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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 882 - ver ahora
Transcripción completa

Buenos días, Bremón. Buenos días.

¿Néstor no estaba contigo? Ha ido a por un café.

Acabamos de interrogar a Soledad Villar.

¿Qué tal?

Bien. No sé si influyó la sala de interrogatorios, pero habló.

Muy hábiles citándola en Interrogatorios.

Aunque hacer una llamada anónima no es un delito.

Cierto, pero el ambiente ayuda a soltar la lengua.

¿Es ella la que hizo la llamada? Sí. Lo ha reconocido.

En el fondo tenía muchas ganas de hablar,

pero lo único es que tenía miedo.

¿Miedo de qué? De que tomen represalias contra ella.

¿Quién va a tomar represalias contra ella, el asesino?

¿Cree que el Vigilante irá a por ella?

No. Ni relaciona al chico con el asesino de policías.

Ella trabaja en un hospital de Madrid,

y se enteró de que la policía pide datos

sobre pacientes con traqueotomía, y le recordó un caso antiguo.

De cuando trabajaba en el hospital del Camino de Jaca.

Sí. Tenía un paciente con el mismo perfil.

Dice que todo lo que envolvía al chico

era muy raro. Y no solo eso.

Que habían desaparecido los archivos.

Según ella, fue la policía.

Venga ya. No puede hablar en serio.

Pues es lo que parece.

Según ella, alguien de muy arriba

tenía mucho interés en borrar el rastro de ese paciente.

¿Alguien de arriba? ¿Quién, el CNI? ¿De verdad crees en esta historia?

Yo solo digo lo que ha dicho.

Según Soledad Villar, un policía reunió a todos los sanitarios

que habían tenido que ver con el chico

y les advirtió de que no podían decir ni una palabra del asunto. Nunca.

¿Por qué ha hablado ahora?

Le ha podido la mala conciencia. Era su paciente.

Un día sacaron al chico sin dar explicaciones,

y cuando fue a buscar su ficha, había desaparecido.

Estaba preocupada por lo que le podía haber pasado al chico.

¿Nos ha dado algún dato nuevo del chaval?

Sí.

Que tenía alrededor de 15 años,

que entró por Urgencias con una herida de bala en la espalda...

Pudieron salvarle la vida, pero estuvo a punto de morir.

De ahí la traqueotomía.

Después, la recuperación fue bastante larga.

Estuvo con sedación fuerte, y parece que perdió el habla.

Por la traqueotomía.

No, no. (RÍE) Eso es lo curioso.

Su función vocal estaba bien.

Se negaba a hablar.

Es probable que fuera por el "shock".

¿Y cómo sabían que la función vocal estaba bien

si no decía ninguna palabra?

Porque hablaba en sueños.

Llamaba a la madre y a la hermana.

De la madre no sabemos nada.

La hermana se llamaba Carla.

Y según lo que ha oído la enfermera, tanto la madre como la hermana

murieron a tiros el mismo día que él ingresó.

No es mucho, pero bueno. No, está muy bien.

No era para nada una testigo fácil, y habéis conseguido manejarla

para que se abriera y compartiera todo lo que sabía,

a pesar del miedo.

Salgado, me gustaría que mirarais lo de la madre y la hermana, Carla.

A ver si podemos tirar del hilo. Tengo una buena intuición.

Y creo que debería llamar a la Comisaría General de Información

para que paren la investigación. No.

Lo ideal es que siguieran. Pero que nos devuelvan a Miralles.

Veré qué puedo hacer.

Gracias. Bremón.

(Puerta cerrada)

(SUSPIRA)

(Ascensor)

-¡Uf! No vuelvo a desayunar aquí, ¿eh?

-¿No te ha gustado? -Sí, mucho.

Por eso. Acabo hinchadísima. -Ah.

(SUSPIRA) -Me voy, que quedé con el notario.

-Que la heredera eres tú. Si tiene que esperar, que espere.

-No. Las herederas somos mi hermana y yo.

Y es majo: nos va a leer el testamento en la mensajería.

No le voy a hacer esperar. Pobrecito.

-Lo digo porque no curro hasta mediodía.

Podríamos subir a la habitación. -No, ahora no.

Pero esta noche sí.

-¿Le has preguntado a Eva qué hará con la casa?

-¿Qué casa? -La de tu padre.

-Ah. -Porque he pensado

que si ella tiene un sitio, podríamos quedarnos tú y yo.

Y así yo no estoy aquí ni tú con ella.

-Estás como muy insistente con el tema de vivir juntos.

Pues no. Ayer lo hablamos. Es como pronto, precipitado. No sé.

-Vale. Era por si lo habías pensado otra vez

y esta vez lo pensaste mejor, pero parece que no.

-No. Y con el tema de la casa no hemos decidido nada.

Supongo que la venderemos.

Entre lo que hay en las cuentas y lo que saquemos de la casa,

va a ser pasta. -¿Sí, mucho?

-Bueno, "mucho".

Mi padre manejaba billetes, quiero decir.

Sea lo que sea, vamos a vivir mucho mejor.

-O sea, que me dices que doña Beatriz Velasco

va a estar forrada.

-A ver, forrada tampoco.

Pero podremos cenar fuera cuando nos dé la gana,

irnos de viaje, salir un día sí y otro también...

-Mola. -Sí.

Tú sí que molas. Te aviso cuando salga.

-Vale. -Adiós.

(Pasos alejándose)

(Conversaciones inaudibles)

(Puerta abierta)

-Me ha parecido oír que alguien gritaba "eureka".

