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Para todos los públicos Para todos La 2 - 13/02/21 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

¿Qué tal? ¿Cómo están? Si su respuesta es bien, estupendo.

Si no, no se preocupen porque intentaremos

comprender y aprender de lo que nos está pasando.

Contaremos con el filósofo y escritor Nacho Bañeras,

que nos explicará aquello del "conócete a ti mismo".

Con Patricia Ramírez, nuestra entrenadora emocional,

aprenderemos a reinterpretar los signos de estrés.

Y con el divulgador Fernando Valladares

veremos por qué tienen que acabar a toda costa

los grandes incendios que están afectando al planeta.

Empezamos.

Hablar de la muerte no es nada fácil,

pero sí es necesario normalizar que cada cultura

vive y siente el traspaso de una forma distinta.

Para acercarnos a cómo sienten la muerte en otros lugares

del mundo hemos querido preguntar a una experta,

Silvia Fernández, que es la autora del documental

rodado en Varanasi, la India, "Die the Good Death".

(Música)

(Música)

(Música)

En los países industrializados hay mucha negación de la muerte.

Y aunque todos sabemos que nos vamos a morir,

como a nivel intelectual realmente es muy difícil

creértelo como a un nivel más profundo,

más subconsciente o visceral que también te tocará la muerte.

Como que la muerte se esconde.

Los cementerios en el que estamos ahora

están como lejos del centro de la ciudad.

Cada vez se medicaliza más la muerte.

Cada vez morimos más en hospitales,

fuera de nuestro entorno familiar;

con más tubos, con más medicación.

Es normal que tengamos más miedo a la muerte

si pensamos que la mayoría se muere en este entorno

tan medicalizado, tan fuera de los rituales

en los que nos apoyábamos en el pasado.

Varanasi es un sitio único para morir,

es el sitio donde todos los hindúes querrían morir.

Es un sitio muy especial porque la creencia

es que cuando uno muere en Varanasi alcanza el "moskha",

ya no tiene que volverse a reencarnar una y otra vez,

es como que alcanza el nirvana, el cielo, hay muchas versiones.

Es un sitio único para morir,

pero es único porque la muerte está en todos sitios,

se entremezcla con la vida.

Por ejemplo, en los Ghats,

que son las escaleras que llevan al río Ganges en Varanasi,

ahí puedes ver como hay rituales de muerte,

llegan constantemente en el día las familias cantando canciones

y llevan al cuerpo hasta los crematorios.

Y cómo ahí hacen los rituales y los pueden ver todos.

No es en sitios cerrados, sino que ves a niños jugando

en los crematorios, incluso una escena

que a mí me impactó fue ver a los niños jugando

en el crematorio haciendo una montañita de palos

y jugando como si estuvieran cremando ellos un cuerpo.

Es decir, la vida y la muerte se entremezclan totalmente,

no se esconde la muerte, todo el mundo participa.

Esto de alguna manera te ayuda a naturalizar la idea de la muerte.

El miedo a la muerte no es lo que genera neurosis,

sino una mala gestión del miedo.

Creo que es normal tener miedo a la muerte.

El tema es encontrar herramientas, ya sean rituales,

prácticas que te permitan manejar ese miedo con ecuanimidad

para que el miedo no pase a agonía, no pase a parálisis.

Tener miedo a la muerte no es en sí el problema,

sino cómo manejamos este miedo

y cómo apoyarte en algo más grande que el miedo

para poderlo sostener y no erradicar.

Como, por ejemplo, el amor, lo que te encanta de la vida.

Yo tengo miedo a la muerte

y llevo trabajando la muerte desde que tenía 18 años,

ya más de 20 años en ello.

Y aun así, cuando pienso en la muerte,

me vienen a veces escalofríos, me da miedo.

Pero me relaja mucho pensar que no he de deshacerme de ese miedo,

sino que eso también me sirve como despertador

para agarrarme a la vida y para utilizar ese miedo

como para vivir la vida más plenamente,

como para despertar.

Creo que la respuesta está en volver a los rituales

y a las prácticas que nos ayudaban

como solía hacerse en el pasado,

a vivirla de manera más natural.

No solo tienes que irte a otras culturas

para traer meditaciones sobre la muerte

o rituales con cantos, también aquí puedes hacer cosas

como dar un paseo por la naturaleza, observar las cosas vivas y muertas.

También recordar a los ancestros, a las personas que se han muerto;

encender una pequeña vela. Son partes de nuestra cultura

que se han olvidado y que podemos traer.

Practicar a soportar la idea de la muerte

propia y ajena ayuda a cultivar cuatro cualidades.

La primera es ver cómo puedes ser consciente

y aceptar la impermanencia.

La segunda es buscar prácticas que te den ecuanimidad, estabilidad,

ya sea meditación, ejercicio físico, conexión social.

Búscate las propias.

La tercera es la compasión.

No entendida desde el marco judeocristiano,

sino desde prácticas más budistas que ven la compasión

como acercarte al sufrimiento con amabilidad y con espacio.

Eso es esencial porque vas a acercarte a algo que da miedo

y te causa sufrimiento.

Es como hacerlo con el corazón abierto

y al mismo tiempo con estabilidad.

Y la última el autocuidado.

Esto es especialmente esencial si estás acompañando a alguien

en un proceso de morir o en un proceso de duelo.

A veces nos vamos mucho a lo psicológico,

pero encontrar un anclaje con el cuidado corporal,

comer bien, moverte, dormir bien, esa es la base.

A veces nos vamos a cosas muy complejas,

pero volver a la base, tocar algo que te miedo

y volver a la base puede ayudarte bastante.

(Música)

"Conócete a ti mismo"

fue una de las frases más célebres de Sócrates.

Y en estos tiempos que estamos viviendo de tanto desasosiego

queremos hablar de la importancia de pensar en frases como esas

y de tener un acompañamiento filosófico.

Hoy en "Para todos La 2" contamos con acompañamiento filosófico

físicamente porque hoy nos acompaña el filósofo y escritor,

también formador en comportamiento filosófico

Nacho Bañeras.

¿Qué tal, Nacho? Bienvenido al programa.

Hola, encantado. Gracias.

Cuando hablamos de autoconocimiento filosófico,

parece que estamos hablando también de autoayuda.

¿Qué diferencia tiene con el conocimiento filosófico

diferente del psicológico?

La diferencia entre el acompañamiento filosófico

y el ámbito psicológico a primera vista puede parecer

poco distante, la psicología no deja de venir de la filosofía

que ha priorizado el autoconocimiento.

Pero pondría como diferencias entre la psicología y la filosofía

el tipo de relación que se establece entre las dos personas,

que empiezan a ser un acompañamiento.

La metodología a la que quiero incidir

es la finalidad. La filosofía lo que busca

es que la persona cuando está siendo el acompañamiento

vaya pudiendo encarnar, vaya pudiendo encontrar

su propia manera de vivir, su propia filosofía de vida.

Y de una forma más profunda a lo que nos invita la filosofía

es poder descubrir una determinada actitud

que prioriza lo que le es importante

contactar con una forma de estar que puede ser hospitalaria,

que puede ser cálida, que puede ser profunda

y que nos da como ámbito a muchos filósofos

una cierta serenidad.

En estos tiempos en los que vivimos,

¿somos lo que queremos ser, lo que nos dejan ser,

lo que podemos ser?

Yo diría que mayoritariamente somos lo que podemos ser

y también los que nos dejan ser.

Y partiendo de esta premisa, el poner la mirada en nosotros,

el hacer un proceso de autoconocimiento,

un proceso filosófico nos permite poner más luz aquí

para saber cómo nos estamos colocando en esta situación

y poder hacer un trabajo de autoconocimiento

para ver las creencias a través de las que vemos

y nos relacionamos en el mundo.

Y también para hacer el trabajo crítico

al que nos propone la filosofía, es decir,

para poder ver cómo nos están dejando ser

y hacer un trabajo crítico y un trabajo reivindicativo

para cambiar esta forma a la que nos empujan a ser.

Eso lleva inevitablemente a autocuestionarse uno mismo,

a autocuestionarse sus creencias.

Ahora quizá estamos obligados a hacerlo de una forma u otra

porque el entorno nos está afectando muchísimo.

Pero autocuestionarse,

¿cómo lo facilita en este caso, por ejemplo, Nacho Bañeras?

Partiría de la base que muchas veces este autocuestionamiento

muchas veces lo vivimos como un autojuicio,

una existencia, un control, me gustaría alejarme de esto.

Porque el autoconocimiento que permite la filosofía

es más bien un poner luz que busca amplitud

para ver a través de qué puntos, a través de qué creencias

me voy colocando en la realidad y, por lo tanto,

voy relacionándome de una manera determinada

o voy interpretando lo que me pasa.

En este poner luz de una forma amplia,

sin juzgarme, sin ponerme etiquetas de una forma compasiva,

puedo ir viendo que justamente me he construido

a través de unos parámetros

que tienen que ver con mi relación con el medio

y a través de ese poder poner luz me lo puedo permitir cuestionar,

que en realidad es el proceso que como seres humanos

estamos invitados a hacer en la vida que es a madurar;

que es poder ver de dónde vengo y hacia dónde quiero ir.

Hablando de dónde venimos,

recurrir a clásicos de la filosofía,

¿cómo nos puede ayudar? Porque uno puede pensar:

"Es que no me vale nada de todo lo anterior".

Porque el mundo tal y como lo entendíamos

ya no sirve o nos encontramos en situaciones nuevas

para las personas, para las almas de las personas.

¿De qué puede servir, por ejemplo, recurrir a Marco Aurelio,

a Sócrates, a Platón, a cualquiera de los clásicos filosóficos?

Es cierto, partimos de un momento, de un presente

en el que hay mucha desconfianza respecto a la información

y pocos referentes. Volver a los clásicos

implica volver a contactar con los grandes temas

de la filosofía y poderlo hacer desde la intimidad

que, en este caso, promueve la lectura.

Encontrar que otras personas han transitado

por las mismas emociones que tenemos nosotros,

como puede ser la soledad, el miedo a la enfermedad,

el miedo a la muerte, y ver cómo han gestionado

o transitado eso nos puede reflejar cómo lo estamos haciendo nosotros

y otros modelos para poder emularlos.

Respecto a la filosofía actual,

a lo que se está diciendo o lo que se puede leer

sobre lo que está ocurriendo,

estas interpretaciones de nuestro tiempo, ¿qué piensas?

Te puedo tutear, ¿qué piensas, Nacho?

Respecto a lo que la filosofía está diciendo sobre la actualidad.

Parto de la base que mayoritariamente

la filosofía está muy centrada en lo académico

y que ha perdido la cercanía con la vida cotidiana

de las personas. Y en este sentido,

me gustaría reivindicar la filosofía para este presente que tenemos,

que con la pandemia se nos hacen más evidentes

el tema de la vulnerabilidad, el miedo a la soledad,

la precariedad económica, la incerteza.

De cómo la filosofía en realidad, como diría Marco Aurelio,

nos puede dar compañía y nos puede facilitar

este trabajo de autoconocimiento, este trabajo para aprender

a habitarnos dentro de nosotros mismos.

Creo que no gestionamos bien los momentos de incerteza,

no sabemos gestionar los momentos de vulnerabilidad,

los momentos de estar solos.

Vivimos en una sociedad muy individualista, muy aislada.

Y la filosofía no solo nos puede ayudar

a este trabajo de autoconocimiento y de convivir

con cómo funciona nuestra cabeza, que generalmente va más deprisa

que nosotros mismos y eso nos produce ansiedad,

sino que también la filosofía

en esta aparecida crítica que tiene que gestionar

nuestro paradigma también nos puede ayudar

a entrelazar lazos con nosotros, con nuestra comunidad

para poder ser más fuertes respecto a las reivindicaciones

que hacemos hacia fuera.

Y también para encontrar nuestra dimensión social,

nuestra dimensión humana e interdependiente.

Sería no buscar lo que no tenemos, sino buscar adentro.

Crear ese espacio dentro de la persona

y dentro de lo que tú crees acerca de cualquier cosa.

Claro, nos han vendido que la felicidad

siempre es alcanzar algo hacia afuera,

siempre buscar una zanahoria hacia afuera.

Y los clásicos lo que nos están señalando

es que la filosofía tiene que ver más

con un saber estar, un saber estar que demanda

una actitud, un trabajo y que ese saber estar

está hacia adentro, en esta posibilidad

de encontrar dentro de nosotros mismos un hogar.

Ya ha salido la dichosa felicidad.

Quizá no me refería tanto a la felicidad,

sino a la pura supervivencia. Nacho, pensar que quizá

ya vendrán tiempos mejores, ahora la felicidad

cuesta plantearse eso como un todo.

Sí, pero siempre la felicidad está en el horizonte.

Aunque queramos supervivir, la felicidad está en el horizonte.

Me parecería importante poder ver, poder cuestionar ese horizonte

para saber si es un horizonte que realmente queremos

y podemos llegar.

O si más bien el horizonte no es algo que tenemos dentro,

por decirlo de esta manera.

En estas reflexiones tan profundas,

también recomiendas, ya para terminar,

la meditación, la práctica del yoga.

¿Crees que eso le sirve o le vale a todo el mundo,

cerrar los ojos y quizá buscar ese horizonte?

Ahí me gustaría reivindicar que, aunque vengo del mundo del yoga

y la meditación que está muy bien, aquí en Occidente

en la filosofía antigua también se ejercitaba

la contemplación en el poder encontrar espacios

desde el que poder contactar con la verdad,

con la bondad y con la belleza,

que son dimensiones de la realidad

que nos permiten salir de nosotros mismos,

contactar con algo que está por encima de nosotros

y que nos ofrecen esta posibilidad de serenarnos

y de mantener una distancia con una actualidad,

con una vorágine que muchas veces nos descentra.

Nacho Bañeras, filósofo y escritor, muchas gracias hoy por acompañarnos

en todos los sentidos, no solo el filosófico.

Muchas gracias a vosotros.

"¿Te imaginas qué habría pasado si Einstein hubiera nacido mujer?

Pues que probablemente hoy no sabríamos quién es Einstein.

Y es que los méritos de sus descubrimientos

se los habría llevado algún compañero de investigación.

Este fenómeno que se conoce como efecto Matilda

en honor a Matilda Joslyn Gage, la primera activista en conocerlo,

señala la injusticia que ha ignorado de forma sistemática

los hallazgos de brillantes científicas

a lo largo de la historia.

Mujeres que cayeron en el olvido y no pudieron convertirse

en ejemplos a seguir para todas las niñas

a las que hemos hecho pensar que la ciencia es cosa de hombres.

Normal, teniendo en cuenta que la presencia de mujeres

en los materiales educativos apenas llega al 7,6%.

Una estadística que perpetúa los estereotipos

y que explica por qué solo un 28,5% de las plazas

en las carreras científicas son ocupadas por mujeres.

Por eso lanzamos "No More Matildas",

un movimiento para devolver a todas nuestras científicas

al lugar que les corresponde empezando, por qué no,

por esos libros de texto.

Prescindir del que podría desarrollarse

en niñas y adolescentes que no inician

una carrera científica por no tener espejos

en los que verse reflejadas es una herencia cultural

que no nos podemos seguir permitiendo.

Ayúdanos a inspirar a las niñas

para que sepan que si quieren, pueden".

Y ahora vamos a hablar de nuestro pulmón,

que es el planeta que habitamos

y a la vez maltratamos como especie humana.

El divulgador científico Fernando Valladares

nos explica el porqué de los grandes incendios

y su relación con el cambio climático.

Los incendios forestales resultan de la interacción

de varios factores: el cambio climático,

la acumulación de material seco o combustible

y los cambios sociales.

Vamos a unos bosques que en realidad fueron plantados

con otra óptica en otra década,

con otras condiciones sociales, económicas y ecológicas,

como pinares y eucaliptales que se plantaron

con otras condiciones.

Básicamente cuatro cosas han cambiado en este tiempo.

Por un lado, la visión de la gestión forestal.

Por otro lado, el conocimiento de la ecología del fuego.

Por otro lado, el propio clima, el cambio climático.

Y en último lugar, y no menos importante,

los cambios en la presencia humana, que ha aumentado

en las zonas tropicales y ha disminuido en zonas templadas.

Por estas cuatro razones los incendios ahora

son muy diferentes a como eran apenas hace medio siglo.

En las zonas templadas el abandono del campo

trae consigo la acumulación de material combustible,

lo cual se suma al cambio climático, al calentamiento global,

a las sequías para generar incendios de dimensiones colosales.

Incendios que han batido todo tipo de récords

en extensión, duración, intensidad

afectando no solo a los ecosistemas, sino a infraestructuras

e incluso a las vidas de las personas de la zona.

Estos incendios, que han alcanzado dimensiones e intensidades

nunca vistas anteriormente, llegan a modificar

las condiciones climáticas de toda una región

favoreciendo el avance del propio fuego.

Se inician con la formación de nubes de fuego o pirocúmulos

en las que el aire caliente asciende con las partículas y cenizas

y genera auténticas tormentas de fuego

que incrementan la velocidad del viento

y con ello la oxigenación en incendios de expansión acelerada.

Estas tormentas llegan en los casos más extremos

a formar tornados de fuego, unos remolinos en los que el aire

ascendente cataliza conexiones de oxígeno y temperatura

que retroalimentan el propio fuego.

Pueden alcanzar hasta un kilómetro de altura

con vientos de más de 150 km por hora en su interior.

Son absolutamente incontrolables,

entre ello solo cabe ponerse a salvo.

En las regiones tropicales como la Amazonia, África o Polinesia,

vemos con preocupación cómo se va perdiendo terreno

por incendios provocados para ganar terreno

a la agricultura y a la ganadería.

Los fuegos en zonas tropicales

tienen tres implicaciones importantes.

En primer lugar, con frecuencia se salen

de las zonas planificadas inicialmente

e invaden el bosque primario.

En segundo lugar, se pierde cobertura arbórea

y en muchos casos se pierde la capacidad de generar lluvia,

algo esencial localmente y regionalmente

para los propios cultivos

y para mantener y regenerar el bosque existente.

En tercer lugar porque se pierde una propiedad muy importante

en estos bosques tropicales que es actuar

como reservorios de carbono y mitigar el cambio climático.

Con las dimensiones de los nuevos incendios,

una vez que tienen lugar no hay brigada de bomberos

capaz de hacerles frente.

Solo podemos prevenirlos como hemos indicado,

solo cabe evitar que ocurran.

¿Es sábado y no se lo parece? Pues deténgase un momento

y preste atención a lo que nos va a contar

Patricia Ramírez sobre las señales del estrés.

(Música)

Después del año que hemos pasado,

todos estamos deseando encontrar recursos que nos ayuden

a tener un poco más de bienestar.

Y esto pasa por aprender a manejar el estrés

que llevamos sufrido y su respuesta de ansiedad.

Hoy en "Para todos La 2"

les voy a dejar tres consejos prácticos

que nos van a ayudar a manejar el estrés.

El primero es muy sencillo.

Solo se trata de cambiar la percepción

que tenemos frente al estrés.

¿Por qué la percepción?

Porque se realizó una investigación con 30 000 personas

que sufrían estrés agudo, estrés fuerte

y se les preguntó que qué percepción tenían sobre el estrés,

que cómo veían el estrés.

¿Veían el estrés como algo negativo en su vida

o lo veían como algo positivo?

¿O simplemente no le daban ningún valor?

Las conclusiones a las que llevó el experimento

es que aquellas que entendían que el estrés

era algo normal en su vida o incluso algo positivo

que les ayudaba a afrontar la situación,

no sufrieron las consecuencias psicosomáticas

de la respuesta ansiedad.

Mientras que las otras personas que veían y percibían

la respuesta estrés como algo negativo

y que pensaban o interpretaban que iba a perjudicarle su salud,

efectivamente, esto es lo que ocurrió.

El primer consejo es percibir el estrés

como algo que ocurre en nuestra vida,

pero no como algo peligroso.

El segundo consejo también va de reinterpretar.

En este caso lo que vamos a reinterpretar

son las respuestas corporales.

Cuando estamos ante una situación estresante,

nuestro sistema nervioso responde agitando el corazón,

respirando de una forma más rápida,

teniendo la sensación de sudoración;

nos bloquea incluso el pensamiento y no podemos pensar

y se nos olvidan las cosas.

Cuando tenemos esta sintomatología,

tendemos a interpretarla de forma negativa.

"Estoy nerviosa, lo estoy pasando mal,

se me va a notar".

Pero si estás ahora en una clase de ejercicio físico

y te dice el monitor: "¡Vamos, vamos!

Que se nos suben las pulsaciones con las sentadillas",

tú te vienes arriba y tienes la sensación

de estar trabajando bien. Pero si te dicen

que vas a entrar a dar una charla, a hablar en público

y se te suben las pulsaciones, no lo interpretas igual de bien.

Si aprendemos a interpretar estas señales corporales

como algo positivo que nos ayuda a afrontar

una situación un poco estresante,

las personas tendremos más habilidades para afrontarlas

que si dejamos que esas señales se vean como algo negativo.

De hecho, en una investigación que se realizó

en la Universidad de Harvard esto es lo que se hizo,

entrenar a la población para que cuando sufrieran

estos síntomas de ansiedad y de estrés,

lo interpretaran como una señal para estar activos,

para estar concentrados, para estar preparados.

Y así es como vivieron esa situación.

Y por último, tercer consejo para afrontar el estrés

es ayudar a alguien.

Durante un año se estuvo trabajando con personas

con un nivel altísimo de estrés

y se comprobó que aquellas personas que dedicaban su vida

en parte a otras personas porque colaboraban con una ONG

o en una actividad altruista y solidaria,

no percibieron o no sintieron y no sufrieron

las consecuencias negativas que para nuestro físico

tiene la respuesta de estrés.

Mientras que las otras personas que no habían dedicado su vida

a esa parte solidaria,

en un 50% empeoraron por culpa de esa respuesta de estrés.

Aquí tienes estos tres consejos que te dejo hoy

para aprender a manejar la ansiedad y el estrés.

Le hemos dado un buen repaso a la actualidad social,

esperemos que les haya gustado.

Como hay para todos, nos vemos la semana que viene.

Salud.

(Música)

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Para todos La 2 - 13/02/21

13 feb 2021

La muerte
Hablar de la muerte no es fácil, pero sí es necesario normalizar que cada cultura vive y siente el traspaso como un ritual distinto. En Para Todos La 2 hemos querido acercarnos a la forma de sentir la muerte en otros lugares del mundo. Para ello hemos preguntado a una gran experta en este tema, Silvia Fernández, directora del documental "Die The good death" rodado en Varanasi, en la India.

Acompañamiento filosófico
Entrevista a Nacho Bañeras, filósofo y formador en acompañamiento filosófico. Con él charlamos sobre la ayuda que podemos encontrar en la filosofía y sobre el autoconocimiento. Una de las frases más célebres de Sócrates es “conócete a ti mismo”. Unos siglos después seguimos dándole vueltas a su significado.

Innovación
La campaña #NoMoreMatildas pretende concienciarnos sobre el importante papel que han jugado y juegan las mujeres en la ciencia y la investigación.

Medio Ambiente
El divulgador científico Fernando Valladares analiza el porqué de los grandes incendios y su relación con el cambio climático.

Psicología
La psicóloga Patricia Ramírez nos ofrece tres soluciones para hacer frente al estrés..

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