Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 88 - ver ahora
Transcripción completa

Me ha cabreado que me cierres la puerta en las narices.

Eso no es así.

Ya. Pues entonces, Javier miente muy bien...

y tú muy mal.

Tomad una decisión rápido, necesito una respuesta pronto.

Ya.

Madre mía, qué cabreo llevaba. ¿Quién era esa?

Una antigua compañera que trabajó conmigo en mi restaurante.

¿Qué es lo que quieres?

¿Más sueldo? ¿Que te suba la prima de las ventas? Podemos hablarlo.

No te enteras, ¿eh? Yo no quiero nada.

Lo que quiero es irme. Irme, papá.

Te vendo mis acciones, ponle el precio que te dé la gana.

Me da igual.

Pero yo me voy.

Bueno, ¿qué? ¿Te apuntas con los colegas o qué?

Va, sí.

La unión hace la fuerza. -Exactamente.

Bueno, pues nada, nos vemos a las 14:00.

A las 14:00, perfecto. -¿Vale? Hasta luego.

Hasta ahora.

Me porté fatal con ella, y por eso la dejé.

Lo sé. Y ahora no quiero tenerla aquí

y que...

¿Encima mío, todos los días? No.

¿Todavía de gusta? No.

Claro que no.

Pero es una buena tía y...

no quiero hacerle más daño.

Entiendo lo que te pasa.

Pero al Central le iría genial alguien como Ingrid.

Con todo el cariño, el Mercado me satura un poco.

Sí, sí, es que el Mercado es muy de saturar.

¿A que sí, Jorge? Ajá.

Y es que, además, pasamos mucho rato aquí en el mercado, ¿no?

No te voy a permitir que le hagas daño a mi hijo.

Él no tiene la culpa de nada de lo que ha pasado.

Guárdate el rencor y la mala baba.

Eso haberlo pensado bien

antes de meterte en la cama con mi marido.

Tú eres como un hijo para mí.

Y cada vez que estoy contigo, no puedo no pensar en Andrea.

Y me duele, muchísimo.

Lo siento, y... discúlpame.

Te disculpo, pero cumpliré la promesa que la hice a Andrea:

te haré compañía sea como sea, hasta que deje de dolerte.

¡Lo gordo es la empresa de distribución de frutas!

(VALERIA) Ya, lo entiendo.

¡Y si le compro la parte de sus malditas acciones,

me hace un roto económico de tres pares de narices!

¡Vamos, que yo no sé si tengo esa cantidad!

¡Y va a ser mi ruina!

Pues ahora no me apetece hablar de lo que ha pasado con Adela.

Entonces, ¿es verdad que ligas por Internet?

Qué va, cariño. Claro que no.

Me alegro.

¿Estás mejor?

Pero si no ha sido nada. Solo un mareo.

Yo creo que no ha sido solo eso.

¿Y si llamamos a urgencias y nos quedamos tranquilos?

Ay, te he dicho que no.

Perdóname. -Ya.

Te dado un ataque de nervios. Es normal.

No, no lo es.

Desde el asunto de Elías,

se me está agriando el carácter, y no tengo que pagarlo contigo.

La verdad es que estás más irritable que de costumbre.

(SUSPIRA) Yo era feliz antes de lo del contrato de Elías.

Tenía suficiente con mi empresa

y no tenía que meterme en camisas de 11 varas.

Claro. Además, estabas convencido de que no era un buen negocio.

Pero resultó que lo fue.

Y mucho.

He metido la pata. No he sabido verlo.

Y eso es lo peor.

El Jesús de la Cruz que levantó este negocio no se equivocaría así.

Va a tener razón Elías.

Me he convertido en un viejo ridículo.

No digas estas cosas.

Lo digo porque es lo que siempre he creído.

Cuando los otros se acomodaban o no querían crecer

o perdían el olfato para el negocio,

yo los despreciaba.

Nunca creí que me iba a convertir en uno de ellos.

Bueno, tampoco se puede estar luchando siempre al mismo ritmo.

No me vengas con que ahora viene una nueva etapa más tranquila

para recoger los frutos de mi esfuerzo...

porque esto no es un anuncio de seguros de vida.

(VALERIA) No, lo que te estoy diciendo

es que disfrutes un poco más.

Si yo también quiero disfrutar.

Pero no quiero dejarlo todo y convertirme en un viejo patético

que no tiene control de nada.

Pues entonces,

intentarás buscar un equilibrio entre una cosa y la otra.

Quizás tienes razón.

Pues claro que tengo razón.

Delega responsabilidades, lo que quieras,

pero no me des otro susto como este.

De acuerdo. Empezaré hoy mismo.

¿Y qué vas a hacer? -Lo que tú has dicho...

delegar.

Pero no voy a retirarme

ni voy a dejar nada en otras manos que no sean las mías,

porque ha llegado el momento de reestructurar la empresa.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¿Jesús dónde estabas?

He venido antes y estaba el puesto vacío.

Nada, tomando un café.

Ah. ¿Querías algo?

Sí. Mira, ponme tres o cuatro pomelos

y dame una bolsa, que me voy a ir poniendo naranjas.

Alguien que se toma en serio la vitamina C.

Sí, no quiero pillar un resfriado,

que está medio mercado con catarrazo.

Me ha dicho Germán...

que has discutido con Elías otra vez.

La noticia será cuando no discutamos.

¿Qué ha hecho?

La verdad es que esta vez ha sido culpa mía.

Uy, ¿un De la Cruz admitiendo que se ha equivocado?

Eso sí que es una novedad, ¿eh? Adela, que no tengo el día, ¿eh?

Perdona. ¿Qué ha pasado?

Nada, que Elías había conseguido un gran contrato de distribución

y lo hemos perdido por mi culpa.

Pero un error lo comete cualquiera. Ya habrá otros contratos, ¿no?

Como ese...

no creo.

Además, Elías se lo ha tomado muy a pecho

y me ha amenazado con que va a dejar la empresa

y montárselo por su cuenta.

¿Elías? No va a ser capaz. Tú sabes que no lo es.

Esta vez se lo ha tomado muy en serio, te lo aseguro.

Me ha dicho que me he quedado obsoleto.

¿Y tú estás de acuerdo con eso? Bueno, a ver...

Hemos perdido una oportunidad de negocio por no saber verlo.

Bueno, pues otro día la dejará escapar él.

No, me ha dicho que ya no entiendo la dinámica del mercado moderno.

Jesús, esto no tiene nada que ver con el mercado.

¿O es que no lo ves?

Si estáis haciendo lo mismo que siempre.

¿A qué te refieres? Pues, eh...

Competir el uno con el otro.

No hacéis otra cosa, en lo laboral y en lo personal.

Siempre estáis a ver quién queda por encima del otro,

quién lleva la razón.

Es que tenéis que ganaros.

A cualquier precio.

