Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 843 - ver ahora
Transcripción completa

(GRITA)

-¡Llamad a un médico!

"El detenido se llama Jorge Vinuesa

Está claro que maneja información importante y muy sensible".

Yo quiero ir a ver un monólogo por el barrio,

y me iba a acompañar mi hermano, pero tiene que hacer horas extras.

Así que... ¿te apuntas?

-Este chico aún no ha encajado lo de la ruptura con su mujer,

y sigue enamorado de ella.

Y a lo mejor va para largo.

¡Eh!

(SUSPIRA)

Los médicos han hecho todo lo posible,

pero tu hermano había perdido mucha sangre.

Lo siento. No resistió el postoperatorio.

Abel. Mírame.

Vamos a llamar para pedir ayuda.

Mírame. Abre los ojos, por favor.

(Música emocionante)

(Música instrumental)

(Puerta abierta)

-Bueno, esta habitación está bastante alejada de las demás.

Junto a la escalera de servicio.

Así, si Abel quiere moverse por el hotel sin ser visto, puede.

-No pienso tentar a la suerte.

-Si necesitáis cualquier cosa, llamad a mi número.

-Espera, Joaquín.

A ver, queda claro que nadie puede entrar en esta habitación, ¿no?

La comida se la traes tú.

Nada de servicio de habitaciones. -¿Debo hacerlo yo?

De acuerdo. (ABEL) -Y otra cosa.

Es probable que aparezca la policía

preguntando por Enrique Vidal y Raúl Sánchez.

Querrán revisar las habitaciones.

-Eso, tú tranquilízame. (EVA) -¿Que viene la poli?

Pues tú, relajado. Colaboras. ¿De acuerdo?

Si preguntan qué visitas han tenido,

a nosotros ni nos mentas.

Y las cámaras de seguridad. Importante esto:

las imágenes en las que salgamos con ellos, bórralas.

-Una cosa: de eso no hemos hablado nada.

A mí borrar esas imágenes me compromete mucho.

Yo no sé en qué andáis metidos, pero si algo va mal, no quiero caer.

-Si haces lo que te decimos, no irá mal.

-Y te llevarás una pasta.

Bastante más que con las timbas. Eso sí te compromete.

-¿Puedo irme ya?

-No. Las llaves de la habitación de los chicos.

Quiero ir yo. -¿En qué andan esos? ¿Qué han hecho?

Las llaves están en Recepción. Ahora vuelvo.

Esta es la de aquí.

-No lo sé, hijo.

No sé cuándo podré ir a veros a Verona. Ganas tengo, pero...

Sí, ya sé que Antonio va para allá, pero...

(CHASQUEA LA LENGUA) Pero es médico.

Puede pedirse unos días de asuntos propios, o como se llamen.

Yo no estoy en esa situación, ya lo sabes.

Ya te voy diciendo.

Sí, yo también te quiero.

(SUSPIRA)

¿Qué? -Era tu hijo, ¿no?

-Sí, era mi hijo.

¿Por qué? -No.

Como dijiste que tenías intención de ir a verles pronto...

¿La semana que viene o...?

-No. La semana que viene no.

No. Iré cuando pueda.

Si le he dicho que iría pronto

es porque insistía demasiado y para que se quedase tranquilo.

-O sea, que no tienes intención de verles pronto.

-No lo sé, Hanna. No tengo ni idea. Yo solo puedo pensar ahora mismo

en encontrar a Vlado y acabar con él.

No tengo cabeza para otra cosa.

-Pues nada.

Vlado vuelve a ganar.

-¿Por qué dices eso?

-Fernando, si no tienes pensado ir a ver a tu hijo pronto, díselo.

Si no, le estás dando falsas ilusiones

y solo le acabarás fallando.

-No te he dado permiso para que hables sobre mi familia

ni para que te metas en mis asuntos con mis hijos.

¿De acuerdo? No eres madre.

Cuando lo seas, sabrás lo difícil que es lidiar con hijos.

Mientras tanto, mejor déjame en paz con ese tema.

-Oye, que no soy madre, pero sí que he sido hija.

Mira, sé de lo que hablo.

Pero oye, lo siento.

Yo ya he acabado aquí. -Espera, Hanna, espera.

Lo siento mucho. No debí hablarte así.

No sé, creo que estoy bastante alterado

con todo lo que está pasando últimamente.

En fin, ¿qué ha pasado? ¿Qué es eso que te ha afectado tanto?

-Tengo mis razones.

-Supongo que tienes tus razones,

pero me gustaría saber por qué has dicho eso

de que Vlado Khan vuelve a ganar otra vez.

-Porque yo también les hice unas promesas a mis padres

que no podía cumplir. Por su culpa.

Y cuando mi madre me llamaba de Ucrania y me decía:

"¿Cuándo vas a venir?", yo le decía: "Pronto".

Pero nunca iba.

-Supongo que tus padres no saben a lo que te dedicabas.

-Fernando, claro que no.

Les dije que yo era modelo, pero que ganaba poco.

Que cuando ganara más ya iría a verles.

¿Qué podía decirles, la verdad?

"Hola, mamá. Un proxeneta me ha quitado el pasaporte".

No.

No por mí, sino por lo que les podían haber hecho a ellos.

-Ya.

-Y lo peor es que no les podía mandar nada de dinero.

Si no me lo quitaba el chulo de Lugo, me lo quitaba Vlado.

Solo me dejaban llamarles unos minutos al mes.

Siempre vigilada.

Y mi madre me decía: "¿Cuándo vienes?

¿Cuándo vas a venir?".

Y un día dejó de preguntar.

-Puedes ir ahora, Hanna.

-Fernando, mi madre murió.

(CHASQUEA LA LENGUA) -Lo siento mucho. No tenía ni idea.

-Ni siquiera me dejó ir al entierro.

Pensaba que me aprovecharía para escapar, pero...

yo solo quería despedirme de ella.

Y... al poco tiempo murió también mi padre.

(SUSPIRA) -Está claro que tienes motivos

como para querer encontrar a ese cerdo y acabar con él.

-Sí. Si no solo es por lo que me hizo a mí.

Es por lo que les hizo a mis padres.

Pero no sé ni por qué te cuento todo esto.

Da igual.

Creo que es por lo de Lidia, ¿sabes?

Desde que lo hemos dejado me siento muy sola.

-Ven aquí. Ven, Hanna.

Ven.

Ven. No estás sola, Hanna.

Estaré a tu lado para cuidarte y protegerte siempre.

¿Me oyes? Siempre.

Escúchame, Hanna.

Yo no soy tu padre, ni pretendo serlo.

Pero puedo ser como tu hermano mayor. ¿Sí?

Vamos a terminar de recoger para irnos a casa

y dejamos de pensar en estas cosas.

¿Vale?

-¿Por qué me has traído aquí, si piensas que la poli puede venir?

-Precisamente, ¿no?

¿Pensarán que eres tan tonto de venir aquí? No.

Y tenemos a Joaquín, que se muestra colaborador.

Claro, por la cuenta que le trae.

-Si lo tienes tan claro...

¿Crees que habrá algo en esa habitación que nos involucre?

-No lo sé. No sé.

A priori no, porque Jorge es muy precavido y muy listo.

Pero no sé. Hay que revisar.

(Móvil)

Dime.

De acuerdo.

Montes.

El coche que robaste... ya está solucionado.

Se lo ha llevado a un descampado y lo ha quemado.

-Habrá evitado las cámaras.

-Claro que ha evitado las cámaras.

Las conoce casi tan bien como tú.

(SUSPIRA)

En menudo marrón te he metido. Lo siento.

-Ajá.

Sí, pero ya ajustaremos cuentas tú y yo. A ver, cabos sueltos.

-Vivancos.

Es el que iba a participar en el atraco con Chus y Jorge.

Pero al final no hubo acuerdo y me lo propusieron a mí.

-¿Por qué puede ser un problema?

-En el tiroteo Chus y Jorge dijeron que seguro que él dio el soplo.

-Es que... Hay que encontrarle entonces.

¿Tú sabes cómo es? No sé.

¿Le has visto alguna vez? -Sí, antes del atraco.

Saliendo de la habitación de Jorge. -Ajá.

-El tipo se plantó sin avisar, y a Chus no le hizo gracia.

No sé qué se dirían allí

para que tuvieran tan claro que fue él quien los vendió.

-Vamos a ver, Abel.

Si Jorge se lo encargó, es porque tiene experiencia.

Y mala baba, que les ha delatado.

Debe ser peligroso. -Sí.

Y si le trinca la pasma, no tendrá problema en describirme.

-Es que entonces este tío no puede estar en la calle.

Chus está muerto, Jorge está en prisión...

No sé, ¿qué más sabes de él?

-Chus me contó que Vivancos y él atracaron un banco en Salamanca

y les acompañó un tal Blas Naranjo,

al que todos conocían como el Castaña.

-El Castaña. -Ajá.

-Hay que encontrarlo.

Y que él nos lleve a Vivancos.

Que Vlado Khan no ha pisado suelo francés en todo este tiempo.

No.

Sí, claro. Yo lo que creo es que cuando nos saltaron las alarmas

porque había utilizado

una identidad falsa que teníamos controlada en el albergue,

eso era un cebo en toda regla.

Sí.

Pe...

Sí, pero habría que averiguar si sigue en Túnez.

Es que hace mes y medio ya.

Pues no sé, tira de contactos.

Oye, el Mossad igual lo sabe. Claro.

Sí, bueno.

Vale, pues con lo que sea tú me avisas.

Seguimos en contacto. Un beso. Hasta luego.

Hablabas de Vlado Khan. ¿Con quién? Con Salgado, ¿no?

¿Qué te hace pensar eso?

Como estáis tan juntitos en esa investigación sobre Vlado...

Por eso.

Pues no. Estaba hablando con Iker.

Anda, mira.

Dame una tostada, por favor.

Oye...

No sé muy bien, pero tengo la impresión,

y no lo entiendo,

de que te molesta que Salgado me esté ayudando

en la búsqueda de Khan.

Qué tontería. ¿Por qué me iba a molestar? No.

Ahora, lo que sí me extraña es que estéis a partir un piñón

después del informe que hizo sobre ti en Jefatura.

¿De verdad quieres que volvamos a ese tema?

No, no. Ya sabes lo que opino. Lo que no sé es qué opina él.

Porque ayer saqué el tema y echó balones fuera.

Para, para.

¿Cuándo has hablado con Salgado?

Ayer, cuando fue a consulta por lo de su rodilla.

¿Me pasas las servilletas? Claro.

Por eso noté yo tensión al entrar.

Me dijiste que hablabas del menisco.

No te dije la verdad porque sabía que te iba a molestar.

O sea, que me mentiste.

Le estás dando demasiada importancia. ¿No te parece?

Mejor no te digo nada.

Anda, pásame el café.

No. ¿Qué más hablaste con Salgado?

Me vas a dar el desayuno.

Te he hecho una pregunta.

Le hablé de tu entrega, de tu dedicación al trabajo,

de tu gran labor en Distrito Sur

y de que esa comisaría funciona perfectamente gracias a ti.

No me lo puedo creer. ¿Cómo has sido capaz de hacer eso?

Defendí a mi mujer. ¿Tan mal te parece?

Ese es el problema: que crees que necesito que me defiendas.

Antonio, te lo agradezco, porque es con buena intención,

pero ¿no has pensado que puedo defenderme sola?

Surgió el tema. No estabas allí.

¿Surgió el tema o lo sacaste tú aprovechando que yo no estaba?

Estás sacando las cosas de quicio.

No, Antonio. No necesito que me rescates a pecho descubierto.

No me haces ningún favor.

¿Sabes quién es el único que puede ayudarme en esto?

¿Emilio? No, Emilio no. Mi trabajo.

Solo mi trabajo puede demostrar mi profesionalidad.

Tanto con los de arriba, con mis superiores,

como con mis subordinados. Pues el informe que hizo

consiguió que te hicieran a un lado.

Salgado ha hecho un gran esfuerzo por pasar página de ese informe.

Y lo lógico es que yo intente corresponderle.

¿Corresponderle? ¿En qué sentido?

Pues en llevarnos bien en el trabajo por el bien de la comisaría.

Necesito que me ayudes a cerrar heridas,

no que las dejemos abiertas todo el tiempo y echemos vinagre.

Llevas razón.

Vale, estoy de tu lado. Perdón.

¿Me pasas el café?

-No me puedo creer que acabaras bailando. Te lo juro.

-Yo tampoco.

De verdad...

Pero yo qué sé.

No os iba a dejar ahí solos dando botes con Ari y yo quieto.

-Ya. Reconoce que te gustó al menos un poquito.

(Móvil)

-No. Espera un momento.

-Ponnos un desayuno completo, porfa. Bueno, dos.

-Te veo muy sonriente, ¿no? -Sí.

-Y a Miguel. ¿Tienes algo que contarme?

-Puede ser.

-Venga, ahora te veo. Chao.

-María, no me pongas el desayuno a mí.

Voy al centro cívico.

Hay un problema. -¿Qué pasa?

-Paco, que tiene problemas con la cámara para lo de Ari,

para subirlo a redes sociales. Voy a ver si le ayudo.

-Qué pena. Lo bien que iba la mañana.

-Te veo ahora. No tardes.

-Vale.

-Hasta luego. -Hasta luego.

¡Bueno! Se os ve fenomenal, ¿no? -Sí.

¡Que me cuentes! -¡Ay!

Pues nada.

Ayer, después de hablar contigo, me fui a buscarle y...

-Cuánto me alegro. Le vas a dar una segunda oportunidad, ¿no?

-Jo, es que es más mono...

Ayer me apareció con dos entradas para el concierto de Ari Páez.

Y me invitó de sorpresa.

-Qué bonito. ¿Ya le gusta también Ari Páez?

-Qué va, nada. Pero como me gusta a mí...

-Y tras el concierto, terminasteis la fiesta en casa, ¿no?

¡Que me cuentes! -¡Ay, jo!

Es que estoy como en una nube.

He hecho muy bien en darle otra oportunidad.

No hacerlo habría sido un error.

-Pues a mí me parece que sí, Paty.

Os compenetráis mucho, tenéis mucho en común.

Se ve "feeling" entre vosotros, y lo bueno hay que lucharlo.

-Hay que aprender a confiar.

No se puede vivir agachada todo el rato

esperando que te caiga otro golpe.

-¿Cómo llevas lo de que sea tu jefe? Un poco palo, ¿no?

-Bueno, lo llevo bien. Él no me trata como si fuera mi jefe.

Entonces, me lo pone fácil.

Además, en el trabajo nos entendemos superbién.

Por ahí no tendremos problemas.

-Ya. Porque lo de llevar a Ari al centro cívico

ha sido por darte a ti el gusto.

-Él tenía sus argumentos, pero yo tenía más.

Se dio cuenta de que es un buen referente

para los chavales que tenemos en riesgo de exclusión social.

-O sea, que además te escucha, es dialogante...

-Sí. -Pues tenéis mucho en común.

Y no lo pierdas. Que gente que escucha hay muy poca.

-Bueno, tú escuchas.

Y además, das buenos consejos.

Si no fuera por ti, hoy no tendría esta cara.

-Bueno, no es para tanto. -¿Cómo que no?

La suerte que tengo de tenerte en mi vida.

Y que estés tan cerca del centro cívico.

Te echo tanto de menos.

-Ay, no sigas, que me da un subidón de azúcar.

Cómo estamos hoy. -Ya...

(RÍEN)

-Jorge Vinuesa se ha negado a declarar

y no nos ha dado ni un dato sobre el individuo que huyó.

Ni tampoco quién le dio las armas.

Yo fui a los calabozos

para informarle de la muerte de su hermano

y tampoco ha querido decirme nada.

Esta mañana pasó a disposición judicial.

Pero no creo que le diga nada al juez.

Pareces mejor de la rodilla, ¿no?

Aún me duele, pero Antonio me recetó estos analgésicos

y voy mejor.

Pues se lo diré.

Le gustará saberlo.

¿Qué sabemos del vehículo con el que se dio a la fuga?

Justo iba a hablaros de eso.

Me han informado de que han encontrado un coche calcinado

por la zona de Parque Cáceres.

¿La matrícula y el número de bastidor están legibles?

No, pero estamos seguros de que en ese coche escapó el atracador.

El dueño ha ido a denunciar el robo del vehículo,

y además de ser el mismo modelo,

estaba aparcado muy cerca de la discoteca Red Star.

¿Crees que podremos sacar algo de ese vehículo?

Será difícil, pero Científica trabaja en ello.

Supongo que Iván estará rastreando

las cámaras de seguridad que haya entre la Red Star y el descampado.

Ya lo ha hecho, y no ha encontrado nada.

Pues eso significa que el asaltante conocía la ubicación de las cámaras.

Y que probablemente lleve bastante tiempo en el barrio.

Lo que nos dice es que es un tipo metódico,

y con la suficiente sangre fría

para improvisar una salida segura.

