Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5502376
No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 92 - ver ahora
Transcripción completa

He quedado con un abogado esta tarde, Héctor Ferrer.

Es de los mejores en divorcios.

He hablado con Nicolás, es el encargado de Mantenimiento.

-Sí. -Dice que está muy ocupado.

Pero te llamará para ver el puesto y empezar el acondicionamiento.

Dice que será cosa de dos semanas.

Y aquí tengo el permiso de obra.

Solo falta tramitar la licencia de cambio de actividad.

Era una pescadería y va a ser restaurante,

hay que pedir la licencia de restauración.

-Javier está gestionando un permiso

para el puesto que Íngrid Balsera quiere abrir.

Por si quieres pararlo o...

Gracias por avisarme, ya veré qué es lo que hago.

Mmm. Para que dudes otra vez de mi lealtad.

"Es un contrato de compraventa de una nave industrial

que él y mi suegro tenían en Guadalajara".

¿Dónde está el dinero?

¿Tú qué crees?

Yo creo que Elías tiene patrimonio oculto

y que esto solamente es la punta del iceberg.

Voy con vosotros al hospital. -¿Para qué? no hace falta.

¿Qué hacemos allí los dos?

Solo son unas pruebas, y será rápido. -Ya, bueno.

Quiero saber qué le dicen. ¿Y tú no tienes que trabajar?

-No, lo he hablado con mi jefe y puedo trabajar desde casa.

Y tengo a la becaria, es muy eficiente.

-¿Te vas? -Sí, mi jefe me está esperando.

-Ya. -Tengo que ir corriendo.

-Pero nos... nos volveremos a ver, ¿no?

-Puede.

-Gracias por lo de anoche, lo pasé muy bien.

-Espero que no tengas dudas de que apuesto por ti.

-Ah, pero...

O sea, ¿es oficial? ¿Somos pareja?

-Si a ti te parece bien...

(CARMEN) ¡Se acabó! ¡Ya está!

Renuncio a ser la guardiana de la llave.

De verdad, creo que deberíamos replantearnos

si esta sociedad tiene futuro o no.

Si eso es lo que quieres, por mí no hay problema.

Rompemos la sociedad hoy mismo.

Eso sí, me tienes que pagar mi parte del negocio

y también todo lo que invertí para ponerlo en marcha.

No puedes pedirme dinero ahora.

Te digo que tengo que pagar la multa y la subvención.

A ver, Celia, no pretenderás que te lo regale, ¿no?

Soy una pobre divorciada,

tengo que recuperarme económicamente.

Y parte de la culpa la tienes tú.

¿Tú... tú crees que a Paolo le gusta Íngrid?

Dijo que era muy guapa y se puso contento al verla.

Pues igual estaría bien que se echara una novia, ¿no?

Así se quita a Cristina de la cabeza.

¿Te parece mal que reclame lo que me pertenece?

Ya tienes lo que te pertenece.

El 5 % de las acciones de la empresa.

Yo me empeñé en ello.

Y Elías se ha comprometido a ponerte el divorcio fácil.

Que no hay nada más por descubrir, que no sabe nada.

Ya me encargo yo de esto, confía en mí.

Tú sigue menospreciando a Adela y tendremos problemas.

Cuidadito con los radares, utilizad la aplicación.

Cuando hayáis entregado este, para aquí,

hay que entregar otro en Valdemoro.

¿Vamos? Venga.

¿Hola? ¿Qué tal?

¿Tú has visto a tu madre últimamente?

Sí, esta mañana, en casa, y luego en el Mercado, ¿por?

¿Ha estado en casa?

Sí, ha venido a recoger sus cosas.

Cosas.

¿Qué se ha llevado?

Yo qué sé, bobadas.

Bueno, mi libro de escolaridad, porque, no sé, le hacía ilusión,

y, buah, una foto horrible de mi Comunión.

Cosas así.

¿No se ha llevado nada más?

Pues alguna carpeta, me parece.

¿Una carpeta?

Tu madre no puede entrar en casa y llevarse lo que quiera, ¿eh?

Tranquilízate, no me parece tan grave que venga a buscar sus cosas.

No, es que no son sus cosas.

Ella ya no vive en esta casa y se fue porque quiso.

Se fue porque tú le pusiste los cuernos.

Le pedí disculpas y le entró por un oído y le salió por otro.

No, mamá te ha dado mil oportunidades y tú las has desperdiciado.

Me da igual, no puede entrar en mi casa, en nuestra casa,

cuando quiera y revolver todo.

A ver si tengo que cambiar la cerradura.

Cálmate, por favor, no me hables así.

Yo no tengo la culpa de nada y siempre estoy en medio.

La próxima vez que pase algo así, le paras los pies.

O me llamas por teléfono y me avisas, ¿eh?

(RESOPLA) ¿Hay café o no hay café?

¿Y mi hermana?

No sabéis lo que me molesta estar en medio de vuestras broncas.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Aunque no te lo creas,

todo esto me está afectando mucho, papá, es horrible.

En serio, es horrible veros así.

Ya.

Perdona, hijo, pero es que tu madre no para de dar bandazos.

Primero, el divorcio, ya, las prisas.

"Ahora no, que lo he paralizado".

Lo siento mucho, hijo.

Pues esta vez va en serio, papá.

Ha tenido una reunión con un abogado importante.

¿Y sabes quién es el abogado? Ajá.

Héctor Ferrer.

¿Héctor Ferrer? ¿De qué me suena a mí ese tío?

Porque sale por la tele a veces.

Es este abogado de los famosos.

Bueno, de los famosos cuando se divorcian, claro.

Menudo chasco se va a llevar tu madre

cuando le pase el caso a un ayudante.

El abogado de los famosos.

Ya me dirás tú qué tenemos de famosos.

Pues no lo sé.

No sé, pero mamá está contenta.

Lo que no entiendo es por qué ha contratado a ese tío,

si no hay nada que rascar,

estamos casados en bienes gananciales.

Es la mitad para cada uno, aquí no... no hay más,

es un divorcio de manual.

¿Te dijo qué se llevó? Que no lo sé.

Papá, que ya te lo he dicho.

Ha estado buscando en un par de cajas.

Una, llena de trastos viejos, otra, llena de papeles.

¿De papeles?

Sí, había documentos...

¿Me puedes explicar, por favor, qué está pasando?

No está pasando nada. ¿No pasa nada?

Nada. Ah.

(RESOPLA) Mira, paso.

Oye, papá, tenemos que hablar.

Es urgente.

Pero ¿por qué se cuelga?

-¿Has probado a apagar y encender?

Parece que los ordenadores siempre se arreglan así.

-No, siempre, no.

Pero, si lo reinicio, me tardará 43 minutos en encenderse,

y no podré hacer el trabajo.

-Ah, no desesperes.

Seguro que habrá alguna manera para recuperarlo.

-Pues yo no la conozco, ¿la conoces tú?

-No, yo, de informática, nada.

Cuando me pasa algo parecido,

yo lo que hago es rezar a algún santo.

-¿Qué tiene que ver rezar con la informática?

Esto es cuestión de lógica, no de fe.

Contigo quería hablar yo.

Trufa blanca italiana.

Me acaba de llegar. Ah.

Gracias, pero yo no necesito trufa blanca ahora.

Es un regalo, quiero que la pruebes y me des tu opinión.

Pues la probaré y ya te diré.

¿No te quedas a tomar un café?

No, no, es que tengo que preparar el turno de la cena.

Y, si me paso luego, ¿tomamos una cerveza?

Lo siento, pero... tengo mucho trabajo.

Oh, vale.

Oye.

A ver, ¿qué pasa, Elías?

Adela.

Ha entrado en casa y se ha llevado unos papeles que no debía.

¿Qué papeles son?

Los del contrato de compraventa de la nave de Guadalajara.

¿Cómo has dejado que se los llevara? Yo no estaba en casa.

Estaba Germán, se ha colado y se los ha llevado.

Ah... Ahora sé por qué ha venido a interrogarme sobre eso.

No es que tuviera una intuición, no,

lo sabía seguro, tenía toda la información.

Pues estamos jodidos, ¿eh? Se ha hecho la ingenua.

Pero sabía perfectamente

que lo que le estaba contando era una milonga.

Sí que me va a salir caro lo del divorcio.

Te lo dije, tenías que haber sabido

tener las manos quietas y no andar persiguiendo faldas

y no estaríamos en este follón.

Venga, ya, papá, ¿eh?

Esto se está convirtiendo en una guerra sucia.

Y la culpa es de su abogado.

¿Qué abogado? Uno.

El abogado de los famosos, le dicen.

Uno que sale en la tele... Imagínate el prenda cómo será.

Un especialista en sablear a los maridos.

Y Adela sabe que estoy mintiendo, me cago en...

Al final, voy a pagar el pato yo.

¿Eso es lo que te preocupa?

No es lista ni nada.

Me ha dejado explayarme a gusto y ella se hacía la tonta.

¿Estamos en lo que estamos?

¿Y cómo se llama ese abogado?

Ferrer, Héctor Ferrer.

Sale en la tele, seguro que lo has visto.

Seguro que le ha recomendado que busque lo que sea

para sacar más tajada en el divorcio.

Como lo encuentre todo, estamos listos, ¿eh?

Mira, hijo.

Lo que mal empieza mal acaba.

Nos aprovechamos de un pobre hombre que estaba en un mal momento

para hacer negocio nosotros.

Y ahora viene esto.

¿Perdona?

¿Me estás diciendo que esto es un castigo divino?

Que no debimos hacer lo que hicimos.

Eso es todo. Vamos a ver.

Recarte tenía a la mujer mala.

Necesitaba ese dinero

para llevársela a hacer un tratamiento especial a EE. UU.

Una estupidez por su parte.

Se ahorra el dinero y lo hace con la Seguridad Social.

Que son fantásticos. No hables así.

La señora murió y no fuimos ni al tanatorio.

¿Y qué culpa tenemos de eso?

¿No tienes cargo de conciencia?

¿Tú no te estás haciendo viejo? Sí, ¿y?

Pues eso, a lo hecho, pecho, hay que pasar página y punto.

Sí, tienes razón.

¿Qué vamos a hacer si Adela descubre el pastel?

Yo qué sé, papá.

Tú evita cruzarte con ella,

que ya has visto.

De lo otro, ya me encargo yo.

-¡Buenas tardes, familia!

Buenas tardes. -¿Qué?

¿Vas a pintar el Mercado o qué?

-No, vengo de darle una mano a la gotera de la pescadería, que...

Eso.

El especialista en parches.

Para qué lo vas a arreglar del todo, ¿no?

¿Qué quieres que haga?

Que tienes mucho lío, ¿a que sí? Exactamente.

¿Qué te pasa con el ordenador? La batería.

Que se me acaba enseguida y se queda colgado.

Ha llegado al final de su vida útil. Ajá.

¿Y... has probado a vaciar la memoria?

Sí, pero sigue igual.

¿Y los "e-mails"?

Nos llegan muchas cosas que no borramos

y eso carga la memoria.

¿Tienes un disco externo?

No, pero el ordenador tiene muchos más problemas.

Pues igual ha llegado su hora y hay que comprar otro, ¿no?

Me ha dicho Paolo que le ayudas en la cocina.

Sí, con los postres.

¿Te gusta la repostería?

Estoy aprendiendo.

Pues en ese campo hay mucho que aprender y que renovar.

¿Has leído algún libro de Jordi Roca?

Es un "crack".

Igual hay alguna editorial en internet.

Ya, pero como no vaya a la biblioteca no lo podré mirar.

¿Has mirado en la tienda de ordenadores?

Hay buenas ofertas.

Ya, pero me dan igual las ofertas.

Mi madre no tiene dinero para comprarme uno.

Las ventas están flojas

y me ha dicho que espere a recuperarnos.

Ya. Bueno, seguro que es un bache y... y se recuperará.

Ya. Hasta entonces, me quedaré con este.

Bueno, pues que haya suerte.

Nos vemos, ¿vale?

Carmen, hay que ver lo guapa que estás hoy, ¿eh?

-Huy.

¿Qué quieres? Que ya son muchos años de casados.

-No, a ver, yo solo te digo que tienes el guapo subido.

Y me he acordado de cuando nos conocimos, porque estás

igual de atractiva que entonces.

-Esto es más grave de lo que yo me pensaba.

¿Qué quieres? ¿Una noche para irte con los amigotes?

-Pues, mira, estaba pensando en una noche libre,

pero... para pasarla contigo por ahí.

-¿Conmigo? -Carmen, eres mi mujer.

Y, últimamente, no hay forma de que estemos juntos.

-Pero si estamos todo el día juntos, Nicolás.

En casa, aquí... Parecemos siameses.

-Bueno, pues por eso.

Para que estemos tú y yo juntos fuera del Mercado.

¿Cuándo fue la última vez que nos fuimos a dar una vuelta?

-Ay, no tengo ganas de dar vueltas, ni energía, ni tiempo, ni dinero.

Tenemos que ahorrar para la reforma del puesto.

-Cariño, pero, no sé, hay planes que no necesitan hacer mucho gasto.

-Ah, ¿sí? ¿Cuáles?

-Ver la puesta de sol en el templo de Debod.

O dar un paseo en el teleférico.

O en barca por el Retiro.

-Por favor, son planes de quinceañeros,

ya tenemos una edad.

Yo estoy más para sofá, mantita y serie.

No pretenderás que, después de deslomarme aquí,

me tire por la noche a andar.

-¿Quieres que mire la cartelera y vamos al cine?

-Que no seas pesado, no quiero salir.

Nos vemos una peli, pero con el pijama puesto, en casa.

-Hola.

¿Ya tienes mi carne picada?

-Mira, sí, aquí la tengo, preparándola estaba.

(SUSPIRA)

Tengo una propuesta que te va a encantar.

Íngrid, tengo un poquito de lío, perdona.

¿Buscando recetas?

No, más bien dándole una vuelta a los clásicos.

¿Por vicio o porque vas a sorprenderme

con una cena en tu casa?

(SUSPIRA) ¿Mmm?

Pues mira, no, para Carolina.

La estoy ayudando con la nueva carta de La Fanega.

Vaya, quién lo iba a decir.

Cómo han cambiado las cosas con tu exmujer.

Ya, supongo que el tiempo lo cura todo.

Ya. Y, bueno, tenemos un hijo en común.

Estamos condenados a entendernos.

Huy, cualquiera lo hubiera dicho con lo bestia que fue la separación.

Ya. Eh... Vale, dime, cuéntame, ¿qué es eso que querías hacer?

Me encantaría que me hicieras el maridaje de cada plato.

Hacer una buena cata

sería una excelente presentación para los clientes, ¿qué te parece?

Sí, sería una buena manera de fidelizar

a los clientes que vienen al Mercado, sí.

Está claro que te necesito, ¿no, Jorge?

Tienes experiencia en el Mercado y sabes de vinos,

así que dime cuándo empezamos.

No, no tengo tiempo

para montar una bodega y hacer una cata.

No acepto un no como respuesta.

Pues me temo que es la que hay.

Ya. Pues es una pena, pensaba encargarte los vinos a ti.

Mira, ¿sabes quién sabe mucho de vinos? Eh... Paolo.

¿El italiano? Sí.

Ahí donde lo ves, está muy puesto.

Sobre todo, en espumosos, que están muy de moda.

Habla con él, coméntale la idea y... y luego hablamos.

Me fío más de ti, pero si no me das otra opción...

No te doy otra opción.

Pues, mira, si me quieres hacer feliz... Ten.

Te quedas en el puesto aquí.

Le echas un ojito.

Mientras yo me voy un rato a tomar el aire.

-Ay, ay, ay, ay, ay.

(NICOLÁS SUSPIRA) Yo lo he intentado, ¿eh?

Le he propuesto un par de planes, pero nada,

ninguno le hacía ilusión, Paolo.

Como si yo fuera invisible, yo qué sé.

Un... un trasto viejo, vaya. -Vaya.

(NICOLÁS RESOPLA)

-Hay quien valora más la novedad que lo que tiene en casa.

Lo mismo me pasó a mí con Cristina, ¿eh?

Sí, sí, sí.

Que ella se volvió loca por aquel hijo de...

Vale, por Doménico.

¿Y sabes lo que me dijo?

Que él la sacaba de la rutina.

¿Te lo puedes creer? -Le he propuesto romper la rutina.

Pero es que nada, ni templo de Debod ni teleférico.

Ni siquiera ir al cine a ver una película.

No le apetece nada.

-Bueno, Nicolás, me lo puedo creer, ¿eh?

Porque esos planes no son como para saltar de alegría tampoco.

-Paolo, que el templo de Debod es muy bonito.

Un templo egipcio de hace no sé cuántos años,

maravilloso, rodeado de un parque que es la leche.

-Sí, sí, muy bonito el templo este,

pero, a ver, que Carmen es de aquí, el templo lo tiene más que visto.

¿O no? -Ya.

-Nicolás.

Si quieres reactivar tu matrimonio, tienes que apuntar más alto.

-No sé, Paolo, a mí no se me ocurre nada más.

Ya ves tú, si yo, con dar un paseo y ver la puesta de sol,

ya me conformo.

-Mal te veo yo, ¿eh?, amigo mío.

-No digas eso, hombre. -Te lo digo por tu bien.

A ver, si quieres salvar tu relación, tienes que esforzarte más.

-Ya ves tú, y yo me veía ya envejeciendo con Carmen, Paolo.

(SUSPIRA) Como se haya hartado de mí,

yo me muero, ¿eh? -Ah, no.

-Que me muero si me abandona. -No desesperes, va.

Que, a ver, mi matrimonio con Cristina está roto,

más que roto, está destrozado, pero el tuyo con Carmen, no.

Tú todavía estás a tiempo para reconquistarla.

-¿Y cómo se hace eso, Paolo?

-Para algo están los "amici", ¿o no? -¿Tú me ayudarías

a buscar alguna idea? -Claro que sí. A ver.

Si la mujer quiere novedad,

hay que empezar por mostrar esa novedad en uno mismo.

Que el cambio se vea desde fuera,

¿entiendes? -Espera.

¿Qué estás insinuando? ¿Que me haga yo algo?

No, no tenemos un duro, Paolo.

No tengo dinero para cirugía estética.

-No, no, Nicolás, déjate de cirugía estética.

Lo que te estoy diciendo yo... -Mmm.

-...es algo mucho más sencillo y práctico.

A ver, tú la invitas...

¡Hola! Hola.

Íngrid Balsera, ¿verdad? Eh... Sí.

Elías de la Cruz, presidente de la Asociación de Comerciantes.

Bienvenida. Gracias. Encantada.

Nos va a venir muy bien un negocio como el tuyo.

Un negocio así atrae clientes "gourmet".

Ese tipo de público es necesario para la renovación del Mercado.

Pues me alegro y espero estar a la altura.

Seguro, mujer, seguro, segurísimo.

Genial. Si necesitas algo de la Asociación,

no tienes más que pedirlo.

¿Como vas con la tramitación

de la licencia del cambio de actividad?

Huy, yo no entiendo nada de papeleos

y lo he dejado todo en manos de Javier,

el gerente. Sí, sí.

Que es un gran profesional. Lo es.

Lo es. No tiene los mismos contactos que tengo yo.

Pero lo es. Quiero decir, vamos a ver.

Llevo trabajando aquí tantos años

que conozco perfectamente cómo funciona la Junta Municipal.

Si quieres, te puedo echar un cable para tramitarlo.

Ah, pues sería estupendo,

porque tengo entendido que es un poco lento, ¿no, Jorge?

Bueno, no tiene por qué. Javier es un profesional muy eficaz.

Y lo es, ¿eh?, y lo es, y te recomiendo que trabajes con él.

Lo que pasa que ahora mismo está muy liado.

¿Por qué no me pasas los papeles?

Yo me paso por el Ayuntamiento

y en un par de días lo tienes tramitado, ¿eh?

Pues... sería estupendo.

Genial. Pues me alegro.

Encantado de conocerte.

Igualmente.

Qué hombre tan encantador, ¿no?

(IRÓNICO) Sí, mucho, encantador.

Este tío no hace nada por altruismo.

Si ya lo ha dicho.

Que la apertura de mi restaurante puede ser buena para todos

porque traerá nuevos clientes. Mira.

Si te hace un favor, luego querrá cobrárselo.

¿A mí? Sí.

¿Y cómo?

No lo sé, pero algo se le ocurrirá. Tú ándate con ojo.

Descúbrelo por ti misma, está mal que hable así de mi cuñado.

¿Es el hermano de Lorena?

Sí. En todas las familias hay un garbanzo negro.

Ya.

(SUSPIRA)

(ROSA TOSE)

(NOA) ¿Y esas gotas? ¿No se ha tomado ya el antibiótico?

-Este producto es fundamental.

Son probióticos, para proteger el estómago.

-Tu padre, ya lo ves, que está en todo.

-¿Y cuánto tiempo tiene que tomarse eso?

-Pues el mismo que el antibiótico, unos días más, para estar seguros.

-Ya, pero ¿cuándo debería hacer efecto el tratamiento?

-Pues, cariño, pronto, porque ya sabemos lo que tengo.

-¿No habría sido mejor que te quedaras ingresada?

-No seas alarmista.

El médico ha dicho que no es grave, puede tratarse perfectamente en casa.

(ROSA) Mmm.

Lo único que tengo que hacer es descansar

y recuperarme bien, ya está.

-Yo puedo volver de casa de Jonathan y hacer turnos,

¿eh, mamá? -Me basto y me sobro yo solo.

¿No lo ves?

-Cariño, con una persona

que tenga contacto conmigo es bastante.

No quiero que te contagies.

-Exacto.

Y, para mí, cuidar de dos sí que es imposible, ¿mmm?

(ROSA) ¿Sabes? Tú quédate en casa de Jonathan.

Y, cuando te apetezca, pues te vienes a verme.

-Pero con precauciones.

Manteniendo las distancias.

No le vayas a traer microbios de la calle,

que tu madre anda floja de defensas.

(Timbre)

-Cariño, ¿te importa ir a abrir?

(NACHO) ¡Debe ser la becaria!

¡Viene a traerme unos materiales de la agencia!

(NOA CARRASPEA) -Hola, soy Lucía, ¿y tú?

-Noa. -Ah, encantada.

(Besos)

-Pasa. -Anda, hola, Rosa. ¿Qué tal estás?

-Pues poco a poco, Lucía.

-Bueno. Si no os importa, pongo esto a cargar.

-Mmm. -Me he quedado sin batería.

A ver.

¿Te echo una mano?

¿Qué?

Te he visto con tanto papeleo

que digo: "Igual le hace falta una mano".

No, que estaba cuadrando unas cosas.

He estado hablando con David.

Estaba un poco agobiado con el ordenador,

¿no te ha dicho nada?

Sí, sí, pero... está todo bien. Ya sabes cómo es David.

Si las cosas no salen como le gustan, se estresa.

Y me ha dicho que no puede comprar otro ordenador

porque la droguería no va tan bien.

¿Te ha dicho eso?

Sí.

Pues las cosas van como siempre.

A veces mejor, a veces peor, como todos los negocios.

Ya, pero a veces son más semanas de malas cajas y...

Y el bache se convierte en problema.

Celia, si tienes que pagar algo urgentemente,

lo que sea, un imprevisto, cuenta conmigo, ¿vale?

Muchas gracias, nos apañamos bien solos.

Es que he visto a David tan agobiado con lo del ordenador que...

Y dale con el ordenador.

De verdad, si lo único que pasa es que tiene mucho uso, nada más.

Mucho uso y que va a pedales.

Yo creo que él necesitaría algo más potente

para estudiar o trabajar...

Mira, Jorge, de verdad, no eres su padre, no te preocupes.

Sí, pues en eso tienes razón.

Se lo compraré en unas semanas,

cuando cobre un pedido que me hicieron.

Genial. Y perdona

por haberte hablado así, estoy con mucho lío y muchas cosas.

Nada, me alegro de haberlo hablado contigo.

Y yo.

Es que, verás, pensé que...

Que igual tu problema económico venía por tu relación con...

¿Con...?

Con Adela.

Ahora que se ha enterado de lo tuyo con Elías, no sé.

No debe ser fácil trabajar con ella, ¿no?

Lo que pasa es que somos personas civilizadas.

Además, lo mío con Elías se terminó.

Se terminó. Sí.

No me apetece darte explicaciones. No.

Ni contarte nada, pero...

Pero, bueno, que estoy en una nueva etapa de mi vida.

Pues me alegra oír eso. Sí, me voy a centrar en mi hijo,

en mi negocio y en seguir adelante, no te preocupes.

No, no lo estoy.

Eres una tía fuerte.

Admiro eso de ti.

Para lo que sea, ya sabes dónde estoy.

"Delicatessen Jorge".

Muchas gracias, pero no lo necesito. Vale.

El desplegable lo quieren a 300. -Mmm.

-La invitación, como no va impresa, va por "e-mail", como queramos.

-Cualquiera diría que tienes 19 años.

Madre mía.

Espero que valoren tu trabajo y que acaben contratándote.

-Ay, gracias, Rosa.

He aprendido mucho de Nacho en muy poco tiempo.

-Me parece a mí que tú ya venías aprendida.

-Bueno, procuro formarme.

Ya sabes, la competencia en diseño gráfico es muy fuerte.

Bueno, ¿necesitas algo más? -No.

Estaría todo por hoy. -Vale.

Si quieres, monto las pruebas y solo tienes que revisarlas.

-No, no es necesario.

Son casi las 18:00, te puedes ir.

-Bueno, al menos, te dejo esto ordenado.

-Creo que me voy a ir a la cama.

-Te acompaño, cariño.

-¿Y llevas mucho tiempo en la agencia?

-No, unos meses.

-Ya.

¿Y qué tal currar con mi padre? ¿No es un poco complicado?

-No, qué va, la verdad es que muy bien.

Él lleva poco tiempo también en la agencia.

¿Tú también eres diseñadora?

-No, no, qué va, lo mío es la fotografía.

-Bueno, diseño y fotografía

tienen mucho en común, ¿no?

-Sí.

¿Y seguís usando Foto Finish?

Bueno, es que ayudé a mi padre porque no lo controlaba mucho.

-Ah, ¿no? Qué raro.

-En su anterior trabajo usaban otro.

¿Te apetece que vayamos a tomar algo?

O, bueno, ¿tienes prisa...?

-Claro, no, no, por mí, perfecto. -¿Sí?

-Voy a coger mis cosas.

Buenas tardes.

¿Qué tal? Ya ves.

Aquí, cuidando mis plantas.

Están espectaculares, por cierto, ¿eh?

Unas más y otras menos.

Hay flores que, por más energía y más amor que les pongas

y más que las cuides, se marchitan y se echan a perder.

Supongo que es cosa de la naturaleza.

Sí.

Se ve que lo llevan en los genes.

¿Y tú, qué?

¿Has terminado ya tu buena acción o has venido para algo en concreto?

He venido para decirte que mi abogado no ha recibido

la demanda de divorcio del tuyo, está preocupado.

Ah, pues dile que no lo esté. Hombre.

Como te corría tanta prisa, pues, hombre...

Aparte, no lo entiende.

Es un divorcio de manual, en bienes gananciales,

la mitad para cada uno, ¿no?

Pues no tengo ni idea, Elías.

Lo lleva mi abogado, si no ha llamado,

será porque está muy liado, tiene mucho trabajo.

Sí, sí, sí, ya sé quién es.

El famoso matrimonialista Héctor Ferrer, ¿verdad?

Ajá. Me lo ha contado Germán.

Que me ha dicho que lo está pasando mal con el divorcio.

¿Te ha contado a ti algo?

No hace falta, ya lo sé.

Es mi hijo.

Con solo mirarle a la cara, ya sé lo que le pasa.

"Ciao", Paolo.

-¡Hola, Íngrid!

-¿Qué tal? -Bien.

Escucha, si quieres una pizza,

lo siento, todavía no he encendido el horno.

Pero te puedo ofrecer un café expreso italiano maravilloso.

-No te preocupes, muchísimas gracias.

He venido a hablar de trabajo.

-Ah.

Pues siéntate.

-Vamos.

-Ahí. -Gracias.

Pues... -Dime.

-A ver.

Me encantaría que me ayudaras

con la carta de vinos para mi restaurante.

-¿Con... con la carta de vinos? -Sí.

Me ha dicho Jorge que sabes mucho del tema,

sobre todo, de blancos, espumosos...

-Ya, bueno, bueno.

Sí, algo sé, ¿eh? -Sí.

-Claro, siendo italiano...

Nosotros tenemos mucha tradición. -Sí.

-Con mucha variedad, calidad.

Bueno, por ejemplo, conocerás, ¿no?

Prosecco. -Sí.

Lambrusco... Después tenemos... -Sí.

Pero yo quiero pocas opciones pero muy llamativas.

Y el Prosecco y el Lambrusco, bueno,

aquí, en tu pizzería, muy bien, pero no los veo con mis pescados.

-No, no, no, claro, por supuesto, no.

-Sí. -No, no me he explicado bien.

Lo que quería decir es que son muy populares, ¿no?

-Sí, sí, eso sí, pero...

Yo estaba pensando incluir tintos, ¿cómo lo ves?

Porque lo del blanco con el pescado

es como un cliché, no sé, ¿qué te parece?

-Sí. Sí, sí, sí, claro.

-¿Y qué uva?

Porque no es lo mismo un pescado azul

con un blanco que los semigrasos, ya sabes, la dorada,

una merluza...

No sé, yo había pensado, le podíamos poner un... un rosado.

¿Cómo lo ves? -¿Por qué no? Claro. Sí, sí, sí.

-¿Sí? -Sí, sí.

-¿Y alguna bodega en mente?

Así le vamos pidiendo las botellas a Jorge

y empezamos las catas.

-Ahora no se me ocurre ninguna, pero...

Pero yo creo que...

Un poco de variedad y lo tienes todo.

-Sí, cierto es, eso es verdad.

Y a la gente le gusta

que haya representados

vinos de diferentes regiones. -Eso.

-Pero, no sé, ¿alguno en concreto, así...?

Escoge alguno y así empezamos por ahí.

Bueno, tendrás un...

Con un pescado del norte,

un vino del norte.

Y, con un pescado del sur, un vino del sur.

-Sí.

¿Por qué ese abogado? ¿Y por qué no?

Porque es innecesario. Hombre.

Tenía que contratar a uno con experiencia, no a un becario.

Tiene fama de tiburón.

Y no creo que en nuestro caso sea necesario,

no hay dónde rascar.

Ah, pues más sencillito entonces y menos complicaciones para todos.

No sé a qué estás jugando, pero conmigo no te hagas la tonta.

Sé que estuviste en casa registrando en los altillos

y que te llevaste documentos que no son tuyos.

No sé de qué me estás hablando.

¿Estuviste o no estuviste en casa registrando?

¿Registrando?

No, fui a llevarme cuatro tonterías

porque esa es la casa en la que he vivido desde que me casé.

Y, como es lógico, tengo allí mis pertenencias.

Lo que te has llevado no te pertenece, Adela.

Ese tío es un liante.

Y te va a sacar el dinero, ya lo verás.

Tú preocúpate por ti, que yo ya me cuido sola.

¿Qué pasa?

Te he hecho una propuesta decente.

Pues ya lo valorará el abogado y, si hace falta, un juez.

Que te cueles en casa de estranjis llevándote unos documentos

muy tranquilizador no es.

Y te digo una cosa:

te estás dejando mal asesorar y, al final, te vas a arrepentir.

Mira, Elías.

Has tenido muchos años para ser condescendiente conmigo.

Y esa etapa se cerró.

Yo no tengo por qué soportar ni más sermones,

ni más infidelidades ni más mentiras.

¿Y sabes por qué? Porque ya no soy nada tuyo.

Na-da.

Así que deberías ir asumiéndolo.

¿Quieres que...?

¿Hacemos esa lista de vinos o...? -Íngrid, lo siento.

Pero...

Yo soy más de ir a la bodega de... de Jorge y verlo con él.

-Jorge me dijo que... que me dejara asesorar por ti,

que sabías mucho del tema.

-Dijo eso, ¿eh?

-Pero... -No...

-Es que... -No pasa nada, de verdad.

Igualmente, me quedo con lo que hemos hablado.

Y no te quito más tiempo.

Muchísimas gracias. -Lo siento.

Lo siento, de verdad.

-Nada.

Chao. -Lo siento.

Hasta luego.

(CHASQUEA LA LENGUA)

-¿Pescado del norte con vino del norte?

(PAOLO SUSPIRA) Ya...

No te ha parecido bien, ¿eh?

-Hombre, lógico es.

Pero yo creo que ella buscaba un experto.

Y tú no lo eres.

-Oh, gracias.

No me había quedado claro.

-De nada.

(PAOLO RESOPLA)

Lo que no entiendo es por qué Jorge, que es un experto de vinos,

me manda a Íngrid para hablar de vinos.

-Pues para que ligues con ella.

-¿Con quién? ¿Con Íngrid? -Ajá.

Sí, Jorge dice que hacéis buena pareja.

Y que, además, necesitas distraerte.

-Pero ¿qué le pasa a Jorge?

Primero, paga a Jonathan para que salga conmigo,

porque a él no le apetece.

¿Y ahora me envía a Íngrid para que ligue con ella?

¿Tanta pena le doy?

-Hombre, es que estás bastante solo.

O sea, mírate.

(LUCÍA) A ver, en realidad, lo más importante es la práctica.

(Mensaje de móvil)

En diseño, la teoría está clara.

Además, hay ciertos problemas que solo se aprenden a resolver

aprendiendo de gente experimentada.

Como tu padre.

-Pues qué bien que hayáis congeniado, ¿no?

-Sí, le estoy muy agradecida.

Sobre todo, que me haya cogido de becaria,

solo llevo dos cursos en la escuela.

-Ya, bueno, a ver, yo creo que, en esta clase de oficios,

la escuela es solo una parte.

Lo importante es la experiencia...

(Mensaje de móvil)

...con clientes reales.

Oye, perdona por estar con el móvil.

He llamado a un amigo que trabaja en el Mercado

para que se venga a tomar algo, no te importa, ¿no?

-No, no te preocupes. -Vale.

-¿Hace mucho que no vives con tus padres?

-No, no, qué va, es algo circunstancial,

la gripe esta que se ha cogido mi madre,

pero, vamos, que en nada vuelvo a casa.

-¿Para qué querías verme? Que tengo prisa.

-Quería presentarte a una amiga.

Lucía, Jonathan.

-Mira qué bien, si ya nos conocemos.

-Eh... Sí, sí, pero, bueno, podemos conocernos de nuevo.

-Pues qué... casualidad, ¿no?

Jonathan es el amigo con el que estoy viviendo estos días.

Lucía hace unas prácticas con mi padre.

-¿Con tu padre?

Eh... Sí, sí, bueno, estamos viviendo juntos

porque... porque somos amigos, pero en plan compis de piso y tal.

Pero Noa se va... se va pronto, ¿verdad?

-Sí, sí, ya se lo he explicado.

Pero ¿y tú no tenías prisa?

-Sí, sí, bueno, pero... pero para un café me da.

¿Y Lorena no está por aquí?

-No, está fuera, con un repartidor.

Voy a echarle un ojo.

A ver si necesita ayuda.

Te dejo con Jonathan, ¿vale?

-Claro. -Oye, Lucía.

Cuando quieras,

volvemos a repetir. -Claro, encantada.

-Chao. -Hasta luego.

-Eh... ¿Te apetece tomar algo más?

-Vale.

Adela.

Me gustaría hablar contigo del negocio.

Pues habla, que nadie te lo impide.

Bueno, lo he pensado mucho

y creo que este negocio lo hemos levantado entre las dos

y que no nos ha ido nada mal. No, nos ha ido más que bien.

Sobre todo, teniendo en cuenta el estado en que lo dejó Serafina,

que parecía un puesto de la posguerra.

Bueno, la cosa está en que somos adultas

y creo que sabemos separar lo que es lo personal de lo laboral.

Creo que la sociedad podría mantenerse

tal y como está,

habría que delimitar los cometidos de cada una.

Sobre todo... ¿Sobre todo qué?

Bueno, sobre todo, si nos respetamos la una a la otra.

Yo también he estado pensando mucho sobre el asunto.

Bien. Bien, porque hay muchas posibilidades.

No te creas.

Yo he llegado justo a la conclusión contraria.

Creo que tienes razón.

Es absurdo seguir juntas en nada.

No.

Mira, es mejor que le demos una vuelta a todo esto.

¿Para qué?

Cuanto menos coincidamos, mejor.

Así que deshacemos la sociedad,

me devuelves lo que me debes y fuera.

No, de verdad creo que es mejor que nos paremos y pensemos.

¿En qué? Yo lo tengo muy claro. Ya, pero yo, no.

Y es que hay muchas fórmulas, muchas.

Que no, Celia, tú tenías razón.

Mira, esto no es más que una venganza.

Quería que pagaras lo que me habías hecho,

pero... realmente no tiene sentido.

Es que es... es imposible.

Y un negocio así no puede prosperar.

No tengo el dinero para hacer frente a esto.

Pues ya me dirás qué hacemos.

Porque a mí no me apetece nada seguir viéndote, pero nada.

Te digo que no tengo el dinero de la subvención y de la multa.

Celia, ese no es mi problema.

No me digas que se me olvidó pagar el desayuno.

-Es lo que tiene cuando una sale pitando.

-¿Cuánto te debo? -Nada, no me debes nada.

-Vaya, pues lo siento.

Llevo poco tiempo en el curro,

me llamó mi jefe, me puse nerviosa y...

-Ya, bueno, a mí también me pasaba cuando empecé a currar, ¿sabes?

-Ah, ¿sí? ¿Dónde curras?

-Bueno, eh...

Aquí, eh...

Ahí, con las frutas, en la frutería.

-¿Es de tu familia o algo?

-¿De mi...? No, no, qué va.

Es de la familia de Noa, de sus tíos y su abuelo.

-Ah, bueno, no tengo ni idea.

Como dijiste que andabas liado con los negocios...

Bueno, a Noa la acabo de conocer también.

No sé mucho de nadie. -Ya.

Bueno, es buena tía.

Este bar también es de su familia, ella trabaja aquí de vez en cuando.

Sí. -La familia de Nacho

es dueña de medio mercado.

-No exactamente.

Es más bien por parte de su madre, Rosa,

que trabajaba antes en el bar y luego en la pizzería,

donde... donde nos conocimos esta mañana.

Que, por cierto, cuando quieras te invito a una pizza en la pizzería,

que es pizza italiana... -Bueno, sí, mejor te invito yo.

Si no, la deuda va a ser monumental.

-Vale, vale, pero...

Cuando vayamos a Altea.

-¿A Altea? -Sí.

-Está muy lejos, ¿no?

-Ya, bueno, pero, si a ti te gusta,

supongo que es porque es un sitio muy especial, ¿no?

-Sí. Sí, lo es.

-Oye, eh...

Si... si te apetece nos podemos tomar algo... (SUSPIRA)

...fuera de aquí.

¿Sabes? Con otro rollo, con música... -Vale.

Pero ¿ya has terminado de trabajar?

-El trabajo... el trabajo está sobrevalorado, hombre.

En un rato cierro, si te apetece, me... me puedes esperar.

-Vale.

-Vale, pero no... no te escapes.

-Descuida, que no me escaparé.

-Nos vemos luego.

Adela, mira, no lo sé.

A lo mejor, si me das un tiempo, un año o dos,

yo me puedo recuperar económicamente y puedo empezar a pagarte.

Yo no voy a estar detrás de ti un año o dos,

es lo que me faltaba.

Me lo devuelves ya, apriétate el cinturón.

El cinturón yo me lo aprieto,

pero tengo un hijo y tenemos unas necesidades.

Celia, no me voy a sentir culpable, ¿eh?

Además, ya sabes lo que dicen, que la caridad empieza por uno.

Bueno, ¿qué te parece si te lo pago a plazos?

Poco a poco, ya veré cómo lo hago.

Se me ocurre otra cosa.

Dime.

Si me quieres comprar el negocio, bien,

y, si no quieres, te lo compro yo.

¿El qué? Pues eso.

Que, si no puedes afrontar la compra,

me la quedo yo, tu parte.

Lo que quieres es echarme del Mercado, ¿no?

Ah, mira, pues eso sería un beneficio extra, sí.

Pues lo siento mucho, no puedo hacer eso.

La droguería es lo único que tengo, el medio de vida.

Pero te quedarías sin deudas.

No estoy tan segura.

Tengo que pagar la subvención y la multa.

Bueno, y no te olvides de descontar lo que yo invertí en el negocio.

Eso tienes que quitarlo del precio final.

Es la única solución que se me ocurre.

O sea, que, si me queda algo, sería una miseria.

Y tú lo sabes y te aprovechas de eso.

Celia, quien siembra vientos recoge tempestades.

No sé si te suena el refrán.

Sí me suena, sí.

Pero nunca pensé que me lo aplicarían a mí.

Pues ya ves.

Vende y comienza de nuevo... en otro sitio.

Y esto, por ayudarme a descargar, Marcos, gracias.

Cariño, voy a chapar ya.

-Ah, pues estaba pensando en pedirme otra caña.

-Tú lo que necesitas es charla con amiga, ¿no?

Va, desembucha.

-He empezado a salir con Javier.

-Pero eso está muy bien, ¡eso es un notición!

-Ya, lo que pasa es que me lo está poniendo bastante difícil.

-¿Por qué?

-Quiere que vayamos despacio.

-Quizá quiere que vayáis despacio para que la cosa dure.

-No lo tengo tan claro.

-Bueno, no sé, cada uno lleva su historia detrás

y necesita sus propios tiempos, ¿no?

-Sí, sí, si hasta ahí... Hasta ahí vale, lo acepto.

Lo que pasa es que, cuando se nos acerca alguien,

él hace ver como que somos amigos y nada más.

Y paso, paso de volver a eso otra vez,

es que me niego, me niego.

Él dice que no, que lo tiene superasumido

y que no tiene ningún reparo, pero, luego, estas dudas...

Yo es que no sé, no entiendo nada, de verdad.

-¿Por qué no intentas enfocar esto de manera positiva

y pensar en qué puedes hacer

para ayudarle a resolver esas dudas

para que se vaya sintiendo más tranquilo y más seguro?

-Ya, pero es que no es un crío.

Es mayor que yo, hay que ser un poco valiente.

Yo lo pasé fatal con Jose, no quiero volver a eso.

-A lo mejor es una persona reservada

y no le gusta mostrar cariño en público.

-No, que no, que no.

Él lo que quiere es tapar nuestra relación.

-O sea, que crees que eso es una excusa para no comprometerse.

-Sí, a lo mejor.

O no, no sé.

A lo mejor no lo tiene asumido, es que no sé.

-Javier es un tío maduro, ¿no?

Yo le veo seguro de sí mismo,

no me lo imagino escondiendo su identidad sexual.

-Ya, pero su familia es muy tradicional y...

Ay, no sé, tía, no sé.

Me da rabia tener pareja y no disfrutar de ella en el Mercado

o donde sea.

Lo pasé fatal con Jose, vivirlo en secreto.

No quiero volver a eso.

-Bueno, bueno, Germán, tranquilo, dale tiempo.

Acabáis de empezar.

-Ya.

Sus últimas relaciones han sido un poco traumáticas.

-Pues ahí lo tienes.

Pero, en cuanto te conozca mejor

y vea que eres una persona en la que se puede confiar,

se va a relajar mucho, ya verás.

-Pues eso espero.

Eso espero, porque, qué quieres que te diga,

a mí me duele.

Es muy duro ver a la persona que quieres

hacer como que no te conoce.

-A medida que te haces adulto,

te vas dando cuenta de que es imposible

liberarse de las mochilas de las relaciones pasadas, ¿no?

Pero, Germán, lo importante es que tú no pierdas tu valía.

Que tú no dudes de ti mismo.

Y que no te comas el tarro con las dudas de él,

porque el trauma le pertenece a él, no te pertenece a ti.

-Desde luego.

Yo ya tengo suficiente con mis traumas

y no quiero más, gracias.

-Mmm, Javier es un tío especial, ¿no?

Merece la pena.

-Sí que lo es.

-Pues, entonces, ten paciencia.

Va a salir bien, seguro.

Espera.

¡Jorge! Hola. Hola.

¿Tienes planes esta noche?

Eh... Hoy, imposible, ¿eh?

Tengo que terminar la carta para La Fanega,

Carolina la necesita.

Vale, pues otro día entonces. Eso.

¿Cómo está Marcos? Bien.

Bueno, avanza lentamente, pero no ha tirado la toalla.

Bueno, eso es lo importante, determinación, perseverancia.

Oye, ¿hablamos mañana, más tranquilos?

¿Vale? Mañana.

Chao.

¿Ves?

¡Paciencia!

¡Hey, Jorge!

Paolo, ¿cómo va?

Bien.

Y tú, bien, ¿no?

Sí. Oye.

Como te veo mucho mejor con la ciática,

¿qué tal si esta noche salimos de copas?

Esta noche, imposible. (RESOPLA) Ah...

Tengo que preparar recetas para La Fanega.

Ya. Me quedaré hasta tarde.

Estamos cuadrando la nueva carta.

Ya sabes, tiene que estar medido. Sí.

¿Y hasta cuándo vas a seguir con esto?

¿Con las recetas? No.

¿Hasta cuándo vas a seguir dándome largas?

Dímelo sinceramente.

Dime: "Oye, Paolo, que no me apetece salir contigo".

Paolo... Yo lo entendería.

Que no es eso, hombre, de verdad, es que tengo lío.

Lorena ha venido y le he dicho lo mismo.

Hombre, déjate de excusas, va.

Sé perfectamente que has llegado a pagar a Jonathan

para librarte del compromiso conmigo.

Uh... Vale.

¿Y hoy qué?

Hoy me has enviado a Íngrid con la excusita de los vinos.

Jorge.

Que yo no necesito que me envíes compañía.

Y, sobre todo, no necesito tu compasión.

Paolo, no es eso, de verdad.

Prefiero seguir solo

que tener un amigo de mentira como tú.

Vale.

(RESOPLA) Vale.

Anda, que ya te vale.

Ah.

Intentar juntarme con el italiano.

Íngrid, de verdad, no... no tengo cuerpo para esto.

Se acaba de ir Paolo y no, por favor.

¿Por qué? ¿No quieres que siga soltera?

¿Qué tiene de malo

juntar a dos personas que hacéis buena pareja?

Jorge, que esto no es el programa ese de las citas a ciegas.

Venga, di la verdad.

Te da miedo que pueda pasar algo entre nosotros.

Sí, seguro que es eso.

Mira, Íngrid,

como cocinera, eres buena. Sí.

Como psicóloga, regular.

No te creo, ¿sabes por qué?

Porque siempre que aparezco por aquí te pones a la defensiva.

Y eso es por algo. Sí.

Porque te amo profundamente. Lo sé.

Íngrid, Paolo lo está pasando mal, está solo y quería echarle un cable.

¿Tan raro te parece?

Sí. Lo que me parece raro es

que me mandes a una trampa así sin decirme nada.

No hubiera sido complicado decirme:

"Si le echas un cable a un amigo, te lo agradezco". No.

Se ve que la naturalidad no va contigo.

Ya, vale, ¿y si dejamos esto para otro momento?

Si no hay nada que discutir, está todo claro.

Eres tú el que lo lía todo.

¿No es absurdo que me mandes a hablar de vinos con alguien

que no sabe? Vale, en eso me equivoqué.

Acepto tus disculpas.

Que no te he pedido.

Estaban implícitas.

Te perdono si...

¿Si qué? Me organizas tú la cata de vinos.

(SUSPIRA) Me lo tomaré como un sí.

(RESOPLA)

Hola.

Hola, Ferrer.

Gracias por acercarte, no pensé que fueras tan rápido.

No pasa nada.

Tenía una reunión cerca,

me ha venido bien no pasar por el despacho.

Por el mensaje que me has dejado, parecías animado.

¿Hay alguna novedad? Sí, pero cuéntame tú primero.

¿Encontraste más documentación económica?

He tanteado a mi suegro sobre la nave de Guadalajara.

Y me mintió.

¿Te lo puedes creer?

Toda la vida conociéndome, incluso él me ha apoyado,

y pretende engañarme.

Yo me creo todo, Adela.

No sabes las cosas que tengo que oír en esta profesión mía.

Las familias se transforman cuando hay dinero de por medio.

Pues nada, me dio la versión oficial,

que la vendieron por menos de lo que la compraron.

Pero tú viste el contrato.

La vendieron por un millón de euros, justo el doble.

¿Y tú has averiguado algo?

Sí.

Que ese dinero está en una cuenta de Andorra.

Los Rieslings son un valor seguro.

Yo incluiría dos en la carta. Prueba este.

A ver.

A este paso, me voy a emborrachar.

A ver. Se trata de oler, Íngrid.

Y de tomar un sorbito pequeño para paladearlo.

Si no te convence, mañana pido otros.

Mmm.

No necesito probar ninguno más, es justo el vino que estaba buscando.

Genial. Mmm.

¿Lo conocías?

Y tanto.

Es de Nueva Zelanda, ¿verdad?

Sí. ¿A ver?

¿Qué?

Es el que me serviste en La Fanega al poco de conocernos.

¿Sí? No me acordaba.

Fue una noche que nos quedamos solos después del trabajo.

¿De verdad que no te acuerdas?

No.

Pues fue este mismo vino.

Y me encantó.

A partir de ahí, tú y yo...

Ya, ya, sí, sé lo que pasó a partir de ahí.

Oye... Ay.

No estaba en el mejor momento de mi vida, lo sabes.

Sí. Perdona si no recuerdo los detalles.

Quizás, en otro momento, lo nuestro hubiera funcionado.

Eso nunca lo sabremos.

Hey, hey, hey. (CARRASPEA)

(SUSPIRA)

Oye, eh...

Mira, el pasado no se puede cambiar. Ya.

Y mi presente es Lorena.

Sí.

Bueno.

Creo que se está haciendo demasiado tarde.

Ajá. Mejor me voy a casa.

Vale.

(RESOPLA)

(SUSPIRA)

"Elías"

jamás me ha mencionado nada de una cuenta en Andorra.

Pero igual que no me ha mencionado nada de tantas otras cosas.

La cuenta la abrió en enero de 2014.

¿Te suena que viajara a Andorra por aquel entonces?

¿En 2014?

Hombre, alguna vez fue allí con Germán a esquiar.

Sí, sería por esas fechas, sí.

Pues, además de los esquíes,

está claro que en la maleta llevó unos cuantos fajos de billetes.

Y, además, los contactos que tengo allí me dicen

que no es la única cuenta que tiene.

Este hombre es de traca.

Tiene medio millón de euros más en otra cuenta.

Le debieron pagar parte en negro.

A saber la de trapicheos que no habrá hecho.

Mmm, claro.

Con razón quiere que firme el divorcio tan rápido.

Pues va listo.

Lo voy a denunciar a Hacienda. No, no, espera.

Primero tenemos que analizar

esta situación muy bien con todos los datos en la mano.

Cuando tengamos una estrategia, entonces actuamos.

Pero, vamos a ver, si ya los tenemos.

Pero podemos presionarles.

Podemos pedirle que te dé más dinero a cambio de que no denuncies.

No, yo no quiero chanchullos.

Me gustan las cuentas claras.

Si hay que denunciarle, se le denuncia.

Si no, que lo hubiera hecho bien.

Adela, en un divorcio conviene mantenerse frío.

Es difícil, pero una cosa es la venganza

y otra es conseguir tu estabilidad económica.

Y ambas pueden estar reñidas.

Pero es que yo no soy como él.

No me gustan las trampas, yo soy honrada, ya está.

No, no son trampas.

Si Elías es sometido a un proceso de Hacienda, le embargarán.

Y tú te puedes quedar sin nada.

O, mejor dicho, con la mitad de nada.

No tienes ni idea de las sanciones que pueden caerle.

Me da igual, yo no tengo miedo.

Yo trabajo, me gano la vida honradamente.

Está bien.

Pero piensa que tu suegro también es titular de una de las cuentas,

la del millón de euros.

Si le denuncias, puedes arrastrarle a él.

Ya.

Bueno.

Vamos a valorar la situación con calma,

nos vamos a dar unos días.

Vamos a tranquilizarnos y luego hablamos.

Pero, recuerda,

piensa con la cabeza,

no con el corazón, ¿vale?

Nos vemos.

Gracias.

(SUSPIRA) "¡Velasco!".

¿Puedo hablar contigo un minuto? ¿Qué quieres?

Te dije que no quería verte aquí. Ya, ya.

Ni que nos vieran en el edificio, por eso te espero aquí.

Eso incluye las proximidades. Va a ser solo un momento.

Quiero tratar un tema contigo.

Pensé que eras más inteligente.

Te dije que cuando yo quisiera hablar contigo te buscaría.

Espera, es...

Es sobre la magnitud del proyecto.

Dame un minuto.

No he podido dejar de pensar en lo que me dijiste.

En todo el proyecto.

Y ahora que sé que el negocio va a ser más jugoso,

pues... quiero decirte que me gustaría ser vuestro socio.

Pensé que estabas hablando en serio. Al porcentaje que me corresponda.

Yo también me estoy jugando mucho.

Mi futuro, mi negocio, el futuro de mi familia.

Incluso mi vida.

Y no quiero que sea a cambio de un ático y calderilla,

eso son migajas comparado con lo que vosotros vais a sacar.

Quiero lo que es justo, lo que me corresponda.

¿Tú quién te has creído que eres para exigir nada?

¿Sabes el dinero que estoy poniendo en este negocio?

Yo también me juego mucho. Ah, ¿sí?

¿Qué te estás jugando tú? ¿Qué es lo que ofreces?

¿Un adosado en Benidorm? ¡Venga ya! Mis servicios.

Sin mí, jamás llegaríais a tiempo con los plazos del Ayuntamiento.

¿Tus servicios? Por favor. Bueno, y aparte.

También tengo puestos en el Mercado y otro en otros mercados.

Y una empresa de distribución.

Eso tiene que ser un porcentaje.

¡La respuesta es no!

¿Has dicho que tenías una empresa de distribución?

Sí, de frutas, a nivel nacional.

Eso podría interesarme.

¿Ves?

Sabía que tenía algo que podía... Sí, sí, me puede interesar.

Es para blanquear dinero.

¿Crees que podría servir tu empresa?

¿Para blanquear dinero?

Sí, solo necesito una persona que cobre bien y no haga preguntas.

Eso puede ser un poco arriesgado, ¿no?

Bueno, tan arriesgado como alta es la recompensa.

Bueno, yo creo que deberíamos darle un par de vueltas.

Sobre todo, porque Hortuño nunca ha querido que yo sea socio.

De Hortuño me encargo yo.

¿No has dicho que querías un buen trozo de pastel?

Pues esta es tu oportunidad de no recoger solo las migajas.

Además, te aseguro que esta puede ser la última.

¿Qué? ¿Qué me dices?

Que tenemos un trato.

Te llamo y hablamos.

(Apertura de puerta)

¿No tenías ni idea de qué?

-El Ayuntamiento.

Ha pillado a Celia desviando dinero de una subvención para su puesto.

-Venga ya, ¿en serio?

-Tiene que devolver el dinero con intereses y pagar una multa.

(LORENA) El que iba a revisar las recetas ayer.

(SAMU) Están tomando un vino. (LORE) Eh, eh.

La madre que la parió.

¿Has visto lo que ha hecho? ¿Pues no ha intenta...?

-Un poco lanzada, sí.

Pero tú no te preocupes...

Lore.

-Pero, Adela, de verdad, sé sincera.

¿Quién no ha intentado ahorrarse unas perras con Hacienda?

Valeria. Esos siempre van a lo que pillan.

Valeria.

Que tú acabas de llegar a la familia.

No te haces ni idea

de lo miserables que pueden llegar a ser

Elías y su padre.

-Ve y quítate ese disfraz de mamarracho.

-Ya estamos. -Vas a ser la comidilla del Mercado.

-A Lorena le ha encantado.

-Sí, ya he visto cómo se arrimaba.

-Sí, dice que tengo un aspecto así, más moderno y más joven.

-Más ridículo, igual de viejo.

He cometido ya tantas locuras últimamente que me da igual.

Pero no aceptaré tu dinero.

Voy a dar los pasos correctos,

a hacer las cosas como deben hacerse,

a ver si consigo encontrar paz, ¿lo puedes entender?

¿Y tú entiendes que el banco se va a quedar con tu negocio?

¿Te quieres ir fuera del Mercado?

Haré lo que deba hacer.

¿No le estará dando la crisis de los 40 con retardo?

Nicolás siempre ha sido lento.

-¿Lo habéis hablado?

-¿El qué? Pero si no suelta prenda.

¿Te imaginas

que se pone ahora a perseguir jovencitas?

¿Le has notado algo raro?

-Que digo yo que a Jonathan le falta un hervor, ¿no?

-No, es buen chaval.

Lo que creo es que está enamorado.

Y por eso no da pie con bola.

-Espero que no eche a Noa de su casa para estar con su novia.

¿Y qué tal? ¿Conseguiste lo que querías?

-¿Jorge te ha dicho algo?

-Jorge no, no lo he visto hoy, lo he visto yo.

Con estos ojitos.

De todo ese dinero que hay escampado por ahí,

¿cuánto crees que me pertenece?

Te estás equivocando, Adela. Sí, puede ser, puede ser.

Lástima que los negocios sean los negocios, ¿verdad?

Se acabó.

Al final del mes, dejo el Mercado.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 92

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Mercado Central - Capítulo 92

04 feb 2020

Elías y Jesús se dan cuenta de que Adela está al corriente de un negocio sucio (en el que timaron a un socio y cuyo dinero desviaron a Andorra). Elías advierte a Adela que está mal aconsejada por su abogado y que va a salir perdiendo.
Adela le deja claro a Celia que disolverán su sociedad y deberá devolverle el dinero que la frutera invirtió. Si no lo tiene, puede venderle el negocio.
Paolo se enfrenta a Jorge: sabe que le engañó y que nunca le apeteció, realmente, quedar con él. También le afea que le haya intentado juntar con Ingrid.
Por su parte, Ingrid, aprovechando una cata de vinos, intenta un acercamiento con Jorge que el ex chef frena, dejando claro que su presente es Lorena.
Noa consigue que Jonathan se reencuentre con la chica que le gusta, que no es otra que la becaria de su padre, Lucía.

ver más sobre "Mercado Central - Capítulo 92" ver menos sobre "Mercado Central - Capítulo 92"
Programas completos (134)
Clips

Los últimos 267 programas de Mercado Central

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios