www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5701187
Para todos los públicos ¡Qué animal! - Pieles - ver ahora
Transcripción completa

Millones de años de evolución han modelado un mundo

fascinante y diverso, donde habitan especies únicas.

Seres que tejen complejos ecosistemas

en los que la vida emerge.

Soy Evelyn Segura, bióloga.

Mi pasión es dar a conocer las maravillas naturales

para preservarlas.

Juntos descubriremos las historias más increíbles

del mundo animal.

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo,

si la pudiésemos de extender,

la de un adulto tendría una superficie de una toallas de baño

y pesaría casi tres kilos.

Un centímetro cuadrado de piel contiene ni más ni menos

que 3 millones de células, 90 centímetros de vasos sanguíneos,

cien glándulas sudoríparas y más de tres metros de nervios.

Este tejido que recubre todo nuestro organismo

es increíblemente complejo.

Nos protege de las infecciones, los rayos de sol,

las bajas temperaturas...

Soporta tantas agresiones que tenemos que renovarla continuamente.

En apenas un mes, los humanos cambiamos

por completo la capa más externa de la piel,

la epidermis.

Miles y miles de células se desprenden cada día

en forma de escama.

Estos desechos pasan a ser parte del polvo de nuestra casa,

que está formado en casi un 70 % por los restos de nuestro pellejo.

Igual esta es la parte menos alucinante de nuestra piel.

Lo que nos puede sorprender más es que pelo y uñas

son derivados dérmicos.

Proceden de la capa más profunda de la piel, la dermis.

Crecen desde la base donde las células están vivas.

El resto es una estructura dura compuesta de células muertas.

Por eso podemos cortarnos el pelo y las uñas sin que nos duela.

Esas células muertas contienen queratina,

una proteína muy resistente que forma fibras entrelazadas.

Las garras, las escamas o los picos de muchos animales

también están formadas de queratina y derivan de la piel.

Y hablando de animales,

ahora sí que estoy lista para el capítulo de hoy.

Me voy a dejar la piel

para contarnos los secretos que esconde esta increíble órgano.

En el mar habitan animales con pieles muy diversas;

con espinas como la piel de los erizos,

blandas como la de las esponjas

o acorazadas como la de los bivalvos.

Y nadando entre todos ellos, los peces.

La mayoría de especies tienen la piel cubierta de moco.

Por eso, estos animales son tan escurridizos.

Entre otras funciones,

esta materia pegajosa los defiende de infecciones.

Y, quizás, también podría ayudar a proteger a los humanos.

En la Universidad Estatal de Oregón, en Estados Unidos,

están llevando a cabo un estudio sobre este moco

para desarrollar nuevos antibióticos.

Lo más singular de la piel de los peces son sus escamas.

Poseen formas y tamaños diferentes;

pueden ser pequeñas como las de la lubina

o grandes, como las de la corvina.

Los mismos genes que participan

en el desarrollo del pelo de los mamíferos,

también están implicados en la formación de las escamas.

Estas estructuras nacen en la dermis

Sirven a los peces de protección e incluso de camuflaje.

La iridiscencia de muchos de estos animales

se debe a unos pequeños cristales de una molécula presente en las escamas

llamada guanina.

Esas partículas reflejan la luz.

La piel de los peces es muy parecida a un tejido.

Las capas de colágeno que la forman se entrecruzan

como los hilos de una prenda de vestir.

Pero para que una pieza se adapte bien a nuestra anatomía,

el tejido debe estar cortado al diez, es decir,

la tela debe estar inclinada con respecto a la dirección del cuerpo.

La piel de los peces tienen la misma estructura

por eso, es flexible y nunca se arruga.

A través de la piel, junto con los músculos y tendones,

se transmite el impulso ondulatorio de la aleta caudal

por todo el cuerpo.

Así los peces avanzan.

Los tiburones vistos de lejos parecen tener una piel muy tersa,

pero al tacto es rugosa como un papel de lija.

Tienen escamas muy pequeñas y duras que parecen pequeños dientes.

Estas diminutas estructuras reciben el nombre de dentículos térmicos.

Estudios científicos han revelado que su origen embrionario

es común de los dientes de todos los vertebrados,

incluidos los nuestros.

¿Sabíais que los pequeños hoyuelos de esta pelota de golf

sirven para que sean más aerodinámica?

Pues los dentículos dérmicos de los tiburones

tienen una función parecida pero en el agua.

Jesús María Blanco es profesor en la Escuela de Ingeniería de Bilbao.

Ha coordinado un proyecto único en España

para estudiar la piel de estos animales

y ver que su diseño se podría aplicar, por ejemplo,

para mejorar el desplazamiento de las embarcaciones.

¿Que tienen en común esta pelota de golf

con la piel de los tiburones?

En ambos casos son estructuras que lo que hacen es modificar

el movimiento del fluido a través de ellas.

En caso de las pelotas de golf, es un medio aéreo, el aire,

y hace que la parte de atrás quede con un movimiento de menor succión.

Por lo tanto, mejora ese movimiento de avance en el aire.

En el caso de las espículas de tiburón,

son muchísimo más pequeñas, tamaño microscópico,

y hacen que el fluido haga lo mismo,

pero en un medio que es mil veces más denso.

Pero el objetivo es el mismo, hacer el movimiento del fluido

sea condicionado de una forma más positiva

para que el avance sea más efectivo.

Y en vuestros estudios,

¿con qué especies de tiburón trabajáis?

Hemos trabajo principalmente con el marrajo,

que es el más veloz de todos los tiburones,

puede alcanzar velocidades de 70 km/h de forma mantenida,

y se han dado registros de hasta 124 km/h

en casos de ataque o de evasión.

El marrajo es el segundo animal acuático

más veloz del mundo después del pez vela.

¿Es gracias a las adaptaciones de sus espículas?

Efectivamente, ese movimiento de las estípulas

hace que el movimiento sea mucho más efectivo,

con menor resistencia al avance y por lo tanto,

su musculatura le impulsa de una forma mucho más efectiva

alcanzando esas velocidades tan altas

para lo que es un medio marino que es muy denso.

Tú eres ingeniero, intuyo que este estudio que realizáis

tiene alguna aplicación. Efectivamente,

nos hemos basado en principalmente aplicarlo a cascos de buques,

bien sea en buquesde gran tonelaje,

desplazamiento de pasajeros y mercancías,

o incluso o barcos de vela en los que la velocidad es muy importante.

¿Realmente hay una diferencia significativa en la velocidad?

Recuerdo que se habían desarrollado unos trajes de baño

que simulaban la piel de los tiburones

y que permitían a los nadadores ir mucho más rápido.

Sí, empezó todo ahí y nosotros en los proyectos

empezamos a trabajar con trajes de nadador de eventos olímpicos,

y vimos que las mejoras eran sustanciales,

entonces lanzamos la idea de poder aplicar eso

a otras estructuras en el ámbito industrial,

como pueden ser los los buques o estructuras marinas de otro tipo

pero que permitiesen funcionar de la misma forma

que funcionaban esos trajes de baño y esas pieles originales del tiburón.

Si las escamas son características de la piel de los peces,

las plumas lo son de las aves.

Lo que quizá no sabíais es que antes que las aves,

los dinosaurios ya tenían plumas.

Como hemos contado en alguna ocasión, las aves son dinosaurios.

Descienden de los grandes carnívoros que se extinguieron

hace unos 66 millones de años.

Las plumas juegan un papel esencial en el vuelo de las aves

pero aparecieron porque son una excelente protección ante los golpes

y las bajas temperaturas.

Sino a santo de que las buenas fondas nórdica o los anoraks

estarían rellenos de plumas.

Tanto las plumas como el plumón son una obra de ingeniería.

Son estructuras muy livianas que generan una capa de aire

capaz de retener el calor corporal.

Los polluelos están cubiertos de un plumón especial, el natal

que les dan un aspecto muy tierno.

A medida que crecen lo cambian por otro tipo de plumón,

que queda oculto bajo las plumas de contorno.

Pero las aves no solo mudan su plumaje

en las primeras etapas de su desarrollo,

durante toda su vida lo van cambiando

para mantenerlos en buen estado y resultar más atractiva.

Las plumas se van deteriorando

por los rayos ultravioleta y las bacterias.

Las aves que habitualmente están en contacto con el agua,

como los patos,

deben mantenerlas en buenas condiciones para no calarse.

Para conseguirlo, las untan con un aceite que segrega una glándula

situada cerca de la base de la cola.

Si una pluma se rompe, la reemplazan.

Según un estudio científico, los pájaros más grandes

tardan de media casi dos meses en cambiar una pluma de vuelo.

Las aves más pequeñas las sustituyen en una semana.

Pero muchas especies, también hacen una muda total al año.

El pato colorado, por ejemplo, cambia completamente su plumaje

justo después de la época de cría tras el verano.

En este lapso de tiempo que dura unas dos semanas,

no puede volar.

Por eso, te convierte en una presa fácil para sus depredadores.

Muchas aves migratorias cambian las plumas de vuelo más viejas

antes de iniciar su viaje anual.

Es una especie de ITV

para llegar a su destino sin ningún percance.

Algunos reptiles también mudan y son un buen ejemplo

de la gran variedad de pieles que podemos encontrar

en una misma clase de animales.

Es el caso de la tortuga.

Las patas de la tortuga mora

están cubiertas de pequeñas escamas que forman un escudo protector.

Las tortugas carecen de dientes, pero pueden triturar el alimento

con su duro pico corneó parecido al de las aves,

recubre toda su mandíbula.

Escamas, garras y pico son derivados tegumentarios

es decir, de la piel.

Son expansiones de la capa más externa de la epidermis

conocida como estrato córneo.

Esta capa está formada en más de un 80 % de queratinoncitos

unas células que nacen en los estratos inferiores de la epidermis.

A medida que van madurando

migran hacia la superficie y se llenan de queratina.

Este proceso se llama cornificación

y el resultado es una capa muy dura y resistente

que forma las escamas, las garras o los picos.

Pero sin duda, lo más característico de los quelonios,

es decir, de las tortugas, es su caparazón.

Con esta durísima coraza, protegen sus órganos internos,

aunque debe ser pesado y siempre con la casa a cuesta.

Este armazón está compuesto por placas de huesos

de origen térmico.

Quién diría que de la piel pueden crecer huesos.

Mientras que tortugas y humanos

renovamos la piel casi sin enterarnos,

otros animales la pierden de golpe.

Al igual que todas las serpientes, la culebra de escalera

muda para desprenderse de la capa más externa de su cuerpo.

Como la epidermis está formada por células muertas que no crecen,

necesita desprenderse de esa piel para ganar volumen.

Antes de desecharla fabrica una nueva capa por debajo.

Luego aprovecha salientes en las rocas o árboles

para rasgarlas y salir de ella.

Este proceso dura diez días.

Con la moda, las serpientes también reemplazan

las escamas oculares que protegen sus ojos.

Con el tiempo se van volviendo opacas,

sin ese recambio, acabarían quedando ciega.

Esta estrategia también le sirve para librarse de los parásitos

que a la larga les podrían provocar alguna enfermedad.

La estrategia de la serpiente de mudar la piel

es poco habitual entre los vertebrados,

pero para algunos invertebrados es esencial

cambiar su capa más externa si quieren seguir vivos.

Los crustáceos no tienen esqueleto interno, ni columna vertebral,

ni tampoco huesos que sujeten sus músculos.

En cambio, si tienen un exoesqueleto que recubre su epidermis,

es una dura capa formada de una proteína, la quitina,

que segregan unas glándulas de la piel.

Pero ese caparazón que les protege, también le supone un problema,

no aumenta a medida que crece el animal.

Su casa se vuelven cada vez más estrecha.

Y la única solución es librarse de ella.

Cuando llega el momento,

los crustáceos incrementan la producción de una hormona

llamada ecdisona que desencadena la muda.

Por eso, a este proceso también se le llama ecdisis.

Es una transformación lenta que puede durar varias horas.

En su transcurso,

el animal es muy vulnerable a los depredadores.

Antes de que la nueva cutícula sea rígida,

se hincha de agua para aumentar de volumen.

Poco a poco,

el nuevo tegumento se llena de sales de calcio y se endurecen.

Y caparazón nuevo hasta la próxima muda.

Ven que te voy a poner guapo, va, ven que te voy a poner guapo.

En los mamíferos, el pelo es la estructura de la piel

que nos distingue de los otros vertebrados,

aves, reptiles, peces y anfibios.

Cómo os explicaba, está formada por queratinas.

El pelo de algunos animales nos parece sedoso

porque las fibras de estas proteínas son muy fina.

Pero también son extremadamente fuerte.

Vamos a verlo en el laboratorio.

¿Cuánto peso creéis que puede sostener un solo pelo de mi cabeza?

Vamos a comprobarlo.

Cuelgo el cabello de esta anilla para que sostenga un pequeño cuenco.

Esta semana he recogido unas cuántas monedas de un céntimo

para hacer el experimento.

Voy a ir metiéndolas en este recipiente a ver qué pasa.

Un solo pelo ha resistido el peso de 33 monedas más el del cuenco.

En total, 87 gramos.

Quizás no os parezca demasiado pero seguramente cambiaréis de opinión

al saber que de media un cabello humano tiene un diámetro

de menos de una décima parte de un milímetro, increíble.

Además de protegernos de los rayos del sol y de arañazos o golpes,

el pelo cumple la misma función que las plumas en las aves,

aísla a los mamíferos de la temperatura exterior.

El pelo genera una pequeña cámara de aire entre la piel y el entorno

que retiene el calor.

Os lo mostraré con otro experimento.

Tenemos dos probetas con agua caliente a unos 37 grados

como nuestra temperatura corporal.

Uno de los tubos de ensayo lo abrigaremos

con este pelo sintético.

Y ahora a enfriarlo.

La temperatura del agua de la probeta envuelta en el pelo,

ha tardado 50 minutos en bajar cinco grados.

Más lentamente que la temperatura del agua del otro recipiente,

que ha descendido cinco grados en sólo diez minutos.

Hace que una buena cabellera en invierno

es un complemento ideal a nuestro anorak de plumón para no pasar frío.

La cabra montesa pertenecen al suborden de los ungulados

por qué se apoya sobre los dedos.

Están recubiertos por una dura pezuña

que tiene una superficie antideslizante.

Las puntas son duras y agudas y se agarran perfectamente

a las grietas y resquicios de la roca.

Gracias a este diseño,

las cabras pueden desplazarse con facilidad por todo tipo de roquedos

e incluso por paredes casi verticales.

Supongo que ya sabréis de qué está hecha la pezuña,

efectivamente, más queratina, es otro derivado de la piel.

Machos y hembras tienen cuernos

que también están formados por esta proteína.

En realidad, son como un estuche

que recubre el hueso que sale del cráneo.

La piel de los anfibios no tiene pelo como los mamíferos,

ni plumas como las aves ni escamas como los reptiles y los peces.

Su piel está totalmente desnuda

Comparada con la de otros animales terrestres, es extremadamente fina.

A través de la piel, los anfibios pueden absorber agua.

Así que muchas especies no deben por la boca.

Estos animales segregan un moco imprescindible

para poder respirar por la piel y mantenerla constantemente húmedo.

Entre la dermis y la epidermis presentan un sistema de capilares

que son los responsables de captar el oxígeno

y eliminar el dióxido de carbono.

Aunque muchas especies tienen pulmones,

combinan la respiración cutánea con la pulmonar para sobrevivir.

Con solo un tipo de respiración,

el aporte de oxígeno al resto de tejidos del cuerpo

sería insuficiente.

La piel de alguna rana, salamandras o sapos, como la del sapo partero,

también le sirve como defensa.

Cerca de la cabeza tienen unas glándulas

que segregan sustancias químicas tóxicas.

Cuando un depredador poco precavido intenta darles un mordisco

se lleva una desagradable sorpresa.

Las tóximas del sapo partero

no son letales para la mayoría de los animales, pero sí muy irritante,

así que su piel está en primera línea de defensa.

Los humanos, aunque no seamos anfibios,

tenemos una piel bastante desnuda para ser mamíferos.

Con algunas excepciones,

hemos ido perdiendo el pelo a lo largo de la evolución.

Por eso, desde la antigüedad

hemos recurrido a las pieles de otros animales

para protegernos del frío.

Pero nuestra piel también nos resguarda de las bajas temperaturas,

cuando tenemos frío, los pelos se nos erizan.

También al sentir determinadas emociones como miedo, placer

o al escuchar la música que nos gusta.

Pero a mí lo que realmente me emociona

y me pone la piel de gallina es estar en parajes como éste

disfrutando de las vistas y los sonidos

con los que nos deleita la naturaleza.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Pieles

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

¡Qué animal! - Pieles

31 oct 2020

En el planeta habitan especies con pieles muy diversas. Las hay con escamas, con plumas, con pelos, acorazadas. En este capítulo desvelaremos las características más sorprendentes de todas estas pieles. Por ejemplo, la de los peces es muy parecida a un tejido.

ver más sobre "¡Qué animal! - Pieles" ver menos sobre "¡Qué animal! - Pieles"
Programas completos (48)
Clips

Los últimos 105 programas de ¡Qué animal!

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios