Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17:35 horas

Dirigido por: Inma Torrente | Alexandra Graf | Rubén Torrejón | Nacho Guilló

La vida cotidiana de una comisaría de un barrio del sur de Madrid mostrando el lado más humano de las personas que trabajan por la seguridad.

Serie que muestra la vida cotidiana de una comisaría de un barrio del sur de Madrid en la que se muestra el lado más humano de las personas que trabajan por la seguridad.

La serie cuenta con un reparto muy coral con las actrices Luisa Martín y Andrea del Río en los papeles protagonistas: el de la inspectora jefe Claudia Miralles y la inspectora Alicia Ocaña, recién llegada a la comisaría.

Temporada 1

La serie arranca con la llegada de la joven inspectora Alicia Ocaña a la comisaría del barrio. Recién salida de la Academia de Policía, su superior, la inspectora jefe Claudia Miralles, le asigna a Rober Batista como compañero de patrulla. Alicia y Rober chocarán al principio, pero pronto se dará cuenta de que forman una estupenda pareja profesional… y sentimental.
Paralelamente a su trabajo policial, Alicia no podrá quitarse de la cabeza lo ocurrido a su madre pocas semanas atrás. Lo que parece ser un accidente de coche encierra un misterio que tiene mucho que ver con las relaciones ocultas sentimentales de su fallecida madre. A la vez que Alicia vaya descubriendo las claves de lo ocurrido, comprenderá que ni ella ni su padre conocían tan bien a su madre como pensaban. Un misterio del pasado que, sin dudas, tendrá consecuencias en su presente y en el futuro.

Temporada 2

En la nueva temporada, Alicia sigue de baja, atrapada en su dolor. Marcelino e Ibarra están volcados en levantarle el ánimo, sin mucho éxito. Jairo tampoco es capaz de superar la muerte de su hermano. El día a día continúa en la comisaría, pero se percibe cierta frustración: carecen de pistas sobre el asesinato y sufren la ausencia de un agente de calle y otro de la Unidad de Investigación Tecnológica. Miralles está volcada en su trabajo mientras atraviesa una crisis matrimonial. Quintero vive en una tensa espera: tras lo ocurrido, sospecha que la banda de narcotraficantes sigue activa. Y María se ha quedado sola en bar La Parra, tras la marcha de Salima.

Temporada 3

En la nueva temporada, además de los habituales casos policiales episódicos, existirá una trama de largo recorrido que recae en una madre, que ha criado sola a tres hijos, ya mayores de edad. Se trata de una nueva familia que llega a Distrito Sur. Una familia cuya profesión principal es el crimen. Por otro lado, Iker y Alicia se enfrentarán a un nuevo peligro que llega de Europa del Este, poniendo en jaque su vida y alterando de gran manera su futuro como pareja, y como padres. Además, un estrangulador de mujeres aterrorizará Distrito Sur, convirtiéndose en el caso más difícil al que deberá enfrentarse la inspectora jefe Miralles.

Temporada 4

La temporada 4 de ‘Servir y proteger’ arranca en el capítulo 601, en continuidad directa con respecto al capítulo 600, que ha dejado grandes momentos dramáticos. El apellido Soler seguirá estando vinculado a los asuntos más turbios del barrio, mientras que otros nuevos personajes llegan a Distrito Sur para protagonizar tramas tanto policiales como sentimentales. Es el caso, por ejemplo, de Miguel Herrera, trabajador social que empieza a desarrollar su actividad en el Centro Cívico; o de Mateo Bremón, hermano menor del comisario Bremón, que acaba de abrir una clínica estética y cuya hija, Paula, es una policía en prácticas.
Un personaje veterano como Fernando Quintero se verá obligado a dar un giro radical a su vida,

Temporada 5

La temporada 5 de “Servir y Proteger” arranca justo el día después de la muerte de Alicia Ocaña tras la fuga de Vlado Khan. Este dramático acontecimiento marca un antes y un después en el barrio y en sus protagonistas. Además, la comisaría se verá amenazada por la aparición de un misterioso asesino de policías que se va a convertir en una pesadilla para todos, pues cualquiera puede convertirse en su víctima.

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 960 - Ver ahora
Transcripción completa

Qué alegría que hayas venido, qué bien verte.

-Es un placer echar una mano.

-Beatriz, ¿acompañas al señor al coche?

Y me encargo yo de la oficial Alonso.

-Ah, sí, claro. ¿Me acompaña?

-Adelante. -Gracias.

Yo también siento mucho lo que le pasó a Alicia, créeme.

Lo sé de sobra.

Y siento que estoy en deuda con ella.

Vlado Khan debería pagar por sus crímenes

y no campar a sus anchas.

Me ha dado un nombre.

Y lo que me ha contado de ella me ha gustado.

-Ella... ¿es una mujer?

-Una mujer, Agnes Baas.

-Vale, ¿y el siguiente paso?

-A ella también le ha hablado de nosotras

y parece que ha habido "match".

Así que está esperando nuestra llamada.

¿He sido claro?

Muy claro. Bien.

Pues olvídate de Eva Velasco y, por favor,

céntrate en el caso de los loneros.

Ya tengo el dinero.

-"No esperaba menos.

Quiero que lo metas todo en una bolsa de deporte".

-Muy bien, ¿y dónde tengo que llevar esa bolsa?

-"¿Conoces el parque de La Granola?".

-Sí.

-"Bien, en uno de los lados hay una fuente.

Enfrente hay unos matorrales.

¿Te has quedado con la copla?". -Sí, sí.

-"A las 18:30 deja la bolsa de deporte en los matorrales

y te largas. Sé puntual".

Joaquín, en menos de una hora y media llevarás estos 100.000 euros

al lugar que te ha dicho el secuestrador.

Salta a la vista que Pamela Constante no es una delincuente peligrosa.

-Lo siento, pero esta noche se queda en el calabozo.

Ha cometido un robo con agresión, eso es un delito grave.

Además, que presiento que hay algo que no nos cuenta.

Así que será mejor que hable cuanto antes.

-Dudo mucho que hable por pasar una noche en el calabozo.

-Esa es su opinión.

-No sé si sabe que por la Ley de Enjuiciamiento Criminal

los detenidos deben pasar el menor tiempo posible en comisaría.

-Conozco perfectamente esa ley.

Y también me permite tenerla esta noche aquí, ¿por qué insiste?

-Porque no me parece correcto que tenga que pasar una noche

en el calabozo por una simple intuición.

-Ya, mire.

Esto es una comisaría y aquí decido yo y no usted.

"Vamos a montar un operativo en el parque de La Granola.

Haremos la entrega tal y como nos ha dicho el secuestrador.

