Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 237 - ver ahora
Transcripción completa

-Pablo, una cosa.

Por mí, si quieres, te puedes tomar el día libre.

Venga, cuidado.

-La leche que le han dado al mozo, al proveedor y a todo el mundo.

-Yo pensaba que actuaría correctamente.

-Todos lo hacíamos.

Y Nacho se encargó de que no lo hiciera.

-Pero ¿cómo? -La chantajeó con denunciar.

Entiendo que no quieras saber del libro.

-Seré la primera que compre ese libro.

-Se me ocurrió a mí lo de las fotos. Le dije que te lo pidiera.

-Bueno, vale. Pero con una condición.

-Se ha puesto estrellita. -Pronto empieza, sí.

-El puesto de Nacho no participa. -Hombre... Que le den.

Con esas condiciones, contratada.

-Alessandro garantiza

que elegimos de Milán donde quieras vivir.

¿Agarramos esta oportunidad?

-Pues mira, no lo sé, Paolo.

No me puedes pillar de sopetón,

y querer que ponga mi vida patas arriba.

-Aprobé el teórico de conducir. -¿Ese era el misterio? ¡Enhorabuena!

Pero debes hablar con Carla.

Está preocupada porque cree que juegas.

Debes decirle la verdad.

Sé que estás molesto.

Y aunque no entiendas bien lo que ha pasado,

quería pedirte que no dejes de darle cariño y apoyo a tu madre.

Necesita que la cuides.

-Entrevistan a Helena.

¿Todavía habla de eso?

Quien firma el trabajo de otro no es legal.

¿Sabes qué te digo? Se acabó. Ya está, hasta aquí.

-Realmente lo que pienso es que Germán no va a madurar.

Y desde luego no va a ser el hombre

capaz de sacar adelante su propio hotel.

No mientras siga dependiendo del dinero de papá.

Para mí no es el mejor momento.

Necesito efectivo para proyectos personales.

-Enhorabuena, lo has conseguido. ¿He conseguido el qué?

Que puedas vivir tu vida en paz y tu obsesión con Ágata

sin interferencias.

Yo me hago las maletas y me piro.

Estoy harto de ti y de esta mujer. Que seáis muy felices.

Buenos días, Celia. Hola, buenos días.

¿Oíste la entrevista a Helena anoche en la radio?

Pero ¿cómo puede ser tan cínica? ¿Oíste cómo hablaba del relato?

Como si lo hubiera escrito ella.

Repitiendo como un loro lo que me contaste

de cómo se te ocurrió la idea. Pues sí.

Cuánto siento habértela presentado. No digas eso, Adela.

Tú lo hiciste con la mejor intención.

Lo que pasa es que Helena ha cruzado unas líneas rojas

y no estoy dispuesta a dejarlo pasar.

Tendré que acabar con su carrera.

Pues no se te ve muy guerrera. Parece como si te diera igual.

Mira, llevo toda la noche trabajando en esto.

¿Y esto qué es, una página web?

Sí. Aquí está toda la información necesaria

de la historia con Helena.

¿Te acuerdas del artículo que escribí sobre Velasco?

Pues lo subí a una de estas webs.

Es muy difícil censurarlas

y su información se difunde rápidamente.

Ni Helena ni la editorial podrán hacer nada.

Podría funcionar, sí.

Va a funcionar.

Aquí hay de todo.

Pantallazos de conversaciones, fechas, días,

horas de las reuniones que tuvimos...

Incluso una copia del contrato de confidencialidad.

Pero espera.

Y precisamente por este contrato de confidencialidad,

¿no tendrás algún problema? Pues espero que no.

Helena es la primera que no quiere que se airee este asunto.

Y si vamos a juicio, se hará más público y notorio aún.

Aquí están todas las pruebas

que demuestran que es una farsante y mentirosa,

y que el relato lo escribí yo.

Pues sí que te lo has currado, sí. Me tienes impresionada.

No quiero que siga presumiendo del relato.

Pues me alegro

de que le plantes cara a esa sinvergüenza, de verdad.

Quiero que se haga justicia.

Y quiero luchar por mí misma.

Si no me respeto como escritora, no lo hará nadie.

Haré lo que te dije.

Voy a luchar por mi historia de amor por mí misma.

Bien hecho.

Gracias.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó

# una luz en la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos, # con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(NOA) Vale, muy bien.

Aunque mejor si me sonreís un poquito.

-Sácame guapo, que no es fácil estar a la altura de este bellezón.

Aunque me quite 40 años de encima. -Anda ya, Jesús.

Eres un chaval. Ojalá esté así a tu edad.

Oye, ya está bien de piropear a mi padre,

que me pongo celoso.

(ÁGATA) Solo tengo ojos para ti.

Sois una familia de guapos, qué le voy a hacer.

-Pues esto ya está.

(JESÚS) A ver. Déjame ver como hemos quedado.

Ha sido buena idea esto de la web

para promocionar el mercado y los distintos puestos.

Frutas De la Cruz es el trabajo de toda mi vida.

Oye, ¿esta...? Sí.

A ver...

-Pues mira.

-Me estás destrozando la vida y es la segunda vez.

Eres un miserable y un cerdo. -¿Qué he hecho ahora?

-No te hagas el tonto, lo sabes bien.

-Te juro que no sé de qué hablas.

Te vi hablando con Noa.

¿Te ha convencido para que vayas a la Policía?

-No seas cínico.

Yo respeto el acuerdo, eres tú quien no ha cumplido.

Has denunciado a mi padre.

-Yo no he denunciado a tu padre.

-¿Quién llamó a la familia del paciente de mi padre que falleció?

-No lo sé.

-Pues alguien ha sido.

Les ha dicho que habrá una investigación,

porque mi padre operó borracho.

Y la clínica Mallorach lo hará.

-Piensa un poco, Natalia.

¿Qué consigo yo denunciando a tu padre?

-Pues vengarte de mí.

Tú mismo dijiste que nos viste a Noa y a mí hablando.

Pensarías que iba a ir a comisaría a contarlo todo.

-No digo que tuviera mis dudas,

pero no haría nada contra tu padre sin estar seguro de que has hablado.

