Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 206 - ver ahora
Transcripción completa

Quería traspasarlo y quitarme una preocupación.

Ya, pues nos la has colocado a todo el mercado.

Te vas a largar muy pronto. -¿Eso por qué?

Porque haré lo imposible para revocar el traspaso.

El otro día la pillé al teléfono,

con alguien que le pedía dinero,

y tu hermano le ha prestado 10 000 euros.

Mucha casualidad, ¿no?

-Si tú le cuentas eso a Elías,

Elías va a decir que se lo cuentas por celos.

Yo esperaría

y recabaría información antes de acusar a Ágata de nada.

-Hace unos días me hice un chequeo rutinario

y, tenía un bulto aquí en el cuello,

los valores han dado más altos,

y el médico quiere que me haga... una biopsia.

-¿Te vas a cagar por unos pringados?

-No, pero yo juego al póquer "online", nada más.

-Estás en deuda conmigo, tío. Me lo debes.

-¿Sabías algo?

-No, no me cuenta nada de sus trapicheos.

Si hay algo que pueda hacer...

-Pues podrías hablar con él,

que a ti te va a escuchar antes que a mí.

Me da miedo que cometa cualquier tontería para conseguir el dinero.

-Te voy a devolver el favor, volveré a jugar.

No, olvídate de timbas con gente que no conozco.

Yo voy a jugar "online".

Cuando tenga algo, te aviso.

-Si me voy del puesto, Nacho sospechará.

Vale.

Pero si te quedas, entiende que tarde o temprano,

tendrás una conversación con él.

Y si eso pasa, no puedes decirle que sabes lo que pasó.

Prometí a Noa que no diría la verdad y no la traicionaré.

(CARMEN, POR REPRODUCTOR) "Es mi primera entrevista como presidenta".

-Ha estado estupenda, ¿no?

-Sí, hombre. -Ha dejado el pabellón ahí arriba.

-Pero se ha adueñado de ideas y palabras que no son suyas.

-No me he adueñado de las ideas de nadie.

He planteado lo que haríamos en el mercado.

Encima que te tengo en cuenta. -No quiero discutir.

En vez de tanto discutir, podríais enriqueceros la una a la otra.

Adela, no es tan fácil.

Las cosas que merecen la pena pocas veces lo son.

Entonces, ¿qué? ¿Amigas?

(CRISTINA) Bueno...

Socias, ¿no?

-Socias.

Elías es de los que siempre consiguen lo que quieren.

Y menos Adela, no se toma a nadie en serio.

Tú sabes perfectamente

que no eres solo un capricho pasajero para mí.

-Ya. Como Celia.

O la arquitecta.

No pido nada. No me interesa una relación así.

Lo siento, Rosa, no...

El abogado dice que no se puede revocar el traspaso.

-No digas eso. Algo se podrá hacer.

Me temo que no.

-Si estoy aquí, es en parte gracias a ti

y al dinero que me diste en el acuerdo de divorcio.

Si no, no habría podido pagar el traspaso.

Así que... gracias.

Haz todo lo que puedas para seguir adelante

y no dejes que ese tipo te condicione la vida.

Bastante daño te ha hecho. ¿No te parece?

Por favor.

(SAMUEL) ¿Y ahora qué hago?

Pues te subo.

¡Sí! ¡Sí!

Toma, pringado. Pensabas que iba de farol.

(Pitidos electrónicos)

(RESOPLA)

¿Qué pasa, chaval? Que ya tengo lo tuyo. Sí.

Para que me dejes en paz un ratito.

No me des las gracias. Esto es tuyo.

Vale. Luego te veo y te lo doy, ¿vale?

Venga, hasta luego.

100 pavos son 100 pavos.

(Llaman a la puerta)

-Samu, ¿tienes un minuto? -Sí, pasa.

-¿Estamos a tiempo de anular la fumigación de los almacenes?

-¿Por qué? ¿Qué pasa?

-Pilar y Félix no lo han vaciado. -Les dije que hoy, hace un mes.

-Ya sabes, van a su ritmo.

Diles que vengan la semana que viene.

-Lo hago por ti. Cuando acabe una cosa, los llamo.

-Les digo que está resuelto. -Y que se pongan las pilas.

-Vale, gracias. -A ti.

-Adiós. -Hasta luego.

(Pitidos electrónicos)

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra # en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¿Qué tal va la fruta ecológica? ¿Tiene o no salida?

-Bueno, los clientes miran más por el bolsillo que por el planeta,

y al ver el precio, salen corriendo.

Ellos se lo pierden, tienen una pinta estupenda.

Toma, ponme un kilo de kiwis.

Salen estupendos, y vienen muy bien para el baño.

Es el argumento que yo usaba cuando despachaba en la frutería.

La clientela, no sabes cómo te echa de menos.

Me hablan mucho de ti.

Es por llevar toda la vida en el barrio.

Tú también serás de por aquí, ¿no?

Yo llevo muchos kilómetros a mis espaldas.

He estado en todas partes.

Pero llevo ya años en Madrid, después de muchos fuera.

Pero debe de ser difícil estar fuera,

teniendo familia aquí de la que cuidar.

Desde luego lo es. ¿Algo más?

Sí, mira...

Ponme un manojo de zanahorias y también una lechuga.

Hecho. Vale.

Y supongo que tu familia estará contenta de que hayas vuelto.

Sí, desde luego. Ahora puedo ver a mi madre.

Sí, me ha dicho Elías que está en una residencia.

Sí, tiene alzhéimer.

Hace años ya que no puede vivir sola.

Eso me da una penita...

Debe ser muy duro cuando un padre o una madre acaban así.

Una se desvive y le cuesta una millonada que estén bien cuidados.

Pues si es duro. Cuesta acostumbrarse.

Ya. Así es.

¿Algo más? Sí, ponme...

cuatro o cinco manzanas. Ajá.

¿Y qué tal la residencia de tu madre?

Tengo una amiga precisamente, Carmina,

en una situación parecida a la tuya.

Está buscando una residencia para su padre.

Una residencia es una residencia. Ya.

Pero yo estoy contenta. ¿Sí?

Ajá. ¿La recomiendas?

A ver, una residencia es algo muy personal,

depende de las expectativas.

Yo le diría que visite todas las que pueda

y que se quede con la que más le convenza.

Sí, sí, en esas está.

Pero está desesperada, ¿eh?

¿No me darías el nombre de la residencia de tu madre

para que vaya a verla?

Es que está muy al sur, muy alejada del centro.

No creo que sea lo que busca tu amiga.

Ya... ¿Algo más?

No. Dime cuánto es, anda.

12,76, Adela.

Pues toma, toma aquí te dejo 15. Y aquí...

Gracias. Muchísimas gracias.

¿Qué hay, Elías? ¿Qué tal?

Y tu cambio. Muchísimas gracias.

A ti. Adiós. Hasta luego.

Oye, Elías, ¿estás bien?

¿Comes bien? Tienes mala cara, ¿eh? Sí.

¿Sí? Bueno...

Eh... Oye, Ágata, tenemos que... A ver, Elías.

Si me vas a hablar de lo del despacho, déjalo.

Mi intención no era ni presionarte ni pedirte nada.

No me debes ninguna explicación.

-Hasta luego, Álex.

-¿Tienes un ayudante nuevo? -Sí. Álex se llama.

-Ah. -Le pago lo que puedo

porque me hace algún recado y eso.

-Ya. Te estás ganando el cielo con lo que haces por esos chavales.

-Me interesa más lo que pasa en la Tierra. ¿Cómo estás?

-Bueno, pues... más o menos.

Están siendo unos días un poco moviditos, no te lo voy a negar.

-He visto que tu ex se ha instalado en el mercado.

-Sí, no deja de sorprenderme, y siempre para mal.

-Ya... ¿Y qué tal? ¿Cómo lo llevas?

-Regular.

Pero no permitiré que sus decisiones condicionen mi vida.

-Muy bien. Brindo por eso.

Buena actitud, sí, señor.

De hecho, deberíamos brindar juntos.

-¿Ahora? -A ver,

las cervezas de mi amigo no son como las mías, pero...

O sea que si no te apetece ese plan,

podemos tomar tú y yo una cerveza tranquilamente.

-Te lo agradezco mucho, pero hoy no es el día.

-Si no te apetece ese plan, pues podemos...

tomar una cerveza tranquilamente tú y yo.

-No. Perdóname, pero no.

-¿Ni por esas? -Ni por esas.

Bueno, me tengo que ir. Hasta luego.

Alberto.

Oye, que...

Que sí, cuenta conmigo para la cata.

Ya descansaré cuando me muera.

-¿Sabes qué? Esta Rosa que ha vuelto me gusta más que la que se iba.

-Ah, ¿sí? Pues fíjate, a mí también.

Es verdad que tuve algo con Celia, sí, pero...

en aquella época, yo estaba pasando una mala racha con Adela y...

lo estaba pasando muy mal, de verdad.

Las cosas me iban francamente mal

y me agarré a eso para no hundirme en la miseria.

Pero no era nada que ninguno de los dos buscáramos,

pero eso se terminó, ya está.

-Ajá. ¿Y con la arquitecta sí era lo que estabais buscando?

La arquitecta no fue nada importante, te lo puedo asegurar.

Julia estaba a punto de casarse, era muy liberal.

Un par de encuentros, no significó nada.

De hecho, acabamos fatal. Vaya currículum.

A ver, yo no soy ningún santo, no lo soy.

No va a ir nadie al Vaticano a beatificar a Elías. No.

No va a pasar, eso no va a pasar.

Pero te aseguro que tú eres para mí mucho más

que un simple rollo entre horas.

Elías, no he nacido ayer. Conozco a los hombres bien.

Sé lo que sois capaces de hacer para acostaros con una tía.

¿Cómo te explico? Cuando llegaste, necesitabas ayuda y te la di.

Necesitabas un puesto de trabajo, también te lo di,

que te escucharan, te escuché, incluso dinero, y te lo di.

Si el problema es el dinero... Que no, que no.

Te estoy diciendo esto para hacerte ver que significas mucho para mí.

Que no eres simplemente un rollete, que me gusta tenerte cerca.

Que doy la cara delante de mi familia por ti.

En definitiva, que confío en ti.

Mira, Ágata, tú no lo sabes, pero mi vida ha sido un infierno.

Y ahora eres lo único que da sentido a mi vida.

Y si todas esas cosas que te he dicho no te parecen suficiente,

dime, venga.

Dime qué tengo que hacer para demostrarte que me importas.

Si tengo que decírtelo yo, no creo que merezca la pena.

Hola, cariño. -Hola.

Tengo lo tuyo. Melón, sandía y las ciruelas.

-Gracias. -¿Me permites?

¿Qué tal?

-Venga, 500 pavitos y para casa.

¡Mierda!

Tengo doble pareja.

¡Venga, hombre, por favor!

Coño, pues te subo.

¡No, por favor!

Joder.

(Llaman a la puerta)

(Llaman a la puerta)

-¿Estás sordo o qué? -Hola. ¿Qué pasa?

No, estaba trabajando.

Pues que se note, que estaban los de las plagas. ¿Lo has olvidado?

-Mierda. Se me ha olvidado. -¿A que Cristina no te ha avisado?

¡La madre que la parió! Cuando la pille...

No, ella ha venido y me lo ha dicho. No lo pagues con ella.

Entonces, ¿qué me estás diciendo? Samu, por favor.

-Ya los llamo, no te preocupes. -No, que han venido.

-¿Cómo? ¿Qué hora es? -La hora de pagar dos veces.

Aunque no han hecho nada, el desplazamiento nos lo cobran.

-Atendía otra cosa urgente también. -Vas de culo, como todos,

pero ponte la pila, que ahora tenemos cargo los dos.

Que nadie nos señale por ahí, ¿eh?

-No volverá a pasar.

-Ponte una alarma o un cencerro o lo que quieras,

pero no me vuelvas a meter la pata. -Sí.

-No lo distraigas, que no da pie con bola.

-¿Qué le pasa a tu madre?

-Que está a la gresca con Cristina y lo paga con los demás.

Uno solo. -Ay, gracias, Jorge.

¿Quieres tarta de lichi y coco que acabo de hacer con el café?

Igual un poco más tarde.

Vale, pues aquí estaremos esperándote mi tarta y yo.

Celia. Dime.

Tienes cara de que te apetece una tarta... de lichi y coco.

Lo siento, es que tengo el estómago muy revuelto de los nervios.

Una manzanilla sí te agradezco.

Enseguida te la pongo. Gracias.

A por ello.

¡Hola! ¿Todo bien?

-Buscando empresas de "community manager",

viendo el mejor presupuesto.

Me he enterado de que estás con un nuevo relato.

Fatal. ¿Ya estamos otra vez con las dudas?

No, es que estado leyendo relatos

de otros números de la revista donde quiero publicar.

¿Y? Pues que hay un nivelazo...

Aunque me den un año entero no consigo hacer algo tan bueno.

¿Por qué eres tan crítica? Todo lo haces bien.

No, esto es distinto.

Y, sinceramente, me da miedo decepcionar a la amiga de Adela.

¿Por qué? Si ha decidido amadrinarte es porque confía en cómo escribes.

Chica, siempre estás animando a la gente.

¿No te gustaría ser mi representante?

Hasta que no seas una escritora de éxito, no.

Pues espera sentada, porque si las buenas historias nacen

de la experiencia de los autores, voy aviada.

No sé, busca en tu historial romántico.

Igual hay algo romántico que contar.

Mujer, si mi currículum amoroso es que da penita, Cristina.

Ya, es que si miramos atrás, menudas dos que nos hemos juntado.

Cada vez que recuerdo que mi marido me engañó con un hombre...

Más que una experiencia romántica es como para tirarse de un puente.

Y fue todo tan amargo y tan dramático que...

Bueno, no sé, me cuesta mucho

encontrar algo luminoso de todo esto.

A lo mejor puedes pensar en otra época de tu vida.

Empecé tan jovencita con Manuel que no hay mucho más.

Estoy pensando que tampoco tienes que hablar de ti.

Piensa en una amiga, una noticia que te interese...

Sí, si estoy en eso,

pero los relatos que he leído son...

tan originales, y a la vez tan universales...

que no sé ni por dónde empezar.

-¿Tú qué? No te he visto en todo el día.

-Esto me tiene absorbido. No me da para más.

-Ay, amor, tío. Este curro te tiene absorbido.

Después nos vamos a tomar una birra.

¿Vale? Y así desconectas un poco del mercado, ¿vale?

-No puedo. -Te espero hasta las 24:00.

-No es por el curro, es que... -¿Qué?

-He quedado con Quique hoy.

-¿Otra vez?

Sí. Está muy solo y quería tomar una cerveza.

Tengo que ir.

-Os dije que me invitarais la próxima vez.

Últimamente te veo... no sé, muy distante.

-Hubiera estado bien, pero... -¿Pero qué?

-Quique, que no quiere que vengan tías.

-Pero ¿tenemos cinco años o qué?

-Está así, como un poco rallado por la chica que le mola

y quiere contármelo.

-Dile a Quique que la próxima vez,

si quiere un consejo bueno me lo pida a mí, no a ti.

Bueno, nos vemos en casa, amor.

Si os liais, me llamas y me avisas.

-Claro. -Al fijo, que el móvil no va bien.

No sé si son los calores del horno o qué.

¿Mañana vamos a por uno nuevo? -Sí, no te preocupes.

-Le das recuerdos a Quique. -De tu parte.

-Te quiero.

-Y yo. -Te quiero mucho.

(RESOPLA)

Una manzanilla... Ay, sí.

Marchando. Gracias.

Y hemos dicho que de tarta, seguimos sin ganas, ¿verdad?

¿Nada? Mira, vamos a hacer una cosa.

Ponme una para llevársela a David.

Muy bien, marchando.

-Oye, ¿qué tal lo de tu embarazo?

Pues bastante bien, la verdad. Bastante mejor que el bar.

Anda, anda no seas así. Has tenido una crítica muy buena.

Ya, pero la gente que lee esa crítica no viene aquí a comer.

Dales tiempo. Se va a llenar, ya verás.

Espero que tengas razón.

(Móvil)

Carlos.

Sí, claro, pásate cuando quieras.

¿En cinco minutos?

Sí, ningún problema.

No, no. Si estas por aquí, pásate, en serio.

Sí, lo tengo preparado.

Eran... 200, ¿verdad?

250, 250.

Genial, ahora te veo. Chao, chao.

-Venga, tómate un cafetito conmigo. -No, no tengo tiempo.

Tengo mucho lío con esto.

-¿Qué es eso tan urgente que llevas ahí?

-Una lista de clientes potenciales a los que servir frutas ecológicas.

-Pues hay pues hay unos cuántos. -Ajá.

-Te habrá costado un tiempo encontrarlos.

-A papá. La ha hecho él.

-Es papel mojado. Habrá buscado en Internet.

-Esta vez se lo ha currado. -¿Qué se va a currar?

Si no quería ni oír de la fruta ecológica.

-Y sigue sin tenerlo claro, pero esta vez me ha ayudado.

Lo he comprobado y los sitios existen.

-Bueno, pues ten cuidado, no te la vaya a meter doblada.

-Ya. Me ha parecido muy raro

que cambiara de opinión así, de repente.

Imagino que habrá aprendido un poquito después de tantas cagadas.

Prometió ayudarme y de momento lo está cumpliendo.

-Pues a ver si sigue cumpliéndolo. -Ya.

-Voy a llamar a esta gente. -¿Un café?

-Que no. Cuídate.

Ya ni los buenos días.

Si vienes a ponerme la cabeza como un bombo,

ya te puedes ir dando una vueltecita.

¿Has hablado con German? Me ha dicho que lo estás ayudando.

Está encantado con tu lista de clientes.

Una tontería. Aparte, quien paga manda, ¿no?

Él es el jefe y yo estoy en modo recibir órdenes, punto.

Sigues sin ver lo de la fruta ecológica, ¿no?

Y me extraña que tú lo veas.

Hay que darle una oportunidad, lo merece.

Eso es lo que estoy haciendo, es lo que hago.

¿Solo sin azúcar, como siempre? Como siempre.

Oye.

Tienes esta tarde lo de la biopsia.

Ni me lo recuerdes, ¿eh?

¿Quieres que te acerque?

No, hombre, no. Ya voy yo.

No digas tonterías. ¿Quieres que te acerque o no?

Ahora estoy en modo recibir órdenes.

Bueno, pues entonces... pasa a buscarme sobre las 17:30.

Venga.

¿Antes de una biopsia se puede tomar café?

¿Y yo qué sé?

Por si acaso, no le digas nada al médico.

¡Paolo! Oye.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

(ROSA) Hola, hija.

Mira. ¿Cuál te pondrías para ir a una cata de cerveza?

¿Esta o esta?

-Ninguna. No estoy de humor para ninguna cata.

-¿Y también te parece mal que yo si esté de humor para salir?

-Al contrario.

Me alucina lo fácil que olvidas que Nacho nos haga la vida imposible.

-No te equivoques, ¿eh, hija?

Por mí, me metía en la cama y no salía en una semana.

Pero no le voy a dar ese gusto.

-Si es que da igual.

Hagamos lo que hagamos, todo gira en torno a él.

Somos sus marionetas.

-No me gusta verte así.

¿Dónde está la Noa fuerte, la luchadora que siempre has sido?

-No puedo más, mamá, no puedo más.

-No puedes rendirte ahora, cielo.

-¿Qué hacemos aquí, mamá? Vámonos. -¿Cómo que...?

-Sí, empecemos de cero en otro sitio,

lejos de todo esto y, sobre todo, de Nacho.

-No te equivoques. Aquí el único que sobra es él.

-Mamá. No soporto verlo todos los días.

Cada vez que me lo cruzo, se me viene a la cabeza el empujón.

Si sigue acosándonos, no sé cuánto tiempo voy a poder callármelo.

-Tienes que aprender a pasar página.

-Pero con él aquí no puedo pasar página.

Tiene un puesto en el mercado, que ni sabe llevar,

por tenernos controladas.

¿No te das cuenta de que no va a parar nunca?

Por favor. Por favor, mamá, vámonos.

-¿Adónde vamos a ir? Toda nuestra vida está aquí.

-Bueno, ¿y Jona? No sé, podríamos irnos con él, ¿no?

-Bueno, vamos a tranquilizarnos un poco, vamos a pensar con calma.

-Mamá, por favor.

Por favor, vámonos.

Déjame tan solo aunque sea planteárselo.

-De acuerdo.

-¿De verdad? -Sí.

No estoy segura de si tienes razón o no, pero...

a lo mejor es la única solución.

Café por aquí.

-Muchas gracias, Jorge. No hay de qué.

Hola, buenas. Soy Jorge Santos. Tengo un restaurante en el Central

y estaba buscando proveedores de carne.

¿Me pone con el departamento comercial, por favor?

Sí, sí, claro.

Sí.

Sí, aquí, en el mercado.

Perfecto. ¿Me pueden mandar las tarifas por "mail"?

Genial. Gracias. Hasta luego.

(CARMEN) Buenas. Hola.

(CARMEN) Hola. (CRISTINA) Hola.

Ya le he leído la cartilla a Samu. Se le había pasado, me ha dicho.

-Menudo despiste. Y mira que se lo dije.

A saber por cuánto nos sale esto, porque estos de las plagas,

por menos de 200 euros, ni la hora.

-Un despiste lo tiene cualquiera, y más con tanto trabajo, como Samu.

-Ya, ya. Si no pasa nada, mujer.

Es increíble lo bien que lleva la gerencia.

-¿Cómo que increíble? ¿No te fiabas de que lo haría bien?

-Nos hemos reunido para trabajar, no para discutir, ¿eh?

Samuel es estupendo y tenemos suerte de poder contar con él.

-¿Ves? Por ahí vas mejor. -Perfecto. ¿Tema zanjado?

-Ajá. -Hala, pues a trabajar.

Mira estas son las propuestas para mejorar el mercado.

-Bueno, será tus propuestas para mejorar.

-Claro, porque tú no has puesto ninguna.

Si has pensado algo, lo ponemos en la lista.

-Claro. Anda que no soy buena yo pensando.

-Dímelo y lo ponemos.

-He pensado que podemos hacer un tríptico

con todas las fotos de todos los puestos.

Pagamos cuatro duros y que los metan por los buzones. ¿Qué te parece?

-Un clásico, el buzoneo de siempre. -Pues eso.

Ya le he pedido a la imprenta un presupuesto.

-Se puede valorar. Yo he pensado en algo parecido, pero menos antiguo.

-¿Cómo que menos antiguo? -Esto puede funcionar.

Se complementa con mi idea perfectamente.

-Pues venga, suéltala.

-He pensado en un "community manager"

para las redes sociales y el posicionamiento en Internet.

A mí el márquetin y esas cosas me parece...

vamos, una sacada de pasta y ya está.

Además, el mercado tiene ya una web preciosa.

-Esto es distinto, porque no es una empresa, que nos sale más caro.

Es contratar una persona.

Y nos quitamos lo de las redes sociales.

Si sale barato... Yo con las redes estoy pez, la verdad.

Pues venga, sí. Vale. -Vale.

-¿Qué más?

-Hola, Alberto.

-¿Era a las 19:30, verdad?

-Sí. Es que venía avisarte de que...

Bueno, no te voy a poder acompañar.

-Si el plan de mi amigo no te apetece,

insisto en que podemos quedar a tomar una cerveza nosotros.

-Que no, no es eso. Es...

-Me estás asustando, Rosa. ¿Qué pasa?

-Necesito contarte algo.

¿Nos podemos sentar? -Sí, sí, claro.

-Verás, tú sabes que desde que mi exmarido ha vuelto,

las cosas no están siendo fáciles para nosotras.

Se ha quedado un puesto... -Ya. Lo sé, lo sé.

¿Algún problema con él? -No es eso exactamente.

-¿Entonces?

-Mi hija y yo hemos hablado y hemos llegado a la conclusión de que...

Mira, vamos a ver.

Lo más probable es que nos vayamos, que nos vayamos de aquí.

Y esto es lo tuyo.

De nada.

-Y también había pensado, pues...

un modo de atraer más gente aquí al mercado.

Una ludoteca.

-¿Una qué? -Una ludoteca.

Donde se deja a los niños mientras los padres compran.

-Un "aparcaniños" de toda la vida. -No, que hay personal cualificado.

-Pues tendrán sueldos cualificados también.

Por no hablar de la inversión, que habrá que adecentar un espacio

para que no se hagan daño.

-Inversión hay que hacer,

pero si atraemos más gente y los puestos facturan más,

ganamos todos, ¿no?

-No sé qué decirte. -¿Quieres que probemos mañana?

-¿Cómo mañana? -¿Quién se queda con los niños?

-Eso lo puedo hacer yo.

-¿Tú? ¿Y qué vas a hacer, chutarles un té y arreando?

-Soy educadora infantil, lo hice antes de conocer a Paolo.

-Eres una caja de sorpresas. Cualquier día llegas en helicóptero.

-Hace mucho que no ejerzo, pero soy madre, algo me habrá quedado.

-¿Y sentamos a los niños en el suelo?

-Tengo mesas y sillas de cuando Andrea era pequeño.

Las puedo traer mañana.

-Bueno, mira, si no nos va a costar dinero...

Miro en el trastero, que están los juguetes de Samu. Los traigo.

-Perfecto. Ya verás, va a ser todo un éxito.

-Venga, pues mañana traigo los juguetes.

-Muchas gracias, presidenta.

-De nada, primera dama.

Que no que es una broma. La dos somos presidentas "exijuo".

-"Ex aequo", Carmen. Se dice "ex aequo".

-Bueno, pues eso.

-Todavía no está cerrado,

pero Nacho nos está haciendo la vida imposible, así que...

la idea es irnos de Madrid.

-¿Para siempre?

-Ajá.

Noa tiene un estupendo amigo en Málaga

y estamos barajando la posibilidad de irnos a vivir allí.

-Pero es tu ex el que se tiene que ir, ¿no, Rosa?

No es justo que os fastidie así la vida.

O sea, tu sitio está aquí, ¿no?

Con tu gente, con tu familia, con tus amigos.

-No. Mi sitio está donde mi hija esté bien.

Tengo que protegerla, ¿sabes?

Nacho le ha hecho mucho daño, y a mí.

-Ya, bueno, si crees que es lo mejor...

Y si necesitas lo que sea... -Lo sé.

Ojala no tuviera que irme.

Pero bueno, esto es así.

Verás, tenía que contártelo porque...

necesitaba desahogarme y, sobre todo, que lo entendieras.

-Te lo agradezco mucho.

Pero bueno, no te vas hoy, ¿no?

-No.

-Pues con más razón, ¿no?

Quedemos a tomar una cerveza tranquilamente

y desconectas de todo esto. -Es que no tengo cuerpo, de verdad.

No.

Bueno, mira, no es eso.

Es que no quiero marearte, no quiero complicarte la vida.

Me lo tomaré como un cumplido.

-Lo es.

Y gracias por cuidarme, por ser tan atento conmigo...

Gracias. -Lo voy a seguir siendo siempre.

El hecho de que te vayas, no quita que vuelvas, ¿no?

-Ojalá tengas razón.

¿Sabes una cosa?

Este mercado va a ganar muchísimo con un hombre como tú.

-Va a perder mucho más sin ti.

-Bueno...

Gracias.

Ahí están las manzanas, muertas de risa.

Eso no hay quien lo venda.

-Perdona, pero entre la tetería y la Asociación, voy atacada.

No te preocupes, yo también fui presidente de la Asociación

y eso no está pagado.

De eso justo quería hablarte.

¿Vas a proponer que las presidentas tengamos una paquita?

Sí, y que los comerciantes me den una paliza y me tiren al pilón.

No me metas en más marrones, que bastante tengo encima.

Cristina, de verdad, mujer de poca fe.

Tengo buenas noticias para el Central.

A ver, cuéntame.

Cuando era presidente, inicié los trámites para pedir una subvención

que solo conceden a entidades catalogadas de interés cultural.

¿Tenemos una subvención? Nos vendría genial.

No corras. Las cosas de palacio van despacio,

y las del ayuntamiento, ni te cuento.

¿Qué tengo que hacer? Un pajarito que trabaja allí

me ha dicho que la subvención va por buen camino,

pero hace falta más documentación para el expediente.

Ya. ¿Y qué documentación es esa?

Una que yo ya tengo preparada, pero que yo no la puedo presentar

porque no soy presidente de la Asociación.

Debe ser una de vosotras, al menos una.

-Ya estoy de vuelta. ¿Mucho lío por aquí?

Todo muy tranquilo y divinamente.

¿Dónde debo ir? ¿Con quién hablo? Tranquila.

Ahora te paso el contacto.

-Bueno, ¿qué tal las cervezas, eh?

Elaboración tradicional sin proceso de filtrado.

Muy buena, ¿eh?

La verdad que venir aquí los descansos te da la vida.

Y una buena cervecita te alegra la tarde.

-Hemos tardado en estrenar esto, pero ya somos clientes habituales.

-Me alegro mucho.

Ay, Paolo, ¿me harías cuatro pizzas para esta noche?

-Todas las que quieras. -De lo que te guste más.

Es para una cata de cervezas en el bar de un amigo.

-Ah. Qué bien se lo monta nuestro amigo Alberto.

-Eh, eh, eh.

Hago lo que puedo.

Y estáis más que invitados. Yo soy mucho de compartir lo bueno.

-A mí me gustaría, vecino, pero hoy es mi día libre

y toca ir al cine con Cristina.

Intentamos recuperar los buenos hábitos.

No, a mí no me mires.

He quedado con Lorena en que hoy le hacía una cena rica, rica.

-Si tuviera pareja, iba estar yo de cata.

-Lo bueno de ser soltero es no dar explicaciones a nadie.

-Ya, pero a mí me gustaría dar explicaciones.

Lo echo de menos. ¿Hace mucho que no tienes pareja?

¿Yo? Pues hace...

Nunca. Porque nunca he tenido una pareja duradera.

-Espera. ¿Qué quieres decir? ¿Nunca te has enamorado?

-A ver, enamorado, enamorado... sí.

Clara se llamaba. -Ajá.

Bueno, se seguirá llamando, digo yo.

Era profesora como yo en el instituto.

¿Y qué pasó con Clara?

Pasó el profesor de Filosofía.

Tenía más tirón que yo y me dejó plantado.

-Seguro que tenía mucha labia y le comió la cabeza, ¿no?

-Me partió el corazón.

De hecho, dejé el trabajo

y me fui a trabajar a Bolivia con una oenegé.

Por cierto, viaje que fue maravilloso por otro lado.

¿Te sirvió de algo poner un océano de por medio?

Pues tardé en cicatrizar la herida, ¿eh?

Ahora estaba empezando a ver la luz.

-Déjame adivinar.

¿Esta luz, por casualidad, no será de color "Rosa"?

-Sí, tiene ese tono, pero ya da igual.

En unos días no va a estar.

¿Qué...? -¿Cómo que no va a estar?

¿Qué quieres decir?

-¿No lo sabíais?

(CRISTINA) "No sé yo".

¿Y si meto la pata y nos quitan la subvención?

No digas tonterías. Estás preparada de sobra para hacer eso.

Y es tu responsabilidad.

Pero igual es mejor esperar a Carmen.

No tarda mucho, así vamos juntas.

Cristina, a Carmen, ¿para qué?

¿Para que meta la pata y nos quiten la subvención?

Ya. Pero no sé.

No me parece bien no decírselo e ir sola.

No me parece bien. Mira, Cristina.

Haz lo que quieras,

pero yo no dejaría tirado a un funcionario del ayuntamiento.

Y menos si es para darte dinero. Ya me estás liando.

Que no te estoy liando. No digas tonterías.

Además, tú estás preparada para hacer eso.

Con tu presencia y tu valentía, llegas y te ponen alfombra roja.

Anda ya. No seas pelota. Que no es pelota.

Pero ¿quién mejor que tú para representar al Mercado Central?

Ágata.

Tenemos que salir, ¿de acuerdo? -Claro, sin problema.

Un minuto, que bajo a reponer... No puede ser, tenemos que irnos ya.

Bien, no te preocupes.

¿Nos vamos? -Pues sí. ¿Cogemos el autobús?

¿Qué dices? Nos vamos en mi coche. Ah, vale.

-Pues sí, sí. O sea, estaba pensando en irse.

Yo creo que lo tiene cerrado.

A lo mejor no lo tiene tan claro, pero vamos.

Será por el Delicatesen. Cada vez que lo pienso...

-Tengo que hablar con ella.

-Yo no os he dicho nada, ¿vale?

Yo pensé que al decírmelo a mí, ya lo estaría contando.

-No, Alberto. Es que a ti Rosa te tiene mucho cariño.

-¿Y qué?

(PAOLO) Bueno, amigo mío, no desesperes.

Seguro que tarde o temprano,

encontraras otra luz en tu horizonte.

-Como que es fácil.

A parte, no tengo tiempo, con los chavales, la cervecería...

No tengo tiempo ni de arreglarme.

-No seas antiguo. Hoy en día no hace falta tiempo.

Está Internet.

-¿Lo habéis probado?

Yo no, pero aquí tienes un experto.

-Bueno, tampoco hay para tanto.

Pero digamos que cuando me separé de Cristina,

me apunte a un par de aplicaciones. -¿Y te fue bien?

Porque yo me metí en una y salí pitando.

Ahí va todo el mundo a lo que va.

-Pero a ver, ¿tú que buscas, el amor?

-No. Tampoco es eso,

pero no soy del "aquí te pillo, aquí te mato".

O sea, no...

Soy más de ir al cine, al teatro... a conocerse un poco

-Ya, ya. Yo al principio también era así, pero luego...

-Yo no soy impetuoso. A mí las moderneces estas no me van.

-Espera, que... Me acuerdo que hay una web...

¿Cómo era?

románticos.com.

Esa es perfecta.

-¿"románticos.com"? (PAOLO) Sí, sí. Es ideal para ti.

Además, no hace falta ni que pongas tus datos.

-¿Y cómo contacto con la gente? -Solo hay que darle un "nickname".

Luego, si ligas con alguien,

si te apetece, puedes compartir tu identidad o no.

¿Y a ti como te fue?

-Para mí era mejor otras cosas.

Es que a mí no va el "bla, bla, bla".

¿Te apuntas al "bla, bla, bla"? Parece más tu rollo.

(PAOLO) Además, si no te funciona, si no encuentras ninguna chica,

te das de baja y ya está.

Va. Dale.

Yo te ayudo a crear el perfil. Tira.

¡Anda ya! -Venga, ¿por qué no?

(ÁGATA) Ay, de verdad, qué día. Parece que no acaba nunca.

-No quiero desanimarte,

pero en el Central hay poco tiempo para escaquearse.

-No sé cómo lo haces para llevar el puesto

y sacar tiempo para la Asociación de Comerciantes.

-Cuestión de organizarse.

Además, somos dos. Donde no va la una, va la otra.

-Siempre y cuando os llevéis bien, claro.

-Almas gemelas no somos,

pero hacemos lo posible por llevarnos bien.

-Oye, he oído por ahí que estuvo viviendo un tiempo en Italia, ¿no?

-¿Y qué más te han contado?

-Ah, no mucho más. Me lo comentó una clienta así, de pasada.

-Cristina se lio con el mejor amigo de su marido, italiano,

y se fue con él a Nápoles. -¿Qué me estás contando, Cristina?

-Sí, sí, ahí donde la ves.

-¿Y su marido la ha perdonado?

-Vino con el rabo entre las piernas, y el tonto ha vuelto con ella.

-Ah. Pero ¿están las cosas bien entre ellos?

-Que yo sepa, sí. Pero ¿has visto algo raro?

-No. ¿Tú te fías de ella?

-En fin... Bueno. ¿Por qué lo preguntas?

-No sé si decírtelo... Mejor no.

-Venga, guapa, que no he nacido ayer. Tira.

-A ver, antes se ha pasado por el puesto para hablar con Elías

sobre no sé qué del ayuntamiento,

y me extrañó que no te llamaran también a ti.

-¿Algo del ayuntamiento? ¿Qué?

-No sé. Una cosa como de... una subvención para el mercado.

Lo raro es que Cristina tenía mucho interés en que Elías la acompañase.

Y se han ido para allá.

-La madre que la parió.

-Oye, que yo no oído ni he visto nada, ¿eh?

Yo te lo digo a ti porque... pues porque hay confianza.

-Sí, la que no tengo en ella yo.

Ahora, que me va a oír. Te lo digo, me va a oír.

-Bueno. Este es el perfil que me he hecho, a ver qué te parece.

¿Estoy leyendo lo que estoy leyendo?

¿"Amigo de mis amigos"?

Sí. En serio.

Sí. ¿Qué pasa?

Por esto te expulsan de Internet. Esa frase está prohibida.

-¿Por qué? Yo quiero la verdad, me gusta ser honesto.

Y la amistad es fundamental. Hay que ser honesto, es muy loable,

pero hay que adornar un poco las cosas.

¿Cómo? Como se hace en un restaurante.

No es lo mismo leer "pollo con patatas"

que poner "pollo campero criado en libertad

asado lentamente a la leña

con patatas al toque de romero

y una ligera salsa de finas hierbas".

¿Qué te sugiere más?

Hay que darle un poquito de vidilla.

"Me encanta viajar y hacer senderismo", y punto.

¿Qué? Que aburres a las cabras con esto.

Hay que darle mordiente, un poquito de pasión.

No sé, se me ocurre... "Soy un adicto a la aventura.

Me gusta contemplar con la misma compañía

la luz de 100 lunas distintas.

Busco alguien aventurera

que no tenga miedo a perseguir sus sueños".

Por ejemplo.

¿Seguro de que no has ligado en Internet?

Porque se te ve muy suelto, ¿eh? No, nunca. ¿Te importa si...?

Maestro, adelante.

Vale.

Eh...

(Marcación en el móvil)

-Elías, Vamos a llegar tarde al hospital. ¿Dónde te has metido?

Es el último mensaje que te dejo, ¿eh?

-Voy a bajar a ver a Carmen.

¿Me acompañas y tomamos un carajillo?

-Eh... Yo es que tengo que salir.

Pero si quieres, quedamos luego y picamos algo.

-¿Adónde vas?

-¿Eh?

Al taller.

-¿Qué le pasa al coche?

Si fuiste la semana pasada y estaba bien.

-Sí, pero es que no está fino. -Ah.

Hay un problema en un neumático, está muy desgastado,

y voy a un taller a mitad de precio.

-Cuidado con esos chollos.

Sabes que al final, lo barato sale caro.

-No, pero es de confianza, ¿eh?

Está donde Cristo perdió el gorro, pero aprovecho y compro otras cosas.

-Pues te acompaño.

-¿Tú? ¿Para qué?

-Para darte conversación. ¿No está en el quinto pimiento?

-Bueno, lejos, lejos... Está en Boadilla.

Tú vete con tu hija...

que yo voy y vengo enseguida.

-No, hombre, que me da no sé qué. -Que no.

Además, es una especie de desguace y estará todo lleno de grasa.

-Uy. ¿No te importa?

Lo hacía por ti.

-Vale, gracias.

Espérame con un cafetito, que enseguida vuelvo.

-Bueno. Haz lo que tengas que hacer, pero no corras con el coche.

Hasta luego.

-La madre que lo parió.

¿Dónde se habrá metido?

-¿Ya de vuelta? Parece que ha sido un "aquí te pillo, aquí te mato".

Sí, sí. Ya está todo solucionado. Anda, déjame que te ayude.

No. Puedo yo sola.

Ágata, yo creo que tú y yo tenemos que hablar.

Yo creo que ya nos hemos dicho todo.

No, todo no. No nos hemos dicho todo.

Los dos somos personas adultas,

y cuando hay sentimientos de por medio,

las cosas son más difíciles de llevar a cabo, ¿no crees?

Lo que estoy empezando a sentir por ti...

es mucho más profundo de lo que imaginaba.

Y quiero que sepas...

que sea lo que sea lo que haya entre nosotros,

lucharé con todas mis fuerzas para que valga la pena vivirlo.

Siempre que tú quieras, claro.

Una cosa es lo que yo quiero,

y otra muy diferente es lo que me conviene.

Entiendo perfectamente que tengas mil dudas,

por mi pasado,

porque soy tu jefe...

Pero lo que quiero que sepas es que voy hacer lo que sea necesario

para demostrarte que voy en serio contigo.

Elías... Si quieres ir más despacio,

vamos más despacio.

Si quieres que lo nuestro no sea secreto, que se enteren todos,

pues vamos de cara, se lo contamos a todo el mundo.

Da igual, haremos lo que quieras.

Lo que menos necesito es que la gente se entere.

Yo lo que quiero y necesito es aclararme yo. ¿Me entiendes?

Te entiendo perfectamente.

Pero entiéndeme tú a mí.

Nada ni nadie va a cambiar lo que siento por ti.

Jo, es que cuando te he visto con Cristina antes...

pues he visto esta complicidad que tenéis.

¿Cristina?

¿En serio?

Sí. Ni se me ha pasado por la cabeza.

Ágata, que ya no tengo 20 años para ir perdiendo el tiempo

con historias que no me aportan nada.

A mí la única historia que me importa...

es la nuestra.

¿Seguro?

Segurísimo.

Pues demuéstramelo.

(Notificación de móvil)

¿Qué pasa, Elías?

Nada. No pasa nada.

Pues ven aquí.

-Germán, ¿tú sabes dónde está tu padre?

-Ni idea. No lo he visto hoy. ¿Por?

-Le he llamado 20 veces y no me lo coge.

-Pero ¿pasa algo? -Voy a llegar tarde. Eso pasa.

-Si es por algo de la empresa... -No es nada de la empresa.

Tranquilo.

-Hombre, viéndote así, muy tranquilo...

¿Me dices qué pasa o no?

-Tengo que ir al hospital para hacerme una biopsia.

-¿Qué? -No, no seguro que no es nada.

Es algo que me encontraron en un chequeo... de esos rutinarios,

pero cuanto antes me lo quite de encima, mejor.

-Vale. Pillamos un taxi y nos vamos para allá.

-Eso voy a hacer, pero yo solo. -Sí, ni de coña.

Te acompaño. Vamos. -Tendrás muchas cosas que hacer.

-Sí, pero tranquilo, porque voy con la oficina a cuestas.

Y si tengo algún problema, tengo al maestro al lado.

Así que tirando, abuelo. -Muchas gracias.

Ya vale que sea importante lo que está haciendo tu padre.

-Normal que estés agobiada, porque yo no sé cómo lo hacéis

para tener ideas para esos tochos que escribís.

Pues yo solo tengo que escribir cuatro folios, pero... da igual,

si no tienes un buen tema, no vale para nada.

¿Me estás...? Oye, ¿me estás escuchando?

Alguien de por aquí está ligando por Internet.

Deja eso, que nos van a pillar.

románticos.com. ¿De quién será?

(ALBERTO) Hola. -¡Uy!

-¿Qué tal? Bien.

Pensábamos que se habrían dejado el portátil y mirábamos...

-No estábamos cotilleando, que para eso ya está Carmen.

-No penséis que me gustan a mí estas aplicaciones de ligoteo.

Vamos, pero es que Jorge se han empeñado y...

No tienes que dar ninguna explicación, faltaría más.

-¿Quién no ha usado estas webs en tiempos de sequía?

-No, que yo no busco sexo, ¿eh? De verdad.

Ya habéis visto, románticos.com, su propio nombre lo dice.

Es una aplicación para gente más seria

que busca relaciones más...

Ya me entendéis.

Los caminos del amor son inescrutables.

-Inescrutables y sorprendentes.

-Tomad las cartas. Sentaros donde queráis.

Gracias, Alberto.

-Madre mía. Este tío, con lo majo que es, ¿y no tiene pareja?

¿No?

¿Estás conmigo o te has ido con las musas?

Sí. Carla, creo que ya tengo un tema para el relato.

¿Cuál? La web esa me ha dado una idea.

A ver qué te parece.

"Amor cibernético".

No, espera. "Amor en tiempos de Internet".

Suena superbién, pero, ¿tú has ligado alguna vez por Internet?

La verdad es que no. Pues ya sabes.

Te tienes que apuntar a románticos.com

y a flipar con los Albertos.

Tienes toda la razón.

Cuanto antes empiece a documentarme,

antes me siento a escribir. No pongas tu nombre,

que te piden derechos de autor. Vale.

Románticos sí, pero tontos no.

Por fin tengo un hilo por donde tirar.

Pero no me queda muy claro. ¿Esto sería ético?

Porque estoy engañando a la gente. Es Internet, miente todo quisqui.

A mí me ralla que uno se pille y te pida una cita.

Bueno, le voy dando largas y ya está.

No, no, no. Les dices que eres una aventurera,

que estás todo el día viajando, conociendo el mundo sin parar...

Carla, tú tienes madera de escritora, ¿eh?

¿Qué dices, tía? Tengo a Samu frito de notas de voz

de la pereza que me da escribir.

Yo a lo mío y tú a lo tuyo.

Ya te puedes bajar la aplicación, y ve pensando un nombre de guerra.

Sí, ya lo tengo.

¿Cuál es?

Abigail.

¿Abigail? Madre mía, qué intensidad.

¿A que sí?

"románticos...".

¿Tortilla o ensaladilla? Las dos cosas. Vale.

(ELÍAS Y ÁGATA RÍEN Y GIMEN DE PLACER)

Bueno, ¿qué, qué tal?

(ÁGATA) Mejor que nunca.

A mí, un día de estos me vas a matar.

(ÁGATA Y ELÍAS RÍEN)

(ÁGATA) Bueno, ¿qué? Habrá que ir saliendo, ¿no?

Porque tú quieres.

Oye, no nos habrá escuchado nadie.

Aquí nadie se ha enterado de nada.

-¿Que estoy en números rojos? ¿De cuánto?

-Te he encontrado una cita médica.

-Bueno, será del año de la polca.

-Con fecha de ayer, Jesús. ¿Estuviste o no en el hospital?

-¿Esta se cree que el mercado es suyo?

-Te va a dar algo, tranquila. -¡No me tranquilizo!

¡La mosquita muerta! Mucho diálogo y colaboración,

pero me está ninguneando, y con mi marido.

-He convencido a mi madre para irnos de Madrid.

-¿Mucho tiempo?

-En principio, para siempre.

Voy a por un pañuelo, que me haces llorar.

-Eres alucinante. Dejas colgado a tu padre

e intentas echarme la mierda a mí. Eres un miserable.

-Siento mucho todo lo que estáis pasando.

Estas siendo muy valiente, David.

No olvidaremos todo lo que estáis haciendo por nosotras.

Los beneficios llegarán. Ya,

pero de momento no veo ni un euro.

Macho, abarata costes, es lo único que te estoy pidiendo.

-Me dice que lo agobio, que no me fio de él

y que soy una paranoica.

¿Tú sabes algo que yo no sé?

-¿Has encontrado algo en ese papel?

Vive, ni más ni menos, en la calle Serrano.

¿Cómo una dependienta de frutería

puede vivir en la zona más cara de Madrid?

-¿Pedir un café es provocar? No tienes vergüenza.

Amargas la vida a mi hermana y a mi sobrina

hasta que has conseguido que se vayan de aquí.

Gracias por la información.

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Mercado central - Capítulo 206

31 jul 2020

Ágata y Elías siguen distanciados, pero cuando Elías se declara en el almacén, ambos acaban haciendo el amor. Lorena lo ve.

Jesús se reconcilia con Elías y le pide que le acompañe al hospital para hacerse la prueba médica. Elías no aparece, y Jesús acaba yendo con Germán.

Adela sigue averiguando cosas sobre Ágata. También anima a Celia con su relato.

Noa convence a Rosa para marcharse de Madrid y dejar todo atrás. Cuando Alberto se entera, se siente desilusionado y decide entrar en una página web de contactos ayudado por Jorge.

Carmen y Cristina llegan a acuerdos para gestionar el Central, pero la relación entre ambas sigue siendo tirante.

Samuel sigue enganchado al juego y descuida su trabajo como gerente. Carmen le abronca.

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