Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 242 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Qué es esto? -Una sorpresa.

-No quiero esto.

-Quería una fiesta,

pero como echo de menos a Jona, Germán y Noa,

se me fue de las manos. -Ya no podemos comprar la lavadora.

-¿Eres Beltrán? -Sí.

Quería cogerla en avenida del Crespillo.

Con el reposo estoy nervioso

y me pasé cuatro pueblos. Ocho.

No, cuatro. Confiaré más en ti.

-He visto a uno del ayuntamiento

y me dio los papeles de la subvención del BIC.

Faltan cosas, toca revisar.

-En el libro no sales en ninguna foto.

Jorge prefería darle más peso a la vida profesional

que a la personal.

No me he presentado.

Gloria Suárez, dueña de Ainara Fusión.

-Te llamaba porque quería ver si me podías gestionar una...

una visita a prisión.

-¿Te parece que olvidemos todo,

como si no hubiera pasado nada? Vale.

En la empresa mandamos los dos. -Sí.

Pues he decidido que necesitamos ayudante.

-Lo mejor para mí es este nuevo piso

y la casa de Sepúlveda. No va a poder ser.

Espera, que te ayudo. Quita, que ya me las apaño.

(AMBOS EXCLAMAN DOLORIDOS) De verdad.

Anda, a ver, tira. Una, dos, ¡tres!

(EXCLAMA DOLORIDO) Venga, ya está.

(SE QUEJA) Mis lumbares.

Me ha dado. ¿En serio?

¿Me lo compensas con una cerveza?

¿Una cerveza?

Bueno, vale, un café con leche. ¿Has desayunado?

A ver, Elías, déjate de desayunos ni de cervezas.

¿Qué quieres?

¿Qué pasa, no puede uno ser amable?

Hombre, que nos conocemos un poquito, ¿no?

Así que o me cuentas, o te vas y me dejas trabajar.

Está bien.

Estoy mal, Adela.

De verdad, estoy mal.

Que tu hijo vaciara las cuentas me ha dejado en la ruina.

Lo que hizo no tiene nombre, esa traición no lo tiene.

Bueno, pero es que ha tenido un buen profesor en casa.

Sí, sí, sí. Tú lo traicionaste antes.

Te pidió ayuda y se la negaste. Puede.

Pero para empezar de cero, ser independiente, montar tu negocio,

no esperes que estén papá y mamá detrás.

Es que con ese dinero

está montando su negocio y forjando su futuro.

Deberías estar orgulloso.

¿Orgulloso? Sí, sí, y tanto.

Tras lo que pasó el pobre,

ha levantado cabeza, cogió fuerzas y sale adelante.

Al fin y al cabo, el bienestar de los hijos

es la principal obligación de un padre, ¿no?

Sí, completamente de acuerdo. De un padre y de una madre.

¿Y qué quieres decir con eso?

¿Nos sentamos, por favor?

Pues que el hijo es de los dos, ¿verdad?

A los dos nos debe preocupar su bienestar.

¿Cierto? Sí.

Por lo tanto, no veo justo

que solo cargue yo con esa responsabilidad.

¿O a ti también te ha vaciado las cuentas? No, ¿verdad?

Y tú tienes una muy buena posición.

Económicamente estás muy saneada.

La floristería va bien, las acciones que te dio mi padre,

y lo que te llevaste del divorcio.

Espera, ¿me lo vas a echar en cara? No, para nada.

Pero quiero que sepas

que el hotel de tu hijo me ha dejado en la ruina,

y no me lo puedo permitir.

¿Y qué quieres tú que yo le haga?

Que me ayudes y me des el dinero que le hubieses dado a él

para forjar su futuro.

Creo que me corresponde. Es lo justo.

Bueno, supongo que tienes razón

y que... lo justo es que los dos aportemos al negocio de Germán, sí.

Muy bien, muy bien. Me alegra mucho que nos entendamos.

Pero yo ya le ofrecí ayuda en su momento, ¿y sabes qué?

Que él rechazó mi dinero

porque yo le pagué una sanción de la empresa

que pudiste evitar.

Así que no, Elías, no te voy a dar ningún dinero.

¿En qué quedamos? A ver, Elías.

Tómatelo como un seguro de vida.

Sí, porque sabemos que Ágata

se cargó a su primer marido para quedarse con el dinero.

Así que si no tienes un duro,

no se va a tomar la molestia de liquidarte.

Lo haces para protegerme, ¿no? No.

No quiero que Germán se quede sin padre.

Por favor, no me dejes colgado.

Elías, si Germán me pide ayuda, yo se la daré, lo que haga falta,

pero a ti no.

Tú te has metido en este lío solito.

No sé cómo lo haces,

pero atraes a gente que no te hace ningún bien.

Así que si no sabes ver lo que tienes en casa,

es tu problema, no el mío.

Gracias por la ayuda y cuídate la espalda.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió # una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, # sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

Ágata, hola. -Hola.

¿Podemos hablar un momento?

Tengo que ir a la frutería, lo siento.

Seguro que te puedes quedar,

porque tenéis mozo nuevo, o sea que...

Tú también me vas a reñir.

Bien, me van gustando los reproches de los De la Cruz.

No, no, no, nada de reproches, te lo prometo.

Vengo en son de paz.

Mira, Ágata, sé que tú y yo nunca vamos a ser amigas.

Sé que las dos sabemos lo que piensa la una de la otra,

pero también es verdad que somos familia.

Y creo que, por el bien de todos, deberíamos intentar llevarnos bien.

¿Dónde está el truco?

No hay truco. Ya lo sé, seguro que te parece raro,

pero... estoy dispuesta a hacer el esfuerzo.

Pues muy bien, Lorena.

Por mi parte que no quede, desde luego.

Podemos tomar una cerveza o lo que quieras.

Bueno, pues vamos a por ello.

Yo tengo que tomar una sin, porque...

Aunque... Es que nunca me doy cuenta.

Es tan reciente que se me olvida.

Claro.

Te pido una cero mejor, ¿no?

No, no hace falta.

El médico dijo que los primeros meses

puedo tomar algo de vino o una cerveza.

En este caso, tú vas mucho más avanzada que yo.

Claro, claro.

Y el ginecólogo te lo dijo en la consulta

mientras se fumaba un habano, ¿no?

Lorena, dijimos que nada de reproches.

Nada de reproches. Menos mal...

Menos mal que nos veremos menos.

Será más sano para nuestra relación.

¿Y eso por qué, dejas la frutería o qué?

No. Elías y yo nos mudamos.

Hemos dado la señal para un piso nuevo.

¡Anda! Sí. (RÍE)

¿Cómo vas?

-Bien. Terminando mi parte.

Genial. La verdad es que no sé qué hubiera hecho sin ti.

Vaya lío nos ha metido la Pacheca con el certamen.

Bueno, me gustan los retos. Y así tendremos más clientes.

Te veo muy seguro.

Claro, cuando prueben las tapas, querrán más.

Bueno, eso espero.

Pues esto ya está.

¿Te importa traerme el papel para tapar la bandeja?

¿Y esto?

Lo mandó tu madre, ¿por qué no lo abres?

Tenía que haber llegado ayer, pero al final ha llegado hoy.

(CELIA) "Einstein decía que aprendió más de este libro

que de cualquier tratado de matemáticas.

Feliz cumpleaños, cariño. Te quiero muchísimo".

¿Qué, no te gusta el libro?

-Sí, es una novela rusa que tenía muchas ganas de leerme.

Pero ahora me siento un poco mal.

¿Y eso?

Porque mi madre me llama y envía mensajes todos los días.

Seguro que se siente muy sola.

Y es por mi culpa.

Debí acompañarla a Barcelona.

David, tomaste tu propia decisión, y fuiste muy valiente.

Y también muy egoísta.

Por eso ahora estará triste.

¿Sabes seguro lo que le pondrá triste a tu madre?

Pensar que tú lo estás.

¿Verdad, Gloria?

Pero entonces no me has dicho por qué os mudáis.

Bueno, porque vivir en la casa familiar

no es un buen plan para unos recién casados, Lorena.

Claro. Pero, bueno, ¿no estáis a gusto?

Ahora Germán se ha ido y...

No, no es eso.

Es que ¿qué intimidad vamos a tener

con Jesús y Valeria al otro lado de la casa?

Y los demás vais cuando os da la gana.

Bueno, vamos a ver a mi padre. Imagínate qué interés tengo yo

en merodear por vuestro nidito de amor.

¿No? Bueno, lo que sea.

Pero nos va a venir muy bien un aire nuevo, desde luego.

Y...

es que el piso es maravilloso.

¿Sí? Es muy grande.

Te paso la dirección y te pasas, es de las mejores zonas de Madrid.

Claro, no me cabe duda de eso.

Y pásate por la butaca antes de que sea tarde,

porque a tu hermano está pensando en vender Sepúlveda.

¿Cómo? No puede ser.

Mi hermano compró Sepúlveda porque ama esa casa.

Pues así son las cosas.

Desde luego, no pienses que es cosa mía,

porque me encanta y me encantaría conservarla,

pero así es.

Parece que tu generoso hermano deja de serlo.

No me lo puedo creer.

Es muy tarde, cariño.

Vamos a tener que tomar esa cerveza otro día, pero a esta te invito yo.

Pues gracias.

(JESÚS) Ágata. ¿Podemos hablar?

-No. lo siento. Debo atender el puesto.

¿Tú también la has tenido con ella?

Anda, acompáñame al banco.

No, quiero pedirle disculpas

por una conversación que tuvimos el otro día.

Me parece que se molestó.

Estuve un poco brusco con lo del ayudante.

Pero en el fondo, creo que tiene razón Ágata.

Tarde o temprano debe dejar de trabajar

y es bueno tener a alguien preparado.

Me alegro mucho de que hayas hablado con ella, te lo agradezco.

Lorena, que estoy hablando contigo.

¿Escuchas lo que digo? Sí, papá.

No doy crédito con esa mujer, siempre tiene un as en la manga.

¿Qué pasa?

(TONO PIJO) Que Se mudan a un pisazo

en la mejor zona de Madrid.

Primera noticia. ¿Sí?

Entonces tampoco sabes que Elías quiere vender la casa de Sepúlveda.

¿Que qué?

Tu madre está muy orgullosa de ti.

De que vivas de forma independiente con tus amigos.

Lo que no creo que le guste

es que te sientas culpable por no estar con ella.

Mira, tarde o temprano, los hijos se van de casa.

Es lo normal, ¿no?

-Supongo.

-Si tu madre te echa de menos no es que lo pase mal,

sino que te quiere.

-¿Te pusiste triste cuando tu hijo se fue?

Sí, sí. Claro que sí, David.

Pero también muy orgulloso porque cogiera las riendas.

No las cogió muy bien, si acabó adicto a las drogas.

Espero que tu hijo con Lorena no acabe igual.

Hija.

Según Lorena, será niña.

Y sí, crecerá, se irá de casa,

le mandaré regalos por su cumpleaños y...

Pero para eso falta todavía un rato.

¿Y tú no tienes hijos?

-No. Me hubiera gustado.

Vamos a dejar de molestar a Gloria y nos ponemos a trabajar,

que nos liamos y no llegamos. Pilla eso.

(Claxon)

-¡Hombre, frena, frena!

¡Espera, hombre!

Vas como loco, chico.

(LUCAS) Te iba a pasar por encima, "bro".

Vos te metiste rapidísimo, boludo.

La recagué.

-Corres más que yo y voy sobre ruedas.

-¿A quién no le rodaron unas naranjas por el suelo?

Es un clásico.

Vitamina C no te falta si compras tantas naranjas.

-Son las que te compré ayer.

Eran para sangría para una fiesta y no hubo,

y las llevo a mi madre.

-¿Y qué pasó con la fiesta? -Que ni fiesta ni sangría ni nada.

-¿Un bajón? -Pues sí.

-Mierda. -Era un cumpleaños

y al cumpleañero no le gustan las fiestas, así que imagínate...

-Tremendo. Mala onda tu amigo. -No, no.

El chaval no lo hace a malas.

Lo que pasa es que es un poco... especial.

Ya lo conocerás, trabaja en el bar. -Ya veo.

-La fiesta la hice más pensando en mí que en él,

porque no es su rollo, ¿sabes?

