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Para todos los públicos Otros documentales - Coronavirus. La vida después - ver ahora
Transcripción completa

(Aplausos)

(Música)

¡Son ellos! ¡Son ellos!

(Sirenas)

El aplauso es un rayo de luz que disipa la tormenta.

Estruendosa recompensa al buen arte,

al sano oficio,

espanta los maleficios y el espíritu alimenta.

(Ópera)

Ante estas butacas, todavía vacías,

manifiesto que el aplauso es un beso,

un abrazo.

Es un gol, una corchea,

un libreto, un óleo enmarcado.

El aplauso es un ruido que se hace música.

Es agradecimiento, solidaridad y es respeto.

Señoras, señores, el aplauso

es el "gracias" más bello

que alguien haya podido imaginar nunca,

escuchen.

(Aplausos)

(Música)

"España a las ocho, en 'Las mañanas de Radio Nacional'.

Íñigo Alfonso."

Hola, buenos días, son las ocho de la mañana,

las siete en las Islas Canarias.

Cada día, salimos a los balcones, a las terrazas, a las ventanas,

a aplaudir.

Les aplaudimos a ellos,

que tanto están haciendo por cuidarnos,

pero también lo hacemos para estar juntos.

El aplauso como fuerza frente al virus,

como energía para este esfuerzo colectivo.

-Profesor Arsuaga, ¿quién inventó el aplauso?

-El aplauso es una manifestación colectiva de aprobación.

Vamos a decirlo así, ¿no?

De alguna manera, hay que manifestar

de forma colectiva,

no sé, el entusiasmo por algo que ha ocurrido.

Supongo que es un signo.

Si tuviese que interiorizar un signo occidental

de manifestación colectiva,

de admiración o de aprobación,

que, como otros aspectos de nuestra cultura occidental,

pues se ha extendido por todo el mundo.

-¿Cómo estás, cariño, hoy?

-Podría estar mejor. Estoy hinchada.

-Pero dentro de lo que cabe, ¿te encuentras bien?

-Sí, nos encontramos bien el peque y yo.

-Perfecto.

Las constantes están bien.

Y la presión está bien.

-¿Cómo se llamará el pequeño? -Hernán Luca Barneda.

-Anda, qué bonito.

Hernán nació el 9 de Marzo.

Nació prematuro, con solo 32 semanas.

Y fue, justamente, la época en que todavía

no era oficial el brote del COVID.

Y le ingresaron inmediatamente

en neonatología, en la sección de prematuros.

-Espera, espera, voy a grabarlo otra vez.

Que no sé si se ha grabado.

-Tuve la suerte de que en este momento,

justamente, mis padres vinieron de Italia

para estar conmigo

y ese día tan importante, que fue el 9 de marzo,

ellos estuvieron, estuvieron ahí presentes.

Hernán es el primer niño prematuro

que hemos tenido en la unidad de neonatología,

que lo hemos tratado como COVID positivo.

Que, realmente, no era positivo.

Las pruebas salieron que era negativo,

pero nosotros decidimos tratarlo como un COVID positivo.

-Dime.

-Al principio, la madre sí que venía a la unidad,

pero al darle de alta a la madre,

y empezar ella con síntomas de COVID positivo,

el problema que había era que ella no podía asistir

a ver al niño a la unidad.

-La situación fue traumática para nosotros

porque estábamos mi madre, yo y mi pareja

en casa con COVID.

Mi padre en el hospital,

ya le habían diagnosticado y confirmado que era COVID

y que estaba muy grave.

Y, por otro lado, tenía a Hernán,

que estaba también en el hospital luchando por su vida.

Porque claro, nació prematuro, con problemas en los pulmones,

y hubo un día en que mi padre ingresó en la UCI,

en terapia intensiva,

en coma farmacológico, con respirador...

Me decían: "Está grave, está grave", y al mismo tiempo,

por la cámara que tenía en la incubadora

podía ver que Hernán tenía oxígeno.

-Empezó el padre, después el abuelo,

luego, también la abuela, la mamá también.

Y era como angustioso,

porque pensabas: "Qué impotencia por parte de ellos".

Se me hizo todo un cúmulo.

Y, en ese momento, de verdad, yo digo:

"Yo estoy luchando porque ellos están luchando,

porque si no, ya hubiera dejado de luchar".

-Una de las huellas más dolorosas de esta crisis

está en el silencio gélido que ha impuesto.

Las familias siguen llorando

la muerte de miles de ancianos en soledad, aislados,

sin derecho a una despedida.

La generación que tanto ha dado a este país no se merecía esto.

El virus se está cebando con los supervivientes de la guerra,

con aquellos jóvenes de la posguerra,

nos dice una oyente esta mañana desde Guadalajara.

No se lo merecen.

(Música)

-El jueves... El hermano de la vida...

que abra las puertas del tiempo

para que entre Cristo Dios en el reino de los nuestros.

Por Jesucristo, nuestro Señor,

danos, Señor... Y bendice con la vida etérea,

con la luz perpetua de tu alma.

El alma de todas las víctimas de esta pandemia.

Que la misericordia de Dios...

-Mi padre se llamaba Manuel Rodríguez Ureña,

falleció a los nueve días de enfermarse

en una residencia de Madrid.

Tardamos 13 días en conseguir enterrarlo,

pero al menos, logramos traerlo, como él quería,

a su pueblo en La Mancha. Aldea del Rey.

La noche que finalmente fallece, yo acabo de llegar a casa

cuando me llaman para decirme que ha fallecido

y para mí estaba claro que no podía pasar de esa noche.

Era imposible, casi no respiraba. Se estaba ahogando.

Se ha incidido mucho en la información

sobre si en residencias han muerto, claro, en Madrid,

miles de personas han muerto en residencias.

Sin duda, las residencias no son hospitales.

¿Qué esperábamos?

¿Cómo esperábamos poder atender a las personas en residencias

que no son hospitales?

¿Qué milagro esperábamos?

El cadáver tardó dos días en ser recogido

y ya fue mala señal.

A la pérdida del rastro del cadáver, que es algo común

a todos los muertos en esta situación,

de la COVID o de lo que sea.

Y es que no hemos podido saber si estábamos enterrando

los restos de nuestro padre o de cualquier otro padre.

Esa es una realidad y eso es algo que preferimos casi no pensar.

Pero cuántas familias no le han dicho a los enterradores:

"¿Puedes abrir? Que sepa que es mi madre,

que sepa que es mi abuela".

Lo enterramos en su pueblo

el día decimotercero.

Es evidente que igual que el sistema sanitario

se vio saturado, naturalmente, por una cosa tan terrible

como la que nos está ocurriendo, el sistema funerario,

que es un gran negocio, por otro lado,

no estaba ni remotamente preparado

para un número de defunciones tan alto.

-Julia, ¿cómo es una muerte sin despedida

por parte de la familia?

-(RESOPLA)

Que tu padre esté así, no te puedas acercar...

Ni besarle, ni calmarle...

Ni pegarte a él,

más en el caso de una persona

que respondía también al calor humano

que no lo necesitaba tanto.

Es...

Uno siente...

No sé cómo explicarte. Es lo más horrible que...

-¿Es esto lo más duro que ha dejado el coronavirus?

Para las familias, estos momentos de despedida sin contacto.

-Claro, no poder tocarse, no poderle abrazar.

Eso es...

Eso es como...

Es una inmensa injusticia.

Es una experiencia terrible. Ese abrazo nos va a faltar siempre.

(Música)

Resulta paradójico que en el entierro de tu padre

haya más enterradores que familia.

Desde luego.

Todo ese sentimiento que rodea un entierro,

que es una experiencia intensísima,

desde el punto de vista de las emociones,

no existió en el entierro de mi padre.

Fue... Claro él quería un entierro,

un gran entierro. Él...

Para él era importantísimo, además, ser enterrado

y ser enterrado en su pueblo. Esto era fundamental.

-Manuela era una persona querida

y una persona muy conocida en Aldea.

Entonces, me imagino que habría estado todo el pueblo

acompañando a su familia en la iglesia,

después, en el cementerio, y esto no ha sido posible.

Ha sido en soledad, claro.

-El vínculo que tenía con el pueblo era extraordinario,

nunca hizo ese vínculo con...

Nunca sintió a Madrid como algo suyo.

Él era aldeano manchego

y quería morir en su pueblo.

(Música)

-¿Qué tal? Buenas.

La preocupación que sigue existiendo en muchos hospitales

son las urgencias colapsadas,

sin espacio ya en las unidades de cuidados intensivos.

Nos asomamos al Severo Ochoa.

-No hay nadie que pueda describir mejor que ellos

lo que se vive en las urgencias.

Haces de enfermera, reorganizas a los pacientes,

lo que más tiempo llevan, los que son más mayores.

Pasas a este a esta cama.

Los abuelitos te dicen llorando: "Pásame a una cama",

y tú ¿a quién decides pasar?

Esto es una selección como en la guerra, este sí, este no.

-Esta crisis tiene multitud de puntos críticos,

lo que aumenta la sensación de caos, de enorme emergencia.

En la localidad madrileña de Leganés,

el hospital Severo Ochoa vive una situación límite.

No llega el material de protección para el personal sanitario.

El centro está desbordado.

Sus trabajadores viven una situación

que nunca antes habían experimentado.

(Murmullos)

Imagino que esto día de mañana pasará factura.

Ahora, de momento, estoy en una situación de aceleramiento,

estoy alterada. Estoy agotada.

No tengo tiempo de ir a un psicólogo, no tengo tiempo.

Cuando pase todo esto, a lo mejor, ahora, no.

No me ha pasado factura.

Creo que psicológicamente, ahora mismo, estoy fuerte,

que no necesitaría el tener

una entrevista con un psicólogo.

No, creo que ahora mismo estoy fuerte.

Eso ha sido, de verdad, como la guerra.

Es que era así.

Tú ibas, hacías tu trabajo, porque lo tienes que hacer.

No sé si habré hecho algo, pero ya está,

me da igual contagiarme.

También es un momento que el que me importaba

era el paciente y a mí me importaba atenderlo

como lo tenía que atender

y si se ponía a llorar y tal, pues estar ahí con él.

Si me daba la mano o me daba o me quería dar un beso,

no le iba a decir: "Quita, no me des un beso".

Que yo, a lo mejor, haya podido actuar...

Te digo en mi caso, no lo sé,

pero que se nos ha desprotegido, ya te digo yo que sí.

Yo creo que es que la sanidad

no se ha cuidado estos años de atrás.

(Música)

(Sirenas)

-A diferencia de lo que ha ocurrido

en muchos países de nuestro entorno, la lucha contra el virus ha dejado

un alto número de sanitarios infectados.

Durante marzo y abril, en el pico de la crisis,

40.000 de ellos han contraído la enfermedad.

La falta de material de protección les ha colocado

ante situaciones de tensión, de estrés, de angustia.

-Cuando sí que estamos con un compañero no tan mayor,

con 57 años, se ha muerto y dices: "Jolines".

Había compañeros, por ejemplo,

que no sé si habrá sido coincidencia o no,

pero han venido de una baja,

que estaban en estado de baja por otras cosas,

se han reincorporado,

han usado esas mascarillas que luego retiraron del mercado,

y a los seis o siete días, se han contagiado.

-Espero que se note y que se atienda

esas reservas estratégicas de material sanitario en el futuro.

La tenemos de grano, la tenemos de cereales,

la tenemos de que ciertos alimentos, la tenemos de petróleo

y de reservas energéticas

y no la tenemos de material sanitario.

Yo creo que debe estar en el mismo estamento

o si no, en uno superior.

(Aplausos)

La verdad es que te emocionas.

He de reconocer que me he emocionado con los aplausos.

Te emocionabas pero porque eran esos aplausos,

unido a todos los sentimientos que tú tenías,

los recuerdos de toda la jornada de trabajo,

te venían un montón de imágenes a la cabeza.

Y, al final, te acababas emocionando.

Pero es verdad que te ayudan, ¿eh?

-No hay nada que hayan hecho los médicos en esta crisis

que no vinieron haciendo todos los días antes.

De pronto, se han convertido en nuestros héroes,

cuando deberían haberlo sido desde siempre.

(Sirenas)

-Vino un señor, que además, ese señor estaba con la mujer

y se le permitió porque cuando estaban ya muy malitos,

no se le permitía a la mujer, al familiar que estuviera,

en este caso, es que este hombre vino ya muy malito.

La mujer no sabía realmente la gravedad.

Entonces, él estaba inquieto.

A veces, decimos que las personas, antes de que...

Están inquietas no sabes por qué,

pero es como esa inquietud de antes de la muerte.

Le comenté al médico que estaba muy malito,

¿no vamos a ponerle el tipo respirador o no sé qué?

"No hemos hablado con la UCI y lo ha desestimado",

porque ya te digo, se desestimaban pacientes

de 65 en adelante por la edad,

de 65 en adelante, se desestimaban.

O sea, ya era solo por la edad.

Es que luego aparte, había gente menor de 65 años,

que por sus patologías también se ha estimado.

Y se ha desestimado gente de 57 años y se han muerto.

-Mercados internacionales convertidos en bazares persas,

gobiernos autonómicos compitiendo entre sí

por mascarillas y respiradores es la denuncia

de los consejeros de Sanidad en estos micrófonos.

Esta crisis pone en evidencia

una gran debilidad de nuestro país.

La ausencia de autoabastecimiento de material crítico

para frenar el virus.

-Pensar que una región o un país tiene que ir

a un mercado internacional a hacer apuestas

para poder comprar un material

que sirve a nivel nacional para salvar vidas,

me parece de un nivel... Que hemos llegado muy bajo.

-No se han movilizado los recursos adecuadamente entre comunidades.

Ha habido momentos en los que Madrid

ha sufrido un absoluto colapso de las UCI

y, sin embargo, no se han movilizado recursos de otras comunidades.

(Música)

Me ha cambiado como persona en ese sentido

y no me importa haberla vivido como experiencia

porque creo que sí que me ha dado otros valores también,

que no sé, algo me ha cambiado,

sí, me ha cambiado, como persona, desde luego.

(Barullo)

-Ya llega la prueba, ¿verdad?

-¿Puedes sacar una vista en plano, por favor?

-Un minuto. -Ponlo en la línea 10.

Dentro.

(Música telediario)

-Hola, buenas tardes.

Preocupan las muertes en residencias de mayores

después de que la Unidad Militar de Emergencias haya encontrado

varios cadáveres en algunas de esas residencias.

-Soy la directora desde hace treinta y tantos años de la casa,

y esto es el momento más difícil que he pasado.

No puedo más, estoy desbordada.

-Beatriz nos cuenta esto con fiebre.

Es una persona de riesgo, pero no puede descansar.

11 de los 35 empleados del centro que dirige

están de baja. De los 54 residentes,

hay dos positivos en el hospital,

pero casi todos, creen, están contagiados.

-Cuando ya empezamos a tener datos de residencias de Madrid,

cuando ya empezamos a notar

los datos de residencias de aquí de Navarra,

fue cuando ya el viernes dijimos: "Hay que tomar la decisión,

hay que venir", y el 23, aquí nos esperamos, el 23 de marzo.

-En estos momentos, estamos 15 trabajadores confinados.

Estamos haciendo un esfuerzo muy importante

para minimizar el riesgo de contagio.

Queremos que todo salga bien.

Por las personas que estamos atendiendo,

entonces, la manera que tenemos de garantizar un poco todo,

que no entre el virus desde fuera,

es manteniendo las medidas de seguridad.

Entonces, lamentándolo mucho, no podemos dejaros entrar

más que hasta ahí.

-Hay que valorar también más a las personas mayores

que en estos momentos, nos ha dado tiempo a reflexionar

de lo importantes que son, de que nos han dado todo,

de que nacieron en tiempos de guerra,

que han crecido en la posguerra y que esta pandemia no podía...

No podíamos dejarles que se marcharan

sin el cariño y sin el cuidado de, por lo menos,

de lo que para nosotros son nuestras familia.

-Hoy, jueves 23 de abril.

A la mañana, nosotros aquí tenemos el desayuno flexible,

entre las ocho de la mañana y las diez de la mañana,

pueden bajar cuando ellos consideren para poder desayunar.

-Uno... Dos...

-Y a las diez y media,

que ya han terminado todos de desayunar,

empezamos con la gimnasia.

Hacemos gimnasia, que la imparte yo,

porque yo, antes de ser director,

era el terapeuta ocupacional de la residencia.

-Nueve y diez.

-84. Ocho, cuatro.

Y luego, ya realizamos otras actividades

más cognitivas o más lúdicas.

Aquí el bingo, la verdad es que no lo podemos quitar,

porque si no, nos boicotean cualquier otra actividad.

Pues ya llega la hora de la comida, un rato de siesta,

y a la tarde, volvemos otra vez con actividades más...

Jugamos a los bolos, al parchís, a las cartas...

Y hoy a las ocho acudimos a la terraza,

salimos a esta terraza de aquí atrás,

y cantamos todos juntos el "Resistiré",

bailamos y, de ocho a ocho y media,

sí que tenemos el periodo de tiempo,

que yo creo que en estos momentos de confinamiento,

es el que más nos está gustando,

que ponemos música y olvidamos de todo lo que hay fuera,

nos divertimos, nos unimos todos.

(Música)

Esto no es solamente asear, vestir, darles la gimnasia y jugar al bingo,

sino que tenemos que estar ahí para acompañarles,

para que sientan nuestro cariño,

que esto es algo vocacional y que nos sientan cercanos,

que en la última etapa de la vida

se sientan acompañados en el proceso.

Probablemente, ni hoy, ni mañana, ni pasado,

pero esto vamos a tener que hacer una reflexión profunda

y que algo tiene que ir cambiando en la sociedad.

-Ha habido un momento en el que el sistema sanitario

ha colapsado,

y entonces, los ancianos se han quedado en las residencias.

Pero eso ya se ha revertido,

ya se vuelve a remitir ancianos a los hospitales.

Pero ha habido mucha, mucha gente que ha muerto en las residencias.

Ya no solo en ese abandono, entre comillas, sanitario,

sino en un abandono emocional.

La gente se ha muerto sola,

se ha muerto sola sin poderse despedir.

Y eso yo creo que es una herida que nos llevamos de esta epidemia.

-(HABLA EN ITALIANO)

-Y ahí hemos traspasado fronteras.

Hemos salido un par de veces en Holanda, en Italia,

en la RAI y en la CNN.

Para nosotros, una residencia de 60 residentes,

no sé. En una ciudad como Estella, de 14.000 habitantes,

pues la verdad es que para nosotros es un orgullo.

-Que seas muy feliz.

Bueno, pues ya estamos con todas las maletas, preparados

para abandonar la residencia San Jerónimo.

(Aplausos)

La verdad es que la experiencia ha sido una pasada.

Nos hemos conocido más, nos estamos conociendo más.

Yo creo que hemos descubierto valores internos nuestros

que no teníamos y que los estamos compartiendo.

La verdad que está siendo un regalo.

-Se me ha removido todo.

-Así como mi mujer es más de planificar,

yo soy muy aventurero, yo lo que vaya llegando.

Así que imagina, tengo muchas ganas de achucharlos a los dos,

de comérmelos...

De jugar, porque con Hugo,

cuando hablamos, todos los días, me dice:

"Papi, quiero hacer contigo una construcción".

Entonces, pues tengo ganas.

-Claro, yo me sentía casi mala madre, diría,

pero el hecho de que gracias a la humanidad de las personas

que están trabajando ahí, me he sentido mejor

porque me ayudó mucho verlo por teléfono

o saber, ¿no?

Que, pues eso, que él estaba bien, que estaba subiendo de peso y...

-Para la mami, sí.

-45. -(SE SOPRENDE)

-Está muy grande ya. ¿Qué estás mirando?

Dile: "Mami, me lo he comido todo", ¿verdad?

Te voy a preparar el bibe, ¿vale?

Dile: "Soy muy bueno y me porto muy bien", ¿verdad, hijo?

Claro...

Ahora, dile: "Mami, que te mejores mucho".

Mañana más, ¿vale, cariño? ¿Sí?

¿Mañana le hacemos otro vídeo a la mamá?

-El 7 de abril, que es cuando empiezo la cuarentena,

ya tengo la buena noticia por parte de neonatología

porque me dicen que Hernán, en principio,

estaría listo ya para volver a casa.

-¡Mi niño! -A ver cómo llega el pobre.

Oh...

Pobre, cómo viene.

-Iban vestidas todas de blanco,

aparecieron como cigüeñas o ángeles, yo qué sé, no lo sé.

Chiquitín.

Y vinieron con esta cosita tan pequeñita,

toda superprotegida, que era nuestro hijo,

nos lo dejaron ahí y luego me lo dieron en brazos.

Cuando... Me comentaron también todo el cuidado

y contestaron a mis preguntas que eran un montón.

Ahora, estamos todos en casa con Hernán, falta mi padre.

Pero bueno, ya estoy con él, ya he empezado con mi rutina.

Y bueno, me encanta.

Y lo que sí me gustaría, sería volver a ver

a todas esas personas que me han ayudado,

por ejemplo, las enfermeras.

Me haría mucha ilusión verlas en un contexto no tan triste

como una terapia intensiva, sino que fuera,

y enseñarle lo bien que está creciendo

y lo fuerte que está creciendo mi hijo.

(Música)

-23 de abril, Día Internacional del Libro.

Hoy el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares

no va a rendir homenaje al Premio Cervantes 2019.

En su lugar, el poeta Joan Margarit

recibe el cariño telemático de sus lectores.

Sus versos, afortunadamente, no están confinados,

vuelan de persona a persona

en esta larga cuarentena que vive el país.

(Campanas)

Tenemos ya las muestras.

Con este virus, el gran problema que ha habido

es la falta de presentación de síntomas claros

en la mayoría de la gente que está infectada.

El éxito de un virus depende de su baja virulencia.

Cuanto menos agresivo es un virus y menos enfermedades graves causa,

más éxito tiene porque más se expande.

-Yo casi soy partidaria de pedir a la sociedad

que confíe en nosotros,

que confíe en la labor que de los científicos,

aunque no la entiendan,

que nosotros, en su momento, devolveremos a la sociedad

eso que hemos estado investigando.

(Música)

-El virus ha recluido en casa a un país entero

y no entiende de regiones, territorios

o de nacionalidades históricas.

Hoy, todos los ciudadanos parecen ante la enfermedad

más iguales que nunca.

Todos igual de indefensos, igual de angustiados.

El "Quédate en casa" es hoy más urgente

que algunos de los debates políticos

que nos ocupaban hace tan solo tres meses

y esto nos debe hacer reflexionar.

-Aquí hemos, probablemente, pecado de exceso de confianza,

pensando que íbamos a poder y tardando mucho en reaccionar.

Las epidemias matan porque no se las espera.

Luego, preparémonos, Estemos siempre preparados

para hacer esa autocrítica y plantearnos siempre el:

"Ojo, estoy listo para esto, ¿sí o no?".

No demos por hecho que las balas van a caer siempre lejos

porque, a veces, caen cerca, como está pasando ahora.

Necesitamos reflexionar, necesitamos ser adultos, en resumen.

Eso del escarmiento...

Es considerar al ser humano

como si fuera un niño menor de edad.

Entonces, a ver si escarmentamos,

lo que tenemos que hacer es hacernos adultos

como especie.

-Jonan Basterra. ¿Qué tal? ¿Cómo te encuentras?

-Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estáis? Pues bueno, voy mejorando.

Yo ingresé primero en Ramón y Cajal el viernes pasado.

El sábado me trajeron aquí, a IFEMA, en este pabellón 9,

que justo el sábado por la tarde fue cuando se abrió

a los primeros pacientes.

(Música)

-Es increíble el trabajo que han hecho aquí.

Fuera, había la impresión de que las cosas funcionaban muy mal

y era exactamente al contrario.

Yo no tuve miedo, de verdad,

yo me sentí muy bien y de hecho, estoy empezando a tener miedo ahora,

cuando, recapitulando y pensando y viendo más información

sobre la enfermedad, porque ahora hay más información,

pues descubro que hubo un par de días

que estuve realmente mal. Pero yo no lo sentía así.

Me lo decía una enfermera, me decía:

"Has estado muy malito", y yo decía:

"Pues lo habéis hecho muy bien". Porque yo no me enteré.

La relación de los sanitarios es brutal

porque son gente increíble.

O sea...

Perdón.

O sea, eso que veíamos y que aplaudíamos,

cuando lo ves allí, es increíble,

son gente que, literalmente, lo da todo,

que está poniendo en riesgo sus vidas y las de sus familias.

Y no solo hacen eso,

en muchos casos, están trabajando gratis,

de voluntarios,

a lo mejor, tienen una jornada de lunes a viernes en un hospital

y luego, el fin de semana, pues van a IFEMA u otros hospitales

y ves que, efectivamente, lo están dando todo.

Y encima de todo, sacan tiempo no sé de dónde,

y fuerzas no sé de dónde,

para tener pequeños detalles con nosotros,

como pueda ser montar una biblioteca,

como hizo Ana Martín, o una enfermera que vino de noche,

estuvo toda la noche encima mío, literalmente,

porque yo tenía problemas de saturación

y tenía que dormir boca abajo.

Entonces, había que asegurarse de que la cánula no se doblaba

y que la mascarilla seguía en su sitio.

Y estuvo como ocho veces viniendo en esa noche,

y después de eso, montó una biblioteca.

Yo cuando me levanté por la mañana,

Ana se había ido a su casa y la biblioteca estaba allí.

-Un país pendiente de tres curvas, dos angustiosas,

las de fallecidos y contagiados.

Otra esperanzadora,

a la que muchos se han amarrado en mitad de este largo túnel.

Nuestros sanitarios han salvado entre marzo y abril

más de 100.000 vidas y hoy, afortunadamente,

esta cifra sigue subiendo.

-Saliendo de IFEMA.

Estoy sudando porque hace mucho calor

y por la emoción, claro, que estoy perfecto.

Estoy saliendo camino de mi casa.

Eh...

No sé. Estoy muy feliz.

-¡Enhorabuena! -Muchas gracias.

Yo me contagié saliendo a la compra o sacando la basura.

No hice nada más.

Y una cifra de también...

Mirar las cifras en el sentido de esperanza.

La mayoría de personas que se contagian del coronavirus,

se curan.

(Música)

-En España yo creo que se nos llenaba la boca

de decir: "Tenemos la mejor sanidad del mundo",

y quizás no era cierto,

lo que tenemos es los mejores sanitarios del mundo.

Estoy muy bien, muy orgulloso de mi país

y tengo una cierta esperanza de que este espíritu de solidaridad

se pegue para el futuro, para que cuando, por ejemplo,

afrontemos el problema económico, nos sirva para salir adelante.

(Música)

(Aplausos y ovación)

(Música)

-¡Hola! ¿Qué tal?

-Tiene la...

-Nos acordamos mucho de él. -Lo conocían todos ya.

-¡Sí!

-Bueno, tiene la vacuna el 11, ya me han dicho,

las primeras vacunas.

Ha estado bien. Lo único la orejita esta

que la tenía un poquito roja y fuimos al médico

para que le miraran, pero no tiene nada.

-Escuchaba creo que tu voz. -Sí, era yo. Era yo.

Está como siempre. Era muy bueno. Se portaba superbién.

-Bueno, esto ya está pasado. -Sí, está pasado.

Ahora ya, mis padres vuelven a casa, están bien.

Es superimportante,

sí que está un poco triste que se van, han ayudado mucho...

Pero tener a mi madre aquí todo el rato, ha sido...

Ha sido guay. Ha ayudado mucho...

-El reencuentro, la verdad es que ha sido muy emotivo,

muy especial, ha sido muy bonito.

Ha sido un poco raro el no poder abrazarla,

o no poder coger a Hernán.

Eso sí que es lo que más me ha faltado,

pero me ha hecho mucha ilusión verlo,

ver que está bien el niño y que la madre también está bien.

-Muy contenta, con mucha precaución,

porque todavía se nota que tiene miedo

y que está preocupada por la situación

y que bueno, es consciente de todo lo que ha vivido

y que se sigue preocupando por ello.

(HABLA EN ITALIANO)

Todavía, mi padre no ha podido ver a Hernán,

no he podido conocerlo.

Es como un poco de broma, pero bueno,

yo espero que ese reencuentro pase, ocurra lo antes posible.

Vamos a ver ahora cómo está la situación,

pero sé que mi padre me lo comentó,

que volvería a hacerlo, lo mismo.

Volvería aunque supiera todo el infierno que ha pasado.

Él volvería a ver el nacimiento de su nieto.

(HABLA EN ITALIANO)

(Música)

-Mi padre era, sobre todo, un tío alegre,

libre,

increíblemente libre, hacía lo que le daba la gana.

Disfrutaba, si no disfrutaba, se hundía.

Era un hombre muy sociable,

le gustaba mucho estar en el bar, era amigo de todo el mundo.

No había lugar donde no le saludaran o no lo conocieran.

Se arrancaba a cantar un fandango en cualquier situación,

en cualquier lugar, de cualquier manera. Es así.

Cuando estábamos en el coche, yendo a la playa o yendo al pueblo,

era uno detrás de otro. Le decíamos: "Papá, cállate.

Por favor, ya basta".

Le gustaba muchísimo hablar y compartir y cantar

y se ponía a cantar en cualquier sitio.

-# No tienes que ver, me cuentan.

# A ciegas yo te he querido. #

-Miguel Poveda, es el último cantaor

que vimos juntos mi padre y yo en directo.

Y disfrutó tanto, así que...

Para el entierro escogí tres piezas,

una pensando en mi madre, otra pensando en mi hermano

y otra pensando en mí,

y le acompañamos así, para que no fuera

tan frío.

Con tres coplas cantadas por Poveda.

-# No hay dolor como esta gloria. #

-En los pueblos las cosas cambian poco,

no evolucionan, las tradiciones son muy iguales.

Entonces, quizás, para él era como volver una y otra vez

a los años felices o a su juventud.

Él fue un joven feliz.

Hay una cosa que yo le regalé a mi padre.

Él era pollero y es una figura que hizo un artista

basada en una foto de mi padre

con su mandil verde y negro de pollero.

Me haría mucha ilusión recuperar eso y tenerlo conmigo.

Sé que como era un regalo muy querido para él,

lo llevó a su casa del pueblo.

(Música)

-Una de las grandes incógnitas que nos deja esta crisis

es qué consecuencias traerá,

cómo será la convivencia con el virus

y qué heridas va a dejar tanto dolor.

Nos estamos asomando a un nuevo tiempo,

a un paisaje que no va a ser sencillo de interpretar,

sabiendo que más ciencia y más humanismo

nos pueden hacer más seguros.

El nuevo concepto de la seguridad.

-Yo quiero pensar que de las lecciones aprendidas

salga también la solidaridad.

-Tenemos que seguir pensando que somos parte de algo más grande,

porque en el momento que entremos en individualismo,

el barco se hunde.

Nos vamos a seguir enamorando, vamos a seguir...

Vamos a seguir amando a nuestros hijos

y a nuestros padres.

Vamos a seguir necesitando a los amigos.

Vamos a seguir necesitando el deporte

y los acontecimientos colectivos,

ceremonias colectivas.

Rodo lo que caracteriza a la especie humana no va a cambiar.

He estado estas cuatro semanas o...

Sí, cuatro semanas, sin pisar la calle.

Evidentemente durante mucho tiempo

habrá cosas que no vamos a poder hacer,

pero me gustaría pensar que en un plazo breve

o medio volvamos completamente a la normalidad,

porque al final el ser humano creo que necesita tocarse,

necesita abrazarse y ahora mismo necesito abrazar a mucha gente.

(Música)

Acabo de llegar a casa, acabo de aparcar

y voy subir a ver a Irene y a Hugo que tengo ganas.

¡Ya estoy en casa!

Hugo me está ayudando, ¿verdad?

¿A que me estás ayudando? -Sí.

Y aquí mi mujer...

(Música)

Yo soy enfermera, me gusta mi trabajo,

lo hago con compasión, me gusta y bueno,

nos toca vivir esto,

igual que a un soldado le toca ir a la guerra cuando hay una guerra.

Ni yo ni mis compañeras nos consideramos heroínas,

de verdad, no sé, yo...

Los verdaderos héroes han sido los pacientes.

Yo sentí que él me dijo:

"Pues está bien, 81 son suficientes".

Tuve una sensación de:

"Esto que me estás contando, que me toca vivir,

no me apetece vivirlo".

Y yo creo que en ese momento tuvo la sabiduría

de decidir que no iba a luchar más.

A mí me da una lección en ese momento, cuando desiste

y no reclama,

él es más sabio que ninguno de nosotros.

No reclama un mejor trato, es decir, ya.

"81, es suficiente,

no quiero vivir esto".

-Todo, poco a poco está volviendo a su sitio, a su rutina.

Yo vuelvo a quedarme aquí en España, donde está mi vida.

Ahora con una nueva criatura

y bueno, intentando hacerlo lo mejor que puedo.

Y mis padres también volviendo a su casa,

a su hogar y a su vida,

Como es justo que sea, con mucha tristeza esa despedida,

pero también con la alegría de que hemos ganado.

Lo hemos vencido.

(Música)

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Otros documentales - Coronavirus. La vida después

14 may 2020

El documental cuenta la historia de cinco personas, la vida que hay después de su emergencia. Les conocimos en plena crisis y ahora buscamos sus reflexiones. Cuenta, entre otros, con la participación del actor Javier Cámara y del paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga.
 

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