Es decir, que no tenemos ninguna imagen ni ninguna pista

sobre la identidad de ese asaltante.

Lo único que sabemos es que es un hombre de complexión robusta

y que tiene una herida de bala en el brazo.

Eso ya lo saben todas las patrullas. Estamos un poco como ayer.

Así que, en cuanto te llegue el informe de Científica

o tengas algo nuevo, dímelo para comunicárselo a todos.

No te preocupes. Ya lo había pensado.

¿Sabemos la identidad de quien dio el soplo?

Porque dio demasiados detalles. Me pareció sospechoso.

Díaz ha rastreado la llamada, y lo único que ha podido sacar

es que se hizo desde un teléfono prepago y con número oculto.

Si ocultó su identidad,

lo más probable es que estuviera al tanto del atraco,

que supiera algo.

Y es posible que conociera a los hermanos Vinuesa.

Oye, y a lo mejor se trata de un ajuste de cuentas, ¿eh?

Yo pienso lo mismo.

En cuanto tenga el análisis de los móviles de los hermanos Vinuesa,

os informaré.

Que haya suerte. Es lo único a lo que podemos agarrarnos.

¿Alguna cosa más?

Sí. Algunas patrullas de seguridad ciudadana

creen que hay un repunte de tráfico de drogas.

¿Qué indicios tienen para afirmar eso?

Han hecho identificaciones

en el parque de Barlovento y en el del Meandro.

Pero es gente sin antecedentes. No los conocen.

Oye, ¿y han pillado a alguno vendiendo droga?

Bueno, abordaron a uno,

y cuando le cachearon no encontraron nada.

Se había deshecho de todo.

Pero nuestros confites aseguran que lo que se mueve por ahí

es metanfetamina.

Uh. Claudia, por favor, estate muy atenta a todo esto

y me mantienes informado.

Hace mucho que la metanfetamina no circulaba por el barrio.

No es buena noticia su vuelta.

No, y mucho menos de manos de camellos que no controlamos.

Quiero saber quiénes son. Claudia, dale máxima prioridad.

No podemos dejar que otra mafia de la droga se instale aquí.

(Móvil)

Bremón. Hasta luego.

Dígame.

¿Por qué, qué ocurre?

¿En qué hospital está?

Voy enseguida. ¿Qué ha pasado?

Augusto, mi suegro. Ha tenido un infarto. Voy para allá.

Vaya, lo siento.

(Timbre)

¿Daniela Moreno? -Sí.

-Un burofax. Firme aquí.

(SUSPIRA)

(Música sentimental)

-Gracias. -Gracias.

-Hasta luego. -Hasta luego.

(RESOPLA)

Ay, no...

(RESOPLA)

(ÁNGEL) -¿Quién era? -Nadie. Se equivocaron de piso.

-Oye, ¿tú no tienes que ir a La Parra?

-No, hoy entro más tarde. -Ah, bueno, mejor.

Así podemos desayunar, ¿no?

-No, ya desayuné.

-Bueno, sí. ¿Quién desayuna a estas horas?

Bueno, pues tú comes y yo desayuno. ¿Te hago algo?

-Es que no puedo. Ángel, lo siento.

(SUSPIRA) -Pero... ¿te vas ya o...?

(INSEGURA) -Sí.

Bueno, no. Quiero pintarme las uñas antes de salir.

-¿Todo bien? ¿Pasa algo?

-No. No, nada.

-Soy tu hermano mayor, Daniela. A mí no me engañas.

Dime, ¿es porque no te acompañé a ver

el monólogo este del Freddy no sé qué?

-Ay, no. ¿Cómo crees?

No, entiendo que fue por trabajo.

-¿Entonces? Ve soltando la sopita.

(DANIELA SUSPIRA)

Ayer no fui sola a ver el monólogo.

Fui con un chico que me gusta.

Sí. Y... no sabes cómo nos reímos.

Lo pasamos superbién.

Empezó a decirme que lo había pasado increíble,

que hacía mucho que no lo pasaba así con alguien,

y se me ocurrió la maravillosa idea de plantarle un beso.

-No. ¿Así, sin preguntar nada?

Pero ¿un beso de...?

-Sí, de robarle un beso.

Y... me hizo una cobra del tamaño del mundo.

-Oye, pero ¿qué le pasa a este idiota?

-Es que yo creo que también fue mi culpa.

Porque él recién se está separando de su mujer,

y trae esto en la cabeza. Entonces...

Yo creo que tuve que ir con más calma.

-No. Si se está separando,

¿por qué va a una cita contigo y luego se queda a tomar algo?

-Sí. Pues por eso me emocioné.

-¿Cómo no te vas a emocionar?

Si te dio alas y luego te disparó. ¿Qué le pasa?

Oye, lo siento mucho.

-Pues ánimo.

-Ya ves que yo soy bien intuitivo,

y no sé por qué siento que muy pronto viene alguien más decente.

-Pues a ver.

Bueno, ¿tú no vas a desayunar?

-Yo creo que para desayunar solo, mejor me baño. ¿Vale?

Te veo en la noche, ¿no?

-Sí.

(Cajón abierto)

-Oye.

¿No ibas a pintarte las uñas? -Eh... no, ya no.

No se van a secar, y luego es un desastre.

Mejor luego. -Vale.

-Ha sido el propio maltratador el que nos ha llamado

para decirnos que se le cayó la pulsera y que se golpeó.

-¿Cree que se le ha estropeado?

-Sí, quiere que lo comprobemos y que no pensemos que lo hizo aposta.

-Ya. Pues la geolocalización...

de momento está activa.

-Ya. Ya veo. Pues perfecto entonces. -Sí.

Gracias. -De nada.

-Bueno, entonces yo ya me voy.

(NERVIOSO) -Eh... Lara, una cosa. Espera.

