Mujeres en La 2 La 2

Mujeres en La 2

Jueves a las 23.30 horas

Un programa en el que las mujeres son protagonistas. Un formato que combina reportaje, entrevista y entretenimiento.Ocho capítulos en cada uno de los cuales pasamos un día en la vida de tres mujeres de un mismo ámbito profesional o social: actrices, juezas, cantantes, investigadoras, mujeres solidarias, influencers, deportistas y migrantres.

Tres mujeres de distintas edades: una en su etapa de madurez profesional y personal, otra en una edad intermedia,
a la mitad de su carrera profesional y una tercera muy joven que esta arrancado.

La estructura de cada capítulo se basa en hacer un seguimiento en su día a día con cada una de las tres mujeres,
donde conoceremos de primera mano su labor profesional de una manera cercana e íntima. Para posteriormente
hacer un encuentro entre las tres en un lugar emblemático de su profesión donde dialogarán entre sí ofreciéndonos
una conversación enriquecedora donde compartan sus experiencias, dudas, puntos de vista, enfoques y reflexiones
sobre su profesión.

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Para todos los públicos Mujeres en La 2 - Solidarias - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

La mirada mía de la vida en general

ha cambiado por ellas. Me había resultado siempre indiferente:

"Las mujeres tienen que estar en la cárcel porque han hecho algo.

Tienen que estar en la cárcel.

Bueno, cuando ya conoces la situación de la cárcel

y las conoces sobre todo a ellas,

pues ya te empiezas a hacer un montón de preguntas.

Yo estaba estudiando.

Era un año en que tenía poquitas asignaturas,

entonces tenía bastante tiempo libre, y ahí de repente dije:

"Tengo que hacer algo,

algo que me vincule más a lo social".

Desde el ámbito sanitario, desde el ámbito

de reclamar la salud para las personas.

Eres parte de la transformación social.

Yo creo que eso es lo que más valoro dentro de mi trabajo.

Por eso a veces no está valorado el trabajo social,

porque es una transformación

del pensamiento, de la sociedad,

de cambiar las cosas,

y eso a no todo el mundo le gusta.

Me llamo María Pilar D'Errico,

pero todo el mundo me conoce por Mariú,

y pertenezco a ACOPE,

una ONG sin ánimo de lucro, confesional y de ámbito estatal

desde hace 33 años.

ACOPE significa

Asociación de Colaboradores con las Mujeres Presas.

Las presas salen de nuestra sociedad

y entonces, bueno,

si nosotros hemos tenido el privilegio

de no tener que cometer

los errores que han cometido ellas,

pues entonces lo menos que se puede hacer es echar una mano

para que este mundo sea un poquito mejor.

Soy Teresa, soy médica

y en mi tiempo libre formo parte como voluntaria de Médicos del Mundo

en el área de "Prostitución".

Caí en "Prostitución" por casualidad.

De hecho, quien me hizo la acogida fue una compañera

que cuenta los proyectos que hay

y ella ya sabía que yo encajaba en este,

porque me gusta trabajar con la mujer, luchar por sus derechos.

Cuando entras en esto y te das cuenta

de cuántas vulneraciones hay,

cuánto sufrimiento hay detrás, es que ya no puedes volver atrás.

No puedes volver atrás.

Soy Sonia San Andrés, trabajadora social

de la fundación Luz Casanova.

Estoy en un proyecto que trabaja con mujeres mayores de sesenta años

y en atención en violencia de género.

Hay una anécdota que cuenta una educadora.

Si tú metes a una rana en una olla hirviendo,

la rana va a saltar, se va a ir.

Nadie está a gusto en una bañera con agua hirviendo.

Sin embargo, si tú metes a una rana

en una bañera adornada con una palmera,

vas calentando poquito a poco el fuego,

luego otro día le traes un cóctel para que, bueno,

esté a gusto y se siente en la playa,

o a lo mejor le traes un libro para que disfrute,

o la agasajas, la abanicas,

esa temperatura del agua va a ir subiendo poco a poco

y, cuando quieras darte cuenta, a lo mejor ya estás abrasada.

Eso es un poco lo que es la violencia de género.

Lo mejor de ser trabajadora social es el trabajo con las personas,

puedes sentir que formas parte de un proceso.

Lo mejor de ser voluntaria es que me hace crecer personalmente.

Lo mejor de ser voluntaria es la posibilidad

de que tu vida tenga sentido a través de lo que te aportan

todas estas mujeres.

Esta sede es el lugar de trabajo

en el cual estamos cuatro o cinco personas

que no levantamos cabeza de los papeles, por desgracia,

y que tenemos alguna cosa que simboliza cosas que hemos hecho.

Pues este cartel de aquí es un taller que se hizo

hace varios años,

en el cual cada mujer dibujaba una muñequita

y ahí ponía su personalidad.

Tenemos otro cartel detrás, ahí, que se llama ACOPE.

Este que está ahí, donde pone

Asociación de Colaboradores con las Presas.

Cómo era un patio en la cárcel de Yeserías

y cómo nos sentábamos ahí en un banco

a charlar con las mujeres.

Nosotros empezamos en la cárcel de Yeserías, en el 86.

Y empezamos simplemente visitando a las mujeres.

Después ya fuimos viendo

que había que hacer programas serios para que tuviesen actividades.

Entonces empezamos con talleres, crear un grupo de mujeres,

lo que continuamos haciendo ahora, donde trabajamos la autoestima,

el respeto, la convivencia...

Y luego tenemos otro proyecto en este momento,

yo diría, "estrella",

que es un vivero en la cárcel de Alcalá-Meco.

El otro programa son los pisos, pisos de acogida:

un piso de terceros grados, otro de segundos grados.

Y luego tenemos algo importante: la asesoría jurídica,

que son dos abogados que las visitan mensualmente.

Lo último que hemos hecho ha sido, precisamente, este folleto.

Se llama "Los permisos".

Les sirve de herramienta para poder,

entre otras cosas, defenderse.

El preservativo. -Pero esto son los...

-Los sin látex. -Ya está, lo tenemos todo.

-Sí. -Sí.

-¿Adán no puede? -No.

-Ni tampoco... -¿Qué tal...?

¿Qué tal la salida de la semana pasada?

-Más o menos gente, ¿no? -¿Sí?

-Llegamos allí a las 5 y no había nadie.

-Cuando sales a pisos es más complicado

porque las mujeres no se levantan tan pronto.

Y entonces, cuando vas a pisos por la mañana, no puedes madrugar tanto.

-Hola. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo como voluntaria?

Me gusta mucho que hagamos intervención directa.

Hacemos salidas

tanto a polígonos, a clubs, a pisos y a calle.

Nos acercamos a las zonas donde están las mujeres.

Si quieren hablar con nosotros, bajamos, hablamos con ellas, y...

hacemos y promoción de la salud.

Llevamos preservativos, lubricantes, esponjas...

Hacemos test de VIH, de sífilis, de embarazo.

Y con eso ahí abrimos un diálogo, hablamos un poco.

A veces, quien se quiere abrir más, se abre más; quien no, pues se va.

Junto con los estadillos... No, está aquí.

-Es que tienen a perderlo y por eso...

-Esta no nos la llevamos.

-Sí, pero hacemos como que la subimos a la "furgo".

Ya está.

(Teléfono)

¿Sí?

¿"Hazte visible, hazme visible"? ¿"Proyecto mayores"?

Sí, soy Sonia, la trabajadora social.

¿De dónde me llamas?

Las mujeres llegan al programa

a través de los centros de mayores de la Comunidad de Madrid,

que es donde estamos ahora, actualmente, trabajando,

y ahí hacemos un proceso.

Hablamos mucho con las trabajadoras sociales para que ellas detecten

qué mujeres podrían estar en estos grupos

y así, bueno, se incorporan.

Llevamos tres años con grupos de mujeres

en los que hemos trabajado emociones,

en los que hemos trabajado quién soy

y cómo me coloco en este mundo;

y luego un espacio más lúdico, un espacio más distendido,

que son los espacios de ocio,

en los que damos mucha importancia

a que todas las temáticas que veamos sean de mujer,

bien porque sean autoras o bien porque la temática

sea de mujer, y las haga reflexionar.

Pero sobre todo un espacio luego de encuentro

porque creemos que, cuando las mujeres se juntan,

suceden cosas maravillosas.

(Música de piano)

Me gustaría saber de vosotras la primera experiencia,

cuando entrasteis en vuestra asociación y os encontrasteis,

tú con mujeres mayores,

y tú con el tema de trata y demás.

¿Qué sentíais? ¿Qué os preocupaba?

Pues para mí la experiencia con mujeres mayores fue también

como desterrar un poco todas esas ideas preconcebidas

de la mujer mayor, de esa...

idealización que tienes a veces

de la típica abuelita o de...

El desconocimiento, ¿no? Porque a veces, bueno... Y el miedo de:

"¿Qué le tengo yo que contar a esta gente que saben ya

toda la vida?".

Yo llegué un poquito con miedo, pero con miedo por eso:

a qué me iba a enfrentar,

qué podía decir que pudiera molestar, cómo llegar a ellas.

Tenemos una idea preconcebida de las mujeres prostitutas.

Parece que la idea que tiene, o tenemos, la sociedad...

Tenemos ahí una concepción de "mujer prostituta",

es una mujer prostituta en todo y ya está.

Esa es su identidad y no tiene nada más.

Entonces llegar y hablar de otras cosas.

Y reírte.

Al principio es una situación un poco rara,

como: "Estoy frivolizando".

La imagen que da la sociedad probablemente tenga que cambiar.

Hablo de la imagen que se da en los medios de comunicación, en el cine,

que, para que nos lo creamos,

es la víctima, víctima, víctima, súper víctima.

Si no, no nos lo creemos y a lo mejor está porque quiere.

Es que hay muchas formas de ser víctima.

Y luego uno puede tener

ciertos condicionantes y ser incluso feliz.

"¿Quieres ser voluntaria de ACOPE? Pues vente".

Y me dijeron que en la cárcel. Pero yo estaba muerta de miedo.

Me acerqué a una reja que había en un patio,

y una mujer vino y me dijo:

"¿Y tú cuándo has entrado?". Y yo, claro, pues me sentí un poco...

Dije: "No, yo soy de ACOPE. Yo soy de ACOPE".

Y la mujer no sabía ni qué era ACOPE ni nada,

pero se dio cuenta de la situación.

Dije: "Bueno, es que soy voluntaria y estoy aquí".

Y dijo: "Bueno, pues...

yo te voy a decir que no tengas miedo

porque no somos malas".

Y... aquello me impresionó mucho

porque, cuando me marché, cuando salía de la cárcel,

pues me fui dando cuenta de cómo había entrado y cómo salía.

Había entrado pensando que, efectivamente,

yo era la buena, que iba allí,

bueno, pues más o menos a ayudar a la gente...

Yo qué sé a lo que entraba porque al principio, no sé ni por qué,

dije que sí.

Pero me fui con la certeza de que, efectivamente, aquello no era

de buenos ni de malos,

aquella cuestión era de circunstancias:

dónde estaban ellas y dónde estaba yo.

Y ahí empecé a aprender.

(Música de piano)

Me gustaría saber si el cine influye negativamente

en nuestra percepción de las cárceles, es decir,

¿la vida en las cárceles

es tal y como nos la muestran en las películas?

La imagen que tenemos desde fuera,

yo misma, lo que yo pensaba, era de las películas:

con monos de un cierto color,

con problemas entre ellas, gente... violenta.

Algo que no es así.

Ellas visten normalmente, con las ropas que ellas tienen.

Una de las frases que a mí me gusta muchísimo es que,

cuando vamos la gente de ACOPE los sábados a la cárcel,

no te digo todas, pero la mayor parte, están arregladísimas.

Arregladísimas. Se arreglan el pelo, se tiñen...

Se cuidan una barbaridad entre ellas.

Pues es que no recuerdo un motín en la cárcel.

En los primeros años, al principio en Yeserías,

recuerdo un pequeño motín.

¿En el resto? Jamás he visto un motín,

que las mujeres sean violentas.

No lo son, no lo son.

Para nada, son terriblemente sumisas.

Tan sumisas son que muchas veces nosotras, en los talleres,

cuando nos enfadamos por algo:

"Oye, no estáis haciendo esto bien",

y yo, con esta edad que tengo ya, que las regañe;

y estas mujeres, que tienen detrás una trayectoria

dura a veces, también incluso de violencia, que me digan:

"Ay, sí, perdona, Mariú. Sí, sí, no lo vuelvo a hacer más"...

(Golpea la mesa)

"¿Sí?" Marta, soy Mariú.

¿Pero dónde estabas?

¿Cómo estás? Hasta el fondo. ¿Cómo estás?

...del último permiso, de las cuatro que tuvimos.

¿Qué tal estuvieron?

Sí, muy bien. Lo único...

Bueno, el único tema era un poco organizar los turnos porque,

como ahora están habiendo menos voluntarias,

y además empieza la época de verano y demás...

Estuvo muy bien el festejito de ayer.

Sí, sí, sí. Ayer se fue muy contenta.

Hicimos la despedida.

Ya se va con su familia,

termina el aval con nosotras.

Nuestro piso de Villaverde.

Consiste, por supuesto, el piso, en que...

ellas empiecen a tener una vida normalizada,

empezando con habilidades normales,

como es apagar y encender la luz por la noche

o dejarte un grifo abierto.

O sea, muchas cosas que ellas en la cárcel,

durante tanto tiempo, han estado perdidas totalmente.

Aparte de eso, por supuesto, aprender a convivir en libertad.

Cuando tenemos permisos aquí en el piso,

hay a muchas que les da miedo salir solas.

Entre otras cosas, suelen decir: "Es que siento como que en la frente

llevo el nombre de 'presa'

y que la gente me mira porque yo soy una presa".

Con las mujeres trabajamos mucho a nivel simbólico.

La plastilina, por ejemplo, es un material que utilizamos mucho

y les sirve sobre todo

para expresar sus emociones, sus sentimientos,

sus malestares.

También es muy curioso porque, aparte de que es muy colorida,

pues nos sirve para...

también ver que hay cosas que ellas nunca han utilizado.

O sea, hay pinturas que nunca han tenido.

La plastilina la han visto en sus nietos, pero no la han tocado.

Entonces también que experimenten con diferentes texturas,

con diferentes materiales.

A nivel simbólico, también...

utilizamos muchas... imágenes.

Estas son las cartas de un juego de rol realmente,

pero que utilizamos para lo mismo, para que ellas puedan expresar

lo que sienten.

También para evaluar: cómo llegaron al grupo,

lo que ha significado el grupo para ellas.

Y nos parece importante porque muchas no han podido ir a la escuela,

muchas escriben con dificultad.

¿Y no habéis sentido vosotras un poco,

al trabajar con mujeres,

en el tema de cárceles, prostitución, violencia de género,

que se habla mucho de "mujeres víctimas"

y, sin embargo, conociéndolas,

no las sentís como supervivientes?

Como que son mujeres que tienen un montón dentro,

y que lo que han hecho es sobrevivir a una situación

y no son realmente víctimas.

Fíjate, no lo había pensado, en el sentido de que...

Yo... Lo que pasa es que casi todas las mujeres que están en prisión

han sido auténticas víctimas:

de acoso, de violencia de género;

por familiares incluso, por maridos...

Entonces ese sufrimiento...

ese sufrimiento está ahí.

¿De dónde me llamas?

¿Y qué años tienes?

Vale.

Las mujeres no te suelen llamar por teléfono para contarte

si han tenido una agresión o si se sienten maltratadas.

Eso sale más en los grupos,

sale más en el grupo de relación,

en el que una a lo mejor cuenta algo y se siente con esa legitimidad,

o con esa confianza, de poder contar lo que le está pasando.

Ahí es cuando nosotras "rescatamos"

ciertas informaciones

para en cualquier momento, bueno, trabajar en otra sesión.

En otro momento. Y se le ofrece, si quiere, un espacio individual

para hablar, para charlar, donde están ya las compañeras,

que son las psicólogas,

que hacen la intervención psicológica individual.

Parece a veces que tienes que intervenir directamente

y a veces el papel de las profesionales es simplemente

estar, acompañar y escuchar.

Delitos importantes y graves, como delitos de sangre, hay poquísimos.

Se pueden contar con los dedos de la mano.

Y la mayor parte son delitos de tráfico de drogas

por arreglar problemas familiares y carencias que tienen.

Lo importante sería ver esos delitos:

por qué los han cometido, desde dónde venían

para poder llegar a esa situación.

Yo soy Teresa. Y Margarita. Somos de Médicos de Mundo

y venimos aquí las tres primeras semanas del mes.

Venimos aquí con la unidad móvil

y, bueno, repartimos preservativos, lubricantes...

Si necesitáis cualquier cosa, nos podéis decir y vemos un poco

si os derivamos a otros recursos, ¿vale?

Todos los datos que nos des son confidenciales.

Esto para nosotros es para saber quién eres, cómo llamarte y ya está.

¿De acuerdo? Te vamos a pedir...

Vemos a mujeres con cargas familiares

que tienen que mantener.

Vemos también a mujeres con carreras en sus países,

sobre todo sudamericanas, y aquí no se las convalidan.

¿Por qué no se las convalidan?

Debajo hay una feminización de la pobreza,

interesa que haya mujeres pobres para que puedan seguir

manteniendo este sistema de prostitución.

¿Hay demanda de prostitución?

Tiene que haber mujeres que se oferten en este aspecto.

Tienen las mujeres también vivero, ¿no? Y desde ahí...

Sí. Unas de las cosas...

Efectivamente, uno,

yo digo, de los "proyectos estrella" de ACOPE

es precisamente un vivero, ahora que estamos aquí,

en este entorno tan maravilloso.

(Música de piano)

Empezamos madres en Carabanchel hace ya veinte años.

Había un pequeño jardín y se empezó a hacer un vivero pequeñito.

De ahí nos trasladamos a Alcalá-Meco

y en este momento hay una producción de casi 20.000 plantas al año.

Tienen a una técnico de jardinería que va lunes, miércoles y viernes

por parte de ACOPE. Es la que les enseña.

Pero los otros días van solas.

La funcionaria abre el vivero,

les da la llave de las casetas donde están las herramientas.

Ellas cumplen con el trabajo que les ha impuesto

la técnico de jardinería

y están ahí en su espacio totalmente solas,

cosa que ha sido muy sorprendente, incluso para la propia cárcel.

porque han visto que a las mujeres, cuando se les da responsabilidad,

saben cumplir con esa responsabilidad.

Y en veinte años no hemos tenido ni un solo problema.

Siempre les inculcamos: "Estáis trabajando con seres vivos,

desde que ponéis las semillitas ahí,

que son minúsculas y que...".

Al principio, ellas ponen las semilla ahí,

con todo el cuidado que pueden:

"No, hay que hacerlo mejor, meterlo más adentro de la tierra".

En fin, con muchísimo cuidado.

Pero no se creen al principio

que de ahí va a brotar esa planta, y esa flor.

Imagínate lo que va a ser para ellas ver

su labor ya un poco...

Es lo que les decimos: "La vida es eso también,

sembrar y "semillar" para que luego pueda...

brotar algo de nuestra propia vida".

Trabajamos mucho a través de las plantas

y de la metáfora de las flores, sobre todo,

bueno, el significado que tienen las flores

en crecimiento personal y cómo, desde unas semillas,

según los nutrientes que les des, según...

todo lo que alimentes al conocerte a ti misma,

tu planta va a crecer y tú vas a crecer.

Entonces, como este árbol, las mujeres terminan "floreciendo".

Y podréis ver el cambio que es,

cuando llegan las mujeres los primeros días a los talleres

a cuando estamos ya acabando en junio,

cómo se florecen. O sea, las mujeres "florecen", cambian.

Los colores que traen, la ropa...

Se maquillan un poco más, se arreglan.

Y ellas mismas te lo dicen,

que sienten que este espacio es el que les da la vida.

Y, bueno, por las plantas, están llenas de vida.

(Música relajada de piano)

Qué precioso, ¿eh? Es increíble. Esto es una gozada.

Esto es una selva.

(GRITA CONTENTA)

Perdón.

Cuidado, que aquí se... Qué chorro.

Pasa, corre.

El momento de la ducha.

(RÍEN)

Ay, tía, que te vas a matar. Pasa, pasa. Sigue, sigue, sigue.

(RÍE)

Si haces un voluntariado en una ONG,

tiene que ser como trabajar, ¿no?

Tú tienes más o menos una jornada laboral, supongo, yo qué sé,

tipo "Me propongo de esta hora a esta hora".

Y luego ya supongo que tendrás tu tiempo libre.

No sé si será de 24 horas tu trabajo.

Es lo que me imagino, no sé. Porque pagado no creo que esté.

Supongo que te darán lo necesario

para vivir, donde quieras apuntarte, y ya está.

Llegamos el primer día y te explican en qué consiste la organización,

porque no solamente es que te guste el proyecto,

sino que la organización en sí encaje

en lo que tú opinas,

que sus ideales y valores vayan en consonancia con los tuyos.

Eso es importante.

Recordad, aunque es obvio, la ola de calor de estos días.

-Sí, que se hidraten bien.

-Que se hidraten, que intenten estar en la sombra.

El tema de la alimentación, que tomen mucha fruta y verdura.

Es importantísimo.

Estaría bien intentar hacer esa campaña que hicimos en verano

de las cremas solares.

Lo consiguió Marta, que escribió a un montón de...

de cosméticas y hubo una que nos dio.

Nos dio un montón de cajas de cremas.

Pero cremas de 200, ¿no? Sí, era muy grande.

Sí. Y lo que hicimos... De protección 50.

Sí, de protección 50. Entonces, lo que hicimos fue rellenar

en diferentes idiomas

unas pequeñas pegatinas de quiénes éramos

y nuestro teléfono para acudir, y las pegábamos en las...

En las cajas. Sí.

De la crema. De la crema.

Para que lo tuvieran ahí...

Al paso que les llevábamos la crema, tenían...

Al principio era que llegaba la voluntaria,

se incorporaba e iba aprendiendo sobre la marcha.

Pero ahora ya no. Ahora lo que hacemos es un curso

de cinco sesiones, cinco sábados,

en el cual vamos...

haciendo talleres con las voluntarias

diciéndoles, explicándoles, cada proyecto de ACOPE.

Una de las primeras cosas que les decimos es que, efectivamente,

ACOPE no da nada.

"No da nada" quiere decir que...

Bueno, en la cárcel hay costumbre de pedir

porque, lógicamente, necesitan siempre de todo.

Necesitan sellos para escribir a sus familias,

a veces ropa...

En fin, necesitan cosas.

Y nosotros nos dimos cuenta de que no,

que eso era crear dependencia

y que no lo teníamos que hacer.

Entonces, cuando se lo explicamos a las voluntarias,

pues a veces cuesta mucho que lo entiendan porque dicen:

"¿Pero cómo es posible? Si es que llevo un chicle,

¿y nos les voy a poder dar chicles? ¿Ni un caramelo?". Digo: "No".

Nosotros intentamos continuamente no darles falsas esperanzas.

No, no podemos darles todo lo que necesiten.

Eso crea frustración: sentir que estás viendo injusticias

y que no puedes llegar a más.

Pero creo que para ellas

es fundamental que trabajes desde el lado de decir: "Te ofrezco esto.

Yo tengo esto, estas son mis herramientas.

Te puedo escuchar y, en lo que pueda, te voy a ayudar.

En lo que pueda".

El voluntario tiene que sentir...

acercarse a este colectivo

con un compromiso súper serio y sobre todo

de que no va a hacer una caridad mal entendida,

sino que va a hacer justicia de alguna manera,

aunque sea muy pequeñita.

¿Por qué tenemos que sentir empatía por una persona

que ha cometido un delito y está en la cárcel cumpliendo su condena?

Yo creo que no es cuestión tampoco de empatía ni de compasión ni...

Es una cuestión de decir: "Bueno, a ver,

¿de dónde vienen estas mujeres? ¿De dónde han salido?".

Porque no vienen de Marte, han salido de nuestra sociedad.

Entonces algo está fallando

para que hayan llegado a situaciones

en las cuales hayan tenido que delinquir:

robar para dar de comer a sus hijos,

para arreglar una operación de...,

para poder pagar una operación de una madre...

Montañas de problemas que tienen. Sencillamente para sobrevivir.

Yo pienso que hay temas específicos que...

no pueden solo depender del voluntariado.

O sea, que el Estado, las administraciones,

deben tener un peso fuerte.

Otra cosa es que, puntualmente

o en algunos aspectos de un trabajo preciso,

haya gente que aporte su tiempo libre,

o sus ganas y su saber hacer.

Pero hay una base que, o...

está cubierta por lo público y la Administración, o se cae.

Es que es imposible de mantener.

Pero es que uno de los problemas que tenemos en las asociaciones es que...

Los que estamos subvencionados.

ACOPE, si no fuera por subvenciones, tanto privadas como del Estado,

pues sería imposible.

Pero es que a veces te dificultan tantísimo, tantísimo,

el tener que presentar una subvención que necesitas también

voluntarios especializados en mover esto.

Y cada año cambia y cada año es más difícil.

Entonces el tiempo que tenemos...

Si tenemos cuarenta voluntarios,

de los cuales diez se dedican a visitar prisiones,

pues en vez de visitar prisiones, tienen que estar haciendo

números y papeles hasta las 2 de la mañana.

¿Lo peor de ser voluntaria?

Las dificultades que tenemos para llevar a cabo nuestros proyectos

por falta económica.

Lo peor de ser trabajadora social

son las condiciones laborales. (RÍE)

Lo peor de ser voluntaria

son las historias de sufrimiento que te llevas para casa.

Todas, todas las historias que hay detrás de ellas

son muy duras.

Cuando nos cuentan cosas a veces, pues eso, duras y difíciles,

las escuchamos, las acompañamos,

les dejamos que ellas expresen todo lo que quieran.

Incluso se ha llorado con ellas.

Pero ya, se borra.

Y lo único que queremos es seguir estando con ellas

y paliar ese deterioro tan terrible

que la cárcel está día, día y día...

causándoles a ellas.

Bueno, vamos a hacer un taller, ¿vale?

Para ver un poco cómo poner preservativos.

Mira, hay distintos tipos: natural, extrafuerte,

extralargo...

y de fresa. ¿Vale?

Y también tenemos unos, que son los femeninos,

y otros que son por si sois alérgicas al látex.

¿Vale? -Vale.

-¿Tú sabes abrirlo?

¿No?

Bueno, primero lo principal: nunca con los dientes,

porque puedes romper

el preservativo y luego ya no vale. ¿Vale?

Ahora.

Así, de un ladito.

Ten cuidado con las uñas largas, no lo muerdas.

Entonces has de cogerlo así.

Estiras un poco.

Y manteniéndolo arriba...

Ay.

Es que yo, como no... Es importante también

que los pintalabios que tienen como grasa

pueden hacer que se degraden

cuando se ponen en contacto y se pueden romper.

Mira, tienes que dejar aquí esto vacío, hueco,

y entonces ya vas hacia abajo.

Siempre dejando aquí una bolsa, nunca pegando hasta abajo,

porque luego, cuando el pene entra en erección

y cuando eyacula, se puede romper si esto lo has puesto muy justo.

¿Vale? Ya está.

Y no debes poner nunca uno encima de otro

porque no es mayor seguridad. Al contrario, se puede romper más.

Vigilar que no se lo quita.

Muchas veces, cuando está por detrás,

se lo quita sin que te des cuenta. Siempre sujetarlo y vigilarlo.

Una mujer una vez nos contó cómo había empezado y cómo había sido.

Y una frase que nos dijo. Ella misma dijo:

"Incluso las mujeres que quieren hacer esto,

la primera noche lloran".

A mí eso me dejó..., me marcó muchísimo. Dijo:

"¿Cómo vas a querer hacer algo si eso te lleva a llorar,

si te lleva a acostarte en la cama esa noche destrozada y llorando?".

(Música melancólica)

Por ejemplo, con el tema de tráfico de drogas

habrá alguna que lo haga más por ganar un dinero fácil.

Son las menos.

La mayor parte son por auténtica necesidad

y son víctimas del auténtico traficante,

que ese no está en la cárcel.

El que maneja el tema, el que las tiene totalmente atrapadas.

Las tiene atrapadas porque,

incluso en los juicios,

ellas podrían contar cosas.

Y la boca cerrada porque saben

que "Ten cuidado porque tu familia está en mis manos".

Hay demanda explícita

de querer ver a las mujeres drogadas.

O les pagan más o...

Muchas veces son mujeres que no han tenido contacto con las drogas antes.

En contacto con la prostitución, caen en el mundo de las drogas,

como medio de llevar, de poder sobrellevar, aquello.

Hay muchas mujeres, por ejemplo, que no cuentan

de ninguna de las maneras a sus familias

que están en la cárcel,

porque para ellas es una vergüenza terrible.

Y entonces dicen que están trabajando.

En el caso de las mujeres mayores que están en violencia de género,

es un factor que les frena mucho

a la hora de dar el paso de visibilizar la violencia

porque "¿Qué pensarán mis hijos?".

O el rechazo que puedan ellas sentir

a la hora de que eso se conozca en la familia.

O sienten a veces que a lo mejor no las van a entender.

Entonces también eso es como... A veces es un nudito

que tienen ahí dentro y que les impide dar ese paso.

Y luego una cosa que sorprende mucho son las diferentes culturas.

Por ejemplo, nosotros en la cárcel

vemos mucho el tema de las gitanas, la cultura gitana.

En la cultura gitana hay muchísimas mujeres

que están en prisión tragándose el "marrón",

como se dice en términos de argot,

por sus hombres.

El delito lo ha cometido el hombre, pero "Mi hombre es mi hombre".

La que se está cargando los seis o siete años de condena es ella.

Y no le digas lo contrario: "¡Pero bueno!".

"No, no, de ninguna de las maneras. Esto es así".

Las mujeres estamos educadas para cuidar

y para querer incondicionalmente.

Estamos educadas así en esta sociedad.

Cuando una persona te retira ese cariño

y tienes el miedo de sentirte abandonada, de sentirte...

despreciada,

vas también a generar una serie de herramientas

para conseguir eso de nuevo.

Entonces...

también se producen relaciones muy tóxicas

en las que la dependencia es mutua.

El hombre entra en la cárcel y le acompaña la mujer,

lo va a ver todas las semanas o todos los meses.

Si no es la mujer, es la madre. Y si no, la abuela.

Y la mujer... En un principio, a lo mejor va al compañero

y a los pocos... No te digo que se pueda generalizar.

Habrá gente que no sea así, pero en la mayor parte de los casos

la mujer al poco tiempo se queda sola en la cárcel

y la que va a verla suele ser la madre.

O la abuela,

que es la que carga con todo el peso familiar de los hijos

que ha dejado detrás, por supuesto.

Cuando una mujer entra en la cárcel, el tema de los niños es terrible.

Yo cada vez que voy los sábados a la cárcel y veo a los niños

que, a través de un locutorio,

están con las manos intentando...

acariciar la cara de la madre a través de un cristal,

pues es tremendo, es muy duro.

Hay final feliz con la violencia de género

porque las mujeres somos maravillosas.

Entonces,

el final feliz es que las mujeres crean

el proceso que ellas van realizando.

Es verdad que, cuando vemos violencia de género,

pensamos en todas las atrocidades que nos llegan.

Digamos que lo que se ve son las muertes, las agresiones físicas,

cuando hay un daño interior mucho más profundo:

todos los temas de...

agresión más psicológica.

Eso mina a la mujer,

le quita seguridad.

La mayor parte salen peor.

Peor no en cuanto que haya más maldad o que haya más...

Pero han conocido muchas más cosas que antes no conocían.

Unas y otras no tienen absolutamente nada.

Si antes no tenían nada, cuando salgan tienen menos que nada.

Y a ver quién les da trabajo.

Muchas mujeres también que vemos que van y vienen.

En cuanto encuentran otro trabajo que les permite mantenerse,

pues lo dejan o lo combinan.

Pero vemos que vuelven en cuanto eso se ha terminado,

o en cuanto ya no les llega o en cuanto...

Pues al final tienen que volver.

Y entonces esos círculos que hacen continuamente.

Parece que es imposible salir de ello

porque no le interesa al sistema,

esto que también se habla últimamente

de la "prostitución de subsistencia".

(Música lenta de piano)

Con una chica que tengo bastante confianza y contacto con ella,

nos llevamos muy bien, un día que llegamos estaba con su hermana.

Estaba con su hermana.

Su hermana, que era lo máximo para ella.

Lo máximo para ella. Pero ella ya no podía mantenerla.

Ella ya no podía mantener a...

Sería mantenerse ella y mantener a su hermana.

Bueno, pues había bajado con ella al polígono y...

Y tampoco yo creo que haya una voluntad,

ni social ni política, para...

de verdad enfocar este tema con...

Son mujeres que salen de nuestra sociedad

y hay que ocuparse de ellas.

Hay que saber... Efectivamente, aunque no sea más que por egoísmo

y por decir: "Si me ocupo de esto, a lo mejor ya no me siguen robando".

Sí, lo tengo muy claro. (RÍE)

Sí, sí, sí. Creo que...

producir cambios en la sociedad en la que vivimos actualmente

provoca muchos desajustes

para ciertos sectores del poder.

Entonces, empoderar a las personas,

hacerlas partícipes de los cambios en la sociedad,

hace que esta cambie y a veces

no es algo que les pueda gustar a los poderosos.

Y para mí es importante.

Yo creo en una sociedad mucho más justa,

una sociedad en la que las necesidades se puedan cubrir,

en la que los recursos se repartan,

y eso, la única manera, es dando...

poder de decisión a las personas.

Eso es parte de mi trabajo, empoderar a las mujeres,

porque somos parte de este mundo y porque somos necesarias.

(Música tranquila)

¿Qué dirías que has aprendido en estos años de trabajo

con las mujeres?

Para mí, lo más importante ha sido esa...

pequeña esencia,

ver que trabajamos desde lo paralelo,

desde lo horizontal,

vernos iguales, trabajar desde ese punto y ver...

lo común que tenemos todas.

Los que me conocen me dicen: "Es que tú eres muy fuerte".

No es cierto, yo no soy una mujer fuerte,

yo tengo muchísimas debilidades y cosas.

Y, sin embargo, cuando veo que caigo en miedos,

me acuerdo de estas mujeres siempre,

de dónde están, lo luchadoras que son,

y cómo hay que apretar los dientes y seguir adelante.

Por ejemplo, he aprendido con ellas que en cualquier momento puedes...

producir un cambio en tu vida.

Da igual la edad que tengas. En este caso, siempre tenía yo la...

Bueno, mucha gente tiene

este pensamiento de que ya de mayor no vas a cambiar.

Sin embargo, he aprendido con ellas que en cualquier momento puedes...

iniciar un cambio.

Y la fortaleza, la fortaleza de las mujeres. Eso...

Mira, se me pone la carne de gallina y todo.

Es esencial, es algo innato en el ser humano,

pero en las mujeres es como potencial y lo ves.

Y eso es algo que he aprendido con ellas,

que, aunque parezca que no vas a poder, ellas pueden.

(Música)

Por mucho que a veces sea frustrante, duro, agotador,

que ya no pueda más,

es que sé que hay algo que es como...

"¿Cómo voy a taparme los ojos?

Ahora que me quitan la venda, ¿cómo me lo vuelvo a tapar?

No me voy a poder desvincular nunca y me gustaría poder...

trabajar en consonancia con eso, trabajar sexualidad,

trabajar con las mujeres.

("Pablo's Song", Ana Serrano)

De mayor me gustaría ser como muchas de las mujeres con las que trabajo.

Me gustaría verme disfrutona, me gustaría verme...

jubiladísima, (RÍE)

disfrutando de la vida y...

teniendo a gente cerca que me quiera.

Y yo estar bien acompañada sobre todo,

bien acompañada.

# You'll make mistakes,

# you'll mess things up.

# Then you'll find your way like the rest of us... #

El darme cuenta

de todas las carencias que tienen ellas

y de todos los privilegios que tengo yo.

Y eso me ha hecho tener otra mirada totalmente diferente,

entre otras cosas, de agradecer,

saber agradecer un montón de cosas que tengo

y, de alguna manera, devolverlo a quien le falta algo.

Por lo menos un poquito, aunque no sea más que mi tiempo.

# Wherever...

# you go

# you'll have

# my heart.

# My heart.

# You are beautiful.

# You are beautiful,

# just the way

# you are,

# you are. #

(Sintonía)

Mujeres en La 2 - Solidarias

16 abr 2020

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