Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 180 - ver ahora
Transcripción completa

¡Mamá, yo necesito despedirme de Javier!

¿O quieres que mi último recuerdo sea cuando le pegó un tiro?

¡Porque no puedo soportarlo!

-Tranquilo, tranquilo, Germán.

Mírame, yo te entiendo.

Yo te entiendo y sé que es tremendamente injusto.

Podemos encontrar una forma de que te despidas de Javier,

de que nos despidamos todos de Javier.

Algo... algo más íntimo, para nosotros.

-¿Íntimo? ¿En plan qué?

-En el Mercado.

-No niego lo que pasó.

Me pillaste en un momento muy malo.

Y por eso quiero compensarte.

Mi padre es del grupo 0.

Y mi madre, del grupo A.

Y hay una cosa que se llama el Cuadro de Punnett

que analiza la relación de los tipos sanguíneos.

Y, según eso,

unos padres con esos grupos no podrían tener

a un hijo con el grupo AB, que es el mío.

¿Eso qué quiere decir?

Que Gonzalo es hijo de mis padres, pero yo no.

Habla con este psiquiatra.

Dile la verdad. -Sí, sí.

-Sigue sus orientaciones. Ya veremos qué pasos debes seguir.

-Merezco una oportunidad.

-Oye, no te equivoques.

Que te ayude no quiere decir que te perdone.

Vete de mi casa.

-Nos falta mucho.

Estamos buscando nombre, logo...

Habíamos pensado hacer una página web

y que, si no te importa y te apetece, nos podrías hacer las fotos.

-Noa, ¿qué pasa?

(GERMÁN) Noa.

Que, no, de verdad, no puedo. -Vale, ya está, tranquila.

Igual es todo muy precipitado.

-Vale, pues ya está.

-Hey, mírame.

¿Por qué no nos planteamos irnos una temporada?

-Pero, tranquilo, no te pongas nervioso.

Además, tú estás aquí por culpa de tu padre.

-¿Mi padre? ¿Por qué?

-Tú quédate aquí, sentadito y calladito, ¿vale?

-Lo siento.

-Pero ¿dónde te crees que vas?

"Antonio Velasco, el empresario que quiere"

hacerse con este edificio tiene retenido a mi hijo.

Le tiene secuestrado y...

me dice que lo matará si no renunciamos al Mercado.

Cerrar el Mercado será una pérdida muy grande para todos.

Pero ningún negocio tiene más valor que una vida.

Y, aunque haya una sola posibilidad de que David regrese a su casa,

tenemos que firmar ese papel, ¿o tú, de verdad,

quieres anteponer tu puesto a la vida de un niño?

(CARMEN SUSPIRA) Trae.

¿Qué ha pasado aquí?

¡Oye! ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el crío?

Celia, ¿tienes los papeles que te pedí?

Sí, tengo el documento.

"¿Han firmado todos los comerciantes?".

"Te lo dije ya una vez y te lo repito otra:

conmigo no se juega, Celia".

Han firmado todos.

Elías está camino del Ayuntamiento para entregarlo.

Así me gusta.

"Yo ya he cumplido con mi parte, ahora te toca a ti".

"Dame a mi hijo".

Oye, Velasco, quiero hablar con él.

Quiero que me lo devuelvas sano y salvo, ¿me oyes?

Te lo devolveré cuando vea que Elías ha entregado los papeles.

"Hasta que no vea el registro sellado,

no lo vas a ver".

Tengo que tomar el aire.

¿Lo va a soltar?

Hasta que no tenga el papel sellado, no.

Vale, Celia, ten un poco de paciencia.

Elías debe de estar llegando.

¿Y si Carmen tiene razón?

¿Y si no me lo devuelve? Celia, no, no.

Sí, mira lo que hizo con Javier.

A lo mejor no lo vuelvo a ver.

Celia, no entres ahí.

David es un crío, no tiene nada que ver con esto.

Es que necesito abrazarlo y tenerlo conmigo, Jorge.

No sé qué le han hecho. ¿Y si le han pegado?

¡David!

¡David, cariño! David, cariño...

(LLORA) Ay...

Hijo, cariño mío.

Cariño, ¿estás bien?

Estoy bien, mamá.

¿Dónde estabas? ¿Qué haces aquí? ¿Te han soltado?

Me he escapado. O sea, Velasco me acaba de mentir.

Es capaz de todo.

Hay que avisar a Elías, que no entregue el documento.

Hijo, lo siento mucho.

Mírame. Lo siento mucho.

¿Dónde estabas?

No lo sé, lejos, era una nave abandonada.

¿Y no te han hecho nada? ¿No te han hecho daño?

No, me he escapado y un taxi me ha ayudado a venir.

Hay que pagarle.

No me coge, voy a buscarle.

¿Vais a estar bien? Sí, sí.

Al Ayuntamiento, ¡rápido!

Perdona que te achuche tanto,

pero he pasado tanto miedo... No entiendo nada.

¿Por qué Antonio me tenía encerrado?

Hijo, hablamos de eso más tarde, ¿te parece?

Necesito saber qué has hecho. ¿De verdad que no te han hecho daño?

La mayor parte del tiempo dormía, me echaron algo en el agua.

Vamos a hacer una cosa: vamos a casa y me lo cuentas todo.

¿De acuerdo?

Venga.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Celia, no quiero entretenerte,

solo decirte que estoy muy contenta de que David haya vuelto,

estamos para lo que necesites.

¿De acuerdo?

Y te paso a Cristina, quiere charlar contigo.

Venga, un abrazo.

Oye, Celia, decirte que me alegro muchísimo

y lo mismo que Adela, si necesitas algo, aquí estamos.

Un besito.

Bueno.

Algo acaba bien, ¿no?

Sí, aunque hayamos tenido que vender los puestos.

Ya.

Pero ya se nos ocurrirá algo y saldremos adelante.

¿Qué haces aquí?

Debes estar en el hospital. Estoy bien.

He pedido el alta.

Estoy en una lista de espera, si hay alguna novedad, me llamarán.

Ya lo sé.

Me hubiera gustado ser yo quien te donara la médula,

pero... Ya, ya me lo han dicho.

No somos compatibles. Sí.

Vengo para darte las gracias.

¿Y... no te han dicho nada más?

¿De qué? ¿De mi enfermedad?

No, sobre mi grupo sanguíneo.

Es raro que no coincida con el tuyo. Ah.

Pero lo que más les extraña

es que tampoco concuerda con el de nuestros padres.

A lo mejor se han equivocado.

O no te acuerdas de sus grupos, ha pasado mucho tiempo.

No, eso no es posible.

Yo conservaba los DNI antiguos e informes médicos, y lo dice.

Bueno.

Papá era el grupo 0, mamá es el grupo A,

que es el tuyo, y yo soy AB.

Ni idea, no entiendo nada de eso.

Igual has salido a algún abuelo o algo.

No le des vueltas.

Que no, que es imposible.

Es imposible que unos padres con esos grupos

tengan un hijo con un grupo AB.

Así que solo tiene una explicación.

Tú y yo no somos hermanos.

¿No vas a ser hija de papá y mamá? ¿Y con quién te has criado?

No, me crie con ellos, está claro,

pero no significa que sean mis padres biológicos.

¿Tú por qué te quedas tan callado? ¿Tú sabes algo?

¿Habéis llegado a tiempo?

Decidme que sí, por favor.

No, Germán, lo siento.

Jorge ha venido corriendo,

pero ya había entregado los documentos de venta.

Se puede retirar, ¿no?

Estaba cerrado.

Pues volvemos mañana.

No será la primera vez que hay un cambio de opinión.

Yo lo voy a intentar, pero no creo que sea sencillo.

El documento ya está sellado.

¿Cómo no se va a poder cambiar una decisión así?

Si temes las represalias de Velasco, lo hago yo, no me da miedo.

Que no hijo, que no es eso.

Si hace falta alguien que le plante cara, estoy yo.

Todos queremos plantarle cara a Velasco.

(Mensaje)

Perdona.

Es un mensaje de Velasco.

Hijo de...

Es una noticia de que se vende el Mercado.

¿Cómo se ha filtrado a la prensa digital?

"Los comerciantes

acuerdan vender sus puestos, Velasco, candidato a hacerse con él".

Pero... pero ¿tan rápido?

Tiene contactos en el Ayuntamiento.

No puede ganar, por favor.

Es su forma de hacer negocios.

Filtra la noticia a la prensa y se asegura la baza, como Hortuño.

¿Y qué? Mañana vamos al Ayuntamiento, retiramos el escrito y desmentimos.

Que no, no es tan sencillo. Pues lo intentamos, papá.

Vamos ahora, llama a un concejal.

Tira de contactos, le sobornamos, por favor.

Germán, Germán, cálmate.

Lo importante es que David no está en peligro.

Os tengo que dejar.

Hey, eh.

Haremos de todo, tranquilo, ¿vale?

Tú me estás ocultando algo. Que no, Adela.

Esto no te pilla de nuevas. ¿Qué es lo que sabes?

No seas malpensada. No, no.

No se trata de ser malpensada, es información de los médicos.

¿Qué pasa? ¿Tú y yo no somos hermanos?

Siempre había creído que lo éramos.

Hasta que un día... ¿Un día qué?

Una señora con la que papá y mamá se llevaban mal me lo dijo.

¿Una señora? ¿Qué es lo que te dijo?

Dejó caer que tú y yo no éramos hermanos.

¿Y se lo dijiste a los papás? No, no.

No quise creerla.

Pero ellos te dirían algo, ¿no?

Adela, eres adoptada,

pero, para ellos, eras tan hija como yo.

Me suplicaron que no te lo dijera.

¿Qué más da ahora?

A todos los efectos, somos hermanos.

No, no somos hermanos. Y esto no es fácil de digerir.

Y menos dicho así, ahora. Adela, Adela.

Adela, Adela.

No importa la sangre, importa el cariño.

Y ellos te adoraban.

Sí, a mí me adoraban, pero a ti te lo consentían todo.

¿Por eso eran tan permisivos?

Tenían miedo de que, si no cedían a mis caprichos,

pues yo te contaría la verdad.

No dejas de sorprenderme.

Ha pasado mucho tiempo... Márchate y déjame sola.

No podemos tirar la toalla, la muerte de Javier no habrá servido.

Yo estoy igual de desesperado y frustrado que tú, hijo,

pero no se puede hacer nada.

Javier era la persona que más quería.

No pararé hasta machacar a este tío, aunque sea lo último que haga.

(SUSPIRA) Hijo, la venta del Mercado es irreversible, entiéndelo.

Tenemos que estar tranquilos.

Por otra parte, no partimos de cero.

Ya, pero me da igual, aunque solo sea por su muerte,

tenemos que llevarlo ante un juez.

Tiene que pagar. Que sí.

Estoy de acuerdo.

Pero hay que tener la cabeza fría.

Velasco sabe que tenemos los nervios a flor de piel.

Si cometemos un error, irá a por nosotros, está rabioso.

No te entiendo.

¿Y todo el coraje de antes?

Para fastidiar a otros, a tu familia, no te pesaba, y ahora te achantas.

Te pido un poco de paciencia.

La paciencia se me agotó el día

que ese psicópata le pegó un tiro a Javier.

¿Y... te gritaba, te decía cosas, te...?

