Saber vivir La 2

Saber vivir

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No recomendado para menores de 12 años Saber vivir - 07/02/21 - ver ahora
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Bienvenidos a "Saber vivir", que hoy sabe a mar,

el del pescado azul y el del blanco.

Hoy aprenderemos a comprarlo, cocinarlo y conservarlo

sin riesgos para la salud.

En tierra nos espera el cerdo.

Es la carne más consumida después del pollo

y hay quien lo llama incluso olivo con patas,

por su tipo de grasa.

Ya veremos si es cierto.

En cocina nos toca hacer pan casero, pan de verdad.

Y apostamos por el flan, salado y de postre.

Más saludable, porque no lleva azúcar.

A desengancharnos del dulce blanco

nos ayuda un "coach" nutricional, Roberto Vidal.

El médico especialista nos cuenta la verdad

sobre los alimentos y dietas para depurar el organismo,

empezando por la popular alcachofa.

En consulta del médico de familia hablamos del colesterol,

que puede estar más alto a comienzos de años

y peligroso es, pero más en tiempos de coronavirus.

Para vacuna, la de salud y optimismo que tiene Irene Villa.

Hoy descubriremos cómo se cuida, empezando por el desayuno.

Como algo saludable

porque luego me pongo a hacer ejercicio

o a no parar en todo el día.

Desayunar un kiwi para mí es fundamental.

Salmón a todas horas, me parece algo riquísimo.

Luego disfrutaremos con su entrevista

en este domingo para cuidarse

que abrimos sobre las olas del mar porque nos vamos de pesca.

Nos espera ya la lubina.

La lubina de piscifactoría empezaría aquí,

en los tanques donde están los reproductores.

¿Qué hacemos para que se reproduzcan?

Pues simplemente las condiciones que tienen en la naturaleza.

Controlamos las horas de luz, la temperatura del agua

y con eso ellos ponen de manera espontánea y natural.

Una lubina más o menos produce

entre dos y cuatro millones de embriones cada vez que pone.

Aquí tenemos los huevos de la puesta de esta mañana.

La etapa más crítica en el cultivo de la lubina

es hasta que tiene 60 días de vida,

porque la tenemos que alimentar con los mismos alimentos

que tiene en su medio natural, el rotífero y la artemia,

dos zooplancton.

La crianza en tierra la hacemos

para que el juvenil esté separado de todos los peligros.

Cuando ya tiene los seis meses los meteremos en nuestro barco,

que tiene dos piscinas,

y tranquilamente irán a completar la crianza en mar abierto.

Una vez que vienen los barcos, el barco se arrima a la piscina,

esta que tenemos aquí, y, por gravedad,

los peces entran en la piscina.

Tardan aproximadamente unos dos años

en llegar a la talla ración, que es de medio kilo,

y puedes estar hasta cuatro años,

cuando hablamos de peces de kilo o superiores.

La alimentación la controlamos conociendo el número de peces

que tenemos dentro de las piscinas,

así como la temperatura a la que está el agua.

Entonces sabemos cuánto tenemos que darle de comer.

Tenemos un giratorio que distribuye el alimento uniformemente

a todos los peces que hay en la piscina.

Una vez que llega a la talla comercial,

cogemos a los peces y los metemos en agua y hielo

y los llevamos a nuestra sala de procesado.

Es muy rica en ácidos grasos omega 3,

es un producto muy saludable, muy interesante

para poder aportar la proteína

con los aminoácidos esenciales

que nos aporta el pescado.

La lubina salvaje

tiene prácticamente las mismas características nutricionales.

Se han hecho catas

en las que especialistas han cocinado el producto

y no han sabido diferenciar la salvaje de la de acuicultura.

Del mar a la pescadería, y de la pescadería a la cocina,

¿Por qué el pescado, por bueno que sea,

enseguida se nos pone malo?

Nos responde nuestra especialista Beatriz Robles,

licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

Hola, Beatriz. Buenos días, Miriam.

Efectivamente, en el momento en que sacamos el pescado del agua

empieza a deteriorarse.

Esto ocurre por las propias enzimas del pescado,

por las bacterias que contribuyen a esa descomposición,

y tenemos muchas pistas que nos pueden decir

si el pescado está fresco, si ya está un poco pasado.

La primera, seguro que te suena, el olor.

En el pescado salado tenemos un compuesto,

óxido de trimetilamina, TMAO, que no huele a nada,

pero, en el momento en que las bacterias actúan sobre él,

lo descomponen y se forma trimetilamina,

que sí que tiene un olor muy desagradable.

Luego, en los pescados de agua dulce y salada,

la urea sirve también como sustrato de las bacterias

y se forma amoníaco,

contribuye todavía más al mal olor del pescado.

El olor es una pista clarísima, pero tenemos más.

Por ejemplo, el aspecto de las branquias,

las agallas por donde respira el pescado.

Tienen que ser de color rojo, de color vivo.

Las escamas, brillantes e insertas en esa piel tersa, firme.

Y los ojos, que tienen que ser saltones y brillantes.

Entiendo que el frío es clave en buen estado el pescado,

ya sea fresco, congelado, o ultracongelado.

El frío es perfecto para mantener el pescado refrigerado,

entre 0 y 8 grados,

pero también tenemos la opción de congelarlo.

Se congela a entre -18, -20 grados

y se baja la temperatura de forma gradual.

La mejor opción entre el congelado y el ultracongelado

es el ultracongelado.

Con el ultracongelado bajamos muy rápido la temperatura,

hasta 40 bajo cero,

y luego se mantiene entre 18 y 24 grados bajo cero.

Esta técnica es fenomenal porque se forman

cristales de hielo muy pequeñitos

y se mantiene mucho mejor la textura del pescado.

Su calidad va a ser muy similar a la del pescado fresco.

Algo muy importante: el pescado se puede congelar

y vender luego descongelado,

pero nos tienen que dar la información a los consumidores,

tanto si el pescado es envasado,

entonces es muy fácil, lo encontramos en la etiqueta,

o si compramos el pescado en una pescadería, por ejemplo,

porque viene en los cartelitos que están junto al producto.

Por lo que dices, el hielo puede ser amigo o enemigo del pescado.

A veces es enemigo del pescado.

Desde luego nos sirve para conservar el pescado fresco,

pero, por ejemplo, el pescado congelado,

cuando se somete a esas temperaturas tan bajas

puede producirse una deshidratación muy rápida de la superficie

y aparece la quemadura por frío, que cambia la textura,

se vuelve correosa, por otra parte, además,

si vemos que en el pescado hay hielo, hay escarcha,

está apelmazado, esos son signos que nos dan pistas

de que se puede haber roto la cadena de frío.

Se ha descongelado parcialmente, se ha vuelto a congelar

y esto no nos garantiza

que no tengamos un crecimiento de gérmenes,

así que tendríamos que desecharlo.

Ya sabemos cómo seleccionar el pescado,

lo compramos y nos lo llevamos a casa.

Ahora nos toca a nosotros conservarlo.

Ahí jugamos un papel fundamental en la seguridad alimentaria.

El pescado cuanto más fresco lo consumamos mejor,

como mucho nos aguanta unas 48 horas.

Siempre tenemos que llevarlo a casa, eviscerarlo,

lavarlo bien bajo el grifo y envasarlo

para meterlo en la parte más fría de la nevera.

¿Qué pasa si no lo cocinamos en esas 48 horas?

Pues podemos congelarlo

lo más rápido posible desde que lo llevemos a casa.

Lo mismo, envasado, para que no haya quemaduras por frío

y nos aguantará muy bien

hasta tres meses, si es un pescado azul,

y hasta seis meses, si es un pescado blanco.

Tenemos que tener cuidado en la descongelación,

porque esos fluidos que libera el pescado

pueden contaminar otros alimentos

o acelerar el proceso de descomposición del propio pescado.

El frío entonces es esencial para la conservación del pescado

y el calor para el cocinado, ¿pero cuánto calor?

Suficientemente cocinado lo tenemos que tener el pescado.

¿Esto qué quiere decir?

Pues que alcance al menos 63 grados

en el centro del producto durante tres minutos

o que llegue a una temperatura de 70 grados.

¿Cómo hacemos esto? Con un termómetro de sonda,

el de cocina que tenemos que tener en casa,

que es una inversión mínima y que nos va a ayudar mucho

a alcanzar las temperaturas de cocinado seguras.

Lo del pescado nos ha quedado claro como el agua.

¿Y qué pasa con la carne de cerdo?

Su carne es la más consumida en España,

después del pollo.

Del cerdo se consume todo, desde las manos hasta las orejas,

pasando por el solomillo, la carne más noble del cerdo.

La carne de cerdo es bastante magra,

sobre todo, las piezas principales,

el chuletero, la cinta, el solomillo...

¿Qué se hace en este lugar?

-Se recepcionan las canales, que nos vienen del matadero,

pasan a una cámara para mantener la temperatura,

pasan a una sala de despiece, caen cintas transportadoras

y se van partiendo en trocitos que luego van dando lugar

a las diferentes piezas que conocemos del cerdo

y que vemos en las carnicerías.

-¿Cómo sabemos la vida útil, la fecha de caducidad?

-Se lleva el producto al laboratorio

y los boletines analíticos nos dicen

hasta cuándo se le puede dar una vida útil con seguridad.

-Eso sí, la vida útil es corta.

-De cinco a siete días en cámara refrigerada.

-¿Cuáles son las garantías de seguridad alimentaria?

-Se hacen controles en planta

diarios de temperatura, tóxicos, metales...

También hacemos un control analítico

para verificar la inexistencia de antibióticos, hormonas...

-¿Por qué hay cortes de la carne de cerdo

que tienen características de carne blanca?

-No solo por su color muscular,

sino también por su bajo contenido en grasa.

Son ricos en ácidos grasos insaturados,

que es la grasa saludable.

Son productos que encajan en una dieta variada y equilibrada.

-Si tuviéramos que elegir una parte más saludable,

¿con cuál nos quedaríamos?

-Un solomillo, uno de los cortes principales del cerdo,

uno de los más sabrosos, el costillar,

y, por supuesto, el secreto,

por su calidad, frescura y contenido magro.

-¿A qué podemos llamar exactamente carne magra?

-Cuando somos capaces de ver

una pieza en la que el componente mayoritario

es el músculo y no la grasa.

-Muchas veces llega una imagen muy negativa

por cuestiones medioambientales, también por el trato al animal...

-España aplica el modelo de producción de la UE,

ese modelo es el más exigente

en términos de seguridad alimentaria,

buen cuidado de los animales, un respeto al medioambiente,

y, en consecuencia,

la obtención de productos seguros, de calidad y nutritivos.

-Víctor, la carne de cerdo es una carne muy versátil.

-Es una carne muy versátil porque tiene más de 60 cortes.

Como se suele decir, del cerdo se aprovechan hasta los andares.

Vamos a hacer un solomillo de cerdo

con una salsa de orejones y setas salteadas.

Tenemos el orejón, nata, avellana,

seta de temporada, canela en rama,

mantequilla, vino blanco, oporto

y solomillo de cerdo.

Para la salsa de orejones necesitamos el orejón,

que primero lo hidratamos, lo cocemos en agua,

un chorro de vino blanco, colamos, trituramos,

rectificamos de sal y pimienta y lo tendríamos.

Para la salsa, vino de Oporto, reducimos, con una rama de canela,

y fuera del fuego cogeríamos la nata, introducimos,

texturizamos con un poco de mantequilla.

Utilizamos seta de temporada, en este caso, shiitake.

Salteamos a fuego muy fuerte.

Cortamos las avellanas en trocitos pequeños.

Metemos la avellana. Echamos una cucharada de Oporto

y, para finalizar, vamos a limpiar el solomillo.

Le quitamos toda la grasa, lo cortamos en medallones.

Con la sartén bien caliente echamos aceite,

ponemos el solomillo de cerdo, damos la vuelta.

Para finalizar el plato ponemos la salsa.

Aquí tenemos el plato finalizado.

Al igual que el pescado, la carne de cerdo

está rodeada de muchos mitos que preocupan a la gente

y son ideas del pasado.

El primero, que la carne de cerdo

puede llevar antibióticos u otro tipo de fármacos

que dan al animal antes de sacrificarlo.

¿Es eso cierto? No es verdad.

La carne de cerdo no tiene antibióticos,

tampoco tranquilizantes, lo hemos visto en el reportaje.

De hecho, cualquier medicamento de uso veterinario

tiene estipulado unos plazos de espera,

que es el tiempo que tiene que pasar

desde que se le administra al animal

hasta que se sacrifica,

precisamente para que no llegue a la cadena alimentaria.

Tampoco tiene dioxinas, por ejemplo, que son contaminantes.

En ese sentido,

los controles veterinarios son muy estrictos,

tanto para los contaminantes como para los fármacos.

Nos fijamos ahora en su grasa.

¿De qué depende que la carne de cerdo tenga más o menos grasa?

Tanto la calidad como la cantidad de la grasa del cerdo

dependen de la raza, de la edad, de la alimentación, del corte,

hay cortes que tienen más grasa, otros que son más magros.

Tendríamos que optar por los más magros,

los más recomendables.

Fijándonos en su grasa,

hay quien conoce al cerdo como un olivo con patas,

por su supuesta similitud con el aceite de oliva.

Ya nos gustaría.

En realidad, vemos que la cantidad y calidad de la grasa

dependen de la raza, de la alimentación...

Esto se dice porque es verdad que tiene ácido oleico,

que es un ácido graso insaturado,

que tiene en común con el aceite de oliva,

pero no es lo mismo la grasa de una raza blanca de cerdo

que la de un cerdo ibérico.

El cerdo ibérico sí,

su grasa puede tener hasta un 15 % de ácido oleico,

pero el aceite de oliva tiene un 75 %.

Ya no es el ácido oleico que comamos,

es todo lo que va con el ácido oleico.

En el caso del cerdo, grasas saturadas.

En el caso del aceite de oliva,

los fitonutrientes, que son muy deseables.

Por eso la OMS nos dice

que nuestra fuente dietética de grasas

tienen que ser los ácidos grasos insaturados,

como el del aceite de oliva,

y, sin embargo, nos dice que tenemos que limitar

la carne roja, incluida la de cerdo.

Otra gran diferencia es que el aceite de oliva nos dura

y la carne de cerdo caduca. Desde luego.

El aceite de oliva es solo grasa

con lo cual es microbiológicamente muy estable

y, si lo guardamos en un sitio fresco y seco

no se va a enranciar.

Sin embargo, la carne de cerdo

es un medio en el que pueden crecer muy bien los microorganismos,

por lo tanto, tenemos que guardarla siempre bien refrigerada,

entre 0 y 4 grados como máximo,

también podemos congelarla a 18 grados bajo cero,

siempre bien envuelta, para evitar esas quemaduras de frío

y evitando que se rompa la cadena de frío.

Y como ocurría con el pescado,

la carne de cerdo hay que cocinarla bien cocinada,

porque nos jugamos la salud. Desde luego.

El calor es la herramienta que tenemos para destruir

los parásitos, los virus, las bacterias

que pueda tener la carne de cerdo.

¿Cómo tenemos que cocinarla?

Que al menos alcance 71 grados en el centro del alimento.

¿Cómo lo medimos el centro y los 71 grados?

Con el termómetro de sonda.

Ojo, si es carne picada,

tenemos que subir un poco más la temperatura.

Tenemos que llegar a 75 grados durante al menos 30 segundos.

Muchísimas gracias, Beatriz.

Tenemos que alimentarnos pensando en la salud

y, después de comer,

¿tenéis la costumbre de tomar una infusión?

En invierno apetece más todavía.

Aitor Sánchez ya me está esperando

para tomar una buena infusión calentita.

Lo más importante para preparar un buen té

son tiempos y temperaturas,

como en otras cosas que hacemos en gastronomía.

Si estamos hablando de tés verdes, hay que tener en cuenta

que la temperatura correcta sería 65 o 70 grados,

y en negros nos iríamos a 95, 100, y, por supuesto,

que no se nos olvide tener un buen té,

es lo fundamental para que esté rico.

Hola, buenas, ¿qué tal? Habéis llegado justo a tiempo.

Acabo de preparar un té japonés para vosotros.

Perfecto. Fantástico.

No estará demasiado caliente, ¿no? Está en su temperatura perfecta.

Aitor, ¿podría llegar a ser perjudicial?

¿Podría sentarnos mal un té hirviendo?

Cualquier líquido hirviendo es perjudicial.

Por ejemplo, en el caso del mate,

se ha relacionado en algunos estudios

con el cáncer de esófago, y hemos descubierto recientemente

que no era problema del té, del mate ni de ninguna infusión,

sino de la temperatura a la que a veces se toma,

demasiado caliente.

Veo que de tés e infusiones puedes tener de todos los tipos.

¿Cuántas referencias? Tenemos, aproximadamente, unas 150.

Entre tés puros o tés que tengan,

además de té, especias, flores, frutas...

Recuerdos de la Alhambra, primero, tiene un nombre bonito,

pero luego es un té bonito.

Este es un té japonés.

¿Qué nos encontramos ahí? Arroz tostado y palomitas.

Este acompaña fenomenalmente bien templado

a unas judías verdes con patatas, o a un pescado blanco a la plancha.

Estaría perfecto. Qué rico.

Es que no estamos acostumbrados.

El té también se puede tomar para acompañar una comida.

Es verdad que muchas veces se habla del té como una bomba saludable.

¿Es así? Lo es, pero no tanto.

No hay que exagerar las propiedades.

Hay una parte que podemos atribuir a la cafeína.

Es esta versión quemagrasas que muchas veces se exagera.

Luego hay una parte del té superimportante

que son los compuestos antioxidantes, antiagregantes...

Todos estos estudios siempre son con volúmenes y consumos altos.

En España a lo mejor nos tomamos un té verde a la semana

y queremos que tenga todas esas propiedades.

No. Deberíamos hacer consumos más continuados,

preparamos una buena jarra de té, una buena tetera,

y a lo mejor nos podemos echar

en una mañana o en una tarde dos o tres tazas.

Estamos hablando de cafeína, ¿pero el té no tiene teína?

Eso es un mito.

Es una terminología que se puso de moda,

hablando de la cafeína del té, pero es la misma molécula.

¿Y si no queremos cafeína? Hay una alternativa muy versátil,

que pega con casi todos los sabores, que es el rooibos.

No es té, es una infusión diferente.

Qué bien huele la manzanilla.

A mí me la daban en casa cuando me dolía la tripa.

Claro que sí, es que es muy digestiva.

Luego también la temperatura,

que hace mucho recibir en el estómago

esa infusión calentita.

Hay otros ejemplos de especias que son carminativas,

como el hinojo, la hierbabuena, el regaliz,

que para terminar una comida pueden ser perfectas.

No hay mejor elección.

Precisamente, tomar una infusión sin azúcar

dicen que le sienta muy bien a nuestro hígado.

Mejor se lo preguntamos a nuestro experto en "Saber vivir",

el doctor Gonzalo Guerra, cirujano general y digestivo.

Buenos días, Gonzalo. Buenos días, Miriam.

Pues la verdad que las infusiones suelen sentar muy bien

al aparato digestivo,

entre otras cosas porque las tomamos calentitas

y eso ya tiene un efecto calmante sobre nuestro aparato digestivo.

Eso sí, es muy importante que las tomemos con poco azúcar

o sin azúcar, porque el azúcar tomada en exceso

se puede llegar a acumular en nuestro hígado,

que solo está diseñado para digerir 30 gramos de azúcar al día,

y se acumula en forma de grasa.

¿Y qué pasa si se acumula esa grasa en nuestro hígado?

Pues aparece lo que mucha gente habrá oído del famoso hígado graso.

¿Qué es el hígado graso?

Si has visto alguna vez los hígados que comemos,

los que hacemos en filetes tienen un aspecto

y el fua tiene otro.

Eso es el hígado graso. Es un hígado infiltrado por grasa.

Eso puede hacer que su función,

la de depurar el organismo, sea peor.

¿Y es verdad que se puede quemar esa grasa del hígado

con remedios naturales?

Los quemagrasas del hígado, en realidad, no existen.

Es verdad que hay muchas cosas que son naturales que podemos tomar

para ayudar a tener una alimentación equilibrada,

pero lo que tenemos que hacer

es evitar que se acumule esa grasa, no quemarla después.

¿Cómo evitamos eso? Cuidando el hígado.

Evitando el exceso de grasa en la comida,

evitando el alcohol, haciendo ejercicio físico...

Cuidando el hígado

para que no llegue a acumular esa grasa.

Aclarado, no existen los alimentos quemagrasas.

¿Y los alimentos depurativos del hígado?

Pues el concepto de depurar el hígado

es cuanto menos extraño,

porque precisamente la función del hígado es depurar.

Es como la cocina del organismo.

Coge los productos que absorbemos en el intestino

y los depura, los procesa, nos hace absorberlos.

No existen los depurativos del hígado.

No se puede hacer una depuración hepática tomando cosas.

Hay que cuidarlo para que ejerza bien su función.

Fíjate que hay alimentos, como la alcachofa,

que tienen fama de depurar. ¿En realidad qué ocurre?

Pues que tienen, por un lado, la capacidad de mejorar

la función hepática a la hora de producir bilis,

porque tienen algunos productos, como la silimarina,

igual que el cardo mariano,

pero, por otro lado, no tienen grasa,

con lo cual también impiden que se acumule esa grasa.

En general, ayudarán a que conservemos mejor el hígado.

Al hígado hay que tratarlo bien, evitar el alcohol, las grasas

y hacer ejercicio físico

para que no se nos acumule la grasa.

Muchísimas gracias, doctor Gonzalo Guerra.

Relacionado con el hígado está también el colesterol

y sobre él nos hablará enseguida el doctor Fabiani.

Consulta de colesterol y también de coronavirus,

porque todos nos podemos contagiar, como vamos a explicar.

Y también nos esperan las recetas saludables de Marta,

con sus deliciosos flanes.

Flan salado y flan dulce sin azúcar.

Hay que comer bien y hacer ejercicio

y todo lo podemos disfrutar

en un destino tan saludable como este,

el Camino del Archiduque, en Mallorca.

Aunque Mallorca sea conocida por un turismo más de playa,

los pueblos más bonitos y emblemáticos

están en la sierra Tramuntana.

He quedado con el mejor guía de montaña de la zona

para que me explique

uno de los caminos más emblemáticos de aquí.

Hombre, ¿qué tal? -Buenos días, Juncal.

Te he traído aquí para hacer una de las rutas clásicas

de la sierra de Tramuntana, el Camí de s'Arxiduc.

Pues ahora nos queda, aproximadamente, una hora y media

de camino por dentro del bosque, de encinar mediterráneo.

¿Pero esto lo puede hacer

todo el mundo que venga con una buena bota?

-Botas de montaña y que esté mínimamente preparado.

Se llama el Camino del Archiduque,

porque lo construyó el archiduque Luis Salvador.

Era un noble de la familia imperial de los Habsburgo.

Él era un naturalista de primer orden.

Llegó para hacer un estudio de los escarabajos,

porque tenemos más de 300 especies diferentes de escarabajos.

Esta especie, qué bonito. Viene del norte, de la tundra.

(SUSPIRA) Pues ya lo hemos conseguido.

-Ay. Qué pasada. Está un poco nublado hoy.

-Está tapado, pero yo creo que, si esperamos un poco,

se verán un poco las vistas.

Este camino lo construyó en 1873 y, posiblemente, sea el primer,

o uno de los primeros caminos a nivel mundial

que se construyeron para disfrutar.

-O sea, que el archiduque era un disfrutón.

¿Qué tal? -Buenos días.

-Eduard me había dicho que era un camino para todos,

pues yo aquí veo un ejemplo clarísimo.

-Es una zona preciosa.

Cuidado, no te acerques. -No, no. No nos vamos a arriesgar.

-Hay más de cien metros hacia abajo.

-El programa se llama "Saber vivir".

Vamos a seguir haciéndolo.

-Fíjate, sí que se ve. -Ahora sí.

-Ahora se ha abierto. -Qué maravilla.

-Por fin.

Es una maravilla disfrutar de esto

como lo hacía también el archiduque.

-El mejor ángulo,

de las mejores vistas a la península de Foradada

están aquí.

Te he traído un poco de fruta. -Naranja de Sóller.

-Naranja de Sóller.

Para mí son las naranjas más dulces de todo el mundo.

-Y podemos venir en cualquier época del año, ¿no?

-Sobre todo, en invierno.

No vas a encontrar tanta gente y vas a disfrutar igual,

porque es cuando, realmente, la sierra de Tramuntana

está más alegre, por decirlo de alguna manera.

A Mallorca o a cualquier otro lugar de España, incluso al extranjero,

ojalá podamos viajar muy pronto sin miedo al coronavirus

a cualquier parte, empezando por Sevilla,

donde está nuestro médico de familia, el doctor Fabiani,

porque mira que pasan los días, las semanas y los meses

y la guerra que nos sigue dando el coronavirus,

a pesar de la vacuna, ¿eh?

Es que la vacuna no ha hecho más que llegar.

Y todavía nos queda un tiempo

para que esté vacunada la mayoría de la población.

Mientras tenemos que recordar

que la vacuna es una capa de protección,

pero ninguna capa es 100 % eficaz, todas tienen algunos agujeros

por los que puede atravesar el riesgo del virus.

Yo no sé si tú has oído alguna vez el modelo suizo de la pandemia.

¿Te suena esto de algo? Claro que sí.

Aquí lo tengo, queso suizo lleno de agujeros.

Un virólogo australiano ha decidido

que era una buena herramienta para explicarnos

la importancia de las barreras de protección en esta pandemia.

En este modelo cada loncha de queso

representa una barrera de protección

y, como podemos ver, ninguna es 100 % eficaz,

y eso es lo que expresan esos agujeros,

esos pequeños porcentajes

en los que no es eficaz esa barrera.

El modelo consiste en superponer

diferentes barreras, diferentes lonchas,

para que cada vez sea más difícil que el virus atraviese.

Es decir, ninguna capa es perfecta, pero, conforme sumamos,

aumentamos la protección.

¿Adivinas cuál es la primera loncha?

Supongo que la mascarilla. Pues sí.

Primera capa de protección, la mascarilla.

Una mascarilla bien ajustada, bien utilizada

y sin retirarla en ningún momento,

pero, a pesar de que lo hagamos así,

es una barrera que tiene agujeros

y por eso tenemos que superponer capas para lograr mayor protección.

Una segunda capa es la distancia física.

Recordemos los famosos dos metros al menos de distancia

con otras personas que no conviven con nosotros.

Una tercera capa más,

la ventilación de los espacios cerrados.

Aún mejor, si podemos,

nos vemos con otras personas al aire libre.

Y una cuarta capa más, otra loncha, la de la higiene.

En cuanto llegamos a casa,

un buen lavado de manos con agua y jabón,

y lavar bien toda la superficie.

Cuatro capas, cuatro lonchas, todas con agujeros,

pero, cuando superponemos capas, aumentamos la protección.

Así es. ¿Y por qué sigue habiendo tantos contagios

si, aparentemente, toda la gente se protege con esas cuatro capas

y va tapando agujeros al paso del coronavirus?

Lo has dicho bien, aparentemente.

Desgraciadamente, no todo el mundo

ha puesto en marcha y de manera correcta

las cuatro capas,

pero es que, aunque las pongamos, hay más capas que superponer

para mejorar la protección.

Una quinta capa, la del rastreo.

Un buen rastreo de los contactos, de los casos, testear bien,

identificar rápidamente los casos y sus contactos

para frenar contagios.

Una sexta capa, el aislamiento, la cuarentena,

tanto de los casos positivos, para evitar que contagien a otros,

como de los casos sospechosos, mientras que se confirma o no.

Una séptima capa o loncha, que hemos empezado por ella,

la de la vacuna.

Esa maravillosa capa,

pero que también tiene sus agujeros.

Por eso es importante que mantengamos las demás capas

hasta que esa vacuna llegue a la mayoría de la población.

Mira que hay capas, tantas como siete.

Muchísimas capas, pero podríamos añadir algunas más,

que no nos ha propuesto el virólogo,

pero que son importantes.

Yo te propongo una que sería mejorar las condiciones de vida,

la situación

en la que están nuestros mayores en las residencias,

foco fundamental de esta pandemia.

También las condiciones de las viviendas de la población

combatiendo la pobreza, una capa muy importante.

Y una capa más, fortalecer el sistema sanitario.

Mientras más fuerte sea nuestro sistema sanitario

menor será el número de agujeros.

Al final, insisto,

mientras más capas, mayor protección.

De todas las capas que nos has explicado,

una de las que menos se ha cumplido en las pasadas semanas

ha sido la de ventilar, porque mira que ha hecho frío,

sobre todo, a comienzos de año,

con la gran nevada y la gran helada de enero.

Tenemos que recordar

que, aunque haga frío, hay que ventilar.

¿Hace más frío?

Ventilamos diez o 15 minutos y cerramos otra vez

y abrimos dentro de un rato.

Tenemos que abrir las ventanas, tenemos que ventilar,

porque, aunque entre un poco de frío,

conseguimos que salga el virus, que se renueve el aire.

Saquemos un semáforo verde

a la ventilación de los espacios cerrados

y aún más a salir al aire libre, por ejemplo, a practicar ejercicio.

Ya lo habéis escuchado, en casa, ventanas abiertas,

y, al aire libre, bien abrigados para hacer ejercicio

y, de paso, cuidar la espalda.

Duele mucho y más en invierno.

Por eso nos ponemos en buenas manos,

en las del fisioterapeuta.

Cuando hace frío, como este tiempo que tenemos ahora,

nos hace estar agarrotado, porque te cuesta entrar en calor.

Le sumas estrés, no te mueves, y, al final, todo esto produce

que tengamos unos dolores mantenidos que no se nos van a ir

en la espalda, en el cuello...

Una frase que se suele utilizar es:

"He cogido frío y me duele la espalda".

Sí que se puede producir.

Si ya tenemos unos días

que nos molesta la espalda o el cuello

y tenemos un golpe de frío,

podemos sentir más dolor en esa zona.

Cuando tenemos dolor de espalda

se suele concentrar en la zona lumbar,

que, sobre todo, afecta cuando estamos sentados,

y luego también la zona de los hombros y el cuello,

que ocurre, sobre todo, cuando se nos acumula la tensión,

tenemos frío, y es donde más dolor podemos sentir,

además, es un dolor bastante irritante.

Nos duele bastante, notamos una sensación de carga,

una pesadez, como si tuviéramos algo sobre los hombros.

Esta técnica que estamos haciendo,

de liberar la tensión desde el omóplato hacia el hombro,

toda esta parte del borde interno, ayuda a relajar muchísimo

la tensión que se acumula en la zona.

Para terminar de descargar

la zona del cuello y la parte alta de los hombros

es muy importante terminar en esta postura

porque ayuda mucho a descargar la zona

y sentirá sensación de alivio.

Ahora haremos una pequeña rutina de ejercicios al aire libre

para sumar a esta actividad de moverse.

Un entorno como este, y lo tienes muy cerca de casa,

podemos hacer una recuperación activa

para evitar que vuelvas a tener dolor de espalda.

Levantas los pies del suelo. Puedes hacer un ejercicio

más marcado de coordinación brazo y pierna contrarios.

Puedes poner

los brazos y las piernas duras mientras lo haces.

Puedes seguir andando

y alternar con un ejercicio de llevar los hombros hacia atrás.

-Para que no vuelva este dolor, ¿cuántos días a la semana

crees que sería bueno que practicase esto?

-Yo te recomiendo mínimo dos y máximo todos los que quieras.

Muy bien, Alba.

Ahora, para finalizar el movimiento que hemos venido haciendo

en este camino, estiramos un poco la espalda y el cuello

para evitar ese dolor que has venido padeciendo.

Seguimos con la consulta y aprovecho el queso

para preguntarte por el colesterol,

porque antiguamente se decía muy claro,

si tienes colesterol alto,

nada de queso, nada de lácteos enteros.

Tenemos que potenciar el consumo de grasas saludables,

como el aceite de oliva, y desechar otras,

como las grasas saturadas o de mala calidad.

Segunda clave y fundamental,

muchas veces el problema del colesterol no está en la cifra,

es decir, cuando tenemos que bajar el colesterol,

lo que pretendemos no es bajar la cifra de colesterol,

sino bajar lo que es realmente importante bajar,

nuestro riesgo cardiovascular.

Ese riesgo muchas veces depende menos de la cifra de colesterol

y depende más de hacer más ejercicio

o, por ejemplo, de dejar fumar.

Los excesos pueden dar la cara en estos primeros meses del año,

después de los excesos de las fiestas

y, precisamente, con una subida del colesterol.

Lo confirma el presidente

de la Fundación Española del Corazón,

el cardiólogo Carlos Macaya.

Si hacemos una analítica, pues resulta

que el colesterol en sangre nos ha incrementado

del orden de 20 miligramos o 30 miligramos.

Eso significa un aumento, aproximadamente, de un 10 %.

Nunca es tarde para cuidar la salud,

empezando por el colesterol y muchos se empeñan en bajarlo

usando atajos, como los productos alimenticios que venden

prometiendo bajar el colesterol o los remedios naturales

que llaman la atención, como la levadura roja de arroz,

que también promete, por cierto, bajar el colesterol.

Cuando sabemos que la solución

no está en esos alimentos funcionales

que nos venden como milagrosos.

Margarina, yogures, lácteos distintos...

Claro que no. Ahí no está la solución.

En el mejor de los casos han demostrado

que pueden disminuir la cifra del colesterol,

pero no han demostrado lo realmente importante

que acabamos de comentar,

que es disminuir el riesgo cardiovascular.

Por eso sacamos una señal de peligro

a estos productos que nos anuncian

como la solución para cuidar nuestro corazón

y que puede llevar a algunas personas a pensar

que otras cosas no son importantes, como el ejercicio

o, por ejemplo,

puede haber personas que abandonen la medicación

pensando que con estos productos es suficiente,

productos que, además, no son especialmente baratos.

¿Entonces qué podemos hacer para cuidar el corazón

sin tener que llegar a la medicación?

Te voy a dar cinco consejos como los cinco dedos de la mano.

El primero, el dedo gordo fundamental,

tenemos que centrarnos en qué debemos comer,

una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales,

frutos secos al natural, ese es nuestro dedo gordo.

Segundo, alguna cosa que no tenemos que comer,

esas grasas saturadas de mala calidad.

Tercer dedo, tercer consejo,

cuidado con el exceso de azúcares refinados,

que no deben formar parte habitual de nuestra dieta.

Cuarto dedo, dejar de fumar y consumir alcohol.

Cuidado con lo que llamamos hábitos tóxicos.

Quinto dedo, el pequeñito, pero no por ello menos importante,

hacer ejercicio físico, una forma estupenda

de cuidar nuestro cuerpo y nuestro corazón.

El corazón, porque es la bomba de la vida

y el ejercicio es indispensable,

y todos podemos hacerlo con fuerza de voluntad,

como la que tiene la gran Irene Villa.

Es admirable.

Yo antes, por ejemplo, si me caía al suelo era:

"Por favor, por favor, ayúdenme".

Y ahora, todo esto gracias a la práctica de un deporte.

Si hay gente que cree que no puede,

es simplemente hacer mucho ejercicio cada día.

Luego veremos completa su entrevista

y veréis qué bien os sienta,

como os van a sentar estos ejercicios de yoga

para cuidar la salud de los pies.

Adelante, Marta.

¿Le das importancia al cuidado de tus pies?

¿Realizas ejercicios específicos para ellos?

Muy importante, porque nuestros pies

son el sustento de nuestro cuerpo.

Hoy en día deberíamos prestarle más atención

al cuidado de nuestros pies,

ya que diariamente soportan grandes cargas de trabajo.

Hoy nos acompaña el podólogo Raúl de la Fuente

y con él hablaremos

de la importancia de cuidar de nuestros pies

y de los beneficios que la práctica de yoga nos puede aportar.

El yoga nos beneficia mucho a la hora de estirar y fortalecer.

Hoy me acompañan Jimena y Marián.

Vamos a levantar los dedos de los pies.

Tratamos de abrirlos, desde el dedo gordo al pequeño.

Una vez abiertos, vamos apoyándolos desde el dedo gordo al pequeño,

notando cómo no solo trabaja la musculatura del pie,

también la de la pierna.

Cuando vamos calzados, muchos de nuestros músculos

no se ven involucrados en ese tipo de movilización

y, cuando estamos descalzos, se pueden ver más beneficiados

a la hora de realizar ciertos tipos de ejercicios.

Vamos con el siguiente ejercicio.

Simplemente desde la apertura de los dedos de los pies,

tal y como hemos trabajado antes, vamos a elevar los talones,

devolviéndole de este modo movilidad y flexibilidad

a la articulación del tobillo,

nos va a ayudar a fortalecer el tobillo,

a estimular la circulación

en toda la zona del pie y la pierna.

Los problemas más comunes

pueden ser sobrecarga en los metatarsianos,

el juanete de toda la vida,

los pies planos, los pies cavos...

Todo ello puede repercutir

en problemas bien en rodilla, en cadera, incluso en espalda.

Todos esos ejercicios de estiramientos y flexibilización

permiten reducir esas patologías a la larga.

Vamos a entrar de esta manera con las rodillas juntas,

y con la ayuda de los dedos del índice al meñique,

sacamos los gemelos hacia atrás y hacia afuera,

y nos vamos sentando entre los pies.

Dejamos las manos en copa o planas en los pies.

Y estiramos con intensidad la columna hacia arriba.

Esta postura es excelente

para recuperar movilidad en el tobillo.

Entramos ya en cocina,

un lugar de la casa donde apenas te mueves,

pero, si pasas muchas horas,

seguro que terminas con los pies cansados, Marta.

Y tanto. Los cocineros, los camareros...

En la hostelería terminamos con los pies cansados.

¿Qué podemos hacer para solucionarlo?

Descansarlos con este ejercicio que podemos probar todos en casa.

¿Cómo es? Punta, talón. Punta, talón.

Y lo segundo, cuidar el peso, porque, si engordamos,

más kilos tienen que soportar las piernas, más nos cansamos

y por eso, cuidado con las tentaciones que engordan.

Pues mira que en cocina hay muchas tentaciones.

A mí ya solo me tientan

las palabras como pastel, tarta, crema...

Es que has elegido unas palabras... El problema no son las palabras,

sino de lo que están hechas las palabras.

El flan, la tarta, la repostería lleva mucha azúcar.

Ojo, que podemos hacer flan, tarta, nutritivo, salado,

y muy rico y saludable, como lo que te traigo hoy.

¿Flan salado?

Sí, que es este que tengo por aquí, de salmón ahumado,

que hemos rellenado con verduras en crudo,

porque sabemos que es muy importante también en invierno

tomar verduras en crudo

para aprovechar al máximo sus vitaminas y minerales.

¿Qué lleva el relleno? Queso crema, rúcula,

que funciona fenomenal con el salmón,

arándanos deshidratados,

metemos una fruta en un plato principal,

nueces, el toque crujiente

es importante incorporarlo en las recetas,

porque nos estimula mucho el hambre.

Y esto es una bomba de omega 3, entre el salmón y las nueces.

¿Y cómo has conseguido darle esta forma?

Todos en casa tenemos el típico molde.

Puede ser redondo, rectangular... Lo forramos con papel tipo film

y ahí hacemos como una funda con el salmón,

echamos encima el relleno

y lo dejamos enfriar en la nevera toda la noche.

Muy buena opción este flan salado, ¿pero tú serías capaz

de hacerme una versión de este flan dulce,

pero sin azúcar?

No me vas a hacer temblar de miedo como un flan.

Sí que podemos hacerlo con calabaza,

una hortaliza

que para esta época del año nos viene fenomenal utilizar

y es dulce.

Hacemos un flan normal y corriente,

pero incorporamos puré de calabaza asada.

Esto es un truco para hacer el flan que queramos en casa.

Venga.

Por cada 100 mililitros de leche, un huevo.

Así nos aseguramos de que cuaja.

Aquí tenemos 400 mililitros de leche,

también hemos utilizado leche de coco,

para dar un aroma que nos recuerde a un sabor dulce,

cuatro huevos, 400 gramos de puré de calabaza,

trituramos todo muy bien

y podemos echar una cucharadita de miel

para darnos el gustillo.

Lo cocinamos al horno, al baño maría,

poniendo un poco de agua en una bandeja,

180 grados durante una hora.

Mira qué rico.

Mucho mejor que el flan industrial. Hombre, claro.

Es que el flan industrial,

para empezar, no tiene este aspecto.

Te voy a sacar un poco. A ver.

Fíjate qué cremoso es el flan de calabaza.

Te ha quedado perfecto. Es bonito.

Pues a ver cómo te queda a ti, quiero ver cómo lo haces.

Claro que sí. Confío en ti.

Este está más rico y es más sano que un flan industrial.

Nos gustan, nos encantan y nos enganchan

por su dulce sabor,

por eso es fundamental desengancharse del azúcar.

Para eso nos ayuda un "coach" nutricional,

muy conocido, además, Roberto Vidal.

Muy buenas. Si quieres reducir el consumo de azúcar

este vídeo te interesa.

Lo primero es detectar

cuáles son las fuentes principales de azúcar en nuestra alimentación,

ya que el azúcar que consumimos proviene del azúcar que añadimos

en nuestras raciones como el que ya viene incluido

en los alimentos que consumimos en nuestro día a día.

Si una ración de ese producto

nos acerca mucho a ese límite de 25 gramos,

es muy probable que ese producto no nos interese.

Con respecto al azúcar que nosotros añadimos,

es todavía más fácil, es ir reduciendo de forma gradual.

Por ejemplo, en tu café con leche

tienes costumbre de añadir tres cucharadas de azúcar,

pues lo más acertado es bajar a dos cucharadas.

Al principio te sabe algo distinto, pero enseguida te acostumbrarás,

reducirás tu umbral de dulzor

y te sabrá igual que con tres cucharadas.

Cuando esto ocurra vuelves a bajar a una cucharada.

Así sucesivamente

hasta que aprecies el sabor natural de los alimentos.

Ahora ya lo sabes, si reduces el consumo de azúcar

lo agradecerá tu salud y tu paladar.

Apostemos por el sabor natural de los alimentos

y el pan, ya lo dicen sus letras, es el primer alimento natural.

Primer alimento, porque el pan, tal y como lo conocemos hoy,

una masa de trigo horneada,

ya se cocinaba hace la friolera de 8.000 años.

Guau.

Y fue natural a partir de la época egipcia,

porque hasta entonces solo era harina y agua.

Entonces se incorporó levadura y vieron que levaba,

que se hacía esponjoso, más sabroso y gustó mucho más.

¿Y cómo es el aspecto del buen pan?

Mira, voy a darte el test para comprar un buen pan.

Venga.

En primer lugar, la corteza. Que suene una corteza crujiente.

En segundo lugar, lo abrimos y vemos estos agujeros.

¿A qué te recuerdan? Hablando de egipcios.

A los ojos. Los ojos del pan, los alveolos,

que nos dicen que esto ha tenido una buena fermentación.

En último lugar, fíjate, el olor. Tiene que tener un buen aroma.

Y, cómo no, el sabor.

Sabiendo todo esto, sabemos que es un buen pan.

Y si quisiéramos elaborarlo nosotros, ¿cómo lo hacemos?

Tenemos que tener en cuenta algunos ingredientes básicos

que marcan la diferencia y hacen que sea más saludable.

En primer lugar, harina integral, pero, ojo, de fuerza.

De fuerza quiere decir que tiene más gluten,

y el gluten hace que el pan sea más esponjoso,

que tenga una buena fermentación y tenga ojos.

En segundo lugar, levadura, fresca, de panadería,

que hará que las bacterias se alimenten de esta harina,

que hagan la digestión, que suelten su gas

y que se encierre dentro del gluten y sea esponjoso.

Necesitamos agua y una pizca de sal.

Muy bien.

Ahora mezclamos muy bien todos los ingredientes,

dejamos que la masa leve, es decir, que doble su volumen,

le quitamos el aire, volvemos a darle forma de pan,

que vuelva a levar y ahí la metemos en el horno.

Importante, cuando lo horneemos

tenemos que meterlo con un poco de agua,

para que forme la corteza externa, pero que por dentro quede jugoso.

Yo voy a intentarlo, lo voy a hacer,

aunque no tengo panificadora, pero como muestra voy a colgar

esa receta que yo haga en las redes sociales,

y, por cierto, si en casa queréis hacerlo,

colgaremos esa receta para que lo veáis.

Sí, sí, pero, si lo haces,

yo no solo quiero verlo, quiero probarlo,

porque una comida con un mal pan es como una comida a medias.

Prometido. Muchas gracias, Marta.

Con pan o sin pan, hay mil platos en la cocina española

que podemos degustar, empezando por esta receta

tan deliciosa como original en su nombre, el atascaburras.

Ajopringue, pipirrana o tumbalobos.

La gastronomía manchega

se caracteriza por la originalidad de los nombres de sus platos.

Hoy nos hemos venido a Albacete a aprender a hacer una receta

ideal para coger fuerzas para un día de invierno.

Hola, Manu.

-Hola. Menudo día has elegido para venir.

-Total.

Aquí tengo el pan del que te hablaba.

-Fantástico. -Si quieres, pasamos a la cocina.

-Ahora la receta para entrar en calor.

-Exacto. -Vamos.

Hoy, para este día de frío, ¿qué vamos a hacer?

-Cuando nieva en la Mancha

siempre se hace ajípan, o atascaburras.

A lo mejor lo conoces más por atascaburras.

Es un plato de posguerra, económico, sencillo y contundente,

por eso se hacía estos días de nieve.

Un plato potente, para coger calorías

para ir luego al campo a trabajar.

Lo primero que se hace es picar un poco de ajo, en el mortero,

siempre en el mortero, dándole con la maza.

Mientras tenemos patatas cociendo.

Estas patatas las cocemos con la bacalada.

Es el único pescado que llegaba al interior,

porque venía en salazón.

Lo que hacemos en cuanto estén cocidas...

-A punto.

-¿Ves? Ahí estarían. Pincháis un poco.

-Buena patata.

-Esta patata ten en cuenta que ya lleva el sabor del bacalao.

Mientras Alina lo machaca, le echamos un poco de sal,

no mucha, porque el bacalao ya...

No lo he desalado y tiene bastante potencia.

Seguimos.

Echamos un buen chorro de aceite. -El oro líquido.

-Eso es.

-Lo importante es esa continuidad de la maza, dándole continuo.

Ahora lo que añadimos

para darle ya el nombre verdadero de ajípan,

añadimos toda la miga de pan.

Sigue dándole, Alina.

Luego lo que yo también le añado, que me lo enseñó mi abuela,

es una yema de huevo en crudo,

aquí es pasteurizada, en el restaurante,

en casa podéis echarle una yema de huevo normal.

Lo va a atar bastante, le dará más cremosidad.

Mientras he puesto a confitar un poco de bacalao,

un lomo, porque como ya

lo convertimos en plato de restaurante.

-¿Cuánto tiempo puedes estar ahí dándole?

-Pues tienes que estar un ratillo. -Hasta que quede un puré.

-Hasta que se te quede una textura espesa, potente.

Recuerda que se llama atascaburras.

Aquí he hecho uno para que veáis cómo se debería de quedar.

Esta es la textura que debería de tener

un buen ajípan o atascaburras.

-Un puré. -Es como una crema basta.

¿Podemos llamarlo así?

Si quieres, vamos al comedor, y terminamos de emplatar.

-Y lo probamos, ¿eh?

-Vamos a ponerle el bacalao, lo dejamos caer aquí.

Le ponemos un poco de huevo cocido.

Ahora, normalmente, se le ponen unas nueces así.

Le rayo por encima

y termino de decorar y darle sabor a nuez por todo.

Ahora vamos a hacer una buena "mojá".

Bienvenida a la Mancha. -Si lo sé, vengo antes.

Nada para subir el ánimo como una buena comida,

que te alegra el día y hasta te dibuja una sonrisa.

Sí, es un gesto formidable, pero la mejor de las sonrisas

es la interior, la sonrisa del optimismo.

¿Tú dirías que eres una persona optimista?

Yo siempre he pensado que soy optimista por naturaleza.

Es cierto que la situación actual

y con esas malas noticias que nos llegan desde hace un año

cuesta pensar que todo saldrá bien.

Es que acabas de dar con el "quid" del optimismo.

Optimismo no es pensar que todo ahora sale bien,

eso es un poco iluso, porque todos nos enfrentamos

a dificultades, problemas, eventualidades...

Lo importante es pensar

que, en un futuro, todo va a salir bien.

Es decir, ser optimista es no dar todo por perdido

y no fijarnos solo en lo que hemos perdido.

¿Ves la diferencia? Sí.

Por cierto, ¿aquí qué ves tú?

Un vaso de leche medio lleno y una jarra medio llena también.

Bien, no todas las personas verían eso.

Hay quien vería un vaso medio vacío,

porque ha perdido el optimismo,

y el optimismo no es cuestión de actitud ante la vida,

tiene mucho que ver con nuestra salud.

En la Universidad de Harvard, en la escuela de Salud Pública,

realizaron durante ocho años el seguimiento a 70.000 mujeres

para probar una hipótesis

y es que las personas más optimistas

tenían menos riesgo de morir por enfermedades cardiovasculares,

infartos de corazón, cerebral, por enfermedades respiratorias,

incluso por cáncer, y ocho años después lo demostraron.

Es verdad que son mujeres,

pero el estudio se puede extender a los hombres.

De hecho, en Finlandia hay otra cosa parecida,

centrada en las enfermedades coronarias, del corazón,

porque las personas optimistas tenemos menos niveles de cortisol,

la hormona del estrés, y por tanto menos infartos.

¿Ves ahora la relación?

¿Me quieres decir entonces que basta con pensar

"voy a ser optimista" para que las cosas me salgan bien?

No, eso sería... ¿No? Vaya.

Tiene todo un proceso.

Los investigadores lo explican muy bien y podemos realizarlo.

Pasa por empezar a tener pensamientos positivos de esperanza

de que las cosas van a salir bien en un futuro,

pero no un pensamiento ni en un momento determinado,

sino una actitud que se prolonga en el tiempo

y que se convierte en un hábito.

Si yo creo que todo va a salir bien,

me voy a sentir mejor, más saludable.

Si como bien, comeré mejor. Si me siento mejor

y tendré más salud durmiendo bien o haciendo ejercicio,

también lo practico. Tiene sentido.

Uno no nace optimista y ya es optimista toda la vida.

No es cuestión genética.

A ver, la genética también influye, pero a veces nos escudamos en ella

y se nos olvida la educación, nuestra voluntad.

Luis Rojas Marcos,

que estudia mucho la relación que hay

entre el optimismo y la salud,

dice que una buena manera de empezar

es cambiar nuestro sistema de memoria de recuerdos.

Lo he explicado así, de una forma muy sencilla,

pero, en definitiva,

es quedarnos con los recuerdos positivos,

porque hay personas que empiezan a dar vueltas

a los negativos y no es así.

Vamos a fijarnos en aquello que ha salido bien,

en lo que tenemos.

¿Tenemos salud? ¿Ganas de vivir? Pues nos fijamos en eso.

Claro. Por ejemplo, dime...

A ver. Qué ves tú en este momento.

Yo veo un vaso totalmente lleno de leche.

Así es. Vamos a quedarnos con el vaso de nuestra vida

lleno de salud, que es lo que tenemos.

Muchas gracias, Teresa.

Seguiremos tu consejo, como siempre.

Para hablar de optimismo ante la vida,

nadie mejor que Irene Villa.

De niña un horrible atentado mutiló su cuerpo

y destrozó sus ilusiones,

pero Irene supo darle la vuelta al destino

y aprender a vivir de nuevo.

Y vaya si ha vivido.

Con su maravilloso entusiasmo

os dejamos hasta el domingo que viene.

Feliz semana y cuidaos mucho.

Saber vivir es saber perdonar.

Todos tenemos nuestro niño interior y tenemos que sacarlo,

porque Irene pequeña me enseña muchas cosas,

sobre todo, a sonreír.

Es que nací con la sonrisa en los labios.

Además, siempre ilusionada, siempre contenta,

una niña muy entusiasta, vivaracha, muy deportista.

He pasado cosas muy tremendas, pero es verdad

que, por muy largo que sea el túnel,

traumática la circunstancia,

con brillo en los ojos todo se puede.

Esto me lo enseñó Alejandro Sanz allá por el 91,

en medio de ese desierto emocional, cuando supe que no tenía piernas.

Tenía 12 años, era una cría, y fue a verme Alejandro Sanz,

que se enteró de que era mi artista favorito.

Y me dijo: "El brillo que hay en tus ojos

es lo más bonito que vi en mucho tiempo.

Conserva ese brillo como yo lo conservaré en mi corazón".

Es verdad que,

cuando ha habido etapas en las que cuesta más sonreír,

en las que parece que todo es más difícil

y se te apaga ese brillo en los ojos

es un detonante maravilloso que te dice: "Cambia de vida".

Una vez me dijeron:

"Necesitamos interiores como el tuyo".

Pues esto es mi interior.

Aquí está todo lo que pienso,

cómo he tenido que cambiar los pensamientos

para superar un divorcio,

para superar la pérdida

de lo que yo pensaba que era mi hija, la cuarta.

Un embarazo ectópico.

Lo peor que me ha pasado en la vida,

perder a mi mejor amiga, mi compañera de esquí.

Cómo he conseguido escalar y coronar la cima

de otros cuantos ochomiles que la vida me tenía esperando.

Y luego cómo le he dado la vuelta.

El desayuno es una de las comidas más importantes.

Dejo a los niños en el cole y como algo saludable,

porque luego me pongo a hacer ejercicio

o a no parar en todo el día.

Desayunar un kiwi para mí es fundamental.

Salmón a todas horas. Me parece algo riquísimo,

tanto a la plancha, marinado, ahumado...

De todas formas me encanta el salmón.

Estos ejercicios a mí me han dado una calidad de vida alucinante,

porque ponerme de rodillas y levantarme

me parecía impensable.

Tirarme al suelo, algo tan sencillo como eso,

me parecía muy difícil.

Y desde que hago Pilates lo hago con una facilidad alucinante.

Yo antes, si me caía al suelo, era como:

"Por favor, por favor, ayúdenme". Y ahora...

Todo esto gracias a la práctica de un deporte.

Te hace ser completamente independiente.

Si hay gente que cree que no puede,

es simplemente hacer mucho ejercicio cada día.

Pero si hay gente que cree que no puede por una discapacidad,

pues al final resulta

que no solo se puede, sino que se debe,

porque el deporte completa la vida de cualquier persona.

Si además es un deporte que haces en equipo

en un lugar tan maravilloso como son las montañas nevadas

además deslizándote,

sintiendo esa libertad y la adrenalina

que una persona en silla no siente, ahí lo sentimos.

Para mí es magia.

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Saber vivir - 07/02/21

07 feb 2021

Programa divulgativo en el que se abordan hábitos saludables para prevenir enfermedades.

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