-Aún estamos lejos de eso.

-Bueno. Tampoco vamos tan mal, ¿eh?

-Ahí está la clave: ¿quién borró los archivos?

¿De dónde vino la orden?

¿Quién tiene autoridad para ingresar a un paciente sin nombre

y para sacarlo sin consultar con el equipo médico?

-Comisaría General de Información.

-¿Terrorismo, quizá?

-Quizá Bremón pueda preguntar en la Dirección Adjunta Operativa.

-Antes de remover el avispero, mejor que indaguemos nosotros.

-¿Hay algún hilo?

-Échale un vistazo, a ver si coincidimos.

(RÍE) -Hombre, Salgado, ¿me estás haciendo una prueba?

Vamos, que ya tenemos una edad.

-No, para nada. Es para no coaccionarte.

A ver si tú sacas de ahí otra cosa que yo no haya visto.

-Muy bien.

(PENSATIVO)

Si están muertas, debe haber un acta de defunción.

Incluso una autopsia.

Aunque igual las hicieron desaparecer.

-Lo sabremos si investigamos.

-Tenemos una fecha aproximada que dijo Soledad: junio.

-Sí, primeros de junio.

Se incorporó después de una baja.

También tenemos su nombre de pila: Carla.

Y la fecha de la muerte puede coincidir con la de la madre.

-¿Somos conscientes de que esto sale de un paciente en sueños,

y todo según la testigo,

que de entrada ni siquiera quería darnos su nombre?

-¿Y somos conscientes

de que la alternativa es no hacer nada?

-Bueno...

Solo quería asegurarme. Voy a preguntar en Registro Civil.

A ver qué me encuentro. -Cepeda.

-Inspector.

Por cierto, ¿llegaste a la misma conclusión que yo

o a otra distinta?

-Ambas.

-Ya...

(Puerta cerrada)

-No me digas. ¿No pudiste entrar en tu habitación?

-¿Qué? -Esta mañana me dijeron

que tu habitación no funcionaba.

-Ah, no estoy aquí por eso.

Acaba de irse mi chica, y estoy empanado con el móvil.

Y tenemos buenas noticias hoy.

Que te iba a decir:

¿conoces algún sitio para celebrar aquí cerca?

-A ver, tenemos el Moonlight.

-Ya. Bueno, el Moonlight ya lo conozco.

Casi me parten la cara allí.

-No me digas.

¿Qué pasó? -Ah, nada.

Una tontería. Era un tío que acosaba a mi chica,

y tuve que sacarle a patadas. Nada del otro mundo.

Yo lo decía por si había algún sitio...

algo más guay después del Moonlight.

-¿Más...?

(CHASQUEA LA LENGUA) A ver, está la Red Star.

La Red Star.

-Yo nunca he ido, pero dicen que está muy bien.

-Vale, genial.

Dile a tu jefe que no te explote tanto.

-¿A mi jefe?

-Sí. Que un chaval de tu edad no se sepa todas las discotecas...

-A ver, sí trabajo muchas horas, pero por voluntad propia.

Estoy más en modo de ahorrar. -Sí, te entiendo.

Yo también estoy ahorrando, a ver si pillo un piso por aquí.

-Ah, pero ¿estás de visita aquí?

-Sí, bueno...

En principio vine de visita, pero... ya sabes, el amor.

-Bueno, de saber, la verdad, yo, poca experiencia.

Bueno, si necesitas cualquier cosa, avísame.

¿Vale? Aquí estoy.

-Oye, lo mismo digo.

Si necesitas enviar un paquete, ve a Velasco.

-¿Trabajas en la mensajería Velasco?

-Sí, ¿la conoces?

-Sí, yo estuve trabajando unos días allí.

-¿Y por qué unos días solamente?

-Me mejoraron las condiciones aquí.

Y aparte, le tenía mucho miedo a la moto.

-Ya, claro. A mí las motos me flipan, tío.

Además, mi novia es la hermana de la dueña.

Creo que puedo ascender un poco.

-No, sí. Con eso sí.

De todas maneras, uno nunca sabe, ¿no?

Igual mirar algunos trabajos por si acaso.

-Ya.

No creo que a mi novia le guste. Es que ella trabaja allí.

Además, así me tiene vigilado.

-Ya. Me imagino.

Bueno, pues suerte. -Gracias.

(Música de suspense)

-Eh, compi.

(QUEJIDO) -Eh.

-¿Qué tal?

-Pues bueno. Llevo una mañana...

-¿Y eso? ¿Qué pasa?

-Acabo de cerrar las diligencias del caso de Yaiza Cruz.

-¿Y has sabido algo más?

-No, nada nuevo.

Se ha quedado en una fuga y punto. -Bueno, eso estaba claro.

Se fue con su novio, pasó la noche en un hostal...

Lo único, lo de falsificar el DNI, pero...

-No. Ahí se pierde la pista por el momento.

He insistido al personal del hostal para que me diera algún detalle,

y los chicos se fueron de tapadillo.

-¿Qué es eso?

-Pues que las llaves, en lugar de dejarlas en la recepción,

las dejaron puestas en la puerta.

Se fueron de madrugada, por una puerta trasera.

Me lo dijo una mujer que se encarga de la limpieza del hostal.

-¿Hicieron un simpa?

-No. Ahí está lo raro, que pagaron.

Pagaron la factura y lo dejaron todo atado.

Pero esta mujer me ha dicho que cuando los vio irse,

Yaiza iba como cojeando, como con dolores.

Como si estuviera herida. -Eso sí que es raro, ¿no?

¿Has llamado a...? -Sí, a los hospitales.

Les he dado la descripción de Yaiza y me llamarán si aparece.

-Bueno. -Pero vamos,

que no sé, Iván. Que es todo muy vago.

Solo tenemos la percepción testigo ocular. Ya me dirás.

-Bueno, pues buen trabajo, compañera.

No sé cómo sería la anterior responsable de la UFAM,

pero tú llevas la unidad de lujo.

-Eso es porque no has conocido a Espe. Es una "crack".

Pero muchas gracias por tus palabras.

Me gusta mucho mi trabajo.

Y cuando ayudo a una víctima a que deje de sufrir,

me siento muy bien.

-Eso es porque eres buena profesional.

Pero te daré un consejo. Además, gratis.

Regalado, fíjate.

No dejes que el trabajo se coma tu vida privada.

Cuando salgas de aquí, intenta desconectar,

olvidarte un poco de las víctimas, de los casos. ¿Sabes?

-Ajá. Me cuesta, ¿eh?

Empatizo mucho con la gente que atiendo aquí, en la UFAM.

-Hombre, debe ser complicado, desde luego.

Pero hay que disfrutar la vida, ¿no?

De la familia, de los amigos...

Y de todo. Hay que disfrutarlo todo.

-Te has levantado filosófico.

-Sí, bueno. Hay días que me da el punto filosófico.

Pero lo digo porque aquí a veces nos olvidamos

de la perspectiva de nuestras vidas.

Y los pequeños detalles es importante protegerlos.

Te estoy dando una chapa de locos.

-Que no. No me das la chapa. Tienes toda la razón.

Nosotros no trabajamos en una tienda.

Pero deberíamos, cuando llega la hora,

echar el cierre y no volver a abrir hasta el día siguiente.

-Buena comparación.

-Pues para que veas que te hago caso, te dejo. Me voy a comer con África.

-Muy bien. Me parece estupendo. -Venga.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Lamento mucho... -Muchas gracias.

-Lo siento. Buenos días. -Buenos días.

(SUSPIRA)

-Gracias ¿de qué? Gracias por nada.

-No es culpa suya, Bea. -Pero lo ha dicho como con retintín.

-Que no es culpa suya.

-Pero cuando nos lo decía, parecía que estaba disfrutando.

-Bea. -No es su culpa, pero me da rabia.

-Bueno... -Ya está.

-Es responsabilidad de papá.

No hay culpas aquí.

-Yo no entiendo cómo a papá se le ocurrió hipotecar la casa.

No lo entiendo. -Pues yo sí.

-Ah.

-Sí. Me dijo que quería meterse en una historia.

Muy gorda.

Una compra enorme, más grande que las que había hecho hasta entonces.

(SUSPIRA) Quería dar la campanada, retirarse y punto. Ya está.

No tenía liquidez, y me dijo que hipotecaba la casa.

Le dije que era una barbaridad.

-Sí. Y lo hizo y no te dijo nada porque sabía que no te hacía gracia.

-¿Te suena? -Sí.

-Familia de cabezones. -Ya veo.

Imagino que el cargamento de armas no lo recibiría.

-No. Yo creo que no, vamos.

A no ser que estuviera a punto cuando lo del ictus.

-Es que... ¿Cómo se le ocurre aceptar esa tasación?

Que la casa vale mucho más.

-Ya, bueno. Yo qué sé. Confiaba en el negocio, ¿no?

Necesitaba la pasta y... Además, papá se arriesgaba.

-Ya, ya veo.

No sé qué piensas, pero yo creo que habría que vender la casa.

-No. Demasiados intereses acumulados ya.

Si han aceptado la dación en pago,

tomamos eso y ya está. Nos olvidamos.

-¿Y qué hacemos con la armería?

-Traspasarla. Había una cadena interesada.

Me hicieron una oferta y la rechacé.

Pero yo creo, fíjate, que ha llegado el momento.

-¿Y lo seguirán queriendo?

-Me imagino que sí. Ellos buscan locales consolidados.

Además, pagaban muy bien.

-¿Sí o qué? -Ajá.

-¿Cuánto?

Vale.

Que yo me entere: todo este dinero es nuestro. 100 %.

-Limpio.

-Bueno, no sé. Algo es algo.

-¿Qué harías con él? (RESOPLA)

No sé, lo que te dije:

buscar un sitio para vivir, comprar un coche...

Con esto no me da. No sé qué haría con la pasta.

-Bea, no te lo dejes en cuatro juergas, que te conozco.

-¡Qué dices, Eva!

-¿Y si inviertes?

-Invertir ¿en qué? Si no tengo ni idea de acciones ni...

-Aquí.

En la empresa.

-Ah, que quieres que te dé mi parte.

-Que me compres tu parte.

Seríamos socias.

¿No querías implicarte en el negocio?

Pues mira. -Sí.

Vale. ¿Tendría parte de beneficios?

-Proporcional.

-¡Ja! ¿Eso es que mi parte será más pequeña que la tuya?

-Proporcional es que yo puse pasta hace tiempo y pasta ahora,

y sí, proporcional.

(SUSPIRA) -Vale.

Socias, ¿eh?

Si somos socias, tú no eres más mi jefa.

-Exacto. Ajá.

-Vale, te lo compro. Socias.

Una cosa te digo: ni de broma me gasto esta pasta

en cuatro juergas. -Ya. Que ya lo sé.

