Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5644322
No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 212 - ver ahora
Transcripción completa

-Los transportistas van a cobrar a 60 días, en vez de a 30.

Como te metas ahí, te comen vivo. Es solo un reajuste.

Ni reajuste ni nada, no juegues con fuego.

Van a ir a por ti, y con razón.

-Francamente, Elías, yo me imaginaba que eras de otra manera.

De otra manera, ¿cómo? Olvídalo, olvídalo.

"Siento lo del otro día, creo que te metí un buen rollo.

Y siento si te aburrí".

"Qué va, tu vida es muy interesante.

Y si te sienta bien desahogarte, yo, encantado".

¿Y qué haces cuando uno te pide una cita?

Nada de citas. Lo he especificado en el perfil.

Pues me gusta mucho esta Celia que te estás inventando.

No, no, no. Aquí soy Abigail.

-Lo que tienes que hacer es denunciarlo.

-No, no, porque ir a la Policía no sirve de nada,

porque van a merodear por el mercado sin dar con el sospechoso.

(CARMEN) ¿Y que el chorizo se vaya de rositas?

De eso ni hablar.

-¿Qué propones, si a la Policía no hay que llamarla?

-Investigar. Puede ser del mercado.

(NICOLÁS) Ese es Álex, el ayudante de Alberto.

Ya lo tenemos -¿Cómo que ya lo tenemos?

Pasó a las 17:00 y yo me di cuenta a las 19:00.

Fíjate si queda vídeo. -Sigamos,

pero esos son unos balas perdidas.

-Manda narices...

Carmen y yo, que siempre nos hemos llevado mal,

hemos hecho las paces,

y tú, con Nicolás, no seas capaz de arreglarlo.

Me voy con Ágata a Madeira hasta el lunes por la noche.

-Bueno, ahora no te puedes ir.

Demasiados pollos a la vista, cambia de planes.

No, no te enteras.

No te estoy pidiendo permiso, te estoy avisando.

El que no se entera eres tú.

¿Qué parte de "no te puedes ir" no has entendido?

Lo sé, Germán se está equivocando.

He intentado que razonara, pero está obcecado.

Ya sabes cómo es...

Pues te propongo una cosa.

-¿Ahora está todo bien entre vosotras?

Sí, sí, todo bien.

(Móvil)

Perdona.

Doctor Santiago Maza.

¿Y el ramo es para...?

¿Perdone?

¿Ágata Solís?

-Lo invita al aniversario de la pizzería.

-¿A quién, a Alberto? -Sí.

Bueno, si a ti no te parece mal, claro.

-No, a mí me parece estupendo.

-Bueno, pues... -He pensado proponerle a Paolo

hacer la cena en mi casa.

-Yo lo que quiero es disfrutar lo que nos quede de vida a tu lado.

Oye, ¿quieres que hable con mi gestor

para que prepare los papeles de la jubilación?

-¿Por qué te pones así cuando hablo de mi caída?

Vete, vete. Por favor.

-Dímelo, te prometo que no se lo diré a nadie.

(Móvil)

Te llama tu madre.

No te preocupes, ya hablaremos en otro momento.

Así que tu médico te envía flores. -Bueno, no es mi médico, es...

Era mi marido

Pues qué detalles tan bonitos que tiene tu ex.

La verdad es que sí. Pues muchas gracias, Adela.

-Da igual mi padre. Lo que necesita la empresa ahora es esto.

Después, volveremos a la normalidad. Pero lo siento, ahora es lo que hay.

-Lo que va a haber es una huelga.

-Ángel. -Vámonos, Rubén.

-Ángel.

Menudo enfado lleva Ángel. Ni me ha saludado.

¿Qué ha pasado? Que no nos estamos entendiendo

y amenazan con huelga.

¿Y eso? La fruta ecológica,

no funciona como esperaba y lo está complicando todo.

Bueno, también es cuestión de tiempo.

Pero no me lo dan. Les estoy pidiendo que me den margen,

que retrasen el cobro a 60 días, pero nada.

Que la empresa no va bien

y si esperan esos dos meses, igual ni cobran.

Pensaba que serían más comprensivos o que se lo pensarían,

pero no, o cobran como siempre o huelga.

¿Y tú padre sabe esto?

¿Y qué dice que hagas?

Que use la partida de imprevistos, pero no lo voy a hacer.

¿Y por qué no? Si esa partida está para emergencias,

y esto lo es. Mamá, a ver, no lo entiendes.

Lo de vender verdura ecológica es idea mía.

Lo sé. Si cuando las cosas van mal,

recurro a la empresa...

reconozco que mi gestión es pésima,

y tú tendrás razón al pedirle al abuelo que no me dejara al mando.

Otra vez.

Si se lo dije fue porque tú estabas roto...

Ya, mamá, ya.

Tú y papá no habéis confiado nunca en mí.

Siempre habéis pensado que me venía grande, reconócelo.

Pues no, porque no es verdad.

Eres capaz de sacar adelante cualquier negocio que te propongas.

Pero ¿sabes una cosa?

Todo el mundo, por listo que sea, tiene que aprender cosas.

Y aunque me cueste reconocerlo, pero...

tienes al mejor profesor en casa.

Sí, porque él conoce esta empresa como nadie.

Asé que deberías escucharle y seguir sus consejos.

No lo voy a hacer.

Pero ¿por qué?

A ver, si aceptasteis trabajar juntos.

Incluso te ayudó a negociar con los proveedores de fruta ecológica.

¿Por qué lo rechazas?

No pienso acudir a mi padre cada vez que me vaya mal.

Es mi responsabilidad, quiero arreglarlo yo solo.

Germán, el orgullo no te va a ayudar.

En cambio, tu padre sí. Mira, mamá.

Voy a arreglar esto sin la ayuda de nadie.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

(Timbre)

(Timbre)

-Pero bueno. Sí que has tardado en abrirme.

¿Qué pasa, que no me querías abrir? -¿Qué haces aquí?

