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No recomendado para menores de 16 años Néboa - Capítulo 3 - ver ahora
Transcripción completa

Alguien siguió a Ana y la mató en esta zona.

Y más tarde trasladó el cadáver, en una lancha...

-...ó Burato do Demo.

-Me siento fatal por estar haciéndole esto a mis padres.

Aún no me puedo creer que vayas a dejar a tu mujer.

¿Esa mochila de quién era? Era de Ana.

¿Y no ha aparecido? No.

-¿Y si Mario decide contarlo? -Mario no va a hablar,

porque ya me encargué yo de que no hable.

-Yo no la maté.

-¿Qué pasa con Cascudo? Dicen que lo dejasteis libre.

-Lo que le diría es que vuelva a su casa

y se olvide de todo esto, porque no lo va a coger.

Quiere hablar, pero está asustado y no se atreve.

Mi novio se volvió loco, por eso vine con mi madre.

No quería dejarme sola.

¿Qué haces con Gael? Nada.

Es testigo de la investigación. Ya lo sé, mamá.

-Quiere cambiar su declaración.

-Cuando todo esto acabe, esa teniente se irá a su casa.

Pero tú vas a seguir aquí.

Y tu marido. Y tu hijo.

-Ayer llamó.

-No vi la llamada hasta esta mañana.

-No oíste la llamada porque no estabas en casa.

Saliste de madrugada.

Antón, ¿usted tiene una lancha?

(CABREADO) -¿Me está acusando de algo?

(ANA GRITA) -¡¡¡Socorro!!!

¡¡¡Ayuda, por favor, me va a matar!!!

¡¡¡Ayuda!!!

(Rugido)

(ANA GRITA) ¡¡¡Por favor!!!

(Rugido)

(ANA GRITA ATERRORIZADA)

¿Me vas a contar lo que pasó la noche que murió Ana?

Bebimos...

y tomamos éxtasis.

Hicimos el ritual...

hablamos de hacerlo como...

No sé, como una broma, tampoco lo pensamos mucho.

Quedamos en llevar máscaras de Urco.

Primero hicimos el conjuro como se supone que hacían las meigas

y después todo lo demás.

Fue una tontería.

Pero esa noche Ana apareció muerta...

(Llaman a la puerta)

...Y después el teniente.

Sé que no me lo has contado todo.

Puedes irte.

Tenía que acompañarla. ¿Cómo?

Si la hubiese acompañado, ahora estaría viva.

(B.S.O de "Néboa")

-Yo soy la resurrección y la vida, dice Dios.

Quien cree en mí, vivirá.

Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente.

-(ROSA LLORA)

-Yo sé que mi Redentor vive,

y al fin se levantará sobre el polvo.

-¿Qué tal fue?

Bien.

¿Qué les dijiste?

Lo suficiente para que te dejen en paz.

¿Y saben algo de la mochila de Ana?

No.

-...que tu divina bondad la una en el cielo...

al coro de elegidos y de ángeles.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Concédele, Señor, el descanso eterno.

(TODOS) -Y brille para ella la luz perpetua.

-Descanse en paz.

Nada hemos traído a este mundo,

y sin duda nada podremos sacar de él.

Dios nos lo dio y Dios nos lo quitó.

-(ROSA LLORA)

-Turco y Comba son unos mamones,

pero ya vendrán a pedirme ayuda.

¿Quedamos luego en mi casa?

No voy a ir contigo.

Se acabó, tío... Déjalo estar. ¿Cómo que "déjalo estar"?

Te dije que la cosa iba a acabar mal pero te empeñaste en hacerlo

y mira cómo estamos ahora. Venga, no me jodas,...

¿no irás a dejarme colgado ahora?

Roi, ya está.

(AGOBIADO) Gael...

yo solo no puedo recuperar esa mochila.

Lo siento.

(SECO) Roi.

Eso no va a volver a pasar.

-Te llamaré las veces que me parezca.

Quiero asegurarme de que tienes claro el trato:

yo no cuento lo que vi... y tú no te nos acercas.

Marcho hoy mismo.

Mientras tanto, te quiero ver lejos de mí.

-Pasa por casa, tenemos que hablar.

Mejor cuando no esté Rosa.

¿Qué pasa entre Antón y tú?

Deberíais estar más unidos que nunca

y casi ni os miráis a la cara.

Rosa...

-Antón mintió.

Dijo que no oyera la llamada de Ana porque estaba dormido,

pero no es verdad.

Salió de la casa a las tantas de la noche

y no volvió hasta la mañana.

Ayer, cuando dijisteis que a Ana la llevaron por mar

a el Burato do Demo... ¿Sí?

La teniente le preguntó si tenía una lancha.

Y él dijo que no. Otra mentira.

Tiene una escondida. ¿Dónde?

En un galpón de eses del puerto.

(TRANQUILIZADORA) Vale.

¿Qué tal estás? Odio los entierros.

Como todo el mundo, mamá.

¿Qué haces?

He salido a dar una vuelta.

Ya, pero no te alejes mucho, ¿vale?

Vale.

Estaba el cura, supongo. Pues sí, estaba.

Y ya vale.

¿Y estaba Gael?

Vega, ya hemos hablado de eso.

No quiero que te veas con él, es un testigo del caso.

Es sólo un amigo... Bueno, ni siquiera eso.

Y sabes que tengo cuidado.

Confía un poco en mí, anda.

Claro que confío en ti...

Luego hablamos, ¿vale?

Luego te llamo.

-¿Teniente Ortiz? Sí...

Laura Domínguez, del "Crónica do Noroeste".

¿Podemos hablar?No. Llame a Prensa en Comandancia.

¿Es cierto que hay un testigo?

-¿Cuándo?

-Esta noche.

-Hoy no hay ferry.

-Ya lo sé, pero tenemos que irnos igual

sí o sí.

-Vale. Pues nos vamos.

-Bien.

(Motor coche)

Espera aquí.

Una periodista sabe que viste al Urco.

En cuanto se publique, estás jodido.

(SARCÁSTICO) No me diga...

El Urco no va a dejar a un testigo suelto.

No me va a hacer nada, se lo aseguro.

¿Cómo lo sabes?

¿Por qué no me dices quién es y acabamos con el problema?

Es que no hay ningún problema.

Me largo de la isla esta noche y se acabó.

¿Qué coño se acabó? Van a morir tres personas.

Eso es cosa suya, teniente. Y, ahora, si no le importa,

tengo que hacer las maletas e irme.

Estás ayudando a un asesino. No te olvides de eso.

Olaia, vete al curro. Te llamo cuando esté todo listo.

-No. Me quedo contigo. -Vete al curro.

Cuanto menos llamemos la atención, mejor.

-Ya. ¿A dónde vamos a ir?

Cuando esto se sepa, Antón va a ser sospechoso

y no va a haber vuelta atrás. Buscabais una lancha, ¿no?

Antón trabaja en el mar, puede tener una lancha o dos...

Trabaja para los Ulloa. Nunca me dijo que tuviera una lancha.

¿Por qué mintió?

No lo sé.

¿Y dónde estaba la noche que mataron a Ana, eh?

Rosa, piénsalo un segundo.

¿De verdad crees que Antón pudo matar a tu hija?

Es aquí.

Estaba aquí... Te lo juro.

¿De quién es este galpón?

(EN GALLEGO) -Lleva cerrado un lote de tiempo.

Pregunta en la cofradía.

Gracias, Silverio.

-La matrícula era... 2, 8... 6...

No sé, no me acuerdo. Pero estaba aquí.

(SUSPIRA ANGUSTIADA)

-Mi hija estaba con un tío casado.

Aparece muerta... y ese tío no dice nada.

Ni siquiera se presenta en el cuartel de la Guardia Civil

para decir "yo estaba con ella". Es lo que haría alguien decente.

-¿Sospechas de alguien?

-Sí.

Pero no estoy seguro.

Quiero que me ayudes... a encontrarlo.

-¿No es mejor que la Guardia Civil se encargue de todo?

-Habla con tu hijo.

-Gael no sabe nada. -Él era su amigo.

Seguro que sabe con quién andaba.

-Está bien, hablo con él si quedas más tranquilo.

Pero yo creo que es la teniente la que debería encargarse.

-¿Puedo contar contigo...

sí o no?

-Sí, sí... -Vale.

Si tenía un lío con un tío casado tenían que verse en algún sitio.

Comprobad todos los hoteles de la isla

y revisad las cámaras de tráfico.

-Sólo hay tres. Pues esas tres.

Todos los movimientos de la última semana.

¿Sabemos algo de la huella? (CANEDO) -Unas botas de agua.

(VIQUEIRA) -No hay pecador que no tenga unas como esas.

¿Y el chubasquero azul? Pues lo mismo.

Hasta yo tengo uno en casa.

De la mochila no sabemos nada.

Tenemos algo más.

Antón mintió sobre la noche en que mataron a Ana.

No estaba en casa.

Y además es posible que tenga una lancha.

Su mujer dice que la vio escondida en un galpón del puerto.

La matrícula tiene un dos, un ocho y un seis.

Es todo lo que sabe.

Trae a Antón.

Hay que interrogarlo.

¿Qué tal, dónde estás? Bien.

Aquí, haciendo fotos en el puerto.

Vuelve al hotel. No quiero que andes sola por ahí.

Que sí, mamá, no seas pesada.

¿Tú que tal estás? Bien... Bien... Liada.

¿Qué ha sido ese ruido?

¿Qué ha sido eso? ¿El qué?

¿Estás fumando? Joder, mamá...

No. Te juro que te mato.

Es muy fuerte lo tuyo...

Que no estoy fumando, estoy en el cuartel.

Vale.

Oye, ¿ha pasado algo? ¿Algo de qué?

No sé... Está todo el mundo mirando sus teléfonos.

-(SUSPIRA CANSADA)

¿Brais?

(Música de tensión)

¡Brais!

¡Brais!

(NERVIOSA) ¡Brais!

Brais.

¡Brais!

(ASUSTADA) ¿Dónde está Brais?

-Lo llevé con mi madre.

(RESPIRA ALIVIADA) -¿Por qué no me dijiste nada?

-No sabía que te tenía que pedir permiso.

-Dicen que alguien vio al asesino.

-Lo acabo de ver, pero no dan ningún nombre.

-Voy a llamar al cuartel.

-Ayer me seguiste.

Tengo dos llamadas de Carmela.

Dime que no se lo contaste. -¿Que no le conté qué?

¿Tus paseos nocturnos o la lancha que se supone que no tienes?

(ANGUSTIADO) -No me jodas, Rosa.

(Móvil)

-Carmela, dime.

Sí, estoy con él.

Vale, se lo digo.

Tienes que ir al cuartel. -Espera.

La noche que la mataron tuve que salir... y sí,

había una lancha.

Antón está de camino. Lo han publicado.

¿Qué?

Ocúpate tú.

Mónica... Me da igual que seáis amigos.

Si está relacionado con las muertes de Ferro y Ana, arréstalo.

Viqueira, conmigo.

Y averigua quién está filtrando información.

Este cuartel parece un colador. Estoy hasta las pelotas, joder.

-¡Eh! ¿Qué cojones haces aquí?

-La acabas de cagar, mi padre va a reventar...

-Me importa una mierda tu padre.

(RESPIRA AGITADO)

-Dicen que alguien vio al que mató a mi hija.

Te preguntamos si tenías una lancha.

Dijiste que no. ¿Es correcto?

Es correcto.

¿Quién vio al asesino de Ana?

Ayer estuviste en el puerto.

Entraste en un galpón... y dentro había una lancha.

No sé de qué me hablas. Tenemos un testigo.

Un testigo...

Rosa...

Rosa, dile lo que viste, por favor.

(AVERGONZADA) -En realidad no vi nada.

(DESCONCERTADA) ¿Rosa?

No sabía lo que decía.

Hoy enterramos a Ana... no estoy bien.

Me dijiste que viste a tu marido entrar en un galpón

y que dentro había una lancha.

Pues me equivoqué.

(IRRITADA) ¿A qué juegas, Rosa?

-¿Tenéis a alguien que vio cómo mataban a mi hija sí o no?

No.

Rosa, viste esa lancha, ¿sí o no?

-No.

Rosa...

Así solo empeoras las cosas para tu marido.

¿Ves algo?

-Se va a marchar.

¿Qué quiere que hagamos?

No lo perdamos de vista.

(OLAIA) -Mario... Escucha...

Escúchame un segundo...

Yo no acabo el turno hasta las ocho y media.

¿Y qué hago?

Bueno, vale.

Vale, vale... Dime dónde quedamos.

Perfecto, pues nos vemos en Punta Lobeira.

Te quiero. Un beso, chao, chao.

(VIQUEIRA OFF) -Mi teniente, estamos muy cerca.

(OFF) Lo sé.

Nos va a ver. Esa es la idea.

No lo estamos vigilando, estamos salvándole la vida.

Lo hemos perdido.

(Mensaje)

¿Quién es ese?

-Requeixo, otro que tal baila.

También con antecedentes. Era piloto de planeadoras.

(TRANQUILA) No pasa nada.

-No me gusta que me sigan.

¿De verdad crees que te puedes fiar de un asesino?

Si me siguen acosando, llamo al abogado.

Ese, tío,... el tal... Requeixo,

¿tiene lanchas? -Sí.

¿Sabemos dónde?

En Punta Lobeira.

-¡Eh! Siéntate. El timbre aún no sonó.

-A la mierda el timbre.

-Dijo que te sentases.

-Mira, Benita, me voy a pirar y no me vas a volver a ver,

así que deja de darme el coñazo.

-Siéntate.

-Rosa, ¿cómo estás?

-Aléjate de mi marido.

Antón me lo contó todo. Eres un desgraciado.

Y prepárame el finiquito, que no voy a volver.

-Rosa... Rosa... (IMPERATIVO) ¡Rosa!

Si crees que lo sabes todo sobre Antón estás engañada.

Y si crees que puedes venir aquí a insultarme sin que pase nada,

(ALTERADO) ¡¡¡estás aún más equivocada!!!

(Portazo)

(FURIOSO) ¡Qué miras, joder!

-Recuerdo cual fue el momento exacto

en el que me di cuenta que me había enamorado de ti.

Fue aquel día que me pillaste llorando por Roi

y te sentaste conmigo.

Sólo te sentaste,

sin hacerme preguntas ni decirme nada.

Sólo dejando que llorase a tu lado.

(Murmurios)

(EN GALLEGO) -Lo de siempre.

(Silencio)

¿Qué le pasa a esta gente?

¿Qué le pasa a esta gente?

-Es por lo que hicieron su hijo y los otros en la fiesta.

Cuando llamaron al Urco.

-Estás de coña. -Ya sabe cómo son.

(EN ALTO) -A ver, esta vuelta la pago yo.

Pedid lo que queráis.

(BEBIDO) -¡No queremos tu dinero!

(EN GALLEGO) -Habla por ti, Coruxo.

(EN GALLEGO) -Tu hijo no tiene culpa ninguna.

Fue criado como fue criado.

De tal palo....

¡Todos de la misma raza!

(Murmurios)

(VIQUEIRA OFF) -Deberíamos detenerle.

Prefiero que salga de esta isla antes de que el Urco lo mate,

¿no, Viqueira?

¿A qué espera?

Supongo que...

a Olaia Ulloa.

Nah, no va a marchar con él.

Hay hijos que funcionan por oposición, Viqueira.

Hacen cualquier cosa que cabree a los padres...

Y no hay manera de evitarlo.

140P2 a 140F.

Mario Castro está a la espera. Cambio.

(CANEDO OFF) -Recibido.

¿Necesita refuerzos? (OFF) Por ahora no.

Teniente. (OFF) ¿Sí?

El almacén donde Antón podía guardar su lancha...

Hablé con la Cofradía y ya sé quién es el dueño.

(OFF) ¿Quién es? Mateo Guitián.

(OFF) ¿Quién es ese...?

Un pescador que lleva seis años muerto.

(OFF) Que averigüen quién ha estado pagando ese almacén

desde que murió el propietario. Recibido.

Va a ser una noche larga.

Sí.

-¿En serio piensa que el asesino va a ir a por él?

El asesinato de Ana... fue impulsivo.

Intentó violarla, no pudo y la mató.

Fue algo visceral.

Pero a Ferro lo mató porque necesitaba matarlo:

había encontrado el móvil de Ana.

Y a Mario Castro lo hará por el mismo motivo:

no va a dejar un cabo suelto.

Entonces... ¿qué es? ¿Un asesino impulsivo o calculador?

-¿Qué haces aquí, mamá? -Llevarte a casa.

-Sé ir solita, gracias. -Olaia... No soy idiota.

Sé que quedaste con el camello.

Así que dame las llaves del coche y no lo hagas más difícil.

Sólo quedáis tu madre y tú en el hotel.

Ya fue todo el mundo.

Tienen miedo. Ya.

¿Tú no? Nah...

(SINCERO) Estoy acojonado.

¿Echas de menos a Ana?

Mi madre lo va a encontrar antes de que mate a alguien más.

Ojalá.

Ojalá lo encuentre y le meta seis tiros.

Por Ana. Y por mi abuelo.

-Estamos cerrando.

(EN GALLEGO) -Ya.

¿Qué pasa? Los Ulloa.

Eso es lo que pasa.

A ver, Coruxo, ¿cómo se te ocurre

insultar a don Alejandro delante de todo dios?

-Yo sólo dije lo que piensa todo el mundo.

-Pues debiste hacer lo que hace todo el mundo:

cerrar la boca.

Ahora te la voy a tener que coser yo a hostias.

-¡Pinche! -Cuándo quieras.

(Música de tensión)

(EN GALLEGO) -Déjalo.

-Arrastro.

-¡Gael!

"No me va a hacer nada". (CONFUSO) -¿Eh?

Es lo que dijo Mario cuando le dije que el asesino

iba a ir a buscarle.

Ha hecho un trato con él.

O eso cree.

-¿Es él?

Lo siento, Olaia, pero sabes que tu padre y tu abuela

no soportan a ese chico. -Ya, mi padre y mi abuela.

Que gobiernan tu vida y la mía como les da la gana.

-No es así. -Sabes que sí, mamá.

(Frenazo)

(GRITA) -¡Olaia! ¡Olaia!

-Olaia tarda mucho en llegar.

¡Shhh!

¿Qué?

Silencio.

¿Qué pasa?

He visto a alguien.

Ahí detrás, en los árboles.

Yo no veo nada.

He visto cómo se movía.

Teniente, no hay nada. Shhh...

Joder...

(Música de tensión)

(VIQUEIRA GRITA) ¡Alto!

(Disparo)

-No no no no...

No, no puede ser...

(CABREADO) ¿Dónde está la puta mochila, joder?

(GRITA) ¡Arriba las manos!

Date la vuelta.

-Yo no hice nada, lo juro.

De rodillas.

Quítate la capucha.

(RESPIRA AGITADO)

(AVERGONZADO) Me obligaron a venir...

(SUSPICAZ) Es una trampa.

(GRAVE) Cascudo.

-(RESPIRA AGITADA)

(GRITA ANGUSTIADA) ¡¡¡Mario!!!

Llamad a los del Marítimo.

(Motor lancha)

-¿Qué hiciste?

-La recuperé.

-¡Tenías que seguir metiendo las narices!

(DESCONCERTADO) -Pero... creí que la querías recuperar.

-No haces más que empeorar las cosas.

No quiero que hagas nada, ¡nada!, sin consultármelo.

¿Está claro?

(SUMISO) -Está claro.

(MATERNAL) -Roi...

¿Qué pasó?

-No hay dios que lo controle. Hace las cosas sin pensar.

-Lo hace por ti. Sólo quiere impresionarte.

(INDIFERENTE) -Ya... ¿Y Olaia?

-Bajó del coche y escapó. -Hay que ir a buscarla.

-No no no... -¿Cómo que no?

-¿Por qué le pagamos un abogado a Mario?

-Eso es cosa mía.

-No quieres que se vea con él y le ayudas a salir de la cárcel.

-Que es cosa mía, Mara. Vamos a buscar a Olaia.

-Olaia ya estará fuera de la isla.

Quiero saber que está pasando.

-Eso no es de tu incumbencia.

-Como quieras.

Carmela, del puesto de mando de Néboa.

Mal.

Mario Castro va camino del continente.

Avisa a los del puerto y que vigilen las playas cercanas.

(ALARMADA) Roque... ¿Qué pasa?

Carmela... ven.

Vamos.

No sé quién es, pero...

tiene el vídeo que me envió Ana...

Dijo que si no quería que se hiciera pública mi...

mi relación con ella...

tenía que poner un chubasquero,

coger una máscara de Urco...

e ir al embarcadero de Punta Lobeira.

Así que el vídeo de Ana era para ti.

¿Cuánto tiempo hace que tenías una relación con ella?

Seis meses... siete meses.

Tenía diecisiete años... Yo no la maté.

No maté a Ana ni maté a Ferro.

Vas a tener que responder a muchas preguntas.

¿Estoy detenido?

Por ahora no.

Pero no salgas de la isla.

(Bocina barco)

-Lo tengo.

No importa cómo, lo tengo.

Pero todavía hay un problema. Hay alguien más que lo sabe.

-Así que no vamos a trabajar para los Ulloa.

-No.

-¿Y qué vamos a hacer?

-No lo sé.

-Aquí no queda otra que estar con ellos,

¿a quién le vamos a pedir trabajo?

-No lo sé, Antón. Y me da igual.

(Móvil)

-¿Sí?

-Brais, come.

-Dime.

¿Para quién?

(ATÓNITO) ¿Qué dijiste?

-Que era él el que estaba liado con tu hija.

Estoy seguro.

Era él.

Antón...

(SUSPIRA) lo siento mucho, de verdad.

(ROSA) -¿Quién era?

Antón, ¿qué pasa?

-Nada. No pasa nada.

Tengo que salir un momento. -¿A dónde?

-No hagas nada hasta que yo vuelva.

(ROSA) -Anda, Brais, come, por favor.

-Hola, Antón.

Carmela y Roque no están.

-Ya.

Me llamó Roque y me pidió que me encargue de Cholo,

van a volver tarde.

(EXTRAÑADA) -Pero a mí aún me queda algo más de una hora.

-Yo me encargo de todo. -¿Seguro? ¿Sí?

-Claro. Vete para casa. -¿Y las medicinas de Cholo...?

-Me lo dijo Roque, sé dónde está todo.

-Pues... buenas noches.

-Buenas noches.

Gonzalo... ¿qué haces?

-Corriendo, como siempre. (RESPIRA FATIGADO) ¿Y tú?

Ha matado a Mario Castro. (ATÓNITO) ¿Qué dices?

(ABATIDO) Joder...

Esta es mi casa, si quieres tomamos un café y charlamos.

Aún tengo que esperar a que llegue el forense.

Gracias.

Hay algo en la isla que hace que la gente pierda la cabeza.

Unos dicen que es por la niebla...

y otros porque pasamos demasiado tiempo aislados.

(Móvil)

Vega...

¿Vas a contarme qué te pasa si o no?

Tienes suficiente con lo tuyo.

Venga... cuéntamelo.

Emilio... El chico del que te hablé...

No se tomó muy bien que lo dejara.

¿Y...?

Nada... da igual.

No, no da igual.

Dime.

Empezó a acosarme y a perseguirme...

Por eso me vine con mi madre.

Pensamos que estando lejos de él me dejaría en paz, pero...

(Móvil)

¿Es él?

No deja de llamarme y de escribirme...

Y sabe que estoy aquí.

(SUSPIRA AGOBIADA)

Tranquila.

Gracias.

¿Te molesta que fume?

(GONZALO OFF) -Estás en tu casa.

Toma.

Lo estoy dejando. Y harías muy bien.

¿Estás bien? Sí, sí...

Un poco asfixiado nada más. Ya no tengo veinte años...

Y no me quito de la cabeza a Cascudo, joder...

No quiero hablar de eso.

Ya, no me extraña.

Si quieres, hablamos de otra cosa.

No sé...

¿Podemos no hablar de nada?

Estuve leyendo cosas sobre ti.

En Internet. Ahá.

¿Qué quieres saber?

¿Fuiste tú quién colocó pruebas falsas en Sanabria?

Sí, fui yo.

¿Quién lo sabe?

Ahora, tú y yo.

¿Por qué lo hiciste?

Dos niñas muertas.

Sabía quién era el asesino...

e iba a quedar en libertad.

¿Te arrepientes?

Me arrepiento de no haberlo hecho lo bastante bien

como para que no se dieran cuenta.

¿Por qué? ¿Qué paso con el asesino?

Está en libertad.

Pero no me va a volver a pasar.

No regala milagros,

pero ayuda a encontrar soluciones.

(Disparo)

Matan a dos personas, hay un testigo tu padre le paga un abogado

para que salga de la cárcel y tú le ayudas a escapar.

Es como si nadie quisiera que contara lo que vio.

-Dime que no van a encontrar nada. -Estaba todo en orden.

-¿Seguro?

-Toma, lo tuyo.

¿Por qué dice que no recuerda nada? No lo entiendo...

No la veo encubriendo al asesino de su hija. Aunque sea su marido.

Antón vuelve a estar entre los sospechosos.

Se estaba acostando con una niña... ¿Cómo no me di cuenta?

-Lo que van a decir de nosotros cuándo se enteren...

-Los mensajes que usaron para chantajear a Roque...

salieron de una IP de la casa de los Ulloa.

-Habla con tu mujer, dile que se esté calladita.

Apareció esta mañana. Creemos que la dejaron a la deriva.

2, 8, 6. Son los números que vio Rosa en la lancha de Antón.

-Tengo que saber si fue él. -Vale.

¿Por qué detuvieron a tu marido?

No te puedo dar detalles, tú lo sabes...

¿No puedes?, ¿en serio?

Matan a mi hija y tú no me puedes dar detalles.

¿En qué habíamos quedado? Mamá, no pasa nada.

Emilio, si así te quedas más tranquilo, te perdono.

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Néboa - Capítulo 3

29 ene 2020

Faltan tres víctimas para que se cumpla la leyenda. La teniente Ortiz es consciente de que el Urco volverá a matar y está decidida a hacer todo lo posible para evitarlo. Al mismo tiempo, Antón pide ayuda a Roque para descubrir al hombre que mantenía una relación con su hija.

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