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Para todos los públicos Página Dos - José Ovejero y Edurne Portela - ver ahora
Transcripción completa

("The Pioneers" Bill Frisell)

-(LEE) Mientras atravesamos el pequeño desfiladero,

un tajo estrecho, pero no muy alto, en el inicio del terreno calizo,

el niño se acerca a mí.

Huele a sombra fresca, a helecho, a hierro.

El cielo es un fino zigzag que aparece y desaparece

sobre nuestras cabezas.

-(LEE) Desde el día que Pedro le clavó sus ojos,

Ariadna no ha dejado de pensar en los ojos de su padre.

Tienen algo que los asemeja, pero no alcanza a decir qué es.

No es que ambos tengan una mirada vacía.

Cuando piensa en su padre,

debería conjugar los verbos en pasado,

pero todavía no se acostumbra a hacerlo.

-(LEE) Intento ver las cosas con los ojos del niño,

entender su sobrecogimiento.

Hace un gesto como si fuese a tomar mi mano,

pero se retiene.

Negro, dice como para sí, hondo, ciego.

-(LEE) Siente los ojos de Pedro clavados en los suyos

y quiere salir a su encuentro.

Quiere que le vuelva a decir eso de: ¡Cuidado, tú!

Tú, tú.

Para poder preguntarle: ¿Por qué, Pedro?

¿Qué hay en la sierra que me pueda hacer daño a mí?

¿Qué te hizo daños a ti?

("The Pioneers" Bill Frisell)

José, tenemos una cabaña en el bosque,

no sabemos dónde está ni en qué época.

¿Quién vive allí y qué hacen allí?

Pues allí viven una mujer,

un niño y una gata.

La mujer y el niño no son madre e hijo,

el niño ha llegado un día de pronto, no sabemos por qué.

¿Y qué hacen allí? Fundamentalmente, sobrevivir.

Porque está claro que hay una situación en el exterior

que es difícil, por lo que sea.

De vez en cuando llegan ecos,

llega un hombre que les trae algo de comida,

llegan merodeadores con intenciones poco claras.

Y lo que hacen allí es eso,

que ya no sabríamos hacer la mayoría de nosotros,

que es intentar sobrevivir en el bosque.

Es curioso porque parece una familia muy particular,

una familia que mantiene además una relación muy simbiótica.

Hay un momento en que ella, la mujer,

comenta que es una familia ideal,

porque hacen lo que deben hacer, pero sin mentirse, sin justificarse.

Claro, esta mujer tiene claramente la idea

de que es fundamental no necesitar a nadie.

Ella quiere ser independiente, quiere ser autónoma,

por eso rechaza a este hombre que viene de vez en cuando,

porque le gustaría quedarse en la cabaña.

Y con el niño tiene esa relación de: "bueno, estamos juntos

y hacemos lo que tenemos que hacer para sobrevivir,

pero ni él es mi hijo ni yo soy su madre

ni esto tiene que durar para siempre".

Es cierto que si resumiéramos el argumento al máximo,

diríamos que es una novela de supervivencia en un mundo hostil,

pero tú no juegas al tema de la distopía.

No, no porque las distopías,

que me interesan mucho literariamente,

llevan consigo una carga moral,

no intentan explicarnos a dónde vamos a llegar,

si seguimos haciendo las cosas que hacemos,

que está muy bien, es muy útil,

pero en esta novela yo no estaba ahí,

estaba, sencillamente, en esa situación,

que parece concebida durante el confinamiento,

porque son, eso, personas aisladas

que no pueden estar en contacto con otros,

que están en una situación de fragilidad,

sin entender muy bien lo que está pasando,

la naturaleza se vuelve loca,

pero están allí y es eso lo que me interesaba,

qué hacen, cómo viven, cómo sobreviven.

Y puedo conseguir que los lectores se metan en esa cabaña

y experimenten lo que están experimentando esos personajes.

Hablamos de brutalidad, hablamos de violencia,

hablamos de mundo hostil

y no te ha salido una novela nada pesimista,

no es pesimista en ningún caso.

Al contrario, incluso, fíjate,

sin ser una novela reivindicativa,

si que reivindicas el placer de las pequeñas cosas

que cantaba Serrat.

