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Saber vivir

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No recomendado para menores de 12 años Saber vivir - 07/03/21 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Bienvenidos a "Saber vivir".

¿Cómo andáis de hierro?

Nos fijamos hoy en ese nutriente indispensable para tener energía

y el ánimo bien alto,

y hierro tiene también el huevo,

cocido o en rica tortilla, pero hay que cocinarlo bien,

porque las bacterias están al acecho

y no queremos que nos siente mal.

Lo que seguro que os va a sentar fenomenal es el menú de Marta,

con sus propuestas de arroz más originales

y con su versión más saludable de bizcocho y de magdalenas.

Veréis qué fáciles de hacer.

En la consulta del especialista,

hoy toca hablar de los gases de la digestión,

que mira que son molestos,

pero todo tiene remedio y los gases también.

Y en la consulta del médico de familia,

hablamos de los "coronabulos",

las noticias falsas que circulan sobre el coronavirus,

la vacuna y hasta las mascarillas.

Y si tomáis algún analgésico contra el dolor,

no os perdáis sus consejos,

ni tampoco la clase de ejercicio relajante,

que es el calmante más natural,

tan natural como los alimentos que nos da la tierra.

Y por eso comenzamos entrando en una granja ecológica,

porque buscamos lacón, el lacón gallego.

(Música)

Bienvenidos a granjas ecológicas de Lousada.

En Galicia tenemos una explotación de cerdo celta en ecológico.

La raza celta, una de las características

es la oreja, le debería llegar a la nariz,

y la capa muy rústica,

por lo que está acostumbrada a estar en el exterior.

El despiece, cada particular lo hace a su manera,

cuatro partes que son fundamentales: la cabeza, tienes los jamones,

los cuartos traseros y después los cuartos delanteros,

que es de donde sacas el lacón.

El porco celta infiltra muchísima grasa,

por eso va a tener mucho más jugo después el lacón.

Cualquier animal, la alimentación va a ser clave

en la calidad de la carne y el posterior.

Aquí, además de estar alimentados con harina ecológica...

Pues vamos a darles de comer una poca harina.

Mira, mira qué trae en la boca.

Este ya trae la comida.

Vente.

Vente.

Algo importante también para nosotros es,

para la calidad de la carne,

es que tengamos los machos castrados y las hembras,

como no las podemos castrar,

lo que hacemos es procurar

que cuando se sacrifique, nunca estén en celo.

Tenemos aquí dos lacones y los podemos ver ahora.

El fresco se puede consumir desde que se sacrifica.

Que lo quieres curado,

como el tipo jamón,

ya necesita un año, año y medio de curación.

Es una raza más lenta y esta criada fuera,

por lo que el frío te va a hacer crear más pelo y más grasa.

Y el sabor es mucho más intenso que cualquiera de granja industrial.

-La forma más tradicional de preparar el lacón

aquí en el restaurante Lois, es haciendo una laconada,

una laconada consiste en un cocido con varios ingredientes.

Los ingredientes que llevaría serían estos:

esto es todo carne de cerdo.

Luego llevaría grelos y patatas.

Esta sería la pieza de lacón.

Como veis, es una carne muy rosadita.

Así es como queda por dentro cuando está cocida, cocida y desalada.

Como podéis ver, tiene una textura muy blandita.

Esta sería la laconada típica de La Coruña.

(Música)

Hierro, desde luego, tiene la carne roja como el lacón.

Y hierro necesitamos,

sin duda para vivir, el hierro que nos dan los alimentos.

Beatriz, ¿por qué es tan importante?

Buenos días, Miriam.

El hierro es esencial

porque sirve para fabricar la hemoglobina

que transporta el oxígeno en la sangre

a todas las células del cuerpo.

Y también sirve para fabricar la mioglobina,

que lleva el oxígeno a las células de los músculos.

Por eso, cuando estamos bajos de hierro sentimos fatiga,

decaimiento, cansancio.

Estamos como bajos de pilas.

Pero lo importante no es comer mucho hierro,

sino consumir alimentos que nos aporten una buena cantidad

de hierro y, además, que sea muy bien asimilable.

¿Eso significa que no todo el hierro que ingerimos

lo absorbe nuestro organismo? Exactamente.

El hierro de origen animal se absorbe mucho mejor

que el hierro de origen vegetal.

Por eso siempre se dice: "cómete un filete o comete una morcilla",

Y, efectivamente, la morcilla tiene más hierro que el filete de ternera,

por ejemplo, tiene más hierro incluso que el hígado,

ya sea en paté o natural,

y eso que el hígado se conoce como un almacén de hierro

y los filetes de ternera, como carne roja que son,

igual que el cordero o el cerdo,

tienen más hierro que las carnes blancas, como el pollo o el pavo.

Precisamente son blancas porque tienen menos cantidad de hierro.

Pero no solo eso,

te voy a decir que hay alimentos que tienen mucho más hierro

y no vienen del campo, vienen del mar.

Del mar...

¿Quiere eso decir que el pescado puede tener más hierro

que un filete? Bueno, pues tenemos las sardinas

que tienen tanto hierro como los filetes de ternera.

Pero es que, además, el marisco tiene muchísimo más hierro.

Tenemos los mejillones, que tienen más hierro que la carne

o el pescado,

y tenemos berberechos o almejas que tienen diez veces más hierro

y que además se asimila tan bien como el de la carne.

Pues a comer marisco, se ha dicho. ¿Y qué me dices de las lentejas?

Que siempre han tenido fama de tener mucho hierro.

Pero los garbanzos de los que no hablamos tanto

tienen más o menos el mismo hierro que las lentejas,

y la soja tiene hasta un 50% más de hierro.

El problema es que, como hemos dicho, es hierro de origen vegetal,

así que se absorbe peor.

Aun así, las lentejas, los garbanzos,

la soja, son legumbres y son aliados de nuestra salud.

Pasa igual, por ejemplo,

con los cereales integrales y con las espinacas.

Las espinacas que comía Popeye

en los dibujos animados, hacía muy bien en comerlas,

porque es verdad que tienen mucho hierro.

Pero volvemos a lo mismo es un hierro de origen vegetal.

Se absorbe peor.

¿Qué nos pasa con las espinacas?

Que tienen oxalatos, que interfieren en la absorción

del hierro y por ejemplo,

con los cereales integrales,

que tienen incluso más hierro que los filetes de ternera,

pues tenemos fitatos, que también dificultan esa absorción de hierro.

Estos problemas de absorción de hierro,

¿se solucionan con la vitamina C?

Pues sí, eso sí que no es un mito.

Mira, sí que se absorben mejor con la vitamina C.

Eso sí,

no nos volvamos locos a buscar un zumo enriquecido en vitamina C,

unas galletas fortificadas con hierro y vitamina C,

podemos obtener y debemos obtener la vitamina C

de los cítricos, como las naranjas o las mandarinas,

siempre enteros, ya hemos dicho,

de las coles, de los kiwis,

que tienen dos veces más vitamina C que las naranjas o los pimientos.

¿Sabes cuánta vitamina C tienen los pimientos?

La verdad es que no. Tres veces más que las naranjas,

que parece increíble.

Nunca se habla de ellos.

Eso sí,

para poder aprovechar esa sinergia de la vitamina C y el hierro,

tenemos que consumirlo en la misma comida.

Es muy fácil esto porque simplemente

con un poquito de ensalada de guarnición

o la fruta de postre, lo tenemos.

Y de hierro, ¿cómo andan los huevos?

Bueno, los huevos proceden de la gallina,

así que, imagínate...

El huevo, te voy a decir que tiene más hierro

que la carne de pollo. Fíjate...

Pues a comprar huevos, que me voy con Aitor,

que ya me está esperando en el mercado.

Huevos blancos y huevos morenos.

(Música)

¿Qué pasa, Miriam? Te veo como indecisa.

Sí, sí,

porque yo venía buscando huevos y no me imaginaba

que habría tanta variedad.

¿Me aportarán todos lo mismo?

La verdad es que es muy parecido,

al igual que decíamos

que las semillas es una vida en potencia,

lo mismo pasa con los huevos.

Podrá salir una oca, un pato, una gallina,

pero nutricionalmente son muy muy parecidos.

Vamos a ver, Emilio.

¿Qué tipos de huevos tenéis?

Tengo bastante variedad de huevos.

Mira, este es el huevo de granja, moreno.

Luego también lo tenemos el tamaño L en color blanco,

que es más difícil encontrarlos.

Y luego tienes el huevo campero de corral.

Este es el huevo ecológico.

Luego también tenéis huevos de codorniz.

Luego tienes el huevo de pata.

Estos huevos de pata son muy cremosos.

Son muy buenos.

Tiene un poquito más de grasa que el de gallina,

pero son muy buenos.

Y luego este, un poquito más peculiar,

que es el huevo trufado.

La cáscara, al ser porosa,

pues absorbe el olor y el sabor de la trufa y sabe y huele a trufa

cuando lo haces.

¿Todos tienen el mismo tipo de proteína?

La calidad del huevo, hay que decir que es muy parecida.

Es una de las proteínas de mayor valor biológico.

La consideramos como de referencia y lo que mucha gente no sabe,

porque siempre pensamos directamente: proteína-clara,

que la yema también tiene un gran aporte de proteína,

también de otros nutrientes, también de grasas, de hierro...

Lo único que yo tendría en cuenta, fíjate,

es que como el de codorniz es mucho más pequeño,

si tú quieres completar una ración,

necesitarás alrededor de seis huevecitos.

¿Y qué me dices de la frecuencia de consumo?

Que con esto tenemos ya un lío monumental.

Sí, hubo una época en la que el huevo

estaba muy criminalizado,

que se decía: "Solo uno o dos a la semana".

Ahora tenemos unos datos mucho más contundentes

que nos dicen que podríamos tomarlo con más frecuencia,

incluso uno al día.

Simplemente hay que considerarlo una fuente más de proteína.

Y si alguien no quiere consumir ni carne ni pescado,

¿puede llevar una dieta perfectamente saludable

a base de vegetales y huevos? Sí, no habría ningún problema.

De hecho, lo que has descrito es una dieta ovovegetariana.

Eso sí,

lo que habría que suplementar igualmente sería la vitamina B12.

¿Sabes cuándo introduzco yo el huevo en mi dieta?

A ver... En el desayuno.

Eso está muy bien porque estás reforzando en proteína

una ingesta que además sabemos

que tiene una gran cantidad de productos azucarados

y lo estás haciendo más saludable.

Yo evitaría los fritos y los derivados, flan de huevo...

Eso no cuenta como tomar huevos.

Como hemos visto, los huevos son muy nutritivos

y un alimento muy seguro para el consumidor.

Eso sí, siempre que los manipulemos correctamente.

Desde luego,

porque podemos tener problemas

después de comprarlos,

en una mala manipulación que pueden suponer un riesgo

y llevarnos a una intoxicación alimentaria.

¿Tú lavas los huevos, Miriam?

Mira, si los veo limpios como estos que estoy viendo aquí, no.

La duda me surge cuando están sucios.

Tenemos que tener en cuenta que los huevos tienen poros.

Eso quiere decir que el poro, a través del poro pasa aire

para que se pueda desarrollar el pollito, el embrión,

pero también pueden acceder los gérmenes

que hay en la superficie del huevo y contaminar la parte interna.

Por lo tanto, tenemos que lavarlos.

Sí, siempre es bueno lavarlos,

pero no cuando llegamos a casa justo para meterlos en el frigorífico,

sino justo inmediatamente antes de cocinarlos.

Me gustaría, Beatriz,

que nos enseñaras a manipular correctamente el huevo en crudo.

Por eso tenemos aquí esta sartén.

Y esto es lo que creo que muchas veces hacemos en casa,

cascarlo directamente en el borde.

Aquí hacemos un huevo frito, por ejemplo,

y después soltamos aquí las cáscaras.

Fíjate que esto también es muy habitual,

que se nos caiga un poquito de cáscara dentro de la sartén.

Muy muy habitual. Lo que hacemos es quitarlo...

Y no sé si esto que acabo de hacer está bien, mal...

Bueno, es un poco desastre.

Lo primero, porque si cascamos en el mismo recipiente

en el que vamos a cocinar o incluso en la encimera,

ahí estamos desperdigando microorganismos,

luego ponemos otro alimento, otro alimento toca la sartén,

y estamos potenciando la contaminación cruzada.

No debemos hacerlo así.

Lo que tenemos que hacer es cascarlo en un bol individual.

Muy bien.

¿Y después? Y después lo manipulamos

en otro en el que no hayamos tocado con la cáscara.

Vale, yo creo que esto me ha quedado claro,

ese primer paso en el que tenemos que cascar el huevo en otro bol

y, ahora, claro,

a veces lo que hacemos es separar la yema de la clara.

Ya te estoy viendo, ya te estoy viendo,

Miriam, usas la cáscara.

Claro, y así separas, no.

Porque los gérmenes que hay en la superficie pueden pasar

a la parte comestible.

Para desclarar, para separar yemas y claras,

lo que tenemos que hacer es usar un utensilio como este.

Es muy sencillo, lo podemos tener muy a mano.

Es muy barato y nos podemos ahorrar una intoxicación alimentaria,

que no es poco. Toda la razón.

Llega el momento de batir el huevo después

de haber hecho todos esos pasos correctamente.

Yo lo hago así, con toda la intensidad que yo pueda,

con mucha fuerza.

Para que entren burbujitas y después la tortilla

quede jugosa. Claro.

Y con todos los huevos alrededor.

En la cocina, con el frutero cerca.

Eso es lo que hace que esas gotitas,

mira, mira, mira...

Esas gotitas pueden salpicar, además,

con esa energía que lo estás haciendo,

pueden salpicar superficies, otros alimentos.

No debemos hacerlo así.

Debemos, lo primero, poner distancia,

todos los alimentos que tengamos por la mesa, por la encimera,

los separamos y luego, mira, no es mala idea

poner un film transparente

por encima y ganaremos más seguridad.

Muchísimas gracias, Beatriz Robles, por tus útiles consejos.

Mira que parecía fácil lo de cascar un huevo y después batirlo,

pues no lo es tanto.

Higiene también es la que debemos tener con los alimentos frescos

y con los alimentos envasados, como el tomate.

Mirad cómo lo preparan en el corazón de La Mancha,

La Puebla de Montalbán.

(Música)

Los tomates que hacemos aquí son todos pera o alargados,

que son variedades de industria,

se llaman así

porque son los que más color tienen

para que esté en el punto óptimo en la cosecha,

cuando se meten en el envase.

Son tomates de verano, es decir,

solo se producen al aire en los meses que van

de mitad de julio a mitad de octubre.

El color rojo que aparece en la conserva,

es el natural del tomate,

porque se cogen apenas a media hora de la fábrica.

-¿Y es verdad que el tomate es una hortaliza perfecta

para la conserva, la más apropiada, tal vez?

-Puede ser,

porque al ser un producto ácido permite

hacer la conserva sin nada de conservantes

y con un tratamiento térmico muy suave.

Nosotros hay una parte de tomate

que envasamos directamente

en el envase que vamos a servir al consumidor,

y hay otra parte que nos reservamos para nosotros.

Entonces lo que hacemos es previamente conservarlo

para que el producto esté estable durante todo el año

y podamos utilizarlo como base para el tomate frito

o cualquier otra salsa de tomate que vamos a elaborar.

Nunca utilizamos conservantes.

Los últimos tres años hemos ido reduciendo la cantidad de sal

que le adicionados,

hemos conseguido bajar hasta un 10%

y lo hemos ido haciendo paulatinamente para ir

acostumbrando al consumidor a ese menor sabor salado

del producto,

de forma que hacemos el producto un poquito más saludable.

-Julián, estoy viendo las diferentes versiones del tomate.

-Tenemos el tomate pelado, tomate triturado,

que si queremos entretenernos un poco más en la cocina

y elaborar un pisto...

Un tomate frito que, directamente, hirviendo un poquito de pasta,

lo ponemos encima y tienes un plato preparado en un momentito.

-Yo me quedo con cualquiera de ellos.

Están todas muy buenos.

(Música)

¿Y dónde va ese tomate cuando lo comemos?

Pues al estómago y luego a los intestinos,

donde el alimento se descompone y se forman los gases.

Y mira que dan problemas esos gases, doctor Gonzalo Guerra.

Muy buenos días. ¿Qué tal, Miriam?

Pues sí que es verdad que a veces dan bastantes problemas,

pero es algo completamente natural.

Tu piensa que un adulto sano

generamos hasta dos litros de gas al día.

¿De dónde viene?

De muchos sitios, sobre todo, del que ingerimos.

Eso está totalmente estudiado.

Tienes que generar gas para que tu intestino funcione bien.

Hay que expulsarlo también, lógicamente.

O bien por arriba, en forma de eructos,

o bien por abajo en forma de flatulencias.

Y hasta eso también se ha medido.

Expulsamos en torno a 14-15 veces gas

de nuestro cuerpo en una persona sana.

¡Qué curioso!

Todos esos gases los hemos representado aquí en plató,

con globos inflados con aire.

No sé si ocurre lo mismo con los gases.

Pues sí, la verdad es que,

¿qué hay en los gases que tenemos en el intestino?

Que me lo preguntan muchas veces los pacientes,

por lo mismo que en los globos, el aire que respiramos,

que es el mismo que ingerimos, por lo tanto nitrógeno y oxígeno.

Es verdad que una pequeña proporción de ese aire también es distinto.

Son gases que generamos nosotros dentro del cuerpo,

el dióxido de carbono, por ejemplo,

que lo generamos en el estómago y en los intestinos,

o el famoso metano,

que también se genera al descomponer los alimentos.

Tenemos globos de tres colores: rojo, amarillo y un amarillo

así como verdoso.

Empezamos por el rojo. Pues sí.

Pues mira, el globo rojo tendría dentro el aire, digamos, normal,

el que hemos dicho antes, el de oxígeno y nitrógeno,

que es el que tragamos.

Y también ese aire que ingerimos de otra manera.

Por ejemplo, el dióxido de carbono de las bebidas carbonatadas,

esos gases que son ingeridos

y que son gases normales serían los de color rojo.

Imagino que el resto de globos representa los gases

que están en el intestino grueso.

Sí, dentro de esos tendríamos los amarillos,

y como has dicho antes, los amarillos verdosos,

estos son gases... Que hay que expulsar.

Efectivamente, esto es una expulsión sonora.

Estos son gases que sí generan nuestras bacterias del intestino.

No los hemos ingerido.

Entre ellos está el famoso metano que la gente se cree

que es muy mal oliente.

Pero el metano, sin embargo, no huele a nada.

Por el contrario, tenemos esos medio verdosos,

que esos sí que pueden ser muy malolientes,

entre los que está, sobre todo, el sulfuro de hidrógeno

que viene en los alimentos que tienen mucho azufre,

por ejemplo,

pues la yema de huevo, el ajo, la cebolla,

todos esos alimentos ricos en azufre

van a generar gases mucho peor olientes

que los alimentos que no tienen tanta fibra.

Cuidado entonces con el azufre.

¿Y las legumbres provocan tantos gases

como solemos pensar?

Pues las legumbres provocan gases por dos motivos

porque son muy ricas en celulosa

y son muy ricas también en azúcares de absorción lenta.

Las dos cosas se digieren con dificultad, es decir,

no las vamos a digerir ni la masticación ni en el estómago,

las van a digerir nuestras bacterias del intestino

y tanto para una como para la otra,

al digerir esos productos van a generar mucho más gas,

de eso es que hemos hablado, del metano, del dióxido de sulfuro,

etcétera.

Mucho cuidado con la fibra, con el azúcar,

¿y la grasa también influye?

También, porque piensa que las grasas

y cuando son saturadas mucho peor,

hacen que la digestión sea mucho más lenta.

Por lo tanto,

esos alimentos ricos en grasa van a estar

más tiempo dentro del intestino.

Nuestras bacterias van a estar actuando con ellos mucho más

y se van a generar más gases también.

Si tuvieras que darnos una regla de oro para eliminar estos gases...

Pues más que una,

mira, te voy a dar tres por el mismo precio.

La primera, ¿cuál sería? Lo hemos dicho muchas veces.

Tenemos que empezar la digestión en la masticación.

Hay que comer despacio, masticar bien, tragar despacito,

no engullir,

intentar no hablar mucho mientras se come,

e intentar evitar las bebidas carbonatadas durante las comidas.

Así ingeriremos menos aire y por tanto tendremos menos gases.

Esa es una buena regla: tomárnoslo con calma a la hora de la comida.

¿Cuál es la segunda?

La segunda es ir al baño, atender la llamada, como quien dice.

Es decir, a veces tenemos ganas de ir al baño

y porque estamos trabajando, lo retenemos y no vamos.

Claro, no solo estamos reteniendo las heces, también los gases.

Y eso va a producir una mayor hinchazón también, claro.

¿Y la tercera regla?

Y la tercera, la regla de oro para todo,

que es el ejercicio físico.

Al mover las piernas, no solo movemos,

como dice el refrán,

el corazón, sino también nuestro intestino.

Y si favorecemos la motilidad,

favoreceremos la expulsión de los gases.

Muchísimas gracias, doctor Gonzalo Guerra.

Ya lo habéis escuchado: comer más despacio

y llevar una alimentación equilibrada.

Y, mañana lunes,

¿habéis pensado ya que vais a poner en la mesa?

Un "Lunes sin carne" es lo que nos propone su autora,

una dietista nutricionista llamada Raquel Bernácer,

menos carne para ganar más salud.

Existen tres razones por las que deberíamos comer menos

carne y más vegetales.

La primera razón es por nuestra salud,

sabemos que las dietas basadas en vegetales reducen el riesgo

de enfermedades crónicas no transmisibles

y, de hecho, en España se dobla el consumo de carne.

El segundo motivo es por el medioambiente,

dentro de los sistemas alimentarios,

la producción de carne

es la que tiene un mayor impacto medioambiental

y, por poner un ejemplo, producir unos 120 gramos de carne de ternera,

que sería equivalente a una hamburguesa,

consume 1.700 litros de agua de agua potable,

que sería el equivalente al consumo de agua

que haría una persona durante cuatro años.

El tercer motivo es que una alimentación

con menos carne y más vegetales es igualmente nutritiva

y atractiva gastronómicamente.

Además, es un tipo de alimentación que nos invita

a ser más creativos en la cocina, por ejemplo.

Podríamos proponer para desayunar unas tostadas de pan integral

con hummus, con un poco de tomate por encima,

con unas semillas, un poco de rúcula...

Para comer, podríamos tener en el menú un potaje de verduras

con legumbre, con un poco de patata,

acompañado de una ensalada de tomate

y una fruta como una naranja y de cena,

podríamos tener una tortilla de coliflor acompañada de pisto

y también de una fruta.

Y enseguida descubriremos cómo se cuida un escritor

y presentador muy popular en la actualidad,

que es Juan del Val.

Seguro que cae en las tentaciones del buen comer,

como las recetas con arroz y las magdalenas

que hoy Marta nos va a cocinar.

Y será después de pasar por la consulta del médico

de familia.

Atención a la vacuna y a la mascarilla.

(Música)

Camino de un año llevamos viviendo ya en compañía de este enemigo,

el temido coronavirus, y lo que nos ha cambiado la vida,

Fernando.

Pues claro que nos ha cambiado porque nos hemos ido adaptando,

hemos incorporado cambios

para protegernos concretamente del virus,

pero el virus también ha ido cambiando

y, de hecho, ya conocemos que hay diferentes variantes,

pero es que también han cambiado más cosas,

ha cambiado también hasta los bulos

los "coronabulos" que al principio se centraban en desmentir

casi que el virus existiera y que ahora parece

que se han empeñado en demostrar que las mascarillas

te hace determinada cosa,

o incluso que las vacunas son peligrosas.

El primer "coronabulo" y también el más insistente,

es de hecho el que niega que las vacunas sean buenas

para la salud.

Dicen que pueden ser peligrosas y que te sigues contagiando igual,

aunque tengas la vacuna puesta.

Y un bulo que es esencial que desmontemos por su importancia.

Uno, recordemos: las vacunas que se han aprobado

y las que se van a probar lo son porque son seguras

y eficaces.

Si no fueran seguras, no se utilizarían.

Y lo segundo, ninguna vacuna es 100% eficaz.

Y por supuesto, puede haber gente que a pesar de estar vacunado,

se infecte.

Pero no perdamos de vista que el objetivo fundamental

de la vacuna,

no solo con estas, también ocurre con otras como con la de la gripe,

no es tanto no prevenir el contagio o evitar el contagio,

el objetivo fundamental es evitar las complicaciones,

y la mayoría de las vacunas que tenemos ahora mismo

son muy eficaces en evitar los ingresos,

las complicaciones y los fallecimientos.

Ahí es donde tenemos que poner el foco.

Así que la clave es vacunarnos todos lo antes posible

con la primera vacuna que tengamos disponible.

Pues fíjate,

el siguiente "coronabulo" también está relacionado con la vacuna

y es de aquellos que dicen que, para no tener que esperar,

puedes conseguir la vacuna por internet.

Ojo, y no solo para ti, también para tu perro o incluso tu gato.

Comprar una vacuna por internet es una mala idea,

lo mires como lo mires.

Primero, porque seguro que es un fraude.

Segundo, porque si te vendieran hipotéticamente una supuesta vacuna,

imagínate la fiabilidad y la tranquilidad.

Eso está prohibido y no tienen ningún tipo de control sanitario.

Pero es que además me hablas de los perros, de los gatos,

de los animales de compañía.

Tanto la OMS como la Organización Mundial de la Salud Animal,

avisan de que no hay evidencias de que nuestros animales

puedan infectarse por el virus.

Y, por supuesto, que no es necesario vacunarlos.

Así que mira,

vamos a sacar alguna señal de prohibido bien grande

a todos estos bulos que circulan sobre la vacuna

frente al coronavirus,

porque es que son bulos que no informan, no, desinforman.

Pues todavía hay más "coronabulos", esta vez sobre la mascarilla,

no hay que usarla mucho tiempo porque te deja sin oxígeno

y te saturas del gas malo,

el CO2.

Y si eso fuera cierto, la cirujana, los anestesistas,

las enfermeras de quirófano caerían como moscas

en las intervenciones prolongadas por culpa de esas mascarillas

que llevan usando tantísimos años, no.

Recordemos que la mascarilla está diseñada para filtrar,

para evitar el paso, en este caso, del virus,

pero no limitan el paso ni del oxígeno ni del CO2,

que la mascarilla puede ser que te agobie,

pero que te ahogue, no.

Pues para alargar la vida de la mascarilla dicen que puedes

esterilizarla con alcohol

o incluso el calor del secador de pelo,

que lo mata en 30 segundos.

Y si quemas la mascarilla matas el virus en tres segundos.

Lo que pasa es que la mascarilla deja de funcionar.

Es el problema que tienen esos remedios.

A ver, cuando decimos que una mascarilla

tiene un número máximo de horas,

por ejemplo, las quirúrgicas o las higiénicas,

hablamos de cuatro horas,

o las FFP2 hablamos de ocho horas,

no es porque la mascarilla esté contaminada ya,

es porque deja de filtrar adecuadamente

y por lo tanto la clave no es intentar desinfectarla,

la clave es renovarla, cambiarla.

Mira, cómo los alimentos caducados, cuando un alimento está caducado,

no se renueva, se tira a la basura.

La mascarilla igual.

Mira, le vamos a sacar un semáforo bien rojo a utilizar alcohol,

secador de pelo y cualquier otro remedio del tebeo para intentar

limpiar para utilizar más tiempo nuestra mascarilla

y les vamos a poner un semáforo verde

para usarlo para lo que sí sirve, por ejemplo, el alcohol,

hemos visto que las soluciones hidroalcohólicas,

sirven para una buena higiene de manos, ¿verdad?

Y el secador de pelo para secarse el pelo, básicamente.

O mira, si quieres y tienes un dolor muscular fuerte,

oye, igual te viene bien echarte un poquito de calor,

que ya hemos dicho muchas veces que el calor local alivia el dolor

y puede evitar tomar alguna medicación.

Hablas del dolor y efectivamente,

qué mal se vive cuando te duele algo.

Eso lo saben muy bien quienes padecen un dolor crónico.

Por eso la clase de yoga hoy va dirigida a todos ellos,

para calmar su dolor.

(Música)

Pues llevo practicando yoga desde hace casi nueve años,

sufría de dolor crónico y me recomendaron

que podía ser un tipo de ejercicio, que me podía ir bien.

-Según la Sociedad Española

del Dolor,

un 18% de la población española padece dolor crónico.

Hoy hablaremos de cómo la práctica de yoga nos puede ayudar.

Vamos a empezar nuestra serie de posturas de hoy,

especialmente focalizada en estirar suavemente el cuerpo

y reducir la tensión muscular.

Recogemos la pierna derecha.

Podemos cruzar los dedos por delante de la tibia derecha,

pero si no alcanzamos a empezar los dedos,

podemos utilizar perfectamente un cinturón.

Esta postura nos va ayudando a relajar la parte baja

de la espalda.

-Me ayuda a aminorar el dolor y a llevar el día mucho mejor.

-Vamos a continuar estirando la parte baja de la espalda.

Primero mantenemos la columna erguida

y pecho abierto

y luego poco a poco vamos a ir relajando los brazos entre los pies,

dejando que se vaya estirando toda la espalda.

Siempre observar cómo el cuerpo va respondiendo a cada postura,

notando el estiramiento,

pero sin que haya una sensación de dolor intenso.

Después de unas cuantas respiraciones,

podemos ir volviendo despacito

hacia la posición de partida.

Vamos a hacer un ejercicio

que nos va a venir muy bien para abrir la zona del pecho,

contribuir a respirar mejor

y relajar la zona del diafragma frontal.

Vamos a utilizar un par de ladrillos.

Nos vamos tumbando y ahí tendremos que movernos un poquito adelante

o atrás para ir localizando los omóplatos

y que ellos descansen sobre el ladrillo transversal

y la postura nos va ayudando a calmar el sistema nervioso.

Completamos nuestra práctica de yoga de hoy, como siempre,

con unos momentos de introspección y relajación.

Vamos a tumbarnos, pero hoy vamos a utilizar una silla,

lo cual nos va a ayudar a relajar también al final de la clase

la parte baja de la espalda.

-Cuando termino una clase de yoga,

sobre todo, lo que no todo es una relajación,

porque al final de la clase siempre es relajada.

Pero también me ayuda a sentir menos dolor

y a sentirme más activa y más ágil.

(Música)

¿Y qué pasa cuando el dolor aparece de repente?

Dolor de cabeza, dolor de tripa, de una articulación.

Muchos dicen que es mejor aguantar el dolor,

en vez de tomar analgésicos

que tienen muchos efectos secundarios.

No sé qué opinas, doctor Fabiani.

Opino que no hay tampoco que pasarse.

No hay que aguantar el dolor

como sea,

que no nos va a dar nadie una medalla.

Todos los analgésicos, bueno,

todas las medicaciones tienen sus riesgos

y tienen sus efectos secundarios

y por eso siempre recomendamos utilizarlo a la menor dosis

y el menor tiempo posible.

Y esa recomendación tiene que estar presente,

dando siempre prioridad a los fármacos,

a los medicamentos que tienen un perfil de seguridad mejor,

es decir, que tienen menos efectos secundarios.

Siempre recomendamos empezar, por ejemplo,

por un paracetamol antes que por un antiinflamatorio,

siempre y cuando lo que nos ocurra lo permita.

Y entre esos efectos secundarios,

¿es verdad que los analgésicos pueden causar dependencia?

No, los analgésicos habituales no causan dependencia,

sí la pueden causar esa dependencia

lo que llamamos analgésicos mayores,

los opiáceos, vamos, derivados de la morfina,

no son analgésicos de uso habitual, como entenderás,

y también otro tipo de medicamentos

que sí nos suenan más, las pastillas para dormir, los relajantes,

los ansiolíticos y por eso siempre este tipo de medicamentos

hay que tomarlo con estricto control médico.

A los analgésicos normales, ya te digo que no,

que dependencia no producen.

Lo que si tenemos que hacer es no acostumbrarnos nosotros

a tomarlos, claro. Y hablando de acostumbrarse,

¿es cierto eso de que el cuerpo se acostumbra a la pastilla

y que deja de hacer efecto?

Eso de que el cuerpo se acostumbra

es lo que los médicos llamamos tolerancia.

Y una vez más, no ocurre con los analgésicos habituales,

pero sí puede ocurrir con esos analgésicos opiáceos

o con los relajantes.

El cuerpo no se acostumbra, Miriam,

a que tú te estés tomando paracetamol habitualmente,

no se acostumbra.

Puede que te acostumbres tú y eso sí tenemos que evitarlo,

recurrir habitualmente con mucha rapidez a los analgésicos.

Porque recordemos que los medicamentos

siempre tienen ese triángulo de peligro

que nos habla de sus efectos secundarios

asociados, sobre todo,

a dosis altas o durante tiempo prolongado.

Mira, te digo una cosa.

Puestos a acostumbrarnos,

mejor que a la pastilla,

nos acostumbramos a hacer

ejercicio físico, que nos pone en forma,

que es bueno para nuestra salud

y que a veces nos ayuda, no solo a tratar el dolor,

sino incluso a prevenirlo.

Muchas gracias, doctor Fabiani.

Dicen que para sentir menos dolor,

el primer paso es precisamente distraer la mente.

Y si es haciendo algo placentero, como leer un buen libro,

pues mucho mejor.

Y de libros sabe mucho nuestro siguiente protagonista

porque se gana la vida escribiéndolos.

Así se cuida Juan del Val.

(Música)

Escribir es un ejercicio,

yo creo que físicamente muy muy exigente.

Se necesita mucha energía y es muy importante el sueño

y la alimentación.

Me gusta mucho madrugar y escribir muy temprano.

Cuando hablo de muy temprano hablo de 6:00 o 7:00 de la mañana,

suelo ponerme a escribir con un café solo

y, luego, un poquitín más tarde, ya un desayuno o algo más fuerte,

tostadas, o bien con aceite y sal, que me gusta bastante,

o con jamón york y muchísima agua fría.

Es otra de las manías que tengo.

Escribir se hace sentado,

pero soy tan inquieto que incluso escribiendo no paro de moverme.

Puedo estar haciendo unos párrafos, un folio y de repente levantarme,

darme vueltas por la casa.

No me gusta comer, pero cocinar no.

Me gusta mucho la carne.

Me gusta mucho el marisco también.

Pero para mí el manjar son dos huevos fritos con patatas.

No es un plato que digamos muy muy saludable,

pero es un manjar.

Yo era muy fumador y con 33 años dejé de fumar de manera radical

y me puse a correr.

Y como soy compulsivo en general,

empecé directamente casi por los maratones

y luego ya después,

inmediatamente después, me pasé al triatlón y no hice triatlones

tampoco cortos,

sino que el primero que yo hice fue un medio Ironman en Sevilla

y completé tres Ironman.

El deporte me cambió la personalidad y me ayudó a escribir.

Son muchas horas, tanto entrenando como luego compitiendo,

o sea, no es un camino corto,

y yo creo que mentalmente el hacer deporte

de larga distancia, tanto los maratones,

como el triatlón,

a mí me ha ayudado mucho y lo identifico con lo que es

la escritura de una novela.

Ahora me parece impensable hacer esas distancias,

pero lo que sí que tengo claro es que algún día lo volveré a hacer,

voy cumpliendo años, la haré más despacio,

pero lo haré porque es algo que te que te sirve mucho,

que te da mucha vivencia.

Pues seguramente no he aprendido todo lo que ella me ha enseñado,

pero un referente en una manera de estar en el mundo,

que es a través de la generosidad.

Yo procuro serlo, no llego a su capacidad de ser generosa.

Sin duda, Nuria me ha hecho mejor, y he aprendido mucho de ella

la capacidad de trabajo y de relativizar las cosas,

de entender que nunca nada

es para tanto y de vez en cuando yo también se lo recuerdo a ella.

Desearía ahora mismo lo mismo que deseaba hace 30 años

y lo mismo que desearé dentro de 30 años,

que la gente que me rodea esté bien,

si la gente que me rodea está bien, pues yo estaré bien.

Para mí, saber vivir es una cosa que se aprende con el tiempo

y nunca terminaremos de saber vivir realmente bien.

(Música)

Seguro que Juan del Val no se resiste a una buena paella,

la paella de toda la vida, porque el arroz, Marta,

es un gran protagonista de nuestra cocina.

Hombre, claro que sí.

La paella es un plato de diez,

hecha con un ingrediente de diez,

el arroz: nutritivo, saciante...

Y, ¿sabes una cosa, Miri?

En España de media al año tomamos por cabeza

cuatro kilos de arroz.

¿Te parece mucho?

Bueno, no está mal. No sé, lo veo bien.

Bueno, ¿sabes cuánto toman los chinos?

103 kilos de arroz de media por persona al año.

Y esto demuestra una cosa muy clara,

que el arroz como alimento aislado, pues no engorda.

Porque fíjate, el sobrepeso y la obesidad en China no supera

al 15% de la población y en España estamos ya en un 53%.

Así que solo por el arroz no es, no tiene tanta mala fama.

¿Y por qué hay que consumirlo integral?

¿Por qué insistís los profesionales tanto en esto?

Porque el arroz integral es el arroz entero sin refinar,

con la última cubierta externa, que es el salvado,

el que tiene la fibra.

Fíjate, aquí tengo dos arroces, el arroz que no es integral,

le falta el salvado y este que es más oscurito,

que tiene su cubierta externa.

Por lo tanto, es más saciante,

es más nutritivo y tiene dos peros. A ver...

Pero número uno,

que como tienen una capa más, tarda más tiempo en cocinarse.

Bueno... Diez minutitos más.

¿Y el segundo pero?

Es que dura menos tiempo en nuestra despensa.

Pero vaya, que con menos me refiero a que dura seis meses,

que es un montón.

Pero es que un arroz blanco bien conservado, 25 años,

25 años... 25, como yo.

Bueno, yo nací y el arroz puede seguir perfecto.

Pues te digo una cosa, ni 25 años ni seis meses,

ni seis segundos me duran a mí estos platos con arroz

como me dejes mucho rato con ellos.

Pues fíjate, hoy he traído un menú a base de arroz,

nuestro protagonista, con distintas variedades y formas.

En primer lugar, tengo por aquí un snack,

que son unas bolitas de sushi,

pero en este caso hemos utilizado como "toppings", vegetales,

porque el sushi puede ser una excusa para comer verduras.

¿Y qué tipo de arroz es?

Este es arroz glutinoso, arroz especial para sushi.

Que no cunda el pánico.

Es muy fácil de encontrar.

Tú vas al súper y pone "arroz para sushi",

importante a la hora de cocinarlo,

hay que enjuagarlo muy bien bajo el grifo.

Que no quede ningún tipo de agua blanca cuando lo estamos echando

y tiene que tener un buen tiempo de reposo

y a partir de ahí, podemos ponerle salmón ahumado, aguacate, limón.

Lo que más nos gusta. ¡Qué rico!

Oye, Marta, yo en este plato no veo el arroz.

Claro, es que en "Saber vivir" no lo ponemos todo así tan obvio.

Aprendemos muchas cosas,

como lo que es el papel de arroz, los típicos rollitos de primavera,

tan famosos, bueno, pues esta es la masa sin freír.

Por eso son mucho más saludables.

Esto simplemente se hace con obleas de papel de arroz.

Son unas obleas de papel que se hacen cociendo mucho

el arroz, se tritura, se hace un puré,

se extiende en una bandeja de horno

y se deshidrata y a partir de ahí ya lo hidratados,

y tenemos esto tan rico y lo rellenamos,

en nuestro caso con lechuga, rabanitos,

salmón ahumado... ¿Con qué salsa?

En este caso, salsa de soja,

porque no vamos a añadir ningún tipo de sal más

y si no, también os animo a utilizar una salsa de yogur.

Muy bien. Tenemos en nuestra web

de "Saber vivir" salsa de yogur con curry.

Perfecto. A buscarlo.

¿Qué más?

Y por aquí tenemos una ensalada, un buen plato principal,

una ensalada tropical de piña y arroz basmati.

¡Qué rico!

En este caso, hemos utilizado un arroz largo suelto

porque con el aderezo no queremos que se nos pase el arroz,

y nunca queremos que se nos pase el arroz

en general en la vida. No, no...

Tampoco en nuestras ensaladas y nuestros platos.

Y hemos utilizado piña para dar un sabor dulce a nuestro aderezo.

Y, además, demostramos que, oye,

en un plato principal también podemos tomar una fruta.

El arroz que no falte, ¿verdad?

Y también puede ser una estupenda guarnición en un plato de carne

o pescado,

como en nuestro viaje por la cocina española.

Hoy toca un rico besugo a la madrileña.

Ya os digo que huele que alimenta.

(Música)

Hola, Miguel. -¿Qué tal?

Vengo buscando hoy un buen besugo. -Muy bien.

-¿En qué me tengo que fijar?

-Pues mira, resumo lo que tienes que mirar, sobre todo,

es que tenga los ojos brillantes, que esté terso,

que esté duro y las agallas, que estén muy rojas.

La mejor época es noviembre, diciembre, hasta marzo.

El besugo a la madrileña se instauró

a finales del siglo XVIII

en la comunidad.

Fue Manuel Herrera quien pidió los permisos a la Corte

para poder traer el pescado fresco de los puertos del norte.

La receta sigue siendo muy popular

y hoy nos la van a enseñar

en una de las tabernas más tradicionales de la ciudad.

Hola, Nicoletta. -Hola.

-Vengo del mercado. Tengo todo listo para empezar.

-Bien, ya te estaba esperando. Tengo el horno precalentándose.

-Fantástico. -Vamos allá.

-Bueno, vamos a preparar un besugo a la madrileña,

que es uno de los platos que más os piden aquí.

-Correcto.

-Tiene menos del 5% de grasa.

Esto es fantástico para una dieta saludable.

-Sí. Primero les damos unos cortes al besugo.

Son tres cortes donde vamos a colocar el limón.

-Entonces hay que hacerlos suavecitos, pero profundos.

-Sazonarlo un poco por dentro.

-No olvidemos que el pescado ya te lo han traído limpito.

-Sí, está limpito.

El siguiente paso son los tomates fritos.

-Le va a dar también todo ese jugo. -Todo este jugo,

el dulzor del tomate.

Echamos un poco de ajo molido. -(ASIENTE)

-Perejil seco también...

-Es un plato muy colorido.

-Es un plato, vamos, divertido.

Y un poco de pan rallado...

-Que esto es un poco, casi lo distinto de un besugo normal.

-Echamos un poco de vino blanco y un poco de aceite

para que no se quede muy seco.

Y un poco de limón le voy a exprimir por encima.

-Bueno, entonces esto ya está preparado,

pero nos falta el acompañamiento.

-Claro. Tenemos que hacer las patatas panaderas.

-Y ahora que ya tenemos cortadas las cebollas y la patata,

pasa a la sartén, ¿no?

-Cuando estén casi medio hechas, hechas las patatas,

la añadimos al besugo.

-Ahora ya tenemos la bandeja preparada, el horno precalentado.

¿Cuánto tiempo tendremos que dejar el pescado en el horno?

-Depende del besugo.

Si pesa entre 800 gramos, 900, que es para dos personas,

se dejan entre 25, 30 minutos.

A 170 grados.

Si es un poco más pequeño, menos de 25 minutos.

Aguanta muy bien entre que lo que cocinas y lo consumes.

-Por eso en las tabernas antiguamente estaba siempre,

a lo mejor en los escaparates, esperando a la gente.

-Sí, sí.

-Con tu permiso, lo voy a probar. -Te invito.

-Espectacular.

Y después del besugo, ¿qué? Pues una buena pieza de fruta,

y a la hora del café o de la infusión,

una delicia de repostería, por ejemplo,

pero repostería siempre saludable, de la tuya.

Claro que sí.

Podemos tomar un bizcocho, unas magdalenas,

pero que siempre sean caseras.

Es decir, que yo vea los ingredientes

y que procure que sean saludables.

Y así, oye, pues el gusto se los lleva a nuestro paladar,

pero también nuestro cerebro, nuestro estómago, nuestra salud.

Claro que sí.

¿Y tú cómo has hecho ese bizcocho o magdalena?

Que no sé lo que es.

Bueno, este es un bizcocho de magdalena, de hecho,

hoy quiero contar un truco:

todas las masas de magdalenas

las podemos transformar en bizcochos y viceversa.

Solo hay que cambiar los tiempos de horno,

una masa que nos guste, bizcocho, 30 minutos,

"cupcake", 15 minutos, la mitad del tiempo.

Y, en este caso, esta receta la hemos hecho con zanahoria.

es un "Carrot Cake", que endulza un montón

el "frosting" característico que tiene.

Lo hemos hecho sin azúcar glas.

Entonces, ¿qué pasa?

Que pierde consistencia,

pero no pasa nada porque nosotros lo hemos enfriado muy bien

para que pueda tener esta forma.

Y cómo no, con harina integral de trigo,

tan integral como el arroz integral.

Y si alguien no puede tomar gluten, ¿hay alguna harina alternativa?

Por supuesto, la repostería es para todos.

Podemos utilizar harina sin gluten como la de maíz, para hacernos,

por ejemplo, unas tortitas de desayuno con arándanos.

Podemos utilizar harina de frutos secos molidos como la de almendra

para hacer unas galletas con almendra y coco, por ejemplo.

O podemos asegurarnos de tener una harina integral de avena

sin gluten y hacer un bizcocho de plátano y cacao.

Ese bizcocho a mí me suena.

Me suena tanto porque lo he visto en tu libro.

"No comas como un zombi", qué me gusta a mí ese libro,

que también encontramos en él la receta de "Carrot Cake".

En la página... Déjame que piense, en la página 222.

Es que me lo sé de memoria. Conozco a tu hijo casi como tú.

Pues dices bien, porque realmente es como un hijo.

Le tengo muchísimo cariño.

Le he dedicado muchas horas de ilusión.

Ha sido un parto y un embarazo maravilloso,

porque me hace mucha ilusión ayudar a la gente a comer bien,

a comprar con los ojos bien abiertos, con cabeza,

y a no pasar por el supermercado y por la cocina,

como si lo que comiéramos no fuera con nosotros,

como si fuéramos zombis.

Muchísimas gracias por ayudarnos,

Marta, a no ir como zombis por la vida.

Tenemos que comer sano porque tiene que ser

también un sano placer para cuidarnos por dentro

y que se note por fuera.

Hablamos de la salud de nuestra piel.

(Música)

Somos lo que comemos, y nuestra piel también,

para que esta se mantenga sana,

bonita, luminosa,

es muy importante la alimentación y es de lo que os quiero hablar hoy.

¿Me acompañáis?

-Me noto la piel un poquito como apagada,

sin luz y quería un poquito de rejuvenecimiento, si es posible,

y a la vez potenciar la zona de la mirada, los ojos.

-Muy bien, Belén, vamos a hacer el diagnóstico

para determinar cuál es el bienestar interior

que puede estar afectando a la belleza exterior.

Vale, cierra los ojos.

Belén está dentro del grupo de los pacientes que vemos a partir

de 45 años, que empiezan ya a tener una bajada hormonal

y esa bajada hormonal se manifiesta en la piel con una sequedad interna,

una sequedad hormonal,

lo que va a dar lugar a pérdida de firmeza,

que empiecen a salir arrugas.

Fíjate cómo están todas las rojeces.

Está habiendo un poco de inflamación.

El estrés que tienes está afectando a tu piel.

Cenas demasiado tarde, cuando te acuestas,

estás todavía haciendo la digestión y esto produce una fatiga adrenal

que va a producir una congestión en el contorno de ojos.

Que esas cenas sean ligeras,

incluyas más proteína e incluyas verdura.

Los diferentes diagnósticos que nos encontramos

están en todas las edades.

En casos de acné,

no se deben de tomar ni alimentos azucarados,

tampoco es recomendable tomar grasas demasiado saturadas.

Otra tipología que nos encontramos es la piel sensible y reactiva,

que siempre está roja, que tiene calor.

Tiene muchísimo que ver con el aparato nervioso

y el aparato digestivo.

Los alimentos que vamos a tomar nunca van a ser a base de picantes,

de alcohol y la piel apagada,

esa piel con falta de luminosidad que no se ve sana, no se ve bonita.

Esto vamos a recomendar muchos alimentos, antioxidantes, frutas.

Cuanto más vivos sean los colores, mejor.

Aquí tenemos una serie de alimentos

que no pueden faltar si quieren mantener una piel saludable, bonita.

Tenemos el tomate como un alimento indispensable,

porque nos ayuda a mejorar las pieles grasas.

También la acidez, nos va a mejorar el aclaramiento de la piel.

Tenemos también la calabaza para proteger la piel del sol.

Pero además es que contiene el 95% de agua,

fundamental para mantener la piel elástica

y la piel hidratada.

También tenemos las espinacas muy ricas en vitamina K.

Muy importante para que la piel no esté roja y esté luminosa.

Alimentos como son los frutos secos y las semillas,

grasas polinsaturadas que son necesarias

para mantener las membranas de todas las células de la piel

y mantener esa hidratación adecuada.

Y no puede faltar el aguacate.

El aguacate nos aporta una de las grasas más beneficiosas,

que nos ayuda a mantener la elasticidad de la piel.

(Música)

Siempre se ha dicho que la cara es el espejo del alma.

Y mira, Teresa,

que se nos nota ya en la cara que estamos sufriendo y sufriendo,

esperando a que llegue la ansiada normalidad.

Sabes que yo creo que más que normalidad

lo que necesitamos es serenidad,

que es la antesala al bienestar emocional, Miriam.

Y para tener serenidad tenemos que aprender a esperar.

Esperar a que se pasen los síntomas si estamos con la enfermedad,

esperar a la cuarentena si nos toca hacerla, a la inmunidad,

a la vacuna, saber esperar para no desesperar.

Yo me sé de más de uno que está empezando precisamente

a desesperarse,

que se le está terminando la paciencia con esta pandemia.

Pero porque el ser humano es impaciente.

Ahora bien,

no es un rasgo indeleble de nuestro carácter

o de nuestra personalidad, sino que es una conducta aprendida.

Buena noticia y la podemos trabajar.

Una forma de trabajar la impaciencia

es darnos cuenta que todo tiene su ritmo interno

y que no podemos acelerar las cosas.

Si miramos alrededor y si miramos a la naturaleza,

lo entendemos perfectamente.

Los jardineros y los agricultores saben perfectamente

lo que es saber esperar.

Porque, a ver,

primero tienen que plantar la semilla y luego saber esperar

a que la semilla germine,

a que enraíce,

a que aparezcan los primeros botecitos de la planta

y después vaya creciendo y aparezcan las flores y de las flores,

los frutos, saber esperar a que maduren, recogerlos...

De la misma manera que la naturaleza es sabia,

con este ritmo interno también nosotros lo tenemos en nuestro

cuerpo.

También te digo una cosa, esto es muy fácil de decir

y quizás no es tan fácil de llevar a la práctica,

sobre todo, en estos tiempos que nos ha tocado vivir.

No estamos acostumbrados a esperar,

con la tecnología lo tenemos todo así.

A ver, a ver,

es que como si la tecnología nos separara

y se quedara colgada y nos hiciera esperar a nosotros,

como si todo aquello que demandamos a la ciencia fuera muy rápido.

También es verdad. Mira,

la impaciencia nos lleva a ser impulsivos y a veces irascibles.

Y si no logramos lo que buscamos, nuestras expectativas,

entonces nos frustramos,

tenemos frustración y a la larga eso puede generar desesperación.

Hay que aprender a esperar, saber esperar.

Y hay un experimento muy curioso que me gusta mucho.

Qué hizo un psicólogo austriaco allá por los años 60,

llamado Walter Mischel,

con niños, niñas y chucherías...

Golosinas... Niños, niñas y golosinas...

Menuda combinación. Cuéntanos ese experimento.

¿Quieres conocerlo? Hombre, claro.

Juntó a un grupo de niños y niñas entre cuatro y seis años

a los que les ponía delante... ¿Qué?

Unas golosinas.

Y les decía: "Mirad, os podéis comer las golosinas ahora...".

No me las acerques...

"O si esperáis 15 minutos, tendréis el doble de golosinas,

de caramelos, de malvaviscos, de galletas...".

¿Qué hicieron los niños? ¿Qué hicieron?

Bueno, pues unos cuantos no pudieron esperar

y se comieron las golosinas y otros esperaron los 15 minutos

y obtuvieron el doble de recompensa.

Lo más interesante

de la investigación es que 18 años después,

cuando esos niños eran adultos,

el psicólogo se acercó a ellos a investigarlos

y obtuvo la siguiente conclusión:

aquellos niños que habían sabido esperar su recompensa

tenían menos problemas de sobrepeso,

menos adicciones al tabaco, al alcohol y menos problemas,

en definitiva, de salud.

Además, habían obtenido mejores notas, así que...

si sabemos esperar,

es muy beneficioso para nuestra salud.

Y, ahora, Miriam,

¿qué haría la niña de los cuatro años que hay en ti?

Uy, qué difícil...

La Miriam de los cuatro años...

Yo creo que habría probado alguna nubecita, sí.

Igual no habría sabido esperar. ¿Y ahora?

Ahora sí,

ahora ya me podrías cerrar esto otros 15 minutos más,

que sabría esperar, he aprendido.

Has aprendido a saber esperar y eso es "Saber vivir".

Muchísimas gracias, Teresa.

Tenemos que saber esperar para vivir

y volver a la normalidad con mayúsculas.

La vida de antes, libre y sin mascarillas.

Imaginaos de nuevo así y pudiendo viajar a lugares tan maravillosos

como la ciudad de Segovia.

2.000 años de historia la contemplan

y sigue tan llena de vida como siempre.

Por eso os invitamos hoy a disfrutar con sus imágenes

más saludables.

Feliz domingo y cuidaos mucho.

(Música)

Estamos en una capital castellana.

No sé si por el fondo os sonará,

pero si os digo que es la capital del cochinillo y os enseño esto...

¿Cuál es la mejor manera de conocer Segovia?

-Hombre...

Estás aquí, en el mismísimo mejor sitio, conmigo,

con el arriero Claudio.

Y hoy tengo unos jóvenes aprendices de arriero.

-Vamos a conocerlos. -¡Venid para acá!

¿Cuántas piedras pensáis que tiene este acueducto?

-¡17.000! -¿17.000?

Casi 20.400 piedras.

Todas estas piedras las trajimos nosotros aquí,

con carros como estos, con bueyes, los arrieros, los arrieros.

# Déjame subir al carro, carretero.

# Déjame subir, # que mira cómo vengo...

# Nos vamos del acueducto... #

-¿Quién se esconde detrás del arriero Claudio?

-Yo soy Nacho Soriano, yo soy historiador.

Nos dedicamos a enseñar el patrimonio,

a disfrutar del patrimonio, y que los chavales y las familias

sean los protagonistas de este descubrimiento

de una ciudad desde los ojos de una persona como es un arriero.

-Pesa mucho, ¿no? -¡A ver, zagales!

¡Arrieros del mañana! Facilísimo esto,

tenéis que hacer el gesto internacional del arriero.

Poneos la mano aquí en la riñonada y hacéis...

(ININTELIGIBLE)

-Con el arriero o solos,

aquí hay mucho que conocer.

Una de las paradas imprescindibles, la casa museo de Antonio Machado.

(Música)

Pero no podemos irnos de Segovia sin probar el cochinillo más mítico.

-Bienvenida al Mesón de Cándido. -Muchas gracias.

-Un placer tenerte aquí.

-Es la mejor manera de conocer Segovia.

-Pues sí, porque Cándido es parte de la historia de Segovia.

La vida cotidiana de Segovia a lo largo

de los años se reflejan en las paredes de este mesón.

Aquí, en el mesón de Cándido,

el rey conoció a Adolfo Suárez González

cuando Adolfo Suárez era gobernador civil de Segovia.

-La historia de España es también la historia de Cándido.

-Aquí tenemos nuestros manjares...

Mi padre, que está aquí con los cochinillos...

-Es un honor, Cándido.

-Hemos preparado un menú,

un menú de productos tradicionales de nuestra tierra, una verdura,

las berenjenas asadas.

Un plato clásico de nuestra cocina

son los judiones de la granja con oreja de cerdo.

Pero que es un plato también muy muy saludable.

Y luego, bueno, pues el plato estrella de nuestra cocina...

-Por supuesto... -Cochinillo asado.

-Y hoy,

en ocasión de tu visita a nuestra ciudad

te parto el cochinillo con el plato. -Por favor...

Para ti, por ti y por todos vosotros.

Así... -¡Ahí va!

-Como tiene que ser. -El mejor final.

(Música)

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Saber vivir - 07/03/21

07 mar 2021

Esta semana hablamos sobre el hierro, por qué es tan importante y las mejores fuentes para obtenerlo, y sobre los huevos, cuántos podemos tomar al día y cómo cocinarlo con seguridad. Descubrimos cómo podemos evitar los gases y las molestias que nos producen, y desmontamos bulos sobre el coronavirus. Juan del Val nos cuenta cómo se cuida, aprendemos a preparar entrantes saludables con arroz y cómo podemos ser más pacientes y los beneficios que supone para nosotros.

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