¿Qué tal la noche con tu amigo, Agus? -Gus.

-Eso, Gus. Gus, perdón. Sí, Gus.

-Bien, muy bien. Lo pasamos muy bien.

Nos tomamos unas cerves... Muy tranquilo todo.

-Ya.

-¿Tú qué tal con tu amiga? -¿Qué amiga?

-Ibas al preestreno de "Silencio blanco" con una amiga.

-Ah, sí, sí. Perdona.

Pues... muy bien. Le encantó la peli.

Bueno, y a mí también, ¿eh? Sí.

Luego nos fuimos a cenar, nos tomamos algo...

-Sí, solo quería saber qué te pareció la película. Nada más.

-Pues... no me defraudó, la verdad. Lo que esperaba.

Las dosis adecuadas de terror, de suspense... Muy bien.

-Ya. ¿Podrías ser un poco más concreto?

-Bueno, es que no sé, todo lo que te diga es poco.

Porque es un peliculón. Sí.

Deberías ir a verla.

Si te cuento, te haré "spoiler".

Y... ¿a Gus le gusta el cine de terror?

-No. A él le gustan otras cosas.

(Puerta)

-Hola. ¿Llego en mal momento?

-No, qué va. Ya hemos acabado de hablar

todo lo que teníamos que hablar. -Sí.

-Muñoz.

¿Cómo llevas el análisis de los móviles de los Vinuesa?

-Pues acabo de terminar de examinarlos hace nada.

Los tengo...

Ah...

Aquí están.

Aquí están mis conclusiones. -Hazme un resumen.

-Bueno, pues los dos teléfonos

tienen llamadas a otros teléfonos con nombres falsos, de prepago...

Y la verdad... bueno, ningún teléfono está operativo.

-¿Habría alguna dirigida al atracador que huyó?

-Es probable, pero vamos, que eso nunca lo vamos a saber.

-Dame una buena noticia. Necesito algo de lo que tirar.

-Sí, hay una llamada a un fijo

desde el móvil de Chus Vinuesa. Empieza por 91.

-¿A quién pertenece?

-Pues es que cuando entró Lara iba a mirarlo,

pero me puse con la urgencia de la UFAM.

¿Lo chequeo ahora? -Ya estás tardando.

-Bueno... Vamos a ver.

Hotel Novasur, jefe.

-Interesante.

Es probable que se hospedaran ahí.

-Bueno, sí, quizá lo hicieron,

pero no con sus nombres reales.

Comprobamos los registros de los hoteles

y no hay ningún Jorge Vinuesa, Chus o Jesús...

-Lo sé.

Mandaré a averiguar a Alonso y Guevara.

Dame la dirección del hotel.

-Paseo del Custodio número 12. -Perfecto.

Gracias. Díaz.

-Buen día.

-Ya estaría todo. Gracias. Buenos días.

¿Por qué tienes el teléfono apagado? -¿Cuál es el problema?

Yo debo estar disponible cuando estoy aquí. ¿Qué pasa?

-Tenemos un lío gordísimo.

-¿Qué ocurrió?

-Solo debes saber que si preguntan por Enrique Vidal

y Raúl Sánchez, tú ni tuviste tratos con ellos

ni cruzaste palabras. Sabes que se alojaron aquí y punto.

-¿Ese cuál es, el borracho al que le bajé los humitos?

-Sí, calla la boca. El mismo.

-¿Y qué, quién lo busca?

-Que no hagas preguntas y obedece.

-Buenos días. (JOAQUÍN) -Buenos días.

¿En qué puedo ayudarles? ¿Quieren una habitación?

-Somos policías. Estamos haciendo unas averiguaciones.

-Queríamos hablar con el director o el responsable.

-Sí, yo soy el director. Ahora estoy con ustedes.

Ángel, el grifo de la 214 está roto. -Claro.

-¿Usted trabaja aquí?

-Sí. Soy el jefe de mantenimiento.

(ELÍAS) -Ya, pues...

será mejor que se quede.

¿Han visto a esta gente?

-Sí. Están alojados en el hotel, sí.

-Sí, a mí me suenan de eso, sí.

-¿Con qué nombre se registraron?

-Pues si me permiten...

Enrique Vidal y Raúl Sánchez.

-¿Y cuándo llegaron?

-Pues hace cinco días.

-¿Y han hablado con ellos, saben algo de ellos?

-No. Dijeron que eran hombres de negocios

que viajaban mucho. Nada más.

-Ya... -¿Y tú?

¿Hablaste o tuviste contacto con ellos?

-No. No, me los encontré, pero no hablamos nada.

Bueno, ¿y por qué buscan a estas personas? ¿Han hecho algo?

-Para empezar, se registraron con nombres falsos.

Son hermanos y se llaman Jorge y Chus Vinuesa.

De momento, no podemos contarles más. -Ya.

-¿Saben si vinieron solos o acompañados?

-No, qué va. Vinieron solos.

-¿Y recibieron alguna visita?

¿Los vieron con alguien más durante su estancia?

-Yo... no les vi con nadie.

Ángel, ¿viste que fuesen acompañados por alguien?

-No.

-Es muy importante que no toquen las habitaciones.

Ni siquiera la gente del servicio.

-Pues ya lo lamento, pero acaban de limpiarlas.

Pero no sé, daré instrucciones de que no entre nadie más.

-Pediré una orden de registro para que nos dejen entrar.

-Lo entiendo, pero sean discretos.

-Lo tendremos en cuenta.

¿Me puede facilitar las imágenes de las cámaras?

-¿Las imágenes?

-Sí. De los últimos cinco días.

-Quizá ustedes no les vieran con nadie,

pero puede que las cámaras hayan registrado otra cosa.

(JOAQUÍN) -Pues sí.

Si me acompañan, les muestro las imágenes.

Ángel, quédate en Recepción mientras estoy fuera.

-De acuerdo. -Ahora te alcanzo.

Voy a ir pidiendo la orden de registro.

-Oye, ¿qué tal ayer lo del monologuista?

¿Estuvo bien? -No estuvo mal.

(Móvil)

María, se terminaron los limones.

Voy al mercado a por más.

Aunque te quedarías sola. No importa, ¿no?

-No, ve. -Vale.

¿Me ayudas con esto? -A ver.

Uy, espera.

Hola. Hola.

¿Qué te pongo? Nada, Daniela.

Venía porque... necesitaba aclarar lo que pasó anoche.

No hace falta. Sí la hace.

Ayer me fui sin darte explicaciones en condiciones

y necesito decirte por qué me fui así.

Eres una chica maravillosa. Eres...

Es verdad: eres divertida, alegre, sabes escuchar, eres amable...

Cierra ya la lista, por favor.

¿El qué?

Quiero decir que vayas directamente al "pero".

Sí, tienes razón. Hay un "pero".

Es por tu exmujer, ¿no?

Se trata de mi mujer. Se trata de Inés, sí.

Seguimos casados.

Y aún tengo la esperanza de volver con ella.

Sí. Sigues enamorado de ella.

Son muchos años, ¿sabes?

Ella me puso los cuernos, sí.

Y lo pasé fatal, créeme.

Pero es que creo que por un error... no puede tirarse todo a la basura.

¿No te importaría volver con ella tras lo que te hizo?

Es que creo que lo de Inés y lo mío aún tiene solución.

Mis padres llevan toda la vida juntos,

y han pasado por muchas circunstancias

y momentos muy complicados. A veces ha sido mi madre

la que con toda su fuerza ha tirado ella sola del carro.

Y a veces ha sido mi padre. Pero siguieron adelante.

Y ahora, ahí están.

Es que tendrías que verles, Daniela.

Ahora están más felices que nunca.

Pues lo que creo es que tu mujer tiene mucha suerte.

Y... de corazón espero que no vuelva a meter la pata.

Yo también lo espero.

Oye, que...

Lo de ayer no fue culpa tuya. Que son cosas mías.

Me pongo delante de una chica como tú, que eres...

No hará falta que te diga otra vez la lista.

¿Verdad? No. No hace falta.

¿Amigos?

Amigos.

(GOLPEA LA BARRA)

(Pasos alejándose)

(Conversación inaudible)

(Música de suspense)

(ÁNGEL) Sí. Deme un segundito.

Una habitación de matrimonio del viernes al domingo.

Claro que sí, confirmadísimo. Gracias por escoger Novasur.

Hasta luego.

¿Qué, encontraron algo?

-Pues bueno, mi compañero está con tu jefe viendo las imágenes.

Pero tres en esa sala era multitud.

-¿Quieres un agua, un té, algo? -No. Gracias.

-¿Todo bien?

-Sí.

Es que me suenas de algo, pero ahora no caigo.

-Igual nos cruzamos en la plaza. Mi hermana trabaja en La Parra.

Yo soy Ángel.

-Ah. -No sé, igual...

-Sí, igual es de ahí.

¿Y tú qué tal aquí? ¿Estás a gusto?

-Bueno, es trabajo. No puedo quejarme.

-¿Y llevas mucho trabajando aquí?

-Un par de semanas. Apenas me estoy acostumbrando.

-¿Y trabajas de mantenimiento o algo más?

Como te veo aquí en Recepción...

-A ver, lo mío es la electricidad y la fontanería,

pero bueno, cuando hay alguna incidencia, aquí les ayudo.

-Bueno, tu jefe confiará mucho en ti.

Yo no dejaría a cualquiera a cargo de una recepción.

Debes ser muy responsable.

-Bueno, no sé yo si esa es la palabra.

-Antes has dicho, así de una forma casi sin pensar,

que no hablaste nada con Chus ni con Jorge Vinuesa.

¿Es así?

-¿Cree que miento?

-No. Lo que pasa es que lo has dicho de una forma tan rápida

que digo: "No sé, igual...".

Igual si haces memoria recuerdas haber visto u oído algo.

-Los vi cuando arreglé un aire acondicionado, pero...

Pero no hablamos nada.

(Móvil)

(LIDIA CARRASPEA)

Dime, Salgado.

Sí, ya he recibido la orden.

Sí. ¿Está avisada Científica?

Vale. Ahora mismo se lo digo a Elías.

Gracias por tu colaboración. -Claro.

(Conversación inaudible)

-¿Estáis seguros? ¿Habéis mirado bien?

De acuerdo. Esperemos que la Científica

tenga más suerte, aunque no lo creo.

Guevara.

¿Malas noticias?

Sí. Estaba hablando con Guevara.

Alonso y él han registrado las habitaciones de los Vinuesa

en el hotel Novasur,

pero no han visto nada que les llamara la atención.

¿Saben algo del atracador fugado?

Por ahora no.

La Científica está en ello,

pero no creo que revele nada significativo.

Habrá que tener paciencia. Ya encontraremos de dónde tirar.

Ojalá.

Oye, por cierto: ¿qué le ha pasado a Bremón?

Ah, espera. Pues ha tenido un infarto su suegro.

Y además, creo que es grave.

¿El que era DAO? Ajá. Augusto Contreras. El mismo.

Alguna vez coincidí con él.

Vaya, lo siento.

Lo que veo es que tu rodilla mejora por momentos.

Sí. Esta mañana me han hecho las radiografías

y según el médico, tengo el menisco bien.

¿Y quién te ha atendido, Antonio otra vez?

No.

Su enfermera me ha dicho que estaba hasta arriba

y he preferido no molestarle.

Pero oye, Antonio al final tenía razón, ¿eh?

Me dijo que podría ser una sobrecarga.

¿Por exceso de ejercicio?

No. Por no calentar antes de correr.

Y por mantener la misma postura durante mucho tiempo.

Así que felicita a tu marido de mi parte.

Pues verás, ya que sacas el tema de Antonio,

me gustaría hablar contigo

sobre la visita que le hiciste ayer en la consulta.

Me dijo que estuvisteis hablando del menisco

pero también te preguntó sobre el informe que hiciste sobre mí.

Sí. ¿Y qué?

Bueno, que me parece algo totalmente fuera de lugar.

No le des importancia. Lo hizo de buena fe.

Te puso todo el rato por las nubes.

Y yo estoy de acuerdo con todas las cualidades que resaltó sobre ti.

Vaya.

Pues... gracias.

Pero hubo una cosa que me llamó la atención.

Dijo que tú se lo cuentas todo.

Claro. ¿Te sorprende? ¿Por qué?

Es que no es del todo cierto.

¿Perdona?

La noche que trabajamos en tu casa sobre el caso de Vlado Khan

Antonio te llamó desde Verona

pero tú no le contaste que yo estaba allí contigo.

Pero a lo mejor se lo has dicho después.

Pues no. No. No se lo he dicho, no.

Vamos. Pero tampoco le digo lo que hago minuto a minuto

las 24 horas del día, no sé.

Hay cosas que no vale la pena mencionar.

¿Por qué no? Porque no merece la pena, ya está.

Es que vamos, en una relación basada en la mutua confianza,

como es la nuestra, no hace falta. Sin embargo,

tú, tras esa llamada, parecías incómoda.

Y fue una de las razones por las que decidí irme.

Pues mal hecho.

Si fue una de las razones para irte, mal hecho.

Pudiste quedarte, porque yo no estaba incómoda en absoluto.

Discúlpame.

Creo que no debería haber sacado el tema.

Está fuera de lugar. Pues sí, francamente.

Mira, yo no cuestiono tu relación con tu marido.

Si te he de ser sincero, os veo muy bien.

Y después de tantos años juntos y siendo tú policía,

sin duda es un logro.

A mí las cosas no me han ido tan bien.

Te envidio.

Mabel, mi exmujer, también es médico.

Forense, en este caso.

Qué casualidad, ¿no?

Sí, casualidad, sí.

Es la primera vez que me hablas de ti.

(Música sentimental)

Bueno, pues vamos a dejarlo ahí.

No me gusta hablar de mi vida, y menos de mi divorcio.

Aún no me has dicho

si aceptas mi disculpas.

Claro, sí. Claro que las acepto, sí.

Por supuesto. Te lo agradezco.

Voy a llamar a los de la Científica, a ver si me dicen algo.

(CARRASPEA)

Miralles.

(ÁNGEL) -Oye, Dani.

¿Estás ya de camino o sigues en La Parra?

Es que...

no encuentro el cargador. No sé dónde está.

No sé dónde lo dejé.

A ver si... ¿No lo viste tú en algún lado?

Ay, qué pendejo.

Lo dejé en el hotel.

Ya, muy graciosita.

Oye, Dani, ¿y no me prestas...? ¿Dani?

(CHASQUEA LA LENGUA)

(Música tensa)

(Tintinar de platos)

Vale. Esto ya casi está.

Vale.

Ya solucioné las cosas con Daniela. Ah, ¿sí?

Sí. ¿Qué le has dicho?

Lo que te dije anoche.

Que es muy buena chica, pero que yo quiero estar con Inés.

Se lo ha tomado muy bien.

¿Cómo se te ocurre decirle eso?

¿Y si al final no vuelves con Inés, que es lo más probable?

No es que sea probable, es un hecho. Tú no lo quieres ver.

Creo que está bien ir con la verdad por delante.

No, si yo voy con la verdad por delante contigo.

Y te cierras una puerta sin necesidad.

Pues ella se lo ha tomado bien

y ha agradecido muchísimo mi sinceridad.

Es más, piensa que Inés es una afortunada.

¿En serio te ha dicho eso? Sí.

Eso lo dirá por dignidad, pero seguro que no le sentó bien.

Es que no puedo entender

tu empeño con Inés después de lo que te ha hecho.

A todos se nos puede ir la cabeza en un calentón.

En un calentón...

En un calentón.

Un calentón lo tienes tomándote unas copas, si lo tienes.

Pero no durante meses.

Y con un compañero de trabajo.

¿Por qué piensas que ha sido durante meses?

No es que lo piense. Es que tiene toda la pinta.

No. Inés no me engañaría así.

Yo te digo que debes darte una oportunidad con Daniela.

Y lo verás todo de otra forma.

Simpática, agradable, maja, atractiva, despierta...

Y lo mejor: está por ti.

Si la dejas escapar, eres imbécil. Oye, oye.

Oye, tranquilo. ¿A ti qué te pasa?

¿Eh? ¿Estás bien?

Pues no. ¿No ves que no, que estoy desquiciado?

¿Es por lo del cine, que ibas a ir con alguien y no fue como esperabas?

Sí, es por eso. Pero cuéntame más.

Para que te pongas así y estés todo el rato dándole vueltas,

algo debía pasarte.

A alguien especial querías llevar al cine.

No sería Lara, ¿no?

¿Es Lara? Sí.

¿Es Lara? Sí, es Lara.

¿Querías llevarla al cine? Sí.

Es Lara.

Pero cuando fui a invitarla,

le llamó por teléfono un tal Gus.

Uno con el que tiene más que risas.

¿Sabes?

Y al final no me atreví.

Increíble.

Y yo le dije que iba con una amiga, y lo que hice fue...

regalar las entradas y venirme a casa.

A aguantar tus lamentos porque Daniela intentó besarte.

