Saber vivir La 2

Saber vivir

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No recomendado para menores de 12 años Saber vivir - 14/02/21 - ver ahora
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Bienvenidos a "Saber vivir".

Esta semana sustituyo a Miriam

presentando el programa y espero que os guste tanto

como a mí, porque "Saber vivir"

viene hoy lleno de ideas muy útiles.

Mucha atención si tenéis en casa algún alimento enriquecido

con calcio, con omega 3, o con vitaminas o alimentos

sin azúcar o sin grasa; vamos a ver

si es cierto que estos productos son más saludables

y vamos a descubrir la verdad que hay tras esas dietas

que prometen adelgazar para que no perdáis

ni salud, ni tampoco dinero, vamos a aprender a controlar

el hambre emocional

dominando las ganas de comer dulce.

Y para saciar el hambre de verdad,

atentos a la cocina de Marta con un rico plato

de puré y natillas de postre en su versión más saludable.

En la consulta, toca hablar de hipertensión,

porque el coronavirus puede ser más peligroso si tienes

esas cifras altas. Vamos a conocer la historia

de dos campeones de la vida.

El músico y actor Fran Perea.

Y Carolina Marín, reina del bádminton

con su increíble historia de superación.

Vamos a cuidarnos bien empezando por una correcta nutrición.

Para abrir boca, nada mejor que la fruta.

Y de la familia de los cítricos, hoy nos fijamos en el pomelo.

A ver, Sebastiana, el lunes tenemos que organizar

para coger estos 200 kilos de limones.

Tendríamos que mirar a ver los pomelos.

Lo que pasa que el pomelo, todavía le falta.

Este año tenemos que mirar y sembrar más pomelo.

Hay mucha demanda.

Bueno, nos encontramos en Sóller.

El valle de Sóller, situado al noroeste

de la isla de Mallorca.

Somos agricultores, productores de cítricos.

Nos dedicamos a la producción y a la recogida de los cítricos

durante prácticamente todo el año.

Es una finca de educación medioambiental.

Un negocio familiar.

Bueno, pues esto es el árbol del pomelo.

Proviene del continente asiático.

En el siglo XVII fue cuando llegó el naranjo dulce.

Por dos motivos.

El agua y el clima.

Un cítrico adulto en verano, necesita 350 litros cada semana.

Y luego, la orientación del valle de los Naranjos,

debido a las montañas, hace que aquí

tengamos menos insolación.

Y eso hace que los cítricos puedan estar en el árbol

mucho más tiempo que en el resto de la isla.

Entre febrero, marzo y abril, es el momento

de recoger el pomelo, nos fijamos

sobre todo en el color, que empiece a estar de este color rosadito.

Si lo abrimos, veréis el color.

¿Vale? Tiene mucho zumo, ¿veis?

-Todavía le falta. -Le falta un poco.

Es un poquito ácido.

No es dulce como la naranja.

Pero es muy saludable para el desayuno de las mañanas.

Voy a exprimirlo.

Un sabor agradable te deja.

Mira, estos de aquí, que tienen más, ya estarían para recoger.

Se pueden llegar a recoger en muchos cientos de kilos.

Unos 300 kilos podemos coger en un día.

Es una fruta que está de moda, y cada día hay más demanda

de pomelo.

Es un valle muy bonito, que tiene mar y montaña.

Y bueno, que tiene mucha riqueza natural.

Estamos muy contentos de vivir aquí, en plena naturaleza.

En el campo. Es un privilegio.

Pues tan sano, tan sano es el pomelo,

que han inventado dieta basada en él,

que se llama la dieta del pomelo.

Cuando vemos la palabra "dieta", ¿qué pasa, Andrea?

Parece que tenemos solución a todo. La solución para adelgazar.

Exacto, la palabra "dieta" significa "patrón alimentario".

En este último tiempo, hemos asociado

que "dieta" siempre significa "adelgazar.

Un plan alimentario, por llamarse dieta,

no tiene por qué adelgazar.

Y muchísimo menos si va asociado a palabras

como "la dieta del pomelo, la dieta de la alcachofa",

a un único alimento.

¿Qué es lo que realmente va a pasar con esas dietas?

Vamos a bajar de peso muy rápido al principio,

en seguida nos vamos a estancar,

y vamos a recuperar el peso perdido en muy poquito tiempo.

E incluso más del punto de partida.

Lo que se llama "el efecto rebote".

Pero habremos perdido otra cosa.

Y es tiempo, dinero, y seguro que también salud.

Perdemos tiempo, dinero,

y el problema de esto es que nos damos cuenta

de esa mala dieta una vez hemos probado.

No sé si hay algún truco para sospechar

que podemos caer en un engaño.

Os voy a dar una serie de pistas.

La primera: si una dieta se asocia a un superalimento,

o venden que un alimento tiene propiedades adelgazantes

o muy beneficiosas, como esta dieta que hablábamos del pomelo.

Sí. La descartamos.

Fuera. Si una dieta

propone un plan en el que tenemos

un listado de alimentos permitidos, otro de alimentos prohibidos,

o clasifica alimentos en buenos o malos,

la descartamos, y si nos promete resultados muy rápidos,

en muy poquito tiempo, de perder tantos kilos,

también directamente, fuera. Tampoco nos lo creemos.

Y muy importante también: si nos dice

que tenemos que dejar de comer comida

a cambio de sustitutivos, complementos,

barritas muchísimo más caras y más insanas,

por supuesto que descartada.

De hecho, conozco más de una dieta

que incluye estos aspectos de los que comentas,

seguro que la gente que nos ve también.

Si decimos que para perder peso hay que comer saludable,

verdura, fruta, parece como que ya aburre.

Pero si lo llamamos "dieta antiedad, dieta paleolítica,

dieta según grupo sanguíneo,

dieta según hasta tu signo del zodiaco",

ya parecen más tentadoras, te están prometiendo algo más.

O que van a hacer algo más de una dieta normal,

entre comillas.

Y luego, el tema de lo de basado en estudios científicos,

hay que mirarlo con cuidado.

Normalmente son uno, dos estudios.

Basados en muy poca muestra, incluso en animales

de experimentación, y ya te aseguran

que el resultado en humanos va a ser, vamos,

100 % infalible.

Así que vigilémoslo.

Si no tienen validez científica, ¿por qué los creemos?

¿Por qué son tan convincentes?

Dicen lo que la gente quiere oír.

¿La gente qué busca para perder peso?

Que sea rápido, que sea fácil, que no requiera mucho sacrificio

y que acabe pronto, entonces, si te prometen eso,

sumado a famosos que avalan este tipo de dietas,

que nunca las han probado ni las van a probar,

o testimonios cuestionables de gente que lo ha conseguido

en un tiempo récord, te animas y lo haces.

¿Problema? Luego el golpe de realidad va a ser mayor

y la frustración más grande cuando veas que no es lo que creías.

Hay mucha gente que tarde o temprano

pica en estas dietas pensando que, oye, que por probar,

pues que no pasa nada, que por intentarlo, ahí queda.

Y quien pica en una, pica en varias.

Pero sí que se pierde, creen:

"Bueno, por probar, no vamos a perder nada".

Si pierdes, pierdes dinero, mucho tiempo

sacrificándote de forma innecesaria.

Y sobre todo, pierdes salud.

De hacer tantas dietas milagro de este tipo,

al final tu cuerpo genera una resistencia,

y la siguiente, te va a costar perder peso el doble.

Además del famoso efecto rebote,

de alteraciones metabólicas, carencias nutricionales.

Y algo muy importante, la salud mental.

Este tipo de dietas generan una muy mala relación con la comida.

Frustración emocional, ansiedad, estrés.

En los peores casos, podría acabar

con trastornos alimentarios, incluso.

Vale, entonces, ¿cómo podemos reconocer lo contrario?

Una dieta que nos sirva para adelgazar.

Para perder peso, que sea fiable.

Que de verdad valga la pena.

Fácil, lo primero, que sea individualizada para ti.

Es decir, hay muchísimas dietas que pueden ser saludables,

estar perfectamente planificadas nutricionalmente.

Pero si no está hecha para ti, es decir,

acorde a tu rutina, a tu composición corporal,

a tus gustos, preferencias, si comes o no de táper,

lo que sea, no va a valer,

porque esa persona no se va a poder adherir bien a la dieta.

Lo primero, eso, y además, que sea una dieta

que te enseñe a comer.

Es decir, que la quieras a largo plazo.

No estés deseando que acabe y que tenga fecha de caducidad,

para que puedas coger hábitos de verdad, de por vida.

Siempre, claro, con actividad física,

con el resto de hábitos también saludables.

Vamos, que a la hora de comer, cuidado con las dietas de moda.

Cuidado con las modas en general.

Un ejemplo es la leche. Se puso de moda

tomar leche desnatada, semidesnatada,

ahora se lleva la dieta sin tomar leche.

Lo cierto es que hablamos de un alimento muy nutritivo.

¿Habéis probado a leche de cabra? Pues allá que vamos.

Buenos días. Qué calorcito, qué bien se está aquí.

Y qué bonitos los chivitos.

¿Cuántos tenéis aquí?

Tenemos 200, y el calorcito es porque ellos necesitan,

son muy delicados y necesitan un poco de temperatura constante

y más en invierno. Se alimentan solo de leche.

¿Cuándo empiezan a dar leche estos chivitos?

Son muy pequeñines, ¿cuándo empiezan?

Pues mira, estos están aquí durante tres meses.

Luego, les pasamos a la nave grande.

Y en torno a los ocho, les ponemos con los machos.

Tienen cinco meses de gestación, y ya después,

alrededor del año, empiezan la producción.

Samuel, y ahora estamos en la nave principal.

Eso es, Toñi, esta es nuestra nave principal.

Y aquí tenemos unas 1.200 cabras.

Y está todo organizado para optimizar la producción.

Las tenemos clasificadas o categorizadas

en diferentes corrales, por ejemplo,

hay uno en el que se mezclan con los machos.

Otro de cabras preñadas.

Otro de cabras lecheras, y así sucesivamente.

¿Y qué raza es la que sería?

Pues son cabras murciano-granadinas.

Son las que más producción de leche dan.

Las cabras son muy inteligentes.

Son muy curiosas, son muy inteligentes.

Aprenden en seguida, por ejemplo,

en cuanto están ya dando leche, a manejarlas,

las ordeñas a la perfección. Son muy listas.

Mucho más que la oveja.

¿De qué se alimentan? ¿Qué alimentación le dais?

Pues, se alimentan principalmente de cereal y forraje.

Y algún que otro producto agrícola también.

Hay un control sanitario estricto, ¿verdad?

Efectivamente, nosotros como veterinarios,

tenemos que garantizar que haya bienestar animal

en la explotación, que es básico

para que los animales estén bien, y no generen situaciones de estrés.

Nosotros ordeñamos las cabras,

y casi todas las explotaciones lo hacen así, dos veces al día.

Una por la mañana, otra por la tarde.

Estamos en la parte industrial de la explotación caprina,

donde transformamos toda la leche de las cabras

en productos derivados y leche fresca también.

Que comercializamos después con marca propia.

Qué maravilla, en plena sierra de Guadarrama.

Y con una leche fresca de cabra.

Así es, nosotros producimos, Toñi, la leche fresca,

y los productos derivados.

-Seguro que está todo riquísimo. -Está buenísimo.

Pues mira que hemos tomado leche desde la infancia.

Y ahora tenemos muchos tipos, empezando por la leche enriquecida,

que nos venden con muchos ingredientes añadidos.

Y la más novedosa es una que nos venden con vitaminas

y minerales añadidos para, leo textualmente, ayudar

a nuestro sistema inmunitario, Andrea.

Exacto, cada vez más, están enriqueciendo productos

con el objetivo de poder poner

ese tipo de declaraciones nutricionales.

Fuente de calcio, de vitamina D, y acompañarlas

de declaraciones saludables,

como que ayuda a nuestro sistema inmune.

Para que, como reclamo publicitario, parezca que son mejor opción

que el convencional. ¿Cuál es el problema?

¿Cuál? Que eso se asocia solamente

a un nutriente, no al cómputo del producto completo.

Me explico. Si yo tengo un producto muy alto en azúcar,

por ejemplo. Sí.

Y lo enriquezco con vitamina B6,

por esa vitamina B6, ya puedo poner esto mismo,

que ayuda a mi sistema inmune.

Realmente, el consumo de azúcar empeora

mi sistema inmune, es contradictorio.

Pero es legal.

Me hablabas de vitamina B6, pero no sé qué ocurre

en el caso de la vitamina D, enriquecido con calcio.

¿Qué ocurre en estos casos?

Otra opción es enriquecer la leche con calcio

y vitamina D, que significa que añaden

esa vitamina y ese mineral, hasta que cubra al menos

un 15 % de las ingestas recomendadas para un adulto sano en un día.

Vale, hasta ahí está bien.

No es perjudicial. Hasta ahí bien.

Tampoco es más beneficioso

que tomar un vaso de leche convencional.

Lo que va a ser seguro, eso sí, es más caro.

Con una dieta saludable, podemos cubrir el 100 %

de las ingestas recomendadas; todo el mundo,

sin necesidad de enriquecer más todos los alimentos.

También hay leche, por ejemplo, enriquecida con omega 3.

Como los huevos. Y bueno, Andrea, si lo dice, será porque lo lleva.

Claro, por legislación, si pone que está enriquecido en omega 3,

es porque está enriquecido en omega 3.

Otra cosa es que el huevo con omega 3 sea más útil

que un huevo convencional. Eso, la verdad es que no.

Va a ser más caro, y no nos va a proteger ni al corazón,

ni va a tener efectos especiales por ese omega 3.

Para ello, el huevo ya tiene sus nutrientes.

Y el omega 3 ya se encuentra de forma natural

en otros alimentos; pescado azul, frutos secos, etc.

Esto todavía me preocupa más cuando lo que se enriquece

es un producto que de base es insano.

Es muy habitual enriquecer con este omega 3, por ejemplo,

margarinas. Sí.

La margarina contiene grasas de mala calidad,

que no deberíamos consumirlas.

Pero si ponemos omega 3,

ya podemos decir que ayuda a controlar nuestro colesterol.

Pero esa margarina, su consumo habitual,

nos sube el colesterol. De nuevo, es muy confuso.

Claro, cuidado con la margarina, y otro producto que suelen vender

en versión enriquecida, es el zumo de fruto con vitamina.

Exacto, la fruta ya de por sí tiene muchísima vitamina C.

Todas las frutas. Si yo, por esa misma regla de tres,

cada vez que fuera a la frutería, tendrían

que, cada fruta, tener un cartel de "fuente de vitamina C,

alto en fibra, baja en calorías".

Y realmente, no es así.

Pero entonces, nos hacen pensar

que el zumo es más saludable porque tiene vitamina C

que esa fruta, cuando realmente es al revés.

Es preferible tomar una pieza entera

a beberme el zumo, y más el comercial.

Aprovechando que hablas de alimentos de bajas calorías,

vamos a hablar de alimentos sin: sin azúcar,

sin grasa, porque todos estos alimentos con,

nos atraen tanto como los sin.

Bueno, incluso los sin nos atraen más.

Porque asociamos sin a producto que adelgaza.

Pero esto es muy importante, que un producto sea sin,

sin azúcar, sin grasa, no significa

que tenga menos calorías que el producto convencional.

Un ejemplo aquí muy claro es un yogur.

Un yogur, le quitamos la grasa, yogur sin grasa o desnatado.

De momento, tiene menos calorías.

Pero es muy habitual que después le añadan

un montón de azúcar, 12, 13 gramos de azúcar,

para que esté más rico, entonces, el producto final tiene

las mismas calorías o más, y encima ahora,

ha empeorado su calidad, porque la grasa del yogur

no era mala, y el azúcar en exceso

sí lo es, entonces, mucho cuidado con el término "sin".

La industria alimentaria, que es muy lista, nos ofrece

productos sin, precisamente aquellos

que son tentadores, por ejemplo,

pues eso, repostería, productos lácteos,

algunos de los que tenemos aquí.

Para mí, son los más peligrosos.

Porque si yo todos los días desayunara

galletas de chocolate, yo soy consciente

que no es una opción idónea, lo hago porque quiero.

No porque crea que es bueno.

Si esa galleta la transformamos en galleta,

baja en azúcar, baja en grasa, fuente de fibra,

creo que lo estoy haciendo bien, entonces, me la voy a tomar.

Todos los días, en mayor cantidad,

y convencida además de que lo estoy haciendo bien

y que tengo una dieta saludable.

Entonces, el patrón alimentario empeora sin darnos ni cuenta.

Pues, cuanto menos, mejor. Muchas gracias, Andrea Calderón.

Andrea, secretaria científica

de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias

de la Alimentación. Apostemos por la comida de verdad.

Alimentos 100 % naturales. Aitor Sánchez nos espera

en el puesto de fruta y verdura.

La huerta nos ofrece una gran infinidad de productos.

Algunos de los cuales ni siquiera vemos.

Porque están enterrados bajo tierra.

Hoy vamos a hablar de los bulbos. Nada mejor que aclarar dudas

de un alimento muy interesante.

¿Qué son los bulbos? Se trata de un órgano de reserva

que está bajo tierra en algunas plantas.

Hace la función de almacén de muchos nutrientes.

Aquí tenemos al hinojo, uno de los bulbos menos conocidos.

¿No, José? Sí, efectivamente.

El hinojo cada vez la gente lo utiliza más.

Muy bien, ¿de dónde es este? De la cuenca mediterránea.

¿Recomendáis alguna receta? ¿Preparación específica?

En ensaladas, por ejemplo.

Que le da un frescor, ¿no? Un frescor a la ensalada.

Y una tonalidad muy rica. Eso es.

Para platos calientes,

también muy utilizado. Sí.

Exactamente, para lentejas, judías.

Se debe a que tiene propiedades carminativas.

Es decir, nos ayuda a hacer la digestión

y evitar gases, por eso se ha utilizado tanto

en guisos tradicionales. Exactamente.

Bueno, aquí tenemos también los tan recurridos puerros.

Sí, es un producto habitual de nuestra mesa.

Ajá. Para platos calientes.

Por cierto, si me lo llevara ahora el puerro,

¿hay mucha gente que pide que le quitéis lo verde?

Sí, hay gente que lo corta y me dice que se lo limpiemos.

Claro, del puerro se aprovechan todas las partes.

Esto, si lo pones bien limpito, sirve para hacer caldos.

La parte blanca, todo el mundo la sabe utilizar.

Pero la verde, si limpiamos bien todos los trocitos de tierra

que puede tener y partimos en juliana,

queda superbien fritita para dar un toque diferente a los platos.

Mira, Aitor, aquí tenemos nuestra gama de cebollas.

Tenemos la cebolla tradicional, la cebolla de grano blanca.

De toda la vida. De toda la vida, cebolla dulce.

No pica tanto y no te lloran tanto los ojos.

Vale, mucho más suavecita. Más suavecita.

Y aquí la cebolla roja. Para ensaladas va muy bien.

Le da un toque muy rico, muy dulce.

Sabéis que siempre lloramos con las cebollas.

Se debe a los compuestos azufrados que tienen.

Que provocan con nuestra lágrima parte

de ácido sulfúrico, ahora, eso sí,

no son perjudiciales, esas mismas sustancias,

tienen capacidades antioxidantes y antinflamatorias

en nuestro cuerpo. Y por último, el ajo.

Uno de los estandartes de la cocina mediterránea.

Efectivamente, Aitor, y lo tenemos en una gran variedad de ajos.

Tanto el blanco, el morado o el negro.

Claro que sí, además, el morado, que tiene una mayor cantidad

de antioxidantes, o el ajo negro,

que se utiliza para muchas salsas, mayonesas,

incluso que queda fantástico.

Pero que tampoco todo es cocinar, que cómo queda

hasta un ajo encurtido, por ejemplo.

Riquísimo, un buen aperitivo. Sí, mira.

Voy a comprar de ellos.

Vengo buscando algo muy específico.

Ajos, cebollas encurtidas.

Tenemos dos variedades, en este caso.

La pequeñita. Todas son de origen español 100 %.

Y la que le dicen también valenciana.

Claro, ahí has dado en una clave,

y es que cuando encurtimos esta clase de productos,

al final, como están en inmersión con el vinagre,

con la sal, lo que hacemos es que se suavice el sabor.

Esas sustancias que a lo mejor en crudo harían que picase.

Claro. Se vuelve mucho más digerible.

Y eso hace que lo puedas tomar en aperitivo.

Hay una regla de oro, y es que si has comido bien,

no te quedas con hambre.

¿Pero qué pasa si entre horas te viene un ataque de hambre?

Ataque de hambre porque tienes deseo imperioso de comer.

Nuestra siguiente invitada es autora de este libro.

"Nutrición emocional", y nos va a hablar precisamente

de esa hambre emocional. Buenos días, Fran.

Buenos días, Paula, ¿qué tal?

Yo creo que, efectivamente, todos hemos tenido en algún momento

esa hambre emocional, pero actualmente,

con todo esto de la pandemia, la incertidumbre

de qué va a pasar, es mucho más habitual que antes.

Curiosamente, cuando tenemos tentación,

no sé por qué nos da por comer cosas ricas.

Como, por ejemplo, ese maravilloso bollo de chocolate.

Tú dices que esos alimentos son como una droga.

Efectivamente, Paula, está comprobado

que los alimentos altos en grasas, altos en azúcares,

actúan como una droga en nuestro cerebro.

De hecho, actúan en el mismo centro químico

que la droga, el tabaco, el alcohol, etc.

Con lo cual, la solución no sería

acudir a los alimentos para poder gestionar

esto que estamos sintiendo y aumentar

sensaciones como de placer, con serotonina,

dopamina, etc, sino que la idea sería buscar

otra solución. Claro, y es difícil

no caer en esa tentación, y lo más drástico

sería hacer algo como esto.

Poner un candado, una cadena en la puerta de la nevera,

puerta de la cocina, pero tampoco es cuestión de eso.

Bueno, también creo que tampoco.

Sería un poco extremo. Pero mira, Paula,

muchas veces creemos que para hacer estos cambios

deberíamos hacer estas prohibiciones, restricciones.

Entonces, yo te propongo algo.

En lugar de poner esta cadena con el candado,

comenzar a tener conciencia de qué nos está llevando a comer

como lo estamos haciendo. Entonces, te pregunto.

Imagínate que yo tomo esta taza y te digo:

"Paula, esta taza va a ser la solución a todos tus problemas.

Con esta taza, tú no te vas a sentir nunca más sola,

no vas a pelear más con tu jefe, ni con tu pareja,

con tus niños, esta taza te va a consolar

cuando tengas pena, esta taza te va a animar

cuando no tengas ganas, esta taza, Paula,

te va a solucionar el resto de tu vida.

¿Qué me dirías? Pues así de primeras,

no me lo creo mucho, es una simple taza.

Es una simple taza, ¿no? Entonces, Paula,

si tú sabes que esta taza no tiene este poder,

¿qué nos hace creer que esta barra de chocolate sí la tiene?

Claro.

Y para mí, ese es el gran secreto.

Comenzar a ser conscientes de qué responsabilidad

le damos a la comida, y una responsabilidad

que la comida no tiene; por mucho que comamos,

esta comida no nos va a dar seguridad,

ni va a hacer que pasemos esta pandemia,

ni va a ayudar a solucionar lo que vivimos en nuestra vida.

Entonces, para mí, ese es el primer paso

para comenzar a ser conscientes del hambre emocional.

¿Cómo se hace eso? ¿Cómo aprendemos a ser conscientes

cuando tenemos estos problemas con la comida?

Lo que siempre les digo, comenzar a observar nuestras emociones,

y empezar a escuchar qué mensajes traen para nosotros.

Pues sería algo así, Fran, como quererse más a uno mismo

para no comer cuando no se necesita.

Exactamente, Paula, creo que la base en el fondo

es amor a uno mismo.

Muchas veces en nuestra vida queremos hacer cambios,

pero a partir del rechazo, de no reconocernos,

de no querer sentir lo que estamos sintiendo.

Entonces, lo que yo les quiero invitar,

es comenzar a observarse, a aceptarse,

aprender a quererse, porque finalmente,

todo lo que sucede en nuestra vida

tiene un mensaje y nos trae un aprendizaje.

Yo les invito a que cuando sientan este hambre emocional,

estas ganas descontroladas muchas veces de ir a la nevera

y comerse todo, se detengan, respiren,

incluso se miren en el espejo.

Se miren, se observen y se digan:

"¿Qué puedo hacer por mí hoy para sentirme más tranquila?

¿Qué puedo hacer por mí hoy para sentirme más feliz?".

Incluso, comprometerse con ustedes mismas, diciendo:

"Me voy a cuidar porque me quiero y porque soy capaz".

Muy bien, muchísimas gracias, Fran.

La clave del bienestar, que está en el cerebro.

Está en la mente.

Atentos al mensaje de este entrenador personal.

Es Marcos Vázquez. Ha revolucionado las redes sociales

animando a hacer ejercicio; es la primera fuente de salud.

Salud para el cuerpo y también para el cerebro.

Cada vez más estudios indican que el ejercicio es

una de las mejores cosas que podemos hacer

para mejorar la salud de nuestro cerebro

y también para reducir el riesgo de múltiples trastornos.

Eleva, por ejemplo, la producción de una molécula muy interesante,

que se llama BDNF, que favorece

la producción de nuevas neuronas. Sabemos, por ejemplo,

que las personas que hacen ejercicio

tienen cerebros más grandes, y los niños que hacen más ejercicio,

sacan mejores notas que los sedentarios.

El ejercicio eleva la llegada de sangre al cerebro,

y esto implica más oxígeno y más nutrientes,

y por tanto, un mejor funcionamiento.

Por último, la actividad física,

hace que el cerebro produzca moléculas opioides,

como las endorfinas, que nos hacen sentir mejor,

y que reducen también el riesgo de depresión.

¿Cuál es la mejor compañera del ejercicio?

Una buena alimentación, como la nutricocina de Marta,

con sus versiones más saludables de natillas y puré.

Un puré supernutritivo para días de invierno.

En seguida veremos sus recetas y la consulta del doctor Fabiani,

dedicada al coronavirus y la tensión arterial.

Será justo después de viajar a un destino muy saludable.

Está en el corazón de Burgos y se llama Villangómez.

Vamos a conocerlo.

-Hola, Ana Belén, ¿qué tal? -Pues bien, buenos días.

-Bienvenido a Villangómez. -Tengo entendido

que me puedes contar las historias que hay detrás de estos murales.

Pues yo creo que sí, vamos a verlo.

Es una parte del Proyecto Pollógomez.

Para ayudar a desarrollar un poquito el mundo rural.

Se les ocurrió hacer un encuentro muralístico,

donde vivieron artistas de varios puntos de España,

al igual que del extranjero, y hemos conseguido

un museo al aire libre.

¿Y cuál es la temática común que envuelve estas obras?

La música y la literatura. Todos los morales

están enlazados a un artista.

Además, hemos ido incorporando unos códigos QR

a lo largo de toda la ruta, puedes ver el autor de la obra,

o un poquito de historia, todos los murales tienen historia.

Este es uno de los murales que más llama la atención.

Es un mural bastante grande, con muchos detalles.

Simboliza el éxodo rural, aquellas migraciones

de nuestras gentes de los pueblos que se iban a buscar una nueva vida.

Y no podía faltar la referencia al pollo.

-Emblema de este pueblo. -En honor a uno

de tantos gallineros que tenemos en este pueblo.

También es el emblema de un festival

-que organizáis anualmente. -Festival Pollogómez.

Empezamos con música folk, y aquí seguimos.

Todos los veranos. Este, tú ya sabes,

-el COVID, 2020. -Hola, chicos, ¿qué tal?

-Hola. -Yo soy el agricultor.

Cuando queráis os muestro a qué nos dedicamos.

Aquí, en Villangómez, el pollo es uno de los motores económicos.

Hay cinco granjas, somos cinco familias

que nos dedicamos a ello desde hace muchos años.

Estos pollitos, en concreto, han llegado esta misma semana.

Llegaron ayer por la tarde, aquí están.

-A completar su ciclo. -Noto desde que he entrado aquí

-que hace mucha calor. -Sí, estamos sudando.

Estamos a 33, 34 grados.

En pollo necesita mucho calor en los primeros días

para simular como si estuviera con la madre.

La cría de pollo es un ciclo de 45 días.

Consiste en darle todo el bienestar posible al animal

para que esté en las mejores condiciones.

Es básicamente que tenga el agua de calidad,

pienso de calidad; es un orgullo

poder decir que estoy haciendo pollo de Villangómez.

-Buenas tardes. -Hola, Carlos, ¿qué tal?

Hablar de cocina en este pueblo también es hablar de pollo.

Es el gran protagonista de Villangómez.

Ha puesto a Villagómez en el mapa.

Si quieres, pasamos un poquito, y vamos a la cocina.

Con la carne pollo, podemos hacer multitud de elaboraciones.

El pollo es uno de los productos más versátiles,

más agradecidos, muchísimas virtudes buenas.

Tiene poquita grasa.

Hemos elegido pechuga de pollo escabechada.

Para este plato que hemos elegido,

los elementos son de escabeche clásico.

Aceite de oliva bueno, aceite de girasol.

Vinagre, sal, ajo, pimienta.

Cebolla, zanahoria y agua.

La pechuga de pollo, la doramos.

Pochamos toda la verdura cortada en juliana.

Cortamos ajo, cortamos cebolla,

cortamos zanahoria, y removemos. Añadimos la sal,

vinagre y agua, más los aromas que queramos.

Ese escabeche cuece unos diez minutitos.

Y volvemos a introducir esa pechuga dentro del escabeche.

-Que cueza otros 20 minutos. -Falta la guarnición.

Este plato tiene que simular una lasaña.

Lo que ejerce de pasta, serían semillas de calabacín.

Culminamos arriba con la rúcula.

Decoramos un poquito con mayonesa del escabeche,

daditos de calabaza y pipas.

Un plato muy saludable.

Pues cualquier destino es saludable si nos invita a eso.

A cuidarnos. Si es al aire libre, mejor.

Porque eso es lo que decís los médicos

desde hace ya 11 meses, doctor Fernando Fabiani.

Es el tiempo que llevamos luchando contra el coronavirus.

Y lo vamos a seguir diciendo, hay que seguir insistiendo

ahora más que nunca, Paula,

estamos en pleno invierno, y esto invita

a estar en espacios cerrados, y este año,

no tocan los espacios cerrados.

Si el espacio es cerrado, hay que hacer que en ese espacio

corra el aire.

Hoy no solo va a correr el aire.

Hoy vamos a hacer que corra el tiempo.

Porque te propongo, Paula, que hagamos un viaje

en el tiempo, ¿qué te parece?

A viajes me apunto a todos.

Viaje al pasado o al futuro. Cuéntame.

En este caso, viaje al pasado.

Pero no vamos a viajar al año pasado.

Ni a hace 5 años, vamos a viajar más de 100 años atrás.

Concretamente, 103 años hacia el pasado.

Vamos a ir al año 1918 y a un lugar muy concreto.

A Burgos. No sé si te doy pistas.

Ojito al añito que has elegido,

cuando termina la Primera Guerra Mundial,

el año de la terrible gripe española,

que fue una pandemia mundial como la del coronavirus de ahora.

Sí, la pandemia de la gripe española,

una pandemia en la que murieron 50 millones de personas.

Y que fue la auténtica preocupación en aquel tiempo,

lógicamente, además de la guerra.

Pero fíjate que en esa pandemia, en ese momento tan concreto,

que ni había vacuna, ni se le esperaba,

no tenían la fortuna que tenemos ahora,

sí había una idea muy clara.

En 1918, y precisamente en Burgos,

el gobernador civil publicó un bando.

Un bando en el que daba instrucciones muy concretas

sobre cómo debía actuar la población para evitar el contagio.

No sé si adivinan lo que decía ese bando.

Pues, 1918, a saber lo que se decía, Fabiani.

Decía el bando que la gente no se reuniera en espacio cerrados.

Y que mantuviera la distancia física de separación.

Daba el bando una cierta regañina a los vecinos,

a pesar de esta recomendación, se sabía que algunos

se estaban reuniendo a hacer fiestas.

Y decía textualmente:

"Han dado origen esas fiestas

a que se haya difundido rápidamente la epidemia

de gripe entre el vecindario

y ha creado situaciones angustiosas".

Bueno, pues, efectivamente, es prácticamente lo mismo que se dice

hoy en día en 2021. Vamos, es que entonces ya se sabía.

Pero no era lo único que se sabía.

Mira lo que dice en el bando de 1918,

te sigo leyendo.

"La infección se propaga por las gotitas de saliva

que despide el que habla o tose, y que, por tanto,

se debía extremar la limpieza de la casa

y que hay que abstenerse de permanecer

en locales cerrados, mal ventilados, o con mucha gente".

Decía también:

"Que se tengan abiertas las ventanas

y se ventilen los locales con frecuencia".

Y añadía:

"Se aconseja estar en el campo el mayor tiempo posible

al aire libre".

Vamos, uno por uno, los mismos consejos

que dais ahora los médicos hoy en día.

Y eso que además en 1918 había

muchísima menos información y menos capacidad para trasmitirla.

Efectivamente, si ahora que tenemos mucha información, Paula,

vemos, desgraciadamente, que hay un montón de bulos

y de noticias falsas que a veces confunden a la población,

imagínate entonces.

El bando también hacía referencia a esto.

Y decía específicamente:

"Hay que seguir los consejos del médico.

Y desoír a los ignorantes que os invitan a beber alcohol,

o a consumir tabaco como remedios preventivos.

Por ser sus efectos, en esta ocasión,

más nocivos que nunca".

Paula, se puede decir más alto, pero no se puede decir más claro.

Consejos de principios del siglo XX, que son absolutamente vigentes

y nos pueden ayudar en pleno siglo XXI.

Lección de vida, lección de historia, nos sirvió

en 1918 para frenar la pandemia de gripe.

Y saltando ahora, de vuelta al 2021,

pues debemos aplicarla de nuevo para detener

esta nueva pandemia de coronavirus.

Y eso que además ahora tenemos vacuna y es segura.

Absolutamente segura, tenemos que repetirlo.

Porque si no fuera segura, Paula, no se habría autorizado.

No es que se haya autorizado, sabemos que lleva tiempo en marcha

y afortunadamente la mayoría de los sanitarios

de primera línea y de los mayores de nuestras residencias,

han recibido, no la primera, sino las dos dosis de vacuna.

Es cierto que queda un tiempo hasta que podamos estar

todo vacunados, por eso, les vamos a poner

un semáforo verde, lo más verde posible,

a la vacuna como uno de los grandes recursos

que tenemos para combatir esta pandemia.

A una vacuna, que mientras llega y no llega,

pues podemos sumar otra vacuna.

Vacuna que conocemos de hace tiempo.

La vacuna de los remedios para prevenir el contagio

y la vacuna de la alimentación sana y del ejercicio físico.

Que vale lo mismo para combatir la epidemia de 1918,

que la del siglo XXI.

A hacer ejercicio vamos a ir.

A zumbarle bien, porque entramos en una clase de zumba,

zumba en tiempo de coronavirus.

# Dale sin miedo, # arriésgate y sígueme el juego.

Grabando.

-Buenos días. -Bienvenidos, bienvenidas

al rinconcito de nuestra casa

que preparamos con mucho cariño para ustedes.

No es clase de baile, no os preocupéis.

La mano aquí, el pie allá, eso nos da igual.

Lo que queremos es que estéis activos así, todo el rato.

-¿Qué pregunta se hace, José? -¿Ganas de zumba?

¡Sí, dale!

# Soñé, no perdamos el tiempo, # pa, pa, pa, pam.

Arriba, levántate del sofá.

Venga.

-¡Eh! ¿Cómo dice? -Zumba.

¡Eh!

Zumba es una modalidad "fitness",

que combina pasos de baile muy sencillos

con ejercicio.

Te olvidas que estás haciendo ejercicio, es superdivertido.

No hay excusas, es para todas las edades.

Viene muy bien físicamente,

evidentemente porque ejercitas el cuerpo.

Y también mentalmente porque liberas muchas endorfinas.

Te genera mucha felicidad.

Tienes mucha consciencia de tu cuerpo.

Creo que es algo muy interesante.

# Dale, sin miedo.

# Arriésgate y sígueme el juego.

# Soy humano # y tengo muchos más defectos...

Tiene su perfil y nosotros somos como más latinos,

más salsa, bachata, merengue, cumbia de Argentina.

Lo que buscamos es movilizar todo, el tren superior y el tren inferior.

Cada uno lo hace a su ritmo.

No te hace falta ni haber hecho deporte antes,

ni tener una técnica, ni saber bailar.

Lo dicen siempre, lo importante es moverte.

Y divertirte.

¿Lo haces bien? Mejor. ¿Que no? No pasa nada.

A tu aire, sobre todo, estás en casa,

que nadie te ve, con lo cual, no da vergüenza.

¡Terremoto!

# Por mí, que voy a estar # mejor sin ti.

Si algo bueno tiene estar en casa, digamos, de manera obligada,

es que podemos hacer deporte en un ratito.

Con que tengamos 45 minutos,

que es lo que dura la clase de Josema, vale.

Aquí, en casa, lo hacemos de forma virtual.

Tanto en directo como grabadas, así que no hay excusas.

Coges una silla.

Uno de los dos, José o yo, estamos de pie,

para quien pueda tener más movilidad.

Y uno de los dos está en la silla.

Y sigue la misma coreo.

Ahora es de manera virtual, le alegramos un poquito el día

a los abuelos con movilidad reducida.

O que quieran ganar coordinación.

Con zumba te sientes alegre, te sientes libre.

Te olvidas de las circunstancias tan adversa en la que estamos.

Porque es un chute de energía y alegría.

Ayuda muchísimo, se ve la vida de otra manera, de verdad.

Zumba es ya un estilo de vida.

Para mí, zumba es sinónimo de familia.

Conocí al amor de mi vida gracias a zumba,

tengo mis mejores amigos gracias a zumba.

He bajado 15 kilos gracias a zumba.

Y me descubrió un mundo nuevo, que es enseñar zumba.

# Apunta si nunca te tiembla # el pulso.

Qué bien que le sienta el baile al corazón.

Qué bien sienta al alma,

no solo este tipo de ejercicio aeróbico,

porque ahora, doctor Fabiani, también dicen

que es bueno el estiramiento porque ayuda a controlar

la hipertensión arterial.

Es un estudio realizado por científicos canadienses.

Información curiosa. Recordemos, es un primer estudio,

y además se ha hecho con un pequeño grupo de pacientes

durante poco tiempo, poco más de dos meses.

Hay que esperar más estudios para ver el impacto real.

¿Nuestra recomendación cuál es?

Como siempre, insistir en el ejercicio físico,

ha demostrado que no solo es útil para controlar tensión,

sino para prevenir enfermedad cardiovascular,

combatir el sobrepeso, para controlar nuestra diabetes.

¿Que queremos a ese ejercicio, además, de manera rutinaria,

incorporarle estiramientos? Mejor que mejor.

Siempre se ha dicho que tener bien la tensión

es eso, un seguro de salud.

Ahora con el coronavirus, parece más necesario que nunca.

Sí, la infección por coronavirus hemos visto

que la presencia de enfermedades crónicas,

si no están bien controladas,

puede complicar bastante la evolución de la enfermedad.

Una de ellas puede ser, efectivamente,

la tensión arterial; es fundamental que la controlemos.

Además, teniendo en cuenta que la propia infección

puede generar un peor control,

porque puede influir

directamente en la circulación de nuestras arterias.

Si a esto le sumamos que hay personas que cuando están enfermas

abandonan el tratamiento, por lo tanto, favorece

que esta se descontrole aún más, tenemos motivos más que suficientes

este año para recordar

que la tensión tenemos que controlarla.

Antes, durante, y después de la infección

por coronavirus.

Para controlar la tensión arterial,

hay gente que recurre a esos atajos.

Remedios naturales que prometen

bajar la tensión de golpe, y una de esas modas es

el zumo de remolacha.

Zumo de remolacha.

A ver, si nos da por tomar zumo de remolacha

porque hemos decidido utilizarlo

en sustitución de una bebida alcohólica

o de una bebida azucarada, igual no es mala idea.

Aunque siempre recordamos que es mucho mejor tomar

las piezas enteras, ya sean de fruta o verdura,

que no tomar su jugo, su zumo.

Es mucho más saludable la pieza completa.

Parece que la remolacha puede tener cierto efecto vasodilatador.

Pero cuidado siempre que nos señalan un alimento

como un superalimento que nos va a arreglar todos nuestros problemas.

No, la verdad es que no, que ponerte morado a remolacha,

no te va a corregir tus problemas de tensión

si no corriges otras cosas que son más importantes.

Vale, entonces, Fabiani,

¿qué tendríamos que corregir para bajar esa tensión?

Todo eso que tenemos que corregir

es a todo eso que le vamos a poner un semáforo rojo.

¿A qué le vamos a poner semáforo rojo

para poder controlar nuestra tensión?

Se lo vamos a poner al sobrepeso, tenemos que controlar nuestro peso

para controlar nuestra tensión.

Le vamos a poner un semáforo rojo al sedentarismo.

A no hacer ejercicio físico.

A estar todo el día tumbado en el sofá.

También se lo vamos a poner a la mala alimentación.

Esa alimentación que tiene alto contenido en sal.

Con grasas de mala calidad, con mucho producto ultraprocesado.

Y por supuesto, le vamos a poner un semáforo muy rojo

a los hábitos tóxicos, al consumo de alcohol y tabaco.

Poniéndole un buen semáforo rojo a todo eso,

diciéndole no a todo eso, decimos sí

al buen control de la tensión.

Muchas gracias, doctor Fabiani.

Con esa receta salimos de tu consulta

dispuestos a llevarlo a la práctica

y sabemos que cuesta conseguirlo, contamos con ayuda

de una experta en "coaching". Es Joana Fernández.

Entrenadora de la salud.

¿Cuántas veces salimos de la consulta de nuestro médico

con intención de cambiar a hábitos saludables?

La primera indicación de tratamiento

realmente es modificar los hábitos de vida.

-¿Haces ejercicio? -Todos los días algo, sí.

Puedes andar unos 30 minutos, pero en marcha.

Rapidito, no de pase.

-¿Vale? -Entonces no.

Decimos que lo vamos a lograr.

Pero luego hay muchas excusas y no lo conseguimos.

Por eso, hoy queremos proporcionaros

una técnica de "coaching" muy fácil y muy útil

para que logremos que se hábito se incorpore en nuestro día a día.

¿Cuál es la relación entre los buenos hábitos de vida

y la salud?

Los buenos hábitos de vida se consideran

pilares elementales de la salud.

A nivel de nutrición, podríamos decir que lo más importante

sería disminuir la cantidad de azúcares.

En cuanto al ejercicio físico, que es fundamental,

al menos movernos unas tres horas a la semana.

¿Qué te planteas después de salir de la visita con la doctora?

Que tengo que llevar una vida más activa.

Muy bien. ¿Qué objetivo te ha recomendado ella?

Que ande más, unos siete kilómetros, más o menos.

¿Qué dificultades te encuentras para poderlo lograr?

Implica esfuerzo. Que te mueves para venir al trabajo,

para ir a la compra y esas cosas,

pero luego más de eso, hacemos una vida muy sedentaria.

Mira, voy a compartir contigo una imagen.

¿Te gustaría ver estas vistas?

-Estaría bien. -Muy bien.

Y si te digo que para ver estas vistas

tienes que subir a esta cima, ¿qué te parece?

Uf, que me costaría mucho subir.

-Si tenemos que subir esta montaña. -Sí.

Si miramos desde aquí, ¿qué pensamos?

-Que qué alta es, que qué esfuerzo. -Qué esfuerzo, ¿verdad?

Muy bien, y si decimos:

"Vamos a hacer como montañeros.

Vamos a marcarnos diferentes etapas".

¿Cómo lo verías de esta manera?

Pues mejor, poco a poco, que no de golpe todo.

Pues es lo mismo que tu objetivo, con lo cual, lo que te recomiendo

es que apliques esta técnica, que distribuyas tu objetivo

en diferentes etapas.

¿Qué te aportará llegar a esta cima de siete kilómetros diarios?

Después de la conversación con la doctora, salud.

Pues eso es lo que tienes que pensar.

Esa motivación de lo que vas a disfrutar

cuando llegues a la cima.

Como hemos visto, la técnica cima es una técnica muy sencilla

y útil para ti.

C, concreta tu objetivo. I, distribuye este objetivo

en intervalos.

M, motívate, porque ya solo te falta

la A, que es "alcanza tu cima".

Y cuando alcances tu cima, verás y disfrutarás

de todos los beneficios que te aporta

ese nuevo hábito en tu vida.

Hablando de hábitos saludables, vamos con una sección

que a mí me gusta mucho, aprender a comer bien,

comer saludable, rico, en este caso puré de patatas,

que para el invierno viene que ni pintado.

Buenísimos, los purés en general son supernutritivos.

Está buenísimos y son sencillísimos de hacer

gracias a la industria, que nos dio el famoso pasapurés.

Tenemos batidora de manos, todo el mundo tiene en casa,

o robot de cocina.

Eso y unos trucos para cocinarlos

de forma rica y saludable es lo que necesitamos

para comer sano. Para los que no tenemos tiempo,

para los que se nos da fatal cocinar, como a mí,

la industria nos da también estos trucos.

El puré de patatas así, como lo vemos ahí.

Hombre, Paula, pero estos copos de patatas que tengo por aquí,

están demasiado fáciles.

Porque al final este es el típico puré de patata en polvo,

tenemos que mezclarlo con agua, con leche, y tenemos una maravilla.

Pues verás, esto de patata,

tampoco tiene mucho, al principio suena bien.

¿Cómo hacemos estos copos? Bueno, pues cortamos la patata.

La escaldamos a 70 grados, luego la enfriamos a 20 grados

para romper todo su almidón, y después de esto,

es donde llega el problema, empezamos a incorporar

aditivos, sal, colorantes.

Volvemos a calentar la patata a 150 grados

para hacerla polvo.

Conclusión, nos quedamos sin ninguna vitamina.

Encima incorporamos cosas que no interesan.

¿Qué le pasa al puré de patata que tiene tan mala fama

que dicen que engorda tanto?

Pobre patata, no nos ha hecho nada,

con lo rica que está, es una hortaliza superagradecida.

Tiene muchos nutrientes para pocas calorías.

El problema es cómo lo cocinamos, Paula.

Fíjate. A ver.

Patata. 100 gramos de patata. Si la hervimos, tienen 80 calorías.

No es nada. Si la asamos, subimos un poquito de calorías.

Solo 100 calorías por cada 100 gramos de patata.

El problema es cuando llega la fritura, la famosa fritura,

que no nos gusta, a nuestra salud no nos gusta tanto

porque en 100 gramos de patata frita

tenemos 450 calorías.

La patata esa morada, ¿qué? ¿Qué me dices?

Esta patata morada es porque hoy nos vamos a poner moradas

a base de puré de patatas, no sé si por aquí,

en este plato que te he traído, encuentras patatas por algún lado.

Ahí lo tienes. Este es un puré de patatas

que va a servir de guarnición al pulpo.

El típico pulpo que acompañamos con patatas.

"A feira", a la gallega con pimentón.

Vamos a hacerlo con patata morada.

¿Se cocina igual? Hay algunas diferencias.

A ver. En cuanto a sabor.

La patata morada es más dulce que la patata nueva,

como puede ser esta.

Cuando lo cocinamos, vemos en seguida

que la patata morada se pela mejor

que la patata nueva, ¿y por qué digo esto?

Porque lo ideal es cocinar la patata con piel.

Muchas veces no sabemos que la patata es un tubérculo

que tiene un montón de vitamina C.

Pues lo ideal para no perder la vitamina C

en el líquido de cocción, cuando la cocemos,

es cocinarla siempre con piel.

Cuando la asamos, igual. Siempre con piel.

Puedes poner morada a puré, el tema es cómo lo cocinas.

Exacto.

¿Y con qué otros ingredientes podemos hacer puré?

La naturaleza nos colma de colores.

Y por eso te traigo esta crema tan bonita naranja.

Hoy, ¿ves? Morado, naranja. Con calabaza.

En este caso, para hacerla un más divertida,

y alejarnos de esa idea que tenemos de que los purés son monótonos,

la hemos hecho con leche de coco y con curri.

Terminamos con un poquito de albahaca.

Sí. Y fíjate.

Le ponemos por aquí también unos langostinos

para ya completarla del todo.

Pues una mesa muy colorida.

Muy colorida, y sobre todo, fíjate.

En ambos casos, hemos asado las hortalizas.

Sí. Nosotros elegimos asar

porque así concentramos el sabor de las hortalizas.

No perdemos minerales en el líquido de cocción.

Y utilizamos menos sal.

Campo y mar tiene la siguiente propuesta de cocina.

La mejor cocina de Navarra.

Nuestro viaje por la cocina española.

Atención a este plato de alcachofas con almejas,

para chuparse los dedos.

-Hola, Isabel. -Hola, buenas.

Mira, vengo por alcachofas, que estamos en temporada, ¿no?

-Me voy a llevar media docenita. -Vale.

-Las mejores alcachofas. -De Tudela, sí, señor.

-Gracias. -Gracias, adiós.

Hola, Ramiro, mira lo que te traigo.

Una joya de la Ribera del Ebro y nuestra huerta.

Vamos para dentro.

¿Qué plato vamos a preparar?

Bueno, vamos a hacer alcachofas con almejas.

Una versión para evitar esas épocas de no se puede consumir jamón.

Nos vamos hacia la cuaresma.

Cuando limpiamos, intentar que sea un proceso rápido.

Tiene mucha oxidación.

Hacemos un batido. Esto nos va a evitar

que la alcachofa suba arriba y oxide.

Hay otro sistema, que es todo el tema de cítricos.

Pero nos restan mucho color y sabor de la alcachofa.

-Llevamos casi todo por delante. -Hay que limpiarla un poquito bien.

Limpiamos un poco el tallo.

Ya la partimos por la mitad para que la cocción sea más rápida.

Lo importante es que estos pelos, limpiarlos un poquito.

Una vez las queramos ya, pasar al proceso de cocción,

que vamos a ir ahora, sería escurrirlas.

Y lavarlas con un poquito de agua.

No tenemos que tener más que un agua en ebullición

que llega a tener una pequeña capa de aceite

para evitar la oxidación, y ahora simplemente,

la vamos a mantener aquí durante 10 minutos,

12 minutos, y la dejamos reposar en este agua.

Sin tapar y sin nada.

Con nuestro compañero Gonzalo Céspedes,

vamos a hacer el guiso de lo que es con estas alcachofas.

-Y las almejas. -Perfecto.

Vamos a hacer una "roux". Un poco de aceite.

Una cucharadita de ajo.

Y antes de que coja un tono dorado, vamos a añadirle cebollita picada.

Y ahora vamos a añadir la harina,

que es lo que va a hacer que nos espese la salsita.

Removemos bien.

En el caso de que tuviéramos alergia al gluten,

puede ser una harina de maíz.

-O puede ser harina de arroz. -Perfecto.

Y ahora vamos a añadir el caldo de cocción de las alcachofas.

Eso es lo más importante, que la gente no tire ese caldo.

Eso es.

Removemos sin parar para que no salgan grumos, ¿vale?

Y ahora, en este proceso, añadiremos las almejas.

Es mejor una almeja fresca y gallega.

-Sobre todo gallega, ¿no? -Sobre todo gallega.

Una vez que tenemos las almejas bien abiertas,

vamos a añadir las alcachofas.

Y las vamos a cocer por periodo de diez minutos.

-Ya lo tenemos listo. -Huele que alimenta.

Entonces, ya nos podemos sentar en la mesa.

Supertierno, buenísimo. Pues yo me quedo aquí comiendo.

Perfecto.

¿Y qué postre le ponemos a este plato?

Si comemos en un restaurante,

muchas veces ofrecen el clásico fruta del tiempo,

tarta de la casa y natillas.

Natillas. Y qué difícil es elegir, Paula.

Bueno, pues siempre vamos a priorizar la fruta.

Las tartas, para ocasiones especiales.

Y si nos apetece un dulce, vamos a hacer unas natillas,

pero más saludable.

Fruta del tiempo, teniendo unas buenas natillas,

a ver quién se resiste.

Claro, depende de lo que entendamos como buenas natillas.

Si creemos que son las del súper porque están ricas,

sí, son ricas, pero ricas en azúcar.

Un brik de natillas de 100 gramos. Sí.

Tiene nada más y nada menos que 14 gramos de azúcar.

O sea, que nos despistamos, nos tomamos dos,

y acabamos tomando mucho más del máximo

que nos indica la Organización Mundial de la Salud

que podemos tomar de azúcar al día.

Nos pasamos, entonces, vamos a ver, ¿cómo las hacemos

igual de apetecibles, ricas, pero mucho más sanas?

Pues es sencillo. Primero, quitándole miedo a cocina.

Y metiéndonos en la cocina.

Esta receta es supersencilla y podemos hacerla

con los más pequeños de la casa.

Unas natillas clásicas tienen por cada 700 mililitros de leche,

unos 5 huevos, unos 20 gramos de harina refinada.

Y unos 200 gramos de azúcar.

¿Qué vamos a hacer, Paula, en "Saber vivir"?

Pues cuéntame. Mejorarlo mucho.

En primer lugar, los huevos, los mismos.

Nos gusta el huevo, alimento nutritivo.

¿Qué pasa? Tenemos muchas yemas.

Tenemos mucha grasa, por lo tanto,

700 mililitros de leche, sí, pero desnatada.

Seguimos cambiando cositas.

Vamos a cambiar la harina refinada por harina integral.

Incorporamos fibra, nos saciamos más.

Y controlamos el índice glucémico de la receta.

Vamos a echar también cacao en polvo.

Parece chocolate, pero no lo es.

Es cacao puro. Es cacao puro en polvo.

¿Qué va a hacer? Recordarnos a un sabor dulce.

Junto la canela, va a permitirme utilizar menos azúcar.

Vaya, nada de azúcar, porque vamos a utilizar estevia.

Y tenemos estas natillas tan ricas, que en vez de acompañar

con galleta, por cierto, acompañamos con fruta que se come.

Tenemos unas natillas con menos azúcar, menos nata,

pero igual de ellas, igual de natillas.

Exacto, encima, de aprovechamiento.

Este año, además de la cuesta de enero, tenemos de febrero,

las que podemos tener en marzo. Que vienen después.

Vamos a aprovechar todo lo que tenemos en la nevera,

y a cocinar mucho con las recetas que siempre dejamos

en la web de "Saber vivir", en redes sociales,

en Instagram, en Twitter, para que cocinar sea un placer

y no nos cueste. Te seguiremos en redes sociales.

Muchísimas gracias por tus consejos,

por tu pasión, que siempre pones a tu trabajo, a la cocina.

Y pasión con mayúscula es la que vive en cada partido

una gran campeona, es Carolina Marín.

Protagonista de hoy en "Experiencia de vivir".

Pues el bádminton parece lo más fácil del mundo

viendo jugar a Carolina Marín.

Bueno, solo si juegas como Carolina Marín es fácil.

Porque ella es campeona del mundo y es capaz de lanzar

ese volante, esa pluma a 370 kilómetros por hora,

nada menos. 370 kilómetros por hora.

Sí que pega fuerte.

Solo así, pegando de esa manera, eres capaz de ganar

a las mejores del mundo.

Como a la taiwanesa Tai Tzu-ying, que es la número uno del mundo,

y a la que Carolina Marín ha ganado este año sin perder un solo set.

Fíjate, solo jugando así, Carolina ha sido capaz

de ganar medalla de oro en los Juegos Olímpicos,

tres campeonatos del mundo, cuatro campeonatos de Europa.

Es Premio Nacional del Deporte.

Y solo 27 años, más o menos como tú.

27 años, vamos a dejarlo ahí.

¿Cuál es la clave para estar en tan buena forma?

Espérate, lo va a contar Carolina Marín.

Lo ha confesado con estas palabras.

¡Sí, campeona del mundo otra vez!

Tengo un preparador físico que me ayuda día a día,

dirige todo mi entrenamiento, junto con mi entrenador

y todo el equipo, ellos van viendo los picos de forma.

(GRITA)

Llevo ya 13 años aquí en el Centro de Alto Rendimiento.

Ya he trabajado mucho con nutricionistas.

Sé cómo cuidarme.

Principalmente, como muchísima verdura,

que me encanta, pescado dos o tres veces a la semana.

Carne bastante poco, una o dos a la semana.

Como mucha fruta entre horas, como muy saludable,

porque el deporte requiere que cuidemos de nuestro cuerpo.

Pues nacida para ganar. Y seguro que Carolina Marín,

estaría predestinada para jugar a bádminton desde que era niña.

Qué va, ella iba para bailaora. Con tres añitos empezó a bailar.

Ella es de Huelva, es muy flamenca. Pero a los ocho años,

casualmente descubrió el bádminton en un pabellón cerca de su casa.

Lo estuvo compaginando hasta los 12.

Años en que tuvo que tomar la decisión de su vida.

Y afortunadamente para nosotros, fue de elegir el bádminton.

De hecho, muchos comparan a Carolina Marín

con Rafa Nadal por esa enorme capacidad de lucha.

De intentar llegar siempre hasta el final.

Jugar siempre al límite, al límite para ganar.

Sí, lo que pasa es que ya lo dijimos cuando hablamos de Rafa Nadal,

ese jugar al límite, ese estar siempre a por todas,

pues al final, tarde o temprano, termina traduciéndose

en lesión, terminan apareciendo lesiones.

Por desgracia, para Carolina no fue una excepción.

Y muy joven, en el Máster de Yakarta,

en 2019, creo recordar, en Indonesia,

sufrió la ruptura de ligamento cruzado anterior

de su rodilla derecha.

Tuvo que pasar por el quirófano, pero a la semana,

ya estaba realizando ejercicios de rehabilitación.

Hasta diez horas al día se liaba con los ejercicios.

Tanto físicos, como rehabilitación, para estar en forma cuanto antes.

Ocho meses creo que eran. Ocho meses solo.

Ocho meses para conseguir algo así, hay que ser muy fuerte,

tanto física, como mentalmente.

Lo dice su entrenador, Fernando Rivas,

que Carolina es una de las jugadoras más tenaces que hay sobre la pista.

Ella se define como calma, alegría y fuerza.

Son tres palabras que la han llevado a intentar ser la mejor,

tanto dentro como fuera de las pistas.

Y nos lleva al lema que ella siempre utiliza,

que es "puedo porque pienso que puedo".

Bueno, pues puedo porque pienso que puedo.

Nos vamos a sumar ese lema, ese mensaje de Carolina Marín,

tanto para el deporte como para la vida.

Muchas gracias. Claro que sí.

Gracias, hasta la próxima.

Terminamos este "Sabe vivir" con otro campeón de la música,

del cine, del teatro, el arte corre por sus venas.

Hablamos de Fran Perea, y va a contar

cómo se cuida detrás del escenario.

Con su historia os dejamos

en este saludable domingo de febrero.

Por mi parte, ha sido un placer

presentar "Saber vivir" en vuestra compañía.

Hasta siempre y cuidaos mucho.

Hola, ¿qué tal? Soy Fran Perea

y hoy estamos en el mercado de San Fernando, de Madrid.

Os voy a contar cosas para comer rico y sano.

Y os voy a hablar de proyectos en los que ando metido.

A pesar de los tiempos que corren, seguimos apoyando.

Hay que seguir apoyando el sector y poniendo en marcha el sector.

Y bueno, yo lo hago como puedo, formo parte de una empresa,

se llama "Ymás", y hemos sacado una iniciativa preciosa,

se llama "Vuelve a la vida", inyectamos dinero

en proyectos culturales

para que tengan la máxima difusión posible.

-Y el ser humano... -Volvió a levantarse.

A ponerse en pie.

-Para aplaudir a su historia. -A su cultura.

A su arte.

Y luego, aparte, estaba componiendo un proyecto antes de la pandemia,

pero lo dejé y he hecho un pequeño homenaje a la música,

que es "Canciones para salvarme", y que hablan

un poco de lo mismo, de que efectivamente,

necesitamos la cultura para vivir.

# Emoción traducida en palabras.

# La caricia en clave.

La voz, intento, sobre todo, hacer ejercicio de entrenamiento.

Cada vez que tengo que usarla, calentar.

He dado muchísimas clases, tanto de canto, como técnica vocal.

# La vida mejor.

Para mí, saber vivir es intentar hacer la vida mejor

a mi entorno, eso siempre viene de vuelta.

# Y los que vendrán.

Bueno, ya que estamos en el mercado de San Fernando,

vamos a ver un paisano mío, Luismi.

Si vas a un mercado, tienes que ir

obligatoriamente a la verdura y a la fruta.

La verdura y la fruta en mi vida es fundamental.

Sin eso no vivo. Y además, de temporada.

Me gusta comprar de temporada.

Suelo cocinar bastante, me gusta mucho hacer cremas de verdura.

Es como una parte fundamental de mi dieta.

Es muy cómodo por el tipo de vida que llevo.

Normalmente, siempre andamos de gira, siempre tal.

Me emancipé muy joven y me tenía que buscar la vida para comer.

Me gusta mucho cocinar, me relaja bastante.

Soy muy goloso, y para evitar comerme todos los dulces,

hago manzanas al horno con canela.

Es sencillo de hacer y está muy rico.

He hecho mucho deporte en mi vida.

He competido incluso, he hecho fútbol, he hecho tal.

Y ahora hago mucho mantenimiento. Me gusta mucho salir a correr.

Me gusta mucho ir al gimnasio.

Mira, me llevaría, por ejemplo, unas setas.

Unas setitas, que están muy ricas en esta época.

Muy bien.

Ahora, unas setitas a la planchita, con un poquito de ajito,

y ensalada de aguacate con limón por lo alto

y aceite de oliva. Ahí ya.

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Saber vivir - 14/02/21

14 feb 2021

En el programa, te contamos por qué deberías evitar las dietas o por qué los alimentos enriquecidos, “sin grasa” o “sin azúcar” no tienen por qué ser necesariamente más sanos. Aprendemos cómo intentaban prevenir la epidemia de gripe de 1918 y cómo podemos mantener a raya la tensión arterial o a cocinar unas propuestas de purés muy saludables y nutritivos. Repasamos la carrera de Carolina Marín y hablamos de cómo podemos evitar el hambre emocional. Y descubrimos cómo se cuida Fran Perea y los últimos proyectos en los que está inmerso. ¡Mira!

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