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Australia.

Subtitulado por Accesibilidad TVE

Australia.

Uno de los países más multiculturales del mundo.

Una nación de inmigrantes.

Pero durante cincuenta mil años fue exactamente lo contrario.

El hogar de un antiguo pueblo aislado del resto de la humanidad.

Tan aislado,

que podrían haberse extinguido.

¿Pero cómo sobrevivieron a las adversidades

y prosperaron?

Los aborígenes australianos,

son descendientes directos

de los primeros humanos modernos exploradores.

Una vez que los seres humanos llegaron a Australia,

tuvieron muy poco contacto con el resto del mundo.

Estaban completamente solos.

Gracias a la ciencia moderna puedo descubrir mi pasado ancestral.

Será fantástico averiguarlo.

Los aborígenes australianos tienen el ADN más antiguo del mundo.

Y podrían contener la clave

de la supervivencia de nuestra especie.

Esta es la historia de nuestros antepasados,

y de cómo se extendieron a todos los continentes del mundo.

¿Cuál fue el secreto de su éxito?

Su historia es nuestra historia.

Sureste de Australia.

Hace cuarenta y dos mil años.

Un hombre es enterrado en la orilla de un lago.

Se trata del jefe de un clan o algo similar.

Es lo suficientemente importante

como para ser enterrado con una ceremonia.

Los arqueólogos lo llaman el hombre de Mungo.

Aquí, en los confines de la tierra,

se encuentra una de las primeras pruebas

de nuestro anhelo de espiritualidad.

El hombre de Mungo fue descubierto en 1974

por el geólogo Jim Bowler,

Hay unas vistas increíbles...

Es maravilloso volver aquí...

Bowler llegó a Nueva Gales del sur en busca de pruebas de vida humana

prehistórica.

Se centró en una serie de formaciones de media luna.

Y se dio cuenta de que eran antiguos lechos lacustres.

Estas cuencas secas

son la clave para entender cómo ha cambiado el paisaje.

Hoy en día es un ambiente desértico.

Casi sobrenatural.

Pero hace miles de años,

era húmedo y estaba cubierto de vegetación.

Un gran lugar para albergar a hombres prehistóricos.

Las dunas más grandes

marcan los límites de un gran lago seco

conocido como Mungo.

Un día de verano de 1974

Bowler paseaba en moto por el lago Mungo,

cuando vio que algo inusual sobresalía de la duna.

Vi una punta de hueso sobresaliendo de la arena.

Estaba cerca de aquí.

Era la parte superior del cráneo

que había quedado expuesto por la erosión,

y cuando despejé la parte inferior,

encontré la mandíbula.

De inmediato me di cuenta

de que se trataba del entierro de unos restos humanos.

Los huesos tenían

cuarenta y dos mil años de antiguedad.

El doble que los restos encontrados en cualquier otro lugar

de Australia.

Lo más sorprendente fue

que habían sido teñidos con un pigmento natural.

Ocre.

No hay ocre a menos de cien kilómetros de aquí.

El ocre tuvo que ser traído hasta aquí,

y debió de ser preparado.

Los preparativos del entierro debieron de durar días.

Los humanos llevaban miles de años usando ocre en África,

para decorar sus cuerpos y tratar sus pieles.

Pero aquí formaba parte integral de una elaborada ceremonia.

Estaba colocado...

como yo habría colocado a mi propio padre en su tumba.

Y estaba lleno de adornos ceremoniales.

No se trataba de una ceremonia de duelo,

era casi una celebración de la vida.

El hombre de Mungo

no es el único cuerpo que Bowler a encotrado junto al lago.

A medio kilómetro,

descubrió fragmentos de un esqueleto femenino

que se conoce como la dama de Mungo.

Este es el tipo de paisaje

en el que encontré los huesos de la dama de Mungo.

La orilla estaba aquí,

eso era tierra,

y el cuerpo se encontraba aquí.

Los huesos estaban cubiertos por una capa de carbonato de calcio

y no parecía un cuerpo.

Cuando los antropólogos

reunieron todos los fragmentos de la dama de Mungo,

descubrieron que se trataba de otro ritual fúnebre,

de la misma época.

Hace cuarenta y dos mil años.

Los huesos de la dama de Mungo había sido quemados,

quizás para que fueran más frágiles.

Y luego lo rompieron en trozos pequeños.

Está claro que el Lago Mungo

era hogar de una comunidad con una cultura compleja y rica.

¿Pero quiénes eran estas personas que vivían en el fin del mundo?

¿De dónde venían?

¿Cuándo llegaron?

¿Cómo llegaron aquí?

El Lago Mungo se encuentra en el sureste del país,

un rincón aislado

del continente más aislado del mundo.

Es un misterio

cómo pudo llegar la gente hasta aquí.

Porque hay muy pocas pruebas arqueológicas

de ese periodo

en cualquier parte de Australia.

Pero el ADN sí contiene pistas.

A principios del siglo XX

el antropólogo británico Alfred Haddon

viajó a Australia

para documentar las costumbres de los indígenas.

Y recoger muestras de su pelo.

Su colección permaneció en un museo acumulando polvo,

hasta que el genetista danés Eske willerslev

analizó las muestras.

Lo interesante del cabello

es que no es poroso, como el hueso y los dientes.

Lo que significa

que la contaminación procedente de todas las personas

que lo han manipulado estos años,

permanece en la parte exterior del cabello.

Simplemente metiéndolo en lejía podemos eliminarla

y quedarnos con el ADN del individuo que se encuentra en el interior.

Seguramente a lo largo de todo este tiempo,

muchos se han preguntado

¿para qué se podría usar esta colección de cabello?

Y cien años después,

ha resultado ser un auténtico filón de oro,

para los genetistas.

Una de las muestras

procedía de un hombre del interior de Australia occidental.

Una zona apenas visitada por los europeos,

en ese momento.

Así que el ADN era aborigen puro.

Era la primera vez

que se secuenciaba el genoma aborigen.

A partir de esa muestra,

era posible desentrañar la historia antigua de un pueblo.

La arqueología nos dice que había humanos en Australia

hace al menos cuarenta mil años.

La pregunta es:

¿Quiénes eran estas personas?

¿Cómo estaban relacionados

con los actuales aborígenes australianos

o con otros pueblos del mundo?

Y aquí es donde la genética

se convierte en una poderosa herramienta.

Podíamos rastrear la ascendencia de los aborígenes australianos,

y averiguar cuándo se separaron de otros humanos.

Cuándo salieron de África.

Podemos vincular biológicamente a estos individuos

con otros seres humanos

en el espacio y el tiempo.

Analizar el ADN

era como sumergirse en el pasado.

En la primera oleada de humanos que emigraron de África.

En lugar de explorar Asia,

los primeros australianos se dirigieron hacia el sur.

Se separaron del resto de la humanidad

hace sesenta o setenta mil años.

Y luego siguieron adelante por su cuenta.

Los aborígenes australianos

descienden de las primeras personas que salieron de África

y viajaron a Australia.

Son descendientes directos

de los primeros humanos modernos exploradores.

Estos exploradores

debieron de llegar al extremo sur de Asia.

Pero en lugar de retroceder,

se adaptaron a la vida en la costa.

Huw Barton es arqueólogo

y experto

en la vida de los cazadores recolectores costeros.

Los ambientes costeros como éste, con mar, lagos, pantanos,

posiblemente marismas o manglares,

son perfectos para encontrar comida.

Hay marisco,

pescado, bivalvos, huevos,

gusanos e insectos.

Alimentos de alto contenido energético

que la gente podía encontrar fácilmente.

Pero un grupo, entre cinco y diez personas,

podía limpiar la zona en cuestión de días,

o semanas...

Así que eso...

pudo llevarlos a decidir cambiar de ubicación.

Para los cazadores recolectores que vivían en la costa,

esa reubicación pudo significar un viaje por mar.

Quizás veían una pequeña isla no muy lejana

y decidieron navegar hasta allí para explorarla.

Luego volvieron,

comunicaron al resto del grupo lo que habían encontrado,

y decidieron trasladarse allí.

Y así

pudieron pasar de una isla a otra.

Una vez que la gente empezó a saltar de isla en isla

Barton piensa

que sólo fue cuestión de tiempo que llegasen a Australia.

La mayoría de nosotros miramos al mar

y lo consideramos...

una barrera a evitar.

Preferimos estar en tierra firme.

Pero si había un grupo de personas con un transporte acuático

con el que salían a pescar

una vez que se marchaban

es posible que fueran lo suficientemente valientes

como para aventurarse a pasar la noche en el mar.

Y de repente...

empezaron a ver indicios

de que había una masa terrestre cerca.

Bien por las nubes o la presencia de pájaros

madera de deriva,

y pensaron:

a lo mejor merece la pena seguir un poco más...

Tal vez durante veinte o cien años,

decidieron no hacerlo,

pero llegó un momento en el que alguien decidió

ir un poco más allá,

asumió ese riesgo.

Cualesquiera que fueran sus circunstancias,

se aventuró más allá.

Y se topó con la costa de Australia.

Y es algo factible.

Es una posibilidad que explica

cómo pudo ocurrir ese primer viaje.

Hoy sería un viaje de quinientos sesenta kilómetros.

Pero en la prehistoria, las costas eran muy diferentes.

Hace sesenta mil años,

el planeta estaba en plena glaciación.

A medida que las grandes capas de hielo

se extendían por el hemisferio norte,

gran parte del agua del mundo estaba congelada.

El nivel del mar bajó ciento veinte metros.

La brecha entre el sudeste asiático y Australia,

se redujo.

Cuando los humanos cruzaron,

la distancia a cubrir era de unos noventa y cinco kilómetros.

Nadie sabe cuántas personas llegaron por primera vez

a Australia.

Pudieron ser decenas.

Cientos, o quizás miles.

Pero según la genética,

solo hubo una oleada migratoria y luego se detuvo.

Parece que solo hubo una entrada en Australia,

a partir de la cual

la gente se extendió por todo el continente

ocupándolo por completo.

Y por lo que sabemos,

ocurrió una sola vez.

Hace unos cincuenta y cinco mil años,

los humanos comenzaron a explorar Australia.

Cuarenta mil años antes, de que llegaran a norte América.

Aquí estaban realmente solos.

Aislados del resto del mundo,

en un continente virgen.

A ciento sesenta kilómetros del mar,

en el noreste de Australia,

hay una prueba impresionante de su existencia.

"Naguarla Gabarman".

Un inmenso refugio rocoso formado por el viento.

Pero tallado por manos humanas.

Podría ser el monumento más antiguo del mundo.

Diez veces más antiguo que Stonehenge.

Esta tierra ha estado

bajo la custodia de Margaret Katherine

y sus antepasados durante generaciones.

Cada vez que la visita,

pide permiso para entrar.

Mis antepasados vivieron en este lugar.

Mis tatarabuelos, mi tío abuelo, mis abuelos,

y mis padres,

todos pasaron su vida aquí.

Las paredes están cubiertas

por una capa tras otra de arte.

Representaciones de animales que cazaban los aborígenes.

Aquí tenemos un gran barramundi.

Encima del barramundi, hay un besugo,

y un pez mucho más pequeño.

También hay un cocodrilo.

Esto de aquí es un canguro que llega hasta allí.

Se puede ver la cola perfectamente.

La cara y las dos orejas.

El arte de las paredes

es una mezcla de lo moderno y lo muy antiguo.

¿pero hasta cuándo se remonta esta tradicción?

El arqueólogo Bruno David,

trabaja aquí desde 2010

intentando desentrañar su historia.

La gente venía hasta aquí y acampaba en el suelo.

Así que, con el paso de los años,

se fueron acumulando diferentes capas

de ceniza y arena

como hojas de un libro.

Y estas capas de sedimentos

han ido enterrando los materiales arqueológicos

en el suelo.

Son veintisiete.

Empezamos por la superficie,

donde se encontraban los materiales

de unos cien o doscientos años de antigüedad.

Y poco a poco fuimos escavando

y remontándonos en el tiempo.

En el fondo hay un estrato

de entre cuarenta y ocho mil y cincuenta mil años de antigüedad

donde hallamos la pruebas más antiguas

de ocupación humana.

Las fechas se basan en fragmentos de carbón

que dejaron aquí los primeros australianos.

Sugieren que aquí había personas

unos seis mil años antes que en el lago Mungo.

Los arqueólogos

aun no han encontrado huesos humanos en la zona.

Pero sí restos artísticos,

de hace al menos treinta mil años.

Es solo un pequeño fragmento de una superficie pintada.

Pero podemos apreciar perfectamente

una serie de líneas

una línea recta cruzada por una línea curva,

¿cómo era la imagen original?

Quien sabe...

El pigmento utilizado por estos artistas prehistóricos

era ocre.

El mismo pigmento utilizado para enterrar al hombre de Mungo.

Al parecer,

no tenía ningún valor práctico para ellos.

Su poder era simbólico.

En las paredes

hay pinturas de espíritus conocidos como mimis.

Los aborígenes australianos

creen que los mimis

enseñaron a sus antepasados a cazar, cocinar y pintar.

Aquí tenemos a una mimi mujer.

Está de pie.

Podemos verla aquí.

Y aquí hay otra mimi

que va hacia allí.

Y ese de allí, más grande,

está solo y es un hombre.

Cuando los llamo

puedo sentir su presencia cerca de mí

y me hacen llorar.

Porque no estoy con ellos.

Estoy aquí, viva.

Pero cuando me halla ido,

estaré aquí con ellos.

A diez kilómetros hay otra roca pintada.

Solo tiene un par de pinturas.

Pero parecen ser de una animal que ya no existe.

El genyornis.

una especie gigante

que desapareció hace cuarenta mil años.

Las pinturas son una representación de los animales

que encontraron los primeros australianos

a su llegada.

Los restos de estos animales todavía existen

en las cuevas del Naracoorte.

Un laberinto de estalagmitas y estalactitas

al sur de Australia.

Rod Wells ha explorado esta cueva desde que era adolescente.

Meterse por alguna de las grietas requiere disciplina mental.

Hay que mantener la calma y la concentración.

Relajarse...

e ir pasando poco a poco.

En 1969 descubrió sus primeros fósiles.

Estábamos a punto de rendirnos un domingo por la tarde.

Cuando notamos una corriente de aire

a través de unas rocas.

Eso significaba que había una cámara detrás.

Posiblemente de gran tamaño.

Eso es lo más emocionante de la exploración.

Mientras pasaba la lámpara

por la superficie del estrato de sedimentos,

observé algo extraño.

Al principio pensé

que eran partes de estalactitas caídas al suelo.

Pero luego me di cuenta de que eran dientes.

Al examinarlos más de cerca,

y ver las sombras que proyectaban,

me di cuenta de que, en realidad,

eran cráneos de animales extintos

y que llevaban allí

Dios sabe cuántos miles de años...

En un continente con tan pocos restos arqueológicos,

estos huesos son un tesoro.

Pruebas del extraordinario aislamiento de Australia.

Hace cincuenta millones de años,

con el cambio de las placas tectónicas

Australia se separó de la Antártida.

Desde entonces,

ha estado aislada de cualquier otra masa terrestre.

Y su fauna evolucionó aislada.

Produciendo especies únicas de este continente.

Bestias como el marsupial gigante, el diprotodon.

Para que os hagáis una idea

de lo grandes que eran estos animales,

aquí tenemos un fémur.

Del muslo de un diprotodon.

Se trataba de un animal de 1,8 metros de altura.

Su masa corporal

era similar a la de un rinoceronte negro.

Por lo tanto,

pesaban entre una tonelada y media y dos toneladas y media.

Incluso entre los canguros, vemos ejemplos de gigantes.

Este es el cráneo y la mandíbula de un canguro gris oriental moderno.

Y este es el cráneo y la mandíbula de un canguro extinto.

Hay una gran diferencia de tamaño.

Era un megacanguro.

Los primeros australianos habían descubierto un paraíso.

Una tierra verde llena de animales para cazar

y alimentos para recolectar.

Y con tan pocas personas

había poca o ninguna competencia

por los recursos.

Pero ninguna zona parecía ser mejor para vivir

que el Lago Mungo.

La abundancia de peces y fauna marina

mantuvo una próspera comunidad durante miles de años.

La guarda forestal aborigen

trabaja en Bungo

y encuentra pruebas del pasado por todas partes,

esparcidas entre antiguas fogatas.

En esta fogata de aquí

comieron un huevo.

Pero también pescado.

Tenemos algunas herramientas de piedra

que probablemente emplearon

para raspar las escamas y cortar el pescado.

Esto de aquí es de un bacalao murray

lo cocinaron hace más de cuarenta mil años

y todavía podemos verlo.

Es asombroso.

Realmente...

... sobrecogedor.

pero no solo podemos ver estos restos,

también podemos sentir a los antepasados.

Es un lugar muy espiritual.

El esqueleto del hombre de Mungo

nos permite hacernos una idea

de cómo era la vida a la orilla del lago.

Este hombre

es uno de los pocos científicos autorizados

para examinar los huesos.

Podemos recuperar mucha información.

Este fósil nos revela mucho sobre la vida del hombre de Mungo.

Está claro que es un hombre adulto,

de unos cuarenta años, quizá mayor...

Era un hombre de constitución ligera

pero bastante alto,

de 1,80 m de altura aproximadamente.

Cada parte del esqueleto tiene una historia que contar.

Pero nada es más revelador que sus dientes.

Hay un patrón de desgaste extraordinario

en sus dientes molares

y este ángulo de desgaste

probablemente se relaciona con algo que hacía repetidamente.

Como masticar fibras para fabricar redes.

El otro factor intrigante

de la mandíbula del hombre de Mungo

es el colmillo, en la parte delantera.

Porque parece sacado de forma intencional.

Puede que ocurriera por accidente,

pero sabemos que, por tradición,

los aborígenes arrancaban un incisivo

o un colmillo de los chicos jóvenes

cuando alcanzaban la madurez.

Así que es una posible prueba

de que se le hizo la extracción ritual

de un diente frontal

hace cuarenta y dos mil años.

Aquí, en el Lago Mungo,

a medio mundo de su patria africana

estas personas hicieron mucho más que alimentarse.

Crearon una cultura tan avanzada

como cualquiera de las que conocemos.

Con rituales que todavía permanecen

entre los aborígenes de hoy.

Pero su mundo

estaba a punto de convertirse en polvo.

En ese momento,

la glaciación era cada vez más intensa.

Había tanta agua atrapada en el hielo

que la humedad de la atmósfera disminuyó.

Y había menos nubes y menos lluvia.

El paraíso se convirtió en un infierno.

Cuando los ríos se secaron, los bosques desaparecieron.

Y los pastizales se convirtieron en desiertos.

Las grandes bestias australianas se extinguieron.

Los seres humanos

también se convirtieron en una especie

en peligro de extinción.

Según la genética,

el 60% de la población australiana, murió durante la glaciación.

La comida y el agua escaseaban.

A medida que el clima empieza a cambiar

y el centro de Australia se vuelve más árido,

la búsqueda de recursos se complica.

Se necesitan más conocimientos

para encontrar los recursos disponibles.

En el lago Mungo,

hay pruebas arqueológicas

del ingenio de la Australia de la glaciación.

Aquí tenemos una piedra de moler.

Se usaba para moler semillas

y hacer harina.

Cuando sabían que se acercaba una época de sequía,

salían a recolectar todas las semillas posibles.

Algunas debían meterlas en agua...

...para quitarle las toxinas.

Así que, debían prepararla a conciencia,

antes de darle uso.

A medida que la gente se alejaba más en busca de alimentos

la población se dividía en grupos más pequeños,

separados del resto de la humanidad y unos de otros.

Australia era un entorno desafiante.

Los humanos tuvieron que hacer uso de toda su capacidad adaptativa

para sobrevivir.

Pero también planteaba otro desafío...

...al que no pudieron adaptarse.

Su absoluto aislamiento.

Tuvieron muy poco contacto con el resto del mundo,

estaban completamente solos.

La población demasiado aislada se enfrenta a la extinción.

Sin nuevos genes,

el acervo genético disminuye.

La población se vuelve propensa a los peligros de la endogamia.

Y finalmente...

desaparece.

Hoy en día,

uno de los animales más conocidos de Australia

se encuentra en una situación similar.

Cuidado al meterte en el agua.

Este ecologista,

está intentando cazar un ornitorrinco

para tomarle una muestra de ADN.

Los ornitorrincos

solo se encuentran en los ríos del este de Australia.

Pero ahora,

su existencia está amenazada por una serie de presas

construidas a lo largo del sistema fluvial.

Si pensamos en el río como en un camino,

es como poner una barrera

que no permite pasar a los animales.

Fragmenta la población por debajo y por encima de la presa,

impide la migración

y el flujo de genes entre las poblaciones.

Acabarán perdiendo la diversidad genética

y eso afectará a su adaptación en el futuro.

Los ornitorrincos salen de noche para alimentarse de insectos.

Este es el mejor momento para coger uno

y hacerle una prueba genética.

Se mueve, tenemos algo...

Ahí está.

Aquí está.

Una de las criaturas más asombrosas del planeta:

el ornitorrinco.

Se ve perfectamente el pico de pato

por el que son tan conocidos.

Vamos a pesarlo y a medirlo

y tomaremos una pequeña muestra de ADN

para nuestra investigación.

Ahora...

...voy a registrarte en la base de datos.

Para que los ornitorrincos prosperen,

su grupo genético tiene que ser lo más variado posible.

Como sucede con los humanos.

Aislados unos de otros, tienen problemas.

En lugar de una gran población de ornitorrincos,

terminemos con estos pequeños grupos aislados.

Así,

son más vulnerables a la extinción

y pueden desarrollar problemas genéticos.

Puede haber problemas

porque se aparearían con individuos con los que están emparentados.

Un pequeño trozo de piel

es todo lo que necesita para analizar el ADN del animal.

Y compararlo

con el de otros ornitorrincos de la zona.

Listo.

Vamos a liberarlo.

Si la diversidad se está agotando

introducirán nuevos ornitorrincos de otro grupo

para darle al río un impulso genético.

¿Pero qué pasó con los primeros australianos?

¿Cómo superaron los riesgos de su aislamiento?

El secreto de su éxito...

... fue el contacto.

A lo largo de la glaciación,

los diferentes grupos de humanos intercambiaban cuentas,

herramientas y ocre

a lo largo de cientos de kilómetros.

Estas redes comerciales

eran una línea de vida genética.

A medida que las personas se dividían en grupos pequeños

cada uno se volvía genéticamente diferente del resto.

Eso crea diversidad.

Pero para que esa diversidad sobreviva

debe transmitirse de un grupo a otro,

y para ello,

es necesario un contacto.

Estas redes comerciales

también eran importantes redes de apareamiento.

Lo que hicieron fue dispersarse en grupos más pequeños

que sobrevivían aislados unos de otros,

pero que no perdían del todo el contacto.

Existía un intercambio genético entre ellos.

Se aseguraban de introducir sangre nueva

en sus poblaciones.

Y esa fue la receta del éxito genético

durante un largo periodo de aislamiento.

Sin darse cuenta,

estos primeros australianos encontraron un equilibrio

entre el aislamiento y el contacto.

Y eso

les ayudó a superar la amenaza de la extinción.

Este sentimiento de conexión

aun se mantiene en la cultura aborigen.

Este hombre es un anciano del pueblo

y es el guardián de su conocimiento ceremonial.

Utiliza el ocre

para prepararse para la llegada del espíritu.

De acuerdo con la tradición,

ella condujo a los primeros hombres a Australia.

Volando a través de la tierra.

Cantando su canción.

También se la conoce como la estrella de la mañana.

El planeta Venus.

Cuando hago la danza de la estrella de la mañana,

veo a mi padre.

Que fue quien me la enseñó.

Y me dijo

que nunca perdiera mi historia cultural,

baila la danza de la estrella de la mañana,

me dijo.

Bailará toda la noche

hasta que Venus se alce justo antes del amanecer.

Esta danza es una especie de mapa,

que contiene información sobre los mejores sitios

para cazar

y las fuentes de agua.

Pero esta canción no les pertenece solo a ellos,

se cantan variaciones de ella por toda Australia.

Conectando diversas tribus...

...en una cultura compartida.

Todos los clanes estamos unidos.

Rituales como éste,

ayudaron a los grupos aborígenes

a superar el impacto del aislamiento.

Y ese aislamiento

ha contribuido a la supervivencia del ritual.

Sin un flujo de personas diferentes con ideas diferentes,

hay menos presión para que una cultura cambie.

Así que los mismos rituales

se transmiten a través de generaciones

intactos e inalterados.

Estas conexiones entre los grupos aborígenes

se conocen como: "líneas de canciones".

Nadie sabe cuántos años tienen.

Pero podría remontarse

a las redes comerciales originales

que ayudaron a las personas a sobrevivir a la glaciación.

Durante miles de años,

la cultura aborigen, floreció.

Y la población, creció.

Hasta llegar a un millón de personas

repartidas en trescientos grupos lingüísticos diferentes.

Pero en 1606 ...

... llegaron los europeos.

La colonización fue un desastre para los aborígenes.

Les arrebataron sus tierras.

Separaron a las familias.

Y la conexión con sus antepasados

tan fundamental para sus supervivencia,

quedó cortada.

Pero ahora

la ciencia podría ayudarlos a reconectarse.

En 2013

se halló un antiguo esqueleto aquí.

En la misma playa

a la que llegaron los europeos hace cuatrocientos años.

El hallazgo fue tan impactante

que la tribu local le llamó, para que analizase los huesos.

En el pasado,

muchos grupos aborígenes

no estaban de acuerdo con este tipo de investigaciones.

Muchos restos

fueron tomados sin su consentimiento.

Pero las cosas están cambiando

y la comunidad aborigen quería saber más

acerca de estos restos.

Querían saber la edad que tenía esta persona

cuando vivió, de qué sexo era

y cualquier dato que pudiésemos averiguar.

La excavación del esqueleto

coincidió con la llegada de un ciclón al norte de Australia.

Tuvieron que luchar contra los elementos.

Y recatar los huesos cuanto antes.

El hallazgo más importante fue el cráneo.

El descubrimiento inicial de los restos

reveló un individuo bastante completo.

Y el cráneo estaba en buen estado.

Las cresta orbitonasal no era demasiado protuberante,

y la anatomía general del cráneo

indicaban que los restos eran de una mujer

de unos treinta años.

La datación por radiocarbono de unas conchas

halladas en el estrato de sedimento,

les permitió calcular la edad del esqueleto.

Tenía tres mil quinientos años de antigüedad.

Esta tierra es propiedad de la familia de Thomas.

Es como un bloque de hormigón, Thomas.

Si.

Ha estado muy involucrado

en los trabajos de excavación desde que comenzaron.

Tuvimos suerte,

porque una semana después de excavar los restos,

llegó un ciclón,

que arrasó toda la costa.

Habríamos perdido el esqueleto,

habríamos perdido a esta persona,

lo sacamos justo a tiempo.

Y ahora está en un lugar mucho más seguro.

Detrás de mí, en los arbustos.

Los huesos fueron enterrados según la costumbre tribal.

Pero antes extrajeron algunos fragmentos

para someterlos a pruebas genéticas.

Estamos intentando obtener ADN de las raíces de los dientes.

Los primeros indicios son bastante positivos.

Recuperar parte del genoma

o el genoma completo,

nos dará una mayor comprensión de la historia de la población

en esta parte de Australia.

El trabajo es supervisado por este hombre.

El genetista danés

que secuenció el primer genoma aborigen

a partir de una muestra de pelo.

El ADN tiene más de tres mil años de antigüedad.

Y es mucho más difícil de leer.

Pero debido a su antigüedad,

puede proporcionar más detalles

sobre la interconexión de los primeros australianos.

Queremos construir una imagen mucho más completa

de cómo se pobló Australia.

¿Con qué rapidez se propagaron a través del continente

y con qué frecuencia se reunían?

¿Cuánta movilidad tenían, cuántas personas llegaron?

Todas estas preguntas siguen sin respuesta.

La mayoría de los aborígenes de Australia

nos hemos desconectado de nuestros antepasados

por culpa de la colonización.

Y algunos de nosotros ...

... hemos perdido el camino.

Ahora, gracias a la ciencia moderna,

podemos saber un poco más, sobre esa persona,

cuyo esqueleto hemos hallado.

Y si estamos emparentados.

Será fantástico averiguarlo.

Si los aborígenes quieren saber si tienen alguna relación

con la mujer hallada en la playa,

deben entregar una muestra de ADN.

Necesito que escupas en este tubo y lo cierres.

Me lo llevaré de muestra.

Hasta hace poco,

la mayoría de ellos se negaba a hacerlo

porque no confiaban en los científicos.

¿Es suficiente, o más?

Pero recientemente

han cambiado de idea con respecto a la secuenciación

del primer genoma aborigen.

Muchas de estas comunidades

han perdido gran parte de su cultura e información

sobre su origen.

Y les interesa conocer más información sobre su pasado.

Una de las formas de recuperar parte de esa información

es a través de la ciencia,

y el trabajo genético.

Todas las muestras de ADN acabab aquí.

En una nevera, en Dinamarca.

Estos son muestras de los aborígenes australianos

muestras de saliva.

También tenemos la muestra de Thomas.

Y es muy útil tener muestras modernas

porque si las comparamos con las antiguas,

podemos hacernos una idea

de cómo se han movido los humanos a través del tiempo.

Y también hasta qué punto estaban aislados.

Si comparamos el ADN de Thomas

con el esqueleto hallado en la zona,

de tres mil años de antigüedad,

podemos determinar

si un mismo pueblo ha permanecido en la zona

durante ese lapso de tiempo.

Será la combinación de los genomas moderno y antiguos

lo que nos permita descubrir el pasado.

La historia genética de Australia acaba de empezar a revelarse.

Una vez que se termine el trabajo,

los australianos aborígenes sabrán

lo estrechamente relacionados que están

con sus antepasados.

Pero ya está claro que su ADN es único ...

antiguo ...

... y puro.

Mientras que el resto de la humanidad

se dedicaba a mezclar genes,

los australianos permanecieron en un espléndido aislamiento.

En teoría,

deberían de haberse extinguido.

Era una migración humana que llegó a un callejón sin salida.

Su supervivencia

no se debió a ninguna tecnología especial,

sino a su capacidad para conectarse con otras poblaciones

a lo largo del continente.

Lo que sucedía entonces, también sucede ahora.

Somos seres sociales,

buscamos a otros como nosotros ...

... y encontramos una causa común.

Es lo que nos hace humanos.

Y lo que nos ha llevado tan lejos.

Subtitulado por: María Victoria Cerezo Olivares.

Otros documentales - Los primeros hombres: Australia

54:16 01 jul 2020

Cuando el Homo Sapiens llegó a Australia, quedó aislado del resto de la humanidad durante 50 mil años y se habría extinguido de no ser porque las tribus que tomaron el continente, se mezclaron entre sí. Es por ello que el ADN de los aborígenes australianos es el más puro y antiguo de la Tierra.

Contenido disponible hasta el 8 de julio de 2020.

Histórico de emisiones:
01/03/2018
14/03/2019

Cuando el Homo Sapiens llegó a Australia, quedó aislado del resto de la humanidad durante 50 mil años y se habría extinguido de no ser porque las tribus que tomaron el continente, se mezclaron entre sí. Es por ello que el ADN de los aborígenes australianos es el más puro y antiguo de la Tierra.

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  • 25:29 ayer El edificio de la Universidad de Moscú formaba parte de un proyecto para ensalzar el triunfo de la Unión Soviética tras la 2ª Guerra Mundial. Es un símbolo del poder intelectual de Rusia en el periodo de la posguerra. Desempeñó una función destacada en el ámbito académico, social e ideológico. Contenido disponible hasta 10 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 03/12/2019

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  • Los primeros hombres: Europa

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    54:19 pasado jueves Cuando el Homo Sapiens llegó a Europa, este continente estaba poblado por Neardentales y otras especies humanas con las que se mezcló. Hoy, la única especie humana que existe es Sapiens, y en nuestro ADN, llevamos genes Neardentales. Contenido disponible hasta el 9 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 02/03/2018 18/03/2019

  • 51:08 pasado jueves El mercado de Ballarò, situado en el popular barrio de la Albergheria, es el mayor de los tres mercados de comestibles de Palermo. La comida callejera es imprescindible y acompañaremos a un guía especializado en estos puestos. Además realizaremos un viaje nocturno en busca de sardinas. Contenido disponible hasta el 9 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 12/03/2018 17/09/2019

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    47:07 pasado jueves

    47:07 pasado jueves Hoy empieza Greg lanzando la guía de hoteles espaciales con gravedad 0, hace bailar a la comida con un altavoz y construye un cohete casero para tirolina. Por su parte, Dom muestra cómo se puede cocinar sobre un periódico, desvela la verdadera ciencia de la suerte y dice dónde está Internet. Contenido disponible hasta el 9 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 05/07/2018 04/07/2019

  • 28:57 pasado jueves Veremos cómo se enfrentan a sus primeros turnos como novatos una nueva generación de reclutas de los distintos servicios de emergencias de Gran Bretaña. En este episodio observaremos a Lawrence (policía especial), Maya (técnico sanitario de emergencias), y Tom (voluntario de rescate en montaña). Contenido disponible hasta el 9 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 27/07/2018 16/11/2019

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    54:19 pasado martes

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    Factomanía. Episodio 2

    48:06 pasado martes

    48:06 pasado martes En el capítulo de hoy Fran descubre que es posible sobrevivir a la caída desde un avión, consigue doblar un haz de luz a través de un recodo utilizando un chorro de agua y se pregunta hasta qué altura pueden llegar los rascacielos. Contenido disponible hasta el 7 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 03/07/2018 02/07/2019

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  • 55:17 pasado martes Documental que hace un recorrido sentimental sobre el otro cine español, el llamado experimental o no comercial. Contenido disponible hasta el 14 de julio de 2020. Histórico de emisiones: 13/05/2013

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