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Para todos los públicos Página 2 - Sara Mesa - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Cuando un autor te pide

que no desveles un giro importante de su libro,

es oportuno hacerle caso.

Lo digo porque me lo ha comentado Sara Mesa

unos minutos antes de rodar esta entrevista

y no me extraña porque, en la página 67,

la novela plantea un dilema moral a los lectores,

un sorprendente trueque entre la protagonista y un vecino

que, ciertamente, es mejor no desvelar.

Eso sí, vais a quedar descolocados.

(Música)

Sara, ¿quién es Nat?

Nat es la protagonista de un amor

y es una mujer joven

que tiene un gran desconcierto vital,

una desubicación no razonada, casi te diría.

En un momento dado, ella decide

que tiene que cambiar algo las cosas y se marcha.

Se marcha a otro sitio, deja su trabajo y se marcha.

Se va a hacer de traductora a un pequeño pueblo

que se llama La Escapa,

a una zona rural que se aleja bastante

de esos espacios más urbanitas

que tú habías utilizado en anteriores libros.

Es un espacio que yo diría que es bastante claustrofóbico.

Sí, sí que lo es.

Yo no pretendía tanto, en ese sentido,

coger un entorno rural por retratar la vida en el mundo rural,

tanto como porque era un sitio donde hay poca gente

y esta gente tiene ya una vida previa y hay una comunidad,

y esa comunidad tiene que aceptar al que viene de fuera,

al intruso, ¿no?

(Música)

¿Crees que un amor es también una novela inquietante?

Un adjetivo que se utiliza muy a menudo

cuando se habla también de tus libros.

Lo que consiguen es esa ambientación inquietante

que logra atrapar al lector

como si fuera la telaraña de una araña.

Y te tiene ahí atrapado.

¿Crees que esta también lo contiene?

Eso es lo que se dice.

No sé, es cierto que esos adjetivos, "inquietante",

"turbador" o "desasosegante",

se suelen adjudicar a mis libros,

algo debe haber, ¿no?

Pero también tengo una pretensión

al escribir este tipo de libros por el lenguaje,

por la exposición de los hechos de claridad, de tampoco exponer,

no pretendo tampoco trascender y exponer ideas

tanto como hacer vivir una experiencia

similar a la que paso yo escribiendo.

Los lectores y yo estamos, en ese sentido, al mismo nivel,

una búsqueda, una experiencia,

y escribirlo y publicarlo forma parte del proceso.

A Nat le preocupa de alguna manera el malestar de la felicidad,

pero esa felicidad que contiene un poco

la semilla de su propia destrucción.

¿Te preocupa también ese tipo de felicidad?

No, a mí, personalmente, no sé.

No, no lo pienso en esos términos.

Me cuesta mucho trabajo hacer ese tipo de traslaciones.

Lo que sí está claro es que creo que los sentimientos

no están hechos de una sola pieza, no siempre son puros, ¿no?

Y, a veces, cuando uno es feliz,

pues sí que tiene el temor de que eso se acabe.

O cuando te pasa algo bueno

y a una persona a la que quieres le has pasado algo malo,

te sientes culpable.

Hay una serie de matices,

como de vetas que entran en la piedra del sentimiento,

que creo que son inevitables

y que son muy interesantes también cómo se crean.

Pero tú eres consciente de que a tus lectores

les planteas, a veces, no siempre,

pero ciertos dilemas morales,

les planteas situaciones a través de tus protagonistas,

de las historias que cuentas para que él mismo piense:

"¿Y yo qué haría en lugar de la protagonista?".

Por ejemplo, ese trueque del que no hemos hablado,

pero que está presente, que es importante en un amor.

Es evidente que el lector se va a plantear:

"¿Y yo qué hubiera hecho

si me hubiera planteado esa situación?".

Ya, bueno, esto pasa un poco,

recordaba el otro día estos libritos

que yo leía cuando era niña,

de "Busca tu propia aventura", que avanzaba una narración

y, en un momento dado, se paraba y decía:

"¿Qué opción escoge?", y el libro se bifurcaba.

El fondo, es un poco eso.

Lo que pasa es que bueno, la decisión la tomo yo,

porque no es un libro-juego, pero sí que me parece, no sé,

me parece un reto conseguir que el lector,

en un momento dado, se pare en el libro y diga:

"¿Qué haría yo?".

O tanto "qué haría yo"

haga el personaje lo que haga por incoherente,

por absurdo que me parezca,

tiene su lógica en lo que está ocurriendo.

Entonces, quizás que no lo juzgue tampoco mucho, no sé.

Esta no es una novela romántica,

de hecho, la palabra "amor" solo aparece en el título.

Es una novela donde la obsesión juega un papel muy importante,

sobre todo, en lo relacionado

con la relación entre Nat y el alemán.

Por cierto, el término "obsesión" sí aparece en la novela,

aunque solo una vez.

"La obsesión es el motor de grandes historias,

como la del capitán y la ballena blanca,

la del solitario coleccionista de mariposas

y, a su vez, secuestrador,

o la de esa enfermera fan enfermiza de un escritor.

Y también está el recuerdo de una muerta

que trastoca a los inquilinos de la mansión de Manderlay.

Definitivamente, la obsesión es un recurso literario

que ha alimentado gran cantidad de géneros,

pero ¿qué obsesiona a los escritores?"

El hecho de poder permitirte

mirar el mundo literariamente para mí ha sido la liberación.

Si no hubiera sido escritora,

¿dónde me hubieran permitido vivir así de obsesionada por las cosas

sin juzgarme?

Los temas que te obsesionan solo pueden ser muy pocos.

Yo los tengo identificadísimos.

Me importan las grandes construcciones.

Cuando supe que abrían el túnel del AVE,

me compré un gorro, me hice pasar por trabajadora

y entré, porque me fascina

cómo alguien se atreve a hacer una cosa así.

Me interesa mucho la amistad o las relaciones entre hombres,

hasta el punto que he llegado

a esconder grabadoras en la mochila de mi sobrino

cuando era pequeño para ver de qué hablaba con sus amigos,

porque no lo podía concebir. ¿De qué hablan?

Y, la tercera, que a mí me interesa brutalmente,

creo que es la que me interesa más, es la violencia.

Cómo alguien, mirando a otra persona a la cara,

si, de verdad, lo miras a los ojos, lo puedes matar.

Y, entonces, he entrevistado

desde padres que han asesinado a sus esposas y sus hijos,

a sicarios, gente de trata, violadores...

"Tres obsesiones que han dado lugar a una vasta carrera literaria.

Con más de ochenta obras publicadas,

podemos decir que Lolita Bosch

es la perfecta definición de autora prolífica

y sabe cuáles son sus privilegios."

A una escritora se lo toleran todo y todo es vivir obsesionada.

Yo, como lectora, no puedo llegar

hasta este grado de desnudez porque seré juzgada.

Por ejemplo, en "Crimen y castigo",

Raskólnikov mata por curiosidad, que es una novela que es,

para mí, es el colmo de la obsesión

y la prueba es que mata por curiosidad.

Y, además, y esto está muy estudiado en literatura,

y es que mata de día.

Entonces, la novela es de él, por el río, arriba de abajo y tal,

pensando en la culpabilidad.

Esta obsesión que tiene Raskólnikov,

se la puede permitir Raskólnikov y se la puede permitir Dostoievski.

Pero si yo, como lectora, leo esto

y hago o dejo ver que me interesa tantísimo,

parece raro.

Por ejemplo, yo hago muchos, muchos viajes literarios,

o sea, he ido a besar el suelo de la casa donde nació Oscar Wilde,

me he arrodillado en la tumba de Jonathan Swift.

he roto, perdón, la tumba de Beckett.

O sea, para tirarle mi primera novela,

con un cincel le di

y le tiré los papelitos de mi primera novela

porque, para mí, era el...

(Música)

¿Qué recomendaciones?

La primera es un libro que terminé ayer

que se llama "Cómo enterrar a un padre desaparecido"

de un escritor argentino que se llama Sebastián Hacher.

En Argentina, hay la obsesión nacional sanísima,

como muchas obsesiones, por recuperar la memoria histórica.

Y esta chica, el personaje del libro de Hacher,

que descubre que su padre es un desaparecido,

tiene la duda de: "¿Mi padre es un desaparecido

que pertenece al relato social o puede ser mi padre?".

Con todo lo que implica,

más allá de ser un luchador contra la dictadura.

Jeanette Winterson, en "La niña del faro",

que, para mí, es uno de sus mejores libros,

oo creo que está todo el libro enfocado

a que tú no puedas cuestionarte muchas cosas y tengas que creerte

todo lo que te dice por su manera de puntuar,

única y exclusivamente por su manera de puntuar.

Y ella consigue que tú no te vayas planteando cosas todo el rato,

que entiendo que es lo que ella pretende en el libro.

Óscar Aibar, "Comedores de tiza", que está en Caballo de Troya

cuenta la historia de gente

que está obsesionada por comer algo

que socialmente no es aceptable comer,

pero que lo necesitan.

Por ejemplo, tiza.

Entonces, es la reunión, es divertidísimo el libro,

pero hace como unas reuniones y explican y se sienten libres

en ese contexto para explicar

por qué necesitan comer cosas como tiza y como cosas alucinantes.

Es muy divertido.

(Música)

-Pasa muchas veces en la vida

que de repente te vives una experiencia,

te vives un peliculón

y de repente entiendes un bolero

que te gustaba,

pero no alcanzabas a entender del todo.

Voy a decir una tontería, pero igual también

el destino juega un papel importante en esto.

Supongo que la vida te guarda vivencias,

te guarda experiencias que ya están escritas

en los boleros que te gustan, ¿sabes?

Yo siempre estuve ahí, he estado y creo que estaré

abierta a todas las músicas que remueven.

Cuando escojo para mi repertorio canciones que no son mías.

De alguna manera es lo que más me llega,

es lo que siempre me ha llegado o no lo...

lo más hiriente o lo más doliente, lo más crudo.

# Me parece mentira # después de haber caído

# Cómo he querido yo

# Me parece mentira # encontrarme tan solo

# Como me encuentro hoy

# De qué sirve la vida # si a un poco de alegría

# le sigue un gran dolor. #

Lo que te hace agarrar la guitarra y ponerte a componer,

o coger un papel y un bolígrafo, y plasmar

sin filtro todo aquello que estás sintiendo,

es el amor que no se puede contener.

Que es...

que se desparrama, no?

Y ese siempre es un poco el amor,

El amor obsesivo o el amor no correspondido,

o el amor perdido...

De todas las canciones que he hecho en toda mi vida

en los 55 años que tengo,

creo que solamente tengo dos canciones que no sean,

que no sean dramones.

Para mí los boleros son una forma de expresión musical

ytambién literaria.

La forma de expresión literaria y musical,

romántica por excelencia, ¿no?

"No me maltrates la vida", fue una balada compuesta por mí,

escrita a una persona que no, que no permite...

dejarse sentir.

Sientes que está enamorado de ti, que te ama,

pero no tiene la capacidad de dejarte

penetrar ahí, ¿no?

Eso es más jodido que el amor no correspondido.

# No me maltrates la vida.

# Que es mi vida, que es mi vida

# y cuéntame despacio # qué has 'perdío'...#

Bueno, dice: "No me maltrates la vida

y cuéntame despacio qué has perdido, pareces tan herida", ¿no?

Es como la historia de alguien que quiere comprender la herida.

La herida profunda de la otra persona

que, como siempre y como todas las heridas,

se supone que viene de la de la niñez, de la infancia,

de la de la adolescencia, de la juventud.

"Cada mañana en mis brazos y enredarte con mi amor", dice.

"Tengo una manta de besos con la que cubrirte el alma

y un remanso de agua clara para cuando quieras calma.

Y la llave que abre el arca donde escondes tu verdad."

(Música)

Es cierto que la lectura y la obsesión van muy de la mano.

Por ejemplo, me consta que hay lectores que están muy obsesionados

con los relatos futuristas de Ted Chiang.

Lo podréis comprobar con los que ha publicado Sexto Piso.

Aquí encontraréis, por ejemplo,

juguetes que coartan nuestra libertad.

Os veréis a vosotros mismos

en diferentes etapas de vuestras vidas

o encontraréis mascotas con inteligencia artificial.

No se puede pedir nada más, ¿no?

Tampoco hay ninguna queja con "No digas nada".

Un libro que nos habla de un suceso real.

En diciembre de 1972 unos encapuchados secuestraron

a una mujer viuda en Belfast.

Muchos años después,

el autor de este libro ha investigado lo sucedido

y ahora nos regala un retrato muy particular

sobre cómo actuaba el IRA en aquellos oscuros años.

Ahora ya os puedes obsesionar por cualquiera de estos dos libros.

(Música)

¡Vivir solo de la literatura es un objetivo? ¿Ya lo has logrado?

¿Es lo que buscas?

Hombre, me gustaría un tiempo poder dedicarme a esto,

que es lo que más me gusta.

Pero no soy muy largoplacista.

Vivo la vida según va viniendo,

lo que sea planifico.

Pero bueno, por períodos cortos. A ver qué pasa.

La literatura, Sara,

¿te ha salvado de algo a lo largo de la vida?

Sí, seguro que sí.

Lo que pasa es que es difícil de explicar y definir y tal.

Por resumir un poco, podría decir que me ha salvado de la tristeza.

Sería mucho más triste sin la posibilidad,

no solamente de escribir, sino de leer,

que englobamos en literatura.

Una vez comentaste que tú eras una lectora

o eres una lectora voraz,

que eras desordenada,

incluso utilizaste el término de como, creo que era lectora pura.

No sé si sigues siendo igual

o ya llevas una vida más ordenada como lectora.

No, creo que lo diría en el sentido de que igual leo muchas cosas

que no tienen mucha conexión, cosas antiguas...

También releo, por ejemplo.

No tengo un plan de lectura ni un plan...

Y lector puro en el sentido de que leo realmente

buscando la experiencia lectora,

intentó desvincularme de que yo soy escritora,

pero a veces es inevitable y eso pasa

y contamina la lectura.

El que ya lo veo como otro...

sobre todo cuando me gusta,

cuando no me gusta, no me dedico a poner pegas.

A lo mejor me gusta, pero si me gusta,

yo pienso de ese escritor o esa escritora,

¿cómo lo han hecho? ¿Sabes? ¿Cómo...? ¿Dónde está el truco?

¿Dónde está la magia? E intento desentrañarlo.

Me fascina.

El mundillo literario ¿te interesa?

¿Te ha decepcionado? ¿Te sientes cómoda en él?

Bueno, por mundillo literario entendemos...

Lo que rodea... A todo lo que rodea, ¿no?

Hay cosas que hay cosas que me pesan mucho

que no me termino de adaptar, por mi personalidad, no por nada.

Pero me ha dado muchas cosas buenas también,

sobre todo la gente que he conocido

y he conocido a escritores y escritoras

que no hubiera conocido de otro modo,

en una dimensión más personal, ¿no?

Y eso es esa leyenda

de los rencores de... Yo no lo he visto tanto.

Yo al revés, yo he visto generosidad y amistad.

Luego hay otras cosas que sí me pesan mucho,

las imposiciones sociales en general me pesan mucho.

Con lo ocurrido en los últimos meses,

¿tienes la impresión de que todavía en este país no somos conscientes,

en general, de que la cultura es un bien de primera necesidad?

Bueno, quizá no lo acaba de entender cierta parte de la sociedad,

pero otras muchas sí.

Porque ayer, hablando con libreros, por ejemplo,

casi todos coincidían

en que durante el confinamiento mucha gente compró libro

que los recogía luego.

Y después del confinamiento,

la gente ha comprado mucho libro y se está leyendo mucho ahora.

Y hemos pasado este tiempo también viendo películas,

viendo series, escuchando música,

que es decir, se ha demostrado que la cultura la necesitamos.

Como otro bien.

Otra cosa es que esto lo entiendan también a la hora de legislar

y de partidas presupuestarias.

Y apoyar, Sí, y apoyar.

Pero creo que la gente lo tiene claro.

Tú te has llevado una sorpresa muy agradable.

Bueno, yo digo lo que dicen los libreros,

al menos en el sector, la gente está leyendo mucho.

La gente está comprando libros y la gente sobre todo,

está actuando con una voluntad de apoyar,

de apoyar y de decir: "Esto no se va a hundir".

Siempre has comentado que de niña no soñabas con ser escritora,

entiendo que llegas a la literatura de manera natural.

Yo digo también que tardé mucho tiempo en encontrar mi vocación.

Probablemente estaba ahí

porque desde niña sí que me gustaba mucho leer y todo esto, no?

Pero sí tardé, tardé mucho, di muchos rodeos,

como la protagonista del libro que en algún momento lo dice.

Se dan muchos rodeos para llegar al centro, pues,

di muchos rodeos, sí.

Tienes la impresión de que lo políticamente correcto,

que está tan en boga

y está haciendo mucho daño al mundo de la cultura

y al mundo del libro en particular, como si hubiera,

a veces infantilización.

¿O no la tienes?

Tengo la sensación de que este debate

sobre lo políticamente correcto

nos está haciendo ya demasiado cautos

al hablar de un lado y de otro.

Y de un lado y de otro hay gente ya malinterpretando todo

e intentando sacar punta a todo.

Y creo que la libertad de expresión, si se está,

sí se está dañando.

No te va nada mal con traducciones incluso en los Estados Unidos.

Y por cierto, antes se me olvidó comentarte

que en HA *traductora no es algo gratuito.

No, en absoluto.

Pero además es una traductora, digamos aficionada,

porque ella viene de la traducción comercial

y aspira a algo más e intenta hacer traducción literaria

y le cuesta mucho trabajo.

Pero que está este intento de traducir,

de traducir lo que ocurre alrededor,

de traducir el mundo y la reflexión sobre el lenguaje

es muy importante en el libro también.

Yo creo, de hecho, si tuviera que reducirlo a un solo tema,

esa cosa tan horrible de escribir un libro

y al final traducirlo a un solo tema,

creo que sería una reflexión sobre el lenguaje

y el poder del lenguaje.

(Música)

(Música)

-Maestro Margarita es una novela total.

Es una novela única y es una sátira social,

pero también es una historia de amor.

Es una ficción histórica.

Tiene... Yo sobre todo,

lo que destacaría su originalidad.

La trama principal o una de ellas discurren en Moscú de los años 30

y en este Moscú de los años 30, tan difícil,

aparece un personaje misterioso cuando están hablando,

un editor de una revista

con un poeta al que le han encargado un poema antirreligioso.

Y ese personaje extraño es un extranjero

que se presenta como especialista en magia negra.

Y resulta que es el diablo, es Boland.

Cuando el editor de Navona me propone coger esa traducción

que él había leído y disfrutado de 2014,

yo le digo que sí, pero que la voy a revisar

como hago siempre en estas ocasiones.

Pero yo en cuanto empiezo a revisarla,

empiezo a cambiar desde la primera frase.

Y yo creo que algo así, tan exagerado

solo puede pasar con esta novela.

De hecho, hay una anécdota que me encanta de un escritor

que es soviético-estadounidense.

Él ha leído la novela,

creo que una docena de veces.

La he leído en el original y en tres traducciones.

Pues él dice que esta novela

es imposible cogerla de las solapas y verle la cara.

O sea, cada vez, en vez de aclarar más la esencia,

amplifica el misterio.

(Música)

Realmente ha habido una revolución.

Hasta el 2014, la mayoría de los traductores comerciales

eran estadisticos

y antes de los estadisticos

estuvieron los que se basaban en reglas.

¿Vale? Y a partir de 2014

está lo que son los traductores basados en aprendizaje profundo,

que se utilizan redes neuronales.

Una representación universal del lenguaje, cuando decimos esto,

lo que significa es lo que conocíamos por el esperanto.

Bueno, el esperanto es una lengua universal,

pues en lugar de ser un esperanto, esta representación universal

no tiene porqué ser algo que entendamos,

de hecho, es una representación matemática.

No soy una entendida en el tema,

pero creo que vamos a un momento

en que cada vez nos va a ayudar más la máquina,

la tecnología.

Yo estoy muy a favor

porque igual que ahora un piloto de aviación,

todos los seguimos llamando piloto

y sabemos que la mayoría de procesos en un vuelo

están automatizados.

Pues lo mismo,

yo creo que podría acabar pasando con un traductor,

que una máquina te ayude a esa lectura distante

de esa cosa de patrón estilístico.

Tú pasas un texto por una máquina y que te dé

una una interpretación de patrones lingüísticos.

Eso puede ir bien porque es una lectura distante.

Pero el traductor lo que pone es la lectura de cerca.

Y no sólo eso.

También pones tus emociones, tu subjetividad.

-En el campo de las emociones hay mucha investigación

y se está avanzando,

pero es ahí donde los humanos tenemos todavía mucho que ofrecer

y mucha ventaja competitiva con respecto a las máquinas.

Yo no creo que veamos que una máquina nos supere en eso.

(Música)

-Y luego no olvidar que cualquier traductor literario es un escritor.

Esto hay que hacer mucha pedagogía con esto.

Yo tengo muchos compañeros

que no tienen títulos firmados con su nombre propio,

pero han traducido 20 o 30 novelas.

Que nadie discuta que esa persona es un escritor, es un escritor.

Para mí la traducción literaria, como decía un gran traductor,

es un género literario.

Antes de llegar al final os pido dos minutos,

el primero para recomendaros

el libro de cuentos del gran Don Winslow.

Vais a encontrar historias increíbles.

Un surfero que se salta la libertad condicional,

un chimpancé al que detienen armado

o un telefonista de la policía

que recibe una llamada muy especial.

Humor y drama viajan juntos de la mano

en este fascinante libro.

Esta temporada también os voy a recomendar

literatura infantil y juvenil.

Hoy me estreno con "Tú importás",

un precioso cuento maravillosamente ilustrado,

donde en esta obra reivindicativa se nos dice

que debemos ser importantes por nosotros mismos,

así que tomad nota.

Y luego está esta novela juvenil "Desobediente, de repente",

una historia que protagoniza Marta,

que justo cuando es la delegada de clase y la delegada de curso,

tiene que lidiar con los protocolos relacionados

con el trabajo de su madre, que es presidenta del Gobierno.

Así que ya os podéis imaginar

que va a tener una vida repleta de aventuras y desventuras.

(Música)

# Por alto está el cielo # en el mundo.

# Por ancho que sea el mar, profundo

# No habrá una barrera en el mundo

# que un amor profundo # no pueda romper.

# Amor es el pan de la vida.

# Amor es la copa divina.

# Amor es un algo sin nombre

# que obsesionado al hombre # por una mujer.

# Yo estoy obsesionado contigo

# y el mundo es testigo # de mi frenesí

# Y por más que se oponga el destino

# Serás para mí, sí para mí.

# Amor es el pan de la vida.

# Amor es la copa divina

# Amor es un algo sin nombre

# que obsesiona al hombre

# por una mujer. #

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Página 2 - Sara Mesa

29 sep 2020

´Página Dos' entrevista a Sara Mesa sobre su nueva novela 'Un amor'. Además, el programa se centrará este martes en la traducción literaria. 
'Un amor' es una novela inquietante y ambiciosa. La historia transcurre en una pequeña aldea en la que las relaciones obsesivas tienen mucho peso. La protagonista, una joven traductora, que abandona la gran ciudad para establecerse en el campo. Y surge el problema de la aceptación de las reglas de la sociedad rural que la acoge o la rechaza.
Sara Mesa vuelve a confrontar al lector con los límites de su propia moral, donde las pulsiones más insospechadas de sus protagonistas van emergiendo poco a poco mientras, de forma paralela, la comunidad construye su chivo expiatorio.
De las relaciones obsesivas también hablarán la escritora 
Lolita Bosch y la cantautora y letrista Mayte Martín. Ambas expondrán su visión de la obsesión como material literario en las novelas y en las letras de los boleros.
Cómo la protagonista de 'Un amor' es una joven traductora, ‘Página Dos’ investiga cuál es el presente y el futuro de la traducción literaria. El programa contará con la participación de una de las traductoras más relevantes del país, 
Marta Rebón, que acaba de traducir 'El maestro y Margarita', el clásico de Mijail Bulgákov; y con la profesora en traducción, Marta Ruiz Costa-Jussà.

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