Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 849 - ver ahora
Transcripción completa

Los compañeros han determinado

que las pastillas que llevaba encima Napoleón

fueron cortadas con las mismas sustancias y proporciones

que las drogas encontradas en los pisos de Khan.

Eric. -Ajá.

-¿Quién es? -El que le suministraba las anfetas.

-¡No lo sé! ¡Si lo supiera, ya te lo habría dicho!

(Alarma)

Tiene pinta de ser un ajuste de cuentas.

¿Has visto algún móvil?

No. Los he registrado a ambos y no llevaban ningún teléfono.

(HANNA) No te voy a abandonar.

Pero plantéate cambiar de método.

(Música emocionante)

(Conversación inaudible)

-Sí.

Sí, Íñigo. Perfecto.

Sí.

¡Anda!

-¿Qué tal? Hola, Daniela.

Oye, un té verde y ¿café con leche? Café con leche.

Vale. Ahora mismo.

-Muy bien. Perfecto. Por mí, de acuerdo.

Venga, luego te cuento.

Chao.

(RÍE) ¿Qué?

Viene para Madrid con su mujer.

¿Sí? ¿Cuándo? Pues están ya en el coche.

Llegan para comer.

Le he dicho que un día cenamos.

Pero no será hoy.

En tres días vuelven a Gijón. Sí, haré un hueco. Qué remedio.

Si no quieres, nada. Pensé que te hacía ilusión.

Y me hace ilusión, pero...

Bueno, es que ya sabes cómo estoy de trabajo.

Siempre el trabajo. Estoy por cometer un delito.

Así te veo un rato, aunque sea en el interrogatorio.

Gracias. Ahora te traigo el café. Nada.

(Móvil)

(LEE) -"Centro de salud". Vaya, hombre. Benítez.

Se ha puesto de parto una paciente y se va a Urgencias. Tengo que irme.

Anda. Luego te quejas de que yo no puedo ir a cenar.

Pero tú no te tomas ni el café.

Daniela, ¿me pones el café para llevar, por favor?

-Vale.

-¿Me llamas para confirmar cuándo cenamos?

Que sí. Lo siento.

-Buenos días.

-Hola. ¿Qué tal?

¿Qué tal la rodilla? -Mucho mejor, desgraciadamente.

Porque con la que está cayendo en comisaría,

me vendría bien la baja.

Si se trata de fingir una baja, yo estoy la primera de la lista.

Para eso me casé con el médico.

Anda, que... Hasta luego.

-Buenos días, Daniela.

-¿Qué tal? ¿Qué le pongo?

-Agua con gas con hielo y limón. -Vale.

-Gracias.

Acabo de leer el informe de la Científica.

No han encontrado nada

ni en el cadáver de Eric ni en el de su matón.

(CHASQUEA LA LENGUA) Esto lleva el sello de Quintero.

Pero no tenemos nada ni remotamente parecido...

Perdón. -Gracias.

-De nada.

No tenemos nada ni remotamente parecido a una prueba.

No sé, es...

Con Rulfo teníamos algo, pero ¿ahora?

Aun así, yo lo interrogaría.

(Puerta)

-Hanna. ¿Qué haces aquí? (RÍE) -Hola.

Quería saber cómo estabas.

-Bien, estoy bien. Estoy mejor, afortunadamente.

-¿Y la fiebre?

-Pues... no tengo.

No tengo fiebre, así que bien. Además, me he levantado con hambre.

Eso es buena señal.

Lo malo es que me he pasado casi toda la noche

dándole vueltas a la cabeza, sin poder dormir por lo de ayer.

Y yo... no sé, no tendría que haber matado a ese chaval.

-Fernando, ya no sirve de nada arrepentirse.

Lo hecho, hecho está.

Te iba a decir que quemé la cocina en la cocina,

limpié bien la ceniza

y hoy tiré la basura lejos de casa. -Bien.

Bien hecho, gracias.

-Pero vengo también para preguntarte por el móvil de Eric.

-Sí. Precisamente es este mismo que estás mirando.

Ayer llamé a un viejo conocido,

un máquina en estas movidas, y lo desbloqueó en un momento.

En dos minutos me pasó el pin.

-¿Y qué tal, encontraste algo? -Nada.

No he encontrado nada. Ni un mensaje, ni un "mail",

ni una llamada perdida. Nada. Pero tengo la agenda de contactos

que tenía ese tal Eric.

Intentaré ir tirando de ahí,

a ver si puedo encontrar algo que nos acerque a Khan,

aunque deberemos tener cuidado.

La policía puede estar rondando a toda esa gente.

-Bueno, vale. Pues me voy al bar.

-Vale. Yo espero a que me suban el desayuno. Ahora iré para allá.

-No creo que sea buena idea, ¿no?

Deberías quedarte aquí, aunque sea un día más.

-No. No puedo quedarme a descansar.

Tengo mucho que hacer en el Moonlight.

-Fernando, piensa como la policía.

Si te pones malo solo un día, y solo el día que matan a ese chaval,

¿no te parece sospechoso?

-No sospecharán nada. Tengo coartada. He estado malo, con fiebre.

Te tengo a ti de testigo. Ninguna cámara me vio salir de aquí.

Y aunque lleguen a ese maldito desguace,

no encontrarán una huella mía entre el amasijo de hierros que es ahora.

-Como tú quieras. Voy al Moonlight. -Vale.

Hanna...

Siento muchísimo todo lo que está pasando, de verdad.

Yo...

sabes que voy a hacer todo lo que pueda para...

-Sí, sí. Lo sé.

Harás todo lo posible, lo vamos a encontrar pronto...

Lo sé.

Ya te veo.

(Risas)

-¿Cuántos caballos dices que tiene? -Bah...

Doscientos treinta y seis.

De cero a 100 en seis segundos.

Y ese sonido... ¿Qué me dices?

-Sí, la verdad, suena de lujo.

-Los alemanes sí que saben hacer coches.

Cuando empecemos a vender los chalés de Punta Umbría,

verás qué pronto te pillas un descapotable.

-Bueno. ¿Dará para tanto? -Para tanto y para más.

Por ejemplo, para perder de vista este hotelucho.

-Tampoco creo que lo invertido me dé para retirarme.

-¿Que no? Como que yo me llamo Lucio Sabater

que con esta promoción te sacas medio millón de euros.

Fíjate lo que te digo. -¿Me hablas en serio?

-Tampoco quiero venderte la moto.

A lo mejor, con lo que tú has metido, no llegas a tanto.

Pero mira, el tío con el que he quedado para comer,

ese ha metido algo más del doble que tú, y ese llega seguro.

-Pues calculo que con lo mío llegaría al cuarto de millón,

a lo mejor.

-Mira, en los negocios hay que ser ambicioso.

El dinero llama al dinero.

La semana pasada estuve con los arquitectos del proyecto

para hacer unas mejoras. Mira.

-¿Eso son placas solares? -Sí. Sí, señor.

Y esto, climatización geotérmica.

-Ah, mira. Un amigo mío tiene eso, y tiene 23, 24 grados...

-Es lo último en casas autosuficientes.

Mira. Suelos de mármol, ¿eh?

Doble revestimiento en la fachada. -Sí, bueno.

Pero eso también será más dinero. -Sí, claro.

Más dinero... en tu bolsillo y en el mío.

-No, quiero decir... Ahora me vas a decir

que con lo que invierto no es suficiente

porque todas esas mejoras... -No.

Lo que te voy a decir es que si le metes un 50 % más,

le sacas por lo menos el doble de la rentabilidad que ibas a sacar.

-¿Y de cuánto dinero hablamos? Dímelo para hacerme una idea.

-Vamos a ver tu participación.

Mira.

Vale. Con un 50 % más.

-Imposible. -Imposible no hay nada, Joaquín.

Pero hay que arriesgar. El que no arriesga no gana.

Te voy a decir una cosa:

los otros inversores están entrando de cabeza.

-Ya, pero ¿hasta cuándo tengo para pensarlo?

-No tienes que pensar. ¿Qué tienes que pensar?

¿Si quieres ganar el doble? Hombre, por favor.

-No, es que ahora podría conseguir... Tengo la mitad.

La otra mitad, hasta dentro de dos o tres semanas...

-Por ser tú, ¿eh?

Y porque sé que con esas timbas te entra efectivo y que no me fallarás.

Por cierto, ¿cuándo me llamas para la siguiente?

-En cuanto organice la próxima, estás dentro. Ya lo sabes.

(HOMBRE RÍE)

Tú vete poniendo a la venta ese coreano,

que dentro de nada tienes un descapotable como el mío.

-Bueno, el mío mejor que sea italiano, no alemán.

-Pues italiano.

El mío que suene a Beethoven y el tuyo a Verdi.

(Puerta)

-Sí, adelante.

-Jefe, hay una señora que quiere poner una reclamación.

Dice que en la web ofrecemos un desayuno que no se lo dimos.

-Ahora voy. -Bueno, yo me marcho, Joaquín.

Gracias por todo. -A ti.

-Avísame para eso que tú y yo sabemos.

Hasta ahora.

Hasta luego.

(Conversación inaudible)

-Anda, toma.

Hija, a ver si te alegra el día.

¡Nena! -¿Eh?

Perdón. ¿Qué?

-Que por qué esa cara tan seria.

(SUSPIRA) -Estaba viendo un vídeo de La Pajarera.

-¿Sigues todavía con lo del cartonero?

-No. Yo por Christian ya no puedo hacer nada más.

Pero a la gente del poblado sí querría ayudarla.

Es que no sabes cómo viven.

-¿Y allí no tienen un centro cívico ni nada, como aquí?

-Sí.

Tienen un centro social. Lo inauguraron a bombo y platillo.

Que si el concejal del distrito,

que si había muchas empresas que iban a donar material...

(RESOPLA) Si lo vieras ahora...

-¿Ahora cómo está? -¿Que cómo está?

Pues mira, el sótano inundado,

la mitad de las actividades canceladas sin presupuesto,

y el material ni está ni se le espera.

O sea, es todo un desastre.

Normal que los chavales no quieran ir.

-Es que para la foto están todos, pero a la hora de la verdad...

-Esta gente necesita fondos urgentemente.

-Oye, ¿y por qué no haces una rifa?

Si la causa es buena

y el premio es jugosillo, la gente se apunta. Se gasta el dinero.

Que yo lo sé. A mí me traen papeletas

los críos del instituto y la gente de la parroquia.

Se venden como churros.

-Ya. Es muy buena idea, ¿eh?

Voy al centro cívico a decírselo a Miguel.

-Venga. Llévate el cruasán. -¡Hombre!

(RÍE)

Apúntamelo, ¿vale? -Sí.

En un charco de agua, como el resto. Anda, tira.

-Hola. -Buenas.

Pues eso, que a mí los monólogos me gustan.

Lo que no me gusta es el tal Freddy Funesto ese.

-Pero ¿cómo lo sabes, si nunca le has visto actuar?

-Porque he visto un vídeo suyo. -No es lo mismo.

Si hubieras visto todos sus vídeos. Pero solo uno...

-Bueno, es que... si veo todos, lo mismo me arranco los ojos.

Qué exagerado eres tú, ¿eh? -Lo siento.

Es que no lo trago.

-Ya. -Buenas, chicos. ¿Qué os pongo?

-Pues a mí ponme un café,

y a este algo dulce, a ver si se le quita la amargura.

-Ni caso. Otro café solo.

-Que no le hace gracia Freddy Funesto.

-Ay, yo me parto de risa con ese chaval.

Bueno, el otro día me trajo Daniela un vídeo suyo.

El del cangrejo. ¿Lo has visto?

-Ay, es buenísimo. ¿Cómo es?

(Ininteligible)

-¡Es tremendo!

-Tienes que verlo. De verdad, te va a hacer mucha gracia.

-Sí, sí. Me lo aseguras, ¿no? -Pues mira, sí.

Si me acompañas a ver el monólogo y no te ríes ni una vez,

yo te pago la cena.

-Ahora sí me empieza a gustar el plan.

-Pero si te ríes, pagas tú. -Pagamos a medias.

(Puerta)

(FERNANDO) -¿Sí, quién es? -Soy Guevara, Quintero. Elías.

-¿Qué demonios pasa, Elías? ¿Qué hacéis aquí a estas horas?

¿Vienes a traerme cruasán para desayunar?

-Pues necesitamos hacerte unas preguntas, pero en comisaría.

-Pero ¿preguntas?

¿Qué preguntas necesitáis hacerme? Por Dios y la Virgen del Carmen.

-Se lo contamos allí.

Será un momento. En una hora estará de vuelta.

-Mire, acabo de pasar... bueno, sigo con un gripazo del 15.

He estado con fiebre. No me conviene nada salir

para ir hasta la comisaría.

A no ser que queráis llevarme detenido por algo.

-No era nuestra intención, pero investigamos un asesinato

y pensamos que podrías ayudarnos, si no es mucha molestia.

-¿Qué, todavía no habéis averiguado nada

de lo que le pasó al tal Rulfo, no? Seguís dándole vueltas.

-Es otro asesinato, también relacionado con Vlado Khan.

-¿Cómo?

Disculpa que me ría, pero es que... esto ya parece de cachondeo.

¿Qué pasa, que cualquier cosa que ocurra en este barrio

o alguien al que maten relacionado con Vlado Khan me lo cargaréis a mí?

-Nadie te está cargando nada ni estás acusado de nada.

Queremos que nos ayudes. -¿Si podría ayudar,

colaborar con vosotros, más todavía

de lo que ya lo hago? ¡Claro que sí!

Para eso estamos los ciudadanos responsables.

Para ayudar y colaborar con la policía.

Pero al menos dejadme acabar de desayunar.

Os lo pido por favor. Esperadme fuera o donde queráis.

¿Qué, pensáis que me voy a escapar por alguna ventana?

-Te esperamos abajo. -Muy bien, gracias.

(SUSPIRA)

(Puerta cerrada)

(CHASQUEA LA LENGUA)

-Voy a mandar un "mail" al centro social de La Pajarera

para contarles lo de la rifa. -Genial.

María dice que seguro que el barrio se vuelca con esto.

-Seguro, no tengo duda.

-Lo único que no tengo claro es el regalo.

-¿Por? -No sé bien

a quién le sacaremos el regalo.

Los centros comerciales van a pasar de nosotros.

Y los pequeños comercios... no andarán muy bien de pasta

como para dejarnos algo así como lujoso.

-Pero no entiendo por qué tiene que ser lujoso.

-Porque para que la gente participe debe haber un premio gordo, ¿no?

-Bueno, o no. A lo mejor lo que podemos tener

son cuatro o cinco premios buenos, pero de menos valor,

y hablar con diferentes comercios.

-Pues eso es una muy buena idea.

Incluso podríamos hacer primero, segundo y tercer premio.

Así hay más posibilidades de ganar. -Por ejemplo.

-Oye, qué guay. Pues me voy a poner a mirar tiendas.

Necesito saber qué premio vamos a dar

para poder ir a la imprenta e imprimir las papeletas.

-Fantástico. -Sí.

-Mira, yo esto te lo voy a enviar ya,

y si quieres hacemos un listado de los comercios con los que hablar.

-No te preocupes. Creo que prefiero ir yo a pie

e ir preguntando tienda por tienda.

Estoy de subidón. Así lo aprovecho.

-Pues adelante.

-Oye, ¿te han dicho hoy que estás muy guapo?

-No, todavía no me lo había dicho nadie.

-Pues eso.

-Hola. ¿Se puede?

-Sí, por favor. Siéntate.

¿Te puedo ayudar en algo?

-Nada, que he venido por unos cursos.

-Muy bien. Yo soy Miguel Herrera, trabajador social aquí. ¿Tú eres...?

-Guillermo. Guillermo Marín. Bueno, Guille.

-Muy bien, Guille. Encantado.

Pues me decías que estabas interesado en un curso.

¿En cuál? -En el de defensa personal.

He visto que hoy hay una clase a las 19:00,

y me gustaría apuntarme a esa.

-Pues si lo tienes tan claro, vamos a rellenar el formulario

para poder inscribirte.

-Vale.

-Vale.

(SUSPIRA)

-¿Qué edad tienes, Guille? -17.

¿Por? ¿Mis padres tienen que firmar algo?

-No. No hace falta que firmen nada. -Vale.

-Pero sí es importante que sepan que vas a hacer esta actividad.

-Sí, sí.

-Vale. ¿"Sí, sí" quiere decir que lo saben?

-Sí, ya sabían que vendría. -Vale, bien.

Me has dicho Guillermo...

-Marín. -Marín.

Marín.

Diecisiete años.

Hay alguna cosa que es importante que tengamos claro de inicio.

Este tipo de actividad

no es algo que uno venga a dar una clase

y pueda salir a la calle a dar mamporros a lo Bruce Lee, ¿vale?

Bueno, esto es importante.

Es un deporte que exige constancia, determinación,

sacrificio, tiempo para ver resultados...

y sobre todo que entiendas que el enfoque es el de autodefensa.

Nadie te va a enseñar a agredir a nadie,

sino a defenderte de una agresión inevitable.

-Sí, claro. -Vale.

Te lo digo porque de vez en cuando viene gente un poco flipada

de ver vídeos en las redes y películas.

-Yo todo eso lo tengo claro.

Entonces, podría empezar esta tarde, ¿no?

-Podrías.

(Puerta abierta)

(SALGADO) -Buenos días. -Buenos días.

Gracias por venir, Fernando.

Nada. Ya sabéis que es un verdadero placer

estar aquí siempre para colaborar con la policía.

Y si de paso puede ayudarse a la familia,

pues mejor que mejor, ¿no, consuegra?

¿Los conocías? (SUSPIRA)

Un poco pronto para empezar a ver imágenes de cadáveres, ¿no?

Acabo de desayunar.

-Ahórrese el sarcasmo, por favor.

No tiene gracia.

Además, no suele ser de mucha ayuda para los sospechosos.

-¿Sospechoso? ¿Soy sospechoso de algo?

Pensé que venía voluntariamente para colaborar con vosotros.

Pero si al final se me va a acusar de algo,

igual debo llamar a mi abogado.

No se te acusa de nada.

Solo queremos saber si los conocías.

Pues no, lo siento mucho. No los conocía de nada.

Bien, pues este es Martín Ramos, alias Eric.

Y se dedicaba a fabricar drogas de diseño.

Y este... es Diego Peralta,

su secuaz. Ayer aparecieron los dos muertos

en el laboratorio donde fabricaban la droga.

Bueno, lo siento mucho por ellos, la verdad,

pero no sé qué tienen que ver conmigo.

-Eric tuvo de cliente a Vlado Khan.

Le vendía las pastillas que consumían sus chicas y sus clientes.

-Ya. ¿Y?

Y queremos saber dónde estuviste ayer

entre la hora de comer y la hora de cenar, más o menos.

En mi hotel. Estuve todo el tiempo en mi hotel.

Porque tengo un catarro importante.

Me pasé todo el día con fiebre alta

y con un fortísimo dolor de cabeza,

así que no me moví de allí en todo el día.

-¿Alguien que pueda confirmarlo? -Sí, claro.

Hanna, mi nueva encargada. Incluso se pasó por el hotel

para llevarme una infusión a base de unas hierbas...

También me trajo un paracetamol.

Pero si tenéis alguna duda, revisad las cámaras del hotel

y veréis que ni entré ni salí de allí.

Muy bien.

Pues... esto es todo.

Ahora vendrá un agente para acompañarte a la salida.

Un momento, Claudia. Me gustaría preguntarte algo.

¿Se puede saber por qué me acosas tanto últimamente?

Fernando, creo que deberías revisar la definición de "acoso".

¿Sabes qué pasa? Que tengo la sensación

de que estás cargando contra mí

toda tu frustración e impotencia. ¿Es eso?

-Creo que ya habrán llegado las pruebas de Balística. Vámonos.

-¿Qué pasa, Claudia?

Me estás cargando toda esa impotencia que sientes

por no poder encontrar a Vlado Khan, ¿no?

¿Por eso me buscas las cosquillas y me acosas tanto?

¿Qué quieres conseguir?

¿Que termine yéndome de este barrio?

-Con que se vaya a casa y se calle será suficiente.

-No soportas todo lo que ha pasado.

¿Eh? No puedes soportar verme andando por el barrio,

porque te recuerdo continuamente la gran cagada que cometiste

en el asalto de la comisaría.

Te recuerdo que por tu culpa está muerta Alicia

y por tu culpa se escapó su asesino.

¿Es eso? Mira, Fernando.

En el interrogatorio anterior dejé pasar estas insinuaciones,

pero quizá hoy... ¿Qué?

¿Quizá por fin vas a empezar a reconocer

que ya no eres esa inspectora tan inteligente que eras antes,

que estás perdiendo facultades?

-Usted está perdiendo los papeles. Por favor, cállese.

-Esa es la impresión que da, ¿sabes?

¿Por qué no te pides la jubilación?

Porque parece que piensas más en eso que en todo lo que le pasó a Alicia.

¡Cállate ya! ¡Cállate!

¡Tú qué sabrás lo que yo pienso!

¡Tú qué sabrás lo que hacemos aquí! No tienes ni idea de lo que hacemos.

Lo único que sabes hacer

es abrir esa bocaza tuya para insultar.

¡Calla ya!

Como vuelva a montar un numerito así...

le envío directo al calabozo y ya se apañará usted con el juez.

Y conmigo no le vendrá bien

esa actitud de padre coraje que tiene con Miralles.

Así que...

estese quietecito, cállese y ahora vendrán a buscarle. Quintero.

(Música tensa en aumento)

(SUSPIRA)

(CHASQUEA LA LENGUA)

(Puerta)

Claudia.

Déjame, por favor.

(Música sentimental)

No, no, espera.

Lo siento.

Siento lo que ha pasado ahí.

No te preocupes. Oye...

Muchas gracias por intervenir.

Lo hice por ahorrarte a ti el trago, no por él.

Si le hubieras cruzado la cara, no te lo reprocharía.

Ha sido un comportamiento muy poco profesional.

No sé qué me ha pasado.

Yo normalmente trato a los detenidos y a los sospechosos

con el máximo respeto.

Esta vez ha sido él quien te faltó al respeto a ti.

Aun así.

Este uniforme me obliga a mantener las formas.

Haga lo que haga o diga lo que diga quien tengo enfrente.

Pero...

Pero no sé qué pasa con Quintero que consigue sacarme de quicio.

Porque solo te provoca con golpes bajos.

Mira, Claudia. Levantarle la voz a un sospechoso

no tiene mucha importancia. Eres una profesional intachable.

Una profesional intachable no se deja provocar por un bocazas.

Bueno, Quintero no es solo un bocazas.

Es el padre de Alicia Ocaña.

Es un recordatorio constante de lo que ocurrió aquella noche,

de que Alicia murió, de que no llegaremos...

¿Qué ibas a decir? (DUBITATIVO) Nada.

Yo también soy un bocazas. No.

Ibas a decir que probablemente nunca hagamos justicia, ¿no?

Claro que no. Haremos justicia.

Atraparemos a Vlado Khan y lo sentaremos en el banquillo.

No.

Es muy posible... que este caso nunca quede cerrado.

Pero ese no es el problema.

Eso no es lo único. Es que...

Bueno...

¿Qué pasa, Claudia?

Que no soy la misma desde que murió Alicia.

Lo de hoy, por ejemplo, a mí jamás me habría pasado.

Yo siempre mantenía la cabeza fría,

y ahora... siempre estoy de mal humor.

Salto a la mínima.

Antonio me lo nota. Me cambia el carácter.

Y tengo miedo.

Tengo mucho miedo a levantarme un día por la mañana

y darme cuenta de que soy una persona amargada,

llena de frustración y de rencor. Ya.

Te entiendo.

Y lo peor es seguir viviendo con ese miedo

y seguir adelante como si nada, porque queda mucho por hacer fuera.

E ir con la frente bien alta en casa y en el trabajo

porque si te ven que no estás entero...

Me pasó lo mismo... cuando murió mi hermano.

¿Qué pasó, cuándo fue eso? Hace cinco años.

En un accidente de coche.

Lo siento. Debiste pasarlo muy mal. Mucho.

Y mientras vivía eso, no tenía con quién abrirme.

Y tenía que ser fuerte y seguir tirando del carro.

Fue muy duro.

Pero tú tienes algo que yo no tenía entonces:

un marido que te quiere.

(SUSPIRA) Eso es verdad.

Antonio es maravilloso, y siempre está ahí para apoyarme.

Pero no puedo cargarle con todos mis problemas. No sería justo.

Además, es que ahora...

aún es más complicado todo,

porque ya ha pasado suficiente tiempo

y yo no consigo salir.

No lo consigo, y él no sabe lo que me pasa.

Claudia.

Tú nunca vas a convertirte en una persona amargada.

Gracias.

Me ha ayudado mucho hablar contigo.

(Puerta)

¿Podemos hablar? Claro, pasa.

¿Qué tal con Quintero? He visto que salía.

Tiene coartada. Dice que estuvo enfermo todo el día en el hotel.

Y dice que Hanna, su camarera, lo puede confirmar.

¿La vais a interrogar?

Había pensado en mandar a Elías y a Lidia

para que hablasen con ella.

Voy pidiendo las imágenes de seguridad del hotel.

Miralles. Bremón.

¿Estás bien?

No.

Se me acumulan los muertos, y no tengo nada sólido.

No estoy bien. Bueno...

Voy a ir avisando a Elías, ¿vale?

Ánimo.

No sabes cómo me lo he currado.

Nunca me había costado tanto quedar con un tío.

-¿Qué le pasa a Iván? Si le gustas.

-¿Tú crees? Yo no lo tengo muy claro.

Yo creo que he sido tan pesada para quedar

que me ha dicho que sí... yo qué sé, por pena.

Qué patética soy. (PAULA) -Pero ¿qué dices?

¿De verdad crees que ha quedado contigo por compromiso?

Que no. Lo que pasa es que le gustas de verdad,

y le da igual qué hacer si es contigo.

(LARA RÍE) -Ya... -Hola. Vengo a hablar con Lara Muñoz.

Hola, buenos días. -Buenos días.

-Soy Ainhoa, la orientadora del instituto. Hablamos ayer.

-Ah, sí. Ya lo recuerdo. Siéntate, por favor.

-Me voy, luego hablamos.

(SUSPIRA) -Vale. Recuerdo que me había llamado

por un caso de unos alumnos en su instituto

que se estaban peleando, ¿no? -Sí.

-¿Sabemos quién es el agresor?

-Pues ahí está la cosa, que no hay un agresor como tal.

Son peleas organizadas.

-Ah, peleas organizadas.

-Al parecer, se reúnen para pegarse tanto chicos como chicas,

y graban las peleas para luego compartirlas entre los compañeros.

-Sí, conozco casos similares,

pero es la primera vez que oigo hablar de esto en Distrito Sur.

Bueno, ¿y usted ha podido ver esos vídeos?

-No. Sé que lo hacen porque he pillado alguna conversación.

Pero cuando intento que hablen, se hacen los tontos.

-Ya. ¿Y alguna lesión reseñable? -Que yo sepa, no.

Bueno, sí que vi a un chico con un moratón en la cara.

Pero me dijo que se lo hizo practicando deporte.

Yo creo que mentía, pero no puedo demostrarlo.

-Ya.

¿Y sabe si esas peleas se organizan de manera espontánea,

o hay algún cabecilla?

-La verdad es que no lo sé.

Los chicos son muy opacos con ese tema.

Pero la cosa va a más, y no quiero

que un chico acabe en Urgencias con un brazo roto.

-Ya, normal.

Pero es que con esta información me quedo un poco coja, no sé.

Necesitaría tener una víctima, un agresor definido,

un parte de lesiones para presentar a la Fiscalía de Menores...

Pero... Vamos, que no sé por dónde tirar.

-Por lo menos podrán investigarlo.

-Lo vamos a intentar, sí,

pero necesitaría más información, más detalles, no sé...

Cómo se organizan, dónde quedan, cuántos son...

-Ese es el problema: que yo lo sé todo de oídas.

No sé la información de primera mano.

-¿Y sospecha de algún alumno

que pueda estar involucrado en estas peleas?

-Sí, eso sí.

El chico que vi con el moratón en la cara

y los chicos que andaban viendo los vídeos.

Pero... bueno, podría darle algunos nombres.

-Pues si esos vídeos se están compartiendo,

quizá desde la Unidad de Investigación Tecnológica

podamos rastrear sus redes.

-Vale. -Vamos a un sitio más tranquilo,

me da el nombre de los alumnos

y miramos si en sus redes vemos algo. -Perfecto, sí.

-Por ahí.

(LIDIA) -¿Cuántas veces fuiste a ver a Quintero al hotel?

-Dos. Una por la mañana y otra por la noche.

-¿Y te llamó él o fuiste tú por algún motivo?

(SUSPIRA) -Me llamó él. Me dijo que se encontraba mal,

fui al hotel al verle y le di una infusión.

Y por la noche volví a ir otra vez y le llevé paracetamol.

¿Qué? ¿Os enseño los mensajes de mi móvil o...?

-No, solo estamos hablando.

-No sé. Como este pone cara de no creer nada de lo que digo...

¿Yo? Yo estoy solo tomando nota.

-Y la segunda vez que fuiste,

el pub ya estaba abierto, ¿no?

¿Y quién atendía?

-Miki. Miki atendía.

¿Qué, le vais a interrogar también?

-Bueno, pues si es necesario, no te quepa la menor duda.

-Oye, ¿qué queréis?

Ya os dije que estaba malo, que no salió de la habitación.

-Bueno, es que eso tú no lo sabes.

Fuiste a verlo por la mañana y por la noche. Pudo salir.

-Ya, con la fiebre que tenía, podía haber hecho muchas cosas.

-Pues esta mañana no parecía muy enfermo.

-Ya sabes cómo son esos virus de 24 horas.

-Bueno, pues ya está todo, ¿no?

Voy a ver si nos han conseguido las imágenes de las cámaras.

-Vale. Yo ahora te alcanzo. -Te espero en el K.

-No, no. Iré andando. -Venga.

Bueno...

-Oye, Hanna, solo estoy intentando hacer bien mi trabajo,

¿vale? No soy tu enemiga.

Y porque lo nuestro no funcionara no tenemos que estar de mal rollo.

-Lidia, de mal rollo estamos

porque no paráis de venir y acosarnos con vuestras preguntas.

-Ya, pero no te estamos acusando de nada.

Si le damos vueltas a las coartadas es para dejarle claro al juez

que alguien no está involucrado.

Trabajamos en el mismo barrio.

Nos vamos a ver un montón de veces.

Querría no tener que mirar a otro lado cuando nos crucemos.

Podemos ser amigas.

-Bueno, Lidia. Si quieres, cuando nos crucemos te saludo.

Pero lo de ser amigas...

Vamos... Sabemos las dos que no tiene mucho sentido, ¿no?

(SUSPIRA) -Solo estoy intentando decirte...

-Y yo solo intento hacer mi trabajo. Así que si no te importa...

-Muy bien.

Adiós.

(SUSPIRA)

(LARA) -Le he pedido a Ainhoa los nombres

de los alumnos que aparecieron con moratones, y... bueno, mira.

Ainhoa, Iván. Te presento. -¿Iván?

-¡Pero bueno, qué sorpresa!

-¿Os conocíais ya? -Sí, de San Juan.

¿Estás en Distrito Sur?

-Hace unos meses, de orientadora, como en San Juan.

-Qué casualidad.

Me alegro mucho de verte. -Igualmente.

Te veo muy bien.

-Bueno, muy bien...

Si te robaran el bolso, no podría correr tras el ladrón.

-Qué tonto. Es que le conocí así.

Me robaron el bolso en la puerta del instituto,

y él estaba allí dando una charla, y lo vio y salió detrás.

No veas qué carrera y qué placaje.

-Eso hoy no lo haría. Te habrías quedado sin bolso.

-Oye, que ya le he comentado a Iván el caso, y me ha dicho...

-Sí. Vamos a ver qué podemos hacer.

-Vale. Pues he apuntado aquí nombres y apellidos de los chavales,

y todos los datos que he pillado de conversaciones sueltas.

-Ajá. -Pero dudo que os sirva de mucho.

-No olvides que tiene que pagar... -Buenos días.

-Buenos días. Gracias por escoger Novasur.

¿Puedo ayudarle? ¿Le ayudo con su maleta?

-No, Ángel. La señora no es clienta.

-No lo soy. Es nuevo, ¿no? No me conoce.

Busco a mi exmarido, Joaquín. -Ah.

(Ascensor)

(ÁNGEL) -No se preocupe. Ahora voy por él.

-Ya no hace falta. Ya estoy aquí.

¿Todo bien, Juana? -No. No está todo bien, Joaquín.

-¿Le ha pasado algo al niño? -Él está perfecto.

Lo que le pasa es que tiene un padre caradura

que no pasa su pensión a tiempo. ¿Tú qué?

¿Cuánto pensabas estar sin contestar mis mensajes?

-Ángel, por favor.

En la 302 creo que necesitaban planchar un traje.

Si subes a recogerlo, ¿eh?

-Sí. Claro que sí.

-Ven conmigo.

¿En serio, Juana?

¿Me montas esto en el trabajo? ¿No puedes ser más discreta?

-No. 16 mensajes te he enviado la última semana. 16.

No respondes ni uno. -Te dije que necesitaba más tiempo.

No tienes paciencia. -No.

Tú y yo firmamos un acuerdo,

y si no lo cumples y no quieres que fuera sepan

que eres un mal padre,

vamos a ver al juez. -Vamos a ver una cosa.

A Carlos Manuel nunca le faltó de nada.

Lo de "mal padre" te lo ahorras. Y las amenazas.

Me he retrasado con los pagos, sí. ¿Tú nunca lo has hecho?

-Sí, por tu culpa.

Si no pagas la pensión, no puedo pagar el colegio.

¿Sabes qué dicen de mí las otras madres?

-No. -¿Sabes en qué posición me deja

tener que devolver el recibo? Y no solo a mí. A tu hijo también.

Que también hablan de él.

-Una semana más te pido,

y que no montes el pollo ante mis empleados.

-No. No me voy de aquí sin el dinero.

Si tengo que montarla, la monto, ante tus empleados y tus clientes.

-Aquí no tengo el dinero. -Bueno, hazme una transferencia.

-Juana, acabo de hacer una inversión muy grande.

Sí, he comprado acciones de una promotora.

Eso va a ser muy rentable.

Será dinero para nuestro hijo. -Tú y tus historias de negocios.

Carlos Manuel no necesita acciones para el futuro,

necesita su pensión para ayer.

-Y yo te digo que ahora no tengo el dinero.

Pero lo tendré pronto. Sé flexible. -No.

Esta no es la primera vez que te retrasas.

-Pero siempre he acabado pagando. ¿Por qué te pones así?

-Porque me cansé.

Con tu primera mujer no te retrasabas.

No, porque ella no iba a quedarse de brazos cruzados, y tú lo sabes.

-Vamos a relajarnos un poco. -No me da la gana.

El juez dijo un día para ingresar el dinero, y régimen de visitas.

Vale, esa la flexibilizamos.

Tú ves al niño cuando te da la gana. -Pero eso es bueno para él.

Que no le vea solo fines de semana sueltos y en verano.

-Joaquín, el dinero, mañana o te olvidas de la flexibilidad

y volvemos al régimen de visitas. Estoy cansada de ceder siempre yo.

-Pero... -No, nada.

Mañana.

(Pasos alejándose)

-¿No tendrías por un casual los DNI de los chicos? Facilitaría todo.

-Te lo puedo mirar, pero en el trabajo.

-Pues cuando llegues me lo mandas.

Y ya te envío yo la petición formal. -Vale.

-Es como buscar una aguja en un pajar, ¿sabes?

Cuantos más datos tengamos,

más probable que encontremos algo. -Vale.

-Toma.

La tengo aquí.

Mi tarjeta.

-No has cambiado de número. -¿Te lo sabes de memoria o qué?

-Es difícil olvidar un número con tantos unos y ceros.

Parece un código binario.

-Vaya. Yo pensaba que lo complicado era olvidarse de alguien como yo.

(RÍE) -No te lo tengas tan creído. -Vale. (RÍE)

Bueno, pues me pongo con esto. -Vale.

Yo me voy al instituto y te envío los DNI.

-De acuerdo.

¿Todavía vas en moto?

-Ya sabes: motera hasta la muerte. -Sí.

-Gracias, Lara. Que me has ayudado un montón.

¿Te importa que te tutee?

-No, por favor. Mejor así.

-Vale. Te dejo mi teléfono. -Ya se lo pido a Iván, tranquila.

-Seguro que ya lo borró hace años. -No, te equivocas.

No soy de borrar contactos.

-Venga. Bueno, hasta luego. -¿Te acompaño?

-No hace falta, gracias. -No vayas sola. Javi.

¿La acompañas a la salida?

-Gracias. (IVÁN) -Hasta luego.

(SUSURRA) Vamos a ver esto.

-Que... sois muy colegas, ¿no?

-¿Cómo?

-Que hay muy buen rollo entre vosotros, digo.

-A mí puedes hablarme claro.

-¿Cómo que claro? ¿Qué quieres decir?

-Que te interesa el cotilleo. Saber si hemos tenido algo.

-A ver, tengo curiosidad, sí. Tengo curiosidad, no te engaño.

Pero si no quieres hablarlo, pues nada.

-No, tranquila, que no pasa nada. -Claro que no.

¿Qué va a pasar? Estoy tranquila. -Pues sí.

Sí, tuvimos... Vamos, que estuvimos juntos.

Después del robo estuvimos hablando

y bueno, coincidíamos en que éramos moteros...

y una cosa llevó a la otra.

-No sabía que eras motero. -Sí, motero hasta la muerte.

Es una tontería que decíamos.

Pero bueno, al final tuve que renunciar a la moto.

-¿Ya no puedes conducir, por la pierna?

-No, poder, puedo, pero...

Pero bueno, no... no sería lo mismo. -Ya...

-Además, que...

Te iba a decir que hoy me está dando mucha guerra la pierna y era por...

¿Te importa posponer lo de hoy?

-No, claro. No hay problema. Lo primero es lo primero.

-No quiero dejarte colgada. -Que no, hombre. Tú ponte bien

y ya nos veremos otro día.

-¿No te importa? -No, de verdad.

-Pues te lo agradezco. -Nada.

-Me voy a poner con esto, ¿vale?

-Venga, vale. Nos vemos. -Chao.

-Adiós, cuídate.

Bueno...

(Susurro ininteligible)

(Puerta)

Adelante.

Buenas noches, Bremón. ¿Podemos hablar ahora del caso Eric?

Por supuesto. Cierra la puerta.

Del hotel de Quintero no tenemos nada.

Ni aparece en las cámaras de seguridad

ni nadie del personal lo vio entrar ni salir.

Es decir, que no se movió del hotel. Eso parece.

Pues con esa falta de indicio, no podemos pedir al juez

que nos dé una orden de registro de la habitación ni del Moonlight.

Y más sabiendo que la última vez que registramos, cuando murió Rulfo,

no encontramos nada.

No nos queda otra que descartar a Quintero como sospechoso.

Más allá del motivo, no tenemos nada contra él.

Habrá que seguir buscando por otras vías.

¿Se te ocurre alguna prometedora? No. De momento, no.

Tenemos el ordenador de Eric para rastrear a los clientes,

tenemos a Napoleón, a Susi, que quizá puedan llevarnos a algún camello,

pero sospechoso solo teníamos a Quintero.

Pues pico y pala. No queda otra.

Y Miralles también estaba en esto contigo, ¿no?

Sí, sí.

Le he dicho que se fuera a casa. Hoy ha sido un día muy largo.

Ya lo he visto.

He estado revisando el vídeo del interrogatorio.

¿De Quintero? Sí.

Quería hablarlo personalmente con Miralles.

La he visto muy irritada para lo que es normal en ella.

No. No hay de qué preocuparse.

Quintero la estaba provocando todo el tiempo.

Ya. Eso ya lo he visto, pero...

Claudia normalmente sabe aguantar el tipo

cuando Quintero le provoca.

Ya, pero un día malo lo tiene cualquiera.

Pero no es la primera vez que Claudia pierde los papeles.

También lo hizo interrogando al tipo

que le vendió la documentación a Vlado Khan.

No lo sabía. Pero no lo ha vuelto a hacer, ¿no?

No, hasta hoy.

Igual no tenía que haber estado en ese interrogatorio.

Todo lo que está relacionado con Quintero le toca de cerca.

No. Era muy conveniente que estuviese en ese interrogatorio.

Claudia conoce muy bien a Quintero.

Y si hubiera intentado mentirnos,

ella habría sido la primera en darse cuenta.

Me resulta muy curioso que tú digas eso.

¿Por qué?

Hombre, por el informe que mandaste a Jefatura.

Decías todo lo contrario.

Que la implicación personal de Claudia en el caso

le había llevado a cometer errores muy graves.

No, precisamente son circunstancias completamente diferentes.

Precisamente porque cometió esos errores y lo sabe

está preparada para evitarlo.

Mira, Bremón.

Miralles es absolutamente imprescindible en este caso.

No puedes sacarla así como así. Tranquilízate, Salgado.

Nadie habla de sacarla del caso.

Solo digo que su comportamiento no es

el que nos tiene habitualmente acostumbrados.

Y esto me preocupa.

Pero más como amigo que como su superior.

Entiendo.

Te voy a pedir que estés pendiente de ella.

Yo siempre miro por todos mis compañeros,

pero está todo bien, Bremón.

No sé, a todos se nos han hinchado alguna vez las narices

y le hemos soltado cuatro voces a un detenido.

Miralles está bien, de verdad. Está bien, de acuerdo.

Gracias, Salgado. No, gracias a ti, Bremón.

Hasta mañana. Buenas noches.

Bremón.

-Hasta luego, chicos.

Hasta mañana.

-Hanna, termina de recoger eso, coge también tus cosas

y vete a casa a descansar. Hoy me encargo yo del cierre.

-¿Seguro?

No sé, ayer casi no podías ni tenerte en pie.

Fernando, no debiste venir al bar. -No te preocupes.

Si hoy ni he tenido fiebre. Y voy a cerrar en un momento

y me voy a ir a descansar. Lo estoy deseando.

Después de que la policía me sacase de allí para llevarme a comisaría

a hacerme esas preguntas, no tenía sentido encerrarme otra vez.

-Ya. La policía se lo ha tragado todo, desde luego.

Si no, ya habrían vuelto. -Sí.

Eso parece, menos mal.

Se han creído que no tengo nada que ver con Rulfo ni con Eric.

Me dejarán en paz. De todas formas, no me preocupa eso.

-¿Y qué es?

-Que seguimos igual. Es un callejón sin salida.

En vez de estar acercándonos, nos alejamos.

Los contactos que nos pasó Eva no nos sirven para nada.

-¿Se puede? (HANNA) -Estamos cerrados ya.

-No te preocupes, Hanna.

Ya me ocupo yo de ella. Tú vete a casa a descansar.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Buenas noches.

¿Qué quieres, Eva? Dime pronto lo que has venido a decirme

porque sabes que estoy a punto de cerrar.

-Sí, yo también tengo mejores cosas que hacer

que estar aquí con un amargado.

Pero tenemos un trato, y vengo a que lo cumplas.

-Sí, sí. Tenemos un trato que yo estoy cumpliendo. Pero...

(CHASQUEA LA LENGUA) ...digamos que tus contactos

no me están sirviendo para mucho hasta ahora.

Ni Eric ni Rulfo tenían ni idea

de dónde puedo encontrar a Vlado Khan.

-O sea que hablaste con Eric.

¿Qué tal?

-Mañana te pasaré otro nombre y un teléfono.

Llamaré previamente para avisar.

Si no, si lo llamas por tu cuenta, ni te levanta el teléfono.

-O sea, que muy bien no fue, ¿no?

¿No me vas a contar?

-Ya te he dicho que estoy cerrando y deseando irme a descansar.

Ya tienes lo que quieres. Será mejor que te largues.

-Caray, ¿tan mal fue?

-No es asunto tuyo.

-Un poquito sí.

-Yo diría que un poquito no. No me toques las narices, Eva.

-Estás echando un carácter que no hay quien te aguante.

Te estoy pasando contactos.

Procura que tu mierda no me salpique, anda.

-Nada que disculpar, pero ¿por qué no me cuentas lo que te preocupa?

Porque no tengo ganas de hablar del asunto. Te lo prometo.

Pues nada. Si van a ser así las cosas desde ahora, ya está.

Al parecer, las armas que utilizaron los hermanos Vinuesa

han llamado la atención

de un inspector de la Comisaría General de Información.

¿Curro Moya? Mira...

Es muy buen policía y muy buena gente.

¿Cómo sabes que las armas proceden del mismo vendedor?

Porque hace falta dominar muy bien el borrado al ácido.

Y no es fácil. De hecho, es muy sofisticado.

También encontramos armas cortas.

Eso indica que es un traficante que se come el mercado nacional.

-¿Tienes algún problema? ¿Alguien quiere pegarte?

-Ya estamos... -Espera, déjame ayudarte.

-¿Por qué lo dejasteis? -No quería ser una carga para ella.

Yo estaba triste, superamargado.

-Quizá me precipité al entregarte el dinero ayer.

Necesitaría recuperarlo.

-¿Pretendes desinvertir?

-Si quieres seguir creciendo y ser una gran traficante de armas

gracias a la ruta del sur y a los contactos que te pueda dar,

será mejor que el próximo nombre que me des

me lleve directo hasta Vlado Khan, porque se me agota la paciencia.

Perder a Alicia ha sido lo más duro para mí.

Entonces, ¿por qué no buscas a su asesino?

Claro que lo busco.

¿Qué? ¿Qué acabas de decir? ¿Cómo que lo estás buscando?

-Lamento lo que dije en ese informe.

(EMOCIONADA) Eso ya da igual.

Ojalá te hubiera conocido antes como te conozco ahora.

¿Y eso habría cambiado algo?

Todo.

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Servir y proteger - Capítulo 849

30 nov 2020

Miralles y Salgado interrogan a Quintero con respecto a las muertes de Eric y su matón. Ainhoa, orientadora de un instituto del barrio y ex novia de Iván, pide ayuda a Lara por un caso de peleas entre adolescentes.

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