Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 839 - ver ahora
Transcripción completa

-Bueno, ¿me vas a dar el mensaje del jefe?

-Soy yo el que tiene un mensaje para Vlado.

-Me has engañado y mentido y no me gusta que me engañen.

Anda, levanta.

(GIME)

(Disparo)

-"Ha aparecido un cadáver y nos han asignado el caso".

-¿Y dónde ha aparecido?

-"Junto al puente de la Escarcha".

(SALGADO) -"Entre 35 y 45 años.

una cicatriz en la ceja".

-Ha tenido que soltarse el cabo este con el lastre

que le até para que no saliese a flote.

-Por los reencuentros y por el futuro.

-Así se habla, hermano.

-Fui mercenario.

Me llevé por delante

vidas de personas inocentes.

(Música emocionante)

-Pero déjate de misterios, cuéntame. -¡Que no!

-¿Qué más te da? Dime de qué va.

-¿Vais a robar un banco? -No.

No te cuento nada, da mala suerte.

-Mírale, se ha vuelto supersticioso.

-Supersticioso y más precavido.

Cuando se habla de un golpe casi siempre se acaba torciendo.

-No quiero esa responsabilidad, no te pregunto más.

-¿De cuánta pasta estamos hablando?

-Bastante, para tirar una buena temporada.

-Bastante, y estáis tu hermano y tú nada más.

No me cuadra. ¿Con quién vais a contar?

-Con nadie.

-¿Todas esas armas para vosotros?

¿Dos subfusiles, tres semiautomáticas? ¡Venga!

-Habrá una tercera persona.

-¿Quién? ¿Le conozco? (ASIENTE)

-Había pensado en decírselo a Abel.

-Ah, que me lo dices en serio. -Sí.

¿Qué dices? -¿Qué?

-Que Abel hace un montón que no participa en algo así

y sería un peligro, para vosotros y para él.

-Es un tío curtido,

con cabeza, sabe cómo actuar en cada momento.

Y para que otro se lleve la pasta, que se la lleve él.

-A ver, Jorge,

te compro que Abel fue superbueno en su momento,

pero ya no está para esos trotes.

-Si solo le necesitamos para que vigile.

Chus y yo haremos la parte jodida.

Ya te digo que va a ser un golpe simple.

-¿Y para qué queréis dos subfusiles y tres semiautomáticas?

-Para asustar.

Si sale según lo previsto, no pegaremos ni un tiro.

-Ya.

Me imagino que la idea no es entrar a matar,

pero los imprevistos surgen...

No sé.

Además, Abel trabaja para mí y no quiero que le pase nada.

-Pues sé clara, Eva.

No es que no esté capacitado,

es que no quieres que trabaje para nadie más.

-Bueno, y que no quiero que le pase nada, de verdad.

Por favor, búscate a otro.

-Vale. Llamaremos a otro.

-Vale.

Siento haberme puesto así, pero es que...

Abel es mucho Abel. Es mi mano derecha,

es en quien más confío.

Nos compenetramos perfectamente. -Eh.

-¿Qué? -Tranquila, lo entiendo.

(Notificación de móvil)

-"Mensaje del transportista".

Mierda.

-¿Ha pasado algo con la mercancía?

-¿Te dije que venía de Rusia? -Sí.

-Tienen que cambiar de ruta

y vienen con retraso, en vez de mañana, pasado.

-Es el día del atraco. ¿A qué hora llegan?

-Por la mañana, a primera hora.

(SUSPIRA FRUSTRADO)

-¿Qué? (SE QUEJA)

-Que el palo es por la tarde, pero voy a estar de los nervios.

-Tranquilo, este tío es de fiar. -¿Seguro?

-Seguro. -Eva, ¿seguro?

Llevamos mucho planeando esto, sería una cagada abortarlo.

-Haz el favor de confiar en mí.

-¡Chist!

¿Dónde vas?

-Pues... que tengo una persiana que levantar.

Soy una empresaria de éxito. -Pero eres tu propia jefa.

Nadie te va a reñir por llegar tarde.

-¿Sabes qué pasa? Esto me lo enseñó mi padre.

Que para que una tapadera no falle,

no les tienes que fallar a tus clientes.

Tengo que abrir en horario de oficina.

-Un café te tomas, ¿no?

-No me tomo un café. Tengo prisa, me voy a duchar.

(RÍE)

(Grifo de la ducha abierto)

-¡Chus!

Oye, al final vamos a echar mano de Vivanco, ¿vale?

Luego te lo cuento. Llámalo y queda con él.

Venga.

-Se te ve mucho más contenta

desde que te llevas bien con Salgado.

Es normal, es que chocábamos mucho.

Generaba mal ambiente en comisaría.

Y siento mucho que eso se trasladara a casa.

Te puedes desahogar todo lo que quieras.

Lo sé, soy consciente.

Pero es que desde que nos llevamos bien

yo estoy más tranquila y tú también lo estarás.

Es bueno para todos.

Va a resultar que os lleváis de maravilla.

De maravilla tampoco, pero he descubierto

que detrás de ese hombre duro e inflexible

se encuentra un ser humano de carne y hueso.

Ayer, cuando teníamos claro

que el tipo que había aparecido en el Manzanares

podía ser un sicario de Vlado Khan,

le dije que quería participar en el caso.

Y me dijo que por supuesto,

que por eso me había llamado.

Luego, en la reunión con Bremón, se lo dijo él,

que me quería en el caso.

¿Y os va a ayudar a llegar a Khan?

Es posible, y me permite investigar el asesinato de Alicia

sin poner en riesgo mi carrera.

Y todo eso gracias a Salgado. Tampoco es eso,

pero escucha:

¿recuerdas que un día me enfadé

porque me había dicho que teníamos mucho en común?

Pues es verdad. Y lo he averiguado porque

me contó que él también perdió a un compañero en acto de servicio.

No paró de investigar hasta encontrar al culpable,

saltándose todos los protocolos.

Por eso me entiende tan bien.

Vais a acabar siendo uña y carne, ya verás.

A ver, Antonio,

si no recuerdo mal, antes de irte a Verona,

me hiciste prometer que intentaría llevarme bien con Salgado.

Lo consigo y ahora parece que te molesta.

Qué me va a molestar, en absoluto.

Lo que pasa es que hasta hace un ratito

te repateaba que te moviera la silla y ahora te contentas

porque te permite participar en un caso. ¿Eres consciente?

Soy consciente de eso

y soy consciente de que también le tengo que dar cuentas a él.

¿Es que me lo tienes que recordar todo el tiempo?

Soy un bocazas, perdona.

No pasa nada.

Pero entiende que intento ser positiva.

¿O preferirías que estuviera amargada?

No, no. Quiero que seas feliz.

Haces bien en tomártelo con deportividad.

Pues dejemos de hablar de Salgado. ¿Qué hiciste ayer? Cuéntame.

¿Te fuiste al Retiro?

¿Yo solo? No, fui a la piscina. Estaba llena de jubilados.

Parece que te molestan.

Se ponen a hablar en medio de la calle rápida

y me fastidia.

Pero todos acabaremos así más pronto que tarde.

El tiempo pasa para todos, eso es verdad.

Pero no tienes que dramatizar.

Aprovecha el tiempo que tienes libre

y ser feliz, y ya está.

No pensar tanto en esas cosas.

"Carpe diem", ¿no? Pues sí.

La vida es corta y pasa en dos días.

(TARAREA)

Oye, oye, ¿qué te pasa?

A mí no me pasa nada.

Te he contado por qué estoy contenta,

cuéntame por qué estás que trinas.

No tengo el día libre, tengo que ir a la consulta, ¿vale?

¡Adiós! ¡"Carpe diem"!

¡Eh, Daniela! ¿Qué tal? ¿Y ese táper?

Ayer preparé unas quesadillas con la receta que me diste.

Genial.

Te he traído algunas para que las pruebes.

He seguido tus consejos, pero no me han quedado tan ricas.

Tienen buena pinta. ¿Sí? Pues venga, coge una.

Pero ¿están hechas de ayer?

Sí, ¿por qué?

Es que hay que comerlas al momento o, si no, se ponen duras.

Ya, esta mañana estaban como una piedra.

Pero creo que están pasables.

Sí. ¿Solo las has probado tú? Sí.

Es que a Iván no le apetecían... Vamos, que se me han juntado.

Tengo quesadillas de anoche, de esta mañana,

esperando a que las pruebes. Pues muchas gracias.

Venga, no te resistas más. A ver.

¿Cómo está eso?

Hombre... ¿Hombre?

¿Es malo? ¿Es que están horribles?

A ver, es que...

creo que te faltó hacer un poco más el huitlacoche

y el queso no se fundió bien. ¿Qué me dices?

¿Están para tirar a la basura? Sí, creo que mejor.

¡No, Daniela!

No es fácil que una receta te salga bien a la primera.

-Café solo, por favor.

Si llevo tres intentos ya.

No sé qué me está pasando. A mí la cocina se me da bien.

La receta se me ha atravesado.

A veces los platos más sencillos son los más complicados.

Eso debe de ser.

Porque yo preparo unas comiditas que te caes de espaldas.

Preparo unos pastelitos de carne riquísimos.

Pues luego me pasas la receta.

Seguro que son más elaborados que las quesadillas.

¡Lo son!

Por eso no entiendo que no me salgan las quesadillas.

¿Acabo de dar con la horma de mi zapato?

Sé que no tiene tanta importancia, pero estas cosas me dan coraje.

Y perdona porque no quería molestarte.

No te preocupes, es más, te propongo algo.

¿Por qué no te pasas a las 16:00 que no hay gente

y preparamos unas quesadillas? Vale.

No, hoy no puedo, tengo que trabajar.

Ay. Pero podríamos hacerlo mañana.

Vale, mañana.

Y ve pensando qué toque personal le vas a dar a las quesadillas.

Lo pienso. ¿Alguna sugerencia?

En internet hay muchos vídeos para preparar el huitlacoche,

pero yo te aconsejo que compres una hierba llamada epazote

y lo cocines con eso.

Epazote, ¿eh? Epazote.

¿Entonces no te pongo nada?

No, déjate, si tengo un empacho de quesadillas que no puedo más.

Luego me pillaré algo de fruta.

Te diste un atracón, ¿verdad? Sí, anoche cené quesadillas.

Esta mañana, más quesadillas. Todo es quesadillas en mi cabeza.

Hasta aquí de quesadillas. Algo así.

Bueno. ¿Echacote?

Epazote. Voy a ver si lo encuentro.

Muchas gracias. Nos vemos mañana.

(SUSPIRA DE BUEN HUMOR)

-Además de los golpes previos a su muerte,

y del disparo que acabó con su vida,

recibió un fuerte golpe "post mortem".

Todo indica que fue arrojado al río desde gran altura.

-Desde el puente de la Escarcha.

¿Algún dato relevante más?

-Científica no ha encontrado nada más.

El asesino ha sido bastante cauteloso.

-Pero tuvo un fallo: no ató bien el contrapeso a los pies del cuerpo.

-Si no se hubiese soltado no lo habríamos encontrado,

o lo encontraríamos meses después, dificultando su identificación.

-Y determinar el momento de la muerte.

Parece que fue arrojado hace tres noches,

el mismo día de su muerte.

Lo que parece evidente es que la persona que lo asesinó

era profesional, o al menos sabía lo que hacía.

Por eso le quitó la documentación y el móvil.

De lo que no hay dudas es de que es José María Rulfo.

Las huellas dactilares y el testigo de Requena lo atestiguan.

Y hablando de testigos,

¿hay alguien que viera algo que le llamara la atención

en el puente, en los días previos?

No, es un paraje solitario. Y de noche todavía más,

que es cuando arrojaron el cuerpo.

-Aun así, preguntamos por el barrio, pero nadie había visto nada.

-¿Cómo va el rastreo de las cámaras de seguridad?

-Regular. Por esa zona hay pocas y funcionan mal.

O sea, que del escenario del crimen sacaremos poca cosa.

Tiene pinta.

Iván ha rastreado varias cámaras del barrio

y ni rastro de Rulfo.

-Lo que hay que hacer es reconstruir sus últimos pasos.

Desde que salió de Requena

hasta que apareció muerto en Distrito Sur.

¿Habéis averiguado qué hizo durante este tiempo?

-Desde la fuga de Vlado es como si se lo hubiera tragado la tierra.

No utilizó ninguna tarjeta de crédito,

y no consta registro en ningún hotel.

-Pero tendrá familia, amigos.

-Su familia es de Jaén y en Madrid no tiene a nadie.

El "quid" es saber a quién vino a ver a Madrid.

Es lo que hay que averiguar,

supongo que a hacer negocios con gente de su calaña.

-Podría ser,

pero me parecería extraño. Hace poco que Khan se fugó de Madrid

y volver al escenario de los crímenes de su patrón

sería peligroso para él.

Y seguro que sabía que estaba en el punto de mira.

-No tenemos nada,

así que vamos a llamar a su familia a ver si aporta algún dato.

-Cualquier avance, nos contáis.

-Por supuesto. Permiso. -Alonso, Guevara.

(RESOPLA)

Siento que no tengas más para tu archivo.

Bueno, algo es algo.

Lo importante es esclarecer el crimen de Rulfo,

tanto si tiene que ver con Vlado Khan como si no.

Pero tú sabes que sí tiene que ver, ¿no?

Tú lo has dicho antes.

Sería muy extraño que Rulfo viniera a este barrio así como así.

Además, tendría que pensar que esta comisaría está volcada

en buscar a Vlado Khan.

Así que, si ha venido,

ha tenido que ser por algo que tiene que ver con su jefe.

Pero Khan no está en Distrito Sur y él lo sabía,

así que crees que alguien le hizo venir engañado.

¿Me equivoco? No, aciertas de pleno.

Creo que le tendieron una trampa para ajustarle las cuentas.

Lo sabía. Creo que poco a poco te voy conociendo.

(RÍE) ¿Sí? ¿Y cómo soy?

Tenaz,

concienzuda,

por mal que vengan las cosas, nunca pierdes el ánimo.

Cualidades fundamentales para llevar una investigación.

Venga, no me tomes el pelo.

No te lo estoy tomando.

Bueno, me marcho.

Si me necesitas, estaré en mi despacho.

Miralles.

(Música reflexiva)

-¿De cuánta pasta estamos hablando?

La recaudación de ese día de la Red Star será un pastón.

Celebran un festival de 24 horas.

-Las entradas cuestan un pico y de las bebidas también sacaremos.

En estos eventos la gente se pone hasta arriba.

-Vale, pero ¿cuánta tela para mí?

-Un 20 % de lo que saquemos.

-¿Por qué no vamos a partes iguales? Eso es un 33 %.

-¿Qué te parece el matemático? No te pases de listo, Vivancos,

mi hermano y yo hemos planificado esto y hemos tenido gastos.

Date con un canto en los dientes.

-Me parece bien que queráis sacar tajada, pero 20 es poco.

Un 25. Eso es lo suyo.

Si no, llamáis a otro.

-Hecho, cuenta con ello.

-Pues contadme con pelos y señales cómo vais a hacerlo.

-Te lo contaremos mañana. Está calculado al milímetro.

-A mí no me gusta enterarme en el último momento.

-Lo siento, pero eso no es negociable.

-No podemos destripar el golpe antes de tiempo.

-¿No os fiais de mí o qué? -No es eso, hombre.

Pero mi hermano es supersticioso con estas cosas

y dice que si cuentas los planes se gafan.

-Ya.

-No te lo pienses.

Ahora no sabemos la cifra exacta, pero nos vamos a forrar.

Y luego nos vamos de fiesta, como en Salamanca. ¿Te acuerdas?

-¡Que si me acuerdo!

Tres días seguidos estuvimos de juerga.

-Tres días estarías tú, "pringao".

Yo estuve una semana sin aparecer por casa.

-¿Nos dejamos de batallitas?

Te veo mañana.

-Perfecto, vamos hablando. -Bienvenido al barco.

¡Venga, hasta mañana!

-Me alegro de verte, Vivancos, ¡cuídate!

¿Qué te ha parecido? Buen tío, ¿no?

-Entiendo por qué te llevas bien con él.

Es tan fiestero como tú.

Lo que no sé es si es serio y profesional.

-En Salamanca las cosas se torcieron y él mantuvo la cabeza fría.

Oye, una cosa.

¿Por qué has decidido llamar a Vivancos y no a Abel?

-Eva me pidió que no contásemos con él.

-¿Cuándo has hablado con Eva?

Yo es que lo flipo, hermano.

¿Otra vez te has enrollado con Eva?

No vas a aprender.

-¿Qué hay de malo?

-Pues que para ti no se trata solo de eso.

Niégalo, pero estás pilladísimo, y ella va por libre.

Y así seguirá siendo. Esa tía no se va a casar con nadie.

-Todos cambiamos en algún momento.

-Tú mismo, pero yo que tú no me haría ilusiones.

(Llaman a la puerta)

Abel.

-¿Qué tal? ¿Cómo vais? -Regular.

-¿Y eso? No se os habrá jodido el plan.

-No, hombre, no. No seas gafe.

-¿Y qué pasa?

-Que todavía no me he tomado ni un cubata.

¿Vamos a dar una vuelta y quemamos la ciudad?

-Es un poco pronto, ¿no? -Qué va a ser pronto.

Alguna sidrería habrá abierta.

Nos tomamos unas sidrinas, comemos algo, que haga cama,

y nos vamos de copas. -¿Qué dices tú?

-Que prefiero descansar. Y tú deberías.

A dos días del golpe no hay tiempo para resacas.

-Yo necesito airearme.

Pero te puedes quedar aquí, ya nos divertiremos por ti.

Vámonos, Abel.

-Perdona, estoy con ella.

¿Me pones un cortado? -Ahora mismo te lo llevo.

-Gracias.

Se me ha hecho tarde. -No pasa nada.

Por lo menos has venido. -Claro, no iba a dejarte colgada.

-Desde que salió a la luz el vídeo

llevo unos cuantos plantones de supuestos amigos.

-Qué fuerte. Me parece alucinante.

-Muchos ni me cogen el teléfono.

De los que fuisteis a la fiesta solo Lucía y tú queréis verme.

-Ya. Para estar de fiesta, todo el mundo superguay,

pero a la hora de la verdad ves quién es un amigo.

-Es justo lo que he sentido.

Me trataban como si la agresión hubiese sido culpa mía.

Al final casi me convencen.

-No digas eso. Fuiste la víctima de ese cerdo.

Ojalá la policía dé con él. Es terrible lo que te hizo.

-Estoy viviendo una pesadilla.

Se me vienen todo el rato las imágenes del vídeo.

-Entiendo cómo te sientes, no tienes que darme más detalles.

-Aquí tienes. -Gracias.

Ingrid, puedes contar conmigo para lo que quieras.

-Gracias.

No sabes cómo agradezco tus palabras.

-¿Tu familia cómo ha reaccionado?

-Mis padres me están apoyando, menos mal.

Pero hay familiares que me han dado la espalda.

-Es increíble. -Ya ves.

Hay personas que dudan de mi versión

o que no me creen y piensan que yo estaba de fiesta

mientras ese cerdo me violaba y me grababa.

-Qué gente más chunga y enferma hay por ahí.

-Y no te he contado lo peor.

Hasta Jaime, el chico con el que salía...

Ha cortado conmigo.

Por mensaje, ni siguiera me ha llamado.

-Menudo imbécil.

-Decía que no podía seguir conmigo

porque sus amigos habían visto el vídeo.

-¿Qué le contestaste? -Nada, pasé de él.

-Que le den. Es lo que se merecía ese capullo.

No tienes que avergonzarte, tú no has hecho nada malo.

Al contrario, eres víctima de un delito muy grave.

Sé que no hemos tenido mucha relación hasta ahora,

pero puedes considerarme tu amigo.

-Mil gracias, Alberto. Lo estoy pasando fatal.

Aunque no recuerde la agresión,

es una sensación horrible saber lo que ocurrió.

Y que el muy cerdo grabara un vídeo que está rulando.

-Cuando lo recibí en mi móvil lo borré sin verlo.

Intuía de lo que iba.

Luego llamé al que me lo mandó y le eché una bronca del quince.

-Ojalá todo el mundo hubiera hecho lo mismo.

-Pero hay algo que no dejo de pensar.

Si no me hubiese ido de la fiesta, podría haber evitado lo que pasó.

-No te sientas culpable.

Era una fiesta grande y nadie se enteró.

Así que...

contigo allí no habría sido diferente.

-Puede ser.

-Lo que peor llevo son las miradas.

Siento que todo el mundo me juzga.

A veces incluso me cuesta salir de casa.

Igual es paranoia.

-Si necesitas que te acompañe a algún sitio, me lo dices.

Y si alguien te mira mal, le digo cuatro cosas.

-Eres un cielo, Alberto. Muchas gracias.

-Igual te viene bien hablar de otra cosa.

¿Cómo va el trabajo en la agencia de viajes?

-De momento bien.

Allí no se han enterado, y espero que siga siendo así

porque, si no, me da algo. -No, tranquila.

Voy a pedir algo de picar. ¿Quieres algo?

-Una botella de agua.

-No, deja, yo te invito.

-Lara, buenas. Oye, ¿tienes un minuto?

-"Claro, ¿qué pasa?".

-Que he dado con la primera persona

que mandó el vídeo de Ingrid al chat.

No creo que te sorprenda de quién se trata.

-"Dispara". -Ulises Mora.

-"¿El anfitrión de la fiesta?".

-Me ha costado sudor y lágrimas rastrearlo,

pero todo me lleva hasta él.

-"Eres un 'crack'. Sabía que darías con él".

-Supongo que intentarás localizarle cuanto antes.

-"Ahora mismo.

Ese chaval para tener que dar muchas explicaciones.

Ya te contaré cómo respira".

-Bueno, apriétale bien las tuercas,

porque, ya te digo, sin duda es él.

Vale, te mando el vídeo.

-"Te debo una cerve". -Sí, o dos.

Venga, hasta luego. Chao.

Iván, ¿cómo vas?

Bien, aquí estoy, tío.

Oye, ¿has comido?

Sí, he picado algo.

¿Has dado con el tipo que empezó a circular el vídeo?

Ahora mismo. El anfitrión de la fiesta.

(SORPRENDIDO) ¿El anfitrión de la fiesta?

Menudo sinvergüenza.

Seguro que se sentía impune con eso de estar en su casa.

Apostaría a que no es la primera chica a la que graba.

Bueno, si de verdad es el autor de la agresión,

Lara lo resolverá seguro.

¿Qué haces trabajando? ¿No tenías la tarde libre?

Sí. Bueno, tampoco me he deslomado a trabajar.

He dejado el buscador puesto

y de vez en cuando miraba la pantalla.

Ya. Pero eso es trabajar, ¿no?

Bueno, es que cuando tengo un caso sin resolver

me cuesta desconectar.

Ya. Sobre todo cuando el caso es de Lara.

(SUSPIRA) A ver, ¿a qué viene eso?

No, no viene a nada.

Solo que seguro que tendrías otros casos que actualizar,

pero has decidido traerte a casa el de Lara.

No pasa nada por reconocerlo. No te flipes.

Yo no hago ese tipo de distinciones. Es por la gravedad del tema.

Por eso y porque no puedes sacártela de la cabeza.

Anda, déjate de tonterías, tío.

¿Qué pasa? ¿Dónde vas?

A darme una ducha, si no te importa. ¿A darte una ducha...?

(BATE HUEVOS)

(Sirena lejana)

No sé. ¿Qué más te cuento?

Que la mensajería va muy bien.

Nos permite una libertad de movimientos que no esperaba.

Así que el otro negocio va como un tiro.

Y todo bien traído.

Por cierto, ¿sabes con quién estoy haciendo negocios?

Con los hermanos Vinuesa.

(Llaman)

¿Qué haces aquí?

-No podía pasar por Madrid sin saludar a tu padre.

-Le va a hacer mucha ilusión. Él os apreciaba tanto...

-Bueno, a mí un poco más que a Chus.

Siempre decía que nos casáramos y le diéramos un par de nietos.

Y la idea no está nada mal.

Es cuestión de ponerse.

-¿Tú esto lo repites una y otra vez a ver si cuela?

-Impresiona un poco verle así.

(EVA SUSPIRA) -Pues sí. Dímelo a mí, no me acostumbro.

Además es el tío más vital que conozco.

-La de veces que recuerdo cuando nos fichó a Chus y a mí

como dependientes.

-¡Me acuerdo como si fuese ayer!

Fíjate que yo era una cría. ¿Qué tenía, 15 años?

Y vosotros os creíais los reyes del mambo.

-Normal, entramos por la puerta grande.

De la mano del Balas.

Tu padre hizo que nos espabiláramos. Aprendimos mucho con él.

-Qué suerte.

Conmigo era distinto.

-Te quería más que a nada en el mundo.

Se le caía la baba hablando de ti.

-Como padre no tengo queja. -Te adora.

Una vez dejó un trato sin cerrar con los Morantes

porque dijo que tenía que ir a ver a su hija cantar.

-¿Qué? Yo esa historia no la conozco.

-Creían que era una estrategia para subir el precio.

Pero no, lo único que quería era ir a ver a su niña

cantar en la función del instituto.

-¡Es que la perra que le dio con la música, tela!

-Empeñado en llevarte al conservatorio

y tú por el negocio.

-Estudié Empresariales para llevarle las finanzas.

-El creía que acabarías en un banco.

-Y me costó convencerle.

-Al final terminaste siendo su mano derecha.

-Tampoco te creas.

Le costaba mucho confiar en mí.

De hecho, cuando le dio el ictus,

estábamos hablando de eso.

Yo le dije que le veía muy "cansao",

que se tomase un tiempo, que yo cogía las riendas,

y me dijo: "Que no, que no".

-¿Y eso por qué?

-Pues porque soy una tía.

Y pensaba que no me iba a imponer en un mundo de hombres

y yo qué sé.

Así que cerré el chiringuito y tapadera nueva.

-Debiste de sentirte muy sola en esa época.

Me hubiera gustado ayudarte.

Venga, ¿tomamos algo?

-Venga, va.

-¿Qué le has dicho?

-Le he dicho que, aunque nos vea así de buen rollito,

que no se haga muchas ilusiones.

(RÍE)

-Hasta mañana, papá.

Lara, ¿qué tal la búsqueda de Ulises Mora?

Mal. No estaba en su casa

y su coche tampoco estaba en el garaje.

Ya. ¿Crees que se lo ha podido oler y haber huido?

Me resulta extraño

porque fue muy colaborador en el interrogatorio.

Me dio varios nombres de asistentes a la fiesta

y, cuando le conté lo sucedido con Ingrid, se quedó espantado.

Pero podía estar fingiendo.

Y, si es el verdadero culpable,

a lo mejor le ha visto las orejas al lobo y ha decidido irse.

Hombre, podría ser, pero no ha cogido ningún avión,

al menos con su nombre y apellido.

¿Has hablado con sus padres? No, están en el extranjero.

Les he dicho a Díaz y a Esther

que vigilen la urbanización de Los Oteros,

por si Ulises apareciera.

Pues ante la posibilidad de una huida,

vamos a pedir orden de busca y captura. Hablaré con el juez.

Perfecto, yo me quedo con el papeleo. Gracias, Claudia.

¿Alguna novedad?

Hemos hablado con amigos y familiares de Rulfo

y la mayoría no suelta prenda.

Dicen que no saben nada de él.

-Por lo visto se había distanciado de su familia.

O sea que no tenemos nada.

Algo sí parece importante.

Un primo suyo de Jaén dice que se presentó hace cinco días.

Hacía años que no le veía.

Le pidió el coche para viajar a Madrid.

¿Y se lo dejó? Sí.

Al principio dudó, pero Rulfo le dijo que no era nada ilegal,

que solo quería ir un par de días a Madrid.

Y, como tenía el coche viejo, se lo dejó.

Al menos tenemos un hilo del que tirar.

¿Os ha dado el modelo y matrícula? Afirmativo.

Nos ha jurado que no sabía que la policía lo buscaba,

pero que no le extraña que haya aparecido así.

Muy bien, pues comprobad en el registro de la DGT

y en el ayuntamiento

si le han puesto alguna multa al coche.

Y pasadle el modelo y matrícula a todos los compañeros

por si lo ven por la calle.

Nos ponemos con ello.

-Claudia.

Me alegra verte otra vez al mando.

No me acostumbro a ver a Salgado por encima.

No te equivoques. Al mando estamos los dos,

pero él tiene la última palabra. Es el jefe después de Bremón.

¿Esto va a ser siempre así?

No lo sé, pero trato de verle el lado positivo:

estoy investigando un caso que tiene que ver con Vlado Khan.

Ojalá Rulfo pudiera hablar y decirnos dónde está ese criminal.

Rulfo no puede porque está muerto,

pero su asesino sí podría decir algo. Hay que encontrarlo.

¿Y sabemos algo del asesino de policías?

No, está muy parado.

Ni nosotros ni en Distrito Dos han encontrado nada.

Ya. Gracias.

Eh, Miguel. Me voy, ¿vale? Hasta mañana.

-Paty, quiero hablar contigo.

-¿Qué pasa?

-Creo que... me gustaría que habláramos

para que esta situación que estamos viviendo

no acabe pasándonos factura.

-Yo tampoco quiero que pase eso,

pero, sinceramente, ahora no tengo ni idea de qué decirte.

Es que no sé...

Necesito un poco de tiempo

para procesar todo lo que me contaste ayer.

-Te entiendo.

Lo que te conté es algo difícil de encajar,

es algo difícil de escuchar.

Es algo que yo arrastro

y que arrastraré durante toda mi vida.

Así que te entiendo.

-Tiene que ser duro.

-Lo es.

Es muy duro, sí. Es duro.

Pero, Paty, quiero que no tengas dudas

de que yo lucho por dejar aquello atrás.

De que lucho cada día por rehacer mi vida,

por hacer algo bueno aquí.

Y por momentos creo que lo consigo.

-Lo sé.

Y tu trabajo en el centro cívico es admirable.

Si lo que quieres es redimirte, lo estás consiguiendo.

Pero es que...

-Pero ¿qué?

-Es que no es solo tu pasado lo que me aleja de ti.

Es que hace poco también te has visto envuelto

en situaciones muy violentas.

-¿A qué te refieres, Paty?

-Pues al asalto a la comisaría.

Sé que Vlado Khan no escapó porque te estaba buscando a ti,

porque quería ajustar cuentas contigo.

-¿Y cómo te enteraste de eso?

-Porque Miralles y Bremón montaron el operativo en el bar.

Y yo estaba allí y escuché muchas cosas.

-Eso pasó porque yo me enfrenté a Vlado Khan y a Rojo.

Ayudé a varias mujeres a salir de su red de prostitución.

Porque ayudé a Nico a escapar,

porque lo defendí cuando fueron a por él.

-Ya, lo sé.

Pero, hagas lo que hagas,

parece que la violencia te persigue, como un imán.

Y es que yo tengo otro imán

y de verdad que no puedo volver a estar en esa situación.

No puedo.

-¿A qué te refieres con que tú tienes un imán?

-A que tuve dos novios que se metieron en movidas chungas

y acabaron muy mal.

Uno de ellos fue Jairo Batista.

Se metió en el narcotráfico y acabó asesinado a balazos.

Y luego Paolo,

mi novio italiano, no sé si te acuerdas.

Pues resulta que era de la mafia y también acabaron cargándoselo.

No quiero dar pie a que me pase esto por tercera vez.

No podría soportar que una persona a la que quiero

acabe muerta a balazos. No puedo.

-Es que eso no va a pasar.

-¿Y cómo sabes que no va a pasar?

-Porque Vlado Khan y Rojo son algo pasado.

-¿Y quién te dice que cualquiera de los que trabajaba para él

o quien sea, no venga y se intente vengar?

Es que no lo sabes.

Es que de verdad...

Miguel, yo lo siento mucho, en serio.

Pero es que no puedo volver a verme en esta situación.

No...

No puedo. No quiero más.

Lo siento.

(Música sombría)

(Conversaciones de fondo)

-Sí, Abel, este garito no está nada mal.

Lo que no veo son mujeres.

Bébete eso y vamos a otro sitio.

-Termino la copa y voy para casa.

-¿Te vas a ir, de qué?

¿Qué pasa, que no te manejas muy bien con las tías?

-En el pasado solo me han traído problemas

y ahora estoy en barbecho.

-No todas las mujeres te habrán dado dolores de cabeza.

Con Eva te llevas bien.

-Ella es como una hija para mí.

Tiene un don para el negocio igual o mejor que su padre.

Llegará más lejos.

-Se nota que la admiras mucho. Y ella a ti también.

-La he visto crecer.

Era la cría más espabilada que hayas visto nunca.

Quién me iba a decir que sería mi jefa y estaría encantado.

-Mostraste mucha fe al seguirla

cuando montó el negocio por su cuenta.

-Tuvimos malos tiempos, pero ahora las cosas nos van bien.

Y es para estar contentos.

-Por eso no quiere separarse de ti. Te tiene bien atadito.

(RÍE)

-¿Eso a qué viene?

-A nada.

-Venga, joder, ¿qué pasa?

-Que Jorge quería que fueras el tercer hombre.

(RÍE)

Como la película esta de Karl...

-Sí. -Pero al final ha elegido a otro.

-¿Y qué tiene que ver con Eva?

-Fue Eva la que se negó.

-¿Qué?

-Por mucho que quiera a Eva

y tengamos una relación estrecha, ella no decide por mí.

-Pues esa es la realidad, tío.

Mi hermano sugirió tu nombre y ella dijo que ni de coña.

-Bueno, yo hablo con Eva. Cuéntame de qué va el asalto.

-Si participaras, te podría adelantar algo,

pero estás fuera. Así que mejor me callo.

Si mi hermano sabe que he hablado, me corta la lengua.

-Tronco, yo no soy cualquiera, que soy de confianza.

-No te voy a contar nada, te pongas como te pongas.

-Buenas noches. -Hola, Miguel.

¿Qué te pongo? -Una cerveza.

-¿Estás bien?

(Música pop animada)

(Notificación de móvil)

(Música triste)

-Y las ventas van bastante bien.

En parte, gracias a la "deep web".

Fíjate, mi padre no era nada de comprar por internet.

Pero yo lo veo cómodo y hasta más seguro.

-Desde luego te lo has montado muy bien.

¿Aún tienes contacto con los clientes de tu padre?

-Claro. ¿Sabes a quién le he vendido un arsenal?

-Sorpréndeme.

-Al clan Carballal. Las Rías Baixas.

-Si no se fían ni de su sombra. Solo hacen negocios con los suyos.

-Pues han hecho una excepción. Nos ha costado, no creas.

-Tienen fama de paranoicos.

-¡Flipas! El día que Abel llegó con la mercancía

le hicieron despelotarse allí.

¡Mirando todo el mundo!

Pero yo creo que se han quedado contentos.

Vamos a sacar de aquí tajada.

-Me alegra que estés ganando pasta y creciendo a marchas forzadas.

-Ni en mis mejores sueños pensé que esto iba a marchar así.

-Qué bien.

-¿Y tú, qué?

¿Vas a seguir dando palos hasta que seas un abuelito?

-Para nada. Tengo unos ahorros en una cuenta suiza,

que es lo mínimo después de años jugándome el cuello.

(ASIENTE) -¿Me vas a contestar o...?

Que hasta cuándo.

-Puede que este sea el último.

-No me creo nada. Diez años llevas con esa cantinela

y siempre aparece ese golpe que es una oportunidad increíble...

-Alguna vez será verdad y será el último.

En serio.

Puede que ese día esté cerca.

¿Y después qué?

Cuando te retires, digo.

-¿Quieres que te lo cuente?

-¿Es muy exótico para mí?

-No.

Lo que pasa es que te afecta a ti, si tú quieres.

-A ver, habla.

-Últimamente le he estado dando vueltas a una idea.

¿Qué te parece si tú y yo unimos fuerzas

y llevamos juntos el negocio de las armas?

(EVA RÍE)

-Y exactamente...

¿para qué querría compartir contigo el negocio de las armas?

-Igual te viene bien un socio inversor

y yo tengo mucha pasta en Suiza. Tengo bitcoins,

que sirven para pagar mercancía fuera de España.

Durante estos años he hecho un montón de contactos.

Si le vendemos armas al armenio es un negociazo.

Aunque... (GIME DESPECTIVA)

-¿Dónde vas?

-Adonde no tenga que escuchar tanta tontería.

-No te pongas así. -Me pongo como me da la gana.

-¿He dicho algo que te molestara? -Sí, todo.

¿Qué pasa, crees que necesito un tío para llevar el negocio?

-Solo te digo que seríamos buenos socios,

que nos iría mejor trabajando juntos.

-¡Pues yo no pienso igual!

No necesito un tutor ni nadie que venga a tocarme las narices.

Buenas noches.

(CHUS RÍE EBRIO)

-Los de nuestra época sí que eran grupos.

Barricada, Leño, el Portu,

Extremoduro, el Robe...

-¡Recuerdo un concierto de Extremoduro en Plasencia

que fue la leche!

-Qué manera de disfrutar, ahí pegando botes.

Parecía que estábamos poseídos.

-Ahora no te veo metiendo esos saltos.

-¡Pero si ahora estoy más fuerte que antes! ¡Correcaminos!

(Golpe)

-Ten cuidado. -¡Ten cuidadito tú!

¡Que esto es "pa" bailar!

-Chus, calma.

-Lo cojo y lo deshago.

-A ver, a ver. No quiero movidas en mi local. ¿Queda claro?

-Tira, Chus, que el "punky" ya no se lleva.

-¿Que no se lleva el "punky"?

-Llévatelo, sí.

Ponme otra, por favor.

-Como quieras.

("Rock" sucio)

(Notificación de móvil)

¿Hemos tenido suerte con el coche?

No. Elías está hablando con una amiga del ayuntamiento

a ver si saca algo.

-Muchas gracias, Elena. Te debo una.

¡Lo tenemos!

Lo dejó aparcado en zona azul y se lo llevó la grúa.

Está en el depósito. Fantástico.

Que lo analice Científica.

¿Dónde estaba aparcado cuando se lo llevó la grúa?

Hayedo, 25.

-Eso está en el centro. Desde ahí pudo ir a cualquier lado.

Pero sabía que le estábamos buscando,

no se arriesgaría a pasear.

Si aparcó ahí, es porque iba cerca y probablemente con prisa.

Pero por aquí hay muchos locales, sobre todo bares y restaurantes.

Quedaría en cualquiera de ellos.

-Esto está al lado del Moonlight.

-El Moonlight y tropecientos bares más.

¿Crees que él puede estar relacionado?

Esperemos que no, pero no podemos descartarlo.

-¿De quién habláis?

Fernando Quintero. ¿El dueño del Moonlight?

-Y exnarco y con un pasado un poquito violento.

-¿Y creéis que está relacionado con la muerte de Rulfo?

-Rulfo trabajaba para Vlado Khan

y fue golpeado y torturado. Quizá querían sacarle información.

-Pero ¿por qué querría Quintero ir detrás de Vlado Khan?

Es el padre biológico de la inspectora que asesinaron

en el asalto a comisaría.

¿De Alicia Ocaña?

Si alguien quiere vengarse de Vlado Khan,

ese es Fernando Quintero.

Anoche me estaba quedando dormida

y recordé que ese violador me dijo al oído algo como:

"Baby, me gustas tanto". O "Me gustas mucho".

No sé, algo así.

-¿Cuál fue la hora de la muerte?

Entre las 22:30 y las 0:30.

Justo cuando Fernando Quintero

estaba haciendo el famoso inventario.

Es suficiente.

Que traigan a Quintero. Vamos a interrogarlo.

Si se confirman nuestras sospechas, tu jefe está metido en un lío.

-¿Qué lío?

-Uno de los gordos.

-¿Le dijiste a Jorge que no querías que participara en el golpe?

-Se lo dije. Porque me preocupo por ti.

-¿Quién eres para decidir por mí?

-Menuda juerga te perdiste anoche.

Estoy seco.

-Espero que te queden neuronas porque, para que esto salga bien,

necesito que te sepas el plan al dedillo.

-Tenemos un cadáver y averiguaremos quién lo mató.

-Muy bien, eso es lo que tienen que hacer.

¿Me está acusando formalmente de algo?

-¿Has vuelto con el tío con el que salías?

-Yo a ti no tengo que darte ninguna explicación.

-¿Que no?

¡Yo soy el único que te está apoyando!

Gracias por venir. No estaremos mucho tiempo.

"Queremos corroborar lo que nos ha dicho su jefe".

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Servir y proteger - Capítulo 839

16 nov 2020

Jorge propone a Eva que Abel se una al golpe que están preparando. A ella no le hace gracia y se opone a que lo haga.
La policía continúa con la investigación de la muerte de Rulfo y encuentra una pista importante.

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