No soy imbécil, no puedo perder esa baza contigo.

Y ahora ya lo he hecho, ¿entiendes? Yo no he sido.

-Solo tú sabías lo de mi padre. -¿Estás segura?

No sé, ¿no se lo dijiste a nadie más?

¿Quién puede estar interesado en precipitar las cosas,

que no tenga ninguna razón para declarar contra mí?

¿Se lo dijiste a Noa?

-Algo hablamos.

-Lo sabía.

Escúchame, no te fíes de Noa, ¿vale? Te está manipulando.

Es capaz de hacer cualquier cosa con tal de hundirme.

Incluso perjudicaros a vosotros.

-Pero ¿qué estás diciendo? Noa nunca haría eso.

-No la conoces tanto como crees.

Intentó matarme.

Sí. Ella misma lo reconoció ante de la Policía.

-Eso es mentira.

-Mira, esto se lo debo a ella.

Si no me crees, pregúntaselo a la Policía.

Escucha, lo mejor es que te olvides de mí, de Noa...

Olvídate de este asunto,

si no quieres que salpique más a tu familia.

Es el mejor consejo que puedo darte.

Pero ¿tú cómo eres tan bonita? -Es la felicidad, mi amor.

Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.

Yo podría decir exactamente igual.

Ahora mismo eres lo mejor que tengo.

¿Sabes qué siento? Que no te puedo hacer más feliz.

Ya me haces muy feliz.

Pero hay cosas que no están en mi mano.

Es que me da rabia

que tu padre presuma de cómo levantó la empresa,

pero nada de lo que le has dedicado tú.

Y llevas aquí toda la vida.

Ya, bueno... No, bueno, no.

Me da rabia, me parece injusto.

Tu padre se hace el fuerte, pero ya no puede con esto.

No sabes los nervios que tiene.

Está muy tenso con Valeria, le habla fatal.

Si rompen, me dará mucha pena.

Eso no es asunto nuestro.

Bueno, o sí.

Tu padre debería estar tranquilo en su casa con su mujer, jubilado.

Ya, ya, ya. Pero ¿qué quieres que haga?

Pues no sé, cambiar las cosas. ¿O vas a tirar la toalla tan rápido?

No, pero decide que el niño se ponga al mando de la empresa

y no me consulta.

Decide volver, tampoco. ¿Qué hago yo?

No sé, presionar a tu padre para que vea cómo están las cosas.

¿Perdona?

Es que tu padre no puede seguir así.

Ágata, ¿tú estás intentando decirme algo?

Tú habla con Valeria.

Sí, te pongo lo tuyo.

-Te quedas la mañana sola en el puesto.

Si hay problemas, me llamas.

Y si no lo cojo, ya sabes, avisa a Nicolás.

-Que sí, pesada, vete tranquila.

No es la primera vez que me quedo en el puesto.

-Tranquila no. No es lo mismo, que tienes una edad.

No me puedo quedar aquí.

Debo estar en el "photocall", con las fotos.

Si no, todo se desmadra.

Quieren posar cuando les dé la gana. Voy a ponerles las pilas, pero ya.

(SUSPIRA) Ojalá salga todo bien.

-¿El qué, la foto? ¿Por qué no va a salir bien?

-¿Qué foto ni qué foto?

Me refiero al examen de conducir de Samuel, que es hoy.

-Casi paso por el despacho a preguntarle cómo iba.

(NICOLÁS) ¡Oye! -No he dicho nada.

Sé que no puedo decir nada.

-Os lo dije. Por Dios, que no sabéis nada.

-O sea que no se os ocurra preguntarle al chaval,

que está un poco sensible.

-Lo que está es nervioso. (VALERIA) Para no estarlo.

Estoy nerviosa y no me examino.

-Ojalá apruebe, que bastante tiene con lo que tiene.

(VALERIA) Por si acaso, he puesto una velita a todos los santos.

Porque algo hará.

Lo que necesita es un buen examinador.

La mayoría tiene mala leche.

-Las velas tienen peligro. Anoche casi salimos ardiendo.

(CARMEN) Qué exagerada. -¿Qué ha pasado?

-Es una manera de hablar.

(CARMEN) Está hablando de Elías y Ágata.

Que saltan chispas, todo el día ahí pegados. ¿Verdad, mamá?

Hola. -Hola, mi amor.

¿Qué tal, cariño? Muy bien.

Oye, ¿tú antes querías decirme algo o me estabas insinuando algo?

No, no te he insinuado nada.

Te he dicho que hables con Valeria, nada más.

¿Y no me lo puedes contar tú?

Te estoy diciendo que hables con ella.

Pero cuéntamelo tú.

Algo me preocupa, pero háblalo con ella, por favor.

A ver, Elías.

Valeria dice que tu padre está sobrepasado con la empresa.

Sí. Y que no puede con todo, nada más.

Ya sabes cómo es mi padre.

Aunque le falten las fuerzas, seguirá trabajando.

Tú sabes cómo soy, que no dejo de dar vueltas a las cosas.

Ya, ya.

Lo que pasa es que he hablado con Valeria de Jesús

y luego he hablado con tu padre.

Y me he dado cuenta de que las cosas no están nada bien entre ellos.

Bueno, pero eso no es asunto nuestro, ¿no?

A ver, que tenías razón, Elías.

Valeria es el mayor apoyo de Jesús,

y sin él, tu padre no va a soportar tanta presión.

Y creo que será más fácil que te ceda el relevo de la empresa.

Pero tú no me estarás insinuando

que dinamitemos la relación entre mi padre y Valeria, ¿no?

No, hombre, ¿cómo voy a decir...?

¿Cómo voy a decir eso? Ya.

Solo te estoy diciendo que les demos un empujoncito

porque Valeria está empezando a flaquear.

Sí me lo estás insinuando, ¿no?

No. Sí.

Y... no sé, yo no voy a hacer eso.

Quiero decir, jamás haría nada que pueda perjudicar a mi padre

ni su relación con su mujer

ni algo que pueda afectar a su salud.

De hecho, en su momento Velasco me lo propuso, acepté

y fue de los mayores errores que he cometido.

No lo volverá a hacer, perdóname.

¿Me estás comparando con Velasco? No, no, perdona.

Me comparas con Velasco.

Perdóname, no era mi intención.

A ver, solo quiero lo mejor para ti.

Quiero que recuperes tu puesto en la empresa porque te quiero.

Que sí. Y también quiero a tu padre.

Que sí, que sí.

Creo que esta presión no la va a poder soportar.

Perdóname, he sido yo, no sé.

Quizá he sacado las cosas de contexto

o lo he entendido mal. Perdóname a mí.

Perdóname, te he hecho sentir mal. Perdóname. No te pongas así.

Vale. Ya.

-¿Qué plan voy a tener?

Lo de siempre. -Ya sabes cómo es tu abuela.

Te echa de menos y últimamente te ve poco.

-Pero si me ve todos los días.

-Bueno, mamá, tú tienes cosas que hacer, ¿no?

Pues arreando.

(VALERIA) ¿No quedamos en que me quedo en el puesto

y te vas a las fotos? -Pues arreo a las fotos.

¿Has desayunado? Te invito.

-Ya he desayunado. ¿Qué os pasa? Estáis muy raros.

-¿Raros? No sé por qué dices eso, Samu.

Yo lo veo todo muy normal.

El típico día normal de por la mañana, en fin.

(CARMEN) Da igual si has desayunado, te invito.

Porque una tila, para los nervios, te irá bien.

-No quiero nada, de verdad. -Toma.

-¿Esto qué es, abuela?

(VALERIA) San Cristóbal, da suerte. (CARMEN) En la vida.

Da suerte en la vida. -En la vida.

-La familia ha sido siempre de San Cristóbal.

-"Patrón de los conductores". (CARMEN) Un santo vale para todo.

Y son muchas generaciones ya, ¿verdad, madre?

-Mira, incluso antes de que existieran los coches.

-Ya lo sabéis, ¿no? Ya lo sabe todo el mercado.

Os lo ha contado mi padre. -Te juro sobre la tumba de tu abuelo

que tu padre no me ha contado nada de lo del carné.

-Flipo contigo. Te dije que no dijeras nada.

-Que no es malo sacarse el carné, por Dios.

-Tranquilo, he puesto velas a todos los santos, aprobarás seguro.

Es muy bueno para el carné.

-Gracias por tu discreción, papá.

-Lo siento, pero ¿tan importante es?

-¿Por qué no me tomáis en serio cuando pido algo?

-Queremos ayudar, nos preocupamos por ti.

-¡Pues a la mierda el examen! Así no os preocupáis.

-Samu, espera. (SAMUEL) Que me dejes en paz.

-De verdad, ¿tanto os costaba callar la boca?

¡Por Dios! Tanta estampita y tanta tila y tanta velita, hombre.

Mirad qué conseguís.

-Pues no habérnoslo contado.

(NICOLÁS) ¡Samu!

Perfecto, gracias.

-¿Has visto lo que ha colgado Celia?

Está en los medios desde primera hora.

Quién lo iba a decir, ¿no?

Una escritora de prestigio como Helena Monteagudo.

Quién iba a decir que fuera capaz de algo así.

Pues fíjate que a mí no me parece tan raro.

Todos saben que hay algún escritor famoso que tiene negros.

Hay que ver cómo queda la credibilidad de esa tía

cuando todo salga a la luz. Oye, ¿y tú lo sabías?

¿Sabías que el relato de Helena era de Celia?

Sí.

Así fue como descubrí que Abigail era Celia

cuando chateaba con ella.

(COMPRENDE)

Bueno, el relato es muy bueno. Celia... es una gran escritora.

Sí lo es.

Hola, Celia. Hola.

Oye, ¿has visto esto? ¿El qué?

Ya. Está funcionando muy bien.

Celia, sé que la situación no es cómoda para ti,

pero... estoy contigo.

Creo que has hecho bien denunciando a esa tía.

El relato es muy bueno, es tuyo.

Y la gente se merece saberlo. Muchas gracias.

No tenía sentido estar callada mientras se ponía las medallas.

Y los medios están ayudándome mucho.

Me llaman para entrevistas hasta de la tele.

Oye, ¿y no te da miedo que ella tome represalias?

No creo que a ella le interese un juicio mediático.

Querrá que pase cuanto antes.

Claro. Pues me alegro.

El relato es muy bueno.

Te lo dije antes de saber que era tuyo.

Hay una frase que me encanta. La dice ella, era:

"Siempre es mejor un final a tiempo que un epílogo aburrido".

¿Qué pasa, qué he dicho?

Precisamente esa frase no es de Celia, es mía.

¿Cómo? Con esa frase cerré el chat.

A Celia le gustó y la incluyó en el relato.

Mira. Fíjate, la frase que más me gusta de todo el relato

y resulta que es tuya, qué ojo tengo.

Bueno, ya está, chicos, relajaos. Está todo encajado.

(Móvil)

Perdón, me llaman. Será algún periodista.

Yo voy al bar, te espero allí, ¿vale?

¿Sí?

Sí, soy yo.

Una entrevista. ¿Para qué cadena?

¿En serio?

(CARMEN) Y a mi madre no se le ocurre otra cosa

que meterle una estampita de San Cristóbal en el bolsillo

y Samu se dio cuenta, que es el patrón de los conductores.

Pero no sé por qué se lo ha tomado así Samu.

Se ha puesto.... -Bueno, dale tiempo.

Tranquila, ya se le pasará. -No sé yo.

Perdonad, que estoy aquí con mis minucias

y tú tienes una encima...

Te agradezco muchísimo que estés haciendo esto, de verdad.

No puedes estar bien con tu padre dando por saco aquí.

-Tranquila, lo hago por el dinero.

Porque me vas a pagar, ¿no?

-Bueno, el presupuesto del mercado está ajustadito.

-Tranquila, esto me lo presta la academia.

-Pero si el de la página web ha cobrado,

ya podría cobrar Noa, ¿no? -Míralo.

Bueno, vamos a hacer el trabajito y luego hablamos de remuneraciones.

-Pero bueno, ¿qué es este despliegue tecnológico?

¿Te has montado un estudio de fotografía aquí?

-Son fotos a los comerciantes para actualizar la web.

-Ah, mira.

-Bueno, venga, Alberto, yo ya estoy lista.

-Con lo soso que soy yo para esto de las fotos, de verdad.

Lorena, perdona, ¿te puedo preguntar por Rosa?

¿Cómo está?

Es que no quiero preguntarle a Noa, me da un poco de corte.

-Pues... Pues bien.

Ya sabes, llevándolo como puede.

-Bueno, ya. Gracias.

A ver, Noa, ¿qué tengo que hacer?

¿Cómo me tengo que poner? -Nada, tú sé natural, espontáneo.

-No sabía nada de este tinglado.

-Eso será porque tu novio no te ha dicho nada, ¿no?

Claro, como él no quiere salir en la foto.

Para un chulazo que tenemos en el mercado.

-¿Por qué no se quiere hacer fotos?

-No quiere posar porque no es modelo. Qué sieso.

-Ya sabes que no es la alegría de la huerta, el hombre.

Tú tranquila, lo llamo y lo convenzo.

-No sé yo.

-Pues si no, salgo yo, que tampoco...

-Eso lo doy por supuesto, que eres monísima.

Un poco delgada estando embarazada, pero monísima.

-Gracias... Supongo.

-De nada. Oye, y hablando de flacas,

¿podrías traer unos panchitos, cacahuetes, para animar esto?

Que está muy soso.

-No sé. Como ahora estamos con pinchos de pitiminí.

Quizá algún cubo queda en el almacén.

Voy a buscar, ¿vale? Ahora te veo. -Gracias. Venga.

(Disparos de fotos)

Bien, de acuerdo. Sí, claro, allí estaré.

Muchísimas gracias. Hasta luego.

Adivina a quién han llamado para que vaya a la tele.

-La adivinación es un método

que no usa procedimientos basados en la razón.

Vale, ya sé que eso no va contigo.

Pero me han llamado a mí

para ir a la tele a hablar de Helena Monteagudo.

Es increíble.

Tras publicar el artículo, es un no parar.

(Móvil)

A ver quién es.

Isidro. Es el editor del libro de Jorge.

Hola, Isidro. ¿Qué tal?

Sí, muy bien, muy bien, gracias. Sí.

Muchísimas gracias.

La verdad, está teniendo unas buenas críticas,

pero todos creen que lo escribió Helena.

Perdona, ¿qué trabajo?

Todavía no he terminado con el libro.

¡Vaya!

Sí, muchísimas gracias por confiar en mí.

Me interesa, claro.

Sí.

Sí, claro.

¿Cómo que es en Barcelona?

Espera un momento, Isidro.

De verdad, lo siento, pero es que no lo puedo aceptar.

Porque... yo ahora mismo no me puedo mover de Madrid.

Sería un trastorno para mí.

No, de verdad que no. No insistas, lo siento mucho.

Ya.

Sí, claro, yo te mantengo informado sobre el libro

y todo lo que necesites, claro.

Oye, muchísimas gracias por haber pensado en mí, de verdad.

Vale, hasta luego. Hasta luego.

Ya lo has oído, me ofrecen trabajo en Barcelona.

Pero ¿por qué allí?

¿No puedes escribir en cualquier lado?

El trabajo no es de escritora, sino editora.

Isidro quiere abrir una nueva sucursal de su editorial y...

bueno, increíblemente, había pensado en mí para dirigirla.

Mejor que digas que no, porque no voy a Barcelona.

Ya.

Pues me pagaban muy bien y la casa está pagada también.

No tiene sentido pensar en cosas que no sucederán.

Ya.

Venga, vamos al puesto.

(HELENA) A ti te estaba yo buscando.

Eres una bocazas oportunista con afán de notoriedad.

Eso es lo que eres.

¿Cómo se te ocurre publicar toda esa basura sobre mí?

Dime una sola mentira, solo una, que yo haya publicado.

Llevo toda la mañana desmintiendo y dando explicaciones

por lo que pusiste en la página esa.

Pues te deseo mucha suerte, la vas a necesitar.

Te lo advierto, Celia, te estás enfrentando a una grande.

Yo soy una escritora consagrada

que lleva 30 años viviendo de su trabajo.

La gente me conoce y me aprecia. No podrás conmigo.

Tú siempre tan modesta. ¿Y qué eres tú?

Una vendedora de colonias con aspiraciones a escritora.

(RÍE) He conocido miles como tú y ninguna ha llegado a nada.

-Eres... No, para, cariño.

Si estás tan segura de todo, ¿qué haces aquí?

-Esta demanda te la he puesto por incumplimiento de contrato.

Léela con calma, es mejor que tu relato.

Todo esto va a tener graves consecuencias para ti.

Ya lo verás.

Mierda.

Mierda.

-¿Qué pasa, mamá?

Pide 120 000 euros por daños y perjuicios

y por romper el acuerdo de confidencialidad.

¿Y qué vas a hacer?

Pues no lo sé.

No lo sé.

-Hola. Qué día más tonto.

Acabo de estar hace cinco minutos y he olvidado la mitad de las cosas.

-Qué oportuno verte. Quería preguntarte

si tienes copia de las llaves de la casa de Sepúlveda,

porque quería acercarme, ver los muebles por última vez,

coger la butaca, despedirme...

-Pues lo siento en el alma, Lorena, pero no te las voy a poder dar.

-¿Por qué? Ya está hablado con Elías.

-Ya, pero me temo que tu hermano no te ha podido decir la verdad.

-¿Qué verdad, que no me dais la butaca?

-No. No porque yo tenga interés en la butaca.

A tu hermano le hace mucha ilusión.

Son muchos recuerdos del abuelo, de vuestra madre,

y creo que lo mejor es que se quede donde siempre estuvo.

-A ver, Ágata, tú no lo sabes,

pero esa butaca tiene mucho valor emocional para mí.

Es que son muchos recuerdos. -Claro.

Y para tu hermano también.

-Ya. Pero eso me lo podría haber dicho en su momento.

-Conoces a tu hermano, es de la vieja escuela.

No quiere hablar de sentimientos.

-¿Mi hermano dice que no me da la butaca?

-No, con palabras no.

Pero me consta que no se quiere desprender de ella.

-Vale.

A ver si hacemos un poquito de memoria.

Esa casa también era parte de mi herencia.

Yo se la cedí a Elías.

-Claro, eso incluye todo lo que hay dentro de la casa.

-¿De verdad no me vais a dar la butaca?

es una butaca vieja que ibais a tirar.

No te pido nada de valor.

-Lo sé, Lorena, pero debes respetar mi decisión.

Para tu hermano es importante.

-Soy imbécil. Esto no he de hablarlo contigo.

Lo hablaré con mi hermano. -Disculpa, Lorena. A ver...

La casa es tan mía como de tu hermano.

No ilusiones, que yo aquí tengo voz y voto.

-Tú alucinas.

A ver si Adela va a tener razón. A ver si no vas a ser trigo limpio.

-Mira, Lorena, no tengo por qué aguantar esto.

Lo que opinéis Adela y tú me trae sin cuidado.

Quiero a tu hermano y mi obligación es velar por sus intereses.

Si no os gusta, es problema vuestro, pero es lo que hay.

-Vale. -Vale.

(Portazo)

-Muy bien, Alfonso, han quedado fenomenal.

Ya la ves en otro momento, que estamos ocupadas.

(NICOLÁS) Hola. ¿Estás libre, Noa? Hazme las fotos ya a mí,

y me pongo con lo mío, que llevo una mañanita... No veas.

-Sí. -¡Alto! No puede ser. Vamos a ver.

-¿Qué pasa? -Ahora es el turno de Ágata.

Me ha puesto un mensaje, que venía para acá.

-Pero ¿qué dices? -Ni peros ni peras.

A ver, esto tiene organización, turnos.

No puedo colar a mi marido o dirán que lo he colado.

Nada de corruptelas. No en mi mandato, faltaría más.

(NICOLÁS ASIENTE)

-No te importa hacerte las fotos en otro momento, ¿verdad?

-Claro que no, Carmen. A mí me da igual.

La verdad, me hacía ilusión,

pero tengo un disgusto por lo de Samu...

-Ya. -Pero he preparado

unas posturas fantásticas.

Con la caja de herramientas marcando músculo. Vas a flipar.

-Muy bien, cariño. Es lo que tienes que hacer.

Ve delante de un espejo y ensaya las posturitas.

Y cuando estemos preparadas, pues ya te doy un toque.

-Bueno, vale. Vale.

-Venga. -Hasta luego.

-¿Por qué no le dejas? Ágata ya se las ha hecho.

-Tú déjame a mí, que sé lo que hago, tranquila.

-¿Es por ser encargado de mantenimiento?

-No, querida. No sabe posar, sale fatal en las fotos.

Pero no fatal, no, sale fatal, fatal, fatal.

-Carmen, por favor, eso tiene solución.

-A ver, no vamos a perder el tiempo.

Hacemos fotos a la gente más pintona.

Pues eso, a Jorge, a Cristina,

a Paolo, a Samu... Los demás, foto de grupo y a tirar.

-Ya. ¿Y a ti eso no te parece un poquito clasista?

-Hombre, llámalo clasista, llámalo "guapista".

Llámalo como te dé la gana.

Pero voy a hacer lo que sea necesario

para que el mercado sea grande de nuevo.

-Rodrigo, ¿qué hacen estas cajas en medio?

¿Estáis buscando que tropiece alguien o qué?

Es que... Cuando vuelva quiero ver todo esto limpio.

Hay que estar todo el día diciendo lo que tienen que hacer, macho.

-Veo lo contento que estás. Ya somos dos.

-Para tirar cohetes estoy. ¿A ti qué te pasa?

-Lo de siempre, no sé cuándo me dejarán abrir.

Estoy harta, tío.

No fue culpa mía y voy a acabar arruinada.

Y mira, estoy harta de ir día a día.

Ayer te hice caso y vi muebles para el piso.

-¿Y viste algo? -Sí.

Pero no nos los podemos permitir, evidentemente.

No sé cómo tenemos tan mala suerte con el dinero, de verdad.

-Pues yo tampoco.

Pero la suerte va y viene, ya nos tocará la buena.

Trabajando.

-Pues eso espero, porque estoy harta.

¿A ti qué te pasa?

-¿Que qué me pasa?

Que mi padre es un bocazas, eso me pasa.

¿Me lo vas a contar

o voy a tener que sacarte palabra a palabra?

-Hace un mes me presenté al teórico de conducir y aprobé.

-Amor, pero ¿por qué no me lo habías contado?

¡Felicidades! -Gracias.

No se lo conté a nadie por no ponerme más nervioso.

Mi padre se enteró ayer y lo ha contado todo.

Ya lo saben mi madre y mi abuela.

Pero no haré el práctico, o sea que da igual.

-¿Y eso por qué?

-No me des más la murga, ¿vale?

-Vale, vale. Haz lo que quieras, a mí me da igual.

No sé por qué te picas porque quieran ayudarte.

-Porque no quiero que me taladren con sus tonterías.

-No es tan importante el carné de conducir, haz lo que quieras.

-Amor, ¿podemos cambiar de tema?

-Anda que no te conozco yo a ti...

Supongo que no quieres decepcionarlos

o decepcionarte a ti.

Pero hay algo más.

¿Te da miedo no aprobar el examen o aprobar y tener que conducir?

-Me da pánico coger el coche, Carla.

Me da pánico ponerme al volante otra vez.

Me hace recordar el accidente. Todo el rato.

Si no es por mi mala cabeza, tu hermana y José estarían vivos.

-Amor, yo no quiero que te olvides de eso.

Ni olvidarme yo.

Pero ¿no crees que eso te convertirá en un conductor más responsable?

-¿Responsable?

Sobre todo yo, sí.

Que me he enganchado al póquer.

No paro de cagarla, soy un desastre. -No es verdad.

O no habrías superado lo que superamos juntos.

-Me da miedo, Carla. Si apruebo el examen, malo,

y si suspendo el examen, peor aún.

Es verme con el carné en el bolsillo y pudiendo coger el coche y...

¿Y si vuelvo a tener otro accidente?

-No dejes que el miedo te paralice, ¿vale?

No eres cobarde, siempre enfrentas todo de cara, ¿no?

Yo confío en ti.

Si apruebas, bien, y si no apruebas, también.

Lo importante es enfrentarte al examen.

Y yo voy a estar aquí siempre, a tu lado.

(NOA) Vale, Paolo, mejor deja el rodillo.

Sé que te lo ha dicho Carmen, pero me parece muy cutre.

Vamos a hacer algunas sin rodillo, ¿vale?

-Vale. -Trae.

(NOA) Venga.

Vale...

Sonreídme.

(Disparo de foto)

Así.

(Disparo de foto)

(Disparo de foto)

(Disparo de foto)

Bueno, pues yo creo que las tenemos. -¿A ver?

-"Bellissima", Noa, "brava".

-¿Me pasas el archivo o una copia de recuerdo?

-Sí. Te las mando por "mail".

-Vale, gracias.

-Nada.

-Hasta luego. (NOA) Chao.

-Paolo, yo te quería pedir perdón por mi reacción ayer.

-No, Cristi, tú no tienes que pedir perdón para nada.

Fui yo... quien no tenía que soltártelo de esta manera.

-Pero quiero que me entiendas.

Cuando dijiste que nos íbamos de aquí y nos íbamos a Italia,

me trajo malos recuerdos.

Recuerdos que creía olvidados.

-¿A qué te refieres, a nuestra separación?

¿Qué tiene que ver esa historia con todo esto?

-Nada, nada.

Solo que al decirme que nos íbamos a Milán

y volvíamos a dejar el mercado, pues me entró miedo.

Me entró miedo y...

Nos ha costado mucho ser felices otra vez.

Me da miedo que nuestra vida cambie.

-Pero si va a cambiar, pero va a ser a mejor.

Porque voy a trabajar menos horas y ganaré más dinero.

Tendremos tiempo para disfrutar los dos de la vida.

-La emoción de lo nuevo dura poco.

Luego se impone el día a día y es duro.

Lo de Milán es una incógnita.

Aquí, en el Central, lo tenemos todo hecho.

Es una vida sencilla, sí, pero a mí me gusta.

¿Para qué la vamos a cambiar

y a arriesgarla por un sueño que a saber si saldrá?

Yo no tengo ningún proyecto vital.

Ni necesito más dinero.

Pero sé que quiero estar siempre con el hombre que amo.

Y eso ya lo tengo.

Paolo, no quiero poner eso en riesgo

por un sueño que será muy bonito, pero que no lo veo.

-No te preocupes, cariño, que nos quedamos aquí.

-¿Estás seguro?

Yo te veía muy emocionado con lo de Milán.

-Estoy seguro, sí.

Tú me conoces, yo me ilusiono fácilmente.

Es que me emocionó la idea de volver a Italia contigo

y comenzar una nueva aventura juntos.

Pero no pasa nada.

A Italia ya iremos cuando seamos unos viejecitos.

-¿De verdad no te importa? -En absoluto.

Ya te lo dije.

Lo único seguro de todo esto es que tenía que ser cosa de los dos.

Así que si tú no estás segura, pues yo tampoco.

Además, con lo guapos que hemos salido en las fotos

para la nueva web del mercado, ya no podemos marcharnos.

Sería una pena demasiado grande para el Central.

-Eso es verdad.

(NICOLÁS) Hola. (AMBOS) Hola.

-Hola, Noa. Ahora que estás libre, aprovechamos y me haces las fotos.

(NOA DUDA)

Pues no. No, Nicolás, no.

Igual Carmen las quiere de una manera especial y...

Mejor la esperamos.

-No te preocupes, me habría dicho algo.

Venga.

(NICOLÁS SUSPIRA)

(Disparo de foto)

Espera, ya verás. Ahí está.

¿Se ve la bola? Un momento.

-Sí, sí. -¿Se ve?

-Ahí. Si no, la saco más.

-Ya está. -No he pestañeado ni nada.

-No, no. Listas. -Pero ¿cómo que listo?

Noa, pero si te tiras con cada comerciante por lo menos media hora.

Y he preparado un montón de posturas. ¿No quieres verlas?

-Me encantaría,

pero han quedado muy bien estas, Nicolás, de verdad.

-Pero bueno, a ver.

¿Por qué no quieres hacerme más fotos, Noa?

-Mira, Nicolás, yo no quiero líos, de verdad.

Bastante tengo con lo mío.

Le preguntas a tu mujer y le pides cuentas a ella.

No puedo decir más. -Pero ¿por qué no? ¿Qué pasa?

-Habla con tu mujer.

-Total, ahora dice que no.

Que no me da la butaca, que es que la quiere Elías.

-Mujer, yo que sé, a lo mejor es que tiene un mal día.

Ya verás como te la da.

-Creo que la explicación es más sencilla.

Esa mujer quiere arramblar con todo. Esa tía es mala gente.

¿Quién es mala gente?

Pues tu novia. ¿Qué ha pasado ahora?

No lo sé, dímelo tú.

Es que no sé de qué hablas. Vale, pues ya te lo digo yo.

Ágata dice que no me da la butaca de Sepúlveda porque la quieres tú.

No, no, no me mires así.

Resulta que también te trae recuerdos de mamá, del abuelo...

Todo lo que hay en la casa me trae recuerdos de ellos.

Por eso te quedas con la casa.

Pero Ágata dice que se queda la butaca

porque pertenece a la casa.

Pues te quedas tú con la butaca y se acabó.

Háblalo con ella, porque la casa es tan suya como tuya

y me niega la butaca pensando en tu felicidad.

Habla con ella.

Le explicas lo importante que es para ti la butaca...

¿Quieres que me arrastre a los pies de esa señora

por una butaca vieja que ibais a tirar?

¿Quieres la butaca o que pelee con mi novia?

Perdona. No, no doy crédito.

Ahora resulta que el problema soy yo.

Quizá, porque la butaca lleva allí toda la vida,

no la has querido nunca, y la quieres ahora.

(JESÚS INTERRUMPE) ¿Qué pasa aquí? -Nada.

Harás lo que diga ella, ¿no?

