Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 306 - ver ahora
Transcripción completa

-Lo siento, pero no quiero revivir de nuevo todo lo que pasó.

Haremos todo lo posible para que no os pase nada.

No vuelvas a acercarte ni a Jorge ni a mí ni a mi hija.

-Jorge no ese entera de nada de lo que yo haga.

Así que esto... se acabó.

-¿Lo estás dejando conmigo? -Lo siento muchísimo. Lo siento.

-Me he sentido orgulloso viéndote hablar con aplomo ante esas mujeres.

-Pero ¿has estado allí? -¡Ojalá!

Me he conformado con el vídeo de Sofía.

-Lo he dejado con Lucas.

-Me mataba de pena que te fueras.

-Aunque no vaya a Florencia, me voy del mercado.

No soporto ver a Samu con otra persona.

-Anda, ven aquí.

Me encanta ver cómo pierdes los papeles.

Y más cuando empieces a insultarme el día que te detengan.

-Falta mi última palabra.

¿Reconoce que Fernando la agredió? Me ha dicho la amenazó

con que si no accedía a sus deseos,

haría que deportaran a su madre.

-Trabajaba de chico de compañía.

Y su ex fue asesinado por chanchullos que él tenía.

Quizá no sea tan tarde.

"¿De dónde vienes?"

-De hablar con el médico.

Puede que tenga daños cerebrales...

y que no se puede recuperar.

(TARAREA)

Buenos días.

7Buenos días. ¿Cómo ha dormido la señora?

De maravilla.

¿Y todo esto?

No pretenderás hacerme creer

que ahora desayunas así de sano todos los días, ¿no?

¿Has bajado a comprar todas estas cosas?

Pues mira, el desayuno principalmente es para ti.

Y en honor a la verdad, diré que desde que Germán vive aquí,

tengo la nevera llena de cosas sanas.

Ya decía yo.

Nunca he entendido cómo viviendo y trabajando en un mercado,

descuidabas la alimentación. Tampoco estoy tan mal, ¿no?

No.

Porque te he cuidado media vida y el cuerpo tiene memoria.

Lo que está claro es que mi cuerpo se acuerda del tuyo.

¿No sentamos? Por favor.

¿Café? Sí.

(AMBOS RÍEN)

Adela, a partir de ahora todo va a cambiar.

Cómo echaba yo de menos prepararte el desayuno.

Elías. ¿Qué?

En el tiempo que estuvimos casados

creo que me lo has preparado dos o tres veces.

Bueno, pero lo puedo echar de menos, ¿no?

Y todo esto va a cambiar. A partir de ya, todo será distinto.

¿Qué pasa, Adela?

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

Yo te agradezco todo lo que estás haciendo por mí.

Me has hecho recordar cosas que...

que pensaba que ya estaban muertas,

y recordar por qué estaba tan enamorada de ti.

¿Pero?

Pero no puedo olvidar todo lo malo que ha pasado entre nosotros.

Ya.

Normal.

Pero... ¿por qué no nos olvidados de todo el pasado?

¿Por qué no olvidarlo y centrarnos en el presente,

en el ahora, en...?

Esto ha sido muy especial para mí.

Y para mí también.

Pero entiende que estoy muy confundida.

¿Te arrepientes?

No, no he dicho eso.

Pero no pretendas que tome decisiones

sobre el resto de mi vida de hoy a mañana.

Claro que no. Y si necesitas tiempo,

te doy el que te haga falta. No me comprendes, Elías.

Y no te culpo.

No, porque todas estas emociones...

también son desconocidas para mí.

Anoche es cierto que fui yo quien vino aquí a encontrarme contigo.

Pero es porque tenía miedo...

de estar con un hombre después de lo de Fernando.

Bueno, si fui un poco brusco en algún momento,

lo siento mucho. No. Escúchame.

Tú fuiste muy delicado.

Y conseguiste que yo me relajara y que...

dejara atrás algunos temores.

Es que ni imagino lo que debes estar sintiendo,

lo que pasa ahora por tu cabeza.

Solo puedo decirte que estoy aquí para lo que quieras.

Lo sé.

Gracias.

Entonces...

no me das el portazo definitivo, ¿no?

Yo solo sabré lo que siento y lo que quiero...

cuando Fernando salga de nuestras vidas.

Pues esperaré lo que haga falta.

¿Y sabemos algo de Daniela?

Todavía no, pero estoy segura de que me llamará.

Debemos confiar en ella.

(Puerta abriéndose)

-¡Vaya!

O has venido muy pronto o estás aquí desde anoche.

No. Es que estuvimos ayer hasta tarde

esperando la llamada de Daniela.

Se hizo muy tarde y decidió quedarse aquí a dormir.

¿Sabemos algo de Jorge? Acabo de hablar con Rosa.

Puede que Jorge tenga daños irreversibles en el cerebro.

No puede ser.

Por desgracia sí, Adela.

Estará todo el día en observación en una sala especializada.

No dejan ni que Lorena lo acompañe.

Voy a ver a mi hermana. No, olvídate.

No quiere ver ni hablar con nadie hasta saber los resultados.

Es su decisión y tenemos que acatarla.

(ROSA) No puede hacernos esto, por favor. ¡Por favor!

(ROSA RESOPLA)

Pero ¿qué haces aquí? Deberías estar en casa descansando.

¿Te falta algo? Ahora me voy a casa.

¿quién era ese tío?

Es un comercial de vinos.

Ha venido a ofrecernos una bodega nueva.

Qué mal has mentido siempre.

Tenemos un problema, pero tú no te preocupes.

¿Vale? Te vas a descansar, que ya me ocupo yo, ¿vale?

¿Qué problema?

(SUSPIRA) Vamos a ver, Lorena.

Por favor.

El médico ha dicho que evites situaciones de estrés.

Y esta es una situación de estrés. ¿Qué problema tengo?

Es un inspector del ayuntamiento.

Ha venido a comprobar que Jorge regularizó la situación de David.

Pero hay una serie de pagos

que no se han hecho a la Seguridad Social.

Vale, pues muy bien. Hago lo ingreso y ya está.

Ya...

¿Qué más?

Bueno, pues... que hay una serie de inconvenientes.

¿Qué inconvenientes?

Pues resulta que no está señalizado el aforo

ni tampoco el horario de apertura y cierre.

Y los extintores de la cocina son antiguos

y, bueno, pues no han pasado la revisión anual.

Y tampoco hay detector de humos.

No tengo detector de humos

porque hay detectores en todo el mercado.

Sí, se lo he dicho, pero le ha dado igual.

Vale. Bueno.

Sin problema. Pago la multa y ya está.

Prefiero eso que andar liada con inspectores.

Lorena, ha decretado el cierre cautelar del negocio

hasta que subsanemos todas estas irregularidades.

Así que esto no es una cuestión de multas.

(GERMÁN) Hola.

Vaya careto que llevas. ¿Una mala noche?

-No he podido pegar ojo.

-¿Y eso? ¿Te encuentras bien?

-Tengo que hablar contigo.

-Vale.

Pensaba que tu mensaje era porque querías que desayunáramos juntos,

pero ya veo que no.

¿Qué pasa, chiqui? Me estás asustando.

-Verás, me ha llegado una información

que me gustaría comentarla contigo. -Adelante. ¿De qué se trata?

-Es sobre tu pasado.

Me han dicho que durante un tiempo, ejerciste como chico de compañía.

Y no solo eso, sino que tu ex murió

por unos chanchullos en los estabas metido.

¿Es eso cierto, Germán?

-¿Quién te ha contado esto?

-¿Qué más da? Da igual. -A mí no me da igual.

Si quieres que te responda, dime quién te lo ha contado.

-Fernando.

(MASCULLA) Será hijo de...

Vale, vale. ¿No ves lo que está intentando hacer este tío?

Lo hace porque mi madre lo ha denunciado por agresión sexual

y mi padre lo acusa de asesinar a Ágata.

Quiere vengarse de ellos haciendo daño a su hijo.

-Entonces, ¿es mentira?

-No, es verdad.

-Germán.

¿Y por qué no me lo contaste tú?

-Son temas duros para mí que estoy intentando olvidar,

complicados de hablar con alguien que acabas de conocer.

-¿Tenías pensado hacerlo?

-Pues imagino que sí. No lo sé, Martín. Sí.

Imagino que llegaría el momento oportuno.

¿Qué más da lo que haya pasado antes de conocernos?

Todos tenemos un pasado, ¿no?

-Sí. Ya, pero en el mío no hay muertes ni prostitución.

No me malinterpretes, no te estoy juzgando, ¿vale?

Y no soy quién para reprocharte nada.

Pero entiéndeme, me siento engañado por no saber todo esto.

(CHASQUEA LA LENGUA)

-A ver, Martín...

Es que solo soy una persona normal que cometió muchos errores.

Supongo que como todo el mundo.

No. Espérate, por favor. Déjame que te explique.

-Mira, es que ahora ni quiero

ni puedo escuchar explicaciones, lo siento.

Necesito asimilar todo esto, ¿vale?

O sea que estoy en la ruina.

-A ver, Lorena, cariño, ya está.

No pasa nada. Debes relajarte. ¿Sabes qué es lo más importante?

Jorge. Ya sé que es lo más importante.

No dejo de pensar en si se va a despertar.

¿Qué quieres, Gloria?

-Decirle a Lorena que...

un buen cliente y amigo de mi restaurante de Pozuelo

es de los neurólogos más prestigiosos de España.

Si quieres puedo decirle que estudie el caso de Jorge.

¿Cómo te atreves a venir a hablar conmigo?

Bueno... No, no, no.

Te dije muy claramente que no te acercaras a nosotros.

Lorena, yo solo quería ayudar. ¡No necesito tu ayuda!

Largo. Largo. ¡Largo!

-Oye, Lorena, te tienes que calmar. No te puedes alterar así.

¿Cómo tiene tan poca vergüenza? Pero ¿cómo se atreve?

Escúchame.

¿Por qué no te piensas lo del neurólogo?

Solo por el bien de Jorge.

Por el bien de Jorge, quiero a esa lejos de mi vida.

Por el bien de Jorge.

(GERMÁN) ¡Fernando!

-Germán, buenos días.

Me encantaría charlar contigo, pero no es la hora de la cerveza.

Tengo reunión en el ayuntamiento y necesito algo del despacho.

-¿Crees que quiero charlar contigo? ¡Solo quiero partirte la cara!

-Eres como tu padre.

Os encanta a los De la Cruz resolver todo a golpes.

-¿Por qué le has ido a Martín con eso?

-Solo le he dicho lo que debería saber.

Es importante la sinceridad, deberías saberlo,

porque la has cagado muchas veces.

-Te vengas de mis padres a través mío.

-Yo solo he dicho la verdad. -Que nos dejes en paz.

-Mira, Martín es un chico guapo.

Me cae bien, y entiendo que te guste.

Pero solo le he advertido de que es peligroso

estar al lado de un bujarrón degenerado.

Tu madre me ha contado todo sobre Javier.

Tú deberías haber muerto.

Su desgracia fue cruzarse contigo.

Cómo sois los De la Cruz. De tal palo, tal astilla.

-¿De tal palo, tal astilla¿ ¡Te reviento la cabeza!

¡Oye! ¡Suelta, le parto la cara!

¿Tú eres tonto?

¿No ves que busca una excusa para hacerse la víctima ante el juez?

Se va a ir de rositas, papá. Que no, no te preocupes.

Yo consigo que este mierda se pudra en la cárcel.

-Ya veremos. Os va a caer una demanda de parte de mi abogado.

Lo que tú quieras. Fuera de aquí.

Fuera de aquí.

¿Ya? Oye, ¿qué ha pasado?

(EXHALA PROFUNDAMENTE)

-Un vídeo, ¿para qué?

-Te lo he explicado, para promocionar el mercado.

Nos grabamos un vídeo pidiendo un deseo de fraternidad,

para clientes y comerciantes.

Así, en plan Felipe VI.

Como el año pasado el mercado no fue bien,

le viene bien a la gente saber que aquí hay gente buena.

Si lo hacemos todos, queda precioso para la posteridad.

-"Precioso", "posteridad"...

Esas palabras no las usabas antes.

La tal Ana esta, que te reblandece la sesera.

-¿Qué tiene que ver Ana? Papá, ¿qué dices?

-A mí me parece genial.

Pero los deseos dichos en voz alta no se cumplen.

-Yo tengo que subir algo a la web, vosotros veréis.

A Fernando no se lo pido.

-Ya se le ha caído la careta ante todos.

-¿Ha venido hoy? -No. Tenía reunión en Hacienda.

¿Me vais a ayudar o no?

-Una madre por un hijo hace lo que sea.

Pero mira, graba dos vídeos

y hacemos otro para Jorge para animarle...

-Sí. -...la convalecencia.

-Sí. -Claro, es que yo soy como Chenoa.

Cuando tú vas, yo vengo hace rato. -Venga, Chenoa.

Siéntate y vamos a empezar. -¿Ahora?

-Pues claro. ¿Cuándo si no?

-No. Pero ¿así, de repente? Me tendré que arreglar.

-Debo pensar qué digo... -No.

No te has enterado. Es algo natural. No es un discurso en plan los Goya.

-Vas grabando a tu padre, a mí no me vas a grabar así.

A él le dan igual sus pintas y decir tonterías.

¿Qué? -Nada.

¿Qué tengo que hacer? -Sentarte y pedir un deseo.

Venga, va, preparo la cámara, va.

Y si no lo llego a agarrar,

tu hijo hace que Fernando se trague los dientes.

Pero, Germán, ¿por qué? -Por tu culpa, mamá.

¿Por qué dices esa tontería? Esa verdad.

Tu exnovio le dijo a Martín que trabajé de escort

y que Javier murió por mi culpa. ¿Y qué culpa tiene?

¿Qué culpa? Se lo has contado tú, ¿no?

Sí.

Y lo siento.

Lo siento de verdad. Se lo conté cuando éramos pareja.

No pensé que lo usaría contra ti. Pues, mamá, lo ha hecho.

Ahora que iba bien con Martín, no quiere verme.

Ya está, ¿no?

No sé cómo lo hacéis. Llevo tiempo sin ser feliz, mucho.

Y ahora, que lo era otra vez, os lo cargáis.

Que soy vuestro hijo, tío.

Ya se le pasará. Es que tiene razón.

Tiene razón en enfadarse conmigo. No te equivoques.

El único culpable de lo que está pasando es Fernando.

Estoy harto de que se salga con la suya.

Ya sé cómo voy a acabar con él. ¿Qué vas a hacer?

No contratarás a un matón.

Hay cosas que duelen más que los golpes.

Es hora de que pruebe su propia medicina.

-Deseo que el año que viene vengáis más al mercado,

porque este año hemos estado a dos velas y han acabado despidiéndome.

-Que pareces un muerto de hambre.

-Ya te vale. ¡Por Dios! No te gusta ninguno.

¡Son mis deseos, no los tuyos! -Pero pide algo más íntimo.

Pide... por el pibonazo de tu mujer o por tu hijo.

-Mira, por tu hijo. Pide por tu hijo.

Que vaya añito llevo. -Tranquilo, Samu,

que la suerte te va a cambiar pronto.

-¿Sí? ¿Y eso por qué?

-Porque la buena gente tenemos la suerte de cara.

-Carmen, no sé por qué andas con tanos rodeos.

-Venga, haced ya la petición esta y nos vamos.

Se nos va a pasar el día. -¿Qué pasa?

-Pues mira... -¡Cállate, Nicolás!

-Prefiero que se entere por mí

y no que lo haga por un "bocachancla". Samu...

-Pero que el único "bocachancla" que hay aquí eres tú.

Te pedí que no lo contaras por algo.

-Anda que tardaste tú en decírmelo a mí.

-¿Me decís qué pasa y qué le has contado,

que no me han contado a mí?

-Pues mira, Samu, Carla lo ha dejado con Lucas

y piensa marcharse de Madrid.

Tu madre no quería que te lo dijera,

pero es mejor que tú lo sepas.

-Qué "bocachancla", de verdad.

(Móvil)

Adela. Eso es que hay clientes. Me voy.

Hasta luego, hijo. -Adiós.

-Contigo ya hablaré.

-Contigo voy a hablar yo. Siéntate. -Samu...

-¿Qué sabes de Carla?

-Resulta que Carla...

-Hola.

-Hola.

Estás acá más pronto que de costumbre.

-Es que esta mañana he salido antes de casa para dejarte tranquilo.

-Yo hice lo mismo. Salí a correr.

-Vamos, que no has desayunado. -No.

David se habrá quedado supertranquilo en casa.

Esto es superraro, Carla.

Yo, si querés, me puedo ir a... no sé, a lo de mi tía,

Estos días antes... -No, no. Tú ya has pagado el mes.

Lo justo es que te quedes en casa.

-Sí, pero ¿qué? ¿Nos vamos a seguir comportado como dos extraños?

-A ver, tú y yo, aunque lo hayamos dejado,

nos tenemos cariño todavía, ¿no?

-Yo mucho más que eso, ya lo sabés.

-Pues ahora hay que intentar...

recuperar la buena relación que hemos tenido hasta el momento.

-¿Y eso cómo se hace?

-Siéntate conmigo un rato, anda.

Lucas, yo voy a intentar ponerlo muy fácil.

Y aunque te parezca tópico y típico, yo quiero ser tu amiga.

-Una amistad con fecha de caducidad, me voy a Florencia.

No sé cuándo volveré.

-Pues hay que verlo de una manera positiva.

Tenemos dos días para recuperar nuestra amistad

y disfrutar el uno del otro.

Si tú quieres, claro.

Lucas, has sido muy importante para mí.

-No tanto como Samu.

Tranquila, que no te voy a dar la charla, ni mucho menos.

Pero tengo que reconocer que...

que me duele que te quedes con él en vez de venirte conmigo.

-Es que eso tampoco ha sido así. -¿Cómo que no?

-Has sido tú, ¿verdad?

No sé a qué te refieres.

A esto.

Mira que he visto salir corriendo a un grafitero y...

Seguro que ha sido él.

Es lo más cobarde que he visto nunca.

¿Sí? ¿Más que violar y matar a mujeres indefensas?

Yo no he matado ni violado a nadie.

Tú di lo que te dé la gana.

Cada vez hay más pruebas en tu contra.

La cuenta atrás para que vengan a detenerte ha empezado ya.

Aunque intentes sacarme de mis casillas,

no me iré de este despacho hasta que se demuestre soy inocente.

Cada uno pierde el tiempo como quiere.

No me voy a dejar amedrentar

por una familia de mafiosos como sois los De la Cruz.

Solo a ti o a tu hijo se os ocurriría hacer esto.

Que nosotros... ¿Lo habéis oído?

O sea, los que hacemos pintadas somos unos mafiosos, ¿verdad?

Entonces a los canallas que matan y violan a mujeres inocentes,

¿a esa gente tú cómo los catalogas?

Mira, escúchame una cosa.

No sabes lo contento que estoy de que empieces a pagar por tus actos.

Te repito que yo no lo hice. No.

El que no mató a su mujer de verdad fui yo.

Y, sin embargo, me hicieron una pintada que decía:

"Elías, asesino". Y fuiste tú.

Lo hiciste tú, Fernando, lo hiciste tú.

Para desviar la atención y despistar a la Policía,

que buscaran a otro asesino, y ser mi amigo,

porque así tenías información de la investigación. ¿No?

Elías, deliras.

Lo que te dé la gana,

pero todos saben que eres una persona mezquina, ¿a que sí?

¿A que lo sabemos ya?

-¿Pasa algo, Elías?

(VALERIA) Sí.

Por fin alguien le pone los puntos sobre las íes a este sinvergüenza.

-Que ha sido él.

Esta mañana no estaba esa pintada. Ha sido después de abrir.

¿Quién me acompaña a comisaría?

Elías, admítelo, no seas un cobarde.

Sí.

La he hecho yo.

Además, con gusto, esforzándome.

Yo he hecho esa pintada. Ha quedado bien.

Gracias.

Gracias por confesarlo delante de tantos testigos.

Voy a denunciarte por acoso.

Y aunque me odiéis, no vais a poder mentir a la Policía.

-Fui yo.

-Pero ¿qué dices, Valeria? -La verdad.

Que he ido a comprar un bote de pintura

y me he quedado como Dios.

-No tenéis que mentir, porque fui yo.

-Si creéis

que así vais a proteger a Elías, estáis muy equivocadas.

-¡Fui yo!

-¡Fui yo!

-¡Fui yo!

-¡Fui yo! -¡Fui yo!

-¡Fui yo! -¡Fui yo!

-¡Fui yo! -¡Fui yo!

Oye, por cierto, de corazón...

gracias.

-Por eso he decidido irme de Madrid para siempre.

-Pero ¿y eso por qué?

-El Central ha sido una época muy importante en mi vida,

pero ya está, se ha terminado y quiero pasar página.

-¿Y adónde te vas?

-No tengo ni idea. Pero lo más lejos posible.

-¿Florencia? Te puedes venir.

Lo tenía que intentar, Carla. Tranquila.

Mirá, seguro que vayas donde vayas, harás a mucha gente feliz.

-Te acabas de ganar un desayuno gratis.

-¿Sí? Bueno.

Muy bien. Así te ayudo a buscar un destino donde echar raíces.

-Pues me hará falta, porque no sé por dónde tirar.

-¿No? -No.

-Un lugarcito con playa. -¡Qué tonto!

-Uruguay, ¿puede ser? ¿No? En serio te lo digo.

-¡Pesado!

(NICOLÁS TARAREA)

Bueno, aquí está la nueva remesa.

Y dice que sale estupenda, Carmen.

¿Sigues enfadada, pichoncito?

-¿Pichoncito? Le había dado mi palabra a Carla.

-Es que Samuel tenía que saberlo.

Aunque él diga que está contento con Ana, creo...

-Yo también lo creo, también es mi hijo.

Pero la chica quería discreción.

¿Sabes que la madre de Carla está pachucha?

-¿Y eso qué tiene que ver con esto?

-Muchísimo, porque la niña se siente como huérfana.

Y me lo ha contado como si yo fuera su madre.

-Y ahora la he traicionado. -Traición es no decírselo a Samu.

-¡Pero se lo tiene que contar ella!

Ahora, si Samu va a preguntar algo a Carla, ¿qué?

¿Yo cómo quedo? A la altura del betún.

-Pero, Carmen, mi amor, si aquí lo importante no eres tú.

Samuel es nuestro hijo y debemos velar por él.

Ana me parece una buena chica, la verdad.

Pero a los dos nos gustaría que volviera con Carla. ¿Sí o no?

-¡No cambies de tema, que me lías!

-¡Qué ganas de guerra siempre! -¡Es que me arrastras!

No debí contarte nada.

-Haberte quedado callada.

Era secreto. ¿Por qué me lo contaste?

-Porque me quemaba dentro.

-Bueno, mira, ya estamos en paz de indiscreciones.

¿Ponemos el marcador a cero, como si no hubiera pasado nada?

-Vale. Pero si Carla viene a cantarme las 40, verás.

-Al final te alegrarás de que me haya ido de la lengua.

Y ahora, venga, déjame que te ayude. -Sí.

Me esperan en el muelle para recoger más pedidos.

-Vale. -Te dejo esto aquí.

(TARAREA FELIZ)

Enhorabuena. Muchas gracias.

Has puesto firme a Fernando delante de todo el mercado.

Sí. Las buenas noticias vuelan en este mercado.

En la pollería no se hablaba de otra cosa.

Me hubiera encantado ver su reacción

al ver la pintada en su puerta.

Lo he dejado en ridículo delante de todos.

Pues gracias.

Por hacerlo delante de todo el mercado

y que no olviden el tipo de persona que es.

Hombre, es una victoria pequeña, no sirve de mucho,

pero me he quedado muy a gusto, la verdad.

¿Se sabe algo de Jorge?

Sigue en observación.

Lorena está en casa de Rosa descansando

y luego irá al hospital y nos cuenta.

(Notificación de móvil)

Mensaje de voz de Daniela.

A ver, ponlo en manos libres.

(DANIELA) "Quisiera disculparme contigo

porque me marché así de la reunión,

pero me dolía hablar de lo que me hizo Fernando.

He estado dándole vueltas y aunque le deseo éxito de corazón,

no voy a declarar.

No espero que lo entienda, pero es mi decisión. Lo siento."

No me lo esperaba.

Estaba segura de que contábamos con ella.

No es el primer chasco con la investigación de Fernando.

Buscaremos otras alternativas. ¿Cuáles?

Ella es nuestra mejor baza para pillarlo.

Ya, pero si no quiere, no quiere. Convenciéndola de alguna manera.

¿Hablo yo con ella?

A ver, si no he conseguido convencerla yo, que soy mujer

y también he sido víctima de Fernando, no te escuchará a ti.

-Gracias. Cierra.

-Vengo a darte el pésame.

Estaba yo tan contenta por ponernos todos en plan Fuenteovejuna

para pararle los pies a Fernando... -Sí.

-Y va la quesera y me da el pésame

porque se te ha muerto tu tía Enriqueta.

Mujer, no me mires así, que sabes de quien te hablo.

La hermana de tu abuela por parte de padre.

Eso sí, no hay mal que por bien no venga,

porque resulta que has heredado

y has podido pagar toda la instalación eléctrica.

-Esto tiene una explicación. - ¿Sí? Pues dámela.

Quítame esta cara de boba que se me ha quedado.

Y no me vengas con cuentos chinos.

Me vas a contar qué está pasando, Carmen.

-A ver, yo prometo contarte la verdad.

Pero tú me prometes a mí abrir un poco la mente.

-Qué miedo me da esto.

-No es para tanto. La culpa es de Nicolás.

-Cómo no. -Está en todos lo fregados.

-¡Y en todas tus excusas! Nos conocemos.

-Bueno, a ver, esto...

Nicolás compró los billetes de lotería para todos

y, por accidente, nos compró a nosotros otro número distinto.

-¿Y tocó? -Sí.

Bueno, yo decidí magnánimamente dar el dinero al mercado

para cambiar la instalación de luz. -¿Por qué no lo dices,

en vez de matar a una tía falsa?

-Es que hay muchas suspicacias.

Igual, si alguno se enteraba de que teníamos otro número,

pues pensaba mal.

-Yo misma, sin ir más lejos, que a mí todo esto me huele muy mal.

Se me está ocurriendo alguien

que sí podría cierta ascendencia sobre Daniela.

¿Quién? David.

Ellos tenían una relación que Fernando consiguió romper.

Pues que la llame inmediatamente.

Hay que pensarlo bien porque habría que involucrarlo.

Habría que contarle a David lo que Fernando le hizo a Daniela.

¿Y? A ver, ese chico es especial, pero no es tonto.

Si Daniela no se lo contó sería por algo.

No solo importa lo que te hizo a ti o a Ágata.

Si Fernando sigue en la calle, puede hacer lo mismo a otras.

Me da miedo hacerle daño a David.

Bueno, este tío es mucho más listo que nosotros.

Le va a hacer daño, pero lo superará.

Vale, pero déjame darle una vuelta. Vale.

Cuanto antes, que no hay tiempo. Vale.

-Adela, ¿todo bien?

Regular.

Ya.

Te he escuchado hablar con Elías, sé que de David,

y...

Bueno, si le pasa algo y yo puedo ayudar...

Pues, Carla, tengo una duda muy grande.

Sé algo de Fernando que podría comprometerlo en la investigación,

pero tendría que contar con David.

Te refieres a Daniela, ¿verdad?

A Daniela, sí.

Pues no sé qué información tienes,

pero David lo está pasando muy mal

porque Daniela le dijo que se volvía a Venezuela,

cuando está en Madrid, y tú sabes por qué mintió.

Sí. Pues...

te aseguro que David va a preferir saber la verdad, sea cual sea.

Ya lo conoces, se está comiendo la cabeza

para encontrar una explicación a esto.

Pues gracias.

De nada.

-Lo he pensado bien y he decidido que era mucho mejor...

(SUSURRA) ...no contar lo del premio.

-¿Por qué no me consultaste? -Por no involucrarte.

Y el resultado es el mismo, el dinero es para el mercado.

Y yo, no tengo que dar explicaciones molestas.

¿Por qué me miras así?

-A ver si me he enterado bien.

O sea que te toca la lotería... (CARMEN ASIENTE)

-Y en vez de guardarte el dinero y tirar millas,

decides arreglar la instalación eléctrica. ¿Es así?

-Lo has explicado mejor que yo. -No me creo ni una palabra.

-Que sí, mamá. Confía en mí.

¿Cómo me voy a quedar el dinero con la que tenemos aquí?

-Pues quedándotelo,

como hubieras hecho normalmente.

-Se ve que he madurado. -A buenas horas mangas verdes.

-Nunca es tarde, si es para bien. -Hija, sea como sea,

no vuelvas a inventarte una muerte, que da "yuyu".

-Da "yuyu" si es real, pero que Enriqueta es inventada.

-No vuelvas a hacer nada de eso, y menos a mis espaldas.

-Una y no más, Santo Tomás. -Qué pesadita con los refranes.

Anda, ponme un par de filetes para hacer a la plancha.

-Marchando.

-Vaya...

La casa está igual

que cuando yo vivía aquí con tu madre y contigo.

Y cuántas cosas han pasado desde entonces.

-Entonces había más comida en la nevera.

Ahora hay tomate frito y salchichas.

Bueno, mi nevera de estudiante también estaba igual.

Te preguntarás qué hago aquí, ¿verdad? Pues...

voy a ir directa al grano.

Tenemos que hablar de Daniela.

Ayer estuve con ella por la tarde. ¿Vais a volver a contratarla?

Bueno, ojalá podamos hacerlo más adelante.

Eso sería una buena noticia. Sí.

Pero cuando Elías volvió de la empresa de limpieza,

me dijo que ya no trabajaba allí. Ya, y no te mintió.

Pero yo no quiero hablar del trabajo de Daniela.

O quizá sí, porque todo está relacionado.

Daniela dejó de trabajar para esa empresa porque la despidieron,

por culpa de Fernando.

Fernando dijo que no cumplió con las expectativas

y que se fue con su novio.

No deberías creer nada de lo que te dice Fernando.

Porque...

porque Fernando...

Fernando abusó de ella igual que abusó de mí.

David, tranquilo. Escucha, tranquilo.

Estoy bien. ¿Qué necesitas?

Solo tráeme agua, por favor.

Sí.

Espérate aquí.

Yo creo que con paciencia,

las cosas se solucionarán, sinceramente.

Muchas gracias. Hasta luego.

Martín, perdona. ¿Puedo hablar contigo?

-Tengo que dejar esto y me esperan en el banco.

Será solo un segundo.

¿Hablar de qué? De Germán y de ti.

Lo que tenía que hablar con él está hablado.

Y me incomoda hablar de esto contigo.

Ya, lo entiendo.

Pues ya está. No me puedo quedar callado.

Sé lo que te ha contado Fernando.

Lo sé.

Y en todo esto, Germán no es más que una víctima.

¿Una víctima de qué?

De su padre.

Que no supe ni quise entenderlo nunca.

Y cuando vi que no era forma de educar a un hijo,

era demasiado tarde.

Si Germán se metió en eso de los chicos y todo eso...

fue por mi culpa.

Lo tenía presionado porque estaba perdido.

Era mayorcito para escoger su camino.

No intento exculparlo de todo ni justificarlo,

pero es un buen chico que cometió un error, nada más.

Ya. Que yo sepa, más de uno.

Martín. Martín, espera, por favor.

De esos otros asuntos también soy yo el responsable.

Me metí en temas...

en temas muy turbios, asunto de drogas incluido.

¿Drogas? Me dejé llevar por la ambición.

Por el poder, por dinero, hice cosas muy feas.

Incluso hice cosas contra el mercado.

Y Germán me siguió porque soy su padre.

Quería demostrarme que estaba a la altura.

Cuando vio que estaba en el bando equivocado,

hizo todo lo posible por subsanar sus errores.

La muerte de Javier es consecuencia de intentar salir de todo esto.

Si te estoy contando todo esto, Martín,

es porque no es justo que lo culpes a él de mis errores.

y porque eres muy importante para él.

Me alegra que me cuentes esto porque me doy cuenta de una cosa,

que mejor alejarme de alguien capaz de meterse en esos negocios.

No, no me estás entendiendo. Sí te he entendido.

Intentas salvarlo...

porque es igual que tú.

Mira, Martín. Escúchame. Escúchame.

He perdido a mujer y a mi hija

por empezar algo con Germán.

Algo que me hacía ilusión, me hacía feliz.

Pero al descubrir su pasado, me he dado cuenta que no lo conozco.

He estado a punto de empezar una relación volátil y poco segura.

He perdido todo por alguien que no me ha sido sincero. ¿Entiendes?

Sabes lo difícil que es para él hablar de esto, ¿no?

¿Lo sabes? Sabes que lo ha pasado muy mal.

A él no le gusta hablar de ello, o no ha encontrado el momento.

Es él quien te lo debe contar, no Fernando, es él.

Martín.

Llevas razón, yo soy igual que mi padre, igual.

He cometido los mismos errores.

Pero te equivocas.

Germán no es igual que yo.

Y quiere salir de la línea de los De la Cruz.

Igual que tú no eres como tu hermana Gloria. ¿A que no?

Yo ya te lo he contado todo.

Ahora eres tú el que debe tomar una decisión.

No puedo hacer más.

Fernando le dijo que si te lo contaba,

él hablaría con un amigo de Inmigración

y que su madre sufriría las consecuencias.

Fernando tenía miedo de que Daniela te lo contara

porque sabía lo mucho que te importaba y...

y que no soportarías una injusticia de este tipo.

¿Estás bien?

Sé que es difícil asumir todo esto de golpe, pero...

-Es solo que... debería habérmelo contado.

Ya.

Pero hablar de esto no es fácil para una chica.

Yo soy mayor que ella y casi me lo callé.

Ya. Supongo que no queréis

revivir lo ocurrido, ¿no? No.

Y nos echamos la culpa

porque pensamos que nosotras los hemos provocado

o no nos hemos sabido resistir.

Solo deseamos que nadie se entere.

Y de eso se aprovechan estos canallas.

Fernando debe acabar en la cárcel.

Por eso quiero hablar contigo, porque necesito que me ayudes.

Es como cuando Noa y Rosa me pidieron ayuda

para encarcelar a Nacho. Sí, pero te doy mi palabra

de que no te pasará nada.

Tenemos que convencer a Daniela para que denuncie a Fernando.

¿No se lo has dicho a ella? Sí, pero...

tiene mucho miedo de ir contra él

por las represalias contra su madre.

Pero estoy segura de que si lo hablas con ella, te escuchará

¿Quieres que me cite con ella? Es absolutamente necesario.

Mira, el juez ha desestimado mi denuncia

porque yo era la pareja de Fernando ni tampoco había pruebas.

Pero si Daniela cuenta lo que le pasó a ella,

empezarán a tomarnos en serio.

No estoy seguro de que ella quiera verme.

Intentémoslo al menos.

Mira, si tú la llamas, se va a dar cuenta de que no está sola.

Podremos convencerla de que haga lo correcto.

La única manera de que pase página es que Fernando vaya a la cárcel.

Ella no estará en peligro en ningún momento, ¿no?

Te doy mi palabra.

Hola, Daniela.

A lo mejor no quieres hablar conmigo, pero...

quiero que sepas que sé la verdad.

Y no me refiero a que no estés en Venezuela o a lo de tu novio.

Sé lo que te hizo Fernando.

Necesito verte cuanto antes. Quedemos esta misma mañana.

Quiero que sepas que te apoyaré en lo que sea posible, y que...

te...

te quiero.

-¿Puedo sentarme?

Vaya dos...

Yo he perdido a mi mujer

y no sé qué hacer con el chico del que me he enamorado. ¿Tú?

-Yo soy una miserable.

Debí escucharte cuando me advertiste de la venganza contra Jorge.

-El odio no trae nada bueno, Gloria.

-Ya te dije que estaba cegada.

He llegado muy lejos para perjudicar

a quien consideraba causante de todas mis desgracias,

y ahora que lo he conseguido,

no siento nada parecido a la felicidad.

Más bien, al contrario.

Por si fuera poco, he hecho daño a personas inocentes

a las que empezaba a tener cariño.

Soy un monstruo, Martín. -Venga, va.

No te tortures así, hermanita. -Es lo que siento.

Lorena casi pierde a su bebé.

Y a Jorge pueden quedarle secuelas.

-Algo he oído, sí.

-Yo le puse al límite. Y le puse la coca delante.

No solo le creé la ansiedad,

sino que le di la droga como solución a sus problemas.

-A ver, vamos a ver.

De que contrataras al camello no te puedes sentir orgullosa.

Pero es cierto que Jorge es adulto.

Sabía lo que hacía. Podía haber escogido que no.

-Ya.

Pero hay más.

Por mi culpa les van a cerrar el bar.

-¿Cómo? -Sí, yo denuncié a Jorge

cuando descubrí que David trabajaba en situación ilegal.

Y han continuado con las inspecciones y...

han ordenado el cierre cautelar del bar.

-O sea que cuando Jorge despierte...

-No tendrá ningún negocio que atender.

Martín, necesito redimirme.

Me he convertido en algo peor de lo que era Jorge.

-Pues no sé cómo vas a poder.

-Ni yo, pero necesito que me ayudes.

Le he ofrecido a Lorena la ayuda de Gonzalo, el neurólogo.

Pero la ha rechazado.

-¿Quieres que lo intente yo? -Por favor.

Me siento tan culpable...

que no sé qué va a ser de mí

si no consigo que las cosas sean como antes.

-Hija. -¿Qué pasa, mamá?

-Me acaban de llamar de Comillas

para decirme que la tía Pilar ha fallecido.

-¿Quién es esa?

-Tú la conocías por "la Churrasca".

-Si estaba en la flor de la vida

-Bueno, a ver, hija, tampoco, que acababa de cumplir 91.

-¿Es la no tuvo un constipado en toda su vida?

-La misma. Por lo visto estaba viendo la tele

y ha pasado. -¿Qué echaban?

- ¿Qué más dará eso?

-¿Qué pasa? -¿Qué pasa?

Te dije que no bromearas con muertes de tías en el pueblo.

-¿Insinúas que me la he cargado?

-No. Pero yo lo único que digo

es que no se puede tomar tan a la ligera

una cosa tan seria como esa.

-Lo siento muchísimo, mamá. -Pues yo también.

Has aprendido la lección, espero.

Voy a llamar a tus primas para darles el pésame.

Deberías hacer lo mismo después de invocar a la parca.

De verdad...

Ya te vale.

¿Seguro que ha escuchado el mensaje?

-Sí, poco después de recibirlo. Tiene las dos flechitas azules.

Bueno, quizá no pueda contestarlo.

No vendrá, Adela. No quiere ni verme.

Por esperar un poco más tampoco perdemos nada, ¿no?

Quizá he sido demasiado agresivo y se ha asustado.

No, lo has hecho genial.

Es que le tiene mucho miedo a Fernando.

No entiendo que permita que se salga con la suya.

Si vuelves a coincidir con ella, intenta no ser muy duro.

Intenta ponerte en su lugar.

Es lo que intento hacer,

y no entiendo que no quiera que Fernando vaya a la cárcel.

Claro que lo quiere, por supuesto que lo quiere.

Pero ella ha encontrado un modo de seguir.

No somos quiénes para juzgarla.

Siento habértelo contado. No debía hacerlo.

No, me volvía loco no saber por qué me había mentido.

Qué pena que Fernando se cruzara en vuestro camino.

Hacíais una pareja muy bonita.

Lo que me da pena es que no confíe en mí para ayudarla.

Todavía la quiero, pero creo que ya está todo perdido.

(Timbre)

Abre.

¿A qué esperas?

Hola, Daniela. Pensé que no ibas a venir.

(MARTÍN) "Gloria se arrepiente de llevar al límite a Jorge"

y de ofrecerle la droga como solución.

¿Qué acabas de decir?

-¿Te vas de Madrid?

-Me he inventado la muerte de una tía imaginaria

para cobrar la lotería,

y ahora el karma se ha vengado matando a mi tía real.

Hay que tenderle una trampa.

Y para que un animal caiga en una trampa,

hay que ponerle un cebo. ¿Daniela?

(ROSA) Gloria. -Dime.

-¿Qué significa esto?

-¿Qué dices, Carmen? ¿Qué hablas de Lupe?

Si yo miro por los "riders"

es porque sufrí lo mismo, y no por Lupe.

-Le agradezco la predisposición a entender lo del Central.

Da gusto hacer tratos con usted.

-Es la razón por la que te querés ir.

Porque lo seguís queriendo.

-Ven esta noche al mercado. En cuanto cierre.

Te espero en el almacén.

Y no me hagas esperar, porque si no, ve despidiéndote de tu madre.

Necesito que la persona que le ha hecho esto a Jorge

pague por lo que ha hecho! -"¿Y Daniela?"

No te hemos mentido, de verdad. Escucha.

David.

David.

¡David! ¡Agente!

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Mercado Central - Capítulo 306

15 ene 2021

Tras su noche de amor, Adela enfría las expectativas de Elías.

Tras el rechazo de Daniela a declarar, Adela utiliza a David para intentar que la chica cambie de opinión.

Gloria ofrece el contacto de un reputado neurólogo a Lorena pero ésta lo rechaza.

Martín trata de mediar entre su hermana y Lorena y descubre que fue Gloria la que proporcionó a Jorge la droga con la que recayó.

Germán se enfrenta con Fernando y Elías decide darle al gerente a probar de su propia medicina.

Elías quiere reconciliar a Martín y Germán y estropea más la situación.

Por un descuido de Nicolás, Samu se entera de que Carla ha roto con Lucas y que piensa abandonar el mercado.

Carmen se convence de que la mentira que urdió sobre la herencia que le había dejado una tía le ha traído mal karma.

Lucas y Carla deciden pactar tener una buena convivencia en los días que les quedan de compartir piso.

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