Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 245 - ver ahora
Transcripción completa

Es el Chef de Oro.

El premio que ha ganado Jorge. Quiere que lo guardemos por aquí.

-Hay que denunciarlo.

No puedo hacerlo.

No va a ir a la cárcel. Le interesará llegar a un acuerdo.

-Si bebes birras embarazada, o no lo haces muy bien o...

Solo os pido que nos dejéis en paz.

Es un mensaje de su amiga. Qué cara tiene.

Sé que está mal, pero no puedo más con la presidencia.

¿Aceptas? -No me hace gracia.

Pero, si estáis desesperados, me sacrificaré.

-¡Muchas gracias!

¿Has perdido tu trabajo?

Yo tenía una exclusiva con ellos, no podía trabajar para otros.

-La opción es Beltrán.

(NACHO) "Ayúdame".

Van a matarme.

-Te ayudaré a conseguir el dinero y no me verás más.

Es todo mentira.

Lo superarás.

Quería hablar contigo.

Quería decirte que...

Quería decirte que lo siento.

Sí que vuelan las noticias, ¿se ha ido mi padre de la lengua?

No sé de qué me hablas, estoy aquí para disculparme.

Me he pasado hablando de Ágata.

No es santo de mi devoción.

Pero no tengo que acusarla de fingir un embarazo.

Tiene gracia.

Si me lo dices, nos reímos los dos.

Me río por no llorar.

No te disculpes,

Adela, Ágata no está embarazada.

¿Cómo?

Pero ¿te lo ha dicho ella? No, no.

He visto anticonceptivos en su bolso de un día antes de nuestro viaje.

Dios mío.

Pues, Elías, créeme que lo siento.

Hacer eso es una canallada. Para forzar la boda.

De verdad.

Imbécil, que eres imbécil, ¿cómo no lo has visto, por Dios?

Y me avisaste.

Me lo dijiste: "Elías, esa mujer no es de fiar".

Te preocupaste por mí,

pero yo no quería verlo, Adela, no quería verlo.

Es que tú venías... Que no, que no.

En el fondo, lo sabía.

Vi cómo terminó Julián por dinero, cómo dejó a su exmarido.

Pero yo...

Yo pensaba que a mí me quería.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió # una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, # sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

¿Sabes lo que más me duele?

Que no volveré a ser padre.

Yo no contaba con ello, a estas alturas ya...

Pero surgió, estaba... ¿sabes?

Y dije: "Gracias, vida, que me das la oportunidad

de comportarme mejor de lo que hice con nuestro hijo".

Elías, Elías.

Tú eres un buen padre. No, no.

Nada puede cambiar lo que le he hecho a nuestro hijo.

Has cometido muchos errores.

Pero has estado. ¿Sí?

Cuando han venido mal dadas. ¿Cuándo?

¿Cuando mandé que le pegaran? ¿Cuando por mi culpa murió su novio?

¿Vamos a repetir eso toda la vida? ¿Y por qué no?

Me lo he ganado a pulso.

Fíjate, es que lo entiendo, es que lo estaba pidiendo a gritos.

Y he conseguido alejarlo mucho más de mí.

Te digo una cosa. Ágata, que se vaya olvidando.

¿De qué? Quiere que denuncie a Germán.

(GRITA) ¿Cómo? Que no lo voy a hacer.

No lo voy a hacer.

¿Quién se cree que es?

¿Y tú qué vas a hacer? ¿Vas a seguir casado con ella?

No. No, hombre, no.

Pero no sé qué hacer.

No tengo fuerzas para enfrentarme a ella.

Pues escúchame. Tienes que encararla y cuanto antes.

Te va a saquear las cuentas. Córtala de raíz.

¿Qué más necesitas que te haga para que te pongas en tu sitio?

Cuando estábamos casados,

me quejaba de tus malos prontos, te dominaba el mal carácter.

Pues me parece que va siendo la hora de volver a sacarlo

y de frenar a esa mujer.

Por unanimidad,

Gloria es nuestra nueva presidenta de la Asociación de Comerciantes.

Felicidades, has entrado al Mercado por la puerta grande.

Bueno, yo solo quiero deciros que...

que agradezco muchísimo la confianza depositada en mí.

Ha sido un honor ser vuestra presidenta.

Yo me voy con pena por tener que ceder este cargo.

Y también con alegría,

porque sé que dejo la presidencia en manos de una persona

muy preparada, una empresaria de éxito,

que demuestra que el compromiso con el Central

es total al aceptar la presidencia.

Que sepas que me tienes aquí para lo que quieras.

No estás sola. -Muchas gracias, Carmen.

Estoy encantada de entrar en la gran familia del Central.

Espero estar a la altura.

-¡Claro que vas a estar a la altura!

Un aplauso para Gloria.

-Gracias. Gracias.

Gracias. -Bueno, ya está.

Todo el mundo a trabajar.

-Gracias, no se puede empezar mejor. -Gracias por quitarme un peso.

Mañana te llevo las carpetas. Cualquier duda, le preguntas a Samu.

-Tranquila. Gracias. Chao.

Gloria.

Quería agradecerte el capote, espero no haberte comprometido.

Estoy encantada, lo mío es organizar. Ya que vengo, me implico a fondo.

Me alegra oír eso.

Solo quiero preocuparme de mi cocina y de mi familia.

Un cocinero solo debe preocuparse de lo que se sirve.

"Un cocinero solo debe preocuparse de lo que se sirve".

Usaba mucho esa frase en La Fanega.

Es que la citas en el libro.

¿Sí? No lo recuerdo.

Te lo sabes mejor que yo. Bueno.

Lo leí con mucha atención. Si me disculpas, tengo un proveedor.

Ya lo celebraremos.

Vale. Me llevo esto. Gracias.

Siempre con la lengua fuera. -A ver.

Tengo que aprovechar para preparar los pedidos.

¿Qué tal Elías?

-Asumiéndolo, pero no está preparado para enfrentarse a Ágata.

-Lo que le ha hecho es de denuncia. -Sí.

No cambies de tema. ¿Dónde está tu hija?

-Soltando la presidencia a Gloria.

Cuando vuelva, a mí no me ve más el pelo.

-Me alegro, ya le vale.

El teatro empieza a las 21:00. ¿Nos vamos antes a dar una vuelta?

Si salimos ahora, tomamos un bacalao en el de Paco.

¿Qué dices? -Que no puedo dejar el puesto.

Tengo mucho que hacer. -Sí.

Pero ¿no venía enseguida Carmen?

-Hoy deja la presidencia, no vuelve ahora.

Le di la tarde libre.

-¿De qué? ¿De su propio negocio? Así levanto yo una carnicería.

-Carmen está pasando una racha muy mala.

Necesitaba una tarde para desconectar con las amigas.

Lo está pasando fatal, déjala vivir un poco.

-Y para eso tienes que sufrir tú.

Elías no pasa un buen momento, pero me tiene a su lado.

Y eso no hace que no viva mi vida.

-Somos diferentes.

-¿No ves que te explota?

Le falta traerte el colchón para que duermas.

Abres y cierras el puesto.

Y le haces los encargos. Mira.

Si no puede con todo, que contrate a alguien.

Es más fácil que le hagas el trabajo y se vaya de farra.

Si por lo menos te pagara... -Si te parece, le pido dinero.

-Igual se aprovechaba menos.

Pero tienes debilidad por este puesto y hace contigo lo que quiere.

-Tienes razón.

Pero se acabó pasarme el día detrás del mostrador, que se apañe.

-A ver si es verdad. -Sí.

Estoy harta de que me tome por el pito del sereno.

Qué ganas de vacaciones. -¿Qué pasa?

-¿Qué pasa? -Una carta del banco.

-¿Del banco?

Miedo me das.

¿Qué?

¡Madre del amor hermoso! -¿Qué pasa?

¿La cuenta de la carnicería? -¿Qué pasa?

No puede ser.

-Que Carmen se ponga las pilas.

Cuando no estás, está de cháchara.

-Trae.

¿Le entrega plenos poderes?

-Ya está hecho.

Ella se queda una copia.

Y ya puede empezar la venta. -Sí.

Cualquier duda... -Sí, tengo tu teléfono.

Y el de la notaría. Gracias.

-Gracias.

-Hasta luego, gracias.

-Deshazte del puesto. Intenta que te den lo acordado.

Si es menos, puedo tragar.

Cualquier cosa con tal de salir.

No sabes la angustia de esperar a que anochezca y apaguen las luces.

Sácame antes de que me maten.

-Ya he empezado a hacer gestiones

y tengo a alguien a quien le puede interesar el puesto.

-¿Tan pronto? -Sí.

-¿Alguien del Mercado?

-Más o menos. En realidad, soy yo misma.

-¿Tú misma? -Sí, yo misma.

Para que otro se lo quede, mejor que se quede en casa, ¿no?

Solo nos queda acordar el precio.

¿Un euro te parece justo?

-No va a ser todo currar. -Hay que buscarse

fuera cosas porque esto absorbe.

-Totalmente. -Ya.

-Hola. -¿Y la reunión?

-Genial, Gloria ya es la nueva presidenta, ¿qué te...?

¿Has dejado el puesto solo?

-Está Jesús. -Mamá.

No se puede quedar mucho, no despacha y la gente no espera.

-¿Te importa que te la robe?

-De mil amores. -Bien.

-¿Tomas algo? -Sí.

Ponme una cerveza. -Vale.

-Soy tan feliz, por fin libre.

Hoy tomo algo con mis amigas, mañana vamos a un spa.

Y la Manoli me ha ofrecido su casa en la playa.

No la aguanto, pero si me ofrece una casa...

-Para el carro.

-¿A qué viene esa cara de ajo?

-A que piensas en irte de vacaciones en lugar de atender tu negocio.

¿Piensas que voy a atenderlo yo?

-Bueno, mama, que yo lo voy a atender.

Contigo, ¿no? Como... como tú dijiste cuando te jubilaste, ¿no?

-Una cosa es eso y otra que pases de tus obligaciones.

Como la Seguridad Social me vea, la tenemos.

-Yo me encargo de todo.

A partir de mañana. -Ah, ¿sí?

Pues ya es un poco tarde.

Que nos vamos a pique.

-¿Qué?

Todo este cuento para quedarte con el puesto.

No te atreverás.

-¿Pensabas que te iba a ayudar después de intentar matar a mi hija?

A ver si vas a tener razón y estás un poco mal de la cabeza.

-Vas a dar marcha atrás ahora.

-Acabas de firmar estos papeles y, después de lo que nos hiciste,

me parece justo que Noa y yo nos aseguremos nuestro futuro.

-Yo no tengo nada que perder.

Podría matarte ahora mismo, pensarían que he tenido un brote.

-¿Para eso no necesitas un buen abogado?

Y, que yo sepa, no tienes ni un duro.

-¡Dame el papel o soy capaz de cualquier cosa!

-¡Guardia!

Ya he terminado.

-Después de lo que hemos vivido, ¿cómo puedes hacerme esto?

-Tuve un buen maestro.

-Rosa.

Rosa, no me dejes aquí.

¡Van a matarme!

¡Van a matarme, Rosa! ¡No me dejes aquí!

¿Te parece normal? ¡Acabamos el mes en números rojos!

-Valeria. -Ay. Sí, gracias.

-Eres muy exagerada.

Es una carta de aviso.

A ver.

No importa un número arriba o abajo en un mes.

Importa el cómputo global del año.

Ya lo iremos compensando. -Vamos a ver.

Te estás quedando atrás en el Mercado.

Los demás puestos se están renovando.

Nosotros tenemos una clientela fija.

O vienen o van al supermercado y no los ves más.

-Anda, tenemos mucha más calidad.

-Tienes que espabilar, esto no es ningún juego.

No dejes el negocio para ir de farra.

-¿Qué farra? Llevo unas semanas que no doy abasto.

Con el puesto, el Ayuntamiento... -Mira.

Ha sido esta semana, no te hagas la mártir.

Ya te has corrido alguna juerga.

-Lo siento mucho, pero son muchas horas aquí.

Solo me relaciono con gente del Mercado.

-Si ya lo sé.

¿No sé lo sacrificado que es, y más llevándolo tú sola?

Puedes tirar de mí cuando me necesites, pero sin abusar.

Oye, que no quiero que te vengas abajo.

Esto es para que espabiles, para que des un paso al frente.

Que eres una Pacheco.

Y no nos rendimos fácilmente.

-Cubrirme esta tarde no...

-Chica. -Claro que no.

Que no, que tampoco necesito verlas tanto

a mis amigas.

Ya... ya las veré el domingo.

-Tira, me tomo la cerveza. -Vale.

Tuve un problema y llegué tarde, no sé si su mujer le contó.

¿La has visto?

Se fue a ver a su madre. No volverá a pasar.

¿Te dijo cuándo vuelve?

No. Pero nada, que tranquilo... Vale.

Cuando la veas, dile que la busco.

Sí, tranquilo. Muy bien.

Gracias.

¿Qué te pongo?

-No me pones nada, he venido a pedirte perdón.

No es tu culpa que a Samu se le vaya la pinza.

Vengo en son de paz, te traigo mi nueva creación.

-Disculpas aceptadas, pero el regalo no hacía falta.

-No es su regalo, te uso como conejillo de indias.

Me han hecho propuestas y estoy probando sabores.

-No me atiborro de grasas saturadas, el otro día fue una excepción.

-No se te va a atragantar, ya eres bastante borde.

He venido porque tendré que verte cada día.

¿Me arrodillo y te pido perdón? Eres un chulo, lo vi al principio.

Paso de ti. -Eh.

Pará, pará. Escucha.

Yo también sé qué mujer sos vos.

-Ah, ¿sí? Venga, ilumíname, psicólogo de las verduras.

-Sos dominante.

Te gusta poner firma a tu novio.

-¿Y en qué te basas?

-Esta mañana le dejaste claro a Samu que mandás vos.

-¿Le hago la ola por dejarme plantada para jugar contigo?

Habíamos quedado para hacer algo. -Se lo puedes decir con más tacto.

No enfrente mío para dejarlo mal. -Pero bueno.

¿Me das consejos a mí?

Das vueltas delante del puesto para intentar ligar con Sonia.

-¿Das por hecho que me gustan las mujeres?

-Por cómo la mirabas... -Ah.

La presuposición un poco arriesgada, no me conocés de nada.

Me gusta buscar la belleza, capaz de que me gustan los hombres.

-Samu tiene pareja, ni lo intentes.

-Estás celosa.

-¿Celosa yo? -Sí, vos.

Tranquila, te tomo el pelo. -(RESOPLA)

-Me gustan las mujeres, no voy a intentar nada con él.

-Gracias. Sabía que no debía venir.

Gracias por venir donde Alberto, está más cerca.

Ya iremos otro día al restaurante.

Ya probaremos las propuestas de Sara y Saúl.

Hoy tengo las lumbares...

Pon los pies aquí y estarás más cómoda.

No me hace falta, así sentada estoy bien.

Vale.

-Hola, hola.

(AMBOS) ¡Hola! -Sin alcohol.

Para la señora. Ah.

Tostada, para el señor. Gracias.

Es mi hora del descanso.

¿Me puedo sentar? Sí, claro.

Como si estuvieras en tu casa.

Claro que sí.

¿A qué vienen esas caras?

Alberto tiene que enseñarte esto.

-Es un proyecto para ayudar

a chavales sin recursos. ¿Te acuerdas de Acción Barrio?

Sí. Pues parecido.

-Consiste en actividades formativas

que les saquen un poco de la calle y ayudarlos a estudiar.

Pues... me parece genial, tienen más posibilidades

de las que ellos creen. Bueno, por mí,

perfecto, contad conmigo.

No, no, no.

Yo voy a colaborar, voy a dar clases de pintura.

-No son peligrosos ni conflictivos.

Son gente que necesita otra oportunidad.

Es voluntario, se va a formar un grupo majete.

Lorena no estará sola.

Habrá alguien de la organización.

No hay problema en ponerme una silla para que pueda hacer las clases

sin ningún esfuerzo.

Quiero hacerlo.

Y voy a hacerlo.

-Hola.

Hola, Carmen. -Hola, guapa.

-Muy guapa te pones para atender.

-Me iba de farra con amigas, pero no ha podido ser.

Algunas no tenemos tanta suerte. -Todavía tengo que trabajar.

Adiós. -Hasta luego, guapa.

Hombre, por fin. ¿Dónde estabas?

Haciendo gestiones. Mentira.

Me ha dicho Lucas que has ido a ver a tu madre.

Si lo sabes, ¿para qué preguntas?

Estaba haciendo gestiones en la residencia.

Domiciliando su rehabilitación. Espero que haya dinero.

¿Te importa?

Seguro que sí, te encanta controlar lo que hago.

No quiero controlar lo que haces,

aunque más me hubiera valido hacerlo.

Hubiese visto lo mentirosa que eres.

¿Cómo dices? No.

No te hagas la ofendida. Sé que no estás embarazada.

He visto las recetas.

¿Cómo haces algo así?

No es ni el lugar ni el momento... ¡Qué mierda me importa lo que creas!

¡Que se enteren todos!

¿Hasta cuándo ibas a seguir con esta farsa?

¿Te ibas a meter un cojín para pasearte por aquí? No, claro.

Ibas a fingir un aborto y todo el mundo siente pena por ti.

¿Quién hace algo así?

Baja la voz. Tenía mis motivos. Claro.

Casarte conmigo.

Y hacerte un favor, que has sido más feliz conmigo

que con tu ex. No sabes

de lo que estás hablando.

Me has tenido enganchado, ciego perdido.

Pero ya he abierto los ojos, no me cuelas una más.

Yo también he abierto los ojos

y eres un perdedor, no se saca nada de ti.

Me lo has sacado todo. Te lo sacó el maricón de tu hijo.

¡No hables así que te...! -¡Elías!

Tranquilo. -¿Qué está pasando aquí?

¿Qué pasa? -Nada.

Elías he perdido la cabeza. ¿Yo? La loca eres tú.

¡Loca! -Elías.

Ha fingido un embarazo. Vale.

¡Estás loca! ¡Suelta! Vale. Vale.

-¿Estás bien?

-Sí, gracias, ha sido una discusión fuerte.

Pero estoy bien. -No había visto así a Elías nunca.

Si no estamos, no sé cómo acaba esto.

Si te has inventado lo del niño, no me extraña.

¿Estás embarazada o no?

-Mi marido casi me cruza la cara, no tengo tiempo para chismorreos.

Gracias.

-Madre mía.

Menos mal que estabas tú, o el guantazo me lo llevo yo.

Tranquila, al final no ha pasado nada.

Pues está muy bien, pero no tienes que pedirme permiso.

No te pido permiso, te pido apoyo.

Que te dijera que no corro riesgo y que confíes en mí.

Confío en ti, confío plenamente en ti.

Así que cuenta conmigo.

Me vale con verte así de radiante.

Y entre dar clases de pintura o las Pachecas, va un mundo.

Adelante.

Conseguido. -Bien.

Se los meterá en el bolsillo. Un lujo contar con ella.

Os dejo. Chao.

Tengo el novio más maravilloso.

¿Lo dices por lo bien que me trago tus encerronas?

Con Gloria, Alberto... Muy bien.

Necesitaba hacerlo bien, estás preocupado con el embarazo.

Estás muy protector.

Porque te quiero. Ya lo sé.

Pero a veces me agobias. Me paso un pelín, ¿no?

Nos ha costado tanto que no quiero que salga mal.

Yo no quiero que las cosas salgan mal.

Y me estoy cuidando mucho, el médico solo ha dicho

que no haga esfuerzos, que no coja aviones...

Pero no soy una inválida.

No es bueno para el niño que me trate como a una enferma.

No, no lo es.

Y tienes razón.

Pensaba enseñarte esto esta noche, pero este es un buen momento.

Una cabañita en la sierra para el fin de semana.

No te creo.

No es como escaparse a Las Vegas, pero no está mal.

¿Te apuntas? Me apunto mucho.

Que esperan Las Vegas. Que esperen Las Vegas.

(Puerta)

-Hola. -Hola, "cari".

Ya sé cómo funciona la lavadora.

Es como la anterior, pero esta tiene planchado fácil.

Sacas la ropa, la sacudes, la tiendes.

Y sin plancha. -Nunca has planchado.

-No me atrae. Por eso me gusta esta función.

No me gusta planchar ni ir arrugado.

-¿Soy dominante?

-¿En qué sentido?

-Me refiero contigo.

¿Soy agresiva, me gusta tenerte comiendo de la mano?

-No lo he pensado. ¿Por qué?

-Le he pedido a tu colega perdón por ser muy borde.

Y me suelta que soy dominante,

que te trato sin respeto, que me gusta dejarte mal.

-Esta mañana me lo gané.

-Digo en general.

¿Me gusta dejarte mal? -Que no.

No digas chorradas.

No te cambio ni por todo el dinero. Bueno, depende.

Todas las parejas discuten. -¿Soy celosa?

-Ahora que lo dices, igual un poco sí, bastante.

-¿Bastante? -Hombre, estás conmigo.

Sabes que no te lo quitan. -Eres idiota.

Lo siento por la chapa, este tío pone el dedo en la llaga.

Quiero que me caiga bien, pero me dice unas...

Me dice... -Tú tranquila.

-Pasa, es aquí.

Os presento a Beltrán, nuestro compañero de piso.

-¿Qué tal?

-Bien.

-Procederé a enseñarte tu habitación.

Tiene 6 m2, orientación norte, cama de 90 y armario empotrado.

De cedro, evita las termitas.

Si me acompañas, te la enseño.

-Si nos apuñala, no te extrañe.

-No seas exagerado.

Cuando empiecen a convivir, dura una semana.

-¿Lo has visto? Son iguales.

-¿Qué os parece?

-Pues... -Pues...

Poco hablador.

-Eso me gusta de él, solo habla cuando le preguntan.

-Venga.

Había una tensión que no veas.

Elías se puso como un energúmeno y le levantó la mano.

Yo no sé.

Es muy incómodo ver discutir a una pareja.

Conociéndolos, no me sorprende.

Me ha contado Lorena que Ágata es de armas tomar.

Quizá lo engañara desde antes de la boda.

Eso parece. Saltaban chispas entre los dos.

Se ve que la pasión es la peor perdición.

¿Quién no ha cometido una tontería por una mujer?

Yo mismo esta mañana.

Llevo un día... Hasta me han echado del trabajo.

¿Cómo? ¿Qué ha pasado?

Ya sabes que estoy en el Mercado ayudando con el BIC.

Ajá. Adela me envió

un ramo para darme las gracias.

Y, en las oficinas,

los paquetes pueden pasar por 200 manos.

Sí, pero por eso no... Sí, pues nada.

El jefe leyó la tarjeta y supo que trabajo para otros.

Y yo tenía una exclusividad. No me lo puedo creer.

Si te pagaran bien, no te buscarías la vida.

¿Pero te ha contratado Samu? No, fue un favor, iban apurados.

No les has cobrado. ¿No se tiene en cuenta?

Esta vez no, pero a ti sí.

Dos compañeros levantaron la liebre.

Y se fueron de la lengua. Es un despido procedente.

Solo pude sacar mis cosas. Me echaron como si tuviera la peste.

Pues ya lo siento. Yo voy a seguir contando contigo.

Y vas a encontrar trabajo, eres un gran profesional.

No te preocupes mucho.

En cuanto a Adela...

¿Has hablado con ella? No lo ha hecho con mala intención.

Ya, sí, seguramente.

Pero preferiría que me invitara a algo en lugar de tanto ramito.

Ya.

Sí, una cervecita o...

O una cita, ¿no? ¿Hay tema por ahí o qué?

No te voy a negar que me gusta, sí.

Pero creo que, entre ella y yo, las cosas no acaban de fluir.

Y menos después de...

de lo borde que he sido hoy, no va a funcionar.

Tiene fácil solución.

Le dices lo guapísima que está hoy, le pides perdón

y la invitas a una cerveza, un vino,

un poco de cava...

No sé si estoy preparado para una relación.

¿Por qué? ¿Por algo en particular?

No, no, es que, en este momento,

lo más importante es mi trabajo y no tener una relación.

No hemos empezado con buen pie.

Y yo creo que, para empezar, todo tiene que ser más fácil.

No tiene por qué.

Mi relación con Lorena ha sido de todo menos fácil.

No siempre es un camino de rosas, cada relación es un mundo.

No deberías tirar la toalla. Ya, ya.

Sería una pena.

¿Una pena por qué?

Adela es una buena tía y se merece alguien decente como tú.

Pero es tu vida, tú mandas.

Hola, Rosa. -Hola.

-Pensé que te tomarías el día libre.

-Sí, pero tengo algo que celebrar y quería compartirlo contigo.

¿O tienes planes esta noche?

-He quedado con los de la asociación y no tengo ganas de celebrar nada.

-Ya. Mira, tenemos que hablar. No he sido muy clara esta semana.

Quiero explicarte lo de las visitas. -¿Visitas? ¿Ha habido más de una?

-Sí, de hecho, vengo de estar con él.

-Tú sabrás.

Ya me dejaste claro que no soy quién para meterme.

-No tenía que haber dicho eso, no es verdad.

Si alguien puede opinar, eres tú.

Siempre me has apoyado.

Incluso has sufrido la violencia de Nacho...

-No, tú eres la que más has sufrido.

Y, aun así, te dejas arrastrar por él otra vez.

-Eso no es así.

Lo único que quería era tenderle una trampa.

-¿Una trampa de qué?

-Para que me diera plenos poderes sobre el "Delicatessen".

Y, mira, lo he conseguido.

Aquí lo tengo.

-¿Un poder de qué? ¿Para qué?

-Para quedarme con el puesto. Lo voy a llevar yo.

Nacho quería vender el puesto.

Para que un abogado alegase problemas mentales y salir.

Yo le dije que buscaría un cliente, pero quería quedarme con el puesto.

Así que, ¿no lo entiendes?, ahora no puede pagar a ese abogado.

Se va a quedar en la cárcel, su sitio.

¿No dices nada?

-Le engañaste. ¿Quieres que te felicite?

-No. -No, claro que no.

Eso demuestra que no has pasado página.

El odio es otra manera de seguir enganchada a él.

-Tienes razón.

No me gustó tratarlo con tanta frialdad.

Él estaba hecho polvo y seguí con mi plan sin sentir nada.

No me gusto así.

Pero no lo hice por venganza.

Lo hice porque buscaba justicia. ¿Lo entiendes?

-¿Y la has conseguido?

-Sí, lo he conseguido.

Ahora quiero enterrar todo esto y aferrarme a lo bueno de mi vida.

Que eres tú.

Tú me haces mejor persona.

-Rosa. -Escúchame.

Cuando me propusiste lo de vivir juntos,

yo bromeé porque me asusté muchísimo.

Es que me siento muy feliz y no estoy acostumbrada a esto.

Entonces me asusto, me boicoteo.

Me da vértigo, mucho vértigo.

Pero, si me tengo que tirar al vacío para estar contigo, lo haré.

-¿Eso quiere decir lo que creo que quiere decir?

-Alberto, ¿tú te quieres venir a vivir conmigo?

¿Ya te vas?

Bueno, voy a salir a cenar con mi amiga Luisa,

hace tiempo que no nos vemos.

¿Has sabido algo del trabajo?

No, no hay mucho más que hacer.

Pero no hay mal que por bien no venga.

Ya sé que te lo he dicho, pero lo siento mucho.

No, lo siento yo, fui un borde cuando te lo conté.

Tenías tus razones, te han echado por mi culpa.

¿Cómo ibas a saber que el jefe iba a leer la tarjeta?

Si fuera culpa tuya, me has hecho un favor.

¿Un favor? ¿Mandarte al paro?

Hace tiempo que no estaba contento, me mandaban hacer cosas

con las que no estaba de acuerdo, como tocar facturas.

Me hubiera marchado, esto lo ha precipitado.

No es que sea mucho consuelo, pero espero que encuentres trabajo.

Yo también, estoy animado.

Antes fui algo dramático con la edad, pero la experiencia es un grado.

Sí. Cuando tienes problemas con Hacienda,

acudes a un gestor y pagas lo que sea necesario.

Y, aparte de pedirte disculpas, también quería decirte adiós.

¿Es que te vas de Madrid o qué? No, pero vivo en la otra punta.

Venía porque la oficina está cerca, ahora no hay motivo.

Las gestiones de Jorge.

Sí, pero ya tiene toda la documentación en regla.

Puedo trabajar para él telemáticamente.

No creo que haya ningún motivo para volver al Mercado.

Entonces esto suena a despedida.

Sí.

Cuídate mucho, Adela.

Y mucha suerte.

Nunca te tiembla el pulso.

Así que no debe ser la primera.

Ni la segunda.

Ya sé de tu discusión con Ágata. Ya se ha enterado todo el Mercado.

Un cotilleo más daño que mi mujer no creo que me haga.

Sé cómo te sientes. ¿Sí?

Nada duele más que la traición de la mujer que amas.

Cuando me enteré

de que Valeria estaba por mi dinero, me sentó fatal.

Hay una diferencia.

Valeria se enamoró de ti.

Esta mujer no me ha querido nunca, ni al principio ni al final.

No puede tener el mismo final, y miedo me da cómo acabe.

¿Cómo?

(Mensaje)

Anda, mira. ¿A que te digo quién es?

A ver qué quiere ahora mi mujercita.

Me ha mandado un audio, vamos a escucharlo entre los dos.

Venga.

(ÁGATA) "Te quedarías a gusto después del número".

"Mañana sabrás de mi abogado, se llama Tomás Romero".

"Cada vez que quieras tratar conmigo, será a través de él".

"No sé si recuerdas que nos casamos en régimen de gananciales".

"Por poco que te quede, me lo vas a pagar".

Un regalito.

Si la tengo aquí, no sé qué le hago. Cálmate.

¿Que me calme cómo? ¿Cómo? No te martirices más.

Tú no tienes la culpa.

Ágata actuaba, no podías saberlo. No, no.

Había señales, no quise verlo. A toro pasado,

es fácil verlo, a mí también me engañó.

Vamos, si estuve pidiéndole a Lorena

que se llevase bien con ella.

Pero ¿a que no te has casado con ella?

Déjalo, por favor.

¿Por qué no salimos a dar una vuelta? Necesitas tomar el aire.

¿No habías quedado con Valeria para ir al teatro?

Puede ir con Carmen. Ha bajado a por agua.

Se acerca a por ella y van juntas. Papá.

Quiero estar solo, termino esto y me acuesto, a ver si se me olvida.

¿Cómo te vas a acostar?

Papá, yo te lo agradezco mucho, pero prefiero estar solo ahora.

Como quieras.

Estoy bien.

Tú no me conoces a mí.

Damián dice que tenemos "coulant". -Le he mandado a casa.

-¿Tú qué haces aquí? -¿No te alegras de verme, hermanita?

-Mucho, pero me preocupa que dejaras el restaurante de Pozuelo.

-Tira sin mi supervisión, confío en mi equipo.

Me ha llamado Damián.

¿Por qué le has cambiado la carta de postres?

-La inauguración está cerca

y la nueva carta va a funcionar mucho mejor.

Tenemos que apostar fuerte con el menú.

-Vale, tranquilízate. Damián no puede currar a estas horas.

Anda, ven.

Siéntate.

-Ya lo sé, se me ha ido la cabeza con los cambios.

Mañana le pediré disculpas.

-¿Qué no te cuadraba del anterior? -Bueno.

Abusábamos de las especias y de los sabores amargos.

Si se usa picante, hay que equilibrar los platos.

Vale, los postres son muy elaborados.

Pero no había uno de chocolate.

-Vale, yo le ayudaré con eso. No tendrás que preocuparte del menú.

-Vale.

-Pero confía en Damián, él sabe lo que hace.

-Ya, sé que es un gran cocinero, pero me han podido los nervios.

Además, un experto probó los platos y no quedó muy convencido.

-¿Qué experto?

-Uno. -¿Quién?

-Una persona que contraté para calibrar el nivel de los platos.

-¿A Jorge Santos?

Damián ha estado cocinando para él.

Ya he visto que trabaja aquí. ¿Qué pretendes?

-¿Yo? Nada. -Nada.

Y vienes al mercado donde trabaja él. Ya es casualidad, ¿no?

No me tomes el pelo.

-Ha sido una decisión estratégica.

Acaba de publicar un libro y va a ser un referente nacional.

El amante de la buena cocina vendrá y yo solo quiero beneficiarme.

-¿Ser presidenta de los comerciantes te da beneficios?

-Vaya, veo que Damián y tú habéis hablado de más cosas.

-¿Por qué te acercas a Jorge Santos? ¿Estás buscando venganza?

-¿Venganza? Si dices que no es culpable de nada.

-Ay, Gloria. -No busco nada.

Solo vi una oportunidad de negocio.

-No hagas ninguna locura, te lo pido.

-¿Por quién me tomas?

Hace mucho que enterré el pasado, bien enterrado está.

Lo único que me importa es el negocio.

Sé reconocer un caballo ganador.

Este restaurante va a funcionar.

-Vale.

-¿Sí?

Damián no está.

Aquí no pintamos nada. Vamos a cenar.

Invito yo. -Venga.

-Y a ver si se te ocurre algo brillante para mi carta.

Un día me voy a dejar la cabeza.

(Ruido)

¿Hay alguien ahí?

(Ruido)

(SE QUEJA)

¿Sabes qué? Le convencí de que quería ayudarle.

Y me firmó los papeles.

-Es cosa del gerente.

No tiene la formación apropiada para el cargo.

-¿Me ponéis los cuernos? -Mama.

-Ya no pedís lo mismo en mi puesto.

¿Qué ha pasado?

Tuviste una buena enganchada con Ágata.

Querría pedirte un favor. No le digas quién soy.

-¿No sabe quién eres?

-Los compré con mi mejor intención. -La próxima vez, elegimos los dos.

Ágata estuvo aquí anoche.

¿Y qué vino a hacer?

¿No habías dejado el Chef de Oro en gerencia?

Sí, ¿por qué? No está.

(CARMEN) "Carnicería El Tejo, al mejor precio".

¡Que rima!

Y la música la cogí de Internet. "Oye".

Necesito ver las cámaras de seguridad.

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Mercado central - Capítulo 245

02 oct 2020

Tras descubrir que ha fingido su embarazo, Elías se enfrenta con dureza a Ágata, que amenaza con sacarle todo el dinero que pueda a través de su abogado.
Fernando se despide de Adela, truncando una posible relación entre ambos.
Gloria logra hacerse con la presidencia de la asociación de comerciantes y recibe la visita de su hermano, Martín, que cuestiona su acercamiento a Jorge. ¿Qué vínculo del pasado une a Gloria con el chef?
Rosa engaña a Nacho y consigue hacerse con el Delicatessen. Tras confesárselo a Alberto, toma la decisión de vivir con él.
Carla se disculpa con Lucas, pero ambos terminan discutiendo de nuevo.
David presenta a Samuel y a Carla al chico que vivirá con ellos: un tipo bastante excéntrico al que le vendió la calculadora.
Valeria exige a Carmen que remonte las ventas de la carnicería.
Esa noche, Adela encuentra un pendiente de Ágata en el suelo del mercado al tiempo que Elías se venda su mano ensangrentada. ¿Qué ha pasado con Ágata?

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