www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5677703
Para todos los públicos Órbita Laika - Programa 1: Un mundo de colores - ver ahora
Transcripción completa

Hola, soy Eduardo Sáenz de Cabezón

y estáis a punto de ver un nuevo programa de "Órbita Laika".

Fue grabado hace meses, aquí mismo, en TVE,

en los estudios de Prado del Rey.

Esta grabación coincidió

con la llegada a nuestras vidas del coronavirus

y, como nos pasó a todos, puso nuestros planes patas arriba.

Por eso en esta 6 temporada

os encontraréis unos programas con público y otros sin público.

En algunos vídeos veréis mascarillas y en otros no.

Nos parecía importante explicároslo. Sea como sea, os espera una hora

de divulgación científica con la receta que ya conocéis:

rigor, diversión y buen rollo.

El conocimiento científico, todos lo hemos visto,

es fundamental para entender el mundo que nos rodea.

Lo que sigue es nuestro pequeño granito de arena.

Gracias por estar ahí.

(Música cabecera)

(Aplausos)

Hola a todos, hola a todas.

Bienvenidos, bienvenidas a una nueva temporada de "Órbita Laika".

Hace todo un año que no nos vemos.

Es increíble cuánto podemos cambiar en un año, ¿verdad?

Y es que en un año nos ha dado tiempo

a tomar una imagen, por primera vez, de un agujero negro

a 55 millones de años luz de la Tierra,

hemos reconstruido el rostro de unos parientes lejanos,

los denisovanos,

hemos sintetizado medicamentos que nos dan esperanzas

de vencer definitivamente al ébola

Hemos alcanzado el umbral de la supremacía cuántica

y puede que pronto veamos un ordenador

capaz de hacer en unos minutos

tareas que le costarían miles de años a un ordenador clásico.

Estamos explorando Arrokoth, el mundo más lejano jamás alcanzado

desde nuestro sistema solar, 6400 millones de kilómetros de aquí.

Hemos encontrado un tratamiento

para la mayoría de los casos de fibrosis quística

y hemos desarrollado una inteligencia artificial

capaz de ganarte al póquer sin mucho esfuerzo.

Y tú, mientras tanto, pensando que en un año

no te ha dado tiempo a quitarte ese kilito que te sobra.

Pero, cuidado, porque en el último año

el fuego ha arrasado miles de hectáreas en el Amazonas,

más de 1000 millones de animales en Australia.

El sarampión está regresando demasiados países

y, el que seguramente sea nuestro mayor fracaso,

seguimos sin ponernos de acuerdo sobre el cambio climático.

El mundo en el que vivimos es un cúmulo de contradicciones.

Pero como no tenemos otro, una temporada más nos reunimos aquí

para tratar de entenderlo un poco mejor.

Queridos curiosos, queridas curiosas,

soy Eduardo Sáenz de Cabezón y os doy la bienvenida

a la sexta temporada de "Órbita Laika".

(Aplausos)

(Ruido)

Un momento, un momento.

Os habéis dado cuenta de que algo va mal, ¿no?

Tranquilos, vuestro televisor está bien.

Solo nos falta un poco de color. El color nos rodea.

Todo nuestro alrededor es color, o ausencia de él.

La vida ha utilizado el color para prosperar.

Cada color que vemos, no solo cuenta la historia de nuestro mundo,

sino que nos ha permitido mirar más allá del arcoíris

y descubrir los secretos

que se esconden en los confines del universo

y esa historia, la de los colores, comienza inevitablemente con la luz,

la luz que emite el sol y que baña nuestro mundo.

Cada rayo de salud esconde el gran secreto sobre el color,

lo que es y lo que hace.

Durante muchísimos años la humanidad ha pensado

que la luz solar era pura, blanca, inalterable.

Sin embargo, un día de invierno del año 1666,

un joven de 24 años llamado Isaac Newton

decidió cerrar todas las ventanas de su casa.

Solo dejó abierta una pequeña rendija en una de ellas

para que un único rayo de luz entrara en su salón.

Un solo rayo de luz pura y blanca.

Lo que hizo Newton fue colocar un prisma

justo en el camino del rayo de luz para que lo atravesara.

Newton pensaba que aquellas partículas lumínicas

cambiarían su velocidad y su trayectoria

y, lo que en realidad descubrieron sus ojos, fue esto.

Ante él se estaba revelando

uno de los secretos más importantes de la ciencia,

la auténtica naturaleza de la luz, lo que él llamó el espectro visible.

La luz blanca contenía todos los colores,

así que, ¡hágase la luz!

(Aplausos)

Como veis, nuestro público se ha convertido

en una representación de todo el espectro visible,

y eso es, precisamente, la luz.

La unión de todo el espectro visible

se oculta en absolutamente todo lo que vemos.

Es fascinante pensar que la luz no existe sin el color,

ni el color sin la luz y, como podéis ver,

nosotros no somos nada sin ambas cosas, así que hoy,

en "Órbita Laika", nos adentramos en un mundo de colores.

¿Sabías que algunas mujeres

pueden ver muchos más colores que los hombres?

¿Y que primero apareció la naranja y luego vino el color?

Los colores nos hablan de la historia.

Cleopatra se pintaba los ojos con el pigmento de un mineral

llamado lapislázuli, el azul de la realeza,

el mismo que hemos encontrado entre los dientes

de esta mujer alemana de hace 900 años.

Creemos que en la Edad Media usaban este color

para ilustrar los manuscritos

y es que a veces la naturaleza usa colores inesperados,

como en este lago de Australia de color fresa chicle.

La culpa la tiene un alga, la dunaliella salina,

y, no, no está permitido el baño.

Así que si aún no te has enterado de que el magenta no es un color,

no desesperes.

Esta noche te enseñaremos a ver el mundo como lo ve una abeja.

Descubrirás por qué el cielo no siempre es azul

y te demostraremos que, en cierto modo, el color no existe.

Ponte cómodo

porque hoy, en "Órbita Laika", te sacamos los colores.

(Aplausos)

Ya sabemos cuál es el color más antiguo de la Tierra

en nuestro registro geológico. ¿Cuál diríais que es?

¿El gris de la piedra? ¿El verde de la clorofila?

Pues, no, nada de eso. El color más antiguo de la Tierra es este.

El rosa brillante. Data de hace 1100 millones de años.

Lo hemos encontrado en cianobacterias fósiles

halladas bajo las rocas del desierto del Sáhara.

Al pulverizar los fósiles y destilar los colores,

los científicos se encontraron

con este precioso y antiquísimo rosa brillante.

Casi tan brillante como nuestra querida química.

Regresa a "Órbita Laika" Deborah García.

(Aplausos)

Hola, ¿qué tal?

¿Vienes a hablarnos de color, química?

Sí, de color. ¿Qué, en particular?

El mejor color del mundo. El mejor color del mundo.

No vamos a discutir. Es el azul.

¿El azul?

Se podría contar casi toda la historia del arte

a través del color azul.

Pero si el azul es así como "blue"... Es triste, ¿no?

No, es maravilloso.

Mira, te voy a enseñar uno de los primeros azules

que empezamos a emplear en arte. Es el azul ultramar.

Lo extraíamos de estas piedras que son de lapislázuli.

Lapislázuli es una palabra preciosa, por cierto.

Sí. Y es una piedra, como ves, que tiene vetas, vetas de pirita,

que parecían como oro.

Los griegos lo describían como un cielo repleto de estrellas.

Qué hermosura.

Sí, y de aquí extraíamos el azul ultramar.

¿Sabes por qué se llama así? ¿Por qué se llama azul ultramar?

Porque las minas de lapislázuli se encontraban en Afganistán.

Entonces, había que traerlo desde más allá del mar,

y por eso se llama así. Y debía ser carísimo, ¿no?

Carísimo. Llegó a ser más caro que el oro.

De hecho, hay pintores, como por ejemplo Durero,

que cambiaba obras terminadas por unas cuantas onzas de azul ultramar.

Guau.

El azul también tiene una historia muy importante en el impresionismo.

Hay una obra en impresionismo que me gusta mucho,

la de "Los paraguas" de Renoir, que la vamos a ver aquí,

y, ¿qué ves aquí? Pues... Una multitud,

pero en términos de color veo la cesta, que resalta mucho,

gente vestida de negro, los paraguas negros,

que caracterizan la obra, no sé... No hay negro.

¿Cómo que no? En el impresionismo no hay negro.

Estaba proscrito. No se podía usar negro.

A ver, cuando surgió el impresionismo

también se empleaba la fotografía en arte.

Claro, la fotografía representaba...

como la forma de representar la realidad de forma fidedigna...

Bueno, fidedigna... Sí, bueno, lo que signifique eso.

Arte. Entonces, los impresionistas

intentaban captar la impresión de la luz

y en la realidad no hay negro. El negro no existe.

El negro es ausencia de color. Exacto.

Entonces utilizaban para las sombras los colores oscuros

y demás, colores fríos, como por ejemplo los azules.

En esta obra hay dos tipos de azul.

El azul ultramar, que es este de aquí,

y el azul cobalto, que fue el sucesor histórico del azul ultramar.

¿Cómo se pudo permitir Renoir pintar con tanto azul?

Supongo que utilizaría azul cobalto.

No, utilizó sobre todo azul ultramar.

Te voy a contar una historia que tiene que ver con esto

y con el azul más famoso de toda la historia del arte contemporáneo.

¡Ese lo conozco! ¿Cuál es?

El azul Klein. El azul Klein.

¿Es azul ultramar? Es azul ultramar.

O sea, realmente, el color de la pintura,

porque es una pintura, es el azul ultramar.

Gracias a esa obra de ahí,

que es una réplica de la "Venus azul" de Klein,

yo me dedico a la investigación de la ciencia del arte.

Imagínate lo importante que es para mí.

¿Te dedicas a esto por esta obra? ¿Por qué?

A partir de ahí empezó todo. ¡Qué bueno!

La pintura azul Klein se supone que se hace con una receta secreta...

Pero tú eres química y no se os resisten las recetas secretas.

Vamos a hacer, por primera vez en televisión,

la receta secreta del azul Klein. Vamos a ello.

La primera parte que lleva es azul ultramar.

Entonces, voy a coger con esta cuchara azul ultramar.

¿Azul ultramar hecho con lapislázuli?

No. Este azul ultramar es sintético.

Una de las cosas que quería Klein, que se ve en esa Venus,

es que la pintura tuviese un resultado mate,

tal y como es el pigmento. Este pigmento sintético.

Lo consiguieron gracias a un concurso que se hizo en París,

en la Sociedad de Fomento de París,

para ver quién era el químico que conseguía hacer azul ultramar

de forma sintética y, entonces, les daban un premio de 6000 francos

al que lo consiguiese hacer de forma barata.

Se presentaron un alemán y un francés y ganó el francés.

De hecho, durante mucho tiempo, se llamó azul ultramar francés.

Vamos a hacer la técnica que se utiliza de forma tradicional

para fabricar pintura como fabricaríamos un óleo.

El primer ingrediente es el pigmento. Después vamos a utilizar...

Voy a ponerme guantes para esta parte.

Después vamos a utilizar disolvente y aglutinante.

El aglutinante es lo que le da el nombre a la técnica.

Si fuese un óleo, el aglutinante sería oleaginoso.

Ponte guantes tú también, que luego te espera una sorpresa.

Ay, vale. Entonces, los ingredientes son, el azul,

el aglutinante y el disolvente.

El disolvente, lo voy a echar ahora,

un poco, es para dar fluidez a la pintura.

El aglutinante es lo más interesante de esta pintura

porque, como te decía, Klein quería que fuese mate,

con ese acabado, y eso no te lo dan ni un óleo ni un acrílico.

Entonces mandó diseñar un aglutinante para él.

Y lo hizo un laboratorio francés, Rhône-Poulenc,

que desarrolló este acetato polivinílico.

Acetato polivinílico. Es que me encanta. Polivinílico.

Me encantan las palabras esas que usáis.

Vale, vamos a empezar.

Así es como se haría un óleo.

Pero tiene mucho grumo todavía. Tiene mucho grumo, claro.

De hecho, los artistas en los talleres

empiezan a hacer estas cosas

y acaban metiéndolo en una especie de batidora para hacerlo.

La forma de hacer un óleo, o cualquier pintura

para que no tenga nada de grumo, es utilizar un mortero de vidrio...

que tenemos aquí. Entonces, yo ahora, si hago esto,

todo el grano empieza a dispersarse queda muchísimo más fluido.

De hecho, si cojo por aquí... Mira, ya se cae inmediatamente.

Es que, flipa, porque ya queda... Ya queda mate. Mira, ¿ves?

Así ya no tiene nada de grumo y así hemos fabricado el azul.

El azul Klein. Aunque el color es azul ultramar.

Vamos a finalizar con una performance en honor a Yves Klein.

¿Para eso los guantes? Y para eso quiero dos pinceles vivos.

Dos voluntarios. Dos voluntarios.

Yo saco dos voluntarios.

¿Quién quiere ser voluntario para esta performance en vivo?

Ven por aquí y ven por aquí.

Dos personas voluntarias. Muy bien. Id poniéndoos los guantes.

Hay una cosa que hacía Yves Klein que se llama antropometrías.

Vamos a preguntar a nuestros pinceles, primero, como se llaman.

Jereni. -Kevin.

Muy bien.

Vais a participar en una antropometría.

Colocaos cerca de la pared, que ella nos va a explicar.

Una antropometría, o batalla, porque a Klein le gustaba llamarlo batalla.

Él, lo que quería era pintar sobre un lienzo una batalla.

Tenéis que luchar contra el lienzo, no entre nosotros,

y dejar vuestro rastro en él.

Pintar con las manos sobre el lienzo.

Es una performance, tal cual, como las hacia Klein.

¿Y yo puedo? Sí, tú puedes. Podéis coger.

Coged pintura.

Voy a coger la que tengo aquí preparada.

Y a la pared, ¿no? En plan batalla. A tú pones mucho.

Vamos. ¡Hala, qué guay!

(RÍEN)

Con fuerza, como si peleaseis. Dadle más color.

Guarrería, por favor.

Oye, pero qué bonito. Estamos pintando aquí azul Klein.

Mira... Está guay.

Me encanta.

Gracias a esto...

Decía Klein una cosa, que el azul hacía visible lo invisible.

Y gracias a esto hemos hecho visible... cosas invisibles,

entre ellas el arte contemporáneo y la ciencia.

Y también el conocimiento.

El conocimiento, cuando lo adquieres, cuando lo ves, no tiene retorno.

Muchísimas gracias, Deborah,

muchísimas gracias a nuestros pintores.

Me he puesto de azul Klein tremendo.

(Música y aplausos)

¿De qué color son las cebras?

¿Son blancas y tienen rayas negras o son negras y tienen rayas blancas?

Lo interesante de esto es,

que si se lo preguntamos a una persona de piel negra

seguramente nos va a responder que las cebras son negras

y tienen rayas blancas

pero si se lo preguntamos a una persona de piel blanca

nos dirá que las cebras tienen rayas negras sobre pelo blanco.

¿Y vosotros qué pensáis? ¿Quién de los dos tiene razón?

Pues gracias a la embriología

sabemos que es la persona de piel negra.

Los embriones de las cebras están repletos de melanina,

el pigmento que determina la coloración de la piel,

así que podemos decir que las cebras son negras.

Y, hablando del color de la piel,

a los que pensáis que hay grandes diferencias entre nuestras razas,

las humanas, prestad mucha atención

a lo que tiene que decirnos nuestra siguiente invitada,

la catedrática de antropología biológica

de la Universidad Autónoma de Madrid, Cristina Bernis.

(Música y aplausos)

Cristina, bienvenida. Muchas gracias.

¿Cómo estás? Bien.

Hablamos, al hablar de conjuntos de seres humanos, de razas y etnias.

¿Qué es más correcto decir?

Lo correcto es población, para un biólogo. Yo soy bióloga.

Etnia y... "Razas" es una palabra decimonónica

que cuando se establece todavía no se había extinguido la esclavitud

y lo hacen antropólogos occidentales

y tuvo una connotación fortísima de racismo.

Se asocia la pigmentación, la forma del cráneo, y poco más,

y con comportamientos completamente inventados,

con determinados tipos que van asociados, casualmente,

los caucasoides o los blancos muy listos y los otros regulín.

Bueno... Entonces, nosotros, no usamos jamás la palabra raza,

pero desde ese punto de vista biológico.

¿Y etnias?

Etnias un poco diferente. La etnia implica la diferenciación...

por la identificación de las personas con caracteres culturales

de sistemas de valores, de creencias, de esas cosas.

En antropología decís que somos, los seres humanos,

una especie biocultural. ¿Qué significa esto?

Cuando se analiza la diversidad biológica de una especie,

que es lo que, en el fondo, se quería hacer con las razas,

hay que tener una triple perspectiva.

Evolutiva, de ahí viene lo de especie biocultural, biológica,

y de conceptualización. Eso es lo que nos hace bioculturales,

a cualquier persona de cualquier población del mundo,

escriba o no escriba.

Tener en cuenta que hemos empezado a escribir hace nada.

Como especie no hemos cambiado nada...

en 250 000 años.

La mayor parte del conocimiento que tenemos

viene de cuando éramos cazadores recolectores,

que es lo que hemos sido la mayor parte de la vida.

Hablamos muchas veces,

a la hora de determinar nuestros rasgos físicos,

de genotipos y fenotipos.

Parece que a las diferencias, entre las distintas personas,

de distintos grupos, de distintas poblaciones,

lo asociamos con el fenotipo.

¿Qué tiene que ver esto con estas distinciones

que hablabas antes de razas, etnias...?

Las primeras clasificaciones raciales se hacían con lo que se veía,

el color, la pigmentación... Fenotipo es lo que se ve, ¿no?

Sí, pero lo único que se podía ver en el siglo XVIII y XIX

era cómo era el cráneo y cómo era la pigmentación. Poco más.

Luego empezó la genética a desarrollarse mucho

y entonces se decidió todo en base a genotipos,

pero lo que sabemos ahora es que la cadena de ADN,

donde están los genes, cambia poquísimo.

Se expresan o no se expresan de manera aleatoria

en función de las condiciones ambientales

en las que vives en la población, los ecosistemas,

muy especialmente en las primeras etapas de vida.

Me llama la atención que nuestras diferencias

entre distintos seres humanos,

son mínimas desde el punto de vista biológico,

pero sí es verdad que para todos es evidente

que cuando tenemos una persona de origen asiático,

africano o norteuropeo, pongamos por caso,

los distinguimos muy fácilmente.

De primeras los distinguimos muy fácilmente

por una razón muy sencilla,

porque justamente en los rasgos exteriores,

que son los que nos protegen de los factores ambientales,

en eso es en lo que nos hemos especializado, selección natural.

¿Quiénes son los oscuros?

Los que viven en zonas con muchísima radiación y que les protege.

Todos hemos sido oscuros porque todos venimos de África.

Pero cuando nos vamos a las latitudes elevadas,

que no hay casi sol, pues no entra suficiente radiación solar

para transformar un montón de cosas, procesos biológicos,

y vamos perdiendo pigmentación. Me quedo con esta última reflexión.

Nuestra identidad está hecha

de esa mezcla común y de diversidad que tenemos entre todos.

Muchísimas gracias, Cristina. De nada.

(Música)

¿Cuántos de vosotros, cuántas de vosotras, tenéis los ojos azules?

No muchos. Pues que sepáis que sois, prácticamente, primos.

Según un grupo de la Universidad de Copenhague

todos los que tenéis los ojos azules compartís un único ancestro

que vivió en el neolítico hace unos 9000 años.

O sea, que solo tenéis que retroceder unas 112 generaciones

para encontraros con vuestro tatara-tatara-tatara...

etcétera abuelo común.

Nuestro siguiente colaborador no tiene los ojos azules

pero a él no le preocupa

porque su atractivo se basa en su inteligencia.

Un fuerte aplauso para el biólogo más majo de la televisión,

Ricardo Moure.

(Música y aplausos)

Ay... Temporada nueva...

Temporada nueva, muchas gracias. Qué detalle.

A pesar de que me has llamado feo de una forma muy elegante.

No...

Así como la belleza de la inteligencia...

Pero eso no es llamarte feo. Las dejo aquí.

Vale. Además que este año me estoy poniendo bomboncito.

Y se nota. Voy al gimnasio de la vida.

He desayunado fruta. Bocadillo de fruta.

Bueno, ¿de qué vienes a hablarnos? De flores, por eso te las he traído.

Y tenemos más aquí. Mira. Os voy a hacer una pregunta.

¿Por qué crees que las flores son de colores

y no verdes como el resto de la planta?

O sea, son sus órganos sexuales.

Es como si tú tuvieras los genitales rosas o violetas.

Sería muy raro, ¿no? Bueno... Yo creo que es para...

Será para atraer a las abejitas... Exactamente.

Claro. Para atraer a los polinizadores.

Para que vean las flores de lejos. Pero, os voy a decir una cosa más,

y es que estas flores guardan una belleza secreta

que solamente los polinizadores pueden ver.

Ah, ¿sí? Sí.

Fíjate, nosotros, todos los colores que vemos,

como los que tiene el público o los que veis en casa,

todos los colores pertenecen a lo que llamamos el rango de luz visible,

pero porque es visible para los humanos.

Somos muy "homosapien-centristas". (RÍE)

Si las abejas estudiaran física... el rango del visible sería distinto.

¿Por qué? Porque ven el ultravioleta.

Definimos lo visible como lo visible para nosotros.

Claro. Y ellas ven ultravioleta y las plantas lo saben.

Y se aprovechan de ello para atraerlas.

Las flores guardan marcas secretas

que solo son visibles en el ultravioleta.

Y eso vamos a ver hoy. Vamos a verlo aquí.

¿Qué tenemos?

Mira, esto son unas florecitas, bien bonitas, que he traído.

Aquí tenemos una lámpara que emite ultravioleta para hacer

la labor que en el campo haría el Sol, el astro rey,

y luego tengo esta cámara con un adaptador para ver el ultravioleta.

Vamos a tratar de ver las flores como las verían las abejas.

Lo vamos a ver aquí, en pantalla. Fijaos, ven conmigo.

Esta es una de estas flores, esa amarilla tan bonita.

Aquí la tenemos en el rango del visible, como la vemos nosotros,

pero fíjate aquí, esto es en ultravioleta.

Ojo, una aclaración, la abeja no ve esto,

la abeja lo que hace es juntar lo que ve en ultravioleta con los colores,

porque ven los colores también.

Ah, vale, no lo vería así,

que no ve en blanco y negro ni nada de eso sino que une las dos cosas.

¿Qué pasa? Que ella crea colores absolutamente nuevos

que no podemos ni imaginar,

por eso ni siquiera podemos representarlo,

pero lo que quiero que veáis es lo que se ve

en esta imagen del ultravioleta, el cómo los pétalos, si os fijáis,

están reflejando el ultravioleta a tope y, sin embargo,

el centro está oscuro. No se ve nada. ¿Esto por qué es?

Porque la flor, lo que hace, es que en ultravioleta

genera un contraste tremendo entre una zona de la flor y otra

para marcarle a la abeja dónde está el néctar.

Le está diciendo que aquí hay comida. Es una pista de aterrizaje.

Aquí es donde tienes que ir para luego favorecer la polinización.

Sí, exactamente.

Las flores, en ultravioleta, tienen una pista de aterrizaje.

Es como si esto fuera un cartel que dijese: "Comida gratis".

"Croquetas gratis". Vas para allá.

Voy a hacer otra pregunta de las abejas que es que me encanta.

¿Cuántos ojos tiene una abeja?

¿Dos pero hechos por muchos ojitos?

Vamos a verlo aquí. Vamos a comprobarlo.

Esto es la cara de un abeja. Muy bonita. Dos ojos compuestos,

bien grandes, pero mira hacia arriba, en el cogote, en la frente...

(SORPRENDIDO) ¿Eso son ojos? Tiene tres ojos ahí arriba.

¡Es el cuervo de tres ojos! Qué friki eres, Eduardo, por favor.

Fíjate, tiene esos tres ojitos que son ocelos, son ojos simples,

son expertos en ver las pequeñas diferencias de intensidad de la luz.

Las abejas se orientan por la posición del Sol.

La verdad que mola. Mola un montón.

Y estos ojos grandes que tiene, los ojos compuestos que vemos todos,

son expertos en analizar movimiento. Si os fijáis, las abejas van...

van lanzadísimas, van muy rápido y para su tamaño, encima,

pero ven una flor, giran y van.

Es como si fueras en el AVE a toda velocidad,

ves por la ventanilla una flor y te lanzas.

Es imposible para nosotros.

Fijaos, si una abeja fuera al cine, por la razón que fuera,

no vería una película, vería fotograma a fotograma.

Por eso es tan difícil darle un manotazo a una abeja.

Alguno me dirá que le ha dado manotazos a abejas

y yo te diría que eres muy mala persona.

No darles. Atrévete con una avispa.

A la abeja le pesa un poco el culo,

pero la avispa, que es como una abeja fitness,

la avispa también tiene esta visión y, si os fijáis,

alguno que habéis intentado dar un manotazo a la avispa,

te esquiva enseguida y, además, solo tiene una oportunidad y te pica.

Ahora vamos a ver otros bichos.

Igual que hemos visto que las abejas ven ultravioleta,

hay animales que ven otras luces que son invisibles para nosotros.

Infrarrojo. Exactamente.

Es la temperatura, es el calor, la radiación térmica.

¿Os suena algún animal que vea el calor?

Las serpientes. Las serpientes.

Vamos a hablar de serpientes.

No he traído serpientes porque no me han dejado y porque el público huye.

Mirad, las serpientes. ¿Cómo se llama esta?

Esta es una boa esmeralda.

Las serpientes no es que vean el calor como lo vemos nosotros,

porque no lo ven con los ojos,

no tienen receptores del calor en los ojos.

Lo que tienen son estos huequecitos...

Esa especie de ventanitas. Eso son las fosetas labiales.

Son agujeritos por los que entra el aire,

están llenos de vasos sanguíneos y así siente el calor.

Y no sabemos si se hace una imagen mental

o qué hace con el calor en su cabeza,

pero sí que sabemos que son capaces de distinguir

la forma, el tamaño y la distancia de cuerpos calientes.

Básicamente, ver. Sí. Ver, de alguna forma ven.

Fíjate, hay otras serpientes más chulas, los crótalos...

que tengo una foto de un crótalo... Está es "dracarys" a tope, ¿eh?

Fíjate.

Ahí ves la fosa nasal, pero aquí abajo hay otro agujero.

¿Es otra fosa nasal? Eso es la foseta loreal,

que es el órgano para percibir el calor

de los crótalos, que son un tipo de víboras,

como las de cascabel, que esta es una de ellas.

Alguno me dirá: "¿Y para qué quieren ver el calor las serpientes?".

¡Para cazar! Para matar, exacto.

Pues ven conmigo, que te lo voy a demostrar.

¿No hay serpiente ahí? Creo que no.

No, has dicho que no había. Has dicho que no había.

Yo creo que no. ¿Qué has preparado ahí?

Pues, mira, me he montado esta especie de belén de Jumanji...

y quiero que bajemos un poquito las luces.

Y quiero que nos imaginemos que somos serpientes.

Somos serpientes, es de noche, estamos cazando,

aquí no vemos nada, pero ellas pueden detectar el infrarrojo

y, para eso, tengo esta cámara. Esta cámara detecta el infrarrojo.

Ve lo que vería la serpiente. Aunque he dicho que no lo ven,

pero imaginarnos lo que detecta la serpiente.

Mira, lo vamos a ver en la pantalla. (ASOMBRADO) ¡Oh!

Parece un huevito de dragón de los de la Khaleesi.

Khaleesi de extrarradio. Fijaos, aquí hay un cuerpo caliente.

Hay algo. ¿Queréis ver lo que es?

Si eso es un ratón, está muerto. Está muerto.

Subidme las luces, por favor.

Claro, que tú no eres una serpiente y necesitas luz.

Mira.

Esto es un globo lleno de agua caliente

para simular una presa de una serpiente.

Una presa de sangre caliente.

Así las puede ver y detectar incluso de noche.

Pero, además, tienen este sentido porque la serpientes ven bastante mal

y, además, tienen poco desarrollado el oído externo. No tienen orejas.

Sería muy rara una serpiente con orejas, un poquito extraña.

Entonces, son casi sordas

a los sonidos que se transmiten por el aire

pero, a cambio, tienen este supersentido,

un talentazo para notar las vibraciones del suelo

y hacen esto que mola tanto de que saborean el aire,

que hacen así, rollo Carmen de Mairena.

(Risas)

Hacen esto.

Pero, fijaos, a mí... a mí esta sección... se me queda corta.

Hablo de bichos y no hay bichos.

Y yo, este año, quiero llevar mi sección más allá.

¿Más allá de los animales? Más allá del plató.

Quiero que me dé un poco el aire, quiero que me dé el sol,

que mira qué blanco tesis tengo.

Así que voy a hacer trabajo de campo. A mí ya se me ve que soy de campo.

Soy un poco como Bear Grylls.

Y entonces he montado un vídeo con unos bichos, unos bicharracos

que, si quieren, te sacan los ojos. ¿Quieres verlo?

¿Sí? Pues, dentro vídeo.

(Sintonía "El hombre y la Tierra")

Soy uno con la naturaleza.

He venido a GREFA,

el grupo de rehabilitación de la fauna autóctona y su hábitat.

Están en Majadahonda, Madrid, y llevan desde 1981

dedicándose al estudio y la conservación de la fauna salvaje.

He quedado aquí con uno de sus responsables,

el veterinario Fernando González González.

¿Qué es lo que hacéis en GREFA?

-Nos dedicamos a recuperar los animales salvajes

que ingresan heridos de la Comunidad de Madrid.

-Tenéis animales en cautividad también.

-Los animales que no podemos recuperar, finalmente,

y que se quedan irrecuperables,

algunos de ellos los mantenemos

para hacer esa labor de educación ambiental.

-Sé que tenéis también aquí un hospital veterinario.

-Tenemos un hospital donde vamos a dar tratamiento

a todos los animales que ingresan, en torno a los 7000 anualmente.

Si quieres, me cambio y vamos a verlo.

-Perfecto. -Acompáñame.

-¿Qué especie es está? -Es un búho real.

-¿Qué tipo de problemas oculares puede tener un ave rapaz?

-Pues, casi siempre, los problemas que tienen

son derivados de traumatismos.

Suelen aparecer muchos problemas de úlceras en la córnea,

de luxaciones de cristalino, cataratas secundarias...

-Los ojos de las rapaces son una locura.

Su agudeza visual es entre cuatro y cinco veces mayor que la humana.

Eso quiere decir que si nosotros

llegamos a ver este conejo con nitidez hasta los 100 m,

ellas pueden verlo con nitidez hasta el medio kilómetro.

Y no solo eso.

Así vemos nosotros, que tenemos un campo de visión de 180°.

Y así ve una rapaz, que tiene un campo de visión de 340°.

¿Cuál esas son las características especiales

de la visión de las rapaces?"

-Pues habría que tener en cuenta tanto las diferencias anatómicas

como fisiológicas.

Las aves tienen un mayor tamaño del globo ocular.

Entonces, eso hace que haya más concentración,

por ejemplo, de células nerviosas, de los receptores,

los conos, los bastones y demás estructuras.

Y luego también, otra característica puede ser la posición.

Va a ser diferente, ojos frontales, ojos más laterales.

-¿Qué diferencias tienen con respecto a nuestra visión?

¿Cómo ven el mundo?

-Pues donde más se puede diferenciar, posiblemente,

sea en el tipo de conos,

que tiene un tipo celular en concreto,

que nosotros tenemos, normalmente, las personas tres tipos diferentes

y las aves, en función de la especie, van a tener o cuatro o hasta cinco.

Entonces, hacen que vean en un rango de colores diferente.

-"Pero esto no es lo más espectacular de la visión de las rapaces.

Si nosotros pudiésemos volar, veríamos este sitio así.

Las rapaces lo ven así".

(Música disco)

"Como una discoteca de los 80.

Esto se debe a que los ojos de la rapaces

tienen fotorreceptores ultravioleta".

Se decía que podía servir para detectar orina de presas,

pero ahora se ve que ya no está muy claro, ¿no?

-Los últimos trabajos se está viendo que, más o menos,

el espectro del ultravioleta,

que es por lo que se supone que lo localizan,

aunque lo tienen, no está tan acusado, tan marcado

para poder hacer ese seguimiento, ese rastreo de la orina

de, por ejemplo, de roedores y demás.

-Y en el caso del ultravioleta,

la visión del ultravioleta de las aves,

¿puede tener algo que ver con la reproducción también?

-Muchos de los ejemplares van a poder diferenciar mucho mejor,

no solo a los de su especie, sino el sexo de los de su especie.

Con lo cual, sí que estaría muy relacionado directamente.

-Vamos, que tienen buen ojo para el "ñaca ñaca", ¿no?

-Tienen más facilidades para localizar a su pareja, digamos.

-Antonio Machado escribió:

"El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas,

es ojo porque te ve".

La fisiología no estaría muy de acuerdo con eso,

pero tampoco es plan de desdecir a Machado.

¿A que no, Marshmallow? ¡Vuela libre! ¡Vamos!

(Aplausos)

A propósito de los colores,

os he preparado un colorido juego de lógica

para entrenar un poco vuestras mentes.

Necesito una persona voluntaria.

¿Quién querría venir? Por delante. Ven por aquí.

Ven por aquí conmigo. Un aplauso para ella.

Ponte a ese lado de la mesa. Tienes un micrófono.

Muy bien. ¿Cómo te llamas? Elena.

Elena, tenemos tres cajas con pelotas.

Unas son rojas, otras son verdes y otras rojas y verdes.

Pero las etiquetas están mal.

Todas están mal. Todas están mal.

Entonces, vas a tener 20 segundos

para, sacando una sola pelota de una sola de las cajas,

decirme dónde están realmente las rojas,

dónde están realmente las verdes

y dónde están realmente las rojas y verdes.

Y el tiempo comienza ya. Piensa y saca una.

Tienes 20 segundos. ¿Te lo has pensado bien?

Vale, tienes ahí tu pelota.

Puedes cambiar de opinión, si quieres, pero...

Con la que te quedes, te quedas. ¿Es así? ¿Sí?

(Cuenta atrás)

Tiempo, ya no puedes.

Muy bien.

Bueno, pues has sacado una bola roja de las pelotas verdes.

¿Cuál es cuál?

Yo creo que estas son las pelotas verdes,

pelotas rojas y lo dejo como está.

Y lo dejas como está. ¿Por qué?

Porque has dicho: "Está no está acertada..."

Pero hemos dicho que todas las etiquetas estaban mal.

Ay...

Realmente, ¿sacando solo una se podía hacer?

¿Era posible hacerlo? Era posible y te enseño muy bien cómo. Mira.

Voy a tomar una pelota de la caja pelotas rojas y verdes,

que sé que no tiene pelotas rojas y verdes.

Así que yo sé

que, sacando una pelota de aquí, es roja.

Así que yo sé que aquí están las rojas

porque rojas y verdes no son.

Así que allí no están las rojas y aquí no están las verdes.

Si aquí no están las verdes, estas ya he visto que son las rojas.

Estas deben ser las rojas y verdes.

Y estas son las pelotas verdes.

(Aplausos)

Muchas gracias.

Muchísimas gracias.

(Continúan los aplausos)

Todos los seres humanos nacemos sinestésicos.

No percibimos por separado los colores, los sonidos o los sabores.

Todos producen la misma respuesta en nuestra corteza cerebral.

Después, la mayoría de nosotros

comenzamos a percibir cada uno por separado.

Sin embargo, las personas sinestésicas

no tienen esas islas sensoriales.

¿Eso significa que ellos no perciben la realidad correctamente?

¿O puede que sea al revés?

Quizás somos nosotros, la mayoría,

quienes percibimos el mundo de una forma más aburrida.

El principio de mediocridad

dice que lo más común es lo más correcto,

y eso no siempre es lo más acertado.

Y como lo más común no siempre es lo más correcto,

este año tenemos un nuevo colaborador

que es algo fuera de lo común.

Ha avenido a descubrirnos los secretos más sorprendentes

de un universo casi infinito, el que tenemos dentro de nuestra cabeza.

Recibamos con un fuerte aplauso

a nuestro genial neurocientífico Xurxo Mariño.

(Aplausos, vítores)

Hola, Xurxo, ¿qué tal? Bienvenido.

Muchas gracias, Eduardo. ¿Qué tal? Muy bien.

En mi estreno en "Órbita Laika"

mi objetivo es explicar cómo hace nuestro cerebro

para construir los colores.

Para construir los colores. Y vienes con...

Unos aparatos que ahora te cuento sobre ellos.

Lo primero que necesitamos antes de hablar de esto, es de luz.

Es decir, de radiación electromagnética.

Todos nosotros tenemos sensores de radiación electromagnética

en los ojos. Sí.

Y dentro de los ojos, en la retina,

tenemos millones de unas células que son fotorreceptores,

que hacen algo maravilloso,

transforman la energía de los fotones,

que son las partículas que transmiten la radiación electromagnética,

en descargas eléctricas,

que es el lenguaje de las neuronas.

Y tenemos, esencialmente, dos tipos de fotorreceptores.

Ahora sé a lo que venía esto, claro.

Unos son estos. ¿Qué es? Una especie de bastón.

Los bastones que, como su nombre indica,

sirven para que nos orientemos en condiciones de poca luminosidad.

Por ejemplo, por la noche, porque son muy sensibles.

Y el otro tipo son los conos,

que los utilizamos durante el día

o como ahora, por ejemplo, en condiciones de luz artificial.

Y es con los conos, únicamente con tres tipos de conos,

con los que construimos los colores. Eso es.

Yo sabía que hay conos para el color azul,

para el verde y para el rojo, ¿no? Esa es la idea que se transmite,

pero es un poquitín más sutil, e incluso más bonita,

pero, para explicarla, necesitamos tres voluntarios.

Pues saco tres voluntarios.

Vamos a ver, tres voluntarios. Yo me voy yendo para aquí.

Ven por aquí con nosotros. Ven por aquí y ven por aquí.

Pasad por aquí.

(Aplausos)

Muchas gracias. Poneros por aquí.

Mira, ponte esto.

Y te pones tú... Un micro.

Tu cono azul.

Vente para aquí.

Tú te vienes por aquí.

Los estoy colocando según el espectro electromagnético.

Tú vas a ser la representante

de los conos que tienen una sensibilidad especial al azul.

-Vale. -Así que te vas a quedar aquí.

Tú te vas a poner esto y vas a ser el representante

de los conos que tienen una especial sensibilidad para el verde.

Tienes que estar aquí.

Y tú eres la representante de los conos

que tienen una sensibilidad especial para el amarillo,

aunque, normalmente, se llaman conos rojos,

pero, realmente, son sensibles

o tienen el máximo de sensibilidad al amarillo.

Hemos elegido superbién las camisetas.

Sí, perfectamente.

¿Cómo funciona esto?

¿Cómo hace nuestra retina? Esto es una retina.

Mira, acércate un poquito y pon tu mano aquí, la izquierda,

y la derecha aquí, así.

Perfectamente.

¿Qué está haciendo nuestro representante de los conos azules?

Está marcando su rango de sensibilidad especial.

Sin embargo, el rango total va desde el violeta

hasta los verdes, prácticamente.

Esto quiere decir una cosa como un único tipo de receptor.

No tenemos capacidad.

Nuestro cerebro no tiene capacidad de saber

cuál es la frecuencia que está recibiendo,

porque va a responder, aunque de forma distinta, a todos.

¿Cómo distinguimos si estamos viendo violeta o verde?

No lo sabemos. Este cono va a responder de forma igual...

No lo sabe nuestro cerebro con un único tipo.

Va a responder a las altas frecuencias

con alguna descarga eléctrica hacia el cerebro,

pero también con las verdes.

¿Cómo hace?

La forma de solucionarlo

es combinando la respuesta de más de un receptor.

Así que ven por aquí y te apoyas así como ella.

De esta manera resolvemos esa ambigüedad.

Cuando se combina la respuesta... No me parece que se resuelva nada

porque sigo sin entender, perdona,

cómo ella distingue entre el violeta y el verde,

cómo él distingue entre ese verde y ese naranja.

Tienes razón, no hemos...

Solucionado la ambi...

Y todo el mundo mirando y en sus casas.

Esto está mal.

¡Ya, ya, ya, Eduardo!

Nos faltaba el amor. ¿El amor?

Se soluciona solapando los rangos de sensibilidad.

Mira, acércate más a ella

y solapáis vuestros rangos de sensibilidad.

Así es como funcionan los receptores.

Los que tienen sensibilidad al azul,

realmente, tienen sensibilidad a todo este rango.

Y los que tienen un máximo al verde, todo este rango.

¿Ves lo que pasa ahora? Claro.

Que hay una zona donde los dos responden

a esa radiación electromagnética.

Ahora vamos a ver muy bien lo que ocurre.

Si recibimos este tipo de radiación, ¿qué conos se van a activar?

Solamente el cono azul.

Estos no. 1-0. Sí.

Sin embargo, si recibimos este tipo de radiación,

¿qué tipos de cono se van a activar? Los dos.

1-1.

Y si recibimos este tipo de radiación,

¿qué tipo de cono? Solamente aquel cono verde.

Y tú no, perdona, pero te voy a apagar.

Y esto es fundamental. Tenemos un código.

1-0, 1-1, 0-1.

En la realidad es un poco más preciso, pero funciona así.

Para completar la retina, solapándote,

porque si no, no funcionaría, con tres tipos de conos

podemos tener sensibilidad para todo el espectro.

O sea, que no era tan sencillo como pensábamos.

No, tiene una sutileza muy bonita. Y hay algo que te va a gustar.

Bueno, nos va a gustar a todos

porque vamos a comprender de un sopapo una cosa muy interesante.

Si tú te apartas, te voy a inactivar, perdona,

y apágate por ahí... Échate un poquito para atrás.

Ahora tenemos una retina con dos tipos de conos.

¿Esto tendrá mucha capacidad de discriminación?

Habrá colores que no sea capaces de discriminar.

Algo así, pero no muchos. ¿Sabes lo que es esto?

Esto es el daltonismo. ¡Ah!

¿No tiene esos conos? Depende del tipo.

En algunos sí que existen, pero no funcionan,

y en otros directamente no funcionan.

Así es como funciona nuestra retina

y cómo nuestro cerebro es capaz de discriminar entre frecuencias.

Muchas gracias. Muchas gracias a los tres.

(Aplausos)

Muchas gracias, un aplauso.

(Continúan los aplausos)

Oye, me ha encantado. Y ahora...

Me ha encantado esta explicación.

Me queda una última sorpresa para terminar.

Más que una sorpresa, un último mensaje. Mira.

Vamos a ver. ¿Qué traes? Te voy a poner esto aquí.

El mensaje es... Lo pongo mejor aquí. Vale.

Que está un poco más separado.

Este mensaje es importante.

Hemos estado viendo que nuestro cerebro

es capaz de discriminar

todas las frecuencias del espectro visible,

a pesar de que únicamente recibe descargas eléctricas.

Sin embargo, no hay una relación directa entre las frecuencias

y los colores que formamos,

porque el color final que terminamos percibiendo

depende también del contexto. Ajá.

Es una cosa en el que intervienen muchos factores.

O sea, dices que no hay una asociación,

perdona que me ponga matemático, biunívoca

entre color percibido y longitud de onda.

Exactamente. Vale.

Lo vamos a ver de la siguiente manera.

Agarra esto. Me cojo esto de aquí.

¿Qué tipos de colores percibes...? Bueno, yo percibo...

En los círculos pequeños.

Un amarillo huevo, más clarito, y este es casi naranja.

¿Veis que los círculos pequeños son distintos?

¿Los percibís distintos? Sí, uno más claro y uno más oscuro.

Ahora podemos eliminar el contexto, puedes taparlo.

Vale, esto vale como máscara.

Ponemos esta máscara... ¿Qué dices?

Vemos que son iguales. Exactamente el mismo.

Exactamente.

Es decir, a partir de una misma radiación

que está siendo reflejada por esto, podemos construir colores distintos.

Qué fuerte. Este ejemplo es más espectacular.

En este caso, aquí tenemos una serie de cuadros de colores.

¿Qué colores percibís? Algo rojo, verde, amarillo, azul.

Bien, pues mirad. Te voy a dejar a ti que tapes así.

Tapo... Pongo la máscara como antes. Van a quedar los amarillos...

¿Qué dices?

Que no son ni siquiera amarillos, son grises.

¡Son grises! Es decir, en algunos casos,

nuestro cerebro construye colores

donde no hay esas radiación electromagnética

donde suponemos que necesitaríamos para construir amarillo.

Espera, espera. Había amarillo. Sí.

Eran grises todo el tiempo. Todo el tiempo.

Estamos construyendo una parte importante del mundo que vemos.

¡Guau! Maravilloso. Muchísimas gracias, Xurxo.

(Aplausos)

El color condiciona nuestra mente.

Lo hemos comprobado, por ejemplo, en el ámbito de la medicina.

Sabemos que el color de un medicamento

influye en su efecto sobre los pacientes.

La mayoría de nosotros tenemos una especial predilección

por las pastillas rojas o rosas.

Y esto mismo ocurre con casi cualquier producto.

Imaginaos que estamos en un supermercado.

Vemos una pieza de fruta con un aspecto absolutamente delicioso.

No podemos resistirnos a su encanto y la metemos en nuestra cesta.

Pero 20 minutos después, cuando llegamos a casa,

la sacamos de la bolsa y al volverla a ver ya no es lo mismo.

Ya no tiene esa pinta irresistible que tenía en el lineal.

¿Verdad que os ha pasado muchas veces? ¿A qué se debe?

Es imposible que la fruta se haya podrido

aunque haya perdido sus propiedades en 20 minutos, ¿verdad?

La explicación está, como siempre, en la luz.

A estas alturas del programa, tenemos claro

que la luz es imprescindible para percibir el color,

pero existe otro factor vital, el tipo de luz.

Fijaos, todos los encargados de estudiar

el aspecto que tendrá un determinado producto

bajo la influencia de un determinado tipo de luz,

tiene que trabajar con un aparato como este.

Se llama caja de luz

y su función es proyectar distintos tipos de luz

para ver su efecto sobre un determinado producto.

Ese producto puede ser, por ejemplo, esta manzana.

Si la introducimos en la caja de luz, con solo pulsar un botón,

podemos ver cómo le afecta la luz del día, como esta que vemos aquí.

La luz de una bombilla incandescente...

O el llamado iluminante TL84.

O sea, el tipo de luz fluorescente

que hay en los lineales de todos los supermercados.

Este tipo de luz, aunque la percibamos casi blanca,

viene muy cargada de rojo

y consigue reforzar muchísimo los colores.

Los hace vivos e intensos, algo que le encanta a nuestro cerebro.

Todo esto que os acabo de contar no vale para nada

si tenéis algún tipo de deficiencia al color.

Si es así y nos estáis viendo, habréis pensado que estoy loco.

Este es un mensaje para todos los que veis el color

de forma muy diferente.

Prestad atención porque llegan nuestras historias de la ciencia,

una sección de la Cátedra de Cultura Científica

de la Universidad del País Vasco.

Este señor de aquí es John Dalton,

químico, matemático y meteorólogo británico.

Nació en 1766 en una familia muy humilde.

Desde niño mostró una inteligencia asombrosa.

A los 12 años trabajaba dando clase y a los 15 ya dirigía una escuela.

A Dalton le fascinaban las auroras boreales.

Y tras mucho estudiarlas, llegó a la conclusión

de que eran producto del magnetismo de la Tierra.

Lo llamativo del asunto es que, cuando Dalton miraba esas auroras,

no las veía como la mayoría de la gente.

Él las veía así

porque Dalton sufría una deficiencia en la percepción de los colores

llamada acromatopsia.

Se dio cuenta de ello

porque el rosa y el azul le resultaban muy parecidos.

Lo que pasaba es que él veía así el color de todo el mundo llamaba azul.

Dalton se puso a investigar aquel raro trastorno

y llegó a la conclusión de que el humor vítreo,

que es el líquido que está dentro del globo ocular,

era, en su caso, azul.

No podría demostrarlo, así que cedió sus ojos a la ciencia.

Cuando murió, su médico comprobó

que el humor vítreo de los ojos de Dalton no era azul,

sino tan incoloro como el del resto de los mortales.

Dalton estaba equivocado.

Sus ojos fueron a parar

a la Sociedad Literaria y Filosófica de Mánchester,

donde se quedaron en un armario hasta 1995.

Ese año, un grupo de fisiólogos

los sacaron para hacerles un análisis genético.

Se los encontraron así.

El análisis reveló que Dalton no era ciego al rojo,

como él mismo creía, sino al verde.

Hoy llamamos daltonismo

al trastorno que impide percibir correctamente el espectro cromático.

Ironías de la vida,

el apellido de la primera persona que comprendió las auroras boreales

designa hoy la ceguera al color.

(Aplausos)

El color también nos habla de la salud de nuestros mares.

Cuando la luz incide sobre el agua,

esta absorbe parte del espectro y refleja en su mayoría el azul.

Pero, cuando el fitoplancton se agrupa en grandes masas,

aumenta la cantidad de clorofila

y la tonalidad que percibimos es más verde.

Sin embargo, cuando hay menos, tenderá a los azules.

Gracias a esos matices de color, podemos tener cierto control

sobre uno de los actores principales del clima.

Y del clima, precisamente,

es experto nuestro siguiente colaborador.

Hoy regresa con nosotros

nuestro fabuloso meteorólogo José Miguel Viñas.

(Aplausos)

¿Qué tal?

Bienvenido de vuelta.

Papá, papá, papá, ¿por qué el cielo es azul?

¡Huy! A cuántos padres y madres les han hecho esa pregunta los niños

y se han quedado en blanco.

La verdad es que, desde muy antiguo,

hombres y mujeres de ciencias se han planteado esa pregunta.

Me viene a la cabeza, por ejemplo, Alhacén en el siglo IX.

Ese científico árabe que hizo un tratado de óptica

y que dio su explicación.

Una explicación que no era perfecta, pero en esa época se dio por buena.

Leonardo da Vinci también pensó sobre el cielo azul

y su posible causa.

Newton también. También.

Pero la explicación científica buena, la fetén,

llegó a mediados del siglo XIX,

y fue de la mano de un físico y un aristócrata inglés

llamado John William Strutt, más conocido como lord Rayleigh.

¿Qué es lo que demostró Rayleigh?

Pues demostró que la intensidad

de esa radiación difusa que emana del cielo cuando hay nubes,

es proporcional a la inversa

de la cuarta potencia de la longitud de onda.

Yo soy matemático y nos entendemos,

pero, cuanto más pequeña es la longitud de onda,

¿más intensidad sale? Exactamente.

Las partículas minúsculas que hay en la atmósfera

dispersan la luz de esa manera y los colores azules,

que tienen una menor longitud de onda que los rojos,

son los que dominan en esa intensidad de la luz

y por eso vemos el cielo de color azul.

Pero si dominan las longitudes de ondas más pequeñas,

¿por qué no lo vemos violeta y lo vemos azul?

Eso tiene una explicación. Porque nuestra sensibilidad

no es exactamente igual para todos los colores.

Es mucho mayor para los azules

que para los colores violáceos, morados.

Entonces, realmente, lo que estamos viendo es el color azul

porque el morado nuestros ojos no tienen esa capacidad de verlo.

O sea, que depende de nuestra propia capacidad.

Pero también ocurre en los atardeceres y amaneceres,

que los colores son más rojizos, más amarillos.

Sí, muchas veces llamativos. Sí.

En ese caso, lo que ocurre

es que los rayos, cuando el sol está muy bajo, cerca del horizonte,

son más rasantes. Y en su recorrido atmosférico

no solo interceptan en su mayoría moléculas muy pequeñas

de oxígeno y nitrógeno,

sino muchas partículas, polvo en suspensión, gránulos de sal.

De manera que esas partículas son más grandes

y eso hace que la dispersión sea distinta,

que se disperse ya en las tonalidades que vemos,

naranjas, amarillos, rojizos... Vale, vale.

Tengo una curiosidad. ¿Son los mismos colores

los del amanecer que los del atardecer o hay diferencia?

Viene a ser lo mismo, pero al atardecer,

como ha hecho calor durante el día, se ha liberado más partículas

que por la mañana, y suelen ser más intensos.

Si te parece bien, vamos a hacer una demostración

para ver cómo se dispersa la luz al atravesar la atmósfera.

Vamos. Y lo vamos a hacer en esta urna

que tenemos aquí con agua. No tenemos aire,

pero vamos a hacer una especie de equivalencia.

Tengo aquí esta linterna que es nuestro foco de luz blanca.

Es decir, va a ser nuestro sol.

Voy a pedir que bajen la luz del estudio.

Voy a encender el sol

y vemos que atraviesa la urna, la atmósfera,

y se proyecta ahí como una luz blanca.

Ahora vamos a hacer lo siguiente. Me vas a ayudar.

Te voy a dejar este palo a modo de agitador.

Vale. Y yo voy a verter

poco a poco gotitas de leche,

de manera que sean elementos dispersantes de la luz.

Yo lo remuevo para que se... Eso es.

Se diluya bien. Vamos a ver qué va a ocurrir.

Ahora el agua es transparente,

pero yo voy echando poco a poco chorritos de leche.

Y empezamos a ver dos cosas.

La primera, que ya el agua ha dejado de ser transparente.

Empieza a verse azulada.

Empezamos a ver esa dispersión en el azul.

Y si vemos la proyección de la luz, del foco de luz en la cartulina,

vemos que ya no es tan blanca, que empieza a parecerse más

al sol que vemos en la atmósfera desde la tierra.

Está más amarillo. Claro.

Porque la dispersión en azul, la dispersión de Rayleigh,

genera esto que estamos viendo aquí

y el color del sol, atravesando este medio,

da como resultado eso que vemos.

Si siguiéramos echando más elementos dispersantes,

incluso la tonalidad del sol sería más anaranjada, incluso rosa.

Vamos a verlo, echa un poquito más. ¿Sí? Venga.

Con alegría, ¿no? Claro.

Vamos a ver.

Sí es verdad, mira. ¡Uh! Ya se va viendo.

Se pone más rojizo. Genial.

Bueno, pues es una demostración donde se puede comprobar

cómo actúa nuestra atmósfera,

dispersando la luz de esa manera que Rayleigh ya demostró.

Muy bien. Colores y cielo... Arco iris.

Si te parece, vamos a pedir ya que pongan la luz.

Y luz. Luz, colores, cielo...

Arco iris. Arco iris de cabeza.

Vamos a hablar del arco iris.

Si te parece bien, me gustaría hacer una pregunta al público.

Quieres que preguntemos a alguien. Sí.

Tienes un micrófono ahí. Cógelo y vamos a preguntar.

Elige a quién quieres preguntar. Esta chica de la primera fila.

Vamos a preguntar por aquí.

¿Qué tal? ¿Cómo te llamas? -Rosa.

-Bueno, pues la pregunta es muy fácil, muy simple.

Simplemente, dime cuántos colores tiene el arco iris.

-Creo que siete.

-Crees que siete. -Sí.

-¿Y sabes cuáles son? ¿Los sabes enumerar?

-Sí. Rojo, naranja, amarillo, verde,

azul, violeta y... Y el añil falta.

El añil es el marginado de los colores.

Nadie lo dice nunca. La verdad es que no.

Está pegado al violeta y nadie lo dice.

Bueno, la verdad es que no es una cosa tuya,

todos estamos sugestionados con el número siete.

Decimos que el arco iris tiene siete colores,

pero eso viene de la época de Newton

porque fue él, cuando hizo el experimento del prisma

y la separación de los colores, que vamos a recrear,

que en el tratado de óptica que escribió

dijo que se había separado en siete colores.

Es una separación arbitraria,

¿porque tiene un simbolismo el siete?

Claro, porque Newton, aparte de ser el científico que fue,

uno de los más importantes de la historia,

tenía una enorme afición y estudiaba la alquimia.

En la alquimia, el número siete es un número

que explica prácticamente todas las cosas en el mundo.

¿Los siete minerales que usaban los alquimistas?

Pues siete, ya lo he dicho.

Luego también estaban los días de la semana, son siete.

Los planetas que se conocían... Las notas musicales.

Es decir, que el siete, prácticamente, explicaba todo.

Pero, en realidad, lo que tenemos que saber todos

es que el arco iris es el espectro de la luz visible.

Por lo tanto, es un continuo de colores,

no hay un único amarillo, hay una gama de amarillos

y una gama de cualquier otro color que puedas decir que tiene.

Pero, en cualquier caso, muchas gracias.

Lo ha dicho muy bien, sí, señor. Vamos a ver para allá.

(Aplausos)

Volvemos a la mesa, que tienes más cosas.

Sí, ya que hemos hecho referencia a Newton,

qué mejor que terminar la sección haciendo la demostración

de lo que Newton en su día hizo con un prisma de vidrio,

y hacer que atravesara un haz de luz

para ver cómo se descompone la luz en sus colores.

Tenemos un foco de luz, tenemos aquí colocado el prisma,

y, en cuanto encienda la luz, veremos la proyección.

Igual que antes, voy a pedir que bajen la luz del estudio

para que lo veamos bien. En cuanto salga el haz de luz,

dará en una cara lateral del prisma e inmediatamente irá

por la otra cara hasta ahí. Hasta esa pantalla.

Aquí. Eso es.

Pues ahí va.

¡Oh! Y ahí tenemos el arco iris.

Está ahí, además. Y es ese, ¿no?

Tapo el prisma, pues no hay arco iris.

Está yendo por aquí.

El arco iris que vemos en la atmósfera

está generado cuando la luz atraviesa las gotas de lluvia

de una cortina de precipitación.

Tiene esa forma semicircular,

precisamente, por la simetría esférica de las gotas.

Las gotas son pequeñas esferas.

Lo que hace la luces, una vez que entra dentro,

como el índice de refracción del agua es distinto al del aire,

se empiezan a separar los colores y salen en un ángulo determinado

en esa fracción de cielo donde observamos el fenómeno.

Muy bonito. Voy a pedir que vuelvan a poner la luz.

Una cosa sobre el arco iris. Has dicho semicircular,

pero, realmente, si lo pudiéramos ver entero, ¿sería circular?

Exacto. Lo vemos semicircular porque siempre tenemos un horizonte

que nos impide ver la parte inferior,

pero si subiéramos bastante arriba en la atmósfera o desde un avión,

que coincida que hay una cortina de lluvia, le veríamos entero.

A veces se ve en fotos de arco iris redondos.

Muchísimas gracias. Un aplauso para él.

Quédate conmigo. Muy bien.

Quédate por aquí.

(Música, aplausos)

Que nos vamos a despedir.

Han pasado ya 354 años

desde que Newton atravesó aquel prisma con un rayo de sol,

pero los principios básicos de aquel sencillo experimento

son los mismos que hoy utilizan los astrónomos

para saber de qué están hechas las estrellas.

Lo hacen observando cómo los distintos compuestos químicos

que las forman absorben determinados colores del espectro.

Quién lo iba a decir, aquel jovencito de 24 años,

que aquel experimento en el salón de su casa

iba a permitirle a la humanidad

escribir su propio mapa del infinito.

Lo que podemos estar seguros es de que, en este preciso momento,

en otro salón, en otro punto del planeta,

alguien está a punto de descubrir algo

que en el futuro cambiará por completo nuestro mundo.

Hasta que llegue ese momento, nosotros seguiremos por aquí,

preparados para comprenderlo. Nos vemos la semana que viene.

(Música créditos)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T6 - Programa 1: Un mundo de colores

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Órbita Laika - Temporada 6 - Programa 1: Un mundo de colores

05 oct 2020

El primer capítulo de esta temporada abordará los colores desde múltiples perspectivas. Explicará por qué algunas personas ven mal los colores (visión cromática deficiente) y mostrará cómo los distintos animales ven los colores de manera diferente. Hablará de los colores del cielo y lo que estos pueden revelar. Además, profundizará en el concepto de “razas humanas”, cada vez más cuestionado por la comunidad científica.

ver más sobre "Órbita Laika - Temporada 6 - Programa 1: Un mundo de colores" ver menos sobre "Órbita Laika - Temporada 6 - Programa 1: Un mundo de colores"
Programas completos (74)
Clips

Los últimos 567 programas de Órbita Laika

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. César Carretié

    Hola, ¿Cómo puedo ponerme en contacto con el responsable del programa para ofrecer contenido?

    24 nov 2020