Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 893 - Ver ahora
Transcripción completa

(HANNA) Encima de que ya le ayudaste con la deuda del gallego...

(QUINTERO) -No podía hacer otra cosa.

Si Eva llega a enterarse de que le robó ese dinero

para jugar al póquer e intentar recuperar

la deuda que tenía con ese maldito gallego,

nos quedamos sin informante en la mensajería.

(IVÁN) -¿Qué pasa?

Nada, es... ese tío. Le conozco.

Pues a mí no me suena de nada.

Le detuvimos en Distrito Cuatro.

¿Eras tú su novia secreta?

-Hablas de mi hermano, ¿eh?

-Bueno, tu hermano de acogida.

Ni siquiera os criasteis juntos. No es tan descabellado.

-¿Eres tú el que trabaja de gorila en algo ilegal

y yo debo tener más cuidado? -Tú decidiste estar con un policía.

-¿Ahora no puedo andar con quien quiera

por tus chanchullos? ¿Qué te pasa?

(Música emocionante)

(Móvil)

-¿Sí?

Sí, soy yo.

Sí, no te preocupes. Mi hermana me dijo que te venía mejor hoy.

Vale. Sí, los sobres del nueve son los que mejor se venden.

¿A qué hora te viene bien?

Ajá. Sí, claro que tengo la pasta.

Vale. Te veo esta noche en la mensajería.

Venga, adiós.

-Morena, que si te apetece vamos a desayunar, o lo pedimos aquí.

-Pero ¿has visto qué hora es? No me da tiempo. Me voy ya.

-No, ni idea. Como hoy curro de tarde, estoy tranquilo.

-Ya te veo. Pues aprovecha y desayuna tranquilo. Yo me piro.

Te veo después. -Vale. No curres mucho.

-Chao.

(Puerta)

-Voy.

Pero ¿qué haces aquí?

Acaba de irse Bea. Podría haberte visto.

-Lo sé. Estaba esperando ahí fuera a que saliese.

¿Qué? Habéis pasado la noche juntos, ¿no?

-Sí. No sé si has pensado lo del trato,

pero yo no soy la persona correcta para hacerlo.

-Yo creo que sí. Eres justo la persona que necesito.

-Vale, pues no. No sé espiar. Y mucho menos a Bea.

Me noto como tenso, falso con ella, y se va a dar cuenta.

-No, yo no creo que se dé cuenta.

Si, en fin, lo vuestro, en definitiva,

es como lo de la película de Schwarzenegger.

¿Cómo se llamaba?

"Mentiras arriesgadas". Eso es. (RÍE)

Seguro que ya la has tenido que mentir más de una vez.

-Sí, pero por tonterías.

-Bueno, robarle 3000 euros a su hermana no es una tontería, ¿no?

-Se lo iba a devolver, no los iba a robar.

Y lo hubiese hecho, pero me hiciste trampas.

Gracias.

Y da igual. No es lo mismo lo que hago

que informarte de su negocio.

Además, es que no sé hacerlo.

No soy la persona correcta. No sé hacerlo.

-Que sí, hombre. Que sabes hacerlo. ¿Cómo no vas a saber hacerlo?

Ya sabes eso que dicen: querer es poder.

Solo hay que tener algo de voluntad.

Si no, lo único que me queda

es llamar a nuestro amigo Celso.

¿Quieres que haga eso? No, ¿verdad?

Pues empieza a decirme todo lo que tienes para mí.

-No tengo nada hoy.

-A ver, Bruno. Vamos a ir poco a poco, ¿vale?

Yo te iré haciendo preguntas y tú me vas respondiendo.

¿Por qué tenía tanto dinero en efectivo en la mensajería Eva?

¿Tenía solo esos 3000 euros

o había más y solo cogiste lo que necesitabas?

-No lo sé.

-¿Que no lo sabes?

Muy bien, pues llamaré a Celso. -Vale, no. Espera, por favor.

Sí, he escuchado una conversación de Bea.

Hablaba con un tipo de unos sobres del nueve.

-De nueve milímetros, claro.

¿Cuándo y dónde han quedado?

-No sé la hora exacta, pero en la mensajería.

Esta noche. -¿Sabes quién es el proveedor?

-No, ni idea.

Supongo que no es un pez gordo. Si no, se encargaría Eva, no Bea.

-Muy bien. Muy buena suposición. Sí, señor.

Estás aprendiendo de cómo funciona todo esto.

Lo malo es que esa información aún no me sirve de mucho.

-¿Y qué hago?

-Sigue presionando a tu chica

hasta que te reconozca a qué tipo de negocio se dedica.

Solo entonces podrás conseguir la información que necesito. ¿Vale?

-Sí, para ti todo es muy fácil, Quintero.

Pero conozco a Bea. Sé que no va a decir nada más.

-Vamos, hombre. Que sí te va a decir algo más.

Claro que sí.

Además, tú eres un tío duro, ¿no?

Un seductor nato

capaz de llevarse de calle a cualquier chica

que se ponga por delante,

y conseguir de ella todo lo que quiera.

Ve poniendo tu cabecita a trabajar.

(IVÁN) -"Te lo digo en serio, Carlos".

Lara se está obsesionando con tu trabajo.

En particular con el caso de Mila.

¿Porque tuvisteis un encontronazo o qué?

No, tanto como encontronazo no. No es eso.

Pero intenté hacérselo ver

y solo conseguí que se enfadara conmigo.

Ya, nos pasa a todos.

Cuando tenemos la cabeza metida en un asunto así,

en un caso como ese, no queremos que nos saquen de ahí.

(SUSPIRA) Pues no creo que sea solo eso.

A ver, que...

Lara sigue muy afectada por lo de África.

Está queriendo ver similitudes en el caso de Mila.

Ya. He intentado decírselo,

pero se pone a la defensiva conmigo.

Pues tranquilo, que entenderá que solo te preocupas por ella.

Ojalá, porque ahora debe rodearse de amigos, no alejarlos.

Ya.

Y otra que está supermosca es Ainhoa.

¿Por qué, sorbiste la sopa en la cena?

No, peor. No hubo cena.

Pero quedasteis, ¿no?

Me olvidé. ¿Cómo?

A ver, que me quedé hablando con Lara

y cuando vi el móvil, vi las llamadas, llamé a Ainhoa

y ya no quería quedar.

Lógicamente.

La dejaste plantada por quedarte de charleta con Lara. Esto...

cuando se lo dijiste, le sentaría fatal.

Bueno, eso no se lo dije. Le dije la verdad a medias.

Le dije que estaba trabajando.

Iván, por favor, cierra el esfínter.

Porque es que es una cagada detrás de otra.

Y de verdad, con las mentiras no se soluciona. Es mucho peor.

Técnicamente no he mentido.

He estado con una compañera de trabajo en comisaría.

Ya... Bueno, tú disfrázalo como quieras,

pero no descuides a Ainhoa, que es encantadora

y está colada por ti.

Y yo por ella, Pepito Grillo. (SUSPIRA)

No hay mes que no me des la brasa con esto.

Es que... no estás siendo honesto con ella, Iván.

Por un simple olvido.

No fue un simple olvido.

La dejaste colgada porque estabas con otra.

No fueron motivos laborales.

¿Tú ibas para predicador y te quedaste para policía?

Iván, espabila.

Y ve con la verdad por delante con Ainhoa.

Y sé un poquito honesto contigo mismo.

Pero a ver, ¿de qué hablas?

Te hablo de que se ve desde Tombuctú que sigues coladito por Lara.

Venga, por favor. Lara es una compañera que lo está pasando mal.

Por eso me quedé con ella.

¿De verdad quieres que yo me crea eso?

Mira, tú créete lo que tú quieras. Pero esa es la verdad.

Ya... La verdad...

(RÍE) La verdad es que por una compañera sin más

no dejas plantada a tu pareja con una cena romántica.

Y menos cuando ella acaba de llegar a la ciudad.

Esa es la verdad.

Luego te veo.

(Conversación inaudible)

(SALGADO) Y eso fue todo lo que Alba les contó a Alonso y a Cepeda.

Pero Alonso intuye que la chica oculta algo.

¿Algo de qué?

Alonso cree que Alba fue la novia de Lucas.

¿En base a qué?

A una conversación que tuvieron de forma casual en La Parra

tras el interrogatorio.

De la forma tan cariñosa con la que hablaba de Lucas,

Alonso pensó que efectivamente eran novios.

¿Le preguntó si era así?

Sí, y por lo visto, la chica se puso muy nerviosa,

y se fue sin contestarle.

Una reacción que podría relatarla.

Tiene mucho sentido la deducción de Lidia.

Claro. Si Alba tuvo una relación secreta con Lucas,

no creo que ahora quiera que se sepa.

Estamos dando por hecho que esa relación acabó,

pero ¿y si han seguido en contacto?

Podría ser. Yo también he pensado lo mismo.

¿Qué se te ocurre para salir de dudas?

Cepeda y Alonso han ido a interrogar de nuevo

a los compañeros de promoción,

y al instituto para tantear a los profesores de entonces.

A ver si traen novedades.

Si realmente fueron novios,

tendremos que apretarle las tuercas a Alba.

Sí. A ver si realmente

sigue en contacto con el sospechoso. Desde luego.

Pero antes querría volver a hablar con los padres de acogida.

Hazlo.

Bremón.

-¿Qué tal la noche? ¿Has podido descansar?

-Como si te importara. No he pegado ojo.

-Lo que te he contado sobre mi amiga ¿te ha hecho pensar?

-Qué pesada eres con la historia esa.

-Mira, tengo experiencia en estos casos.

Sé cómo suelen acabar.

Debes denunciar y alejarte de tu pareja. De verdad.

-Que Juancar y yo nos llevamos bien. Él me quiere un montón.

-No creo que ni tú te creas lo que me dices.

-Tú estás traumatizada con la historia de tu amiga esa, ¿no?

¿O te lo has inventado todo?

-Escúchame: nunca mentiría en algo así.

¿De acuerdo? -Vale, vale.

Será cierto.

Pero mi novio no tiene nada que ver con el de tu amiga.

Así que no te preocupes por mí. Déjame.

-No puedo. Es mi obligación.

Además, el juez te pondrá una multa por desacato y te dejará en libertad.

-¿Y qué problema hay en eso?

-Que vas a volver a casa con tu novio.

-Guay. Estoy deseando que me suelten para ver a mi chico.

-Pues me parece que no te hace mucho caso.

Aquí no ha venido a ver qué tal estás.

-Porque no le gusta la policía. Ni a mí tampoco.

-¿Por qué lo justificas todo el rato?

(JUAN CARLOS) -Es mi novia. Tengo derecho.

-Ahí está. ¿No pasaba de mí?

-Llévala al juzgado. -Venga, vamos.

(MILAGROS RÍE)

-¿Cómo estás? -Deseando comerte la boca.

-Y yo a ti.

¿Cuándo te sueltan? -No sé nada.

Ve a buscarme al juzgado, ¿va?

-Claro. ¡Te quiero! -¡Te quiero!

(JUAN CARLOS RÍE)

-Ahórrate el numerito, ¿vale? No te lo crees ni tú.

-¿A ti qué tripa se te ha roto?

-Sé qué le hiciste a Fátima Garrido.

-A esa pava no le hice nada. -Ya...

Algún día Mila se alejará de ti y pedirá ayuda.

-Tú lo flipas.

(Pasos alejándose)

(SALGADO) -¿Qué tal? ¿Cómo os ha ido?

-Pues ni los profesores ni los compañeros de promoción de Lucas

confirman que Alba fuera su novia.

-Entonces ¿no habéis conseguido nada?

-Bueno, sí. Además, bastante importante.

-Cuando los padres de acogida lo devolvieron,

Servicios Sociales lo cambió de instituto.

-Y no solo eso:

en esa época, Alba se ausentó dos semanas de sus clases.

-¿Con qué motivo?

-Por lo visto, los padres firmaron una autorización

para irse de vacaciones en familia.

Lo raro es que ella volvió triste y decaída,

y les sorprendió a todos.

-No tendría síndrome postvacacional.

Cada vez me inclino más a pensar que eran novios.

-Sí. Nosotros también.

-Igual se dieron cuenta de que tenían una relación y se lio.

-Sí. La razón de la falta de disciplina para deshacerse de Lucas

siempre me ha parecido endeble.

Los padres ya sabían cómo era cuando lo acogieron.

-Sí, exacto.

Además, que nosotros sepamos,

él no hizo nada grave como para que lo devolvieran.

-Bueno, pues llegados a este punto,

habrá que volver a citar a Alba para interrogarla.

-Muy bien. Eso queríamos proponerte.

-Ya, pero debido a la envergadura del caso,

seremos Bremón y yo quienes hagamos el interrogatorio.

-¿Ahora que la tenemos a punto de caramelo?

-Alonso, ¿decías algo?

-Inspector, creo que en este caso Alonso tiene razón.

Si estamos en lo cierto, es un asunto muy sensible para Alba.

Solo tiene 25 años, y a nosotros ya nos conoce.

-Alba podría estar en contacto con Lucas

y podría decirnos dónde está.

Es un interrogatorio muy importante.

-Por supuesto, pero es un interrogatorio que haremos

porque Lidia se acercó a Alba.

-Claro. Ella está asustada. No sabe de qué va esto.

Si de repente la plantamos aquí con el comisario y el inspector jefe,

va a flipar. No va a servir de ayuda.

-Bueno, está bien.

Estaré observando. Pero si no colabora, entraré.

-No hará falta.

-¿La citamos? -Sí, por favor.

Alonso, Cepeda...

-Gracias. -No me las des.

Lo he hecho por el caso.

-Oye, ¿qué tal la exposición del amigo de Carlos anoche?

-Estuvo bien.

-Sí. Bueno, pero cuéntame algo más. ¿Había mucha gente o qué?

-No, no demasiada.

Fue en una galería de estas pequeñas de Lavapiés.

-¿Y las fotos, chulas?

-Sí, sí. Muy chulas.

-Chica, cuánto entusiasmo.

¿Luego os fuisteis de juerga y estás reventada?

-No, para nada. Si estuvo supertranquilo.

Fuimos a cenar a mi casa.

-A ti te pasa algo con él.

-Ay, María. Pues es que es lo mismo de siempre.

Que Ángel y Carlos no se llevan bien.

Ayer, cuando íbamos a cenar,

llegó Ángel y el ambiente se puso supertenso.

-Pues fíjate, yo pensaba que eso ya lo teníais superado, ¿no?

-Pues sí, yo también, pero...

Hola. (MARÍA) Buenas, ¿qué tal?

-¿Quieres desayunar?

No, gracias.

Solo quería hablar contigo.

No sé, anoche me quedé algo preocupado.

¿Por qué? Te pusiste seria al llegar Ángel.

Y cuando subí la cena estabas atacada. No me mirabas.

¿Qué pasa, qué hablaste con Ángel? Nada.

¿Nada? ¿Seguro? Seguro.

¿No se molestó porque le di un toque a la de las cremas?

Sí. A ver, está molesto

porque fuiste a hablar con esta mujer,

y nosotros no pensamos

en las consecuencias que eso tenía para él.

¿Qué consecuencias?

Que la mujer canceló todos los eventos que tenía en el hotel.

Y Joaquín le puso un buen regaño a Ángel.

Yo no pensaba que le generaría una bronca.

Ya, claro.

Ya, bueno. No te dije nada porque... no quería que te sintieras mal.

Si no me sienta mal.

Hablar con ella ha hecho que no estafe a más vecinas.

Sí, tienes razón.

De hecho, yo te dije que hablaras con ella.

Exacto.

Pero bueno, Ángel cree que debimos gestionarlo de otra manera

y así se podía haber ahorrado el regaño.

Y ya está. ¿Y ya está?

¿No hay nada más?

Sí, hay algo más.

¿Qué?

Pues... lo mismo de siempre, Carlos.

Que... Ángel no termina de sentirse a gusto

con que yo tenga un novio policía.

¿En serio? ¿Y qué hago yo con eso, Daniela?

¿Vuelvo a hablar con él?

No, no. Tranquilo.

No, si yo conozco a mi hermano.

Hay que darle su espacio y dejarle tranquilo.

¿Dejarlo cuánto tiempo?

Tú conoces a tu hermano, pero yo quisiera evitar esta tensión.

Sí, si yo creo que lo que debemos hacer es justo eso:

evitar estas situaciones. ¿Y qué hacemos?

Pues...

A ver, me siento un poco mal de decirte esto.

Pero... igual podríamos evitar

quedar a dormir y a cenar en mi casa.

Al menos por un tiempo.

Vale.

Si es lo que necesitas, lo hacemos.

A partir de ahora, podemos vernos en mi casa.

Pero Iván es un buitre con la comida.

(RÍE)

Vale.

Te pongo un café.

Sí, por favor.

Oye, quería comentarte una cosa. -Dime.

-Nada, que anoche con mal cuerpo por lo de Bruno.

-¿Y eso por qué?

-Es que es muy inocente, Fernando.

Y está muerto de miedo

por tener que espiar a Eva y a su novia.

-Pero eso ¿te lo ha dicho él?