Y mi novia me machaca por lo que me gasté.

-Pero ¿por ese kilito de fruta? -No, qué va.

Los 250 pavos que serían la guinda del pastel.

-¿Tenías una estríper?

¿Qué habías hecho? -Ojalá.

Llevo una estríper y le da un infarto.

Contraté un DJ y me lo tengo que comer.

-Vos tenías armado tremendo fiestón. -Sí, ya te digo.

La hice más pensando en mí que en él, no lo negaré.

-Creo que estás de suerte, puedo tener un cliente para tu DJ.

-¿Quién, tú? -No, pará.

Con lo que gano, pago mis estudios y cuatro boludeces.

Son unos pijos de la facultad.

Están organizando una fiesta con piscina... Con todo.

-Si es así, me salvas la vida. -Sí, claro, "bro".

Pásame el contacto del DJ. Si quieren, te pagarán su tarifa.

-Si lo consigues, te invito a tomar una cerveza,

a cenar, a comer, lo que quieras. -Hecho.

-O una mariscada, lo que sea. -Perfecto.

(CARMEN) ¿Cómo que la documentación no está en regla?

No, no, no, escúcheme usted a mí. Lo hemos mandado todo actualizado.

Bueno, pero ¿cómo no va a ser su problema?

¿Que llame a quién? No, no, no.

A ver, si usted es la persona que se encarga de la documentación,

hablaré con usted, ¿no?

¿Cómo?

Bueno, pues ya está, póngame con el alcalde.

¿Que ya me llama...? ¿Oiga?

Pero...

¡Me ha colgado!

-Mamá. -Hombre, el desaparecido.

¿Dónde estabas? -Resolviendo asuntos.

-Y de esto, ¿cuándo te preocuparás?

Yo no doy más de sí.

Leí la carta 40 veces, hablé con ellos y no sé qué hicimos mal.

-Mamá, calma, así no solucionamos nada.

Mira, te he traído naranjas.

-Déjate de naranjas y del rollito zen,

que no he dormido dándole vueltas.

Por tu culpa.

¿Por qué pedir subvención? No tenemos ni idea.

-Yo tampoco he dormido y tengo vida fuera del mercado.

Tengo cosas que hacer.

-Poniendo lavadoras no, apestas. -¿Acabas de decir cosas agradables?

-Perdona, estoy muy nerviosa.

Si perdemos la subvención,

nos fusilan en la plaza sin juicio. -No te preocupes, mamá.

Mantén la calma, nos ponemos tú y yo en equipo

y encontramos la solución. -Tú lo haces mejor.

Que yo no. Lo que necesito es un milagro.

-Esto ya pasa de castaño oscuro. -La que faltaba para bingo.

A ver, ¿qué pasa ahora? -Que tu sitio está en el puesto.

Que llevo toda la dichosa mañana despachando clientes,

llamando al de las morcillas, las salchichas, ibéricos...

Que ya no puedo más.

-¿Qué crees, que estoy de vacaciones?

-A ver, Carmen, hija,

yo no tengo problema en sustituirte un rato,

pero sustituirte a todas horas me costará el matrimonio.

Y eso no lo pienso permitir.

Tenía planes con Jesús

y se puso fatal porque lo dejé colgado.

(SAMUEL) Te digo algo.

Dile que se relaje, mamá no da más de sí.

Lo hace por el mercado.

-Pues no haberse metido a jefa.

Porque quien mucho abarca, poco aprieta.

Así que ya lo sabes, hija, ¡a vender filetes!

Pero, hija.

¡Hija! -Mamá, ¿estás llorando?

-No.

Una Pacheco no llora por tonterías.

Tienes razón, os fallo a todos, a ti y al mercado.

-Hombre, no será para tanto, hija.

-Han devuelto la documentación de la subvención del BIC

y la debemos entregar en unos días.

Y por más que lo miro, no encuentro qué hemos hecho mal,

pero algo hicimos mal. Llamé al ayuntamiento,

tienen mucho follón y no me dicen qué pasa.

-Estamos muy perdidos, abuela.

(VALERIA) Oye...

Conozco a una persona que nos puede sacar del atolladero.

(AMBOS) ¿Quién? -El nuevo gestor de Jorge.

Es un hombre muy amable y un mago de los números.

-Pues eso es lo que yo necesito, mamá, magia.

Si me das el contacto, no te pido más ayuda.

En un mes.

-Tonta...

Hola, cuñado. -Hola, Lorena.

Qué concentrado te veo.

Sí, es que son sidras con toque de lima

que saco por primera vez, y no quiero que se agiten demasiado.

No doy abasto.

Los días que no está tu hermana no doy abasto.

Solo estoy para cobrar, para atender y para reponer cuando puedo.

Hace media hora que quedé con un proveedor,

que quiero hablar con él de unas cervezas,

pero no hay manera, aún debo ir al almacén.

Sé de lo que hablas.

Te quedas solo y te sale algo que hacer,

se te peta el bar... Un estrés, sí. ¿Tienes algo que hacer?

¿Yo? Pues sí, estoy con el lío de que nazca mi hijo y tal.

Ya. ¿Tú me puedes atender el bar dos minutos

mientras hablo con el proveedor? ¿Yo?

Sí.

¿Estás seguro? Sí, de verdad.

Negocio con él un par de cosas, paso por el almacén y no tardo nada.

Y me sacas de un apuro. Vale. Venga, pues cojo la bandeja.

No te extrañe si encuentras el barril vacío

porque me he corrido una juerga. La juerga sin alcohol, ¿de acuerdo?

Te lo agradezco muchísimo, Lorena.

Porque es que ya van dos veces

que le he pospuesto la cita al señor.

Vale, no te preocupes, yo te lo hago.

Oye, ¿y mi hermana dónde está? De revisión médica.

¿Le pasa algo? No, no le pasa nada.

Rutina me ha dicho. Ya debería estar aquí.

Vale. Gracias.

De nada, cuñado.

Bueno...

(NACHO) Cuánto me alegra verte.

Debe ser duro para ti estar aquí.

-Demasiado.

Creo que no debería haber venido.

-Si lo necesitas,

hay grupos de apoyo para familiares de presos.

-No tengo ningún familiar en la cárcel.

Para mí no eres nadie.

-Pero has venido. -Sí, he venido.

A decirte que no me vuelvas a enviar cartas.

-Escribirte es lo que me mantiene vivo.

Me da una razón para levantarme.

-Todas tus cartas acaban en el cubo de la basura.

Alguna has leído, ¿no? Si no, no estarías aquí.

-Mira, si crees que vas a poder seguir jugando conmigo,

lo llevas claro, Nacho.

Lo único que quiero es que no pises la calle en tu vida.

Es lo que deseo con toda mi alma.

-Quiero pagar por lo que hice.

Me da pánico pensar

que vuelva a ocurrir todo aquello con Natalia o con Noa.

-¿Que pudiera ocurrir aquello?

Perdona, aquello no ocurrió, Nacho, aquello lo hiciste tú. Tú.

-Hay cosas de las que me arrepiento. -Pues dilas.

-¿Cómo? -Que me las digas.

Que me las digas, Nacho.

Dímelas a la cara. Venga, confiésalo.

Por favor.

Abusaste de una niña, Nacho.

Era una niña.

Destrozaste la vida de Natalia

y para eso utilizaste a tu hija, que era otra niña.

¿Entiendes?

Tu hija, a la que metiste en un psiquiátrico.

-Basta, por favor.

-¿No te gusta reconocer de lo que eres capaz?

Intentaste matar a tu hija.

-No, no, no, no, no. -Sí. Lo hiciste, Nacho.

-Apenas lo recuerdo.

Solo tengo imágenes confusas de Noa mirándome, tu voz gritando...

Dios, me va a estallar la cabeza. Apenas lo recuerdo.

-¿Cómo que no lo recuerdas? -Todo se mezcla como una pesadilla.

-Por favor, Nacho, no me vengas con esto.

No fue un sueño.

Si no llegamos a aparecer, es que...

no quiero pensar qué habría pasado. -Sufrí un ataque psicótico.

Poco a poco voy entendiendo

por qué tuve ese extraño comportamiento con vosotras.

No era yo.

(CARLA SUSPIRA)

¿Y esa sonrisa de anuncio? Venga, acompáñame a tirar la basura.

-Te acompaño donde quieras. Por fin el viento sopla a favor.

Qué miedo. ¿Has contratado otro DJ?

-No. Calla y escúchame, que traigo tres noticiones.

El primero, me libero del curro de las subvenciones,

porque mi abuela contrató un gestor que es un crac,

y eso me quito de encima. -Bravo por ella.

-Segundo, estoy recuperando la pasta de la fiesta.

-¿Cómo? -Ah...

-No, "ah" no, que no estoy para tonterías.

Si hay que comprar una lavadora, alguien debe trabajar.

-A ver, ¿has conocido a Lucas, el ayudante nuevo de la frutería?

-Todavía no. -Pues me está ayudando con el DJ.

-¿Cómo?

-Por lo visto, le ha colocado la sesión a unos colegas suyos.

¿Qué te parece?

-¡Eso sería genial! -No des las gracias, no hace falta.

-Se las voy a dar a él, y tú deberías hacerlo.

-La verdad es que el chaval... es muy majete.

Gracias a él me ahorraré los globos y la tarta.

-Menuda idea la tuya encargar una tarta,

teniendo yo estas monadas aquí.

-Un cumpleaños sin tarta es como un partido sin pelota.

-Ya, pero cuanta más gente pruebe los "cupcakes", mejor.

Y la fiesta era una buena oportunidad.

-Oye, estaba yo pensando...

¿Por qué no prescindes de Sonia y nos ahorramos pasta?

-Tío, no quiero dejarla en la calle.

Quiero tener vida, y trabaja pocas horas.

-Yo daba una idea, nada más.

-Hablando de ideas,

mañana tenemos la reunión con el de pymes,

que espero que nos dé buenas ideas para intentar reanimar esto.

-Pues sí, y yo.

-¿Sabes cuántos he vendido hoy?

-Pues no, pero no sé si me interesa.

Llevo buen día e igual lo estropeas. -Tío, ¿no huele como raro?

¿Como pescado?

Oye, que viene de ti.

¡Qué asco, amor! -¿Qué haces?

-¿Qué es esto? Hueles fatal.

-No huelo mal. -Que sí.

¿Cuánto llevas con esa camiseta?

-Un día. -Un día tras otro será.

-Bueno, vale, sí. La cogí del cesto de la ropa sucia.

-¡Qué asco! ¿No te habías venido arriba

y las lavarías a mano?

-Me vine arriba.

Lavar a mano no se me da bien. Estar sin lavadora es una mierda.

-Tienes razón.

A ver si tu colega Lucas gestiona lo del DJ

y compramos la lavadora. -Pues sí.

(NACHO) Escúchame, cuando te toque declarar en el juicio,

quiero que le cuentes al juez todas mis rarezas.

Hay mucho que explicar.

Por ejemplo, mis extraños comportamientos en la cama,

cuando te pedía que hicieras esas cosas.

Rosa, tengo que salir de aquí.

Ha corrido la voz de que abusé de una menor.

Un vigilante me tiene manía y lo soltó el muy...

-Ahora empiezas a ser sincero.

-¿Sabes qué les hacen a los pederastas?

-Hombre, por fin, Nacho. Por fin lo llamas por su nombre.

¿No? Por fin.

Ahora igual empiezas a sentir un poco lo que le pasó a Natalia.

-Si quiero salir entero y vivo,

debo conseguir que me trasladen a un psiquiátrico.

-Usa a tu abogado, me importa una mierda lo que te pase.

-¿Mi abogado? Ese inútil no sirve para nada.

Quiero contratar uno que me han recomendado para casos como el mío,

pero cuesta un dineral.

Ayúdame a reunir todo el dinero posible.

Con ese abogado y con tu testimonio lo lograré, Rosa.

Por fin podrás contar lo que te hice sufrir.

-¿Es que nunca tienes suficiente, Nacho? ¿Nunca?

-Rosa, estoy fatal, ¿vale? No lo voy a conseguir.

Sufro ataques de pánico, tengo pesadillas, no duermo, Rosa.

-Lo siento, yo me tengo que ir de aquí.

-Rosa.

Rosa. Rosa, no me dejes solo.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

-Si sigues frotando, saldrá el genio de la lámpara.

¿Sí? Pues no sé si con tres deseos voy a tener suficiente.

Bueno, uno ya no tienes que pedírselo al genio.

¿Qué tal te fue con Fernando? De eso quería hablarte.

Mira que meterme en una encerrona así.

Es que hay personas que si no las empujas a la piscina,

pues se le pasa el verano y no se bañan.

Pues yo por poco me ahogo. La cosa no fue nada bien.

Me puse nerviosa y eché todo a perder. Un desastre.

Pues, chica, es una pena.

Porque el hombre, apuesto es un rato. Y amable.

Pero como no pude conocerlo porque el encuentro fue extraño...

No me esperaba nada. Ni él.

Pero ¿os volvisteis a ver?

Sí. Luego nos vimos en el bar un momento,

y Jorge me dijo que, bueno, que es un hombre muy honesto y de fiar.

Además, parece que estamos en circunstancias parecidas, pero...

De verdad, mira que no aprovechar la oportunidad que te di.

Es que no soy buena inventando historias.

Pues sonríes, le pones ojitos, le invitas a un café...

Flirteo de toda la vida, mujer.

Si lo hubiera intentado,

me habría salido peor la cosa. Y más tras el primer encuentro.

Lo pienso y me siento ridícula. Bueno, mejor eso que sola, ¿no?

Quien no arriesga, tiene poco que ganar.

No sé qué hay de malo en eso.

Tener pareja no hace la vida más fácil.

Lo digo por experiencia.

Y además, hay muchísima gente que está sola

y son la mar de felices. Ya.

Eso lo dices porque te ha salido rana.

Porque ayer te quejabas de que estabas más sola que la una,

y que veías la vida de todos avanzar y la tuya estancada.

Sí, tienes razón.

Pero mira, no ha podido ser.

Quizá en un futuro surja una oportunidad

con alguien que valga la pena y...

Si me meto en una relación,

es porque quiero compartir con esa persona

y en un futuro, vivir.

No un aquí te pillo, aquí te mato, como con Miqui.

Es divertido, pero no lleva a ningún sitio.

Pero bueno, ¿es que te vas a rendir ya con Fernando?

A ver, desde luego lo que no voy a hacer

es perseguirlo como un adolescente por el mercado

y ponerme en evidencia ante todos. Un poco de dignidad.

Bueno, Siempre puede surgir una situación propicia.

Valeria, nos conocemos. Por favor, te pido que no hagas nada.

Vale, te lo prometo, tranquila.

Pero tú prométeme

que si por casualidad lo encuentras, dejarás que fluya.

Pero que fluya ¿el qué? Lo que sea, Adela.

Eso ya es cosa tuya.

Pero ¿lo quieres conocer mejor o no?

Qué peligro tienes, Valeria. Que no, estoy muy bien así, déjalo.

Vale, entonces no te molesto.

Pero que sepas que yo podría darte un empujoncito.

A ver, Valeria.

¿A qué te refieres con "un empujoncito"?

Pues mira, resulta que Carmen está ahora de presidenta...

(Campanada)

(LUCAS SE RELAME)

Están de muerte.

-Si están tan buenos, compra uno, en vez de gorronear como haces, ¿no?

-El primero que cojo. (SARCÁSTICA) Ya.

Sonia, por favor, ¿repartes en otro pasillo?

Creo que en este ya has repartido bastantes.

-El producto está irresistible.

-¿Producto? ¿Te refieres a los dulces o a mi compañera?

Porque se te ve el ojo, nene.

Que no, que estamos aquí para vender, no para ligar.

Si así usas tu negocio,

te irá bien con los clientes, ¿no? -¿Clientes? Muy bien.

¿Cuántos le pongo?

-No, tranquila, no me pongas ninguno.

No me meto bombas calóricas de grasa y de azúcar, no.

-¿Perdón? -Quizá quieras abrir un gimnasio

para mantener la línea de tus clientes.

Tanta magdalena... -Se llaman "cupcakes".

Y si no te piras, te los vas a tragar uno a uno.

¿No te gusta comer gratis?

Venga.

-Hasta luego, Lucas. -Nos vemos.

-¿Qué haces? ¿Qué te pasa?

-¿Este...?

¿Este es el ayudante de Ágata? ¿Es tu colega?

-Este es. Es majo, ¿no?

-Majo, majísimo.

Casi lo mando a la mierda. -Ya te he visto.

¿Qué ha pasado? -Que se comporta como un idiota.

El tío, con los humos, ahí... Vacilón.

-De verdad, qué carácter tienes. Bueno, ni te has fijado.

Me he cambiado de camiseta. Tenía otra en el despacho.

-Adela, ¿qué tal? Hola.

Carmen está desbordada

y me pidió que te ayude con el papeleo

porque también estoy al tanto. Si no te importa, claro.

Prometo no poner en tu boca nada que no dijeras.

Un detalle por tu parte.

Anda, pasa.

Como supongo que estaremos un buen rato,

he traído unas tapas por si nos entra hambre.

Si no estás harto de ellas.

¿Bromeas? Llevo toda la noche soñando con Jorge.

Con él no, con su comida.

Las de salmón y wasabi son de pecado.

La de chistorra y humus tienen una pinta...

No sigas que no respondo. Soy capaz de comérmelo todo.

Siéntate, por favor. Sí.

¿Y qué, mucho lío?

Algunos impresos son erróneos de la declaración de patrimonio.

Mira, todos estos hay que repetirlos.

También faltan datos

de la declaración de renta de los comerciantes.

Hay que ver cuáles son y cumplimentarlos.

Bueno, en eso puedo ayudarte, sí.

Perfecto.

De los impresos me encargo yo en la oficina.

Vale. Veo que Jorge no es el único crac del mercado.

A Carmen y a Samu se les iba la vida con este papeleo.

Y llegas tú y en un santiamén...

Bueno, es mi trabajo. Si me pides descuartizar un pollo,

seguro que Carmen lo hace mejor.

"Despiezar", se dice "despiezar". Es una carnicería, no un cine gore.

¿Lo ves? Cada uno sirve para lo que sirve.

Sí.

¿Alberto?

Alberto. (ALBERTO) Jorge, aquí estoy.

¿Mucho curro?

Sí, no paro.

Vengo de ver a un proveedor, de pasar por el almacén.

¿En qué te puedo ayudar?

¿Va todo bien? Sí. Los servilleteros esos,

que no soporto que se queden en todo el medio.

Dime.

Bueno, verás, estoy preparando el certamen culinario

donde me apuntó la Pacheca,

y pensaba marinar las tapas con unas IPA. ¿Cómo lo ves?

Muy bien. Mira, de hecho, estas que traigo son estupendas.

Artesanales de gran calidad.

Las hacen aquí, en un pueblo de la sierra precioso. ¿Te parece?

Si a ti te parecen buenas, por mí perfecto.

Te las enfrío yo y te las llevo.

Genial, gracias. Bueno, te dejo, que tengo lío,

Gracias. Chao. Gracias a ti.

Ya.

Por los pelos. ¿Por los pelos?

¿Qué es esto? No me hagas esto, porque lo paso fatal, te lo juro.

¿Qué pasa? ¿Qué juego es este?

A ver...

Resulta que el médico me ha recomendado reposo.

Si yo sé eso, Lorena, no te pido ningún favor.

No, no, si no pasa nada.

Jorge se lo ha tomado en serio y no me deja ni poner la mesa.

Porque está preocupado, asustado. Normal, querrá cuidarte.

No puedo estar todo el día mano sobre mano, ¿me entiendes?

No es peligroso un mínimo de actividad.

Habla con él, seguro que lo entiende.

Es que ayer me pescó cuidándole el puesto a la Pacheca, ¿sabes?

Y se mostró comprensivo, pero yo sé que se quedó preocupado.

¿Qué pasa, te usamos todos de suplente?

Sí, y me encanta.

Pero creo que Jorge ya no será tan comprensivo,

y no quiero tener una discusión por servir unas cervezas.

No, es mejor esconderse detrás de la ventana

y ponerse a hacer mimo. Menudo subidón de adrenalina.

Un poquito de acción, ¿no? Un poquito de riesgo.

Vale, vale, vale, siento haberte hecho pasar mal rato.

Nada, mujer. Y gracias.

Gracias a ti, porque me has alegrado el día.

Venga, ya me voy.

Te dejo aquí las cosas, ¿vale? Vale.

-Dicen que antes eras del clan De la Cruz,

una institución en el mercado.

Vaya, veo que con Carmen no solo habéis hablado de lo del BIC.

¿Te ha contado mi vida? Perdona, fue una indiscreción.

Prefiero que no le preguntes sobre mí.

Ya me lo dejaste bien claro.

Ni yo te gusto ni tú me gustas.

No lo digo por eso, Fernando.

Me refiero a que puedes preguntarme directamente lo que quieras.

Además, que Carmen siempre habla más de la cuenta.

Ya. En eso no te voy a quitar la razón.

¿Nos ponemos con lo de las rentas? Sí, sí, sí.

Hay que cotejar los extractos bancarios

con el libro de cuentas del mercado. Entre los dos será más rápido.

¿Es este? Sí, sí, sí.

Oye, si prefieres la versión digital...

La verdad es que estoy en desventaja contigo, ¿no?

Porque tú sabes cosas sobre mi pasado

y yo no sé nada de ti.

No hay mucho que contar.

Mi vida es más aburrida que tus cactus.

A mí me encantan los cactus.

Hay algunos muy graciosos, te lo aseguro.

Me casé, me divorcié, no tengo hijos ni perro ni gato.

Fin de la historia.

¿También se cruzó alguien de por medio o qué?

No hay nada más bonito

que cuando te digan "te quiero", sea con todo el corazón.

¿Vamos a por las tapas? Sí.

(JESÚS) Vaya, estás aquí.

A ver si nos acostumbrarnos a llamar antes de entrar,

no entrar sin avisar por la zona común.

No te vaya a sorprender

haciendo alguna cosa que quieras ocultarme.

No. O con mi mujer.

Te recuerdo que me acabo de casar

y a lo mejor queremos dar rienda suelta a nuestra pasión,

y no queremos que nos interrumpas tú

o Valeria o Rosa.

Pero ese no es el caso, ¿verdad?

No. Ágata no está.

No, ha ido a la residencia a ver a su madre.

Bueno...

pues así no corremos el peligro de que aparezca en paños menores.

Pero eso ahora importa poco, ¿no?

No, no me mires así.

Sé que os vais a comprar una casa porque esto os parece poco.

¿Cómo lo sabes?

¿Cuándo pensabas contármelo, cuando tuvieses hechas las maletas?

No hay nada fijo, es solo una idea.

Sí, una idea que tiene calle y número de portal.

Es verdad.

Es verdad que Ágata

se ha encaprichado con un piso en concreto,

pero bueno, no he firmado nada.

Además, del hecho de que se quiera ir, vosotros tenéis culpa.

Por pasar al otro lado de mi casa.

Por la falta de intimidad y por el trato.

Está incómoda, y un poco lo entiendo.

Siempre la he tratado como una hija. Siempre no, papá.

Siempre no, perdona.

Y tu hija Lorena, ¿has visto cómo la mira, cómo le habla?

Tu hermana se esfuerza para arreglar las cosas.

Bueno, pues a ver si lo hace un poquito mejor.

A ver si deja de acosarme Ágata con mudarse de casa,

se siente a gusto,

y entre todos la hacemos cambiar de opinión.

Sí. Y para entonces

quizás ya habrás vendido la casa de Sepúlveda.

Papá, la casa de Sepúlveda nos pertenece a Ágata y a mí.

Podemos hacer con ella lo que queramos.

Hola. -Hola.

¿Vas a poner este mantel?

Son para las mesas de dentro, estoy probando.

(SUSPIRA) Estoy de los nervios. Queda nada para la inauguración.

Este me encanta. Va a quedar precioso, verás.

Vamos a probarlo.

(SUSPIRA) Qué envidia me das.

Tan ilusionada con tu proyecto, tan activa.

Y tan agotada.

No sabes lo que me cuesta dormir.

A mí me pasa lo mismo, pero por lo contrario.

Estoy cansada de no hacer nada.

Salvo alguna actividad clandestina al margen del padre de mi hijo.

Desde que estoy preñada, tía, es que me aburro mucho.

Siéntate un momento y me tomo un respiro, anda.

Pero un minutito, que tengo que hacer un recado.

Pues no deberías estresarte tanto.

Ahora deberías descansar.

Cuando nazca no podrás ni ducharte. Ya.

¿Tú tienes hijos? No.

Me hubiera gustado.

Pero me divorcié y me casé con mi trabajo.

Monté una empresa de cáterin y me fue de maravilla.

Y luego me lie con la organización de eventos,

y organizaba bodas, convenciones, fiestas... De todo.

Suena divertido, ¿no? Bueno, y muy agotador.

Muy estresante. Así que decidí buscar algo más estable

y ya empecé con los restaurantes.

Me apasiona la hostelería.

Pero ya sabes cómo es, no da ni un respiro.

Sí, es verdad.

Estamos un poco locos, no podemos vivir sin estrés.

Pues yo, si fuera tú, estaría muy orgullosa.

Levantando esos negocios tú sola, eres una tía muy valiente.

Bueno, trabajo y constancia más que nada.

Constancia, justo lo que me falta a mí.

No se puede decir que yo sea una tía muy constante.

Mi trayectoria es más bien errática.

Hago de todo sin hacer nada.

Viajando por todas partes a mil sitios dentro y fuera de España.

Eso suena muy divertido.

¿Sabes que es la primera vez

que siento el culo así, de verdad, en un sitio?

Fíjate.

La restauración nos ha dado estabilidad, ¿no?

A ti como empresaria, triunfando por toda España,

y a mí me ha dado una familia.

Con el hombre de mi vida. Quién me lo iba a decir...

Pues tengo que confesarte

que gran parte de mis nervios son por culpa de Jorge Santos.

Hombre, montar un local frente al gran Jorge Santos,

pues me produce inseguridad. Pero no se lo digas.

(GLORIA RÍE)

Por ejemplo, hay dos menús, me preparan dos opciones.

Una que es como más completa, pero la otra me parece más original.

Y estoy ahí, no me decido.

Ya.

Oye... Tú podrías probarlos y decirme tu opinión.

Pues yo encantada.

En realidad, debería probarlos Jorge, ¿no?

Es el que tiene criterio.

Esta mañana hablé con él un rato, pero me da mucho apuro pedírselo.

Yo se lo digo, seguro que no le importa.

¿En serio? Claro.

No sabes lo bien que me vendría la opinión de un chef importante.

Eso está hecho.

Él es el gran chef, pero yo soy la mujer en la sombra.

Bueno, ahora sí que me voy, ¿vale?

Venga, aquí te dejo. Chao.

(JESÚS) Hace un mes la querías por los recuerdos que te traía

y ahora le pones precio, ¿no?

Esas paredes han visto los mejores momentos de la familia.

¿O es que no te acuerdas ya?

¿Y qué crees, que no me importa? No sé, dímelo tú.

Porque parece que lo tenías todo preparado.

¿Para qué querías el dinero, para viajes y juergas?

¿Cómo puedes pensar eso de mí? La casa es importante

y mi matrimonio también, debo salvarlo.

La casa es mi salvavidas. ¿Salvavidas de qué?

¿Qué tiene que ver esa casa con salvar tu matrimonio?

¿O hay algo que no sé?

Estoy prácticamente en bancarrota.

Eso es imposible. Yo no llevo las cuentas,

pero la empresa va bien y tú tenías unos buenos ahorros.

¿O van a tener razón Lorena y Adela?

¿Es cosa de Ágata?

Otra vez. ¿Lo veis? Ágata no tiene nada que ver.

Gasta mucho, pero no me lleva a la ruina.

¿Entonces? Entonces es tu nieto Germán.

Se llevó todo el dinero cuando se marchó a Oporto.

Él no es capaz de hacer algo así. Pues lo hizo, papá.

Me vació las cuentas y se largó.

¿Dónde creíste que sacó ese socio inversor?

Era yo, pero no lo sabía.

Lo peor es que entiendo que me quiera dar un escarmiento.

No me perdona lo de la muerte de su novio, de Javier.

Y me pidió dinero para invertir en el hotel y se lo negué.

Yo también me negué a ayudarlo.

Pero eso no justifica su acción.

Debiste decírmelo. ¿Para qué, papá?

¿Para que te pusieras como te estás poniendo?

¿Para llamarlo tú por teléfono? No. Lo hablaré yo con mi hijo.

Fuiste paciente conmigo y yo debo serlo con él.

¿Por qué no me lo contaste?

Te lo estoy contando ahora, ¿no? ¡Ya está!

(SUSPIRA) ¿Ágata sabe que estás arruinado?

Ni lo sabe ni lo debe saber.

Lo pasó mal y está a gusto con la vida que tiene.

Sí, pero esa vida no podéis llevarla ahora.

Y no necesitáis un piso, por mucho antojo que tenga Ágata.

Tiene que entenderlo.

Bueno, pero no, no lo tiene que saber.

Se casó creyendo que estaba bien posicionado.

La llevé engañada al altar. Debes contárselo, es tu mujer.

Que no, papá. Que no.

No quiero preocuparla.

Además, saldré del bache. Si siempre lo he hecho.

Vendiendo la casa familiar.

Pues si tengo que vender la casa de Sepúlveda, lo haré.

(NICOLÁS SUSPIRA)

Listo. El mercado funciona como un reloj, Carmen.

Tengo todas las tareas del día terminadas.

¿Qué le parece a la presidenta, me puse las pilas?

-Sí. Y yo te lo agradezco. De verdad, Nicolás.

-Cualquiera lo diría. ¿No te encuentras bien?

-Es que lo de la subvención me ha dejado hecha polvo.

-Pero ya le has pasado el muerto a Fernando, ¿no? Ahora relájate.

-Sí, eso me gustaría, relajarme.

Irme a mi casa, tirarme al sofá y no hacer nada, pero no puedo.

Tengo que despachar.

Mi madre se ha cogido la tarde libre.

Vamos, se lo merecía con creces. -Ya.

Anda, dame el paño,

que con la energía que me llevas, vas a terminar en un año al menos.

Pues ¿sabes qué?

Hasta que no salga una urgencia, me quedo aquí contigo.

Pero alegra esa cara, que el mercado te necesita.

-No, Nicolás, no. Es eso me equivoqué.

Creí que estaba preparada para el cargo, pero qué va, la he cagado.

-Pero ¿qué dices, Carmen? Si a ti no te tose nadie.

-Que no, Nicolás, que no.

Que para presidir la Asociación hay que saber de gestión

y yo de papeleo ando muy justa.

Encima es que no me interesa.

Que no, que lo he decidido.

Dejo la presidencia, se acabó.

-El problema es que tú no puedes dejar la presidencia tan ricamente,

como a ti te plazca. Según los estatutos,

solo puedes dejarlo si tienes sustituto.

Y a ver quién se queda el regalo. -Lo sé.

Pero tengo a alguien en la cabeza.

Tengo al candidato perfecto.

-Adela. ¿Puedes venir un momento?

Sí.

¿Qué pasa? Que no quiero que me vea Alberto.

Siéntate, por favor. Necesito hablar contigo.

¿Es que ha pasado algo? He ido a la cárcel a ver a Nacho.

¿Que has hecho qué?

Pero vamos a ver, Rosa, espera, espera, ¿tú estás loca?

Quítate eso, por favor. Dios mío.

Estaba muy angustiada.

Necesitaba saber qué es lo que está tramando, ¿sabes?

Qué le pasa por esa mente retorcida que tiene.

¿Has conseguido sacar algo en claro?

Sí.

Quiere pasar por loco ante el juez. ¿Qué te parece?

Quiere que piense que intentó matar a Noa

porque le dio un brote psicótico.

Nacho de tonto no ha tenido nunca ni un pelo.

Claro, lo que quiere es conseguir...

¿Cómo lo llaman? Un atenuante para bajar la condena.

Sí. Y además, es que si lo creen,

lo trasladarían inmediatamente a un psiquiátrico.

Ese su objetivo, Adela. No quiere cumplir condena en la cárcel

por temor a lo que puedan hacerle los presos.

Pero lo peor es que me ha pedido... mi colaboración.

Perdona, ¿que ha tenido la desfachatez de...?

Sí. ¿Qué te parece? O sea, me ha pedido mi ayuda.

Me ha pedido ayuda a mí, Adela.

Es que le importa una mierda que me haya destrozado la vida, ¿sabes?

Pues nada, quiere que testifique. ¿Qué?

Quiere que testifique, que hable de sus comportamientos

y que lo ayude en su estrategia.

No lo puedo creer, de verdad. No lo puedo creer.

¿Sabes qué pasa? Me da miedo que se salga con la suya.

Porque es un grandísimo manipulador.

Siempre consigue girar la situación a su favor, ¿sabes?

Rosa, siempre no.

Ahora está en la cárcel.

¿Sabes lo que quiere hacer? ¿Qué?

Contratar a un buen abogado

para que lo ayude con lo de la locura.

Y por eso ha puesto un cartel de venta en el "delicatessen".

Muy bien. Pues entonces tú tienes que hablar con tu abogado

para que prepare una buena estrategia y lo hunda.

Y tú olvídate de este tema, pero ya.

Ya.

¿Y cómo se hace eso, Adela?

Rosa, por favor. Pero ¿no te das cuenta?

Ese hombre consigue meterse en tu vida una y otra vez.

Incluso ahora, entre rejas.

Lo que tú tienes que hacer es lo contrario.

Céntrate en tu vida,

tus amigos, Alberto, la cervecería, nosotros.

Es que me da mucha rabia, Adela.

Es que quiero que sufra, que lo pase mal.

Lo que digo es horrible, pero... ¿Qué horrible?

Lo entiendo perfectamente.

Si a mi hijo le hubieran hecho eso, yo...

No sé lo que hubiera hecho.

Pero la ira no es buena consejera.

Es verdad, tienes razón.

¿Sabes? Me juré a mí misma

que Nacho nunca me volvería a ganar la batalla.

Así que no voy a permitir que me doblegue.

Bien.

¿Y qué piensas hacer?

No tengo ni idea, Adela.

Necesito tranquilizarme y pararme a pensar.

Pero no dejaré que salga de la cárcel.

No lo voy a permitir.

-Hay que plantearle la ventaja de meter gente en casa.

-Fácil decirlo, difícil hacerlo. -¿No eras la mejor vendedora?

Ya tienes tajo para esta tarde.

-¿Perdón? ¿Vas a decirme como he de llevar mi negocio?

(SORPRENDIDA) ¿Que ahora el negocio también es tuyo?

-¿Sigues con ganas de movimiento?

Sí. ¿Tienes alguna propuesta para mí?

Sí. Bienvenida al proyecto 2029.

-Mira, estoy pensando comprarme un piso.

¿Llevas temas inmobiliarios también? -Sí, por supuesto.

Además, tengo dos buenos clientes dedicados a la inmobiliaria.

-¿Cómo me ocultas algo así?

¿Qué pasa? Pregúntaselo a ella.

-No puedo moverme, me he roto.

-El gran Elías De la Cruz, el más rico del mercado,

¿no puede pedir una hipoteca?

Ágata es la mujer de mi exmarido.

-Elías De la Cruz. Desde que llegó a su vida,

le ha sacado la pasta y lo ha separado de la familia.

¿De la familia o de ti?

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Mercado central - Capítulo 242

29 sep 2020

Tras la negativa de Adela a ayudarle, Elías se derrumba ante Jesús. Germán se llevó todo su dinero y él teme que si Ágata se entera pueda perderla.
Con la excusa del BIC, Valeria propicia un segundo encuentro entre Adela y Fernando.
Alberto tiene una propuesta para Lorena, que casi es descubierta por Jorge trabajando en la cervecería.
Gloria propicia un encuentro con Lorena, ganándose poco a poco su confianza.
Carmen encuentra en Fernando la solución al asunto del BIC, pero ha tomado una decisión: dejará la presidencia de la Asociación de Comerciantes y buscará un sustituto para el cargo.
Samuel recupera parte de lo invertido en el cumpleaños de David gracias a Lucas, que tiene un encontronazo con Carla.
Rosa descubre la estrategia de Nacho para librarse de la cárcel y decide tomar cartas en el asunto.

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