Sí, me alegra mucho que me lo digas,

porque en algún caso tenía la impresión de eso,

de que lo estaban leyendo como un mundo oscuro, pesimista,

en el que no hay esperanza y no es verdad.

Hay esperanza, hay ternura,

hay todos esos momentos,

que entre situación de tensión y situación de tensión,

hay un respiro y belleza.

La mujer se detiene a veces a ver qué es lo que le hace feliz.

Qué es lo que le gusta de lo que la rodea.

Mira alrededor y disfruta lo que hay.

Con todas las diferencias, que son muchas,

reconozco que cuando acabé tu novela,

me vino algún eco de algunas otras novelas.

Pensé en "La carretera de Mccarthy"

y luego, leyendo una entrevista tuya,

hablabas de una novela, y es cierto, que es "La pared",

de Marlen Haushofer, que yo hace mucho tiempo que leí

y que creo que es una novela que habría que reivindicar.

Sí, yo al leí, sin exagerar, hace 30 años en Alemania,

cuando vivía en Alemania, la leí allí

y la verdad es que se me había olvidado,

pero justo al terminar el libro, las primeras entrevistas

que te preguntan referentes, más que "La carretera",

que a mí me gustó mucho esta novela,

pero que me parecía que es otra cosa,

porque es como mucho más brutal, más excesiva...

No hay canibalismo en la tuya. No hay canibalismo en la mía,

hay cosas mucho más normales.

Pero de pronto me acordé de una novela

de una mujer que se queda en medio de la naturaleza también,

porque aparece una pared transparente

que le impide pasar. Sí.

En la mía no pasa nada sobrenatural ni extraño,

pero es una novela que me gustaría volver a leer,

además la han publicado hace un año en español, con lo cual...

Yo creo que sí, que puede que haya un diálogo inconsciente con aquella.

(Trinos)

(VOZ EN OFF) En un bosque, aunque en su caso alpino,

la escritora austriaca Marlen Haushofer

ubicó el escenario principal de "La pared".

Esta novela distópica nos habla de una mujer aislada

en plena naturaleza por una pared invisible

que le impide salir.

A partir de ese momento,

la mujer tiene que enfrentarse a una soledad salvaje,

mientras se va mimetizando con el entorno natural que la rodea.

-De "La pared" de Marlen Haushofer me impactó mucho

la soledad del personaje y la tenacidad.

Yo creo que "El muro" ha sido importante

para la lucha feminista,

porque lo que hace Marlen Haushofer en esta novela

es destruir el género, es decir,

la protagonista es una mujer de unos cerca de 50 años,

una mujer burguesa, que tiene dos hijas ya mayores,

es viuda y, por tanto,

ha estado acostumbrada a unos roles de género

que ella recuerda en el monologo interior

que tiene ella durante toda la novela,

porque no hay otro personaje con quien hablar,

ella va recordando muchos de estos roles de género,

pero ella, al coger la vida que le ha tocado por las riendas

y ponerse a actuar, ser proactiva,

lo que hace es abolir todos esos estereotipos de género

que pesan sobre las mujeres.

("Can The Can" Suzi Quatro)

En "La rebelión de las chicas" lo que cuento

es que todavía siguen habiendo muchas discriminaciones

hacia las chicas y las mujeres.

Hablo de la importancia del lenguaje inclusivo,

hablo de la falta de referente que tienen muchas veces

las niñas y las mujeres, por ejemplo,

en los libros de texto no hay referentes femeninos.

Yo lo que hago es ponerles referentes de chicas y mujeres

que han hecho muchas cosas, pero que...

incluso ahora puede ser que estén en la televisión,

pero dentro de unos años, desaparecerán,

porque eso ocurre con las mujeres.

Las mujeres que escribieron en el pasado

y que no figuran en los libros de texto,

no están, porque en un momento dado, las mujeres desaparecen,

se van a la papelera de la historia.

("AUATC" Bon Iver)

"Yoga" de Emmanuel Carrère es uno de los títulos más esperados

de la temporada.

Él es uno de los auténticos reyes de la novela de no ficción,

lo que pasa es que aquí riza el rizo porque se disecciona a sí mismo,

ya que nos cuenta cómo fue aquella lucha de varios meses

contra su propia depresión,

pero aborda también otras cuestiones especialmente delicadas,

como el drama de los refugiados,

el terrorismo o la ruptura de pareja.

¿Lo estabais esperando? Pues aquí lo tenéis.

("AUATC" Bon Iver)

Si hay mucha expectación con el nuevo libro de Carrère,

os aseguro que también hay mucha

con la nueva novela de Maggie O'Farrell.

"Hamlet" nos lleva al Stratford de Shakespeare,

cuando este dramaturgo se fijó en una joven llamada Agnes.

Es una historia de otro siglo,

pero que O'Farrel traslada a un terreno actual

para hablarnos del afecto, del dolor y de la maternidad.

Os iba a decir que cuál os apetece más,

pero leed las dos.

("AUATC" Bon Iver)

(VOZ EN OFF) Llantos, peleas, desorden, caos...

La vida en un colegio puede ser muy dura

y más cuando eres "Una maestra en apuros".

Esta serie de Pilar Serrano y Jorge Campos

se compone de divertidas anécdotas basadas en hechos reales,

ya que la realidad siempre supera a la ficción.

("AUATC" Bon Iver)

Un día de picnic familiar,

Josh se introduce en el bosque y Edel se topa

con unos seres monstruosos a los que decide seguir.

Junto a ellos acabará viviendo una increíble aventura

en un mundo mágico subyugado bajo la dictadura

de un gato malvado. Una maravilla de cuento.

("AUATC" Bon Iver)

("Encircle My Love" Jimbo Mathus & Andrew Bird)

Edurne, tu nueva novela "Los ojos cerrados"

transcurre en un pueblo más o menos como este,

sitúanos argumentalmente.

A un pueblo como este llega una pareja,

que son Ariadna y Eloy,

y Ariadna va con un motivo,

hay algo que le mueve a ir a ese pueblo,

un motivo que tiene que ver con la historia familiar,

pero que no sabemos muy bien cuál es.

Cuando ella llega se encuentra con los habitantes del pueblo,

que son muy poquitos,

y sobre todo con uno, que es Pedro,

que es un anciano al que ya parece

que se le está yendo un poco la cabeza,

pero que guarda muchísimos secretos

y algunos tienen que ver con la historia que Ariadna busca.

En ese encuentro entre presente y pasado,

al final la novela desarrolla 80 años de historia de ese pueblo.

A tenor de lo que comentabas,

es verdad que uno tiene la sensación mientras la está leyendo

de que tiene elementos de novela de misterio también,

porque necesitas saber qué ha pasado ahí.

Sí, la novela está estructurada de tal manera que

acompañamos a Ariadna en esa búsqueda de la verdad, de su verdad,

entonces se va desenmascarando, desvelando la historia

de ese pueblo que tiene que ver con ella

y en la que hay ciertas violencias, hay muchísimos silencios...

Entonces, la novela se construye casi como si fuera un puzle,

es una estructura que va desvelando poquito a poco

lo que Ariadna encuentra y también, bueno,

lo que yo espero que los lectores vayan entendiendo de esta historia.

Y consigues también, y eso es importante,

mostrar esa violencia que ha quedado enquistada

en tantos lugares de España que sufrieron,

los azotes de la Guerra Civil, esa violencia cercana,

porque no es una violencia de un enemigo que viene de fuera,

desde muy lejos,

sino que mucha gente ya se conocía entre ella.

Claro, es una violencia que, cuando pensamos en la historia,

pensamos a gran escala

y pensamos en los grandes ejecutores de la violencia,

pensamos en ejércitos,

pero a veces nos olvidamos de que la violencia es también

violencia cotidiana, es la violencia del gesto,

es la violencia del desprecio hacia el que no ha tenido la suerte

de ser vencedor.

Y es también la violencia que genera el silencio.

A mí eso es algo que me obsesionaba con esta novela

y me ha obsesionado también siempre,

en todos los procesos de escritura que he tenido.

Una novela con silencios, una novela con secretos,

una novela con una violencia del pasado que está enquistada,

pero es también una novela sobre la generosidad,

sobre la solidaridad

y sobre la capacidad que tiene el ser humano de cuidar al otro.

Porque eso también está muy presente en tu libro.

Sí, para mí es algo fundamental en la novela,

las relaciones que se van forjando entre los personajes principales

y cómo a partir de unas pérdidas terribles,

como las que tiene este anciano, Pedro, cuando es niño,

que también le conocemos siendo un niño,

cómo a partir de pérdidas terribles se van forjando vínculos,

que no son familiares, son entre, en principio,

a veces, entre simplemente vecinos,

pero son vínculos que con el tiempo se vuelven fundamentales

y ahí es donde entra un amor y un cuidado, una solidaridad

y una generosidad que va más allá del interés inmediato

o va más allá de la imposición que puede ser,

la imposición familiar.

HAy quien opina que se ha escrito ya mucho sobre la Guerra Civil

o sobre lo que pasó años después

y hay quien opina justamente lo contrario,

que todavía quedan muchas cosas por contar.

¿Tú dónde te sitúas?

Sí, bueno, se ha escrito mucho sobre la Guerra Civil

y se ha escrito muy bien, se ha escrito muy mal.

Yo creo que hay eventos y hay procesos históricos

que nos han marcado tanto,

que creo que es imposible

no seguir indagando y escribiendo sobre ello.

"Los ojos cerrados"

es verdad que nos puede mostrar de alguna manera esa...

esos lugares de la España silenciada o de la España donde todavía

existe un cierto temor,

pero también es verdad que nos muestra un poco la realidad

de esa España vacía

de la que se habla en los últimos tiempos

y que está tan presente también en algunos libros.

Sí, claro, es...

cuando pensamos en el éxodo que hubo de estos pueblos de los años 50, 60,

que muchos somos hijos de sexo,

o sea, mi padre se fue de un pueblo que podría ser este, en Galicia,

a la Euskadi industrializada.

Cuando pensamos en ese éxodo,

ese éxodo también está muy relacionado con la historia

de la posguerra y la pobreza que supusieron esos años,

con un intento también de muchas familias de reconstruirse

fuera de un pueblo cargado con una historia

a veces muy negativa.

Para mí volver a este tipo de vida también significa hacer memoria.

("My name" Ferraby Lionheart)

(VOZ EN OFF) Desde que en 2016,

Sergio del Molino escribiera este ensayo

que conquistó a público y crítica,

se han ido acumulando los libros

sobre ese territorio español despoblado,

casi hasta crear un género.

Ya en 2017 aparecieron tres títulos que abordaron esta misma cuestión.

Cerdá publicó esta sorprendente crónica

de su periplo de 2500 kilómetros por la serranía celtibérica.

Una zona montañosa con más de mil pueblos

en la que solo viven 8 habitantes.

"El viento derruido", con un tono más poético,

mostró esta decadencia del mundo del que procedemos,

que ha dejado devastados los pequeños pueblos de nuestro país

y, prácticamente,

ha hecho desaparecer la cultura rural.

Desde el punto de vista de los que se quedaron,

Virginia Mendoza retrató la soledad de aquellos que decidieron resistir

en esa vida arraigada a la tierra y la naturaleza.

Pero este tema sigue candente hoy en día,

no solo porque el fenómeno se haya invertido

en los últimos años,

gente que abandona la ciudad para volver al pueblo,

sino porque los libros sobre este tema no cesan.

Hace un año, Daniel Gascón volvió a las librería

con "Un hispter en la España vacía"

en el que relata la historia de Enrique,

que se instala en un pueblo de Teruel

para analizar con ironía el choque de lo rural con lo urbano.

El mismo viaje hacen los protagonistas

de la última novela de Javier Fernández de Castro,

que se ven instalados en medio de la nada,

cuando un suceso cambia su vida por completo.

Y desde la no ficción,

la conocida periodista Beatriz Montañez

nos explica su experiencia personal cuando decidió dejarlo todo

para instalarse en una cabaña abandonada

y rodearse de silencio y naturaleza.

Y pronto nos lo contará personalmente en el programa.

Queda claro que la España vacía

llena las librerías de grandes títulos.

("My name" Ferraby Lionheart)

Un pequeño pueblo como este es el escenario principal

de la novela de Edurne Portela

y también lo es de la de Elisabeth Strout.

En este caso estamos en la costa de Main,

ahí tenemos a una profesora jubilada,

que tiene muy mal carácter

y que conoce a un profesor de Harvard

que se siente profundamente atraído por ella.

Es una novela sobre el amor en la madurez,

sobre cómo la felicidad puede aparecer

en el momento más insospechado.

Y todo narrado con el inmenso talento de Strout.

("My name" Ferraby Lionheart)

La violencia juega un papel muy destacado en "Páradais".

Estamos en México y vamos a conocer a dos adolescentes inadaptados,

uno es un adicto a la pornografía que sueña con seducir a su vecina.

El otro, asfixiado por una madre superprotectora,

lo que quiere es huir de ese pueblo donde gobiernan los narcos

y para conseguir sus anhelos diseñan un plan de lo más macabro.

Leedla.

("My name" Ferraby Lionheart)

(Trinos)

(Cencerro)

¿Hoy en día se puede vivir de los libros

o hemos dado un paso atrás?

Es muy difícil, siempre lo ha sido en España

y cada vez es más difícil.

Yo creo que uno ni siquiera sé si deba aspirar a eso,

uno debe escribir y si puede vivir de ello, mejor,

pero no es nada fácil.

-Yo soy relativamente nueva en esto,

en publicación y en escribir ficción,

entonces yo no viví los tiempos de las vacas gordas,

yo ya vine con las vacas muy flacas.

Entonces, para mí no.

¿Escribirías aunque no publicaras?

Me pasé 20 años escribiendo sin publicar ni una sola línea.

Yo escribo desde la adolescencia y hasta los 35, 36,

no me publicaron ni un verso, ni un mal poema

¿Nada? en una revista universitaria.

Nada, y seguí escribiendo 20 años, o sea que sí, volvería a hacerlo.

-Sí, sí, porque de hecho lo he hecho antes.

Escribir un poco por escribir,

escribir para entender cosas,

para ordenar mi cabeza,

entonces, yo creo que si algún día no pudiera publicar,

seguiría escribiendo porque es...

es algo que hago porque sí.

¿Escribes diciéndote a ti mismo que la mejor novela

siempre está por llegar o no necesariamente?

Escribo pensando que la que estoy escribiendo

va a ser la mejor novela.

Luego termino y digo: "Bueno, no, será la próxima"

-Sí.

Sí, porque...

el proceso de escritura para mí es...

es de mucha inseguridad.

Entonces siempre estoy pensando que lo puedo hacer mejor.

Venderías tu alma al diablo por haber escrito,

¿qué libro y por qué?

Vendería mi alma al diablo y todo lo que fuese necesario

por haber escrito "Claus y Lucas",

la trilogía de Agota Kristof,

porque yo no recuerdo un libro, más bien tres libros,

que me hayan impresionado tanto

por la capacidad expresiva que tiene con tan poco

y por la mezcla de dureza y de belleza.

-Pues tiene que ser "El gran cuaderno" de Agota Kristof,

porque es monumental,

lo tiene todo en cuanto a...

una historia que es fascinante

y luego por cómo ella usa el lenguaje.

No hace mucho tiempo que te has trasladado a vivir

a un pueblo de esta sierra de Gredos con tu pareja,

¿de qué manera ese traslado ha tenido alguna influencia

en tu nueva novela?

Escribí la novela justo al principio,

todavía no estábamos trasladados del todo,

pero estábamos viniendo mucho

y yo creo que ha influido mucho,

porque de pronto empiezo a ver cosas que no había visto antes,

a mirar el paisaje de otra forma.

No es lo mismo ir un par de días de visita que estar ahí.

A oír los pájaros, a interesarme por cuáles son,

por las especies, y, sobre todo, a tener un ritmo distinto,

a respirar de otra manera.

Creo que eso ha pasado a la novela.

-Ha influido mucho porque, de hecho, la novela cambió.

Llevaba parte escrita

y hubo un proceso de escritura bastante importante,

y de repente el entorno, el pueblo, el entorno natural también,

influyó muchísimo en cómo esa primera idea que había comenzado

se convirtió en esta novela.

(VOZ EN OFF) Sabemos que las relaciones amorosas

entre escritores han llenado biografía, reportajes,

pero también han consolidado carreras

que sin la presencia del otro, quizás, nunca hubieran existido.

José Ovejero y Edurne Portela

no son la única pareja literaria de nuestro país.

No es un secreto que las letras y el amor también han unido

a Almudena Grandes y Luis García Montero.

De igual manera que lo han hecho

con Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo

o Ana Merino y Manuel Vilas.

Y si miramos allende de nuestras fronteras,

enseguida pensamos en en inmenso talento literario que suman

Siri Hustvedt y Paul Auster

y también Zadie Smith y el poeta Nick Laird.

Si retrocedemos en el tiempo,

la lista crece de manera exponencial.

Ahí está Percy Shelley y la generosa Mary,

que tuvo tiempo de escribir "Frankenstein"

y de difundir la obra de su marido hasta el día de su muerte.

Y qué decir de la trágica y atormentada relación

entre Sylvia Plath y Ted Huges.

Más intelectual y abierta fue la relación que unió

a Simone de Bouvoir con Jean-Paul Sartre,

con el que mantuvo una relación poliamorosa

hasta que este murió.

Lo de Scott Fitzgerald y la novelista Zelda Sayre

ejemplifica la figura de esa esposa clave

en la carrera de su marido.

A fin de cuentas, el título "El gran Gatsby" fue idea suya.

Lo mismo ocurrió con Vera Nabókova, que...(LEE)

Y las malas lenguas dicen que algo más que transcribir

era lo que hacía la mujer del poeta Willian Wordsworth.

Pero no todos pudieron unirse libremente

y algunos tuvieron que llevar sus relaciones en secreto.

Pese a estar casado y con un hijo,

Paul Verlaine cayó rendido ante el joven Rimbaud.

Como no podía ser de otra manera,

el amor también se consolida más allá de las páginas de un libro.

(Cencerro)

Nos comentaron en el programa, hace tiempo,

Paul Auster y Siri Hustvedt, que son pareja también,

que ellos tenían un acuerdo tácito

por el cual se iban a decir siempre la verdad,

porque, lógicamente, son los primero lectores

cada uno del manuscrito del otro, aunque eso provocara mucho dolor.

Yo no sé si vosotros tenéis un pacto similar o no.

Sí, también tácito, nada solemne ni explícito,

pero, efectivamente, cada uno es el primer lector del otro

y el único sentido que tiene hacerlo, el leer al otro y comentarle,

es decirle lo que ves.

-Incluso si tienes que decir al otro: "Pues, mira...

por ahí yo creo que no" o "ahí creo que estás siendo vago",

"esa solución no me gusta nada", pues hay que hacerlo.

-Además, hay una prueba que funciona siempre

y es que a veces yo tengo dudas, pero no se las digo,

sobre qué son las dudas.

Y luego llega ella y dice: "Yo esta parte no la acabo de ver".

Y coincide. Sí.

Venga, hay que mojarse entonces.

¿Recuerdas lo primero que le dijiste de su novela?

En este caso, lo que dije fue:

"¡Qué maravilla!"

"Has escrito esto en estado de gracia porque..."

No encontré ni un "pero", ni una coma que cambiar.

No ha sido siempre el caso. (RÍE) Pero esta vez sí.

Pero otras veces igual sí le he criticado

ciertas partes de la novela o incluso un final,

pero es que en este caso, lo digo con toda sinceridad,

me pareció que era...

Que había hecho algo excepcional.

¿Y tú de la novela de Edurne?

Lo primero que le dije es...

A mí me habían gustado mucho sus novelas anteriores,

pero que aquí veía un crecimiento, no porque sea mejor ni peor,

que, como digo, me habían gustado mucho,

sino por la cantidad de recursos que era capaz de utilizar.

Si las otras tenían pocas voces, aquí hay varias,

hay varias perspectivas,

era como que de pronto mostraba todo lo que podía.

Bueno, pues todo esto ha estado muy bien,

pero yo creo que ahora es el momento de ir a ver vuestro huerto,

así que me lo vais a enseñar

y así me voy a creer lo de que no trabajáis muy bien.

(JOSÉ) Muy bien,

pero ahora hay poco que ver. Bueno, algo habrá.

(EDURNE) Es invierno.

(Viento)

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Página Dos - José Ovejero y Edurne Portela

23 mar 2021

Página Dos visita la Sierra de Gredos para que José Ovejero y Edurne Portela nos expliquen sus respectivas novelas: Humo y Los ojos cerrados. Como Portela y Ovejero son pareja, a continuación conocemos otros "matrimonios" de escritores. Y, Gemma Lienas hablará de La pared, de Malen Haushofer.

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