-No. No hizo falta. Lo vi en su mirada.

-Sí, bueno. Yo también creo que está bastante nervioso,

y algo asustado por lo que le pueda pasar.

Además, le está cogiendo miedo a Eva Velasco.

-¿Y si le das otra vuelta?

-¿Otra vuelta a qué?

-A lo de usar a Bruno.

-¿Y eso? ¿Por qué?

No entiendo la pena que te está dando con este chico, la verdad.

¿Por qué te preocupa tanto?

-¿Qué, se te ha olvidado cuál es nuestro objetivo de verdad?

-No, no se me ha olvidado cuál es nuestro objetivo.

Simplemente, no quiero que sea una víctima más

de toda esta historia.

-No será ninguna víctima más. No te preocupes tanto por él.

No entiendo por qué tienes tantos reparos por ese chico

a estas alturas.

-Porque me da pena, Fernando. Me da pena.

Que lo expongamos a todo este peligro,

y quizá es innecesario.

Ni siquiera sabemos si nos será útil y podrá sacar la información.

-Que sí, Hanna.

Está claro que no es el tío más listo del patio,

pero es el único que puede conseguir

la información que necesitamos de la mensajería.

Es el único que puede llevarnos a Khan.

-¿Cómo?

-Con paciencia, con tranquilidad, con calma.

Esta mañana he hablado con él

para transmitirle seguridad y confianza,

que es lo que necesita. No te preocupes.

Hará todo lo que yo le diga, y lo hará bien.

-Hasta ahora no ha conseguido nada. -Bueno, algo ha conseguido.

Quizá no sea suficiente, pero vamos por buen camino.

-Tú sabes que no me importa

extorsionar o manipular a gente como Eva.

Los criminales sin escrúpulos se merecen eso o peor.

Pero este chico... -Tampoco es ningún angelito.

-Es un carterista, Fernando.

Inofensivo, pero tú mismo has dicho que si Eva se entera...

se lo va a cargar. -No le va a pasar nada.

Ya me encargaré yo de que no le ocurra nada, ¿vale?

-¿Cómo le vas a proteger?

-Estando pendiente de él, Hanna.

-Fernando... -Ya está bien. Te lo pido por favor.

No me presiones, que me pones la cabeza como un bombo.

Está claro que ese chico corre un serio riesgo.

Pero si le pasa algo será su problema, no el mío.

Yo solo necesito llegar hasta Vlado Khan.

Porque haré todo lo posible por vengar la muerte de mi hija.

Eso es lo que quiero.

Creí que tú querías vengar la muerte de Virginia,

pero quizá me equivoco.

-Por supuesto que sí.

Pero no quiero perder mi humanidad por el camino.

(SUSPIRA)

(Corte con cuchillo)

-¿Por qué me han vuelto a llamar?

Ya les dije todo lo que sabía sobre Lucas.

-Solo queremos hablar con usted con más calma.

-Ya, pero es que yo no tengo ese tiempo.

Estoy en mitad de mis prácticas del MIR,

y no puedo faltar.

-No te entretendremos mucho. ¿Podemos tutearte?

-Será rápido.

-Gracias.

(CEPEDA) -Sí.

-Bueno... (CARRASPEA)

Pues hasta donde sabemos,

cuando Lucas se fue de tu casa, de tu familia,

también cambió de instituto.

¿Por qué no nos lo dijiste?

-No me lo preguntasteis.

No pensé que fuese un dato importante.

-¿Sabes por qué fue ese cambio?

-Pues supongo que por faltas de disciplina en el instituto.

-No. Ya hemos hablado con sus profesores,

y nos han dicho que no tuvo nada que ver.

Que lo decidió Servicios Sociales a petición de tu familia.

-Ya. A mí siempre me dijeron que fue por indisciplina.

"No sé, si fue por otro motivo, lo desconozco".

(CEPEDA) -Después de que Lucas dejara el instituto

y tus padres dejaran de encargarse de él, tú desapareciste dos semanas.

-¿Me investigan a mí también?

-No. Solo estamos reconstruyendo los hechos.

¿Dónde estuviste esas dos semanas?

-No me acuerdo. Pregunten a mis padres.

(CEPEDA) -"Ya lo hemos hecho.

Nos han dicho que fuisteis a Andalucía y que lo pasasteis bien".

Os alojasteis en un "resort",

hicisteis excursiones a caballo y un cursillo de golf.

-Y después de esas pedazo vacaciones tú volviste triste y decaída.

¿Por qué motivo?

-Es que no lo recuerdo.

-¿Seguro, Alba? (ALBA) -Sí.

-Tus padres nos han dicho que esas vacaciones por Andalucía

os fueron muy bien para desconectar, para descansar.

Imagino que para recuperaros de un golpe tan duro

que es la decisión de devolver a Lucas, ¿no?

Por eso estabas triste. No querías que se fuera.

-No quiero hablar de eso.

-¿Por qué? ¿Tan mal lo pasaste cuando se fue Lucas?

-"Era mi hermano. Claro que lo pasé mal.

(LIDIA) -¿Estabais muy unidos? -Sí".

Lo normal, como hermanos. Pero no quiero hablar de esto.

-Vale, pues ya está. Tus padres también nos han dicho

que después de esas vacaciones en Andalucía

la familia volvió a estar unida

y volvisteis a ser felices como antes.

¿Tú opinas igual?

(CEPEDA) -¿Qué opinas?

¿La familia recuperó la tranquilidad? ¿Fue irse Lucas y...?

-No. No es verdad. Claro que no fue así.

(LIDIA) -"¿Cómo te sentías? (ALBA) -¡Mal!".

Me sentía mal, hecha una mierda.

Estaba triste.

-¿Por qué? ¿Qué pasó?

-¡Porque no nos fuimos a Andalucía de vacaciones!

