Saber vivir La 2

Saber vivir

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No recomendado para menores de 12 años Saber vivir - 21/02/21 - ver ahora
Transcripción completa

(Música de cabecera)

Bienvenidos a "Saber vivir".

Qué gusto da volver a un programa lleno de salud

y consejos de bienestar, empezando con la comida.

Porque comer es un auténtico placer.

Y qué placer da el chocolate.

¿Mejor cuanto más amargo? Os lo vamos a aclarar este domingo.

Como el picante de la guindilla.

Pues dicen que es malo tomar mucho picante.

Aunque también que ayuda a adelgazar.

Y picante es el chorizo.

Picante o dulce, pero siempre salado.

Así que cuidado con la sal del embutido

y muchos alimentos más.

Uno es la pasta, con o sin chorizo.

Ya veréis qué versiones tenemos de macarrones y lasaña.

Para terminar con una tarta de manzana

más ligera y saludable.

Hay que cuidarse y hacer ejercicio

para protegernos del coronavirus y esta mañana

aprenderemos la diferencia entre estar contagiado,

ser contagioso y estar inmunizado,

para saber cómo actuar en cada caso.

Y como la base de una buena salud

es una buena alimentación, empezamos

con una verdura muy singular.

Se cultiva bajo nieve y luego bajo tierra,

en total oscuridad. ¿Sabéis cuál es?

Pues la endivia. Viajamos a Navarra para descubrirla.

(Música)

Bienvenidos a la Ribera Navarra.

Os vamos a enseñar nuestro centro de producción de endivias.

Acabamos de recibir el primer camión de la mañana

con raíces de endivias. Está 180 días en campo

y está ya preparada para la entrada en conservación.

Ahí va a estar entre seis a nueve meses.

Lo más característico es esta producción de nieve

para mantener la raíz en unas condiciones

de temperatura y humedad

adecuadas para dar el cogollo.

Es muy importante porque la raíz fisiológicamente necesita

de este período para entrar latencia

y que luego pueda desarrollar el cogollo

con el potencial de reservas adecuado.

Es una etapa clave para tener

endivia fresca a lo largo de todo el año.

En esta zona lo que se hace es seleccionar

las raíces teniendo en cuenta dos aspectos.

Uno, que nos dé un cogollo interesante y de calidad.

Y en segundo lugar que sea compatible

con nuestro sistema de "roboló".

Son unas parrillas de aluminio que nos permiten

incrustar estas raíces que posan sobre una bandeja,

donde está el agua con nutrientes

y de ahí la raíz de endivia va absorbiendo lo necesario

para el crecimiento posterior del cogollo.

Una vez que las parrillas son plantadas

se introducen en las salas de cultivo,

donde se produce el desarrollo de la endivia

y va entrando el agua por la parte superior

y bajando en zigzag hasta la última bandeja.

Controlamos la temperatura del agua,

temperatura del aire, conductividad

y humedad del ambiente.

El proceso total del cultivo

es entre 21 y 28 días.

La sala está a oscuras porque con la luz

la endivia se pone verde

y se alteran los azúcares y cambia el sabor del mismo.

Otra referencia que también cultivamos es endivia roja.

Es exactamente igual que la endivia blanca,

la textura es un poquito diferente,

pero también tierna y crujiente.

Actualmente estamos en la fase de envasado.

Al día nosotros tenemos una capacidad productiva

de unos 40 000 kilos.

Y al año, aproximadamente, unos 8 millones de kilos.

La conservación de la endivia tiene que ser en un frigorífico,

porque es sensible a la luz y a la temperatura.

Las principales cualidades que tiene este producto son

que cuida mucho la tensión arterial

y es muy recomendable

para las personas preocupadas por su peso.

Se recomienda comerla tal cual, es decir, cruda.

Y se puede comer entera.

Lo que hemos notado es que las personas,

los consumidores se preocupan por la salud

y se está incrementando muy notablemente

el consumo en España de este producto.

(Música)

¿Y qué tienen en común la endivia

y otras verduras como la escarola y la chicoria roja?

El sabor amargo. Es un sabor muy especial, Beatriz.

Muy especial, Miriam.

Porque el sabor amargo se relaciona incluso con la supervivencia.

Hay sustancias tóxicas en la naturaleza

que tienen este sabor.

Pero no nos tenemos que poner drásticos

porque hay muchas sustancias amargas

que no solo no son tóxicas, sino que además pueden tener

ciertos beneficios, porque son antioxidantes

o cardioprotectores.

Por ejemplo, amargas son muchas verduras,

amargo es el café, amargo el chocolate.

Pero el chocolate de verdad, el puro.

El chocolate puro, el cacao

y el chocolate tal y como se consumía

en sus orígenes en América,

como una bebida a partir de las semillas, de los granos

fermentados del árbol del cacao.

Nada que ver con los chocolates azucarados y extraazucarados

que consumimos en la actualidad.

En este caso el sabor sí que nos da una pista,

porque ese amargor nos está diciendo

que tiene muchos flavonoides.

¿Por qué chocolate tendríamos que optar entonces?

Por el chocolate negro.

O lo que llamamos chocolate negro.

Porque tienes que saber

que no está legislada

la palabra negro, la categoría negro.

Qué va. Entonces,

podemos encontrarnos chocolates negros

que tienen un porcentaje de cacao bajísimo

y otros que tienen un buen porcentaje de cacao.

¿Qué tenemos que hacer? Escoger los más saludables.

¿En qué tenemos que fijarnos? Te voy a dar unas pautas.

Lo primero, que se llame chocolate, sin apellidos.

Lo segundo, la lista de ingredientes.

Que tenga un buen porcentaje de cacao

y que no tenga azúcar y que no tenga tampoco

esas grasas vegetales que sustituyen

o que camuflan la manteca de cacao.

Con un buen porcentaje de cacao por encima del 65 por ciento,

bien, pero si podemos llegar al 90,

o al 99 por ciento, por qué no, vamos a ser valientes,

muchísimo mejor.

Y en el chocolate, ese amargor del cacao puro,

¿es el que nos está informando

de que es un alimento amigo de nuestro corazón?

Cuidado con las exageraciones.

Es verdad que hay un flavonoide, el flavanol,

que se ha visto que puede tener cierto efecto

sobre la presión arterial, reduciéndola.

Pero, ojo, porque este efecto es muy pequeño,

muy a corto plazo y solo si consumimos

cacao puro o chocolate

con un altísimo porcentaje de cacao.

Por lo tanto,

teniendo otros alimentos que realmente

son cardiosaludables,

que no tienen estos peros,

como, por ejemplo, las frutas y las verduras,

pues realmente no podemos decir que el cacao,

o el chocolate, sean muy recomendables.

Pasamos ahora a otro sabor, el sabor picante

de la guindilla, de la cayena, de la pimienta, del pimentón,

que cuando pica, eso, pica un montón.

Pica mucho porque tiene capsaicina.

Le tenemos que echar la culpa a este compuesto.

Además la capsaicina

es curioso porque no es un sabor,

no produce el sabor picante, no estimula los receptores

gustativos de nuestra boca,

sino los receptores que están relacionados

con sensaciones como el dolor,

el tacto, la temperatura...

No es un sabor el picante,

es una sensación quimioestésica.

¿Los alimentos picantes nos pueden hacer daño al estómago?

Ese es uno de los mitos que hay, porque realmente se dice

que el peligro del picante

es que irrita las mucosas gástricas,

que produce úlceras...

Desde luego, lo que sabemos a día de hoy

es que no es el origen de las úlceras.

Pero en algunas personas sí que puede exacerbar los síntomas.

¿Mito o realidad? ¿El picante ayuda a adelgazar?

Mito. Otro de los mitos que hay en torno al picante.

Sí se ha visto que el picante eleva la temperatura corporal,

ayuda a la oxidación de las grasas,

pero esto es muy a corto plazo.

Cuando lo vemos en el largo plazo no nos ayuda

a mejorar nuestra composición corporal,

ni muchísimo menos.

Es otro de los mitos.

No hay ningún sabor ni ninguna sensación

quimioestésica, como el picante, que nos pueda ayudar a adelgazar.

Lo que tenemos que hacer es comer correctamente.

Estamos hablando de sabores y en "Saber vivir" apostamos

por el sabor natural de los alimentos,

tanto frescos como envasados,

si las conservas son de buena calidad.

Y si son legumbres, apostamos por el garbanzo.

(Música)

Estamos en el término de Colmenar de Oreja,

entre Colmenar y Chinchón. Es una zona buena de cultivo.

Esta es la semilla.

El garbanzo es tipo Pedro Sillano.

Un garbanzo pequeñito, muy suave, muy rústico, apenas tiene piel.

No necesita mucha agua. Dicen que es para nacer y cocer.

Os invito a la conservera y lo veis cómo lo elaboramos.

Una vez que recolectamos el garbanzo,

viene aquí a las instalaciones,

que tenemos una capacidad para 25 kilos de garbanzos al año.

Y se limpian y se seleccionan.

Se pesa la cantidad que necesitamos para la elaboración diaria

y se hace un escaldado

y otra selección para quitar los partidos

y los garbanzos negros.

Simultáneamente se va preparando el caldo.

En una marmita, se llena de agua

y se meten todas las verduras,

junto con los embutidos y la carne.

Y está cociendo durante al menos tres horas,

a fuego lento.

Los embutidos y la carne también necesitan

un choque de temperatura.

Con duchas de agua fría

para evitar igual la proliferación de microorganismos.

También conseguimos desgrasar y limpiar el embutido y la carne.

Una vez que ya tenemos todos los ingredientes preparados,

se llena en cada tarro.

Primero se añaden los garbanzos...

Luego vamos incorporando la patata,

el embutido y la carne.

Y, por último, el líquido de cobertura

o líquido de gobierno que ha estado

mientras tanto cociendo en la marmita

con las verduras.

Es un proceso muy manual.

Cada tarro es un cocido prácticamente

para que todo contenga las mismas cantidades

de ingredientes.

Son todos ecológicos cien por cien.

Y no usamos colorantes ni conservantes en la receta

que usamos del cocido es la receta de mi abuela en casa,

adaptada a más cantidades y metida en un tarrito.

Una vez que ya tenemos todos los ingrediente en el tarro,

se pone la autoclave para el trabajo de esterilizado.

Pues una vez esterilizado el cocido,

ya se ha quedado listo para abrir y comer.

Ya sabemos que la legumbres en conserva llevan agua y sal.

¿Recomiendas, Beatriz, lavar las legumbres

precisamente para quitar la sal?

¿Te refieres al líquido de cobertura

en el que vienen las legumbres?

Es simplemente el agua de cocción

y realmente tiene un contenido moderado en sal,

no hay ninguna necesidad de lavarlas.

Pues de sabores seguimos hablando.

Con la sal de protagonista

porque el sabor salado nos atrae tanto

como el sabor dulce, empezando por la sal de los embutidos.

La sal del chorizo, por ejemplo. Sí, desde luego nuestra boca

percibe esa sensación salada y es muy apetecible.

Y es normal nuestro cuerpo necesita

el sodio que contiene la sal.

La sal es un 40 por ciento de sodio y un 60 por ciento de cloro.

Es cloruro sódico.

Además, tradicionalmente

se ha valorado mucho por su capacidad para conservar

los alimentos, porque los deshidrata,

reduce la actividad de agua

y esto hace que no crezcan los microorganismos.

En definitiva, es un potenciador del sabor,

hace que comamos más, no solo en embutidos,

sino en todos los alimentos.

Posiblemente por eso tomamos tanta sal en España.

Los datos dicen que el consumo medio

en nuestro país supera los 10 gramos

por persona al día, cuando la OMS,

la Organización Mundial de la Salud,

nos pide no pasar de los 5 gramos al día de sal,

que vendría a ser esta cantidad que tengo en esta cuchara.

Exactamente. Es tal como dices.

Y, además, esa es la cantidad máxima.

Tenemos que tener en cuenta que en niños es menor.

Hay que ajustarla

según sus requerimientos energéticos.

Para la OMS la sal está relacionada

con el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles,

enfermedades vasculares, accidentes cerebrovasculares.

¿Qué tenemos que hacer entonces?

Lo primero,

reducir el consumo de sal esa que añadimos

directamente desde el salero, la sal visible.

Y lo segundo,

intentar reducir el consumo de sal invisible.

Es la sal que se añade a alimentos ultraprocesados,

que está presente en muchas salsas,

en alimentos ya precocinados.

Y que supone un grandísimo porcentaje

de la sal que consumimos.

Fíjate,

el 25 por ciento de la sal que consumimos,

es la sal que consumimos conscientemente,

la que añadimos con el salero.

Pero un 75 por ciento es la que no vemos,

la que viene ya en los alimentos,

fundamentalmente en los ultraprocesados.

Por eso es tan importante leer las etiquetas.

En la tabla de composición nutricional

vamos a encontrar la cantidad de sal

que lleva el alimento.

Habrá quien esté pensando: "Apenas echo sal a la comida,

ni compro productos salados.

Suelo comprar más productos dulces".

Sí, ¿verdad?

Y tenemos que saber dos cosas. Lo primero,

los alimentos de forma natural

contienen sodio, contienen sal.

Es lo que pasa con la leche, con el marisco, con el pescado.

Y lo segundo,

que un alimento sea dulce, que ya es negativo de por sí,

por la cantidad de azúcar que tiene,

no le libra de no llevar sal,

porque en muchos casos se usa la sal

en bollería, para las galletas.

Por lo tanto, tenemos que intentar evitar

esa sal, la sal oculta.

Muchísimas gracias. Hay que comer pensando en la salud

y no solo en el paladar.

Por eso Aitor Sánchez hoy tiene un objetivo:

buscar sabor,

mucho sabor, con las plantas aromáticas.

(Música)

Hoy, Aitor, no me has traído al mercado, sino a un vivero

a por hierbas aromáticas.

Claro que sí.

Las especias no están únicamente en esos botecitos que vemos.

Son platas que están vivas

y podemos tener en casa una macetita.

Estás hablando de especias.

¿Es lo mismo especias que hierbas aromáticas?

No, las hierbas aromáticas son un grupo pequeñito

dentro de la familia de las especias.

Aquí tenemos las clásicas.

El romero, también tenemos el tomillo.

Aparece la lavanda, pero no se come.

Esa para poner en el armario, algo de cosmética,

buen olor en casa.

Y, por último, el laurel.

¿Y estas en qué me recomiendas utilizarlas?

Estas para aromatizar guisos, sopas, caldos.

Da muy bien todo lo que es hervirlas,

le dan buen sabor a ese caldo.

Estas plantas, hierbas, Aitor, ¿qué nos aportan?

Principalmente tenemos la parte de sustancia beneficiosa.

Sobre todo, compuestos antioxidantes, bactericidas.

Se utilizaban para conservar algunos alimentos.

Y luego la otra vertiente culinaria

que nos permite no tener que recurrir tanto a la sal,

a la hora de cocinar los platos.

Mira,

no sabía que había dos tipos de perejil, liso y rizado.

¿Hay diferencia?

No tienen mucha nutricionalmente.

¿Sabes dónde hay diferencia con el perejil?

Si lo compras fresco o si lo compras seco,

en el bote, ahí sí que cambia bastante.

¿Y en qué cambia?

Mira, cuando las especias las compramos desecadas,

primero ha habido que calentarlas para desecarlas.

Han perdido parte de los aromas

y parte de las propiedades nutricionales.

Y luego está la cuestión de cómo las vamos a conservar.

Estas siempre vas a recurrir a ellas lo más frescas posibles.

Un perejil a un guiso, una albahaca a una ensalada,

te lo cambia todo.

Claro, cuando ya están desecadas,

no van a ser tan intensas en el paladar.

Te voy a enseñar una planta que a lo mejor cuesta reconocer.

Esta. ¿Cuál dirías que es?

A simple vista, ni idea.

Ahí pone que es manzanilla.

Correcto. Lo que pasa que le faltan

las florecitas, las bolitas amarillas,

que sabes que se utilizan mucho para infusiones.

Ahí vemos otro ejemplo de otro uso culinario.

Claro que sí.

Es una infusión que nos permite tener buenas digestiones

y ayudarnos un poco a variar otras que no son tan saludables.

Laila, muy buenas. Hola.

Oye, si yo quisiera tener un huertecito en mi casa,

en mi piso,

con alguna de estas macetas, ¿sería posible?

Sí, sí.

Al lado de una ventana, en un balcón.

En un pequeño porchecito.

Casi todas estas son de fácil cuidado.

Salvo la hierbabuena que es un poco más sensible.

Y como condimento que son, ¿caducan?

Mira, las especias no tienen fecha de caducidad.

Lo que tienen es fecha de consumo preferente.

Si se te echa a perder una de estas plantas,

lo que puedes es cortar las hojitas y congelarlas.

Anda. Eso queda bien

en la hierbabuena.

¿Sabes qué me gusta hacer con la menta?

Meterla dentro de los cubitos de hielo.

Te pones un agua con gas o un refresco diferente

y cómo cambia con esa hojita de menta.

La menta da mucho juego en cocina,

tanto con dulce como con salado. Claro.

Imagínate un postre que lleve chocolate, frutos rojos y menta.

Queda ahí muy bien.

Si le quieres dar un toque diferente

a un canapé o una ensalada.

Los alimentos son fundamentales

en "Saber vivir", porque sin alimento

el organismo no funciona,

se para, como el coche que se queda sin gasolina, vamos.

¿Y en qué alimentos está la gasolina de nuestros alimentos,

doctor Gonzalo Guerra? Buenos días.

Buenos días, Miriam.

La gasolina principal de nuestro organismo

son, precisamente, los hidratos de carbono.

Están formados por hidrógeno y carbono.

Sería el combustible.

Igual que en la gasolinera hay varios tipos de combustible,

en el alimento también.

Los hidratos tienen que ser una parte muy importante.

Para que te hagas idea, casi el 50 por ciento

de las calorías que ingerimos a diario

deberían provenir de hidratos de carbono.

Me sorprende, porque entonces,

¿cómo me explicas esa moda de reducir hidratos de carbono

para perder peso y aumentar masa muscular?

Bueno, eso es una moda que es una media verdad.

Porque los hidratos de carbono

no van a hacer per se que perdamos peso.

De hecho, para que te hagas idea,

el poder calórico de los hidratos

es el mismo que el de las proteínas, más o menos

cuatro kilocalorías por gramo.

De manera que esa fama que tienen los hidratos de carbono

de no permitirnos perder peso, no es real.

Para perder peso hay que gastar más que lo que consumimos.

Punto.

¿Dónde está esa media verdad a la que te referías?

Algo de verdad hay en que los hidratos de carbono,

si no los consumimos al consumirlos,

se pueden acumular en forma de grasa.

Y eso les da esa fama inmerecida que tienen.

Pero dentro de esos hidratos de carbono

que vamos a utilizar como fuente de energía,

tenemos dos tipos, los que son muy rápidos,

que sería como cuando enciendes un fuego

y prendes un papel,

que arde deprisa, mucha energía, pero poquito tiempo.

Y luego tenemos los hidratos de carbono lentos,

que serían como el leño, que está ardiendo mucho rato

y nos produce energía durante un período de tiempo mayor.

Esos son ideales para mantener una dieta sana.

Aquí los tenemos de hecho representados

en dos grupos de alimentos. En el grupo de los rápidos:

los zumos, azúcar o galletas.

En el grupo de los lentos:

frutas, hortalizas, como el tomate, patata, pan integral o legumbres.

Exacto.

¿Por qué llamamos a unos rápidos y a otros lentos?

En el grupo de los rápidos

las moléculas de azúcar son muy sencillas.

Serían como esta pieza.

Un disacárido. Tiene dos moléculas.

Por ejemplo, la sacarosa

está compuesta de fructosa y de glucosa.

El organismo le es muy fácil separarlas.

Por lo tanto, le es fácil utilizar esos azúcares.

De ahí que les llamemos de utilización rápida.

Dan energía muy deprisa.

¿Y qué pasa si consumimos los hidratos de carbono

de absorción lenta?

Pues todo este grupo

es exactamente lo contrario.

Son moléculas muy complejas.

Son los polisacáridos.

Tienen más de dos, tres, incluso diez moléculas distintas.

Luego al organismo le cuesta mucho desmontarlas.

Las va desmontando poquito a poco

y va utilizando la energía también poco a poco.

Por otro lado, como le cuesta más trabajo utilizarlas,

pues nos pueden resultar muy beneficiosas en las dietas

porque nos sacian un poco más.

Tardamos más tiempo en necesitar más energía.

Conclusión: tenemos que consumir hidratos de carbono

e incluso pedir perdón a la patata y a la legumbre,

que mira que han pasado años y tiene fama de engordar.

Pues fíjate que una mala fama completamente inmerecida.

Si lo piensas, en tiempos de nuestros abuelos

se consumía mucha patata, mucha legumbre

y no había los problemas de obesidad que hay hoy en día.

La patata es en un 75 por ciento almidón.

Si la consumimos cocida o al horno,

es decir, si no la freímos,

va a ser una fuente de hidratos de absorción lenta fantástica.

Y, además, con un gran poder saciante.

Lo que la hace ideal para cualquier tipo de dieta.

Nos ha quedad muy claro.

Muchísimas gracias, doctor.

Enseguida volveremos con los hidratos de carbono

en forma de pasta,

porque Marta nos cocina macarrones y lasaña

en versión cien por cien "Saber vivir".

Y de postre una tarta de manzana más ligera y saludable, eso sí.

Porque la fruta no puede faltar en ninguna dieta.

¿Qué pasa con las llamadas dietas disociadas,

esas que prometen adelgazar

si separas los grupos de alimentos en el plato?

¿Tiene fundamento científico?

Mirad lo que dice esta gran experta en nutrición,

Elisa Escorihuela.

Si te has planteado hacer una dieta últimamente,

seguro que te han propuesto eliminar los carbohidratos.

Pero ¿es del todo correcto?

He de decirte que los carbohidratos

son muy saludables.

De hecho, deberías integrarlos en tu alimentación

porque son nuestra principal fuente de energía.

Eso sí,

debemos ser conscientes de tomar las cantidades correctas

y que siempre, siempre, siempre

sean integrarles.

Y esto nos lleva a hablar de las famosas dietas disociadas

en las cuales se propone el consumo de los alimentos

por separado, según su principal macronutriente.

Es decir, que nunca se deben consumir hidratos de carbono

junto con proteínas, porque en este caso

cogeríamos peso.

Decirte que estas dietas no tienen ningún fundamento científico.

Tu plato tiene que ser una proporción adecuada

de cada uno de los macronutrientes.

Y que cuanto más color tenga, mucho mejor.

Qué importante es tener una buena alimentación

en estos tiempos de coronavirus, doctor Fabiani,

para estar fuertes y no contagiarnos.

Sí, tener una buena alimentación es un formidable

consejo en estos tiempos, pero no nos vengamos arriba

y pensemos que por esa alimentación ya somos inmunes al virus.

Tenemos que mantener las medidas. Ojo,

incluso cuando estamos con personas que se encuentran bien.

Porque también las personas que no tienen síntomas

pueden contagiarnos la enfermedad.

Lo cierto es que 11 meses después de que todo empezara en España,

sigue habiendo miles de personas

que son contagiadas y que contagian.

Y yo soy la primera que no tengo claro

cuándo dejas de ser contagioso

y cuándo hay que hacer el test,

incluso qué tipo de test en cada caso.

Cuántas preguntas. Vamos a intentar aclararlas

de la manera más sencilla posible.

A ver, primero, contagiado

significa presencia del virus en el organismo.

Bien sea el virus activo, el virus vivo

o ya el virus muerto en fases posteriores.

Estando contagiado hay una primera fase,

en la que puede haber o no síntomas,

y una segunda fase ya de recuperación.

¿Cuándo empieza todo?

Pues con el contagio, el día que te lo han pegado,

que has estado con la persona que te ha contagiado.

A raíz de ese día viene un período de incubación.

Es el tiempo que tardan en aparecer los síntomas.

Ese período de incubación

es de tres a seis días aproximadamente.

Bueno, la mayor carga viral, la mayor cantidad de virus

en el organismo suele estar en torno

al primer día de inicio de síntomas.

Y la carga es alta desde dos días antes

que empiecen los síntomas hasta una semana después.

A partir de ahí la carga viral va bajando,

bajando, bajando hasta desaparecer por completo

a partir de los 20 o 30 días.

Y estando contagiado, ¿cuándo dejas de ser contagioso?

La contagiosidad se relaciona directamente con esta carga viral.

La mayor contagiosidad decíamos,

desde dos días antes que empiecen los síntomas

hasta una semana después, siete días después.

De cualquier forma y por cuestión de extremar

seguridad y precauciones,

las personas que dan positivo deben hacer un aislamiento,

no siete días desde que empezaron los síntomas,

sino hasta diez días.

Lo prolongamos tres días más.

Después de esos diez días,

levantamos el aislamiento,

siempre y cuando asumiendo

que los tres últimos días han estado ya libres de síntomas,

señal de que la carga viral es baja y, por tanto, no se es contagioso.

En las personas que no han tenido síntomas en ningún momento,

porque han pasado la infección de manera asintomática,

esos diez días de aislamiento se cuentan

desde que el test dio positivo.

Entonces, si has tenido coronavirus y han pasado esos diez días,

ya no contagias a otras personas.

Efectivamente. A partir de los diez días,

ya no se es contagioso. Insisto,

siempre y cuando los tres últimos días de esos diez

estemos asintomáticos.

Aquí sí es importante señalar

que cuando decimos asintomáticos,

no incluimos determinados síntomas que sí pueden durar más tiempo.

Y que no significa que se siga siendo contagioso,

sino que podemos estar en fase de recuperación.

Por ejemplo, la pérdida de olfato o de gusto,

cierto cansancio o dolor de cabeza,

puede prolongarse incluso varias semanas

y no significa que todavía contagiemos,

nos estamos recuperando.

Me queda claro. ¿Y qué pasa

si has tenido contacto con una persona infectada,

si eres lo que llamáis los médicos contacto estrecho de un positivo?

Pues sacamos la señal de peligro

porque existe riesgo de contagio.

Y recordemos que existe riesgo si tenemos contacto

con esa persona

desde dos días antes que comenzaron sus síntomas.

En este caso, siendo contacto estrecho

tenemos que hacer diez días de cuarentena

desde el último día

que tuvimos contacto con esta persona.

Y esa cuarentena debe mantenerse aunque yo esté sin síntomas,

aunque me encuentre perfectamente.

Y debe mantenerse incluso aunque cuando me hagan el test,

que me lo harán en esa cuarentena, el test dé negativo.

Tengo que continuar con la cuarentena

hasta completar los diez días.

Has hablado del test. Pero ¿qué tes se necesita

para saber si estás infectado

y si tienes mucha o poca carga viral?

Con eso de los test también nos hacemos un lío.

Tenemos que tener claro que cuando tenemos síntomas

el test que nos tenemos que hacer

es uno de los de la muestra por la nariz,

Miriam, para que nos entendamos,

y es válida tanto la PCR como el test de antígenos.

Es verdad que los primeros días de síntomas

solemos utilizar el test de antígenos,

que es fiable y de resultado rápido.

A partir de los cinco días solemos preferir utilizar la PCR.

Respecto a la PCR es importante que recordemos,

puede seguir dando positiva aunque la carga viral sea baja

y no seamos contagiosos.

La PCR puede seguir siendo positiva

incluso 20, 30 o a veces 40 días.

Y, por lo tanto, no indica contagiosidad.

Ojalá pronto estemos vacunados y se acabe el problema,

que ya sé que falta tiempo y tendremos que esperar.

Cuidado, que alguno oye la palabra esperar

y ya se imagina en el sofá comiendo palomitas.

Podemos esperar de manera activa,

alimentándonos bien y, por supuesto,

haciendo ejercicio físico, entrando en calor,

que todavía queda mucho tiempo de invierno.

Pues a mover el cuerpo vamos

y con un entrenador de lujo en las redes sociales,

Joel Torres. Y mirad lo que nos propone:

cambia tu cuerpo para mejorar tu vida.

Muy buenas, soy Joel Torres,

autor de "Cambia tu cuerpo, mejora tu vida".

Y hoy os vengo a dar unos consejos a nivel de entrenamiento

y alimentación para mejorar la salud,

perder grasa corporal

y sentirnos mejor con nosotros mismos.

Vamos con el entrenamiento.

Al contrario de lo que se suele pensar,

el entrenamiento de fuerza debe ser la prioridad.

Ahora vamos con el primer ejercicio que es la sentadilla

y fortalece tanto cuádriceps como glúteos.

¿Para realizarla? Muy sencillo.

Colocamos los pies a la altura de las caderas

y bajamos con espalda recta.

Vamos con el siguiente ejercicio.

Este ejercicio fortalece la parte de glúteos,

sobre todo, de forma muy específica

y los isquiosurales.

Este es en el suelo y se trata

de realizar extensiones de cadera.

Ahí, aguantamos fuerte, apretamos glúteos y abajo.

Si nos parece muy sencillo...

Pierna arriba, apretamos glúteo...

y bajamos.

El tercer ejercicio para fortalecer

esta parte anterior del tren superior.

Pectorales, hombros y tríceps, sobre todo.

En el suelo, nos ponemos de rodillas.

Ponemos las manos que estén a la altura del hombro.

Y bajamos lentamente.

También lo podemos hacer aquí, en la pared,

o en algún mueble que tengamos por casa.

Siguiente ejercicio para trabajar la parte posterior,

toda la espalda en general, el remo.

Lo podemos realizar con unas bandas elásticas.

Pisando aquí la banda.

Pies a la altura de las caderas y tiramos.

Importante encoger aquí las escápulas.

Si no tenemos bandas elásticas,

pues un intercambio que podemos realizar

es, por ejemplo, con una garrafa o un par de botellas.

Aquí, misma posición.

Y tiramos.

Y ahora que hemos trabajado ya toda la musculatura,

nos falta el centro, el core, el abdomen,

para prevenir todo tipo de lesiones lumbares.

Vamos al suelo, colocamos codos.

Y aguantamos ahí entre 20, 40 segunditos.

Eso sí, es mejor que este entrenamiento

venga acompañado de una buena alimentación.

Ahora toca seguir buenos hábitos,

como una buena hidratación, consumir vegetales,

frutas, alimentos ricos en proteínas

para nutrirnos, reducir el estrés, estar tranquilos

y respetar nuestro descanso.

Ahora os toca a vosotros

seguir estos hábitos y cambiar vuestro cuerpo

y vuestra salud.

Hagamos ejercicio, pero ejercicio seguro.

No vaya ser que tengamos una lesión

y ahora no estamos para lesionarnos,

en pleno invierno y con el coronavirus.

Cuidado que alguno no lesionarse es la excusa perfecta

para no hacer ejercicio.

Lo que tenemos es que hacerlo con precaución para evitarlo.

En este sentido, lo más importante es hacerlo de manera progresiva.

No podemos pasar de no hacer ejercicio

y pasar todo el día tirados

en el sofá o en la cama, a querer correr mañana cuatro horas.

Si a eso le unimos el calentar al principio,

el estirar al terminar el ejercicio y usar un calzado adecuado,

tenemos más que suficiente

para hacer ejercicio de la forma más segura posible.

Lo malo es que muchas veces

nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena,

cuando aparece la contractura. En ese caso, ¿qué es mejor, doctor,

ponerse calor o ponerse frío?

La verdad es que tanto el calor como el frío

tienen un efecto analgésico.

Actúan distrayendo en cierta medida

las terminaciones nerviosas y producen un alivio inmediato.

Aunque es verdad que en invierno suele apetecernos

ponernos más un poco de calor

y en verano ponernos un poco de frío.

El calor, además, tiene un poder vasodilatador.

Y se suele recomendar

para los dolores articulares de tipo crónico.

Y el frío entonces, ¿cuándo va bien?

De nuevo, como hemos dicho, tiene un poder analgésico,

así que en cualquier tipo de dolor nos puede aliviar.

Pero por su poder vasoconstrictor y antiinflamatorio

se suele recomendar en los traumatismos

y en las lesiones agudas

para frenar un poco la primera inflamación.

Pero recordemos, tanto frío como calor

por su efecto analgésico son una excelente fórmula

de disminuir la toma de medicación.

Muchísimas gracias, doctor Fabiani. Y quien sabe un montón

de calor y de frío

es nuestra mujer del tiempo, Mar Gómez,

que acaba de publicar

este libro: "En qué se parecen las gotas de lluvia

al pan de hamburguesa",

lleno de curiosa información para entender

por qué llueve, cómo se forman las nubes

o si es verdad que el viento nos puede trastornar.

Porque estamos en febrero, el loco mes de febrero,

por su fama de cambiante y ventolero.

(Música)

"En febrero el loco ningún día se parece a otro".

Febrero es un mes de alta variabilidad atmosférica

y así lo refleja el refranero popular.

Los datos también lo confirman

y es que la temperatura más baja medida

en un mes de febrero se alcanzó en 1986,

con 20 grados bajo cero

en Molina de Aragón, mientras que la más alta

se registró en el año 2010 con más de 34 grados en Melilla.

Pero el viento es también un factor muy destacado

en este mes. De hecho es el mes más ventoso

de los tres que conforman el invierno.

Y para hablar de este fenómeno meteorológico que mejor que estar

en este parque eólico, el de Pucheruelo,

donde vamos a descubrir muchas cosas más

sobre este factor atmosférico.

Hola, Andrés, ¿qué tal? -Hola, Mar.

¿A qué altitud estamos en este parque eólico?

Estamos, más o menos, a unos 1500 metros.

¿Y qué velocidad del viento necesitamos

para que se pongan en marcha estas aspas?

Aproximadamente, a partir de 14 kilómetros por hora

las máquinas empezarían a producir.

Como sabrás, el viento decimos que es el aire en movimiento

y se produce para compensar un desequilibrio de presión

entre dos regiones generado por una diferencia de temperatura.

¿Cuál es la racha de viento más fuerte

registrada en este parque?

Yo recuerdo que una vez llegamos a registrar

unos 185 kilómetros por hora.

El viento es uno de los fenómenos más peligrosos que existen.

Es capaz de arrancar árboles de raíz

o incluso puede hacernos salir volando.

Con rachas de 75 kilómetros por hora

no es prácticamente imposible caminar.

Entre 100 y 120

podemos ser derribados por el viento.

Y a más de 120 kilómetros por hora

podemos salir despedidos por su fuerza.

Andrés, con estas rachas de viento

podemos ser arrastrados, pero ¿qué otros riesgos atmosféricos

nos podemos encontrar en un parque como este?

Uno de los riesgos menos conocidos de los parques eólicos

es caída de bloque de hielo.

Cuando tenemos bajas temperaturas,

se puede provocar que adhiera hielo en las palas

y esto puede ocasionar caídas.

Indudablemente el viento tiene un efecto en nuestra salud.

Andrés, tú que estás aquí todos los días,

¿cómo te sientes? ¿Qué provoca el viento en tu salud?

Cuando tenemos una temperatura baja,

el viento hace que tengamos una sensación

térmica muchísimo más baja.

Y eso hace que te vayas a casa bastante frío.

No es para menos, porque la sensación térmica, por ejemplo,

puede descender mucho la temperatura.

Cero grados y 50 kilómetros por hora

podemos experimentar temperaturas de menos ocho grados centígrados.

Pero, bueno, para todo esto la mejor solución,

desde luego, es ponernos a resguardo.

Así que, vamos juntos.

Y si hace frío en la calle, siempre tenemos la cocina

para pegarnos al fuego, que es el lugar más calentito.

Calentito, calentito. Pero, ojo, sin derrochar.

Ya hemos superado la cuesta de enero

y toca ahora superar la cuesta de febrero

Si gestionamos bien la energía en la cocina podemos ahorrar.

Danos algunos tics.

Fíjate.

Vamos a preferir cocinar en olla exprés

frente a la tradicional.

Podemos ahorrar hasta un 50 por ciento de energía,

porque tardamos la mitad de tiempo.

Pero oye, Miri, si te apetece olla tradicional,

al menos vamos a poner la tapadera.

Ahorramos un 30 por ciento de energía.

Y si ahora yo quiero calentar este plato de pasta,

esta lasaña, vamos a elegir el microondas

en vez del fuego o el horno.

De esta forma ahorramos un 70 por ciento de energía.

Pero oye,

que si te encanta el horno, no pasa nada,

vamos a aprovechar la energía cuando cocinemos un plato

para cocinar más.

¿Sabes lo que te ahorras así como se dice coloquialmente?

Mucha pasta.

Una pasta.

¿Pues sabes qué? Podemos ahorrarla, precisamente, comprando pasta.

Esta es la típica, un platito de pasta de espirales de colores

con su salsa de tomate...

Parece que apetece. Sí.

Eso es lo que pensamos todos cuando queremos un plato de pasta

sin complicarnos la vida.

Una pasta blanca refinada,

porque es una línea refinada

con una salsa de tomate industrial que tiene

un montón de sal, un montón de azúcar

para corregir la acidez

y muchos aditivos porque esta salsas de nuevo

nos duran en la nevera toda una vida.

Entonces, vamos a intentar hacerla de forma saludable

sin caer en el engaño que tenemos muchos

cuando vemos estas espirales de colores.

Porque pensamos que estamos comiendo

pasta saludable de verduras,

cuando vemos espirales y macarrones verdes.

No es así. Fíjate.

Los macarrones que ves más rojos. Sí.

Son aquellos a los que se les ha incorporado

tomate deshidratado o pasta concentrada de tomate.

Y los que ves más verdes, ¿qué crees que tienen?

No sé, algún tipo de verdura, espinaca...

Exacto.

Tienen espinaca deshidratada, pero solo en un dos por ciento.

Eso y nada es lo mismo.

Lo que vamos a hacer si queremos comer pasta de forma saludable,

es mezclarla con espinacas,

con tomatitos frescos

o incluso podemos comerla de forma sana

en forma de plato único.

Vamos a ver ese plato único de pasta que tú nos ofreces.

Seguramente vamos a poder ponerle

el semáforo verde como dice Fabiani.

Fíjate, tenemos por aquí una lasaña

cien por cien integral, las láminas son integrales.

Y encima el relleno... No te lo digo, lo vas a adivinar.

¿De qué crees que está rellena?

Desde aquí veo la típica boloñesa de carne picada.

Pues fíjate que es, espero que en casa lo veáis,

son lentejas. Hemos hecho una boloñesa

con lentejas. Fíjate,

para hacer unas láminas de lasaña cien por cien integrales

tenemos que echarle tiempo, que a mí me encanta.

Tomad nota.

Por cada 100 gramos de harina integral una yema de huevo

y cucharada sopera de aceite de oliva.

Así tenemos nuestras láminas de lasaña integrales,

pero si no, si queremos comprarlas ya,

vamos a meter fibra en el relleno con unas lentejas.

Encima nos aportan proteína de origen vegetal

y la completamos con el cereal

de las láminas de lasaña, con el trigo.

Perfecto. Ya tenemos una opción más saludable para comer pasta.

Y si queréis una más,

seguro que queréis este plato típico mallorquín

lleno, lleno de color y lleno también de sabor,

el tumbet.

(Música)

Estiven, pimiento verde, calabacín,

berenjena, patata...

¿Estos ingredientes qué componen?

Pues fíjate, componen una maravillosa receta de tumbet,

que es una receta mallorquina que nos representa muchísimo,

sobre todo, en temporada y en verdura de calidad...

y poder hacer un platazo.

¿Con qué empezamos?

Pues lo primero para mí es empezar con el sofrito.

Al final no es más que una cebolla tierna.

Además, ya debe llegar con mascarilla.

Es una maravilla. Me encanta.

Tiene un saborazo.

Y como puedes ver, tenemos laurel,

mejorana, "moraduix".

¿Qué es eso?

Pues es una especie de orégano.

Añadimos el pimiento rojo.

¿Sabes lo que es pochar? -Claro.

Necesita su tiempo, como las personas.

Me encanta.

Añadimos las hierbas mallorquinas.

Fíjate, un chorrito y...

le damos el fogonazo.

Vamos a esperar que se apague el fueguito.

Querrá decir que hemos reducido el alcohol, no sabrá a alcohol

y le vamos a añadir una copita de vino blanco.

Muy sencillo, muy simple,

pero con un bajo contenido calórico, muchas vitaminas, muchos minerales.

Poder antioxidante. Es una maravilla. Y encima

barata, económica. Eso ya me parece, vamos...

un lujo.

Vamos a ir a las verduras

y las vamos a... En el caso del calabacín

y la berenjena las vamos a laminar.

Un dedito de grosor.

Tenemos dos opciones. Depende de la familia

las hacen de una manera u otra.

O las freímos con ajos machacados

o las hacemos en el horno.

En este caso, "Saber vivir"... -Opción saludable.

Debe quedar confitada, blandita, muy tierna.

Lo que haremos es montar por capas, así que...

Empezamos con la patata. -Como si fuera lasaña.

Efectivamente.

Vamos a por el calabacín.

Y tomate. Capa, tomate. Capa, tomate. ¿Sí?

(Música)

Para mí es algo que no debe faltar en un tumbet,

ajos fritos o asados, en este caso.

Y la familia mallorquina lo cubre con salsa de tomate.

Perfecto. Cascamos un huevo

como si fuésemos a cascar un huevo.

Le damos un golpecito fuerte y mirad qué

maravilla que hay aquí encima.

-Por favor... -Espectacular.

Y, por último, unas chuches de tomatito cherry.

Fíjate.

Qué bueno. -Son como pipas.

Nos queda lo más importante que es probarlo.

Por favor. Mira qué maravilla.

Mallorca en una cucharada.

Todos los días hay que comer verdura

y todos los días fruta.

De hecho, una manzana al día comida...

Y alejas al médico de tu vida.

Me encanta este dicho porque es verdad. Y si podemos comer dos,

mejor que mejor, porque fíjate,

una a media mañana, al natural, a bocados.

Y si después por la tarde queremos tomar otra manzana

y nos gusta la repostería,

te propongo hacer esta tarta Tatin.

"Tarte Tatin", que se pronuncia así.

¿Cómo la hacemos?

Ves que hemos hecho la tarta al revés, ¿verdad, Miri?

Es verdad.

Está la manzana arriba... Exacto, en eso se basa.

En nuestro molde ponemos de base nuestra manzana,

lo ideal es que sea reineta.

Es un poco más dulce y vamos a aprovechar

el dulzor natural de la manzana.

Y encima la cubrimos con masa quebrada integral.

Esa es la gran diferencia con la tarta Tatin normal.

Y ojo,

verás que no tenemos el característico caramelo

que tiene esta tarta,

pero no pasa nada, porque se hace con mucha azúcar

y muchas veces con mantequilla.

¿Qué hemos hecho nosotros?

Untar la base del molde con sirope de agave.

También es un tipo de azúcar,

que vienen de hecho de un árbol

que viene de una plata como el agave,

es la savia, y tiene el doble de poder endulzante que el azúcar.

Por lo tanto, podemos usar la mitad.

Y tenemos esta tarta tan rica.

¿Sabes qué pensaba yo mientras explicabas la receta?

De aquí a unos años, unos cuantos años,

tus recetas ya no nos van a parecer tan modernas,

sino que serán la receta de la abuela.

Y las seguiremos como las de nuestras abuelas.

Me hace muchísima ilusión, que digas esto.

Porque la cocina de hoy es la cocina de ayer,

fruto de nuestras abuelas, madres, que hacían con su cariño

y su experiencia

¿Te imaginas a ti misma con 60 años más?

Piénsalo un poco.

¿No? No, hombre, no.

Yo sí te imagino. ¿Vosotros os imagináis

a Marta con 60 años más?

Igual no nos hace falta

porque he descubierto una aplicación que me encanta.

Coge la manzana como si te la comieras.

Rápida que me la como.

Con 60 años vamos a ser así. ¿Cómo?

Pero bueno... Parezco a mi abuela Trini, fíjate.

No me digas. Qué guapa tu abuela Trini.

Yo no, pero mi abuela Trini era guapísima.

Hay que tomarse la vida con humor,

porque lo importante es que pasen los años con salud.

Da igual la edad. Que estemos sanos,

con 50, con 60, con 70.

Claro que sí. Mira qué bien lleva esos 50 años

esta actriz tan conocida que se llama Beatriz Rico.

Ya quisieran muchas jovencitas tener la vitalidad que derrocha

esta mujer, por eso es gente sana.

Hola, soy Beatriz Rico.

Me han preguntado si llevo una vida saludable.

Yo digo: "Creo que sí, sí". ¿Os cuento cositas? Vamos.

Mis inicios en televisión fueron un susto grande para mí.

Fue en "El precio justo".

Yo dejé mi Asturias natal con 18 o 19 años.

Por aquel entonces "El precio justo"

lo veía toda España y ¡a jugar!

El secreto para plantar cara al tiempo

es nunca tirar la toalla.

Saber levantarte, caerte, levantarte...

Yo es que ahora con mi edad tengo 50.

Lo digo así, tranquilamente.

Me siento muy bien. ¿No dicen que los 40 son los nuevos 30?

Yo estoy a la espera de que los 50 sean los nuevos 20.

Lo vamos a conseguir.

Tomo una dieta variada. Tomo mucha pasta, tomo mucho arroz.

Frutos secos y el aguacate, que me encanta,

y para hacer deporte viene muy bien.

Reconozco que soy muy dulzona.

No me pongas una tableta de chocolate porque vuela.

Entonces intento no tener en casa muchas tentaciones,

pero de vez en cuando digo: "Anchas Castilla".

Si no la vida es muy triste.

Desde que cuido mi alimentación, miro lo que tomo,

me noto con mejor humor, con más energía,

con más ganas de hacer deporte y hacer cosas.

Si leyéramos más, creo que seríamos más felices.

A mí la lectura me ha ayudado en mis peores momentos.

Leer no solo es cultura, es viajar, es abrir los ojos.

Aquí tengo "De miss a más si pasar por Albacete".

Os podéis imaginar que no es un drama, ¿no?

Un día, bajé como siempre

a tomar el desayuno y como siempre

mi marido me había dejado una libreta y un boli.

Yo escribo a boli.

De repente fue como si me poseyera algo.

A mí me gusta mucho hacer reír a la gente.

Pero también tiene mensaje, ojo.

(CANTA EN INGLÉS)

El rock era una cuenta pendiente,

una espina que tenía clavada.

Os aseguro que estar en un escenario

de cantando esos temas míticos de ACDC, de Led Zeppelin

es una liberación de adrenalina...

Ver ahí abajo a la gente con los cuernos cantando contigo...

y coreando....

Yo al gimnasio si puedo vengo todos los días.

Aunque también está bien a veces que el músculo descansen.

Se generan esas endorfinas maravillosas

que nos hacen estar de buen humor.

Hacia la cadera. En vez de hacia el pecho, hacia la cadera.

Eso es. Apretamos un poquito.

Y ya subimos. Perfecto.

El cuerpo te cambia. Ahora mismo tengo un cuerpo

que os aseguro que con 20, 25 años que salía,

comía lo que me daba la gana, bebía lo que me daba la gana

y deporte cero,

pues no lo tengo y tengo el doble de edad.

A mí me sienta muy bien para esto,

también para estoy y también para autoestima.

Vencer la pereza os diré que solamente es

ese primer momento de...

"uf, me quedo en el sofá o voy,

porque en cuanto lo vences y vienes dices:

"Estoy no hay quien lo pare. Quiero más, quiero volver".

Mira que hay gente con miedo a envejecer, a hacerse mayor.

Y yo creo, Teresa, que eso es como tener miedo a la vida.

Porque envejecer es vivir y vivir es envejecer.

No solo eso, Miriam, es un sinsentido.

Porque tenemos miedo a algo que va a suceder.

Lo normal es que sea la incertidumbre

lo que no controlamos

y no cocemos quien despierta nuestros miedos.

Los niños y las niñas no suelen ser muy miedosos

salvo con aquello que no conocen.

Por ejemplo, tienen miedo a la oscuridad.

¿Tú sabes por qué?

Pues imagino que por los peligros que nos rodean

o por lo que nos podría pasar. Claro.

"Podría pasar". Utilizas un verbo potencial, un condicional.

Pero no está pasando, no está en la realidad.

Es una construcción de nuestra imaginación.

Recreamos algo y sentimos miedo por eso.

Es una reacción natural el miedo.

Es una emoción que marca límites,

que nos indica que hay algo,

nos alerta de un posible peligro.

Me gusta pensar que de la misma manera

que hay una infección en nuestro cuerpo,

se dispara nuestra fiebre,

en nuestro cerebro hay una especie de glándula centinela

que está en el lóbulo temporal, justo detrás de la oreja.

Aquí. Se llama amígdala.

Se activa cuando observa una situación de peligro.

Imagínate ahora con la pandemia,

con el coronavirus,

cómo andarán las amígdalas de tantísimas personas

superactivadas porque es un enemigo silencioso,

no lo vemos, está ahí actuando en la oscuridad.

Tú sabes muy bien lo que es vivir con miedo al coronavirus

porque has pasado la enfermedad.

Y te va a sorprender lo que te voy a confesar.

Es que yo me siento una afortunada, Miriam.

¿Por qué?

Afortunada porque, primero, he tenido síntomas leves,

y eso no todo el mundo lo puede decir

congestión nasal, una especie de catarro.

Segundo, porque no he contagiado a nadie

de mi entorno y eso para mí era esencial.

Y en tercer lugar,

porque me ha permitido trabajar mi propio miedo.

Trabajarlo, enfrentarme a él

y, por tanto, vivir sin miedo.

Sin miedo al coronavirus y a la propia vida.

Pues ojalá todos pudieran decir lo mismo

porque el coronavirus sigue haciendo mucho daño.

Y cuanto más cerca lo tenemos,

más miedo sentimos, más oscuro lo vemos todo

y ¿tú cómo recomiendas, Teresa, salir de esa oscuridad?

Yo te diría lo que cuentan los expertos,

porque a mí me ha servido mucho.

Ellos dicen que cuando el miedo aparece

en una situación como esta, lo primero que hay que hacer

es observar dicho miedo porque habla de nosotros.

Nos da información de cómo nos sentimos

y cómo gestionamos lo que estamos viviendo.

En segundo lugar,

hay que hacer una gestión de esas emociones,

hay que controlar ese miedo.

Funciona muy bien alinear cuerpo y mente.

La meditación, la respiración.

Tratar de aplacar nuestra cabeza,

que también, de alguna manera, se aplaca nuestro cuerpo y se sana.

Y en tercer lugar, ya que el miedo

reduce nuestra visión de la realidad

y que solo se quedan los pensamientos más negativos,

hay que quitar esos pensamientos negativos de nuestra cabeza.

La nula visión exterior cuando tenemos poca luz alrededor

no nos deja ver y, por tanto, qué hacemos,

encendemos velas, una linterna, ¿no?

¿Cómo podemos entonces iluminar nuestra visión interior?

Ay, no sé, ilumíname tú, Teresa.

Voy a proponerte, Miriam, tres luces.

La luz de la razón,

la luz de la prudencia

y la de la confianza.

Mira.

La luz de la razón

porque tenemos que eliminar de nuestra cabeza

todos esos pensamientos irracionales, que no existen,

que no son reales, que es que están en la imaginación.

La luz de la prudencia

porque debemos seguir alerta todavía,

el enemigo está ahí, tenemos que seguir manteniendo

todas las medidas de seguridad que recomiendan los médicos.

Y la luz de la confianza

porque yo tengo esperanza.

Porque sé que la luz está, como nos dice la ciencia,

al final del túnel.

Ya queda un día menos.

Muchísimas gracias, Teresa, por iluminarnos.

Llenemos de luz nuestra vida y cuidémonos muchos

que aún queda mucho invierno y mucha pandemia por delante.

Y, como nos ha dicho Teresa, vivamos sin miedo incluso

en el lugar más oscuro de la tierra, porque...

al interior de una cueva en el corazón de Álava.

Veréis qué descubrimiento.

Así que feliz domingo y feliz semana.

Nos hemos venido al País Vasco a hacer espeleología.

Nuestro guía nos espera

para adentrarnos en una cueva que creo que va a ser espectacular.

Hola, Cristian. -Hola, muy buenos días.

¿Dónde estamos?

Estamos en la entrada del Parque Natural del Gorbea.

Yo ya me he preparado

porque tengo que ir a visitar esa cueva de...

Espérate que lo diga... Mairuelegorreta.

Perfecto.

(Música)

Oye, qué maravilla. Llevamos un ratito de paseo... fácil.

Es una actividad apta para cualquier tipo de persona.

¿Incluso hay gente que viene con algún miedo?

Sí. Normalmente,

utilizamos este tipo de actividades

para superar algún tipo de trauma.

O vértigos o claustrofobia.

Cada época tiene su encanto. La cueva que vamos a visitar hoy

en invierno la vamos a encontrar lo más viva posible.

Oye, cambiamos de escenario.

Hay hasta nieve. ¿A qué altitud estamos?

Pues estamos a cerca de 900 metros de altitud.

Bienvenida a la cueva de Mairuelegorreta.

Se descubre a finales del siglo XIX,

pero es en el siglo XX cuando se le dan diferentes usos.

En este lugar se empieza a preservar parte de la cultura vasca.

Yo tengo los guantes que parece que limpiaré platos,

así que vamos adentro, ¿no? -Perfecto.

(Música)

El anfiteatro que se le llama

es el escenario donde se hacían los conciertos,

se traían todos esos materiales, focos, generadores de luz.

Imagínate. Más de 2000 personas.

¿Y no les daba miedo hacer

el concierto en una cueva con las vibraciones

que podría ser peligroso? -Pero la naturaleza

hace un sellado natural petrificando todo el entorno.

Es seguro. -Es seguro.

Oye, ¿y esta cascada que tenemos aquí?

Sí. Pues es una cascada que se sigue formando.

Mirad, aquí nos vamos a encontrar

oseras y fíjate,

un zarpazo. ¿Lo ves?

Después de la hibernación.

se despertaban y para afilarse sus garras

utilizaban esta pared.

Esto es el denominado cuesta de los Gours.

¿Qué precauciones tenemos

que tomar para venir a un sitio como este?

Sí, lo más importante es venir con un experto,

tener a personas avisadas en el exterior

y, sobre todo, venir bien equipados.

Acabamos de llegar al Pozo del Diablo.

Y aquí habría una caída de 30 metros de profundidad.

-No nos la vamos a jugar. -Mejor que no.

¿Se puede decir que la espeleología

está cogiendo fuerza y está cada vez más de moda?

Sí, hay cada vez más guías titulados,

más personas que se adentran.

Oye, qué maravilla que he superado mi primera experiencia

como espeleóloga.

Y como hemos hecho una actividad

que normalmente podemos llegar a coger catarro,

vamos a comernos un bollo de San Blas.

¿Por qué es tan famosa esta torta de San Blas?

Había un obispo que también era curandero

y fue el inventor de este pequeño dulce.

Oye, esta sí que es una buena forma de terminar una escapada saludable

con estos efectos curativos. Yo me quedo aquí.

(Música)

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Saber vivir - 21/02/21

21 feb 2021

En este programa hablamos del sabor amargo y el picante… Que no es exactamente un sabor. Te contamos cómo podemos tomar menos sal día a día y los beneficios que esconden las plantas aromáticas. Hablamos de los hidratos de carbono y si tiene sentido reducir su consumo, resolvemos dudas sobre el coronavirus: desde cuánto tiempo somos contagiosos hasta qué test es mejor en función de nuestra situación. La actriz Beatriz Rico nos cuenta cómo se cuida y descubrimos cómo podemos controlar nuestros miedos. ¡Y mucho más a un clic!

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