Y además, lo peor es que siempre estáis a gusto así.

Qué buen día se ha quedado, ¿eh?

Qué cambio de tema.

O sea que el coche no lo has llevado al taller.

(NICOLÁS) Lo siento, no encontraba la manera de marcharme.

Bueno, ni yo ni los demás.

Vamos, que te has puesto a tomar carajillos con los amigotes

y has olvidado tus responsabilidades, muy bien.

Ahora voy al taller, no te preocupes.

Lo que sea con tal de no verle otra vez la cara.

Parece que la comida ha sido un calvario.

Si es que es lo que ha sido, Carmen.

¡Menudo tostón!

Bueno, me he aburrido como una ostra.

Menos cuando hablaba de deportes, pero eso no interesaba.

Total, que todo el mundo se ha aburrido.

¿Y eso por qué? -Yo qué sé.

Mira que nos conocemos de hace años, tendremos temas de que hablar,

pues al final, el mismo monotema de siempre: el mercado.

Mira qué bonito. -Pero ese tema da para mucho, ¿no?

Pasan cosas todos los días.

Solo con las separaciones que tenemos encima,

ya tienes charla para rato. -Ya, Carmen,

pero es que precisamente ese no era un tema para sacar delante de Paolo.

Ay, claro, es verdad.

¿Cómo está? ¿Muy deprimido? -Pues imagínate.

Mira, allí todos midiendo lo que decíamos

para no sacar un tema que le afectara.

Pero al final, nada.

Cada dos por tres, metíamos la mata. -Madre mía, menudo papelón...

Pues ya ves tú. Mira, un silencio...

que se podía cortar con un cuchillo.

Siempre has sido capaz

de ver las cosas desde fuera y mediar en las decisiones.

Sobre todo las que afectan a Elías y a mí.

Es una virtud que todas las nueras traemos de fábrica.

(JESÚS) No, no, lo tuyo es diferente.

Has sido una pieza importante en la familia

y también en nuestro negocio.

Lo estoy viendo ahora.

Si llegas a estar aquí, quizá no hubiéramos llegado a esto.

A ver, Jesús, que Elías de todos modos, no me hubiera escuchado.

Ya. Lo que nos ha quedado claro a todos es que Elías no te merece.

Bueno, pero prefiero no entrar en el tema.

Yo quería decirte... que lo siento.

Tú te mereces mucho más, en todos los aspectos.

Gracias.

Venga, dime qué te debo.

No, nada, mujer.

Oye, una cosa.

¿Tú te puedes pasar esta tarde por casa?

Yo sí. Pero ¿para qué?

Ya lo verás. Jesús...

No, no, tranquila.

A las 17:30 te quiero allí.

(CARMEN) Bueno, la próxima vez saldrá mejor.

Familia, ¿qué hay? Hola.

Carmen, no va a haber próxima vez.

Dudo que ninguno quiera repetir la experiencia.

A mí por lo menos no me van a ver el pelo, te lo digo yo.

Bueno, mejor, así no te escaqueas.

(JONATHAN) Nicolás, iluminado. (CARMEN) ¿Ahora qué pasa?

Aquí el patriarca, que para animar la comida con Paolo

no se le ocurre más que hablar de las virtudes de la petanca.

¿Cómo te quedas? -Eh, eh.

¿Qué pasa con la petanca? -Nada, Nicolás,

pero entre eso y escuchar las diferencias entre...

la pizza Arrabiatta y la Diavola, casi me quedo sobado.

Vamos que animar, animó más bien poco.

Con amigos como vosotros, quién necesita enemigos.

Lo hemos hecho con la mejor intención.

Tampoco sabíamos que la comida iba a ser un fracaso.

Lo peor es que yo creo que Paolo también lo ha pasado mal.

(JONATHAN) Incluso peor diría yo.

Es que... menudos coleguitas estamos hechos, ¿eh?

(Notificaciones de móviles)

(CARMEN) ¿Qué es eso? ¿Qué pasa? -¿A los dos? ¿A la vez?

¿Qué es?

Dice que hacía tiempo que no lo pasaba tan bien, Paolo.

Y que quiere repetir. -¿Qué, otra comida?

(NICOLÁS) No. Ha mandado una lista

con actividades que le gustaría hacer:

bolera, "escape room", rutas en patinete eléctrico...

(Móvil)

...apuestas de caballos... -¿De caballos?

Vamos a ver... (CARMEN) Sí. dime.

Voy a preguntarlo, no tengo ni idea. Un momento.

(JONATHAN) Nicolás, la hemos liado bien parda, lo sabes.

¡Ay! Échale un ojo al puesto mientras.

Pero ¿y el taller? ¿En qué quedamos? -Por favor, son cinco minutos.

Adela, acabo de hablar con Puri y que le ha surgido un contratiempo

y debe cambiar el evento. ¿Qué ha pasado?

Nada, que un famoso de la tele que iba a ir a la inauguración

lo tiene que adelantar.

Que si le das las cestas mañana. Claro, sin problema.

(Móvil)

¿Para qué hora? Lo tengo que coger. Luego te digo.

Venga. (CARMEN) 40 veces te he llamado ya.

¿Qué quería Carmen?

Solo confirmar que podemos llegar a tiempo

con el pedido de su amiga Purificación.

¿Cómo no, si nos quedan tres días?

Sí, eso mismo le he dicho yo.

De todas formas, me voy a poner ahora mismo.

El mercado está muy parado y esta tarde lo tengo.

¿Y para qué, si queda mucho tiempo?

Bueno, adelanto trabajo.

Lo que deberías hacer

es más bien quitar un poco de polvo de las estanterías, ¿no?

Se nota que hace bastante que no pasas un trapo.

Claro que con todo lo que ha pasado,

normal que hayas descuidado la droguería.

¿Perdona? Solamente era una observación, ¿eh?

Que yo también soy socia de este puesto,

así que podré tener opinión, digo yo.

Para el tiempo que pasas aquí, la verdad...

Sí, se me ocurren sitios más agradables

en los que pasar el tiempo.

¿Se puede saber qué haces aquí, entonces?

No quieres saber nada de mis disculpas ni de mis explicaciones.

No quieres que disolvamos la sociedad.

Pues ¿qué pretendes?

Es que eso para ti sería muy cómodo.

Firmamos un papel y hala, ya estoy fuera de tu vida.

Si te he visto ni me acuerdo.

Pues lo siento, pero es que las cosas no son tan fáciles.

¿Y qué ganas con esto? Yo nada.

Pero tú aprenderás que los actos tienen consecuencias.

Lo sé bien, ¿qué crees? No,

o no te habrías liado con mi marido delante de mis narices.

Claro que supongo que te hacía sentir especial

que un hombre como Elías se fijara en ti, ¿verdad?

Pues no, baja de los altares. Que tú eras una más.

Una de esas fulanas con las que mi marido

ni siquiera es capaz de acostarse sin tomarse una pastilla.

Ah, claro, que no lo sabías.

O sea, tú creías que las erecciones de mi marido

así, en plan adolescente, las provocabas tú.

Qué ilusa.

Mira, hasta me has enternecido.

Solo por eso te voy a explicar por qué no me voy de este puesto.

No me quiero perder ni una sola de esas caritas.

Ha vuelto a mandar el meme del gato.

¿Cómo puede hacerle tanta gracia? -Será humor italiano.

Mira, sea lo que sea,

como vuelva a mandar un vídeo, un chiste o lo que sea,

os juro que... no sé...

silencio el grupo.

(Notificación de móvil)

(JONATHAN) No, hala. A tomar por saco.

Eh, ni se te ocurra. Si tú lo silencias, yo me salgo.

Es que esto es insoportable. Que hable solo.

A ver, chicos, no podemos hacerle esa putada, ¿eh?

En serio. Se va a venir abajo.

El problema es que solo escribe él. (JAVIER) No, yo siempre le respondo.

¿Perdona? ¿Desde cuándo escribir “jajaja” todo el rato

es responder, eh? -Es más de lo que haces tú.

(Notificación de móvil)

¿En serio? Ahora son dos cabras bailando reguetón por las calles.

Dos cabras, nivelón.

Mira, a ver, algo tenemos que hacer.

Hemos hecho todos un esfuerzo,

pero reconoced que la comida ha sido un tostón.

Tampoco exageres. Los chistes de las monjas no estaban mal.

Uno sí, uno sí, no estaba mal. Diez no. Ninguna gracia.

Está claro que no ha sido la comida más divertida de vuestra vida,

pero a la vista está que Paolo se ha animado.

Es el problema, se ha animado demasiado, Javier.

Pero precisamente por eso

no podemos dejarlo tirado ahora, en serio.

Yo lo siento mucho, pero no quiero repetir la quedada.

No, conmigo tampoco contéis.

Ya me he llevado una bronca de Carmen por su culpa

y... no quiero llevarme otra.

Y además que no, que paso,

que Paolo es muy pesado y se inventa palabras raras. ¿A que sí?

No lo conozco tanto como vosotros, pero un poquito de eso sí que es.

Pues qué bien. Ya está, ¿no?

Qué buenos amigos.

O sea que no quedamos con él

porque nos carga, porque no nos divierte... Muy bien.

Yo estoy con la ciática y he quedado con él para comer.

Y lo he hecho porque es mi amigo.

Y estoy seguro de que él haría lo mismo por los que estamos aquí.

Así que ya vale, ¿no chicos?

¿Nos lo repartimos? ¿El qué?

En vez de quedar todos con él,

podemos hacer dos grupos y nos lo vamos alternando.

(JONATHAN) Oye pues...

pues no es mala idea, ¿no?

El problema es que quiere quedar casi a diario.

¿Habéis visto la lista que manda? -Nada de grupos, uno a uno

y así tenemos tiempo para descansar y él no se sentirá abandonado.

(JONATHAN) Buena idea.

Mejor un golpe solo que muchos pequeñitos, ¿no?

Es verdad. No está mal. Es verdad, está bien. ¿Jorge?

Vale. ¿Algún voluntario para la primera quedada?

Uf. Yo es que tengo un lío...

De verdad, menos mal que no estamos en guerra.

Oye, Jorge, ¿y... y por qué no vas tú con él?

¿Yo, por qué? (JONATHAN) Bueno,

todos hemos visto que con Jorge es con quien se entiende mejor, ¿no?

A ver, yo iría, pero estoy lesionado

y Paolo siempre propone actividades físicas.

(NICOLÁS) Qué bien le viene al señor la ciática.

Ya te vale.

A ver, si nadie quiere ir de voluntario, lo echamos a suertes.

Vale. ¿A suertes?

Sin trampas, ¿eh?

Yo tengo mucho un lío, ¿eh? Pero bueno.

Por favor.

A ver.

Pito, pito, gorgorito, dónde vas tú tan bonito.

Celia, mientras estabas fuera, ha venido un cliente.

¿Y te ha dicho qué quería? No.

Ha echado un vistazo y se ha ido. Jolines. Mira que es mala suerte.

Toda la mañana sin clientes, me voy cinco minutos... Jo.

Hija, la Ley de Murphy.

Oye, que te quería dar las gracias

por haberme ayudado a que Jorge me contratara.

Mira qué bien. Así te sacas algún dinerillo extra.

Pues sí la verdad, me va a ir bien.

Y a él también le irá bien darse cuenta

que las mujeres podemos hacer trabajos físicos.

Carla, ¿te importaría no desordenarme los jabones?

Ah, perdona.

Ya lo pongo yo. No, tranquila.

¡Que lo pongo yo!

A la vista está que aquí hay alguien

que le iría bien subir unas cuantas cajas.

Si quieres subir una del almacén, yo te presto una.

¿Se puede saber a qué viene eso? Nada,

que hacer trabajo físico descarga adrenalina

y así no lo pagas con las demás.

Perdóname, pero yo no he pagado nada contigo.

Te he visto hablar con tu socia

y os habéis dicho de todo menos "bonita".

Yo no sé qué movidas os traéis, pero si te pone de mala leche,

te lo guardas, como hacemos todo el mundo,

y al resto nos dejas en paz.

Yo no tengo ningún problema con nadie y mucho menos con Adela.

¿Y encima mientes?

¿Qué te piensas, que los demás no nos hemos dado cuenta?

¿Así está bien?

No esperaba tu llamada.

Pensaba que estabas en la cama con una esterilla eléctrica.

No tiene que ser bueno estar tanto tiempo de pie con tu mal de espalda.

No, es que en la cama me aburro, Paolo,

y mucho mejor aquí, contigo, me entretengo.

Mira, te voy a contar un par de chistes de monjas que he pensado,

porque antes se me habían olvidado. ¡No! No, no.

Eh... ¿Sabes qué pasa? Que cuando me río, me duele.

(PAOLO) Ah.

Entonces, mañana no vamos a poder ir a la bolera.

Complicado, sí.

Qué pena.

Pero podemos hacer algo más tranquilo, como...

por ejemplo un cine.

O al teatro. Hace tiempo que no voy. Sí, yo también.

He oído que hay un sitio en el centro de Madrid

donde montan obras de 15 minutos.

Luego nos tomamos una cerveza y volvemos a entrar a otra.

¿Qué te parece?

Bien, perfecto. Mira, lo voy a escribir al grupo.

¡No, no, no, no, no! No pongas nada, ¿para qué?

¿Por qué no?

Complicado. Cuanta más gente, más difícil cuadrar agenda, y...

Bueno, uno no puede, el otro tiene mucho lío...

No decimos nada y vamos tú y yo y ya está.

Pero ¿se van a enfadar? Qué se van a enfadar, por favor.

Y que el teatro no es para todo el mundo.

Eso sí.

Va, mejor. Tienes razón. Así tenemos más libertad.

Y mira, después del teatro, te voy a llevar a un "ristorante" siciliano

que te vas a chupar los dedos.

Bueno, igual la cena no sé si podré.

¡Que sí vas a poder!

Sí. Te invito yo.

Y luego nos vamos de copas,

que conozco un par de garitos que son la bomba.

Ya, pero es que esto me está matando, la ciática me tiene...

La ciática te la vas a olvidar después del segundo gin-tonic.

Seguro. ¡Ya verás!

Vamos a cerrar todos los bares de Madrid.

Y luego, churros con chocolate y empalmados a abrir el puesto.

"Empalmados" no, "de empalmada".

Bueno, eso. ¿Qué te parece el plan de tu amigo, eh?

Pues que me muerdo de... de ganas.

Y yo.

Tengo mucha suerte de tener un amigo como tú, Jorge.

No, por favor, por favor.

Mira, vete a descansar, va, que tienes que recuperar energía.

Que mañana la vas a necesitar. Venga ahí, dale ahí.

Uh.

Venga.

¿Tú sabes por qué nos ha reunido?

Ni idea, hijo, no tengo idea. Ha dicho que era importante, ¿no?

Tan importante no será cuando llega tarde a su propia reunión.

Será algo para ver si consigue sacarme de quicio.

Si eso es lo que crees, ¿para qué has venido?

Bueno, pues ya estás aquí.

Venga, cuéntanos lo que nos tengas que contar.

(GERMÁN) ¿Todo bien? Abuelo, ¿te pasa algo, todo está bien?

(JESÚS) No te preocupes.

Cuando tenga que anunciar que me estoy muriendo,

tendré la delicadeza de convocar a toda la familia.

Esto es una reunión de negocios.

(CARRASPEA)

En los últimos días, se me ha hecho ver

que la empresa no se está adaptando a los nuevos tiempos

y necesita unos cambios profundos

para garantizar el éxito de ciertas operaciones.

Y... Eh... ¿Qué significa eso?

Que tu abuelo está chocheando.

Pues significa que hay que distribuir

la responsabilidad de la toma de decisiones.

Y he pensado que voy a delegar más en vosotros

y repartir las acciones familiares de una forma más equitativa.

¿Conmigo también?

(JESÚS) Tu implicación y esfuerzo merecen recompensa.

A partir de ahora, vas a tener el 5% del negocio.

(GERMÁN) Abuelo, ¿qué...? ¿En serio? Pero eso es la leche.

¿Lo has escuchado?

Que vamos a ser socios.

¿Y... mis hermanas, Rosa y Lorena, también las vas a dar más acciones?

Tus hermanas hace tiempo que renunciaron

a tomar decisiones en la empresa

y se van a quedar con el 5% que tienen ahora.

Pero lo más importante...

es que tú vas a tener ahora el 35% de las acciones.

¿Solo?

¿Qué pasa? Es más que ahora, ¿no?

Sí. Pero sigue siendo menos que tú.

No tanto. Yo me quedo con el 45%.

Te tengo que decir una cosa.

Estoy muy contento con tu trabajo,

y sin ti, la empresa no tendría futuro.

Espero que valores mi gesto.

Muchas gracias.

¿"Lúgubre"? ¿Eso ha dicho?

El cliente nos pidió algo energético, poderoso...

Y lo de la tormenta de fondo nos pareció a todos

adecuado para la campaña, así que...

Sí.

Sí, puede que haya quedado un poco oscura, no sé.

Voy a ver. (NOA) Ya.

Sí, pero ¿quién ha decidido eso?

¿Qué? Pero ¿sobre qué? O sea, ¿qué es ese tema?

(NACHO) Lo estoy viendo ahora.

No, no. se podrá negociar, digo yo.

No, pues que no creo que ese tema sea el adecuado para hacer

y creo que nosotros sí podemos negociarlo.

Te llamo luego. (NACHO) Sí, sí, dime.

¿Mañana por la mañana? Sí, claro, mañana nos vemos todos

y decidimos qué enfoque le damos a la foto.

Vale. Perfecto. A las 12:30.

De acuerdo, estupendo. Chao.

¿Te parece forma de entrar en casa, dando gritos?

(NOA) Hablaba normal. -Hablabas sin consideración.

Tu madre duerme y yo, trabajando.

¿Yo qué sabía? -¿Cómo que qué sabías?

Sabes que me dejan trabajar en casa para cuidar de tu madre.

Debes respetar mis horarios, ¿entiendes?

Para estar de charleta con tus amigas, cualquier hora vale.

O lo haces desde tu habitación, que los demás tenemos obligaciones.

Y yo. ¿Las tuyas son más importantes que las mías?

¿Qué...? ¿De qué hablas?

Pues que no estaba de charleta con las amigas

Hablaba con un compañero de un trabajo que debemos hacer mañana.

No te preocupes, te dejo tranquilo.

¿Adónde vas?

¿A hacer la cena? -¿La cena? No.

No hace falta, me he ocupado ya.

Te dije que me ocupaba yo. He traído para hacer puré.

Bueno, pues lo haces y lo congelas.

He preparado albóndigas a tu madre.

¿Albóndigas? -Sí.

Es uno de sus platos preferidos. -Pero si no puede ni tragar.

Vale, vale, un momento.

Tú tienes un 45,

papá el 35 y nosotras tres el 15.

Eso suma 95.

El 5% de acciones que faltan, ¿qué pasa?

Corresponden a otra persona.

¿A quién?

(Timbre)

Ahora lo veréis.

Jesús, perdona por el retraso.

(JESÚS) Pasa, pasa, Adela. Siéntate.

¿Qué hacéis aquí?

Es una broma, ¿no, papá?

Te aseguro que no.

¿De qué estáis hablando? ¿Qué ha pasado?

(GERMÁN) Pues pasa que el abuelo quiere hacerte socia de la empresa.

¿Cómo que socia?

Que te quiere dar un 5% de las acciones por tu cara bonita.

De eso nada.

Adela se ha ganado a pulso un lugar en la empresa.

Tiene derecho a esa participación como los demás.

¿A qué viene esto ahora, Jesús?

Pues... porque lo creo justo.

Vamos a ver.

Estaba implicada en el negocio porque estaba casada con Elías.

Ahora que ya no estamos juntos, no me parece que sea la mejor idea.

¿Lo ves? No las quiere.

Queda claro. (JESÚS) Tú calla,

que no tienes nada que opinar. Ah, ¿no?

Me acabas de decir

que quieres tener más en cuenta mi opinión, ¿no?

Pues escúchame.

Estás cometiendo un error. (JESÚS) Ah, ¿sí? ¿Y eso por qué?

Tú quieres agilizar las decisiones de la empresa, ¿verdad?

Con este reparto que quieres hacer,

vamos a tener que tomar las decisiones entre cuatro,

cuando antes, en la práctica, lo hacíamos entre dos.

No, que lo nuestro es simbólico.

Simbólico no.

Esto es una puñalada trapera.

Adela no está acostumbrada a tomar este tipo de decisiones.

Oye, papá, relájate, ¿vale?

Con lo que ha hecho por ti

y cómo la has tratado... Vale ya.

Tu abuelo tiene razón.

Esta decisión la tengo que tomar yo, nadie más.

Jesús, te agradezco muchísimo la confianza.

Pero... no creo que sea lo más sensato.

Entonces... renuncias.

Yo no he dicho eso. Me lo voy a pensar.

No es una decisión que se pueda tomar a la ligera.

Tómate el tiempo que quieras, Adela.

Gracias, Jesús.

¿Vas a decirme tú cómo debo cuidar de mi mujer?

Por favor, no gritéis, que me duele la cabeza.

(NACHO) ¿Ves lo que te decía? -Perdón, mamá.

Cariño, ¿qué haces levantada, eh? ¿Necesitas algo?

Que me quiero dar una ducha porque estoy toda sudada, ¿sabes?

Bueno, te vendrá mejor un baño. Yo te lo preparo, ¿eh?

Voy a cambiarte las sábanas. -He dicho que yo me ocupo.

Oye, déjalo, déjala a ella, ¿no?

Tú tienes que trabajar. -No.

Trabajaré después. Si no, por la noche.

Para lo que duermo en el sofá... Venga, tú siéntate y descansa, ¿eh?

(ROSA SUSPIRA)

¿De qué discutíais ahora?

De nada. (ROSA) Ay, Noa...

(NOA) No sé por qué no me deja cuidarte.

¿Lo tiene que hacer todo él?

Si eso es lo que quiere... -Es que yo también quiero, mamá.

Me hace sentir inútil.

Esto no es una competición, hija. -No, perdona.

Yo no soy la quiere convertirlo en eso.

Para él es importante cuidarme porque le hace sentirse bien.

Y a mí me gusta tenerlo cerquita

y saber que puedo contar con él cuando lo necesito.

Vaya. Pues no quería ser una molestia.

Y no lo eres, cariño. Te estoy muy agradecida.

Pero no quiero que hagas más sacrificios por mí.

(NOA) ¿Yo?

(ROSA) Sí, tú.

Renunciaste a tu viaje a Nueva York para quedarte conmigo.

Así que deja que tu padre se encargue de todo, ¿de acuerdo?

Tú tienes que centrarte en tu vida, cariño.

No quiero ni pensar las cosas que te estás perdiendo por mi culpa.

No me estoy perdiendo nada, mamá. (ROSA RÍE)

Eso lo dices para que me quede tranquila, pero yo sé que no es así.

Mira, una chica de tu edad

no tiene que estar en casa de su madre haciéndole purés.

Lo que tiene que hacer es salir, disfrutar,

estudiar, aprovechar su curso...

¿Eh? Prométeme que lo vas a hacer a partir de ahora.

Yo estaré con tu padre muy bien. De verdad.

Te lo prometo.

Me voy a ir a darme esa ducha.

Vale.

(ROSA SUSPIRA)

(NACHO) Cariño ven, que te preparo el baño.

(ROSA) Gracias, amor.

¿Esta tampoco? ¿Quiere probar otra?

Esta no has probado, de vainilla.

Bueno pues, hasta luego.

Gracias.

(CARMEN) Uy, hija, menuda cara, ¿no?

Es que no está siendo el mejor día, la verdad.

Lo estaba diciendo yo, pasa gente, pero no compra nadie.

Mira, me alegro. Ya pensaba que era cosa mía.

Bueno, mira el lado bueno.

Así puedes hacer las cestas,

que las necesita al final a primera hora mañana Puri.

¿Mañana por la mañana?

Sí. ¿Las cestas son para mañana?

¿No te ha dicho Adela?

Ha cambiado Puri el día del evento. No tenía ni idea.

Adela, ¿no le has dicho a Celia que Puri ha cambiado el día?

Claro que sí. No me ha dicho nada.

Ah, ¿en qué quedamos?

Sí, se lo he dicho antes,

pero no me habrá prestado atención, como de costumbre.

Es que últimamente no está muy a lo que tiene que estar.

Ah. Bueno,

¿a qué hora necesitas las cestas?

(CARMEN) Entre las 08:00 y las 09:00.

Seguro que no hay ningún problema, ¿no?

Que sí, tranquila. Mi parte del pedido está hecha.

Ahora solo falta que Celia se ponga con las cestas.

Te aseguro que estará todo a tiempo.

Seguro, ¿no? No me hagáis quedar mal, por favor.

No, no. Que sí Carmen, tranquila.

Dile a Puri que a las 08:00 estará allí.

Bueno, pues eso espero.

Hasta luego, Carmen. Hasta luego.

(Llaman a la puerta)

¿Querías verme? -Sí.

Siéntate. Creo que te debo una disculpa.

No, no, no. No hace falta que te disculpes

por rechazar algo que no te apetece.

(JAVIER) Ayer fui un poco brusco contigo

y creo que... bueno, que entiendo si te molestó.

(GERMÁN) La verdad que no me sentó nada bien, sí.

(JAVIER) Quiero que sepas

que mi negativa no tiene nada que ver contigo.

Ah, vale. Claro, claro.

No querer cenar conmigo no tiene nada que ver conmigo.

Claro, claro.

Germán, es que he tenido malas experiencias.

¿Con citas? -No.

Con gente con las que tenía negocios.

Alguna vez me han ofrecido regalos, invitaciones...

Acepté por su buena intención, pero no fue una buena idea.

¿Qué pasó? (JAVIER) Nada grave.

Levantó suspicacias y no quiero que se repita.

A ver si van a creer que soy un Carlos Arrabal de la vida.

O sea que... ¿que esta es tu excusa?

Casi prefería pensar que simplemente no te apetecía.

No es una excusa, es la verdad.

Pues lo felicito por su código ético, señor gerente.

Espera.

Espera.

Mi código ético no me deja que me invites a cenar

con el dinero de un tercero con el que tengo negocios.

Pero no me impide que sea yo el que te invite a cenar a ti.

Eso no quita que hayamos hecho negocios juntos, ¿no?

(JAVIER) Pues durante la cena no podremos hablar de nada de trabajo.

Seguro que se nos ocurre un tema interesante.

Pues nada, si... si le parece bien,

ya me pasará una lista de temas prohibidos.

¿Eso significa que aceptas?

Eso significa que tengo que mirar mi agenda.

¿Esta noche estás libre? (GERMÁN) ¡Uy!

Qué prisas de repente, ¿no?

¿Sí o no?

Perdón. Pensé que estabas solo.

Me acerco luego.

No, no, no, pasa, pasa. Si yo ya me iba.

¿A... a las 21:00 le va bien?

Luego elegimos el sitio.

¿Se puede saber a qué ha venido esto?

¿No solo me quieres perjudicar a mí,

sino también tu propio negocio? Muy bien.

No estoy perjudicando nada.

Mi parte está hecha.

Así que si no llegamos a tiempo, no será por mi culpa.

Qué morro tienes, tía.

No, el morro lo vende Carmen en la carnicería.

Y tú tienes todo lo que necesitas en el almacén.

También has de pensar que no es una boda.

Así que con que le eches unas cuantas horas,

seguro que lo dejas listo.

Sabías que hoy tenía una exposición con David.

Ay...

Otra víctima de tus malas decisiones.

De verdad, créeme que me sabe fatal.

¿Vas a tener una cita?

Ya lo sé, es una locura.

No la he tenido y ya me estoy arrepintiendo.

¿Por qué? Te gusta el chaval, ¿no? Sí, me gusta.

Pero tú lo has dicho, es un chaval. Y más diferentes no podemos ser.

Ahí está la gracia. No, ahí está la tragedia.

¿Cómo voy a pensar en tener una relación con alguien como Germán?

¿Una relación? Espérate, ¿no? Ni habéis tenido la primera cita.

(RÍE) Bueno, estoy barajando

lo que pudiera ocurrir. No barajes tanto,

que no te vas a casar mañana.

Sal con él esta noche, diviértete y que sea lo que tenga que ser.

Pero sin presión.

Bueno, ¿y tú qué tal con Paolo?

Eso sí va a ser una tragedia.

Me debéis una y gorda, ¿eh? (JAVIER RÍE)

Ya, ríete.

Pero, mi vida, la exposición era varias semanas, ¿no?

Vamos otro día, que no pasa nada, hijo.

¿Cómo que la conferencia?

Bueno, ¿y la conferen...?

¿Solo es hoy?

Ay, David, pues lo siento mucho, mi vida.

Lo siento, pero tengo un trabajo urgente

y tengo que hacerlo esta tarde sí o sí, mi vida.

Vamos a ver...

No, no te enfades, a ver... David.

David, por favor, para que te pones muy nervioso.

David.

Hijo, que aquí no tengo cobertura, que no te escucho bien.

¿Hola? ¡David!

"Tranqui", "tranqui", que ya las muevo.

Gracias.

¡Ah! Ay...

Carla.

Oye, ¿estás bien? ¡Ah!

Vale, vale.

Vale, vale, estate quieta, no hagas esfuerzos.

Espérate, que tengo aquí una cosa.

Espera, ¿eh?

A ver...

Creo que por aquí tengo aceite de árnica y romero.

Es muy bueno para descontracturar y aliviar el dolor, ya lo verás.

Sí, antes me echas de tu puesto y ahora quieres curarme, ¿no?

Mira, antes me has pillado con el morro torcido, ¿vale?

No tenía derecho a decirte eso, lo siento.

¿Y ahora quieres arreglarlo con regalitos?

Ay, si no quieres el aceite, tú misma.

Que no, que no. Perdón, perdón.

Que sí, sí, que te lo agradezco.

Toma.

(SUSPIRA)

De verdad, lo siento, aunque no arregle las cosas.

Si supieras el día que he tenido...

Bueno, la temporada de mierda que llevo, mejor dicho.

Pues ya somos dos.

Últimamente siento que todo me va mal

y que cuando algo empieza a ir mejor...

¡bum! vuelve a torcerse.

Y ahora, lo que me faltaba,

hacerme daño, y no quiero darle la razón a Jorge.

¿Qué dices que llevaba esto?

Arnica y romero.

Quítate la camisa, venga.

Trae.

Ay, espera, espera. ¿Te duele? Vale.

Despacio, despacio. Eso es. Jolín.

¡Paolo!

¡Hola, Noa! (NOA) Hola.

(PAOLO) ¿Qué tal? ¿Te preparo un buen café italiano?

Uy, no, que son las 19:00 y luego no duermo.

¿Prefieres una tisana? -No, no, no, no. No quiero nada.

Venía a ver cómo estabas.

Bien. Bueno, mucho mejor que el otro día.

Es que como he visto que has cerrado la pizzería algún rato...

(PAOLO) Ya... -...me ha extrañado.

He decidido tomarme un poco de tiempo para mí,

distraerme un poco, ¿sabes?

Y la verdad que me ha ido muy bien.

Hemos creado un grupo con los amigos del mercado

y no paramos de reírnos, de hacer planes...

A mi madre le haría falta algo así.

¿Qué tal está?

Pues sigue muy débil.

No parece que esté mejorando y, bueno, está bastante desanimada.

Y estar encerrada todo el día no ayuda.

Ya. Conociéndola, echará mucho de menos el mercado, ¿no?

Y no solo el mercado.

Ah...

Bueno...

Ah. Bueno...

Mira a ver si te puedes incorporar, anda.

Con cuidado, ¿eh? Sí, sí, sí, sí.

¿Mejor?

Pues sí. Mucho mejor.

Ya te había dicho yo que el aceite es mano de santo.

Sí, pues... te lo voy a comprar,

que a la vista está que lo necesitaré.

Toma, anda, este es tuyo.

Que no, que no, mujer, que lo quiero pagar yo.

Tú lo que quieres es volver a discutir conmigo, ¿no?

Venga.

Gracias.

Pero no se lo cuentes a Jorge, por favor.

No te preocupes, que no le digo nada.

Bueno, ya está. No te entretengo más, que tienes un pedido pendiente.

Sí. Sí, ya lo he dejado demasiado. Me tengo que poner.

Lo siento por retrasarte. No pasa nada.

Ya tenía en la cabeza

que me tengo que quedar toda la noche haciendo cestas.

"Good luck".

¿Qué haces aquí?

Buscándote. ¿Qué haces todavía aquí abajo?

Pues estaba con las últimas cajas ya, cargando las últimas.

Ajá, vale. No dejes el puesto mucho tiempo solo, ¿eh?

No, no, no. Oye, Jorge, que lo siento mucho.

He sido yo. He bajado a coger unas cosas

y me he puesto a hablar.

Pero no ha parado ni un momento, ¿eh?

Ya me gustaría a mí tener una ayudante así.

Vale, pues venga, dale caña. (CARLA) A la orden.

(NOA) ¿No deberías hablar con ella y aclarar las cosas?

Ya, Noa, pero es que ahora tu madre no se encuentra bien.

Mejor esperar otro momento. -Ahora la excusa es la gripe

y luego será otra.

Paolo, mi madre y tú sois muy amigos.

Y un amigo no deja tirado al otro en los malos momentos, ¿no?

Noa, tú tienes razón.

Y la verdad es que me encantaría poder ir a visitarla

y cotillear con ella sobre la vida del mercado.

Pero... no quiero darle a tu padre una excusa más para enfadarse.

Mira, mi padre que diga lo que quiera.

(PAOLO) Ya, pero tú sabes cómo es él.

Y no quiero crear más problemas a tu madre.

Me basta con que le digas que... que la echo mucho de menos

y que le mando toda mi energía positiva.

No, ¿qué hablo de energía positiva?

Mejor unos cannoli, te voy a llevar ahora mismo.

¿Y no crees que le hará más ilusión que se los lleves tú?

(PAOLO) Noa, ya te he dicho que tu padre se va a enfadar.

(NOA) Mi padre no está siempre en casa.

Mira, mañana tiene una reunión en la oficina.

¿Y tú no sabrás por casualidad a qué hora...?

(NOA) Pues creo que sobre las 12:30.

Si quieres, te mando un mensaje cuando se vaya.

Perfecto. (NOA) ¿Sí?

Sí, porque... Bueno, no voy a hacer nada malo, ¿no?

Quiero decir que los amigos somos la mejor medicina.

¿O no? (NOA) Y los cannoli, Paolo.

(PAOLO) Y los cannoli. -No te olvides de los cannoli.

Muchas gracias, Noa.

Hasta luego. -Chao.

(VELASCO) Llegas tarde. Sí, sí, lo sé.

Es que estaban todas las calles cortadas.

Hay un incendio cerca de aquí, me ha dicho la Policía.

A seis calles. ¿Cómo?

El Canadá, el edificio que está ardiendo,

está justo a seis calles de aquí.

Espero que haya dado tiempo a desalojarlo, al menos.

Estaba vacío. Hace años que se estaba cayendo a trozos.

Después de esta... desgracia,

espero que Mejías esté más receptivo a la propuesta que voy a hacerle

sobre lo que le queda del edificio.

¿Quién es Mejías?

Un hombre que esta mañana tenía un edificio y ahora ya no lo tiene.

La desgracia esta de la que tú hablas

se parece mucho a la que tenías pensada para el Central, ¿no?

Veo que eres muy observador.

Bueno, supongo que estarás pensando un plan B

por si lo del Central no sale como esperamos.

No te equivoques.

El Central y el Canadá forman parte del mismo plan.

Y el Arcadia y el Belagüe

y las Galerías Monterde.

¿Todo eso es tuyo?

No se puede ganar dinero a lo grande si no se hacen cosas a lo grande.

Bueno, pues ya veo que el pastel va mucho más allá del barrio.

¿Lo pillas?

El Central es solo la guinda.

Centros comerciales, oficinas, hoteles...

En Madrid hay mucho dinero para ganar...

y lo quiero todo para mí.

Bueno, y para mis socios, claro. Y lo tendrás, y lo tendrás, seguro.

Pero yo ahora mismo necesito un poco más de tiempo.

Hace ya mucho que estoy esperando y todo sigue igual,

menos mi paciencia.

A veces pienso...

que no te das cuenta de que me estoy jugando la vida en esto.

Sí, sí. Lo sé. Me doy cuenta perfectamente.

Ah, ¿sí? Sí.

Entonces, quizá de lo que no te das cuenta

es de que también te la estás jugando tú...

y tu hijo.

Mira, yo sé que tú quieres resultados ya.

Lo sé y lo entiendo,

y te aseguro que Hortuño y yo tenemos esto muy encarrilado.

No tenéis encarrilada una mierda.

Y te voy a decir una cosa, o te pones las pilas

o entre las cenizas del Central...

estarán las tuyas.

(JAVIER) Lo siento, lo siento. Perdóname, Germán.

(SUSPIRA) Me han puesto la reunión a última hora

y se ha alargado más de la cuenta. -¿Por eso me citaste en la pizzería?

He preferido escoger el sitio más cercano a hacerte esperar más.

¿No te has inventado lo de la reunión,

para no invitarme a un restaurante de lujo?

Te toca pagar a ti.

Te prometo que en la próxima cita te compensaré.

Ah, ¿habrá próxima cita?

No sé, lo que tú digas.

Vamos a ver cómo termina esta, ¿no? ¿O qué onda?

Claro, claro.

Veo que has empezado con el vino. -Sí, ¿te molesta?

No, no, qué va, para nada.

A mí me parece que sí.

No, no, en serio que no.

Es... Bueno, solo que estoy acostumbrado a escoger el vino

después de haber escogido la comida, para que casen.

Para que casen.

Pero si estamos en la pizzería. O sea que mucho para escoger no...

Ya. Tienes razón. Perdóname.

Estoy un poco nervioso.

No, no, perdóname tú a mí.

No...

No estoy acostumbrado a... a esto.

Siempre que hablamos, estamos tan a la defensiva...

Yo no estoy a la defensiva, ¿eh? -Ah, ¿no?

Será mejor que ponga un poco de vino y...

y así me callo un rato. -Bebe, bebe.

¿Has terminado ya las cestas?

No, todavía no. Me quedan unas cuantas, pero las termino en casa.

¿Tienes las flores de lavanda?

No, no hace falta. Ha llamado Purificación.

¿Qué pasa, ha cambiado las flores o qué?

Ha anulado el pedido.

¿Qué? Sí.

Ha tenido un problema en la instalación eléctrica

y ha pospuesto la inauguración.

¿Será pasado mañana como estaba previsto?

No, no me lo ha concretado, pero creo que va para largo.

Ha dicho que ya llamará cuando lo sepa.

¿Y me lo dices ahora?

Sí. Es que estaba haciendo cosas en la tienda

y se me ha ido el santo al cielo.

Podías haberme llamado. ¿Para qué?

Si es que en el almacén no hay cobertura.

Bueno, pues podrías haber bajado.

Toda la tarde haciendo cestas, he discutido con David

y vamos a tirar un dineral en flores.

No, Purificación ha dicho que nos podemos quedar con el adelanto.

Así que no hagas un drama. (MASCULLA) Qué cretina eres, Dios.

¿Perdona?

¿Te parece normal todo lo que me estás haciendo?

No es nada comparado con lo que me has hecho tú a mí.

¿Y qué? ¿Me vas a estar amargando toda la vida?

¿El negocio, a mí? ¿Para qué? ¿Solo por rencor?

Eres la única responsable de lo que te pasa. Asúmelo ya.

Yo no tengo la culpa de todo, ¿eh? No, claro.

Que te hayas liado con mi marido, que me hayas mentido a la cara

y que hayas destrozado una amistad no tiene nada que ver contigo.

Mira, Adela, yo he hecho muchas cosas mal, lo reconozco.

La he liado y no supe salir de ahí.

Pero yo no tengo la culpa de que Elías me busque...

por cosas que tú no puedes darle.

No te sientas tan especial.

A ti Elías te ha elegido porque te tenía a mano.

Pudo liarse con cualquier otra.

Pues mira, no, él me ha buscado a mí

porque soy la única con la que puede mantener relaciones.

Mira, Elías necesita ayuda

para poder cumplir con las mujeres, contigo también.

Y lo siento mucho, pero a lo mejor deberías plantearte el porqué.

La verdad es que molaría bastante poder hablar de curro,

tengo una buena noticia que me gustaría compartir contigo.

Pues tendrá que esperar a mañana. Las normas son las normas.

Ya. Pero podemos celebrarlo, ¿no?

Vale, pues brindo por esa buena noticia.

¡No, no, no! No, yo brindo por una cosa mejor.

¿Cuál?

Que hayas decidido tener una cita conmigo.

¿Aunque sea en la pizzería del mercado con vino barato

y con un impresentable que ha llegado 20 minutos tarde?

¿Impresentable?

Casi que prefiero que sea así.

Pasa que preferías un restaurante de lujo.

Ya, pero aquí nos conocen a los dos, nos puede ver cualquiera...

Y supongo que eso significa que te da igual que te vean conmigo.

¿Por qué me iba a importar

que me vean con el chico más guapo del barrio?

Ya sabes lo que quiero decir.

Mira, Germán, hace tiempo que no me oculto.

No escondo lo que soy ni lo que pienso ni lo que me gusta.

Pues... por nosotros.

Por nosotros.

(Móvil)

Lo siento, se me ha olvidado silenciarlo, perdona.

(Móvil)

Es mi madre. Tengo que cogerlo. -"Tranqui".

Sí, mamá, dime.

No, acabo de salir ahora mismo.

¿Cuándo ha sido eso?

No, mamá, pues claro que lo entiendo.

¿Ahora?

Me acabo de sentar a cenar.

¿No puede esperar a mañana?

Vale, tranquila, tranquila.

Por favor. Vale, no pasa nada. En seguida voy.

Vale.

Hasta ahora.

Lo siento, tengo que... tengo que irme.

¿Ha pasado algo? -Sí.

Bueno, en realidad no. Es mi madre, que...

desde que se divorció de mi padre está hecha polvo y...

Bueno, es complicado.

No, no, no. No tienes que contármelo si no te apetece.

Lo siento, soy lo peor. Te hago esperar 20 minutos y ahora esto.

¿Impresentable? No pasa nada.

¿En serio? ¿No me odias? -No, no, no, no, no.

Si me lo vas a compensar en la próxima cita

invitándome a un restaurante de lujo.

¿Entonces habrá otra cita?

Sí. Solo te pido, por favor,

a ver si puede durar un poquito más, un poquito.

Te prometo que te compensaré, ¿vale?

Bueno, pues... nada, me voy.

La cita más breve de la historia, pero... con el mejor final.

Vengo a hablar de Celia.

Pues de eso no quiero hablar yo.

¿Es verdad que con ella no necesitabas pastillas?

Vale, vale. Eh... Te pagaré. ¿Que me pagarás? Pero...

50 pavos. ¿50?

¿50 euros vale tu amistad con Paolo?

¿50 euros de mierda?

Eh... 70. Que sean 100 y bajo a por la silla.

Te estás aprovechando, chaval.

100 o te quedas tú con Paolo. Tú verás. Y me los das ahora.

Vale, vale, vale.

Celia tiene algo especial.

Puede que esté enamorado de Celia

o que crea que está enamorado de Celia.

¿Y cuál es la diferencia?

Pues que en ese caso sería una cosa pasajera, un capricho.

Y estáis a tiempo de solucionarlo, si tú quieres.

¿Has pensado en mi divorcio?

¿Has pensado qué va a pasar cuando se haga efectivo?

Estamos en gananciales.

La mitad de mis acciones serán para ella,

por lo tanto, ella va a tener más acciones que yo.

¿Habías pensado en eso?

¿O es que ese era tu verdadero objetivo?

¿Quién es Ingrid Balsera?

Una chica con la que tuve una relación tras mi divorcio.

¿Es la chica que salió de tu puesto el otro día cabreada?

Sí, la misma.

¿Y por qué es un problema que entre en el mercado?

¿Sientes algo por ella?

(CARLA) Que no hace forzar nada.

Que... aprecio mucho vuestra intención,

pero que no hace falta que os paréis a charlar

cada vez que nos crucemos, ¿vale?

Y ahora que pongo sobre la mesa el reparto de acciones,

te preocupas por tu mujer.

Si insinúas que quiero sacar tajada de esto...

(JESÚS) No, no lo insinúo. Lo afirmo.

No te pediré nada para mí ni para Rosa,

si es lo que te preocupa, -¡Faltaría más!

Tú no tienes nada que decir. Estamos hablando de mi empresa.

Y yo hago el reparto que me sale de las narices

y no tengo que dar explicaciones a nadie y menos a ti.

Si quieres salimos los dos y nos tomamos algo

y hasta que el cuerpo aguante, ¿qué te parece?

Tendré que volver en algún momento, ¿no?

Bueno, o no. Te puedes quedar a sobar en mi casa.

Una noche es una noche.

Mira, una noche o las que hagan falta, tía.

Hasta que tu madre se recupere o hasta que las cosas se normalicen.

Considéralo...

un... un asilo político.

Elías me llamó ayer.

Me ha pedido que reclame mi participación en la empresa.

Supongo que a Rosa también.

Dice que el reparto de mi padre es muy injusto

y que si nosotras nos oponemos, tú no tendrás ningún derecho.

Será hijo de...

Muy propio de él.

¿Por qué me dijiste que Rosa no quería verme el otro día?

Es evidente que era otra de tus mentiras.

Rosa necesita descansar.

Y también apoyo y cariño de parte de sus amigos.

Bueno, basta. Parad los dos, ¿eh?

Si os vais a pelear como si fuerais críos,

yo prefiero que os larguéis de aquí.

Ya la has oído. -No, esto va por los dos.

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Mercado central - Capítulo 88

29 ene 2020

Jesús decide hacer un nuevo reparto de las acciones de la empresa, incluyendo a Adela, que no tiene claro si aceptará. Mientras, Adela se afana en machacar a Celia quien, harta, termina por confesarle que Elías con ella jamás utilizó pastillas.
Carla sigue trabajando para Jorge y estrecha los lazos con Celia: ambas están solas y han tenido una vida dura.
Paolo, tras la comida con el grupo de amigos del mercado, se excede enviando memes y planes al grupo. Deciden echar a suertes el atenderle y Jorge acaba temiendo los planes que el italiano le ofrece.
Javier baja sus defensas y acaba invitando a cenar a Germán. Se besan.
Noa sigue intentando que su madre y Paolo puedan retomar su amistad, pese al estrecho control de Nacho.

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