¡Nos fuimos a que yo abortase, a que yo me recuperase de eso!

-¿Te quedaste embarazada de él?

-Alba, contesta: ¿de quién te quedaste embarazada?

¿De quién? -¡De Lucas!

¡Me quedé embarazada de Lucas! ¿Vale?

¡Sí, me quedé embarazada! (LLORA)

-Hola. -¿Qué tal?

-No muy bien, la verdad.

-Bueno, aún sigues cabreada por el plantón de ayer, ¿no?

-¿Tú qué crees?

Entiendo que tengas tu móvil en silencio en comisaría,

pero pudiste enviarme un mensaje diciéndome que estabas liado.

-Pues... sí.

(DANI) -Hola. ¿Qué quieres tomar? -Hola.

Una tónica, por favor. -Vale.

¿Tú quieres otro refresco? -No, gracias.

-Vale.

-¿Nos sentamos? -Venga.

-Bueno... (SUSPIRA)

Ainhoa, lo primero... que lo siento.

No lo hice bien.

(CHASQUEA LA LENGUA) Ya no solo por no escribirte

y haberte devuelto la llamada tan tarde.

-¿Qué más pasó?

-Pues que no te conté la verdad del todo. Fue una verdad a medias.

O sea, que cuando hablamos estaba en comisaría,

pero no estaba trabajando, en el sentido estricto de la palabra.

-¿En qué andabas?

-Pues intentaba tranquilizar a Lara,

porque tenía miedo de que un caso suyo se le fuera de las manos.

-¿Por qué no me lo contaste?

-Porque es un caso delicado, y no quería decírtelo por teléfono.

-Aquí tienes. -Gracias.

-De nada. -Lo de anoche no fue algo puntual.

Lara no está bien.

-¿Qué le pasa a Lara?

-África, una amiga suya...

bueno, ha sido asesinada a manos de su pareja hace unos días.

(SUSPIRA) -Qué horror. -Pues sí.

Y desde entonces se obsesiona con su trabajo.

-No me extraña. Debe ser muy duro para ella,

en lo personal y en lo profesional. -Sí, pero es que está frenética,

intentando evitar a toda costa que haya casos de malos tratos.

-No es raro. Es su trabajo.

-Sí, pero se está volviendo loca,

porque echa horas para llamar a las víctimas,

para saber si están bien...

Luego no se fía de la tecnología.

Todo el rato piensa que va a fallar.

-Está desbordada, siempre intentando controlarlo todo.

-Sí, pero es que eso es imposible.

Es imposible, ¿sabes?

A ver, que todo lo que se haga es poco

para prevenir la violencia de género,

pero hay cosas que no podemos controlar.

Por ejemplo, si alguien no quiere denunciar,

y se lo dices y no lo hace, es...

-¿Eso le está pasando ahora? -Exacto.

Está con un caso que solo tiene indicios de malos tratos, ¿sabes?

Pero está viendo reflejado el caso de su amiga.

Porque su amiga nunca quiso denunciar.

Siempre defendía a su novio.

-Como si lo estuviera reviviendo de nuevo.

-Sí, yo creo que se ha puesto sobre los hombros

la responsabilidad de evitar a toda costa

que existan casos de malos tratos.

-Pobre Lara. No sabía nada de todo esto.

-Pues sí. Por eso no quería hablarlo por teléfono.

Para que veas que es un caso un poco delicado.

-Claro que no. Tienes razón. Debí ser más comprensiva.

-No, qué va. Encima. Si no sabías nada.

Si te hubiese contado... No tenías la información.

Lo siento yo.

Siento haberme olvidado de la cena. -No pasa nada, tranquilo.

-¿Seguro?

-Por supuesto.

Te agradezco mucho que me lo hayas contado todo.

-Bueno, pues gracias.

Y que sepas... que te recompensaré por esto.

-¿Sí? ¿Cómo?

-Una cenita romántica tú y yo.

-Ajá. Eso está genial. -¿Sí? ¿Dónde quieres ir?

-Donde tú me lleves. -Eso está bien.

(LIDIA) -¿Estás más tranquila?

-Gracias.

-Necesitamos, Alba,

que nos cuentes desde el principio vuestra relación.

-¿Es necesario?

-Me temo que sí.

(SUSPIRA)

La primera vez que conocí a Lucas...

pensé que era un chico muy friqui.

Con una mirada muy rara. (RÍE)

Parecía un tío muy cerrado, pero...

poco a poco fue abriéndose y me fue contando sus problemas.

-¿Te contó algo sobre su pasado?

-Sí. Me dijo que había perdido a su familia y a su hermana

de una forma muy violenta. Pero nunca me especificó cómo.

A Lucas le costaba mucho dormir.

Tenía muchas pesadillas.

Y además, también sufría unos dolores muy fuertes de cabeza.

Tenía que tomarse muchos analgésicos al día para poder sobrellevarlos.

Yo recuerdo que...

solía acariciarle el pelo hasta que el dolor le desaparecía.

Poco a poco fuimos conectando y...

terminamos enamorándonos.

-Y empezasteis una relación a espaldas de todo el mundo.

¿Por qué no lo hicisteis público?

-Porque sabíamos que nadie lo iba a entender.

No éramos hermanos de sangre, pero sí lo éramos de acogida.

-¿Y en qué momento vuestra relación salió a la luz?

-Tomábamos muchas precauciones, pero mis padres nos pillaron.

-¿Cómo reaccionaron?

-Mal.

Se lio una enorme en casa.

Obviamente, mis padres nos obligaron a dejar la relación.

Pero para entonces yo ya estaba embarazada.

Lucas y yo queríamos tener a ese niño.

Mis padres me obligaron a abortar.

-Y te separaron de Lucas devolviéndolo al centro tutelado.

-Además, lo cambiaron de instituto para que no tuvierais relación.

-Eso es.

-Alba, ¿por qué no nos dijiste la verdad ayer?

-Porque me duele hablar de esto.

Lucas era el amor de mi vida.

-¿Era?

Si pese a todo, sigues en contacto con él,

es importante que nos lo digas.

-De verdad, les he dicho la verdad.

Hace nueve años que no sé nada de él.

Si por mí hubiese sido, habría seguido viéndolo.

A escondidas.

Pero él se alejó de mí para protegerme.

¿Qué está pasando?

-Es una información que no te podemos dar.

-Por favor, díganme qué está pasando.

Algo muy gordo debe pasar para que no paren de llamarnos.

Pero créanme: es imposible que Lucas haya hecho nada malo.

-Sí, tengo el parte de lesiones delante.

Vale, muchas gracias por todo.

Espero que con tu ayuda podamos detener a Juan Carlos.

Vale. Venga, hasta luego.

-Hola. -Eh.

-Ya me han contado la que ha liado el Juancar ese

cuando han llevado a Mila al juzgado.

(ASIENTE) -Menudo impresentable el tío. De verdad.

Y haciendo el papelito de novio preocupado que no se lo cree ni él.

(SUSPIRA) De verdad te lo digo, que ojalá pudiera ser capaz

de convencer a Mila para que denuncie.

(SUSPIRA) -Bueno, Lara, no te machaques.

Tú has hecho todo lo que podías.

-Ya, pues no ha sido suficiente. Está claro.

Otra vez que he vuelto a fallar.

-Pero ¿qué dices? -Sí.

Te has dejado la vida.

-¿Y qué, Paula? ¿De qué sirve?

Si es que lo veo claro: este tío va a matarla.

-¿Tan mal lo ves? -Pues sí.

Y más tras hablar con la ex de Juan Carlos.

-¿La que le denunció por agresión? -Sí.

Vivió un calvario con él. Menos mal que le dejó.

-Ya. ¿Y Mila conoce esta historia?

-Pues sí, claro que la conoce, pero le justifica.

Dice que Fátima mentía. Que retiró la denuncia por ser falsa.

Que Juan Carlos no la había agredido.

Pero la retiró porque Juan Carlos le amenazó.

-¿Con qué, con matarla?

-Pues no me lo ha confirmado, pero seguramente, sí.

-Ya. ¿Y ha vuelto a poner la denuncia?

-Se lo he comentado, pero no. Dice que vive aterrada, y...

Que no quiere.

Además, se ha ido lejos. Vive en Barcelona.

-Bueno, yo es que alucino

con que sea la víctima la que deba irse

y la que deba empezar de cero.

-Sí, yo también alucino.

Algo estamos haciendo mal todos.

-Bueno... -Yo la primera.

-Lara, no utilices cualquier comentario para machacarte.

Tú no tienes la culpa de todo lo malo.

-No puedo permitir otra muerte más, ¿entiendes?

No me la puedo permitir yo.

Haré todo lo posible para evitarlo.

Me da igual que Mila no denuncie. -¿Y en qué piensas?

-En investigar a Juan Carlos Díaz.

En investigarle a fondo.

-Ya, pero no hay ninguna denuncia contra él.

Para hacer eso debes avisar a los jefes. Lo sabes, ¿verdad?

-Sí, claro que lo sé. ¿Crees que estoy loca?

Sí, claro. Se lo comentaré a Salgado antes de mover un dedo, claro.

-Hola. -Hola. Oye, Iván.

Que lo siento por mi comportamiento de ayer. Me pasé.

-Nada.

Nada, no pasa nada. -Ya...

-No te preocupes. ¿Qué tal te encuentras hoy?

¿Te encuentras mejor?

-No, regular. Encima, Juancar se ha reído de mí.

Me ha dicho que no me meta, que son así, que son tal para cual.

¿Te lo puedes creer?

-Pues sí. Por desgracia, sí.

No es el primero ni el último maltratador

que normaliza la violencia en una relación.

-Ya. Pues es desesperante, de verdad.

-Bueno, ¿y por qué no te centras en otro caso,

uno con más margen de maniobra? -No.

No me voy a rendir tan pronto.

Además, tengo una idea para seguir. Venga.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Menudo panorama. -Ya.

A mí me lo vas a contar.

Entre Lara y Lidia, que está con lo del asesino de policías,

tenemos la casa movidita.

-Bueno, me tomo el café y me voy.

-La chica se derrumbó.

No creo que le hubiera contado a nadie que era la novia de Lucas.

Menudo trago debió pasar: abortar en contra de su voluntad.

Y la del propio Lucas.

Los dos querían seguir adelante con la relación y con el embarazo.

(Teléfono lejano)

(Pasos alejándose)

(Música de suspense)

-¡Lidia!

Lidia, dime que no le buscáis por ser el asesino de policías.

Lucas es inocente.

No ha hecho nada. No ha matado a nadie.

-Alba, tranquila. ¿Quién te ha dado esa información?

-He atado cabos.

El caso es que se equivocan.

Alba, escucha. Soy el comisario Emilio Bremón,

y él es el inspector Salgado.

Por favor, siéntate y hablamos tranquilos.

¡No quiero sentarme! ¿Qué les pasa?

¿Cómo le acusan de ser un monstruo?

Te aseguro que solo seguimos indicios racionales

en esta investigación y en cualquier otra.

Ustedes no le conocen.

Lucas es sensible y cariñoso. Por eso me enamoré de él.

-También dicen que era conflictivo y antisocial.

Y hace nueve años que no lo ves.

Pudo cambiar su personalidad. -¡Que no! ¡Escúchenme!

Por favor, escúchenme.

Es imposible que se convirtiera en un asesino a sangre fría.

-A ver, Alba. Tranquilízate.

Sabemos que Lucas no lo ha pasado bien,

que ha tenido una infancia difícil.

Eso le pudo generar secuelas que le hagan actuar con violencia.

-¿De verdad sospechan de él?

-Pues sí. Tenemos muchos indicios en su contra.

-No puede ser.

No puede ser... ¿Cuál es?

Es una investigación secreta.

Pero debes confiar en la policía.

No vamos a meter a nadie en el calabozo

sin saber si ha cometido realmente esos crímenes.

Es que tiene que haber un error, de verdad.

-Entendemos que te resulte difícil aceptarlo.

-Lucas era incapaz de hacer daño a nadie.

No... No puede haberse convertido en otra persona en nueve años.

No me cabe en la cabeza.

-Alba, la imagen que tú tienes de Lucas es real,

pero no está actualizada.

Y como te decimos, hay muchos indicios en su contra.

Y si tienes alguna información

que pueda ayudar a la investigación, cuéntanosla.

-La vida de mucha gente está en peligro.

Y si en tu mano está la posibilidad de evitar más asesinatos,

no lo pienses ni un segundo.

-No. Les he dicho la verdad. Hace nueve años que no sé nada de él.

¿Me puedo marchar ya, por favor? -Sí.

-La acompaño.

(Pasos alejándose)

Es bastante irregular que Alba se haya enterado aquí

de información sensible en una investigación abierta.

Desde luego. Pero será difícil depurar responsabilidades.

A saber quién se lo ha dicho. Y quién sabe.

A lo mejor es consciente

de la importancia de nuestra investigación.

¿Crees que puede saber algo de Lucas?

Podría ser.

Lo que está claro es que sus sentimientos hacia él

están a flor de piel.

De ser así, esperemos que nos cuente todo lo que sabe.

(Música instrumental)

"Sí". (RÍE)

Me ponían...

Mira, esto estuvo delicioso, pero me voy a tener que ir, ¿vale?

¿Sí? Pero espera. ¿Está todo bien?

Sí, está todo bien.

¿Por qué me preguntas?

Porque no has dicho nada en toda la cena.

Te noto un poco nerviosa. Por eso...

(Puerta abierta)

Hola. Eh, pareja.

¿Qué tal?

(Llaves en mesa)

Tenemos cena. Así que... sírvete. ¿Puedo?

Dale caña. Me muero de hambre.

Oye, vamos a hacer una cosita.

Hacemos un par de infusiones, vamos a la habitación...

¿No quieres quedarte?

No, mañana tengo que madrugar.

Ya, pero madrugas todos los días. Ya, pero tengo que descansar.

Un ratito chiquitito, venga.

Me voy a ir. Vale.

¿Vale?

Sí.

Nos vemos, Iván.

-Hasta mañana, Daniela.

Hasta luego.

(Beso)

Está buena la pizza. Sí, ¿verdad?

Sí.

Oye...

¿Es cosa mía... o estáis de morros?

¿De morros? No, es cosa tuya.

Bueno... ¿Negándolo?

Es peor de lo que yo creía. ¿Qué pasa?

Su hermano, que no tolera que salga con un policía.

El bueno de Ángel no deja el pasado atrás.

Ángel, sí.

Pero yo supongo que Daniela es una chica inteligente

y tendrá su propia opinión.

¿Sabes qué pasa? Que como son hermanos

y tienen este vínculo tan estrecho, pues...

no sé, yo creo que por no salpicarlo,

a lo mejor Daniela es capaz de...

¿De qué? ¿De dejarte?

¿Por qué eres tan tremendista? Siempre estás en lo peor.

Esto ya nos ha pasado más veces. Ya está, ¿no?

Ya, sí. A lo mejor soy un poco tremendista. Ya está.

Ya está. ¿Tú cómo estás?

Bien. Traga un poco, que te vas a...

Tenía un hambre... Dale. Bebe un poquillo.

Bien. Y en parte es por ti.

¿Por qué?

Bueno, pues porque...

te hice caso y hablé con Ainhoa. Le conté la verdad.

¡Bien! Sí, sí.

Le has dicho que quien te late es Lara.

No. ¿Cómo le digo eso si es mentira?

No, le he dicho...

que me olvidé de la cena porque me quedé hablando con Lara,

porque está hecha polvo,

muy involucrada con el caso y con...

¿Y cómo se lo ha tomado?

Bien. Entiende que es una compañera,

que lo está pasando mal y que me quedase a tranquilizarla.

Bien, bien. Le has contado la verdad.

Claro. A medias, pero...

No, la verdad completa. Carlos, sí.

Y sobre todo, tú no le des más vueltas a lo tuyo.

Seguro que Daniela pasa de su hermano y todo vuelve a su cauce.

Pero deja las cositas...

No lo... ¿sabes? No lo lleves al extremo.

Vamos a acabar la cena. Vale, vale.

Pizza es lo que necesito. Este vino es mío, ¿no?

Este vino es tuyo, sí. Venga. Alegría.

Salud. Campeón.

(MARÍA ASIENTE) -Buenas, Antonio.

-¿Qué tal? Me siento allí. -Muy bien, ahora voy.

Parece que le estás tomando el gusto a trabajar por la noche.

-Mira, calla ya, ¿vale?

No me calientes la cabeza, porque luego...

-¿De qué te he calentado yo la cabeza?

-¿Cómo qué de qué? ¿Te vas a hacer la loca?

O sea, ayer me rayaste la cabeza a base de bien.

-¿Yo?

-Tú, con lo de que Aitor quería enrollarse conmigo. Claro.

-Yo no te dije eso. Te dije que me parecía raro

que un chico se metiera a voluntario en circunstancias así:

en un bar de copas, en la cola del baño. No sé.

-Pues gracias a eso estuve toda la noche

viendo señales donde no las había.

-¿Cómo señales, de qué?

-De lo que me dijiste,

de que si quería arrimar algo más que el hombro.

-¿Y quería arrimar algo más?

-Pues no lo sé. -Ah...

-A ver, se me queda mirando así un poco como...

Vamos, que le molo. Esas cosas se notan.

(RESOPLA) Pero el chaval es tímido. No hará nada.

No lo va a intentar.

-¿Y tú lo vas a intentar?

-A ver, Aitor es muy mono y tal,

pero no, que lo de Miguel está muy reciente. Que no.

-Tampoco nadie te dice que te eches un novio de por vida,

que tengas una relación...

-Ah, no. Claro que no. Es que eso sí que no.

Yo relaciones ahora mismo, ninguna. Y menos con un chaval tan joven.

-Claro. Una mujer de mundo. Es que...

-Pues otra cosa no, pero de esto sé un poquito.

Que tengo ya currículum.

-Pues me da lástima el chico.

Que se vaya a quedar con las ganas.

-¿Tú quién eres, la celestina?

-¿Yo te estoy diciendo algo?

Si tú lo tienes tan claro,

yo no digo nada. -Pues vale.

-¿Cómo va la aplicación? -Bien, muy bien.

-Muy bien.

Pues nada, cariño.

Aquí te pongo los bocatas. -Gracias.

-¿Para beber? ¿Un par de zumos?

-Vale.

¡No! Mejor un par de botellines.

-Ay, pájara.

-¿Qué?

-Nada.

-Que solo quiero ser maja. El chaval se lo está currando.

-Pues eres muy maja.

De toda la vida. -Muchas gracias.

(Música de suspense)

(BEA) -Muy bien.

Yo creo que está todo.

Gracias.

¿Tú qué haces aquí?

-Pues venía a darte una sorpresa,

pero me la he llevado yo. -¡Joder!

Es que tú no tienes que estar aquí.

-¿Y si en vez de echarme la bronca me explicas qué pasa?

-Es evidente, ¿no?

-No. Bueno, son pistolas, pero ¿para qué son?

¿En qué andas metida?

-No, es que no puedo hablar. Mi hermana me corta la lengua.

-Ah, que tiene que ver con tu hermana.

Vale. Llevas semanas criticando mis mentiras

y ahora me escondes cosas.

¿No confías en mí? -No es eso.

Pero yo no podía... -Ni "pero" ni nada.

Tengo derecho a saberlo, Bea.

Además de que eres mi novia, motivo para explicármelo,

trabajo en la mensajería.

Si me estáis metiendo en un lío, debo saberlo.

-Vale. -Vale.

-Te lo cuento, pero no puedes decírselo a nadie.

Y me lo tienes que jurar, Bruno.

-Te lo juro. Pero quiero saberlo todo.

-Sí.

(SUSPIRA)

Mi hermana trafica con armas.

Y yo, desde que soy su socia, estoy metida en esto.

-¿Desde cuándo?

-Mi hermana lleva un tiempo, y yo desde que somos socias.

Ya está.

-¿Cómo que ya está?

¿No me vas a contar más? -No.

Por hoy basta. Si quieres, mañana hablamos.

Pero hoy no. -¿No vienes conmigo al hotel?

-No. Tengo que organizar todo este material,

y es mucho más de lo que pensaba.

-Pues me quedo y te ayudo a organizarlo.

-No, Bruno. Tú te vas y yo me quedo aquí sola.

-¿Pretendes que me vaya y duerma bien?

No. Quiero saberlo todo ya.

-Bruno, hoy no, por favor. Hoy no.

Mañana te lo cuento, pero hoy no.

Así que, por favor, vete.

Y la boca cerrada, Bruno.

-Vale, mañana hablamos.

-¡Joder!

(SUSPIRA)

(CHASQUEA LA LENGUA)

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

(Teclado)

"Antonio, es la primera vez que me llamas. Me alegro mucho.

¿Qué tal?".

Bien, bien. Ninguna novedad por aquí. Todo tranquilo.

¿Y vosotras, cómo estáis?

"Pues muy bien.

Hoy nos hemos ido de excursión a Padua

a ver la capilla de los Scrovegni".

Bueno... Ya me dijo Olga que era como la Capilla Sixtina.

Algo parecido.

"Bueno, más pequeña, pero es impresionante.

Y... bueno, acaba de pedir Olga una pizza

y nos vamos a poner una peli".

Bueno, me alegro de que lo paséis tan bien.

Te habrá venido bien este descanso, ¿no?

"La verdad es que sí.

(SUSPIRA) Antonio, gracias por comprenderlo".

Bueno, no quiero entretenerte más.

Hasta pronto. "Te quiero, Antonio".

Y yo.

-Bruno, tenemos que hablar.

Pero, la verdad, no sé por dónde empezar.

-No tienes que convencer a tu chica,

sino a su hermana.

Ella es la que maneja el cotarro.

Y conociendo como conozco a Eva Velasco,

no te será tan fácil ganarte su confianza.

-Entonces dime qué sugieres.

¿Qué tal por Galicia? -Bien, muy bien.

-Oye, yo quería comentarte algo.

-Cuanto antes me centre en lo positivo, mejor.

-Claro. Pero no es bueno volcarse en exceso.

-¿Por qué dices eso?

-Iván me comentó algo de pasada.

-De pasada... -Sí.

-¿Qué tal estás hoy?

-Bien, perfectamente. Tú y tu novia podéis estar tranquilos.

"El día antes de irme hablé con Antonio.

Se lo conté todo".

Antonio.

Espera un momento. -¿Qué quieres? Tengo mucha prisa.

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Servir y proteger - Capítulo 893

09 feb 2021

Lidia y Néstor consiguen que Alba confiese la verdad de su relación sentimental con Lucas. Tras una conversación telefónica con Claudia, Antonio se muestra más optimista sobre el futuro de su relación.. Bruno consigue que Beatriz le hable del negocio de tráfico de armas.

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