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Para todos los públicos Página Dos - María Dueñas - Ver ahora
Transcripción completa

Tiempo entre costuras me pareció una novela maravillosa,

sobre todo, por la profundidad de su personaje principal, Sira.

-La verdad es que no me esperaba

que hubiese una segunda parte de la novela,

porque, bueno, se publicó hace más de diez años

y recibí con mucha ilusión la noticia

cuando María Dueñas anunció

que continuaría esta historia de Sira Quiroga

y la verdad que me apetece volver a emocionarme con ella,

volver a viajar,

como lo hice en El tiempo entre costuras.

Y tengo muchas ganas de leerla.

-En esta segunda parte, me espero... me espero algo movido, ¿no?

Porque después de estar en el servicio secreto británico

y, bueno, no sé si volverá a España, no volverá, qué retos a afrontar...

Pero ya siendo una mujer tan fuerte como acabó,

con cualquier cosa ella va a poder.

-Y me espero esa Sira valiente e inconformista

y que pueda vencer cada obstáculo.

-Yo creo que es un personaje que da mucho de sí

y que todavía tenía que vivir muchas cosas.

Y estamos deseando de... 'de verlo'.

(Música)

(Música)

(Música)

María, nos conocimos en 2009,

en este mismo programa, hablando de El tiempo entre costuras.

Quién te iba a decir entonces que tu vida iba a cambiar tanto.

Absolutamente, la verdad es que fue una visita a Barcelona,

recuerdo que 'buscastes' un taller de costura,

el taller de Feli, quiero recordar.

Mira, todo fue tan rápido, fue tan convulso,

era un tiempo en el que yo todavía tenía mi profesión,

de profesora de Universidad,

que ni me había planteado dejar todavía en ese momento.

Seguramente, ese día falté a alguna clase

por irme a la entrevista contigo,

con lo cual, todo fue tan precipitado, tan rápido,

que nunca tuve un momento

para pararme a pensar 'que está pasando, qué vamos a hacer,

qué previsión de futuro tengo'... ni idea.

Todo fue un poco sobre la marcha,

y aquí estamos, doce años después y seguimos.

Ahora publicas Sira, que es como una continuación,

aunque luego hablaremos, ya en detalle, de ella.

Pero yo no sé si era algo

que te rondaba por la cabeza desde hacía tiempo

o te ha cogido de forma inesperada el hecho de escribirla.

Pero tan inesperada como que lo decidí en un día, Óscar.

Fue... Nunca me había pasado esto.

Yo soy bastante sistemática y tengo...

me planteo un objetivo y voy hasta el final.

No cambió mucho de, de, de opinión, ni dudo, y voy a por él.

Y yo tenía otra novela empezada que iba a ser mi quinta novela.

Empezada y avanzada, bastante avanzada.

Pero yo sigo yendo mucho a Tánger.

Voy constantemente, y, de cada viaje, vuelvo pensando

que me queda una novela por escribir todavía, Ángel.

Hasta que en uno de estos viajes,

además, me traje un librito de la colonia inglesa.

Yo voy al cementerio de Saint Andrews.

Siempre me doy una vuelta, hablo con el guardián...

y, 'oye, que es que hemos reeditado este libro'.

Me lo traje, lo fui leyendo en el avión.

Y yo, otra vez, daba vueltas a lo mismo.

Aquí queda una novela aquí queda una novela...

Y con ese runrún pasé unos cuantos días,

hasta que dije: "Mira, me voy, planto la anterior, me voy a Tánger".

Y ahí ya sí que tuve claro que si volvió a Tánger,

tendría que ser con Sira.

Hay muchos lectores detrás de de Sira Quiroga.

Yo no sé si es algo que te ha preocupado,

a la hora de escribirla.

Si te he cogido algún ataque de responsabilidad

sobre qué puedan decir

los numerosos fans que tiene ya este personaje.

Pues mira, fui muy, muy imprudente.

Porque ni se me pasan por la cabeza, si te soy sincera.

Tomé la decisión y yo creo que quedó

'algo como entre, entre Sira y yo'.

(Música)

Dicen que segundas partes nunca fueron buenas,

pero eso no asustó a Ken Follett para escribir Un mundo sin fin.

Ni a Helen Fielding con Bridget Jones, Sobreviviré,

ni a Katherine Neville con El fuego.

Al igual que María Dueñas,

sus autores no tenían en sus planes escribir una segunda parte.

Tal vez fue el éxito de ventas,

tal vez, la presión de los seguidores

o, simplemente, porque les apetecía.

Y, hablando de segundas partes,

llega a las librerías Independencia, de Javier Cercas,

la segunda entrega de la saga con la que ganó el Premio Planeta,

el año pasado.

(Música)

Lo de 'segundas partes nunca fueron buenas'

Lo dice Cervantes en el prólogo de la segunda parte del Quijote,

que es mucho mejor que la primera, como todo el mundo sabe.

Yo, cuando termino una novela,

lo primero que intento es olvidarme de ella,

para poder escribir la próxima.

Pero, en este, caso fui incapaz de quitarme de la cabeza

al protagonista, Melchor Marín,

y al mundo que se había generado en torno a él.

E, inmediatamente,

ocurrieron dos cosas que nunca me habían ocurrido.

Una, planeé tres novelas más.

Y, dos,

me puse a escribir la segunda de manera absolutamente inmediata.

(Música)

Melchor Marín vive, sigue viviendo, en la Terra Alta.

En este lugar que para él se ha convertido en una patria,

donde descubrió cosas que nunca creyó que tendría,

y, cuatro años después, su mejor amigo, que se llama Blay

y que es inspector en la central de los Mossos d Esquadra,

de la Policía, en Barcelona,

le llama y le pide que le ayude a resolver un caso muy complicado,

muy vidrioso.

Y es que están chantajeando con un vídeo sexual

a la alcaldesa de Barcelona.

Para mí, sigue siendo un experimento, un único experimento,

que tiene un tema fundamental, ¿verdad?

Que es la relación entre la justicia y la venganza.

Esa era la pregunta central de Terra Alta

y esa sigue siendo la pregunta central de Independencia

y, probablemente, lo va a ser de todo el ciclo

o de toda la novela completa.

¿Es legítima la venganza

cuando la justicia no nos hace justicia?

María, entramos ya en Sira, en tu nueva novela,

donde otra vez hay espionaje, hay aventuras, hay amor,

hay asesinatos, hay muchas sorpresas...

Si entramos en el argumento, propiamente,

como ocurren cosas en lugares distintos,

vamos de manera cronológica

y cuentas hasta donde se pueda contar.

¿Qué hace Sira en Palestina?

Sí, es un salto, un poco impensado, un poco imprevisto.

Bueno. Termina la II Guerra Mundial.

Y Sira deja de depender de los servicios secretos

para sus quehaceres,

pero mantiene su relación con Marcus y, bueno,

él sigue siendo un agente al servicio de su país

y el siguiente destino es Palestina.

Y es una Palestina ya bastante turbulenta,

porque se está precalentando todo el ambiente.

Porque en los años siguientes es cuando nace el Estado de Israel

y ya hay un conflicto enorme, no solo entre árabes y judíos,

que quizá no tanto, sino entre ingleses,

entre británicos y judíos.

Y, entonces, ahí tenemos a Sira entre la espada y la pared ¿no?

Por un lado, está su compromiso con Marcus

y su deseo de no separarse de él.

Pero es que, por otro lado, se queda embarazada

y entonces ve que ese escenario para una familia,

para que nazca su hijo, para vivir ella,

no es el más apropiado

y, además, otra cosa que le pasa es

que de pronto se ve inactiva

y es algo que le cuesta trabajo asumir,

porque ella ha estado trabajando constantemente, desde muy jovencita,

primero, cosiendo,

después, con sus implicaciones clandestinas.

Y ahora, de pronto, estar de 'señora de',

cruzada de brazos, esperando a que su marido vuelva, o no vuelva,

porque los afanes de Marcus son también muy resbaladizos...

Entonces, no encuentra su sitio para nada.

De Jerusalén, nos vamos a Londres, Nos vamos a Londres.

Y ¿qué pasa allí? Porque entra en contacto, además,

con un grupo de gente muy particular.

Sí. Bueno, se va a Londres, al final, forzada.

Se va con su hijo, con su pequeño Víctor,

que ha nacido hace unos meses.

Y, entonces, ahí, lo que va a hacer ella es un poco

empezar a salir al mundo por su cuenta,

sin conocer a nadie, sola,

y va a entrar en contacto con la BBC de Londres,

con la legendaria BBC,

pero, dentro de ella,

con un servicio muy concreto que fue histórico,

fue el servicio latinoamericano de la BBC.

Sira, la BBC para Latinoamérica,

y el hecho de que ahora tú y yo estemos aquí,

en el Palacio Real de El Pardo.

¡Qué salto! Bueno, parece que son dos universos totalmente apartados,

pero todo tiene un enlace.

Y es que en España está a punto de tener lugar

la visita mítica de Eva Perón.

Cuando llegó en el año 47,

lo que se llamó la gira arcoíris,

que recorrió varios países europeos,

pero el grueso del viaje fue España,

atendiendo una invitación particular de Franco en aquel momento.

Y, entonces, dónde deciden alojar a Evita, como huésped de Franco,

es aquí, en su casa.

Franco vive aquí

y deciden que le van a organizar un ala del palacio,

que es exactamente donde estamos ahora,

para que ella se asiente.

Bueno y entonces qué vinculación hay entre Sira y Evita y este viaje.

La cuestión es que todavía está en el aire si Evita va visitar,

como broche de la gira arcoíris, Gran Bretaña o no.

Y el problema es que hay intereses muy serios en juego,

porque esta política de nacionalización de Perón

está acabando con muchos de los intereses económicos

de los capitales británicos en Argentina.

Y entonces, bueno, hay una tensión política tremenda

y ellos no saben si admitir a Evita o no.

Si participar en esta visita o no.

Y lo que quieren es alguien que observe

cómo se está moviendo la cosa por España,

cuál es la actitud de ella, cuáles son sus exigencias,

sus demandas...

Y entonces encargan a Sira la misión

de que se haga pasar por una supuesta reportera de la BBC de Londres

que está simplemente siguiendo el tour

a lo largo de todas las visitas que hacen en España,

para un futuro programa de la BBC,

para ser retransmitido a Latinoamérica.

Una cosa que siempre me llama mucho la atención en tus libros es

toda esa parte de ambientación,

que para mí también es muy importante,

porque ayuda a dar, en el fondo, verosimilitud

a lo que estás narrando.

Me refiero al detalle de los objetos,

de los espacios, de la gastronomía

y, cómo no, también, del vestuario, de la moda.

Porque aquí vuelve a ser importante.

Solo hay que ver la portada.

Pero es que es importante, porque, por ejemplo,

a Evita Perón le encanta cómo viste Sira

y eso también le va a permitir, de alguna manera, acercarse a ella.

Es decir, que esa ambientación de nuevo, absolutamente necesaria.

Sí; además es que a mí me encanta, me encanta.

Para mí, lo duro para mí es sentarme a escribir 'capítulo uno'

y arrancar la primera frase.

Ahí ya viene lo poco apet... bueno, lo poco apetecible, no.

Realmente, lo disfruto también mucho.

La forma en la que vivían los personajes,

que, al final, condiciona, en cierta manera, su modo de ser.

Me interesa muchísimo.

Intento que no se note demasiado, ¿no?

Pero ahí hay una labor minuciosa de documentación

con la que disfruto enormemente.

(Música)

El diálogo entre la moda y la literatura se hace patente

en las pasarelas,

y también en las páginas de los libros.

La especialista en cultura de moda y tendencias Charo Mora

y la diseñadora Txell Miras

nos cuentan cómo es esta relación y cómo se retroalimenta.

(Música)

Siempre digo que el trabajo de autor,

hablamos de lo que nos pasa y de lo que nos gusta

y de lo que aprendemos y de lo que vemos.

Y, en muchos casos, cuando he estado leyendo algún libro,

alguna novela que me ha interesado, que me ha llegado,

que me ha hecho pensar mucho,

lo he traspasado a mi trabajo.

De las primeras colecciones que hice,

estaba basada en los hermanos Karamazov,

de Dostoyevski.

La fuerza de los personajes fue

la que me motivó a cómo vestiría yo a estos personajes.

Cómo yo me los imaginaba cuando leía el libro.

(Música)

-La literatura ha tenido influencia en la moda,

pues igual más de la que parece.

Virginia Woolf ha influido muchísimo en la moda.

Por ejemplo, textos que ha escrito, como El vestido, El vestido elegante.

Y luego, por supuesto, Orlando.

Y es la historia de una persona que nace hombre

y en el siglo XVIII se transforma en mujer

y que nos explica su experiencia de género,

su percepción de la realidad desde el género,

y, también, con relación a la moda.

-Esto también se trasladaba a la colección.

Que era muy 'andrógena'

y jugábamos con este dualismo de masculino-femenino.

También, los dos opuestos del blanco y el negro.

La época, porque también pasa en quinientos años,

un poco analizar las aventuras por las que pase el libro.

Esta otra colección,

que estaba inspirada en el libro de Spambauer,

un poco su mundo, ¿no?

El mundo al que él te transporta,

este mundo de los indios americanos.

Y ahí se ve reflejado pues todas las plumas.

Lo más étnico.

-Hay un montón de escritores estilosos,

o sea, a la que te pones a buscar,

pues 'desde la más contemporaneidad', pues, yo qué sé, Joan Didion,

por ejemplo,

que inspira una campaña de publicidad de Celine,

también en Susan Sontag, también.

En esa mecha blanca que llevaba de una de las biografías que le hacen

al menos, la que he leído yo,

que es 'intelectualidad de glamur', ¿no?

Y luego también, claro,

todos los poetas vinculadas de alguna manera al dandismo.

Estoy pensando, por ejemplo, en Marcel Proust,

estoy pensando también en Baudelaire,

cómo le gustaba, por ejemplo, pues teñirse el pelo de colores.

Color azul también, o sea, adoptó un pre pre pre punk,

en este sentido, por supuesto,

en Wilde, Oscar Wilde, el dandy por antonomasia.

Todos estos escritores decimonónicos o de principios del siglo XX

son un poco un reflejo de este nuevo mundo burgués, ¿no?

Que de alguna manera se tiene que recrear

a través de la indumentaria, de la apariencia, ¿no?

Claro, todos estos escritores aparecen

y son como los que retratan eso con palabras,

desde la literatura.

Y en el Tratado de la elegancia, de Balzac,

un poco lo que hace es una radiografía social

de qué pasa en la Francia de su momento,

es una cosa muy curiosa, dice,

porque tú rico te puedes hacer pero elegante naces.

(Música)

-Libros que para mí son importantes, que tengo aquí, en el estudio,

que son de moda,

diría que El siglo de los diseñadores de moda,

que va de 1900 a 1999,

es una buena guía y es como un libro

que se tiene que tener,

y, cómo no, un libro de Comme des garçons,

que para mí es uno de mis referentes superimportantes.

Y el libro en sí es ya un libro objeto que me gusta tener.

Coleccionar.

(Música)

En una de estas cuevas tablao del Sacromonte pasa una cosa

que marcará el devenir de Sira aquí, en Granada,

pero, claro, no os lo puedo adelantar.

De lo que sí os puedo hablar es de una novela estupenda,

Los nombres propios,

una historia que empieza con una niña de siete años

que dice tener una amiga invisible

y, cuando tiene 22, resulta que mantiene a esa misma amiga,

porque es la única que puede contar su historia.

Esta es una magnífica novela

y un estupendo debut literario sobre la identidad.

(Música)

En toda novela donde el espionaje tiene mucha presencia,

los escenarios son muy importantes.

Ocurre con Sira y también con La orden, de Daniel Silva,

una historia que empieza en Venecia y que luego se va hasta el Vaticano

porque aparece muerto el Papa,

parece ser que asesinado,

y todo se complica

y surge, entonces, una oscura orden católica.

No os puedo adelantar nada más.

Aquí vais a tener conspiraciones y acción sin respiro.

(Música)

No podíamos abandonar el Albaicín sin otro gran debut literario,

Azúcar quemado.

Esta es la historia de una madre y una hija que nunca se han querido

y que, un buen día, deben poner sobre la mesa las cartas boca arriba.

Y, como consecuencia de ello,

ese encontronazo sentimental ha logrado

que la novela sea finalista del prestigioso Premio Booker 2020.

(Música)

Aunque no quiera, cada paso que da Pepa Guindilla se convierte

en una trastada que tendrá que resolver.

Este libro está lleno de historias desternillantes y tiernas,

que también os harán reflexionar

y os darán una lectura llena de optimismo.

Victoria Jameson viajó

hasta los campos de refugiados sirios

al ver las circunstancias en las que vivían.

Allí conoció la historia de Omar Mohammed

y ambos han escrito esta increíble y necesaria novela gráfica.

(Música)

De Madrid pasamos a Granada,

porque Granada es una parte importante también de la novela.

Forma parte de ese periplo que hace Evita Perón,

por España y, bueno, por Europa,

porque ¿qué es lo que busca esta mujer con este viaje tan largo?

Pues, en principio, es un viaje que responde

a una invitación de Franco al propio general Perón.

Lo que pasa es que él, bueno, no es momento

para que haga un viaje a Europa,

pero decide enviar a su mujer, Evita.

Entonces, dentro de España,

pues eligen una serie de ciudades emblemáticas

que tengan alguna esencia importante.

Y entre ellas está Granada.

Y por eso estamos aquí.

Y por aquí pasa Evita. Y por aquí pasa Evita, exactamente.

Y hay un acontecimiento, del que no podemos desvelar mucho,

pero que va a desencadenar una intriga

que se prolonga casi hasta el final de la novela

y que tiene que ver

con esa insignia que Franco le impone a Evita,

la Gran Cruz de Isabel la Católica, tan tan significativa,

la reina en Granada.

Hay un episodio cerca de aquí, en el Sacromonte,

es verdad que no se puede contar nada.

No se puede contar nada, pero pasan muchas cosas en Granada,

eso sí es importante.

En este nuevo libro se vuelve a demostrar que Sira es una...

yo no sé si decir una antiheroína,

porque es un personaje muy poliédrico,

que no se ajusta a los cánones del héroe habitual.

Exacto. No deja de ser una mujer valiente,

que toma decisiones, que asume riesgos...

Exacto. Pero yo es que he pretendido que sea así.

Sira, cuando la conocemos, y ahora sigue,

no tiene grandes ambiciones, no tiene grandes objetivos vitales,

no quiere permanecer en la Historia más allá de lo justo,

pero es verdad que algunas veces,

sobre todo, en El tiempo entre costuras,

porque se le cruzan historias por el camino.

Ahora ya

algunas historias se le cruzan y otras son decisiones propias.

Pero es verdad que ella se va un poco aclimatando a cada momento.

Va agarrándose a las cosas que se le cruzan por delante

y tomando decisiones; ahora toma más decisiones que antes.

Antes era... se dejaba arrastrar.

Los lectores de El tiempo entre costuras

se van a reencontrar con personajes de aquella entrega.

¿Podemos desvelar algún nombre de los que van a aparecer?

Sobre todo, de la mitad hacia el final,

que hay unos cuantos.

Y algunos que eran muy importantes. Sí, va a haber algunos cameos,

como se dice en el cine.

Mira, va a estar Marcus Logan,

con quien ella mantiene una relación en el principio de la novela.

Continúa con su relación.

Vamos a reencontrarnos con Gonzalo Alvarado, con su padre,

en Madrid.

Después, cuando vayamos a Tánger,

vamos a tener a Dolores, su madre, que vive en Tetuán,

casada con un señor; ha recompuesto su vida.

Y vamos a tener también a Félix Aranda, su vecino,

y a Candelaria.

Candelaria es para mí...

Me ha hecho muchísima ilusión rescatarla.

Además, la pobre está de capa caída.

Está en el peor de sus momentos.

En la pensión ya no entran los los huéspedes.

No tiene un duro.

Y Sira le va a echar una mano.

Y al final va a ser una ayuda importante en su vida.

Tú has sido muy hábil con esta entrega,

porque vas recuperando algunas cosas que habías narrado

en El tiempo entre costuras,

para que ese lector que, a lo mejor, entra por primera vez

en el mundo de Sira,

sepa de qué va esta historia.

Lo digo porque, en el fondo,

se puede leer de manera independiente.

Totalmente.

Esa ha sido mi intención desde el principio,

quien haya leído El tiempo entre costuras

y empiece ahora Sira pues verá cómo hay un hilo conductor,

pero quien no le haya leído puede entenderlo

como una lectura totalmente independiente.

De hecho, estos personajes de los que hemos hablado tienen

una presencia muy coyuntural;

y yo, de hecho, te confieso

que tampoco he leído El tiempo entre costuras

para volver a escribir Sira.

Me lo planteé, no ha sido dejadez.

Siempre me lo planteé y dije: "¿Qué prefiero?

¿Dejarme seducir

y que intervengan ciertas cosas que tuve presentes hace doce años?

¿O que sea una novela fresca, nueva y totalmente independiente?"

Y opté por lo segundo y sigo sin leer El tiempo entre costuras.

Y ya lo tenemos en las librerías.

Me cuentan que Sira aparece

con una primera edición exageradísima,

de cientos de miles de ejemplares.

Yo no sé si eso genera miedo escénico,

porque estas cifras marean.

Mira, ni me lo pienso. Ni me lo planteo.

De verdad que para mí es lo menos importante.

Yo vuelvo, como en todas las novelas,

a arrancar como si fuese de cero, con la misma ilusión,

con las mismas ganas,

con la misma voluntad de volver a seducir a los lectores,

pero no por llevarlos a remolque de las novelas anteriores,

sino para que se enamoren de esta por primera vez.

Sé que hay mucho esfuerzo editorial, en todos los sentidos, invertido

y yo espero estar a la altura,

pero no me dejo... que eso me condicione para nada.

El éxito de El tiempo entre costuras fue arrollador.

Se vendieron más de dos millones de libros en español

y cinco millones en todo el mundo,

ya que fue traducido a cuarenta idiomas.

Ahora, el reto de Sira también es considerable.

(Música)

Para empezar,

arranca con una tirada de medio millón de ejemplares.

Esta cifra, de por sí espectacular, se vuelve estratosférica

cuando multiplicamos por 500.000

el número de palabras, de líneas y de párrafos de cada libro.

Todas esas frases, que dan sentido a la trama, al misterio y al romance

se acaban visualizando gracias a la tinta que, negro sobre blanco,

superará en Sira los seiscientos kilos.

Ahora bien, si nos fijamos en la cantidad de papel utilizado,

la cifra se agranda considerablemente.

Por otro lado,

esta medida de peso pasada a longitud

da como resultado 3.390 metros, es decir,

algo más de tres kilómetros de novela.

Pero un libro no solo tiene tripa.

Hay que tener en cuenta el papel de los forros, sobrecubiertas,

fajas y guardas,

y también lo que no es papel, sino cartón para encuadernar.

Pero los guarismos no acaban aquí,

ya que para la distribución completa de Sira se han utilizado

más de quinientos palés, que, una vez empaquetados los libros,

llenarán treinta mil cajas.

En definitiva, unas cifras descomunales

para un proceso que ha precisado de más de quince máquinas distintas,

que hacen de la nueva novela de María Dueñas

todo un fenómeno editorial.

Sólo un dato más, curioso y significativo,

en relación a El tiempo entre costuras.

Fue tal su éxito, que, tras la serie de televisión,

la venta de máquinas de coser aumentó en España un 135 %.

En esta época de algoritmos, Sira rompe los pronósticos

con una eficaz ecuación de cifras y letras.

María, ¿qué te ha dado y qué te ha quitado el éxito?

Me ha dado... me ha dado libertad, en todos los sentidos.

Yo venía del mundo académico,

que, bueno, fue magnífico el tiempo que duró

por todo, por mi desempeño profesional,

por mi aprendizaje vital, por todo;

pero es verdad que estás más constreñida

a unos calendarios a unos ciertos enfoques.

Y eso ahora no me pasa.

Ahora yo escribo lo que quiero, cuando quiero...

Es verdad que, bueno, yo me marcó mis tiempos

e intento ser responsable en el cumplimiento de todo ello,

pero soy yo la que decide ahora, la que toma todas las decisiones.

Entonces, en ese sentido, me ha dado muchísima libertad

y yo lo agradezco enormemente.

Alguna manía que tengas como escritora,

si es que tienes.

Pues no tengo muchas, la verdad. Yo vengo de familia numerosa

y en las familias numerosas... No estabais para tonterías.

Tonterías, las mínimas. Entonces, soy muy adaptativa,

no tengo problema.

Es verdad que hay cosas que no hago nunca.

Por ejemplo, no escribo en los viajes.

No me llevo nunca el ordenador conmigo, ni me molestó.

Aprovecho para leer cosas que tengan que ver con lo que estoy escribiendo,

o que no, depende.

Y escribo ya cuando tengo el día por delante.

Y, por lo demás, pues no;

escribo, pues como casi todo el mundo hoy día, con un ordenador.

Es verdad que suelo tener a mano unos cuadernos con unos rotuladores,

donde voy anotando mucho:

cuestiones de documentación, cuestiones de trazos de personajes,

cosas que se me van ocurriendo...

y, al final del libro,

ahora lo miraba, al recoger todo el material de Sira,

tengo dos grandes cuadernos repletos de notas.

Y eso lo tengo yo, como soy zurda, lo tengo siempre a mi izquierda,

al lado del ordenador.

Pero más allá de eso y de tomar un par de cafés

o un par de tazas de té, durante la escritura,

no tengo ninguna manía más.

Seguro que ya te han llamado por teléfono varias veces

para pedirte la adaptación de Sira.

Varias veces, varias, varias veces.

Sí, la verdad es que ha despertado muchísimo interés

y probablemente acabe en una producción audiovisual.

Pero yo, de momento, es que no tengo ninguna prisa, Óscar,

porque, mira, tenemos La templanza recién estrenada.

Tenemos Las hijas del capitán en marcha, en proceso de guión.

Y entonces Sira está un poco a la lista de espera.

Yo entiendo que haya muchas ganas,

porque va encadenada a El tiempo entre costuras,

que tuvo una audiencia magnífica,

que gustó muchísimo.

Y entonces eso es normal y a mí también me apetece,

y a Sira le va a gustar verse otra vez en la pantalla.

Pero, bueno, todo a su tiempo, ya llegará.

Dicen que no hay dos sin tres.

Es decir, ¿habrá Sira, más Sira, en el futuro?

No lo sé. Ahora mismo no tengo ni idea, ni idea,

porque ni me lo he planteado.

No te digo que no definitivamente, pero tampoco te digo que sí.

Igual, después.

Mi próxima novela es algo distinto, igual Sira vuelve con el tiempo.

Igual no vuelve nunca. No lo sé.

Yo voy al momento y ahora me toca acompañar a Sira en este nuevo paseo

por un tramo de su vida.

Y después, pues yo qué se,

igual se me cruza otra novela distinta por en medio

y no hay más Sira, o igual sí, ya veremos.

(Música)

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Página Dos - María Dueñas

20 abr 2021

El programa de esta semana se centra en 'Sira', la segunda parte del libro 'El tiempo entre costuras', de María Dueñas. Además, Javier Cercas nos explica cómo se ha trabajado él, Independencia, la segunda parte de Terra Alta. Y mostramos la vinculación entre literatura y moda con la diseñadora Txell Miras.

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