Novéntame otra vez La 1

Novéntame otra vez

Jueves a las 22.55 horas

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No recomendado para menores de 7 años Novéntame - La tele que vino de Italia - Ver ahora
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(VOZ EN OFF) "El combate será a un solo asalto de un minuto".

-Nunca os metáis en una cosa de estas de barro,

porque el barro sigue saliendo durante 20 días.

Te vas duchando, los poros absorben eso

y sigue saliendo durante 20 días.

-# Buenas noches, bienvenidos, # hijos del rock and roll... #

-La televisión de los 90 retrató esa España

que pensaba que podía conseguir lo que quisiera.

-# Bienvenidos al concierto, # gracias por estar aquí... #

-Sobre todo, de entretenimiento.

De color, de luz, de alegría.

-# Ayúdanos a conectar... #

-Un programa de variedades:

un programa de concurso, de humor,

en el que la gente hace fiesta, se disfraza,

hace números musicales.

-Eran programas muy populares

y que calaban muy hondo.

-# ¡Bienvenidos!

-Con muchísimos seguidores.

-Cinco años o siete años después, ya no existía eso.

-La edad de oro de la televisión.

-# ¡Bienvenidos! #

-La televisión de los 90

sí que incorporó algo crucial en la televisión que viene,

y es la televisión acontecimiento.

Los grandes programas de los 90 eran un acontecimiento

y se regodeaban mucho en construir

la sensación, la percepción de acontecimiento en el espectador.

-No tenían miedo de gastar en decorados,

cambiar de decorado cada programa,

cambiar de vestuario cada canción...

-Un "look" diferente, casi sorprendente.

En algunos casos, podía ser hasta "kitsch".

-# Amigos para siempre... #

-No tenían miedo incluso a ser horteras.

-La cuestión era que ese "look" la gente lo recordase.

-# Si piensas en un barco # y los mares surcar... #

-Teníamos a la televisión de los grandes platós.

Una grada llena de público,

los grandes derroches de cuerpo de baile...

-# Venga a la tele, páselo bien.

# Este es el programa # que usted busca.

# Se divertirá. #

-Muchísimo equipo con muchísima gente

trabajando delante y detrás de las cámaras, ¿no?

Y programas potentes.

(Sintonía de "¿Qué apostamos?")

-En "El semáforo" teníamos a la orquesta del maestro Quintana,

que yo creo que había 20 músicos por lo menos.

-En "Grand Prix" era una banda de pueblo.

-¡Es casi tan marchosa como la banda del maestro Leiva!

¡Maestro, buenas noches!

-Creo que siempre ha habido una química entre España e Italia

a la hora de hacer televisión.

-# Granada, tierra soñada por mí... #

-El programa de "El semáforo" realmente es un concepto italiano,

que en Italia se llama "La corrida".

Creo que es la primera vez que decidió modificar

un programa italiano a su manera, y lo llamó "El semáforo".

-# Se vuelve gitano

# cuando es para ti... #

-"La corrida"... Yo sé que tiene otro nombre aquí,

que dice otra cosa.

Yo creo que por eso no lo han llamado "La corrida"

y menos conmigo de presentadora.

("It's Not Unusual", Tom Jones)

-Luego te las puedes comer.

-Lo que se intentó en los 90 fue

replicar un modelo que yo había vivido en Italia.

-Cuando no había tanta tecnología, sí que la televisión era muy hábil

para hacer al espectador partícipe,

que sintiera que podía interactuar con el programa.

De hecho, hay programas de los 90 en los que el espectador

participa más que en la televisión actual.

-La gente tenía que ser protagonista.

¿Cómo podía ser protagonista? El teléfono.

-¿Cómo están nuestras chicas de la centralita?

-Guapísimas. -Guapísimas.

Buenas noches, chicas. ¿Cómo estáis?

-El teléfono fue el cambio total de la televisión.

(Tono de llamada)

-A ver qué hacen en La Coruña.

-El famoso "¡Hola Raffaella!".

Era un punto de atención para marcar el interés del programa.

No sabías si iba a contestar alguien, si iban a decir "Hola, Raffaella".

-"¿Diga?" -Buenas noches, soy Raffaella Carrà

y la llamo desde Televisión Española.

-"¡Hola, Raffaella!" -Hola, Raffaella.

Un poco tarde, señora.

Lo siento mucho.

-Tenía que decir "Hola, Raffaella".

Si lo decían, ganaban el premio.

-Muchas veces salía mal la llamada, salía un contestador

o salía alguien que ni se acordaba y contestaba fatal.

-Buenas noches. -"Buenas".

-¿La familia Mezquida? -"¿Eh?"

(Risas)

-Todo lo que puedes preparar, ensayar, organizar...

se puede ir al traste por la tontería más pequeña o más grande.

-¿Su apellido es Mezquida Pérez? -"Sí".

-¿Bauza? -"Bauzá no, Bauzá ya está muerto".

-Lo bueno es que hay que seguir.

No puedes parar, no puedes decir: "Corten, vamos a arreglar la luz".

-"No se entiende desde aquí, señora".

-Un micrófono que se rompía, una cámara que se rompía también,

una luz que se apagaba...

No pasaba nada, era parte del juego, parte del espectáculo.

(RAMÓN GARCÍA) Sigue adelante.

Por ahora el número de la suerte es el uno, por ahora.

-¡Por ahora es el uno, efectivamente! -Sería un comodín, ya lo tenemos.

Aquella prueba de exteriores se realizaba en Santoña,

en Cantabria.

Eso es buena señal. -¡Otra curva, otra curva!

Ahí están, han caído todas. -¡Pasó otra curva!

-Continúa...

-Se había quemado el grupo electrógeno

y nunca pudimos volver a Santoña.

Yo tuve que llenar aquella media hora

que nos faltaba de aquella prueba

con otras cosas que teníamos en el plató.

Parece que hemos perdido la señal de Santoña.

Parece que hemos tenido un problema técnico.

Estaban cayendo todas las maletas en Santoña.

Igual alguno ha tirado del cable...

-Sí. -Nos ha quitado la conexión.

-Eran programas que estaban vivos, porque el directo da un plus

de imprevisibilidad.

Parece que todo puede pasar.

-¡Quieta con las naranjas, quieta con las naranjas!

Y otra que fue terrible,

que solo me ha pasado una vez en la vida.

Estábamos haciendo aquel programa, teníamos programa,

me levanto por la mañana...

Sin voz.

A las 08:00 me estaba poniendo una inyección de Urbason.

Les pido disculpas de antemano, estoy un poquito afónico.

Hemos hecho todas las pócimas, me he tomado todas las posibles.

-Y no hay más remedio. -(AFÓNICO) No hay remedio.

A veces digo: "¿Cómo habré sacado esto?"

-El público no lo ve como un fallo.

La caja tonta se había vuelto humana,

porque podía fallar.

-¡Oye!

-Justamente porque es en directo

tiene que estar muy muy bien ensayado.

-Los programas grabados son como el cine.

"Otra toma, otra toma". Luego queda fenomenal,

pero el directo es como el teatro.

¡Carmen!

(CARMEN GRITA)

-¡Carmen!

Haya paz. -Qué tortazo.

-¡Haya paz!

Tranquilidad. -Qué tortazo.

-Alto el tiempo. Alto el tiempo.

-Uy. -Ven aquí.

-Nosotros hicimos "La fiesta mediterránea".

Estaban Raffaella, Ricardo Fernández Deu,

Miriam Díaz Aroca, que en esa época era famosa por "Cajón desastre",

y Gigi Sabani, un presentador italiano.

Y me pateé toda España

para encontrar una localidad. Llegué a Tossa de Mar.

-Muy buenas noches, mi querida España.

Estamos muy contentos de vivir juntos esta emoción tan grande.

-El programa era muy seguido y a Ramón Colom le encantó.

Y quiso que Raffaella hiciese un programa en Televisión Española.

Ella tenía muchas ofertas,

pero se convenció porque adora España.

-# "Non sarà

# un'avventura"... #

-Recuerdo que me preguntaron: "¿De qué va el programa?".

Yo dije: "Va de Raffaella".

"¿Cómo?". "Que el programa es ella".

Las cosas que se hacen alrededor se pueden cambiar,

lo que no se puede cambiar es a ella.

La gente entrará en el programa, hablará con ella,

se divertirá con ella, se reirá con ella.

Ella hacía todas las cosas sencillas,

porque es su carácter, su manera de hacer televisión.

-Creaban ese clima tan importante en televisión

de reunión de amigos. -Ella era la anfitriona,

donde todos nos sentábamos en la tertulia de ella,

y todo el mundo participaba.

-En su salón mezclaba siempre

a perfiles muy diferentes que se enriquecían entre sí

y conseguían conversaciones, a veces, inauditas.

-Oye, Raphael, ¿por qué haces esto siempre?

(Risas)

-¿Esto? -¿Por qué?

-¿Cuándo hago yo esto?

-Ahora, ¿no lo ves?

-Vamos a buscar invitados de cierto prestigio también, ¿no?

No solo el cantante o el actor

o el cómico. También de prestigio. Paco Umbral,

que era muy serio. Los redactores decían: "Este no va a venir".

¿Cómo no va a venir?

Digo: "Nos gustaría que participase en el programa de Raffaella".

"Sí, por Raffaella Carrà sí voy". ¡Ni lo dudó un momento!

-Si no salían en el programa de Raffaella,

no se consideraban estrellas.

-Eso famoso de la silla que uno gira y se sienta.

Cuando se acaba la música, uno tiene que encontrar sitio en la silla.

Y Paco Umbral jugando a ese juego.

La cara que puso,

como si hubiese perdido una cosa importantísima.

(Aplausos)

Esa era la capacidad de Raffaella

de llevar a los invitados donde ella quería.

(MUJER RÍE)

"Nada, estos nos engañaron".

-¿Qué hago yo ahora?

No puedo hablar, pero hable usted, Martínez Martínez.

-"Hola, Raffaella".

(RAPPEL) Es una mujer campechana, sencilla, divertida.

-Han venido algunos amigos, y les doy la bienvenida,

de otras galaxias.

-Allí nos vestimos de payasos,

nos vestimos de folclóricos, nos vestimos de magos.

Y, entonces, me encargué unas gafas que solo usé para aquel programa

para un número que hicimos de extraterrestres.

Todos calvos con unas calvas, claro, artificiales puestas.

Incluida Raffaella.

Aparte de mis túnicas, yo vestirme de nada... Nunca me he disfrazado.

-# Aunque no soy española. #

-Estaba haciendo "No te rías, que es peor".

Entonces, me llaman.

Me dicen: "Oye, que Raffaella Carrà quiere que vayas a su programa".

-Llegó del norte y se ha hecho dueño

de la sobremesa de Televisión Española,

¡Ramón García!

"No te rías, que es peor".

-Entonces, claro, llegué allí,

había un señor que se llamaba Tony Kamo

que hipnotizaba a la gente y tal y cual.

-Te pesan los ojos. Ahora, duerme profundamente.

-Qué frío hace de repente, ¿no? -Madre mía.

-Está lloviendo en el plató.

-No está lloviendo en el plató.

-Sí, está lloviendo. -Se están mojando todos, por Dios.

Allí montamos un lío del carajo.

-¿Qué estás haciendo? -¿De quién es esta niña?

(RÍEN)

Perdón, la niña esta. Oba, oba. No hace más que llorar.

Oba, oba. Oba, bonita, oba.

¿Es de alguno de ustedes? Hay una niña.

-Estamos en el programa.

-¿Eh? -El programa.

-¿Qué coño hace esta niña aquí?

Cuando terminó el programa,

me estaba cambiando de ropa en el camerino

en Prado del Rey y llegaron Arturo Vega, Sergio Japino

y Francesco Boserman.

Me dijeron: "Mira, tenemos un programa en proyecto

que se va a hacer en Televisión Española

y se llama '¿Qué te apuestas?'". Se iba a llamar así.

Luego cambió a "¿Qué apostamos?".

"Y nos gustaría que lo presentases tú".

-Preguntó Ramón Colom: "¿Por qué tengo que hacer '¿Qué apostamos?'?

¿Te parece una cosa que se ve todos los días?".

La verdad es que Ramón Colom enseguida lo pilló.

(Sintonía de "¿Qué apostamos?")

# Si consigues alcanzar # un campanario... #

-El enunciado de la prueba era como una apuesta,

pero una apuesta delante de un notario.

Cada palabra de esa apuesta estaba escrita, sopesada,

acordada con el concursante,

porque eso era lo que tenía que hacer.

Todos los cámaras tenían exactamente todos los planos que tenían que dar

durante la prueba. Era como una carrera de 100 metros lisos.

La foto "finish" final la tienes que dar.

-¿A ver cómo explotan? -¿A ver cómo explotan? ¡Ahí está!

-Hubo una vez un niño que adivinaba todos los dinosaurios

que fue brillante, divertidísimo. -Vamos a dar la vuelta

a la primera especie de dinosaurios.

-Camarasaurus.

-Vamos a ver si es un cámara de estos.

¡Y es un camarasaurus! -¡Bueno!

-¡El primero!

-Dimetrodon -Dime lo que quieras.

-Es que se llama dimetrodon.

-¡Ah, dimetrodon! Creía que me decías algo.

-Ese día, mucha gente en España descubrió que Ramón García

era el gran presentador. -Que no quemen y corten los árboles,

que no cacen los animales por cazar.

Iba a decir "solo los...".

-Dinosaurios. -Los búfalos.

-Ya no hay dinosaurios. -Ramón en esa entrevista está sublime

jugando con aquel niño

que se las sabía todas de dinosaurios.

-Esto es una cosa entre él y yo.

-Para mí era importante un presentador muy disciplinado

y Ramón lo era. Un presentador nuevo,

una cara nueva, joven.

-¿Qué te pasa? Estás blanco. -Cómo no voy a estar blanco, mujer.

Tengo vértigo, miedo a las alturas.

¡Bajadnos de aquí! -Por favor, bajadnos de aquí.

(GRITA)

-El novio que todas las mamás quisieran para sus hijas.

Y Ramón lo era.

-Para chuparse los dedos.

-Además, se metía en juego.

Es decir, si había que hacer una tontería o una locura,

la hacía. Era muy muy Ramón.

-# Para que mañana # podamos madrugar. #

-Me dijeron: "Tu compañera va a ser Ana García Obregón".

Para mí fue... ¡Madre mía!

Es que Ana era la repera entonces.

Era la estrella de este país en la tele, en los medios.

Era una cosa espectacular.

-Ay, lo que pesa. -Por favor, quitad el agua, el agua.

-Tenía que ser una persona que no tuviese ningún problema

si tenía al lado a Sophia Loren.

No tenía ningún complejo.

-Me va a poner un trabalenguas. -(HABLA EN ITALIANO)

-(SE TRABA) -"No, non sai".

-(SE TRABA) ¡No!

-Ella tenía un primer plano fantástico.

Los ojos eran expresivos, espontáneos.

Con esa pizca de locura que siempre tiene.

Y casi que esta locura te da

la sensación de que puede pasar algo que a ver qué va a pasar.

-La televisión. Ay, la televisión.

Un mundo casi mágico

donde ustedes entran simplemente apretando un botón.

-Chicho se adelantó al "frikismo" televisivo.

También se adelantó al surrealismo.

Aunque a veces no se sabía si nos reíamos con el protagonista

o del protagonista.

-Pero este mundo, como muchas cosas mágicas,

tiene trucos, tiene mentiras.

Por ejemplo, sea el programa que sea,

concurso, entrevista, debate... Sea el que sea, el público...

el público siempre aplaude y aplaude.

-"El semáforo" creo que fue el primer programa

donde la gente se podía permitir expresar

el bien como el mal.

El símbolo del programa era el semáforo.

Durante la actuación de los concursantes era rojo,

luego lo piensan en naranja... -# Vamos a probar,

# probar el arte... -Cuando es verde, o era aplauso

o abucheo, cacerolada, gritos, no sé.

Casi nos tiran tomates.

-# Bailar pegados...

# es bailar. #

-Realmente, la escuela del abucheo y la cacerolada

ha sido "El semáforo".

-¿Qué le ha parecido la reacción? -No me lo esperaba, no vengo más.

(Risas)

A mí me gustó mucho

un tal Óscar, que hacía de bebé.

Hacía un bebé con un pañal enorme.

Era un número de un bebé que jugaba con una pelota

y corría como un bebé.

Me hacía gracia este, madre mía.

Pero me meaba. Todo el mundo se reía mucho con este número.

Fue el ganador.

(TARAREA)

# ¡Vamos! Toma chocolate # y paga lo que debes. #

-"El semáforo" descubrió a personajes que se han quedado

en el imaginario colectivo, ¿no? Como es Cañita Brava.

-¡Cañita Brava!

(MARLENE) Ah, sí, Cañita Brava.

Yo pensaba que le faltaba un tornillo a ese hombre,

pero luego realmente este hombre es listo.

Se hace el tonto como yo, de rubia, igual,

pero en versión cómica.

-Canta canciones en inglés, en chino, en ruso.

-Sí, canto de todo. En ruso, en inglés,

en español... Creaciones mías.

De mis propias creaciones. Inventadas por mí. Yo no copio.

(TARAREA)

-Un personaje tremendo.

-Tenemos naturalmente también sonidos más armónicos.

Por ejemplo, tenemos una orquesta. ¡Buenas noches, orquesta!

-El maestro Quintana también en la orquesta,

aparte de ser jefe de la música de todos los concursantes,

componía las canciones de "El semáforo".

"Soy la noche", por ejemplo.

Me gustó tanto y gustó tanto en el programa

que este número lo hicimos en mi espectáculo

en gira por toda España. La gente quería ver este número,

esta canción.

# Yo soy la noche, sí, # yo soy la noche.

# Yo soy la noche, sí, # de verdad.

# Yo soy la noche, sí, # yo soy la noche.

# Reina de la oscuridad. #

-# ¡Hola, qué tal!

# Tres luces son las que nos dicen

# que empieza ya nuestro programa.

# ¡Atención! #

-Yo era una de las bailarinas del cuerpo debaile de Marlene.

-# Vamos allá. # Prepárense, no pierdan tiempo. #

-Yo siempre soñé en mi juventud

con trabajar en una especie de "Un, dos, tres"

de nuestro jefe Chicho Ibáñez Serrador.

Quién me iba a decir a mí que años después

iba a poder trabajar con él en "El semáforo".

-# Empieza "El semáforo"... #

-Chicho a dos o tres de las bailarinas

nos hacía contar chistes.

(SUSURRA) Lo más verdes posibles.

Un poco para dejar al público y coger esos planos

riéndose, sorprendidos.

La gente, claro, veía a esas niñitas

tan monas vestidas

y soltando aquellas bestialidades de chistes verdes.

Para mí fue una oportunidad de empezar a ver

que me gustaba el mundo de la interpretación

y que podía hacer más cosas.

-José Luis Moreno me vio actuar en un programa de Francia

y de haber trabajado con José Luis Moreno,

Chicho me llamó para hacer "Un, dos, tres" primero.

Chicho me dijo:

"Señorita Mourreau", con su puro ese que tenía siempre,

"usted tiene que hablar español,

porque aquí de usted voy a hacer una estrella".

"Mira, Chicho.

¿Sabes cuánto productor me dicen eso todos los días?".

Entonces, le hice así.

En el verano del 95, me llegó, porque no había "mail" en esta época,

me llegó un fax de siete metros en medio del salón.

Era el contrato de "El semáforo".

# "Hazte la tonta, # muestra bien tus encantos",

# me ordenaba a menudo el director. #

-¡Que entre la banda!

(FRANCESCO) Ramón Colom te dejaba hacer, confiaba.

Y me dijo: "Quiero un programa del verano".

Un "input" muy claro. Sobre todo, muy detallado.

Vamos a ver qué podemos hacer.

Y me acordé que en Italia se hacía

un programa en la radio que se llamaba "Il Gonfalone".

Eran los pueblos que competían entre ellos.

Dije: "Vamos a hacer un programa así".

-Ellos tienen que acercar el mayor número posible

de flotadores.

Se llamaba "Cuando calienta el sol". Había cuatro pueblos.

El decorado era como la cubierta de un barco.

Yo salí vestido de marinerito.

Parecía que venía de la primera comunión.

Con un pañuelo... Claro, era un barco y tal.

En este decorado tan marinero que ven ustedes aquí

se va a celebrar el primer torneo entre pueblos de España.

Al principio lo íbamos a grabar en exteriores.

Nos íbamos a ir a Marbella, íbamos a ir a no sé dónde.

Acabamos en el "parking" de Prado del Rey.

Y con tal mala suerte que justo 20 días antes

de empezar a grabar los programas,

hubo una tormenta terrible sobre Madrid

y se cargó todos los decorados.

-Una pared que era de 50 o 60 metros de escenario...

¡Todo abajo! Al día siguiente, llamaron de Televisión Española.

"Hay que levantar el decorado".

Debo decir, la verdad, que Televisión Española

cuando tiene que hacer las cosas en emergencia,

las hace. Y las hace bien.

-Era divertidísimo aquel programa.

Desde los trampolines, las pruebas en el agua...

Para mí era mi primera experiencia como presentadora.

-Una tripulación, además, muy exótica.

¡Son Jennifer y Betty Liu!

-Buenas noches. -Buenas noches.

-¡Hola, Ramón! Recuerdo que entonces me parecía muy innovador

y muy naíf

tener una presentadora negra y una presentadora asiática.

-¿De qué parte de China eres?

-De Wuhan, es una ciudad del centro de China.

-¿De qué? -Wuhan.

-Wuhan. -Muy bien.

-¿De qué país lejano nos llegará...

Jennifer? -De Madrid.

(Risas)

Me está gustando a mí cada día más Madrid, porque...

-Echo en falta que haya eso en televisión,

que todo el mundo se pueda ver reconocido.

Aunque fuera por la nota de color.

-Los alcaldes no querían venir. Y yo diciendo: "¿Cómo que no?

Esta es la manera más extraordinaria, más grande que pueden tener

para hacer publicidad de su pueblo".

Algunos venían y otros mandaban concejales.

Recuerdo el primer programa, que ganó el pueblo de Cudillero.

El alcalde vino y me dio las gracias.

Me dijo: "Este programa para nosotros,

para los pueblos de España, es fundamental,

porque va a hacer una publicidad que nadie nos puede pagar".

-Lo más importante, y por esto tengo que agradecer

al programa "Cuando calienta el sol".

Es un programa interesantísimo,

da a conocer estos pequeños pueblos de España, que necesitamos turismo.

-El segundo año no solo querían venir los alcaldes,

es que teníamos más de los que podíamos tener.

De hecho, en todos los años hubo lista de espera.

-¡No lo tires! -¡No!

¡No! -Que no lo tires.

-Era el que estaba más cerca de todo

en aquel parque de atracciones televisado.

El primer espectador privilegiado que se lo pasaba bien era yo.

-"Cuando calienta el sol" se llamaba. Yo lo quería llamar como la canción.

Al año siguiente, me llamó la discográfica o yo qué sé.

"No, tienes que pagar los derechos".

Digo: "¿De qué?". "De 'Cuando calienta el sol'".

"No uso la música". "No, el título".

Dije: "Yo no voy a discutir".

Se llama "Grand Prix".

(Sintonía de "Grand Prix")

¡Gracias, buenas noches!

Amigas, amigos,

aquí comienza el "Grand Prix" del verano 1996.

Introdujimos la vaquilla.

¡Ahí está Esther!

¡220 kilos de peso!

(Clarines)

-¡Cuidado, Ramón! -¡Ahí viene, ahí viene!

¡Quieto! Ahí estamos jugando.

Vamos a ver... ¡Ahí va!

Esa vaquilla se convirtió en la imagen del programa.

¿Por qué? Porque se trasladó

lo que se vivía en miles y miles de pueblos españoles

en los encierros, las sueltas de vaquillas,

en los juegos en las plazas, ¿no?

Entonces, la gente vio en la tele lo que ellos hacían en sus pueblos.

-Había una siempre que a mí me encantaba,

que era el don Tancredo.

Que es... Para mí es un poco sádica, ¿eh?

Uno de los concursantes se quedaba

a la salida de la vaquilla.

Y yo recuerdo

que enfocaban siempre el primer plano de este chavalote,

la cara que ponía cuando esperaba la vaquilla.

-¡Ahí va!

Quietos todos, vamos a ver si conseguimos...

¡Ahí va el primero! ¡Abajo!

Ha caído el primero de Istán...

-Yo sufría con el tema de los animales

porque soy proanimalista, ¿vale?

Es verdad que no se les hacía daño ni nada de nada.

No hubiera entrado en un programa en el que les hubieran hecho daño.

Yo es una cosa que llevo ahí.

-Ahí está Calixta, nuestra vaquilla culturista.

Hay gente que recuerda con cariño el nombre de las vaquillas.

"¿Por qué le ponéis Ramona? ¿Por qué le ponéis Miguelita?

¿Por qué le ponéis Paolita?".

Todo era porque eran los nombres de la gente del equipo.

Se llama Esther, la vaca crupier.

Emiliana, la vaquilla riojana.

Si habíamos tenido un hijo, si alguien se había casado

o lo que sea, siempre lo hilábamos

y todos tuvimos nuestra tarjetita con nuestro nombre de la vaquilla.

Clarines y timbales

para recibir a Calixta,

la vaquilla culturista.

(Clarines)

La vaquilla fue el "boom".

Yo soy Ramón el de la vaquilla.

-Fue muy inteligente el adaptar

un formato como es un formato de trompazos,

que funciona en muchos sitios, adaptarlo a la realidad española.

Simplemente era gente normal del pueblo que iba a jugar,

iba a defender a su pueblo, iba a divertirse.

-San Antoni... Pueblo contra pueblo.

Eliminamos la idea de cuatro y pusimos dos.

-El "Grand Prix" era

se caen y te ríes, nada más.

Yo he recordado siempre las cómicas de Charlie Chaplin

o de Buster Keaton.

¿Qué nos hacía gracia?

Cuando un señor salía del portal,

se encontraba un plátano en el suelo y ¡zas!

Y la gente se reía.

Esto es lo que se quiso reproducir.

Por ejemplo, en las rampas, para ayudar un poco el efecto,

se ponía un poco de jabón líquido.

Si no, no se caían. Se tenían que caer.

-¡Alehop! -Me disfrazaban de sumo

como me disfrazaban de gallina.

¡Ahí va la gallina! -Inténtalo, venga.

-Vamos allá.

-¡Muy bien! ¡Uy! -O sea, yo era un cuadro.

O sea, verme en los programas es de partirse de risa.

Vamos. ¡Uy! -¡Epa!

-Una de las que más me costaban era la de la rampa.

Es importante que subáis los pies y los crucéis

para no haceros daño en las rodillas. De esta manera.

-La patata caliente.

También estaba divertida,

sobre todo cuando explotaba más de la cuenta.

-¿Cuántos días al año llueve como máximo en Kauai?

-Pues llueve 100. -¿Cuantos días?

Más. -¡330!

-¡Más, hija! -¡350!

-¡350! Pasa la patata. -Joder.

-¿Cuántos centímetros miden los cuernos

más largos del búfalo acuático?

¿Cuántos? -25.

-¡Más! -¡40! Me cago en... Hombre, claro.

-Era muy divertido, y la gente venía muy predispuesta, ¿no?

A pasárselo bien y a ganar.

-Mis niños del "Grand Prix", que ahora tiene veintitantos,

cuando me ven me hablan del "Grand Prix", no de otras cosas.

Te parecerá bonito pegar a tu compañero de trabajo.

-Pon la nariz. -¿Qué?

Era un programa que reunía a la familia

y eso se conseguía pocas veces. Por eso el éxito de audiencia.

-# En el campo y en la playa # hace calor

# y la gente se pasea en bañador.

# El sol aprieta, # por fin llegó el verano... #

-Estaba el maestro Leiva con su orquesta en directo.

-En un estrado en la plaza de toros, arriba con los músicos,

estaba ahí tocando los pasodobles

las cortinillas y lo que teníamos que hacer.

-Cuéntame ahora dónde hay programas así

donde tengas la suerte de que grabes un falso directo o un directo

y la música esté ahí, real.

-¡Ahí va el primero! ¡Abajo!

-¡Uy! "Libres como pajarillos".

La dificultad que siempre tiene una francesa

es la J y la R.

Pero a mí me tocaba el juramento.

Cada vez que tenía que abrir la boca,

era para poner palabras con la J y la R juntas.

Creo que Chicho lo hacía aposta para que me liara la lengua.

"¿Juráis en cualquier lenguaje

que aplaudiréis con gustillo

o pitaréis sin ambages?".

¿Sí o no? -¡Sí!

-Señor Estadella,

¿sabe que todo lo que ha leído esta chica se lo he escrito yo?

-(HABLA EN FRANCÉS)

("La Marsellesa")

Para poder grabar "El semáforo" me voy a coger un novio español,

porque se aprende mejor en la cama. Dos meses después, ya sabía español.

# Cómicas, cosas cómicas

# nos ha tocado hacer a mogollón... #

-Eran dos antagonistas. Una era Asunción Embuena

y otra, Marlene Mourreau.

Marlene Mourreau siempre salía con grandes vestidos,

mientras que Asunción Embuena salía con el mismo vestido negro,

cutre. Eran como las tacañonas de "El semáforo".

-# ¡Frívola! ¡Más que estúpida!

-# ¡Ah! ¡Frígida! ¡Raquítica!

(A LA VEZ) # ¡Anda y lárgate! #

-Sin un buen secundario, el presentador principal no brilla.

La química en "Hola Raffaella" de Raffaella Carrà

con Loles León es mágica.

-Aquí está la basura. Voy a echarle una ojeada,

porque según unos psicólogos europeos...

-Ah, ¿sí? -Dicen que a través de las basuras

se conoce el estado anímico de sus propietarios, claro.

-Loles León en "Hola Raffaella" fue precursora,

yo creo, del "reality".

-Por aquí veo muchas cosas.

-Acudía a las casas de famosos

y cuando no le abrían la puerta, miraba en el cubo de basura.

-Mucho caviar y mucho salmón, pero aquí bocadillos de mortadela.

-Lógicamente, ese cubo no era real,

pero era un retrato social de la época desternillante.

-¿Qué estado anímico tiene la persona que lo habrá mordido?

-Raffaella trajo una cosa que en Italia funcionaba mucho:

la figura del hipnotizador.

Buscó a un hipnotizador español, Tony Kamo,

que iba durmiendo a los invitados.

-Me pareció un genio. Hacía algunas cosas con las hipnosis,

el dormir a la gente... He visto cosas en el plató

que la gente pensaría que estaba preparado.

No había nada preparado.

-¿Con esta aquí? -Sí, déjala ahí.

Por si se queda ahí pegada.

-Bueno, total, duerme, no se da cuenta.

-Nunca he entendido cómo lo ha hecho.

Dormía a gente, yo no sé si de verdad.

Yo soy un escéptico de todo esto. Digo:

"Tony, tú estás engañando, te has puesto de acuerdo".

Pero le han enseñado gente que no habían ni hablado con él

y te lo dormía.

-Eso generaba conversación.

No había "trending topics", pero al día siguiente

no se hablaba de otra cosa,

como el día que hipnotizó a Jesulín de Ubrique

y lo hizo comer una cebolla en directo.

-¡Despierta ya, despierta! Despierta.

-¿Qué carajo es, cebolla? -Dame "questo".

-Esto es una cebolla... -Es una manzana.

-¿Puedes traer...? -A Maradona le hizo ponerle derecho

como una tabla, ¿no?

-No, Tony, no, la pierna. Cuesta mucho dinero.

¡Ah!

¡"Mamma mía"!

-Funciona muy bien extraer de su área de confort a los famosos.

Y eso se conseguía con la hipnosis con aquellos que deseaban participar.

-Muy bien, Diego. -No sabe.

-Aunque algunos parecía que sobreactuaban, también te digo.

-Quiero ver el "replay".

-Rappel...

Siempre le iba todo bien, por eso le gustaba a Raffaella.

Tenía "feeling" con él.

-Rappel, tú tienes un libro... -Aquí estoy.

Un pequeño regalito. -Que ha salido.

-Mi último libro. -Ajá.

-Acaba de salir. -"La fortuna está en los sueños".

-Que te traiga mucha fortuna y suerte.

-Muchísimas gracias.

-Yo daba recetas a la gente

de cosas... Era lo que más le gustaba a Raffaella.

Que no me centrara en una persona,

que dijera cosas generales para la gente que dieran suerte.

En una casa, en un negocio, en un examen...

Llenáis la bañera de agua templada.

En esa bañera simplemente tenéis que echar

siete hojas de laurel,

siete hojas de laurel fresco,

los pétalos de siete flores blancas...

Y daba recetas así a gente... Vamos, recetas, consejos,

cosas que yo conozco por escritos antiguos...

Un chorro de colonia, de una colonia cualquiera,

un puñado de sal gorda

y unas gotitas de amoniaco.

En ese baño se mete la persona que tenga esa negatividad...

Debido al éxito que tuve con ella, me propuso después llevarme a Italia.

Yo no hablaba italiano nada. Dice: "No importa, mira.

Coges aquí cuatro clases,

cuatro palabras para saludar, "buongiorno, buona sera,

amici, baci in tutto il mondo",

cuatro cosas y la gente se va a mondar de risa contigo.

Iba paseando y me tocaban el claxon:

"'Mago, il mago Rappel'". Y la gente por las ventanillas:

"'Il mago, il mago spagnolo'".

-Fue haciéndose su hueco tanto que acabó con un programa propio.

Acababa "Hola Raffaella"

y empezaba un programa, una especie de programa paranormal de testimonios

y ahí tenía unos testimonios muy serios en realidad.

-Amigos, buenas noches.

En nuestro espacio de hoy,

como os anticipé en el programa, en el espacio de "Hola Raffaella"

hace unos minutos, vamos a tratar esta noche un tema muy interesante...

Yo tuve un programa con mi nombre, "Dimensión Rappel",

que era un programa de temas de ocultismo,

de fenómenos paranormales. La gente me llamaba para contarme

sus sueños, sus miedos,

las experiencias que tenían y les contestaba en directo.

Con vuestro permiso.

¿Sí, buenas noches? -"Buenas noches, Rafael".

-¿Con quién tengo el gusto de hablar? -"Con Josefina".

-Josefina, ¿desde dónde me llamas?

-Desde El Prat de Llobregat, Barcelona.

-Muy bien, guapa. ¿Qué te preocupa? -"Guapo usted".

-Gracias. -"Con ese pelito tan rubio

como el oro". -Muchas gracias, guapa.

Había un número que decidieron para la canción

"Quiero que me coma el tigre".

El escenario era una gran jaula

donde había un tigre de Bengala de verdad dentro de la jaula.

-# Tú lo que quieres # es que me coma el tigre... #

-Hubo un momento en que Raffaella

invitaba a abrir la puerta a ver quién entraba dentro.

Ninguno entrábamos, entra tú.

-¡Muy bien, Loles!

Y todos los demás.

-¡Raffaella! ¡Raffaella, ven!

¡Ven, ven!

Ven, que no hace nada. -Se nos ocurrió llevar al programa

un tigre. -Y un hombre con garra:

¡Ángel Cristo!

No, no.

No. -(RÍE)

-No, no.

-Entra. -No.

-Ahora tú te sientas... -(RÍE)

-Yo me siento. -No te lo esperabas tú.

-Lo he visto. -No te lo esperabas.

-No, no me lo esperaba.

Esto... -No se hace.

-No, no se puede hacer así.

-Y empieza... (RUGE)

(Rugido)

Bueno, tú has tenido algunos accidentes

en tu carrera, ¿no? -Bastantes.

-¿Por qué esta noche tenemos que arriesgar la vida?

Mira, me pongo de rodillas. Te lo juro,

tengo miedo. -No te pongas de rodillas.

-"Aquí nadie se mueve,

pero tú coges el tigre y te vas inmediatamente".

-Perdona, muchas gracias. -Ya se fue.

Se había puesto nerviosa. -Vale, venga.

-Los niños tienen que dormir a esta hora, gracias.

-"Vamos a meter a Ramón con un tigre",

me dice Juan Luis Malpartida,

el encargado de traer animales a la televisión.

Dale de comer al tigre algo

para que te huela y para que luego por la noche no haya peligro.

Fui allí, le di un chuletón.

Me acuerdo, un tigre de la pera, enorme aquello.

-Ibas a cantar una canción.

-Yo entré con las gafas, no se veía nada. Gafas de no ver.

-# Ese lunar... # -¿Qué es esto?

Noto que me roza por las piernas.

-(VOZ EN OFF) Maestro Leiva preparado, señor García preparado,

cuando quieran.

-# Ese lunar que tienes, # cielito lindo,

# junto a la boca... #

Y a la tercera, me suelta un zarpazo.

No con las uñas, con la pata, a las piernas.

¿Qué es esto? # No se lo des a nadie... #

De repente, oigo: "Que saquen a Ramón ya".

-(VOZ EN OFF) Señor García... -Rápido.

-En este momento puede quitarse las gafas, señor García.

-Coño. -Venga, Ramón, sal.

-Señor García, por favor.

-No me hagáis esto, hombre. -A partir de ahora...

-Sal, Ramón.

-Puede usted seguir cantando a partir del "Ay, ay, ay".

-# Canta y no llores. #

Creo que llevaba el esmoquin, una pajarita en tonos azules,

pero mi cara era blanca como la camisa del esmoquin.

(Aplausos)

¡Bravo, Ramón!

(Orquesta)

-Ramón García tiene un control tan brutal del plató

que hace creer al espectador que todo va bien,

que no hay problemas.

-¡Ahí se va abajo, atención!

-La importancia de los presentadores con la televisión de los 90.

Conseguían a veces que todo pareciera fácil

cuando era muy complicado.

-# Soy tan feliz, Ana,

# si tú llegas, Ana,

# rutilante y radiante hacia mí... #

Ana era la estrella.

Yo era el currito que llegaba allí

y ella siempre me lo puso muy fácil, fue muy colaboradora conmigo,

muy cariñosa conmigo.

-# Cada peldaño # es un sueño si tú estás ahí... #

-Era una mirada y sin saber nada, sabíamos lo que teníamos que decir.

-Se compenetraban. ¿Cómo dicen? El ying y el yang, ¿no?

Uno era el que llevaba, digamos,

la liturgia del programa.

-No tire ahora, por su madre. -La otra era la locura del programa.

(Sintonía de "Grand Prix")

-Algunas veces que han tenido que cantar ellos

y yo en el piano con la música en directo, por supuesto,

y ellos cantando aquí, en mis orejas,

desafinando.

-# Quiero llegar... #

-Como cabras, como ellos saben, porque cantan muy mal.

No podía tocar.

-# La luna es un globo # que se me escapó. #

# Un globo, dos globos... #

-Ahora parece imposible una sintonía como la de "¿Qué apostamos?",

pero esa sintonía era muy importante.

Al final, lo que conseguía era crear esa percepción de evento,

de algo muy especial.

(Sintonía de "¿Qué apostamos?")

-La sintonía de "¿Qué apostamos?" se convierte en una tan pegadiza

que la gente quería reproducirla en algo,

querían tener el disco. Pero, claro, no vas a grabar una canción.

Y Danilo Vaona, que era nuestro director musical,

el creador de las canciones,

Danilo dijo: "Bueno, yo preparo

unas canciones, las grabáis Ana y tú y con eso hacemos el disco".

Echamos las canciones en la Casa de la Radio.

La gente venía a vernos. Pero para reírse, claro.

-# Cualquier cosa que inventes # servirá... #

-Costó Dios y ayuda que cantaran bien,

pero más o menos se aguanta. Se van haciendo trocitos.

-Cuando uno graba un disco cantando bien,

está bien. Lo que tiene mérito

es grabar un disco cantando como Ana y yo.

Eso sí que tiene mérito.

¿Discos se vendieron? Yo creo que a mi madre y a la madre de Ana.

No creo que se vendieran más.

Pero, bueno, ahí está.

-Me dio pena que Ana se fue, pero empezó una nueva etapa.

¿Quién podía ser? -¡Antonia Dell’Atte!

A mí cuando me dice Francesco:

"Ramón, hemos pensado

que como revulsivo y tal, sea Antonia Dell’Atte

la que sustituye a Ana". Yo dije: "Madre".

-Yo necesitaba una persona que tuviese glamur,

que tuviese la misma locura.

-¡Hola, Ramón! -Antonia.

-Maestro Leiva.

-Efectivamente, fue a nivel de noticia una bomba.

Como campaña de "marketing" maravilloso,

salimos en todos los sitios.

-Qué emoción. -¿Estás emocionada?

Bueno. -Muy emocionada.

-La orquesta de "¿Qué apostamos?" sonaba muy bien,

tenía un peso importante, pero descubrimos al maestro Leiva.

("Un globo, dos globos, tres globos")

-Normalmente se le exigía al rol

del director de orquesta una seriedad.

Tienes que ser lo que eres.

No te preocupes, la televisión te adora si eres así.

Digo: "Te voy a mostrar lo que vas a hacer"

y le enseñé el traje que se tenía que poner,

que, la verdad, me miró un poco raro.

-Era un color...

(RESOPLA)

Rosa, marrón, estrambótico.

Yo era cualquier cosa menos un director de orquesta.

El segundo era un azul chillón terrible.

Y luego hubo otro de color granate. O sea, era un corte terrible.

Y lo que pensabas por dentro.

¿Qué van a pensar mis compañeros de música,

que saben que estoy haciendo poco menos que el payaso?

# Lo que pasa es que la banda # está borracha... #

Luego me animé y el día que no me disfrazaba

era una desgracia. Me lo pasaba divertidísimo.

-Hemos hecho de todo, nos hemos disfrazado de todo.

-Ramoncito, Leivita, ¿sabéis lo que os digo?

-¿Qué? Hala, adiós. -Pero ¿será posible?

-Iba de enanito. No iba solo, porque iba con Ramón.

Eso animaba, porque él también iba disfrazado de enanito.

(TARAREAN)

-Lo que se le pidió

lo hizo muy bien y se metía siempre en juegos.

-Eso es.

("La pantera rosa")

-Los rulos, esto...

-Bondadoso. -¿Sí?

-Parece usted un vampiro tonto. -Qué le vamos a hacer.

-¡Maestro, quieto!

-Me acuerdo que acabó una vez en la ducha.

-Creo que el maestro Leiva, que le gusta mucho hacer cosas raras,

igual se podía meter. ¿No le parece a usted bien?

-De todas maneras, venía bien pegarse una duchita.

(Sintonía de "¿Qué apostamos?")

-El sofá de "¿Qué apostamos?" creo que tenía el glamur más alto

de todos los programas de la televisión.

Por ahí ha pasado de todo.

-En esos programas participaban grandes artistas internacionales

y eso daba un morbo añadido al programa.

El choque cultural. Al final, era como que venía a nuestra casa.

-Pilar Miró, cuando supo que Alberto Sordi venía,

me preguntó si podía venir al sofá con Alberto Sordi.

-Alberto es...

el grande grande actor cómico

de cine italiano. -Exactamente.

-"Ramontxu, Gérard Depardieu va a llegar tarde

porque ha aterrizado...". Venía en avión privado

y había golpeado su avión contra otro.

"Pero ¿están bien?". Dice: "Sí, se ha destrozado un ala

contra el fuselaje de otro avión". El hombre venía también...

blanco del susto que había pasado.

Y, bueno, hizo el programa fenomenal.

-¡No! -"Una cámara...".

-Sí. Pero ¿qué más? No acaba ahí la cosa.

-"Una cámara de fotografía y una foto".

-¡Sí! ¿Y dónde está la foto?

-"¿Un portafotos?" -¡Sí! ¡Sí!

-Grandes artistas

tipo, por ejemplo, Jeremy Irons...

Hasta se quitaron la camiseta y todo.

-Está ahí dentro.

-Era verdad que cuanto más grandes son,

más humildes son.

-¡La camisa! Un algo.

-Jesulín tiene un deje muy especial.

Les decía a los redactores:

"Poned cosas siempre donde tenga que decir la S".

(SESEA Y CECEA) María Azucena techaba su choza

y un techador que por allí que pasaba le dijo:

"¡María Azucena!

¿Techas tu choza...?".

-O techas... -Era simpático.

A mí me parecía genial esa manera de hablar.

Me alegraba la vida. Entonces, quiero escucharlo así,

con su S. -Si es que yo

la S y la...

-Estamos seguros de que si lo intenta, lo conseguirá.

-Me las como enteras, vamos. Me las como dobladas.

-Hombre, la señora ducha.

Señora ducha, ¿cómo está? Disculpen un momento, por favor.

-Para que el espectador llegue al final,

es muy importante marcar un punto de desenlace.

-Luego la veo, señora ducha.

Muy elegante, gracias por salir a conocernos.

-En "¿Qué apostamos?" marcaba la apuesta de la ducha.

-Está fría encima. -¡Venga, con zapatos y todo! ¡Dale!

¡Bien!

-Bueno.

-Ponían a los espectadores a jugar

a ver si conseguían

no sé cuántos barcos metidos en una botella.

Luego, en función de si conseguían la apuesta

o no, se duchaban.

-Vamos a ver cuántos han llegado.

Han llegado...

¡Cien! -¡Han llegado cien, aquí está!

-Que traigan las antenas de televisión.

Se presentaron en Prado del Rey

3000 personas con la antena de televisión.

Nosotros podíamos aceptar dentro del plató

solo a los primeros 100.

Con lo cual, había 2900 personas fuera

protestando, gritando.

-Era televisión, también, analógica pero interactiva.

-El motivo real que empujaba la gente a venir

era para ser protagonista en televisión.

-Podían cambiar el transcurso del programa.

-Normalmente, la gente ganaba siempre.

Ramón y Ana, que sabían que uno de los dos iba a la ducha,

estaban con una carita... Sobre todo, Ana.

Porque Ana decía que siempre a ella le tocaba la ducha.

Es el momento más importante del espectáculo.

Tú vas a ser la última cara que la gente recuerde del programa.

Es un momento fundamental.

Este famoso primer plano

con este pelo mojado y tal era extraordinario.

Cuando la gente quiere que te duches no es porque te quiere fastidiar,

es porque inconscientemente te quiere.

-Pero luego hubo variaciones. "Hoy no hay ducha, hay sorpresa".

Una de esas sorpresas... A Francesco se le ocurrió lucha de barro.

Dije: "Vamos a hacer aquí unas risas para acabar y que quede esto arriba

y quede gracioso".

-(VOZ EN OFF) El combate será a un solo asalto de un minuto.

-¿Qué pasó? Que la chica se lo tomó en serio.

Me cogió por la espalda, ella puso la rodilla en tierra

y, ¡pum! Me hace así con la espalda.

Yo noté, ¡clac! Dije: "Me ca... Esta me ha roto, me ha roto".

Esa chica me pegó una paliza

como no me ha pegado nadie ni me pegará.

Me cogió, me tiró al suelo, al barro, yo entero de barro hasta arriba...

-¡Ayudadle! -Yo me quería escapar.

O sea, quería huir de aquella piscina.

-¡Maestro!

-(VOZ EN OFF) Señor García... -Y me volvía a meter otra vez dentro.

Claro, yo haciendo así: "Parad, que ya no puedo más".

Tuve que ir a Urgencias a los dos días.

El médico que me atendió estaba viendo el programa.

Cuando me vio, me dijo: "Sé para qué vienes,

porque te vi la cara de dolor que pusiste".

(GIME)

Por cierto, nunca os metáis en una cosa de estas de barro.

El barro sigue saliendo durante 20 días.

Tú te vas duchando y los poros absorben eso

y sigue saliendo durante 20 días.

-Señorita, enhorabuena. Enhorabuena. -Gracias.

(ANTONIA GRITA)

-Yo echo de menos la televisión de antes,

en la que participábamos todos

y era un conjunto de cosas: de música,

de entretenimiento, de chistes, de todo.

-Cuatro, y hay tiempo de sobra. Tranquilos.

Atención, la quinta. Esto es muy difícil.

Pruébenlo en casa mañana si les sobran tazas en casa.

-Llevo 15 años sin hacer televisión,

porque no hay programas de variedades,

programas de espectáculo,

programas donde se baila, se canta, se hace interpretación...

-# ...las hace olvidar.

# Adiós, amigo... #

-Yo creo que son formatos que, sobre todo, desaparecieron

por el alto coste económico que era.

-# Adiós, amigo. # "Goodbye, my friend".

# Sigue a la banda, # que con la banda todo va bien. #

-Echo de menos la televisión familiar.

-# De repente, queriendo cantar... #

-Aun teníamos la sensación de meterte en la casa

de la gente, de acompañarles a la hora de cenar

o en los momentos familiares.

-Al final, éramos una gran familia. Los espectadores

y los que estábamos en el plató.

-# ...no poder más.

# Pero tú baila, dale que dale... #

-Ahora hay la posibilidad de ver cualquier programa

de cualquier día en cualquier cadena cuando quieras.

-Hoy en día, cada uno ya ve lo que quiere ver él solo.

Eso es bastante triste.

-Yo mismo. Yo no veo la televisión cuando se hace.

Yo la veo cuando me apetece.

-La televisión es romper con lo obvio y esos programas

no tenían miedo a salirse del guion,

no temían lo políticamente correcto. Sabían cuál era el límite,

pero sabían hasta dónde tirar del cable del límite.

-Mañana viene Raffaella Carrà a España

y dice que va a hacer la segunda parte de aquello

y me apunto a lo que haya que hacer. Si tengo que salir en un trapecio

como si quiere que salga con unas ovejas en plató.

Sé que lo que ella toca lo convierte en oro.

-# Adiós, amigo. # "Goodbye, my friend".

# Chao, chao, amigo. # "Arrivederci, auf wiedersehen".

# Adiós, amigo. # "Goodbye, my friend".

# Sigue a la banda, # que con la banda todo va bien.

# Adiós, amigo. # "Goodbye, my friend".

# Chao, chao, amigo. # "Arrivederci, auf wiedersehen". #

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Novéntame - La tele que vino de Italia

29 abr 2021

¿Quién no recuerda programas de entretenimiento míticos de TVE como Qué Apostamos, Grand Prix, Cuando calienta el sol, Hola Raffaella o El Semáforo? Una forma de hacer televisión, importada del modelo italiano, que apostó por el directo, el espectáculo, el humor, los invitados de renombre y la participación activa de los espectadores. Al frente, presentadores dotados de gran carisma (Ana Obregón, Ramón García, Raffaella Carrá, Jordi Estadella, Marlene Mourreau...) y detrás un cuadro de imprescindibles secundarios que iban de Rappel a Loles León o Asunción Embuena pasando por los directores de las orquestas que ponían banda sonora en riguroso directo. Un nutrido elenco dispuesto a divertir reinventando la televisión española en la década de los 90.

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