Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 241 - ver ahora
Transcripción completa

No le has dicho que estás sin un duro.

-Tanto chollo no es, viene con regalito.

-Él tiene sus rutinas.

-Desayuno cereales y tras ducharme.

Tranquila, verás que con el tiempo le coges el punto.

-¿Y si vivimos juntos?

-Te vas trayendo ropa poco a poco y ya iremos viendo.

Yo, más sola que la una.

-Hay que besar a muchos sapos antes de encontrar al príncipe azul.

Será eso, pero no estoy por la labor.

Te lo presento. Fernando.

Empezó como cliente, luego amigo, y ahora es mi gestor.

-Soy Gloria Suárez, propietaria del nuevo restaurante del mercado,

el Ainara Fusión. Genial. Bueno, yo soy...

El gran Jorge Santos.

-Que esté todo al día

y que nadie diga que no hacéis lo que debéis hacer.

"La nuestra no es simplemente una familia".

Somos un clan. Te irás acostumbrando.

-No me pienso acostumbrar a que opinen sobre mi vida siempre.

Encima los tengo que aguantar aquí y en la casa.

-De Nacho, desde la cárcel. ¿Cómo se atreve?

Esta guerra terminó y la gané yo.

(NICOLÁS) Carmen, ¿qué haces aquí, con el cubo y el mocho?

-¿Que qué hago? ¡A que te doy con él en la cabeza!

-Vale, ya. Es por lo del grifo, ¿no?

-Sí, el grifito.

Mira que te lo he dicho: "Por favor, Nicolás, mira el grifo,

que gotea, lo tienes que arreglar". Pero no.

El señorito, con sus santos...

tenía que ir a dar pataditas a un balón con los amigos.

¿Y yo qué? Yo lidiando aquí con el diluvio universal.

-Carmen, por Dios, el grifo solo goteaba un poco.

¿Quién iba a saber que iría a más? -Un auténtico profesional.

Y encima, el señorito, con el teléfono apagado.

Te he llamado 40 veces.

¡Como para estar entre la vida y la muerte!

-Pero no lo estás, ¿no?

Carmen, uno, el teléfono no lo tenía apagado.

Bueno, sí, lo tenía en el vestuario.

Y dos, se habrá formado un charquito, no una riada, mujer.

-No, no, no, una riada no,

pero una inundación sí.

¿Y quién ha tenido que recoger todo? Yo.

Porque los de la limpieza estaban comiendo o yo qué sé.

¿Y quién ha tenido que anular sus planes? Yo.

¿Y quién ha dado la cara frente a la dueña del restaurante?

¿Tú?

Lo pillo.

Sí, ya está, la he cagado, Carmen.

Lo siento mucho, cariño. Si es que...

Nada, tienes razón. Lo siento. -Porque soy tu mujer,

que es motivo de despido.

-Carmen, perdóname. Lo siento, ya te lo he dicho.

Si es que... son muchas cosas.

-¿Son muchas cosas? ¡Muchas cosas tengo yo en la cabeza!

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió # una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, # sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

-También te digo una cosa, lo del grifo no era cosa mía.

Lo debían arreglar los fontaneros. -Pero te comprometiste.

No, no, Nicolás. La próxima vez te juro...

-Perdonad que me meta,

pero no vale la pena ponerse así por un grifo.

Porque esto es por un grifo, ¿no? -Y por la irresponsabilidad.

No está a lo que... -Pero no hay consecuencias graves.

Ha sido un accidente. -Consecuencias...

-Pero no vale la pena ponerse así.

(CARMEN) Además, está arreglado.

-Bueno, yo he cortado el agua, pero vamos, el grifo sigue roto.

-Pero ahora lo va a arreglar...

Es... Nicolás. -Nicolás, sí.

Nicolás. -Claro, sí, sí.

Carmen, esto me lo ha dado Jarabo para ti.

Voy a cambiarme y vengo enseguida, ¿vale?

-Gracias, Nicolás. (NICOLÁS) De nada. Adiós.

-Oye, ¿tú sabes si por el muelle llego al almacén?

Es que todavía ando perdida.

-Sí. Te acompaño si quieres y así no te pierdes.

-Gracias. -Y te lo vas aprendiendo todo.

Que lo siento mucho, de verdad. Y muchas gracias por entenderlo.

-Nada. Si vieras las que he tenido yo

en mis otros restaurantes... Hasta una plaga de ratas.

-Aquí hemos tenido cucarachas. Pero ya no, está todo arreglado ya.

-¿Vais a instalar paneles solares aquí?

-Sí, sí. Ahora, lo que estamos haciendo es...

pues ver presupuestos.

-Me parece una idea estupenda.

-Claro. Yo lo llevo pensando un montón de tiempo,

porque estoy muy a favor del ecologismo.

-Me encanta la idea de un mercado sostenible.

Pero yo no te recomendaría esa empresa.

-¿No? -No.

Los conozco, son muy caros y poco serios.

Si quieres, te paso información de otra empresa

que vino a uno de mis restaurantes.

Son más profesionales y de presupuesto más ajustado.

-Pues claro. Muchísimas gracias, vamos.

Chica, ¿dónde has estado tú metida toda mi vida?

(SAMUEL) Esta y esta. Ahí tienes.

¡Ágata!

¿Qué tal? Tengo correo.

-Ven a la frutería y me lo das allí. -Por supuesto.

Cómo cambia el puesto cuando estás tú detrás del mostrador y no Jesús.

-Gracias, Samu. Ojalá todo fuera eso, dejarse ver.

Que mi suegro ha hecho poco durante mi viaje.

-Mañana y tarde, en el puesto, para no variar.

-Pues ahora me va a tocar a mí apechugar con el papeleo,

el puesto, el embarazo... y no sé qué más la verdad.

No sé de dónde voy a sacar tiempo. -¿Y el viaje de novios? Toma.

-Samu, ojalá estuviese allí todavía. Qué playas... De película

Y el ambiente, refinadísimo.

Dormíamos en cabañas de playa, pero no les faltaba detalle.

¿Sabes de qué me he dado cuenta?

De que el verdadero lujo es así, discreto y sencillo.

Solo en apariencia, claro. (RÍE)

No sé lo que le pasa a esto, está como flojo.

-Igual la tuerca está holgada.

Luego ven al despacho y lo aprieto con alicates.

(SAMUEL) ¡Oye! ¿Y esa camiseta, tío?

¡Me encanta ese juego! -A mí también.

-¿Has llegado al final? Estoy a esto.

-Anoche mismo llegué.

-Pues a mí me falta nada, una pant...

-Déjate de videojuegos, que el chico querrá comprar algo.

¿Qué te pongo? -Nada, gracias.

En realidad busco trabajo.

Una vecina me dijo que había un cartel acá,

pero... ¿llego tarde?

-Te lo he encontrado.

-Se va a pasar a lo largo de la tarde por aquí.

Así que pon de tu parte, porque es justo lo que querías.

Buena planta, atractivo,

una sonrisa preciosa, jovial, madurito.

¿De qué me estás hablando?

¿De qué va a ser? De que se acabó tu soledad.

¡Te he encontrado al hombre ideal!

Ha sido verlo, Adela, y he dicho: "Este es para Adela".

Representa todo lo que estás buscando en un hombre.

¿Me dices que me has buscado novio?

Sí.

Estás hablando en broma, ¿verdad? No, no, no.

Pocas veces he hablado tan en serio. Ya verás cuando le conozcas, Adela.

Olvídate, eso no va a suceder.

Si es un hombre muy interesante.

De verdad, en serio.

Además, para mucho por el mercado.

Es el gestor de Jorge.

Le lleva lo de las declaraciones y todo ese lío.

¿Un gestor? Me da una pereza que ni te cuento.

Pero bueno, Adela, no irás ahora a tener prejuicios, ¿no?

¿Qué prejuicios? Que es la realidad.

Y a ti ya te vale también.

No tenemos edad para comportarnos como colegialas.

Así que lo llamas y le dices que no se pase.

Tarde. Viene para acá.

Así que sonríe y échate la melenita así para atrás.

¡Fernando!

Mira, te voy a presentar. Mi amiga Adela.

Fernando, Adela. Adela, Fernando. -Encantado.

(VALERIA) Bueno...

Pues yo os dejo, que tengo que seguir trabajando.

-En realidad estamos valorando todavía si contratar o no.

(SAMUEL) Pero entrevista al chaval.

Antes decías que estabas agobiada. -Samu, no sé.

-Y tiene buen gusto. ¿Cómo te llamas?

-Lucas. Sí, soy el de las pelucas.

(SAMUEL) Tiene sentido del humor. ¿Qué más quieres?

-Por mí, encantada, pero estas decisiones no las puedo tomar sola.

-Eres familia de los jefes. ¿Qué te van a decir por contratarlo?

-Bueno, vale. Vale.

-Ahora sí, ¿de dónde es la camiseta? -Si me dan el trabajo, te la doy.

-A ver si es verdad. -No corras tanto,

que aquí se curra.

Es atender, bajar al almacén, subir la mercancía...

-Siempre trabajé para pagarme los estudios.

-¿Que eres estudiante? No, cariño, no. No encajas aquí.

-Yo entreno. Si puedo levantar pesas, puedo levantar cajas.

Y tengo un plus: ya he trabajado cara al público.

Poneme a prueba.

-Ponelo a prueba.

-Vale, pero luego no me pidas días libres para exámenes

y cosas así. -No te preocupes.

No te vas a arrepentir. ¿Cuándo empiezo?

(Móvil)

-Pues ya mismo.

Toma.

-Te debo una camiseta.

-Hombre, cuento con ello.

Y ya te voy a pedir dos kilos de naranjas,

dos de limones y dos de mangos,

que esta noche hay fiesta y habrá sangría.

-Perfecto. -Y soy Samu, tío.

-Encantado.

(FERNANDO) Bueno, cuéntame tu problema.

¿Qué problema? Si yo estoy bien como estoy.

Valeria me ha dicho que necesitabas ayuda con las cuentas de la tienda.

Sí, sí.

Ahora es época de IVA. ¿Necesitas algo de eso?

No, porque de eso ya se ocupa mi gestor.

¿Cómo? Pero... ¿tienes un gestor?

Pues claro, sí.

Pero... no estás contenta con él.

No, no es eso. Es... Entonces, ¿para qué me necesitas?

A ver, todo esto viene porque Valeria tiene...

tiene muy buen corazón.

Y, bueno, se ha puesto a hacer de Celestina,

sin decirte nada a ti ni a mí...

Pues a su bola, como buena Pacheca que es.

Así que perdona, ¿vale? No tienes por qué pedirme disculpas.

Ella no lo va a hacer, así que lo hago yo,

por este absurdo que ha montado.

Dejando las cosas claras: que no necesito un gestor

y que ni yo te gusto a ti ni tú me gustas a mí,

así que es mejor olvidarse de todo esto, ¿no?

Yo no te gusto a ti, bien.

Pero tú no sabes si tú me gustas a mí.

Algo que me molesta mucho es que me usen y manipulen

como ha hecho Valeria.

Pero hay una cosa que me molesta mucho más,

y es que pongan en mi boca cosas que yo no he dicho.

Cariño, ¿me cuelgas la piñata, "porfa"?

-No estoy para piñatas, que se ha estropeado la lavadora.

-Vaya mala suerte. -Mala suerte no.

Alguien se ha dejado un paquete de chicles en un bolsillo

y se ha esparcido por el tambor.

-Yo no he tenido nada que ver.

-Pues si no... -El pequeño Einstein.

Y por un lado me fastidia porque se ha roto la lavadora,

pero me alegra que es humano y es como todo el mundo

y la caga. -Debías revisar la colada.

Era tu turno. -No soy "poli".

Cojo la ropa, la echo y se acabó. -Hay que revisar.

-Somos mayorcitos y no somos los padres de David.

Que además, ya tiene pelos en los sobacos.

-¿Qué hacemos? -Comprar otra nueva.

-No tenemos pasta. -Se la pedimos a Celia,

la casera. -Qué morro.

Encima que nos cobra poco y nos deja pagar cuando podemos.

-La ha cagado su hijo. Que le regale una por su cumple.

-¿Quieres una discusión en bucle? -No.

Cíñete a los hechos. ¿Qué pone aquí? 18, mayor de edad.

Siguiente tema. Dame los globos.

(VALERIA) Lo estáis dejando precioso, me encanta.

Y el rotulo. Las sillas, que me he fijado, son muy bonitas.

O sea, ¿abrís en unos días?

Rosa, ¿has visto qué bonito está quedando?

(ROSA ASIENTE) -Paolo no lo tenía mal,

pero esto le da mucho caché al mercado.

-Sí, está precioso. Me tengo que ir al bar.

Pues te acompaño,

que estaba deseando verte para contarte una cosa.

A que no adivinas qué.

-Es que no tengo el cuerpo para adivinanzas hoy.

-Pues es una cosa que te va a alegrar el día.

-A ver, ¿Jorge ha vuelto a hacer las rosquillas que tanto me gustan?

-No, no.

Han puesto un cartel de "se vende" en el "Delicatessen".

-Pues no lo sabía.

Intento pasar por ahí lo menos posible.

-Bueno, normal.

Cuando veo el puesto, se me revuelven las tripas.

Cuando pienso que ese... Bueno,

que lo venda es una buena noticia, ¿no?

Aunque he hecho una cosita que no sé, igual te enfadas conmigo.

-¿Cómo que igual me enfado contigo?

¿Se puede saber qué has hecho, Valeria?

-Pues es que he llamado a la inmobiliaria

y resulta que el dueño tenía prisa por venderlo

y que incluso estaba pensando en rebajarlo.

¿Cómo te quedas?

Aunque ¿para qué quiere ese el dinero,

si se va a pudrir en la cárcel?

Bueno, como si quema los billetes.

Lo más importante es que vamos a perder de vista a Nacho unos días.

Unos días no, espero que toda la vida.

Tú no te preocupes.

(Móvil)

Perdona. -Valeria, me voy al bar, ¿vale?

-Vale. Luego hablamos. -Sí. Hasta luego.

Hola, sí.

Sí, la cinta de lomo.

Tráela esta tarde.

Debí llamarte esta mañana, pero se me fue el santo al cielo

y no quiero aguantar a mi hija.

-¿No te estás pasando con esto de la fiesta?

¿Qué es toda esa fruta? -Para hacer sangría.

-¿Sabes la bronca que nos echó David a Celia y a mí

por tomarnos cuatros vinos? -Está todo pensado. No te preocupes.

Sin alcohol para él y con alcohol para nosotros.

-Solo somos tú y yo. No vale la pena.

-No, viene más gente.

-Amor, tú sabes que esta fiesta es para David, ¿no?

-David no tiene amigos de su edad y he invitado a unos colegas.

¿Por qué no invitas a amigas tuyas? Va a ser la leche.

Además, lo mejor, la música... ¡DJ Samba!

-¿DJ? Pero ¿se puede saber cuánto te ha costado esto?

-Pues...

(Puerta abriéndose)

Verás como le va a gustar.

-¿Qué es esto? ¿Es para mí?

-Correcto. Era sorpresa, pero...

-Yo no quiero esto.

-¿Ves? Te lo he dicho.

(SAMUEL) Va a estar de vicio.

-El vicio lleva a la adicción, que es mala, sobre todo para ti.

-Es una manera de hablar, tronco. Lo vas a pasar muy bien.

Y tu madre me ha dicho que anime tu vida social.

-Pues yo no quiero fiestas.

Espero que cuando vuelva, todo esto esté lejos de mi casa.

-¿Y ahora adónde vas?

A darle la calculadora a su nuevo propietario.

La he vendido por Internet. -Muy bien.

-¿Te lo he dicho o no?

Rosa.

¡Rosa!

(SIMULA INTERFERENCIAS) Tierra llamando a Rosa.

-Hola, Adela. Perdóname, que estaba pensando en mis cosas.

Ya...

Y no son cosas demasiado buenas, ¿no? A juzgar por tu cara.

¿Es por lo de Alberto y su proposición o qué?

No. ¿No?

Me he enterado de que venden el "delicatessen".

Pues... no sabía nada.

Y eso te ha removido todo, ¿no?

No es solamente eso. No me malinterpretes,

soy la primera en querer que Nacho se desvincule del mercado, pero...

Pero ¿qué, Rosa?

Pues que ese malnacido no da puntada sin hilo.

Lo conozco muy bien.

Si vende el "delicatessen"

es porque necesita ese dinero para...

Yo qué sé, Adela. creo que está maquinando algo.

A ver, a ver.

No creo que Nacho pueda hacer nada.

Está en la cárcel y está pillado por todos los lados.

Sí, pero... A ver, que la Policía fue testigo

de que intentara matar a Noa, ¿no te acuerdas?

No va a librarse así como así. Estamos hablando de Nacho.

De nacho.

Llámame paranoica si quieres, pero no me fío, de verdad.

No me voy a quedar de brazos cruzados

esperando a que haga Dios sabe qué. A ver, ¿tú qué piensas hacer?

Pues es que no lo sé. No tengo ni idea.

-¿Querías algo? -¿Perdona?

Mirar fijamente a una persona puede indicar atracción o interés

o alguna patología, como el Asperger.

En ese caso se puede dar la reacción contraria y no mirarme en absoluto.

Otra vez, ¿querías algo? -Una calculadora.

-¿Tú eres Beltrán? -Sí.

Pensaba recogerla en avenida del Crespillo, 17. Me venía mejor.

Ya, siento avisarte tan tarde, pero me necesitaban aquí,

y no iba a priorizar la venta de una calculadora a mi trabajo.

-Claro.

Para cálculos muy complejos no te servirá de mucho.

Pero está bien para iniciarse y está nueva, sin estrenar.

-En realidad es por coleccionismo.

En unos años se revalorizará como el ENIAC,

ordenadores que ya no se venden.

-Dudo que alcance ese valor.

Pero es un placer hacer negocios contigo.

-Caballo a B7.

(DAVID) Creo que Alfil a F6 es mejor opción.

-Ganarás igual, pero con menos movimientos.

-Es verdad.

Gracias.

-Por cierto, ¿sabes si alquilan algún piso en tu edificio?

Busco piso por la zona. por eso quería quedar allí.

-Se alquila un trastero.

-En un sitio pequeño sin ventanas no me veo.

No te preocupes.

-No me preocupo. Me da igual. Gracias por el movimiento.

(ROSA LEE) "Querida Rosa. Te he escrito varias veces a casa.

Y al no encontrar respuesta, pruebo a escribirte a la cervecería.

sé que no me crees...".

(CONTINÚA NACHO) "...pero estoy tan arrepentido de lo que hice...

A nuestra hija, a mi pequeña.

No era yo.

No recuerdo absolutamente nada.

Aquel día...

Yo, en tu lugar, tampoco me perdonaría.

Por eso asumo las consecuencias de mis actos.

Solo espero que Noa pueda ser feliz y olvidarme,

igual que tú lo has hecho.

Mirándome a los ojos, verías que lo digo sinceramente.

Por eso, solo quiero verte,

para dejar todo en orden".

(EXHALA)

Hola. Mira, soy Rosa de la Cruz.

Sí. Bien, bien, muy bien.

Verás, te llamaba porque quería ver si me podías gestionar...

una...

una visita a prisión.

Sí, quiero ver a Nacho.

Sí, no te preocupes, estoy muy bien.

¿Sería posible que me la gestionaras para mañana por la mañana?

Perfecto, de acuerdo. Muchas gracias.

Hasta luego, adiós.

-Hola.

¿Qué haces?

-Nada

-¿Y estas bolsas?

-Pues mira, que estaba hablando con Adela

y he visto que había perdido el anillo,

así que me he puesto a buscarlo en la basura y...

"voilá", aquí está.

Voy a tirar las bolsas.

-Rosa, tenemos el almacén hecho un lío.

Hay que hacer inventario. -Me parece muy bien.

-¿Mañana por la mañana va bien, temprano, antes de abrir?

-¿Mañana por la mañana?

Es que tengo médico.

-¿Qué te pasa? -No, no pasa nada.

Es una revisión de estas anuales.

Como dan cita de higos a brevas lo había olvidado, lo siento.

-No pasa nada. Ya lo hago yo. Estoy acostumbrado a hacerlo solo.

-Voy a tirar las bolsas, ¿vale? -Muy bien.

"Feliz cumpleaños, chaval".

¿Qué, pensabas que me había olvidado?

-No, pero ojalá.

Es que estaba esperando a que llegara tu regalo.

No me gusta tanta atención. Deberías conocerme.

Ya, y tú deberías aguantarte y dejar que te demostremos cariño.

Ábrelo, venga. Gracias.

Acabo de vender una idéntica.

Carla y Samu me han regalado una esta mañana.

No es mi tipo de calculadora.

Tienes un tique regalo, cámbialo por lo que quieras.

Oye, David, sé que no te gusta hablar de estos temas,

pero hoy es un día especial para ti.

Es el primer cumpleaños sin tu madre.

Si me necesitas, cuenta conmigo.

No me ha gustado el regalo de Carla y Samu

y les he chafado la fiesta, ni me ha gustado tu regalo,

pero no necesito hablar de nada. Seguro que el día trae algo bueno.

No todo va a ser malo, ¿no? Sí que ha habido algo bueno.

¿Han puesto tu nombre a una estrella?

Es una estrella de una galaxia lejana.

Esta persona sí sabe lo que me gusta.

(ASIENTE) ¿Y se puede saber quién es... "esta persona"?

Es una amiga de un chat de física cuántica.

¿Y esa amiga tiene nombre?

Tengo que acabar de secar los vasos.

Dolo he hecho el 50% y me queda solo media hora.

Vale.

-Vamos a ver. ¿Se puede saber de qué vas?

-¿Qué pasa? ¿Qué he hecho?

-¿Qué haces pintando la mona, en vez de estar en el despacho?

-No. Tenía calor y me he salido a trabajar aquí. ¿Qué pasa?

-Pero ¿a ti te parece bonito?

Tu madre agotada, y tú perdiendo el tiempo.

Samu, que nos ha pedido ayuda, hombre.

Y tiene razón. Samu, por favor.

Es un momento importante para ella y debemos arrimar el hombro.

Y no darle tantos quebraderos de cabeza.

Ella lo lleva todo para delante.

La carnicería, sus responsabilidades como presidenta...

-Es presidenta de un mercado, no del Gobierno. Que no exagere.

-No la has visto en el Ainara. No veas cómo estaba.

No te rías, Samu, que esto es muy importante.

Estaba muy cabreada, y tiene razón.

Hombre, por Dios.

Debemos ser responsables con nuestros trabajos.

Que es que estaba muy estresada.

Y la charla que nos ha dado antes, es un grito de auxilio a la Pacheca.

-Ya. -Aunque parezca muy fuerte, pero no.

-No. -Nos está pidiendo nuestra ayuda.

Tenemos que apoyarla.

-La apoyamos.

-¿Tienes lo que te pidió?

-No, pero me pongo luego. -Luego no. Ahora, Samu, ahora.

El estrés es malo. ¿Quieres eso para tu madre?

-¿Cómo voy a querer eso para mi madre?

Hola. Hola.

A ver, ¿qué, te dicen: "Cómeme"?

Me dicen que me comería la tapa, pero sobre todo me comería al chef.

En serio cariño, fuera de coña,

van a alucinar en el evento culinario contigo.

Sí, sí. Ahora solo me falta hacer 50 más y ya está.

¿Por qué me dejé liar por la Pacheca?

A mí no me engañas.

Te ponen los retos, estás encantado.

Cómo te brillan los ojos de la emoción.

¡David! Por cierto, feliz cumpleaños.

O no. No. Claro, perdona.

Para ti no será un día fácil.

Los neurotípicos, somos muy pesados y muy plastas con estas fechitas.

David, te quedas en el bar? Voy al almacén a coger una cosa.

¿Por qué no bajo yo? No.

¿En qué habíamos quedado, Lorena? Tú a descansar.

Yo tengo ayudante de primera. Un cumpleaños es un cumpleaños.

Seguro que deseas hacer algo mucho mejor que trabajar.

-En este país la tasa de paro es del 18%.

No hay nada mejor que trabajar.

Jorge, es que estoy harta,

de no hacer nada, me aburro de aburrirme.

Quiero moverme un poquito. ¿No te doy pena?

No.

Pues si nuestro hijo sale un peñazo va a ser por tu culpa.

Pues nada, ponme un descafeinado para llevar por favor.

-Hola. Hola.

Un café, por favor.

Qué suerte tiene el mercado de contar con el chef Jorge Santos.

Pues sí. La verdad es que sí.

Leí su libro y me llamó la atención una cosa.

Subrayó el papel tan importante que tuvo su pareja.

Sin ella, no habría podido comprar el Central ni relanzar su carrera.

Bueno, Jorge hubiera encontrado otra manera de triunfar él solo.

Difiero. No es por el tópico machista

de que "tras un gran hombre, hay una gran mujer",

pero cuando alguien es fundamental en la carrera de otro,

debe saberse y valorarse, indistintamente de cuál sea su sexo.

Sí.

Está claro que en toda carrera de éxito

siempre hay alguien en la sombra.

Bueno, pues en ese caso... yo soy la mujer en la sombra.

¿Cómo? Que soy la pareja de Jorge Santos.

Lorena De la Cruz, encantada. Qué corte, no tenía idea, disculpa.

Es que como en el libro no sales en ninguna foto...

No, porque Jorge prefería

dar más peso a la vida profesional que a la personal.

En cualquier caso, gracias por defenderme.

Nada, un placer. Perdona, no me he presentado.

Soy Gloria Suárez, la propietaria de Ainara Fusión, la nueva.

Si necesitas cualquier cosa, aquí estoy.

Yo soy antigua, pero he sido nueva y sé lo que es no conocer a nadie.

Muchas gracias. Si sigues así, te monto un club de fans.

No creo. Cuando me conozcas, verás.

Pero nos vemos por aquí. Cuando quieras un café, lo que sea.

Ya sabes dónde estoy. Perfecto.

Me voy.

Gracias, David.

Hasta luego. (DAVID Y GLORIA) Hasta luego.

(VALERIA) "Carmen, ¿dónde te metes?".

Que llevo aquí toda la tarde.

¿Qué placas ni qué placas?

Haz el favor de venir ya, que yo también...

Yo también tengo otras cosas que hacer.

No. "No puedo" digo yo también, que llevo aquí todo el santo día.

Mira, Carmen, o vienes o dejo el puesto solo.

Que me ha colgado.

(PROTESTA)

(Móvil)

¿Tú crees que es manera de hablar a tu madre?

Perdone.

No, no, perdón, perdón.

No puedo ir, si es que no puedo dejar el puesto solo.

Bueno, estoy ahí en cinco minutos.

Valeria, qué cara de agobio tienes, ¿no?

Mira, estoy de mi hija hasta aquí.

Desde que es presidenta, no pisa el puesto, y yo no puedo sola.

Pobre.

Y encima, para colmo,

tengo a un proveedor esperándome en la plaza

porque no puede descargar.

Le he pedido cinta de lomo y me la ha traído, y no doy abasto.

No puede dejar la furgoneta en la calle.

Menudo percal, hija, menudo percal.

Pues sí, hija.

Oye.

¿Puedes quedarte un momento cuidándome el puesto?

Que va a ser un segunditín.

¿Yo, Valeria?

Sí, vale. Si necesitas ayuda, claro que sí.

Por favor. Muchas gracias, de verdad.

Pero si viene un cliente y es algo difícil, me esperas.

Esto no es como un bar, que abres un grifo y pones una caña.

Te recuerdo que has trabajado en mi bar sin tener ni idea.

Bueno, pero no es lo mismo. Esto es mucho más complicado.

Vale, si viene un cliente y pide algo difícil,

le digo que te espere. Por favor.

¡Todo tuyo!

-Este Alberto... Qué mal estas banderillas.

-No me gustan. -No pican "na".

-A ver, ¿qué queréis? Rapidito. Me ha llamado mi madre ya 40 veces.

-Mamá, ¿cómo estás? (NICOLÁS) Tranquila.

Era para contarte que he terminado lo del grifo del restaurante

y algunas tareas que tenía pendientes, también finiquitadas.

-Yo me he finiquitado todo el papeleo.

Ya estoy con las placas solares.

-Con todo esto, queremos pedirte perdón

por habernos relajado en nuestros trabajos, ¿vale?

No volverá a ocurrir, prometido. -De verdad.

Cuenta con nosotros para lo que quieras.

Vamos a estar ahí para lo que haga falta.

Así que tú... tranquila.

Relájate.

-Qué monos sois.

Tengo una familia que no me la merezco.

-Bueno...

Muchas gracias por poneros las pilas.

Que Gloria, la del Ainara,

me ha recomendado una empresa de las placas solares.

-Qué bien.

-Qué maja la Gloria.

Un estilazo tiene...

-Pues lo de las placas me lo cuentas mañana mejor,

que voy al despacho ahora a dejar el papeleo este

y solucionar un tema en casa, una no-fiesta, ya os contaré.

-O sea, con todo el follón que hemos tenido y tú te vas.

-No, no. No me voy.

-¡Estoy de coña, tonto! ¡Tira!

(CARMEN Y NICOLÁS RÍEN A CARCAJADAS)

-Qué poco sentido del humor tienes. Anda...

-Carmen, mira, ahora que está todo encarrilado,

¿te tomas la tarde libre y te liberas del estrés?

-Tengo a mi madre frita en el puesto.

-Por eso no te preocupes.

Voy un momento a lo de Josefina y luego voy a ayudar a tu madre.

-¿En serio? -Claro.

Había quedado con mis amigas, me reengancho.

Estas saben cuándo empiezan, pero no cuándo acaban.

-¡Ole! Esa es mi Carmen.

Bueno, hasta ahora. -Pues venga, hala.

(CARMEN TARAREA)

(SAMUEL) Mamá, malas noticias.

-¿Qué pasa?

-He visto a un mensajero del ayuntamiento.

-¿Y? -Me ha dado los papeles

para la subvención del BIC.

No estaban rellenos y faltaba documentación.

Hay que revisar todo. -Pero si estamos ya casi en plazo.

-Bueno, oye, que me tengo que ir, que tengo que hacer lo de la casa.

(CARMEN) Sí, cariño. -Cualquier cosa me dices.

Hasta luego.

Muy bien, ¿no?

¿No ibas a descansar? A ver, no. Es que...

me iba a descansar, lo que pasa...

Valeria ha tenido un lío con un proveedor.

Me ha pedido que le cuidara el puesto, ya está.

Tienes que cuidarte, por ti y también por el bebé.

Ya, ya me cuido.

No estoy cogiendo peso, no estoy arriesgando nada.

Llevas todo el día en el mercado.

Bueno, ya, ¿y qué?

No sé cómo decírtelo.

Hacer reposo no es estar en casa quieta sin hacer nada.

Necesito respirar y sentir que hago algo más

que ver cómo me crece la barriga.

¿Qué tiene de malo verlo? No, no tiene nada de malo.

Pero aquí está pasando algo peor, Jorge.

No confías en mí.

¿A qué viene eso? No hay más que ver cómo me tratas,

como a una niña pequeña que no sabe qué hace.

Por favor, no entres ahí.

Estás todo el rato a la que saltas, controlándome,

a ver si me pillas. ¿A ver si te pillo?

¿Es que no confías en mi madurez, en mi criterio?

Mi criterio vale bastante. Te pongo un ejemplo sobre él.

Gracias a mi criterio tenemos un bar,

que compré, aunque tú no querías comprar.

Y el bar va fenomenal. Mi criterio, ni tan mal.

Sí, ni tan mal, sí. Vale.

Pues ¿por qué me echas la bronca

cuando no hago las cosas como tú quieres?

No solo lo digo yo, lo dice el médico.

Vale, vale, ya está.

Vale, me he pasado un poco.

Estoy muy encima con esto del reposo.

Me he pasado cuatro pueblos.

Ocho pueblos. No, cuatro pueblos, cuatro.

Y tienes razón. Voy confiar más en ti.

Y es verdad, no estabas cargando cajas, estabas...

Estaba espalmando.

Espalmando.

¿Que también sabes cómo se llama a golpear la carne?

¿Eres una experta carnicera también?

Yo soy muchas cosas, Jorge Santos.

Eres una cajita de sorpresas, Lorena De la Cruz.

(Puerta abriéndose)

(VALERIA) ¿Yo qué te he dicho? Trae, a ver si te vas a hacer daño.

Estaba espalmando. (CARRASPEA)

-¿Cómo tienes tanto morro, chaval?

No has tocado, no cobras, punto.

¿Qué? Muy bien. No te preocupes.

Gracias por nada. No te voy a recomendar a nadie.

-¿Qué dice DJ Samba?

-Que la opción de "si no toco, no cobro"

que no se contempla por contrato. Vaya jeta.

-¿Cuánto te has gastado en todo esto?

-Bueno, pues unos...

Entre la fruta para la sangría, los globos, la piñata y el DJ,

unos 250 euros.

-¿250 euros, tío? ¿No sabes lo mal que vamos de pasta?

Y para una fiesta que nadie te ha pedido.

-Celia me dijo que ayudase a su hijo a socializar.

-No me trates de tonta. Era porque quieres hacer amigos.

-No, no. Eso no es así. -Ya.

Venga, no me digas tonterías.

-Bueno, igual un poco sí.

Quería una fiesta para todos.

Echo de menos a Jonathan, a Germán y a Noa, y me he pasado.

-Pues no vamos a poder comprar una lavadora.

Y entre eso y el pufo de lo tuyo, pues...

-Eso está medio solucionado. (CARLA RESOPLA)

-Mientras, lavamos la ropa a mano, no pasa nada.

-Muy bien.

Pues venga, ahí tienes la bañera. Toda enterita para ti.

Puedes empezar. -Voy.

-Muy bien. -Venga.

Esto... ¿Cómo se hace? -¿Me estás diciendo en serio

que nunca has lavado ropa a mano?

Pillas la ropita, pillas el jabón,

frotas, frotas, lo mojas y lo cuelgas.

Y así con toda la ropa. -Está chupado.

-Muy bien. -Voy a ello.

-"Good luck".

(GRUÑE)

-Muy buenas. -Buenas.

-¿Qué desea, señor?

-Lo que más deseo ahora mismo es saber quién eres tú.

-Yo soy Lucas. Soy el nuevo dependiente.

-Esto es raro, ¿no?

Porque soy el dueño,

y que yo sepa, no hemos contratado ningún dependiente.

-¿Es el suegro de la mujer que me contrató, la guapa?

-Yo soy Jesús De la Cruz,

el dueño de Frutas y Verduras De la Cruz.

Y mi nuera es guapa,

pero eso no le da derecho a hacer lo que quiera.

Así que coge tus cosas y desfilando.

-¿Qué? ¿Estás en pedo?

-¿Cómo? -No, no. A ver.

A mí me dieron una responsabilidad.

No me voy porque un abuelo diga que es el dueño.

Como si es Napoleón. -Esto sí que es bueno.

Soy Jesús De La Cruz. Pregunta a cualquiera del mercado.

-Demuéstremelo.

-¿Que te lo demuestre?

Niñato, tú no sabes con quién estás hablando.

Tengo poder suficiente para que no vuelvas a pisar el mercado nunca.

¡Y voy a hacerlo ahora...! (INTERRUMPE)

¿Qué pasa aquí? Que dice que trabaja en la frutería.

-Muy buenas, señor. Tengo fruta muy sabrosa, muy jugosa.

La sandía está buenísima. -¿Sabes algo de esto?

-Soy Lucas, el nuevo dependiente.

Bueno, oye, me alegro de que vaya todo tan bien.

Sí, David está muy bien, de verdad.

Lo tengo trabajando en el bar y...

Estamos preparando unas tapas nuevas

para un certamen culinario. Un jaleo, ya te contaré.

¿Hola?

¿Celia?

Es como si se fuera la cobertura, te pierdo.

¿Que va a llegar un paquete? ¿Aquí, al bar?

Sí, sí. Estaré pendiente, claro.

-Carmen, hola. Toma la información de la empresa de placas solares

que te comenté. -Gracias.

Puedo darle más tarea a David

y cuando llegue el paquete, que él lo reciba.

Dale un beso de mi parte a Celia.

Tengo aquí a Carmen, que te manda un beso.

Que otro para ti.

Venga hablamos en otro momento. Un besote. Chao, chao.

¿Qué se cuenta la Celia? Está bastante bien, muy animada.

Perdona, Gloria. ¿Tomas algo? -No.

Solo traía una información a Carmen. Vale.

Cualquier cosa, estoy por aquí. -Me voy a cerrar el puesto,

que aún me queda los papeles, los paneles, mi madre...

En fin, hija, menudo día.

-Oye, Carmen.

-Dime. -Perdona que te pregunte, pero...

¿esa Celia es la que escribió el libro sobre Jorge?

-La misma. También es la madre de David,

el chico que ayuda a Jorge aquí, en el mercado.

Y la dueña de la droguería que está en venta.

Cuando llegó aquí al mercado,

Jorge la ayudó en todos los sentidos.

Entiendes, ¿no?

-No me gusta fisgonear, pero entre estos dos hubo algo.

Por un par de cosillas.

Y que la salida precipitada de ella no fue ni medio normal.

Hubo tema. No sé qué, pero hubo tema.

Venga, nos vemos.

Papá, creo que ya lo ha entendido.

Lucas, ahora vengo y hablo contigo.

¡A trabajar, que para eso estás aquí!

¿Podemos hablar fuera?

-O tu mujer está medio sorda o tiene falta de entendederas.

Le dije bien alto y claro que no quería que contratase a nadie.

Pero no entiendo por qué te pones así.

Ya hemos contratado ayudantes. Pero es otra cuestión.

Ágata no puede llevarme la contraria en algo que he decidido.

Sí, llevas razón, pero este caso, la culpa no es suya, es mía.

Me dijo lo del ayudante y yo lo autoricé.

Pero no te he visto hasta ahora mismo.

Estaba comiendo con mi amigo Ángel.

Pero lo que le he dicho a Ágata, vale para ti.

No entiendo por qué te pones así ni esa ventolera.

Tú sabes que Ágata necesita ayuda en el puesto.

Yo voy a pasar por la frutería, ya se lo dije.

Cuando te venga bien, sin horario fijo.

Eso no puede ser, papá.

Además, ¿quién va a subir las cajas del almacén? O del muelle.

¿Tú? ¿Con el amago de infarto que te dio? No, Ágata, con el embarazo.

Que lo que más le conviene es cargar cajas.

Que no, papá. Ágata es mi mujer. Puede decir lo que le dé la gana.

A no ser que sea ese el problema,

que la familia quiera hacerle la vida imposible.

Eso no es verdad. Yo no tengo ningún problema con Ágata.

Lo que quiero es que queden las cosas bien claras.

El último que toma la decisión aquí soy yo.

Pero si nadie está cuestionando eso.

Pero entiéndela, tiene mucho jaleo.

Su madre, su hermano Emilio. Necesita ayuda en la frutería.

Su madre está en una residencia. No le quita tiempo.

Pues le quita, papá, le quita.

No lo creerás, a Ágata le importa mucho la familia, como a ti.

Por otra parte, si quieres que se respeten las jerarquías,

deberías predicar con el ejemplo. ¿A qué te refieres?

En esta empresa mandamos los dos, ¿no?

Pues yo he decidido

que un ayudante es necesario.

Vale, está bien.

Pero déjale bien claro a ese quién soy yo.

"Ese" se llama Lucas.

Me voy a fumar un puro.

Ni una palabra a Valeria.

(Móvil)

(Móvil)

¿Qué pasa, Suso? ¿Tú llamándome a estas horas?

¿Cómo?

¿Un pago de 10 000 euros? Si yo no he autorizado nada.

¡No! Calla, calla. Que sí, que sí, que sí.

Sí que lo autoricé, no me acordaba que...

Sí.

Sí, te autorizo a que cubras el descubierto.

(Puerta abriéndose)

Oye, mañana hablamos tranquilamente y lo solucionamos, ¿vale?

Venga, chao.

-Hola, cariño.

Yo pensé que ya habías vaciado

las tiendas del aeropuerto y del hotel.

Es que no me ha podido resistir.

En mi antiguo barrio, he entrado en una tienda donde compraba,

y qué majas las chicas, me han fiado.

Eso sí, voy mañana a pagar,

así que, por favor, acelera el tema de las tarjetas, ¿vale?

Mira, mi amor. Mira qué cosa tan espectacular.

Llevaba detrás de ella...

Es hermosa. Me va a valer para dentro de...

poco, ¿no?

Sí, claro.

Lo de las tarjetas, no te preocupes, que...

Tengo que pasar por la sucursal para solucionarlo.

Fantástico. Hablaba ahora con el director,

que ha dicho no sé qué de un pago de 10 000 euros.

¿Tú sabes algo? ¡Vaya!

Quería que fuera una sorpresa, pero...

Pues lo es. Lo es. ¿Has dado tú ese cheque?

Sí. He usado el que firmaste para pagar la rehabilitación de mi madre.

(ASIENTE)

¿Y en qué te has gastado 10 000 euros?

¿Un plano?

De nuestro nuevo piso.

¿Y estas cifras están bien?

Me voy a ahorrar un 10% con esas desgravaciones.

¿De dónde han salido?

-Son específicas del BIC.

Hay gente que no sabe si se pueden beneficiar o no.

No es un chanchullo. Es legal, ya te lo dije.

No, no, no. Genial.

Qué suerte haber encontrado un gestor megacrac tan rápido.

Debería pagarte más. No hace falta.

Mi obligación es hacer el trabajo bien.

Si no queda muy feo, ¿podrías invitarme a alguna de tus tapas?

Solo hay una hoja de lechuga en la nevera.

¿Para tomar aquí o te la llevas?

Me la llevo, que quiero cama. Marchando.

Adela, tengo preparado lo tuyo.

Perdona por lo de antes

Lo que ha pasado en la floristería,

el celestineo y eso. Ya.

Es que no estoy acostumbrada a esas encerronas y...

quizás he estado un poco brusca. Yo tampoco estoy acostumbrado.

Y mi reacción no ha sido muy buena.

¿Hacemos una cosa?

¿Olvidamos todo, como si no hubiera pasado nada?

Vale.

Vale.

Vale.

Fernando, lo tuyo.

Adela, tengo preparado lo que me pediste y esto por aquí.

Tendré que convertir el bar en un "take away"

Bueno, pues muchas gracias.

De nada. Que descanses.

Chao.

Parece majo. Sí, sí lo es.

Buen tío. Y un gran gestor.

¿Y de qué lo conoces? Bueno, de comer por aquí.

Trabaja en una gestoría que lleva grandes empresas y...

Lo han sacado de la central, en Castellana,

y lo han mandado a una oficina aquí cerca.

Pues no suena a un ascenso precisamente.

No, no lo es. Es lo que tiene tener principios

y no pasar por el aro sin plantearse cosas.

¿Has comprado un piso?

-No, a ver, no lo he comprado. He dejado nada más una señal.

Está en una de las mejores zonas de Madrid, a un precio...

Una ganga. Nos lo iban a quitar. Menos mal que llevaba un cheque.

Mi vida, lo siento. ¿La he fastidiado?

No, no. Pero...

no se puede comprar un piso así, por un arrebato.

Tú no has visto lo que yo, mi amor. Es magnífico.

Tiene un salón imponente, dos habitaciones espectaculares.

Pero lo mejor es la terraza, amor. ¿Sí?

Imagina lo que es abrir estos ventanales. Fíjate.

Las dos partes, y ver todo el cielo de Madrid.

Yo pensaba que aquí estábamos bien.

Bueno, es renovarse o morir.

Cuando nazca el niño, necesitaremos un poquito más de espacio.

Germán se ha criado aquí siempre, toda la vida.

Nunca ha necesitado más espacio. Ese es precisamente el problema.

No quiero estar en una casa donde has vivido con tu exmujer.

Necesito tener nuestros propios recuerdos.

Sí, si a mí eso no me parece mal. Pero bueno...

Deberíamos ir poco a poco. Empezar aquí, ver otras opciones...

Y cuando nazca el niño será bueno estar cerca de los abuelos,

para que lo cuiden. No me estás entendiendo.

Necesito que corra el aire entre tu familia y yo.

Vale. Ahora nos vamos entendiendo. Tú te quieres mudar por mi familia.

Es que me he casado contigo, no con tu familia.

Y no sé si lo ves, pero se meten demasiado en nuestras vidas.

No me lo ponen fácil.

Tú tampoco se lo pones nada fácil a ellos, con lo del ayudante.

No hablamos de contratarlo,

Dijimos que lo pensaríamos y tú lo has contratado.

Pero, por favor, me paso el día en la frutería.

Llevo un hijo tuyo, mi amor.

Creía que estábamos de acuerdo en hacer nuestro hogar,

nuestro nidito de amor... En eso estamos de acuerdo.

Tendremos nuestro nidito de amor. Pero era la casa de Sepúlveda.

Meternos en comprar otra casa. No, no, no. No se puede.

Bueno, no se puede no, se puede.

Pero no podemos hacer frente a dos pagos de ese tipo.

Si queremos una casa, tenemos que vender la otra.

¿Vender nuestra casa de Sepúlveda? Estás de broma.

No sabes el disgusto que me das.

Mira, Ágata, si tú de verdad necesitas esa casa de Serrano,

tenemos que vender la otra casa.

Créeme cuando te digo que lo que quiero es lo mejor para ti.

Pues lo mejor para mí es este nuevo piso y la casa de Sepúlveda.

Los dos.

Pues no va a poder ser.

Elías y ella se mudan a un pisazo en la mejor zona de Madrid.

-Primera noticia. ¿Sí?

Entonces tampoco sabes que Elías quiere vender la casa de Sepúlveda.

-Si usted se encarga en el ayuntamiento de la documentación,

pues hablaré con usted ¿no?

¿Cómo? Bueno pues ya está, póngame con el alcalde.

-Mira que no aprovechar la oportunidad que te di.

No soy buena inventando historias.

¿Alberto?

Se llaman "cupcakes", y si no te piras, te los haré tragar uno a uno.

¿No te gusta tanto comer gratis? ¡Venga!

Ágata no tiene que ver. Gasta, pero no me llevará a la ruina.

-¿Entonces? Entonces es tu nieto Germán.

-Solo puedes dejar el cargo si tienes sustituto,

y a ver quién se queda el regalito. -Lo sé.

Tengo a alguien en la cabeza.

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Mercado central - Capítulo 241

28 sep 2020

Ágata contrata a Lucas como nuevo empleado en el puesto de frutas. Jesús no ve bien la decisión de Ágata, pero Elías da la cara por ella.

Elías descubre que Ágata se ha gastado diez mil euros en la señal de una casa en un barrio de lujo.

Rosa se entera de que el Delicatessen se vende y teme que Nacho esté realizando movimientos desde la cárcel.

Adela manifiesta emociones contradictorias frente a Fernando.

Samuel prepara una fiesta sorpresa de cumpleaños a David y ésta es un fiasco por culpa del carácter del chico.

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