Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 94 - ver ahora
Transcripción completa

Yo soy Adela Villar, la exmujer de Elías de la Cruz.

No, no, no me cuelgue. Escuche... Escúcheme un momento.

Jesús no me ha hablado de ningún socio.

Porque solo hablan de lo que les conviene y cuando les conviene.

Claro que había un socio.

Porque a lo mejor ha aparecido de la nada para sacar tajada.

No, la tajada la sacaron más bien ellos...

aprovechándose del dolor de ese pobre hombre.

¿Dolor? ¿Quieres saber la historia completa?

Por favor.

De verdad, aprovecharse de ese hombre,

con su mujer enferma de cáncer...

Parece mentira que no te acuerdes de que murió tu mujer.

(LORENA) El que iba a revisar las recetas...

(SAMU) Se están tomando un vino. -Eh, eh.

La madre que la parió. ¿Has visto lo que ha hecho?

Anoche me comporté como una imbécil.

Y lo que hice estuvo fuera de lugar

y te pido disculpas. -Como una imbécil, completamente.

Digamos que me dio un ataque agudo de nostalgia.

Pero no volverá a pasar, te lo prometo.

Jorge, cada día que paso contigo...

soy más feliz y...

solo me sale quererte.

Me encanta oír eso.

(CARMEN) "¿Tú adónde vas con esa pinta?".

Carmen... ¿Te gusta mi nuevo "look"?

Por favor, ve y quítate ya ese disfraz de mamarracho.

Tú nunca estás contenta, ¿verdad?

¿Dices que se ha cansado de mí? -No seas dramática, ¿eh, Carmen? No.

Lo que digo es que el pobre tiene motivos suficientes

para sentirse un poquito desatendido.

(NOA) ¿Qué pasa, no te has enterado? Este, que ha ligado.

¿Cómo va a ligar, hombre?

¿Cómo que cómo voy a ligar?

Ah, ¿es de verdad?

Espero que no eche a Noa de su casa para estar con su novia.

¿Echarla? No creo, sinceramente, que tu hija un incordio para Jonathan.

A lo mejor tiene esa tontería por eso,

por verla todo el día rondando por casa.

Reconócelo, se la hemos jugado, y bien jugada.

Es de ley que nos la quiera devolver.

Yo estoy dispuesta a aceptar lo que venga, sola.

¿Sola? Sí.

¿Y qué vas a hacer?

¿Ir al banco? ¿Otro crédito?

¿Que te ahogue más? ¿Que se quede tu negocio?

Pues si con eso consigo que se pare esta pesadilla, sí.

Que no te estoy pidiendo que volváis a ser amigas.

Lo que te estoy pidiendo es que no te aproveches de su debilidad.

Me dais asco. Sois lo peor.

Y ten por seguro que voy a hacer todo lo que esté en mi mano

para haceros pagar por el daño que habéis hecho.

Y ahora, márchate de este negocio. Que es mío.

Ya te llamarán mis abogados.

Hombre, pues muchas gracias. Me dejas mucho más tranquilo.

(Timbre)

Sí.

Bien, gracias. Ahora se lo comento a mi padre.

Venga. Estamos en contacto.

¿Qué querías contarme? Lo que he hablado con el abogado.

Según él, duda mucho que Adela vaya a denunciarnos.

Pues estaba muy decidida.

Ya, pero es que Adela ha firmado muchos papeles de la empresa.

Si quiere guerra, tenemos con qué defendernos.

Pero puede decir que no sabía lo que firmaba.

Al fin y al cabo, no era socia.

Puede decirlo.

Otra cosa es que la crean y ella tener que demostrarlo.

No creo que quiera correr tantos riesgos

Un perro rabioso no piensa, Elías.

Muerde.

Y Adela está muy rabiosa, mucho más de lo que te crees.

Le ha contado todo a Valeria.

¿Cómo que todo? ¿Qué es todo?

Todo. Todo.

Lo de Andorra, lo de Recarte... Todo.

¿Y esta información quién la ha conseguido?

El imbécil del abogado que ha contratado para el divorcio, ¿no?

Pero si encuentran a Recarte y les da su versión...

nada más que tienen que sumar dos más dos.

Si Adela ha llegado a esa conclusión,

lo más seguro es que Recarte también se haya dado cuenta...

de que vendimos la nave industrial por más de lo que le hicimos creer.

Bah, que le hiciste creer tú. Yo no tuve nada que ver.

Perdona, los beneficios fueron a medias, las culpas, también.

Eso no quiere decir que esté orgulloso de ello.

Nos aprovechamos de la situación de Recarte, y eso no está bien.

¿Te quieres olvidar de Recarte?

Ahora mismo es el menor de nuestros problemas.

¿Y si viene a pedir explicaciones?

¿Explicaciones de qué?

La cantidad le pareció bien, se la pagamos en su plazo. Punto.

El negocio que nosotros sacamos después no es asunto suyo.

Ya, tú puedes justificarlo como quieras,

pero eso no nos hace quedar bien.

Y mucho menos si Adela va a la justicia.

Bueno, pues por eso, lo tenemos que evitar a toda costa.

Mi abogado va a hablar con el suyo

y le diremos que si nosotros caemos, ella también.

¿Y si no entra en razón?

Mi abogado puede ser muy convincente.

¿Estás hablando de amenazas?

Estoy hablando de que haré lo que sea necesario.

Tú déjame hablar primero con ella. ¿Para qué?

Ya la engañaste una vez. No confía en ti, no servirá de nada.

Puede que sí,

pero me escuchará primero a mí que a un abogado matón.

Si estoy convencido de algo

es que por las malas no vamos a conseguir nada.

Adela ha formado parte de la familia durante muchos años,

y aunque esté enfadada...

algo le quedará de eso.

Muy bien. ¿Quieres ir a hablar con ella? Ve, de acuerdo.

Pero que te quede una cosa clara...

Adela ya no es de la familia.

Es nuestra enemiga.

Y cuanto antes lo tengamos claro, mejor para todos.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(NOA) Si quieres te caliento caldo y te hago una pechuga a la plancha.

No, con el caldo es suficiente, cielo.

(NOA) ¿Seguro? Tienes que comer algo sólido también, mamá.

¿Qué haces levantada? ¿No dijo el médico reposo absoluto?

Estoy aburrida de estar tumbada, Nacho.

Además me encuentro un poquito mejor.

Sí, le ha bajado la fiebre. -¿Y quieres que te vuelva a subir?

Voy a estar igual de mal ahí, en el sofá.

Al menos puedo seguir hablando con Noa hasta que se vaya al bar.

Te preparo el caldo. (NACHO) No, deja.

Ya lo preparo yo. -Gracias, cariño.

Bueno, cuéntame.

¿Qué tal va todo por el mercado?

Bien, como siempre.

¿Hay alguna novedad?

No.

¿Qué pasa, no estás a gusto en el bar?

Que va, mamá, claro que sí.

Ah.

Bueno... Ya me conozco yo ese "claro que sí".

Tú estás preocupada por algo.

Qué va.

Mira, Noa...

Tengo neumonía, ¿sabes?, pero no estoy ciega.

Es por lo que me has contado de Luis, ¿verdad?

¿Cómo era? Luis. -¿Luis?

El portugués. -Luis, el portugués.

Perdón que llegue tarde. (JAVIER) No pasa nada.

Así nos ha dado tiempo a Álex y a mí a ponernos al día, ¿verdad?

Es un compañero de la facultad.

¿Qué tal? Soy Germán. Encantado.

Bueno.

Igualmente. ¿Trabajas con él? (JAVIER) No, no.

Germán es... un amigo del mercado.

Bueno, que entonces... ¿hablamos? -Sí, cuando vuelva Leo, quedamos.

Vale, y que no pasen otros cincos años, por favor.

Venga, chao. -Chao. Encantado.

¿Qué, tienes... tienes hambre?

¿Qué te apetece? ¿Pizza, menú...?

¿"Un amigo del mercado"? (JAVIER) Sí.

¿Y qué?

Pues creo que tienes edad

para empezar a asumir ciertas cosas sobre ti.

Germán, no volvamos con eso.

Era lo primero que me ha salido.

Pues mira que tenías opciones.

¿Tienes que buscarle el doble sentido a todo?

Yo decido a quién le cuento los detalles de mi vida privada

y a quién no. -¿Te puedo hacer una pregunta?

Que tengas pareja, ¿es solo un detalle?

Hace cinco años que no veo a Álex

y pinta que no voy a verlo en cinco años más.

No veo por qué tengo que contarle los detalles de mi vida íntima

así de repente.

¿Y por qué no? ¿Te da vergüenza?

No, no es eso.

Pues a mí me parece que sí.

Entiendo que quieras ir poco a poco,

pero no pienso volver a estar encerrado en el armario otra vez.

Perdona, todo el mundo sabe que soy gay.

-Ya, pero no quieres que todo el mundo sepa que estás conmigo.

Es que aún es pronto para eso.

Estamos empezando y todavía no sé si esto va a salir bien o no.

Es que, Javier,

hablas de nuestra relación como si fuera un embarazo.

¿Qué hacemos? ¿Nos esperamos la segunda ecografía a ver qué tal?

Esperemos a que esté seguro para que dé ese paso.

Ya, pero ese paso se da sin estar seguro, Javier.

De eso va apostar por una relación.

Y lo siento, pero parezco el único que lo está haciendo.

Yo también estoy apostando, créeme.

Pero lo hago a mi ritmo.

Debes entender que tras la ruptura con mi ex...

-No, no, no. No.

Otra vez el trauma con tu ex no.

Mira...

Me la suda tu ex, ¿eh?

Yo también lo pasé fatal con José, y aquí estoy.

Yo no soy como tú. -Ya, ya me he dado cuenta.

No, no te has dado cuenta.

Lo que quiero decir

es que estamos en momentos de la vida muy distintos.

Te he dicho mil veces que la diferencia de edad no me importa.

-Y a mí tampoco me importa,

pero hay hechos objetivos que no podemos cambiar.

Lo que tienes que hacer...

es cogerte un avión a Nueva York inmediatamente.

No puedo hacer eso, mamá.

Claro que puedes, cariño.

Así ves la exposición y pasas unos días con él.

Y por el dinero no te preocupes,

que ya veremos cómo... -No puedo hacer eso.

No insistas, por favor.

Pero ¿por qué?

¿Qué pasa?

Cuando recibí el "mail" de Luis, yo también me ilusioné mucho

pensando en ir a verlo a Nueva York.

Así que...

esta tarde lo he llamado

para darle las gracias y tantear un poco el terreno.

Y cuando he colgado, he oído la voz de otra mujer.

Pero, cariño, puede ser cualquiera. -No, mamá.

Estaba...

Estaba muy raro...

muy frío. No sé, esas cosas se sienten.

Luis está con otra, así que yo no pinto nada en Nueva York.

Ha tardado poco en liarse con otra.

Aunque de ese no me extraña.

¿No prefieres tomártelo en la mesa? -No, aquí estoy muy a gusto.

Pero bueno, no sé de qué te extraña.

Si tú has hecho lo mismo.

¿Yo? (NACHO) Vivir con Jonathan

os habrá dado el empujoncito que os faltaba.

(ROSA) ¿Perdón?

Oye, Noa, esto no me lo has contado.

Porque no es verdad. (NACHO) Venga...

No hace falta que lo niegues.

Vale que no es un buen partido, pero Jonathan es buen chico.

Es trabajador y...

y trabaja.

Además se lo ve muy enamorado de ti. -¿Y de dónde te has sacado eso?

Hoy, en la frutería, estaba en las nubes.

Hasta tu abuelo se dio cuenta de que era por ti.

Ay, papá, Jonathan está pillado, pero no es de mí.

Es de Lucía.

¿Mi becaria?

Sí. Y te agradecería que fueras discreto cuando la veas.

Y esto va por los dos, ¿eh?

Están empezando y no quiero que se raye,

que Jonathan está muy ilusionado.

No te preocupes, que vamos a ser una tumba.

¿Verdad, cariño?

Claro.

-Yo he vivido un montón de cosas que tú aún tienes por delante.

Tengo a las espaldas una mochila enorme, no te haces una idea.

Y no puedes pretender que me lance a la relación

como si tuviera 20 años, Germán.

Ya, es que lo siento, pero es que me suena a excusas.

A lo mejor son excusas, pero no puedo olvidarlas.

Esta puede ser la última relación que tenga en mi vida

y tú tendrás otras muchas por delante.

Vale, vale.

O sea, no solo me estás diciendo que no estás seguro de si vamos a durar,

sino que además, esto va a terminar por mi culpa,

porque te voy a dejar, ¿porque eres mayor que yo?

(SUSPIRA) No lo sé, aún nos estamos conociendo.

Es que si crees eso, ya desde el principio,

no sé qué haces conmigo, Javier.

Espera, Germán.

Javier, eh...

Adiós.

David, cariño, cuando acabes con eso,

me ayudas a doblar la ropa, ¿vale?

Ya lo que terminado. ¿Quieres verlo? Me ha quedado muy bien.

Es que no sé si lo voy a entender, hijo.

Es sobre la paradoja del cumpleaños. ¿Conoces la paradoja del cumpleaños?

Pues no lo sé. A ver, déjame pensar.

¿Cuánto más mayor, menos paciencia?

Eso no es verdad, la abuela tiene mucha paciencia conmigo.

Pues mira, conmigo no. Ahí tienes tu paradoja.

Eso ni tiene sentido ni tiene nada que ver con mi trabajo.

Venga, cuéntame de qué va.

Pues la profesora nos ha propuesto este problema:

¿cuántas personas debe haber en una fiesta

para que haya un 50% de probabilidades

de que al menos dos cumplan años el mismo día?

A ver, cuántas personas...

No lo sé, hijo. Nunca lo vas a adivinar,

la respuesta es contraintuitiva.

Ah. Primero hay que calcular

las probabilidades de que un sujeto equis

no cumpla años el mismo día que otro.

Ya.

Así que si tenemos en cuenta los 365 días del año,

menos equis más 1, entre los 365 días del año,

tenemos...

(Chasquido eléctrico)

(DAVID) No, no, no.

Que se ha apagado.

Se ha apagado solo y ahora sale esto. No es normal.

A ver...

¿Por qué no pruebas a reiniciarlo?

(DAVID) ¿Y si tarda 43 minutos?

A ver.

No, mira. ¿Ves? Sí que funciona.

A ver, David, mírame, escúchame.

¿Por qué no sigues contando lo del cumpleaños?

Cuéntamelo, explícamelo.

(DAVID) No está.

Ha desaparecido todo, mamá. No está.

A ver. Vamos a ver. Pero ¿tú no lo has guardado?

Sí, guardo cada cinco minutos, pero ha desaparecido,

y todos los otros archivos también.

Pues aquí tienes el ramo y la vuelta.

Muchísimas gracias.

Cada vez tienes más clientes.

O eso me parece a mí... Ya.

¿Y tú vienes a pedirme algo...

o eso me parece a mí?

¿Qué pasa, que no me puedo interesar por cómo te va el negocio?

Jesús, Valeria ya ha intentado dorarme la píldora.

Y como esa estrategia barata no os ha funcionado,

supongo que vienes tú ahora a hacer lo mismo, ¿no?

Eres muy lista, Adela. Ajá.

Y precisamente por eso, espero que no te equivoques.

¿Y en qué crees que me estoy equivocando?

Te pido...

que no nos denuncies.

¿Y piensas que me vas a convencer?

Porque, mira, lo de la evasión de impuestos y todo eso,

lo podría haber pasado por alto.

Pero lo que le habéis hecho a ese pobre hombre...

Es que... es solamente por avaricia.

Todo lo que he hecho siempre

es por que a la familia no le falte de nada.

Ni ahora ni el futuro.

Jesús, no me vengas con lecciones de paternidad.

Yo haría lo que fuera por mi hijo, pero hay líneas que no se cruzan.

Lo sé. Y me arrepiento mucho de haberme aprovechado de Recarte.

Si pudiera volver atrás, lo haría.

Incluso estoy dispuesto a devolverle lo que a él le parezca justo.

Claro, claro. Eso lo dices porque os hemos pillado, ¿no?

Es verdad, pero también lo digo de corazón.

Es lo mejor para todos.

No. Es lo mejor para ti y para Elías.

Y para el resto de la familia también, especialmente para Germán.

¿No dices que harías todo lo que fuese por él?

Pues evítale el espectáculo de un juicio con vosotros.

O lo que es peor,

ver a su padre y a su abuelo arruinados y en la cárcel.

¿Eso es lo que quieres?

Venga, cariño, que no pasa nada.

¿No tienes una copia de seguridad en el disco externo?

Pues de todo lo demás sí, pero eso concretamente solo estaba allí,

y es para hoy y he pasado horas haciéndolo.

(SUSPIRA) Mira, vamos a hacer una cosa.

hablaré con tu profesora, seguro que lo entiende.

No. Es todo culpa tuya.

Mía, ¿por qué?

Te dije que debíamos comprar otro ordenador.

Y no quisiste, porque no te importa. ¡Y eres una mala madre!

Cariño...

Si no te compro otro ordenador, es porque no nos lo podemos permitir.

Te compraría el mejor ordenador del mundo, pero no sé cómo hacerlo.

Y mira, si eso me convierte en una mala madre...

lo siento mucho.

Pero te juro que hago todo lo posible y todo lo que puedo

para que no te falte de nada

No eres una mala madre. No sé por qué he dicho eso.

Da igual.

Eso no cambia el hecho de que me sienta una fracasada.

Perdóname. Perdóname, lo siento.

No me tienes que pedir perdón.

Soy yo el que ha dicho una cosa que no es verdad.

Soy yo el que te tiene que pedir perdón a ti.

Vamos a hacer una cosa.

Nos perdonamos mutuamente y hacemos las paces, ¿vale?

Yo me voy a encargar de buscar una manera

de que tú tengas un ordenador nuevo.

Y tú te vas a esforzar mucho

para volver a hacer ese trabajo, ¿te parece?

Vale.

Pero mejor lo hago en la biblioteca.

Claro.

Por cierto, la respuesta de la paradoja era 23.

(Puerta cerrándose)

(LLORA)

Sé que no lo hicimos bien.

Pero todo puede arreglarse, con Recarte y contigo.

Ya.

¿Y cómo pretendes arreglarlo?

Bueno, podemos... llegar a un acuerdo.

Elías te puede dar más dinero con lo del divorcio.

O... aumentar tu porcentaje en las acciones.

Vaya, taparme la boca con dinero, ¿no?

Yo no lo veo así.

No hay otra forma de verlo, Jesús.

Y mira que por un momento, has estado a punto de convencerme.

Ajá. Con lo de Germán.

He creído que no te faltaba razón

y que no hay que hacerle pasar por eso.

Pero... has tenido que sacar el puñetero dinero.

Claro, como creéis que todo se puede comprar...

Perdona. No tenía intención de insultarte.

No os vais a salir con la vuestra.

Adela, te pido que recapacites.

Sé que eres una buena mujer,

y si acabamos en la cárcel, no te lo perdonarías nunca.

Ni Germán tampoco.

Estoy segura de que Germán lo entenderá.

Afortunadamente, no es como vosotros.

Te estás equivocando, Adela.

Adiós, Jesús.

Y no me mandes a nadie más para convencerme,

porque puede ser que no tenga tanta paciencia.

Paolo.

¡Eh, Nicolás! -¿Me pones un capuchino?

¿Qué ha pasado con tu camisa flamenca?

Ah, buah. Pues nada, a Carmen no le ha gustado nada.

O me la quitaba o nos divorciábamos.

Pero bueno, no pasa nada... porque tengo un plan mejor.

(LEE) "El empoderamiento.

Cree en ti para que crean en ti". -Estaba en el tablón de anuncios.

Lo he visto y he pensado que es justo lo que tú y yo necesitamos.

No, no. Yo no necesito a ningún charlatán que me dé ninguna lección.

¿Qué charlatán? Estamos hablando de un "coach" de prestigio.

Además la primera sesión es gratis, ¿eh?

Si no nos gusta, con no volver, pues...

(PAOLO) No, no. Eso es lo que tú crees.

Pero una vez allí, seguro que te acaban vendiendo algo.

O te captan para alguna secta.

Hombre, ¿cómo va a ser una secta esto?

Yo que sé, Nicolás. Pero a mí esas cosas no me gustan.

¿Seguro?

Venga, hombre. ¿No vas a hacer ni un mínimo esfuerzo por tu amigo?

Hombre... Es que a lo mejor me viene bien para acercarme a Carmen.

Tienes razón.

Ve tú y luego me cuentas. -Ah, ¿sí, eh?

¿Y si al final es una secta? ¿Eh?

Tú piensa que yo soy presa fácil. -¡Anda ya!

Voy a por tu capuchino.

¿Qué pasa, jefe? ¿Qué tal?

Bien.

¿Necesitas algo? -Toma. La nómina de Carla.

Acaba de dármela el jefe de la empresa de limpieza.

¿Y por qué me la das a mí y no a ella directamente?

Ya me gustaría.

Pero ella prefiere que mantengamos la distancia.

Pensaba que estabais bien.

Hay cordialidad, digamos.

Bueno, algo es algo, ¿no?

Es más de lo que me imaginé conseguir, la verdad.

Pero menos de lo que me gustaría. -Ya...

A veces no podemos tener todo lo que deseamos.

Bueno, a veces hay que esperar.

El tiempo pone todo en su sitio, ¿no?

O lo contrario. A veces esperas demasiado

y se pasa la oportunidad de arreglar las cosas.

Yo creo que con Carla no.

Ella ha hecho un esfuerzo conmigo. Ahora me toca a mí.

Tengo que esperar y, bueno,

que el tiempo decida si me perdona, ¿no?

No te preocupes, yo se lo entrego, ¿vale?

Muchas gracias.

(SUSPIRA)

Adela.

La que faltaba...

¿Qué pasa, que todos os habéis puesto de acuerdo hoy o qué?

Mira, no sé de qué me hablas.

Bueno, da igual. ¿Qué es lo que quieres?

Solucionar el tema de la droguería.

¿Has reunido ya el dinero?

Y que luego digan que no eres una mujer de recursos.

Pues no, no me han dado el crédito. Así que la droguería es tuya.

Vaya, cuánto lo siento.

Ahórrate el cinismo, ¿quieres?

Ah. ¿Qué quieres, que sea sincera?

Pues muy bien.

No sabes cuánto me alegro de que no te hayan dado el crédito,

porque después de descontar mi inversión,

pagar la multa de Hacienda y devolver la subvención,

te vas a quedar más pelada que una rata.

No me puedo creer que estés disfrutando con esto.

Mira, yo me he portado mal, y lo reconozco.

He sido una hipócrita

y te he traicionado como amiga y como socia,

pero nunca me hubiera imaginado que pudieras llegar a ser tan cruel.

No me vengas con lecciones de moral.

Y tú no te engañes.

Te estás regodeando y disfrutando cada momento.

Pero va a llegar el remordimiento.

Te aseguro que eso no va a pasar.

Sí. Vas a recoger lo que estás sembrando

y te vas a dar cuenta

de que no ha valido la pena esforzarse tanto por hacer daño.

Ya. Y el daño que me has hecho tú a mí, ¿qué?

Yo nunca quise hacerte daño, Adela. Es la diferencia entre tú y yo.

Que sí Paolo, que te vienes conmigo.

¿Y qué hago yo con la pizzería? No puedo cerrar.

Que va a ser solo una hora, hombre.

Te da tiempo a estar al turno de la cena.

¿Y qué puede pasar?

Como mínimo nos echamos unas risas. -¿Qué pasa con la juventud?

A ver, ¿adónde vais a ir?

A la sesión de iniciación de una nueva secta.

Pero ¿qué dices, hombre? Que no.

Es una sesión de "coaching".

Es que... No, bueno, que he pensado que a Paolo le podría ir bien

para... superar su bache. -Ah, ¿sí?

¿A mí? Pero si eres tú el que quiere ir.

Papá, yo no sabía que a ti te molaban estas movidas de autoayuda.

No, no. Bueno, a ver, no. Es que...

Es que últimamente tu madre y yo estamos un poco distanciados

y he pensado que esto sería una buena forma de animar la cosa.

Ya, ya. Un taller sexual, ¿no? -¡Pero, hombre!

¿Cómo estás diciendo eso? Que no.

Es un taller de empoderamiento personal.

Pues eso, de empoderamiento, un taller sexual.

Trae, anda. Dame el folleto a ver.

Hombre, Boris Alexander. ¿No sabéis quién es?

No.

Es un tío muy conocido.

Es un "coach" de estrellas de la música, del fútbol...

Y tenéis la primera sesión gratis. Oye, no me lo perdería.

Y tú, criticándome. ¡Anda!

Vamos, vamos. Vamos.

Pero que conste que lo hago por ti, ¿eh?

Qué bonito.

Veo que la charla con Adela ha ido estupendamente.

No me digas: "Ya te lo dije", que no respondo.

Está bien. Como quieras.

Pero vamos, que ya te lo dije.

Perdóname por creer

que esto lo podíamos solucionar como personas adultas.

Adela no tiene intención de solucionar nada, papá.

No la conoces.

Si me hubieras escuchado antes de regalarle todas esas acciones...

¿Y cómo sabía yo que se iba a volver tan peligrosa?

Porque siempre ha sido una rencorosa. Siempre.

Pero antes estaba de nuestro lado y no nos dimos cuenta.

Adela no era así.

Se ha convertido en esto después de lo que le has hecho.

Claro, hombre, esto es culpa mía.

Hombre, reconoce que si te hubieses portado de otra manera,

no estaríamos en esta situación.

¡Que no papá, que no!

La gente no se vuelve así de un día para otro.

Bueno, sea lo que sea, no ha dado su brazo a torcer.

No sé qué podemos hacer ahora para detenerla.

¿Le has ofrecido dinero?

Sí.

Y ha sido peor el remedio que la enfermedad.

Ella quiere justicia.

¿Justicia? ¿Ella qué va a querer justicia?

Lo que quiere es hundirnos.

¿Y qué podemos hacer? No lo sé.

Tú lo has intentado a tu manera, ¿verdad?

Bueno, pues ahora me toca a mí intentarlo a la mía.

No vas a hacer una tontería...

No, no te preocupes, que no voy a hacer nada expeditivo.

Bastará con hablar directamente con su abogado.

(LUCÍA) Estupendo, quedamos en que me mandarás la versión definitiva

mañana por la mañana.

No, a las 08:00, que es cuando Nacho empieza a trabajar.

Vale, fenomenal. Muchas gracias. Hasta luego.

He conseguido que te lo manden mañana por la mañana.

Así no tienes que currar toda la noche.

Perfecto, eso es genial.

Pero bueno, ¿todavía estáis trabajando?

Ya estamos terminando.

Y todo gracias a Lucía.

Ha encontrado un error en un "briefing"

y nos pondremos con la presentación mañana.

(ROSA) Qué bien. Suerte que te has fijado, ¿eh?

No, a ver, solamente hago mi trabajo.

No, haces más que eso.

No tienes por qué estar al tanto de que los datos sean correctos.

Ahí has estado muy bien.

Tienes suerte de tenerla, ¿eh, Nacho?

Bueno, a ver, la suerte la mía.

Da gusto trabajar con Nacho. -Bueno, muchas gracias.

Espero que no lo digas para que te dé una buena valoración.

Sí, claro. Es toda una estrategia.

(ROSA) Espero que se la des,

porque de lo contrario,

vas a estar durmiendo en el sofá una buena temporada, ¿eh?

¿Qué haces levantada, cariño? ¿Necesitas algo?

No encuentro el antibiótico, cielo.

Te lo dejé en la mesilla de noche con un vaso de agua.

No. -Qué raro. A ver...

Ahora vuelvo Lucía.

Manda un "mail" a todo el equipo con la fecha del nuevo "deadline".

¿Dónde está?

¿Y lo que ha dicho de los ladrillos? ¿Eh? Buah...

Eso sí que me ha llegado al alma, vamos.

¿Cómo era lo que decía? -No me acuerdo.

Espera, que lo tengo aquí apuntado

Aquí está.

"Tus palabras son los ladrillos de la realidad que quieres construir".

Claro, si es que tiene razón.

Si quieres conseguir algo,

debes encontrar las palabras adecuadas. ¿No te parece?

Sí, sí. Totalmente.

Mira, de hecho, yo tengo una palabra perfecta para describir la charla.

Ah, ¿sí? ¿Cuál?

Una estafa. Una farsa. Un engañabobos.

Eso son tres palabras.

Pero, hombre, ¿cómo puedes decir eso de Boris Alexander?

Un "coach" que ha entrenado a gente famosa.

Anda, Nicolás, eso no te lo crees ni tú.

¿Cómo crees que este tío pueda haber sido el coach de Cristiano Ronaldo?

¿Te crees que estaría en un centro cívico del ayuntamiento

dando una charla gratis para cuatro jubilados?

¡Anda ya! -Bueno, porque...

porque es un hombre generoso. -No, no, no, no.

No. Eso tiene otro nombre, y ya te lo he dicho.

Un charlatán.

Que lo único que ha hecho ha sido soltar tópicos,

de esos que ponen en las redes sociales.

Está claro que tú y yo no hemos ido a la misma charla.

¿Has mandado el mail?

Ahora mismo lo estaba haciendo.

Me parece que estabas chateando. -A ver, solo ha sido un momento.

¿Era con alguien de la empresa?

No, era personal.

Pero ya te digo que solo han sido dos segundos.

Si llego a tardar diez minutos en volver, habrían sido diez minutos.

No. Perdona, no volverá a ocurrir.

(NACHO) Aquí estamos para trabajar, no para perder el tiempo,

que tengo mucho trabajo y una mujer por atender

y no necesito una becaria que está más pendiente

de los mensajitos del novio que de sus obligaciones.

Solo era un "mail" y lo hago... -No, no solo era un "mail".

Era una orden directa que te he dado y que has decidido desobedecer.

A ver si me voy a tener que pensar lo de la buena valoración...

Vamos a ver. Quería decir... -Pues no vuelvas a replicarme.

Y si vuelves a cagarla,

te puedes ir olvidando de que te contraten en esta empresa.

Así que ya puedes centrarte y dejarte de tonterías.

Porque si no, cuando te quieras dar cuenta,

pues habrás tirado todo el tiempo que has estado de becaria.

¿No crees?

Perdona.

(NACHO SUSPIRA)

(NICOLÁS) Mira, que no Paolo, que no.

Igual tú eres italiano

y no te has enterado de todo lo que ha dicho.

Pero para mí tiene todo un sentido, una profundidad.

Déjame ver. Déjame ver.

Mira. La has escrito tú, ¿eh?

"No sabes lo alto que eres...

hasta que te levantas".

Eso no es ninguna mentira.

Aquí.

"Si miras al suelo, no sabrás dónde llega tu horizonte emocional".

¿Me quiere decir lo que significa eso?

Lo sabrías si no te hubieras dormido en la sesión.

Ah, no, no. Yo no estaba durmiendo, ¿eh?

No, yo estaba cerrando los ojos para percibir mi potencial interior.

Ah, ¿sí?

¡Ah, Nicolás!

Estaba haciendo lo mejor que podía hacer.

Porque estaba harto de escuchar estas chorradas.

Pues muy mal hecho. Porque por culpa de eso,

no te has enterado de la filosofía de Boris Alexander.

¿Y ahora quieres criticarlo? -A ver, a ver.

Todas las tonterías que ha dicho el charlatán este,

¿lo llamas filosofía?

¿Lo ves como tenía razón yo?

Que es una secta, Nicolás. Y ya te han comido el coco.

Lo mejor que puedes hacer... -¿Qué haces?

Lo mejor que puedes hacer es olvidarte de esto.

¡Devuélvemelo, hombre!

Mira, no solamente no lo voy a olvidar,

sino que lo voy a poner en práctica con Carmen.

No, no, no. Nicolás por favor. No hagas esto, ¿eh?

Ya me lo dirás cuando veas los resultados.

¡No, Nicolás!

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¿Querías verme? (JAVIER) Sí, pasa por favor.

Perdona que te haya hecho venir expresamente.

Nada.

He aprovechado para tomar unas medidas que me hacían falta,

así que.... -¿Has empezado ya la reforma?

Aún no he decidido con qué empresa,

pero la verdad que no quiero retrasarlo mucho.

Cuanto antes inauguremos, mejor. Justo de eso quería hablarte.

No sé si conoces cuatrotenedores.com.

Sí, claro. Es un blog gastronómico de referencia.

Pues he hablado con ellos sobre tu restaurante

y les ha encantado la idea.

Están entusiasmados, quieren hablar contigo.

Y he hablado con dos blogs más y con la revista "Cocinas de hoy".

Todo el mundo quiere hablar contigo, Ingrid.

Pues no sé, me parece un poco pronto, ¿no?

No está mal que en el sector se empiece a hablar de tu restaurante.

Toma, estos son los medios con los que he hablado.

Para que estés al tanto. Te llamarán.

Pero ¿les has dado mi teléfono?

Sí, claro. ¿Cómo van a entrevistarte, si no?

Ya. Pero me podrías haber consultado primero.

Como estás liada con la reforma, he preferido ahorrarte el trabajo.

Ya sabes el coñazo que es perseguir a los medios.

Yo no he dicho que quiera perseguirlos.

No entiendo. ¿No quieres promocionar el restaurante?

Quiero hacer promoción, pero ahora no.

Ni siquiera he empezado la reforma y no sé ni cómo se va a llamar.

No te agobies con eso.

Lo importante ahora es ir generando expectativa.

¿Qué, quiere copia?

Bueno, pues nada, que le gusten.

¿Otra vez te has puesto esa camisa?

Por favor, Nico, que pareces una vedet de revista.

Carmen...

He decidido que esta camisa transmite mejor... mi verdadero yo.

¿Y eso qué significa exactamente?

Que no hay que permitir que los demás definan lo que eres,

si no que tú tienes que transmitir al mundo lo que quieres ser.

-¿Y qué estás transmitiendo exactamente tú ahora?

Bueno, pues un rollo de hombre enérgico, desenfadado, optimista.

Fíjate, a mí me transmite más un rollo como de...

turista americano despistado.

¿Qué? ¿Te vendo unos chorizos para que hagas paella? (RÍE)

Que no, que te queda muy bien.

¿Lo estás diciendo en serio? -Por favor, Nico, ve a cambiarte.

Carmen, no pienso hacerlo.

No te he dado mi consentimiento para hacerme sentir inferior.

No saques las cosas de quicio.

Solo digo que cambies de camisa. -No.

Estás cuestionando la imagen que doy al mundo,

y en consecuencia, me estás obligando a mirar al suelo,

cuando mi horizonte personal está... ahí delante.

¿De qué hablas? ¿Qué horizonte?

Que todo el rato decides por mí, no haces otra cosa.

¿Que yo hago qué? -No,

te has acostumbrado a pensar por los dos,

como si yo no fuera nada.

Y... no dejas que me levante.

¿Cuándo, por las mañanas? Me despierto después que tú.

Sí... No, no. Que no dejas... que no me dejas saber cuánto mido.

¿Qué dices? ¡Ay, Nicolás, no entiendo nada!

Espera un momento. -¿Qué es eso que miras?

¿Qué es? Déjame ver. -No, no es nada, no es nada.

Trae. -Un momento. ¡No, no! ¡Carmen!

¿En serio? ¿Taller de empoderamiento personal?

Deja que te explique. Paolo me pidió que lo acompañara.

Ya sabes que lo está pasando fatal el pobre.

Y no quería dejarlo solo.

¿Y esa sarta de tonterías que me has soltado ha salido de aquí?

Bueno, a ver, que este es un tío serio que sabe mucho.

Por favor, ni aunque sea el papa de Roma, vamos.

Lo primero que debes hacer es hablarme y que yo te entienda;

y los problemas que tengas me los cuentas a mí,

no los sueltas por ahí. -¿Qué quieres decir?

Ya lo hablamos en casa.

Cámbiate y ve al almacén,

que los de encurtidos te buscan, que te tienen una avería.

¡Venga, que no tenemos todo el día!

(FERRER) Hola. Hola, Ferrer.

¡Uy! ¿Qué te ha pasado? ¿Te Has caído?

Nada grave.

Por suerte, solo ha sido una advertencia.

¿Cómo que una advertencia? ¿Qué quieres decir?

Hace un rato, camino del garaje,

dos tipejos me han empujado escaleras abajo.

Pensaba que era un accidente,

pero ya en el suelo, uno de ellos me ha dado una patada

y me ha dicho... que dejara en paz a Elías De la Cruz.

Será..

Tenemos que ir a la Policía. No valdría de nada.

Vamos a ver. Te han agredido, te han amenazado.

Hay que denunciarlos. Sí,

pero sería su palabra contra la mía.

Hombre, eres abogado. Tendrás forma de demostrarlo.

En las escaleras no había cámara de seguridad.

Lo tenían todo muy bien planeado.

¿Y qué vas a hacer?

Voy a dejar el caso, Adela.

Pues... no lo sé, no lo veo. Me parece un poco pronto.

Si todo el mundo habla de eso ahora, pues...

el día de la inauguración quizás no venga nadie.

O pasará todo lo contrario. Si jugamos bien nuestras cartas,

tendrán tantas ganas de ver lo que preparas

que vendrá mucha más gente.

No lo sé, no... Me parece un poco precipitado.

Y además no sabría que decirles en las entrevistas.

Para empezar, la revolución que supone que una chef como tú

quiere abrir su restaurante en el mercado.

Serías la primera en romper ese elitismo

del que acusan a los grandes cocineros.

Ya. Veo que lo tienes tú más claro que yo.

He tratado mucho con los medios. Este tipo de noticias les encantan.

Ya. -Ahora les damos este caramelo

y luego ellos nos harán la promoción gratis.

Ajá. -Todos salimos ganando.

Sobre todo, tú.

¿Qué quieres decir?

Javier, no me vas a hacer creer

que estás haciendo todo esto solo por mí, que nos conocemos.

¿A qué se debe tanta prisa?

Eso, hay que aprovechar la novedad, que la prensa se interese y...

-La repercusión de la noticia anime a más inversores a venir al mercado.

Hay puestos libres que cotizarán mucho con mi restaurante cerca.

¿Te estás aprovechando de mi nombre, Javier? ¿Es eso?

No sé cómo puedes pensar eso Ingrid.

Ten en cuenta que tú serías la mayor beneficiada.

Serías la pionera, un modelo a seguir, Ingrid.

A no ser que dejemos pasar el tiempo

y se nos adelante alguien, entonces...

Está bien. Hablaré con ellos.

Pero no te metas en los asuntos de mi restaurante

sin consultarme primero.

¿Está claro?

No te vas a arrepentir, Ingrid. Ya lo verás.

No es la primera vez que recibo amenazas.

Pero una cosa son los famosos y sus tonterías de la televisión

y otra...

Nunca habían llegado a esto. Ya.

Precisamente por eso no puedes abandonar ahora.

Perdóname. Tengo familia.

Pero Elías ha cruzado una línea roja.

No puede irse de rositas. Si demuestras lo que te ha hecho...

Te digo que no hay manera de demostrar nada.

Si seguimos, tu marido estará dispuesto a hacer cualquier cosa.

y yo no estoy dispuesto a correr el riesgo.

¿Vas a dejar que salga ganando?

Sí. Y te aconsejo que hagas lo mismo.

De ninguna manera. Adela, hazme caso.

Acepta la repartición de gananciales del divorcio.

Olvídate de Andorra, de lo de Recarte y de él.

Lo siento, no voy a hacerlo.

Pues no sabes cuánto lo lamento.

Espero que no lo lamentes tú también.

Quien lo va a lamentar no soy yo. Eso te lo aseguro.

¿No estabas tan ilusionado con él?

Sí, pero lo he hecho todo fatal desde el principio.

Bueno, tan mal no habrá ido, ¿no?

Para empezar, nuestra primera cita fue un fracaso.

Por el trabajo, quedamos en la pizzería,

que ya me dirás tú qué tiene de romántico.

Yo llegué 20 minutos tarde

y la cena duró justo cinco minutos por culpa de mi madre.

Sí, pero allí os besasteis. No fue tan mal.

No, no. Fue él el que me besó a mí.

Esa es otra, él siempre toma la iniciativa y yo lo freno.

Pero ¿por qué?

Y no me vengas con lo de la diferencia de edad.

Es que es importante, Jorge.

Ojalá eso me diera igual, eso y tantas otras cosas.

Pero estamos en momentos vitales diferentes, personalidades opuestas,

y yo todavía arrastro lo de mi ex.

Mira, todo eso te daría igual si Germán te gustara de verdad.

¿Nos pones dos cafés, por favor? Claro, chicos.

A ver...

Mamá, tengo hambre. ¿Vamos a cenar? ¿No has merendado en la biblioteca?

No. Estaba ocupado con el trabajo. Ah.

Oye, pues pasa aquí dentro

y coge las galletas que tengo en el bolso.

Prefiero esperar a la cena. Qué tontería.

Estás pasando hambre, ¿no? Coge las galletas que del bolso.

No, es que no me apetece. Mira que eres cabezón, cariño.

¡Pasa!

Pero ¿qué te pasa mamá? No me pasa nada.

Estoy perfectamente. ¿Quieres entrar en el puesto, por favor?

¿Este ordenador es para mí? ¡Sí!

Creo que he acertado con el modelo, mira a ver.

Es justo el que quería. ¿Sí? Qué bien, qué bien.

Procesador de 8 núcleos a 2,3 GHz y con 512 gigas de SSD.

Eso.

Pero... no puedo.

Espera que te doy el cúter, toma.

No, no puedo aceptarlo.

Dijiste que no nos lo podíamos permitir.

Bueno, ahora las cosas han cambiado.

¿Qué cosas han cambiado?

No pasa nada.

Realmente, me afecta a mí más que a ti.

¿Qué ha pasado, mamá?

He decidido vender la droguería.

¿Qué? ¿Por qué?

Bueno, el puesto da mucho trabajo y...

tampoco estoy tan contenta en este mercado.

No me mientas, mamá.

No te miento. Tú nunca harías eso.

Más con lo que te ha costado que funcionara.

Estabas contenta con la droguería.

Es lo mejor para todos y eso es lo más importarte, ¿no?

Dices que no tenemos dinero y que todo va fatal,

y vendes la droguería y tengo un ordenador.

¿Lo has hecho por mí? Porque no lo quiero.

No, no lo hecho por ti, lo he hecho por los dos.

¿Por qué?

Eso da igual ahora, David. Mamá, cuéntame la verdad.

¡Cuéntame la verdad o lo estrello! Bueno, ¡ya está bien!

Dime la verdad. Vale.

Deja el ordenador en el mostrador, por favor.

Mira, no vendo la droguería por ti.

Lo que pasa es que tengo deudas con el ayuntamiento.

Y la sociedad con Adela ha ido mal, así que le vendo mi parte.

¿Y con eso has pagado el ordenador?

No.

El puesto no me va a dar ningún beneficio.

Solo me ayuda a saldar las deudas.

Entonces, ¿cómo?

Ay, Dios...

He vendido el reloj de oro.

Has vendido el reloj de papá. Sí.

Pero se supone que iba a ser para mí.

Bueno, es para ti, en forma de ordenador.

Es lo único que teníamos de él.

Ya, cariño, pero tus estudios son más importantes, David.

Pudiste conseguirlo de otra forma. ¿De qué forma?

Hay otra forma, pero no quieres verla.

Pues dímelo tú, a ver.

Pues con la abuela.

Podrías habérselo pedido a ella. No, eso ni hablar, hijo.

Podrías haberlo hecho, no entiendo por qué no.

Me prometí a mí misma que iba a salir sola adelante, sin ayuda.

No tiene sentido. Imagina que yo rechazara al terapeuta.

Ya, pero no es lo mismo, David.

Mamá, todos a veces necesitamos ayuda.

Y tú ahora mismo, más que nadie.

Espérame en la plaza, por favor, mientras cierro el puesto.

Hacía tiempo que no sentía algo así por alguien.

¿Y entonces por qué lo frenas?

Porque me da miedo. ¿Miedo de qué?

Pues... de equivocarme.

¿Y no lo tenemos todos, Javier?

¿Acaso crees que yo estaba 100% seguro de mi relación con Lorena

cuando empecé con ella? Por supuesto que no.

Nadie lo está.

Pero esto va de eso, Javier,

de arriesgarse, de poner el corazón sobre la mesa

y apostar para que salga bien.

O que te lo rompan.

Pues si te lo rompen, recoges los pedacitos y los vuelves a juntar.

¿De qué sirve tener un corazón intacto si nunca lo vas a usar?

Ay, mi novio...

Mi novio es un poeta.

Eso es porque tengo la mejor musa.

Un poco cursi también eres.

(JAVIER) ¡Germán, espera!

Yo creo que antes ya nos lo hemos dicho todo.

Yo no.

Hala.

Vale. Eh...

¿Que ya no tienes dudas?

Estoy muerto de miedo, pero creo que solo contigo podré superarlo.

(GERMÁN) Eh...

¿Tú sabes que nos está mirando todo el mundo?

De eso se trata, ¿no?

Si ves la cara que está poniendo la Pacheca...

En breve se entera todo el mercado. -Mejor.

Así ya no hay que hacerlo oficial.

Sabía que tenías pocos escrúpulos,

pero lo que le has hecho a mi abogado no tiene perdón.

No sé de qué me estás hablando.

Le has enviado dos matones para que lo empujen por unas escaleras.

Por el amor de Dios, Elías. ¿Qué va a ser lo siguiente?

¿Meterme una cabeza de caballo en de la cama?

Pero ¿qué me dices?

Qué barbaridad, ¿no?

Yo solo le pedí a dos buenos amigos que le hicieran una visita

para que él viera las cosas desde otro punto de vista.

Ya.

Pues has conseguido justo contrario.

Por lo menos conmigo.

Mira, si me quedaba alguna duda de lo que tenía que hacer,

ahora no tengo ninguna.

Y me dan igual tus extravagancias de gánster de pacotilla,

que seas mi exmarido o el padre de mi hijo.

Te voy a denunciar, aunque sea lo último que haga en esta vida.

Muy bien. Pues adelante.

Venga, hazlo.

Pero si yo caigo, tú caes conmigo.

¿Ahora qué, me estás amenazando a mí también?

Eres tú la que ha decidido complicarlo todo.

Ya. ¿Y qué vas a hacer?

¿Mandarme también a un par de matones?

No, mujer, no va a hacer falta.

Basta con que te recuerde

la cantidad de papeles a nombre de la empresa que tú has firmado.

Papeles que ni te molestaste en leer.

Me da igual lo que yo haya firmado. La empresa no es mía.

Pero te beneficiaste igual que todo el mundo.

Si quieres, tú juega el papel de esposa engañada,

que no te va a creer nadie.

Porque me voy a encargar de que todo el mundo se entere

de que estabas al corriente de la evasión de capital.

Si yo voy a la cárcel... tú vienes conmigo.

A no ser que recapacites un poco.

Puede... que engañes a alguien

con esos aires de tipo duro.

Pero a mí no, Elías. Yo te conozco muy bien.

Sé que realmente no eres más que un pelele impotente,

incapaz de salir de las faldas de debajo de tu padre.

Y eso... eso no va a cambiar nunca.

Yo no lo sabía, pero es mala persona.

Y al final, al revés que en las películas,

los malos siempre ganan.

No me cuentes tus penurias de amor, que yo puedo escribir un libro.

De verdad que... que no sé qué hacer.

¿Qué...? ¿Qué hago?

¿Me... me meto a cura, me rindo? -¿Qué te vas a rendir?

Tú lo que tienes que hacer es coger al toro por los cuernos y a tope,

como hice yo con Carla.

¿O no? Al principio, me insultaba y todo.

Oye, a ver si estamos un poquito más pendientes

de lo que pasa en el mercado, ¿eh?

¿Qué pasa con lo del restaurante de Ingrid?

¿Qué pasa? ¿Que qué pasa?

No te has enterado, ¿no?

Lo está promocionando como si fuera una película de superhéroes.

No sé, nunca lo hubiera imaginado. Todo puede ser. Y Paolo tiene un...

¿Lo tiene?

Y... ¿es que a Ingrid le gusta Paolo? ¿Te lo ha dicho?

No voy a poder quedar hoy contigo.

A ver, me refiero a que no voy a poder quedar contigo ni hoy...

ni ningún otro día.

¿Qué pasa? Necesito tu ayuda.

Claro, mujer, dime. Lo que yo pueda hacer.

Tu ayuda económica.

Me alegro muchísimo de que hayáis dejado de esconderos.

Porque esto va en serio, ¿no?

Bueno, ya veremos.

Toma, esto es para ti.

¿Y eso? -Ábrelo.

Pero ¿esto qué es?

¿Que también me quieres comprar a mí?

No tienes control ninguno.

Tú eras la que decía

que no querías hacerle daño a Germán, ¿verdad?

Y no paras de meter mierda. No, no es mierda.

Pero ahora se va a saber

quién es el gran empresario Elías De La Cruz.

Porque estoy harta de callarme.

Ya no me das miedo, Elías.

¿Y sabes por qué? Porque te voy a denunciar.

Y me da igual que me amenaces con hacerme caer.

Buscaré un abogado que demuestre que yo no sabía nada.

Pues suerte, porque no lo vas a conseguir.

Tú madre está despechada

y ya no sabe qué inventar. -Lo que tú digas.

Pero sé que esto es verdad.

Me lo ha contado todo delante de mi padre.

Cómo la timasteis y cómo me uso de tapadera

para sacar el millón y medio defraudando a Hacienda.

Y no lo ha negado.

¿Millón y medio?

No deberías hablarle así a alguien que sabe de ti lo que sé yo.

Vas a aceptar el acuerdo.

¿O prefieres que cuente... tu secreto?

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Mercado central - Capítulo 94

06 feb 2020

Ni las buenas palabras de Jesús ni las amenazas de Elías hacen claudicar a Adela, que está dispuesta a denunciarles por el dinero de Andorra.
Celia vende el reloj de Manuel para comprarle un ordenador a David y dice a Adela que ha ganado, le venderá la droguería. Pero David la convence de que pida ayuda a la abuela.
Nicolás se apunta a un curso de autoayuda y Paolo, reticente, le acompaña.
Germán sigue sufriendo las inseguridades de Javier respeto a su relación. Éste se muestra reticente a mostrarse en público como pareja. Javier, tras una charla con Jorge, dará el paso de besar a Germán en pleno mercado.
Nacho, celoso, abronca a Lucía porque comete un error en el trabajo.

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