www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5814295
Para todos los públicos Página Dos - Jesús Carrasco - ver ahora
Transcripción completa

Mi infancia en Torrijos, en este pueblo en el que crecí,

fue una infancia feliz.

Fui un niño de pueblo haciendo cosas de niños del pueblo.

Siempre en el campo, subiéndome a los árboles, persiguiendo perdices.

Y en esta misma plaza, cuando era una plaza de ladrillo,

con un templete musical en el centro,

debajo del cuál había una mujer que vendía chucherías,

la señora Felisa, un personaje muy conocido en el pueblo.

¿Tienes familia viviendo aquí? Mi madre y mi hermano.

Y el resto de los hermanos estamos repartidos por España,

muchos cerca de aquí, pero otros como yo viviendo en Sevilla,

ya bastante lejos para disgusto de mi madre.

Aunque Torrijos no es el pueblo principal de tu nueva novela,

Llévame a casa,

porque la acción transcurre en un pueblo ficticio llamado Cruces,

pero sí que Torrijos y toda esta comarca es importante.

Podemos decir que estamos ante tu novela más autobiográfica.

Sin duda, no puedo negarlo.

La novela está ambientada parcialmente aquí, en Torrijos,

también en este pueblo, en esta plaza,

en algunas de sus calles, en sus campos.

Y también hay otro polo, Edimburgo en Escocia,

donde yo he vivido tres años recientemente,

donde ya viví en el 96,

cuando fui después de la Universidad a fregar platos y aprender inglés.

Y luego hay otra serie de elementos que también son autobiográficos.

Toda novela familiar debe tener algo de la familia del autor,

porque digamos, es un material primario.

Porque vas a hablar de una familia que has leído

cuando ya tienes tu propia familia con sus propios conflictos,

con sus sombras y luces.

También hay cosas de mi relación con mi familia,

incluso algunos episodios familiares que yo he ido diseminando

y que prefiero no revelar

porque están escritos para los ojos de mi familia.

El hecho de que hayas escogido Edimburgo, es importante,

no solo porque tú hayas vivido allí durante un tiempo,

sino porque allí puedes jugar a esa relación norte sur.

Sí, ese es uno de los ejes de la novela,

que también es el eje del agua, diría yo,

hay una distancia geográfica, son 2.400 kilómetros,

hay una distancia en cuanto a la latitud, la cultura,

pero también en cuanto a la presencia del agua.

El personaje, entre otras cosas,

se siente fascinado por la humedad del norte

en contraposición con la sequedad del sur del que procede.

En cierto modo hay una escapada de su tierra

y una búsqueda de un mundo exterior que él cree que es mejor

y que también es falso, en cierto modo.

Pero ese eje está muy marcado, como en otras novelas mías,

por la presencia o ausencia del agua.

Escocia, verde patria dónde se erigen castillos de ensueño,

tierra de gaitas y tartanes, whisky y alegría.

El país con más pelirrojos del mundo, rica en mitos y folclore,

aunque su gastronomía, no tanto.

Qué decir que no sepamos de Escocia.

Su capital, Edimburgo es un paraíso para los lectores

y sus increíbles librerías dan fe.

Cada año se celebra en la ciudad

el festival de libros más grande del mundo,

e incluso tiene un museo dedicado a los escritores.

Por todo eso, y más,

en 2004 la Unesco la declaró la primera ciudad literaria.

Y es que Edimburgo es la cuna y hogar de ilustres autores,

como el padre de Peter Pan, Jaime Barry, Walter Scott,

Sir Arthur Conan Doyle y Robert Louis Stevenson.

Los rincones de esta ciudad han dado lugar a todo tipo de historias.

J.K. Rowling se inspiró en el colegio George Eliot School

para crear su mítica Awards.

Ian Rankin convirtió sus calles en un escenario de crimen.

Irvine Welsh elevó su suburbios a la fama.

Hay tantos Edimburgo como lecturas,

solo tienes que elegir por dónde empezar.

Vamos con el argumento.

Tenemos a Isabel que es la hermana mayor de Juan,

que es una bióloga a la que le va muy bien.

Vive con su familia en Barcelona, se ha encargado siempre de los padres,

y un día llama a Juan para comunicarle la muerte del padre.

Juan regresa para el entierro con la idea de quedarse una semana,

pero, ¿qué ocurre? Que la vida es tozuda

y que las familias son viscosas, podríamos es decir,

hay una cosa adherente en las familias

que le va a impedir seguir con sus planes.

Y su plan básicamente era venir para el entierro de su padre,

dejar un poco arreglada la vida de su madre junto con su hermana

y en una semana o así volverse a Edimburgo, a su pequeño paraíso,

a la vida distante en la que se está desenvolviendo.

Pero la familia pues le va a plantear una serie de necesidades

y de compromisos con los que no contaban.

Y ahí arranca la novela,

también la transformación del personaje,

saber como Juan va a hacer frente a un compromiso

que es el cuidado, en este caso, de su madre.

Ya veremos si con la ayuda o no de su hermana Isabel,

pero va a tener que asumir un papel que no estaba asumiendo.

Isabel se lo reprocha porque no asume sus responsabilidades.

Yo creo que de alguna manera Isabel le ayuda a crecer.

Desde luego, a base de coscorrones,

porque se lo reprocha y con toda la razón.

Ella ha descubierto también a través de este conflicto,

que estaba haciendo un trabajo que excedía sus posibilidades, es decir,

asumiendo una responsabilidad que iba mucho más allá de lo necesario

porque tiene un hermano que es corresponsable,

en este caso del cuidado de los padres.

Ella lo estaba asumiendo sin pedirle casi cuentas a él,

él se estaba yendo por las ramas,

disfrutando de una especie de privilegio masculino,

y en la novela van a encontrarse todos estos frentes

y van a tener que llegar un acuerdo.

Yo creo que la actitud de Isabel va a ayudar a Juan a crecer mucho.

Tu padre murió hace años.

No sé si para abordar la muerte del padre que aparece la novela,

también has debido a bucear en tu propia memoria.

Por supuesto,

creo que la muerte del padre es un acontecimiento tan radical

que no me queda más remedio que mirar hacia ese lugar y ver lo que sentí.

Y también las preguntas que me dejó, más bien esa gran pregunta

que es por qué no pregunte más a mi padre.

Otro tema interesante de tu novela es la conciencia de clase.

Porque también juega un papel. Sí, yo no lo puedo ocultar.

Yo tengo conciencia de clase,

soy hijo de una familia de clase media o baja, no lo sé.

Mi padre era un maestro de escuela en los años 60,

con seis hijos y también con el cuidado de los padres.

Y yo siempre he vivido con esa precariedad,

aunque nunca nos faltó de nada, pero siempre con cierta escasez

porque el sueldo de un maestro ya se sabe cómo era.

Entonces, nos hemos educado en la escuela pública, por supuesto,

siendo mi padre maestro de escuela pública, con becas

y teniendo muy claro qué era lo que nuestra sociedad hacia por nosotros,

cómo contribuía a nuestra a nuestro crecimiento y a nuestra formación.

Sí que tengo una una conciencia muy clara de dónde procedo

y es algo que aparece en mis novelas, aunque yo no lo quiera.

Es algo que es parte fundamental de mi identidad, no lo puedo evitar.

Me llaman la atención lo del Jardín Botánico donde trabaja Juan,

el hecho de que él estudia en la Universidad de Madrid

para ingeniero forestal.

Igual me lo desmientes,

pero no te hacía yo a ti muy de plantas y flores y de campo,

¿es un tema que te interesa también? Si me interesa mucho

porque como soy un niño de campo he jugado subirme a los árboles,

he jugado a meterme entre los sembrados

cuando las espigas estarán altas...

He tenido siempre mucho contacto con la naturaleza, con el campo

y también a través de mi madre que adora a las plantas

y que es una excelente cuidadora de plantas.

Mariposas de invierno es la historia de una familia

que a causa de la enfermedad de la mujer,

se pasan tres años que no pueden ir a la montaña.

Están inmersos en una larguísima rehabilitación

después de un derrame cerebral,

en una casa adaptada que no es su casa.

Y entonces reviven todo lo que habían vivido en la montaña

en sus tiempos felices.

La naturaleza vive un momento dulce en la literatura,

llenando páginas de muchas de las novedades de los últimos años.

La nación de las plantas es uno de los muchos libros de Stefano Mancuso

sobre las plantas.

Es un investigador italiano que ha desarrollado su labor

en el laboratorio con experimentos con plantas.

Y eso le ha permitido transformar completamente

el conocimiento de las plantas

y elaborar una teoría filosófica en torno a las plantas,

lo poco que sabemos de ellas

y cómo pueden cambiar nuestra manera de relacionarnos con el mundo.

Joan Perucho tiene un libro fantástico, la Botánica oculta

y es un libro de plantas casi todas inventadas.

Esto es una larga tradición, inventarse plantas.

Inventa muchas plantas antropomórficas,

una que es espía, otra que trabaja en un circo...

Y es un libro fantástico.

El jardín de los senderos que se bifurcan es un clásico.

Aunque es un jardín en muchos aspectos,

es al mismo tiempo una novela,

es al mismo tiempo una idea del universo y de la creación literaria.

Es un cuento fantástico de Jorge Luis Borges.

Ahora cada vez más la gente se quiere ir de la ciudad al campo.

Yo pienso mucho en El barón rampante de Italo Calvino,

que es un personaje pionero ya que en el siglo XVIII,

toma la decisión de marcharse y este es un caso extremo,

porque decide vivir siempre en los árboles

y hace toda su vida hasta la muerte de los árboles,

incluso sus aventuras sentimentales y sexuales.

La dificultad principal de un novelista que desvirtúa la naturaleza

es cómo le explicas a alguien que no sabe lo que tú estás viendo,

como es la planta.

Tú tienes que hacer una descripción

que sea fiel desde el punto de vista biológico,

porque va a haber gente que lo sabe

y al mismo tiempo que sea envolvente para gente que no tiene porqué saber

cómo es una determinada flor o rama,

o cómo es el musgo en una determinada época del año.

A mí, particularmente es un reto que como escritor, me excita mucho.

Voy a correr por esta pista de atletismo

donde corría a Jesús Carrasco cuando era un chaval,

porque os quiero recomendar tres libros antes de regresar con él.

"Extraterrestre" del prestigioso astrofísico Avi Loeb

que ha dejado una sentencia muy contundente,

hay vida inteligente ahí arriba,

y lo comenta apoyándose en un asteroide que sobrevoló Hawái

en 2017.

La muerte juega un papel importante en el arranque

del nuevo libro de Jesús Carrasco,

pero aún más en la novela de Milena Busquets, "Gema".

Tenemos a una escritora de 40 y tantos de vida acomodada,

se ve sacudida por la reaparición de un fantasma del pasado,

una amiga que murió siendo muy joven

y que le lleva a plantearse toda una serie de preguntas.

Tras hablaros de vida inteligente y de fantasmas del pasado,

si ahora os recomiendo un texto teológico,

seguro que la pieza queda absolutamente redonda.

Os recomiendo el ensayo de Pablo D`Ors,

donde de alguna manera, pone al día las palabras de Cristo.

En el fondo, nos invita a que hagamos un viaje al interior,

seamos cristianos o no.

Jesús me encanta este sitio dónde nos has traído.

Esto es el Tajo. Sí, el río Tajo.

¿Cómo se conoce esta zona? Son las Barrancas de Burujón.

No sé si aquí ha subido corriéndolo, te lo pregunto,

porque tanto el protagonista como tú sois muy aficionados al atletismo.

Lo que pasa es que el acto de correr en la novela

no se percibe como una mera distracción, creo que es algo más.

Sí, desde luego lo ves.

Es una forma que tiene el personaje que yo tenía también,

porque hacía tiempo que no estoy en buena forma en la que estaba.

Es una forma que tiene el personaje de relacionarse con su tierra,

es una forma también de reconciliarse con la tierra.

Él disfruta de lo que le rodea,

de una tierra de la que escapó a través de la carrera,

de la sensación de plenitud que le produce el bienestar físico

de correr y a la velocidad que quiera por los campos

que fueron su tierra de la infancia, su niñez.

Me ha gustado mucho que la novela,

todo el tema que tiene que ver con lo cotidiano, es importante,

los objetos, los olores, las sensaciones...

Da la sensación de que no pasa nada pero cuando has acabado el libro,

te das cuenta de que sí que han ocurrido muchas cosas,

quizás muchas pequeñas cosas que sumadas, dan una gran historia.

Creo que esa es la gran virtud del espacio cotidiano

y de la novela familiar.

El escenario para los acontecimientos dramáticos o para las emociones

no son grandes paisajes como este,

sino más bien, pequeños objetos que son al mismo tiempo códigos.

En la novela, por ejemplo, hay un vaso de Nocilla,

que es un objeto absolutamente anodino,

pero que para la familia tiene un gran significado

porque forma parte del ajuar de toda la vida.

Es una escenografía también en la que yo voy depositando

fundamentalmente las emociones y la identidad de esa familia.

El padre es el que hace que todo explote

pero para mí el personaje importante es el de la madre.

Yo creo que el tema de su enfermedad

que sabemos que con el paso del tiempo va a minar su salud,

también juega un papel muy relevante la enfermedad de Fermín.

Si me tuviera que quedar con algo

diría que lo que importa es la figura del cuidador y del cuidado.

El tema de los cuidados que hemos visto en libros tuyos anteriores

y que adquiere una importancia trascendental.

Si de una forma, no sé si premeditada o no,

se ha constituido como uno de los temas centrales del libro.

En el momento en el que en esa escenografía doméstica cotidiana,

hay una madre necesitada de ayuda, que empieza a ser dependiente

y unos hijos que tiene sus propias disputas y sus propias vidas,

automáticamente el tema de los cuidados emerge sobretodo,

cuando la novela se desarrolla en el espacio doméstico,

donde esos cuidados son ineludibles,

es necesario que la madre esté atendida

y que lo hagan quienes están más cerca, que son sus hijos.

Decía Oscar Wilde que el recuerdo es un diario que todos cargamos.

Lo que no dijo es que a veces las abuelas y abuelos lo pierden

y no saben dónde lo dejarán.

Nubes en la cabeza de Elena Val es una manera poética de explicar

que es el alzhéimer a través de la mirada de una niña.

Marta Juliá cuenta a la demencia a través de una novela de aventuras

con las evocadoras acuarelas de Gemma Capdevila.

Una abuela y su nieta se embarca en mar adentro,

esperando recuperar la memoria en La isla de los recuerdos.

En la novela juvenil, Lo que el río lleva,

el recuerdo también tiene un gran peso.

Su protagonista desentierra una caja metálica

con una historia que nadie quiere recordar.

Quién si quiere recordar es el pequeño elefante Pomelo,

que intenta evocar todas las sensaciones, sentimientos

y personajes que ha vivido a lo largo de su vida.

Los pequeños lectores le ayudarán a conseguirlo en este divertido libro.

Hay una escena de la novela que me impactó mucho,

es el momento en que la madre va a la consulta del médico

y una enfermera la abraza fuertemente

y Juan se queda un poco descolocado

pensando que en el fondo no la conoce muy bien a su madre.

Si es un momento clave en la novela porque es un acto muy cotidiano,

pero que en el contexto de esa familia es revelador para Juan

en el sentido de que comprende que su madre

tiene una vida emocional aparte de la familia.

Entonces esa cápsula en el que él tenía metido a su madre

se comportaba de determinada manera, de repente salta por los aires

y se da cuenta de que apenas la conoce.

Y a partir de ahí comienza una transformación del personaje

que va desembocando hacia el final de la novela.

Se ha escrito mucho sobre el deber

que los padres tienen respecto a los hijos,

pero se ha escrito muy poco sobre el de los hijos hacia los padres,

que es lo que tú haces de hecho la novela.

Me parece un punto de vista interesante

y que también a mí y a muchas personas,

en algún momento se le aproxima.

Cuando vemos que nuestros mayores empiezan a necesitarnos,

creo que a todos se nos hace una pregunta existencial

que requiere una respuesta que nos involucra por completo,

es yo creo que es la llamada de la responsabilidad,

hay que resolver esa pregunta, y cada uno lo hace a su manera.

Lo que yo planteo en la novela es una de esas posibilidades

en ese contexto de esa familia que es única como todas las familias.

¿Cuánto hay de penitencia en el libro?

Lo digo porque a todos nos cuesta aceptar que llega un día

en que nuestros padres han envejecido y nos van a necesitar

y que a lo mejor no hemos actuado en consecuencia.

Si acaso hay un poco de cierto remordimiento,

porque siempre tienes la sensación de que podrías haber hecho más

o haber hecho las cosas de otra manera.

Entonces el personaje si vive su regreso con cierto remordimiento,

repasa su vida repasarlo y se pregunta dónde estaba yo,

por ejemplo, cuando mi padre murió,

y donde estoy ahora que mi madre me necesita.

A diferencia de las dos novelas anteriores,

novelas más duras, más oscuras,

siendo esta una novela, no voy a decir optimista,

pero parece una novela mucho más luminosa que las otras.

Bueno era un punto de partida.

Viniendo de dos novelas que me hicieron sufrir mucho

porque eran, entre otras cosas oscuras,

que quería aproximarme a un terreno un poco más amplio, luminoso...

Y en cierto modo, los personajes van avanzando en la novela

desde cierta oscuridad hacia una apertura en todos los sentidos,

hacia el territorio pero también hacia las emociones.

Yo no sé si alguna vez trabajaste de jardinero, de publicista sí,

profesión que dejaste hace ya muchos años.

¿En algún momento la has echado de menos?

La publicidad, no particularmente.

El trabajo en publicidad, al menos cuando yo ejerciera,

era bastante estresante.

Y tampoco te voy a negar que no me interesaba particularmente

aquello que me tocaba a vender.

Me entregaba a ello con plenitud

pero prefiero trabajo de escritor de ficción.

Yo empecé y acabé como freelance, tenía una empresa de comunicación,

luego la dejé porque quería hacer otras cosas

y me llamaba más la creatividad.

Y empecé mis pinitos haciendo cosas de creatividad

para agencias de publicidad, marketing, multinacionales...

Lo bueno es que siempre ha ido relacionada con la escritura,

porque yo me vendía como guionista creativo.

Entonces me pedían sobre todo textos, me pedían frases

y entonces, al final, viene a ser lo mismo,

siempre he tenido que conquistar a través de la palabra.

En el tema de la publicidad lo hacía más cortito

porque al final te dan muy poco margen,

tienes poco tiempo para conquistar

y en un libro pues tengo una libertad total.

Mi primera novela surgió de una manera muy rara,

porque yo estaba estudiando el guión de cine

y tenía otra película en mente sobre un anciano que lo desahucian

y se iba a vivir con unos universitarios.

Y como ejercicio de clase me preguntaron qué querían saber

quién era ese anciano, que había hecho con su vida.

A la semana siguiente, aparecí con un fragmento,

que es lo que me he abierto todas las puertas

desde que empecé a escribirlo, que sale en la solapa del libro

y que resume un poco toda la vida este anciano.

"Mi nombre es Homero, he cruzado los Pirineos a pie,

he conocido a Hemingway, he hecho el amor en el coche de Franco,

me ha besado la bella Dorita, he conocido a genios

y acaba cerrándolo de una manera muy bonita que es

me he enamorado tres veces, las tres de la misma mujer.

Me resultaría difícil para mí mismo que ha trabajado en publicidad

centrarme en algo en concreto,

pero creo que cogería lo más importante en esta historia,

que es a mi abuelo.

Con él nació estas anécdotas y el principio de estas aventuras.

Y me gustaría cogerlo y recorrernos la ciudad

y pasear por las zonas que se describen y hacerlo con mi abuelo,

que tengo la suerte de que a sus 95 años aún está más sano que yo,

me recorrería todas esas zonas, iríamos comentando cosillas.

Cuando acabé el colegio quería estudiar Bellas Artes,

pero me suspendieron.

Entonces me quedé un poco sin saber qué hacer.

Y, finalmente no sé porqué, pensé en hacer publicidad.

Entonces empecé a hacer anuncios

y descubrí que me fascinaba hacer anuncios.

Ha sido una experiencia muy bonita trabajar en publicidad

pero llegó un momento que dije, yo quiero hacer más.

Yo siempre digo que la publicidad es como un cursillo intensivo

para una persona joven para aprender un poco de todo.

Con la publicidad aprendes a crear historias,

tratas con directores de cine, creas personajes,

tienes que vender lo que haces.

También tienes que vender el proyecto.

Y creo que va muy bien, sobre todo en este mundo que vivimos,

que todo se tiende a sintetizar.

Los publicitarios nunca se enrollan, siempre van al grano.

Yo creo que esto, en principio, incluso para literatura es bueno.

El asesino de los ositos de peluche es una novela de misterio

en la que seis niños apasionados por la filosofía,

se dedican a resolver misterios.

Una de las formas que entendía de publicitar el libro

sería hacer una dedicatoria de las mías.

En cada libro busco un eslogan particular

e intento firmar siempre a mis lectores

con todo el cariño del mundo.

Entonces, en este caso,

como el que escribe la novela es Descartes niño,

mi eslogan es, Pienso luego dedico.

Vives en Sevilla pero sigue siendo un muchacho de campo.

Sigo siendo un muchacho de pueblo.

Yo creo que parte una parte muy importante de mi identidad

tiene que ver con mi crecimiento en un pueblo,

en una comunidad pequeña, muy próximo al campo.

Y una cierta sensación de libertad que se fraguó en el campo,

haciendo lo que me apetecía,

llegando a lugares como este corriendo en bicicleta,

llegando al confín que nunca parecía tener un límite, era el campo.

Me comentabas que sin duda es tu novela más autobiográfica,

¿qué ha dicho la familia? Mi madre le ha gustado.

Le costaba trabajo entender que no es ella la madre de la novela,

mi madre no es la protagonista de la novela,

pero también ha reconocido ciertos aspectos de nuestra vida

y algunas cosas le han hecho mucha gracia

y es una novela que le ha gustado y a mí me hace sentir muy bien.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Jesús Carrasco

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Página Dos - Jesús Carrasco

09 mar 2021

Página Dos visita Torrijos (Toledo) para charlar con Jesús Carrasco sobre Llévame a casa, una novela con tintes autobiográficos. Repasa clásicos literarios de Edimburgo. Albert Bertran Bas y Cuca Canals recuerdan su pasado como publicistas. Y Julià Guillamon responde a un cuestionario de botánica.

ver más sobre "Página Dos - Jesús Carrasco" ver menos sobre "Página Dos - Jesús Carrasco"
Programas completos (524)
Clips

Los últimos 1.808 programas de Página Dos

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios