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Para todos los públicos Órbita Laika - Temporada 6 - Programa 6: Atrapa al criminal - Ver ahora
Transcripción completa

Hola, soy Eduardo Sáenz de Cabezón

y estáis a punto de ver otro programa de "Órbita Laika".

Fue grabado hace meses, aquí mismo, en TVE,

en los estudios de Prado del Rey.

Esta grabación coincidió

con la llegada a nuestras vidas del coronavirus

y como nos pasó a todos puso nuestras vidas patas arriba.

Por eso en esta sexta temporada

os encontraréis unos programas con público y otros sin público.

En algunos vídeos veréis mascarillas y en otros no.

Nos parecía importante explicároslo.

Sea como sea os espera una hora de divulgación científica

con la receta que ya conocéis, rigor, diversión y buen rollo.

El conocimiento científico, todos lo hemos visto,

es fundamental para entender el mundo que nos rodea.

Lo que sigue es nuestro pequeño granito de arena.

Gracias por estar ahí.

(Música de cabecera)

Aquella tarde llegué temprano a la televisión.

Aún no había comido.

Mis tripas rugían como las de un lobo hambriento.

Pero antes de ir a picar algo

decidí pasarme por los camerinos para saludar a los colaboradores.

Santaolalla suele echarse una buena siesta

antes de ir al plató.

Así que entré sigilosamente para darle un buen susto.

Todo estaba oscuro,

pero la luz del baño estaba encendida

y podía escucharse un grifo abierto.

"Necesito un poco de privacidad, Edu".

No quise ser un entrometido, así que salí enseguida.

Dejé el camerino con el cuerpo un poco tocado.

Por eso me gustó encontrarme con el bueno de Moure

por los pasillos. Ya has ensayado. Yo voy a ahora.

Normalmente suele ser un tipo alegre y dicharachero,

pero esa tarde también lo encontré un poco distante.

Tuve una sensación extraña.

Como si estuviera intentando ocultar algo.

De hecho me pareció que escondía...

Bueno, da igual. No puede ser.

Llegué a pensar que me estaba volviendo loco,

porque cuando fui a visitar a Deborah me gritó.

"Eduardo, ¿no te enseñaron a llamar antes de entrar?".

Algo raro estaba pasando.

Y no, no se trataba de mí.

Hasta mi querida Laura mostraba una actitud inusual.

Parecía sospechosa, pero ¿sospechosa de qué?

Cuando de pronto.

(Disparo)

(Grito)

Un grito a lo lejos me encogió el corazón.

Corrí por los pasillos de la tele como alma que lleva el diablo.

El grito provenía de plató.

(Sirena)

Había algo en el aire que me hacía presagiar

lo peor.

(Radio)

Hoy en "Órbita Laika"

la ciencia forense atrapa al criminal.

Última hora, se ha cometido un homicidio en "Órbita Laika".

Como manda el canon en este tipo de circunstancias

tenemos varios sospechosos y un cadáver.

Por suerte también tenemos herramientas

para encontrar al culpable.

Observando los restos óseos del fallecido

podemos calcular su edad, su dieta y hasta si llevó

brackets en el instituto.

En el cuerpo de la víctima hay bichos,

plantas y polen que usaremos para descubrir

el lugar donde fue asesinado.

La policía es muy rápida,

pero siempre hay alguien que se les adelanta.

Porque cuando hay un muerto las bacterias se ponen a trabajar

inmediatamente en el proceso de descomposición.

En el programa de hoy ponemos

la ciencia al servicio de la investigación criminal.

Buscaremos y analizaremos huellas dactilares,

aprenderemos a interpretar los restos de sangre,

descubriremos fluidos invisibles

y pondremos a prueba la memoria de los testigos.

No pierdas detalles porque esta noche en "Órbita Laika"

todo el mundo está bajo sospecha.

La ciencia forense ha resuelto cientos de casos mediáticos

a lo largo de la historia.

Como el de Theodore Robert Cowell Bundy,

más conocido como Ted Bundy.

Fue condenado gracias a la huella

que sus dientes dejaron en una de sus últimas víctimas.

O el del exagente del servicio de inteligencia ruso

Alexander Litvinenko,

que cayó enfermo y fue hospitalizado el 3 de noviembre de 2006.

20 días después moría tras sufrir un ataque cardíaco.

Poco después de su muerte

la policía encontró rastros en su casa de una sustancia

Polonio-210,

un potente y letal emisor de radiaciones alfa.

Los ojos de la ciencia forense ven

mucho más allá de lo que se puede captar a simple vista.

Es más,

nuestra escena del crimen está llena de pistas ocultas

que solo podremos descubrir con la ayuda

de nuestra siguiente colaboradora,

la infalible química Deborah García.

Hola, Edu. Hola, Deborah.

Tenemos una escena del crimen. Tenemos un delito que ha sucedido.

Y la primera persona a llamar es química.

¿Qué puede aportar la química

a la resolución de crímenes como este?

Pues la química forense. Podemos determinar ciertas sustancias

que estén involucradas en algún crimen.

Por ejemplo, me acabo de fijar en la evidencia número dos.

Es un tejido que tiene un agujero que podría ser de un disparo.

Podría ser un disparo, no sabemos. ¿Se puede utilizar la química

para saber si se trata de un disparo?

Sí que se puede. Vente para aquí para el wall, que te voy a explicar.

Hay partes de una bala que podríamos detectar

por sus componentes químicos que dejan de forma residual.

Los residuos de un disparo. Por ejemplo,

los componentes número tres sería el propelente.

De un proyectil que es... Normalmente era pólvora.

Siempre se solía utilizar pólvora.

Es nitrato potásico, carbón y azufre.

Se puede detectar. Hay una prueba, la de Walker

que servía para detectar restos de nitratos.

Pero ¿qué ocurre con los nitratos?

Tenemos nitratos por ejemplo en fertilizantes.

Entonces claro... Son muy frecuentes.

Un jardinero te podría dar positivo en frecuencia de nitratos.

Hay otro tipo de sustancias que son los fulminantes.

Los fulminantes serían lo que tenemos marcado número 5.

En los fulminantes cuando se produce una detonación,

claro, alcanza tal temperatura, hasta 2500 grados,

que ciertos metales,

que forman parte del fulminante llegan a estado gas.

Y luego,

en contacto con la atmósfera, se enfrían y se depositan

como partículas. Metales como cuál.

Como por ejemplo el plomo, el antimonio o el bario.

Serían residuos de un disparo. Estos ya no son tan comunes

y nos permite discriminar

que la causa es un disparo en lugar de un fertilizante.

No está en todas las balas pero sí en la gran mayoría.

Nos puede servir de prueba preliminar.

¿Qué te parece si vemos...?

¿Vemos esto en acción? Vamos a comprobarlo.

Vamos a comprobar esa evidencia.

Vamos a coger la evidencia dos. Me voy a poner los guantes para...

para recogerlo. Vale.

¿Te paso esta pinza? Sí, por favor.

Bien, con esto vamos a poder...

Con ese trocito de tela no hace falta que tenga un área grande

para recoger... No. Esta evidencia, claro,

es un tejido con un agujero que podría ser un disparo.

¿Con un trocito así pequeño de tela vale,

o es mejor tener más tela?

Hombre, si tuviésemos más tela mejor porque...

nos da la medida de la distancia.

Luego te explico eso.

También es interesante. Vamos a preparar una disolución

de una sustancia que reacciona con el plomo.

Es el rodizonato de sodio.

¿Reacciona qué significa, que se ve?

Se ve. El rodizonato de sodio es esta sustancia que se ve

y resulta que reacciona con el plomo formando

rodizonato de plomo que es de color rojo.

Entonces podemos detectarla así.

Un testigo de que hay plomo ahí. Efectivamente.

Necesitamos una resolución del 0,2 por ciento

de esta sustancia. Entonces vamos a pesarla aquí.

Voy a tarar la balanza.

Tarar es poner a cero.

Poner a cero, efectivamente,

para que no tenga en cuenta la masa de este recipiente.

