Presentado por: Evelyn Segura Dirigido por: Judith Fernández Escobar

'¡Qué animal!' es la nueva serie documental de La 2, en la que la bióloga Evelyn Segura viaja a los rincones más icónicos de nuestro territorio para descubrirnos los misterios de la fauna y de la flora autóctonas. Con ¡Qué animal! podremos entender tanto a los animales como a nosotros mismos. Tanto es así que en cada capítulo compararemos la habilidad de una de las especies protagonistas con la de un personaje famoso. Símiles con un trasfondo de humildad para los humanos, a la vez que muy estimulantes: ¿podremos algún día entender e imitar los logros de los animales?

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Para todos los públicos ¡Qué animal! - Amor de padre - ver ahora
Transcripción completa

(EL BEBÉ LLORIQUEA) Ya, ya.

Cuidar de las crías, esta es una de las etapas

del ciclo vital más exigentes y extenuantes para algunas especies

y, a menudo, una fuente de conflictos.

Pero al mismo tiempo, un paso imprescindible

para garantizar su supervivencia.

Millones de años de evolución han modelado un mundo fascinante

y diverso, donde habitan especies únicas.

Seres que tejen complejos ecosistemas

en los que la vida emerge.

Soy Evelyn Segura, bióloga.

Mi pasión es dar a conocer las maravillas naturales

para preservarlas.

Juntos descubriremos las historias más increíbles del mundo animal.

Cuidar de la descendencia es una de las fases vitales

de los animales que más energía y recursos consume.

Además, el gasto empieza mucho antes de que las crías nazcan.

En la mayoría de especies, los progenitores construyen

un hogar para cuidarlos en las primeras fases de vida

y comparten su alimento con ellos,

sea a través del cordón umbilical o produciendo huevos con reservas

para que crezcan sanos y fuertes.

No, no, no.

Así.

Estoy reventada.

A veces me los comería a besos

y otras me iría de vacaciones bien lejos.

Ya voy, Bru, ya voy.

Los primates invertimos mucho en el cuidado de las crías.

Es una estrategia para asegurar que las pocas que tenemos

lleguen a adultos.

Otros grupos, en cambio, utilizan una estrategia distinta.

Tienen una descendencia muy numerosa,

pero le dedican pocas atenciones.

Reptiles y anfibios, por ejemplo, ponen muchos huevos

y la mayoría dejan a las crías a su suerte.

Asumen que algunas morirán.

Suerte que los humanos no apostamos evolutivamente

por esa estrategia.

No me puedo ni imaginar lo que sería tener

cientos de hijos e hijas a la vez.

(Llanto de bebés)

Iñaki.

Lo siento, te quedas solo con ellos unos días.

Hoy os propongo un viaje por los distintos cuidados

maternales y paternales que encontramos en la naturaleza.

Nos vamos a Cabárceno.

Allí veremos cómo cuidan de sus crías algunas especies

que nunca podríamos ver en libertad en la península.

# Tienes en los ojos girasoles

# y, cuando me miras, soy la estrella que más brilla.

# Cuando ríes se ilumina todo el techo.

# Y yo duermo tranquila viendo tanta calma dentro.

# Y es necesario revivir para poder saborear.

# Encajo las ideas, recepción para mejorar.

# Antes de un gran impulso, soy un paso pequeñito para atrás.

# Todo lo que no atendí vuelve siempre a resurgir.

# Pero sonreímos.

# Vaya si vivimos, todo lo que aprendimos.

# No le dedicaré más tiempo, pues el mundo está lleno

# de mujeres y hombres buenos.

# Así que le canto a los coherentes, a los humildes que buscan la paz. #

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno

no es ni un zoológico convencional ni un parque natural.

Es un espacio naturalizado por la mano del hombre

en una antigua explotación minera a cielo abierto.

Actualmente alberga a unas 150 especies animales

de los cinco continentes, en régimen de semilibertad.

Aquí encontramos el mayor grupo de elefantes africanos

a nivel mundial fuera de África.

Este es un centro pionero en trabajos de investigación

relacionados con su reproducción.

Colaboran con el Logde Primatum Zentrum

y la Universidad de Göttingen, en Alemania.

El elefante africano es el mayor mamífero terrestre.

Los machos pueden alcanzar los cuatro metros de altura

y pesar unas siete toneladas.

Vive en sociedades matriarcales.

La hembra más vieja lidera siempre el grupo.

Tiene a su cargo a las hembras adultas y crías menores de 14 años,

a las que protege de todo peligro.

La madre elefante tiene uno de los períodos de gestación

más largos del reino animal.

Da a luz, tras 22 meses de embarazo,

a una cría que pesa unos 90 kilos.

¡Menuda carga!

Los pequeños elefantes nacen ciegos y todas las hembras de la manada

participan en su crianza.

El papel de los machos es secundario.

El vínculo entre la madre y sus descendientes es muy estrecho.

Se han observado hembras al lado de su cría muerta durante días

e incluso transportando el cadáver.

Cabárceno también participa en el programa europeo

de reproducción de gorilas de llanura.

Las hembras juegan también un papel crucial en el cuidado de las crías.

Las madres no sólo se preocupan de que los pequeños coman,

también de su acicalamiento.

Este comportamiento sirve para eliminar parásitos,

pero también para reforzar sus vínculos afectivos.

Durante sus primeros 12 meses, apenas se separan de su madre.

Una imagen muy tierna.

Pero para estudiar el comportamiento animal,

debemos alejarnos de sentimentalismos

y de otorgar atributos humanos a los animales.

Al fin y al cabo, las crías son una inversión

de sus progenitores.

Son los vehículos a través de los cuales

se transmiten los genes a lo largo del tiempo.

Y en los mamíferos, las hembras invierten mucho más

que los machos.

No solo porque amamantan a las crías,

sino también porque las cargan en sus barrigas durante meses.

En el caso de los gorilas, durante nueve,

igual que los humanos.

Por eso las hembras tienen mucho más que perder

y son las que principalmente se ocupan

del cuidado de la descendencia.

Como en el caso de muchos mamíferos,

las crías aprenden las claves para su supervivencia

a través del juego,

Imitando a los adultos, también aprenden a comunicarse

entre ellos o avisar al resto de posibles peligros.

Los gorilas de llanura viven en grupos familiares

dirigidos por un macho dominante

que se caracteriza por su espalda plateada.

Los machos ocasionalmente matan a las crías,

principalmente cuando se trata de hembras que han llegado al grupo

con hijos de otros machos.

Este comportamiento se ha interpretado como una forma

de acortar el tiempo necesario para que la hembra vuelva a ser fértil

y pueda procrear antes con los machos del nuevo grupo.

Gorilas y elefantes paren una única cría

y deben cuidarla para asegurarse que sobreviva

y perpetúe sus genes.

Pero en el mundo animal existen otras opciones

que también funcionan.

En los años 70 del siglo pasado, los científicos Robert MacArthur

y Edward Osborne Wilson propusieron una teoría para explicar

las distintas estrategias de reproducción

que se observan en la naturaleza.

Denominaron estrategas de la "K" a aquellas especies

que paren pocas crías, como los gorilas,

y dedican mucha energía a cuidar de ellas.

En el otro lado de la balanza, las estrategas de la "R"

tienen mucha descendencia, pero apenas se ocupan de su crianza.

En ambos casos, las crías están sometidas a muchos peligros

que amenazan su supervivencia.

Estas chinchetas representarían las amenazas.

La depredación por otras especies, las enfermedades,

la falta de alimento...

En las especies que siguen una estrategia de la "K",

aunque tengan poca descendencia, los progenitores cuidan

tanto de ellas que, aunque la presión de los peligros

aumente, la cría sobrevive.

En el otro extremo, las especies estrategas de la "R"

tienen mucha crías, pero gastan poca energía

en tareas como alimentarlas o protegerlas.

Por eso, la mortalidad es elevada entre ellas.

Muchas pueden morir antes de llegar a la edad adulta,

pero algunas sobreviven.

Cómo te explicaba el caso de los gorilas,

son las hembras las que asumen la responsabilidad de las crías.

Entre las aves, en cambio, la situación es distinta.

El esfuerzo de los machos en la crianza de los hijos

suele ser mucho mayor que en los mamíferos.

En alrededor del 80% de las especies,

padre y madre contribuyen a su desarrollo.

Es el caso del flamenco común, una especie que cría

en algunas zonas húmedas de la península Ibérica.

No sólo cuida de su descendencia en pareja,

sino que además aprovecha las ventajas de vivir en grupo.

Macho y hembra participan en la construcción del nido

y comparten la incubación de uno o dos huevos a lo sumo.

Lo hacen en colonias enormes,

de modo que los nidos están muy cerca.

Tras nacer, los pollos permanecen algunos días en el nido,

pero pronto la abandonan para agruparse

en el centro de la colonia, en una especie de guardería.

La de los flamencos es una gran forma de optimizar

el esfuerzo de la crianza.

Los adultos que rodean a las crías para cuidarlas

no son siempre los mismos. Se van alternando.

Así, mientras unos cumplen la misión de velar por los polluelos,

el resto de progenitores aprovecha la liberación

de las responsabilidades familiares para ir en busca de alimento,

para ellos y para su prole, recorriendo a veces

distancias de hasta 200 kilómetros.

A la vuelta localizan a sus crías entre el resto por sus gritos.

La guardería no incluye servicio de comedor

y los padres sólo alimentan a sus propios hijos

con una papilla segregada en su aparato digestivo.

Transcurridos unos 70 días, los pollos ya están emplumados

y, al cabo de poco más de tres meses, abandonan la colonia.

("On A Journey", SaraoMusic)

Hola, Iñaki, ¿cómo están los peques?

¿Sí? ¿Y tú?

Muy bien.

Nosotros aquí, a punto de grabar en las marismas de Santoña.

Evelyn. Sí.

Oye, te dejo que me llaman, ¿vale? Estamos a punto de grabar.

Vale, luego te llamo. Hasta luego.

Voy.

Evelyn, un poco a tu derecha.

Como en mi casa ahora, en la naturaleza

también encontramos ejemplos donde únicamente el padre

se ocupa del cuidado de las crías, entre ellas el espinoso,

un pequeño pez que vive en algunos ríos

y estuarios de la península,

como en algunas de las marismas de Cantabria.

¿Ha valido? Vale, es buena.

Delante de la aleta dorsal, tiene tres espinas.

De ahí su nombre.

Durante la época de reproducción, el macho presenta

una intensa coloración rojiza.

Mediante una serie de movimientos rituales,

invita a una hembra a depositar los huevos

en el interior del nido que ha construido.

Luego la expulsa del territorio.

Cada nido puede contener huevos de distintas hembras,

pero él es el único padre.

Cuida con esmero de ellos, los ventila constantemente

con sus aletas pectorales y los protege de ataques

de otros animales que intentan robarlos para alimentarse.

Eso sí, si tiene hambre, como no puede salir a cazar

sin desatender el nido, no dudan en comerse

algunas de las crías.

Este comportamiento, aunque sorprendente,

tiene mucho sentido.

Si él muere de inanición, todas las crías morirían.

Otro ejemplo muy conocido en el que el padre asume

el cuidado de los huevos es el del caballito de mar.

La hembra los pone y los deposita en la bolsa abdominal del macho,

que fecunda y alimenta los embriones.

Cuando llega el momento, los expulsa y, eso sí,

nunca más vuelve a saber de ellos.

("Waking", Cordella Gartside)

Pero en la naturaleza existen estrategias distintas

entre las especies que ponen huevos.

Los flamencos o el espinoso, los incuban o cuidan de ellos.

En cambio, las tortugas marinas se desentienden por completo.

Los machos no abandonan nunca el mar

y las hembras sólo salen del agua en la época de nidificación.

Ponen los huevos ya fecundados en la arena de la playa

donde nacieron.

Luego los entierran con sus patas.

Cuando han terminado, dan media vuelta y se dirigen al mar.

No llegan a ver a su prole.

Qué desapegadas.

Una tortuga puede poner alrededor de 120 huevos

y le sería imposible cuidar de todas las crías.

Esta estrategia le permite asegurarse

una descendencia numerosa.

Curiosamente, el sexo de las pequeñas tortugas

no está determinado genéticamente, sino que depende

de la temperatura del arela.

Cuanto más calor, más hembras nacen.

Instintivamente, las crías se dirigen hacia el mar

al salir del huevo.

Muchas mueren en esta fase, ya que son presa de las aves marinas.

Otras morirán en el mar, depredadas por grandes peces.

Diego Gil trabaja en el Departamento de Ecología Evolutiva

en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Es científico del CSIC.

Entre otros aspectos del comportamiento animal,

ha investigado distintas formas de crianza

que encontramos en el reino animal.

Diego, en la naturaleza encontramos animales que cuidan

mucho de sus crías, como los elefantes y los gorilas,

y otras, en cambio, que se ocupan poco de ellas, como las tortugas.

¿A qué se debe una u otra estrategia?

Bueno, es verdad que muchas estrategias son muy distintas,

pero la verdad es que todas han llegado a funcionar.

De hecho, esa es la razón por la que siguen existiendo esas especies.

Pero hay una especie de regla general que explica

toda esa variación y es que tenemos una cantidad limitada

de recursos que dedicar a la inversión parental.

Hay multitud de factores ecológicos que podrían influir,

pero uno muy importante es la depredación.

Si tú eres capaz de defender a tus crías,

te va a interesar producir pocas e invertir mucho en ellas.

Sin embargo, si no puedes luchar con los depredadores,

lo más inteligente es producir un enorme número de ellas

y ver que alguna de ellas consiga sobrevivir.

¿Y en la misma especie podemos encontrar estrategias distintas?

A mí me gusta mencionar el caso del estornino negro,

que es la especie con la que yo trabajo,

donde la mayoría de las parejas son monógamas.

Hay un macho y una hembra que cuidan de los pollos,

pero hay algunos machos que son polígamos.

Hay algunos casos de hembras que ponen los huevos

en los nidos de otras hembras para evitar tomarse el trabajo

de cuidar esos pollos y hay incluso casos de cría cooperativa.

Es decir, que sería como que tenemos todo un abanico

de posibilidades y, en función de las condiciones ecológicas

del momento, se verían seleccionadas unas u otras.

Entonces, Diego, por lo que cuentas, entiendo que hay una parte

que sí que es genética, pero hay otro componente que es aprendido.

Yo creo que no hay ningún comportamiento en la naturaleza

que sea completamente aprendido o completamente es genético,

porque todo interacciona.

Si tú tienes unos genes, ya determinan qué tipo de experiencia

vas a buscar, con lo cual digamos que hay una interacción continua

entre genes y aprendizaje.

Y todo este tipo de estudios se comenzaron a finales...

A mediados del siglo pasado, con autores como Konrad Lorenz

o Niko Tinbergen, que lo que hicieron fue sentar

las bases del estudio, de la etología.

Lo que es en la actualidad el estudio

de la ecología del comportamiento.

Konrad Lorenz fue un investigador austriaco

cuyo interés se centró en los procesos de aprendizaje

de las aves.

Descubrió que existía una etapa muy concreta en su desarrollo

en la que los polluelos aprendían a seguir a sus progenitores.

Es lo que llamó impronta.

Lo curioso en esta etapa es que las crías seguían

a cualquier objeto que viesen,

fuese su madre, un humano o una canoa.

Por otro lado, el zoólogo neerlandés Nicola Tinbergen

trabajó con gaviotas y observó que las crías

golpeaban el punto rojo que los adultos tienen en el pico

para pedir comida.

Comprobó que incluso un lápiz rojo provocaba la misma respuesta.

Diego, ¿cómo se explican estos comportamientos de seguir

cualquier objeto o picotear unos puntos rojos?

En el caso de un pollo o de una cría indefensa,

el saber a quién tiene que pedir comida y cómo pedir comida,

es algo vital.

No puede haber errores en ese momento.

Entonces eso explica que haya mecanismos de aprendizaje

muy rápidos que les permiten a los animales distinguir

a quien tienen que pedir comida y cómo reconocer más adelante

a eso que de momento es su madre, pero que más adelante

va a ser el individuo adulto con el que tienen que convivir.

Habitualmente, la reproducción genera conflictos

entre los progenitores y las crías.

En el caso de los humanos, por experiencia,

los hijos siempre nos acaban pidiendo

mucho más de lo que podemos darles.

¿Esto también ocurre entre los animales no humanos?

Es lo que llamamos el conflicto parento filial.

Y esto viene dado por lo que decíamos antes,

la inversión en reproducción no es infinita.

Tú tienes una cantidad que puedes dar.

Si das más de eso, estás perjudicando tu supervivencia.

Entonces siempre va a haber un tira y afloja entre las crías

y los padres a la hora de distribuir esos recursos.

Pero crear también genera conflictos entre los progenitores humanos.

Quién lleva a los niños al colegio, quién los va a recoger,

quién se levanta por las noches.

¿Puede ser que sea porque padres y madres tienen intereses distintos?

Sí, desde luego.

Esto sería otro tipo de conflicto, el conflicto sexual

entre machos y hembras que idealmente

lo que un progenitor quisiera es que todos los beneficios

que lleguen a sus hijos, les llegara por parte del otro,

del otro miembro de la pareja y no gastar en sus propias...

sus propios recursos.

Y esto crea situaciones de conflicto que nos encontramos muy a menudo.

El caso más, digamos, más llamativo, es el de las tarántulas

o algunas arañas, en los cuales la hembra llega a consumir,

a comerse al macho después de copular con él.

Una vez que el macho ha contribuido, lo único que contribuye

en esa especie, que es esperma para poder fertilizar los huevos,

se convierte en otro alimento más.

En la naturaleza también hay algunos animales que tienen

un comportamiento que, desde un punto de vista humano,

podríamos considerar casi crueles, ¿no?

Como el infanticidio o el fratricidio.

¿A qué se deben estos comportamientos?

¿Cómo se explican?

Nos indica que lo que está ocurriendo en la naturaleza

no es que los individuos luchen por la especie.

Los individuos luchan por trasmitir sus propios genes

a las generaciones futuras y son en estos casos donde vemos

que los intereses de la especie y del individuo no son los mismos.

Como decía Richard Dawkins, si queremos crear

una sociedad humana justa, una sociedad basada

en los principios éticos, principios de los derechos humanos,

tal vez no sea una buena idea basarse en lo que vemos

en la naturaleza porque, aunque a veces veamos ejemplos

que son muy edificantes, otras veces no lo son tanto.

El instinto reproductor de algunas especies

la lleva a realizar gestas increíbles.

Es el caso del charrán ártico, un ave que sólo podemos ver de paso

en las costas atlánticas de la península.

Cada año realiza un viaje larguísimo desde su zona de invernada

en la Antártida hasta el Ártico, donde se reproduce.

20.000 kilómetros de ida y 20.000 de vuelta.

40.000 kilómetros al año.

Un estudio realizado con geolocalizadores

ha revelado que algunos individuos recorren hasta el doble

de esta cifra: 80.000 kilómetros.

En apenas un lustro, cada uno de estos animales

viaja la distancia que separa la Tierra de la Luna.

A lo largo de su vida, unos 30 años,

podrían ir y volver de nuestro satélite tres veces.

Lo que hay que hacer para encontrar pareja.

El charrán ártico cría en grandes colonias de miles de ejemplares,

lo que facilita la defensa de los nidos.

Los padres repelen las agresiones gritando y golpeando

la cabeza de sus depredadores,

incluso aunque sean mucho mayores que ellos.

Como los osos polares.

Pero el charrán no se lanza a por todas siempre,

valora cuánto puede perder con la defensa del nido

y modula su agresividad.

Por ejemplo, es mucho más fiero cuando los pollos ya han nacido

que cuando sólo son huevos.

Desde una perspectiva humana, podemos pensar

que cuando le ha visto los ojos a su hijo,

el padre o la madre están dispuestos a dar la vida por él.

Pero esta es una visión muy antropocéntrica

que poco tiene que ver con la naturaleza.

El adulto ha invertido más energía en el pollo que en el huevo,

así que lo único que hace es proteger su inversión.

Curiosamente, a medida que el pollo crece,

la agresividad de los padres disminuye,

probablemente porque saben que, cuando los polluelos

empiezan a volar, es más probable que escapen

de los depredadores por sus propios medios.

Vivir en colonia tiene ventajas, pero también inconvenientes,

especialmente cuando la comida escasea.

En las colonias de charranes es habitual el robo de las capturas

y los adultos no dudan en atizar a las crías de otros

o a las propias si comen demasiado.

Deben asegurar también su propia supervivencia.

Algunos mamíferos tenemos períodos de gestación

extremadamente largos, pero los wallaby han encontrado

una fórmula para que el embarazo sea mucho más llevadero.

Cuando el óvulo fecundado, no forma una placenta

para que se desarrolle el embrión, sino que lo paren

en muy poco tiempo, en apenas un mes.

Pocos días antes de nacer, el embrión ya practica

los movimientos que le permitirán trepar hasta el marsupio

tras el parto.

El recién nacido pesa apenas un gramo y es tan inmaduro

que sus pulmones no tan funcionales y respira por la piel.

Permanece con la madre unos diez meses amamantándose

hasta completar su desarrollo.

En esta fase, la hembra puede volver a reproducirse.

En determinados momentos, es capaz de tener tres pequeños

a su cargo, uno fuera de la bolsa, que aún amamanta,

otro dentro del marsupio y un embrión en el útero.

Estos animales son gregarios y a menudo se observan

cuidados aloparentales, es decir, individuos no emparentados

con la cría cuidan de ella.

Tener canguros cerca siempre es una suerte para los padres.

No sé quién se va a alegrar más de verme,

si mis hijos o mi pareja.

Si yo fuera una tortuga marina, no sabría qué cara tienen.

¡Hola!

¡Ey!

Somos primates y en nuestro instinto está cuidar a nuestras crías.

Es la estrategia que evolutivamente hemos adaptado.

En realidad no hay ni estrategias buenas ni malas,

son atributos humanos que poco tienen que ver con la naturaleza.

Cada especie tiene una historia evolutiva

de la que no se puede desprender y que le ha permitido subsistir.

Mira. ¡Oh!

¡Qué animal! - Amor de padre

32:05 21 dic 2019

Evelyn Segura, bióloga, viaja hasta Cantabria para descubrirnos las distintas estrategias de los animales en el cuidado de su descendencia. Hay especies que paren pocas crías, como los elefantes, y dedican mucha energía a cuidar de ellas para asegurar que sobrevivan y perpetúen sus genes. En cambio, otros animales, como las tortugas marinas, tienen una descendencia muy numerosa, pero dejan a las crías a su suerte, asumen que algunas morirán. Incluso existen especies que llegan a matar a su prole. ¿Por qué motivo? En la naturaleza también encontramos diferencias entre machos y hembras en su implicación en la crianza. Por ejemplo, en el caso de los gorilas, son las hembras las que se ocupan más del cuidado de los hijos. Entre las aves, en cambio, la situación es distinta. El esfuerzo de los machos en la crianza suele ser mucho mayor que en los mamíferos. Diego Gil, biólogo investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del CSIC, nos explica que procrear también genera conflictos entre los animales no humanos.

Evelyn Segura, bióloga, viaja hasta Cantabria para descubrirnos las distintas estrategias de los animales en el cuidado de su descendencia. Hay especies que paren pocas crías, como los elefantes, y dedican mucha energía a cuidar de ellas para asegurar que sobrevivan y perpetúen sus genes. En cambio, otros animales, como las tortugas marinas, tienen una descendencia muy numerosa, pero dejan a las crías a su suerte, asumen que algunas morirán. Incluso existen especies que llegan a matar a su prole. ¿Por qué motivo? En la naturaleza también encontramos diferencias entre machos y hembras en su implicación en la crianza. Por ejemplo, en el caso de los gorilas, son las hembras las que se ocupan más del cuidado de los hijos. Entre las aves, en cambio, la situación es distinta. El esfuerzo de los machos en la crianza suele ser mucho mayor que en los mamíferos. Diego Gil, biólogo investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del CSIC, nos explica que procrear también genera conflictos entre los animales no humanos.

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    Corales resistentes

    3:04 07 abr 2021

    3:04 07 abr 2021 Al norte de Lanzarote se encuentra la Isla de La Graciosa, que forma parte de la mayor reserva marina de Europa. Son más de 70.000 hectáreas protegidas. Sus aguas esconden un tesoro natural ¡a apenas 30 metros de profundidad! Sumergirse en esta reserva marina siempre depara encuentros y paseos submarinos con nuevos compañeros como el angelote, un pacífico y amenazado tiburón que ha encontrado aquí su refugio. Los corales son animales coloniales. Cada rama está formada por centenares de pólipos de pocos milímetros que asoman sus tentáculos a través de pequeños orificios en el esqueleto calcáreo externo del coral. 

  • 2:49 04 abr 2021 A primera vista diríamos que no, pero tiene algunas ventajas. O al menos, eso parece en el caso de los avestruces. Algunas aves vuelan poco y mal, otras incluso han renunciado totalmente a volar. Hay unas 60 especies salvajes en todo el mundo que han perdido esta capacidad, entre ellas los avestruces y lo pingüinos. Aunque quizás no lo parezca, renunciar al vuelo tiene algunas ventajas. Los avestruces, por ejemplo, han podido crecer más que ninguna otra ave. Llegan a pesar más de 150 kilos y alcanzan una altura de casi 3 metros. Con estas dimensiones, ¡pocos depredadores se atreven con él!  Chus Rodríguez, cuidadora de animales de Terra Natura, en Murcia, nos ha contado eso y mucho más mientras los está alimentando. Su tamaño también le permite ser el animal bípedo más veloz del planeta. Corre hasta los 70 kilómetros por hora, casi el doble que el humano más rápido del mundo. Además, utiliza la mitad de energía que nosotros.

  • 6:21 30 mar 2021 Los conejos se empezaron a domesticar de forma intensiva probablemente en los monasterios del Sur de Francia. Los monjes los empezaron a criar para su consumo hace unos 1400 años. Cruzaron entre ellos los conejos de monte más dóciles y poco huidizos. Pero el proceso de domesticación de este animal empezó mucho antes. Ya los romanos encerraban a los conejos silvestres en cercados para alimentarse de ellos. Y en la Edad Media era un manjar muy preciado en toda Europa. Eso sí, es difícil señalar en qué momento concreto se domesticó esta especie.

  • ¿Serpientes con patas?

    ¿Serpientes con patas?

    2:28 20 mar 2021

    2:28 20 mar 2021 Hace más de 100 millones de años, los antepasados de las serpientes actuales tenían patas, pero las perdieron a lo largo de la evolución. En las boas y pitones, los grupos más primitivos, quedan unos diminutos huesos en su pelvis que son vestigios de esas patas. Un equipo investigador de la Universidad de Florida descubrió por qué las serpientes no desarrollan sus extremidades: en estado embrionario, un gen llamado Sonic Hedgehog se desactiva e impide que las patas crezcan. Sin embargo, tienen un sistema de locomoción mucho más evolucionado de lo que parece. Se basa en la flexibilidad de su espina dorsal, una fuerte musculatura y las escamas de la parte inferior del cuerpo. Mientras que un humano adulto tiene 33 vértebras en su columna, las serpientes pueden tener más de 400. Es como un collar hecho de cuentas pequeñas, que se puede doblar y enroscar mucho más fácilmente que uno de cuentas más grandes. Algunas serpientes que viven en el desierto han desarrollado un tipo de desplazamiento lateral particular. Les permite ascender y descender por la arena resbaladiza de las dunas.

  • 2:42 16 mar 2021 Repasamos las estrategias de algunos animales para conseguir sus objetivos llegando la cerebro de otras especies. La estrategia del control mental la usan algunos parasitos como el que provoca la toxoplasmosis o el Leucochloridium paradoxum es un gusano plano que usa de huésped a los caracoles para que le lleven a su verdadero objetivo: los pájaros. 

  • 3:26 11 mar 2021 La biología tiene la respuesta. Antes de la gallina estaba el gallo rojo salvaje, que también ponía huevos. Y también los ponían sus ancestros, los dinosaurios. Está claro que el huevo fue primero. Hoy en día el número de gallinas triplica la población mundial de humanos. Son las aves más comunes y el animal de granja ¡más importante del planeta! Existen unos ¡20.000 millones! de gallinas. Cada año se sacrifican unos ¡6 mil millones! para satisfacer nuestra hambre.

  • 5:53 28 feb 2021 En la Península Ibérica, los carnívoros sociales por excelencia son los lobos. Viven en manadas jerarquizadas de entre cinco y diez ejemplares. Cuando avistan un objetivo apetecible, se lanzan tras él sin importarles que la presa les supere en tamaño. Saben bien que la unión hace la fuerza. Los lobos trazan una estrategia perfectamente coordinada. Se distribuyen el trabajo en función del número de integrantes de la cacería, y según el estatus social en la manada de cada uno. Suelen desplazarse en fila india. Abre la marcha un individuo explorador que, a veces, llama la atención de la presa intencionadamente. Otros tres o cuatro lobos entran y salen de la órbita del grupo. Un último miembro protege a los líderes desde la retaguardia. La extraordinaria condición física del lobo le permite recorrer grandes distancias. Es el rey de la persecución. Puede acosar a su víctima durante horas a velocidad media, hasta agotarla. La expedición rodea a la presa y  una vez acorralada, tiene pocas posibilidades de escapar.

  • 4:53 23 feb 2021 Cuando los humanos empezaron a dedicarse a la agricultura, dejaron de ser nómadas y, para cazar, tenían que ir cada vez más lejos. Hasta que un día a algún “lumbreras” se le ocurrió traer una oveja hasta el poblado y se decidió criar a este animal. Las ovejas primitivas no se parecían a las simpáticas y mullidas ovejas de hoy en día. Su ancestro salvaje, el muflón asiático, ¡no tenía lana! A base de seleccionar ejemplares con una capa más densa de pelo se consiguieron ovejas con un espeso pelaje hace unos 7000 años. Pero el hilado de lana no aparece hasta hace unos 5000 años. Las prendas de este tejido ayudaron a los humanos a colonizar territorios más fríos.  

  • 1:54 19 feb 2021 Las hembras de hiena manchada, por su anatomía externa, parecen machos. Su clítoris es largo y contráctil como un pene. Les permite dominar el apareamiento y evitar ser forzadas. Durante la monta, al macho le cuesta encontrar la postura. La hembra retrae y dilata su pseudopene a voluntad hasta que le permite a él introducir el suyo. Las hembras, además, se hacen de rogar, y suelen escoger a los más jóvenes y sumisos ¡y a los que se alargan en los preliminares! Los machos copulan con varias hembras, igual que la mayoría de mamíferos. Esta estrategia reproductiva es la poliginia, el tipo de relación poligámica más común entre los vertebrados. El pseudopene de la hiena manchada mide ¡entre 15 y 20 cm.! y es a la vez conducto urinario y genital. Por increíble que parezca, las crías nacen por este canal, que fácilmente puede desgarrarse. Con razón son tan selectivas. A veces, si después de la cópula se arrepienten del elegido, vacían la vejiga y adiós esperma.

  • 2:31 26 dic 2020 Pensemos en alternativas para reducir nuestro consumo de plástico: ¿Os imagináis una botella de agua que en lugar de contaminar incluso se pudiese beber? ¡Vamos a preparar envases de agua biodegradables y comestibles! Evelyn necesitará agua potable, alginato de sodio, - que es un azúcar que se obtiene de las algas -, y lactato de sodio, - una sal de origen vegetal -, disuelto en agua. Y un poco de colorante alimentario para darle un toque de color.

  • 2:27 26 dic 2020 'Qué Animal!' a Elsa Jiménez, directora de la Fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos, CRAM. Conoce de primera mano las amenazas que sufren tortugas o cetáceos porque hasta su centro llegan estos animales con síntomas de asfixia o con miembros amputados por los plásticos. A la Fundación para la Conservación y Recuperación de Animales Marinos, llegan tortugas como esta, a la que están curando. Han rescatado y liberado a más de 600 tortugas marinas y asistido a cientos de delfines y ballenas varados...Esta fundación es una referencia en Europa en cuanto a la recuperación de estas especies.

  • Marinos

    Marinos

    28:10 26 dic 2020

    28:10 26 dic 2020 El capítulo está dedicado a las especies que viven en los fondos marinos y hace una reflexión: el abuso de los plásticos está transformando los océanos. Las tortugas, por ejemplo, sufren sus consecuencias.

  • 6:48 23 dic 2020 ¡Qué animal! habla con los geomicrobiólogos Cristina Escudero y Ricardo Amils, del Centro de Astrobiología INTA-CSIC

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