Muy bien, así nos das información.

Ya sabemos de qué va esto. ¿Qué insinúas?

No insinúo, lo digo: eres un pelele. Hace contigo lo que le da la gana.

No te reconozco.

(JESÚS) ¿Alguien me quiere contar de qué va esto?

Bajad la voz, que nos ven los clientes.

¡Pues que miren, que es gratis! ¡No!

Estamos en boca de todos por lo de Nacho,

y no quiero que hablen más de la familia.

-Tienes razón. Vamos a dejarlo, no sea que Ágata se enfade.

No le has pedido permiso para discutir.

No te pases, hermana. Que no me pase, ¿o qué?

(JESÚS) Parad. -Si pensases con la cabeza

y no con el paquete... -¡Basta!

¡Basta ya, Lorena!

Vamos a arreglar las cosas, no empeorarlas.

-Tú no te metas. -Pero ¿tú que me dices a mí?

Ya está bien. No me digas lo que puedo o no puedo hacer.

Lo que te pasa es que vas de señora respetable.

-¿Cuándo he dejado de serlo? No lo has sido nunca.

Cuando se moría mamá no viniste a verla.

¿Quieres la butaca para llorar lo que no lloraste?

-¡Dejad en paz a vuestra madre!

Que no se meta en mi pareja y mire lo que hace la suya.

¿Qué estás insinuando? ¡No insinúo nada!

¿Sabes que Jorge se ve con Celia?

¿Cómo? ¿Es eso verdad? (LORENA) No, papá, no es verdad.

¡Es una tontería! Sí es verdad, papá.

Si tú no quieres verlo, que lo vea tu padre.

¿Papá? (VALERIA) ¿Qué te pasa?

Llaman a una ambulancia. ¡Cariño!

¡Saca una silla, Elías!

Cariño, ven. ¡Ven, ven, siéntate!

Siéntate, por favor.

-Hola. Estamos en el Mercado Central.

Necesitamos una ambulancia para mi padre.

Tiene 70 años, se está tocando el brazo izquierdo...

Yo creo que es un infarto, no sé. -Tranquilo.

-Tranquila. Llámame cuando sepas algo.

-Claro que sí. Díselo a Rosa, que los nervios...

-Yo la llamo. Estate tranquila, va a ir todo bien. Todo bien.

-Reza por él, Lorena, por Dios. Reza por él.

(Motor arrancando)

(Timbre)

-¿Noa?

Eres una manipuladora y una mentirosa.

-¿De qué hablas?

-¿De qué hablo? Dímelo tú.

¿A quién le has contado lo de la negligencia médica?

Como tu familia se fue a la mierda, ¿te cargas la mía?

-Oye, Natalia, que nadie quiere eso, te lo puedo asegurar.

-¿Y quién se ha chivado de lo de mi padre?

Solo lo sabían Nacho y Noa, y a Nacho no le convenía contarlo.

-¿Qué interés tengo en perjudicar a tu padre?

-Hacerme creer que ha sido Nacho y que me vengue de él.

-Natalia, hemos sido mejores amigas durante años.

¿Crees que te haría algo así?

-¿Por qué no? ¿No has intentado matar a tu padre?

-Las cosas no son como te las ha contado Nacho.

Porque ha sido él quien te lo ha dicho, ¿verdad?

Escúchame, es un manipulador.

Cuanto menos hables con él, mejor para ti.

-¿A mí me lo cuentas?

¿Crees que no lo sé yo?

Pero lo que dice Nacho tiene sentido.

¿Por qué soltar la carta

con la que mantenerme con la boca cerrada?

-Para vengarse.

Nos vio hablando, pensaría que lo habías denunciado.

-Es verdad, nos vio hablando.

Al principio pensé lo mismo que tú, pero después de hablar con él...

-Natalia, Nacho está enfermo.

Abusó de ti de niña. ¿Qué más pruebas quieres?

Tenía pornografía infantil en casa,

nos maltrató a nosotras hasta volvernos locas.

¿No ves que no parará hasta destrozarnos la vida a todas?

Natalia, tienes que denunciarlo.

No tengas miedo, ya no te puede hacer nada.

De verdad, yo...

solo quiero que pague por lo que ha hecho.

Bueno, pues mi casa es tu casa.

¿Qué? ¿Qué pasa?

¿No habrás cambiado de opinión? -No, claro que no.

Se me hace un poco raro irme así.

Antes o después se arreglarán las cosas con tu padre.

Pero ahora mismo es lo mejor.

Es que las cosas con papá nunca han sido fáciles,

pero desde que está con Ágata es mucho peor.

Ella es lo primero.

Te dije que esa mujer es un mal bicho.

Papá está loco por ella.

No sé qué le hace. Bueno, me lo imagino.

Ojalá fuera eso.

¿A qué te refieres?

No he querido decirte nada antes

porque tenías muchas preocupaciones con la empresa, pero...

¿De qué estás hablando, mamá?

Escucha, ¿recuerdas a Julián?

¿De tu dependiente? (AFIRMA)

Pues él fue amante de Ágata.

Y sabía muchas cosas de ella, muchísimas.

Entre otras, que Ágata...

asesinó a su primer marido.

Sí, era un médico con muchísimo dinero.

Y fue Julián quien la ayudó a enterrar el cadáver.

¿Qué me estás contando? Aún no te he contado lo peor.

Julián comenzó a chantajearla

por el asunto de su marido cuando rompió con él.

Y el cadáver era la única prueba del crimen,

así que Ágata lo ha desenterrado y lo ha cambiado de lugar...

con la ayuda de tu padre.

-¿Tú qué crees que va a hacer?

-Pues yo creo que acabará declarando contra Nacho.

No sé cuándo, pero lo hará.

Debe estar muy desesperado para acusarte a ti

de lo del chivatazo del padre de Natalia.

Menos mal que la hemos convencido de que estaba equivocaba.

Porque es absurdo pensar que tú... -No es tan absurdo, mamá.

-¿Qué quieres decir?

-Que yo he destapado lo del padre de Natalia.

-Pero...

Pero ¿cómo has podido...? -Pues con lo que tú me dijiste

y con ayuda de Internet.

Me puse en contacto con la familia del fallecido y les conté todo.

Pero tranquila, no dije quién soy.

-¿Y te han creído?

-¿Por qué no iban a creerme?

En su día pensaron en negligencia médica,

pero como no había pruebas, lo dejaron pasar.

Bueno, ahora ya lo saben y van a ir a por él.

Lo siento por ellos, pero es lo que hay.

-A ver, mamá, esto no puede ser. Julián tiene que estar mintiendo.

Pues ya tampoco podemos comprobarlo,

porque Julián también está muerto.

La Policía me dijo

que ha aparecido hace unos días en un descampado, asesinado.

No estás hablando en serio.

Germán, estoy hablando muy en serio.

Y ya son demasiadas cosas.

Esa mujer esconde algo muy oscuro.

Y yo se lo dije a tu padre,

porque sé que Ágata tiene algo que ver con esto.

Pero ¿sabes que hizo tu padre?

Lo negó y dijo que pasaron la noche juntos.

¿Y es verdad?

Vamos a ver, ¿todo esto se lo has contado a la Policía?

¿Yo? ¿Para qué? Si no tengo ninguna prueba.

¿Cómo puede estar con una persona así papá?

Bueno, yo he intentado abrirle los ojos,

pero está cegado por ella.

Hay que insistir. No podemos estar de brazos cruzados.

Su vida está en peligro, ¿lo has pensado?

Escucha, sé cómo te sientes porque pasé por lo mismo,

pero no podemos hacer nada.

¿Cómo qué no? Claro que podemos, mamá.

Encontrar pruebas y detener a esa mujer.

Ágata no es una persona cualquiera, Germán.

Tu padre...

se ha enamorado de una asesina.

Bueno, pues me da igual, mamá. Tenemos que hacer algo.

-Pero ¿cómo has podido mentir así a Natalia?

Además, parecías tan sincera... Hasta yo me lo he creído.

No pensé que podías hacer algo así.

-Espero que lo entiendas, es lo que debía hacer.

-Lo entiendo, pero no me parece bien.

-Para acabar con Nacho debemos usar sus propias armas.

-Pero ¿qué estás diciendo?

-El padre de Natalia cometió un delito.

Es justo que pague, así que no me arrepiento.

Sí, vale, sí. Sé que suena horrible.

Al final soy hija de mi padre, ¿no?

Pues esto que estás viendo es la parte oscura heredada de él.

-Oye, Noa, no digas eso. Tú no eres como tu padre, ¿vale?

-Espero que sirva para que lo encierren.

-Noa, no puedes decir eso. No eres como tu padre, ¿de acuerdo?

(Móvil)

Oye, Lorena, perdóname, pero es que no puedo hablar...

¿Cómo?

No, no, espera un momento. Pero ¿papá está bien?

Lorena, dime la verdad.

¿Está vivo?

Mi hijo, mi padre, mi hermana...

¿Tú de verdad crees que puedo sacar algo positivo

de estos ataques a mi familia?

Perdona, a mí solo me interesas tú. ¡Pues a mí no!

-Hay comerciantes que no salen y no protestan.

-Me quedo más tranquilo

pensando que no soy el único callo malayo del mercado.

-Así me gusta, que veas el lado positivo.

Debo convencer a David para ir a Barcelona.

Por cierto, otra cosa, me acaba de llamar la Policía.

Mañana tiene que ir David a declarar a comisaria

por lo del accidente de Nacho. -Justo ahora.

-Igual tardé mucho verlo,

pero a las personas como tú hay que atacarlas con sus armas.

-¿Aunque te cargues al padre de Natalia?

-No estoy orgullosa, pero tampoco veo normal

operar a pacientes hasta el culo de alcohol.

-Ya ves la clase de persona que es mi hija.

(NOA) Natalia...

-Lo sé todo. -¿Cómo?

-Mataste a tu marido.

-Pues sí que sabes cosas.

Es lo que tiene creer a tu madre.

-No sabe que sabéis lo del examen.

-Pero no me puedo aguantar, tengo un nervio...

-Cuando llegue, ni nervio ni nervio ni "na".

Como si nada. -Eso.

-¿No me preguntáis por el examen?

(ROSA) Te lo repetiré las veces que haga falta,

hasta que te des cuenta de las niñas que podemos salvar.

Es que esa es tu responsabilidad, pero también es la mía.

Es la mía desde que me enteré de esto.

-Yo flipo. Tranquila, Lorena.

Acuérdate del dicho,

no hay mayor desprecio que no hacer aprecio.

-Pero, Adela, por favor.

Parece que me culpas del fracaso de tu matrimonio.

Cuando entré en la vida de Elías, no estabas con él.

Déjame que lo haga feliz. Es que no entiendo qué os pasa.

¿Por qué me odiáis? -No tienes vergüenza.

Es que no sé qué voy a hacer.

El corazón dice que no ponga patas arriba la vida de mi hijo,

pero la razón me dice que si no acepto este contrato,

voy a la ruina.

Vete a Barcelona, Celia, y vende el puesto.

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Mercado central - Capítulo 237

22 sep 2020

Celia sube a la red todas las pruebas que demuestran que Helena Monteagudo ha firmado el cuento cuya autora es Celia. Quiere desenmascararla, pero lo único que consigue, pese a que se haga viral, es que Helena la denuncie por haber incumplido la cláusula de confidencialidad.
Ágata intenta convencer a Elías de que deben darle a Jesús un empujón final para que abandone la empresa, pero éste se niega. Sin embargo, una discusión entre Lorena y él debido a que Ágata se niega a darle una butaca de la casa de Sepúlveda, provoca que Jesús sufra un ataque al corazón.
Natalia se entera de que alguien ha destapado la negligencia médica de su padre. Nacho le hace creer que ha sido Noa, pero Rosa y Noa la convencen de que es una más de sus manipulaciones. Sin embargo, esta vez Nacho tiene razón. Noa intenta que Natalia se decida a denunciarle.
Samuel descubre que su padre se ha ido de la lengua y le ha contado a la familia lo de su examen de conducir y decide no presentarse. Sin embargo, Carla le hace reflexionar.

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