Y necesitamos 20 miligramos que es lo que voy a coger ahora.

Y aquí nosotros tenemos dos telas,

que ya han sido disparadas. Suficiente.

Una que ha sido disparada que veo un agujero.

Efectivamente, aquí tenemos unos positivos.

Para comparar. Para compararlo.

Aquí tenemos un tejido que ya ha sido disparado.

Entonces vemos cómo es un positivo.

Aquí tenemos otro trozo de tejido

que hemos frotado con una bala

para que dejase los residuos de plomo.

Con eso vamos a detectarlo. Efectivamente.

Y vamos a comparar los dos.

Vamos a ver qué pasa. Voy a disolver el rodizonato.

Vale. Vale.

Se disuelve muy bien. Voy a revolver un poco.

Tengo que preparar una disolución 0,2 por ciento.

¿Tiene que ser muy exacta?

Sí, en química las cosas hay que medirlas.

¿En química siempre sois exactos? Siempre somos exactos.

Como en mates, me gusta eso. Exactamente.

Vale.

La añadimos. Aquí tenía un poco de agua.

Entonces tiene ese color anaranjado. Anaranjado, sí.

Voy a coger estos restos...

para quedarnos con todo el rodizonato.

Para que no se quede nada sin mezclar.

Efectivamente. Vale.

Y esto es así. No necesita calentarse, no necesita otro...

No. Esto es una reacción de sustitución,

que se sustituye el sodio por plomo.

Y hay un cambio de color.

Y ahora... ¿Te fijas en este matraz que tiene esta marca?

Es un matraz de 100 mililitros entonces

cuando el menisco del agua llega hasta ahí.

Es que tenemos exactamente 100 mililitros.

Estoy poniendo a la altura de los ojos para enrasar.

Y lo enrasas a la primera y exacto. Hombre, claro.

Para eso soy una química estupenda.

Qué experimentada.

Vale.

Agitamos para homogeneizar la disolución.

Y ahora esto lo voy a introducir en este atomizador.

Nos va a permitir rociar... Distribuir la disolución

por toda... Exactamente.

La evidencia. La evidencia.

Supongo que se convertirá en prueba cuando pruebe algo.

Si es que prueba algo. Si es que prueba algo.

Vamos a ver si tenemos bala aquí o no.

Es atomizador de colonia de cuando éramos pequeños.

Tal cual.

Para esto son muy útiles.

Funcionan exactamente igual. Bueno, esta disolución

de rodizonato de sodio es efectiva y hay que usarla en el momento

porque es fotosensible.

Y funciona a un pH muy concreto.

A 2,8.

Ácido, ¿no?

Un pH ácido. Entonces necesitamos una resolución,

que la tengo ya preparada, disolución buffer.

Buffer o tampón, que son sinónimos.

Son disoluciones,

que se hacen para amortiguar cualquier cambio de pH.

Es decir, te mantienen el pH a 2,8 a no ser

que eches una barbaridad de ácido o de base,

no te va a cambiar ese pH.

Para crear un entorno controlado. Entonces

vamos a rociarlo todo con la disolución buffer...

Y nuestros testigos. Pues vamos a verlo.

Vamos a ver lo que daría en un positivo.

¿Te parece? Sí.

Se echa...

Queda ese color naranjita que trae. Se ve, sí.

En el agujero se ve más rojito.

Sí, sí.

Ahí hay plomo. Mira, aquí también.

Cambia el color decididamente.

De un amarillo naranja...

a ese color rojo. A ese color... rojizo.

Vamos a ver si tenemos bala.

Pues vamos a ver.

Ahí.

Bueno...

Y este no cambia. Aquí no hay nada de rojo.

Mira, aquí sí tenemos presencia de rojo.

Aquí también, muy evidente.

Esas líneas... Y aquí en cambio...

Aquí no.

Podríamos decir que aquí no hay plomo.

No hay plomo. No ha habido bala.

No ha habido bala. No hay residuos de disparo.

Una pregunta.

Esta es la prueba que la policía utiliza para detectar

si ha habido disparo o no hoy día.

Hoy día no. Pero sí que nos sirve para determinar algunas cosas.

Por ejemplo, la distancia de un disparo.

Mira, vente por aquí. Aquí tenemos

un disparo que se produjo a un metro de distancia...

Y aquí a 20 centímetros. Claro.

Eso nos da un poco... La expansión de esas partículas...

nos dice la distancia. Nos da la medida.

En la actualidad tenemos métodos un poco más punteros.

Por ejemplo, microscopia electrónica

para detectar esas partículas de residuos de disparo.

Y luego la policía científica española

está trabajando, desarrollando una nueva técnica

espectroscópica,

que probablemente revolucione más este campo.

A mí me ha quedado claro

que no tenemos bala, no tenemos disparo aquí.

¿Ves alguna otra evidencia, alguna otra pista...?

Voy a echar un vistazo a ver si...

puedo recoger algo que nos pueda servir.

A ver. Por que a ver...

Si se produjo un disparo... Sí.

Un ruido. Yo escuché un ruido.

Vemos que disparo no se produjo. ¿A qué se puede...

a qué se puede parecer?

Algo que se cae, algo que explota, no sé...

Un golpe... Estoy pensando en un foco.

Que un foco explotara.

Cuando explota un foco hace un ruido...

Sí, bueno... A ver si tenemos algo que pueda...

¿Y la evidencia número uno? ¿Esto qué es?

Eso es una especie de hilo metálico.

Esto tiene pinta...

de filamento de tungsteno.

Filamento de tungsteno o wolframio.

O wolframio, efectivamente.

Pero... me lo voy a llevar al laboratorio.

Para analizarlo y estar segura.

No hay que decir nada sin estar seguro.

Muchas gracias, Deborah. Gracias.

No te vayas muy lejos, Deborah.

Hasta que no resolvamos este caso nadie sale de este plató.

Mirad esto.

Es la fachada del convento

de las Trinitarias Descalzas en Madrid.

El 11 de marzo de 2015

nos despertamos con un hallazgo extraordinario

que se había producido en la cripta de este convento.

Bajando las escaleras se encontraron unos restos,

que según los investigadores, pertenecían sin duda

al mismísimo Miguel de Cervantes y a su mujer, Catalina de Salazar.

En realidad encontraron los restos de 17 cuerpos

que fueron enterrados entre los años 1612 y 1630.

El equipo que trabajó en esta investigación

estaba formado por unos 30 forenses,

arqueólogos y geofísicos, que durante meses

estuvieron trabajando bajo la dirección

de nuestro siguiente invitado.

Él es antropólogo forense

y ha participado en casos tan importantes,

como las identificaciones de Lasa y Zabala,

Víctor Jara o Salvador Allende.

Recibamos con un fuerte aplauso al especialista en medicina legal

y forense, el doctor Francisco Etxeberria.

Francisco. Hola.

Todo un honor tenerte aquí. Encantado.

Muy bien.

Antropología forense. Sí.

¿Qué es y qué tiene que ver con la medicina forense?

Es el término más común.

Es una parte de la medicina forense. Así como te imaginas que hay

psicología forense, psiquiatría forense,

toxicología forense... Bueno, pues una parte cuando el problema es

de identificación humana

se resuelve desde la antropología forense.

Particularmente cuando los restos están muy degradados.

Trabajáis siempre con restos muy degradados.

¿Qué puede aportar a la resolución de un misterio,

de un crimen, de un caso en particular

el estudio de esos restos tan degradados?

A veces es lo único que queda.

Te puedes imaginar que cuando hay un cadáver fresco

entero, la autopsia tiene más rendimiento.

Puedes personalizar algunos aspectos de toxicología

diferenciando lo que hay en orina o lo que hay en sangre.

Por ejemplo.

Cuando todo eso está degradado hay unas limitaciones,

pero con todo podríamos establecer

algunos aspectos que son morfológicos del cuerpo

y también, particularmente en lo químico,

hay un rendimiento muy alto. La toxicología aplicada

a restos muy degradados es también muy eficaz.

Tenéis contribuciones complementarias

desde la química y desde otras áreas.

¿Cómo complementáis... cómo unís estos equipos?

Mira, hoy día se trabaja de manera multidisciplinar.

Esto es una cuestión que en la medicina forense

está muy claro.

Hace unos años parecía que solamente el médico forense

el que participaba en un escenario de crimen.

Al igual que la policía científica.

Hoy en día en la policía científica y también en la forense

existe la subespecialización.

A veces los antropólogos

con formación del campo de la biología

lo que vienen es a ocuparse de la toma de muestras

para unos análisis posteriores,

el ADN, que se va a resolver en un laboratorio

de especialistas en genética forense.

Incluso la selección de toma de muestras...

Si es un diente, otro diente o un fragmento de hueso...

Todo eso se hace hoy día de la mano de los antropólogos forenses.

Has participado en varios casos muy llamativos, como muy... famosos.

Me llama mucho la atención, lo hablamos en la introducción

el caso de la identificación de los restos

de Miguel de Cervantes, nada menos.

Cómo de claro está esa identificación,

cómo de difícil fue, y desde luego, desde lo personal,

¿cómo de emocionante es encontrarse algo así?

Fue superemocionante.

Estuvimos muchos especialistas de toda España.

La verdad es que el rendimiento, el resultado final,

es un poco limitado.

¿Por qué? Porque quizás hemos verificado

que Cervantes no estaba separado en una tumba,

separado de su mujer y el resto de las personas,

sino que quedó mezclado.

Lo que sí es seguro es que fue enterrado en una pequeña capilla

en el convento de las Trinitarias.

Y luego en tiempos posteriores se trasladó al actual

situación que es una cripta,

un lugar fantástico por otra parte, donde había muchos restos,

algunos momificados, etcétera.

Para nosotros fue dificilísimo manejarnos ahí dentro.

Pero llegó un momento concreto en que encontramos precisamente

ese perfil antropológico,

en cuanto a sexo, edad y otras características,

que tenía que ver con aquellas personas que sabíamos seguro

que habían sido trasladadas a ese lugar. Por lo tanto,

nosotros decimos que encontramos a Cervantes

y a los que tuvieron el mismo destino

y entre todos los trozos, algo es de Cervantes.

Ahora, no hemos podido aclarar la lesión

en la extremidad superior izquierda.

O no hemos podido aclarar cosas, algo que se sabe,

que Cervantes se describió a sí mismo.

Antes de morir, unos años antes, dijo que tenía

seis dientes en la boca.

Nosotros soñábamos con encontrar a alguien de 60 años,

que siendo varón tuviera seis dientes o menos,

y tuviera una patología en esa parte del cuerpo.

Pero no encontrasteis nada tan claro, ¿no?

No.

Yo imagino que las limitaciones en cuanto a las evidencias

que tenéis en cuanto a los datos de los que extraer conclusiones

son muchas las limitaciones.

¿Qué tipo de técnicas son

las que utilizáis en antropología forense?

Mira, lo más valioso es todo aquello

que se ha inventado para otras aplicaciones,

que traslada a lo forense.

Yo sé que esto parece contrario a nuestra disciplina.

Lo que ha ocurrido antes en este escenario

ha sido el traslado o el tránsito

entre lo que es un indicio o una evidencia.

Para un especialista, por ejemplo este teléfono móvil

sería pues un indicio.

Podría no tener ninguna utilidad.

Pero si esto lo gestiona

un especialista en las ciencias forenses

transforma el indicio en evidencia.

Vale. ¿Qué hacemos nosotros?

Pues tenemos restos degradados.

Y lo que hacemos es describirlo.

Y poder precisar si por ejemplo,

en un contexto de huesos mezclados hay una persona o dos.

Dos o siete, hombres o mujeres.

¿Qué estatura tiene? Y otra serie de características.

Incluso la patología.

Esa patología que en el cadáver en fresco parece muy clara,

a veces en lesiones traumáticas, y como siempre son

hechos criminales bastante

gruesos en cuanto a la forma de producir las lesiones.

Lesiones por armas de fuego o lesiones traumáticas.

Se aprecian en la osamenta, y eso lo podemos describir.

¿Y con qué técnicas? Todas las que te puedes imaginar.

Por ejemplo la radiología forense. Eso es obvio, ¿no?

Se maneja todos los días en hospitales.

Pero eso tiene una aplicación con unos detalles muy finos

hoy día hacia lo forense.

Vale.

Siempre hablamos de restos óseos, de restos muy degradados, me dices,

y ¿puede tener esto algo que ver con la evaluación del perfil

psicológico de una persona,

tanto víctima o como atacante...

o como las personas que encontráis por cualquier otro motivo?

Eso es más difícil.

Nosotros solemos diferenciar lo que es descripción

de la interpretación. Vale.

Una cosa es describir.

En la descripción te tienes que equivocar poco.

Si lo que estás viendo delante es un cuchillo,

lo vas a describir con una lámina metálica

de un borde cortante que tiene unas manchas.

Os situáis más en ese plano. Claro.

Luego vienen las inferencias.

Las deducciones, que están siempre en un contexto forense.

Y cuando hacemos estas deducciones, inferencias,

puede que entonces haya un cierto margen

de imprecisión.

Lo cierto es que para cualquier forense

es reducir las incertidumbres a cero.

Y cuando hacemos estas inferencias a las que tú te refieres,

para imaginarnos cómo ha sido el criminal,

eso tiene algunas limitaciones. Con todo para eso está

la psicología forense.

Y nosotros desde lo morfológico podemos imaginarnos

alguien muy cruel, etcétera.

Yo te pongo un ejemplo aquí muy sencillo. Cuando era más joven

vi el cuerpo de una mujer que estaba desecho en trozos

y pensé que aquello lo habían hecho unas personas poderosas,

fuertes y en grupo.

Y sin embargo fue un animal de la propia mujer

la que se comió a la señora después de que se había muerto.

Y eso es una cosa que hubiera podido equivocar

a la policía si hubiera dicho...

que eran 20 personas las que actuaron allí.

Me recuerda esto último, en vuestro trabajo

de verdad, tenéis que encontraros muchas veces con situaciones

muy dolorosas, muy terribles, con...

digamos lo peor de los seres humanos. ¿Cómo se lleva esto?

Pero porque somos médicos.

Tú date cuenta que no somos ni veterinarios,

ni ingenieros forestales.

Nosotros estamos acostumbrados a hablar con personas.

Personas que sufren.

Y además otra cosa clave de la medicina forense

es que siempre estamos interviniendo en conflictos humanos.

Todo son conflictos humanos.

Un pediatra no siempre interviene en conflictos humanos.

Nosotros sí. Tenemos un cierto adiestramiento

desde el primer caso que tocas,

que puede ser la persona que sufre, la mujer maltratada,

el toxicómano que se convierte en delincuente,

a lo que es el criminal organizado,

que tiene experiencia y sabe cómo incinerar un cadáver

para hacerlo desaparecer. Sí, pero quizás en el fondo,

al final también hay otras especialidades,

otros profesionales también tienen que trabajar de manera

difícil en situaciones muy trágicas.

Bueno, me quedo con esto. Muchísimas gracias.

Ha sido un placer tenerte. Me pasaría hablando mucho más rato.

Muchas gracias. Bueno, pues muy bien.

Hasta la próxima.

Os presento a la bacteria Propionibacterium acnes.

Está relacionada con las infecciones dérmicas

y es una extraordinaria confidente.

Una técnica de datación forense

utiliza la presencia de esta bacteria en el cadáver

para determinar el momento de su muerte.

Esta técnica, desarrollada por la Universidad de Granada,

se basa en relacionar las etapas de la descomposición del cadáver

con el patrón de crecimiento

de esta bacteria presente en su piel.

Así que una vez que tenemos resuelto el cuándo,

es el momento de responder a otra de las preguntas básicas,

¿cómo murió nuestra víctima?

Para ello los restos de sangre pueden ser unos estupendos aliados.

Los distintos patrones físicos que siguen las marcas

hablan de la muerte de nuestra víctima

mucho más de lo que nos imaginamos.

Para descubrirlo y continuar nuestra investigación

demos la bienvenida a nuestro incorruptible

físico Javier Santaolalla.

¡Javi!

Vamos va a ver.

Incorruptible... Me ha gustado.

Yo sé que tú ves física en todos lados.

¿También en un crimen como este?

Es más, en cualquier crimen, porque el trabajo de un científico,

en particular el de un físico,

se parece muchísimo al de un detective. Por ejemplo,

piensa en Sherlock Holmes. Vale, sí.

O en Torrente. ¿Qué hacen?

Van a una escena de un crimen, ¿no?

Toman pruebas,

y con esa información que están teniendo

son capaces de extrapolar

y viajar al pasado para reconstruir la escena.

Esto es lo que hace un físico. Imagina un cosmólogo.

Quiere saber cómo fue el Big Bang. No puede ir.

Ni estuvo allí. De hecho el propio concepto.

Es por esto. ¿Qué hace un cosmólogo?

Toma información actual, lo que está pasando hoy,

y con esa información es capaz de extrapolar

y sacar una información de la misma manera que un detective.

Va a usar los métodos de un físico

para ver qué ha pasado aquí, en concreto,

eso que vemos, ese chorrazo de sangre.

La sangre no deja de ser un líquido y podemos usar la física de fluidos.

Los fluidos obviamente tienen una cierta cinemática.

Vamos a adquirir ese conocimiento

que se puede adquirir de ese movimiento

para dar más información y poder reconstruir

toda la pieza de la forma más concreta.

Rebobinar al sitio. Ahí está.

Esto nos puede servir por ejemplo, imagínate

que somos capaces de sacar información

de la situación de las gotas de sangre.

Esa información nos puede servir por ejemplo

para contrastar

la información que nos ha dado un testigo.

Puede ser también por ejemplo

para saber dónde tomar muestras de ADN.

Imagínate que con la sangre somos capaces

de ubicar los lugares donde ha ocurrido la acción.

Podemos ir allí y decirle toma ADN, que lo vas a encontrar.

Y para ver toda la información, toda la cantidad de chicha,

que podemos sacar de un chorrazo de sangre,

te he preparado, yo no, la gente de arte

que ha hecho un trabajo estupendo,

esta habitación del terror que tenemos aquí.

¿Tengo que entrar ahí contigo? Vamos juntos.

Vamos. ¿Pasamos a un mundo ideal?

¿Qué vamos a ver aquí?

Pues vamos a ver cómo trabajaría un científico,

la policía científica usando las reglas de la física,

dentro de este entorno para sacar información útil.

Vale. Lo primero.

Vamos a hacer que somos científicos de verdad.

Vamos a ponernos los guantes. Precaución ante todo.

Amigo conductor...

Tienes ahí un botecito con sangre.

O que simula sangre, espero.

Ese botecito va a emular la sangre y lo que vamos a hacer

es mostrar las diferentes marcas de sangre

que se pueden ver en una pared cualquiera

dentro de una habitación donde ha ocurrido

un crimen. Vale.

Entonces emulando la sangre, vamos a ver qué haría un científico.

¿Qué haría un policía en este caso? Vamos a ponernos guantes.

Ponte. Las gafas.

Ahí está la hormiga atómica. ¿Has visto?

Lo que vamos a hacer es muy sencillo.

¿Qué haría lo primero?

Un científico una de las primeras cosas

es clasificar. Quizá esta es la primera fase

para sacar todo el conocimiento, clasificar.

Y vamos a clasificar

las formas de las manchas de sangre que se pueden producir

en diferentes situaciones dentro de un crimen.

Vamos a empezar por quizás la más común de todas, ¿no?

Porque en un conflicto que ha producido un asesinato

por ejemplo, una muerte como nuestro caso.

Una cosa que suele haber es golpes. Violencia.

Violencia. Golpes terroríficos,

que hacen que la sangre salga despedida.

Entonces vamos a poner una situación. Espera.

Que te veo venir.

El físico viene aquí a manchar al matemático, sí.

Pues mira, sangre, ¿no? Esto sería un cuerpo humano.

Si golpeamos con mucha fuerza...

Ahí lo ves, ¿no? Sí.

Lo ves, pero ¿te he manchado? No.

Bien. Sale para todos los lados.

Sí. ¿Qué vemos aquí?

Son las gotas de líquido han viajado hasta la pared

y empiezan a deslizar. Vale.

Fíjate que hay cierta estructura realmente.

Hay una distribución tal que podemos intuir

dónde ha sido el golpe.

Las gotas físicamente viajan por el aire.

Esto es muy curioso. La gente piensa que viajan como esas lagrimitas.

Esas gotitas estrechas por arriba... No.

Son esferas, ¿no? Son esferas.

Son esferas e impactan.

Van a impactar de forma diferente dependiendo de cuál sea el ángulo.

Entonces no es lo mismo que la gota vaya así,

que vaya así.

El ángulo... Dejan un rastro. Luego se ven en el rastro.

Sí.

Aquí podemos de alguna forma reconstruir tridimensionalmente

de dónde viene el impacto,

y sacar información de la distancia a la pared.

También información de en qué lugar ha ocurrido esto.

Si se necesita precisión, imagino que hay cálculos por ordenador.

Si no se necesita tanta precisión, se realiza de otra forma.

Información sacamos de aquí, de dónde ha habido un impacto.

Otra cosa que puede ocurrir.

Vamos al segundo tipo, este el primero.

La sangre me da como cosa.

Tira. Bueno.

¿Qué vamos a sacar ahora?

Cuando hay un arma arrojadiza, bueno, un arma blanca.

Imagínate que en la escena del crimen ya no es ahí

Tyson y esas cosas,

sino que ha venido un bateador, un bate...

Una espada... Este tipo de cosas.

El típico samurái que conocemos, que tiene catana en casa.

Pues ese tipo de arma

lo que va a producir es una mancha diferente.

Porque ese tipo de armas... Me das un miedo...

Tira. Hacen un movimiento...

de balanceo,

de este estilo. A ver si lo consigo bien. Ahí está.

Este tipo de movimiento circular,

que genera un patrón lineal.

Fíjate la línea de aquí, ¿la ves? Sí.

Esta línea lo que está produciendo

es una marca, un patrón direccional.

Los patrones direccionales indican que hay algún tipo de barrido.

Este barrido nos da información de qué ha ocurrido ahí.

Te puede decir a qué distancia, en qué rango...

En qué plano.

Esto puede ocurrir en el techo.

De forma vertical. Podemos sacar muchísima información de aquí.

Una cosa muy interesante complementando también la información

porque puede que haya una matanza terrible,

y el criminal salga sin una gota de sangre.

¿Por qué el origen? Claro.

Fíjate que una ley física muy importante,

la fuerza centrífuga. La sangre en este movimiento de balanceo

va a salir hacia afuera. Así que,

la persona en el eje es la que menos se mancha.

Entonces puede ayudar a comprobar

ese tipo de detalles que pueden generar confusión.

Información direccional muy importante.

El último, muy importante.

¿Qué pasa si yo tengo una superficie con un líquido impregnado

y la muevo en una superficie que no está manchada?

Esto de aquí.

Esto es como claro que ha habido alguien que...

que ha dejado esa huella con su mano.

Por supuesto esto es más directo. Vemos que alguien pasó por ahí,

ha dejado la marca con su mano...

Este tipo de información es útil,

porque sirve para rellenar huecos.

Sobre todo cuando la situación del crimen

envuelve diferentes localizaciones.

Vamos a ver por dónde ha ido pasando el conflicto, la pelea...

Vamos a sacar información de toda la cinemática, de todo lo ocurrido,

de la acción en la pelea.

Me queda claro efectivamente como has dicho no solo en el método,

sino también en las ocasiones,

los científicos son una especie de detectives o los detectives

una especie de científicos.

Javi, es el momento de que pongas en práctica tus conocimientos

y me digas lo que ha pasado ahí. Tengo buenas noticias para ti.

Creo que esto te va a ser útil porque antes lo estuve mirando

y mira,

podemos sacar la conclusión de que hubo un impacto,

por la forma de la sangre, y también un derrame.

Así que según mi perspectiva,

aquí ha tenido que haber una caída. En algún lugar de por aquí,

ha tenido que estamparse y ha generado esa mancha de sangre.

Muchas gracias. Lo tendré en cuenta.

Suerte, Eduardo. Gracias a la física.

A veces también el lenguaje puede ser una pista crucial

para resolver un crimen.

Los lingüistas forenses

analizan las palabras

en los textos escritos de los criminales

buscando lo que denominan huellas de pensamiento.

Eso fue determinante en el caso de Ted Kaczynski,

más conocido como Unabomber.

Kaczynski, que era por cierto matemático,

sembró el pánico enviando cartas bomba

a diferentes puntos de EE.UU.

durante algo más de 18 años.

Los lingüistas forenses compararon unos textos

encontrados en su domicilio, con el manuscrito publicado,

confirmando que eran obra de la misma persona.

Después de casi dos décadas de persecución

sus palabras fueron las que le condenaron.

Aun así, en la mayoría de los casos,

las pruebas más comunes siguen siendo las físicas.

Como el ADN o las huellas dactilares.

Lo que puede resultar sorprendente

es la forma de conseguir esas huellas.

Lo vemos en nuestras historias de la ciencia,

una sección de la cátedra de cultura científica

de la Universidad del País Vasco.

Detrás de algunos productos

hay historias de lo más rocambolescas.

Es el caso de este pegamento, el mundialmente famoso Super Glue.

Lo inventó sin querer este hombre, Harry Wesley Coover.

En los años 40 mientras experimentaba

con unas sales llamados acrilatos, se quedó pegado a una mesa.

Con la mano libre, metió aquel invento

del demonio en un armario y ahí se quedó diez años.

Hasta que en 1951 alguien abrió el armario

y le pasó más o menos lo mismo.

Solo que este, a diferencia de Coover,

pensó que aquello podía tener una salida comercial.

Y la tuvo.

En 1958 llegaba al mercado

el pegamento Eastman 910, abuelo del Super Glu.

A pesar de anuncios como este,

fue un fracaso porque, al parecer,

a nadie le interesaba pegar tanto las cosas.

Pero la casualidad se cruzó de nuevo en su camino.

A finales de los años 70

alguien descubrió una peculiar característica del Super Glu.

Cuando se abría el pegamento emanaba vapores de cianoacrilato,

que se adherían a la grasa de la piel

revelando cada minúsculo surco de, por ejemplo, la yema de un dedo.

En condiciones de humedad controlada,

el Super Glu podía emplearse para revelar huellas dactilares.

Y de hecho, se emplea.

Hoy por hoy las policías de muchos países

utilizan este método para hacer moldes de huellas,

que pueden comparar luego con sus bases de datos.

Cazado.

Ya lo veis, hay una historia fascinante

detrás de las huellas dactilares.

Y es que la dactiloscopia

es una disciplina clave de la criminalística.

Pero ¿cómo surgió esta especialidad?

Tenemos que remontarnos hasta el 1 de septiembre de 1891.

Ese día, un antropólogo croata nacionalizado argentino,

llamado Jan Vusetich,

creó las primeras fichas dactilares del mundo

con huellas de 23 personas procesadas.

En 1907 la Academia de las Ciencias de París

lo definió como el método más exacto jamás conocido.

La dactiloscopia es una disciplina

crucial en la resolución de crímenes.

Y, por lo tanto, hoy necesitamos que un auténtico experto

nos ayude a encontrar las huellas dactilares,

que hay escondidas en nuestra escena del crimen.

Por eso, recibamos con un fuerte aplauso a nuestro avispado biólogo

Ricardo Moure.

Ricardo viene ya con los guantes y todo.

Veo que vienes preparado.

Preparadísimo.

Vamos a hablar de huellas,

vamos a hablar de las crestas de fricción.

¿Qué es eso?

Las huellas dactilares.

Bueno, las huellas dactilares son el dibujo que dejan.

Crestas de fricción porque se cree...

Hay evidencias de que una de las razones porque las tenemos

es para amplificar el tacto.

Como tienen esta forma así como de repliegues

cuando tocan algo vibran y amplifican el tacto.

Y aquí,

aquí va a haber huellas. ¿Dónde crees que podemos encontrar?

Es obvio, la taza. La taza.

Esa taza tiene algo.

Tiene chicha. Por eso me he puesto los guantes.

Hay que cogerla así. Con cuidado.

Para coger huellas dactilares así siempre.

Y te voy a llevar al laboratorio forense.

¿Qué podemos hacer con las huellas? Vamos a ver.

Antes te voy a explicar por qué se utilizan.

Porque las huellas dactilares se utilizan

para identificar criminales por dos motivos.

El primero es que no varían en toda la vida.

Toda tu vida van a ser las mismas.

Y la segunda razón es que no hay dos personas

con la misma huellas dactilar.

¿Eso es verdad? Es verdad. Ni siquiera los gemelos.

Los gemelos no tienen las mismas huellas dactilares

y para saber por qué son únicas,

por qué cada uno tiene las suyas, como los culos.

Tenemos que remontarnos al momento en que aparecen,

que es en el desarrollo embrionario. Antes de nacer.

¿Cuál es la razón de que sean tan diferentes?

Fíjate, esto es un feto ahí en desarrollo.

Y cuando tenemos unas diez semanas más o menos,

nos sale una cosa que vas a flipar.

Y es que en las manos y en los pies

nos salen almohadillas.

¿Como los gatetes? Mira, ¿no ves

que están las puntas un poco abultadas?

Sí. Pues son como las almohadillas

de los gatos, de los perros y de un montón de mamíferos.

¿Y desaparecen o qué? Desaparecen.

¿Sabes lo que pasa? Tenemos estas almohadillas

porque igual a alguno os suena

que durante nuestro desarrollo embrionario

vamos pasando por diferentes etapas evolutivas de nuestra especie.

La cola por ejemplo. Las primeras semanas tenemos cola

y luego se reabsorbe.

Lo de las almohadillas es igual.

Algún antepasado nuestro, previo a los primates,

algún insectívoro primitivo, tenían almohadillas.

Vamos a pillar al asesino

porque nuestro tatarabuelo tenía patas de gatete.

¿Qué te parece? Flipante, claro.

¿Qué pasa luego?

Se reabsorben y como también crece la mano

se crea una tensión ahí...

que repliega la piel y forma la huellas dactilares.

Si tiene más o menos parecidas las huellas serán...

Ahí está la cuestión. Mira, según la forma y el tamaño

de esas almohadillas que te salen vas a tener un tipo de huellas u otras.

Lo vamos a ver ahora en pantalla.

Si tú tienes las almohadillas

bien gordas y centradas, se te van a formar círculos.

Vale, creo que tengo de esas.

Tú crees que de esas. Si las tienes gordas también,

pero está un poquito desviado el centro,

está la almohadilla desviada hacia un lado,

pues se forma un bucle porque se desvía al centro.

Y si tienes poquita almohadilla te salen arcos.

Pobrecito de ti. Bueno...

¿Vale? Casi todas las personas

tienen huellas que pueden entrar en uno de estos tres tipos.

Pero cuando se forman las huellas empiezan a formarse por los extremos

y por el centro.

Y se van acercando y en un momento dado choca.

Y cuando chocan forman estructuras únicas,

que se llaman las minucias.

Me encanta el nombre. Qué cosita.

Son estas. Parece un código alien.

Pero esto es lo que pasa cuando chocan...

Dos crestas de fricción que se están formando y pueden...

Pueden esquivarse...

Pueden hacer una especie de tenedor que se inserta con otra.

Pueden tocarse una con otra.

Simplemente parar.

O formar lo que se llama un ojal, como un circulito.

Vale. ¿De qué depende que sean unas u otras?

Depende de factores superrandom.

Por ejemplo van a depender de...

la presión del líquido amniótico.

La posición de las manos dentro del útero,

si están cerradas, abiertas, para arriba, para abajo.

Claro, por eso ni los gemelos tienen las mismas huellas,

porque no van a estar en la misma posición

y al chocar las crestas de fricción van a hacer

puntos únicos,

que son esos patrones que vimos en el vídeo que se reconocían.

Pues son estos.

Esas circunstancias son únicas y te llevan... Vale.

Entendido. Perfectamente explicado.

Lo que hace la policía científica, ¿vale?

Antes de sacar huellas, lo que hacen es fijarlas.

Para que estas huellas estén aquí para siempre.

¿Vale? Y se fijan con el cianoacrilato.

Que es el Super Glu de toda la vida. Pegamento.

Pegaba las figuras y me dejaba los dedos pegados.

A veces me los pegaba a posta porque era tonto.

He acabado en La 2.

Entonces lo que se hace es

que se pone un poquito del Super Glu...

¿Un poquito solo? Sí, un poquito.

Se pone aquí en este platillo...

Es un hornillo eléctrico.

Deborah diría cuántos mililitros.

A cholón.

Digamos. No, un poquito.

Entonces esto va a generar unos vapores de Super Glu

que se van a mezclar con vapores de agua.

Yo voy a poner esta campana.

Que no se me caiga.

Para que no se escapen los vapores.

Y lo que va a pasar es que como la taza

es una superficie muy lisa,

el Super Glu solo se va a pegar en la huella.

Y la vamos a tener así fijada. Vale.

Esto tiene un problema.

Que tarda, me imagino. Tarda.

Entonces ¿qué pasa? Que yo voy a obrar la magia de la tele.

Hacemos unos hechizos de...

Modus operandi.

Coitus interruptus, los que queramos.

Y aquí tenemos la taza

en la que, fijaos...

Hay una huella ya fijada con Super Glu.

Y eso es el vapor este.

Es el vapor este. Solo se pega aquí.

Así ya la huellas queda fijada, y queda protegida.

Y no la perdemos. Vale.

Entonces, ¿qué podemos hacer con esto?

Pues esto tan maravilloso que vemos en las pelis

de policía,

que es lo de los polvitos. Ah, sí.

Los polvitos. Que, de hecho, lo vamos a ver

con esta taza, porque como es blanca lo vamos a ver mejor.

Pásamela, que así se quedan tus huellas.

Que te la pase cogiendo... Sí, tú agarra bien.

Agarro aquí con huellazas.

Ya está, huellazas. Muy bien.

Fíjate.

Esto es una especie de pincel pero no lo parece.

Es para poner viruta, es viruta magnética.

Es de hierro. Entonces esto es un imán

y va a pasar una cosa chulísima que es...

esta.

¡Hala! Uy,...

Sale a cholón. Ahora parece un pincelito.

Mira... Pumuki.

Mira, mira.

Buah.

¿A que mola? Se ve superbién.

A ver si hay otra. Mira, aquí hay otra.

Se ven superbién.

La del dedo gordo.

Mira, mira, mira. Aquí.

Por aquí está. Mira, mira.

Y mira lo que podemos hacer ahora.

Yo puedo coger... Y esto me vas a tener que ayudar. Mira.

Yo no tengo uñas que estoy con el guante.

Vamos a sacar tu huella.

Esto hay que opositar para sacar cinta adhesiva.

Vamos a ver.

No lo cierres que vamos a necesitar más.

Vale. Yo voy a coger y te voy a sacar

una huella. Yo hago así...

Vale. Que se vea bien en cámara.

Ah, la pegas ahí.

Y aquí tenemos la huella de Eduardo que la voy a pegar...

Tampoco me hace gracia que aparezcan mis huellas por todos lados.

Te van a robar el móvil y abrirlo.

Fíjate qué bonita.

¿Ahora qué vamos a hacer? Si quieres lo hacemos con la mía.

Yo me quito aquí esto.

Lo podemos hacer aquí que queda bonito.

Para ahorrar tiempo. Me hago así. ¡Patapá!

Y aquí tenemos...

Tu huella. La huellas. ¿Se ve bien?

Yo tengo poquita huella. Eso identifica a la persona

directamente. Ahora con la del asesino.

Vamos a ver.

¿Qué vamos a sacar de aquí? ¿Qué sacaremos?

Aquí tengo otra vez los polvitos...

La huella ya estaba, la podemos ver.

Córtame un trocito.

No mucho, ¿verdad? No, un trocito pequeño.

Ahí va. Con esto...

Mira, lo que voy a hacer ahora es sacar la huella.

Esto hay que aclarar...

que esto en España no es necesario. Se hace en países anglosajones

porque allí es necesario llevar la huella

impresa, plasmada al juicio.

¿En un papel? Sí.

En España no. No.

Aquí nos basta con una foto, una foto de alta calidad

donde se vea la huella.

La voy a pegar aquí. Muy bien.

Que se vea bien.

Vale. Fíjate qué bonica.

¿Con esto podemos resolver nuestro crimen?

No.

Porque hay que analizar las minucias.

Y eso es trabajo de horas de una personas volviéndose loca

o por... Minucioso.

Eres la leche.

Es un trabajo realmente muy minucioso

que lleva horas y requiere programas informáticos especiales.

No podemos incriminar a nadie con estos datos.

No. Presunción de inocencia para todos.

Te voy a decir una cosa. Yo estoy muy del lado de la ley.

Como tiene que ser. Esta semana he querido ir a un lugar

donde está la flor y la nata de la ciencia al servicio del crimen.

O sea de luchar, no de cometerlo.

Me he ido a ver a la policía científica.

Y he conocido a unos expertos en la materia

que son unos auténtico sabuesos,

que son capaces de encontrar cualquier culpable

utilizando una tecnología que la ves y te quedas muerto.

Como él.

¿Quieres conocerlos? Quiero conocerlos.

Venga, adelante.

El crimen perfecto no existe.

Y gracias a la ciencia cada vez existe menos.

Todo el mundo ha visto algún capítulo de CSI.

Seguramente ahora estén dando alguno en una cadena

que nadie sabe cómo se llaman.

Pero para, no hace falta que lo compruebes.

Lo que te enseñaré tiene menos colorines.

Pero, a cambio, es verdad.

Hemos venido a la Comisaría General de la Policía Científica.

Aquí trabajan unos 300 especialistas

en distintas disciplinas relacionadas con la criminalística.

La pesadilla de todo delincuente.

He quedado con el inspector jefe Máximo Carretero Martín,

responsable de la sección de Tecnología de la Imagen

de la Unidad Central de Coordinación Operativa.

¿Qué es lo que hacéis aquí?

Los 300 que más o menos estamos aquí

vamos a cualquier delito

de cierta naturaleza,

les damos el apoyo operativo,

pero el apoyo en cuanto a medios o personal,

aquí tenemos los primeros medios técnicos forenses

y somos los que los estudiamos y somos los que los implementamos

luego en las demás plantillas. Sección de balística.

Se hacen todos los trabajos balísticos

tanto operativos como identificativos que existan.

Sección de reseñas, que es la primera y más importante de todas.

Es donde están todas las fichas de todos los que han sido detenidos.

Aparte otras muchas cosas, trazas instrumentales,

el biológico, el químico... Cada uno tiene su fundamento.

Yo sé que aquí hacéis muchas cosas, pero quiero centrarme en dos.

La primera es...

¿Qué es lo que hacéis en esta sala?

En esta sala se investiga a través de la luz,

hacer los rastros invisibles hacerlos visibles.

¿Qué pasaría si yo tuviera la sospecha

de que aquí se ha cometido un crimen?

No te preocupes que con una sustancia que se llama luminol

te lo pruebo.

Tenemos que apagar la luz. Dale.

El luminol es una sustancia química con un poder alucinante.

Cuando entra en contacto con un elemento oxidante,

emite una luz azul.

A ese fenómeno se le llama quimioluminiscencia.

Uno de esos elementos oxidantes que provocan

que el luminol brille es el hierro.

¿Y sabes dónde hay hierro? Exacto, en la sangre.

¿Y todo lo que brilla, sería sangre?

No todo lo que reluce es sangre.

¿Y cómo podemos saber fehacientemente si esto es sangre?

Lo que hacemos habitualmente es llevar

una muestra,

la llevamos a los laboratorios de ADN y ellos

nos dicen no solo si es sangre, sino que también la individualizan

y nos dicen, nos extraen el ADN

y nos dicen de quién es esa sangre.

Bien.

Antes he dicho que quería centrarme en dos cosas.

Esta era la primera.

La segunda es...

Para hablarnos de eso nos recibe Adolfo Busto Olivar,

inspector jefe del Servicio de Criminalística

de la Comisaría General de la Policía Científica.

¿Y qué tipo de pruebas balísticas son las que hacéis aquí?

Aquí se hacen estudios exclusivamente de balística identificativa.

Estudiamos todas aquellas microlesiones

que las armas producen en las vainas y en las balas.

Para poder establecer una relación de identidad de esos elementos

y las armas utilizadas.

Bueno, yo tengo un caso entre manos y te traje dos vainas.

Me gustaría saber si estas dos vainas

han sido disparadas por el mismo arma.

¿Eso se puede ver?

Esto es lo que hacemos en el laboratorio.

Vamos a colocar en el microscopio

criminológico de comparación balística,

y verás que lo que permite es estar visualizando

simultáneamente esas lesiones que produce el arma

de forma que puedas hacer un estudio comparativo

poder establecer alguna determinación balística.

Este caso, debido al tipo de arma utilizada,

que es un revólver, lo que está trabajando

son con las lesiones de percusión.

Antes de nada tenemos que entender cómo funciona

una pistola.

Por norma general un arma de fuego dispara

cuando el percutor golpea la parte posterior de la vaina.

Esa vaina tiene en su interior una cápsula llamada fulminante,

que está cargada de explosivo.

El impacto del percutor,

provoca una detonación que lanza

un proyectil a través del cañón del arma.

Para que te hagas una idea. Un proyectil sale disparado

a unos 340 metros por segundo.

O sea, a la velocidad del sonido.

De ahí que suela decirse eso de que...

la bala que te mata es la que no oyes.

O sea, que estas lesiones son un poco

como las huellas dactilares de las vainas.

No es una identificación directa.

Pero sí tiene la capacidad de identificar un arma.

¿Entonces podemos concluir que estas dos vainas

han sido disparadas por la misma pistola?

Sí, en este momento del estudio ya he observado las lesiones

que tienen impresas esas vainas, ya podemos afirmar

que efectivamente se ha utilizado un arma

para la percusión de las dos vainas.

Como ves, ser criminal es un mal negocio.

Lo normal es que te pillen.

Además, puestos a dedicarte a algo sin futuro,

la ciencia es mucho más bonita.

Acompañadme un poco más atrás en el tiempo.

Hasta el antiguo Egipto.

Durante el reinado de Tutankamón.

Su reinado duró solo diez años,

pero la historia de su muerte

es todavía un misterio que no hemos podido resolver.

Viajemos hasta Luxor,

concretamente hasta el Valle de los Reyes.

El lugar donde solían enterrarse los faraones.

Allá por 1922

la arqueología y la antropología estaban de capa caída.

Pero cuando el aristócrata Lord Carnarvon

financió al equipo del arqueólogo Howard Carter,

estos encontraron una pequeña escalera

oculta bajo la tumba de Ramsés VI.

Cuando Carter y su equipo bajaron aquellos escalones

encontraron una cámara intacta con más de 5000 reliquias

y un sarcófago en perfecto estado.

El sarcófago de Tutankamón.

Cuando los forenses quitaron los vendajes

encontraron un cuerpo partido en dos

con las extremidades separadas,

los genitales hechos añicos, las orejas rotas

y un gran agujero en la base del cráneo.

Vamos, que estaba hecho un cuadro.

Tanto que no pudieron identificar la causa de la muerte.

Ahora, en pleno siglo XXI sabemos algunas cosas más.

Por ejemplo, gracias al análisis de sus huesos,

sabemos que Tutankamón

presentaba alguna malformación congénita

que le hacía ir con bastón.

O que tuvo una fractura debido a una caída desde su carro.

Tras el análisis de su ADN hemos detectado

material genético del parásito de la malaria.

Y gracias a las actuales técnicas de microscopia electrónica,

hemos averiguado que su cadáver se quemó dentro de la tumba sellada.

Los vapores de la pintura, todavía fresca,

el aceite de embalsamar y el oxígeno del ambiente

hicieron que el cuerpo sufriese una combustión

de 200 grados Celsius.

Además, estas condiciones crearon un ambiente muy propicio

para que varias colonias de bacterias

crecieran tranquilamente en el sarcófago.

Vamos, que básicamente hemos descubierto

la penuria que tuvo que pasar el pobre Tutankamón.

Murió con solo 19 años.

Y todavía no somos capaces de saber si en realidad fue asesinado.

Al final tener tantas pistas

no tiene por qué hacer más fácil un caso.

Más bien todo lo contrario.

El misterio de Tutankamón

es uno de los muchos que la ciencia forense

todavía tiene que resolver.

Pero tengamos otro aspecto en cuenta.

¿Os habéis planteado qué factores pueden

sugestionar nuestro pensamiento?

¿Son realmente fiables los recuerdos de un testigo?

Estad muy atentos a lo que va a pasar ahora

porque para atar los últimos cabos de nuestro crimen

necesitamos la ayuda de nuestra insuperable psicóloga

Laura Morán.

Hola, Edu. Buenas noches.

Hola, Laura.

¿Te has enterado de lo que ha pasado?

Sí, me han contado un poco.

De hecho, ¿sabes que la víctima cogió la caja de bombones

que había al lado del frutero?

A ti te gusta mucho el chocolate. ¿No habrás tenido nada que ver?

¿Yo? No.

A ver, yo soy torpe,

pero yo no hubiera tirado

unas copas de vino para coger bombones.

¿Qué copas de vino?

Las que había al lado del fregadero.

Ah, claro, tú eres muy pulcra. Hubieras cogido un trapito

para limpiar la encimera

de cualquier cristalito que hubiera podido caer.

Claro, a mí me han dicho que si manchas, limpias.

Pero bueno, Edu, eso no es lo importante.

Lo importante es ¿qué hacían los bombones fuera de la nevera?

No, no, no nos hemos vuelto locos.

Este pequeño juego, este diálogo,

forma parte de un pequeño juego que Laura quiere proponernos

para estudiar nuestra memoria, ¿verdad?

Eso es.

Ahora yo recitaré una lista de palabras.

Y os invito tanto aquí como en casa

a que alcéis la mano cada vez que reconozcáis

alguna que haya aparecido en el diálogo

que hemos tenido Edu y yo.

¿Preparados? Va.

Chocolate.

Frutero.

Fregadero.

Cocina.

Encimera.

Nevera.

Yo ahora mismo apostaría una mano

a que hay gente que ha levantado la mano cuando dije cocina.

Pero lamento deciros que esa palabra...

No estaba en el diálogo. No aparecía en el diálogo.

Vuestra memoria os ha jugado una mala pasada.

¿Por qué es eso?

La memoria es importantísima en el ser humano.

La necesitamos para todos los procesos cognitivos

y además los recuerdos forman parte de nuestra identidad.

Pero entendemos que la memoria funciona como una foto

cuando en realidad funciona más como un cuadro impresionista.

De hecho, Elizabeth Loftus,

dice que es más parecida a una página de Wikipedia.

Que quiere decir...

que la puedes cambiar tú o que te la pueden cambiar los demás.

La puedes cambiar tú o te la... ¿Alguien puede cambiar tu memoria?

Eso es.

Los experimentos que ha hecho esta mujer...

Oye, ¿sabes que Elizabeth Loftus es una mezcla entre tú y yo?

¿Por qué? Es matemática y psicóloga.

Mira qué completita. Sí.

Cuéntame experimentos, venga.

Ha dedicado años a estudiar la memoria.

Ella se ha dado cuenta de que el contexto,

influye y distorsiona nuestros recuerdos

cada vez que intentamos sacarlos.

Os voy a contar un ejemplo.

En uno de sus experimentos enseñó un vídeo,

en una accidente simulado,

entre dos coches.

Y preguntó a los participantes del vídeo

a ver a qué velocidad creían que iban estos coches.

Pero hizo las preguntas de diferentes formas.

A un grupo le preguntó

a qué velocidad crees que iban los coches

cuando chocaron

y a otros les preguntó lo mismo

pero usando la palabra cuando se estrellaron.

¿Cuál crees que dio más velocidad?

Estrellaron parece más fuerte e induce a pensar que va más rápido.

Eso es. Como más violencia.

Van más rápido. De hecho, algunos participantes

decían que habían visto cristales rotos en la escena

cuando en realidad no había ninguno.

Así que no solo distorsionamos sino que también

inventamos recuerdos.

Has dicho que nos los pueden inducir.

Pueden inducirnos recuerdos desde el exterior.

Es otro experimento que hizo Loftus

y que lo han replicado otros profesionales

de la memoria también.

En este caso, volvían a enseñar

un accidente simulado en el que un coche.

Se saltaba una señal de stop y atropellaba un peatón.

Pero luego a la hora de preguntarles,

en lugar de preguntar por la señal de stop les decían:

"¿De qué color es el coche

que se saltó la señal de ceda el paso?".

Y todos empezaron a recordar la señal de ceda el paso.

O les preguntaron: "¿Recuerdas el color del coche

que se saltó el stop y que era verde?".

Y todos empezaron a pintar el coche en su recuerdo de ese color.

Evidentemente no habían tenido ese recuerdo porque no existía.

Eso es. Lo han generado...

La forma que tenemos de preguntar, las palabras que usamos...

Como en el juego de la cocina.

No hemos dicho la palabra cocina,

pero todos los elementos aparecen en una cocina.

¿Entonces qué? En un caso como el nuestro

que tuviéramos testigos oculares,

que han recordado cosas, que han visto cosas.

Y en los juicios, en los juicios de verdad,

se utilizan testigos. ¿Y eso es fiable?

No mucho. Lo que nos indican... Porque claro, a veces

el testimonio de un testigo ocular

a veces es la única fuente de información que tenemos.

Pero desde que hay pruebas de ADN

se han empezado a ver que se ha cometido

más de un error a la hora de sentenciar a gente.

Entonces de hecho un proyecto en EE.UU.

encontraron revisando varias condenas

que había hasta 300 personas inocentes encarceladas.

Y de esas 300, tres cuartas partes estaban

en la cárcel por un testimonio ocular,

de un testigo ocular.

Es decir, por recuerdos imperfectos.

Recuerdos falsos generados, inducidos,

personas que acaban en la cárcel. Eso es.

No tenemos un buen uso de la memoria para este tipo de cosas.

Lo que dicen los nuevos expertos,

Massoni, Gronlund, Benjamin...

es que lo que tenemos que hacer es perfeccionar.

Tenemos que perfeccionar las técnicas de extracción de los recuerdos

y aprender más de cómo se contaminan.

¿Alguna pista?

Pues sí. Por ejemplo,

dicen que tenemos que hacer preguntas más abiertas a los testigos.

Para poder expresar y sacar de la caja de recuerdo lo que tengan.

Y también entrenar al interrogador

para que no haga deducciones o inferencias

que luego contaminen el resto de preguntas.

Por ejemplo, decía Massoni.

Si vamos a coger el testimonio de una persona que vio un accidente

al salir del cine,

el interrogador no tiene que dar de hecho que es de noche.

Porque es la hora a la que solemos ir al cine.

Entonces todavía nos queda mucho que perfeccionar.

Lo que tenemos que tener en cuenta es que a la hora

de abrir el cajón de la memoria

tenemos que tener cuidado

de que no se nos caigan cositas dentro

y asumir que lo que hemos guardado ya está un poquito desordenado.

Como va a pasar con nuestro caso, ¿vale?

Todo lo que te cuenten, Edu, desconfía.

Bueno... Me queda claro que de la memoria

no nos podemos fiar del todo pero hay esperanza

para poderla usar.

Muchísimas gracias, Laura. A ti.

Y no te vayas, quédate conmigo.

Acompáñame porque ha llegado el momento de resolver este crimen.

Que pasen todos nuestros colaboradores, por favor.

Bien. Pasad, pasad, chicos.

Hemos tenido la oportunidad de escuchar todas vuestras voces.

Gracias a vosotros y a la ciencia forense,

ahora tenemos una perspectiva mucho más clara

de lo que ha sucedido aquí.

Las marcas de sangre en el suelo

indican que nuestra víctima debió caer desde lo alto del plató.

Pero no sabemos si fue la caída lo que le mató

o si por el contrario ya estaba muerto

mientras caía, ¿verdad, Javier?

Efectivamente, esa marca es clara de una caída.

También sabemos que el disparo

que oímos en realidad no fue un disparo,

sino la explosión de un foco.

Quizá la víctima se asustó

y eso motivó su caída, o quizá no.

¿Cierto, Deborah? Cierto, Eduardo.

También sabemos que la escena del crimen

está plagada con nuestras huellas dactilares.

Pero esa pista por desgracia no es concluyente,

¿verdad, Ricardo?

No, necesitaríamos un análisis muy exhaustivo.

Además, nadie de nuestro público se encontraba presente.

Y sabemos que nuestros recuerdos no pueden ser todo lo fiables

que nos gustaría, ¿no es así, Laura? Exacto, ya nos gustaría.

En realidad casi todas nuestras pistas

nos llevan a la conclusión a que la muerte de nuestra víctima

pudo tratarse de un simple accidente.

Pero siento deciros que no es así.

Nuestra víctima fue asesinada.

Uno de los presentes es el culpable

y yo sé exactamente quién ha sido.

Pero antes dejadme deciros que me equivoqué con vosotros.

Me explico.

Antes de comenzar el programa

os encontré a todos en actitudes un tanto sospechosas.

Pero en realidad la sangre que caía de las manos de Santaolalla

no era más que el sirope de fresa

que iba a utilizar en su sección.

El cuchillo que Ricardo escondía detrás de su espalda

era el que había utilizado para comer.

Pero se le había quedado pegado a las manos después de ensayar

cómo conseguir huellas dactilares con Super Glu.

Deborah solo estaba extrayendo

el fulminante de las balas para su demostración

con el rodizonato.

Lo cierto es que Laura

sí que estaba tratando de limpiar los restos de un crimen,

solo que el crimen que trataba de ocultar

era simplemente haber derramado unas copas de vino.

Así que si mi instinto no me falla

ninguno de vosotros es el homicida.

Pero tengo que deciros que me habéis decepcionado.

Con todos vuestros conocimientos sobre ciencia forense

hay una prueba esencial

que aún no le habéis practicado al cadáver.

Un simple detector de radiación.

Luego no me digáis que no os he dejado buenas pistas.

Hasta la semana que viene.

(Música de cierre)

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  • Temporada 6 - Programa 6: Atrapa al criminal

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Órbita Laika - Temporada 6 - Programa 6: Atrapa al criminal

09 nov 2020

‘Órbita Laika’ se convierte en experto forense para recalcar la importante aliada que es la ciencia en una investigación contra el crimen. ‘Atrapa al criminal’ explica y muestra todos los procesos y técnicas en los que la ciencia se ve involucrada.
Eduardo Sáenz de Cabezón y su equipo examinan algunas de las técnicas que son empleadas por la policía científica, como el análisis de huellas dactilares, la comparativa de ADN, el estudio del comportamiento del fuego o el reconocimiento facial.
Junto al presentador están los colaboradores habituales: el físico Javier Santaolalla, el biólogo Ricardo Moure, la química Deborah García y la psicóloga Laura Morán. Además, como invitado, Paco Etxeberria, antropólogo forense.

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