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Para todos los públicos Repor - La mar de mujeres - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Artritis, artrosis, tendinitis o reuma,

son algunas de las consecuencias de la dureza de las tareas

que realizan las mujeres del mar.

Pues, hay una que se tuvo que operar del túnel carpiano.

Otras están de la espalda.

Tengo artrosis, tengo desgaste en una cadera

y me duelen los huesos,

y la mayoría de los días que vienes al mar

tienes que venir con pastillas para poder trabajar.

Se puede decir que el 70% de los días

trabajamos con mares así.

Muchas veces pasamos miedo, muchos sustos también.

-Me doy cuenta de que es imposible llegar

a la edad de jubilación con 65 años.

No hay muchos alicientes para que los jóvenes

tomen el relevo en unos oficios imprescindibles para la pesca.

Esto no tiene salida,

no tiene para las chicas y para los chicos tampoco.

-Lo malo que tiene el mar es que no tienes

una estabilidad económica,

yo he venido a trabajar a coger dos kilos

y sacábamos para pagar el seguro justito.

-Tengo que cambiarme de sitio porque no encuentro nada.

-Si trabajamos, cobramos, y si no trabajamos, no cobramos.

-Estamos cobrando a siete euros la hora y, de ahí,

tengo que sacar todos los gastos.

-¡Amigo!

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

(Música)

"Galicia no se entiende sin el mar y sin la pesca,

y tampoco se entendería sin el trabajo de las mujeres.

En el puerto de Arcade por la mañana,

antes de que baje la marea,

las mariscadoras preparan sus herramientas."

Unos los llaman raño, otros lo llaman angazo,

nosotros lo llamamos angarazo.

Según las mareas, claro, si trabajas con mucha agua,

trabajamos con este, con el grande.

-Si baja la marea, vamos con el otro.

-Sí, si baja la marea con uno pequeñito.

-Bueno, le llaman el sacho o el rastrillito pequeño.

Pues, por si por ejemplo andas en lamas, que es blando,

vas con las manos.

Y así.

"Las zonas donde faenar, los horarios,

la cantidad de marisco que se puede extraer,

todo está regulado para no agotar los recursos marinos."

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

"Los derechos laborales

de las mariscadoras no están tan protegidos."

Tengo que cambiarme de sitio porque no encuentro nada.

¿Toda la vida habéis trabajado de esto?

-Sí, mi bisabuela, mi madre, mi abuela,

ya era de familia.

Mi madre vino al mar, tengo familia, mis tías vinieron,

yo también tardé en venir, ahora era la solución que tenía, era esta.

Después de estar aquí te enganchas.

Es muy vicioso el mar.

-Y ya no eres capaz de salir, ya no eres capaz de dejarlo, eso,

es una pasada y además, es que es bonito.

-Esto antes se valoraba poco,

porque el trabajo del mar estaba reconocido

como una ayuda para la casa.

Entonces, venía a aquellas horas, se llenaban sus cestos de almejas,

y los vendían y se iban para casa.

-No era una profesión. -Les pagaban en la mano.

-Les dejaban vender en la lonja, quiero decir, era un sector,

antiguamente era el 100% mujeres,

porque trabajaban por un aporte a la economía familiar, nada más.

¿Qué pasa?

Se dieron cuenta y dijeron:

"Aquí vamos a unirnos todas, la unidad hace la fuerza

y vamos a luchar para profesionalizar este trabajo

que es tan maravilloso".

Si llegan a ser hombres, si llegan a ser hombres estarían mucho mejor.

"Profesionalizar el marisqueo implica reconocer

como enfermedades laborales dolencias asociadas al oficio."

En las manos, en la espalda, en las articulaciones.

-Necesitamos, bueno,

que se reconozcan y que hagan un baremo de estas enfermedades

que nos están saliendo ahora, alergias,

porque ahora estamos utilizando mucho el traje de neopreno.

-El neopreno está en contacto con la piel

y hay gente que le da alergias, a mí, por ejemplo,

este traje por ejemplo me da alergia y estoy vestida.

-Cogemos muchísimas infecciones de orina, hay momentos que,

hormonalmente y cada mes, son días delicados, pero claro,

que tenemos que venir.

Cuando luchas por dignificar tu profesión

y tener un sueldo digno,

bueno, qué más da que seamos hombres y mujeres.

Quiero decir, mucho mejor.

¿Cómo ha ido?

Ha ido bien.

Aquí siempre va bien.

Aquí estamos seleccionando

la que es un poquito más grande de la más pequeña.

Las gafas son para lejos, siempre me están castigando con las gafas.

Pues, 10 euritos, dos de grandes y tres de...

Yo, ya más o menos por el ojo...

Llevo muchos años manejando la mercancía,

entonces ya le calculo bien.

¿A qué precio van ahora?

La fina ayer nos quedó a 27 euros.

No, no tiene muy buen precio, pero...

Si baja mucho,

pues ya quedamos en un acuerdo de no cogerlo

entre las dos cofradías.

(Música)

"Se han pasado entre dos y tres horas metidas en el agua,

pero la jornada no ha terminado todavía,

en el puerto y en la lonja queda mucho por hacer."

Lo malo que tiene el mar es que no es estable,

no tienes una estabilidad económica, porque no depende solo de ti,

de tu trabajo, no depende de que hayas sembrado almejas, no,

porque a lo mejor has sembrado, lo has hecho todo perfectamente,

has limpiado, has venido a faenar, a quitar algas,

a quitar hojas y viene un temporal muy malo,

muy malo y se muere la almeja.

Yo he venido a trabajar a coger dos kilos

y sacábamos para pagar el seguro justito.

Hemos pasado meses de no sacar para pagar la seguridad social.

"Pero los temporales no son una amenaza

para el futuro de la pesca,

sí que lo son los furtivos,

que impiden a las mariscadoras ganarse la vida

y ponen en riesgo las reservas."

Pues, en esta misma zona donde estuvimos hoy,

encontró el vigilante unas bolsas llenas de almejas

que se ve que estuvieron de noche, y los debieron de cazar, entonces,

no les dio tiempo de marcharse con la mercancía

y dejaron la mercancía escondida,

se supone para recogerla al día siguiente.

Pues, las bolsas debían pesar unos 70 kilos o una cosa así.

Es que el furtivo no escoge la almeja buena,

el furtivo coge todo.

(Música)

"Uno de los primeros objetivos de las asociaciones de pescadoras

es conseguir unas condiciones de jubilación dignas,

acordes con la dureza del oficio."

Yo ya llevo de toda la vida, sobre 32-33 años.

Yo me veo aquí siguiendo trabajando y jubilándome aquí, por supuesto.

-Yo me doy cuenta de que es imposible

llegar a la edad de jubilación con 65 años,

es imposible, entonces, bueno,

estamos luchando por el coeficiente reductor,

a diferencia de nuestros compañeros

y compañeras que van en embarcaciones,

que hacen exactamente el mismo trabajo que nosotros

pero desde embarcación, ellos se meten en el agua,

no tienen que ir andando a la zona de trabajo,

ellos no tienen que llevar el peso como llevamos nosotros, oíste,

siempre cargadas, entonces, estamos luchando por, por lo menos,

igualarlo al que tienen ellos.

Nosotros, en este momento, marisqueo a pie y percebeiras,

tenemos un coeficiente reductor de un 010 y ellos tienen un 015.

Ya, como mínimo, deberíamos tener un 020.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

-(HABLA EN OTRO IDIOMA)

-Gran parte de la flota gallega,

la flota pesquera permanece amarrada.

(Música)

"El mal tiempo impide en muchas ocasiones salir a faenar.

Quienes trabajan en la mar están siempre pendientes

de las previsiones meteorológicas.

Porque cada día se juegan la vida."

Ayer estábamos peor que hoy aún y se puede decir

que el 70% de los días trabajamos con mares así.

-Sí, muchas veces pasamos miedo y muchos sustos también.

Pregúntale ayer qué susto se llevó ella,

que quedó atrapada en el medio de una piedra

y no sabía por dónde salir.

-Es que, en cuanto sube, no sabes, tienes que esperar a que baje.

Es difícil, es difícil.

-Buenos días. -Buenos días.

-Somos la otra cofradía.

-Al final, todos trabajamos de lo mismo.

-Buenos días.

"Al percebe se puede llegar en embarcación o desde tierra,

las mujeres lo hacen desde la costa.

El camino hasta el mar tiene sus riesgos,

pero el verdadero peligro son las olas.

Nunca hay que darles la espalda."

Ahora somos sobre 45-47,

y sí que hay gente interesada en que tiene que entrar, pero bueno,

hay que esperar a que se jubilen unos pocos para que entren,

la verdad que la zona tampoco tiene tanta abundancia como debería,

es una época de poco percebe, no cría, no sabemos debido a qué,

le cuesta, están en ello los biólogos y esto del tiempo,

que la temperatura del agua está más alta ahora

que hace 20 años.

¿Por qué tengo ganas de jubilarme?

Porque ya no tengo la misma agilidad que tenía

como cuando empecé con 24 años,

tengo artrosis,

tengo desgaste en una cadera y me duelen los huesos

y la mayoría de los días que vienes al mar tienes que venir

con pastillas para poder trabajar,

entonces, nos queremos jubilar,

porque yo sé que no voy a llegar a los 67 a este ritmo.

Me casé con un marinero, la familia de él sí que...

Y a raíz de ahí, fue cuando empecé a dedicarme al mar.

Y me gusta.

Pero la mayoría sí que tiene, ella se jubiló la madre hace poco.

Ellas son tres hermanas.

-Éramos cuatro,

éramos cuatro que trabajábamos

pero una ya está prejubilada por un accidente en el mar,

se rompió el hombro y quedo inútil.

Y nuestros padres eran percebeiros y nuestras abuelas eran percebeiras.

(Música)

"Para las mariscadoras la legislación es muy estricta.

Están obligadas a acreditar que trabajan un mínimo de días,

si capturan más de lo que marca la cuota

o si faenan fuera del horario, se arriesgan a perder la licencia.

También se exponen a sanciones

si no usar adecuadamente las artes."

Esto lo utilizan los barcos para mirar por la borda los fondos.

Y nosotros para trabajar en tierra lo alargamos, lo compramos,

lo cortamos, metemos el cristal más atrás, les ponemos esto,

porque es lo que está permitido para faenar al erizo.

No utilizamos gafas, están prohibidas.

Cuando hace frío es complicado estar en el agua, bueno,

estás mejor en el agua que fuera, lo complicado es cuando sales.

¿Deshechas los pequeños?

Los pequeños, sí.

Rondando los 30 kilos,

que también como en las distancias que tenemos que recorrer.

Claro.

A veces es más cerca y otras veces queda muy lejos

y hay que llevarlos hasta donde llegue el camión de la cofradía

que los viene a recoger.

-Terminamos el trabajo en las piedras, de recolectar,

y ahora aquí lo que vamos a hacer es seleccionar el percebe.

Lo limpiamos y seleccionamos por categorías, más grandes,

medianitos y pequeños.

La gente que trabajamos en tierra, en percebe hay dos sectores.

Está el sector de tierra y el sector de a flote.

El de tierra, no, no solemos complementar.

Solemos defender, digamos, que el sueldo sí que lo sacamos,

son 10-12 días de trabajo, pero bueno, nos sacamos un sueldo ahí...

Pero para vivir sí que nos da.

Ellos en flote sí lo complementan,

cuando no van a percebe van a otras artes, a congrio, erizo, a pulpo,

o a lo que le...

El tamaño legal del percebe tiene que tener en uña 1 cm.

Entonces, hay percebes que, este es un ejemplo es anchito,

es buen percebe

y puede haberlo también pequeñito con la uña más ancha, más grande.

Por ejemplo, el percebe ayer este, de los mejorcitos,

se vendió a 97 euros, hay días que puede ir a ciento y pico,

en las Navidades se puede llegar a 240 o 250.

Y hay otros que se puede ir a 50.

Hoy, bueno,

el percebe no es muy bueno porque el mar ya visteis cómo estaba.

Entonces, la calidad hoy es bastante baja.

"Hoy los percebes de Bayona

se han vendido a 100 euros los grandes y a 32 los pequeños.

Lidia se habrá sacado unos 200 euros."

(Música)

"Pocos barcos salen a faenar durante esta semana de temporal.

Así que, no solo los pescadores están parados,

sino también muchas rederas.

Las mujeres que arman y cosen las redes son, seguramente,

el colectivo más maltratado del sector pesquero."

Pues, hoy no trabajo porque está muy mal el tiempo y no hubo averías.

Al no haber averías, pues, somos autónomas y estamos en casa.

Siempre estamos pendientes del teléfono,

por la mañana tempranito,

sobre las 6:30-7:00 de la mañana,

si hay averías, te llaman por teléfono.

Nosotras nos levantamos, nos duchamos,

desayunamos y a trabajar.

Ahora mismo creo que estamos cobrando a siete euros la hora

y de ahí, tenemos que sacar todos los gastos.

Si trabajamos, cobramos, y si no trabajamos, cobramos,

es muy fácil.

Somos empresarias, pequeñas empresarias.

(Música)

"Más al norte, en Cariño, en una nave industrial,

las rederas sí que trabajan a pleno rendimiento.

No están todas, algunas se encuentran de baja."

Pues, nosotros empezamos la jornada laboral a las 9:00,

y de 9:00 a 13:00

y luego volvemos a entrar a las 15:00,

hasta las 19:00,

lo que pasa que luego llegamos a casa

y aún hay que llenar las famosas agujas que, a lo mejor,

tenemos 50 para llenar y eso requiere dos horas a mayores,

de la jornada laboral.

Pues, hay una que se tuvo que operar del túnel carpiano,

otras están de la espalda,

del lumbago...

Cogemos mucho peso y nos quedamos presas, a veces,

de la espalda y todo.

De los dedos, pues también.

Las que están ahora mismo trabajando aquí son el problema que tienen.

A veces voy muy cansada de las piernas, porque bueno,

várices y cosas, pero bueno.

(Música)

¡Chicas!

"El oficio se ha transmitido de madres a hijas,

en la actualidad es posible obtener una acreditación profesional,

pero no hay una formación homologada, con lo cual,

siguen siendo consideradas mano de obra no cualificada."

Te obligan ya para darte de alta en la Seguridad Social

como redera, tienes que tener la certificación.

-Nosotras trabajamos artes menores,

que es rascos y volanta, y luego, te enseñan cerco,

el arrastre y el palangre que son las cuatro artes que hay.

-Porque a todas nos gusta nuestro trabajo.

-Sí.

-Nos gustaría vivir de nuestro trabajo, pero es una pena,

que nosotras decimos de broma:

"Es que dependemos de nuestros maridos".

Y es una pena decir eso hoy en día, no dependemos,

no tendríamos que depender de nuestros maridos,

pero nosotros los trimestres nos queman.

-Y aparte, Ro, hay gente que no tiene pareja,

y tienen dos trabajos para poder llegar a fin de mes.

Como quien dice te amenazan muchas veces con eso de:

"Ay, compra una máquina".

Sí, pero es que la máquina les tronza los cabos

y le va a dar más gasto que ganancia.

Las máquinas somos nosotros,

las artesanas somos nosotros y no cualquiera puede hacer

este trabajo.

Nos vamos despachando el trabajo para no parar, si no entrallas,

si no haces piezas, no ganas.

Tú vas por piezas,

entonces, nos vamos repartiendo el trabajo, un día una,

que viene un barco, pues lo despacha una persona, que viene otro,

pues lo despacha otra.

Entonces, nos vamos turnando y vamos haciendo lo mismo,

dos piezas y media, tres piezas al día, según.

Tienes que venir, recoger al niño que se puso enfermo,

tienes que ir al cole, cogerlo, llevarlo al médico, o sea,

siempre pierdes algo de tiempo.

-Bueno,

la mayoría somos mujeres de marineros

o que tenemos los maridos fuera trabajando, bueno,

tenemos que hacer de padres, de madres,

si tenemos a cargo personas mayores que tenemos que también...

En este sentido, nuestro trabajo,

pues sí que nos es, como la palabra de moda,

nos deja conciliar un poco más en ese sentido.

Trabajando como redera llevo unos 33 más o menos.

Desde aquella hasta hoy sí que cambió.

Antes estábamos, podríamos decir, en la economía sumergida,

durante mucho tiempo.

Hasta que empezamos, bueno,

empezamos a asociarnos y eso y hoy es el día que,

por ejemplo,

nadie trabaja en economía sumergida.

Es bueno que estemos asociadas en función

de poder hacer o reivindicar nuestro oficio

y de pedir las mejoras,

que muchas veces no somos visibles

y que es necesario que nos juntemos y nos apoyemos.

¿Te gustaría que tus hijos siguieran en el oficio?

No, esto no tiene salida.

Esto no tiene salida.

No tiene para las chicas y para los chicos tampoco,

no tiene salida.

Mi hijo mayor está trabajando, el pequeño está estudiando, pero no,

no es una salida.

"El oficio de redera es vocacional,

pero el sueldo es tan bajo que aboca a las mujeres

al pluriempleo.

Como Marisa,

que siempre va atareada y apenas llega a todo."

Yo ya llevo 20 años trabajando como redera.

Aunque desde que me divorcié,

que estoy sola y todo mi coste tiene que ser a base mío,

pues tengo que hacer varios trabajos.

Entonces, trabajo los fines de semana en una panadería,

igual que atiendo a una persona mayor, llego a casa,

también tengo a mi madre,

tengo que llenar mis agujas

para poder ir a trabajar para el otro día.

No puedes tener derecho ni a tomar un café

ni a tener compañeras para salir, porque no te lo permite el sueldo,

imposible.

(Música)

"Tania es pescadora a flote y valora, sobre todo,

poder conciliar profesión y vida familiar.

Tiene un hijo al que dedica todo su tiempo libre,

y aunque su trabajo sea tan solitario e inestable,

no lo cambiaría por nada."

Yo trabajo todos los días de la semana de lunes a sábado

pero solo por la mañana.

Entonces, como quien dice,

me coincide con el horario del cole del niño.

Entonces, tengo las tardes para disfrutarlas,

para traerlo a sus actividades, disfrutarlo, llevarlo al parque,

hacer nuestras cosas.

Yo trabajé en una fábrica y reconozco que me gustaba,

y, sobre todo, a ver,

lo que tenga una fábrica y te da eso es lo mejor

estar con más gente,

a lo mejor estás más de broma, hablas más, conoces más gente,

eso es otra cosa, el mar lo que te da es mucha libertad,

libertad a la hora de no tener que depender de nadie,

poder ir al médico,

eres tu propia jefa,

esa libertad de estar en el medio del mar,

esa tranquilidad sin ruidos, esa calma que se agradece.

Desde bien pequeñita mis padres los dos se dedicaban al mar

y siempre nos llevaron con ellos al mar y genial.

Lo que va a haber es camarón.

Toda la semana largamos por la mañana

y recogemos al día siguiente,

quedan todo el día fondeadas en el mar.

Trae mucho camarón, que nosotros lo llamamos quisquilla,

que es un camarón que crece poquito,

que es muy pequeñito,

y aún tiene tres o cuatro anguilas de momento.

Mucho no hay, pero bueno, normal.

Es la primera, tenemos que levantar diez como estás, así que,

malo será que alguna no pesque bien.

-Buenos días. -¿Qué tal?

¿Ya vas de retirada?

-Sí.

-Yo el primer día de campaña no vi,

y mi padre el primer día pescó un montón y después cada día menos,

cada día menos.

Tiene sus cosas malas, sus días malos, no siempre se gana igual,

pero, nosotros lo que queremos son anguilas,

pero en esta época vienen muchas de esa quisquilla.

Aquí se vende todo.

Cuando es, por ejemplo,

lo de las bajas de que estás de embarazada de maternidad

y todas esas cosas, a veces también es un trabajo bastante de esfuerzo,

pues deberían a lo mejor de darnos un poco más.

Tuve un embarazo de alto riesgo,

a las seis semanas justas yo le estaba dando el pecho al niño

y le tuve que dejar de dar el pecho porque tenía que venir a trabajar,

y eso, los pechos, no sé cómo le llaman,

como que te sube la fiebre del frío,

de los cambios de temperatura y esas cosas

y la verdad que no te ayudan mucho.

Ahora vamos a vaciarlas.

Hace un par de años que no había mucho pescado

y pensé en volver a cambiar para trabajar en tierra

y lo pensaba y me deprimía.

Al final, aguanté hasta que pasó,

pero me daba un montón de pena tener que cambiar de trabajo

porque no había pesca.

(Música)

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Repor - La mar de mujeres

08 mar 2020

En Galicia, la fabricación y reparación de redes o el marisqueo a pie han sido tradicionalmente cosa de mujeres. Las rederas hacen un trabajo, artesanal y repetitivo, imprescindible para el sector pesquero. Las mariscadoras, tanto si recogen almejas, percebes o erizos, desempeñan un trabajo duro y a veces peligroso amenazado por el furtivismo y sujeto al control biológico del medio. Son oficios que se han aprendido en el seno de la familia, igual que el de la pesca tradicional a flote.

Las trabajadoras del mar son autónomas. A diferencia de sus compañeros, que suelen trabajar embarcados, ellas, en tierra, tienen tareas más monótonas, menos salario y menos protección social, y pocas posibilidades de planificar su trabajo o de promocionarse profesionalmente.

De unos años a esta parte las pescadoras se han unido en asociaciones para reivindicar su trabajo y exigir la profesionalización. En la actualidad, su batalla es conseguir unas condiciones de jubilación como las que tienen sus compañeros y que les sean reconocidas como enfermedades profesionales dolencias derivadas de su oficio.

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