No me hagas más preguntas.

Ya, cariño, lo sé, pero es que...

Pero es que yo creo que hay que hablar estas cosas.

Entonces, cuéntame tú por qué quedabas con Velasco,

le invitaste a casa y querías tener una relación con él.

Cariño, yo no quería tener una relación con él.

No quería ser su amiga,

le seguía un poco la corriente porque había problemas en el Mercado

y pensaba que lo podía solucionar.

Fingía que era simpático, pero es una mala persona.

Si sabías que era mala persona, ¿por qué le invitabas?

Ya te lo he dicho.

Pensé que así podía ayudar en el Mercado, lo siento.

No es verdad. Tenía algo que ver con papá.

Me lo dijo Velasco, todo era por culpa de papá.

Cariño, Velasco no es una persona de fiar.

No te puedes creer lo que te dice alguien así.

¿Es verdad que conoció a papá?

(Puerta)

-David.

¿Puedo abrazarte?

Qué suerte que estés en casa. -Ya es suficiente.

-¿Estás bien? -¿Me vais a preguntar todos lo mismo?

Cariño, la gente está preocupada por ti, nada más.

Lo entiendo, pero ¿podemos pasar a otro tema?

-Ay.

Te traigo un regalo.

Es muy bonita, ¿la has diseñado tú?

Bueno, sí.

En honor a nuestro primer pique. ¿Te gusta?

-Sí, pero no es mi cumpleaños.

-¿Me vas a regañar porque te he traído un regalo?

-Gracias, me gusta mucho.

-No me des las gracias, póntela y disfrútala.

-Me la pruebo.

Vale. -Vale.

No sé qué voy a hacer.

¿Y ahora qué hago comprando carne si en dos días todo esto cierra?

Tendríamos que buscar locales.

Mirar el precio de las licencias.

-No tiene vuelta atrás, no tendría que haber firmado.

-Ya lo sé, Carmen.

Y ahora lo siento. -A ver.

Hicisteis lo que debías hacer, ya está.

Se arregló lo del chaval.

-Eso sí. -Pero sí.

El Mercado lo hemos perdido. -¿De qué vamos a vivir ahora?

-¿Y yo?

Encontrar un local para montar una pizzería no es tan fácil.

Y, sobre todo, bueno, que os voy a perder a vosotros.

Sois como mi familia. -Ah.

Estés donde estés, nosotros vamos a ir a verte.

No me pienso privar de tus "cannoli".

-De todas formas, trasladar la pizzería te será fácil.

Pero ¿nosotros dónde vamos a ir con nuestra edad?

-Igual a Nicolás lo contratan para el mantenimiento del edificio.

-Qué va.

Lo ponía muy claro en el periódico, este mercado se va a demoler.

-¿Cómo que a demoler? Pero si es "bellissimo".

-Sí, "bellissimo", pero ni Javier consiguió que lo declararan BIC.

Así que está sin proteger, ¿no?

-Sí. Harán pisos de lujo y debajo, un centro comercial.

-Van a montar uno de esos supermercados de gran cadena.

-Igual necesitan una carnicera, podrías presentar tu currículum.

-Acabarán las obras en dos años. ¿Y contratarán a una señora como yo?

¿Y tú crees que yo me voy a adaptar a tener jefe?

No me lo puedo creer.

Le han secuestrado, esto es de locos.

Celia, y yo sin enterarme de nada.

Pactamos no decírselo a nadie, por eso te pedí que te fueras.

Ya.

Por eso cuando vine estabais llorando y no era por Javier.

Lo he pasado tan mal, estoy tan cansada.

Lo sé, me lo imagino.

A David lo veo bien.

Bueno, no te creas.

¿No crees que está bien como dice?

Parece ser que le tenían sedado.

¿Qué se le habrá pasado por la cabeza?

Tantas horas encerrado con extraños.

Sin saber qué le iban a hacer.

Dios.

Él siempre dice la verdad, ¿no? Siempre te tira la verdad a la cara.

Igual no lo ha pasado tan mal.

Igual su manera de ser tan racional, tan cerebral,

le ha dado recursos para digerir esto mejor que a ti y a mí.

No lo sé.

Encima, tal y como es él.

No sé cómo ha podido vivir todo esto.

Yo creo que su mente está bloqueada.

Antes se ha duchado con la puerta abierta, ¡David!

Con lo pudoroso que es. Pues sí.

No sé, creo que tiene miedo a sentirse encerrado, a...

Y luego está el tema de su padre. ¿Por qué? ¿Ha hablado de esto?

Sí, Velasco le ha dicho

que le ha secuestrado por algo que hizo su padre.

Tienes que hablar con él. ¿Cómo?

Se lo tienes que contar. ¿Cómo le digo a un chico de su edad

que su padre le estafó 400 000 euros a Velasco

para huir, para fugarse con otro hombre?

¿Cómo?

Es que es una historia muy larga y muy dura y...

Espero que tengas tiempo.

En fin, tendremos que aguantarnos con lo que nos toque.

-Sí. (PAOLO) Qué desastre.

-A los De la Cruz les da igual, nadan en millones.

Seguro que les va mejor, se centrarán en distribuir fruta.

-Y Adela trasladará la floristería, que no necesita mucha inversión.

-Y a Lorena la colocarán en cualquier sitio y Jorge, fíjate,

con los contactos que tiene, seguro que se coloca rápido.

-Es verdad, tienes razón.

A nosotros se nos cae el mundo.

Nuestro hijo y mi suegra viven del Mercado.

-Cuatro trabajos.

A ver de dónde sacamos cuatro puestos.

-Y una cosa os digo: si vosotros seguís teniendo

una carnicería y yo, una pizzería,

yo os seguiré comprando carne sea donde sea.

-Sí, eso lo dices ahora.

Al principio, puede.

Pero la carnicería no te pillará tan a mano y lo dejarás de hacer.

-Yo nunca pensé que llegaríamos a eso,

que perderíamos el Mercado.

-Eres muy optimista,

pero yo hace tiempo que lo veía todo muy negro, negro negro.

-Bueno, no te preocupes, ya se nos ocurrirá algo.

"Los comerciantes del Mercado Central acuerdan vender sus puestos".

"El empresario Antonio Velasco,

principal candidato a hacerse con el inmueble".

-¿Qué? ¿Te lo había dicho o no?

-Es que esto es de no creérselo, ¡de no creérselo!

Tantos años trabajando para nada.

-Hemos salvado a David.

-Ay, sí, eso es lo más importante.

Pero tendremos que pensar en la gente del Mercado.

Y en nosotros. ¿Qué va a ser de nosotros?

-¿Cómo está Jesús?

-Figúrate, destrozado. -Ya.

-Cómo pesan las cajas de las camisetas.

-Eso es que son de buena calidad. -Sí.

-Así no habrá quejas. -Eso espero.

Pero con lo que nos queda aquí...

He hablado con David y está bien.

-¿Sí? Pobre hombre, de verdad, cómo lo ha tenido que pasar.

-¿Cómo está de ánimo?

-Pues está tranquilo por lo que le ha pasado, pero...

Pero ya sabes que es un mundo

y las emociones las lleva así. -Ya.

Pero es más listo que nosotros, a lo mejor sabe tomar distancia

y no se traumatiza. -Es lo que pensé yo.

Pero su madre dice

que le cuesta digerirlo y que mira hacia otro lado.

-Es que, a veces, cuando vienen mal dadas,

es mejor tirar adelante sin mirar atrás.

-Con lo que ha pasado, no encontrarás a muchos pensando así.

-Nos van a echar a todos del Mercado.

-Igual te recolocan los de la empresa de limpiezas

en otro sitio. -Si tengo suerte.

A ver dónde me llevan.

A veces te toca ir a limpiar locales que están tan lejos

que pasas más tiempo en el trayecto

que en el curro. -Ya.

-¿Qué te parece?

-¡Oh! Qué diferencia. -¿A ver?

-Mira.

Vamos a ver cómo se venden las camisetas

y a ver si podéis sacar algo

antes de que os salga algo mejor.

-Nos las van a quitar de las manos:

la de "likes" que tenía la rapera. -¿Qué rapera?

-VonnTrapp. -¿La de "Sonrisas y lágrimas"?

-Una más actual.

-Ah. -Se hizo un selfi con la camiseta.

Tiene muchos "me gusta". -Ah.

-La dueña de Modas Rusiñol me ha pedido más

porque se las quitaban de las manos.

Las vendió en nada. -¡Ah!

-Si el Mercado cierra, Modas Rusiñol también.

Hay que colocarlas en otra tienda.

-Por Internet. -Ah.

-Y nos ahorramos su margen.

-No sé. -¿"No sé"? Si fuiste el primero

que apostó por la red. -Una cosa es apostar para promocionar

y otra para vender.

La gestión de enviar a domicilio lleva tiempo y dinero.

Lo mejor es una tienda física.

-Con Mercado o sin él,

hay que encontrar otra forma de venderlas.

-Hay que ser realistas.

-Yo estoy con tu abuela, este negocio acaba de empezar.

Si nos esforzamos y le ponemos ilusión,

nos va a ir bien.

¿Por qué me miras así?

-Me gusta tu punto guerrera, estás muy guapa.

-A mí me gusta tu punto romántico, ¡di que sí!

-¿Vamos a tope con las camisetas?

-Muchas más alternativas no nos quedan.

-Pues, mira, yo he estado trabajando estos días.

Y he estado probando nuevos diseños. -A ver.

-¿Qué? -A ver.

-¿Qué? ¿Qué os parece?

-Son como otro rollo. -Claro.

-No están en la línea de...

Nuestra línea.

-¿Cómo que no están en nuestra línea?

-Bueno, voy a currar. -Sí.

-Es muy tarde, luego hablamos. -Te abro.

-No le ha gustado. -¿A ver? Bueno, hijo.

La verdad es que... geniales, geniales, no son.

Pero de esto no entiendo.

-Ni ella tampoco.

Hola.

Son diseños exclusivos, solo se venden aquí.

Y no hay mucha variedad porque acabamos de empezar.

Pero las estamos vendiendo a tope.

-¿Y conoces al diseñador?

-Sí, o sea, el diseñador... soy yo.

-¿Tienes un momento?

-Claro. ¿Quieres tomar un café conmigo?

Venga.

¡Paolo! ¿Qué haces aquí que no estás en la pizzería?

-No tengo ánimo para nada, ¿para qué voy a estar allí?

-Pues para... para vender el género que has comprado.

Para no perder a tus clientes.

Para ganar un poquito de dinero... Hay mil razones.

-Pero, haga lo que haga, Cristi, la pizzería tiene los días contados.

-Vale, esto nos ha cambiado los planes a todos.

Pero no vas a dejar de luchar, ¿no? Ese no es tu estilo.

¿Dónde está el Paolo animoso y optimista sin remedio?

-Pues, ya lo ves, pasó a la historia, como el Mercado Central.

-Paolo, ¿todavía no has metido la carne en la nevera?

¿Qué te pasa, amigo?

-Eso dice, que no tiene fuerzas.

Me voy a la tetería, tengo trabajo.

Anda, anímate.

-Paolo, te lo tienes que tomar de otra manera.

-Es que lo he perdido todo.

Mi hijo está en Liverpool, mi familia está en Italia.

Sin mi pizzería, ¿qué hago aquí, en este país?

-No digas eso, hombre, tienes aquí un montón de amigos.

-Tu mujer lo ha dicho.

Al principio, haremos el esfuerzo para vernos.

Pero será cada vez más difícil y acabaremos perdiéndonos de vista.

¿Qué tal ha ido la sesión?

-Yo qué sé.

-¿Crees que te va a servir?

-Es durísimo enfrentarme a todos mis demonios.

No sé si voy a ser capaz. -Oye, mira, Nacho.

Me prometiste hacer el esfuerzo.

Si no te comprometes, yo no puedo apoyarte.

-Quiero cambiar.

Pero escribir este diario... -¿Qué?

-Que me cuesta, es desagradable.

Me remueve registrar todo lo que pienso

y darle vueltas al cómo, al porqué.

Al desde cuándo. -Pero es imprescindible.

Tienes que sacarlo.

Si lo dejas dentro, no avanzarás.

-¿De qué me va a servir eso? -Yo no lo sé.

La terapeuta dice que es para que tomes conciencia.

Leerlo te va a servir

para saber qué has hecho y por qué lo has hecho.

Tienes que intentar controlar esos impulsos.

-Me doy asco.

Cuantos más detalles recuerdo, más asco me doy.

-Sé que es muy duro ser sincero con uno mismo.

Pero eres un hombre muy fuerte, podrás con ello.

-Me duele recordar ciertas cosas. -¿Como qué?

-Ojalá pudiera ir atrás en el tiempo.

-¿Te refieres a Natalia?

-No, antes de eso.

Mucho antes.

Ahora sé cuándo empezó todo.

-Además, Nicolás, ¿quién me ayudó con mi separación, con mi hijo?

Vosotros, mis amigos del Mercado.

Vosotros sois mi familia aquí en España.

Pero, si cerramos el Mercado,

cada uno irá por su lado. -Ánimo, Paolo.

No te contagies por el pesimismo de Carmen,

siempre se pone en lo peor, pero luego tiene fuerza.

-Es que no es pesimismo, es realidad.

He tenido unos meses muy duros.

Y no me queda energía para enfrentarme a esta tragedia.

-Ya será menos.

-Todo iba bien con Cristina y pasa esto.

-Eso es, la tienes a ella.

Entre los dos será más fácil remontar.

-¿Y qué vamos a hacer? Lo hemos perdido todo.

Y, además,

seguro que a Cristina le gustaría alguien más fuerte a su lado,

alguien que luchara por el Mercado, alguien...

que no firmara sin pelear.

-A ver, Paolo, las circunstancias eran las que eran.

Todos hemos firmado.

No teníamos otra opción.

Es más, si me apuras,

firmar ese papel era de valientes. -Ya.

No teníamos otra opción ahora, Velasco tenía a David.

Pero, hasta llegar a esto, otro sí lucharon, Nicolás.

Mira a Javier, luchó hasta que le mataron.

¿Qué hemos hecho tú y yo?

-Bueno, hemos hecho lo que hemos podido, ¿no?

No sabíamos lo que se cocinaba.

-Sabíamos que había constructores interesados en el Mercado.

¿Y qué he hecho yo? ¿Cuatro pizzas y dos "cannoli"?

¿Quién va a querer quedarse al lado de uno como yo tan cobarde?

-Vamos a ver, Paolo, que a mí me quede claro.

¿Tú sabes seguro que Cristina te reprocha algo

o son suposiciones tuyas?

Que te conozco.

Que se te mete una idea en la cabeza y tela.

-Tú la has oído hablar de Jorge y compañía, ¿no?

Yo no tengo esa determinación, esa fuerza.

No conseguiré que se quede a mi lado.

-¿Ya te ha dado un ataque de inseguridad de los tuyos?

-Yo qué sé.

-Vamos a ver, que Cristina ha querido volver contigo

y no ha parado hasta conseguirlo, ¿de qué tienes miedo?

-De todo. Te lo he dicho, soy un cobarde.

-Pues, mira,

la mejor manera para no ser un cobarde, la única,

es no viniéndose abajo.

Malos momentos siempre va a haber,

pero lo importante es levantarse y afrontarlos cara a cara.

Eso es ser un valiente, caer y levantarse.

¿Tu amigo el psiquiatra? ¿El que quería encerrar a Noa?

¡Pero cómo fuiste a su consulta!

-No me quiero quitar responsabilidad.

Pero, cuando fui, ya tenía problemas y quería tratarlos.

Pero yo...

Ese médico, el doctor Ramírez,

en vez de guiarme, hizo lo contrario.

-¿Qué hizo?

-Me dijo que lo que sentía no era malo,

que fantasear no tenía nada de negativo.

Que muchos hombres...

fantasean con niñas.

-¿Qué?

-Y me enseñó

las primeras fotos de menores que vi. -No me lo puedo creer.

¡Qué asco, por favor!

Es asqueroso. -¿Por qué tuve que elegirle?

Es una maldición,

como si no pudiera librarme de esta condena.

Tienes que darme fuerza.

La fuerza que a mí me falta.

Estos días me he preguntado

cómo hubiera sido mi vida si hubiera ido a un buen profesional.

Todo hubiera sido diferente.

Incluso nuestra relación. -Mira.

Por muy horrible que haya sido todo lo que has hecho,

si te esfuerzas, conseguirás cambiar.

-Nuestra relación sexual nunca fue sana.

Y tú lo sabes.

¿Por qué me lo permitías?

-Pues porque...

Porque eras mi marido.

Quería que estuvieras contento.

-Eres tan buena.

Yo no te merezco.

No hay nada en mí que esté bien.

Mi naturaleza es repugnante.

¿Cómo has podido soportar el daño que te he hecho?

-Mira, si confías en esa terapia, podrás recuperarte.

Podrás tener una nueva vida.

-¿Y nuestra hija?

Noa no me perdonará. He destrozado nuestra relación.

¿Cómo pude ingresarla en un psiquiátrico?

-Es joven y la vida es larga.

A lo mejor, más adelante... -No, tengo que asumirlo.

La he perdido.

Y está lo de Natalia, que siempre pesará como una losa.

-Mira, Nacho, si yo te estoy apoyando en todo esto,

es por Natalia, es por Noa, es por todas esas niñas, ¿de acuerdo?

No quiero que nadie vuelva a sufrir.

-Ya lo sé.

Y sé que no es por mí ni por salvar nuestro matrimonio.

No espero eso.

Y lo entiendo.

¿Cómo ibas a querer volver con alguien como yo, con un monstruo?

-Bueno, ¿y qué más te ha dicho la psicóloga?

-Pues que...

para empezar a recuperarme

tengo que pedir perdón a los que hice daño.

-¿Estás dispuesto a hacerlo?

-Si pudiera mirar a los ojos a nuestra hija

y pedirle perdón

de corazón, sería la satisfacción más grande

de mi vida.

-No creo que Noa esté preparada, tendrás que tener paciencia.

-Toda la que haga falta.

Lo que sea con tal de liberarme de esta pena.

-Bueno, Nacho, me voy a tener que ir.

Tengo que trabajar.

-Claro. -Hasta luego.

-Gracias por...

¿Y esto es irreversible?

Parece que sí, ya es muy tarde,

están tramitando el expediente en el Ayuntamiento.

No sé, supongo que...

Como he pasado tanto tiempo lejos, al volver,

no sé, ahora no me imagino fuera del Mercado.

¿Tú sabes qué vas a hacer?

Prefiero cambiar de tema. Adela.

¿Has hablado con tu hermano de los análisis de sangre?

Hay demasiado follón en el Mercado y tengo todo esto manga por hombro.

Pues yo te ayudo, ¿vale? ¿Sí?

¿Nos ponemos?

Hola.

Hola.

Supongo que ya os habéis enterado de lo de la noticia.

Pues sí.

Tremendo, la verdad.

Soy consciente de que lo que voy a decir

no va a cambiar vuestra opinión sobre mí.

Pero es importante para mí que sepáis que...

se me partió el alma cuando entregué esos papeles con las firmas.

Bueno, pero lo importante es David.

Está bien y es lo que importa.

Y es probable que acabemos todos fuera del Mercado.

Pero vamos a hacer lo que sea para acabar con Velasco.

Pues sí, porque se lo debemos a Javier.

Por supuesto.

Esto es... Elías, esto es lo peor que nos has hecho nunca.

Es lo peor que le has hecho a nadie, lo peor que has hecho en tu vida.

Familias enteras

van a acabar en la calle por tu egoísmo,

por tu avaricia, por tu ruindad.

Espero que la mala conciencia

no te deje dormir ni una maldita noche de tu vida.

¿Tú no dices nada?

¿Y qué quieres que diga? Ya te lo ha dicho todo tu hermana.

Para mí es importante que me creas.

Elías, quisiera creerte.

Pero es verdad.

Tu ambición ha llevado al Mercado a la ruina.

Y ha matado a la pareja de tu hijo.

Eres como la mala hierba.

No dejas que nada crezca a tu alrededor.

Adela, por favor, tú no.

¿Qué quieres que te diga? Me cuesta y me va a costar mucho.

Esto me recuerda a lo que ha pasado con mi hermano y con mis padres.

Por culpa del egoísmo de Gonzalo, lo perdieron todo.

Pues tú igual.

Tú has traicionado a todas y cada una de las personas

a las que conoces desde que eras un niño.

A todos.

Soy perfectamente consciente y me arrepiento.

Pero con pedir perdón no está solucionado.

Toda esta gente, sin el Mercado, sin el Central,

están perdidos.

Es como si les quitaran sus raíces.

Se sienten huérfanos, se sienten desolados.

Y, además, tienen miedo, mucho miedo.

Por favor, no llores.

Si lloras, me parto por dentro.

Elías.

Soy yo la que no sé quién soy ni de dónde vengo.

¿Hablas de ti o del Mercado? De todo.

Gonzalo sabía que yo era adoptada.

Y mis padres le permitieron que...

Bueno, él los tenía entre la espada y la pared.

¿Te ha dicho algo más? No.

Si sabe quiénes son tus padres. No.

Pero, entre eso y lo del Mercado, toda mi vida se acaba de derrumbar.

Saldrás adelante, Adela, saldremos adelante.

¿Y si Gonzalo me ha mentido? Él es capaz de eso y de más.

¿Quieres que hable con él? No.

Ya hablaré yo con él.

Necesito saber si ha revocado lo del testamento de Germán.

Sí, mejor.

¡Oye!

-Jesús.

No te contengas.

Ya sé que quieres pegarme.

Haz lo que quieras, me da igual.

-Eso te gustaría a ti, que te pegara,

para ir diciendo que en esta familia te marginamos,

¡que la culpa la tenemos nosotros!

-No, ahora sé que la culpa es solo mía.

Y no sabes qué tortura es vivir con eso,

no hay golpe que me duela más.

-¿Qué haces aquí? ¿Qué pretendes? Te he visto hablar con Rosa.

¡Lo que tengas que hablar con Rosa lo haces delante de los abogados!

-Ya sé que os he decepcionado a todos.

Tú me abriste las puertas de tu casa y yo te lo pagué con engaños y...

Pero no tengo fuerzas ni para eso.

Soy un hombre destruido, derrotado por su propia enfermedad.

-Te mereces lo que te pase.

-Si por mí fuera, me habría matado, vivir así no tiene sentido.

Solo valgo para hacer daño a los que me quieren.

-¿Crees que me vas a dar lástima con tu discursito?

¡Ya no me engañas, Nacho!

-¿Sabes lo que pienso?

Que no logré quitarme la vida porque aún tengo cosas que hacer.

-Sí, no te mataste, no.

Con lo fácil que le resulta a otra gente, tú fallaste.

Qué mala pata. -Me tomé las pastillas.

-Aléjate de mi familia o... -Quiero librarme

de esta angustia, de esta culpa.

Y solo hay un camino, pedir perdón a las víctimas.

-¿Y cómo vas a resarcir a tu hija? Intentaste hacerla pasar por loca.

¿O a esas niñas de las fotos?

Me voy...

¡porque te mataría aquí mismo!

¿Qué noticia me tenías que decir?

-Ha venido Marita Etxebarria a ver las camisetas.

-¿Quién es Marita Etxebarria? -La hija de Mara, la diseñadora.

La de las tiendas de ropa cara. -Vale, vale.

Pero sigue sin sonarme.

No compro ropa muy exclusiva, me queda bien cualquier trapito.

-Lleva la línea joven de la marca.

Se ha comprado una sudadera y una camiseta.

-¿Otra "influencer"? Que suba una foto y haga "promo".

-Que no, es mucho más que eso, me ha hecho una propuesta.

-Si quieren vender nuestras camisetas y sudaderas en sus tiendas, muy bien.

-Que no, un momento, ni camiseta ni sudadera ni nada.

Que quiere comprar el diseño, quiere que se lo ceda en exclusiva.

Las prendas las fabrican ellas. -¿Cuánto te ha ofrecido?

-3000 pavos. -¿3000 euros?

-Mola, ¿no? -¿Que si mola?

¿Tienes que firmar? -Le dije que me lo pensaría.

-Pero, vamos a ver, 3000 euros.

Por el dibujo de una calaverita así en cinco minutos.

-No lo he hecho en cinco minutos.

-Esto era para pagar la ortodoncia.

-Ya. -Vendemos cuatro trapos en un barrio.

O sea... -¿Cuatro trapos?

Eso es lo que piensas de los diseños.

¿No? -No.

-¡Ay!

Que Andrea está en Liverpool, a punto de irse a Boston.

No va a volver.

¿Y qué más le da Italia o España?

-Se ha criado aquí, tiene sus amigos, sus referencias.

-Ya, pero ya casi es un adulto, ya vuela solo.

Hazme caso.

Vámonos a Italia.

Nos abrimos allí

otra pizzería, una "trattoria", empezamos de nuevo.

-A ver, que yo no me quiero ir a Italia.

-¿Por qué no?

-Porque no, Paolo.

Porque no me trae buenos recuerdos, ¿hace falta que te lo explique?

-¿Y qué vamos a hacer?

-Pues no lo sé, pero no quiero condicionarte.

-¿Y cómo no vas a condicionarme? Que somos de nuevo una pareja.

Cualquier cosa la haremos juntos.

-Pero no quiero la responsabilidad de que decidas esto pensando en mí.

Le hemos puesto muy buena voluntad.

Pero, si no sale bien, ¿qué? Prefiero que tú decidas libremente.

-Es que yo no lo entiendo.

Acabamos de volver juntos, ¿ya te arrepientes?

-No, no es eso.

No quiero ir a Italia, Paolo, no quiero.

-¿Habéis visto quién ha entrado?

Es que no me lo puedo creer.

Con lo que ha hecho, ¿cómo se atreve?

-La demolición comenzará

cuando el Ayuntamiento nos dé el okey.

La idea es comenzar construyendo viviendas y el centro comercial.

Hay que generar riqueza y empleo en este país.

Y qué mejor que empezar en un mercado como este, que está...

moribundo.

-No me lo puedo creer. -Y sin poder hacer nada.

-Cualquiera le planta cara.

-Yo lo haré.

-¿Qué dices? ¿Estás loco? -Alguien debe ponerle en su sitio.

-¿Para que te mate?

-Tiene razón, no hagas nada.

Han dicho Jorge y Elías que solo hay que esperar.

-¿Esperar a qué? Ya hemos perdido el Mercado.

No dejemos que nos quite la dignidad.

-Que no hagas nada.

Javier no querría que te pusieras en peligro.

-No dejo de pensar en Javier y en el Mercado.

Debo hacer algo. -Paolo.

Vas a la pizzería, trabajas y te olvidas de esto.

Porque esto, cariño, a ti, te viene grande.

-¿Cómo que me viene grande?

-Te has pasado... un poco.

Madre mía.

-Sinvergüenza.

(JAVIER) ¿No vas a ir a casa a coger tus cosas?

Puedes ir cuando quieras.

-He pensado muchas veces en ir, pero no a por mis cosas.

A coger algo tuyo, es la única forma de tenerte cerca.

No sé cómo lo voy a hacer.

No sé cómo voy a seguir mi vida sin ti.

Mi cabeza no... no consigue asimilarlo.

No asimila el no volver a verte, el no volver a tocarte.

No volver a oír tu voz es... es incomprensible.

-Lo sé.

Siempre estoy a tu lado.

Aunque no me veas, sé cómo estás sufriendo.

-A veces pienso que no vale la pena seguir viviendo.

-Pero yo quiero que vivas.

Quiero que vivas por ti y quiero que vivas por mí.

El dolor pasará, te lo prometo.

Pasará.

-Pero yo no quiero que pase.

Porque no quiero olvidarte.

Cuando pienso en esos días en que te jugaste la vida por el Mercado,

me inunda la culpa.

-Velasco me mató, no fuiste tú.

-Yo debí haber ido a esa cita. -Yo me adelanté y no te lo permití.

La responsabilidad es toda mía.

-Pude haber hecho algo para impedirlo.

Nunca pensé que esto nos podría pasar.

Yo podría haberte protegido.

Las cosas no habrían ido así si no hubiera sido tan descuidado.

-Me protegiste dándome el amor más grande que he tenido.

Me protegiste siendo auténtico conmigo, quédate con eso.

Quédate con que estábamos bien juntos.

Conseguimos lo más difícil: encontrarnos y querernos.

-Pero no me basta.

No me basta el recuerdo.

Siento un dolor tan grande...

Tan grande...

Y no sé cómo voy a poder superarlo.

¿Y para qué? ¿Qué me espera?

-Siempre has sido un valiente.

Confía en tu valentía, ella te dirá la manera.

-Soy un cobarde, amor.

Un cobarde que se vendió a Hortuño por el asqueroso dinero.

Tu madre tenía razón, yo acabé con tu vida.

-Necesitas tiempo para entender que no es verdad.

Si quieres librarte de la culpa y de la angustia,

haz una cosa:

evita que Velasco siga haciendo daño.

-Ya.

¿Y cómo lo hago, amor? ¿Cómo lo hago?

-Ha llegado la hora de librarse de él de otra manera.

-¿De otra manera?

-Ojo por ojo.

-¿Ojo por ojo?

-Sí.

Ojo por ojo.

(TV) (VELASCO) "El Mercado Central está muerto".

"La gente prefiere comprar en centros comerciales,

así puede compaginar las compras con el ocio".

"Es absurdo mantener un mercado de abastos

solo por... nostalgia".

-Hola, cariño.

¿Estás descansando? -Sí.

-Normal.

-Últimamente, no consigo pegar ojo y... y estoy un poco agotado.

Estaba soñando con Javier. -Ah, ¿sí?

¿Ha sido un sueño bonito?

-Me ha hecho entender muchas cosas. -Los sueños intensos

parecen revelaciones, ¿no?

-Pues... pues sí, ha sido como una revelación.

La que me ha dicho lo que debo hacer para sentirme mejor.

-¿Y qué tienes que hacer? ¿Te puedo ayudar?

-No. Esto tengo que hacerlo yo solo.

Tu padre quiere pedirte perdón y necesito que lo escuches.

-No le des más vueltas, no tiene sentido remover el pasado.

¿Cómo no le voy a dar más vueltas? No puedo olvidarme.

Y tendré que encontrar a mis padres.

No me gusta que mientas. ¿Y qué digo?

¿Que estabas secuestrado? Pues sí.

No me importa que lo digas.

Me importa no saber por qué lo hizo ni qué tenía que ver con mi padre.

-Nacho abusó de una amiga suya.

-¿Qué? -Cuando era una niña.

E intentó meterla en un psiquiátrico

para que yo no la creyera.

-¿Qué dices? ¿Qué talento? Yo flipo. -¡Eh, eh!

-¿Y esos gritos? -Nada.

Le ha dicho que no a los 3000 euros.

Habla con ella.

-Noa, ¿se te ha ido la pinza? ¿Qué es esto que me has contado?

-Entiendo que tiene que ser muy duro saber que lo vas a perder todo.

-¿Me vacilas?

-No. -¿Me vacilas?

-No, solo... ¡Ah!

-¿Estás... otra vez tonteando con drogas?

Yo sé que lo estás pasando mal, pero... ¿drogas?

Sé que es una locura, pero confiad en mí.

Es que estás pidiendo mucho. Lo sé.

Un par de días.

Necesito encontrar a mis padres.

Haré lo que haga falta:

contratar a un detective o patearme los orfanatos de Madrid.

No me quedaré con esa duda.

Tu padre y Gorka...

eran algo más que amigos.

¿Eran novios?

-Ricardo, hola, ¿qué tal?

Soy Germán, el hijo de Elías de la Cruz.

Hablamos hace unas semanas por lo del accidente de tu padre.

Sí, bien, bien. Oye.

Tengo una propuesta para ti.

Nadie se atreverá a pujar contra Velasco.

¿Entonces qué?

¿Hemos perdido el Mercado, sin más?

Nunca pensé que te diría esto, sobre todo, después de luchar tanto,

pero... sí, hemos perdido.

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Mercado central - Capítulo 180

11 jun 2020

Velasco descubre que David se ha escapado y éste vuelve a casa con su madre. Celia tiene miedo de que David tenga secuelas derivadas del secuestro...

Adela confirma con Gonzalo que es adoptada y se derrumba en brazos de Elías.

Elías y Jorge intentan, inútilmente, frenar la venta del mercado. Los comerciantes están hundidos; no saben qué les deparará el futuro. Paolo piensa que su inacción podría pasar factura a su relación con Cristina y manifiesta que le va a presentar batalla a Velasco.

Carla recibe una oferta suculenta por el diseño de sus camisetas y no tiene claro si aceptarla.

Removido por la visita al terapeuta, Nacho le confiesa a Rosa cómo se inició en sus prácticas pedófilas. Jesús se encara con su yerno.

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  1. betty2112

    No quiero que termine esta tira... Es muy buena! El elenco es muy eficiente . Espero que hagan un alto y graben la temporada 2. Por favor, no levanten este programa. Los sigo desde Buenos Aires, Argentina, y soy espectadora de este canal español hace más de 10 años, cuando me jubilé y me compré mi primer ordenador. Ahora tengo 72 años y estoy sin salir de casa por la covid-19 hace casi 90 días. Los abrazo en la distancia!!

    12 jun 2020