del barrio y desde entonces

nadie supo nunca más de ella.

¿Por qué me lo preguntas?

-Porque no se esfumó.

Se fue a una clínica de desintoxicación.

Consiguió desengancharse,

pero arrastró problemas de salud por la droga que vendías en el barrio

y al final una hepatitis se la llevó por delante.

-Vaya.

Lo siento mucho por ella. La verdad no...

no tenía... ni idea,

pero veo que le has estado siguiendo la pista todos estos años.

-Sí.

(Música emotiva)

Era mi mujer.

Nos casamos al poco de que saliera de la clínica de desintoxicación.

A lo mejor ahora entiendes por qué me altero tanto cuando te veo.

-Tu café, Néstor.

-Gracias, María.

(Música de suspense)

¿Qué haces aquí?

Me han dicho que Régimen Disciplinario

había terminado y me he quedado para despedirlos.

Pues puedes esperar porque se han quedado revisando

las notas que han tomado.

No te preocupes. Tienes mala cara.

¿No ha ido bien el interrogatorio? Pues no muy bien, la verdad.

Ya verás como al final me abren expediente.

De verdad, eres tan agonías.

No. Soy realista.

Desde niña has sido de ver el vaso medio vacío,

pero estoy seguro de que no ha ido tan mal como dices.

De verdad que no soy agonías.

La que estaba dentro era yo, no tú.

La inspectora Carrasco ha sido muy incisiva conmigo.

Cuando yo le respondía ella se quedaba en silencio,

callada, seria, mirándome

y luego volvía a hablar.

Pues eso es lo mismo que hacemos nosotros con los detenidos

cuando los llevamos al interrogatorio.

No solo nos fijamos en qué dicen, sino en su expresión,

el lenguaje corporal.

Pero yo no soy una delincuente y me he sentido así.

Seguro que solamente es una percepción tuya.

Me han preguntado por detalles tan pequeños

que ni siquiera me acordaba.

Y eso les he dicho, que no los recordaba

o que no me había fijado.

¿Qué tipo de detalles?

Dónde estabais situados cada uno,

los movimientos...

y el trayecto de Lucas.

También me han preguntado

si podría haber hecho otra cosa en vez de matarle,

si podría haberle disparado en una pierna, por ejemplo.

¿Qué has contestado?

Pues que era muy peligroso

y que podría haber matado a quien se le pusiera por delante.

Lucas no era un asesino cualquiera.

O le mataba yo a él o te mataba él a ti.

A mí y a saber a cuántos compañeros más.

Ya. Por eso me han preguntado

si hubiese hecho lo mismo con otros compañeros.

Supongo que les habrás dicho que sí. Claro.

Que lo hubiese hecho por cualquiera. Por supuestísimo.

Pues entonces has contestado perfectamente a todo.

Seguro que piensan que actuaste diligentemente.

No te preocupes, de verdad.

Te aseguro que cuando he salido de ahí

no me estaban mirando como lo haces tú.

Yo... no las tengo todas conmigo.

No tendría que haberme puesto tan nerviosa.

Es absolutamente normal que estés nerviosa

porque están juzgando tu profesionalidad y tu actuación.

Ya, bueno. Mira, ya veremos.

Dile a Miralles que te asigne un caso que te tenga muy ocupada.

Cuanto menos pienses, mejor.

Vale.

Oye, por cierto.

Gracias por haberte preocupado tanto por mí hoy.

Aunque no lo creas, me has ayudado mucho.

(Música emotiva)

Aquí tienes, corazón. -Gracias, María.

-Te hacía con Salgado.

-Sí, me he escapado un momento a su despacho.

Me ha pedido que le lleve ese libro de origamis.

Le encanta hacerlo. Así se entretiene.

-¿Cómo va? ¿Mejora un poco?

-Bueno. Sí. Despacito. Va despacito.

Aunque todavía no recuerda muy bien lo que sucedió

cuando le dispararon.

-Claudia, cariño. ¿Te pongo algo?

No, gracias. He quedado con Antonio. Me voy ya.

Vale.

-Hola, Claudia.

¿Qué tal, Mabel? Me han dicho que has pasado por comisaría.

Si me hubieras avisado, habría salido a verte.

No, no. No quería molestarte.

Debes estar muy liada con Tomás en el hospital

y haciéndote cargo de su trabajo, ¿no?

Sí, estoy un poco desbordada, para qué te voy a engañar.

Pero intentaré buscar un hueco luego para pasar por el hospital.

¿Hay alguna novedad? No.

¿No?

Pero los médicos son optimistas en el pronóstico, ¿no?

Sí, sí. Los médicos sí, pero...

a mí me preocupa ahora su estado de ánimo.

Ya, bueno.

Lo que ha pasado es muy duro,

pero Tomás es muy fuerte. Yo creo que lo superará bien.

¿Puedo...?

¿Puedo hacerte una pregunta personal?

Sí, claro. Adelante.

¿En qué punto está ahora tu relación con Tomás?

Claudia, sabes que Tomás y yo somos muy amigos aunque estemos divorciados

y a menudo nos contamos nuestras cosas.

No quiero meterme donde no me llaman, pero...

sí que necesito saber,

estando él en el hospital, de qué puedo hablarle y de qué no.

Lo entiendo, lo entiendo. No tienes que justificarte.

Que... (CARRASPEA)

¿Hasta dónde te contó?

Pues me dijo que sentía algo muy especial por ti.

Lo último que sé es que...

Bueno, que tu marido y tú no estáis juntos.

Es verdad.

Tuve una crisis muy grande en mi matrimonio.

Pero mi marido y yo hemos conseguido solucionarlo

y... estamos bien.

Salgado lo sabe.

¿Entonces vivís juntos en la misma casa otra vez?

Sí, sí, sí, sí.

Está arreglado y ahora afortunadamente estamos muy felices.

Bien.

Siento si te he parecido indiscreta. No era mi intención.

No. No pasa nada.

Yo sé que...

sé que en algunos momentos he podido ser ambigua

con Tomás y que él ha sufrido por eso.

Y lo siento mucho porque no lo merece.

Es verdad, pero no te preocupes.

Todos siempre

queremos hacer las cosas bien, pero muchas veces no podemos

o no sabemos hacerlas. Supongo.

Claudia.

Me alegro de haberte conocido.

Ahora entiendo por qué eres tan especial para Tomás.

Y yo me alegro de que Tomás tenga una exmujer

con la que se lleve tan bien

y que se preocupe tanto por él.

Perdona.

Me he entretenido con un paciente. He llegado tarde.

-Hola, Antonio. -¿Qué tal, Mabel?

-Bien. -Bueno.

Salgado está evolucionando muy bien. Se va a recuperar.

-Dios te oiga.

-Ha tenido mucha suerte. Una herida en la columna

es para acabar en una silla de ruedas o peor.

-Sí. -No es el caso.

-Y la ha tenido con la amnesia.

Parece ser que va a ser algo puntual.

-Yo también lo creo.

Pues si los dos médicos tenéis ese pronóstico,

yo me quedo más tranquila.

Sí, porque eres forense, ¿no? Eso me dijo Claudia.

-Sí. Tú te ocupas de los vivos y yo de los muertos.

Y me alegro de que Tomás no sea de este segundo grupo.

-Nos alegramos todos.

-Bueno, pues voy a entregarle este libro.

Nos vemos luego.

Venga, hasta luego. Adiós, María.

-Adiós. Que se mejore.

-Sí. De tu parte se lo digo.

(Música emotiva)

Hola, Lara. ¿Qué tal? ¿Alguna novedad sobre el caso?

-Hola, Néstor. Pues mira.

He hablado con los padres y con la hermana de Silvia Rodríguez.

-Ah, ¿sí? (AFIRMA)

-¿Cómo están?

-Bueno, la hermana algo más entera.

Los padres están destrozados.

Son gente mayor y... no han asimilado todavía lo que ha ocurrido.

-¿Han dicho algo sobre él? ¿Qué opinan de Rubén?

-Sí. Decían que era muy bien chico

y que lo adoraban por cómo trataba a Silvia.

-¿Y la hermana?

-La hermana, Mari Carmen, ha dicho lo mismo.

Que era muy buen chico

y lo mismo que decía la expareja de Rubén,

que era muy pacífico, incapaz de hacer daño a nadie.

Pero la hermana me ha dado un dato que me parece bastante interesante.

-¿Sí? -Sí.

-¿Cuál? -Pues Silvia estuvo saliendo

un par de años con un chico de Albacete.

De hecho, vivía allí con él.

-¿Y qué ocurre con él?

-Silvia nunca habló claramente con su hermana,

pero le hizo ver que era un tipo oscuro, violento.

No se lo dijo claramente

y siempre que su hermana sacaba el tema,

ella escurría el bulto. -¿Quería borrar esa etapa de su vida?

-Sí. Me imagino que sí.

La cuestión era que Silvia era una chica muy espontánea.

Siempre hablaba de sus relaciones de parejas, pero con este nada.

No soltaba prenda.

-¿Te ha dicho si Silvia le tenía miedo o algo parecido?

-No se lo dijo claramente, pero su hermana piensa

que cuando cortó la relación con él

se vino a vivir a Madrid para huir de él vaya.

-Ya sabemos por dónde tirar. (ASIENTE)

-¿Has averiguado el nombre? -Sí.

-Alejandro. Alejandro Riezu. Sí.

Le he estado mirando la ficha a ver si tenía

alguna orden de alejamiento de alguna expareja anterior a Silvia

o algo similar.

-Así que tenemos al típico hombre posesivo

y celoso que no acepta que su expareja esté con otro.

-Correcto.

He llamado a los compañeros de Albacete

para ponerles al corriente del caso y lo van a interrogar

para saber qué hizo la noche de autos.

-Bueno. Con esos antecedentes es el principal sospechoso, desde luego.

Oye ¿y se sabe algo de la chica desaparecida?

-¿Gema Urbieta? Sí. La compañera de trabajo de Rubén.

Nada.

Los compañeros de Distrito 7 la siguen buscando,

pero ni rastro de ella.

-Es extraño, ¿no? -Sí, es muy extraño.

Yo creo que de alguna manera está relacionada con el caso,

pero no sé por qué no logro establecer la conexión, ¿sabes?

-Bueno. Tenemos dos hilos de los que tirar.

Algo saldrá seguro.

-¿Y vosotros cómo vais con el caso del taxista?

-Tenemos la identidad del atracador,

pero no lo encontramos. Es desesperante. De verdad.

-Ya.

-Me viene bien ocupar mi mente con otros casos y despejarme.

-Bueno. Pues nada. Si hay alguna novedad,

que espero que la haya, te voy contando, ¿vale?

-Venga. -Me alegra poder ayudarte

en cierto modo a ti también.

-Gracias, Lara. -Hasta luego.

-Hablamos.

(Música de suspense)

¿Cómo me han salido las verduras tan caras este mes?

Madre mía. Pues a este paso...

-¿Necesitas que te ayude con algo?

-No, cariño. Estoy con las cuentas que ni para adelante ni para atrás.

¿Qué tal la mañana? ¿Has sacado provecho?

-Sí. Muchas gracias por dejarme entrar más tarde.

Fui a ver unas "boutiques" del centro con Chloe

y me enseñó otras del barrio que no conocía.

-Qué suerte has tenido eligiéndola de compi de piso.

-Sí. Y no te lo pierdas. Además es buena cocinera.

-Ah, ¿sí? -Ayer hizo unos escalopes al cabrales

que estaban para chuparse los dedos.

-Pues, hija, mira qué bien.

Hombre, con la cocina no necesito mucha ayuda,

pero... de moda sí.

Si me diera algún consejo me vendría bien,

que siempre voy igual.

-Se lo decimos. Va a estar encantada de ayudarte.

-Vale. -Vale.

-Enseguida voy.

(Música de suspense)

¿Qué pasa?

Se ha ido.

-No sé. ¿Qué mosca le habrá picado?

-Será porque no fui a atenderla enseguida.

-No, mujer. Si acababa de sentarse.

No sé. Igual...

se le ha olvidado hacer algo y se ha tenido que ir.

-El caso es que se me hizo conocida, fíjate.

-Pues de aquí no, seguro.

Me quedo con todas la caras y esa criatura

creo que es la primera vez que entra.

-Bueno, ya me acordaré.

-¿Qué?

¿Algún expediente de Félix Muñoz que nos diga dónde puede esconderse?

-No, estoy buscando el nombre de algún compinche.

A ver si por ahí podemos tirar, pero no.

¿Tuviste suerte con lo tuyo?

-No.

He repasado las declaraciones de todos los testigos del atraco

por si se nos ha pasado algo, pero nada, nada de nada.

-Oye, ¿son cosas mías o ayer estabas más tenso de lo normal?

-¿Por qué dices eso?

-Por tu actitud cuando fuimos al Moonlight a preguntar por Muñoz.

-No.

Tenía prisa por saber si le había visto

y ha empezado a vacilarme.

-No te creo.

-Pues yo te digo que es por eso, ¿vale?

-¿Es por lo que me contaste de Quintero y tu mujer?

-¿Qué pasa? ¿Por qué no te centras en buscar

algo que nos sea útil en este expediente

en lugar de jugar a las adivinanzas? -Vale, es por eso.

-Mira que eres persistente.

-Vale, no, si no quieres hablar yo...

-Bueno, vale.

Vale, lo reconozco.

Ayer no estuve muy acertado.

-Ya te acostumbrarás a ver a Quintero por aquí.

(RESOPLA)

-Ya lo intento, no te creas.

Hoy he ido a La Parra a tomar un café y ahí estaba.

Casi me doy la vuelta, pero claro.

Me he dicho: "No, Néstor, no puedes dejar que te afecte tanto".

Y me he quedado.

-¿Y qué tal?

-Pues mira, no he podido quedarme callado

y claro, ha empezado a tocarme las narices.

-¿Y qué le has dicho?

-Le he contado lo de mi mujer.

El muy cafre se acordaba de ella.

Le he dicho que murió por culpa de la droga que vendía en el barrio.

-Néstor, cuidado con lo que dices, piensa bien antes de hablar.

-Lidia, tiene gracia que seas tú precisamente la que me diga esto.

-Hombre, es que con las chapas que me has dado, algo he retenido.

Pero aplícate el cuento.

¿Qué ganas con que él sepa lo de tu mujer?

-Pues mira, quedarme bien a gusto.

¿Te parece poco?

-Con que haya un bocazas en este binomio

yo creo que es más que suficiente. Yo pensaba que tú eras el centrado.

-Vale, venga. Está bien.

Mensaje recibido.

¿Y ahora podemos centrarnos en el trabajo de una vez?

Venga.

-Mira, mira esto. -Dime.

-Es de hace años.

De cuando Félix trabajaba como carterista.

Parece que hacía pareja con una tal Lucía Filguero.

De hecho, les detuvieron varias veces juntos.

-Aquí dice que tenían una relación sentimental.

Si damos con ella quizá nos ayude a encontrar a Félix.

Busquemos su ficha. ¿Dónde está? -Mira por ahí.

-Aquí.

-Estas las he revisado creo.

-Mira, aquí está la ficha.

Acaba de salir de prisión.

Ha cumplido condena por robo con violencia.

-Yo conozco a esta mujer.

No te lo vas a creer.

Es amiga de las Velasco.

-Pero ¿estás segura?

-Sí, la vi ayer en la plaza con Beatriz.

-Pues vamos a la mensajería Velasco a preguntar.

Pero cuidadito, ¿eh?

Que ya sé la tirria que les tienes a las Velasco.

No puedes ir a malas y menos tras la bronca de Bremón.

-Mira quién fue a hablar. Vamos.

-¡Ah, ya me acordé!

-¿Qué?

-Ya me acordé de dónde vi a la mujer que se fue.

Era la dependienta de una tienda a la que fui esta mañana con Chloe:

Lukrecia con K.

-Ah, ¿se llama la chica?

-No, la tienda, ahí fue donde compré los vestidos.

-¿Y qué ha pasado con ella? ¿Le dijiste algo borde en la tienda?

-Qué va, no, para nada.

-¿Entonces por qué se fue así? Nada más verte.

-Quién sabe, qué raro.

-Mira quién viene por ahí.

Buenas tardes.

¿Qué tal?

¿Qué tal, Carlos?

¿Qué quieres tomar? Nada.

Daniela, vengo en acto de servicio.

Tengo que pedirte por favor que me acompañes a comisaría.

¿Yo? ¿Por qué? Sí.

Oye, pero vamos a ver, Carlos, ¿ha pasado algo?

Nada, una mujer que ha estado antes por aquí

ha reconocido a Daniela

como la autora de un delito cometido en su tienda.

¿Cómo? ¿Qué estás diciendo? Ella acababa de poner la denuncia

y cuando entró a tomar un café

parece ser que te ha reconocido y ha vuelto corriendo a decírnoslo.

Eso tiene que ser un malentendido. ¿Tú estuviste en la tienda?

Carlos, yo no he robado nada.

Bueno, contéstame: estuviste ¿sí o no?

Sí, estuve ahí, pero para comprar unas prendas.

Pues ya está, un malentendido.

Pero estaría mejor hablar en comisaría, ¿vale?

Este no es el lugar adecuado.

No voy a ir, ya te dije que no he robado nada.

Además, estoy trabajando.

Si no vienes conmigo a comisaría y me das más datos,

no puedo contradecir a esta mujer. No sé si estoy hablando

con una persona o con un robot. Oye, Daniela...

Por favor, ¿te tengo que llevar a la fuerza?

Pero ¿cómo que a la fuerza? ¿Serías capaz de llevarme a mí así?

-Chicos.

Chicos, por favor.

Daniela, ve a la comisaría y resolvéis esto,

si seguro que es un malentendido.

(Música de tensión)

Hola.

-Vaya.

Imagino que no vienen ni a entregar ni a recoger un paquete.

-Qué perspicaz.

No, queremos hablar con Lucía Filguero.

¿Está por aquí?

-No está. Se ha marchado a hacer unos recados.

-Ah, pero ¿trabaja aquí?

-Sí. ¿Algún problema?

-Bueno, primero Abel Cifuentes,

ahora una mujer que acaba de salir de la cárcel.

Menudas perlitas tus empleados.

-¿Sabe cuándo volverá?

-No tengo ni idea, imagino que tardará,

pero, si quieren, le digo que han estado buscándola.

-No, tranquila. No tenemos ninguna prisa, ¿verdad?

-No, de hecho, voy a aprovechar para mandar un paquete.

¿Me podrías pasar el listado de precios?

-Lo tienes ahí detrás de ti.

-Buenos días.

-Mira qué bien, aquí está. Serán perlitas, pero puntuales.

-Eh... Son de la policía. Quieren hablar contigo.

-¿En qué puedo ayudarles?

-¿Sabe algo de Félix Muñoz Saavedra?

Le buscan por un atraco a mano armada.

-¿Y por qué vienen a preguntarme a mí?

-Porque sabemos que se conocían.

De hecho, les han detenido un par de veces juntos por robar carteras.

-Sabemos también que fueron pareja.

-Hace mucho que no sé nada de él.

-¿No se puso en contacto con él después de salir de la cárcel?

-No.

¿Por qué le buscan?

-Hirió a un taxista que ahora se debate entre la vida y la muerte.

Es importante que colabore.

-Si sabe algo y no nos lo cuenta, le podrían acusar de encubrimiento.

No es lo que más le conviene al salir de la cárcel.

-Les ha dicho que no varias veces.

Esto de insistir e insistir no es necesario.

-¿Y tú por qué la defiendes?

¿Os conocéis desde hace tiempo? -Desde que yo era un moco, ¿por?

-Ah, bueno. Es curioso cuanto menos,

porque justo ella ha estado en la cárcel por robar carteras,

que es por lo mismo que te detuvimos a ti. ¿Te enseñó ella?

-Me detuvisteis, pero os equivocasteis,

porque esas supuestas carteras que yo había robado aparecieron.

Está claro que soy inocente. -Ya.

-¿Está segura de que no sabe nada de Félix?

Piénselo bien, por favor. -No tengo nada que pensar.

Miren, eh...

Sé que he cometido errores en el pasado,

pero ahora tengo un trabajo honrado aquí.

-Honrado bajo el mando de las Velasco... Permítame que dude.

-No es justo que hable así de ellas.

Son las únicas que me han ayudado desde que salí de la cárcel

y no es fácil la vida para una expresidiaria.

Debería haber más personas como ellas.

-No, Lu. Lo que pasa es que para la oficial Alonso

una vez que delinques, eres un delincuente para toda la vida

y estás marcado.

-Bueno, no hemos venido a discutir sobre reinserción.

Si tiene alguna noticia sobre Félix Muñoz,

póngase en contacto con nosotros. -De acuerdo.

-Si no sabe dónde está la comisaría, pregúnteles a las hermanas,

que se conocen el camino.

-Adiós. Hasta luego.

(SUSPIRA)

(Música de tensión)

Gracias por defenderme. -De nada.

-Qué pesados, sobre todo ella.

-¿Recuerdas que cuando llegaste te hablé de una policía

que nos tenía manía? Esta es, esta pieza.

-Ya, ya me he dado cuenta.

Y, por último, esta chaqueta.

No la he visto en mi vida. Todo asciende a un valor total

de casi 400 euros en prendas de ropa.

¿400 euros?

Esta mujer está loca. Yo no he robado nada en mi vida.

Daniela, en este caso no se te está acusando

como la autora material del hurto.

No te entiendo.

Quiero decir que la dependienta que ha puesto la denuncia

dice que mientras tú le preguntabas por los precios,

por las tallas, por las medidas, era tu amiga la que robaba

todas las prendas de ropa.

Vale, ya entiendo. Dices que Chloe y yo estábamos compinchadas

para hacer todo esto. Yo no, la dependienta lo dice.

Dice que tú actuabas como gancho.

Ah, vale. (IRÓNICA) Mira qué lista.

Lo que no entiendo es que, si se dio cuenta de que estábamos robando,

no dijo nada antes de que nos fuéramos.

No dijo nada porque no vio que le faltaba ropa.

Cuando os fuisteis, se dio cuenta y empezó a atar cabos.

Yo te aseguro que no tengo nada que ver en esto.

Tú me conoces, Carlos,

y Chloe tampoco lo hizo.

Piensa.

¿No la viste salir con ninguna prenda en la mano?

No.

A ver, yo traía una bolsa con unos vaqueros

y sí, ella traía bolsas con otras prendas

que había comprado en otra "boutique". Nada más.

Entonces sí que pudo meter prendas de ropa en las bolsas

sin que tú te dieses cuenta.

A ver.

Eso no tiene ni pies ni cabeza.

¿Por qué la defiendes tanto sin conocerla de nada?

La conozco lo suficiente como para haberla elegido

de compañera de piso. Que sea una buena compañera de piso,

Daniela, no quiere decir que no sea una ladrona.

Yo sé que hay una cosa que se llama la presunción de inocencia

y también sé que hay gente con mucho morro

que pone denuncias falsas sin pruebas de nada.

Dime una cosa, ¿esta chica entiende de ropa?

¿Por qué preguntas eso?

Contéstame: entiende de ropa, ¿sí o no?

A ver. Está de aprendiz en un taller de una "boutique",

pero va para diseñadora.

Entiendo.

Entiendo.

Daniela, pienso que estás pecando de ingenua,

porque el valor de todas las prendas robadas

no supera los 400 euros.

Ajá, ¿y?

Lo que quiero decir es que, al no superar los 400 euros,

es un delito leve. Te puede caer de uno a tres meses,

pero no te ingresan en prisión. Es a partir de los 400 euros

cuando puedes ir a la cárcel, ¿entiendes?

La persona que robó todas esas prendas de ropa

no solo entiende de prendas de ropa, sino que también entiende de leyes.

A ver, Carlos.

Te agradezco que me quieras exculpar,

pero no consiento que se lo endoses a Chloe.

Ella es una buena chica, es muy generosa

y yo creo que es incapaz de robar nada.

Tendremos que hablar con ella para que nos ayude a solucionarlo.

¿Dónde puedo encontrarla?

Pues no sé, a lo mejor estará en el piso.

No sé, pero tengo que volver a terminar mi turno.

¿No puede ser después?

No.

Vamos.

No, muy bien. Ya voy yo.

Yo sola.

(Música de suspense)

A ver.

-Hola, cariño. -Ey.

-Te he traído un café, seguro que no has salido

desde la última vez que me pasé a verte.

-Muchas gracias.

Lo necesitaba.

Me da la sensación de que soy como un oso pardo asturiano

que está aquí hibernando y que va a adelgazar 15 kg cuando salga.

-Ya.

-¿Qué pasa?

¿No ha ido bien con el ex de Silvia Rodríguez o qué?

-No, para nada. Los compañeros que le han interrogado en Albacete

han dicho que ha declarado que no tiene relación con Silvia.

-¿Cómo se ha tomado la muerte? -Ha dicho que no tenía nada que ver

y se ha mostrado muy afectado según dicen.

Piensan que es teatro, que está haciendo el numerito.

-¿Tiene coartada? -Sí, la noche de autos fichó

en su trabajo, es vigilante.

El GPS del coche y el geolocalizador del teléfono le sitúan en Albacete,

no en Madrid.

-¿Los compañeros de Albacete han pedido una orden al juez

para revisar todo eso? -No ha hecho falta.

Se ha mostrado muy colaborador en todo momento.

No ha puesto ninguna pega a que le registraran el móvil,

el coche... Nada.

-Así que su coartada es sólida. -Sí.

Además, en el rastreo del teléfono móvil han comprobado

que no tiene ni mensajes a Silvia ni llamadas en el último año,

lo de que no tenían relación es verdad.

-Sospechoso descartado.

-La línea de investigación que teníamos abierta se nos ha caído,

a ver qué hago ahora.

-Eso te iba a preguntar, ¿de dónde tiras?

-Gema Urbieta, la compañera de trabajo de Rubén.

-¿La han encontrado ya? -No. Ni rastro de ella.

Los de Distrito 7 han dicho que no hay

ningún movimiento sospechoso ni en sus cuentas ni en sus tarjetas,

pero no hay ni rastro de su móvil, no da señal.

-Habrán interrogado a familiares, amigos cercanos.

-Sí, sí, pero no tienen ni idea de dónde puede estar.

Es como si se la hubiera tragado la tierra.

-Este caso cada vez es más parecido a un rompecabezas, no entiendo nada.

-Pues sí. Empiezo a pensar que nunca vamos a saber

lo que pasó realmente aquella noche. -No digas eso, anda, no te desanimes.

-Ya. -Ya verás como lo resuelves.

-Sí.

Hay que tener esperanza, seguro que aparece algún indicio

o yo qué sé, una pista que le dé sentido a todo.

Así que nada, voy a volver a currar. -Venga. Oye, gracias.

-De nada. Chao. -Chao.

(Música de tensión)

No lo coge.

Estabas segura de que estaría en casa.

Yo qué sé, Carlos. A lo mejor se tardó en el trabajo.

-Hola.

-Hola.

-Eh...

¿Eras tú la que me ha llamado al móvil?

-Sí, ¿dónde estabas?

-He ido a comprar algo de comida.

Por eso no te lo cogía, tenía las manos ocupadas.

Tú debes de ser Carlos, el ex de Dani.

El inspector Carlos Okoye.

Ah, vale. Dani me habla mucho de ti.

Me encantaría que fuese de otra manera,

pero no vengo de visita.

Hemos recibido una denuncia por hurto de una tienda de ropa.

La tienda es...

Lukrecia con K, donde esta mañana. Lukrecia con K.

Daniela y tú sois las principales sospechosas.

¿Tienes algo que decir al respecto?

¿Un robo? Un robo, sí.

Es una chorrada, hemos ido ahí de compras.

-Se lo he dicho, pero no me cree.

Si no te importa, hablo con Chloe, no contigo.

Perdona, ¿qué decías?

Pues que es mentira,

tienes que comprobar las cámaras de seguridad y ya lo ves.

Sé perfectamente qué tengo que hacer,

pero el establecimiento es muy pequeño,

no tienen sistema de vigilancia ni cámara de seguridad.

Vale, y tenemos la culpa también nosotras de eso o...

No digo que tengáis la culpa, es por lo que no hemos podido mirar.

Vosotras decís que sois inocentes.

(A LA VEZ) Sí.

Bien, entonces no os importa que revise la casa, ¿verdad?

Por mí no hay problema, no tengo nada que ocultar.

Vale.

¿Sí? Sí, por mí tampoco.

Haz lo que te dé la gana, no vas a encontrar nada.

Eso ya lo veremos.

Mejor hacerlo ahora y avanzamos todo lo que podamos

y no tengo que ir a por una orden de registro al juez.

¿Podemos empezar por la habitación? Para nada. Vamos.

Tú no, Daniela. Quédate aquí.

(Música de tensión)

(SUSPIRA)

(RECUERDA) "-¿Quién eres tú?

¿El instructor de Lucas?

-¡Quieto!

-¡No!

(GRITA) ¡No!

¡Aguirre!

¡Aguirre!".

¡No!

¡No! -Tranquilo. Tranquilo, Tomás.

Tomás, ha sido una pesadilla. Tranquilo, ya pasó. Ya pasó.

(Puerta)

Ya pasó.

¿Se puede?

Sí. Acaba de tener una pesadilla y se ha despertado. Ya pasó, ya pasó.

¿Qué ocurre, Tomás?

¿Cómo está Aguirre?

Me ha venido la imagen de un hombre disparando a Aguirre encapuchado.

No sé si es un recuerdo

o una pesadilla.

Por favor, necesito saberlo.

-Mejor os dejo a solas, ¿eh?

(Música de tensión)

¿Qué ha pasado?

¿Ha muerto?

(Música dramática)

Lo siento.

¡Dios!

Lo siento, lo siento.

Los médicos nos aconsejaron que no te dijéramos nada

hasta que te recuperaras.

¿Qué pasó?

Tenía la esperanza de que me lo contaras tú.

Cuando llegamos a la casa,

Nacha estaba en el suelo muerta, no pudimos hacer nada por ella.

Estaba...

en el suelo,

esposado, debió ser cuando Ramiro me aturdió con el táser.

Iba a vendarme los ojos cuando Aguirre entró,

hubo un intercambio de disparos y Aguirre...

Aguirre...

Ahora entiendo por qué falló al matarme,

la entrada de Aguirre lo evitó.

Dio su vida por mí. (SOLLOZA) Dio su vida por mí.

Dio su vida por mí.

(Música dramática)

Bueno, ya está. No encontraste nada, ¿no?

No había ninguna de las prendas que figuraban en la denuncia.

Te lo he dicho en comisaría, pero no quisiste creerme.

Ahora, si ya terminaste con tu trabajo, Carlos, puedes irte.

Vale, perdonad por...

el desorden y...

Daniela, solo hago mi trabajo.

Mira, perdona que te lo diga, ¿vale?

Pero hiciste muy bien en dejarle, es un impresentable.

Presentarse aquí, acusarnos sin pruebas

y encima a ti que te conoce. Estoy flipando.

-Ya, sí.

Yo tampoco me lo esperaba.

En fin.

Voy a ducharme

que se me ha quedado muy mal rollo en el cuerpo.

-Normal.

-A ver si me relajo un poco.

Vale.

-Ánimo.

(Música de suspense)

Hola.

Sí.

No, está todo bien, pero podía no estarlo, ¿vale?

Menos mal que te he dado la ropa.

Acaba de venir la policía a mi casa a registrarla.

Que no, vamos a seguir con el plan.

Hacemos las fotos y las subimos a la plataforma.

Venga, sí. Te vuelvo a llamar.

Chao.

Me voy a comisaría, te dejo con Mabel.

De acuerdo.

(Música triste)

Está muy afectado.

Mucho.

Gracias.

-Una compañera policía ha muerto por mi culpa.

-No ha sido tu culpa, tú no pudiste evitarlo, Tomás.

-Fui un incauto. Bajé la guardia, no tenía que haberte llamado.

Tenía que estar con los ojos abiertos.

Y ahora no dejo de ver

a un hombre encapuchado

disparando a Aguirre una y otra vez.

Y yo en el suelo, esposado,

sin poder hacer nada. -Cálmate.

-En mi vida me he visto más impotente.

-Por favor, escúchame. -No, por favor. Te lo agradezco.

Ahora necesito estar...

un momento a solas, por favor.

-Estoy en cafetería.

(Música triste)

Yo soy especialista en hacer feliz a las personas.

-Vale.

O me puedes dar tu número de teléfono y nos dejamos de rodeos.

-O sea, ¿la policía va a tu mensajería y tú no sabes nada?

Raro, ¿no?

-La policía en mi mensajería.

¿Otra vez? ¿Y ahora qué pasa?

-Creemos que Lucía está protegiendo a un atracador.

-A ver si a partir de ahora puedo dormir tranquila.

Aunque sabiendo que Ramiro sigue suelto, no sé yo.

Creo que sí que te voy a poner seguridad.

Para que estés más tranquila,

no porque crea que Ramiro pueda descubrir que tú disparaste

a su hijo y vaya a por ti.

Razón de más para que pidas ese traslado.

¿Qué tal te suena Tarragona?

-¿Quieres volver a tenerme cerca?

-Ha aparecido Gema, la compañera de trabajo de Rubén.

-¿Y está bien? -Está embarazada.

-¿Y si Gema mató a Silvia por celos?

-Metiste la pata con Chloe.

Lo de menos sería una disculpa, digo yo.

Que la ropa no estuviese en vuestra casa

no significa que no la haya robado.

Me la he encontrado y me dijo que iba a volver

para ver si habías recordado algo de Félix, el atracador.

-Lo siento. No quería causarte problemas, de verdad.

-Te ha salido regular.

Le has encubierto, ¿sí o no?

-Tu intuición era buena.

-¿Riezu? -Le he trincado

con el carrito del helado. -Toma ya.

-Perdona, no tenía que haber pensado mal de ti.

No sé, se me ocurre...

¿Quieres que te invite a una copa de desagravio?

-No me quiero meter en problemas.

-Pero es que no te vas a meter en problemas, porque mira, Dani...

no está. No se tiene por qué enterar porque yo...

yo no se lo voy a decir.

He hablado con la Guardia Civil de Jaca.

Alguien ha dejado flores en la tumba de Lucas Infante.

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Servir y proteger - Capítulo 936

12 abr 2021

En el hospital, Salgado recuerda que Nacha murió delante de sus ojos y queda destrozado. Mabel y Miralles lo consuelan. Quintero duplica un pedido de armas a Hariri, a espaldas de Eva. Néstor revela a Quintero el motivo de su animadversión hacia él.

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