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Para todos los públicos Órbita Laika - T6 - Programa 3: Superpoderes - ver ahora
Transcripción completa

Hola, soy Eduardo Sáenz de Cabezón

y estáis a punto de ver otro programa de "Órbita Laika".

Fue grabado hace meses, aquí mismo, en TVE,

en los estudios de Prado del Rey.

Esta grabación coincidió

con la llegada a nuestras vidas del coronavirus

y como nos pasó a todos puso nuestras vidas patas arriba.

Por eso en esta sexta temporada

os encontraréis unos programas con público y otros sin público.

En algunos vídeos veréis mascarillas y en otros no.

Nos parecía importante explicároslo.

Sea como sea os espera una hora de divulgación científica

con la receta que ya conocéis, rigor, diversión y buen rollo.

El conocimiento científico, todos lo hemos visto,

es fundamental para entender el mundo que nos rodea.

Lo que sigue es nuestro pequeño granito de arena.

Gracias por estar ahí.

(Música cabecera)

¿Qué tal?

Buenas noches. Bienvenidos,

bienvenidas a "Órbita Laika".

Qué frío. Hace... hace frío, ¿verdad?

¡Sí!

Bueno, es normal será porque estamos a...

Estamos a 5300 metros de altura.

Bienvenidos al Himalaya.

A esta altitud notamos

cómo nos empieza a faltar el oxígeno.

Nos cuesta respirar.

Nuestro cuerpo reacciona generando más glóbulos rojos,

las células encargadas de captar el oxígeno y repartirlo

por todo el cuerpo.

Y nuestra sangre comienza a espesarse.

Se vuelve viscosa

y eso puede provocarnos problemas de circulación.

Trombos...

Estos son de los principales motivos por los que mucha gente

no llega hasta aquí, a coronar las cimas.

O sea, que se le congelen los dedos en realidad es lo de menos.

Pero sin embargo todos

los que alcanzaron las grandes cimas del mundo,

coinciden en un mismo detalle.

Su éxito se lo deben a estas personas,

los sherpas.

¿Qué tienen de especial los sherpas?

¿Y por qué ninguno de los que estamos aquí

podríamos ser nunca uno de ellos? Para empezar

porque ni nuestros padres ni nuestros abuelos

nacieron en el distrito de Solucumbu,

en Nepal.

Y eso,

siento desilusionaros, es un requisito fundamental.

Fijaos.

Estos son los vasos sanguíneos de un sherpa.

¿Veis que no tienen tangos glóbulos rojos en su sangre

como teníamos nosotros?

Hay un motivo por el que se da esta circunstancia.

La adaptación genética al entorno.

Cuando los primeros seres humanos llegaron hasta aquí, al Himalaya,

se encontraron con una especie

perfectamente adaptada a este entorno.

Eran los denisobanos.

Aquellos primeros seres humanos

se dieron cuenta de que si querían sobrevivir

a estas condiciones,

no les quedaba otra que reproducirse con ellos.

Y eso hicieron, aprendieron a quererse.

Y así es como a lo largo de los siglos

su genética ha evolucionado

hasta convertir en superhombres y supermujeres

a los hijos de Solucumbu.

Personas

que con un riego sanguíneo mucho más eficiente

se asegura de que llegue oxígeno de sobra a todo el organismo.

Esta es una muestra increíble de adaptación genética al entorno.

Sus genes han evolucionado hasta otorgarles

lo que podríamos definir como todo un superpoder.

De hecho ahora estamos asistiendo

al posible nacimiento de otro superpoder

en las poblaciones africanas

más expuestas a la malaria.

Algunas personas de estas regiones

padecen una extraña mutación

que deforma sus glóbulos rojos

impidiendo que el parásito de la malaria

les pueda infectar.

Y es que a veces como en muchos cómics y películas

nuestro superpoder es en realidad una enfermedad.

Lo increíble es descubrir cómo la naturaleza y el tiempo

nos otorgan los poderes que necesitamos

para seguir viviendo.

Pero esta historia no acaba aquí.

De hecho solo acaba de empezar.

Hoy en "Órbita Laika"

desvelamos el secreto de los superpoderes.

¿Sabías que el ser vivo más fuerte del planeta

es el escarabajo pelotero?

Y que este tardígrado es el único animal

que puede pasarse 30 años congelado y sobrevivir?

Superresistencia, check.

A veces la naturaleza nos sorprende con habilidades alucinantes.

Desde la ecolocalización de los murciélagos

hasta la invisibilidad de este caracol,

uno de los pocos animales terrestres translúcidos.

No creas que los animales son los únicos seres

con habilidades especiales.

Hay personas insensibles al dolor.

Otras pueden aguantar bajo el agua

el tiempo que tardas en cocer un huevo.

Y algunas pueden memorizar 100 números en un minuto.

Supermemoria, check.

Pero no olvidemos lo que decía el físico James Kakalios.

El superpoder del ser humano es la inteligencia.

Esta noche vamos a demostrarte que tenemos más de cinco sentidos.

Te daremos la receta de la superfuerza.

Y analizaremos las técnicas de vuelo de Superman y de Iron Man.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad,

y la nuestra es descubrir los superpoderes de la naturaleza.

Superprograma, check.

Todos estamos de acuerdo

en que el animal más rápido

de la tierra es el guepardo, ¿verdad?

Pues no.

El animal más rápido de la tierra

se llama Paratarsotomus macropalpis.

Y es un ácaro. Este bichito

es capaz de recorrer en un segundo

322 veces la longitud de su cuerpo.

Para entendernos, es como si un ser humano

fuera capaz de correr a 2092 kilómetros por hora.

O lo que es lo mismo, dos veces la velocidad del sonido.

Un superpoder que es posible gracias a su pequeño tamaño.

O sea que si Flash existiera

quizás debería ser tan pequeño como un ácaro.

Muchas veces los autores de cómics basan los poderes de sus héroes

en auténticos superpoderes de la naturaleza.

Pero algunas veces lo hacen

con mayor fundamento científico que otras.

Queremos investigar uno de los superpoderes por antonomasia,

la capacidad de volar.

Existe muchos superhéroes voladores,

y cada uno utiliza una técnica distinta.

Pero,

¿cuáles funcionarían en realidad y cuáles no?

Para descubrirlo se ha dejado caer por aquí

nuestro alucinante físico Javier Santaolalla.

¿Qué tal, Javi?

Muy bien, Eduardo. ¿Qué tal?

¿Te gusta Superman? Me gusta.

¿Y a usted le gusta Superman? -¡Sí!

Lo que les cuento no les va a gustar. Eduardo, qué malas noticias.

Realmente las cosas no son tan fáciles como pintan.

Y es que esto de volar no es nada fácil.

Detrás de todo este vuelo hay la ciencia espacial.

Por ejemplo, ¿te acuerdas cuál fue esa gran frase que dijo Armstrong

cuando pisó la luna?

¿Lo del pequeño paso para el hombre y el gran paso para la humanidad?

Es increíble porque la ley de la que hablamos hoy

está detrás de todo, pero además está detrás de esa frase particular.

El vuelo del Apolo hasta la Luna

comparte algo muy curioso con ese primer paseo en la Luna.

Es lo que se conoce como Tercera Ley de Newton.

La de acción y reacción. Esa.

Esta ley lo que nos dice es que las fuerzas van por pares.

Ejerces una fuerza hacia un lado,

hay fuerzas en el otro lado.

Y esto hace que nos movamos. Ejemplo,

para saltar, ¿qué hacemos?

Fuerza hacia abajo...

y nos impulsamos hacia arriba.

Si lanzamos algo, lanzamos una manzana, va hacia delante,

la manzana de alguna forma nos está tirando hacia atrás.

Para movernos por el espacio tenemos

que utilizar esta Tercera Ley de Newton

que es fundamental.

Para mostrarlo te propongo un juego. ¿Estás juguetón hoy?

Estoy juguetón. Pues mira...

Me alegra que no me hayas dicho que no...

porque lo habrías hecho igualmente. Tengo esta silla.

Te propongo que te sientes en la silla.

Bien.

Te propongo otra cosa interesante, que levantes los pies. Muy bien.

Y ahora intenta moverte por el espacio.

¿Le tenemos más rato así?

Suficiente.

Te das cuenta que no es fácil moverse.

Parece que haces gimnasia, no te mueves nada.

Esto es porque necesitas esa reacción que te genere reacción de movimiento.

Necesitas algo para impulsarte. Cuando estás en una silla como estas

lo que haces es impulsarte con una mesa.

Con los pies.

O una pared. Necesitas algo. Por ejemplo, yo.

Vamos a probar esta acción reacción.

Nos empujamos mutuamente...

y vemos cómo nos impulsamos.

¿Ponemos los pies arriba? Ahí está.

Tres, dos, uno...

¡Yuju! Acción, reacción.

Cómo mola.

Podemos movernos por el espacio siempre

moviéndonos por el espacio...

Y realmente estamos muy cerca

de entender cómo vuela un cohete.

Porque un cohete usa esta ley,

pero con un cohete pasa algo particular.

Si te fijas un barco,

un barco para desplazarse por el agua desplaza masas de agua.

¿Nos llevamos la silla de aquí? Estorba.

Si un barco quiere moverse...

Si estás en una barca y quieres moverte hacia adelante,

echas agua hacia atrás. Sí.

Si quieres ir hacia derecha, echas agua hacia la izquierda.

Eso lo hacen los barcos, lo hacen los aviones por el aire,

lo hacen las personas por el suelo,

pero, en el espacio, ¿qué echamos hacia atrás?

No hay aire, no hay agua... Ya, ya. ¿Qué echas?

No puedes empujarte en nada.

Ahí va tu segundo reto, Eduardo.

Estás en la Estación Espacial Internacional.

Quieres acercarte a la sala de mandos donde están los controles.

Pero no puedes tocar las paredes porque las acaban de pintar.

Hay reformas, alicatan el baño...

Qué lógico todo.

No puedes tocar las paredes. ¿Cómo harías?

Te quieres impulsar... Es igual, para atrás...

Soplando. Bueno, sí, efectivamente.

Necesitas soltar algo para avanzar.

Una solución sería quitarse el zapato

y lanzas el zapato.

Esa acción genera una reacción.

El zapato te lanza a ti hacia el control de mandos.

Un cohete hace lo mismo. Un cohete no tiene zapatos.

No tiene amontonados y luego los suelta.

Lo que tiene es una mezcla de gases o líquidos

que reaccionan, esa reacción hacen que se caliente,

que genere mucha energía.

Dejas un agujerito, una tobera, para que salga.

Al salir todos esos líquidos y gases

eso genera un impulso que hace

que el cohete vaya hacia el otro lado.

Y esto, Eduardo,

no solo es bonito contarlo sino que mola infinitamente más

si lo hacemos.

Creía que lo ibas a decir nunca. Lo estabas esperando, Eduardo.

Cohetes. Este es mi juguete

y este es tu juguete.

El mío es más grande. Lo sé.

Todo más grande para ti.

Siempre. Eres el jefe.

¿Qué tenemos aquí? Tenemos dos cohetes.

Uno de ellos va a emular a un superhéroe.

El mío va a emular a Iron Man. Iron Man cuando vuela

se pone las manitas así y suelta algo.

Esos rayitos.

Esto va a ser algo similar. ¿Qué tiene dentro? Tiene agua,

que con esta bomba, vamos a bombear aire.

Ese aire va a estar a presión

de manera que cuando la presión sea grande

va a soltar el pitorro y generará una potente caída de agua

que produce la acción para la reacción.

¿El mío cuál es?

El tuyo es Superman.

Es el que estamos analizando. Llegaremos ahora.

Primero atento al mío. Siempre he querido ponerme un casco.

Yo no porque me estropea el tupé, pero bueno.

A mí no por lo que sea.

Lo... Me peino. ¿Probamos el mío? Vamos allá.

¿Preparados? Atentos.

Estoy echando aire.

Está aumentando la presión dentro.

Como ven aire a presión, madre mía...

Me estoy cansando ya, Eduardo.

Muy guay. Increíble. Bueno...

Yo quiero. Este ha sido el vuelo de Iron Man.

Propulsión genera reacción y vuela.

Aquí tenemos una diferencia... Este es Superman.

Este sería Superman.

Como está unido a estas botella hay un pequeño cubo, ¿no?

Ese recipiente va a recoger el agua.

de modo que el agua no sale del sistema.

Es un sistema cerrado

por lo que no habrá acción que genere reacción.

Vamos a verlo. Como lanzar el zapato,

pero está agarrado a nuestra mano.

No hay nada que se escape, no va a volar.

Superman, vamos a ver qué pasa.

Dale fuerte, Eduardo. Me pongo el casco.

Eso es. Cómo bombea Eduardo, qué bonito. Muy bien.

Se nota que a Eduardo le gusta...

¿Aplauso para mí o qué?

(Aplausos)

Es una pena. Es la primera vez que me pasa.

¿Sí?

Decía que le gustaba Superman,

ahí lo ven, no ha podido volar porque no tiene

ese algo que soltar para luego escapar.

A no ser que suelte algo que no veamos.

O puede ser que tenga un sistema, un acelerador de partículas.

Esté soltando partículas de alta energía

a lo mejor eso hace la reacción que le hace subir.

A lo mejor tiene acelerador de partículas en el calzoncillo.

Por eso lo lleva por fuera.

Puede ser. No me parece una explicación muy plausible.

Pero un aplauso para Javi. Muchísimas gracias.

Llévate el casco. Muchas gracias, Javi.

Todos los que estamos aquí ahora mimos, en este plató,

tenemos algo en común.

Parecemos muy distintos unos de otros,

pero hay algo en lo que somos exactamente iguales.

¿Sabéis lo que es?

Que todos somos mutantes.

De hecho las mutaciones son el motor de la evolución.

Claro, en los cómics un mutante

es alguien capaz de fabricar hielo con sus manos

o de lanzar rayos por los ojos.

En la realidad un mutante es sencillamente

alguien pelirrojo con los ojos verdes

o con una cierta propensión a tener el colesterol alto.

Ninguna de esas cosas es tan divertida

como lanzar rayos por los ojos,

en eso estamos de acuerdo.

Bromas aparte, hay mutaciones como el albinismo

o como la propensión de padecer ciertos tipos de cáncer

que aún estamos tratando de entender.

El estudio de nuestro genoma

es uno de los campos más enigmáticos,

prometedores y apasionantes de la ciencia.

Así que para hablarnos de las auténticas mutaciones

y del inmenso campo de investigación que se abre ante nosotros

hoy nos acompaña la doctora en biomedicina

y especialista en epigenética Elena González.

Elena, ¿qué tal?

Para por aquí. Muchas gracias.

Elena, bienvenida a "Órbita Laika". Muchísimas gracias.

Acabamos de decir que somos todos mutantes. ¿Eso es verdad?

Lo somos.

Me sabe mal dar esta noticia de sopetón

pero sí, efectivamente, somos mutantes.

Todos tenemos en nuestro ADN pequeños cambios

que nos diferencian a los unos de los otros.

¿Eso son mutaciones? ¿Cómo se producen?

Las mutaciones se pueden producir de muchas maneras distintas.

Una es la propia replicación celular.

Pero otra es por agentes mutágenos.

Agentes como radiación, por ejemplo.

La radiación ultravioleta

puede provocar mutaciones en el ADN.

¿Y esas mutaciones siempre son malas?

No, no, las mutaciones no son malas. Es verdad que...

históricamente se han asociado, no solo con superhéroes,

sino también con enfermedades. El cáncer,

algunas distrofias musculares,

se asocian con mutaciones en el ADN y es verdad,

pero las mutaciones nos permiten evolucionar.

Nos permiten adaptarnos mejor al medio.

Hay algunas características que sí que están

codificadas por un único gen.

Pero la inmensa mayoría de nuestras características

es una codificación por muchos genes,

que se hablan, se mezclan entre ellos.

Y al final dan lugar a esas características.

Y hablando de superhéroes, podría ser el caso de los X-Men.

Los X-Men tienen el gen X.

Ese gen X podría ser un regulador, master regulator,

de muchos otros genes que le den ese poder.

O sea que no necesariamente una característica

es un gen,

sino una interrelación de muchos genes.

La idea es entiendo que tenemos

una dotación genética, una forma de ser,

y sobre esa dotación sufrimos las mutaciones.

Pero nuestra dotación genética no es algo que viene impuesto por...

nuestro pasado, nuestro destino, marcado desde el principio,

sino que se va construyendo de alguna forma.

Sí. Hay parte de lo que somos,

que efectivamente viene escrito en el ADN.

El ADN es esa cadena larga,

dos metros de ADN tenemos en cada célula,

que tiene nucleótidos, las letras del ADN.

A, t, g, c...

Y esas son las instrucciones.

Hay viene escrita gran parte de lo que somos.

Pero es verdad que no todo está escrito en el ADN.

Ese ADN también se puede modular.

Hay genes que se pueden silenciar.

Se pueden sobreexpresar.

Tenemos distintas maneras de leer el ADN.

Y eso es lo que llamamos epigenética.

¿Y tiene que ver con cómo es nuestro ambiente,

cómo va siendo nuestra vida? ¿Va cambiando con nuestra vida?

Exacto.

Esa epigenética puede ir cambiando

a medida que nos desarrollamos.

Hay muchos genes, que bueno, entra la pubertad,

vamos siendo adultos, se van silenciando,

otros se expresan.

Pero muchos de ellos dependen de la vida que llevamos.

De lo que comemos, del deporte que hacemos.

De cómo nos educan.

Todo eso va modulando la manera que tienen los genes de expresarse.

Y al final de hacernos las personas que somos.

Hay estilos de vida genéticamente más saludables.

No digo nada nuevo si digo que es la alimentación,

el deporte que hacemos...

No exponerse demasiado a los rayos del sol.

Las mutaciones... Muchas de las mutaciones

de nuestra secuencia del ADN nos vienen dadas

ya por nuestros padres, es herencia,

y poco podemos hacer sobre esas mutaciones.

Pero las mutaciones que sí que dependen

del estilo de vida que tenemos, ahí somos nosotros

los que podemos hacer más o menos.

Vale.

Por un lado estilo de vida pero por el otro lado,

tú vienes del campo de la biomedicina,

¿podemos utilizar la epigenética

como herramienta de la biomedicina?

Las terapias génicas que se hablan.

¿Tienen que ver con esto que comentas?

Claro, de hecho hay dos aproximaciones ahí.

Una es corregir la propia mutación.

La secuencia del ADN, lo que está ahí escrito.

Yo tengo unas instrucciones que están mal escritas

y mediante terapia genética

puedo cortar, puedo revertir esas mutaciones.

Otra aproximación es revertir cómo los genes nos hablan.

No necesariamente las instrucciones son incorrectas,

pero puede que por alguna causa nuestras células

no las estén leyendo en ese momento.

Entonces hay que ayudar a las células a que las lean correctamente.

Y ahí también hay terapias, terapias que llamamos epigenéticas.

Cuánto de presente y cuánto de futuro hay

en la aplicación de la epigenética

en medicina, digamos, cuánto falta

para que estas investigaciones,

que es un momento ideal para la biología ahora mismo,

a la salud pública, a la sanidad de todos.

De hecho muchas terapias epigenéticas ya se están aplicando.

Es un momento presente para la epigenética.

Hay muchas terapias en el tratamiento del cáncer,

donde se han visto muchos cambios epigenéticos

que pueden dar origen, a una situación, a unos tumores.

Entonces sí que hay tratamientos epigenéticos

que intentan revertir.

También, y una cosa que está muy a futuro,

es cómo revertir lo que está escrito.

Cómo poder corregir lo que se escribe en los genes.

Y eso sí que será algo futuro.

Ya se están empezando las investigaciones,

pero parece que el futuro de la biomedicina

va por ahí,

por revertir lo que nosotros tenemos escrito en los genes.

Pues, Elena, muchísimas gracias.

Clara, rigurosa, y muy importante tu investigación.

Muchísimas gracias, Eduardo.

Los matemáticos ingleses

William Makeham y Benjamin Gompertz

propusieron en 1825 la Ley de la Mortalidad.

Se trataba de una función matemática

según la cual las posibilidades de morirse

se incrementan de forma exponencial

cuando un ser vivo alcanza la edad adulta.

Hemos descubierto que existe un animal

capaz de plantarle cara a esta ley.

Se llama rata topo desnuda.

Y es el animal más feo que habéis visto en vuestra vida.

¿Lo queréis ver? ¿Seguro?

Bueno, pues vosotros lo habéis querido.

Esta criaturita...

tiene una esperanza de vida de seis años.

Y aparte de ser inmune al cáncer,

es capaz de aumentar en un 500 por ciento

su esperanza de vida en un entorno sin riesgos extremos.

Además su organismo no se desgasta con el paso de los años.

O sea no envejece.

Cuando llega al tope de su vida, sencillamente muere.

Esto nos demuestra dos cosas.

La primera es que como venimos diciendo a lo largo del programa

la naturaleza realmente atesora auténticos superpoderes.

Y la segunda es que como podéis ver

los dueños de estos superpoderes

no son siempre tan guapos como nos imaginamos.

No como nuestro siguiente colaborador

que es un auténtico superhombre.

Él tiene le poder de descubrirnos lo más interesante de la biología

y hacerlo desde el lado más divertido.

Recibamos con un fuerte aplauso

a nuestro superbiólogo Ricardo Moure.

No tengo palabras, Super-Moure.

¿Has visto qué delicia? ¿Qué abdominales son esos?

Hombre, los míos. No llevo relleno ni nada.

Mira, te digo una cosa, yo quería venir de lobezno.

Me probé el traje y parecía torrezno.

Fatal.

No me va a ser fácil hablar contigo así.

Ya... Un doctorado para esto.

Para acabar así. Así está la ciencia.

¿Vienes a hablar de superhéroes?

De superpoderes porque están sobrevalorados.

Están supervalorados.

No valen para nada. Estoy de acuerdo.

La telepatía, para los cotillas.

Telequinesia, para vagos.

Invisibilidad, primos raritos.

No va bien.

Pero el peor de todos es la superfuerza.

La superfuerza no la desearíais ninguno,

porque si tuviéramos superfuerza

es que a todo el mundo que quisiéramos salvar

lo mataríamos.

Es verdad.

Superman. Cuando Superman hace cosas muy realistas

como parar un tren con la mano.

Algo que hacemos todas las mañanas.

Está aplicando una fuerza tremenda

con una superficie tan pequeña que atravesaría el tren

y haría boloñesa con los pasajeros. Sería terrorífico.

A no ser,

que estos superhéroes tuvieran muy desarrollado un superpoder

que sí tenemos todos nosotros.

Tienes tú, tenéis vosotros y los espectadores de casa.

Y es el reclutamiento de fibras musculares.

Parece una tontería pero es básicamente

la capacidad que tenemos de regular la fuerza

que vamos a ejercer con nuestros músculos.

Qué chorrada, controlar la fuerza,

pero sin reclutamiento de fibras musculares yo qué sé,

haríamos puré de bebé...

Los Calipos saldrían disparados.

A mí me cuesta controlar mi fuerza.

La adolescencia hubiera sido dura.

O muy blanda.

Es que no, no se puede...

Irías a dar una caricia...

Lo han pillado ahora.

Tú irías a dar una caricia...

y darías un sopapo. Seríamos todos vascos.

¿Vale? Entonces,

vamos a hablar de este superpoder que tenemos.

He traído una demostración. Vale.

¿Queréis verla? Por supuesto.

Pues adelante. Reclutamiento.

Vamos a verlo.

Me he montado aquí como un minilaboratorio

o superlaboratorio, lo que queráis.

Lo que vamos a hacer es un electromiograma.

¿Qué es un electromiograma?

Lo que vamos a hacer

es registrar la actividad eléctrica de mis músculos y para eso

me tengo que despelotar un poco. Si me ayudas...

Por favor...

Ay, cómo sois.

Aquí... Qué brazaco.

Hombre, mira aquí.

Yo soy de Santander. Furia pasiega.

Pues,

esto que veis aquí son dos electrodos

que lo que voy a hacer es conectar... Tengo estas pincitas.

Se me han enredado un poco. Registrarás la actividad eléctrica.

Sí.

Mira, pongo aquí las pinzas y...

muy importante esta pinza...

Toma de tierra, que la llevo aquí escondida.

Por seguridad. Seguro que se me ha visto antes.

Y mirad...

Yo tengo este dispositivo

por donde va a pasar la electricidad,

y va a llegar aquí, a ver.

Ya empieza. Ahí está.

Aprieta. Mira.

Y si aprieto un poquito... pequeño. Qué bueno.

Esas ondas que aparecen ahí son la electricidad de tus músculos.

Mis músculos.

Cuando yo quiero mover mi bíceps en este caso.

Tu poderoso bíceps. Hablemos con propiedad.

Mi cerebro manda una señal a través de una neurona por aquí...

Que llega a conectar con otra neurona

que está aquí, a esta altura, en la médula espinal.

Y de aquí esta neurona, que llamamos neuronas motoras,

que mueven los músculos...

Va hasta el bíceps y le dice al bíceps:

"Genera tu propia electricidad", que es lo que vemos ahí.

¿Qué pasa?

Que nuestros músculos, como mi bíceps,

están formados por células, como cualquier tejido del cuerpo.

Esas células son las fibras musculares que os sonarán

de las revistas de fitness y todo eso.

Aquí las tenemos. Y,

cada neurona motora

está conectada, está encendiendo

a un número concreto de fibras musculares, ¿vale?

Entonces,

si yo ahora quiero levantar este pesito que para mí es nada,

es medio kilo.

Me pongo así. Y para mí tampoco.

Ya, ya.

Es que casi... Voy a subir la sensibilidad porque ni se ve.

Hago así y fijaros.

Como mi cerebro al mover el brazo ve que este peso no es nada,

pues ¿qué pasa? Enciende poquitas neuronas motoras

y estas a su vez activan muy poquitas fibras musculares.

Si yo ya digo, bueno, levantaré un poco más de peso.

Ya digo, un kilo.

Ya se ve un poquito más grande.

Un poco más de actividad eléctrica.

Claro, ¿por qué? Porque he activado

más neuronas motoras,

más fibras musculares, estas han generado

más electricidad y se ve ahí.

Pero ¿ahora qué pasa? Y si yo ahora digo...

siete y medio. ¿Nos atrevemos?

Esa mancuerna.

A ver, que se relaje un poco.

Mira, mira, qué fuerza.

Ahí se ve tu power.

Pero esto no es nada. Siete y medio. ¿Nos atrevemos con más?

¿Cuánto es esta?

Quince kilos. Tú no puedes con eso.

Nene, que he desayunado sobaos.

Venga.

A ver...

A ver qué sale. Que se relaje.

Mira qué troncho.

Y ahora además aquí podemos ver otra cosa

y es la fatiga muscular.

Si yo cojo...

Mejor cojo la pequeña porque me fatigaré rápido con esta.

Si yo cojo... Qué malos sois.

Y mantengo el peso aquí...

Como estoy manteniendo la pesa... ¡Ay!

Pero aunque yo siga manteniéndola

veis que he bajado un montón la amplitud.

Hay muy poca actividad eléctrica.

Es porque mis músculos se están fatigando.

Lo típico que te pasa

que en el gimnasio llega un punto que aunque no te duela

no puedes levantar la pesa. Lo que sucede es que los músculos

dejan de ser capaces de generar su propia electricidad.

Ellos lo que hacen es que cuando la neurona les dice que se muevan,

hacen un intercambio de iones,

de cargas, entre interior y el exterior de la fibra muscular.

Entonces se genera diferencia de cargas y ¡placa!

Se genera una descarga que mueve el músculo.

¿Eso se recupera? Sí.

Aquí lo que ha pasado es que no podía levantar más

porque me quedé...

No podía generar actividad eléctrica porque me quedé sin iones.

¿Entonces qué? ¿Qué pasa? Descanso un poquito

y esto se recarga muy rápido. Ya verás. Entonces cojo otra vez...

Vale. ...y se recarga rapidísimo.

Cuanto más fuerte estás más rápido lo recargas.

¿Os ha gustado la superfuerza? Me ha encantado.

Pues fijaros. He dicho

que la superfuerza está sobrevalorada,

pero en la naturaleza hay animales que tienen superfuerza.

Por ejemplo.

Hay una proteína que tenemos todos nosotros,

todos los humanos, y que también tienen muchos animales

que se llama miostatina.

Y lo que hace la miostatina es inhibir

el crecimiento de los músculos.

Si no estarían creciendo para siempre...

Te pondrías así y te morirías de hambre.

No tendrías alimento... Hay que alimentar esos músculos.

Exactamente.

Precisan mucha energía,

que si estás muy fuerte ni siquiera necesitas.

La miostatina dice: "Para, no crezcas más".

Pero,

existen animales en los que la miostatina

está escachuflada, no funciona.

Y entonces se musculan

y pasan cosas como lo que vamos a ver ahora.

Esto es una vaca... Bueno, en este caso un toro.

Ya se ve por sus atributos.

Es un toro de la raza azul belga

que es una raza que está mazadísima

porque tienen la miostatina escachuflada.

Tiene una mutación. Bueno, una "muuutación".

Mátame, por favor.

Se me ha despegado el bigote de lo malo que era.

Luego eso se come, claro. Claro.

Ella no le pasa nada porque como es doméstica le dan más de comer

y ya está,

y luego un señor belga se la merienda.

Pero hay otros seres vivos,

que parecen así poca cosa,

pero que son muy fuertes, ¿sabes?

Un poco como yo, que tengo esta pinta de nerd

pero estoy "bombonsito".

Por así decirlo.

Pues hay animales.

que lo disimulan muy bien y que son muy pequeñitos,

pero tienen una fuerza tremenda.

Y unos sobre los que circulan ciertos mitos

que son muy fuertes. A ver si adivinas quiénes.

Las hormigas. Todos hemos oído la fuerza

de una hormiga.

Pues yo he querido demostrar si esto es un mito

o es verdad. Pueden levantar una hoja.

Pues,

he hecho un vídeo para comprobar si son superfuertes

o no. ¿Queréis ver el vídeo? Sí.

Dentro vídeo.

¿Recordáis la primera vez que el mundo vio a Superman?

Fue en el "Action Comics" número 1

de 1938.

Lo más cercano a Superman es este señor.

Es inglés, se llama Eddie Hall

y en 2016 batió el récord del mundo

levantando 500 kilos.

Pero la superfuerza no es exclusiva de superhéroes y de los ingleses.

Todo el mundo ha oído

que las hormigas levantan varias veces su peso.

Te crees eso, ¿verdad? Y si lo es cuántas veces exactamente.

Para descubrirlo hemos venido al Medialab Prado de Madrid.

Aquí se reúne el colectivo Tecnohormigas,

un grupo de amantes de la mirmecología,

que es la rama de la entomología especializada

en el estudio de las hormigas.

Hemos quedado con uno de sus miembros,

el zoólogo Diego López Collar.

¿Vosotros qué es lo que hacéis aquí, en Tecnohormigas?

Tecnohormigas es un grupo,

principalmente compuesto por aficionados,

que se dedica, podemos decir, al estudio de las hormigas.

Aficionados y también gente del mundo académico

como tú, por ejemplo. Exactamente.

Lo bueno de estos proyectos de ciencia ciudadana

es que pueden combinarse

la participación del público en general

con el ámbito más académico.

¿Y qué hace un aficionado a las hormigas?

Pues principalmente criar una colonia.

En cautividad. ¿En casa?

Sí, en casa, en hormigueros artificiales.

¿Es cierto esto de que las hormigas tienen superfuerza?

Sí, podríamos decir que sí.

Acorde a su peso y a su tamaño podemos hablar de superfuerza.

¿Y nos lo puedes demostrar? Claro.

Podríamos realizar un experimento,

donde mostremos el peso de las hormigas

y de un objeto conocido, por ejemplo semillas,

que vayan a transportar.

Vamos a trabajar con la especie Messor barbarus,

que es especie autóctona de la Península Ibérica,

y que es granívora. Es decir,

se dedica a recolectar semillas para llevarlas al hormiguero.

Allá vamos. Vamos allá.

Lo primero que tenemos que hacer es pesar a una hormiga.

Eso es.

Y entonces vamos a coger las semillas que ellas suelen comer,

las pesamos, pesamos a la hormiga

y vemos cuántas veces levantan su peso.

Eso es.

Qué pequeña es.

Para que nos hagamos una idea,

que una de estas hormigas levante una semilla de lino

es como si yo levantase dos Penélopes Cruz.

(Música rock)

Bien, que una de estas hormigas

levante una semilla de girasol

es como si yo levantase 86 Penélopes Cruz.

Bien, que una de estas hormigas levante una semilla de calabaza

es como si yo levantase, atención,

130 Penélopes Cruz.

¿Cuánto peso como máximo podría llegar a levantar

una hormiga como estas, como una Messor barbarus?

Pues se estima que unas 50 veces su peso.

(Música animada)

Imagínate que yo me volviera científico loco

y que les diera una pócima a las hormigas

que las hiciera medir dos metros.

¿Seguirían poder levantar 50 veces su peso?

No podrían levantar su peso porque en una escala como la nuestra,

como la humana, el cuerpo de las hormigas colapsaría.

No tendría suficiente fuerza para soportar su peso.

Se espachurraría a sí misma. Exactamente.

¿Cuánto podría llegar a correr

una hormiga transportando 50 veces su peso?

Depende de la especie.

Podríamos hablar unos 300 metros por hora.

Eso para que nos hagamos una idea es como si yo levantase

100 Penélopes Cruz

mientras corro a 83 kilómetros por hora.

Cosa que de momento no pienso hacer.

Hoy hemos aprendido varias cosas. Primero,

que las hormigas son las superheroínas del mundo bicho.

Y que ser un científico loco es tan poco rentable

como ser uno cuerdo.

Ahora vamos a hablar de otro extraordinario superpoder

que existe en la naturaleza.

Pero me gustaría que lo descubrierais

por vosotros mismos.

Para eso tengo preparado un juego.

Necesito a dos personas voluntarias del público,

dos personas que puedan venir. Ven para aquí conmigo.

Y ven para aquí conmigo. Venid para aquí.

Toma el micro.

¿Cómo te llamas? Patricia.

Patricia. ¿Y tú te llamas? Pepe.

Pepe. Muy bien, Patricia y Pepe.

Yo os voy a colocar un antifaz para hacer un juego muy sencillito.

Os voy a colocar en algún lugar del plató, no sabréis cuál.

Si cerca o lejos de esta pared que tenemos aquí.

Pero os colocaré de forma que caminando en línea recta

vayáis hacia la pared.

Vuestra misión con el antifaz puesto es acercaos a la pared

lo más posible pero sin tocarla.

¿Están claras las instrucciones?

Bien, pues entonces os voy a dar

un antifaz a cada uno. Toma un antifaz para ti.

Otro antifaz para ti.

Os lo podéis colocar los dos.

Patricia, voy a empezar por ti.

Acompáñame. Estás desorientada un poquito igual.

Sí, caminamos de atrás hacia adelante.

Estamos muy bien, bueno.

Yo te voy a colocar por aquí enseguida.

Ahí. Vamos a ver si te giro para que estés bien.

Así, muy bien.

Si caminas recto, recto, estás

directamente hacia la pared.

Así que tienes diez segundos para caminar. Antes de empezar

te voy a dar un silbato,

que puedes usar de la manera

que quieras como si no lo quieres usar.

Ahí lo tienes.

Pues el tiempo empieza ya. Tienes diez segundos.

Muy bien.

Ve despacio, ve con cuidado.

Tres, dos, uno...

Y quieta.

Muy bien. Vamos a darle un aplauso. Puedes quitarte el antifaz.

Muy bien.

Aquí te has quedado, perfecto.

Aquí tenemos a Pepe esperando. Te voy a colocar también, Pepe.

Estás bien orientado, ¿verdad?

Porque eres una persona que tienes tu buena orientación.

Vamos a ver, Pepe. Te coloco aquí enseguida.

Muy bien. Te coloco recto. Bueno, mejor así.

Te coloco recto de frente a la pared.

Tienes diez segundos para caminar.

Te voy a dar el silbato a ti también

para que si lo quieres utilizar lo utilices.

Recuerda que no puedes tocar la pared.

Y el tiempo para Pepe comienza ya.

Ve despacio. Ve despacio que tienes tiempo.

Muy bien. Va caminando Pepe.

Tres, dos, uno...

Quieto.

Muy bien. Un aplauso para Pepe.

Ya puedes quitarte el antifaz.

Bueno...

Mirad dónde os habéis quedado cada cual.

¿Pensabais que ibais a estar tan cerca de la pared?

Yo creí que iba a estar más cerca.

Creías que ibas a estar más cerca.

Tú no creías que ibas a estar más cerca.

Más lejos. Más lejos que la pared.

Vamos a ver si lo han hecho bien o mal.

Podéis sentaros de nuevo.

Un aplauso.

¿Y para qué les he dado el silbato?

Esto que acabamos de ver es un ejemplo

que puede servirnos cómo podemos orientarnos

mediante el sonido.

Mediante el silbato

uno puede acercarse con los ojos cerrados...

Y el eco...

te devuelve el sonido y te dice

si estás más lejos o cerca de la pared.

Esto que acabamos de hacer no es más que un ejemplo divertido

para explicar la ecolocalización.

Un poder maravilloso que utiliza Daredevil, un superhéroe ciego,

pero que tiene los demás sentidos superamplificados.

En la naturaleza es empleado

por animales como los murciélagos, por ejemplo.

Como sabéis reconocen el entorno

utilizando una de las formas de navegación

más sofisticadas que se conocen.

Cuando les escuchamos emitir este sonido...

(Pitidos)

Lo que estamos oyendo es el chasquido que hace su garganta

al lanzar ultrasonidos para reconocer el entorno.

Cuando las ondas sonoras golpean contra un determinado objeto

estas rebotan provocando un eco

que regresan directamente hasta las orejas del murciélago.

Su cerebro integra estas señales

construyendo una imagen tridimensional como la de un sonar.

Los murciélagos utilizan la ecolocalización

con tanta precisión que son capaces de detectar

un pelo humano en plena oscuridad.

Con este juego

lo que hemos tratado es imitar ese superpoder

utilizando el silbato.

Pero está claro que por nosotros mismos

estamos muy lejos de poder navegar tan bien

como lo hacen los murciélagos.

Otra forma de superpoder es la hipnosis.

Algunos animales la utilizan como método de caza.

Es el caso por ejemplo de las sepias.

Con estos cambios bruscos de color

la sepia hipnotiza literalmente a sus presas

dejándolas en un estado cataléptico antes de zampárselas.

En realidad hay presas fáciles porque muchos animales

son susceptibles de entrar en este estado de catalepsia

solo con colocarles en una posición en la que no estén acostumbrados.

Por ejemplo, tumbados boca arriba.

Precisamente nuestro siguiente colaborador

viene a hablarnos de cómo puede hackearnos

nuestro cerebro y nuestros sentidos.

Recibamos con un fuerte aplauso a nuestro asombroso neurocientífico

Xurxo Mariño.

Hola. ¿Cómo estás, Eduardo?

Hoy vengo con una cuestión profunda.

Con una cuestión profunda.

No sé si alguna vez te has preguntado

para qué sirve tu cerebro.

Yo me lo pregunto todos los días. Así me gusta.

Mira, la función principal es mover músculos.

Está claro que los seres humanos

utilizamos el cerebro para muchas más cosas,

pero desde el punto de vista evolutivo

los humanos y todos los animales tenemos nuestro sistema nervioso

para controlar el movimiento, para generar un comportamiento.

Y por eso venimos provistos, pertrechados de superpoderes.

Tenemos sensores. Mira.

Por ejemplo tenemos un sistema

de detección de radiación electromagnética.

Los ojos, la vista. Exactamente.

Tenemos sensores de moléculas, de partículas en el aire.

El gusto, el olfato...

Venimos provistos de dos barómetros de alta precisión.

Nuestros oídos. Exactamente.

Detectan finísimas variaciones en la presión del aire.

Tenemos por todo nuestro cuerpo sensores de textura,

de volúmenes... Que sería el tacto.

Exactamente. Como ves,

nos necesitamos alimentar de todo esto.

De hecho nuestro sistema nervioso evoluciona para comer.

Todos estos sentidos. Y precisamente por eso

la deprivación sensorial,

el bloqueo de todo esto, de todos los sensores,

no se debe pasar nada bien. Es una tortura.

Desgraciadamente se utiliza todavía hoy

en algunas zonas del planeta. Pero,

además de estos cinco sentidos,

tenemos más y no somos conscientes de que los tenemos muchas veces

porque funcionan muy bien.

No sabe lo que uno tiene hasta que no lo necesita...

Como funcionan tan bien no sabemos que están ahí.

Tenemos un sistema de detección de temperatura.

Tenemos sistemas de detección del dolor.

Tenemos un sistema que se llama propiocepción,

que está en todo momento informándonos de la posición

de nuestro cuerpo en el espacio.

Y tenemos también un sentido,

que está funcionando de maravilla, continuamente,

y que vamos a poner de manifiesto con una pequeña prueba.

Para eso necesitamos a alguna voluntaria

o algún voluntario. Venga.

Pues elige a quien mejor te parezca. Ven para aquí.

Pues tú. Un aplauso.

Toma un micrófono.

¿Cómo te llamas? Maica.

Maica.

Lo que vamos a hacer es supersencillo.

Simplemente vamos a tomar una imagen de alta resolución

de ti mirando a aquella cámara que está allá.

Te vas a subir ahí porque tienes que estar

a una altura determinada

y vas a permanecer quieta mirando fijamente a esa cámara.

Nada más.

Para que la imagen sea más espectacular

vas a tener que estar aguantando una bandeja.

Con unos objetos. Dame el micro.

Te damos la bandeja. Mira.

Si no se me cae a mí. Así muy bien.

Y como te acabo de decir

para que la imagen sea más espectacular

vas a estar agarrando...

Esta bandejita. Con mucho cuidado,

que como todos sabemos es un trabajo complicado.

Muy bien.

No pasa nada. Muy bien.

Tú mantienes la mirada fija a partir de ya

en la cámara y mantenla así durante

un tiempo hasta que te volvamos a decir ya.

Vamos a darle un aplauso.

¿Qué ha pasado, Maica?

La sensación de que se venía... O de que yo me iba para allá.

O se me venía la pared para acá. -¿Qué sentido ponemos de manifiesto?

-¿Qué sentido? El equilibrio.

-Muchas veces no somos conscientes que lo tenemos,

pero funciona siempre.

Lo hemos puesto de manifiesto engañándolo un poquito.

¿No? Muchísimas gracias.

Ha funcionado muy bien. Muchas gracias.

Muchas gracias.

Qué bueno.

Efectivamente, de eso queríamos hablar.

Como acabamos de ver

vamos a tratar del equilibrio.

Y tenemos ahí un modelo del principal órgano

encargado de controlar el equilibrio,

que es el órgano vestibular. Esta cosita de aquí.

Esta cosaza de aquí porque realmente

la auténtica, la que tenemos todos nosotros

en el oído interno es mucho más pequeña.

Tenemos dos. Una en cada oído interno.

Como la punta de la uña.

De la uña del dedo meñique.

Bien, pues esto es un sistema

de acelerómetro, como tienen los móviles.

Como ves está formando por canales semicirculares,

que están dispuestos de forma perpendicular...

Ortogonal diríamos los matemáticos.

Da gusto tener un matemático cerca.

Está puestos de manera ortogonal uno respecto a los otros

y de esa forma se puede detectar el movimiento

en los tres ejes del espacio.

Así. Entonces por ejemplo,

al mover esto, si hago así...

Estoy moviendo esto. Dentro hay un líquido.

Y ese líquido si ahora dices no...

Estaremos activando este acelerómetro.

Y si ahora ladeas la cabeza estaríamos...

estaríamos moviendo este acelerómetro.

Dentro hay un líquido con células que tienen cilios,

y al moverse el líquido activa esas células

e informa del movimiento de la cabeza.

Esto lo estamos haciendo de forma cotidiana

continuamente. Por ejemplo,

para controlar el movimiento de los ojos respecto a la cabeza.

Si yo quiero fijar, por ejemplo,

la vista en mi dedo...

¿Estáis viendo mi dedo? Tenéis que fijaros en mis ojos.

Y quiero mantener los ojos fijos mientras muevo la cabeza...

Mirad lo que pasa.

Los ojos se mantienen clavados...

en el dedo, a pesar de que muevo la cabeza.

Realmente los ojos se mueven.

Están haciendo un movimiento de compensación.

Es tan preciso que parece que se quedan fijos.

Lo que le ha pasado a nuestra voluntaria Maica

es que este sistema está

directamente relacionado con el sistema visual.

Lo que pasó es que su sistema vestibular

detectaba que no había ningún movimiento.

Sin embargo su sistema visual sí detectó movimiento.

Entonces hay una disparidad, una discrepancia.

Dio lugar a un reflejo, un reflejo motor.

Ese movimiento no ha sido voluntario.

Un reflejo que hace... Incontrolado,

que como está en una situación trucada pues da lugar

a un desequilibrio.

Y esto es como cuando estás en el tren

quieto y otro se mueve y crees que es el tuyo.

Exactamente.

Por eso debe ser difícil

repartir bebidas con bandeja por un tren.

Bueno, un aplauso para Xurxo. Gracias.

Gracias.

Qué bueno.

No solo hay poderes escondidos en las plantas o en los animales.

También hay hombres y mujeres con capacidades

auténticamente extraordinarias.

Están por supuesto los deportistas de élite,

que son capaces de proezas que para la mayoría son impensables.

Pero además hay algunas personas

que son capaces de hacer cosas

que a veces escapan de nuestra comprensión.

¿De verdad hay gente capaz de alterar elementos físicos

o de adivinar los pensamientos de otra persona

con el poder de su mente?

Lo vemos en nuestras historias de la ciencia,

una sección de la cátedra de cultura científica

de la Universidad del País Vasco.

Este señor de aquí se llama Harold Puthoff.

Y este Russell Targ.

Los dos son parapsicólogos.

Hoy la parapsicología se limita a los programas

y revistas de misterio,

pero no siempre fue así.

En los años 60 y principios de los 70

muchas gente creía que algunas personas

de verdad tenían superpoderes mentales,

como este hombre.

Es Uri Geller.

Y se hizo famosísimo en nuestro país

doblando cucharas en el programa de Íñigo.

Entre los que creían en la parapsicología

estaba nada menos que el Pentágono.

Pero necesitaban pruebas.

Así que pidieron a Puthoff y a Targ

que pusieran a prueba a Uri Geller.

Lo hicieron en la californiana Universidad de Stanford.

Allí Geller fue encerrado en una cabina.

En el exterior alguien hacía dibujos

y Geller tenía que adivinarlos por telepatía.

Según los investigadores acertó siete de trece.

Lo que probaba sus poderes sin lugar a duda.

Incluso lo publicaron en la prestigiosa revista científica

"Nature".

Ocurre que la cabina no estaba sellada, había un agujero

a través del cual Geller podía ver el exterior

y escuchar lo que se decía.

El Pentágono llegó a la conclusión

de que aquellos dos parapsicólogos

por buenas que fuesen sus intenciones

tenían un clarísimo sesgo a favor de Geller.

Así que fueron despedidos y en Washington

decidieron olvidar el experimento.

Geller sin embargo demostró lo que muchos ya sabían,

que era uno de los mejores ilusionistas del mundo.

Llevamos todo el programa hablando de superhéroes

y de sus habilidades especiales.

Pero no podemos olvidar

uno de los elementos más importantes,

un superhéroe no es nada sin su traje.

El traje no solo forma parte de su identidad,

sino que aporta importantes ventajas en la lucha contra el crimen.

De hecho, seguro que recordáis alguna historia

en la que el héroe acude a una persona muy sabia

y con extraordinarias capacidades

para que le diseñe un traje

que se adapte a sus habilidades, ¿verdad?

Y si os digo que esa persona tan sabia existe realmente.

¿Me creéis? Pues sí.

Existe, y se llama Stefani Kwolek.

Kwolek nació en 1923

y desde muy pequeña desarrolló una gran pasión por la ciencia.

Pero también por el diseño de moda.

Al final se animó por la química

y quedó maravillada por el mundo de los polímeros.

¿Por qué?

Porque el trabajo con esos materiales consistía

en algo parecido a tejer cadenas de polímeros

para crear fibras.

Para ella

esa técnica unía lo mejor de la moda y lo mejor de la ciencia.

Una maravilla.

La historia de los supertrajes comienza en los años 60

cuando Kwolek estaba tratando de averiguar

cómo crear una fibra más resistente que el nylon.

Para ello trató de obtener cadenas de polímeros

de fibras ya conocidas

y comenzó a tejerlas de forma diferente.

Un experimento con el que finalmente obtuvo

la poliparafenileno tereftalamida.

Os suena el nombre, ¿verdad?

No, eso es porque no sois Batman.

Fijaos en esto.

Es un chaleco antibalas. ¿Os suena?

En su interior tiene el tejido

que descubrió Stefani Kwolek.

Un tejido más duro que el acero,

pero muchísimo más ligero.

Las fibras de este polímero están tan ordenadas,

que es dificilísimo separarlas

cuando se ejerce presión sobre ellas.

Por eso cuando pones muchas capas una sobre otra

es imposible atravesarlas.

Ni siquiera con una bala.

Gracias a este descubrimiento

Kwolek consiguió sintetizar otra fibra

con un nombre igual de imposible.

Polimetafenileno isoftalamida.

Tampoco os suena, ¿no?

Pues es un tejido que os resultará imprescindible

si pretendéis darle

un fuerte abrazo a la antorcha humana.

Las fibras de este tejido conducen tan mal el calor

que tardan mucho en arder.

Se apagan en cuanto dejas de prenderlas.

Fijamos, comparémoslas con el algodón.

Llamas a mí. Tengo aquí un soplete.

Si yo lo enfoco al algodón.

El algodón arde bastante rápido y sigue ardiendo.

Y sin embargo en este otro tejido...

tarda mucho más...

y cuando yo lo separo deja de arder.

¿Veis?

Este es el motivo por el que utilizamos el tejido

para fabricar los trajes de los bomberos,

o de los pilotos de carreras.

Pero además de los trajes hay

otro elemento que no podemos olvidar.

En muchas ocasiones los superhéroes

necesitan tomar una determinada pócima

para adquirir sus poderes.

Es el caso de cierto galo irreductible.

Hoy viene a descubrirnos la fórmula secreta

de esos superalimentos

nuestra increíble nutricionista Marián García.

Hola.

¿Qué haces metido ahí dentro, Eduardo?

Estoy cocinando superalimentos en mi marmita.

¿Superalimentos dices? Pero si no existen.

No existen los superalimentos. ¿A que no existen?

¿Y esto qué es?

¿Esto? Esto es bimi.

Bimi. Es un superalimento.

¿Esto un superalimento? ¿Sabéis lo que es el bimi?

¿No?

Es como un espárrago venido a más, más o menos.

Si tú coges el bimi

y lo llevas a un laboratorio y le haces un análisis,

pues sale muy parecida la composición a la del brócoli.

Bueno, se parece un poquito. Claro, un espárrago brocoleado.

Por encima.

Nutricionalmente no hay diferencia. ¿Sabes la diferencia?

En el bolsillo. ¿Tienes brócoli? Tengo.

Hace calorcito. Sí. Toma.

Pues mira, yo te recomiendo

que el brócoli que es más barato para todos los días

y un día quieres quedar de guay con tus amigos,

pues esto para dipear.

Nutricionalmente el brócoli y el bimi son muy similares.

Así que para dentro. Nada de...

Una cosa te digo.

Ten cuidado que veo echando al caldo...

El brócoli es mucho mejor. Un consejo te doy.

Hacerlo al vapor, porque cuando lo metes en el caldo

pierde un 60 por ciento de nutrientes.

Mejor al vapor.

Con el brócoli vale. Si eso de los alimentos dices que no

entonces ¿por qué funcionan tanto? ¿Por qué están de moda?

Somos unos vagos. El ser humano prefiere creer

antes en la magia que en la ciencia.

Prefiere pensar que comiendo cuatro cosas cuquis

va a compensar todo lo malo que hace con su cuerpo.

Hay cosas que tienes que saber. Esos nombres cuquis juegan

un efecto en nuestro cerebro. Por ejemplo.

Si yo te digo que hoy he desayunado un porridge

de bayas de...

Like. Like.

Like. Mira, esta tía

controla en Instagram.

Y si te digo que desayuné gachas con arándanos.

No tan like. No puede ser más de Cuenca.

¿No?

Nutricionalmente es similar.

Y si te digo sal del Himalaya, ¿cómo te suena?

Tengo sal del Himalaya.

Por supuesto. Enséñamela.

Ay, el puchero. El pucherito...

Te voy a decir unas cuantas cosas de la sal del Himalaya.

En primer lugar esta sal del Himalaya el 98 por ciento

es sal común.

Es cloruro sódico como la de Murcia.

Ya, pero es rosa. Sí, es rosita.

¿Ese rosita sabes lo que es, Eduardo? ¿El qué?

Son impurezas. La sal del Himalaya ni siquiera tiene

que ser del Himalaya.

No tendríamos ya sal si toda la sal fuera del Himalaya.

Me has roto la mística la verdad.

Viene de las estribaciones

de la cordillera del Himalaya de Pakistán.

Vamos, que el 98 por ciento es sal común.

Que no. Sal del Himalaya tampoco.

Nada. ¿Qué más tienes por ahí? A ver.

Cole. ¿Cole?

Kale.

¿Cómo se llama ese? El famoso ese.

Kale. Y lo puso de moda

el referente de todo divulgador científico,

que como bien sabemos es...

Gwyneth Paltrow.

Nos referimos a ella todas las semanas.

Siempre saca algo. Tengo kale.

A ver... Bueno, el kale está muy bien.

Tiene vitamina A, tiene fibra, tiene calcio...

Lo que pasa es que la gente se viene arriba

y dice que es carne vegetal.

Que tiene más proteínas y más hierro que la carne.

No es cierto ni una cosa ni la otra.

No tiene más proteínas porque tiene un 4 por ciento

y la carne en torno a 20 o 30.

Tampoco tiene más hierro. Hierro tiene, ¿no?

Tiene hierro, el mismo que la carne, pero con una diferencia,

el hierro de la carne es hierro hemo.

Tiene un anillo a su alrededor, como un flotador

para que se absorba mejor.

¿Es mejor el hierro hemo que el no hemo?

Se absorbe mejor, 10, 25 por ciento.

Mientras que este hierro se absorbe 2, 5 por ciento.

Con vitamina C se absorbe mejor. Vamos que no nos flipemos

que es la col rizada o la berza de toda la vida.

No tiene más.

¿Así crudito o te lo cocino un poco? Como le gusta a Gwyneth.

Espera. ¿Tienes por ahí?

Así al horno es crunchy. Quiero probarlo.

¿Qué tal está?

Está bueno. Quédatelo para ti. Yo no lo quiero.

Bueno... Ahí esto viendo chía.

Chía.

Qué bonitas estas semillas de chía. Estas semillas de chía

¿sabes lo que son si te las comes en crudo?

¿Qué son? Es como un peeling rectal.

Entra...

Qué bonita imagen un peeling rectal.

Hay que hidratarlas. A ver si tienes algo hidratado.

Estoy muy hidratado aquí. ¿Sí?

Sí.

Cuando hidratas la chía aumentas su volumen

un 9, un 12 por ciento,

9 o 12 veces su volumen,

y al final los nutrientes están más disponibles.

Tiene un montón de ácido linolénico

que es precursor del Omega 3, las gente que no toma pescado...

¿Puede ser sustituto del pescado?

Puede ser complemento o un sustituto... Por ejemplo,

las semillas de lino también podrían ser por ejemplo.

Tienen mucha fibra, están muy bien, pero ojo,

no puedes tomar más de dos cucharadas al día porque te hace bola.

Ojo con eso.

Vale.

Tengo un superalimento que es súper. A ver.

Este para mi cocidito. ¿Qué tienes por ahí?

Hombre, la quinoa...

Ahora en Cuenca también la venden. Está en todas partes.

Bueno, está bien. Es un pseudocereal. Está a caballo

entre cereales y legumbres.

Tiene todos los aminoácidos.

Pero bueno... Lo mejor de ambos lados,

como Hannah Montana. Exactamente.

Qué buen divulgador es este hombre.

Te echo ahí unos garbanzos y un poco de arroz

y hacemos lo mismo. Está buena.

Está buena, ¿sabes el problema?

La tienen que traer de Perú, de muy lejos.

Aquí somos más de lentejas.

¿Crudita también o no?

Hay que hidratarla, hay que cocerla. Vale.

¿Tienes por ahí? Tengo.

Aquí está, perfecto.

¿Sabes lo bueno de esto a diferencia de las legumbres?

Que no da gases.

Es una ventaja que tiene. No da flatulencias.

Está muy bien. Nos lo quedamos.

Creo que queda mi favorito, el más terrorífico de todos.

¿Por qué terrorífico?

¿Esto es...?

Té matcha.

Matcha significa té en polvo.

Esto sí que está de moda. Son hojas en polvo.

Hacen como una harina, las muelen. Tienen un montón de polifenoles

y más antioxidantes que el té verde, fenomenal,

¿sabes el problema? ¿Cuál?

Que somos perversos

y se las hemos añadido a alimentos que no son saludables.

Se lo hemos añadido a las magdalenas, a las tartas,

a los bizcochos. Y no las arreglan.

No las arreglan, no.

Son lavadora de conciencia porque la ves verde. ¿No tendrá una?

¿Magdalenitas? Tengo de to'. A ver.

Te invito a magdalena de matcha. Con su color verde. Parece saludable.

Pues ¿sabes lo que te digo, Eduardo? ¿Qué?

Que aunque la magdalena la vistas de té matcha,

magdalena se queda.

Pues muchas gracias por tus consejos.

Quédate. Un aplauso.

Hoy hemos descubierto que muchos de los podres

que nos apasionan de los cómics no son ciencia ficción.

Existe y están entre nosotros.

Sabemos que hay animales con increíbles capacidades

de regeneración

e incluso otros prácticamente inmortales.

Está claro que animales y plantas

son dueños de capacidades dignas de cualquier superhéroe.

Pero puede que algún día nos toque a nosotros

disfrutar de esos poderes.

Estamos trabajando para que un futuro podamos

levitar como magneto,

trepar muros como Spider-Man

o ver a través de las paredes como Superman.

Pero sobre todo,

trabajamos para derrotar definitivamente

a nuestros grandes enemigos como el cáncer o la malaria.

Estamos seguros de que ese día llegará antes de lo que imaginamos.

Mientras tanto nosotros seguiremos soñando

mientras volamos de viñeta en viñeta.

Hasta la semana que viene.

(Música créditos)

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Órbita Laika - T6 - Programa 3: Superpoderes

19 oct 2020

‘Órbita Laika’ coge su capa y se lanza a la aventura en La 2 para hablar de los superpoderes que poseen los humanos y los animales. Las mutaciones y las peculiaridades de algunos animales serán los temas principales del programa.
En ‘Superpoderes’, Eduardo Sáenz de Cabezón y el equipo de colaboradores explican la mutación en el metabolismo de los esquimales, ya que están adaptados a las dietas altas en omega 3 por consumir alimentos como la morsa, la foca anillada o la ballena beluga; la tolerancia a la lactosa, que también es una mutación; o cómo se las apañarían los superhéroes si tratasen de volar en la vida real, entre otros asuntos.
Junto al presentador están los colaboradores habituales: Javier Santaolalla, Ricardo Moure, Xurso Mariño y Marián García. Y, como invitada, Helena González Burón, doctora en biomedicina, que habla de las mutaciones.

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  1. Marga

    Genial programa de divulgación científica, ojalá hubiera más como este!

    23 oct 2020
  2. navegante_2121

    He descubierto Orbita Laika este año y me parece un programa bastante chulo. Combina ciencia práctica con buen humor. No sé como TVE no lo promociona más.

    21 oct 2020