Saber vivir La 2

Saber vivir

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No recomendado para menores de 12 años Saber vivir - 25/10/20 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Bienvenidos a "Saber vivir",

seguro que en tu despensa no falta el arroz,

así que este domingo vamos a analizar este cereal,

el más consumido en todo el mundo.

¿Hay que lavarlo antes de cocinar?

Y las sobras, ¿cuánto tiempo aguantan?

¿Y cómo hay que recalentarlas? Os lo vamos a aclarar.

Y en la frutería a la que vamos a entrar también,

vamos a seguir hablando de seguridad alimentaria

y de la manzana al aguacate.

¿Es verdad que no se deben juntar distintas frutas dentro

o fuera de la nevera porque se estropean más fácilmente?

Atentos a nuestro espacio de nutrición

y atentos a la cocina, que hoy Marta nos va a sorprender

con su alternativa más saludable

al pescado rebozado,

igual de rica pero más nutritiva todavía.

Y también atentos a su postre de natillas

al más puro estilo "Saber vivir".

Con el horario de invierno recién estrenado,

veremos cómo afecta eso a nuestra salud,

porque las prisas y los nervios le sientan mal a nuestro organismo.

¿Y qué le sienta bien? Pues un alimento como el arroz,

un cereal lleno de nutrientes y también lleno de historia,

la historia de la humanidad.

(Música)

Bueno, la Albufera es la primera zona productora de arroz de Europa,

llevamos más de 1.000 años cultivando arroz.

Inicialmente el arroz se consumía solamente por personas enfermas,

era un producto más de lujo y hoy en día

es parte fundamental de nuestra gastronomía.

Mira, esto es una espiga de arroz. ¿La ves?

Esta espiga tiene entre 100 y 200 granos.

Este arroz en concreto es bomba.

Lo puedes ver porque, entre otras cosas, tiene arista.

Esta parte es la cascarilla.

La cascarilla es como en un cacahuete,

pues la cáscara de fuera que no se come.

Y esta parte es el grano integral.

Integral no es una variedad, sino que es un grado de elaboración.

Y la parte interior, que es la que se come,

es la blanqueada que todos conocemos.

El arroz siempre quiere agua.

Nosotros hemos cortado el agua un poquito antes de segar.

Hemos quitado el agua aquí para poder

entrar con la mínima agua posible por comodidad.

De todas maneras, va a estar solamente

durante el período de siega en seco y luego va a haber mucha agua aquí.

Como veis, aquí se ve perfectamente la diferencia entre dos variedades,

esta es una válida para sushi,

es mucho más pequeña y esta es la variedad tradicional bomba.

Si te fijas,

las dos espigas son muy diferentes y los granos son muy diferentes.

Este grano es mucho más alargado, es un semilargo y no tiene aristas;

en cambio, el bomba es un grano redondo, corto, con una arista.

La espiga del bomba es mucho más grande

que la espiga del arroz para sushi.

Aquí tenemos un campo que ya está segado, a mi derecha,

y un campo que todavía está por segar, a mi izquierda.

Para que veáis un poco qué es lo que hace la cosechadora,

la cosechadora corta el grano,

deja caer la paja y, al trillarlo, se queda el grano,

que luego va al remolque del tractor

y de ahí lo llevamos hasta la secadora donde se seca

y ya inicia el proceso.

-Cuando el arroz acaba de ser cosechado,

lo primero que hacemos es traerlo aquí.

El arroz recién cosechado

todavía tiene un porcentaje importante de humedad

y tenemos que quitárselo para poder almacenarlo.

La máquina secadora,

lo que hace es terminar de quitar las impurezas del arroz

y quitarle la humedad.

Os he traído al desierto de Albufera Foods.

Aquí tenemos las dunas del arroz y aquí quedará almacenado

para que durante el año lo vayamos elaborando conforme

a las necesidades del consumo.

Aquí estamos en el molino, es donde hacemos la magia del arroz.

Por aquí entra el arroz cáscara dorado y por aquí sale blanco.

Después de haber pasado por todo el proceso del molino,

le hemos quitado la piel externa,

en este caso, como es arroz blanco también la piel

que sería el integral,

y hemos conseguido que todos los granos tengan el mismo tamaño,

no haya granos partidos y tengan la misma blancura.

Y este es el arroz de la próxima paella.

(Música)

Y, de la huerta al plato,

a una paella como esta,

o a cualquier olla donde cocinemos el arroz

y abrimos así nuestro espacio de nutrición

y seguridad alimentaria,

aclarando la primera cuestión,

Beatriz, ¿hay que lavar el arroz antes de cocinarlo?

Buenos días, Miriam.

Sí, es conveniente lavar el arroz antes de cocinarlo.

¿Por qué? Porque el arroz puede tener

ciertas cantidades de arsénico.

El arsénico es un contaminante que aparece

en la naturaleza también de forma natural

y que llega el arroz a través del agua de cultivo.

Entonces, con ese lavado bajo el grifo, con un colador,

lavamos un poquito el agua

y arrastramos parte de ese arsénico.

Otra forma de hacerlo, cociendo con más agua de lo normal

y desde luego, retirando ese agua de cocción.

Pero tenemos que saber una cosa,

el arroz que se cultiva en España tiene menos cantidad de arsénico

que otros arroces,

por ejemplo, el de Estados Unidos o el de China.

Pero es que además la Unión Europea ya nos protege a los consumidores

porque establece límites máximos de contaminantes,

de manera que no se pueden

comercializar en la Unión Europea arroces

que superen esos límites de arsénico.

Y esa recomendación,

¿vale tanto para el arroz blanco como para el arroz integral?

Sí, pero tenemos que tener cuidado

especialmente con el arroz integral y lavarlo bien bajo el grifo,

porque el arroz integral sabemos que tiene esa cáscara, el salvado,

pues en el salvado se acumula más arsénico,

así que lavamos especialmente el arroz integral.

¿Qué pasa?

Que el arroz integral tiene el salvado

y también tiene el germen,

es decir, nos está aportando fibra, vitaminas, proteínas,

minerales y, desde luego,

las ventajas que puede tener comer arroz integral

están muy por delante

de los posibles riesgos potenciales que tendría el consumo de arsénico.

Así que tranquilidad absoluta.

Y el mensaje es: hay que comer el arroz en su versión integral.

Beatriz,

y si cocinamos arroz y nos sobra y lo guardamos en la nevera,

¿cuánto tiempo nos dura?

Nunca debemos fiarnos de nuestros sentidos,

del olor o del sabor de un alimento,

cuando queramos decidir si nos lo podemos comer o no.

Porque hay microorganismos que no alteran el alimento,

así que no nos vamos a dar cuenta,

no va a estar estropeado, pero nos pueden producir una enfermedad.

Y este es el caso que ocurre con el arroz y con la pasta.

Hay un microorganismo concreto,

lo conocemos el "Bacillus cereus",

que puede crecer muy bien en estos alimentos,

así que como mucho tendríamos que tenerlo 24 horas

en el frigorífico.

Luego, cuando lo vayamos a consumir, lo calentamos.

No hay ningún problema, pero tenemos que calentarlo bien.

Que salga vapor de todo el alimento,

que no quede una parte del arroz fría, el otro caliente,

porque entonces no nos garantiza

que hayamos alcanzado una temperatura de seguridad

y muy importante, no hagamos ciclos de calentamiento, enfriado,

recalentamiento, porque esto puede activar el microorganismo.

Hay que tener mucho cuidado.

Fíjate, Beatriz, porque es un hecho que cada vez se consume más arroz,

porque es un cereal que no tiene gluten,

y mucha gente, como nuestra amiga Leticia,

nos ve desde Milán en Italia,

se pregunta si de verdad una dieta sin gluten es más saludable,

más digestiva o incluso ayuda a adelgazar.

No hay absolutamente ninguna evidencia científica

a favor de esta propuesta.

Y, además,

¿en qué pensamos cuando hablamos de dieta sin gluten?

En dieta que lleve esos alimentos que ponen "sin gluten",

galletas sin gluten, bollería sin gluten,

cereales de desayuno sin gluten.

Una dieta sin gluten debería basarse,

para cualquier persona, para las personas celíacos,

en alimentos que están naturalmente libres de gluten.

¿Cuáles son?

Legumbres, hortalizas, verduras, frutos secos, semillas, lácteos,

pescado...

Es decir, que no necesitamos incorporar esos otros productos

específicamente diseñados sin gluten.

Más saludable, sin discusión,

es una fruta que simboliza precisamente eso, la buena salud.

Hablamos de la manzana.

Menuda tentación es esta.

(Música)

Cuéntame exactamente qué sitio es este.

-Estamos en una finca agrícola de una superficie de 1.054 hectáreas

en el centro de la provincia de Soria.

Venimos aquí buscando un clima idóneo

para producir manzana de calidad y esta zona nos lo está dando.

Estamos a 850 metros de altitud y período libre de heladas.

Únicamente es el mes de julio,

quiere decir que va a haber mucha inversión térmica

entre el día y la noche.

Eso nos hace que tengamos una fruta de mucha calidad.

Nosotros lo que tenemos es un sistema de lucha antihelaba,

que son molinos de viento.

Movemos el aire más caliente

que está en las partes altas de la atmósfera,

lo que hacemos es subir el aire frío hacia arriba

y bajamos el caliente, con ese movimiento de aire,

evitamos las heladas de irradiación.

-Y esto que tenemos sobre nuestras cabezas, ¿qué es exactamente?

Bueno,

al final aquí es una zona muy propensa a las tormentas

y nosotros la forma de luchar

contra las tormentas de granizo es poniendo un techo.

-¿Cómo sabemos que una manzana está a punto?

-Las variedades bicolores

y las variedades lisas, como es una Golden,

ellas te lo están diciendo.

Ya empiezan a cambiar a un color rojo más brillante

y las Golden a un color amarillo.

Pero bueno, hay que tener conocimiento de la variedad

para saber en qué momento tienes que recolectar.

Aquí tenemos una variedad

en la que está en este momento desde el punto de recolección

o esta de aquí,

le quedarían unos días, porque este amarillo no es un amarillo intenso.

-Estos son manzanas Golden. -Correcto.

Una variedad que conocemos todos.

La manzana Golden que sale de aquí de La Rasa,

es diferente a lo que estamos habituados a ver en el mercado.

Además de ver Golden,

vemos Golden con chapas de color rojo

provocado por la inversión térmica.

La recolección es un momento muy delicado.

Tenemos variedades que las cortamos a tijera

porque queremos que el rabo de la manzana

no roce a la otra manzana.

Cogemos manzana por manzana y la cortamos con la tijera.

Aquí en el campo ya hacemos nuestro primer proceso de selección.

Los trabajadores valoran cuál es la manzana que vale

y la que no vale.

Esa manzana que no vale,

lo que hacemos es dedicarla a otro fin,

el cremogenado,

que serán los zumos o las mermeladas.

La manzana es buena, lo único que esta es más pequeña,

por lo tanto, no nos vale para la venta en fresco que decimos.

-La manzana, una vez que la sacamos del árbol,

sigue respirando y por lo tanto, sigue consumiendo oxígeno

y produciendo CO2.

Lo que hacemos con ella

es guardarlas en cámara de atmósferas controladas.

En estas cámaras, lo que hacemos es controlar

los niveles de oxígeno y de CO2

para que sean los mínimos que nos permitan alargar mucho

el proceso de conservación, hasta casi un año.

Mediante un módulo de visión artificial,

hacemos muchas fotos de cada uno de los frutos

y con eso analizamos la calidad exterior, el color y el calibre.

-La manzana es una de las frutas más saludables que hay,

nos aporta fibra insoluble que se encuentra principalmente

en la piel.

Por eso es muy importante consumir también la piel.

Esto la hace muy interesante

porque nos ayuda a regular el tránsito intestinal,

pero además también nos aporta minerales y vitaminas,

ayuda a reducir la presión arterial y el colesterol en sangre.

También se le atribuyen propiedades diuréticas y decorativas.

Siempre se recomienda lavarla en agua corriente debajo del grifo

y la podríamos consumir sin problema.

De manzana o de cualquier otra fruta,

cuando echamos mano del frutero, de cualquiera como este,

es muy habitual encontrar alguna fruta

que tenga alguna parte un poco más fea, en mal estado,

¿podemos quitar esa parte y comernos la fruta igual?

Vamos a distinguir por qué está en mal estado,

por qué está fea.

Hay veces que está fea porque se ha dado un golpe

y en ese golpe se rompen las células de la fruta

y aparecen colores más marrones o incluso está reblandecida.

Si la piel está integra, si no está rota,

no habría un problema de seguridad alimentaria,

pero hay veces que aparece como un moho en la superficie,

esa pelusilla de colores extraños que decidimos retirar

y comernos el resto,

porque el resto está en perfecto estado

y parece que nos lo podemos comer, pues eso es peligroso,

no debemos hacerlo porque el moho produce micotoxinas,

unos compuestos tóxicos que pueden penetrar bastante en el alimento

y no sabemos hasta dónde y cuando estamos cortando con el cuchillo,

a veces lo que hacemos es arrastrar

esas micotoxinas a la parte comestible.

Estas micotoxinas,

el consumo de pequeñas cantidades

a lo largo de mucho tiempo se relaciona con problemas

que pueden ser graves para la salud,

como un incremento del riesgo de cáncer hepático.

Así que, nunca tenemos que consumirlo

ni aunque sea retirando esa parte.

Y esto aplicable a todos los alimentos a los que salga moho,

no solo las frutas.

Es muy común tener en casa un frutero como este,

con variedades de frutas todas juntas.

Pero ¿es cierto que hay algunas que sería mejor

no guardarlas juntas, unidas,

porque precisamente por eso se estropean?

Pues sí, sí que es verdad,

porque las frutas hay algunas que siguen madurando,

cuando las arrancamos de la planta y otras que no,

que paran esa maduración,

las que siguen madurando se llaman climatéricas,

y las que cesan esa maduración, son las no climatéricas.

Y esta maduración está condicionada por un gas,

el etileno, que provoca que maduren más rápido.

Vemos, por ejemplo, aquí manzana y aguacate,

que están bastante juntas.

Bueno, pues no deberíamos hacerlo.

¿Por qué? Porque el aguacate, el plátano,

la banana, son muy sensibles al etileno.

Es decir,

cuando estén con frutas como la manzana,

que produce mucho etileno,

van a madurar muy rápido y pueden tener una sobremaduración

que las va a acabar estropeando antes y encima

cuando empieza a producirse ese etileno,

la propia producción de etileno hace que se produzca más.

Hay una cascada de maduración y por eso hay veces

que la fruta nos madura demasiado rápido,

no nos da tiempo a comerla y acaba en el cubo de la basura.

Otra situación muy cotidiana, que estamos pelando una manzana,

por ejemplo, manipulando fruta,

cualquier otro tipo de alimento, se nos cae al suelo,

decimos: "Lo he cogido rápido, los cinco segundos,

no he roto la regla".

No has roto la regla

y, además, cuando los recoges del suelo lo soplas...

Porque eso ya es la prueba inequívoca

de que el alimento está completamente seguro.

Bueno, pues por increíble que parezca,

esto se ha estudiado científicamente para ver

si tenía alguna base.

Y lo que se ha visto es que efectivamente,

cuando se nos queda un alimento al suelo, dependiendo del alimento,

el tiempo que esté en el suelo

y la concentración de microorganismos

que tengamos en el suelo,

van a adherirse más o menos microorganismos.

Pero ¿qué pasa? Que no hay un tiempo seguro,

no hay un margen de seguridad de cinco segundos,

así que lo que tenemos que hacer

cuando se nos caiga al suelo un alimento es o bien lavarlo,

en el caso de que se pueda hacer,

o si ha sido la tostada del desayuno,

que no la puedes lavar,

yo ya lo siento, pero tiene que ir a la basura,

piensa en los gérmenes que hay en el suelo.

La tostada siempre cae del mismo lado.

Eso sí que es una regla innegable,

la tostada siempre va a caer del lado de la mantequilla.

Así que, sintiéndolo mucho, tiene que ir a la basura.

Muchísimas gracias, Beatriz.

Evitemos tirar comida y menos si es fruta,

porque la fruta ya sabemos que es sinónimo de salud

sea mediterránea o fruta tropical como la que hoy buscamos

con nuestro especialista en nutrición, Aitor Sánchez.

(Música)

Hola, Félix. Hola, buenos días.

Pero ¡qué buen bodegón nos has preparado!

Lo que habéis pedido, frutas tropicales, frutas tropicales,

que ya es una cosa que antes era una novedad

y ahora ya es una cosa casi normal.

Como la papaya, la papaya,

tú fíjate la cantidad de papayas que se venderán ahora,

que hay un dicho: "La papaya madura, ¿cuántos males cura?".

Fíjate, la papaya.

Porque dicen que es muy buena la papaya.

¿Es así, Aitor?

Sí, bueno, claro que sí.

Además, fíjate que la papaya se tolera muy bien,

es una fruta como muy digestiva,

por supuesto, como el resto de frutas tropicales,

además, es muy rica en vitamina C, en antioxidantes.

Luego también tiene una pulpa y una textura muy especial,

vamos, que la papaya la mismo te la comes en una ensalada,

como que te haces un batido con ella.

¿Qué nos aportan las frutas tropicales,

son tan distintas al resto?

Pues mira, las frutas tropicales,

al fin y al cabo, nos aportan propiedades muy parecidas,

muy parecidas a las de la fruta,

sea el país en el que se produzcan.

Ahora, quizás hay dos frutas tropicales

que son un poco diferentes a las demás, que serían estas dos,

tenemos el coco y el aguacate.

En lugar de ser frutas acuosas,

son frutas grasas,

tienen grasa que es saludable, perfectamente saludable,

de hecho, la del aguacate es muy parecida

a la del aceite de oliva,

tiene gran proporción de ácido oleico.

¿Deberíamos limitar un poco entonces el consumo de aguacate

por ese aporte de grasa que tiene?

No, no pasa nada.

Lo podemos incorporar incluso de manera rutinaria,

acompañar una tostada o una ensalada con aguacate,

simplemente sabiendo que estamos fortificando esa receta en grasa.

Lo contabilizamos y ya está.

La piña también es tropical, ¿no? Sí, eso es.

Siempre he escuchado que es una fruta muy diurética

e incluso hay gente que hace la dieta de la piña, vamos,

se pasa el día comiendo piña.

No es que tenga unas propiedades especialmente diuréticas,

siempre que escuchemos "la dieta de" y solo un alimento,

"la dieta de la piña", "la dieta de la alcachofa",

en lo que se basan esas dietas es en ponerte un único alimento

que no suele ser alto en calorías,

y obviamente lo que consigues que tú tengas una pérdida de peso

a consecuencia de una restricción que no tiene sentido.

Estas semillas se comen así tal cual, ¿eh?

Sí, sí, completamente.

Esto también está explicando que el aporte

de las frutas tropicales con semillas comestibles

sea también superior en fibra.

Pero de todos modos,

que tampoco nos tenemos que ir a cosas tan exóticas.

Tú te tomas por la mañana unas fresas o te tomas un plátano,

o te tomas cualquier otra de estas frutas,

te ayudaría también a ir con regularidad al cuarto de baño.

Ya, pero el plátano engorda. Esto se ha dicho toda la vida.

No, qué va, no, no, no... ¿No?

No, no, no. ¿Nada?

Eso es una mala imagen como la chirimoya,

dicen que engorda, ¡qué va a engordar!

No hay mejor postre que la fruta, no hay mejor merienda que la fruta.

Todas las alternativas que fueses a meter

serían todavía más hipercalóricas y con mucha propiedad,

te acercarías más al sobrepeso y la obesidad,

que no tomar fruta.

La fruta es, sin duda, el postre perfecto.

Pero también se pueden tomar buenos postres con fruta,

como las natillas que nos prepara este domingo la Nutrichef

de "Saber vivir", Marta Verona.

Natillas y pescado rebozado en su versión,

como siempre, más saludable,

y en nuestro viaje por la cocina española,

hoy vamos a llegar hasta Toledo para disfrutar

de un delicioso plato de caza,

solomillo de ciervo con higos frescos.

¡Qué bien suena!

Otra vez fruta, como tiene que ser.

Porque los vegetales frescos

son una garantía de salud para nuestro organismo.

El mejor escudo contra infecciones como el coronavirus.

(Música)

Muy buenos días, doctor Fernando Fabiani,

médico de familia de "Saber vivir".

Seguimos avanzando en la lucha contra el coronavirus

y de hecho ya tenemos hasta perros entrenados en detectar al microbio

de nuestras vidas.

Sí, parece que los perros, cuando están debidamente adiestrados,

son capaces de reconocer a las personas

que tienen infección por coronavirus,

lo detectan al oler el sudor y parece que esa detección la pueden

hacer incluso varios días antes de que empiecen los síntomas.

Si esto se confirma y se puede aplicar,

la verdad es que sería una fórmula maravillosa,

teniendo en cuenta que después de esa detección,

evidentemente haríamos un test que confirme esa sospecha.

Pero mientras que vemos si ese sentido tan desarrollado

de nuestros amigos los perros nos puede ayudar,

lo que seguro que nos puede ayudar es poner nosotros

nuestros cinco sentidos en cumplir

esas recomendaciones que sabemos que son tan útiles

como el uso de mascarilla,

la distancia física y un correcto lavado de manos.

Fíjate, sobre el lavado de manos

nos ha llegado un estudio muy significativo.

Resulta que de media hemos pasado de cinco a diez lavados diarios

con agua y jabón,

pero todavía hay una cuarta parte de la población que no se lava

las manos y una de cada tres personas cree

que lo que vale es el gel con alcohol

y no el jabón de toda la vida.

Sensación agridulce, Miriam, por una parte,

encantados de ver que hemos duplicado el número de veces

que nos lavamos las manos,

pero me entristece ver que todavía

una de cada cuatro personas se resiste a algo tan básico

como lavarse adecuadamente las manos.

Fíjate que también es especialmente importante

lo que comentabas del alcohol,

tenemos que recordar que usar una solución hidroalcohólica

es una buena alternativa al lavado con agua y jabón

cuando este no está disponible.

Yo llego a casa y lavado con agua y jabón.

El usar este gel hidroalcohólico es una buena alternativa

si estoy en la calle en un comercio

que no puedo tener tan accesible el agua y jabón.

Y segundo,

el uso del gel hidroalcohólico es siempre y cuando

yo no tenga suciedad visible.

Si es así, siempre lavado con agua y jabón.

Así que recordemos, si venimos del exterior,

si hemos tocado alguna superficie,

si nos hemos encontrado con alguien,

si hemos tocado nuestra mascarilla, sacamos la señal del peligro

porque nuestras manos pueden estar contaminadas aunque no lo veamos.

La buena noticia es que ese peligro se soluciona con un simple

y correcto lavado de manos.

Sabemos que los virus pueden estar en las manos

y pueden estar en el aire que respiramos.

Los famosos aerosoles

de los que todo el mundo científico está hablando y mucho.

Cada vez que hablamos, que nos reímos, que gritamos,

que tosemos, que estornudamos,

estamos eliminando determinadas gotitas de saliva,

cuando esas gotitas son un poquito más grandes,

caen por su propio peso y no llegan más allá de dos metros,

por eso esa recomendación de distancia física

de al menos dos metros de distancia.

Pero hay algunas que son especialmente pequeñas

y que son las que llamamos,

que forman aerosoles y que se quedan en suspensión

como flotando en el aire.

Y, por tanto, pueden ser inhaladas,

respiradas por otras personas, para combatir estos aerosoles,

fundamental uso de la mascarilla.

Dos, siempre que podamos, como decíamos,

espacios abiertos y tres,

si vamos a estar en un espacio cerrado,

ventilarlo lo mejor posible para poder

limpiar el aire de estos aerosoles.

Ya sabemos que esas gotitas invisibles con el coronavirus

suelen entrar en nuestro organismo por la nariz

y sobre todo por la boca.

Y fíjate lo que afirman algunos especialistas

en higiene bucodental,

que una correcta limpieza de los dientes también ayudaría

a reducir la infección por coronavirus.

Bueno, más allá del impacto real que pueda tener

la salud bucodental en el contagio o no del coronavirus,

que nunca puede poner en duda las otras medidas

que estábamos recomendando,

nunca es mal momento para recordar

la importancia de una buena salud bucodental.

Así que saquemos el semáforo verde a cepillarnos bien los dientes,

y no solo los dientes, también las encías, también la lengua.

Saquemos el semáforo verde a cuidar nuestra salud bucodental,

pero no ahora, Miriam, sino siempre.

Semáforo verde entonces,

para las personas adultas y también para los niños y niñas,

porque la salud del organismo empieza en la boca

desde que somos pequeños.

¿Y cómo anda la salud de los chavales

en este otoño marcado por el coronavirus?

Así lo cuenta desde su consulta la pediatra Lucía Galán.

Como cambian las temperaturas, ya estamos en otoño,

estamos viendo todos los días

en multitud de niños de todas las edades,

pero sobre, todos los pequeños,

desde los ocho o nueve meses que están en el colegio

en infantiles, hasta los tres, cuatro,

cinco o seis añitos,

que amanecen con mocos,

tienen moquetes, estornudos, y poco más...

Ese es el estado general, la mayoría de ellos sin fiebre o con febrícula,

y esto la mayoría de las veces son resfriados comunes producidos

por otro tipo de virus, como pueden ser los "rhinovirus",

muy frecuentes que pueden durar hasta una semana los síntomas,

pero que nada tienen que ver con el coronavirus.

Y no hace falta que vayáis corriendo a urgencias ni siquiera al pediatra,

porque por la mañana el niño haya amanecido con un poco de mocos.

Son cuadros infecciosos, inflamatorios,

que afectan a la laringe que está un poquito más abajo,

de las amígdalas, un poquito más abajo,

y es donde se sitúan las cuerdas vocales.

Entonces, al inflamarse las cuerdas vocales,

el paso de aire es más estrechito,

entonces los niños muchas veces se quedan afónicos,

ojo, y por la noche empiezan con una tos típicamente perruna

que decimos, es una tos tal que así...

(TOSE)

Es muy llamativa.

Nosotros los pediatras decimos

que las visitas las diagnosticamos desde la salita de espera

porque los oyes toser y ya sabes que aquí tienes una laringitis.

El tratamiento son los antiinflamatorios.

Eso de asomar al niño a la ventana, al balcón, que respire aire,

aire frío, incluso del congelador,

meter la cabeza ahí en el congelador,

muchas veces el propio frío

hace que hace abrir la vía aérea y la laringe.

Eso como medida de así de urgencia, en muchos niños funciona.

Antiinflamatorio, ibuprofeno, y en casos importantes,

a veces, tenemos que dar corticoides

o incluso nebulizaciones de adrenalina ya en el hospital.

(Música)

Llevamos más de 12 horas de un domingo que no va a tener 24,

sino 25 horas,

porque estrenamos horario de invierno

después de cambiar el reloj.

¿Será por eso que hoy nos notamos un poquito más raros,

Doctor Fabiani?

Raros, no, deberíamos sentirnos estupendamente por tener

una hora más de domingo que disfrutar.

Una de las claves si estás más cansado

en estos días es descansar un número adecuado de horas.

Y de recordad que una de las claves para descansar bien por la noche,

es cansarse bien durante el día.

Así que, qué mejor forma de emplear esta hora

que tenemos hoy extra para hacer ejercicio físico

y mover las articulaciones.

Fíjate,

sobre las articulaciones nos hace Maica la pregunta

del millón de este domingo.

Maica es amiga de "Saber vivir" en San Sebastián

y nos cuenta que su madre, Dori,

nota muchísimo, no el cambio de hora, no,

sino el cambio de tiempo,

pues en cuanto entra el otoño se queja mucho de dolor

en las rodillas y en las manos.

Toma mucha medicación, dice,

pero le gustaría saber si hay algún remedio natural

que le ayude a aliviar ese dolor.

Lo del dolor articular y el cambio de tiempo,

nos tiene bastante despistado a los médicos,

porque la verdad es que la mayoría

de los pacientes lo explican tal cual,

pero no encontramos explicación real de por qué puede ocurrir esto.

Parecen algunos datos que pueden apuntar

que más que la temperatura, lo que influye el cambio de presión.

Pero más allá de estos matices,

respondemos a Maica sobre los dolores que tiene Dori

y pregunta: remedio natural para el dolor.

¿Qué hay más natural que aplicarse un poco de calor?

Que alivia los dolores articulares.

¿Qué hay más natural que hacer ejercicio físico?

Que ha demostrado que disminuye el dolor articular,

el dolor crónico.

¿Y qué hay más natural que cuidar bien nuestra alimentación

para perder esos kilos que nos sobran?

Que suponen una sobrecarga para esas articulaciones.

Relacionada con el exceso de peso,

nos ha llegado esta otra noticia muy pero que muy preocupante,

que la obesidad infantil afecta el doble a las familias

con las rentas más bajas.

Si no atajamos ese problema de desigualdad,

no estamos atacando el centro del problema de la obesidad

que tenemos encima.

Tenemos que recordar que las familias económicamente más débiles

se alimentan con peor calidad de producto,

con menor cantidad de producto fresco,

utiliza muchos productos baratos, comida rápida de mala calidad,

productos muy económicos pero que nutricionalmente

son muy débiles como bollería,

golosinas, batidos...

Y de hacer ejercicio, qué te voy a decir,

porque hay barrios que sus condiciones precisamente

no estimulan la realización de ese ejercicio físico.

Así que vamos a sacar un semáforo rojo a todos esos productos

que son muy baratos,

pero que nutritivamente son muy pobres

y vamos a sacar un semáforo rojo muy pero que muy grande,

a esa desigualdad social y económica que siempre sufren los más débiles.

Semáforo rojo, claro que sí.

Muchísimas gracias, Fernando,

en "Saber vivir" nos preocupamos de la salud

en la infancia y de la salud en las personas mayores.

La salud de los hombres y en la de las mujeres,

en ellas, en nosotras,

pone hoy su mirada a nuestra profe de yoga,

Marta Fernández, para aliviar el dolor y ganar bienestar.

Hoy os propongo una clase de yoga especialmente orientada a la mujer.

Vamos a ver posturas de yoga que nos van a ayudar a aliviar

las molestias asociadas a la menstruación,

al síndrome premenstrual y a la menopausia.

Vamos a comenzar con asana, juntamos la planta de los pies,

están activos, vamos directamente a agarrarlos.

En el caso de llevar pupa,

veis que están utilizando un cinturón

para poder abrir más el pecho y calmar más el vientre.

Esta postura es especialmente beneficiosa para relajar

y calmar la zona de la pelvis

y nos ayuda a aliviar la molestia de pesadez de las piernas.

Tenemos, como veis,

que rotar los hombros y llevarlos hacia atrás.

Hacia la pared.

El pecho se abre,

el vientre queda relajado

y relajamos también la zona del rostro.

Como veis,

está usando la pared que la está ayudando a alinearse

y a que sea una postura en la que tiene que realizar

menos esfuerzo.

-Yo decidí venir aquí por una enfermedad genética

que afecta mucho a las articulaciones y a los huesos.

Y a mí el Yoga Iyengar lo que me sirve mucho

es para reestructurar mi cuerpo,

para recuperar esa movilidad, volver a tener esa fluidez.

-Ella tiene que estar alineando su columna

como si estuviese en la pared, pero sin ella.

Lo cual supone más intensidad en la zona dorsal.

-Durante la clase no pienso en nada, nada más que en los ejercicios.

O sea que también me ayuda a desconectar.

Y cuando salgo de clase

es como una sensación de plenitud, de bienestar.

-Continuamos con esta postura

que es su cabeza con asana, avanzamos, chicas.

Es un estiramiento hacia adelante en el cual van a apoyar la frente

para favorecer la calma del sistema nervioso

y ayudar también, por ejemplo,

cuando tenéis migraña o dolor de cabeza.

Vamos con Adho Mukha Svanasana,

vamos a usar la cuerda en tu caso,

para que sea una práctica más relajante

y que podamos estar más tiempo en la postura

y experimentar más fácilmente los beneficios.

-Me sirve como terapia también

a la hora de volver a conectar con mi cuerpo.

-La cuerda queda en las ingles,

ayudando a que se absorban y que desde ahí,

la columna se estire.

-Se trabaja mucho las... La colocación del cuerpo.

Me vino muy bien a la hora de no sentir tanto dolor.

-Tenemos las palmas de las manos muy abiertas.

Estiramos los codos y giramos

la parte superior del brazo hacia afuera.

Vamos alejando la columna de las manos,

notando cómo se estira la zona dorsal.

Entra, y cuando ha entrado, suelto la cabeza.

Nos vemos muy pronto con una nueva serie de yoga.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Con la mente y el cuerpo bien relajados,

llegamos al sofá con Teresa, que falta nos hace, la relajación,

porque menudo ritmo de vida llevamos.

Tienes toda la razón, Miriam,

y eso que hoy tenemos una hora más de domingo,

pero hay personas que no van a tomar consciencia,

estoy segura de esa hora más de...

¿Y sabes por qué? ¿Por qué?

Porque su ritmo interno... Uy...

Va así. Como ese metrónomo, disparado.

El metrónomo es el aparatito

que tienen los músicos para valorar el ritmo

y la velocidad de una composición musical a la hora de interpretarla.

Y ahora va, pues eso...

"Presto". "Presto", "Prestissimo".

Que te las pelas. Muy acelerado.

Que dirían las abuelas.

Pero ¿qué sucedería si el ritmo interno fuese?

Este.

Ahora es "Adagio", ¿no?

Este debería ser el ritmo interno de las personas

y, para ello, tenemos que ser conscientes

de lo que está pasando en cada momento.

Mira, hay un movimiento, ya desde hace algunos años,

que se llama movimiento "slow", que pone en valor la lentitud.

Es el "slow food", por ejemplo, ¿no?

Empezó siendo un movimiento de lo que ingerimos,

de la comida y después ha ido abarcando

muchos aspectos de nuestra vida social o de nuestra vida personal.

Hay un autor,

a mí me resulta muy interesante que se llama Carl Honoré,

que escribió un libro llamado así: "Elogio de la lentitud",

donde recoge distintas iniciativas en el planeta.

Por ejemplo, hay una ciudad en Italia llamada Bra,

en el Piamonte, que se llama "Slow città",

o sea, la ciudad lenta,

y el alcalde ha pedido a sus vecinos que se muevan de forma lenta,

que vayan andando o en bicicleta, que no tomen el coche,

que compren en comercios de cercanía,

los productos que se elaboren manualmente,

que ingieran también productos de temporada.

Hay todo un movimiento de un sexo lento también.

¡Anda!

Que puede durar muchísimas horas,

de conocerse las personas y hablar tranquilamente.

Ya en el año 1982,

un médico norteamericano llamado Larry Dossey,

habló de la enfermedad del tiempo,

por la cual los seres humanos

estamos siempre peleados con el tiempo,

queriendo acortarlo, hacer muchas más cosas en menos tiempo.

Fíjate.

A mí me encantan estos ejemplos que nos ha dado, Teresa,

pero quiero saber cómo aplicamos todo esto a nuestra vida diaria,

cómo paramos un poco nuestro metrónomo interno.

Hay una técnica.

El nombre lo conocemos seguramente muy bien, que nos ayudaría mucho,

que es el "Mindfulness".

El concepto anglosajón nos suena,

pero quizás no sabemos que es conciencia plena, es decir,

ser conscientes en cada momento,

darnos cuenta de lo que está pasando, de cómo estamos viviendo,

contar esa vida que se está produciendo en nuestro cuerpo

y que a veces pasamos por ella y no nos percatamos.

Pero ¿hay algo que tengamos que contar? ¿Qué contamos?

Yo te invito a que contemos tres cosas

que se producen de forma instintiva.

Vale. Y no nos fijamos.

Una, la respiración.

¿Tú sabes cómo respiras?

No suelo ser muy consciente de ello, fíjate.

Eres consciente cuando tomas el aire por la nariz, llega a los pulmones,

baja el diafragma...

Te invito a que hagamos juntas una respiración.

Sí. Contada en cuatro tiempos.

Venga, vale. Mira.

Tomamos aire contando hasta cuatro mentalmente.

Venga. Uno, dos, tres, cuatro.

Aguanta el aire contando hasta cuatro.

Uno, dos, tres, cuatro.

Y ahora expulsas el aire contando hasta cuatro.

Uno, dos, tres, cuatro...

Y espera, cuatro,

antes de volver a inspirar aire.

Sí... Así sí. Así soy consciente.

¿Sabes lo que estás haciendo? Estoy respirando,

parece que no, pero sí.

Miriam, estás viviendo.

Estás sintiendo la vida dentro de ti, contando la vida.

¿Y qué más? ¿Qué más tenemos que contar?

Pues mira, cuenta tus parpadeos, porque sí, todos parpadeamos...

Parpadeo mucho habitualmente. Pues cuenta las veces que lo haces.

Cuando estás parpadeando, cierras los ojos, lúbricas los ojos,

cuenta también los segundos que mantienes los párpados cerrados.

Vuelve a abrir, sé consciente de cuando lo estás haciendo,

porque ahí, al contar, también estás sintiendo la vida dentro de ti.

Respiración, parpadeos.

¿Qué más? ¿Qué más podemos contar?

Oye, pues la comida. Hablábamos de "Slow Food",

tomémonos un tiempo también para la comida.

Primer plato, contemos los bocados del primer plato.

Bocadito...

¿Cuántas veces estamos masticando?

Mastiquemos también, se nos olvida que la comida

es nuestra... o nuestra gasolina,

El alimento, pero con mayúsculas.

Por tanto, cuidemos de ese cuerpo,

cuidemos de esa vida contando los bocados y el tiempo

en que los vamos masticando.

Eso para mí, de verdad, es saber vivir con mayúsculas.

Muchísimas gracias, Teresa, por todas esas lecciones.

Estoy convencida de que con Teresa

hubiera conectado de maravilla un sabio que ya se nos fue

y que fue tanto en esa cadena, La 2 de Televisión Española.

Estoy hablando de Eduardo Punset.

Vamos a ver qué receta nos da su hija Elsa Punset,

escritora y filósofa de la vida para "Saber vivir".

(Música)

Creo que estoy viviendo esta situación, esta pandemia,

como la estamos viviendo todos, con una enorme sorpresa,

con la sensación de que el mundo

se ha parado con una cierta irrealidad.

Y, bueno,

a mí como escritora me pilló la pandemia ya encerrada en casa,

escribiendo mi último libro que acabo de publicar ahora

y me obligó de alguna manera a desechar gran parte

de lo que estaba escribiendo,

que pertenecía a un mundo que yo creo que ya no existe.

Mi padre hubiese vivido esta pandemia con la enorme curiosidad

que le caracterizaba,

buscando respuestas en la ciencia, que al fin y al cabo era su brújula.

Y yo creo que con cierta frustración,

porque era un gran viajero y le encantaba moverse.

Y yo creo que le hubiese frustrado un poco tener

que estar encerrado en casa.

De nuestros padres y madres deberíamos aprender dos cosas

básicamente:

una es

qué cosas hubo en sus vidas que a lo mejor

podemos vivir de una forma diferente,

yo creo que cada generación tiene esa misión de mejorar.

Este es mi huerto y es como mi rinconcito de paz

en este mundo turbulento

y me recuerda que los humanos somos naturaleza

y por ejemplo,

aquí acabo de plantar unas lechugas, apio, acelgas, guisantes,

albahaca y aquí tengo flores.

Estoy esperando que los bulbos terminen de secarse.

Tengo uno aquí maravilloso que he descubierto este verano

en Galicia, que es este.

Esto es un milagro, que de una cosa tan fea salga una cosa tan hermosa.

Una "canna", una "canna rosa".

Y en este rinconcito de huerto,

de flores, o de verduras que tengo,

te recuerda la paciencia que necesitas

para que todo se desarrolle.

Somos todavía seres fuertes, seres libres y seres nómadas.

Y esa esencia humana creo que tenemos que recuperarla

como sea,

y creo que empezar metiendo las manos en la tierra

y sintiéndonos parte de este mundo natural increíble que nos rodea,

es un primer paso.

(Música)

Conectados con la naturaleza vivimos mejor

y también comemos mejor, ¿a que sí, Marta?

Claro, es que literalmente la naturaleza nos da la vida

porque comemos lo que nos da, de la tierra, del mar.

Y hoy vamos a pescar con esta red la comida de hoy.

¿Cómo te suena? Muy bien.

¿Y qué vamos a pescar exactamente?

Unos buenos peces para rebozarlos,

porque mira que no hay peces en el mar,

empezando por los azules, podemos pescar boquerones.

Salmón.

Sardinas. O palometa.

Pues todos estos son pescados azules,

en común tienen que tienen un elevado porcentaje

de grasa, un 6%.

Pero eso, sí, son grasas saludables, omega 3.

Pero oye, que si no nos apetece pescado azul,

podemos pescar si te parece bien, pescado blanco,

como por ejemplo hablando de pescar la pescadilla.

O merluza.

Podemos pescar un gallo. Mero.

Todos estos son pescados blancos, tienen menos grasa,

menos de un 2%, son más suaves, más fáciles de digerir,

más fáciles de mezclar con otras salsas.

Pero si lo prefieres, también podemos coger un pescado semigraso.

Venga. Si te apetece,

como por ejemplo, la lubina.

O la dorada. O el salmonete.

O el cabracho.

Bueno, estás muy puesta y veo que te encantan.

Me encanta el pescado, sobre todo, cómo lo has traído hoy,

rebozado con patatas, a quien no le gusta, ¿no?

Hombre, claro.

Además, con tus raíces andaluzas, el pescaíto frito clásico.

Bueno, esta es la versión inglesa.

A mí no me gusta mucho en general el pescaíto frito,

que está muy rico,

pero a nuestra salud no le gusta tanto porque tiene mucha grasa.

Rebozamos con harinas refinadas.

Encima lo freímos, aceite a temperaturas superaltas,

y se absorbe un montón de grasa,

lo acompañamos con salsas industriales.

La clásica mayonesa para mojar el pescadito, no nos gusta.

Tenemos también mucha grasa por aquí

y tenemos mucha potencia de sabor, tenemos muchos aditivos...

Fuera. Y las patatas, encima,

otra vez las volvemos a freír.

No hay necesidad.

Se puede hacer mucho más rico.

La misma versión, un poco más saludable.

Vamos a ver esa versión más saludable

del "fish and chips", del pescado con patatas.

Que encima es muy bonita. Sí que lo es.

Y tiene más sabor y está más rica desde mi punto de vista,

vamos a rebozar, mira este rebozado que tiene la merluza.

Hemos realizado merluza, por cierto.

Pues esto que ves por aquí son frutos secos.

La merluza es un pescado blanco,

pero vamos a meter ácidos grasos saludables con los frutos secos.

Además, hay otro balance distinto.

Estás en todo. Los anacardos,

además, son crujientitos ya,

y como vamos a hornearlo, nos viene genial esa opción

crujiente.

200 grados, diez minutos y tenemos ya perfecta la merluza.

Rebozamos con huevo y anacardos, el fruto seco que más nos guste.

Perfecto.

Lo acompañamos con una salsa mucho más saludable.

A base de yogur,

un probiótico para cuidar nuestro intestino

y, además, lo vamos a especiar para no utilizar sal.

Además, ya el yogur es ácido, así que genial,

y metemos ajo en polvo, metemos orégano,

aceite de oliva virgen extra en crudo,

y esto por aquí que se llama pico de gallo.

Es una ensalada mexicana y lo que se hace es triturar,

picar muy muy muy bien verduritas en crudo.

Nos encanta porque comemos la verdura crudita.

Y terminamos con nuestras famosas patatas

que hacemos aquí siempre tan ricas al horno especiadas.

Muy rico, Marta.

Más sabroso y también más saludable,

como siempre lo hacemos aquí, porque tenemos que comer pescado,

y si también os gusta la carne, venid con nosotros a Toledo,

que no tiene mar, pero que tiene mucha, mucha caza.

Mirad qué pinta tiene el solomillo de ciervo.

(Música)

Hoy venimos hasta Toledo,

ciudad imperial, a orillas del Tajo y tierra de mazapanes.

Y, además, del mazapán,

¿qué cosas típicas podemos comer también aquí en la tierra

de Don Quijote?

-Pues además, en Toledo las toledanas, la anguila,

tenemos la caza en general, que vamos a cocinar hoy.

En la región de Castilla-La Mancha tenemos la suerte de tener un mar,

pero de caza,

pues hoy vamos a cocinar algo de la tierra y es ciervo,

ciervo con frutas.

-Pues manos a la obra.

-Manos a la obra. Efectivamente.

Ahora cortamos la cebolla. -Es especial.

-Sí, es casi ecológica.

Es de un pueblo de aquí al lado, de Cuerva, concretamente.

Son de kilómetro cero todo.

Se corta el higo, como ves.

Este es el higo de las higueras,

es un higo ciruelo.

-Y estos higos, ¿para qué los vamos a usar luego en el plato?

-Para guarnición.

-"Saber vivir". -"Saber vivir" y saber comer.

Bueno, esta salsa se hace con huesos y vino tinto,

con huesos del propio ciervo.

Le echamos aquí.

Bueno, cortamos la carne. -No tiene grasa.

-Tiene mucha fibra,

entonces la fibra no hay que molestarla demasiado

para que la fibra ella trabaje, que no te siente mal.

Aquí en esto lo que vamos a hacer es marcar simplemente el ciervo,

nada más,

hay que hacerlo poquito

y, al hacerlo poquito, queda muy jugoso

y está blandísimo, como si hubiese estado macerado.

Por ejemplo, esta carne se puede tomar con verduras,

con verduras de otro tipo, no solo cebolla y patatas,

sino un buen tomate...

-Vaya sitio bonito. -Además...

-Al que me traes a emplatar.

-La Plaza de Zocodover era el "Zoco de Ver".

Era donde se ponía la gente a vender, a comprar...

Lo que vamos a hacer es poner el vino tinto.

-Vale.

La reducción que hemos hecho. -La reducción que hemos hecho abajo,

todo y hacemos un ojo, otro ojo, una nariz, tenemos a Juncal aquí,

lo ponemos allí, pero largo.

-¡Qué guapa he quedado!

Somos iguales.

Ponemos a un lado la hoja de la acedera...

¿Ahora que nos quedaría, Juncal? La sal, y el aceite en el plato.

Nunca en la sartén.

-Muy bueno, me gusta. Nos lo apuntamos.

-Bueno, pues este es el ciervo lleva sus frutas,

sus verduras y su ensalada.

-Plato completo donde lo haya.

-Saludable, para este gran programa que es "Saber vivir".

Mira que hay cosas ricas para comer en Toledo,

empezando por los dulces, los mazapanes,

polvorones, mantecados. Fíjate,

todos estos dulces son dulces de convento,

porque empezó la repostería

en los conventos de los monasterios.

Empezaron a hacer recetas sencillas y económicas con los excedentes

que tenían en la despensa, oye,

harina, huevos, leche y de las manos de las monjas

nació uno de mis postres favoritos...

¿Cuál?

Las natillas maravillosas. Las natillas sí que saben a gloria.

Bueno, son un pecado, esto de comértelas...

Está riquísimo,

pero es un pecado con el que, si caes en la tentación,

subes al cielo del placer.

¿Y cómo hacemos ese pecado un poquito más saludable?

Este pecado es bueno porque es de "Saber vivir",

¿qué llevan las natillas originales?

Las de toda la vida: leche, huevos, azúcar y harina.

Vale. ¿Qué hemos cambiado?

Hemos cambiado la leche de siempre

por leche de coco porque es mucho más aromática

y el objetivo es quitar el azúcar. Vale.

Los huevos tienen muchas yemas,

las hemos quitado para hacerlas un poco más ligeras

que después de una buena comida no hace falta tanto.

En tercer lugar,

hemos cambiado la harina normal por harina integral

y hemos quitado el azúcar.

¿Cómo hemos potenciado el sabor?

Hemos echado endulzante, un poquito, el que queramos,

estevia, dátiles, y hemos incorporado cacao puro,

que es un sabor que nos recuerda mucho al mundo dulce.

Y para terminarlo, estamos echando granada,

que esto es maravilloso... Un poquito de fruta, claro.

Fruta, porque vamos a comerla,

porque además es crujiente la granada en concreto

y nos estimula mucho el apetito. Muy bien.

Y encima mira esta textura. Ay, sí, la textura...

Me encanta cuando nos enseñas la textura de tus postres...

Mira qué bueno, pues unas natillas bien ricas.

Qué rico. El truco:

todo lo que te he contado lo llevamos a ebullición.

Con llevarlo a ebullición,

la harina integral va a hacer que espese

y se va a quedar con la misma textura que con huevo y azúcar.

Hablando de trucos, muy atentos ahora a esa consulta

que nos llega a nuestras redes sociales,

nos pregunta una amiga bastante golosa que se presenta así,

Amalia, que nos sigue desde Coímbra, Portugal,

dice: "¿Puedes darme, Marta,

una receta de galletas que sea saludable?".

También dice: "Feliz de veros cada semana", y nosotros también felices

de que nos veas, Amalia.

Amalia, muchas gracias.

Pues tengo una receta para ti y para todo el mundo

que quiera comer cosas ricas. Venga.

Tenemos una receta facilísima, galletas que solo llevan avena,

avellanas, dátiles para endulzar y café.

Nada más. Perfecto.

De todo eso tengo yo en mi casa.

Vamos a triturar esas galletas y queda estupendo.

Lo podemos meter al horno o podemos dejarlo en crudo

porque no tiene huevo, para la típica base

de las tartas, es genial.

Los gramos, 40 gramos de avena, 70 de avellanas,

70 de dátiles deshuesados y dos cucharaditas de café.

Riquísimas. Seguro que sí,

Marta, como todo lo que tú nos traes y nos haces cada semana,

muchísimas gracias también por esas sanas tentaciones,

comamos sin remordimientos, eh,

que luego podemos hacer ejercicio físico,

El otro pilar de una buena salud.

Vamos a movernos.

Y luego la consulta del especialista que hoy

dedicamos a los nervios y a la mala digestión.

(Música)

Bueno, ¿estás listo? -Listo.

-Vamos a empezar.

Recoge las botellas.

Coloca las piernas separadas, flexiona un poquito las rodillas.

Hombros arriba y atrás y muy suave, ve subiendo, bajando.

Despacito, que controles el movimiento bajando

es importante para que trabaje bien el músculo.

Hablamos con esos nuevos jóvenes, de primera mano,

vemos sus necesidades y nos las cuentan.

Y a partir de ahí es cuando personalizamos el ejercicio físico,

porque no todos son iguales.

Muchas veces queremos hacer ejercicio en casa

y pensamos que no tenemos elementos necesarios.

Con unas botellas de agua que siempre vas a tener en casa,

puedes trabajar multitud de ejercicios.

Si se te queda pequeño el peso,

simplemente te coges un bote de detergente, de suavizante

de lo que tú quieras,

que también te va a permitir hacer ejercicios de forma cómoda,

porque muchos de ellos tienen un agarre

que te permite cogerlo de forma más sencilla.

Ahí con las dos manos y estiras delante y estiras atrás.

Eso es. Y vuelves al pecho.

Muy bien.

La espalda recta y que notes que trabajas también

un poco el abdomen.

Y, luego, le robas a tu nieto

una pelotita de tenis para poder hacer

también muchos ejercicios.

Imagínate que no tienes una pelota pequeña, pues con una grande.

-Vale. -Vamos allá.

Venga, un paso.

Pasas por debajo y vuelves.

-No hacía prácticamente ningún ejercicio.

Y ahora con estos ejercicios yo me encuentro sensacional.

-No todas las personas van cumpliendo años

de la misma forma,

y al final es muy importante que tengas ese ejercicio

personalizado para evitar riesgos de lesiones.

Y que tengan herramientas de trabajo para mejorar su calidad de vida.

-Bueno, Edgar, ¿listo para los ejercicios al aire libre?

-Listo, vamos. -Vamos allá.

Te vas a colocar aquí,

vas a colocar la espalda más o menos recta,

las piernas separadas y desde aquí lo que haces es subes una pierna,

vuelves y subes la otra hacia atrás, despacito.

Eso es, que notes que aprietas el glúteo

cuando llevas la pierna hacia arriba.

También vamos a activar un poquito las piernas.

Nos vamos a sentar muy despacio, con la espalda recta,

te apoyas atrás y con la ayuda de los brazos te levantas, y arriba.

Vamos a aprovechar un escalón que siempre encontramos en la calle.

Vas a subir una rodilla, cambias, y la otra.

Un, dos, tres, rodilla.

Como veis, no hay excusas para utilizar tu entorno

cercano de casa para hacer ejercicio o un parque

es una idea maravillosa para poder ejercitarte

de forma saludable

y hay muchos recursos que puedes utilizar

y que te van a ayudar a estar más activo.

Dicen que el ejercicio físico es el relajante natural

por excelencia, porque tenemos que controlar los nervios

y en esta época más que nunca, ¿es así, Gonzalo?

Miriam, en esta época de virus,

confinamientos y todo tipo de situaciones adversas,

efectivamente, vamos a estar más nerviosos,

vamos a tener más ansiedad, más estrés.

¿Y qué va a pasar en nuestro aparato digestivo?

Bueno, sabes que siempre lo llamamos "el segundo cerebro",

porque tiene hasta 500 millones de neuronas

regulando su funcionamiento.

Además, producen neurotransmisores, hormonas, hasta 20 diferentes.

Igual que cuando comemos algo muy rico,

nos da gustito por la dopamina o por la serotonina,

cuando tenemos más estrés,

esas hormonas que regulan el estrés van a hacer que el intestino

y el aparato digestivo en general funcione peor.

Luego, si queremos que funcione bien,

hay que intentar controlar ese estrés.

Vamos a ver entonces cómo nos afectan esos nervios

en nuestra digestión y vamos por partes:

la digestión empieza en la boca.

Pues eso me alegra mucho que me lo digas,

porque a la gente se le olvida.

Se creen que se digiere todo en el ácido del estómago

y cosas así.

Y la saliva y la masticación es la primera parte de la digestión.

¿Qué ocurre cuando estamos muy nerviosos?

Pues, por un lado, vamos a segregar menos saliva,

por eso se nos queda la boca seca cuando tenemos nervios.

Y por otro lado, vamos a comer más deprisa, vamos a masticar peor,

vamos a tragar más deprisa

y eso va a generar que engullamos mucho más aire

y por lo tanto, vamos a hacer peor la digestión.

Vamos a seguir avanzando por esa digestión,

llegamos al estómago,

que es aquí donde se producen esas mariposas en el estómago

que decimos muchas veces, ¿no?

Esa sensación de revoloteo que es cuando estás nervioso,

cuando estás enamorado, dicen también...

Es precisamente porque esa red de neuronas

de la que hemos hablado, enerva todo el estómago,

y cuando tenemos una situación de más estrés,

vamos a notar que el estómago está como nervioso.

¿Qué va a ocurrir?

Pues que nos va a producir dos fenómenos,

uno, vamos a segregar menos ácido, que nos ayuda mucho a la digestión;

y por otro lado, el estómago que tiene que vaciarse

hacia el intestino, lo va a hacer de manera mucho más lenta.

Por tanto,

también nos va a entorpecer la digestión de los alimentos.

Seguimos avanzando en nuestro tubo digestivo

y llegamos a los intestinos.

¿Cómo les afectan a ellos los nervios?

Pues yo diría que casi, casi a los intestinos

es a lo que más puede afectar los nervios,

porque son los que más neuronas tienen.

Hablamos de una neurosis intestinal,

es decir, el intestino necesita que ese sistema nervioso

esté bien regulado para funcionar bien,

cuando tenemos una situación de estrés pueden pasar dos cosas:

una, que el intestino se acelere,

por eso la famosa expresión de "estaba tan nervioso,

que me fui por la pata abajo",

que nos ha pasado a todos en un examen o algo así;

y por el contrario,

a nivel del final del intestino, de nuestro intestino grueso,

lo que puede ocurrir es lo contrario,

que no se contraiga bien

y nos produzca hasta cierto estreñimiento.

En relación precisamente con el estreñimiento y la ansiedad,

fijaos en esta consulta que nos llega a nuestras

redes sociales de "Saber vivir":

"Para ir bien al baño, me han recomendado

tomar una planta medicinal llamada frángula.

¿Puede ser una buena solución?

Llevo muchos años", nos dicen,

"Con estreñimiento y reconozco que soy una persona nerviosa".

Esto nos confiesa Nines,

que es amiga de "Saber vivir" y nos ve desde Córdoba.

Pues mira, la frángula es un arbusto que se utiliza

desde hace muchísimos años para el estreñimiento.

Se puede utilizar en infusión o en polvo,

en cápsulas, nunca cruda, porque da muchísimos retortijones

y efectivamente es un buen remedio para el estreñimiento.

Pero ojo,

porque confiar la solución del estreñimiento

solo a la frángula o a la fibra, no va a ser suficiente.

Claro que hay que tener una alimentación equilibrada

y comer algo de fibra vegetal y cereal,

pero sobre todo, tenemos que hidratarnos,

porque si comemos mucha fibra pero no la hidratamos,

no va a funcionar bien.

¿Entonces qué hay que hacer? Beber agua, por ejemplo.

Vale, bebemos agua, pero ¿cuánta agua?

Por ejemplo, una jarra como esta, bien llena,

¿nos la podemos tomar con la comida?

No, con la comida, no, con la comida debemos beber

lo menos posible porque ya estamos ocupando

el estómago con los sólidos que ingerimos.

Pero sí a lo largo del día, como se suele decir,

barra libre de agua a lo largo del día.

Muchísimas gracias, Gonzalo.

Nos vamos a un destino ahora saludable,

donde el agua precisamente es la protagonista.

Es un singular pueblo de aguas termales para cuidar el cuerpo,

relajando también la mente.

Es Caldas de Malavella y con él despedimos

este saludable domingo de otoño.

Cuidaos mucho, por favor.

(Música)

Esto está muy caliente.

-56 grados o algo así.

-¿Y luego para qué usa este agua?

-Para los garbanzos, quedan mejor.

-¿Y se bebe este agua? -Sí, pero fría.

-¿Nota usted luego que la ayuda este agua?

-Sí, claro. -¿En qué?

-Para el riñón va muy bien. -Pues, hala, salud.

¿Cuántas fuentes tenéis en el pueblo?

-Pues bastantes:

la Font de la Mina, la Font del Bullidor,

esta precisamente

en una de las más típicas del pueblo.

-A ver, qué les parece.

Yo la acabo de probar.

-Un pelín caliente.

-Si dejan abierto el grifo, sale todavía más caliente.

Creo que llega a los 60 grados.

-Ya está bien, ya se nota.

-Adiós.

¿Qué? ¿Qué te parece?

-Calentita y salada.

Un poquito. -Un poquito salada, ¿verdad?

-¿Con agua termal? ¿No? Dicen que va bien.

Vamos a beber un poco más por si acaso.

-Salud.

-Antes, cuando la gente tenía un problema en la barriga,

pues venía, se tomaba algo de agua caliente

y todo esto ayudaba a tener mejor digestión.

Absolutamente todo tiene que ver con el agua,

hasta las ruinas más antiguas que tenemos aquí en Caldas,

las termas romanas.

Actualmente hay dos balnearios de renombre internacional.

Vienes aquí a descansar, a desconectar,

pero también a recargar pilas,

a coger un poco esa energía que hace falta

para el día a día.

-De toda la vida, en este pueblo se ha usado este agua

para cocinar tipo potajes de legumbres, etcétera, etcétera.

-¿Y qué vamos a preparar?

Pues vamos a preparar un cremoso de patata trufado.

La patata la hervimos mitad y mitad de agua y leche.

El agua interviene en el sabor

y para saltear, las setas previamente las rehogamos con agua.

La hace más sabrosa.

-Bueno, qué maravilla, Carlos.

La gente que viene a Caldas de Malavella tiene opciones

para irse de ruta turística de bicicletas,

pero, además, ¿qué podría hacer cuando viene aquí?

-Pues mira, podrían visitar la Fundación Mona,

que es un centro de rescate de primates.

Todos son antiguas estrellas de la televisión,

del circo, y aquí les ofrecemos una segunda

oportunidad para poder vivir mejor.

Se sabe que por cada cría que llega o que sale de África,

mueren entre diez y 30 chimpancés.

Y esta es una de las causas que esté en peligro de extinción.

Y al final de la visita el objetivo es que cambien completamente

el chip,

que entiendan, pues,

que el uso y el maltrato al que han estado sometido

estos animales,

es culpa de los humanos, de nuestra sociedad.

(Música)

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Saber vivir - 25/10/20

25 oct 2020

En el programa de esta semana hablamos sobre el arroz, el cereal más consumido del mundo, y por qué es importante lavarlo antes de cocinarlo. Hablamos de las frutas que no se deben juntar en el frutero y por qué no se deben comer las que empiecen a tener moho, aunque se retire la parte en peor estado. Aprendemos las propiedades de las frutas tropicales, cómo podemos aprender a llevar un ritmo interior más pausado y por qué el lavado de manos sigue siendo fundamental en la lucha contra el coronavirus y otras enfermedades. Descubrimos cómo podemos preparar un pescado rebozado y unas natillas más saludables y visitamos a la escritora Elsa Punset para que nos cuente por qué conectar con la naturaleza es tan importante para llevar una vida más plena y feliz.

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