Fíjate tú, qué planazo. Lo sabía.

Lo sabía. Sabía que te gustaba Lara. Que estabas colgado por ella.

Solo se te ocurre eso, ¿no? ¿Eh?

Tirarte flores y subir el pecho por lo listo que eres.

No, a ver.

¿Por qué no le preguntas a Lara

si realmente siente algo especial por este Gus?

Porque por lo que me dices, tiene pinta de ser un rollo casual.

No sé. ¿Tú crees? Sí.

Seguro que tú le atraes mucho más, pero como no mueves ficha...

Qué buenos consejos me das, ¿eh? Qué poco te los aplicas a ti mismo.

Ya. Porque no es lo mismo, Iván.

Tú no estás enamorado de la mujer con la que has estado casado años.

Solo te digo que no dejes escapar a Daniela.

(Móvil)

Qué pesado eres.

A ver si pones tanto empeño en trabajar tu relación con Lara

como el que pones conmigo para que lo intente con Daniela.

Es Inés.

(RÍE)

¡Inés!

Quiere que nos veamos.

¿Y te dice para qué? No.

¿No? Pero es una buena señal, ¿no?

(SARCÁSTICO) Sí. Haz lo que quieras. Yo ya te lo he dicho mil veces.

Qué negativo eres.

Iván, y qué cortarrollos.

Hola.

(Puerta cerrada)

Angelito, eres un desastre.

¿Cómo te dejas el cargador en el hotel?

-¿Me lo explicas?

(SUSURRA) -Mierda...

¿Has fisgado en mis cosas?

-Sí. Y qué bueno que entré a tu cuarto.

-No tendrías que haber entrado.

-¿Un crédito, Dani? ¿Sin pagar?

Treinta mil euros.

¿No pensabas contármelo o qué? -No, no. No iba a contártelo.

-¿Y te lo pensabas tragar tú sola o qué?

-¿No crees que tú ya has sufrido mucho en la cárcel,

como para que yo te dé preocupaciones?

-¿Preocupaciones?

Preocupaciones son las que yo te he dado a ti.

Así que no digas tonterías. ¿Para qué era el dinero?

-A ver, pues hace muchos años me compré un coche que me salió caro.

Iba de avería en avería, y tuve que malvenderlo.

-No. No te lo compro. No.

¿Era para pagar mis abogados?

¿Dani? -No.

-No mientas.

Cuando decíais que me sacaríais a cualquier precio,

os referíais a esto.

Por eso no te fuiste a Portugal, para pagar el crédito, ¿no?

-No fue por ninguna de esas cosas.

Yo no iba a dejarte aquí solo.

A ver, yo iba pagando puntualmente las letras, ¿vale?

Hasta que vi que lo que debíamos hacer era cambiar de barrio.

Entonces fue cuando todo se complicó,

porque la mudanza me salió más cara,

tuve que adelantar una fianza que después me robaron,

y al final pagar a los abogados.

-Para que nos manden un burofax es porque es serio.

¿Cuántos meses llevamos de deuda?

-No sé. El banco lleva meses mandándome mensajes.

Pero está claro que ya no va a haber solución.

-¿A qué te refieres con eso?

-Pues que me embargarán parte del sueldo

y que seguramente iré a juicio.

Y si vamos justos con los dos sueldos, imagínate.

-¿Cómo no me dijiste nada? Yo pude hacerme responsable.

-Ay... Pero ¿qué cabeza ibas a tener en la cárcel

para hacerte responsable de esto?

-Es que no dejo de meterlas en problemas.

No me merezco para nada lo que han hecho por mí.

-Te mereces eso y más.

Y si tuviera que hacerlo otra vez, lo haría.

Eres mi hermano, y te amo.

-Escúchame muy bien:

nadie irá a juicio.

Yo te metí en esto y yo te sacaré, cueste lo que cueste. ¿Vale?

Eh.

-¿Cómo te llamas?

Christian. -¿Qué más? ¿Cuáles son tus apellidos?

-Eso me gustaría a mí saber.

No tiene ningún documento de identificación.

Dice que es menor de edad, que vive en la calle y sin familia.

-¿Le has encontrado algún signo de violencia, maltrato...?

-No, aparte de esa herida en el costado. ¿Por qué?

-Creo que le están explotando para robar cartones de los contenedores.

-¿A ti qué te pasa? ¿Eh?

No, nada. Que me ha escrito Inés.

Lo más importante lo tenemos.

El resto, con tiempo, creo que podremos arreglarlo.

Traigo novedades del asalto a la Red Star.

Una de las cámaras grabó a Chus Vinuesa con ese otro tipo.

¿Os suena de algo?

-A mí, de nada. -No, a mí tampoco.

¿Creéis que podría ser el tercer hombre del atraco?

-Estuve pensando, y sí que me interesa el tema.

-¿Qué tema? ¿De qué me hablas?

-De ser el de seguridad en las timbas.

-Pues creemos que tenemos al tercer hombre.

-Se llama Abel Cifuentes García.

-Para mí es un marrón tenerte aquí. No te alojo aquí por gusto.

-Tú también ganas, que te paga muy bien Eva.

-Claro, pero si algo se tuerce, voy a la cárcel.

-Seguro que aquí localizo a Vivancos, ¿no?

¿Seguro? -Sí. Ayer mismo hablé con él.

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Servir y proteger - Capítulo 843

20 nov 2020

Eva pide a Joaquín que oculte a Abel en su hotel y él accede.
La policía confirma que los Vinuesa se alojaron en el hotel Novasur. Lidia y Elías interrogan a Joaquín y Ángel sobre los hermanos y registran las habitaciones.
Ángel descubre que su hermana pidió un importante crédito para pagar a sus abogados y que debe varias letras que el banco le reclama.

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