Vamos, ¿tú? (RÍE)

En dos te la has pulido.

-O en una, si me apuras.

-Fíjate... que yo creo que esto te va a gustar.

-Entonces, ¿ibais juntas al colegio? (LARA) -Sí.

Desde Formentera.

La verdad, nos conocemos... Éramos dos crías.

Yo no sabía ni atarme los zapatos.

-Aquí está. Qué padre conservar las amistades de la infancia.

¿No? -Sí.

-Yo me dejé a todas en mi país. -Vaya.

(Móvil)

Mira, es ella.

"Me encuentro mal del estómago. Creo que no iré a comer.

'Sorry'. Lagrimita".

Pues me han dado plantón. -Pues sí.

-Ya.

Voy a llamarla, a ver qué tal está. -Vale.

-¿Qué, quién te escribe? -Nada, Lara.

-Ah. Qué pesada, ¿no? ¿No le dijiste que estabas enferma?

-Me está preguntando qué tal estoy.

-Un poco entrometida tu amiga.

-Solo intenta ser amable.

Querría comprarle un detalle por habernos acogido en su casa.

-Me parece bien: se lo compramos ahora y quedamos esta noche.

-¿Para qué?

-¿Para qué va a ser? Para darle el regalo.

-¡Ah, no! Pensaba ir sola.

-Ya. Que sobro, ¿no?

-No, mi amor. Que no es eso.

-Queréis hablar de vuestras cosas y mejor que no lo oiga.

-Que no es eso.

-Quieres contarle que ayer tuvimos movida.

-Oye, yo mis problemas de pareja no los hablo con nadie.

Espero que tú tampoco.

-Solo lo hablo con mi terapeuta.

¿De qué vais a hablar si no? ¿De Iván?

-¿Otra vez con eso? ¿De verdad? ¡Por favor!

¡Qué cansino con el temita!

-A mí no me mandes callar ni me hagas burla.

-Xisco, baja la voz. -Otra vez me vas a hacer callar.

Tú a mí no me dices lo que debo hacer.

¿Estamos? -Vale.

Vale, pero vámonos.

-Vale, perdóname, amor. No quería asustarte, ¿de acuerdo?

Perdóname. Estoy arrepentido.

-Vámonos, Xisco.

-Bueno, pero primero perdóname. -Sí, te perdono.

Pero vámonos de aquí, que... -Mira.

A ver, buscaré un terapeuta en Madrid.

Lo de ayer no debió pasar.

Pero hacía mucho que no pasaba, ¿verdad?

Es por... Es que es por todo, África.

Es por el estrés, por el cambio de destino, por la mudanza...

Es que son muchos cambios.

-Hola, Daniela. -Hola, ¿qué tal?

-¿Está ya mi bocadillo? -Ya te lo traigo.

¿Vale? -Vale.

-Eh. -¿Qué tal? ¿Qué haces aquí tan sola?

¿No quedaste con África? -Sí, pero acaba de darme plantón.

Pero no sé, me suena a excusa.

Dice que le duele la barriga, pero la llamo y no contesta.

-Porque si se encuentra mal, habrá apagado el móvil.

-Pero me acaba de entrar su mensaje hace 15 segundos.

Es raro, ¿no?

Bueno, es todo muy raro. No sé.

Desde que llegó el novio, ha pegado un cambio radical.

-Pero ¿en plan chungo?

-No quiero ser paranoica, pero ayer estaba superemocionada,

que se lo pasó genial en el Moonlight...

Muy contenta.

Y de la noche a la mañana está callada, distante,

ahora me da plantón...

No sé. -Bueno, porque si está aquí el novio,

querrán recuperar el tiempo perdido. Hay parejas inseparables.

(PENSATIVA) -No.

Me da a mí que Xisco es el típico novio controlador tóxico.

-¿En serio? -Sí.

Mira, no para de llamarla por teléfono a todas horas.

Y si no la localiza, llama a sus amigas.

A mí ya me ha llamado dos veces.

Y se presentó así, de repente, sin avisar, desde Mallorca.

-Con un ramo de flores.

El típico detalle romántico. -Sí.

El típico novio celoso que quiere pillar a su pareja en un renuncio.

¿Y qué hace? Lo disfraza de detalle romántico.

-Fue raro que no se quedara en el piso.

-Claro, otro clásico:

aislarla de sus amistades y que no haya ningún testigo incómodo.

-¿Lo has hablado con ella?

-Lo he intentado, pero qué va.

Lo niega todo, se cierra, se pone a la defensiva...

Si tuviera algo sólido para actuar de oficio, todavía.

Pero... así no tengo por dónde tirar.

No sé. -Ya, pues...

(Pasos)

-Aquí tienes, Lidia. -¿Me lo apuntas?

-Vale.

-Tengo que volver, pero cualquier cosa, me llamas.

-Vale. -Venga. Hasta luego.

(DANIELA) -Nos vemos.

-¿Qué tal? -Bien.

Dale palique a Lara, que le han dado plantón.

-Vale.

(ÁFRICA) -¡Vámonos de aquí! (XISCO) -No hasta que me perdones.

-Que sí. Pero mira la gente.

-África, ¿qué tal?

Tú debes ser Xisco, ¿no?

Soy Lidia, compañera de piso de Lara. -Ah.

Pues encantado. Y gracias por acoger a mi chica.

-Ah, de nada.

¿Vas a comer a La Parra al final? El menú de hoy es bueno.

-Pues... -¿Vamos a comer en La Parra?

-No. -No.

Tenemos que ver todavía un par de pisos.

Picaremos algo rápido por ahí.

-Ah, muy bien. Pues suerte.

-Venga, gracias. Hasta luego.

(IVÁN) -Eh, ¿qué tal? -Bien.

-¿Qué pasa, al final no comes con África o qué?

-No. Lo ha anulado.

Pero bueno. ¿Tú vas a comer?

-Sí. Si quieres, comemos juntos. -Pues sí.

-Ah, una cosa. Esta mañana olvidé decírtelo en comisaría.

Siento mucho haber metido la pata ayer con tu amiga África

Es que no...

Soy un bocazas. -No.

No es culpa tuya, Iván. -¿Seguro?

Espero no haberla causado problemas o líos.

(Móvil)

-Agente Muñoz.

Sí. ¿Coincide con la descripción?

Vale, pues para...

Disculpa, ¿por quién tengo que preguntar?

De acuerdo, hasta ahora.

-¿Qué pasa?

-De Urgencias del 12 de Octubre.

Ha aparecido una adolescente que responde a la descripción de Yaiza.

Me voy para allá. -Vale, genial.

Venga, hasta luego.

-¿Qué tal, Iván? -Bien. A comer.

-Sí, sí. -¿Me siento?

-Dale, donde quieras. Ahora voy. -Vale.

-Es que no me entra en la cabeza. -Ya, tío.

No puedo creer que mi padre hipotecara la casa.

-Que no es eso. Lo que es flipante...

-¿Os traigo algo más y animáis la tarde?

-A ver, ¿y si te vas a la barra y te animas tú?

-Está bien, tranquila. No quiero molestar.

-Tía... -Da igual.

¿Qué es lo que te parece muy fuerte? -¿Qué va a ser?

Que le des la herencia a tu hermana. -No, no.

No le he dado la herencia a mi hermana.

-Vale, llámalo como quieras: invertir o como quieras.

La empresa sigue siendo suya. -No.

Hoy es de mi hermana, pero también será mía.

-¿Y qué porcentaje te va a dar, el 20, el 10? ¿Lo habéis hablado?

Porque veo que sigues a sus órdenes

y dándole beneficios, y sin pillar una pasta que pudimos pillar.

-A ver, voy a pillar parte de los beneficios.

Y mi sueldo.

Es como meter pasta en el banco, pero con más intereses.

-No. Es como meter pasta en el banco, pero en la cuenta de otra persona.

Lo de los beneficios, veremos.

Conociendo a tu hermana y viendo mi sueldo, generosa no es.

-Madre mía. Estás negativo.

(SUSPIRA) -No... No es eso.

Es que me había hecho ilusiones de salir del maldito hotel.

Y de la fiesta, ya ni hablamos.

-No, bueno. Fiesta sí.

No quemar Madrid de lunes a domingo, pero tampoco vamos a ser pobres.

-Te está comiendo la cabeza.

Tu hermana te manipula y no te enteras.

-Ah, que no me entero.

Claro, porque soy como medio tonta, ¿no?

Y suerte que tengo un hombretón como tú

que me dice qué hacer con mi dinero, como comprarle un piso.

Qué bien que te tengo. -No me refiero a eso.

-No me lo expliques. Soy medio tonta, no me entero de nada.

Me comen la cabeza y no lo veo.

¡Qué fuerte, tío! -Bea...

-¡Qué fuerte! -¡Morena!

(Pasos alejándose)

-¿Qué pasa? ¿Problemas con tu chica, o...?

-No, que tiene mucho genio. Pero ya se le pasará.

(RIENDO) -"Ya se le pasará", dice.

Si me aceptas un consejo, yo te diría...

que le digas que sí a todo.

¿Sabes? Aunque lleves tú la razón. Hazme caso.

Si quieres vivir tranquilo y dormir acompañado,

lo mejor que puedes hacer siempre es rendirte incondicionalmente.

-Supongo que lo dices por experiencia.

(RÍE) -Bueno, sí.

La experiencia es lo único bueno que tiene esto de cumplir años

e ir haciéndote mayor.

Qué le vamos a hacer. Te invito a la cerveza.

-Gracias. Tampoco ha sido para tanto. Solo cosas de curro, nada más.

-¿De curro? Bueno, esa es otra.

Estar mezclando pareja y trabajo nunca ha sido buena idea.

Lo digo por experiencia.

-No, si el problema no es la mezcla. El problema es la hermana.

-¿La hermana? (RÍE)

¿Es una de esas jefas chungas, un poco tirana o qué?

-¿Tirana? (RÍE) Mira, Eva es...

Es una jefa, ya está. No te voy a decir más.

-Bueno, yo también soy jefe, y sin embargo creo que mi gente

lo que opina de mí

es que soy un tipo ¿cómo se diría?, enrollado, o algo así,

Pero bueno, ya se sabe que hay un poco de todo.

¿Quieres que te traiga algo de picoteo?

Unas gominolas, un...

-No, estoy bien. Además, tengo que irme, gracias.

-Como quieras. Hasta luego. -A ti.

(Música instrumental)

(Sirena)

-Gracias por venir. -(PREOCUPADA) ¿Qué ha pasado?

-Me largo de Madrid.

Quería despedirme.

-¿En serio?

Que te busca la policía, Kenny.

Y si me están siguiendo, ¿qué?

-No puedo despedirme de mi hermana por teléfono.

Y después de lo de ayer, no quería irme así.

-¿Adónde te vas?

-Mejor no te lo digo, ¿no?

-Sí. Sí, supongo que es mejor.

-Te van a llamar.

Te van a hacer muchas preguntas.

Y no quiero que tengas que mentir otra vez.

-¿Tienes dinero? -Sí, tranquila.

-¿Lo has robado? -Jessica...

-Una alumna del centro cívico me dijo

que habían atracado un super del barrio.

Han dicho que...

el atracador tenía acento extranjero.

¿Fuiste tú?

(KENNETH SUSPIRA)

No le hice daño a nadie.

-¡Dios, Kenny!

Pero ¿qué te pasa?

¿Quieres acabar en la cárcel?

-Necesitaba dinero.

-Ya no te conozco.

Y estoy empezando a pensar

que esa chica que murió en Mánchester...

-He venido a despedirme.

Pero si vas a darme un sermón, me voy.

-Sé valiente y dime la verdad.

¿La mataste tú?

-¿Cómo puedes preguntarme esto?

Eres mi hermana, joder.

-Si quieres contar conmigo, tienes que contarme la verdad.

¿Fuiste tú quien mató a esa chica?

(Música instrumental)

Hola, Iván. Cuéntanos.

Tengo una buena y una mala noticia.

¿Por cuál empiezo? -¿En serio?

Nos dices esto cada vez que entramos.

Sí, pero bueno, es por hacerlo más ameno.

Mirad, fijaos en la imagen.

Está sacada de un cajero en una calle próxima al supermercado.

Decidle "hola" a vuestro atracador.

-¿Lo has identificado? -No. Esa es la mala noticia.

Mirad: parece otro tío, ¿no?

Sí.

Pues es el mismo, pero con otra ropa.

Mirad la mochila.

Es negra con un ancla. -Eso nos dijeron los testigos.

¿Puedes ampliarla?

(Clics)

-Ahí lo tenéis.

¿Os suena?

Es Kenneth Williams. Al final sí que era él.

Es un británico en busca y captura.

No me lo puedo creer. Kenneth Williams.

(IVÁN) Bueno...

Pues ya tenemos dos buenas noticias.

Que el atracador tiene nombre y apellido,

y una orden internacional de detención.

-¿Nos mandas las dos capturas, para informar a Bremón y al resto?

-Claro que sí.

Tendremos que volver a ver a la hermana.

No me cuadra que estén en el mismo barrio y no se vean.

A ver cómo la encontramos sin que avise al hermano.

Ella trabaja aquí al lado y no tiene antecedentes.

Quizá encubra a su hermano, pero no creo que vaya a desaparecer.

Vale. ¿Vamos a mi escritorio? Tengo allí su número.

Luego te vemos.

Vale. Oye, ya lo tenéis en el "mail".

-Gracias. -A mandar.

(SUSPIRA)

-¿Cómo has podido hacerlo?

Matar a una persona.

(SUSPIRA) -No me mires así, porfa.

-Eres un asesino. -No.

Fue un accidente. Yo no quería. -¿Y eso qué cambia las cosas?

¿Eso qué consuelo es para su familia?

Está muerta igual.

¡Y la mataste tú! -No. Yo tenía que defenderme.

A mí también me disparaban. -¿En serio?

Deberías entregarte.

-Entonces yo acabaré en la cárcel.

¿Tú quieres ver a tu hermano en la cárcel?

Mírame, Jessi.

Soy Kenny.

No soy ningún monstruo, joder.

Ojalá estuviera viva esta chica, pero...

No puedo pagar toda la vida por un error...

(Móvil)

¿Quién es?

-Es la policía. -No contestes.

-Te están buscando, Kenny.

Deben de saberlo todo.

-No contestes, porfa.

Solo necesito una oportunidad para empezar de cero.

Te lo suplico: no les digas nada.

(Móvil)

No me hagas esto.

-Márchate, Kenny.

-Te quiero, hermana.

-¡Vete!

(SUSPIRA)

(Música instrumental)

(Claxon)

(PAULA) -Eh.

Pensé que venías a cenar.

-Y yo pensaba que el día de hoy no terminaría nunca.

-Pues yo me iba a dormir ya.

Que... ¿has tenido mucho lío? (LARA SUSPIRA)

Mucho lío...

(SUSPIRA)

De verdad, que días como hoy me planteo

por qué rechacé aquel trabajo que me ofrecían en Prensa.

Hoy estaría viajando por ahí en recepciones de lujo,

en palacios, en pasarelas de moda, en cruceros...

(RÍE) -Bueno, mira...

Cena y date un baño caliente. Verás que te vendrá muy bien.

-Sí, y también me vendría genial un masaje tailandés.

Pero tendré que conformarme con una ducha y a la cama.

-¿Pasó algo con la desaparecida? Según Iván, fue a un hospital.

No me digas que es porque la pegó su novio.

-No, más bien todo lo contrario. La ha dejado embarazada.

Y los padres no saben nada.

No me digas cómo, pero en estos meses no supieron que estaba embarazada.

Pero bueno, el caso es que al final dio a luz por su cuenta.

-¿Y dónde? -Pues el novio, Alberto,

no quería que los padres se enteraran,

así que no fueron a un hospital,

y acabó pariendo en un hostal de mala muerte.

La chica se pilló una infección...

-¿Y se va a recuperar? -Sí, ya está mejor.

Está con los padres.

-Que estarán contentos.

-Pues imagínate. Son gente muy religiosa.

Tenían un cabreo. Iban a montarle un pollo, y les dije:

"Nada de reproches. Ahora hay que apoyarla, darle cariño".

Y ya que son religiosos, que recen para que aparezca el bebé.

-¿Para que aparezca? Pero ¿dónde está?

-Esa es otra: según Yaiza, lo tiene el padre.

Pero no sabe dónde está ni qué hará con él.

Yo creo que es mentira.

Porque ese parto fue en esas condiciones.

No creo que quieran encargarse del crío.

(RESOPLA) -Madre mía.

(Móvil)

-No me lo puedo creer. Es de comisaría.

Oficial Muñoz.

Dime, Marta.

Pero ¿sabéis dónde está exactamente?

Vale. Voy para allá.

-¿Te vas? -Sí.

Que al parecer ha hablado Yaiza.

Dice que sabe dónde puede estar el novio.

-Pues si quieres me cambio, cojo un K y voy contigo.

-No, ya está avisada la patrulla. Tú descansa. Mañana te cuento.

¿Vale? -Vale, pues nada.

Mucho ánimo y suerte. -Venga.

Gracias.

(PAULA) -Yo, a dormir.

-Me había parecido oírte. Iba con los cascos.

-Ya. -¿Dónde vas?

-A comisaría, que apareció Yaiza Cruz.

Y hay más flecos sueltos. Te cuento mañana.

-Vale. No quiero entretenerte. ¿Has hablado con África?

-No. La he llamado mil veces, no me responde las llamadas...

No sé. -Es que creo que tenías razón:

hay algo raro con su novio.

Hoy les he visto en la calle y me ha dado muy mal rollo.

-Pero ¿la estaba maltratando?

-No, pero le hablaba de una forma... Y el ambiente estaba tenso.

Me he acercado a saludar como si nada y han disimulado de golpe.

No sé, tía. Yo creo... que necesita ayuda.

-Sí. Claro que necesita ayuda, pero la llamo y no me responde.

Tiene 20 mensajes leídos míos y nada.

No sé qué puedo hacer.

Igual llamo a Xisco, ya que él me llama a mí cuando no la encuentra.

-Igual es buena idea, sí.

-Ya, pero eso mañana. Tengo un operativo.

-¿Qué tienes? -El bebé de Yaiza.

Lo tiene el padre y no sabemos dónde está.

-¿El bebé de Yaiza? -Sí.

Te lo cuento mañana. Tengo prisa. -Vale, tira.

¡Suerte! -¡Venga!

(Llaves)

(Puerta cerrada)

-Pero cómo habéis dejado esto.

¡Oye, Paula!

-Opino igual, Miralles.

No sabemos quién borró el archivo ni por qué.

Aunque si damos por bueno que un paciente de traqueotomía

estuvo en ese hospital y no figura por ninguna parte...

"Podría ser nuestro hombre

y que nos enfrentemos a algo mucho más grande".

Tú lo has dicho. "Bueno, mañana vuelvo a la oficina.

Aquí no tengo mucho más que hacer. Nos vemos a primera hora".

Me parece perfecto.

Hasta mañana.

(Puerta)

Adelante.

-Inspector.

-Cepeda. ¿Cómo te ha ido por el registro?

-La próxima vez que necesites un certificado, dímelo.

He hecho amigos.

¿Lo dices en serio?

(SUSPIRA) -La verdad, amigos no he hecho.

Querían dos días para darme las actas de defunción.

-¿Qué les has dicho?

-Que se tomaran el tiempo necesario,

pero que si no les importaba, yo me quedaba en la oficina con ellos.

Entonces me he sentado en una silla vacía

y les he mirado mientras trabajaban.

-Me imagino viéndoles trabajar a todo gas

para deshacerse del loco de la silla.

(RÍE)

-Esa era la idea.

Y ha funcionado. -Muy bien.

(SUSPIRA)

Aquí hay tres actas.

-Ajá. Correcto.

-La de la madre, la de la hermana...

¿y quién...? -El chico.

-¿Cómo?

-Buscando las fechas y con el nombre de Carla

solo hay una fallecida: Carla Infante Ruiz.

Adolescente fallecida en accidente de tráfico el 15 de junio.

-¿Accidente de tráfico?

-Eso dice el acta.

Ingresó cadáver en el hospital con su madre, Maite Ruiz Blasco,

fallecida también en el mismo accidente.

-Pero Soledad decía que el chico siempre hablaba de disparos.

-La madre y la hermana dice que murieron a tiros.

-Lo sé, pero sigue leyendo.

Soledad nos dijo que el chico se estaba recuperando.

Pero en el acta dice que él también murió.

-"Lucas Infante Ruiz, 15 años.

Causa de la muerte: politraumatismo en accidente de circulación".

-Y lo mejor es que este Lucas tiene que ser nuestro chico.

Lleva los mismos apellidos que Carla.

-O miente Soledad o miente este informe.

-Yo no me fiaría de todo lo que nos cuenta Soledad.

Siempre que hay un caso mediático, aparecen lunáticos con historias.

-¿Está Bremón aquí?

-No, creo que se ha ido a casa.

¿Le llamo? -No.

Tenemos que digerirlo todo bien.

-A ver.

¿Qué quieres digerir?

-Esto.

La fecha. -¿15 de junio? Sí, ¿qué...?

¡La madre que me parió!

-Quince de junio: ciento cincuenta y seis.

-Está vivo. El Vigilante es el chico, y está vivo.

-Soledad no estaba loca.

Y ese acta está falsificada.

Piénsalo:

la policía les prohibió que hablaran.

Y un día se presentaron y se llevaron al chico sin decir nada.

-Alguien intenta tapar todo esto.

-Quien haya firmado estas actas pasará un día muy malo.

¡Va a tener un día muy, muy...!

-¿Qué pasa?

-La firma.

-María Isabel Cervera.

Sí, ¿qué? -María Isabel es Mabel:

mi exmujer.

-¿Tu exmujer firmó las actas?

-Sí.

(Móvil)

-¿Sí?

Ah, Pavel. Sí, eres tú.

Sí, todo bien.

Sigo en Madrid.

Sí. Dándome la gran vida.

Sí. Anoche fui a un casino.

Sí, gané bastante dinero.

Bueno, sí, claro que me gustaría ganar más dinero, tío. (RÍE)

Bueno, no, si es en Madrid, no me interesa nada.

Sí. Ya me largo, sí. Esta misma noche.

(Puerta abierta)

Oye, Pavel, tengo que colgar.

Yo te llamo luego.

(Pasos)

(Puerta)

(Puerta de nuevo)

¿Sí? -Soy Joaquín.

El director del hotel.

¿Tim Sullivan?

-Ah, perdona. Estaba en el baño. -Ah. Hola.

-Sí, pase. -Gracias.

No quería molestar.

Simplemente le traigo este pequeño obsequio.

Es una botella de vino.

Sé que no compensa por una mala noche de ruleta, pero es algo simbólico.

-Vale. Gracias.

No hace falta. Ya me ofreciste unas fichas gratis.

-A los buenos jugadores hay que cuidarlos.

-Gracias.

Y siento lo de anoche.

Soy muy competitivo.

Debo aprender a perder con más estilo.

¿Y vas a organizar más noches de ruleta?

-¿Por qué lo preguntas?

-Bueno, estoy pensando en quedarme una temporada.

Y me gustaría tener la revancha. (RÍE)

-Claro, yo te aviso, sí. -Vale.

-Bueno, no quiero molestar más. -Vale. Gracias por el vino.

-Buenas noches. -Hasta mañana.

(Móvil)

¿Ahora qué?

¿Sí?

Sí, Pavel.

Sí, antes... Lo siento, es que...

(Música tensa)

No, ya tengo los billetes.

Vale, venga, sí. Cuéntame lo de este trabajo.

Para, polaco.

No se dicen cosas así por teléfono.

(SUSPIRA)

No me dedico a eso.

No me importa cuánto me vayas a pa...

¿Cuánto has dicho?

¿Me estás hablando en serio?

¿Y qué ha hecho este tipo?

Vale, muy bien.

Bueno, pásame un mensaje con todos los datos, ¿vale?

Sí. Y... gracias por pensar en mí.

(Notificación)

-La inspectora jefa Claudia Miralles, mi exmujer, Mabel Cervera.

Encantada. Sentaos, por favor.

(BRUNO) "¿Puedes darme el adelanto del mes?".

-Llevas aquí cuatro días.

-No te lo pediría si no lo necesitase.

(SALGADO) -Tenemos un posible sospechoso.

Un chico que podría ser el asesino.

Pero toda la información que le envuelve es desconcertante.

¿Tú firmaste estas actas de defunción?

-A ver.

-¿Qué es esto, una encerrona?

Aquí hay gato encerrado.

No sé lo que oculta, pero me parece que hay algo gordo aquí.

¿África no ha venido?

-No. No ha venido nadie por aquí.

-He investigado a su novio,

y lo que he descubierto... no mola nada.

-Es chungo, ¿verdad? -Sí.

-Jessica, díganos la verdad.

Por encubrimiento y obstrucción a la justicia

podría ir a la cárcel.

-Yo le quiero muchísimo. Él no es así. No es eso.

-Vale, tranquila.

Tranquila. Estoy a tu lado, ¿vale?

-Vale. -No estás sola. No voy a hacer nada.

-Siempre tenemos polis cerca.

-Por favor. Es normal, la comisaría está ahí,

a la... -¿La comisaría?

-No me toques.

-¿Por qué me evitas?

Antonio lo está pasando mal porque cree que tenemos algo.

Vamos a ver... No, no.

No quiero discutir si tiene razón o no.

Mi prioridad absoluta es ahorrarle el mal trago a mi marido.

Espero que lo entiendas. Y espero que entiendas

que a partir de ahora

solo vamos a tratarnos profesionalmente.

Oye, el fin de semana hay partida. No sé si quieres recuperar el dinero.

-El caso del asesino de policías es muy importante para nosotros.

Estamos muy presionados, y nos culpamos por cada muerte.

No intento justificarme.

Solo quiero que entiendas por qué a veces me equivoco,

como con tu encerrona.

-Nada, no te preocupes, de verdad. Lo entiendo.

(TEMEROSA) -Vamos, Lara.

(Pasos)

(Cerradura)

-África.

A ver, tenemos una orden judicial

para acceder al teléfono de Kenneth Williams.

Dadme un segundito y estoy dentro.

Tendremos llamadas, mensajes y lo que necesitéis.

(CARRASPEA) -Deja la cerveza.

-Vaya, hombre. Ya estamos...

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Servir y proteger - Capítulo 882

25 ene 2021

Bremón y Salgado descubren que las autoridades hicieron desaparecer todo rastro del paso del chico por el hospital, haciéndolo pasar por fallecido. Su acta de defunción la firmó Mabel, exmujer de Salgado. Lara encuentra a la adolescente desaparecida y descubre que dio a luz. Mientras, intenta que África admita que sufre malos tratos.

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