-He venido a buscar unos libros.

-Vale, pasa.

-Perdona si te he pillado en el baño.

¿Sabes dónde ha dejado tu madre los libros, si están en el altillo?

-No lo sé. No estaba en el baño. Estaba pensando.

-¿En qué pensabas? -Que podría ser Nacho...

otra vez.

-¿Que Nacho ha estado aquí?

-Ha venido a traerme un regalo por ayudarle en el puesto.

-¿Cómo que le has abierto la puerta?

¿No escuchas a tu madre cuando te dice que te alejes de este tío?

-Sí. Pero ahora que se ha ido,

estoy pensando que quizás estamos siendo muy duros con él.

-Sí, ya, claro. ¿Me lo dices en serio?

-Hoy en el almacén me ha dicho

que a veces se ha portado mal con Noa y con Rosa,

pero que no merece tanto castigo porque se arrepiente.

-Sí, claro. De bueno lo van a hacer santo.

Este tío se merece todo el desprecio que puedan darle. ¿Lo entiendes?

Y lo que te ha dicho seguramente son mentiras.

-¿Y cómo estás tan segura de eso? -Porque es una mala persona.

¿De acuerdo? Además, tú conoces a la gente del mercado, ¿o no?

-Sí. -¿Y crees que son buenas personas?

¿Crees que le darían la espalda a alguien que no lo merece?

-Quizá discuta con Rosa y con Noa,

pero no me parece motivo para darle la espalda.

Quizá se hayan posicionado antes de saber la historia completa.

-David, por favor, confía en mí. No vuelvas a abrirle la puerta.

Y, por favor, mantente alejado de él.

Lo único que quiere es manipularte

y sacarte información para sus movidas.

-Puede que ya lo haya intentado.

-¿Qué?

-Me ha preguntado por el día que se cayó y se golpeó la cabeza.

Y en el almacén también me preguntó sobre eso.

Pero no le dije nada. Me puse nervioso y le dije que se fuera.

Por eso he tardado en abrir. -Has hecho bien.

Has sido valiente.

Pero, por favor, prométeme que te vas a mantener alejado de él.

-Te lo prometo.

-Vale.

(Llaves sobre el aparador)

-¿Qué haces aquí? ¿Te han echado de casa?

-No, me he escapado yo. -¿Y eso?

-Nada, que a Valeria le ha dado por limpiar y ordenarlo todo

y tiene la casa patas arriba.

Cuando he visto que en cualquier momento

podía mandarme pasar la fregona,

he echado a correr y me he refugiado aquí.

No sé el afán que tiene esta mujer por no parar quieta.

Con lo a gusto que estoy yo sin hacer nada.

-Me alegra que seas de los que no se amargan al jubilarse.

-¿Yo? Qué va.

La verdad es que tuve dudas, pero...

se vive de jubilado mucho mejor de lo que pensaba.

-Me alegro por ti.

-Y yo me alegro de haber dejado en tus manos la empresa.

No sabes la tranquilidad que tengo sabiendo que la llevas tú.

-Ya. Gracias por confiar en mí, abuelo.

Te prometo que no te defraudaré.

-Lo sé.

-En calidad del nuevo proveedor de nuestro restaurante,

Cristina, Rosa y yo queremos invitarte

a la celebración del aniversario de la pizzería. ¿Te apetece?

-¡Por supuesto! Pero espera, no sé yo si Rosa...

-Rosa, ¿qué? -Que Rosa me pidió tiempo y...

y no quiero hacer nada que le parezca que presiono.

-Alberto, yo no tendría que decirte nada, pero...

Cristina habló con ella

y Rosa dijo que estaría encantada de que vinieras.

-¿Sí? -Sí.

-¿Seguro? -¡Segurísimo!

-¿"Encantada" dijo? -Encantada, literal.

-Entonces, ¿a qué hora en la pizzería?

-A la 21:00. Pero no es en la pizzería.

Porque Rosa insistió en preparar la cena y quiso hacerlo en su casa.

Nos encontramos allí a las 21:00. -O paso a buscarte y vamos juntos.

-Sí, lo que pasa es que... ¿tú querías ir vestido así?

-Sí. Bueno, sin delantal, claro.

-A ver, Alberto, es verdad que es una cena entre amigos,

pero es tu ocasión para mostrar tus encantos a Rosa.

Ale, que es tu ocasión para hacerte "bello".

-Bueno, vale, vale. No sé qué me voy a poner, pero vale.

Entendido. Pues mándame la ubicación.

-Ahora mismo.

Y nos vemos allí a las 21:00. Y sé puntual.

Hasta luego. -Hasta luego.

(VALERIA) ¡Jesús!

Hola, Germán. Vengo a por el listo de tu abuelo.

Se cree que no sé que se esconde aquí para escaquearse.

-Yo no me escondo. Estaba mirando...

-Déjate de excusas y ven.

Baja unas bolsas al contenedor de ropa usada.

-¿Qué te decía? Está desenfrenada.

-Si quieres, las bajo yo. -No. Gracias, pero no.

Las tiene que bajar el señorito, que últimamente está muy perezoso.

-Oye, de perezoso nada.

Lo que pasa es que yo tengo una idea de disfrutar la vida

distinta que la tuya.

-A ver si te crees que a mí me encanta estar limpiando

y ordenando armarios con este calor.

Pues no, pero hay que hacerlo.

Si me voy a jubilar, tendré que tener la casa arreglada.

-Yo creo que tiene razón, abuelo.

Si no te gusta su plan, propón uno más atractivo.

-Está bien, está bien.

¿Llamamos a unos amigos y salimos con ellos a tomar algo?

-¿A cuáles, a los tuyos? -Sí.

-Sí, un planazo, vamos.

Vosotros hablando de fútbol y yo aburrida como una mona.

-Bah. Con lo fresquitos que estaríamos tomando algo en un bar.

¿Y tú qué propones?

-Pues... no sé. Podemos ir al cine, también tienen aire acondicionado.

-No nos pondríamos de acuerdo en la película.

-Bueno, pues... vámonos de compras.

-No, de eso nada.

Se tira una hora en cada tienda y sale sin comprar nada.

-¡No es verdad!

Bueno, un poco sí, pero porque soy muy selectiva con la ropa.

-Bueno, ¿qué te parece...

si salimos tú y yo solitos y luego miramos lo que hacemos?

-Tú querías hablar con tus amigos, ¿no?

-Bueno, estando los dos juntos,

no me hace falta nadie para pasarlo bien.

-Anda, llámalos.

-Vaya dos, vaya dos. Qué bonitos sois.

(VALERIA) ¡Ay, madre!

-Alberto.

-¿Qué quieres?

-Vengo a pedirte disculpas por la discusión del otro día.

Lo siento, de verdad.

Me comporté como un imbécil.

Pero compréndelo.

Para mí no es fácil ver a mi mujer con otro hombre.

-Exmujer.

-Sí, ya lo sé. Lo sé, lo sé.

Y por mucho que me lo repita

y me diga a mí mismo que Rosa ya no me quiere,

yo no consigo dejar de quererla.

Lo intento, de verdad, pero...

no lo consigo.

No consigo asumir que mi matrimonio se ha acabado.

Por eso a veces...

me dejo llevar por el dolor y...

y digo cosas que no debería.

Perdóname.

-A ver, Nacho, yo he pasado por algo parecido y sé que no es fácil.

Pero tienes que aceptar la situación.

Tienes que respetar la decisión de la otra persona.

No puedes luchar contra sus sentimientos.

Yo no te conozco, pero te lo pido:

deja que Rosa rehaga su vida y haz tú lo mismo con la tuya.

-Lo intento.

Lo intento, pero esto tampoco me lo pone fácil.

Muchos en el mercado creen que estoy aquí para controlar a Rosa,

pero no es verdad.

Ya no puedo dedicarme a mi profesión

y este entorno es el más conocido para mí.

Pero será difícil sacar el negocio adelante.

-Nunca es fácil. Sacar un negocio adelante nunca es fácil.

-No. Eso no es todo.

Lo peor es la hostilidad que recibo de todos.

Cómo me miran, cómo me ignoran...

Entiendo que estén del lado de Rosa,

forma parte de la gran familia del mercado,

pero es injusto que intenten arruinarme.

Solo intento ganarme la vida honradamente.

Pero bueno, quejándome no voy a arreglar nada.

Ya saldré adelante como pueda.

Gracias por escucharme.

Y perdóname, otra vez, por lo del otro día, ¿vale?

-Espera.

A ver, si me prometes que vas a dejar en paz a Rosa,

yo puedo echarte una mano con el negocio.

Puedo comprarte productos y sacarlos aquí con las cervezas.

-¿Lo dices en serio?

Había oído que eras un buen hombre, pero...

acabo de comprobarlo por mí mismo.

Gracias.

-No ha llegado la fruta delicada, estoy reorganizando el espacio.

-Es culpa de los transportistas.

Tengo problemas con ellos y se han puesto en huelga.

Si me vas a soltar que mi padre tenía razón, no es verdad.

-Oye, perdona, yo no te iba a decir nada así.

Eres el jefe aquí, vas a encontrar una solución.

-(DUDA) Estoy un poco nervioso, disculpa.

¿Vale? Voy a hablar con ellos y...

a ver si intento que desconvoquen la huelga.

-Que sea pronto, porque nos quedamos sin género

y la gente se irá a la competencia. -Eso no va a pasar, te lo aseguro.

-Estoy segura. -Quería comentarte otra cosa, Ágata.

Mi padre me ha pedido iros de fin de semana.

Le he tenido que decir que no.

Me sabe mal y no quiero que pienses que es algo contra ti.

Con todo el follón que tengo, no puedo prescindir de nadie.

Imagino que lo entiendes, ¿no?

-Claro, no te preocupes. Nos iremos en otra ocasión.

-"Okay". Otra cosita. El tema de los "flyers", lo mismo.

No paso de ti. Cuando me arregle con los transportistas,

escucharé tus propuestas y lo tiramos adelante, ¿vale?

-Cuenta conmigo. -¿Qué pasa con tus transportistas?

-Bueno, la que faltaba.

Es un problema de mi empresa. No es problema tuyo.

-¿Que no es problema mío?

Tus transportistas, con una furgoneta,

han bloqueado el muelle de carga.

Y no es que no descarguen tus frutas y verduras,

es que no dejan descargar a nadie.

¿Qué? ¿Estás sordo?

-No, te estoy escuchando, Carmen, yo y todo el mercado.

-Te has quedado como un pasmarote. ¡Tira, haz algo!

-Bueno, tranquila, porque mañana lo arreglo, ¿vale?

-Te salvas porque por la tarde no descarga nadie.

Pero como esto no esté arreglado mañana,

tú y yo vamos a tener un problema gordo, muy gordo.

Porque yo ahora soy la responsable

como presidenta de la Asociación de Comerciantes.

Como no se arregle, atente a las consecuencias.

-He dicho que mañana está arreglado. Tranquila, ¿vale?

-Hombre, qué bien que os vayáis aficionando a la cerveza artesanal.

Qué caras. ¿Qué ha pasado?

-Queremos hablar con Álex. Que salga.

-No está. Ha empezado un nuevo trabajo.

-Qué casualidad.

Esto es lo que me faltaba para verlo todo clarísimo.

-No entiendo nada. ¿Qué pasa? -Alberto, por favor, siéntate.

Pues el ratero ese se ha llevado el dinero del despacho de gerencia.

-¿Qué? -Lo que oyes.

Han robado 1800 euros de la caja del despacho,

y solo ha podido ser ese chico.

-Esa es una acusación muy grave. -Ya lo sé.

Y si la hago es porque está todo muy clarito.

Hemos estado visionando las cámaras de seguridad

y sabemos quién estuvo esa tarde.

Entramos mi hijo, yo, Higinio, Jorge, Carla, Carmen... y Álex.

O sea, todos gente de confianza, menos el pájaro ese.

Y cuando entró él, desapareció el dinero.

Blanco y en botella. Está claro, ¿no?

¿Qué hacía en el despacho él?

¿Qué se le había perdido? -Eso fui yo.

Me dejaron una carta por error para gerencia

y le pedí que la llevara. -Pues aprovechó bien el viaje.

-No, esto es un malentendido, Nicolás. Álex no ha podido ser.

(NICOLÁS) No sé de qué te sorprendes.

Alguien de esa calaña habrá hecho cosas parecidas.

-A ver, escucha. Álex ha pasado por muchas dificultades,

pero ya las ha superado. -Que sí.

La cabra siempre tira al monte.

Está muy bien ayudar a la gente y todo lo que tú haces,

pero esos chicos no son unos corderitos.

Los estás trayendo al mercado y pasa lo que pasa.

Si no, ¿cómo acabó Quique? -Ya.

-No te consiento más que hables así de mis chicos, por favor.

Hablaré con Álex y que me lo explique.

-Ese ya se ha gastado el dinero.

(SAMUEL CARRASPEA)

¿Qué le va a pasar a Álex?

-Pues si esto se confirma, tendrá que volver al centro de menores

y dejar el trabajo que ha empezado hoy

y el piso tutelado.

¿Qué es eso que no me puedes contar arriba?

-Para que no nos oigan, y menos Nacho,

que tiene la parabólica puesta.

¿Qué pasa?

He ido a tu casa a por unos libros

y David me ha dicho que no he sido la única en ir.

Nacho ha estado allí. ¿El qué?

Voy a casa. No, espera.

Está bien, no ha pasado nada. Nacho no le ha hecho nada, créeme.

Está bien. Vale.

Cuéntame exactamente qué te ha dicho David.

Vale. Simplemente Nacho ha ido allí a hacerse la victima

y a contar su versión de todo.

A decir que si pobrecito,

que si todos lo están dejando de lado y cosas así.

Y como David es tan buena persona, ha empezado a dudar de él

y me ha acabado diciendo que igual Nacho no es tan malo como pensamos.

Pero eso no es lo peor.

Le ha preguntado por el día del accidente.

No.

-¿Y estos?

Los transportistas de Germán,

que han discutido por los pagos y se le han amotinado en el muelle.

Llevan toda la tarde frenando las descargas.

Lo raro es que no saliera Carmen con el cuchillo.

Sí, sí lo ha hecho. Pero les ha dado igual.

La madre que los trajo...

Pero, chica, ¿cómo tienes este suelo?

Ahora no puedo entretenerme.

Vienen a por unos centros y debo rematarlos.

Tranquila, yo te paso la escoba.

¿Qué dices, Valeria? No, déjalo.

Que no, que no. Si a mí no me cuesta nada.

Da muy mala imagen un puesto tan bonito con un suelo tan feo.

Que yo me encargo. Bueno, pues muchas gracias.

Me haces un favor, que llevo un día de muchísimo trabajo.

Pues eso es bueno. Cuanto más trabajo, mejor.

Oye, pero ¿Carmen no te necesitará en la carnicería?

Que lo mismo está apurada con toda la que tiene montada aquí fuera.

Necesitarme, me necesita, eso seguro.

Pero como no me lo dice, pues no voy.

De todas maneras, ella ya no me va a llamar.

Y yo tampoco voy a ir. ¿Y eso?

¿Qué pasa, habéis discutido? No, hija.

Todo lo contrario.

Jesús y mi hija se han puesto de acuerdo para que me jubile.

Como Jesús tiene tanto tiempo libre, quiere pasar más tiempo conmigo.

Si estoy en el puesto, no podemos.

Entonces enhorabuena por lo de la jubilación.

Gracias.

-David no le ha contado nada.

Simplemente Nacho ha insistido

que por qué se ponía tan nervioso cuando salía el tema,

pero David no ha dicho nada y lo ha echado de casa.

Hay que ser sinvergüenza y miserable.

Ha ido a manipularlo y a sonsacarle información.

Es que precisamente ahí está la clave.

Cariño, ¿la clave de qué? Pues que...

ese es el punto débil de David, ¿entiendes?

Ahí puede hacerle daño.

Si Nacho ha conseguido hacerlo dudar,

es porque David no sabe quién es Nacho en realidad.

Si me propones que le diga a David que Nacho es un pederasta,

no lo voy a hacer.

Pero es la única manera de abrirle los ojos.

¿No ves que David se está recuperando de un secuestro?

¿Cómo le digo que casi convive con un pervertido?

Mira, escúchame.

Hay algo que David está haciendo muy bien,

y es conservar la inocencia, creer en la gente.

Y yo eso lo quiero proteger. ¿Lo entiendes?

Celia, si yo...

Yo estaba de acuerdo contigo con ocultarle todo eso de Velasco,

pero ha pasado el tiempo y David se ha recuperado muy bien.

Y tú eres su madre, tú decides qué contarle y qué no,

pero para protegerlo, hay que contarle la verdad.

Si tu hijo supiera quién es ese hombre en realidad,

no se creería ni una sola palabra de Nacho.

Y él lo va a seguir intentando, piénsalo.

Me voy a casa a hablar con él.

¿Se lo vas a contar?

Y ahora quiere que hagáis muchas cosas juntos, ¿no?

Como si fuerais novios.

Es curioso, con lo duro que parece por fuera

y es un romántico y un trozo de pan.

Que sí, que es muy bueno y muy romántico,

pero un poco muermo también, la verdad.

Venga ya, Valeria.

Yo he vivido años con él y jamás diría que es un muermo.

Le encanta la marcha, comer bien y la buena vida.

¿Qué pasa, Valeria?

Pues mira, por ejemplo esta tarde. Vamos a quedar con unos amigos.

Mira, solo de pensarlo me está entrando un aburrimiento...

Porque van a empezar: "Que si ya tenemos la Liga asegurada",

"Hay un nuevo entrenador"...

Y acabaran ahumándome con sus puros.

Mira, yo no quiero pasarme todas las tardes, mano sobre mano,

hablando de cosas aburridas.

Yo... Yo no es que quiera sentirme útil, es que soy útil.

Y mientras mi salud me lo permita y mis brazos y piernas me aguanten,

voy a seguir haciendo cosas.

Entonces, lo que te pasa es que no quieres jubilarte.

¡No!

Yo quiero seguir trabajando en el mercado,

hablar con la gente, salir, entrar. Hacer mi vida de siempre.

Ay, chica, que gusto poder decirlo en voz alta.

Pero si fuiste tú la que insistió

para que Jesús dejara la frutería y se jubilara.

Ya, porque quería disponer de él a mi antojo,

y si estaba trabajando, no podía.

Pero vamos, que si llego a saber cómo va a ser la cosa,

no se lo hubiera pedido nunca.

O sea, que ahora Jesús tiene mucho tiempo libre

y tú no haces más que buscar tareas porque te aburres.

Sé que no está bien.

Pero ¿cuántos años nos quedan para estar juntos?

¿Diez?

¿15?

Los que sean, no los quiero pasar como dos vejestorios.

¿Y qué vas a decirle, que vuelva a trabajar?

No sé.

Yo, de momento...

voy a seguir barriendo.

(Portazo)

¡David!

¡David!

(DAVID) ¿Qué pasa? Hijo, menos mal.

¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar en el mercado?

Sí, pero quería venir y ver que estabas bien.

¿Y por qué no iba a estarlo?

Carla te ha contado que Nacho ha venido...

Sí. Y siento mucho que hayas tenido que pasar por esa situación solo.

Ya, ya me ha dicho ella que no debería abrirle.

Y confío en ella porque es mi amiga. Es muy buena amiga.

Y me he quedado pensando en algo que me ha dicho.

¿En qué?

Los del mercado son buenas personas

y no tratarían tan mal a alguien como a Nacho si no lo mereciera.

Pero yo también soy una buena persona

y no considero que el hecho de que Nacho se pelee con Rosa y con Noa

sea suficiente para odiarlo.

Así que deduzco que ha hecho algo que no me has contado.

¿Hay algo que no me hayas contado sobre él?

Últimamente has pasado por muchas cosas

y es verdad que has madurado mucho. Lo que pasa es que...

esto es tan difícil que...

Vale, es verdad.

Nacho ha hecho cosas que no te he contado.

Han bloqueado el muelle de carga y están todos con un cabreo...

Ya, ya. Lo he comentado con Germán.

Le he dicho que recurra a Elías, pero está nervioso

y no he insistido porque acabaríamos discutiendo.

Espero que lo solucione cuanto antes,

porque nos afecta a todos los comerciantes.

A un proveedor mío no le dejan descargar el pedido.

Lo siento muchísimo, Jorge.

Conozco a Elías y él no dejaría que esta situación se alargara.

Si Germán lo dejara intervenir, ya estaría solucionado.

-Hola. Café y bocata para llevar, "porfa".

¿Bocata? ¿Desde cuándo meriendas así?

Desde que llevo personas dentro, cariño.

Tengo clase con David.

Voy pillada de tiempo. ¿Qué me querías contar?

Se trata de Ágata.

Adela, habíamos quedado que ibas a dejar en paz a esa mujer.

Ya, pero ¿recuerdas que un hombre ha encargado un ramo de flores

para ella? Sí, claro que me acuerdo, pero...

me parece normal, o sea, ella es una mujer espectacular,

pues alguno que ande detrás de ella.

Hasta yo le mandaría flores a esa mujer.

Ya, ¿y te parece normal que las flores se las mande su marido?

Está casada. Lo estaba.

Vale, pues está separada, su marido quiere recuperarla,

sabe que trabaja aquí y le manda flores.

Me sigue pareciendo muy normal.

Todo es muy normal y muy moderno, si no fuera porque su marido...

está muerto.

Cariño, Nacho no solo es un manipulador y un maltratador,

que ya es demasiado horrible,

sino que además es un depravado.

Ni siquiera le deberían dejar salir a la calle,

así protegeríamos a los más débiles, pero...

Bueno...

Nacho es pederasta, cariño.

-¿Qué?

¿Por qué no me lo habías dicho antes?

De haberlo sabido, no le hubiese abierto

ni le hubiese dejado acercarse a mí.

Sí, ya lo sé, pero has pasado por muchas cosas

y no quería que sufrieras más. Pues si intentabas protegerme,

me has puesto más en peligro. No digas eso, por favor.

Si te pasa algo, no me lo perdono.

No puedes protegerme, no soy un niño.

Ya, pero no puedo evitarlo, hijo.

Soy tu madre y eso es lo que hacemos las madres.

Da igual lo mucho que madures y da igual lo mucho que crezcas,

siempre voy a intentar protegerte.

No estoy enfadado contigo. Me has contado lo que quería saber.

Siento mucho haber tardado tanto en decírtelo.

A partir de ahora, no quiero que le abras la puerta.

Ni que le dirijas la palabra.

No le des pie a nada. ¿Entiendes?

No quiero tener nada que ver con quien hace cosas tan horribles.

¿Y cuándo lo meterán en la cárcel?

Pues no lo sé, hijo. Habrá que confiar en la justicia.

Pero algún día pagará por todo lo que ha hecho.

¿Algún día? Deberían encerrarlo ya.

Hijo, no es tan sencillo.

Nacho es listo y siempre se escabulle.

Además la historia es larga y complicada y...

Bueno. Hay tiempo hasta que llegue Lorena.

Puedes contármela.

-A ver, ¿qué me estás contando?

El encargo era a nombre de un tal Santiago Maza,

y cuando le he dado el ramo a Ágata me ha dicho que es...

bueno, que era su marido.

Pero ¿qué dices? Sí.

He buscado su nombre en Internet

y he descubierto que desapareció en extrañas circunstancias.

Y escúchame bien, incluso la investigaron a ella.

Pero al final cerraron el caso sin poder aclararlo.

Madre del amor hermoso.

Ya te dije que no me fiaba de esta tía, y tengo razón.

Esta mujer esconde algo y se lo tengo que contar a Elías.

Adela, por favor, prometiste

que no volverías a inmiscuirte en sus asuntos, acuérdate.

Sí, pero Elías debe estar al corriente de esto.

¿Y si Ágata se lo ha contado ya?

Es más, quizá hay una explicación lógica para todo esto.

Por favor, ya has salido escaldada, no te puedes exponer más.

Deja que hagan su vida.

Lorena, esto es importante.

Bocata y café para llevar.

Cariño, es tu decisión.

Tú verás lo que haces. Me tengo que ir.

Gracias.

Bueno, ¿qué, salimos a la calle, damos una vuelta, picoteamos algo?

O nos podemos quedar en casa.

Hago unos creps de los que tanto te gustan

y vemos una "peli".

Venga, David, hijo, por favor. Dime en qué piensas.

-Nacho es un pederasta y no podemos hacer nada para que lo encierren.

Cariño, nosotros no, pero tenemos que confiar en la justicia.

Mira qué fue de los que se relacionaron con él,

el doctor Ramírez y Crespo.

Uno muerto y el otro en la cárcel. Ya han pagado.

Entonces, ¿por qué Nacho sigue libre?

La Policía debería haberle detenido.

Estarán haciendo lo posible por pillarlo.

Nacho es listo y se sabe proteger muy bien.

Pero seguro que tarde temprano, lo van a coger.

(Timbre)

Seguro que es Lorena.

Hola. -Hola. Perdóname, llego tarde.

(Puerta cerrándose)

Perdona, es que...

¿Qué pasa?

Le he contado a David la verdad sobre Nacho.

Pero ¿le has contado todo, todo?

Iba a terminar enterándose.

Prefería haber sido yo la que se lo dijera.

Pero la verdad es que ahora no sé si he hecho bien.

Está encerrado en sí mismo.

Está venga a darle vueltas al tema y no consigo sacarlo de ahí.

Y él es muy obsesivo, ¿sabes?

Cuando se encalla en un pensamiento le cuesta mucho salir.

Lo siento, debí avisarte, decirte que no había clase,

pero estaba preocupada y lo olvidé.

No, no. No te preocupes, de verdad.

(DUDA) Celia.

¿Me dejas probar algo con David?

Sí, claro.

Hola, David.

Bueno...

-Si vienes a recordarme lo de Álex, no he podido localizarlo todavía.

No hemos hablado. -Yo robé el dinero.

-¿Qué has dicho? -Simulé el robo y cogí el dinero.

-¿Tú qué clase de persona eres?

¿Quieres arruinar la vida de un inocente?

¿Sabes por lo que ha pasado Álex? No lo ha tenido fácil.

Le ha costado mucho salir adelante. -Estoy aquí para asumir la culpa.

-¿Por qué lo hiciste?

-Porque estaba desesperado.

Y necesitaba dinero urgente.

Y no pensé en las cámaras ni en la gente ni en nada.

Luego mi padre sacó sus propias conclusiones

y el resto ya lo sabes.

-¿Por qué necesitabas dinero tan urgentemente?

-Porque me liaron.

Me metí en una timba de póquer ilegal.

Y al principio estaba ganando todo el rato,

pero empecé a perder, hasta que me desplumaron.

Y debía mucho dinero.

-¿No sabes que esas timbas las organizan profesionales

para desplumar a pardillos como tú?

-Pues no, no lo sabía.

Si lo hubiera sabido, no me hubiera metido.

-¿Era la primera vez que jugabas?

-En una timba, sí. -En una timba...

Juegas de otros modos. -Alguna vez he jugado "online".

Alguna vez, tampoco todos los días. -El primer síntoma de una adicción

es no reconocerla. -He dicho que he jugado alguna vez.

Las charlitas dáselas a estos chavales tuyos con problemas.

-A ver, he venido porque...

quiero evitar que Álex tenga un problema. ¿Me vas a ayudar?

-¿Cómo? -Habla con mis padres.

Diles que has hablado con Álex,

que está muy arrepentido, que ha devuelto el dinero...

No son mala gente, no van a denunciar.

-¿De dónde vas a sacar el dinero?

-Ya veré qué hago y de dónde lo saco.

-¿Te estás oyendo, Samuel?

Que pareces un niño hablando.

Eres el gerente de este mercado.

Has robado, debes decir la verdad. -¿Y perder el trabajo?

¿Humillar a mis padres?

No voy a hacerles más daño del que les he hecho ya.

-Deberías haberlo pensado antes de meter mano en la caja.

Los actos tienen consecuencias. -¿Crees que no lo sé?

Lo sé más que nadie, Alberto.

Te juro que... que no quiero arruinarle la vida a ese chaval.

Ayúdame a no hacerlo con la mía, por favor.

Gracias.

(LORENA) David, para la clase de hoy,

me gustaría enseñarte un cuadro que me encanta

Quizás lo conozcas.

Es de un pintor noruego que se llamaba Munch,

y el cuadro se llama "El grito".

Yo lo vi en el museo de Munch, en Oslo.

Me fascinó.

Bueno, me fascinó a mí y a todos los compañeros que venían conmigo.

Este cuadro expresa el dolor.

Seguramente el dolor que experimentó Munch

cuando era pequeño y...

y perdió a su madre y a su hermana de tuberculosis.

Es... fascinante, ¿no?

Que... un señor de Noruega

pintara hace 100 años este cuadro

y yo lo vea y...

y no sé, me sienta...

me sienta comprendida.

Quiero decir, que yo no tengo nada que ver con ese señor, pero...

al ver el cuadro,

lo entiendo.

Porque el dolor es universal

y él sabía cómo plasmarlo.

Por eso creo que cada persona que ve este cuadro

tiene su propia idea de por qué está gritando esa figura.

-En realidad, Munch iba por la calle y se quedó quieto mirando el cielo,

que estaba rojo por la puesta de sol.

Sintió dolor en el pecho

y oyó un grito desgarrador que no sabía de dónde venía.

Así fue como se inspiró para pintar el cuadro.

Me lo explicó mi profesor de Plástica el año pasado.

-Pues está muy bien ese dato. Es una gran aportación.

Es triste, ¿no?

Pero también es bonito.

Por eso yo amo el arte en todas sus formas, porque...

es una herramienta maravillosa

para expresar las emociones, los sentimientos...

Cualquier tipo, ¿no?

La alegría, el amor, la tristeza, el dolor...

El arte sirve para canalizar todo eso,

y creo que es curativo, creo que es sanador.

Un señor pintó hace un siglo este cuadro,

hablando del sufrimiento,

y yo lo veo y pienso en...

en momentos de sufrimiento que tuve en el pasado.

O a veces,

todavía, cuando siento dolor,

me siento comprendida.

Y a lo mejor tú lo ves y también te sientes comprendido.

Y eso te alivia.

¿No te parece muy bonito

que los tres compartamos el mismo sentimiento?

-Sí, supongo que objetivamente es bonito.

(LORENA) Genial. Pues...

ahora utiliza todos tus pensamientos y tus sentimientos

y conviértelos en arte.

-Vale.

¿Y todos tus amigos eran pintores?

-No, no, no.

También había escultores, bailarines, poetas....

Éramos un grupo muy variado.

-Le quedan cinco minutitos.

Y no critiques mis canelones.

Nunca me saldrán como los tuyos, ¿de acuerdo?

Al menos ponles un aprobado.

-Qué va. Por como huelen,

parece evidente que has superado al maestro.

(ROSA) Ni hablar. El maestro es insuperable.

(ROSA Y PAOLO RÍEN)

-Alberto, ¿estás bien? ¿Pasa algo?

-Sí, sí.

¡No, no! O sea que no me pasa nada. Es decir...

No, nada. Estaba pensando en un pedido que no hice esta mañana.

(PAOLO) Alberto, por favor.

Esta noche olvídate del trabajo. ¡Que estamos de celebración!

-Perdón, perdón. Ya está ya está.

Entonces, ¿Cristina y tú hacéis estas celebraciones de aniversario

de la pizzería? -Sí, todos. Desde el primer año.

Pero este es el primero que lo hacemos acompañados.

Y nos encanta compartirlo con vosotros.

Lo raro es que Cristina todavía no haya llegado.

-Seguro que se ha entretenido en casa con algo.

No se puede estar quieta. -Ha ido a ver a una amiga

que acaba de tener un bebé.

Pero me dijo que volvería a tiempo para la cena.

(Móvil)

Mira, esa tiene que ser ella. Sí.

Un segundo...

"Amore mio".

Sí, que estamos aquí...

¿Qué ha pasado?

No.

Sí, sí. Bueno, ¿dónde estás exactamente?

Sí, sí, tú tranquila. Vale, sí.

Enseguida vengo. Vale, vale. Hasta ahora.

"Ciao, ciao".

Chicos, lo siento mucho, pero...

el coche de Cristina se ha quedado sin batería

y tengo que ir a buscarla. -¿Qué dices?

-¿Te acompaño? -No, no, tú tranquilo.

Vosotros, como se dice, id abriendo boca

con ese pan de ajo espectacular que ha preparado Rosa.

Nosotros volvemos enseguida. -Te acompaño.

Por favor.

-No me mires así. -Oye.

Te juro que no es una encerrona para dejaros solos.

Aunque ya que estáis...

¡Ah!

Hasta ahora.

(Puerta cerrándose)

Ya estoy aquí.

Has estado muy hábil con la treta del libro.

Los adultos cuando lo quieren convencer, lo hacen hablando,

y esto ha funcionado muy bien.

-No sé, me parecía que podía ser interesante

centrar su atención en algo que le guste.

-Y ha funcionado. Gracias, Lorena.

-El mérito no es mío.

El mérito es de Munch y de su cuadro.

(Timbre)

Perdona un momento.

Pasa. Gracias.

Toma las llaves del puesto, las dejo aquí.

Muchísimas gracias por cerrar.

La verdad, he salido corriendo del mercado.

Nada, no hay de qué.

¿Qué tal todo por aquí?

Pues mucho mejor, la verdad. Lorena nos ha ayudado un montón.

Esa es mi chica. Gracias, forastero.

¿Por qué no os quedáis a cenar? Hay lasaña.

No, no queremos molestar.

Venga, Jorge, por favor.

Déjanos agradeceros lo que hacéis por nosotros.

No vamos a decir que no a una lasaña casera, ¿no?

David, ¿qué tal si Lorena y Jorge se quedan a cenar?

-Por mí sí. Así prueban tu lasaña, que está buenísima.

Lo ha dicho él. A poner la mesa, venga.

-Y mi madre me decía: "¿Vas a salir así a la calle?

Pareces una pordiosera".

Pero es que me encantaban mis jerséis grandes,

vaqueros ceñidos, mis botas... Era la mujer más feliz del mundo.

-Claro. Bueno, yo, en mi casa, era la melena.

Porque me dejé una melena como el Rey León.

Me dejé...

Y mi padre, mi madre: "Córtate ese pelo, córtate ese pelo".

"No me lo corto".

Y mi padre un día me dice:

"Te doy 5000 pesetas si te lo cortas.

-¿Y qué hiciste? -Me lo corté.

Y me compré un radiocasete.

A partir de ahí, problemas con el volumen de la música.

-Claro.

¿Y diste mucha guerra con las chicas?

Lo pregunto porque en mi casa se ponían mis padres como una fiera.

Y eso que yo, bueno... no me portaba mal.

¿Qué? ¿Tú qué?

-Yo... he ido más de rollos.

-Vale... O sea, eres un poco picaflor, ¿no?

-No. -Sí.

-No, no, no. No, yo..

A ver, yo me he enamorado una vez.

(DUDA) Una profesora.

Dábamos clase los dos en el mismo instituto.

Bueno, empezamos a salir

y por un tiempo llegué a pensar que podría ser la mujer de mi vida.

-¿Y qué pasó?

-La mujer de mi vida se enamoró de otro.

Sí, y me dejó plantado. -Vaya.

-Ya ves. Historias que acaban mal.

-Bueno, sobre todo para ella.

Dejó escapar a un hombre estupendo.

Yo solamente he tenido un gran amor en mi vida

y ha sido Nacho.

Y ya ves cómo hemos terminado, ¿no?

Es curioso, te pasas media vida con alguien

y resulta que nunca terminas de conocerlo.

No me daba cuenta.

Nunca me di cuenta de que era un indeseable. Nunca.

-Hoy ha venido a hablar conmigo.

¿Qué tal ha ido la clase de dibujo?

-Bien. Estábamos hablando de "El grito" de Munch. ¿Te suena?

Sí, claro.

Lorena vio el original en un museo de Oslo.

¿Sabías que vivía con sus amigos en Londres y hacían "performances"?

Lo de Londres lo sabía.

De las "performances" no me has hablado.

-"Performances"... Era una manera variada, original,

de hacer arte,

y nos sacábamos unas libras para pegarnos unas fiestas buenas.

Os podéis sentar, que está casi. Eres una cajita de sorpresas.

No lo sabes tú bien.

A veces hasta yo me sorprendo a mí misma.

-A mí no me gustan las sorpresas. -¿No?

Bueno, depende de las sorpresas, ¿no?

Esto ya está.

A ver. (LORENA) Uf, qué pinta tiene esto.

A ver si os gusta.

-Pues sí, ha venido a pedirme disculpas por lo del otro día.

Me ha parecido sincero.

Sí, se justifica todo el tiempo diciendo que te quiere mucho,

que le cuesta... -No te creas nada de lo que te diga.

Es un manipulador, y además muy hábil, ¿sabes?

No lo digo por despecho, cualquiera del mercado te lo puede confirmar.

Consiguió hacerme dudar de la cordura de mi hija.

¿Te lo puedes creer?

Es algo que no me voy a perdonar en la vida.

No sé, es que ha hecho cosas horribles, de verdad,

y se justificaba diciendo que lo hacía porque me quería.

¿Porque me quería? Eso no es amor, Alberto. Eso es...

eso es manipulación, eso es control, eso es... sometimiento.

-Eso es pasado ya, Rosa.

Rosa, ya está. Eres libre.

Puedes empezar a mirar hacia delante y buscar tu felicidad.

-¿Por qué no te habré conocido hace 20 años?

-Bueno, al final nos hemos conocido.

Ayer Nacho fue a mi casa y David estaba solo.

Le quiere sonsacar algo.

Sabe que hay algo raro y cree que David sabe algo.

-Pues ya está, se acabó. Se acabó todo

-Ya me contaste lo que piensas de él

y no necesito que me lo vuelvas a repetir.

-Entiendo que lo defiendas, pero casi le busca la ruina a mi hijo,

que no tiene culpa de nada.

Entiendo que lo quieras ayudar, pero no puedes cubrirlo.

-¿Vas a seguir jugando a tratarme como una idiota?

¿Hasta dónde querías llegar? -¿Te lo ha contado Germán?

-Dejas de trabajar en la carnicería

para hacerlo aquí y que se vayan de juerga.

-Han ido a una exposición, es un momento.

-Ya, lo suficiente para estropearnos el plan.

No permitiré que acoses a mi hijo. ¿Está claro?

-¿Qué es lo que calla?

Tú lo sabes, ¿verdad? Por eso tratas de alejarlo de mí.

-A ti te la sudan mis problemas.

¡Eso no es verdad! Se te ha caído...

¿Qué es esto? ¿Qué estás tomando?

-Tranquilo. Tómate una, que invito yo.

Vamos a celebrar que Carmen es la presidenta.

-Aunque estuviera muerto de sed, en mitad del desierto,

nunca volvería a beber contigo.

-Teníamos un trato, Alberto. -Samuel, vas a necesitar ayuda.

Y cuando eso pase, acuérdate de que estoy.

-Vete a la mierda.

-Dijiste que eres buen padre, y no lo eres.

Y no tienes amigos por mentiroso.

Y también eres... eres un pederasta.

"Así que tu marido..."

te regala flores.

Pues será desde el más allá, ¿no?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 212

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Mercado central - Capítulo 212

10 ago 2020

Adela ha descubierto que el marido de Ágata murió en extrañas circunstancias y quiere contárselo a Elías. Lorena le aconseja que no lo haga.
Los transportistas se ponen en huelga, colapsando el muelle de carga y afectando a todos los comerciantes. Pero Germán no cede en pedir ayuda a Elías para solucionarlo.
Por una avería de Cristina con su coche, Paolo se tiene que ausentar de la cena aniversario de la pizzería, dejando solos a Rosa y Alberto.
Celia se siente sola al ver la complicidad entre Jorge y Lorena.
Celia le cuenta a David que Nacho es un pederasta.
Samuel confiesa a Alberto que él simuló el robo en el despacho porque necesitaba dinero. Pide que le ayude diciendo a sus padres que Toni ha devuelto el dinero. Él promete conseguirlo sin volver a jugar.

ver más sobre "Mercado central - Capítulo 212" ver menos sobre "Mercado central - Capítulo 212"
Programas completos (244)
Clips

Los últimos 403 programas de Mercado Central

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios