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Para todos los públicos Página Dos - Beatriz Montañez - ver ahora
Transcripción completa

Cuántas veces habéis pensado en cambiar de vida,

pero no me refiero a cambiar de trabajo o de ciudad,

sino algo mucho más radical.

Cuántas veces habéis deseado pararlo todo, saltar de la rutina

y empezar de cero.

Y cuántas veces nos ha dado miedo hacerlo.

(Música)

Beatriz, así que esto es 'Mi Adela'.

¿Qué te parece?

Me parece muy bonita, esta más apañada que en el libro.

Si, las casas, cuando se habitan, van a mejor.

Las mujeres, cuando nos habitamos, vamos a peor. (RÍEN)

Aquí llegas un 29 de mayo a medianoche.

Una casa sin luz, sin agua, sin cobertura telefónica,

¿de hace cuántos años?

En mayo va a hacer cinco 5 años.

¿Buscando qué?

¿Buscando qué...?

Buscando, yo creo que lo primero que solemos perder,

que es a nosotros mismos,

que es a lo que menos atención prestamos.

Jung, el psicólogo, tiene una gran frase

que me encanta y que fue una de las primeras que aprendí.

No sé si está colgada por aquí o si no la tengo,

la tengo marcadísima,

que dice que el ser humano es capaz de hacer cualquier cosa

por muy estúpida que parezca en contra de no enfrentarse

a su propia alma.

Así que lo que venía buscando era esa parte de mí

o esa parte de mí que había perdido a lo largo de los años

por no prestar la suficiente atención.

O sea, viniste a cuidarte. Una forma de decirlo, sí.

Varios escritores, como ocurre contigo,

se refugiaron en cabañas, en casas en medio del bosque,

cada uno buscando una cosa distinta, pero todos al final acabaron

escribiendo, en general,

sobre sus experiencias en aquellas casas,

en aquellas cabañas.

Tú empezaste un diario a la luz de las velas.

¿Cómo y por qué decides que ese diario se acabe convirtiendo

en este libro que tenemos aquí?

Pues en realidad no sabía que iba a ser un libro,

y yo creo que hay un momento del libro en el que lo digo,

voy a guardar estas páginas por si alguien alguna vez las encuentra

o quiere hacer algo con ellas,

pero en realidad no sabía que iba a publicar esas páginas.

Iba llenando libretas y libretas con la fecha,

día tal, día cuál, a tal hora me ha pasado esto,

me ha ocurrido lo otro, he visto no sé qué.

Y en muchas de ellas,

en ese momento no sabía muy bien qué significaban,

pero cuando las he leído después empiezo a verle significado

a muchas de las cosas que había escrito en ese momento

que para mí no lo tenían.

Y todas esas horas de escritura y reescritura

en esta pequeña casa, en medio del bosque,

a la luz de las velas... Un año y medio.

Contando cosas tan personales.

¿Cuántas de esas cosas que estaban en esos diarios originales

quedan fuera por autocensura, por pudor, por vergüenza.

Nada de eso. Mira, pudor, vergüenza de eso no existía nada.

Yo creo que escribí 'Mi Adela' con la parte más rebelde, oscura.

La parte más en la sombra, que diría Jung,

es que me gusta mucho Jung, por eso lo menciono tanto,

la parte más en la sombra que yo tengo.

Mi parte más tétrica, más demoniaca diría, incluso.

Habla de un lado de mí que se revela.

Que se revela y que tiene la necesidad

de reconocer todas las meteduras de pata que he hecho

y todos los errores que he cometido,

para dejarlos, no solamente para que yo los lea el día de mañana,

sino para que todo el mundo sepa,

así que sí, está todo ahí, ahora está todo ahí.

(Música)

(OFF) El ideal de muchos escritores es conseguir aislarse completamente

o lo que es lo mismo, huir del mundanal ruido,

penetrar en el bosque,

y en palabras del poeta irlandés William Butler Yeats,

construir allí una humilde cabaña de arcilla y zarzas.

Pero tampoco hay que ser tan austero,

con unos buenos tablones y un lugar donde fijarlos,

ya se tiene la cabaña ideal.

Como la que nos mostró el escritor Paolo Cognetti

en una entrevista de junio de 2018".

(PAOLO COGNETTI) Sí este es el lugar de mi novela

y el lugar en el que vivo desde hace diez años,

este lugar, esta pequeña zona, se llama "fontane", porque hay agua.

Y esta es la cabaña en la que vivo la construyó mi amigo Remigio,

que es la persona en la que me he inspirado

tras una crisis vital que sufrí a los 30 años.

Pensé que quizá este era el lugar en el que podía volver a empezar

y vine a vivir aquí.

(OFF) "A finales del siglo XIX,

el escritor noruego y ganador del Nobel Knut Hamsun,

encontró la suficiente madera y el lugar apartado

donde establecerse.

De aquel refugio surgió su obra más aclamada, 'Pan',

todo un canto a la vida salvaje.

Otro autor escandinavo, aunque en este caso sueco,

August Strindberg consiguió el aislamiento total,

ya que construyó su cabaña en una apartada isla.

Strindberg no solo huye del mundanal ruido,

sino también de sus propios fantasmas.

'Inferno' es el testimonio de su lucha contra la esquizofrenia.

De todas formas, si hablamos de cabañas y escritores,

hay que destacar, por encima del resto, a Virginia Wolf,

que no solo se construyó un refugio en su propio jardín,

sino que teorizó al respecto del espacio y las mujeres

en 'Una habitación propia'.

Hay que destacar también a Mark Twain,

que no tuvo necesidad de construirse una cabaña porque nació en una

y, por supuesto, a Henry David Thoreau,

que escribió el libro de los libros sobre vivir en una cabaña

en medio del bosque, 'Walden',

que sigue siendo el máximo referente de este estilo de vida,

del que otros escritores actuales han seguido los pasos".

Intentamos describir montañas, bosques o paisajes excepcionales,

como un modo de describir la vida interior de los personajes.

Es la manera como mostramos la esencia de nuestros trabajos.

(OFF) "Como es el caso de Neil Gaiman,

que crea sus mundos mágicos encerrado en una cabaña como éstas.

Y es evidente que el encierro a todos ellos les ha ido genial.

(Música)

Seguro que Beatriz Montañez, mientras vivió aquí en Madrid,

paseó a menudo por este conocido barrio de La Latina,

donde ahora os quiero recomendar un libro estupendo,

'Hierba Mora' de Teresa Moure,

un libro donde la naturaleza también juega un papel esencial,

ya que la protagonista es Hélène Jans,

una mujer que vivió en el siglo XVII,

que era una experta en plantas curativas y que además,

mantuvo una relación amorosa con Descartes.

Así que ya os podéis imaginar que la combinación de plantas y filosofía

dan como resultado una pócima literaria de primera.

(Música)

Por fin, acaba de ver la luz la monumental novela gráfica

del gran Santiago Sequeiros, 'Romeo muerto'.

Lo de ver la luz es un decir,

porque es una novela gráfica muy oscura,

por donde pasan profanadores de cadáveres, circos siniestros,

un detective masoquista.

En fin, es absolutamente brutal.

(Música)

Seguimos en lo oscuro y ahora sumamos lo inquietante,

porque el nuevo libro de Ibón Martín

es un thriller muy adrenalínico.

Estamos en Hondarribia en el día grande.

Asesinan a puñaladas a una mujer y luego a otra y a otra.

Y ese odio enquistado del asesino en serie

afectará al propio equipo de investigación. Leedla.

(Música)

En 'Mi Adela' hay varias líneas argumentales,

algunas tienen más presencia que otras,

pero que se van entrelazando

y una que me interesa mucho, que no es que aparezca demasiado,

pero que tiene, creo, mucha importancia

y tiene que ver con la muerte del padre,

con la ausencia del padre.

Tu padre murió siendo tú muy niña.

Y cuando uno acaba de leer el libro

tiene la sensación de que, en el fondo,

ni Adela y esta obra tiene sentido

porque hay el interés por reencontrarte

con la figura del padre ausente, no sé si hay algo de eso.

Sí, hay mucho, de hecho, yo creo que está en todas las páginas,

a pesar de que no se hable de ello.

La muerte de mi padre fue muy traumática,

en tanto la forma en la que murió.

Es como nos ocurre, de una manera tan brusca, tan extraña,

tan precipitado todo.

Ninguno supimos encajar bien lo que había ocurrido

y fue un tema del que nunca, nunca se habló en mi casa.

No se puso sobre la mesa cómo nos sentíamos, no se sacó,

no nos pusimos las tripas para ver cómo estaban,

en qué condiciones nos encontrábamos.

Pero bueno, yo he soltado mi parte ahí, en el libro,

entonces, de alguna forma también soltándolo, volcándolo,

de una manera poética,

y ha sido una absoluta maravilla por compartirlo,

hablar abiertamente, por fin,

de algo de lo que no había hablado nunca.

El tema de las obsesiones, también tiene su juego, por ejemplo...

Para ser un buen escritor hay que obsesionarse.

Eso me han dicho.

Pero tú tienes de todo tipo,

tienes la obsesión por los insectos al principio, cuando llegues aquí,

porque claro, te encuentras con lo que te encuentras.

Te daba muchísimo miedo.

La chica de ciudad.

Hay una cierta obsesión, déjame decir, por el chocolate,

porque el chocolate, entre otras cosas,

te ayuda a asirte al mundo, lo cuentas en el libro.

A asirme al mundo y a olvidarme del sexo, también.

Eso que dicen de que toca determinadas partes del cerebro

que satisface lo mismo sexualmente que cuando lo estás saboreando,

digo, pues yo he probado que algo de certeza hay en ello

o quizá es placebo, pero a mí me funciona, de momento.

Pero no te voy a preguntar ni por la obsesión por los insectos,

ni por el chocolate, ni por el sexo,

te voy a preguntar por otra obsesión que está presente...

No va a ser interesante la conversación.

Sí, porque hablas del silencio como algo fundamental en tu vida

y además, me llama la atención

que no es algo que surge aquí en 'Mi Adela',

es algo que ya viene de antes, porque tú de adolescente,

ya incluso instauras el 'día del silencio'.

Sí, cuando tenía 13 años.

¿Por qué es tan importante el silencio para ti?

Es muy importante,

exactamente por lo que te acabo de explicar en relación con mi padre.

Yo creo que el secreto es el silencio,

es una forma de silencio.

Es lo que no cuentas.

Entonces, cuando creces sumida en el secreto,

de alguna forma vas vistiéndote con el silencio.

Es una forma de vestirte, el secreto entra aquí,

el silencio lo cubre todo, cubre todo lo demás,

si no hubiera secreto, habría palabra, habría comunicación.

Se hubieran dicho las cosas que se tenían que hablar.

Si hubiera limpiado esa esa herida.

Entonces empecé a sentir que en mi vida se había convertido

en un silencio muy prolongado,

porque era donde yo me encontraba cómoda.

Me encontraba cómoda en ese silencio

porque en ese silencio no hablaba de las cosas que me dolían,

que me hacían daño, que me molestaban.

Pero yo creo que esto no es solo mío.

Yo creo que lo del silencio,

aunque no sea una forma tan literal como el silencio en sí,

creo que todos pecamos de de un silencio espiritual o moral,

o un silencio que tiene que ver con nosotros mismos,

que sabemos que hay cosas que no funcionan,

pero mantenemos, guardamos el secreto.

Y déjeme ir a otra la línea argumental.

Aquí se habla de la que entonces era tu pareja,

a la que se le denomina X,

y se habla también de los amigos.

Y hay un momento en que dices

que cuando uno se aleja de todo y de todos,

con el tiempo descubre que todo y todos

se alejan también de uno mismo.

Lo cual, a medida que uno va leyendo el libro, se respira,

yo no sé si decir,

un cierto reproche de que no vengan a verte y a visitarte,

sobre todo, gente que además dice que le gustaría cambiar de vida

o que le gustaría romper con la rutina,

pero al final todos se acaban quedando en la gran ciudad.

Sí, es esa de esa frase que te digo de Jung,

que el ser humano es capaz de hacer cualquier cosa,

por muy absurda que parezca,

con tal de no reencontrarse con su alma.

Y no es que la ciudad sea absurda,

pero es que hemos escuchado muchas veces estas excusas

de "no hago esto porque no tengo tiempo,

no hago esto porque no sé qué, no sé cuánto,

no hago esto por mis niños,

no hago esto porque mi fulanito depende de mí..."

Al final, siempre son excusas,

porque yo creo que para lo que realmente, realmente nos gusta,

siempre vamos a encontrar tiempo.

Me gustaría que vinieran.

Me gustaría que vinieran y que tuvieran un poquito el "taste",

el sabor de lo que es estar aquí, de lo que es el entorno,

de lo que es la tranquilidad, el silencio,

que disfrutaran un poquito.

Yo no digo que se quedan cinco días que bienvenidos sean,

me encanta dar de comer, ya te lo he dicho,

y me encanta cocinar y dar de comer a la gente.

Pero un día, simplemente yo creo que un día

es suficiente para...

cuando estás en la naturaleza, la naturaleza obra milagros.

Hay otro tema muy importante en el libro, evidentemente,

que es todo aquello que tiene que ver con la naturaleza.

Yo no sé si tú, en un momento dado, etiquetarías este libro

como de un libro ecológico.

Yo creo que sí, yo creo que esa parte demoniaca y rebelde

y traviesa y peleona que digo que es la que ha escrito el libro,

esa parte oscura,

es la que se rebela contra toda esa parte ecológica que hay en el libro.

El daño que le está haciendo el hombre, hombre o mujer,

a la naturaleza.

Lo que sorprende es cómo esta novela,

también en el fondo, es además de una novela,

de un libro muy ecológico,

un libro muy de aprendizaje, porque claro,

aquí tenemos a una Beatriz que al principio del libro

es una observadora,

de todo lo que le rodea de la naturaleza

y cómo poco a poco, pasa a formar parte de ello.

Es que, de hecho, creo que es algo que digo,

que al final me siento como una familia.

Yo le pongo nombres a los cactus, tengo Pancho, tengo Pepe, o sea,

viene el carbonero y le digo "el pillo",

porque hay uno que es más listo que el otro, le quita la comida.

O sea para mí son como un grupo de animales

y es que yo también soy un animal,

somos dos animales que convivimos juntos.

(OFF) "Todo lo que camina sobre cuatro patas,

nade o tenga alas, es amigo".

"Esa frase la escribió Orwell en 'Rebelión en la granja',

pero también podría ser el lema de muchos escritores y escritoras,

como es el caso de Alejandro Palomas".

(ALEJANDRO) Mi relación con los animales es casi más intensa

que mi relación con las personas.

Porque me doy más, es mucho más blanca,

mucho más honesta, más mucho más de verdad.

Hay mucho más de verdad porque no me siento juzgado,

entonces es mucho más libre.

Gracias a los perros he aprendido muchísimo sobre mí.

Yo tuve un perro durante 14 años que ha sido "el perro",

porque siempre hay uno que es "el perro".

Fue mi primer perro y con él aprendí a querer.

Yo me di cuenta de que no sabía querer.

Hasta que tuve Rufo y aprendí a...

a no tener miedo a querer, a darte, como a dar el corazón.

(OFF) "Este amor por los animales

está presente en la tetralogía de Alejandro Palomas,

formada por 'Una madre', 'Un perro', 'Las dos orillas' y 'Un amor'.

Con esta última ganó el Premio Nadal en 2018".

'Un perro' exactamente se centra en la historia de 'Erre',

que es el perro del protagonista.

Y es una espera.

El libro está estructurado en torno a una espera

delante de un veterinario,

a una respuesta que puede ser la vida o puede ser la muerte.

(OFF) "Esta historia tiene un spin off

en 'Las dos orillas',

que pone palabras e imágenes a la pérdida y el duelo

por un amigo peludo.

Pero Rulfo no es el único perro de esta tetralogía".

(Música)

Lo importante de ella, es que ella es una de las protagonistas

de esta tetralogía.

Ella es la perrita de Amalia, que es la gran protagonista.

Y ella le acompaña siempre a Amalia.

Es como la cómplice, era la cómplice de mi madre.

Mi madre decía que era una mezcla entre un murciélago

y una barra de lomo.

Como si un murciélago se hubiera tragado una barra de plomo.

(Música)

(OFF) "Un perro también fue el mejor amigo de Saramago,

Gore Vidal, Juan Marsé o Antonio Gala.

(Música)

Pero hay un animal para cada escritor.

Bueno, en el caso de Hemingway fue más de uno,

porque llegó a tener 60 gatos.

Después los hay con gustos más exóticos, como Dorothy Parker,

que tenía dos crías de cocodrilo en la bañera de su casa,

o Lord Byron, que adoptó un mono, un tejón, un oso, un zorro,

un águila, un halcón, una garza, una grulla y gallinas.

Como en el caso de Beatriz Montañez,

Jonathan Franzen también es un experto aficionado de pájaros

capaz de reconocer las aves por su canto.

E Ian Fleming bautizó a su personaje más famoso

con el nombre de su ornitólogo favorito, James Bond.

'Grip' era el cuerpo de Charles Dickens

y lo hizo aparecer en su novela 'Barnaby Rudge'.

Y Poe se inspiró en esta para escribir su poema más famoso,

'El cuervo'.

Ya veis, el mundo animal es toda una inspiración para los más grandes".

(Música)

Hay un autor que me encanta cómo trata a los animales.

Cómo los trata y es Luis Sepúlveda.

Me parece maravilloso él y me parece maravillosa su cabeza,

sus historias, la sensibilidad, lo pequeñito,...

es como mi mundo animal.

Es un poco el mundo animal de Luis Sepúlveda.

(Música)

(OFF) "Los animales nos dan tanto

que es imposible que no sintamos ese vínculo desde muy pequeños.

Eso lo sabe muy bien la genial Marta Altés,

que nos regala otra fantástica historia

en 'Nuevo en la ciudad'.

Aquí un perro se cruza toda la urbe,

hasta que, finalmente, encuentra su verdadero hogar.

Y es que hay animales de todo tipo.

En 'Eso no es normal'

conoceremos un elefante con la trompa muy larga.

Su historia nos enseñará el valor de las diferencias

y lo imprescindible y necesaria que es la tolerancia.

Y vuelve la editorial 'Impedimenta'

con uno de sus maravillosos ilustrados.

En este caso, nos sumergimos en este espléndido acuario,

que nos mostrará todos los secretos del fondo marino".

(Música)

(BEATRIZ) Aquí, en 'Mi Adela', marcho sobre la tierra,

siempre hacia adelante, sólida.

Reconozco el peso del miedo, de la incertidumbre,

la condena de la impaciencia, la dominación de las apariencias.

Mi finitud, la felicidad que viene con ella.

Descubro a mi heroína, a mi loca, me regodeo en mi estúpida

para poder vislumbrar los sutiles destellos de mi inteligencia.

La tierra es mi génesis, mi verbo,

soy gracias a ella y a ella quiero volver.

Dos frases del libro a comentar: "Me desperté una mañana...."

Si solo tienes dos, vamos mal. (RÍE)

Pero estas dos me interesan porque una dice

"me desperté una mañana con la sensación de que ya estaba

(AMBOS) preparada para morir".

¿Tal cual?

Tal cual, tal cual.

Esa mañana yo sentí que podía escribir esa frase,

pero era una sensación que venía ya sintiéndola

desde hace unos meses atrás, antes de escribir esa frase.

Pero esa mañana me levanté diciendo "ya está".

Y fue porque tuve una epifanía,

de estas que ocurren de ven en cuando,

cuando ves la luz,

cuando sales de la cueva de la luz como Zaratustra,

empieza a hablar de todo el mundo, ya soy capaz de verlo todo.

Tuve una epifanía en la que, de repente, me di cuenta

de que yo estaba en el lugar en el que tenía que estar,

en el momento en el que tenía que estar,

y no podía estar en ningún otro sitio.

Y, no sé, si quieres te cuento cómo... (RÍE)

No, pero entiendo por dónde vas.

Llegué a ese resultado, diciendo todo lo que ocurra a partir de ahora

tengo muy claro que si mañana me muero es porque tiene que ocurrir.

Llegar a 'Mi Adela' fue como volver a estar en el vientre materno.

¿También esa sensación tuviste?

Sí, sobre todo, porque yo 'Mi Adela' la siento como una madre

y como una amiga y como una hermana.

'Mi Adela' es el sitio que me "reparió",

por decirlo de alguna forma.

De alguna forma, pero creo que está muy bien dicho,

me "reparió", porque entré como una especie de pupa,

que es lo que cubre a los insectos, cuando son todavía larva

y rompí la pupa gracias estar aquí.

Viniste a 'Mi Adela' buscando la paz.

¿La has encontrado, ya eres razonablemente feliz aquí?

Te voy a decir cómo yo entiendo la felicidad,

porque es un poco friki.

Está un poco sobrevalorada también.

Por supuesto,

pero yo tengo un concepto de la felicidad, un tanto extraño,

como no nos hemos visto antes, no te lo puedo contar,

pero quien me conoce no se sabe cuál es.

Para mí la felicidad es el sexto sentido.

Para poder llegar a ese sexto sentido,

a desarrollar ese sexto sentido y estar feliz,

la mayor parte del tiempo sería imposible,

pero tener esos atisbos de felicidad, la mayoría de las veces posibles,

creo que hay que desarrollar los cinco anteriores.

Es decir, ser capaz de ver, sentir, oler, tocar,

como si cada cosa que vieras, sintieras, olieras, y tocarás

fuera la primera y la última vez que lo hicieras.

Y cuando ya has desarrollado la vista para ver realmente,

fijarte en el detalle

el gusto para todo lo que tengas en la boca,

ser capaz de sacarle el máximo posible,

y con el resto de los sentidos,

cuando ya los tienes muy desarrollados,

creo que el sexto sentido llega así de rápido,

que es la felicidad para mí.

¿Habrá más libros bajo la luz de las velas después de este?

(RÍE)

Como Tolstói.

Es que ya puesto placas solares, ¡mecachis!

¿Ya no hay velas? Ya no hay velas.

Entonces, ¿habrá más libros bajo la luz eléctrica en el futuro

de Beatriz Montañez?

Por supuesto, estoy trabajando en el siguiente

y espero que pueda hacerlo durante toda mi vida, porque es muy adictivo.

No te lo he preguntado hasta ahora.

Has hecho mal.

Pero te lo voy a preguntar.

¿Echas de menos algo de la televisión

y de aquella vida de economía segura,

de aquella vida urbana, de aquel socializar,

o no echas nada de menos de aquella época?

(AMBOS RÍEN)

No, yo creo que donde estoy ahora, en el momento que estoy ahora,

como decía, es donde tengo que estar.

Desde luego, no digo que no vaya a volver a vivir en la ciudad

o a volver a recuperar...

o volver a trabajar en la televisión, no lo sé.

Yo creo que el destino tiene guardados, ese secreto maravilloso

que es la vida para todos nosotros

y voy a dejar que las cosas se descubran por sí solas.

(OFF) "En los años 90 se produjo un fenómeno

en el que salir por televisión era sinónimo de publicar un libro.

El autor mediático se convirtió en un género más

de las estanterías de las librerías.

Y era muy fácil de distinguir en las ferias literarias.

Solo había que ver la longitud de las colas durante las firmas.

(Música)

Pero escribir y salir por la tele

a veces puede ser un estigma por parte de la crítica literaria.

Hablamos de ello con dos escritores de la gran familia del audiovisual

y que ya cuentan con una larga trayectoria literaria.

Pepe Colubi, que acaba de publicar 'Dispersión',

y Sandra Barneda, finalista del último Premio Planeta

con 'Un océano para llegar a ti'".

(Música)

(SANDRA BARNEDA) Es una historia repleta de ternura.

Es una historia que habla del poder de reconstruir puentes emocionales,

que habla de secretos familiares, de verdades medio veladas.

Y la historia de acercamiento entre un padre y una hija.

Quedar finalista en el Premio Planeta es uno de los grandes regalos

que me ha ofrecido a la vida.

Dices, "pues será verdad",

Será verdad realmente que está ahí la autora

y que cada día voy mejorando.

(PEPE COLUBI) 'Dispersión' es, para mi asombro, la tercera parte,

es decir, es como una trilogía de dos novelas anteriores

que publiqué en 2008, 'California 83' y en el 2014 'Chorromoco 91',

que cuentan la vida de Pippi,

que es una especie de alter ego que me he inventado.

En la primera novela se le veía en el instituto,

en la segunda, en la universidad

y en 'Dispersión' se lanza a la vida laboral,

buscándose la vida como puede, sin gran esfuerzo

y haciendo lo que le gusta, que es ,sobre todo, pasarlo bien.

Compaginar la televisión con la escritura

es para mí el equilibrio perfecto, es como el ying y el yang.

Para mí la televisión es coger toda la fuerza que necesitas,

llenarte, cómo llenar los pulmones y ¡zas!, lanzarte.

En cambio, la escritura es la necesidad de entrar en ti,

es un trabajo que día a día te recuerda,

es un trabajo de humildad.

Es de los trabajos artesanales, artísticos, que que existen todavía,

porque tienes que ir palabra tras palabra.

Técnicamente soy un autor mediático.

Objetivamente no.

Se supone que un autor mediático

tiene el tema de la promo bastante ganada.

Tener una predisposición por parte de un público,

supuestamente televisivo,

al que se espera que sea lector también.

Entonces, el contra es que hay también mucho prejuicio, yo creo,

muchas veces establecido contra el autor mediático.

A veces con mala fama merecida, cuando son libros de encargo,

escritos por otra persona o por un equipo.

Se ve claramente cuando un libro de un autor mediático

es meramente un vehículo de promoción o cuando es literatura.

El hecho de salir por la tele

no creo ni que me haya perjudicado ni que me haya ayudado.

Creo que el valor está en el texto.

No entiendo lo de escritor mediático

Mediático en la RAE es,

creo que algo así como que salen los medios, ¿no?

Entonces nos remitimos a los periódicos, a la radio,

a las redes sociales, ¿no?

Quiero decir, hoy en día los escritores están ahí

y, como te digo, el valor está en el texto.

(Música)

Para que yo apague la tele, un libro tiene que ser muy largo,

para que desde el sofá llegue hasta la tele

y pueda apagarla con él.

Pero, sobre todo, te tiene que despertarme la curiosidad.

Yo creo que no existe ningún libro que me haga apagar la tele.

Lo que me hace apagar la tele es la voluntad.

Leer es fundamental y no se puede perder.

Así que tienes que encontrar ese tiempo,

no para apagar la televisión, sino para abrir un buen libro.

Leyendo el libro, veo que 'Mi Adela' te ha regalado muchas cosas,

entre ellas una tablilla con 13 mandamientos.

(RÍE)

Que le dedicas un capítulo.

Un capítulo entero a los 13 mandamientos.

Sí, eran las cosas que iba aprendiendo.

Iba aprendiendo cosas que las tenía como superclaras,

es lo que te he dicho antes,

igual dentro de un año pienso que no las tengo tan claras

y tengo que rectificar los mandamientos

y ajustarnos un poco más, porque, al fin y al cabo,

estamos en completa y absoluta evolución continuamente.

Pero esos mandamientos ahora tienen que ver

con las cosas que yo he aprendido a lo largo de estos cinco años.

(LEE) No olvidaré nunca que moriré, aunque olvide que estoy viva.

No comeré si no estoy hambrienta.

No leeré los periódicos con los que estoy de acuerdo.

No hablaré hasta haberme mordido la lengua tres veces.

No intentaré comprenderlo todo.

No esperaré que otros hagan por mí lo que solo yo puedo hacer.

No insistiré en mis razones, insistiré en las del otro.

No dudaré de mí hasta que no haya dudado de todo.

No soy mis circunstancias, solo lo que elijo hacer con ellas.

No evitaré el amor, permitiré que me hiera.

No utilizaría la palabra como bala, sino el silencio como arma.

No tendré nunca miedo si recuerdo aliarme con el conocimiento.

No olvidaré nunca que debo ser como el agua.

(Rumor de agua)

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Página Dos - Beatriz Montañez

06 abr 2021

Óscar López visita a Beatriz Montañez en la cabaña en medio del bosque, aislada del mundo, en la que la periodista lleva cinco años viviendo. Experiencia que cuenta en su primer libro 'Niadela', en el que relata la historia de una desposesión, que se convierte en el inicio de una nueva existencia.

'Página Dos' también da a conocer la relación que mantienen con los animales otros escritores como Alejandro Palomas que lo ha abordado en varios libros.

El programa finaliza su emisión con Sandra Barneda y Pepe Colubi, que explican cómo compaginan la literatura con el mundo de la televisión.

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