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No recomendado para menores de 7 años  Mercado central - Capítulo 183 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué pasa?

¿Vas a algún sitio?

Sí, me voy el finde a casa de un colega, en Toledo.

¿Me prestas tu coche? Prometo devolvértelo intacto.

No puedo creerme que vuelvas a engañarme, ¿de qué vas?

-Oye, mira, Germán no va a tener ningún problema,

venderé el centro para pagar la indemnización.

Venderé lo que tengo, pero no tendrá problemas, lo prometo.

¡Más te vale! Porque ya no me creo nada.

¡Así que déjame en paz!

-¡Felicidades...

por tu artículo! ¡Una maravilla!

No es para tanto... -¿Cómo que no es para tanto?

¡Estás a punto de salvar el mercado! Vamos no seas modesta,

¡somos trending topic!

-Denunciaré, pero...

pero de forma anónima.

No quiero ir a la cárcel, no lo podría soportar, Rosa.

-Siempre me mientes, así que quiero estar presente cuando lo hagas.

¿De acuerdo?

-De acuerdo. -La policía no es tonta, Noa.

En cuanto empiecen a registrar el ordenador encontrarán pistas

que van a llevar directamente a tu padre.

¡Dios, Noa! Solamente hay que esperar un poco.

-No lo sé, mamá, no me fío una mierda.

Nacho es especialista del escaqueo, no sé cómo pero siempre se libra.

-Pero esta vez no.

-Tenías razón, no eres adoptada.

Así que, somos medio hermanos...

Eso parece.

¿Quién era mi padre?

Lourdes... Lourdes no lo sabe.

No entiendo por qué te dijeron que era adoptada.

¿Por qué no la verdad?

Supongo que a mamá...

le daba vergüenza admitir que había tenido una aventura.

Y a papá, quedar como un cornudo, claro.

-¿Estás segura que no firmaste nada con la tía?

-Que no, qué pesado.

-Un adelanto de su nueva colección.

-¿Pero esta tía de qué va?

-La denunciaremos por plagio, no sé.

-Hombre... -No, no. Esta tía va a flipar, vamos.

¡No! ¡No! ¡No! -¿Qué?

-¡Que la tía me ha denunciado por plagio!

-¿Qué? -¡No puedo vender mis camisetas

y tengo que pagar una multa! ¡Por plagio!

-De eso nada. Esta pija se va a enterar.

¡De lo que vale un peine!

-¿Qué hacéis?

-Andrea...

"¿Qué es esto?"

¿No me digas que tienes pistola en casa?

Germán es muy impulsivo,

no me extraña que se le pasara por la cabeza.

Lleva la semana apático, deprimido y hoy estaba distinto.

Vale. Llámale ¡Llámale!

Está apagado. Dios...

Mi coche tiene localizador para ver dónde está.

Lo puedo ver en el móvil.

Está en Pozuelo, en una urbanización. Y aparcado.

-Manejaste a mi padre y abuelo como quisiste, conmigo no podrás.

-Si disparas, lo que conseguirás es fastidiar tu vida.

Uno de los dos se va a pudrir en la cárcel.

Tú decides quién.

¡Germán! ¡Germán, no!

-Luego te veo, ¿vale? -Vale.

Hola.

¿Cómo está? -Mal.

Le dije que es fuerte y lo va a superar,

pero, ¿cómo se supera algo así? ¿Cómo se supera

que asesinen al hombre de quién estás enamorado?

No me puede ni imaginar cómo se siente.

Pero bueno, Germán es... es fuerte.

¿Quieres tomar algo?

No, solo venía a decirte que me llamaron los de la reforma.

La casa ya está lista. Nos podemos mudar cuando queramos.

Pero... parece que no te hace mucha ilusión.

¿Ya no quieres que vivamos juntos?

Claro que quiero. Es lo que más quiero en el mundo, pero...

Es que me preocupa Germán.

Bueno, eso no tiene que ver con que vivamos juntos.

No sé si es el mejor momento para dejarle solo en casa.

Bien.

¿Por qué no hacemos una cosa?

¿Por qué no te adelantas tú? Vas tú primero, y yo espero un poco.

Y cuando vea que levanta cabeza, pues...

voy para allá.

Vale.

¿De verdad? Sí.

¿No te importa? No, no me importa.

Y, de hecho, creo que Germán tiene la tía más guay del mundo.

No.

Yo tengo el mejor novio del mundo.

Sí, eso también.

Vale, pues...

Luego te veo. Vale.

Es todo lo que le puedo contar sobre Velasco, espero que le sirva.

-Se lo aseguro,

gracias por su colaboración.

Me gustaría hablar con su hijo,

seguro que su testimonio también nos ayuda.

En su artículo dice que tiene Asperger.

Sí. Debería hablar usted con él

antes de declarar para que este asunto no le perturbe demasiado.

He hablado con él y está dispuesto a declarar a la policía.

Está bien.

Antes quiero hablar con Elías de la Cruz.

Parece ser una de las piezas clave de todo este entramado,

Algo me dice que su testimonio será la llave para meterle mano a Velasco.

¿Lleva mucho tiempo detrás de él? Una eternidad.

Estuvimos a punto de encerrarle por otro asunto,

pero no conseguimos pruebas suficientes para llevarle a juicio.

Una desgracia.

Se libró en el último minuto. Es experto en eso.

Lo pillamos por delito fiscal, pero solo estuvo siete años.

Y desde luego que ha aprovechado el tiempo para hacer de las suyas.

Pero esta vez no se escapa. Y en gran parte, gracias a usted.

Bueno.

¿Y le han detenido ya? ¿O lo tienen vigilado?

Estoy preocupada por David. Aún no.

Le seguimos la pista, pero no se preocupe.

Voy a solicitar protección para su hijo:

habrá un coche patrulla frente a su casa mañana y noche.

Y un agente de paisano le acompañará cuando salga de casa.

Muchas gracias.

Pincharemos sus teléfonos cuanto antes,

por si intenta contactar con ustedes.

Ya... vaya, pues muchísimas gracias por todo.

Gracias a usted por su coraje.

Le acompaño a la puerta.

Gracias.

¡Dios!

Elías, mira, soy Celia.

Ha venido una inspectora. Me ha estado interrogando.

Va a hablar contigo.

No sabe dónde está Velasco.

Por supuesto, no he contado nada de Germán. Solo quería avisarte.

Hablamos luego. Chao.

-Por lo menos se acabará la presión que siente ahora.

Porque es que, de verdad, está absolutamente desquiciado.

A ver Noa, sé lo que estás pensando.

No voy a cambiar de opinión, ¿de acuerdo?

Sigo creyendo que Nacho tiene que acabar en la cárcel.

Pero es que a mí no me conviene que él lo sepa,

porque tengo que saber dónde está. Controlar todos sus movimientos.

Cariño, por eso hablo con él, aunque no me guste.

-Yo también pensaba que lo mejor era

tomarnos la justicia por nuestra mano,

pero como denunció al psiquiatra que te quiso encerrar...

creo que estamos haciendo lo correcto.

Detendrán a Nacho tarde o temprano.

-Está tan asustado...

Y no solamente por el hecho de que pueda entrar en la cárcel.

Tiene miedo también de que el resto de los miembros de la red,

que debe de ser gente muy peligrosa,

se enteren de que les ha delatado y vayan a por él.

Nunca había visto a Nacho tan asustado.

-Mamá, cuidado, porque ya te está intentando manipular otra vez.

-Eso no va a pasar, ¿vale, cariño?

Quiero que Nacho pague por lo que ha hecho.

Pero no sé, no puedo...

no puedo evitar compadecerme de él.

¿Qué quieres? No quiero que sufra más de lo debido.

Ya lo sé, soy una blanda, sí.

Pero también sé que estoy haciendo lo correcto.

Es verdad que le creí al principio, cuando dijo que quería recuperarse.

Le daban igual las consecuencias y lo que sufriera en la cárcel.

-Y eso no era verdad.

-Pues no, papá, no.

Y me di cuenta cuando vi que era incapaz de contarle a Noa

lo que le había hecho a Natalia. Empezó otra vez a mentir,

a poner excusas para no entregarse...

Ahí vi que no iba a dar el paso.

Por eso voy a seguir hasta el final,

¿lo entendéis?

-Lo importante es que estamos juntos en esto.

Y que pronto se va a hacer justicia, ya lo veréis.

-Sí, paciencia. Hay que tener paciencia.

Ramírez acabará dando el nombre de Nacho... Y se acabará todo.

-Pero Nacho cambiará de alojamiento cada día

para que no le localicen, o sea, que no va a ser tan fácil.

-Pues habrá que tenerlo vigilado.

Cuanto más cerca, mejor. -Le he pedido que me diga dónde está.

Si sabemos dónde se esconde, podemos avisar a la policía

cuando llegue el momento, ¿no?

-Estás siendo muy valiente en todo esto.

Y muy inteligente.

-Gracias, papá.

-¿Qué?

¿Qué he hecho yo ahora?

-Sé cómo demostrar que mis diseños no son un plagio de esa tía.

-A ver, ¿cómo? -Con esto.

-¿Con la foto que subió VonTrapp? ¿Y qué prueba esto?

-Jolín, tío, a veces eres bobo. ¡La fecha es lo importante!

La foto se hizo antes de que Marita viniera a comprarme los diseños.

-La subió antes de que ellos la registraran.

-Y eso demuestra que los diseños son míos, y no suyos.

-Qué lista eres, cariño.

-Samu, el dinero que me has pedido para los abogados...

¿Qué te pasa en la cara? -Nada.

-¡O sea, has pedido pasta a tus padres, cuando dijimos que no!

-No... O sea, sí.

Sí. Pero porque, vamos a ver... -¡Y así valoras mi opinión!

¡Te ha faltado tiempo para hacer exactamente lo contrario!

-No exageres. Yo vi una situación crítica...

-¿"Crítica"? ¡Y luego exagero yo!

-Esto no es tan grave, chicos. Parad. -Pues a mí sí me parece grave,

porque teníamos un acuerdo. -Ya, pero no lo vais a romper.

No pienso dejaros el dinero.

Estaba interesado en las nuevas construcciones

que iba a hacer Ginés Hortuño en la zona del Central.

Así que me hice su socio, nos convertimos en socios.

Estuvimos trabajando mano a mano un tiempo,

hasta que él me presentó a su socio mayoritario.

Se refiere a Antonio Velasco.

Ocurrió justo cuando salió de la cárcel,

él era el inversor mayoritario.

¿Sabía la procedencia del dinero de Velasco?

No. No, no, al principio no.

Hasta que él vio mi negocio, mi empresa de transporte de fruta,

y pensó que era lo mejor para mover su...

-¿Su? Vamos, no se corte.

-Su cocaína.

-Y usted accedió.

Nos amenazó de muerte a mí y a mi familia si no lo hacía.

-Si no, ninguno de los dos estaríamos aquí.

-Podrían haber acudido a la policía.

Se presentó en mi despacho a punta de pistola.

Secuestró y apalizó a mi hijo cuando intentó conseguir pruebas

para llevarlo a la policía.

Así funciona Velasco.

Todo se hace como él quiere.

Si formas parte de su negocio, solo hay una forma de salir.

-Prosiga con su testimonio, por favor.

Velasco tuvo unos... roces con Hortuño.

Cuando él descubrió que mi negocio

le daba más beneficio de los que tenía con él,

decidió quitárselo de en medio.

Así que, así fue como, de buenas a primeras y sin yo quererlo,

me convertí en socio de Antonio Velasco.

Era lo que había.

-Afirma usted que Velasco está detrás de la muerte de Ginés Hortuño.

¿Tiene pruebas?

-Bueno, localizamos al forense,

sospechamos que ha manipulado la autopsia de Hortuño.

-¿Y lo había manipulado?

-Es lo más probable.

-Por alta que sea,

la probabilidad no sirve para acusarle de homicidio.

Ni todo lo demás.

Sin pruebas, no podemos hacer una acusación fuerte ni firme.

-Pues a ver si sirve esto:

el forense era socio de una empresa llamada Sideral Gest.

¿Y quién era el otro socio? Antonio Velasco.

-Interesante, pero insuficiente.

-Javier se acercó a él para encontrar pruebas

que le implicaran en el asesinato de Hortuño,

y Velasco lo descubrió:

y cuando pensó que podría tener acceso a los documentos

que demostraban su implicación en la financiación ilegal de partidos,

le asesinó.

-¿Por qué no fueron a la policía

cuando vieron que todo empezaba a torcerse?

Entiendo que sucumbieran a sus amenazas,

pero podríamos haberles protegido.

Por miedo.

Por miedo, se lo acabo de decir antes.

Velasco nos amenazaba constantemente.

Tenía amenazada a mi familia. Él es así, así funciona.

A Velasco no se le puede decir que no. Gana siempre.

-¿Cuándo es la última vez que vieron a Velasco?

La última vez, el...

Hará más de una semana... Sí.

(SAMUEL) ¿Qué? ¿Cómo que no?

-Que no me voy a gastar una pasta en abogados.

Tengo una solución muchísimo más sencilla. Y mucho más barata.

Voy a ir yo a hablar con Marita Etxebarria.

-¿Cómo?

-Vosotros sois jóvenes e inexpertos, no sabéis negociar,

se están riendo en vuestra cara. Pero de mí no se ríen,

porque yo sé lo que valen las cosas.

Más le vale retirar la denuncia y llegar a un acuerdo.

Porque si no, va a tener problemas.

-Pues a mí me parece bien.

Con la prueba de Carla, puedes presionar para que negocie.

-¿Qué prueba?

-Pues una foto que subió la rapera con su camiseta

antes de que registraran el diseño a su nombre.

-Pues más a mi favor.

Esta tarde tú te vienes conmigo, explicas todo eso,

amenazas y yo, negocio. -Como si fuera tan fácil.

A ver si la vamos a liar más. -Por favor.

No me has visto negociar con los del matadero.

-No la has visto. -Ni con los de la telefonía.

¿Cuántos teléfonos he sacado gratis? -Todos.

Es una máquina negociando. -¿Y si se cabrean más?

A ver si nos quedamos sin nada. -Nada es lo que ya tienes.

Mira, esto es muy sencillo: si no funciona lo que voy a hacer,

te pago el abogado.

-Hombre...

-Hala. Nos vemos esta tarde, hasta luego.

-¿Pero qué se ha fumado tu madre hoy?

-Ella es así. Cuando ve algo claro,

va con todo. -Samu, no sé.

Creo que esto no va a servir de nada. No podremos ni pasar de la puerta.

-Habrá que intentarlo. Mejor eso que nada, ¿no?

Y ahora hazme un favor y cuélgame eso ahí arriba anda, que no llego.

Que lo ponen tan alto...

(Timbre)

¿Quién es?

(Timbre)

¿Quién es?

(NACHO) Soy yo, Rosa. ¡Abre!

-Oye mira, Nacho de verdad, es que ahora no es el mejor momento.

(NACHO) Rosa, ábreme por favor. ¡Quieren matarme!

-Mira Nacho, no puedo.

(NACHO) Rosa, por favor, ábreme. ¡Que quieren matarme! ¡Ábreme!

-Lo siento...

(NACHO) ¡Rosa, que me abras!

(NACHO) ¡Rosa, por favor, ábreme!

-¿Qué quieres? ¡Nacho, no puedes presentarte en mi casa así!

-¿Tienes algo para...?

-¿Pero qué te ha pasado? -Te lo dije, van a por mí.

Iba al hostal. Dos hombres se me echaron encima,

me metieron en un portal. Uno tenía un cuchillo.

Me defendí como pude y hui, pero me han herido.

-Pero qué barbaridad... -Te lo dije, van a por mí.

-A ver, ¿cómo han podido enterarse?

La denuncia era anónima. -Tienen contactos por todas partes.

-¿Y si ha sido un atraco y no tiene que ver con Ramírez?

-Han sido ellos, o los de la red.

O han pagado a gente para que lo haga.

Saben que he denunciado a Ramírez y quieren matarme.

-Tranquilízate. Déjame que la vea.

-¿Que me tranquilice? Han intentado matarme.

Rosa, saben dónde vivo. ¡Tienes que ayudarme!

-Ni hablar. En esto te has metido tú solito.

-Por favor, Rosa. Deja que me quede en casa. Te lo suplico.

-¿Pero no te das cuenta, Nacho?

Este sería el primer sitio donde vendrían a buscarte.

-¡No! Saben que me has descubierto y me echaste de casa.

¡Es el último sitio al que vendrían!

Nadie me verá, no voy a salir de aquí.

Ayúdame. Si voy a un hotel, tendré que registrarme.

¡Me encontraran, me mataran! -¡No puedes vivir aquí eternamente!

Lo siento, no. -Solo unos días,

dos como mucho. Solo necesito estar tranquilo

y pensar con claridad hasta que encuentre una solución.

Rosa, por favor, no tengo ningún sitio a donde ir.

-Dos días.

¿De acuerdo? -Sí.

-Dos. -Dos, gracias.

-Ahora, vamos a limpiar esa herida.

Lorena. -Hola, buenos días.

¿Quieres desayunar algo?

Pues no sé que me va a caer mejor al estómago,

si una tila o un tequila.

Vamos fuerte.

¿Mal día o qué?

Es lo del tema de mi adopción.

Mi hermano ha hablado con Lourdes,

que es la panadera esta que le dijo que yo era adoptada.

Pues resulta que no es verdad, que no soy adoptada.

Estoy flipando.

Vale, ¿y entonces?

Soy hija de mi madre,

pero no de mi padre.

O sea, que tu madre tuvo un amante.

Exacto. ¿Cómo te quedas?

Pues me he quedado que el tequila me lo voy a tomar yo.

¿Y entonces?

Pues yo he conseguido también hablar con Lourdes

y, aunque le ha costado, me ha dado muchos detalles.

Según ella, mi madre y ella eran muy buenas amigas

hasta que, con el tiempo, se distanciaron,

pero que, en un momento determinado, mi madre le contó

que tuvo un desliz con otro hombre.

Y que luego se arrepintió

y decidió seguir al lado de su marido y de su hijo.

¿Y... le dijo el nombre de ese desliz?

No. Nunca.

Pero un tiempo, mi madre trabajó de dependienta

en una tienda de electrodomésticos

y, curiosamente, dejó el trabajo cuando se quedó embarazada.

¡No! Sí. Y yo sí tengo el nombre.

Es Guillermo Alcañiz.

Según Lourdes, era un tipo muy bien plantado, muy guapo,

y a ella le casa que pudieran tener una relación.

O sea, que podría ser tu padre.

¿Y qué... qué vas a hacer?

Pues no lo sé.

Lo he pensado mucho y...

y mira, por un lado me gustaría...

poder localizarle y hablar con él,

y que me contestara muchísimas preguntas: si es verdad que...

que estaban enamorados, cómo fue esa relación con mi madre,

si llegó a saber en algún momento que mi madre estaba embarazada.

Y por otro lado, pienso que es una faena,

porque han pasado muchos años y, para empezar, no sé si está vivo.

Y si está vivo, ese hombre tendrá una familia, una vida, unos hijos...

¿Y ahora llego yo con esta historia de que puedo ser hija ilegítima

y todo esto? Pues es fastidiarlo todo, ¿no?

No sé, es un plan horroroso.

Es lícito que tú quieras saber quién es tu padre. Y que intentes hacerle

todas las preguntas que te gustaría que te contestara. Vamos, creo yo.

Sí. Si en el fondo sé que tienes razón.

No sé, creo que intentaré localizar a este hombre

y a ver qué me dice. Y...

que sea lo que Dios quiera.

¿Quieres el tequila?

-Hola.

Sí, soy yo. Soy yo.

Sí, sí, a mí también me está buscando la policía.

Está claro que alguien ha tenido que hablar.

Ya, a mí también me gustaría saber quién ha sido.

Oye, lo que tenemos que hacer

es destruir el material y desaparecer.

¿Yo?

Yo estoy en un lugar seguro, pero prefiero que no lo sepas.

No, claro que me fío de ti,

pero si caes, cuanto menos sepas, menos le podrás contar a la policía.

Sí, te vas a olvidar del código de silencio

cuando te aprieten en comisaría, como a todos. Ramírez, el primero.

Está bien, sí, sí, sí.

Está bien, lo que tú digas. Lo hacemos así.

Oye, si no nos vemos, suerte.

-Bueno, gracias por su colaboración.

De nada. Era nuestro deber.

-También lo era antes, señor De La Cruz.

Ojalá nos lo hubiera dicho antes. Nos habría ayudado mucho.

¿Van a detener a Velasco?

-En cuanto demos con él. Ayer fuimos a su casa a interrogarle

sobre el contenido del artículo de su compañera, pero...no estaba.

Y encontramos sangre en el asfalto.

Comprobamos los movimientos de sus cuentas y tarjetas,

y ha comprado un billete de avión para Suiza.

Damos por hecho que ha abandonado el país.

O, al menos, eso quiere que pensemos.

Vamos, seguramente que tenga dinero en Suiza.

Seguramente buscará cobijo en algún país

con el que no tengamos acuerdo de extradición.

Ya hemos lanzado la orden de busca y captura.

Los principales aeropuertos y estaciones de tren y autobús

están avisados. Pero Velasco no es tonto, lo sabe.

Así que no va a ser fácil dar con él.

Claro que también es posible

que la sangre que encontramos fuera suya,

puede que se topara con algún enemigo y ajustaran cuentas.

Lo estamos investigando.

Bueno, gracias otra vez.

Tengo la sensación de que no va a ser la última vez que nos veamos.

Buenos días.

(SUSPIRA)

¿Cómo que escapó, si estaba herido? Si estaba casi muerto.

Pues no lo sé, hijo. No lo sé.

Tenemos que hablar con la inspectora y contarle que yo disparé a Velasco.

No le vamos a contar nada más, ¿queda claro? ¡Nada más!

Está loco. Puede presentarse aquí. Querrá venganza, seguro.

¿Qué quieres? ¿Terminar en la cárcel toda tu vida?

Más seguro que estar aquí fuera.

Vamos a calmarnos un poco. Vamos a pensar fríamente.

Si le hubiera matado, no tendríamos este problema.

No, tendrías uno mayor: pasarte toda tu vida en Alcalá Meco

con los amigos de Velasco persiguiéndote.

(Móvil)

¿Qué pasa? Es él.

(VELASCO) "Eres un imbécil, Elías".

"¿Es que no sabes tener a tu hijo tranquilo?"

"Casi me mata."

Oye, Velasco. Yo no lo sabía, yo...

no tenía idea que iba a hacer eso. De hecho, fui a impedirlo.

(VELASCO) "Déjate de mierdas."

"Me dejasteis tirado como un perro."

Me lo vais a pagar.

Y tú ya sabes que yo siempre me cobro las deudas.

Díselo a tu hijo.

Oye, Velasco. ¡Oye!

Somos los siguientes, papá. Somos los siguientes.

-¿Qué haces aquí? Esta ya no es tu casa.

-Lo sé. -Mamá.

A ver, ¿no entiendes que te queremos lejos de nosotras?

¿Y mamá? ¿Cómo has entrado?

-Voy a hablar con Marita Etxebarria,

la pija que le ha robado los diseños a Carla.

-¿No te pidió Samu dinero para un abogado?

-No se lo he dado. -Cariño,

déjaselo a un profesional. -¿No me crees capaz de hacerlo bien?

-¿Has ido ya a hablar con Lourdes?

Sí. ¿Y qué?

Pues que cree que sabe quién puede ser mi padre.

No entiendo por qué hay que seguir mintiendo.

Sencillo Jorge, muy sencillo.

Si yo le cuento la verdad a la policía,

mi hijo termina en la cárcel por intento de homicidio,

y mi padre, por evasión de impuestos.

-Tanto tiempo intentando conocernos

y todavía no te has dado cuenta de contra quién te estás midiendo.

¿Me amenazas otra vez? (VELASCO) Tú te lo has buscado.

Teníais que construir un matrimonio, un poco complicado, ¿no?

Tu mujer se lió con tu mejor amigo. -Andrea...

-Que sepamos, porque se ha tirado... -¡Andrea!

-¿Adela Villar? Sí.

Soy Guillermo Alcañiz.

-Samu, es que...

no quiero seguir. -¿Cómo que no?

-Te quiero pedir perdón.

-¿Por qué?

-Porque con todo este rollo de mi movida, pues no...

no te he dicho que siento que te cueste tanto ser madre.

-He encontrado algo que te hará sentir peor.

¿El qué? Son unos "post" en Internet

sobre ti y tu artículo.

A ver, déjame ver.

Yo estoy de mierda hasta el cuello.

A mí no me salva ya nadie.

No puedo cambiar lo de la muerte de Javier,

pero déjame por lo menos que vaya a la cárcel por ti.

-Te veo cansada.

(Timbre)

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Mercado central - Capítulo 183 (Parte 2)

18 jun 2020

Adela descubre un hilo del que tirar y está decidida a encontrarse con su padre biológico si aún vive.
Carmen tiene una idea para salvar a Carla de la falsa denuncia de plagio.
Lorena retrasa su mudanza con Jorge.

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