Pueblo de Dios
Pueblo de Dios
Domingo a las 11.30 horas  

Dirigido por: Antonio Montero

El rastro de Dios, que el programa va siguiendo, le lleva a descubrir la infinidad de campos en los que la Iglesia está comprometida: pobreza, enfermedad, ancianidad, cultura, arte, vida contemplativa, minusvalías, juventud, campos de refugiados, niños de la calle, Sin Techo y Sin Tierra, mutilados de las minas antipersona, grandes catástrofes humanas, naturales o provocadas, etc.

Pretendemos hacer una comunicación que muestre el rostro de una Iglesia samaritana y provoque en la audiencia comunión, solidaridad y compromiso con los más desvalidos de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Nos aplicamos las palabras de Juan Pablo II: "Cada día, los medios de comunicación social llegan a nuestros ojos y a nuestro corazón, haciéndonos comprender las llamadas angustiosas y urgentes de millones de hermanos menos afortunados, perjudicados por algún desastre, natural o de origen humano; son hermanos nuestros que están hambrientos, heridos en su cuerpo o en su espíritu, enfermos, desposeidos, refugiados, marginados, desprovistos de toda ayuda; ellos levantan los brazos hacia nosotros, cristanos que queremos vivir el Evangelio y el grande y único testimonio del amor". (Juan Pablo II. Cuaresma de l986).

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Escriba al programa Pueblo de Dios: pueblodedios@rtve.es

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Para todos los públicos Pueblo de Dios - Solidaridad a prueba de pandemia - ver ahora
Transcripción completa

"El confinamiento por coronavirus

transformó a Madrid en una ciudad fantasma.

Una imagen que recuerda la descripción

que aparece en el Libro de las Lamentaciones,

atribuido al profeta Jeremías,

en el que nos habla de una ciudad populosa

convertida de repente en un desierto.

Las calles de la capital quedaron completamente vacías.

Todo el país se quedó en cuarentena

desde que el presidente del Gobierno español

decretó el estado de alarma

como medida para frenar la propagación de la COVID-19.

Ante esta grave situación y durante todo el confinamiento,

la Comunidad de Sant'Egidio

salió a las solitarias calles de Madrid

en primera línea para entregar 800 cenas varias veces a la semana,

quinientas a los amigos de la calle sin un techo donde protegerse

y otras 300 a familias necesitadas."

(Música)

"La Comunidad de Sant'Egidio

es una asociación pública de laicos de la Iglesia Católica

que decide superar el miedo

en los momentos más duros de la pandemia,

cuando no había mascarillas, ni guantes,

ni hidrogeles para protegerse contra el virus,

y salir a las calles de Madrid para ayudar a los más vulnerables.

La solidaridad no cierra en tiempos de coronavirus.

Confinados, pero no replegados."

Nosotros en ese momento, pues,

hemos sentido la responsabilidad

de no abandonar, de no abandonar a nuestros amigos

en los momentos de más dificultad,

porque si ya cotidianamente eran personas

que tenían muchas dificultades para resolver,

para afrontar las necesidades de cada día,

pues en una situación así, donde se cierran las puertas,

donde te quedas sin el bar, donde puedes ir al servicio,

te quedas sin el supermercado,

donde puedes ir a pedir porque la gente huye de ti,

Lla gente tiene miedo del contagio.

Entonces sentimos la responsabilidad de salir,

de salir, de ayudar a estos amigos nuestros

y de no ser una puerta más cerrada.

En este sentido, la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas

ha sido una iglesia que todos los días

que nosotros hemos dado las cenas, las meriendas-cenas a los amigos,

que eran tres días por semana,

la iglesia siempre ha permanecido abierta.

Lo digo con dolor porque si hasta la puerta de la iglesia se cierra

es como que la puerta de la esperanza se cierra.

Entonces esta casa ha sido una casa donde se ha compartido el pan,

el pan del alimento, del cuerpo,

pero también es una casa donde muchos pobres,

respetando las normas higiénicas

para prevenir el contagio, por supuesto,

donde muchos pobres han venido

y también han compartido con nosotros

el pan de la palabra de Dios,

que es la esperanza tan necesaria para vivir

como el otro pan.

"El estado de alarma permitía desplazamientos

en casos muy concretos,

como ir a comprar alimentos a la farmacia,

al hospital o al centro de salud.

Se vivían situaciones donde cruzarse con alguien

provocaba síntomas de sospecha y miedo,

movimientos corporales hacia el repliegue o la huida.

La ciudad convertida en umbral,

donde solo deambulaban aquellos que quedan

cuando ya no queda nadie.

Los que viven arropados entre cartones,

con las puertas de su rellano siempre abiertas.

Cuerpos solitarios que en una urbe vacía

recuerdan a los restos de un naufragio.

Y ante este panorama desolador,

la Comunidad de Sant'Egidio decide abrir las puertas

de la iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas,

junto a la plaza del Dos de Mayo,

donde cientos de personas se acercan a pedir comida

y productos de higiene."

La caridad, la misericordia,

el vivir la compasión con los que lo están pasando mal.

Eso es algo que en la iglesia debe de ser, primero, cotidiano,

no solamente en tiempos de emergencia.

Si nosotros hemos respondido con esta prontitud

y con esta inmediatez

ha sido porque es algo que lo vivimos cada día.

La misericordia, la caridad, llámalo como quieras,

tiene que ser algo cotidiano de la vida de la iglesia

y también de todos,

no relegado a un grupo de especializados

o que se ocupan de la caridad, no.

En la iglesia, la caridad es de cada día y de todos.

Para mí esto es muy importante

y la iglesia no puede cerrar sus puertas.

"En una tarde lluviosa de marzo,

acompañado por el repicar de las campanas

y las sirenas de las ambulancias,

el pontífice impartió la bendición extraordinaria

al mundo entero

por los efectos devastadores de la COVID-19.

Francisco recordó con un símil que estamos todos en la misma barca

y somos llamados a remar juntos.

Una llamada a activar la solidaridad

para no naufragar.

La pandemia ha mostrado la fragilidad

y la vulnerabilidad del ser humano."

De una parte, el darnos cuenta

que todos podemos ser afectados por situaciones imprevisibles.

Yo creo que muchas veces en la sociedad y en la iglesia,

cuando se habla de los pobres se piensa en perfiles,

no en personas que tienen esta necesidad,

estas características

o este origen, o este barrio o esta situación económica.

Y nos hemos dado cuenta que muchísima gente

que tenía una vida normal de repente se ha visto afectada.

En los barrios hemos estado ayudando estas semanas.

Aparte de la necesidad material, estaba el miedo.

¿Qué va a ocurrir?

Muchas veces las personas necesitan también a alguien al lado

o cerca que les que les tranquilice,

que les oriente, que les diga

lo que de verdad está pasando.

Las noticias, las "fake news" de las que se habla,

las noticias falsas inciden, sobre todo, en la gente más...

que tiene más necesidad, la más pobre.

Y, aparte de la necesidad, está el miedo,

y el miedo también es muy peligroso.

"La iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas,

al permanecer abierta durante la pandemia,

supuso para mucha gente encontrar un espacio de oración

y de silencio consolador,

un servicio esencial de caridad preventiva

durante todo el estado de alarma.

Salir a la calle para ayudar a los demás,

no solamente para llevar alimentos

y contar con la iglesia donde poder rezar y alimentarse del Evangelio,

ha fortalecido a la Comunidad de Sant'Egidio

en la solidaridad con los pobres,

vivida como servicio voluntario y gratuito."

Recuerdo una señora que estaba en la cola haciendo....

esperando los alimentos,

que conocíamos su cara

y nos dijo que hacía años que venía a ayudar

en la comida de Navidad como voluntaria

y que había visto la respuesta, digamos,

de amistad y de calor humano que se dispensaba

y que ella ahora tenía necesidad y que había venido aquí

porque sabía que la íbamos a acoger.

Es decir, de repente, una persona que había sido voluntaria,

que había estado ayudando,

de repente se había visto en la necesidad de ser ayudada.

También hemos visto a personas que recibían los alimentos

y que después de recibirlo se unían a nosotros a repartir los alimentos.

Es decir, ese tiempo en el fondo nos ha igualado a todos.

Una comunidad cristiana debe tener a todo el mundo

unido en ese sentido,

integrar a todas las personas que de algún modo pueden ayudar

y quieren ser ayudadas.

El papa Benedicto, visitando Sant'Egidio,

decía que aquí se confunde quien ayuda y quien es ayudado.

Yo creo que esta pandemia ha puesto esto muy de manifiesto.

"La dificultad del confinamiento por el coronavirus

no afectó a todos por igual.

Mientras la mayoría de la población lo pasó

en sus viviendas sin muchas más limitaciones

que la del movimiento,

hubo un colectivo que no se pudo encerrar en sus casas

porque no tienen vivienda.

En el barrio madrileño de Malasaña.

la desprotección de este colectivo

se ejemplificó al inicio del estado de alarma

en la plaza del Dos de Mayo,

donde apareció muerto un sin techo, porque las personas sin hogar,

los amigos de la calle,

como les llama la Comunidad de Sant'Egidio,

estaban más expuestos a la enfermedad que nadie."

Desde el primer momento nos hemos organizado para intentar

dar una respuesta mayor

a la que cotidianamente damos

ante la gran necesidad de ayuda que había.

Hemos contado también...

Hemos intentado también trasladar este mensaje a la sociedad

para que muchas personas nos pudieran ayudar en este tiempo,

que es una cosa para nosotros muy importante,

intentar compartir esta cultura de la solidaridad,

esta cultura del cuidado,

esta cultura de la protección

de los más débiles y de los más pobres.

Y nosotros como comunidad,

pues también hemos intentado dar un paso al frente respondiendo

a la invitación del papa Francisco

de no tener miedo.

En este momento tan emotivo,

en la oración que hizo ante la pandemia

que nos recordaba este texto del Evangelio:

"No tengáis miedo".

"En la iglesia Maravillas,

los miércoles, jueves y viernes

la comunidad reparte cerca de 2000 cenas a la semana

a los amigos de las calles que necesitan ayuda.

Sant'Egidio, en esta época de pandemia,

ha hecho un esfuerzo para que nadie se quede en el camino."

Iba a los comedores sociales, a la Comunidad de Sant'Egidio

porque los comedores sociales,

tanto ONG como la Iglesia,

han estado con las personas necesitadas,

están con las personas necesitadas.

Alguna vez me pongo a pedir limosna

y alguna mano caritativa que me ayuda...

Por circunstancias de la vida, embargos, créditos y tal

entonces no me podía permitir el lujo con mi familia española

de alquilar un piso o un apartamento.

Sant'Egidio hizo mucho por mí y por mucha gente.

Cada uno con sus problemas o sus motivos personales.

Gracias a Dios y gracias a Sant'Egidio,

todo saldrá bien, como digo yo.

Yo tengo lo que es la renta mínima,

yo cobro 500 euros.

Bueno, gasto 300 en habitación,

más luego comida y todo eso,

me queda como unos 50-60 euros al mes.

Aquí venimos a por comida,

por alimentos y luego vamos los viernes a por comida.

y es bastante ayuda, la verdad.

"De la emergencia sanitaria se pasó a la emergencia social.

Había gente que tenía dinero para sobrevivir una o dos semanas,

pero ahora no puede pagar una habitación subarrendada

o se ha quedado tirada porque han fallecido los ancianos

a los que cuidaba.

Las personas vulnerables

son muchas más ahora que antes del coronavirus."

Yo recuerdo una imagen que nunca se me va a olvidar.

Es la alegría, el agradecimiento

y esta frase de: "Vosotros sí venís,

vosotros sí venís."

Es decir, había un momento en que había mucho miedo.

Se nos decía quédate en casa porque la casa es lo seguro.

¿Y qué pasa si tú no tienes casa?

Estás expuesto a cantidades de cosas.

Entonces, en este tiempo también creo que es importante

que muchos nos hicimos una pregunta,

además del "quédate en casa"

y el de ser responsables,

no es solamente el ser responsable para no contagiar,

es también el ser responsable para dar una respuesta

a aquellos que no pueden porque no tienen una casa.

Entonces, vinieron a nuestro servicio

amigos de la calle,

muchas personas de diferentes lugares

a querer ayudar,

personas que, como yo,

nos hicimos una pregunta:

¿cuál es mi papel?

¿Qué tengo que hacer en este momento?

(Música)

"La Comunidad de Sant'Egidio se creó en Madrid en 1988

y desde sus inicios se marcó entre sus objetivos

ayudar en los estudios a los niños con dificultades,

los más pobres por ser los más indefensos.

Se crearon las escuelas de La Paz en los barrios madrileños

de Pan Bendito, Lavapiés y Malasaña.

El estado de alarma cerró los colegios

y dejó a sus alumnos y las clases de refuerzo.

Los voluntarios, a través de videollamadas,

chats y educación "online",

han ayudado a los escolares a realizar los deberes

y a finalizar con éxito el curso escolar.

Ahora, en julio, cuando hemos realizado esta grabación,

se han puesto en marcha las escuelas de verano."

Lo que hemos estado haciendo ha sido mantener el contacto con ellos

a través del teléfono, les llamábamos una vez a la semana

también para saber cómo estaban sus familias

y cómo estaban viviendo el confinamiento,

y luego pues ayudarles con los deberes como hemos podido,

a través de fotos que nos mandaban de los ejercicios,

haciendo también videollamada,

a través de audios...

Bueno, pues utilizando estos recursos

que tenemos hoy en día para para poder

mantener el contacto con ellos

y ayudarles con los estudios.

Los he terminado porque con el móvil

se apagaba mucho, no llegaba el wifi

y con lo que nos ha prestado,

los he determinado.

Los profes em el mensaje...

en los mensajes ponen si has pasado del año o no.

"Pan Bendito es uno de los barrios más desfavorecidos de Madrid,

convertido en crisol de culturas.

El confinamiento ha despojado a los gitanos

que viven en esta zona de su forma de ganarse la vida,

basada en la venta ambulante

en los mercados y en la búsqueda de la chatarra."

(Música)

Durante la pandemia hemos hecho

dos tipos de repartos.

A principio de mes se le daba la comida no perecedera,

como puede ser la legumbre, la leche, el atún, pañales,

leche para los niños,

que esto ya se daba antes de la pandemia.

Y ya como algo excepcional

hemos empezado también a dar productos frescos

porque creemos que es muy importante

para la alimentación de los niños.

Hemos empezado a dar pollo,

ternera, cinta de lomo...

También se les vuelve a dar leche, yogures...

Entonces, durante esta pandemia,

lo que nos hemos dado cuenta

que estas familias que se ganaban la vida

con todo el tema de la venta ambulante,

pues nada, todo esto a raíz del confinamiento

no han podido entonces cobran la renta mínima

y con los 420 euros no llegan a fin de mes.

Entonces, pues esto ha sido un extra.

También les hemos dado mascarillas,

les hemos dado geles hidroalcohólicos

y también que sientan la cercanía de la amistad,

no solamente el hecho de dar los alimentos,

que sepan que estamos ahí.

Cuando han necesitado algo nos han podido llamar.

Hemos hecho lo máximo posible por ellas.

Pues fui la primera que caí, fui yo.

Luego cayó mi nuera y luego cayó una hija mía.

Han estado aisladas 20 días o más.

Estamos en casa, sabemos que no somos pocos,

somos diez, aunque tengo 11 hijos,

la mayoría... pero somos diez en casa.

Tengo una niña ahora embarazada,

que también vive conmigo

porque no hay medios para poder vivir.

Pude salir

porque gracias a Carlos y a ellos hemos tenido alimentación.

Los niños, al fin y al cabo,

lo han pasado muy mal y van a la escuela también.

Se los llevan de excursiones,

se lo pasan muy bien los críos con ellos,

los quieren muchísimo y mi niñas, por lo menos, los aman.

Cuando me dijeron que nos iban a ayudar con alimentos,

pues la verdad es que para mí fue un gran alivio.

El motivo de poder ayudarlos

con alimentos, con limpieza, con higiene.

La verdad que es un gran alivio, porque claro, al no tener recursos,

no tener trabajo, no tener la ayuda de nadie,

te viene esto, pues la verdad es que

es como si te toca la lotería.

"La Comunidad de Sant'Egidio está presente en más de 70 países.

La pandemia ha extendido la fraternidad

a muchas partes del mundo.

Carlos Busto es el coordinador de las escuelas de La Paz

y nos recuerda que al principio del estado de alarma

salieron a ayudar a los amigos de la calle

con mascarillas que les llegaron de Roma

y que desde Madrid se ha ayudado a países de África y América

que tienen escasos recursos sanitarios."

Ha posibilitado el ser una vanguardia, por ejemplo,

en países de África y en Latinoamérica,

porque hemos podido avanzar rápidamente

frente a la llegada del coronavirus.

Mandar, por ejemplo, tutoriales

para hacer mascarillas artesanales en África.

Las comunidades han organizado, han fabricado mascarillas,

las han llevado a los barrios,

así como geles hidroalcohólicos que también han podido preparar

y explicar en los barrios más pobres

y más deprimidos de las ciudades, de muchas ciudades de África,

cómo afrontar la pandemia y las medidas sanitarias

que hay que tomar.

Países también de Latinoamérica, como en México, en Cuba,

pues la labor que está haciendo Sant'Egidio es muy importante.

"Si la comunidad ha podido entregar

2.100 cenas la semana durante el confinamiento,

ha sido gracias al apoyo de los jóvenes voluntarios,

que de forma desinteresada se han acercado a sus sedes

para colaborar y ayudar durante el estado de alarma."

Hemos recibido muchas peticiones

de colaboración de jóvenes

que rápidamente se pusieron a buscar en Internet,

dónde podían ayudar.

Habíamos habilitado en nuestra página web,

santegidiomadrid.org,

un cuestionario para rellenar

donde todo aquel que quería colaborar

pudiese hacerlo bien presencialmente,

viniendo a los repartos que hacíamos o ayudas económicas,

cualquier cosa.

Entonces, ellos se iban inscribiendo

y luego íbamos contestándoles personalmente

a cada uno y hablando con ellos

para ver qué es lo que podían hacer y en qué querían colaborar.

Y ha sido una respuesta muy bonita.

La verdad es que tanto que hemos podido mantener

el servicio de amigos de la calle,

pues tres días a la semana

durante todos los miércoles, jueves y viernes,

que ha durado el periodo de confinamiento.

"La comunidad también cuenta con el Grupo Europeo por la Paz,

que es un movimiento de jóvenes

dedicado a aportar lo mejor de cada uno de ellos

y ayudar a los más desfavorecidos.

Thirsa es voluntaria y nos comenta que ya estaría en la calle

si no hubiera tenido el apoyo de Sant'Egidio."

Me ha enseñado que el miedo

o la vulnerabilidad que podamos tener

no es ninguna excusa para que nos replegamos,

sino, por el contrario,

nos ha mostrado esa luz

de cómo podemos nosotros aportar algo a los demás

bajo el mandamiento del Señor

al promover el amor

y estar pendiente de nuestros amigos.

El hecho de que me hayan acogido en la comunidad

me ha asentado en un lugar privilegiado,

porque yo podría ser una de esas personas

que están fuera pidiendo ayuda en el portal.

Sin embargo, Dios me ha dado esa,

esa bendición de contar con la comunidad

y con todos en general.

Y ahora que tengo yo ese privilegio, que creo que es lo más,

lo más que puedo hacer

es entregarme a este proyecto

en beneficio de todas las personas.

"Se desconoce la cifra de ancianos

que han perdido la vida por el coronavirus.

Amigos de Sant'Egidio que iban todos los domingos a misa

y a los que se les visitaba en sus casas

y al llegar la pandemia ya no se les volvió a ver

y no se les pudo despedir.

Manuela, que junto a Jesús y Tíscar,

fundaron la Comunidad de Sant'Egidio en Madrid

hace 32 años,

recuerda a los amigos que se han quedado en el camino

por la pandemia

y destaca que no hay futuro sin ancianos."

Para nosotros ha sido un dolor también,

pues que en este tiempo,

digamos, algunos de nuestros amigos más cercanos,

a los que visitábamos semanalmente,

han fallecido sin poder...

sin poder estar nosotros a su lado,

como le ha pasado a tantísimas familias.

En concreto, os podría contar la historia de Elena,

una de nuestras amigas, a las que conocíamos

hacía más de veinte años.

Formaba parte de nuestra familia.

Elena vivía en una residencia aquí, en Comunidad de Madrid,

y Elena pues creemos que ha muerto sola en su habitación,

en una residencia,

y sin haber cogido posiblemente la mano de nadie.

Yo recuerdo que los últimos años,

cuando Elena y yo manteníamos una relación muy estrecha,

ella me decía: "El día que yo fallezca,

el último nombre que diré será el tuyo."

"Mientras crecen las colas del hambre en España,

el Gobierno aprobó una nueva prestación

de la Seguridad Social

para unas 850.000 familias.

La cuantía de este ingreso mínimo vital

es un primer paso hacia la dignidad de miles de familias

que se han quedado sin una ayuda económica."

Puede ser un salto en derechos,

derechos sociales de muchísimas personas

que pueden salir, lo vuelvo a decir,

de estas bolsas de pobreza, que así no se puede generar,

y que pueden ayudar a muchísimas familias

con muchísimos niños y crear también un futuro mejor.

Lo que más te dan es cariño,

que es lo que a veces necesitas.

Les agradezco a todos enormemente

y, sobre todo, en este periodo de esta crisis del coronavirus,

el haber estado tan pendiente de nosotros,

tan puntuales,

tanto espiritualmente como económicamente.

He sentido una amistad increíble.

Voy a misa con ellos,

la fiesta, los domingos, cuando haga falta.

"Oye, Carmen, ¿nos echas aquí una mano?

O venga, mira, que necesito un pantalón,

que se me ha roto."

Lo tengo.

"Mientras algunas iglesias permanecían cerradas

durante el estado de alarma,

el templo de Nuestra Señora de las Maravillas,

que fue confiado a la Comunidad de Sant'Egidio

en 2016 por el arzobispo de Madrid,

abrió sus puertas para romper con el egoísmo social."

La iglesia no puede cerrar sus puertas

ante la situación difícil de la gente.

Cuando uno pasaba por las calles de Madrid

y veía las iglesias cerradas,

pensaba: "¿Dónde van a acudir los pobres?"

si ni siquiera las iglesias están abiertas.

Yo creo que esto es una pregunta para cada uno de nosotros.

¿En quién van a confiar los pobres

si la iglesia no está abierta?

"El templo se ha convertido en una casa abierta a todos:

a los que buscan un espacio para escuchar la palabra de Dios,

a los que buscan alguien que les acoja,

a los que buscan sentido para su vida

o simplemente los que necesitan un momento de paz."

(Reza)

"Hoy la oración se dedica a los enfermos.

Una de las lecciones aprendidas durante el estado de alarma

es que el coronavirus no hace distinción de credos,

nacionalidad o nivel económico.

Otra lección es que no debemos ser inmunes

frente a quienes lo pasan peor que nosotros."

(Reza)

"La Comunidad de Sant'Egidio

ha sabido dar una respuesta profética y necesaria en Madrid.

Desde el inicio de la pandemia,

ha abierto las puertas de la iglesia

para ayudar con comida,

material sanitario y cariño a los amigos de la calle,

a los más vulnerables de siempre."

(Música)

"Llegaron a Betsaida

y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase.

Él lo sacó de la aldea llevándolo de la mano,

le untó saliva en los ojos,

le impuso las manos y le preguntó:

'¿Ves algo?'

Levantando los ojos, dijo:

'Veo hombres, me parecen árboles, pero andan.'

Le puso otra vez las manos en los ojos.

El hombre miró, estaba curado y veía todo con claridad."

"Como el ciego de nacimiento del Evangelio,

muchos voluntarios han visto con claridad

que había que responder a la llamada

de los amigos de la calle con generosidad."

(Cantan)

Pueblo de Dios - Solidaridad a prueba de pandemia

27:47 26 jul 2020

La Comunidad de Sant´Egidio Madrid ha mantenido sus puertas abiertas durante el confinamiento producido por la COVID-19. Una respuesta solidaria, en primera línea, con los amigos de la calle y con las familias más vulnerables, los nuevos prójimos en tiempos de coronavirus.

La Comunidad de Sant´Egidio Madrid ha mantenido sus puertas abiertas durante el confinamiento producido por la COVID-19. Una respuesta solidaria, en primera línea, con los amigos de la calle y con las familias más vulnerables, los nuevos prójimos en tiempos de coronavirus.

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    En el sur de India

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    27:09 22 mar 2020 La diócesis de Kanjirapally, en Kerala, es la primera que acogió a los hermanos de San Juan de Dios. Ellos han puesto en marcha grandes obras sanitarias, sociales y educativas.  

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