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No recomendado para menores de 7 años  Mercado central - Capítulo 182 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

Nacho abusó de una amiga de ella.

-¿Qué? -Cuando era una niña.

-Paolo, ¿qué haces?

¡Te has vuelto loco! ¿Qué haces? -¡Este mierda se merece

que le pongan en su sitio! -No, no pasa nada, estoy bien.

-¿A qué venía esto? -No, de verdad, Cristina,

no tiene importancia.

-Con toda esta movida, me cuesta dormir,

necesito algo fuerte para descansar.

-¿Por qué no vas al médico, que te recete algo?

-Prefiero que mi colega me consiga un ansiolítico.

Vamos a dejar de darle vueltas. Lo importante es que estás bien.

Ha sido un susto, nada más.

-No, no ha sido un susto. Vamos a perder el puesto.

¿De qué vamos a vivir?

No estaré bien hasta que me cuentes lo de papá.

Tu padre y Gorka...

eran algo más que amigos, David.

Se me ocurren tantas posibilidades.

Desde que mis padres murieran y...

y yo acabara en el orfanato, a que no tuvieran recursos

para criarme y me dieran en adopción.

O por alguna razón les quitaran la custodia.

Necesito encontrar a mis padres biológicos.

Estoy dispuesta a lo que haga falta. Contratar a un detective,

patearme los orfanatos de Madrid.

No puedo quedarme con la duda.

-No, pero llevas tiempo queriendo una oportunidad.

Y la tienes y no la aprovechas.

-Ya, ¿pero sabes por qué?

Porque ahora, por primera vez en mucho tiempo,

tengo confianza suficiente como para apostar por mí.

-¿Sabes lo que te digo?

Si esto te ilusiona, te hace feliz,

llamas a la Marita esa

y le dices que se meta su propuesta por el culo.

-¿Se te ha ido la pinza? ¿Qué es esto que dices?

No pienso dejar que te reúnas con él.

-Estás bloqueado y no puedes hablar de ti.

Pero las fotos te las mandaba tu amiguito el doctor Ramírez.

Si tanto has cambiado, denúnciale.

-Ya hemos escuchado suficiente.

Noa tiene razón, no tienes ninguna intención de cambiar.

-¡Está bien! ¡Denunciaré!

Creo que sé como anular la venta y acabar con Velasco.

¿Sí? ¿Lo sabes Elías?

Muy bien. Tus planes solo han traído problemas.

¡No respondáis al Ayuntamiento! -La piden ya.

¡Dale largas¡ Dale largas! ¡Seguro que puedes!

¿Qué quieres que haga? Que escribas un artículo

en el que cuentes que Velasco nos tenía extorsionados.

Que es el responsable de la muerte de Javier.

Que tenía secuestrado a David y que estaba implicado

en la financiación de partidos con el dinero de la droga.

¿Y qué puedo hacer yo contra todo eso?

Subirlo a internet.

-No os espiaba, con la puerta abierta se oye todo.

Y quiero declarar. -Ricardo.

Hola, ¿qué tal? Soy Germán, el hijo de Elías de la Cruz.

Hablamos hace unas semanas por lo del "accidente" de tu padre,

¿no sé si te acuerdas de mí?

Sí, bien, bien.

Oye...

tengo una propuesta para ti.

¿Quieres que Velasco pague por lo que le hizo a tu padre?

Muy bien. Pues tienes que decirme dónde vive.

¿Es para mí? -Claro.

Gracias, cariño.

¿Estabas haciendo el artículo de Velasco?

Sí.

Espero poder publicarlo esta tarde.

Está bastante encauzado, pero me queda trabajo.

Siéntate anda, a ver si me inspiras un poquito.

Yo no creo en la inspiración, pero me voy a sentar.

¿No? Pues que sepas que ahora mismo

eres una grandísima fuente de inspiración para mí.

No solo para mí, también para los trabajadores del mercado.

Hijo, eres muy valiente ¿lo sabes?

Cualquiera no sería capaz de declarar contra Velasco.

No se trata de ser valiente, es lo justo.

Tiene que pagar por lo que hizo.

Sí. Claro que sí.

Oye, cariño, ¿no estarás haciendo todo esto

por lo que te conté de tu padre?

Bueno, no me gustó saber que papá colaboraba con Velasco

en la financiación ilegal de partidos.

Pero me gustó menos saber que nos iba a abandonar

para irse con otra persona.

Mi padre no me quería. Claro que te quería, David.

No te tenía que haber contado nada.

Ahora te sientes fatal. No, hiciste bien.

ya tengo una edad para asumir estas cosas.

Y he tomado una decisión: me cambio los apellidos.

No quiero tener que ver con papá.

Me voy a poner los tuyos: David Mendoza Vázquez,

suena bien. Ya. ¿Y tú has pensado en tu abuela?

Se pondrá triste cuando se entere que quieres quitarte

los apellidos de su hijo.

Eso no lo había pensado.

Ves...

(Timbre)

Ahora seguimos hablando de esto, ¿vale?

Voy a ver quién es.

Jorge, pasa.

¿Te pillo bien? Sí, sí.

Nada, estaba trabajando en el artículo de Velasco.

No sé si te contó Elías. Sí, me puso al día.

Me parece buena idea ponerlo en una web propia.

Sí, luego que las redes sociales hagan el resto.

Hay mucha gente que tiene ganas a Velasco.

Sí...

¿David, qué tal? ¿Has descansado bien?

Sí, mejor que en la nave abandonada. Estaba bastante sucia.

Ya imagino, ya...

También voy a colaborar para acabar con él,

voy a declarar en su contra.

Eso está muy bien

y por eso he venido a verte.

Si vienes a decir que soy valiente, no hace falta,

mi madre me lo dice todo el día.

No, en realidad he venido a traerte un regalo.

(Sintonía "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central...#

-¿Qué es?

¿Te acuerdas cuando cocinábamos juntos

y te enfadabas porque eras incapaz

de calcular la cantidad exacta de espaguetis por persona?

Sí, probé algunos métodos, pero ninguno era muy funcional,

el margen de error era incalculable. Sí, sí lo era.

Para eso sirve lo que tienes ahí,

es un medidor de espaguetis. No sabía que existían estas cosas.

El inventor hizo buen trabajo,

seguro que el margen de error es más aceptable.

Sí, lo es. Doy fe.

Gracias, lo probaré. Las cantidades

son importantes para mí. También lo sé, por eso

lo he comprado. A ver.

El regalo es como el de Carla, ¿no?

Me lo das porque me han secuestrado.

No, en realidad te lo he comprado mucho antes,

lo vi y me acordé de ti.

Bueno, en ese caso lo siento.

No quiero parecer desagradecido, no lo soy.

No, no. No lo eres, para nada.

¿Eres feliz con Lorena?

Sí, mucho. ¿Por qué me lo preguntas?

Me da pena que no le des una oportunidad a mi madre.

David, cariño...

Te mereces a un hombre bueno y honesto,

no como papá.

Y creo que aún sientes algo por Jorge.

Toma.

Me voy a buscar recetas de espaguetis.

Oye, perdona, ya sabes cómo es David.

No hay nada que perdonar, si ya sabemos cómo es.

Lo primero que se le pasa, sin filtros.

No tiene filtros, además es experto creando situaciones incómodas

como esta... Ya.

No pasa nada. Hay confianza. Sí.

Me vuelvo al mercado. Sí, gracias por venir,

por el regalo y...

David te quiere mucho.

Sí, yo a él también.

Estaréis bien, ¿no? Sí, estupendo.

Cualquier cosa estoy en el móvil. Claro.

-Hola.

-¿Quién te dijo que estaba aquí?

-Bueno,

cuando estás mal acabas viniendo al Central.

Es como si fuera un imán para ti. -Eso es verdad.

Este mercado me da fuerzas, forma parte de mi vida.

Y ahora lo voy a perder.

Oye, mira, Nacho,

sé que te dije que iba a ayudarte en todo este proceso, pero...

es que es agotador, ¿sabes?

Y me está pasando factura.

Está afectando también a mi relación con Noa.

Entiéndelo. -Claro.

Claro, entiendo, lo entiendo todo.

Es que necesito hablar contigo.

Sé que me comprometí a denunciar al psiquiatra

y al grupo con el que intercambiaba fotos.

-¿Vas a abandonar ahora?

¿Vas a abandonar ahora Nacho? ¡No me lo puedo creer!

¡Sabía que lo ibas a hacer! Noa me lo advirtió.

Solamente lo dijiste para tenernos calladas, ¿no?

¿Es eso?

En realidad, Nacho, no te arrepientes de nada, ¿verdad?

No quieres cambiar,

no quieres curarte, no quieres entregarte.

-No he dicho eso, ¿vale?

Claro que quiero cambiar.

Nada me gustaría más que rehacer mi vida.

-Ya.

-Y no hablo de volver contigo,

sé que es imposible.

-¿Entonces qué es lo que me quieres contar?

-Una vez hablamos de lo que pasaría si entraba en prisión.

Los hombres acusados de...

eso... no son bien recibidos en la cárcel,

les tratan peor que al peor asesino.

Y yo no quiero pasar por eso, Rosa.

-Tú también has causado mucho dolor.

-¿Crees que no lo sé? Soy un cobarde, ¿vale? Lo sé.

Daría lo que fuera por una segunda oportunidad.

Quiero hacer terapia, curarme, empezar desde cero.

Quiero ser una persona normal.

-Antes tienes que pagar tus deudas con la justicia.

-Oye, ¿estás bien?

-Sí. Sí, sí, sí, tranquilo. Ya se me pasa.

(SIN VOZ) Oye.

¿Has visto dónde está Adela?

-Si no está aquí, habrá bajado al almacén a coger algo.

-Vale, gracias. La esperaré aquí entonces.

-Vale, ¿seguro que no quieres nada? -No, no.

-Una manzanilla, agua... -Estoy bien, gracias.

-¿Qué tal? ¿Cómo... cómo ha ido el juicio?

No puede ser.

¿Pero no íbamos a pagarle más de lo que pedía?

Ya...

Se ha echado atrás en el último momento, ¿no?

-Antes te importaba lo que podría pasarme en la cárcel.

¿Por qué ahora eres tan dura?

-Pues antes pensaba que eras sincero cuando decías que querías cambiar.

Pero no es verdad,

Nacho. Lo que querías era que estuviera pendiente de ti.

¿Verdad? No te vas a entregar, no vas a denunciar.

Todo son mentiras, Nacho, mentiras, mentiras, mentiras.

¿Cómo crees que me siento? -Claro que voy a denunciar, ¿vale?

Denunciaré,

pero de forma anónima.

No quiero ir a la cárcel, no lo podría soportar, Rosa.

Entiéndelo.

-Está bien.

Está bien. Entiendo que tengas miedo.

Oí lo que les pasa a los pederastas en la cárcel.

Es horroroso, no se lo merece nadie, ni si quiera tú.

-Gracias. Gracias, de verdad.

Gracias. Te prometo que voy a hacer terapia.

Nadie más que yo quiere curarse y dejar todo esto atrás.

Te lo juro.

-Escúchame, vas a denunciar, Nacho.

¿De acuerdo? Vas a denunciar aunque sea

de forma anónima. -Sí. Cuenta con ello.

Denunciaré, te lo prometo. -No, no me sirve tu promesa.

Siempre me mientes, así que quiero estar cuando lo hagas.

¿De acuerdo?

-De acuerdo.

-No, no. Le pagamos la indemnización

a la familia del buzo y punto.

No tengo ganas de pleitear más, ni fuerzas, ni nada.

Vale, vale sí, sí.

Ya hablamos, venga, gracias.

Déjame adivinar...

Es por el juicio, ¿verdad? Has perdido.

Ya lo has oído.

El instructor que testificaba a nuestro favor

se ha echado atrás en el último momento.

Nos ha destrozado.

Toda nuestra defensa se basaba en su testimonio.

Así que nada, vamos a tener que pagar.

No te voy a decir que me alegre, pero sabemos que es lo más justo.

Porque lo de ese pobre hombre...

no fue su negligencia.

Nada puede reparar su pérdida, pero ese dinero servirá a la familia

para compensarles por el sufrimiento que pasaron.

Sí, supongo que sí.

Y...

gracias por dejar a Germán fuera del marrón.

Conozco esa cara desde que éramos niños.

No me digas que no lo cambiaste.

Que Germán aún es el dueño del centro de buceo.

Del centro y el resto de mis propiedades.

Quería dejarlo en la familia.

Me has vuelto a engañar. ¿Pero tú de qué vas?

¡Me dijiste que ya no tenía nada que ver con tus propiedades!

¡Vas a seguir siendo el mismo hasta el día en que te mueras!

Pensaba que íbamos a ganar.

¿Pensábamos? No me metas en esto.

Tú y yo no somos familia. Oye, oye, mira.

Germán no tendrá problemas.

Venderé el centro para pagar la indemnización.

Venderé lo que tengo pero no tendrá problemas.

Lo prometo. ¡Más te vale! Ya no me creo nada.

¡Así que, déjame en paz! ¡Por favor, sal de mi vida!

No quiero volver a verte ni saber de ti.

Adela. ¡Fuera!

Adela... ¡Fuera!

-Mierda...

(Llaves puerta)

¿Qué pasa?

¿Vas a algún sitio? Sí, a pasar el finde

a casa de un colega.

Que necesito que me dé un poco el aire.

Pues me parece muy bien, hijo.

Cuanto antes dejes atrás todo esto, mejor.

Ya, es que no lo puedo dejar atrás, no es tan fácil.

Normal, lo entiendo.

¿Me prestas tu coche? Prometo devolvértelo intacto.

Intacto por dentro y por fuera.

Vale.

Oye.

He estado pensando en lo que dijiste.

Llevas mucha razón.

Hay que ser valientes, ir a por Velasco.

No dejemos que se salga con la suya cueste lo que cueste.

No puedo estar más de acuerdo.

He estado hablando con Celia, creo que tenemos un plan.

Vamos a publicar un artículo. Vamos a contar todo lo que hizo.

Cómo fue a por los del mercado, como nos ha tratado...

Papá, es que prefiero que no me cuentes nada.

Os agradezco que sigáis luchando,

pero no quiero hablar de él.

Necesito tiempo y supongo que lo entiendes.

Claro que sí, hijo.

Venga.

-Aquí estás, Nicolás. -Hola.

-Necesito que me cambies un enchufe que se me quemó.

-Bueno, iré cuando pueda que tengo mucho lío.

-No tardes por favor, le prometí a Cristina

que me ocupaba, pero creo que es mejor

que lo mires tú que entiendes del tema, ¿vale?

Nicolás...

No confío mucho en lo que dijo Elías.

¿Crees que va a poder salvar el mercado?

¿Qué pasa, amigo mío?

-Qué me va a pasar.

-Ya...

Qué pregunta más tonta.

Con todo lo que ha ocurrido, lo raro es estar aquí.

Siguiendo con nuestras vidas como si nada.

-Bueno, Paolo, no podemos hacer otra cosa, ¿no?

-Ya, supongo que no.

-Me dijo ya Carmen que habéis visto a Velasco.

-Sí. -Vaya morro.

Si alguien tiene papeletas para ir al infierno,

ese las tiene todas.

-Yo lo intenté.

Quería enfrentarme a él. Ponerle en su sitio.

Demostrarle que no va a poder con nosotros.

Pero Cristina no me lo permitió.

Me rogó que no lo hiciera.

Que no me pusiera en peligro.

-Y mejor así, Paolo. No me gustaría perderte, amigo.

-Nicolás, ¡tú también!

-¿Qué pasa? Parece que dije algo malo.

Un momento. No me digas que estás así

por el ataque de inseguridad con Cristina.

-Es que yo ya no sé qué hacer.

Si me enfrento a Nacho, mal.

Si lo intento con Velasco, peor.

Parece que no valgo para nada.

Sí, pero, ¿cuánto hace que se ha publicado el artículo?

Bueno, todavía es pronto para ver las reacciones.

Bueno, pero tranquila, que seguro que las va a haber.

En cuanto la gente lo vea, lo comparta en las redes, ya verás.

Avísame con lo que sea.

Mantenme informado, ¿de acuerdo?

Bueno, muchas gracias.

-Dejo esto aquí para Lorena.

Es de parte de Valeria.

¿Todavía sigues enfadado conmigo?

¿Desde cuándo te interesa lo que piensen los demás?

Papá, hombre.

Entiendo que estés así, que te sientas mal.

¿Mal, solo? Eso es poco, Elías.

Estoy destrozado y todo por tu culpa.

En el Central comenzó todo.

En el puesto de frutas que fundé con tu difunta madre.

La semilla de lo que somos los De la Cruz.

Y ahora todo se ha ido a la mierda.

No te conformabas con las empresas ni tu trabajo.

Todo por el maldito dinero.

Cualquiera diría que a ti no te gusta.

Sí.

Pero has mentido a todos, has jugado con el mercado

que era nuestro futuro. ¡Y lo has perdido!

Estarás orgulloso, ¿verdad? Tú siempre tan comprensivo, papá.

Siempre, toda la vida igual.

Para lo que me ha servido. ¡Yo también estoy decepcionado!

Cada vez que pienso que vamos a perder la frutería...

No me importa la empresa, ni el dinero.

¡No me importa nada, pero ese puesto era mi vida!

¿Entiendes? Todavía no lo hemos perdido.

Si el plan sale bien, a Velasco le quedan dos telediarios.

No me fío de tus planes.

Pero ojalá tengas razón,

por el mercado y por todos los que viven de él.

-Hola. -Hola.

-¿Qué?

Ya te ha pedido lo del enchufe, ¿no?

A ver si lo arreglas, no se vaya a quemar el mercado

y le demos el gusto a Velasco. -Pero, a ver.

¿No habíamos quedado que me ocupaba yo?

¿Qué pasa, no puedo ni con eso?

¿También me queda grande?

-Pero, ¿qué dices?

Oye, ¿qué le pasa a Paolo?

-No me digas, no sé nada.

-Ya, ya, y yo me lo creo.

-Que no tengo ni idea.

-Tú eres su amigo, a ti te lo cuenta todo.

Ya me lo estás largando.

A ver, Cristina, estamos todos muy nerviosos

con las cosas que han pasado.

Ha muerto Javier, lo de David, hemos renunciado al mercado.

-¿Eso qué tiene que ver con Paolo y conmigo?

-Todo tiene que ver con todo.

Mejor lo hablas con Paolo, ¿vale?

-No, no, no me puedes dejar así.

A ver, yo a veces pienso que...

se arrepiente de haber vuelto conmigo, ¿es eso?

¿O es por Rosa? Igual había algo entre ellos

y con mi vuelta les he cortado el rollo.

-No, no, no, no es por Rosa,

de verdad.

-¿Entonces qué es?

Porque estoy muy preocupada.

Esta mañana se puso a pelearse con Nacho

y me metí en medio, se hubiera liado seria.

-Mira, no sé qué pasó esta mañana

pero por Rosa no ha sido, eso seguro.

-¿Entonces?

¿Por qué está tan susceptible?

-A Germán, nada puede compensarle la muerte de Javier.

Pero se sentirá aliviado al ver a Velasco en la cárcel.

Me preocupa bastante.

Lo de Javier le afectó mucho.

No me extraña.

Javier era su vida.

Lo que no entiendo muy bien es...

cómo ha cambiado, de tomarse la justicia por su mano

a no querer ni hablar del tema.

Bueno...

Y, ¿dónde está? Se fue a Toledo, a casa de un amigo.

Necesitaba airearse, no sé si lo conseguirá.

Está tomando antidepresivos muy fuertes.

Por eso está tan apático.

¿Sí? No lo sabía.

Me lo dijo Lorena.

Después de lo de Javier estaba tan desquiciado que no dormía.

Las pastillas que toma no las venden en España.

Las compró por internet, de forma ilegal.

Quise convencerle para no tomárselas

y que fuese al médico, pero no me hace ni caso.

¿Por internet? Sí.

Me extraña. Sí, sí.

Germán conoce a mil camellos que le dan todo tipo de pastillas

incluso cosas más fuertes.

(Mensaje)

-"¡No alborotéis! Si os calláis un poco"

os lo leo.

Pero os adelanto que aquí lo cuenta todo, verás.

Mira. -¿Qué pasa?

No me digas que otra tragedia.

-¡Qué tragedia ni tragedia! Por fin le metimos

un rejonazo a Velasco.

-¿En serio? ¿Qué ha pasado? -Sí.

Mira, Celia.

Publicó un artículo y todas las redes hablan de ello.

-¡Brava, Celia! -Ha tenido los ovarios

de contar todo lo de Velasco.

¡Todo! Lo de su hijo, lo de Javier.

Lo de que habíamos firmado chantajeados...

Lo de sus chanchullos políticos, todo.

-Ya, pero Carmen, esto es un artículo.

La justicia se mueve a base de pruebas.

No buenas palabras.

-Bueno, hijo qué cenizo eres.

Igual tienes razón, pero bueno.

La policía no tiene excusa para no ocuparse.

-¿Y el documento donde aceptábamos la venta?

-Hombre, pues papel mojado, ¿no?

Vamos a ver, aquí queda clarísimo

que firmamos coaccionados.

-Entonces, si la estrategia funciona, estamos salvados.

El mercado volverá a ser nuestro.

-Tampoco echemos las campanas al vuelo,

pero pinta bien. -¡Ole!

-Qué sonriente te veo, ¿traes buenas noticias

o me estás preparando para lo peor?

-Pues...

son buenas noticias.

Tu padre por fin ha denunciado al psiquiatra ese

con el que intercambiaba pornografía infantil.

-O sea que se ha entregado.

-No, no se ha entregado.

-¿Cómo? ¿Ha denunciado a ese cerdo y se fue de rositas?

-Puso una denuncia anónima.

-¿Qué? Eso no era lo que habíamos quedado.

-Ya lo sé. Ya lo sé.

Pero tu padre tenía miedo de que lo metieran en la cárcel.

-¿Y tú también tenías miedo?

-Noa, estoy aquí, ¿no?

-¡Pues nada, estupendo! ¡Se libró de la cárcel!

Y, ¿cómo sabes que la denuncia era verdad?

Lo mismo te ha vuelto a mentir. -Noa, estaba presente.

Cielo, llamó a la policía desde un teléfono público.

Y les contó todo lo que sabía de ese tipo.

-A saber si era la policía o uno de sus amiguitos.

-Era la policía, yo misma marqué el número.

-Si estabas ahí, ¿cómo no le hiciste decir su nombre?

-No le quería presionar, temía que se echara para atrás

y perderle otra vez.

Escúchame, Noa,

que lo tenemos. -Sí...

-Que va a caer antes o después, cielo.

Solo hay que tener un poco de paciencia y esperar

a que ese psiquiatra tire de la manta.

-De momento solo ha salvado su culo, como siempre.

-Con esta detención van a salir más casos.

Ese psiquiatra pondrá una denuncia para cubrirse las espaldas.

¿Sabes?

Y entonces aparecerán más nombres.

¿Y quién va a aparecer?

Tu padre. -Ya, ¿y si no lo hace, qué?

-La policía no es tonta, Noa.

En cuanto empiecen a registrar el ordenador encontrarán pistas

que van a llevar directamente a tu padre.

¡Dios, Noa! Solamente hay que esperar un poco.

-No lo sé, mamá, no me fío una mierda.

Nacho es especialista del escaqueo no sé cómo, pero siempre se libra.

-Pero esta vez no.

Esta vez va directo a la cárcel.

Y va a tener que asumir todas las consecuencias.

-Es la primera vez que te veo tan firme.

No sé, antes siempre le estarías disculpando.

-Porque antes estaba ciega.

Han sido muchos años con él.

Y para mí no ha sido fácil asumir que...

me he pasado media vida junto a un monstruo, Noa.

Entiéndelo.

-Tú también has sido la víctima.

-Pero no es lo mismo porque...

cada vez que pienso en Natalia y en todas esas niñas...

Pero da igual, yo ya no le tengo miedo.

¿Me entiendes? Lo que siento es rabia, asco.

Y lo único que quiero es que se haga justicia.

-¡No sabes cuánto he deseado escucharte hablar así!

(ROSA RÍE)

-Pensaba que no te darías cuenta nunca.

-Hemos sufrido mucho las dos,

pero Nacho va a pagar por todo lo que ha hecho.

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Mercado central - Capítulo 182 (Parte 1)

15 jun 2020

Germán, decidido a matar a Velasco, se muestra tranquilo ante Elías, lo que hace sospechar al de la Cruz. Tras descubrir sus planes, Elías y Celia intentan evitar que cometa ese error, con fatales consecuencias.

Celia consigue acabar el artículo y publicarlo en la web sin que Velasco se entere. La denuncia sobre sus tropelías se convierte en viral y hace albergar esperanzas a los comerciantes de Mercado Central de poder revertir la renuncia a la remodelación del edificio.

Marita Etxebarría se la juega a Carla y Samuel. No sólo no deja de vender camisetas y sudaderas con su diseño, sino que denuncia a Carla por plagio.

Nacho denuncia a compañeros en la red de pedofilia, pero anónimamente. Noa no piensa conformarse: si Nacho no cae, informará a Ramírez, el psiquiatra pedófilo, de que su padre ha sido quien ha dado el chivatazo anónimo que le ha llevado a la cárcel.

Gonzalo pierde el juicio del Centro de Buceo y Adela descubre que no cambió la titularidad del centro y sigue a nombre de Germán. Adela no quiere volver a saber nada de él. Gonzalo informa a Adela de que no es adoptada sino fruto de una relación extramatrimonial de su madre.

Cristina asegura a Paolo que no le tiene que demostrar que es valiente. En el mejor momento de la pareja, aparece Andrea.

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