Lo que vamos a hacer, Joaquín,

es seguir a la persona que coja el dinero.

Eso nos llevará hasta tu hija".

¿Qué hacía Gerardo Navales en tu mensajería?

-Gerardo era amigo de mi padre

y ha venido a darme el pésame.

Así que yo que tú dejaba de montarme películas.

Se acerca un sospechoso con una sudadera

con una capucha oscura que le tapa la cabeza.

Se ha parado frente a los matorrales.

Bingo.

Ha cogido la bolsa de deporte.

Señores, tenemos a nuestro hombre.

Le vamos a seguir a una distancia prudencial.

No queremos llamar su atención.

Queremos que nos lleve hasta la chica.

Hay que quitarse a esta tía de encima como sea.

Si no, no va a dejar de dar por saco. -Ya.

Vale, ¿y cómo lo hacemos?

-Para empezar, iras tú a la reunión con Agnes.

-¿Seguro? -Esta tía me quiere a mí, ¿no?

Que me siga, que la voy a tener entretenidita.

No me estás entendiendo.

Jacobo y Cristina tenían la bolsa

llena de dinero cuando les detuvimos.

Eso no es cierto, Cristina. -Claro que no.

Tú es mejor que te calles.

Tienes muchas preguntas comprometidas que contestar.

Solo hablaré delante de mi abogado.

(Música emocionante)

Buenos días, Paula.

¿Todo bien? Todo bien, tío.

¿Seguro?

Es muy temprano, ¿has podido dormir algo?

No sé ni lo que he soñado, así que imagino que he descansado.

Me alegro.

Anoche, después de la cena,

me sentí un poco mal por contarte lo de tu padre.

No te preocupes, está bien, estoy muy centrada en el trabajo.

Estupendo.

¿Hay algún avance en el caso del robo del móvil?

Nada. Anoche no conseguí sacarle nada a Pamela.

Seguro que después de una noche en el calabozo está más reflexiva.

Pues no creo. He ido a verla y ni siquiera me ha mirado.

No se ha tomado ni el desayuno.

Vaya. Es correosa, ¿no?

Está cerrada en banda,

pero no voy a parar hasta saber qué es lo que esconde.

A lo mejor sencillamente no esconde nada.

Tengo un pálpito de que sí.

Bueno, los pálpitos hay que seguirlos.

¿Tiene abogado ya?

Sí, es uno nuevo del centro cívico.

Ah, estupendo.

¿Qué tal?

Bueno, a mí me ha parecido...

un poco seco.

¿No habéis empezado con buen pie?

Es profesional.

Quizás demasiado.

Insiste mucho en poner a Pamela frente al juez.

Es su trabajo.

Policías y abogados estamos en el mismo lado de la ley,

pero a veces nuestros tiempos son un poco diferentes.

Pero de verdad creo que esconde algo

y quiero sacárselo antes de ponerla a disposición judicial.

Solo puedo desearte suerte.

Pues gracias, tío.

Y paciencia con ese abogado, ya tendré ocasión de conocerle.

Será antes de lo que te imaginas.

Buenos días. -Buenos días.

-Le presento al comisario. Comisario, él es David Pineda,

el nuevo abogado del centro cívico.

Encantado. Bienvenido a Distrito Sur.

Gracias, comisario.

He traído desayuno para mi defendida,

si no supone un problema.

-No es una práctica habitual en abogados de oficio,

pero seguro que lo agradece, no ha comido nada desde la detención.

Si quiere se lo llevo yo que voy a tomarle declaración.

-Prefiero dárselo yo mismo si no le importa.

-¿Cree que con el desayuno va a conseguir sacarle algo?

-En un rato se lo digo, agente Figueras.

-Pues que tenga mucha suerte.

-¿Puedo hablar ya con mi defendido?

-Claro. Castro.

Acompaña al señor Pineda junto a Pamela Constante.

-Perfecto. Gracias.

Sí que es seco el abogado, sí.

No sé por qué lo dices.

Buenos días, Cristina.

¿Cómo has pasado la noche? -Fatal.

¿Cómo la voy a pasar en un calabozo?

Ya me imagino.

Yo he pasado también una noche...

desastrosa, pero al menos tenía cama.

¿Te apetece un café?

No, gracias.

¿Has podido reflexionar un poquito esta noche, Cristina?

No tengo nada que reflexionar.

No sé qué hago aquí y mis padres estarán muy preocupados.

-Pero primero tendrás que explicarnos qué ha sucedido estos días,

¿no te parece?

-Pues tú me dirás qué tengo que explicar.

Empieza por... por qué fingiste tu secuestro.

Mire.

Creo que están ustedes cometiendo una gran injusticia conmigo.

-Bueno, bueno, pues si es así...

A ver, explícanos lo de tu desaparición.

-Pues mira.

Mi amigo Jacobo me dijo de pasar unos días en su casa y acepté, y ya.

Pero ¿no dijiste nada a tus padres?

Pues no, porque estoy harta de ellos.

Soy adulta, tengo prácticamente 23 años,

no tengo por qué decirles nada. -Es cierto, es cierto.

Ya eres mayor de edad.

Sí, pero avisar a sus padres

es más cuestión de responsabilidad, ¿no?

Oiga, yo soy muy responsable, ¿eh? Soy muy buena estudiante.

-No lo dudamos, pero no nos desviemos.

A ver, cuéntanos, ¿por qué tu padre lleva días en contacto

con un supuesto secuestrador que le exigía 100.000 euros

a cambio de tu libertad?

-Y yo qué sé.

A lo mejor es un secuestrador virtual de esos que salen en las noticias.

Saben lo que les digo, ¿no?

-Sí, claro, si nosotros nos sabemos todos los tipos de secuestros,

pero es que este no tiene nada de virtual,

ni tampoco de secuestro, Cristina.

Además, perdona porque yo también he venido muy dormido

y se me ha olvidado decirte que...

Jacobo nos lo ha confesado todo.

Nos ha dicho que todo es un complot

que habéis ideado para sacarle dinero a tu padre.

Bueno, pues a lo mejor es él quien lo ha hecho

y ha estado llamando a mi padre,

pero yo no tengo nada que ver.

Ya.

A lo mejor nos puedes decir por qué recibió tu padre esta foto.

O la llamada en la que confirmabas que estabas secuestrada.

¿Por qué teníais la bolsa llena de dinero cuando lo detuvimos?

Vamos a ver, Cristina, ¿me permites un consejo?

Si yo fuera tú admitiría cuanto antes que lo planeasteis juntos.

Esta huida hacia delante no tiene mucho sentido.

-No voy a decir nada si no es en presencia de mi abogado.

-Por supuesto, estás en tu derecho.

Y podrás cotejar con él, con tu abogado, tu declaración.

¿De acuerdo?

Pero como ves tenemos sobrados indicios

para demostrar que ambos planeasteis juntos tu secuestro.

Y el testimonio de Jacobo.

Y el testimonio de Jacobo, también tenemos eso, Cristina.

Ni el mismísimo Thurgood Marshall puede librarte de esto.

(Música de tensión)

Te presento a Agnes Baas, nuestra futura proveedora.

-Guau, es... es muy elegante esta mujer.

-¿A que parece que va a jugar al bridge con las amigas?

Pues es una de las traficantes de armas más importantes de Europa.

-Vale, vale, vale, y...

Te digo una cosa, me gusta muy mucho que sea mujer.

-Mucho, ¿verdad?

Esta tía heredó el negocio de su marido,

al parecer, Rafael Baas, que murió hace un año.

Se encarga de todo, tenía que haber sido su hijo,

pero le pillaron.

-Por tráfico de armas, seguramente. -Por más cosas.

Corrupción, intento de asesinato...

Quédate con la copla porque... -Sí, bueno, lo haré,

pero tampoco tengo que saber la vida de esta mujer.

-Por supuesto que sí.

Tendrás que ganártela, ¿no?

Y creo que es bueno que sepas por dónde se mueve,

sus circunstancias, la gente con la que se relaciona.

Tienes que empatizar con ella.

-Ah, tengo que empatizar con ella,

se me olvida que las traficantes somos personas.

-¿Puedes tomarte esto en serio? Por favor.

-Sí, perdón. -No me falles.

-No, no te voy a fallar.

Vale, cuéntame, ¿cómo es el tinglado de esta mujer?

-A ver, el tinglado.

Esta tía consigue las armas

en países de la antigua Unión Soviética,

Irán, Siria, ¿de acuerdo?

Traslada todo a una especie de centro de operaciones

que tiene en el mar Negro, lo almacena allí y lo distribuye

a través de una red fluvial que funciona a la perfección

y que tiene su destino final

en el puerto de Róterdam. -Guau.

-Pero, bueno, esto nos da un poco igual porque nosotras

queremos que la fiesta empiece en Algeciras.

-Que empiece en Algeciras

y que enganche con nuestra ruta del sur.

-Para eso nos la hemos ganado, ¿no? Habrá que darle uso.

-Pues sí, vale, duda.

Si esta mujer lo tiene todo

tan armado en Europa, igual no quiere.

-Ahí entras tú.

Tienes que convencerla de que somos las mejores,

pagamos mejor, somos más rápidas, lo que sea.

-Sí, la voy a conseguir, ¿vale?

Porque sé que es importante.

Lo voy a conseguir.

-Vale, la necesitamos para quitarnos de encima a Hariri, lo sabes.

-Y a Quintero, que es más importante.

-Confío en ti.

-Bueno, hermana, bien, se agradece la confianza.

-Y sé que es una faena hacer esto sola, de verdad,

porque es muy gordo, esta tía es muy importante

y me imagino que estarás nerviosa y perdida, pero es lo que hay.

-Sí, estoy nerviosa.

Muy nerviosa.

Pero bueno, tú no puedes ir

porque tienes a Lidia pegada en el culo todo el día.

Solo espero que no me jorobe la reunión con Agnes.

-Tranquila, que la voy a tener muy entretenidita.

Y muy lejos del hotel.

-Ya verás como de esta igual

hasta nos libramos de ella definitivamente.

-Eh... Eva, es poli.

O sea, me refiero, no te la puedes cargar.

-¡Que no me la voy a cargar! ¿Qué dices?

-Ah, ¿entonces?

-La clave...

está... en este paquete.

(Música de suspense)

A ver, Cristina, estás metida en un buen lío.

Lo mejor sería que aclarases cuanto antes lo sucedido.

Y si lo haces y cooperas,

el juez lo tendrá en cuenta.

-Está bien.

Fuimos Jacobo y yo.

¿De quién fue la idea?

De los dos.

Mía principalmente.

Quería hacer un máster en Estados Unidos

y el cutre de mi padre no me lo quería pagar.

-¿Un máster?

-Uno muy bueno.

-Pero bueno, es que igual no podía pagártelo, ¿no?

Los másteres son muy caros.

-No, sí que podía.

De primeras diría

que el sueldo de un director de hotel no da para tanto.

Bueno.

Digamos que tenía otras inversiones que le iban mejor.

¿Las timbas ilegales que montaba en los bajos del hotel Novasur?

Pero eso...

-Sí. Cristina, lo sabemos, y ya vemos que tú también.

Detuvimos a tu padre hace unos días por este motivo.

Fue cuando nos contó que estabas secuestrada.

Al principio intentó evitarlo.

Temía las amenazas de los secuestradores,

pero después se dio cuenta

de que lo mejor es colaborar con la policía.

¿Y entonces, qué va a pasar conmigo?

-En cuanto firmes tu declaración con tu abogado,

te mandaremos al juez.

Y él decidirá.

-Ya, pero...

Pero ¿puedo ir a la cárcel?

Inventarte un delito son de 6 a 12 meses.

Si le sumamos la estafa en grado de tentativa,

la cosa se pone mucho peor.

Aunque como sabemos que no tienes antecedentes,

seguramente no vayas a prisión.

Pero de lo que no te libra nadie es de una buena multa.

-Menos mal. Cristina, no es poca cosa

lo de pagar una multa.

Vas a tener antecedentes toda la vida,

¿dices que eres buena estudiante?

Esto va a ser un borrón en tu expediente,

te va a dificultar encontrar trabajo en el futuro.

Y tampoco podrás salir de España hasta que se celebre el juicio,

que va a tardar,

ni lo tendrás fácil si quieres residir en otros países.

-Entonces, ¿no voy a poder hacer el máster en EE.UU.?

Pues no, Cristina. No.

Y no solo porque tu padre no pueda pagártelo.

(Música de tensión)

Buenos días, Bremón.

Salgado, ¿un café, una infusión?

No, gracias, ya voy con las revoluciones subidas.

Tengo novedades de Ramón Boza.

Cuéntame.

He podido investigar que cerró su clínica hace dos años

por motivos económicos, acabó perseguido por los deudores

y con varios embargos de Hacienda.

Imagino que también influiría algo

la denuncia que tuvo por mala praxis, ¿no?

Sí, la verdad es que no tenía muy buena reputación,

y además de que era un desastre en las finanzas,

le gustaba vivir a lo grande y gastar el dinero a manos llenas.

Entiendo. ¿Y sigue ejerciendo?

Cuando cerró su negocio estuvo contratado en dos clínicas,

y he conseguido hablar con los responsables

y los dos coinciden en que era muy buen cirujano,

pero un poliadicto con muchos problemas.

Lo que ya sabíamos. Sí.

Lo despedían al principio por absentismo continuo

y por quejas de sus pacientes,

nadie quería volver a trabajar con él.

¿Quién quiere tener en plantilla a un adicto con un bisturí?

En su casa ya imagino que lo habéis buscado, ¿no?

Sí, pero no estaba y los vecinos hace días que no lo ven,

no saben dónde puede estar, y eso que dicen

que no es muy de ausentarse.

¿Ni segundas residencias?

No tiene ninguna a su nombre, todas se las embargó Hacienda,

ahora vive de alquiler,

pero he puesto un coche patrulla en la puerta

para cuando aparezca. Nos llamarán inmediatamente.

A lo mejor está viviendo en casa de algún familiar

o de algún amigo. Eso no lo sabemos,

pero le he puesto un mensaje a su exmujer,

Amalia Freire que se llama,

pero todavía no me ha respondido a la llamada.

Sigue insistiendo. Lo haré.

Es curioso, Salgado,

justo ahora que lo estamos buscando,

desaparece.

Le encontraremos.

Eso espero.

Oye, eh...

¿Qué sabes de Miralles?

Bueno, lo último que sé de ella es que anoche llegó a Roma.

Imagino que a estas horas estará asistiendo al interrogatorio

de Interpol al Polaco, el tal Pavel.

Pues a ver si nos da alguna pista del paradero de Vlado Khan

y podemos cazarlo ya de una vez.

Oye, esa investigación que Claudia ha estado haciendo

durante meses...

La verdad, no sé, Salgado,

no entiendo cómo no me di cuenta.

En fin.

Es necesario cerrar este asunto

y por fin hacer justicia a Alicia Ocaña.

Así todos podemos seguir adelante,

sobre todo, Miralles.

El café ya debe estar frío.

¿Prefieres que te traiga otra cosa?

Pamela,

no soy tu enemigo, soy tu abogado, estoy aquí para ayudarte.

Me he informado un poco sobre tus circunstancias personales

y sé que son complicadas.

Tienes familia y un hijo pequeño en Colombia.

En el centro cívico me han dicho que lo quieres traer

para darle una buena vida,

pero para eso necesitas papeles, ¿verdad?

Aunque tú ya los tienes,

a pesar del poco tiempo que llevas en España.

La verdad es que me sorprendió un poco al principio, pero...

luego me di cuenta de que tu documentación es falsa.

No estoy aquí para juzgarte, estoy aquí para ayudarte, Pamela,

pero tienes que confiar en mí y contarme toda la verdad.

¿Contactaste con unos falsificadores para que te hicieran los papeles?

¿Por eso robaste el móvil en el centro comercial?

¿Para pagarles?

Supongo que te pedirían mucho dinero.

Pamela,

tienes que contarme todo lo que sabes.

OK, está bien.

Está bien, escucha.

Ese robo a la policía no le importa,

lo que le importa a la policía son unos falsificadores

de documentos públicos,

que se aprovechan de personas como tú,

eso sí que les importa, y mucho.

Créeme, podrías salir de aquí con una pequeña multa,

si colaboras.

Al fin y al cabo, eres una inmigrante que busca una oportunidad.

El juez tendrá en cuenta tus circunstancias personales,

pero tienes que colaborar.

-¿De verdad?

-Te lo prometo.

Si cuentas lo que sabes, te puedo ayudar a salir de esta.

-Vale, vale.

Lo contaré todo.

-También haces lo correcto, de verdad.

Ahora voy a avisar a la policía que lleva tu caso

para que te tome declaración, ¿de acuerdo?

¿Puede avisar a la agente Figueras?

Tranquila. Haces bien, confía en mí.

-De acuerdo, pues vamos a empezar.

-¿Cuándo me van a llevar con el juez?

-Todavía no. Tienes una visita.

-Hola, hija.

-Tienes cinco minutos. Estaré ahí fuera vigilando, ¿vale?

Sé breve y no hagas tonterías.

-¿Qué haces tú aquí?

-Los agentes han sido tan amables de dejarme venir a verte

antes de que te lleven ante el juez, ¿y sabes por qué?

Porque a lo mejor me han visto sufrir mucho con todo esto.

-Ya, pues muy bien.

-Anoche cuando te trajeron a la comisaría yo...

yo pensé que era imposible

que estuvieses metida en este lío,

o que tenía que tratarse de un error, pero...

los inspectores me acaban de decir que tú has confesado

que todo el tema del secuestro fue una idea tuya

y que lo hiciste para sacarme dinero.

¿No tienes nada que decir?

-No, ¿para qué?

-Entonces sigo yo.

Por una vez en la vida, Cristina,

has sido capaz de ponernos a tu madre y a mí de acuerdo

y los dos estamos muy decepcionados contigo.

¿Tú de verdad te das cuenta de lo que has hecho?

¿Cómo has sido capaz de hacer algo así?

-Pues mira, culpa tuya.

Si me hubieras pagado el máster, nada de esto habría pasado.

-O sea, ¿me has hecho pasar por un infierno

y has cometido un delito por eso?

-Era algo muy importante para mí,

lo que pasa que la rabia te ha cegado.

Todo por liarme con el tonto de tu ayudante.

-¿A quién he criado yo, señor?

¿A una tonta caprichosa?

-Pues mira, sí, a lo mejor lo soy,

pero ¿sabes qué?

Que ya no tienes que preocuparte más,

no va a haber ningún máster.

Con todo esto de tener antecedentes penales,

es prácticamente imposible que me den un visado para EE.UU.

y encima ahora seré la apestada de todos mis conocidos.

Estarás contento, ¿no?

Ahora seré una fracasada como tú.

(Música dramática)

Yo me estaba dejando los cuernos para pagarte ese maldito máster,

pero me arruiné,

no tuvo nada que ver con Ángel.

-Sí, ya, seguro.

-Te estoy diciendo la verdad, Cristina.

¿Te acuerdas la noche en La Parra

intentando rellenar la preinscripción,

que tuve que salir corriendo? -Sí.

(RECUERDA) -"¿Qué pasa?

(ÁNGEL) -'Hay dos que están arrasando con la ruleta,

no paran de ganar y me estoy quedando sin "cash"'.

-¿Arrasando? ¿Qué quieres decir?

-'Sí, que están en racha, no paran de ganar y ganar,

una tras otra'.

-Hija, lo siento, pero vas a tener que terminarlo tú

porque me tengo que ir. -¿Por?

-Ha surgido una urgencia en el hotel

y tengo que ir para allá rápidamente, así que,

de verdad que lo siento.

-Bueno, vale, pues nada".

-Tuve que salir corriendo al hotel

porque unos tíos hicieron saltar la banca.

Fue después cuando me enteré de lo tuyo con Ángel.

Ya ves, yo...

quería darte lo mejor,

pero ahora, ni... ni máster, ni timbas, ni trabajo, ni nada,

lo he perdido todo, hija,

y Ángel también.

-Me da igual.

-Hace unas horas, estaba yo en una de estas celdas

y sé lo mal que se pasa.

Así que, no sé, espero

que esto que estás viviendo te sirva de enseñanza para...

aprender algo sobre la vida real.

-Mira, no me vengas con sermones.

Tú, el que monta casinos ilegales para conseguir una vida

que no puede lograr por méritos propios.

Lo único que estoy haciendo es seguir tu ejemplo.

(Música triste)

Los actos tienen consecuencias, hija,

aunque solo sea esa la enseñanza que saques de tu padre

en esta vida,

me gustaría que la aprendieras.

-Agente, por favor.

¿Falta mucho para que me lleven al juzgado?

-No.

-Perfecto, quiero salir de este agujero.

-Venga, vamos.

(Música triste)

Ya puedes llevarte a la detenida,

y en cuanto se pueda, que la lleven al juzgado.

-Has hecho lo correcto, Pamela.

El juez tendrá muy en cuenta tu declaración.

-Enseguida te liberarán.

-Yo te ayudaré a conseguir los papeles legalmente.

Ahora te veo en el juzgado,

tengo que terminar el papeleo con la agente Figueras.

Bueno, tengo que felicitarte.

Al final...

el robo era algo más, tal y como te decía tu intuición.

-Vaya, pues te agradezco que lo reconozcas, te honra.

-Falsificadores de documentos oficiales,

te has encontrado con un caso importante.

-Yo creo que se trata de una mafia muy bien organizada.

-Bueno, de eso tampoco puedes estar tan segura,

¿o es otra intuición de las tuyas?

-No, no es una intuición, es simplemente experiencia.

Este tipo de grupos suelen organizarse de tal manera

que unos son los captadores, otros falsificadores

y otros hacen empadronamiento irregular.

-Entiendo. La mujer con la que quedó Pamela en el parque

era la captadora, ¿no? -Eso es

y quedan en sitios públicos para no dejar huella.

-¿Y cómo piensas desarticular esa red?

Porque, que yo sepa, la llamaban desde un teléfono oculto

y la descripción de ella que ha dado Pamela es muy somera.

-Te veo muy interesado en mis métodos.

-Simple curiosidad, sin más. -Bueno, pues...

yo te lo digo si tú me dices qué métodos utilizas

para que tus clientes confiesen.

-Tú primero. -Venga, vale.

En este caso lo que haremos es desandar sus pasos.

-¿A qué te refieres?

-Con la descripción de la captadora,

que probablemente sea la cabecilla,

iremos a donde quedaron por primera vez.

-¿Al piso patera?

Pero una cosa,

contactaron con ella por un intermediario.

-Claro, tenemos que encontrar al intermediario.

-Parece que hay muy pocos datos de los que podéis tirar.

-Vale, bueno, a ver, es difícil, pero no imposible,

ya hemos resulto casos así en la comisaría,

y también es importante que tengamos suerte.

-Ah, bueno, si es tan importante la suerte,

que tengas mucha suerte, agente Figueras.

-Muchas gracias, David Pineda.

Gracias.

De verdad, que a mí me sale una hija como Cristina

y lloraría mucho si no encontrase el tique de devolución.

Ya te digo, opino lo mismo que tú.

La estaba escuchando y no me lo podía creer,

qué nivel de manipulación.

Bueno, teniendo en cuenta que se ha inventado un secuestro

para sacarle los cuartos a su padre,

aunque tampoco él es un santo varón.

Montar timbas ilegales en los bajos de un hotel

donde es director tiene bemoles.

Sí, desde luego que lo que han hecho no tiene nombre.

¿Estas afectado por lo de Ángel?

Ya me imagino, siendo el hermano de tu novia.

Supongo que Daniela estará muy afectada.

Pues ha sido un buen palo, sí.

Tener un hermano que se mete en líos día sí y otro también

no debe ser plato de buen gusto.

Sobre todo, porque además,

ella no tiene absolutamente nada que ver con él.

Carlos, ¿me permites un consejo?

Mira, en este oficio hay que poner una barrera muy firme

entre lo personal y lo profesional.

Es algo que se aprende a hacer con el tiempo.

A mí me cuesta, no te creas.

Mira Lidia,

lo intenta, pero...

yo creo que lo va a conseguir.

Gracias. Nada.

(Móvil)

Perdona.

Dime.

(Música de suspense)

De acuerdo, voy para allá ahora mismo.

Ha aparecido un cadáver en el vertedero de Fuente del Pino.

¿Vas con Lidia? No.

Ella libra hoy. Vale, pues te acompaño.

¿Sí? Venga, estupendo. Vamos para allá.

(Música de tensión)

Gerardo, muchísimas gracias por echarme una mano con esto.

-Encantado de ayudarte, Eva.

-Ya sabes, tú, pase lo que pase, deja que yo me ocupe, ¿de acuerdo?

(Música de suspense)

Vamos con ello.

-Alto, policía.

-Lidia, ¿qué pasa?

-Quiero ver lo que os estáis intercambiando,

el paquete... y el dinero, ¿20 euritos?

Ah, muy bien, precio amigo, ¿no?

-Le estoy entregando un paquete a un amigo, ¿esto es ilegal?

Si lo dices por los 20 euros, los pienso declarar a Hacienda.

-Eva, no vayas de lista,

sé perfectamente que no te dedicas a intercambiar paquetes en la calle.

A no ser que este paquete sea especial,

porque claro, vamos a ver, qué le podrías entregar a una persona

que es sospechosa de haber trabajado en carteles mexicanos.

-Suave, ¿eh?

Este hombre acaba de llegar a España para disfrutar de su jubilación.

-Identificación, por favor.

-A ver, Lidia, le estoy entregando un paquete a un amigo.

Es que este atropello no lo entiendo.

-O me enseñáis el DNI o venís conmigo a comisaría.

-Bueno, pues nada.

Te enseño mi DNI, pero es que sabes perfectamente quién soy,

sabes dónde trabajo, es más,

acabo de colaborar con vosotros estrechamente

para la resolución de un caso, pero bueno.

Esto es hostigamiento.

-El paquete.

(Música de tensión)

Cuéntame.

¿Es eso lo que estabas buscando?

¿CD de música?

Te los ha mandado un amigo, ¿no?

De México.

¿Cuántas leyes dices que estamos rompiendo

por la entrega de rancheras?

¿Necesitas algo más?

El recibo de la aduana igual.

-No hace falta.

Disculpe.

-Pues fíjate que no sé si te voy a disculpar

porque estoy un poquito cansada ya.

No es la primera ni la segunda ni la tercera,

así que creo que de aquí me voy directa a poner

una queja en comisaría.

Me tienes harta.

Vámonos, Gerardo.

(Música de tensión)

Adelante.

-Gracias.

-Me pareciste mayor cuando hablamos por teléfono.

-Sí, eso es porque hablaste con mi hermana mayor, con Eva.

-Entonces, ¿tú quién eres?

-Beatriz Velasco, su hermana.

-He venido expresamente desde Róterdam para hablar con Eva.

No me gusta que me cambien el interlocutor a última hora.

-Ya, lo sé. Es por un tema de seguridad.

Tuvimos que cambiar la agenda de hoy. -¿De seguridad de qué tipo?

-No me he expresado bien, nuestra seguridad es completa.

Ha sido por un tema de precaución.

Pero, como bien sabrás, mi hermana y yo somos socias.

Podemos cerrar cualquier trato

y luego, si decides ratificarlo con ella, no tengo problema.

-Pero yo sí lo tengo.

A mí no me gusta hablar con intermediarios.

Mi cita era con la hija mayor de Enrique Velasco.

-Bueno, Agnes.

Si me permites que te diga, soy tan hija de mi padre como ella.

Conozco perfectamente el negocio y me he ganado mi puesto a pulso.

-Será mejor que te vayas.

-Bien.

Una duda.

¿Puede ser que lleves el negocio desde que falleció tu marido

hace un año, si no me equivoco?

-Sí, así es. ¿Por qué lo preguntas?

-No, bueno, porque mi padre,

nuestro padre falleció hace unos meses

y me ha recordado a ello.

-Sí, algo me comentó Eva. Lo siento mucho.

Tengo entendido que era un hombre muy respetado por todos.

-Lo era. La verdad que sí.

Pero para mi hermana y para mí las cosas han sido

más complicadas.

Como bien sabrás, este mundillo está muy masculinizado

y lleno de machitos con testosterona y...

Siempre nos ningunean por el hecho de ser mujeres

y nos ha costado mucho ganarnos la confianza de algunos hombres.

Algo un poco injusto, ¿no crees?

-Sí, en eso tienes razón.

-Pues siento que tú ahora conmigo estás haciendo lo mismo

por el hecho de ser más joven.

Creo que todo el mundo merece una oportunidad

para demostrar lo que vale.

-Está bien. Habla.

Pero no te prometo nada.

-Bien.

Mi hermana y yo queremos que seas

nuestra única suministradora de armas, en exclusiva.

Necesitamos introducir el armamento por el puerto de Algeciras

para luego distribuirlo por toda España y toda Europa.

Evidentemente estamos hablando de pedidos grandes y muy frecuentes,

ya que nuestra agenda cada vez es mayor.

Gracias.

-Pero hay algo que no tengo claro.

¿Por qué queréis cambiar de proveedor?

Tengo entendido que trabajáis con Hariri, ¿no?

-Correcto, con Hariri.

Pues porque ambas tenemos la sensación

de que contigo nos vamos a entender mucho mejor.

-Con palabras bonitas no me vas a convencer.

-No, no son palabras bonitas en absoluto.

¿Sabes lo que le pidió Hariri a mi hermana para hacer negocios?

Que se acostara con él.

(RESOPLA)

-El bueno de Hariri.

¿Por qué no me sorprende?

-Ya, me imagino.

Por supuesto mi hermana le dijo que no.

Pero bueno, esa actitud asquerosa y machista

dice mucho de cómo es Hariri, ¿verdad?

-Sí, también dice mucho de tu hermana.

Tiene carácter.

Tú también lo tienes.

Tienes razón en eso

de que este mundo es muy masculinizado

y es muy complicado para nosotras.

Yo empecé en esto cuando me casé con Rafael

y siempre estuve en un segundo plano.

Al morir él, nadie se podía imaginar

que yo iba a tomar las riendas del negocio.

En realidad, todos pensaban que el heredero natural

era mi hijo.

-Que si no me equivoco, está cumpliendo condena.

-Sí,

cometió un error y está entre rejas,

así que estoy sola.

Por eso, entiendo perfectamente lo que tu hermana vivió con Hariri.

No es lo mismo, claro, pero...

de mí también han querido abusar las mafias que controlan la entrada

de mercancía en el puerto de Róterdam.

-Bueno, hay muchas formas de abusar de una mujer.

-Pero yo no me acobardo, Beatriz.

Si tengo que jugar en una liga de hombres, sé jugar con sus reglas.

Más de uno se ha llevado una paliza por encargo.

Por eso, eso que me cuentas de meter la mercancía

por el puerto de Algeciras me suena tan bien.

Así evitaría el puerto de Róterdam

y, entonces, sería yo quien pondría las reglas.

-Y a más de uno se le bajarían los humos, por supuesto.

-Por Gerardo, que nos puso en contacto.

-Por Gerardo.

Chinchín.

Entonces, ¿trato hecho?

-No corras tanto,

me gusta acordar bien todos los detalles.

-Por supuesto, por supuesto, y estoy convencida de que serán

beneficiosos para ambas.

(Música de suspense)

Comisario.

Hola. Buenas noches.

Buenas noches. ¿Qué le trae por aquí?

Pues nada agradable me temo porque vengo a poner una denuncia.

Vaya, espero que no haya sido grave.

Yo creo que sí,

pero bueno, juzgue usted. Vengo a denunciar

a la oficial Alonso.

¿Qué ha pasado con ella?

No sé si sabe que estuve hace meses aquí para poner una queja

porque considero que ella me estuvo acostando.

De hecho, se presentó en el entierro de mi padre,

estuvo sacando fotos a los invitados...

Bueno, muy desagradable, la verdad.

Y ha habido otras ocasiones, pero me he mordido la lengua

y ya no puedo más. Lo siento.

Ya. Mire.

Si está justificado, yo soy el primero que la invita

a formalizar esa denuncia.

Así que, por favor, cuénteme.

Pues yo iba caminando por la calle

y ella debía de ir siguiéndome

porque, bueno, yo le iba a entregar un paquete a un amigo

y... y, de repente, aparece, nos intercepta,

nos pide la documentación, que abramos el paquete,

sacamos unos CD de música que era lo que había y, al parecer, ella

estaba buscando un arma.

Un arma, yo lo siento, pero es que no entiendo nada.

Puse mi mensajería al servicio de la policía para resolver un caso

hace muy poco.

Y se lo agradezco mucho, de verdad, su colaboración fue vital.

Pues gracias, pero vamos, explíqueselo a ella

porque cuando estuvo allí

se la pasaba hurgando en mis cosas,

buscando no sé el qué, es que no sé el qué.

Me está acusando de algo que no es verdad y no tiene pruebas.

No puedo más, estoy agotada.

Lo siento, pero tengo que denunciar.

Mire, confío en que todo esto sea un malentendido.

Si le parece, hablo con ella.

No, lo siento.

Eso hubiera sido a lo mejor efectivo antes, ahora no.

Está obsesionada conmigo, de hecho, he grabado la última conversación

porque... aquí la tengo.

Necesito poner esa denuncia, de verdad.

Bien.

Castro, la señora Velasco quiere interponer una denuncia.

¿Puedes encargarte?

Gracias.

¿Sabes quién acaba de venir a ponernos una denuncia?

Eva Velasco.

Comisario, creo que tenemos algo mucho más grave entre manos.

¿Tomamos un café?

Vamos.

(Música dramática)

(Timbre)

Ángel, ¿qué haces aquí?

-Es que no contestas el teléfono ni los mensajes ni nada.

Mejor me paso a hablar contigo. -Ya, es que he estado liada en el bar

y después se me pasó.

-Dani, no tienes que mentir.

Sé que no me quieres hablar ni saber nada de mí y lo entiendo, de verdad.

-A ver, eh...

Dame tiempo para digerir todo esto y...

y asimilar lo que se nos viene encima.

-¿Cómo que "se nos viene encima"? Se me viene porque fui yo

el que hizo todo, tú no.

-A ver, Ángel, eso no es así, ¿vale? Si te afecta a ti, me afecta a mí.

Nada más dame tiempo y...

y hablamos de esto después.

-Vale, dale. Si vine aquí

es porque...

tengo que ser completamente honesto contigo.

-¿Por qué?

¿Qué más has hecho?

-No, no, no, nada.

Nada más que tú no conoces la historia completa.

(SUSPIRA) -Porfa, ¿nos sentamos?

A ver, ¿te acuerdas que ayer te dije que...

que estaba yo preocupado?

-Sí, sí.

-Era porque... porque tenían secuestrada a Cristina.

-¿Secuestrada?

-Eso es lo que pensábamos nosotros,

trabajábamos con la policía encubierto.

-¿Por qué no me dijiste nada, Ángel?

-Para no ponerte en peligro a ti ni a nadie.

-Vale, pero y... ¿qué pasa? ¿Cristina está bien?

-No, sí, perfectamente,

si... si fingió su secuestro para sacarle dinero a su papá.

-¿Qué dices?

-Sí, sí, yo me quedé exactamente igual que tú.

No entendía cómo alguien podía hacer algo así,

pero hoy lo confesó.

Al parecer, se puso de acuerdo con el exnoviecito para hacer esto.

(Música emotiva)

Lo habrás pasado supermal, ¿no?

Supongo.

-Luego lo pienso y digo: "Y Joaquín

tratando de buscar los 100.000 euros como loco

para que su niña se hiciera su máster en Estados Unidos y ella mintiendo".

-Ya.

Y lo entiendo, pobre.

Y... y lo siento por ti, Ángel, porque...

porque yo sé que Cristina te importaba de verdad.

-Estaba bien enamorado.

De hecho, hasta le di mis ahorros a Joaquín.

¿Cómo pude ser tan pendejo, carajo?

No te estoy contando esto para darte pena ni para que me perdones, ¿eh?

-No, lo sé, lo sé.

Y de verdad lo siento, Ángel.

Y... pues para lo que me necesites, aquí estoy.

-No, no, nada de lo que necesite. Tú ya deja de preocuparte por mí

porque todo lo que está pasando

con tu relación...

¿Cómo estás con Carlos?

-No quiero hablar de eso.

-Dani, todo lo que te ha pasado con Carlos es mi culpa, todo.

-No, no, no todo es tu culpa.

No todo es tu culpa porque yo también decidí mentirle a Carlos

con todo lo de los delitos y...

y lo de la supuesta paliza que te dieron los Discípulos,

¿vale? Así que... no todo es tu culpa.

-Y por cierto,

Carlos no cree nada de lo que le dije,

para que lo sepas.

-Ya, es que era de esperarse.

Carlos es muy noble, pero...

pero no es tonto.

Pues nada.

Supongo que...

que este va a ser el final de nuestra relación.

-Perdóname.

(Música emotiva)

¿Me pones otra cerveza, María, cuando puedas, por favor?

-Ya te dije antes, Joaquín, que esa era la última que te ponía.

-Pero, mujer, ¿qué te cuesta ponerme

la última mientras recoges? Y si eso pues ya me la tomo.

-Pero es que yo ya estoy terminando de recoger y a ti tampoco te conviene

beber más, hombre.

-Pero ¿y qué hago?

¿Me voy a mi casa?

No tengo nada que hacer ahí.

No tengo que trabajar, no tengo que hacer nada.

Supongo que Daniela te habrá contado lo que pasó en el hotel.

-Sí, pero vamos, hinchándote

a cerveza no vas a solucionar mucho.

Además, Joaquín, yo me tengo que subir ya

que estoy cansada, hombre.

-Bueno, tienes razón. No hay cosa peor que...

que un borracho, bueno sí,

un borracho pesado, ¿verdad?

-Ey, ey, ey.

Siéntate, siéntate, siéntate.

Siéntate ahí un poquico, venga.

Aviso a alguien para que te acompañe a la casa, venga.

-¿A quién?

¿A alguna de mis ex? Si no me traga ninguna.

-Hombre, yo pensaba más en tu hija.

-Mi hija, mi hija la he perdido para siempre.

Y bien que me lo merezco, la verdad.

-Que no, hombre, que no, no seas tan duro contigo mismo.

Ya verás como te perdona todo esto de las timbas.

-Bueno, si solo fuera eso.

-Bueno, hombre, sea lo que sea.

Que no es tan fácil perder el cariño de un hijo

y más sabiendo lo muchísimo que has hecho tú por tu hija.

-Yo le intenté dar

lo mejor,

lo que no tuve yo nunca, pero...

-Claro, como cualquier padre, Joaquín.

-Pero yo me pasé de rosca.

Lo he hecho fatal, María.

Yo eduqué a mi hija en...

en que lo importante

en la vida es el dinero,

las cosas materiales, ¿sabes?

Todo se lo compraba, todo,

me pidiera lo que me pidiera, costara lo que costara.

Y me decía la madre: "Ese no es el camino, Joaquín, así no,

así no".

Pero claro, hombre, yo tampoco quería ser

el malo de la película después del divorcio,

un padre que siempre está ausente, ¿no?

-Bueno, Joaquín, pero eso son

errores que se cometen, errores humanos.

-Pero también es ser un mal padre.

(Música emotiva)

Yo tenía que haberle...

puesto límites a mi hija,

tenía que haberle educado en...

en una serie de valores.

Yo lo único que quería es

que me quisiera

y al final he acabado siendo una egoísta.

-Bueno, Joaquín, pero mira,

todavía estás a tiempo, ¿eh?

De ser el padre que tus hijos necesitan.

Tómate todo esto como...

una oportunidad que te da la vida, ¿no?

Para cambiar, para hacer las cosas bien, ¿eh?

Pero emborrachándote

y lamentándote tampoco vas a salir del hoyo.

-Bueno, creo que ya...

ya me encuentro más despejado, me voy a casa, creo.

-¿Seguro que estás bien?

Si no te puedo acompañar yo.

-No, no. Gracias, gracias, de verdad.

-No, deja, deja. Ya me pagas otro día si eso, venga.

-¿Seguro? -Sí, hombre.

-Gracias, ¿eh? Gracias por todo.

-No hay de qué.

(Música emotiva)

Hace unas horas recibimos un aviso de H-50 por la aparición

de un cadáver en el vertedero Fuente del Pino

y fui allí con Okoye para proceder al levantamiento del cuerpo.

Estoy al tanto.

Creo que llevaba

días allí el cuerpo, ¿no?

Estaba indocumentado,

pero tenía una nota metida dentro de una bolsa de plástico

grapada a la camisa.

(Música de tensión)

"Habéis llegado tarde otra vez".

Con lo que está pasando, yo creo que esta nota está dirigida

claramente hacia nosotros.

¿No tendrás una foto del cadáver?

¿No será este?

(Música de tensión)

(SUSPIRA)

Es Ramón Boza.

Salgado lleva todo el día buscándolo, teníamos la sospecha

de que fue el cirujano que le cambió el rostro a Ramiro Infante.

Entonces, esto confirma mis sospechas.

Infante ha vuelto a jugar con nosotros.

Por otra parte, el cirujano no era muy popular que digamos.

Seguro que tenía más enemigos,

pero claro, esa nota...

Esto solo puede ser de Infante, comisario.

¿Se sabe cómo murió?

Por inspección ocular, tenía una herida de arma blanca

en una zona vital del abdomen, pero no había sangre alrededor.

Ha trasladado el cadáver.

(ASIENTE)

Eso parece.

Es la primera vez que Ramiro hace algo así,

¿por qué se tomaría la molestia esta vez?

La respuesta tiene que estar en el lugar del crimen.

Vámonos a hablar con Salgado.

(Música de suspense)

La información de que Vlado Khan ya no está

en Rumanía coincide con la que le había llegado

a Europol.

Yo creo que Vlado Khan debe estar saliendo de hibernación.

Agnes Baas está aquí, en Madrid.

-Muy bien, ¿quién es Agnes Baas?

-¿Que quién es?

Pues verás, esa mujer es holandesa

y junto con su marido, bueno, más bien su marido

ha llegado a ser uno de los traficantes

de armas más importantes que...

que había en Europa, pero murió el año pasado y...

según dicen, ha sido ella la que ha heredado el negocio.

Y si está en tratos con alguien o está tratando de llegar

a algún tipo de acuerdo con alguien por aquí, me gustaría saber quién es,

no vaya a ser que sea la competencia y nos fastidie a base de bien.

-No sé si lo conoce.

Él es David, el nuevo abogado del centro cívico.

-Encantado. Tomás Salgado, inspector jefe.

-Igualmente.

-Te digo más, tú y yo

nos parecemos mucho más de lo que piensas.

-Ah, ¿sí?

-Sí.

Te pasa como a mí,

cuando quieres a una persona,

tiendes a sobreprotegerla.

-Han encontrado sangre y signos de violencia en el salón,

está claro lo que ha ocurrido.

Ramiro asaltó al cirujano y lo asesinó en su casa,

y luego se tomó la molestia de llevarlo

al vertedero de Fuente del Pino.

Cruzó toda la ciudad con el cuerpo en el coche.

Tenía mucho interés en que apareciera aquí

en Distrito Sur, ¿no?

Quiero presentarte a un abogado para que te ayude con lo del caso.

-No es mala onda, pero yo no tengo dinero para pagarle a nadie,

yo voy a ir con los de oficio.

-A ver, quiero que hables con él, Ángel,

el dinero no va a ser problema, en serio.

De verdad,

estoy hasta las narices de tener que echarte la bronca

cada dos por tres.

¿Qué pasa? ¿Que tú solo sabes ir a tu bola?

No sé de qué me habla.

¿Te doy una pista?

Eva Velasco.

Ah, bueno, Eva...

¿Qué ha hecho ahora?

Te ha denunciado por acoso.

Quisiera saber si podrías conseguirme algo de información sobre una...

huésped, una mujer holandesa que se acaba de alojar en tu hotel.

Se llama Agnes, Agnes Baas.

-¿Y por qué tendría yo que hacerte ese favor a ti, Quintero?

Tu actuación perjudica a la imagen del cuerpo y a esta comisaría.

Y gracias a ti, en Régimen Disciplinario nos tienen

otra vez en su punto de mira.

Eres reincidente

y esta vez te aseguro que no van a ser tan benévolos contigo

como cuando la pifiaste con Saturnino.

¿Y sabes lo peor de todo?

Que esta comisaría va a perder a una excelente oficial

porque tú no eres capaz de controlarte.

Venía a contaros algo, sobre todo a ti.

Hemos conseguido desmantelar la red de falsificadores

gracias a la colaboración de Pamela. -¿Ya? ¿Tan rápido?

Supongo que Boza subiría los archivos de sus operaciones

de cirugía estética para tener una copia de seguridad.

Si pudiéramos conseguir una foto de Ramiro Infante

con su aspecto actual, solamente una, Salgado, una.

Díaz está con eso ahora, él mismo lo sugirió,

y Abarca está revisando las cámaras de seguridad

de los edificios cercanos al domicilio de Boza.

-¿Quieres saber cuántas veces te...

te mentí para proteger a mi hermano?

Muchas.

Servir y proteger - Capítulo 960

14 may 2021

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