Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 239 - ver ahora
Transcripción completa

Tú me viste con Rubén, ¿no?

Tuve un mal día y malmetiste a los transportistas.

-No tengo tanta influencia con esa gente como imaginas.

-Pregunté y me lo confirmaron.

¿Eres consciente de que mi hijo casi sufre un ataque de ansiedad

por tus locuras? -No esperaba que se colapsara así.

Supongo que las drogas también harían lo suyo, ¿no?

-Es que es tu responsabilidad. Yo puedo decir lo que sea.

No sirve si no le cuentas a la policía tu historia.

Podemos acabar con él.

El corazón me dice que no revuelva la vida de mi hijo,

y la razón, que si no acepto el contrato, voy a la ruina.

Vete a Barcelona, Celia, y vende el puesto.

-Lo del carné no es tan importante. -¡Que he aprobado!

(GRITAN DE EMOCIÓN)

-Me encantaría tener un lugar que sea solo nuestro.

-Coge ese teléfono,

llama a tu primo...

y acepta el puesto.

-Es que me culpas del fracaso de tu matrimonio.

Cuando entré en su vida, no estabais.

Déjame hacerlo feliz.

-Mi madre tiene trabajo en Barcelona y se va.

Yo quiero quedarme en Madrid.

Pero ella no quiere que viva solo.

Si tú vivieras conmigo, seguro que me dejaría.

-¿Que declaró contra él? -Nacho abusó de ella de niña.

-Se ha ido por allí.

¡Oiga! Perdón, se ha ido por allí.

-Estoy embarazada.

Te quiero, y quiero que seas la madre de mi hijo.

¿Te quieres casar conmigo?

Claro que me quiero casar contigo, mi amor.

(EMOCIONADA) Este me flipa.

Es un poco caro, pero mira qué forma hace.

Cualquier cosa te va a quedar bien.

Eso no es un vestido de novia, ¿no? ¿Lo dices porque no es blanco?

Anda, Elías... No.

Que me caso embarazada. La madre más guapa de España.

(RÍE) ¿Qué quieres que te diga?

Un vestido de novia debe ser blanco. Como siempre.

Cuando acabe, debo pasar por el hospital,

a hablar con mi padre y darle la noticia.

¿Se lo vas a decir? ¿Prefieres que vayamos los dos?

No, yo al hospital no voy a ir

después de lo de Lorena. Ya.

No sé, yo es que no quiero decírselo a nadie.

Me imaginaba que nos casábamos los dos...

solos.

Pero solos, ¿cómo, sin la familia?

Sí, en plan romántico.

Si quieres, hacemos una boda pequeña,

pero a la familia hay que avisarla. Quiero que esté Germán.

Vale, cariño. Vale.

¿Qué pasa, por qué no quieres que venga?

Cariño, a mí me encantaría que vinieran Germán y tu padre,

pero mi madre no está para bodas

y mi hermano vive en el extranjero.

Casarme rodeada de tu familia, pues...

Les adoro, pero...

No sé, es que por mí me casaba hoy mismo. Ya está.

Sin banquetes, sin nada...

Y...

así nadie pensaría que me caso porque estoy embarazada.

¿A quién llamas?

Juan Ramón. ¿Qué pasa, pirata? Soy yo.

Sí. Oye, una cosa.

¿Cuándo tienes hueco para celebrar una boda?

Búscalo.

¿Hoy? ¿En serio?

Mándame por "mail" la documentación.

Sí, estoy completamente en serio. Mándamela, que te la reenvío.

Allí nos vemos.

Seis horas tienes para conseguir el vestido.

Te quiero.

Y yo.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó

# una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos, # con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

-Rosa, buenos días.

-Buenos días.

-¿Qué tal? ¿Cómo está tu padre?

-Bueno, la verdad es que está fuera de peligro.

Hoy le van a dar el alta. -Qué bien.

-¿Te importa si entramos y hablamos un momento?

-Pasa.

-Bueno, supongo que ya sabrás lo de Nacho, ¿no?

Natalia ha declarado contra él.

Ayer vino la Policía para detenerle, pero se escapó.

Perdóname, no sé por qué ahora te estoy contando todo esto.

Lo siento mucho. -Rosa.

Por favor, cuéntame lo que necesites.

¿Le siguen buscando?

-Sí. Tienen miedo de que escape, que salga del país.

Así que han emitido una orden de arresto contra él.

-Bueno, más pronto que tarde, lo encontrarán.

-No lo sé, Alberto, yo no lo tengo tan claro.

-No es fácil huir de la Policía.

Y aparte, en cualquier caso,

no creo que se le ocurra venir al mercado, ¿no?

Puedes estar tranquila.

-No puedo, porque Nacho está enfermo y está obsesionado conmigo.

Quiere hacerme daño.

¿Lo entiendes? A lo mejor no es hoy ni mañana,

pero antes o después aparecerá.

Él no es un tipo que tire la toalla así como así.

Está muy enfadado, está herido...

y busca venganza.

-Cuéntale todo esto a la Policía.

En serio, Rosa.

O sea, si temes por tu vida, si no te sientes segura,

deberías tener protección.

¿Qué tal, cariño? ¿Vamos ya a comisaría?

-Aún quedan 18 minutos.

Sigues enfadado.

Y ayer llegaste muy tarde.

¿Qué estás escribiendo?

Unas notas para el libro de Jorge.

¿En una cartulina de 280 gramos? Sí.

¿Y por qué lo escondes? No escondo nada.

¿Qué estás vendiendo?

¿Es algo nuestro?

Traspaso la droguería.

Entonces, ¿te vas a Barcelona?

No, cariño, no. Nos vamos a Barcelona.

Porque visto lo visto, no tenemos otra opción.

¿Y cuándo pensabas decírmelo?

Cuando volviéramos de declarar, no quería ponerte más nervioso.

Pues ya lo has hecho.

Te dije que no quiero irme de Madrid ni del mercado.

Sí, ya lo sé.

Te pido, por favor, que no me lo pongas más difícil.

Esto tampoco es fácil para mí.

También me gusta el mercado y tengo un montón de amigos aquí.

Pero el abogado fue muy claro.

No tengo armas para luchar contra Helena.

He incumplido el contrato y me toca pagar.

Así que debo aceptar el trabajo y vender el puesto.

Podría ocuparme del puesto.

Si detienen a Nacho, no sería un problema.

Y te ayudaría a pagar a Helena. Lo siento, no puede ser.

Y siento tanto que sea tan lejos de aquí, David.

De verdad que nunca olvidaré el Mercado Central, cariño,

pero necesito irme.

Y no solo por una cuestión económica.

¿Qué pasa, ya no eres feliz aquí? Sí.

Sí que lo soy, y ahora más que nunca.

Entonces no entiendo lo que dices.

Que sea feliz aquí no significa que este sea mi lugar en el mundo.

Y necesito libertad.

Y ese mercado es un eslabón que me une con mi pasado,

con tu padre.

¿Quieres olvidarte de papá?

No, lo que quiero es dejar su memoria en paz.

Y este puesto me recuerda a él.

Me recuerda a todo lo que no sabía de él.

Y tengo que coger las riendas de mi vida.

Yo también quiero coger las riendas de la mía.

Mamá, si Carla y Samuel se vienen a vivir conmigo,

¿me dejas quedarme en Madrid?

¿Qué? Bueno, según tú,

el problema no es que sea especial, sino que soy joven para vivir solo.

Si viven conmigo, no habría problema, ¿no?

¿Sabes? Anoche estuve dándole vueltas a lo que me dijiste

y es probable que tengas razón.

Mis miedos impiden que hagas tu vida,

así que es posible que si yo hago mi vida,

tú seas más capaz de hacer la tuya. ¿No te parece?

Vamos a hacer una cosa.

Si Samuel y Carla quieren ir a vivir contigo,

te puedes quedar.

Gracias, cariño.

Voy a poner este cartel en el tablón.

A lo mejor algún comerciante conoce a alguien

que quiera quedarse el puesto.

Claro que sí.

Iré a buscarte y vamos juntos a comisaria, ¿vale?

(ASIENTE)

¿Cómo?

¿Que vendes el negocio?

Me han ofrecido un puesto en Barcelona

y necesito dinero, Adela.

Tengo que pagar a Helena, así que no me queda otra.

Tengo que vender.

Maldigo la hora que te la presenté.

Cuánto lo siento, de verdad. Pues no lo sientas, cariño.

De verdad, no lo sientas.

¿Sabes qué?

Todo esto me da una gran oportunidad para seguir adelante.

Es verdad que no es el principio que había soñado,

pero te aseguro que el final de esta historia lo escribiré yo.

¿Y es solo por eso?

No, es por todo.

Y sabes mejor que nadie, Adela,

que tengo que poner tierra de por medio.

Pues...

te voy a echar muchísimo de menos.

Y yo a ti también.

Has sido tan generosa conmigo...

Han pasado tantas cosas y me has cuidado tanto,

me has perdonado tanto, Adela...

Eres una gran amiga.

¿Qué digo? Eres la mejor de las amigas.

Y espero que vengas a verme a Barcelona.

Pues como dicen por allí, "i tant".

-"Amore mio". -Hola.

-¿Qué tal? -Vengo de la inmobiliaria.

Ya hemos puesto a la venta la pizzería.

-Aún no me lo creo.

-¿Ponemos el cartel?

(DUDA) Mira, he pensado

que me gustaría juntar a todos los amigos del mercado

para darles la noticia.

No quiero que se enteren por un cartel.

-Pues sí, mejor.

Así evitamos el mal trago de repetirlo muchas veces.

-Podemos invitarlos a comer hoy mismo, ¿o no?

-Genial. Además, les encantan tus pizzas.

Te van a echar de menos.

-Y nosotros al mercado.

-Es que este mercado ha formado parte de nuestra vida.

Pero como dicen, mirar para atrás, ni para coger impulso.

-"Amore mio", todo va a ir bien.

-Ya no tengo dudas.

(Tacones acercándose)

-Si quieres, te la puedes llevar.

-Veo que últimamente decides tú lo que se puede ir o quedar

de cada casa de los De la Cruz.

-Supongo que lo dices porque hablaste con Lorena.

Que sepas que toda historia tiene dos versiones.

Para mí es agua pasada ya.

Quiero que sepas que esta siempre será tu casa

y que eres bienvenido aquí.

-Perdona, ¿me estás invitando a venir, a mi casa?

Muchas gracias.

Lo que me faltaba por oír, vaya.

¿Qué puedo esperar

de alguien capaz de cargarse a otra persona, no?

-Germán, deberías medir un poco más lo que dices.

No sea que tengas que arrepentirte de tus palabras.

Pronto seré la esposa de tu padre

y vas a tener que mostrarme más respeto.

Sí, has oído bien, me voy a casar con Elías.

Así que esta va a ser mi casa,

y en mi casa, nadie me habla en ese tono.

Así que aplícate el cuento.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

Tú y yo tenemos que hablar.

-Sí. Ayer David me hizo

una propuesta muy sorprendente. (ASIENTE)

Pero bueno, ahora que es definitivo,

pues te quería dar la enhorabuena por lo de Barcelona.

Gracias.

Y te quería decir que me alegro por ti,

muchísimo, pero que me da mucha pena.

Porque eres... eres una hermana.

Y nada, que sí, que David ayer me preguntó

si nos apetecía ir a vivir con él.

En realidad, quería vivir conmigo y...

Bueno, ha aceptado a Samu como daño colateral.

Ya lo sé.

He estado hablando con él

y me ha dicho que había hablado contigo.

Sí. Lo hemos estado pensando, con Samu.

Y entre el lío de Samu y lo del puesto,

pues nos hemos quedado sin pasta.

Que te pagaríamos. No.

Ya sé todo lo que ha pasado con la escritora y tal.

Pero no es lo mismo pagar una habitación que un piso entero.

Así que, si tú lo ves claro, nosotros también.

Carla, acuérdate.

Es muy difícil convivir con David.

Yo ya he vivido con él y ha salido bien.

Y ya sabes que Samu tiene mucha mano con él.

Que cuando estaba con Andrea era como su consejero matrimonial.

Por favor, no me lo recuerdes. Déjalo.

Entonces, ¿qué?

Creo que David necesita un voto de confianza.

No va a estar con nadie mejor que con vosotros,

pero es que...

Es que estoy aterrada.

-¿Se puede?

-Sí. (CARMEN) Claro.

Pues eso, habla con Noa.

Intenta recoger las fotos, que las quiero para esta noche.

Oye, ¿os habéis enterado? -¿De qué?

-Lo de la droguería.

Celia, que la ha vende.

-Sí, se va a trabajar a Barcelona.

Ha llamado David a Carla para que vivamos con él.

-Perdona, ¿no me has dicho nada?

Me voy, a ver si me entero de algún detalle.

-Adiós.

-¿Qué pasa? Qué guay lo de tu abuelo, ¿no?

-Sí, la verdad, porque no me iba tranquilo.

He estado moviendo hilos y ya tengo socio para el hotel.

-Bueno, bien, ¿no?

¿Quién es? -Es un tío que no conoces.

Es portugués.

Así que en un rato me voy a Oporto para cerrar detalles.

-¿Vienes a despedirte?

(Notificación de móvil)

Paolo invita a pizza a todos los comerciantes.

Sí, también tengo un mensaje, una invitación. ¿Tú?

-¿Qué pasa, es su cumple?

No, no, quedan meses.

Espero que no sea

para probar un invento culinario que se le pase por la cabeza,

como aquella pizza de wakame.

Bueno, os dejo.

Voy a hablar con mi casero y le voy a decir que nos mudamos.

Te quiero mucho.

Y yo a ti.

Celia, ¿qué tal ha ido la declaración de David?

Era esta mañana, ¿no? Sí.

Acabamos de venir de comisaría.

La verdad es que fue muy bien.

Nos hemos quitado un peso de encima.

Es un gran chico.

Sí.

He visto el cartel de la droguería. ¿Cómo se lo ha tomado?

Pues al principio mal.

Pero le dije que se podía quedar y ya no le importó tanto.

¿Al final se queda?

Al final se queda a vivir con Carla y Samuel.

Vale...

Ya sé de qué hablaban los dos el otro día cuando recogía el bar.

Parece que esto suena a despedida, ¿no?

Sí.

Me gustaría explicarte algo.

No tienes que explicar nada. Celia, quiero hacerlo. Por favor.

Nunca he pretendido hacerte daño.

Nunca.

Quizá no debí tener dudas, pero ha sido así.

Hasta que no te besé

no me di cuenta de lo que sentía por ti.

Lo nuestro no puede ser.

He tenido muy presente

el recuerdo de aquella chispa que surgió

cuando llegaste al mercado.

Por una cosa o por otra, tú y yo nunca nos hemos encontrado.

Yo daba un paso adelante, tú uno atrás, y así siempre.

Y ahora... Han cambiado las tornas.

Han cambiado.

¿Puedo pedirte un último favor?

Lo que quieras.

¿Podrías, por favor, cuidar de David?

Él te quiere mucho, a su manera, ya sabes cómo es, pero te quiere.

Y eres lo más parecido a un padre que tiene desde que murió Manuel.

Te lo prometo.

Gracias.

-Oye, despídeme de Carla, ¿vale?

-¿No vas a lo de Paolo o qué?

-Es que creo que no me va a dar tiempo.

Tengo que dejar unas movidas donde mi padre.

Pero dile que vuelvo pronto.

Volveré a por mis cosas y montamos un fiestón entonces.

-Espera un momento. Un segundo.

Me la he puesto esta mañana.

¿Te suena?

-Era de José.

-Se la dejó en mi casa dos días antes del accidente.

Yo la he seguido usando.

Creo que era la manera de mantener el recuerdo.

¿Te queda hueco en la maleta?

-No, ¿qué dices?

Es tuya, es el único recuerdo que tienes de él.

-El recuerdo de José está aquí.

Ahora que sé que erais pareja, me gustaría que la tuvieras tú.

Y a él también le gustaría.

Todo va a ir bien.

Lo vas a petar en Portugal.

Es otra oportunidad de la vida de empezar de cero y ser feliz.

-Sí, voy a empezar de cero, sí.

Pero no voy a olvidar.

No me voy a olvidar de José.

Y no me voy a olvidar de Javier.

Ellos van a estar siempre conmigo.

-Gracias por el consejo que me diste.

Cuando llegué a la Policía y se lo conté,

me han asignado un policía. (SUSURRA) Me está custodiando.

Espero que sirva para algo. -Claro que sirve.

Ahora sí que Nacho no podrá acercarse a ti nunca.

-Ya.

¡Celia!

Oye, gracias por el mensaje.

¿Qué tal está David? Bien, está en casa, descansando.

Supongo que se acercará a lo de Paolo y Cristina.

-¿Qué tal ha ido la declaración?

Bueno, la jueza ha sido muy dura, pero David lo ha hecho muy bien.

Y nos hemos quitado un peso de encima.

-Me lo puedo imaginar.

Siento mucho haber metido a David en esto.

Lo importante es que ha pasado. Y David lo ha hecho muy bien.

Mira, ha puesto a Nacho a la altura del betún.

De hecho, lo ha descrito como un tipo agresivo y muy desquiciado

que incluso fue a casa a amenazarlo.

Y dijo que nos hacía la vida imposible a todos.

Sobre todo, a Noa y a ti.

Eso nos va a ayudar mucho, seguro.

(ALBERTO) Oye, he visto que vendes la droguería.

Sí. Me han ofrecido un puesto en Barcelona muy importante.

No puedo decir que no, así que estoy de limpieza.

-Me alegro mucho por ti, te lo mereces.

Gracias.

Pero será difícil, porque David se queda en Madrid.

Dice que este su lugar, su espacio, y que os ha cogido cariño a todos.

Y nosotros a él, ¿de acuerdo?

Pero entiendo por lo que estás pasando.

No hay nada más importante para una madre

que saber que su hijo está bien.

Noa... Dios mío.

Está comunicando.

Bueno, estará hablando con alguien. ¿Qué pasa?

¿Cómo he podido ser tan tonta?

Celia, a ver, si Nacho quiere vengarse de mí,

lo lógico es que le haga daño a Noa.

Y no tiene ningún tipo de protección, está sola.

A ver, que comunique su teléfono

no tiene que ver con Nacho, digo yo.

No lo sabré hasta que vea a Noa. Perdonadme.

Nos tenemos que ir.

-No sé si realmente estás ocupado o no me quieres coger el móvil.

Si es así, lo entiendo, Jona.

Sé que no he dado muchas señales en mucho tiempo, pero...

Bueno, prácticamente, desde que te fuiste a Málaga.

No sé, yo creía que era lo mejor.

Pero... te llamaba porque Natalia ha denunciado a Nacho.

Ahora se ha fugado,

pero la Policía lo busca e irá a la cárcel, Jona.

No sé, pensé que te gustaría saberlo.

Y... nada más.

Dale un beso a tu hermana de mi parte.

-Te apuesto lo que quieras a que no te devuelve la llamada.

-¿Qué haces aquí? ¿Cómo has entrado?

Nacho, así solo vas a empeorar las cosas.

(Móvil)

-Ni te atrevas.

(Móvil)

Suéltalo.

-¡Déjame! -¡Suéltalo!

-¿No te das cuenta de que te van a coger igual?

Te vas a pudrir en la cárcel, Nacho.

-Quizás. pero si tengo que caer, os llevaré a vosotras por delante.

-Mamá y yo vamos a pasar página.

Ni te recordaremos, como si no hubieras existido.

-Eso lo dudo mucho.

Puede que tu madre no vuelva a hablar de mí,

pero no olvidará que fue la culpable de la muerte de su hija.

-¿Qué? ¿Tienes la pieza del aire de Alberto?

Pero ¿hasta cuando me vas a castigar?

-Los feos somos orgullosos.

-A ver, yo nunca he dicho eso. Saldrás en la web, colgaré tu foto.

-¿En serio? -Claro, una de las de Noa.

No me avergüenzo de ti ni pienso que seas poco agraciado.

Dije que eras poco fotogénico.

Si pensara que eres horroroso, ¿voy a estar casada 20 años?

-Sé que suelo salir mal, me pillan con los ojos cerrados.

-Si solo fuera eso... -¿Qué?

-Que...

Noa te encuentra una foto y seguro que estás guapo.

¡Ya verás! Con las cámaras de ahora...

-¡Papa! Miguel te busca, se le paró la cámara.

-¿Otra vez? Espero que sea poca cosa...

Para una vez que da pizzas gratis Paolo...

No me lo pierdo.

-Venga, tira. Hasta luego. -Adiós...

-¿Hablaste con Noa? -Voy a por las fotos cuando salga.

-¡Bien! -¿Cómo sacarás a papa decente?

-Un programa de retoques que me dijo Alberto.

Bueno, milagroso. Pones y quitas lo que quieres.

-A ver si no va a parecer ni él.

-Todo controlado, soy una artista, chato.

-Bueno, me voy, artista.

¡Suéltala ahora mismo!

(NOA RESPIRA CON DIFICULTAD)

(NACHO) ¡Rosa! ¡Rosa, cariño! ¡Rosa, cariño, escúchame!

¡Todo lo he hecho por ti!

¡Rosa, ella siempre ha querido separarnos!

¡No se lo permitas!

¡Rosa, te quiero!

¡Rosa, no te preocupes, amor!

Pronto volveré a por ti.

Qué barbaridad, qué guapa estás, ¿no?

-¿Nosotros no habíamos quedado en la notaría?

¿No quedamos en que somos de todo, menos tradicionales?

¿Qué? ¿Qué escondes ahí?

Nada. ¿Qué?

Si es para mí, en realidad.

Anda, toma. No hacía falta.

Hoy es un día especial y te mereces lo mejor.

Pero qué barbaridad.

Te debe haber costado un dineral.

Sabes que no es un problema. ¿Te gustan?

Por favor, son maravillosos. Muchísimas gracias.

Oye, aparte de los pendientes,

¿has venido a hacer alguna otra gestión?

¿Qué gestión?

En serio, no sé de qué estás hablando.

Lo digo en serio, no...

Yo pensé que venías a organizar la luna de miel.

Claro. Es que no va a poder ser.

Mi padre está en el hospital, debo hacerme cargo de la empresa.

No es el mejor momento.

Sí, claro, tienes razón. Ya iremos más adelante.

Te prometo que cuando salga del hospital, vamos a la playa.

Me parece muy bien.

Me pongo los pendientes y nos vamos.

Venga. Gracias.

(GERMÁN) "Papá, cuando leas esto, estaré lejos de Madrid,

pero más cerca de cumplir mi sueño.

Me he ido a Oporto a montar el hotel,

lo que siempre quise hacer con Javier

antes de que acabara como acabó por culpa tuya y de Velasco.

Aunque no quieres ayudarme,

te informo de que lo voy a hacer con tu dinero.

Sabía la contraseña de tu cuenta

y he transferido hasta el último céntimo a la mía.

Al fin y al cabo, te casas con Ágata y te va a arruinar.

Por eso, antes de que pase, me parece justo cogerlo yo,

para devolverle a mi madre lo que me prestó

para pagar la sanción que tú podías haber evitado,

y porque eres el culpable de mis desgracias

al enfrentarme con el abuelo y, sobre todo,

siendo responsable de que perdiera a Javier.

Lamento mucho que tenga que ser así

porque, créeme, a pesar de todo, te quiero

y te deseo lo mejor.

Aunque al lado de Ágata, dudo mucho que vayas a conseguirlo".

-Mi amor, ¿pasa algo?

Nada, cosas del trabajo.

Pues ¿nos vamos?

Claro.

Nos vamos.

Mira.

¿Vas a lo de Paolo?

No creo, no estoy de humor.

¿Y eso?

Germán se ha marchado a Oporto.

Va a montar un hotel. Lo que quería hacer con Javier.

Vaya... No tenía ni idea.

Ha sido muy rápido, no pude despedirme.

Y luego me entero de lo de Celia.

¿Qué está pasando?

La gente ha de seguir con su vida, supongo.

Sé cómo te sientes. ¡Jesús!

¡Hombre! ¿Cómo estás?

-Bien. ¿Sí?

Se te echaba de menos.

-Tenemos una conversación pendiente de cierto asunto.

Ya lo hablaremos más tarde,

que ahora estoy más hambriento que enfadado.

Bueno, parece que viene recuperado. Ya sabes, mala hierba nunca muere.

¿Y qué quieres comer? De todo.

Tengo más hambre que el perro de un ciego.

En el hospital solo te dan de comer corcho.

Me ha venido bien para la línea, no he probado bocado.

¿Qué tienes por ahí? (VALERIA) Jesús, con tranquilidad.

¿Qué dijo el médico? -Que viva la vida.

-Sí, y para eso debes cuidar lo que comes.

Valeria, tengo pinchos muy saludables.

Bajos en sal, en sodio...

¿Salpicón de marisco?

-Bueno.

-¿Qué tal, Rosa? Vengo a ver a Noa por las fotos.

-Oye, espera un momento. Es que no es buen momento, ¿sabes?

Está descansando. -Mamá, déjalo pasar.

-Cariño, se acaba de ir el SAMUR. No has descansado ni media hora.

-Me tomé la pastilla y estoy bien, de verdad.

Samu, pasa, que las tengo aquí.

Estuve haciendo fotos a la entrada.

Creo que pueden quedar bien para el fondo.

Dame diez minutos y las paso, las retoco y...

-¿Qué ha pasado, Noa?

¿Por qué ha estado aquí el SAMUR?

-Nacho ha intentado matarme.

-¿Qué?

¿Qué te ha hecho? ¿Estás bien?

-Intentó ahogarme.

Pero sí, estoy bien. La Policía se lo ha llevado.

-Ese cerdo ya está en la cárcel y, con suerte, no vuelves a verlo.

Y no pisará la calle. Tranquila, ¿vale?

-Ya, Samu, pero...

me siento tan culpable de no denunciarle antes.

Era un peligro y le dejamos libre. -Porque tenías miedo, y es normal.

-Las mejores personas que me ha dado la vida las he apartado.

-¿Te refieres a Jonathan?

-Antes le he llamado y ni siquiera me lo ha cogido.

No sé, supongo que es normal. Él ya tiene su vida.

Encima está con otra chica, pues...

-Eres la única tía por la que Jonathan ha luchado en su vida.

Tengo claro que ni pasa de ti ni te ha olvidado.

-No sé.

-¿Por qué no vas?

Preséntate, que vea que luchas por él.

-No sé, Samu, seguramente él haya pasado página.

-Si te da palo ir sola, alquilamos un coche y te llevo.

Que ya tengo el carné.

¿Qué te parece? Nos hacemos un "road trip".

-No sabéis el mal rato que pasé. Creí que no lo contaba, os lo juro.

-Te pasa algo y me tiro por la ventana.

-Valeria, hija, pero qué bruta eres.

(Móvil)

Perdonadme.

(Móvil)

(HABLA EN INGLÉS)

¿Todo bien? Sí, va todo bien.

-Bueno, pues casi no veía.

Menos mal que fue un rato, pero a mí se me hizo eterno.

Que estas hecho un toro, papá. Qué alegría verte aquí.

-Pero bueno, ¿vosotros adónde vais tan elegantes?

Más que adónde vamos, de dónde venimos.

De casarnos. (VALERIA) ¿Qué?

(JESÚS) ¿Os habéis casado estando yo en el hospital?

-Tranquilo, a ver si te va a dar otro ataque.

No estabas en el hospital, te habían dado el alta.

Pero bueno, lo decidimos así, de sopetón.

Bueno, por eso y porque...

estamos embarazados.

(VALERIA) ¡Eso sí que es un notición!

Perdona que lo diga sin avisar,

estoy emocionado. -Está bien.

-¿Queréis que me dé un infarto de verdad?

Al menos me invitareis al bautizo. ¡Las cosas no se hacen así!

(VALERIA) Cálmate un poco. ¿Qué más da no haber ido a la boda?

Lo importante es que estamos juntos. Celebrémoslo.

Ahí, eso es. Pues venga, a celebrar.

Voy a por una botella de cava. Eso es.

Vamos a brindar por los novios

y por el futuro miembro de la familia.

Y la recuperación del abuelo. Eso.

-La verdad es que casarnos tan precipitadamente ha sido culpa mía.

Me hacía tanta ilusión casarme con él

que no he podido esperar.

-Claro, es que se os ve enamorados. Enhorabuena.

-Gracias. Quiero aprovechar para pedirte disculpas

por el tema de la butaca.

No sabía que para ti era tan importante.

Cuando vayamos a Sepúlveda, te la traemos.

-Qué detalle, muchas gracias. -De nada.

Esas copas. (LORENA) Eso.

Por aquí...

No, no quiero. Venga, un poco.

¿Podemos hablar un momento? Sí.

Perdón.

¿Sabes lo que has hecho

casándote y teniendo un hijo con esa mujer?

Por favor, no empieces.

Con esta nueva oportunidad,

espero no cometer los mismos errores que contigo y Germán.

Por cierto.

¿Cuándo pensabas decirme lo que iba a hacer tu hijo?

¿El qué, lo del hotel? Ya lo sabías.

No, lo del hotel no.

Ha transferido todo mi dinero a su cuenta.

¿Qué tontería dices? Te digo la verdad.

Me ha dejado sin un duro. ¿O cómo pensabas que iba a pagarlo?

No irás a denunciarlo, ¿verdad? Pues mira, no.

Ya he cometido bastantes errores.

Pues quizá no sea muy ético,

pero tampoco me parece mal.

Prefiero que lo tenga él

que no tu maravillosa ninfa del bosque.

A ver cómo lo hago ahora.

No tengo un duro y se avecinan muchos gastos.

¿Qué piensa la futura mamá de que estés sin un duro?

A ver cómo se toma que te hayan desplumado.

Como has sido tan generoso con ella poniendo la casa a su nombre,

¿quién sabe? A lo mejor intenta quitarte de en medio

y arramplar con todo lo que pueda.

Ahora que es tu mujer y la mamá de tu futuro hijo,

tampoco te necesita para hacerse con todo.

Yo de ti...

la tendría muy contenta.

(JESÚS) Bueno, ¡salud! (VALERIA) Eso, vamos a brindar.

(JESÚS) Bienvenida a la familia, Ágata.

-Muchas gracias. Salud. -Salud.

Elías. Sí.

(VALERIA) Venga, Elías. Claro.

Vamos. ¡Vivan los novios!

¡Vivan los novios! (JESÚS) ¡Vivan!

-Muchísimas gracias, agente.

Por favor, ¿podría transmitirle mi agradecimiento a Raúl?

Porque como ha ocurrido todo tan deprisa,

no me ha dado tiempo a despedirme de él.

Y no quiero ni imaginarme qué es lo que hubiera pasado

si no llega a estar.

Pues muchísimas gracias.

Igualmente.

Acaban de trasladar a tu padre.

Esta noche entra en prisión preventiva sin fianza.

Por lo menos hasta que salga el juicio.

Pero no me ha sabido decir cuándo. -Es que eso da igual.

Al menos sabemos que no está en la calle, mamá.

Ahora sí que ha terminado todo.

-Todavía tiemblo cuando pienso en sus últimas palabras.

-Pues tranquila, porque no va a volver nunca más.

-¿Y ahora qué?

-Pues ahora, a recuperar nuestras vidas, ¿no?

-Ya.

¿Y cómo se hace eso, Noa?

-Escúchame, ahora no podemos rendirnos.

Tenemos que coger carrerilla y hacia arriba.

Te prometo que vamos a ser muy felices.

-Las dos vamos a serlo.

¿No?

-Bueno, os hemos reunido a todos aquí porque...

Cristina y yo tenemos algo importante que decir.

-Menos cháchara y más comer, desde el desayuno no como nada.

-Calla, que algo tendrán que decir.

-Bueno, hay pizzas y limoncello para todos.

(NICOLÁS) ¡Vamos!

-A ver... ¿Cómo os lo vamos a decir?

Cristina y yo...

hemos decidido vender la pizzería.

Y nos vamos a vivir a Milán.

Otros que se van. Parece una epidemia.

-Con el curro que me pegué con la licencia, y se van.

(CRISTINA) Vamos a regentar una cadena de pizzerías en Italia.

-Son de mi primo Alessandro.

-Si a alguien le interesa el local, lo dejamos a buen precio.

-Eso habladlo con mi hermano, que es el que tiene pasta.

Sí, sí, pero no.

Quiero decir, el local está destinado a la hostelería

y no podríamos competir con el gran chef.

Elías, ya deberías saber que no estamos para competir.

Lo bueno del mercado

es que los negocios se retroalimentan.

-Lo que dice Jorge es verdad.

Aquí, en el mercado, somos todos una gran familia.

Por eso, Cristina y yo

queríamos compartir nuestra felicidad con vosotros.

(SAMUEL) Compartir felicidad está bien,

pero compartid también las pizzas.

-¡Va, va, va! -Pizzas y limoncello para todos.

-¿Te da pena de que se pire Paolo?

-No, me alegro por él, si es lo que quiere.

Me da pena que toda la gente a la que quiero

acabe por marcharse.

Espero que tú no hagas lo mismo. -Nunca.

-Mamá...

Lo que te voy a decir puede ser una locura.

Y no tengo ni idea de cómo va a salir, pero...

necesito romper con todo lo de aquí.

Así que...

me voy a presentar en Málaga.

A ver a Jona.

Si te parece bien.

-Claro que sí.

Gracias por no haberme dejado sola.

Porque sin ti, yo ahora mismo

seguiría junto a ese monstruo.

Me has salvado.

Yo seré feliz si tú eres feliz, y sé que con Jonathan lo vas a ser.

-No sé cómo va a reaccionar cuando aparezca por allí.

Es que no sé si él ha rehecho su vida, mamá.

Pero es que me da igual.

Es que siento que tengo que hacer esto.

Y siento que este es el momento.

-Estoy tan orgullosa de ti...

(ROSA RÍE)

(Timbre)

-Voy yo.

(Timbre)

Pasa, Alberto. -Hola. ¿Cómo estás, Noa?

Hola, Rosa. -Pues ahora bien.

Han detenido a Nacho y va a ir a prisión.

Así que...

Hago las maletas.

(Azote suave)

-¿Qué tal? He tenido que cerrar porque no me podía concentrar.

¿Qué ha pasado?

-Verás, Alberto, es que no quiero hablar de él.

Está donde tiene que estar, punto.

-Muy bien.

Y Noa, ¿qué dice de maletas, os vais?

-No, se va ella.

Se va a Málaga.

Con Jonathan, un amigo de la familia.

(ROSA RÍE)

Bueno, pues mi hija ya vuela.

La echaré de menos.

-Ley de vida.

Pero tú no te quedas sola,

aquí tienes un amigo.

-¿Eso soy para ti, una amiga?

Perdóname. Lo siento, no debí haberte dicho eso.

Te pongo en un compromiso, perdona.

-No, es que me has pillado por sorpresa,

mis sentimientos siguen siendo los mismos.

Yo sigo enamorado de ti.

Y soy consciente de que...

has sufrido mucho, Rosa,

y que necesitas cerrar esta herida, pero yo estoy dispuesto a esperar.

-Pues creo que no vas a tener que esperar.

Porque...

Porque yo quiero empezar a ser feliz.

-Y ahora, ¿todo el mundo lo tiene?

¿Sí? (CRISTINA) Paolo dirá unas palabras

en nombre de los dos. -¿Es necesario?

-Yo también te echaré de menos, Nicolás.

-Todo el que venga a Italia tiene casa, está invitado.

-Por supuesto.

A ver...

Todos nosotros,

los del Central,

sabemos que se lo debemos todo

a aquellos que cada día vienen al mercado.

Aquellos que pasan un rato por nuestros puestos

y luego vuelven a sus casas, a sus cosas,

a sus familias.

Para abrir estas puertas cada día,

somos muchos los que trabajamos aquí muy duro.

Desde la madrugada. ¿No, Nicolás? -Ya te digo.

-Hasta altas horas de la noche, y siempre con mucha ilusión.

Y es verdad, nuestro trabajo no es un trabajo de esfuerzo físico,

no es un trabajo intelectual

ni es un trabajo que requiere mucha habilidad especial,

pero es un trabajo para gente con don de gentes.

Y sobre todo, es un trabajo de equipo.

Y este equipo debe tener mucha paciencia

para aguantar a los demás compañeros y compañeras.

Pero es gracias a este equipo...

que hemos podido salvar el Mercado Central.

Por eso, yo lo sé.

Tiene el futuro garantizado.

Porque aquí hay mucha gente, mucha gente buena,

trabajando en él. Que siempre

mira al futuro con esperanza,

con ilusión.

La vida puede no ser fácil,

y siempre habrá obstáculos que tendremos que superar,

pero estemos donde estemos,

nosotros vamos a luchar.

-Vamos, que lo que quiere decir Paolo

es que los dos nos sentimos muy, muy felices

de haber pertenecido a esta familia del Mercado Central.

Y aunque empezamos otra nueva aventura,

siempre os llevaremos en nuestro corazón.

¡Por el Mercado Central! (TODOS) ¡Por el Central!

-Buenos días. Buenos días.

Te estaba viendo y no sé si te conozco.

Pues te lo presento, Fernando.

Encantada. Valeria.

"No sabe que estás sin un duro, ¿no?"

Y dime, ¿de dónde sale tanto dinero para viajes en "business"

y compras y lo demás?

-¿Qué pasa? -Que no la aguanto.

¿Está ciego Elías o qué?

-Es tu cuñada, es parte de la familia.

Hazte a la idea.

Dice que las cosas le van muy bien.

-Te da miedo que no vuelva, ¿no?

(SAMUEL) ¡Felicidades! (CARLA) ¡Felicidades!

-¿Cuántas noches he dormido aquí? -Casi todas.

-¿Vivimos juntos?

-Vengo a presentarme. Gloria Suárez,

dueña del nuevo restaurante del mercado.

(CARMEN) Cuando venga, quiero todo al día.

Poneos las pilas.

Que no me digan que no hacéis lo que debéis.

(JESÚS) ¿Y ese cartel? -¿Qué pasa?

-Primera noticia de que necesitamos dependiente.

Los De la Cruz no somos solo una familia.

Somos un clan, pero te acostumbrarás.

-No me voy a acostumbrar a que opinen de mi vida siempre.

¿Cómo voy a retirarme, si ni me he apuntado?

-Vamos a ver, ahora no puedes hacer eso...

Dejarás fatal al mercado.

-Maldita sea. ¿Qué pasa?

Carta de Nacho desde la cárcel.

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Mercado central - Capítulo 239

24 sep 2020

Ágata convence a Elías para casarse hoy, a espaldas de todos. Germán, furioso, saquea las cuentas de su padre y se marcha a Oporto a montar su hotel.
Jesús sale del hospital y celebra su alta con la familia cuando Elías anuncia que se ha casado con Ágata. Adela advierte a su ex del peligro que corre.
Nacho intenta matar a Noa, pero Rosa y Alberto consiguen salvarla en el último momento. Nacho, por fin, es detenido y Noa decide irse a Málaga para recuperar a Jonathan. Rosa y Alberto, por su parte, retoman su relación.
Celia vende la droguería. Ella y David se despiden de Jorge, que se vuelca en su relación con Lorena, sorprendiéndola con planes para su viaje a Estados Unidos.
Carmen se disculpa con Nicolás y acepta que sus fotos aparezcan en la web del mercado. Retocadas con Photoshop, eso sí.

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