Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 162 - ver ahora
Transcripción completa

-10 000 euros y te libras de mí.

(MÓVIL, NOA) "Lo dejas en los muelles de carga".

Antes de las 18:00. Y te largas.

"No me sigas ni armes ninguna de las tuyas.

Porque he hablado con Natalia y está dispuesta a testificar.

No me costaría nada arruinarte la vida".

(MÓVIL, MUJER) "Hola. ¿Rosa?

¿Estás ahí? ¿Me oyes?

Soy Natalia, la amiga de Noa. Me has llamado ¿no?"

-Como vuelvas a contactar con mi mujer, acabaré contigo.

-¿2000 euros? -Cállate.

-Estás chalada. No tenemos dinero para gastarnos en eso, hombre.

Si es que ahí no cabe ni el dinero que te ha costado el bolso, hombre.

No, no, tienes que devolverlo.

Este es su logo, Sideral Gest.

No sé. ¿Os suena de algo? -A mí no

-Hay que averiguar qué empresas contratan sus servicios.

Sí, ya veré cómo lo hago.

Seguro que Velasco tiene relación con esta consultora.

Yo creo que confía en ti, Celia.

Si te ha hecho este encargo es que quiere ganarse tu confianza.

Me preocupa David.

No quisiera que esto lo perjudicara, ni de rebote.

Ya, y tienes razón.

Mira, no te voy a presionar. Lo que tú decidas, bien estará.

¿Has dicho: "De vez en cuando me acuesto con alguien?".

¿Tú eres consciente de lo sexi que suena

cuando lo dices? Ah, ¿sí?

Vamos, que...

que me estoy viniendo arriba.

Elías... ¿Qué?

Que te alejes, por favor.

Bueno, pues si no es ahora, dime cuándo.

-Haré todo lo posible para que deje de remover el pasado

y podamos pasar página.

-Gracias, Asunción, gracias.

(ASUNCIÓN) A ti, Gorka.

¿Vas a contarme quién es Gorka?

Si sacamos todo el dinero de la cuenta de Andorra,

ya no tenemos dinero negro, ya no tiene con qué denunciarnos.

-Déjame que hable con un abogado antes de hacer cualquier movimiento.

Estamos intentando salir de un problema, no crearnos otro.

-No se me olvida porque cuando comimos con tu abuela,

me explicó la receta.

-Preparas la receta a tu manera y yo a la mía.

¿Sabes qué haremos además?

Buscaremos un paladar inocente

que nos diga cuál receta es la mejor.

-Este está más sabroso. Tiene un puntito picante ahí que...

(CARMEN) Ya...

Pues este es el de Cristina, creo,

porque la he visto llegar con platos azules.

(PAOLO) ¿Segura que esta? (CARMEN) Sí.

-¿Es el tuyo? -Claro que sí.

(CARMEN) ¿Ves? Mira.

Pues está... Vamos, está de premio, para presentarlo en la tele.

Estamos hablando de tu hijo.

¿No quieres saber las razones por las que se quitó la vida?

Yo no puedo borrar el suicidio,

pero tampoco quiero, ¿sabes por qué?

Porque ahora es tu nieto

el que cree que es el responsable de la muerte de su padre.

-¡Qué tontería! ¿Cómo va a culparse David?

Cree que su padre se quitó la vida

porque era duro vivir con un chico así,

con tantas dificultades.

Hablaré con David.

Le explicaré que la muerte de su padre no tiene que ver con él.

Pero seguir escarbando en ese suicidio

solo servirá para empeorar aún más el ánimo de todos.

Deja las cosas como están.

(JONATHAN) ¿Qué pasa? -Hola mi amor.

-¿Qué? Seguís con los secretitos, veo.

Pero ¿qué os pasa?

-Qué va, no. Este, que le mola otra tía y le ha dado calabazas.

En su línea, ya sabes... -Ya, claro.

Y ayer era un partido de básquet.

¿Te piensas que me chupo el dedo o qué?

Si no me quieres contar qué haces con tus amigos

o dónde vas o de qué habláis,

pues me da igual, pero no me trates como si fuera tonta.

Además, sois superdescarados. Sé perfectamente de qué va esto.

Es por Noa, ¿no?

¿Sabéis dónde está?

-Cuanta menos gente lo sepa, mejor.

-Primero de todo, yo no soy "gente". Yo soy tu amiga y tu novia.

Y segundo, me parece muy fuerte que estéis ocultando una cosa así.

Sabéis perfectamente que todos la está, buscando

y que su familia está supernerviosa.

¿Cómo podéis mirar a Rosa a la cara y hacer como si nada?

(SAMUEL) Vale.

Noa está huyendo de su padre.

-¿Por qué?

¿Le ha hecho algo?

-Pues hacerle creer a todo el mundo que es esquizofrénica

y que necesita que la ingresen. -¿Por qué contar eso,

si no es verdad?

-Para que no la crean cuando cuente lo que sabe.

(JONATHAN) Tenemos un "pen"

con fotos que Nacho guardaba en su portátil.

(SAMUEL) Son fotos de niñas, Carla.

Nacho es un pedófilo.

-¿Un pedófilo?

¿Qué película es esta? (JONATHAN) Una de terror.

Y para Noa, ni te cuento.

Sabíamos que Nacho era obsesivo, controlador, posesivo,

pero no sabíamos que también era un asqueroso enfermo.

-¿Qué enfermo? Este hombre es un delincuente.

¿Y Noa por qué se esconde? ¿Por qué no vais a la policía?

(SAMUEL) No es tan fácil, Carla.

No tenemos pruebas.

No sé, es una historia muy larga.

(JONATHAN) A ver, Lucía, mi ex, trabajaba de becaria con Nacho.

El caso es que le pilló un disco duro con fotos de niñas.

-Dios... -Y antes de pirarse a Londres,

dejó una copia en un "pendrive" con el contenido del disco duro.

-Si hay fotos, ¿por qué no vais a la poli?

(JONATHAN) Porque no es tan fácil.

Conseguimos esas fotos de manera ilegal.

Además, ese disco duro pasó por tantas manos

que ya no serviría de prueba en un juzgado.

(SAMUEL) Él diría que las hemos colocado para inculparlo.

Por eso quiere ingresarla, para quitársela de en medio.

Y no sabemos cómo, pero ha conseguido...

que un psiquiatra firme su ingreso.

-Hay que ayudar a Noa, sea como sea.

Hay que hablar con el psiquiatra y que la vuelva a ver,

o pedir una segunda opinión.

-¿Una segunda opinión? (CARLA) Sí.

-Cómo se nota que no conoces a Nacho de nada.

Puede de darle la vuelta a todo.

-¿Y qué va a hacer Noa, estar toda la vida escondiéndose?

-Pues no, no. Por eso tenemos que ir a por él.

(JONATHAN) Ya que te lo hemos contado,

podrías echarnos una mano.

-¿Yo? ¿Cómo? -Hoy, a las 18:00,

Nacho dejará un dinero en los contenedores.

Podrías cogerlo sin levantar sospechas.

-Espera, espera, espera un momento. ¿Qué dinero?

-Noa le ha pedido a su padre 10 000 euros

a cambio de desaparecer.

-O sea, que sí, se va esconder.

-No, es lo que quiere hacerle creer.

Quiere usar ese dinero para pagar un abogado y hundirlo.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¿Sabemos algo nuevo de Noa?

Es que no me lo puedo creer,

que se vaya otra vez sabiendo cómo lo pasó su madre.

(LORENA) Noa está perfectamente.

¿Qué harías si te intentaran meter en un psiquiátrico?

(JESÚS) El psiquiatra dirá lo que quiera,

pero yo no creo que esté enferma.

-Claro que no está enferma.

Cuando vuelva, podemos hacer lo que dices, pedir otra opinión.

-Pues eso podías haberlo pensado antes, ¿no, Elías?

-Espero que cuando haya un problema en la familia,

no sea el último en enterarme.

Que sí, que ya lo sé, que ya me ha quedado claro.

-Por cierto, papá.

Que te han chafado la sorpresa.

Muchas gracias.

-Gracias, ¿por qué?

-No pongas cara de tonto, que sé lo que has hecho.

Es que papi me va a pagar el tratamiento de fertilidad.

-Hombre, era de cajón.

Sabiendo la ilusión que te hace ser madre, ¿cómo no ayudarte?

-Muchas gracias, de verdad. -No hay de qué.

-Oye, Carmen también me ha dicho

que has sacado el dinero del banco, ¿no?

¿Cómo es que no me has hecho una transferencia?

-Porque pensaba que era mejor tenerlo en efectivo

para dártelo en mano -Ah, ¿sí?

¿Y no será que el dinero viene de Andorra?

(JESÚS) ¿Y qué sabes tú de Andorra?

-O sea que viene de Andorra.

(ASUNCIÓN) Sé que no te gusta que venga sin avisar,

pero tengo que hablar contigo. -Pues no es el mejor momento.

Estoy chateando con Andrea. -Cinco minutos. Es importante.

Dile que he venido y ahora te conectas otra vez.

-¿Qué quieres?

-Pues... primero de todo, pedirte perdón

por no acompañarte a la charla, pero me surgió una urgencia.

-¿Por qué me mentiste? -¿Cómo?

-Dijiste que te tenías que ver a tu amiga, pero era mentira.

-¿Por qué dices eso?

-Pues porque sé leer tu lenguaje corporal.

Cuando mientes, mueves mucho las manos y te tiembla la voz.

-Lo has leído mal, no te he mentido.

Fui a ver a mi amiga Amparo.

A la pobre le duele mucho la cadera, pero se pondrá bien.

-Ya. Creo que ya ha pasado un minuto.

-Da lo mismo.

Te dije que iba a ir contigo a la charla de física cuántica y no fui.

Y por eso quiero compensarte.

-Bueno, pues te avisaré cuando haya otra charla.

-He estado hablando con tu madre

y me ha contado una cosa que me preocupa mucho.

-Vosotras dos siempre estáis preocupadas, ¿no?

-David.

¿Es verdad que te sientes culpable por la muerte de tu padre?

-Ya sé que no está bien tener dinero en paraísos fiscales,

pero cuando es para una causa buena,

como ayudar a una hija que lo necesita...

-Gracias, papá, pero si esa pasta viene de Andorra,

yo prefiero arreglármelas sola.

-Pero, hija... -No, papá, de verdad.

No le des más vueltas, ya me busco yo la vida.

Lo primero que quiero hacer es pedir cita con otra ginecóloga.

¿Tú también vas a pedir una segunda opinión?

Sí. Sí, he encontrado una que es muy reputada.

Se llama Susana Orche y...

y quiero que confirme el diagnóstico que me han dado.

-Bueno, pues pide cita con ella.

Y tranquila, que se pagará con dinero limpio.

Lo importante es que cumplas tu sueño de ser madre

y no se estropee por mí.

-Voy a aprovechar que estáis aquí y voy a bajar al almacén.

Hala, vigiladme el garito.

Supongo que el dinero del que habla Carmen...

es el dinero de Velasco.

-Hombre...

Tuve que contarle algo para justificarme.

Y lo de sacar el dinero para pagar el tratamiento de Lorena

me pareció una buena idea.

Pero ya sabemos cómo es Carmen, que lo larga todo.

(SUSPIRA)

¿Tú no estás harto de Velasco?

¿Tú qué crees?

Que si sacamos el dinero de la cuenta de Andorra y la cancelamos,

Velasco no va a tener con qué extorsionarnos.

No, no, Elías, ya hemos hablado de eso.

Estoy esperando que me conteste un abogado.

Hasta que no tengamos la respuesta, no quiero que hagas nada.

Y Velasco puede tirar de la manta

y saber que si tenemos algún movimiento en las cuentas.

Y no sabemos las represalias que puede tomar.

Ten en cuenta que tiene a Lorena y a Germán en la mente.

No podemos correr riesgos.

No me lo perdonaría.

Así que vamos a seguir el plan trazado, ¿entendido?

-Sé que es un tema muy delicado, pero como tú odias los rodeos

y estás deseado que me vaya para volver a chatear,

pues he preferido preguntártelo directamente.

-Sé que no soy el hijo que papá hubiese querido tener.

Soy incapaz de expresar cariño y sé que él sufrió mucho por eso.

-No digas tonterías.

Tu padre sabía perfectamente lo que lo querías.

Eras lo más importante para él y lo hacías muy feliz.

-A diario en el mercado veo a niños que le dan cariño a sus padres,

y pienso que quizá, si lo hubiese hecho un poquito más feliz,

no se hubiese suicidado.

-Ay, David...

Es durísimo hacerse a la idea

de que alguien a quien queremos se quite la vida ¿sabes?

Por eso buscamos razones donde no las hay.

Yo misma me he culpado. Y tu madre.

Todos nos sentíamos responsables, pero ninguno tuvimos la culpa.

Tu padre sufría depresión crónica. ¿Lo sabías?

Es una enfermedad muy complicada

que acaba con la vida de mucha gente que no es capaz de soportarla.

Cariño, tú nunca fuiste una razón para que tu padre quisiera rendirse.

Todo lo contrario.

Eras el motivo principal que tenía para seguir luchando.

-Te he dicho que sé leer el lenguaje corporal,

y me estás mintiendo otra vez.

(ASUNCIÓN SUSPIRA)

Sabes que no me gusta jurar,

pero te juro que todo lo que te he dicho es verdad.

-Pues entonces, quizás no me estás contando toda la verdad.

¿Qué me estás ocultando?

¿Por qué mi padre estaba deprimido o por qué se suicidó?

-No tengo la repuesta, David.

Mira, solo quiero que sepas que tú no tuviste nada que ver,

que no tienes ninguna culpa

y que tu padre te quería con locura.

(NICOLÁS) Hola, Paolo. (PAOLO) Hola, Nicolás.

-Ponme un café, haz el favor. -Marchando.

-¿Qué tal vas?

-Bueno...

Estoy un poco agobiado, la verdad.

Es que no doy abasto con todo lo que tengo que hacer.

Además, todo lo de Rosa... -Ah, buf, claro, la pobre...

Imagino lo que estará sufriendo.

Una noche, Samu no vino a dormir

y no sabíamos dónde estaba, y lo pasé fatal.

En fin, espero que aparezca pronto Noa.

-Y yo.

Es que estos hijos que siempre nos hacen sufrir...

Sé que te lo he dicho mil veces, pero...

yo admiro mucho cómo llevaste lo de Samuel,

cómo supiste sacarlo de la depresión después del accidente.

-Nada, Paolo, tú habrías hecho lo mismo con Andrea.

Sí, hombre. Además, que tú eres un padre estupendo y Andrea te adora.

-Te lo agradezco, Nicolás, pero mira ahora.

Me ha llamado y hemos acabado discutiendo, otra vez.

-Buah. Madre mía...

Claro, por eso estás tú así,

y no porque tengas aquí mucha tarea, en la pizzería,

ni por lo del concurso.

Que por cierto, Paolo,

los dos platos estaban buenísimos, las cosas como son,

pero es verdad que el de Cristina tenía una puntito ahí picante

que le daba un toque especial.

-¿El de Cristina? ¿En serio?

-Ajá. -¿Y tú me lo dices ahora, Nicolás?

(PAOLO RESOPLA)

Mira, da igual.

Si ese es el problema,

el hecho de que me haya puesto a cocinar con Cristina.

Porque Andrea me hizo prometer que me alejaría de ella

Y no le ha sentado nada bien el hecho de que ella me ayudara.

-¿Y cómo se ha enterado? -Se lo he dicho yo, Nicolás.

Yo esperaba que aflojara un poco con ella, pero no.

-Ya, Paolo. Es que tú, si te callas, revientas, chiquillo.

-Nicolás...

Yo solo quería... que Andrea ablandara con su ella.

Yo quiero que Andrea la perdone,

pero es incapaz.

Y además, me pone entre la espada y la pared,

porque me está obligando a elegir entre él o ella.

Escúchame, hay dinero en la caja registradora, que está contado.

Cuando venga el repartidor, vas y le pagas.

-Vale, pero ¿Jesús no va a venir?

No, no va a venir. No tengo ni idea de dónde está.

Así que te necesito aquí hasta mediodía.

Ya, Elías, pero tengo cosas que hacer.

Me viene mal... Las haces otro día,

que para eso te pago. Otra cosita.

Mírame.

Tú no sabrás nada de Noa, ¿no?

No.

¿Por qué iba a saber yo algo?

¿Y esa bolsa? ¿Te vas de viaje o qué?

¿Qué pasa, que yo te tengo que dar explicaciones ahora o qué?

Yo te pago aquí para trabajar.

¿Estamos? Estamos.

Y cuidadito,

que llevas unas semanas que te estás cubriendo de oro.

Si te gusta, te quedas aquí a trabajar;

que no, te pegas el piro,

que para trabajar aquí, los tengo a patadas, ¿estamos?

Y cambia los tomates, que da pena verlos.

Que parece mentira que te lo tenga que decir yo. Tira al almacén.

-¿Se puede saber qué estás haciendo?

Es ropa que tenía en el despacho.

Qué estás haciendo con esto no, qué estás haciendo con mamá.

¿A qué te refieres?

Me refiero a que me ha dicho que está teniendo una aventura,

pero no me ha dicho con quién, y os he visto y me huelo lo peor.

Dime la verdad, ¿os habéis liado?

(CHISTA) Baja la voz, no quiero que se entere nadie.

¿O sea que sí, que es verdad?

Estoy flipando.

¿Se te va la pinza? ¿No le has hecho suficiente daño?

Los dos, ¿eh?, los dos nos hemos hecho daño el uno al otro.

Pero ahora, bueno, estamos intentando retomar lo nuestro.

¿Y tú crees que esto se olvida así como así?

Pues no, no lo creo, no lo creo.

Tu madre y yo nos hemos hecho mucho daño,

pero estamos intentando olvidar el pasado, cerrar heridas...

Creo que con el tiempo... ¿No estaréis pensando en volver?

Bueno, y aunque así fuera, ¿qué?

Oye, en los últimos meses han pasado cosas muy malas,

pero hemos sido muy felices. Sí, claro,

tú haciendo lo que te daba la gana y mamá, engañada.

Pero tú no te preocupes, que tu madre no está dispuesta

a llegar más lejos de donde hemos llegado.

Esto, más que nada, es un entretenimiento.

Sabes que ella no es como tú y que no le va eso.

Lo sé perfectamente.

Por eso estoy utilizando la oportunidad

para intentar conseguir algo más.

Y oye, estamos conectando a otro nivel

"Conectando a otro nivel", "Olvidar el pasado"...

¿Qué pasa? ¿Te has tragado una conferencia de uno

que da tácticas para "singles"?

Sabes de lo que te estoy hablando.

Conectamos, estamos ahí, nos apoyamos el uno al otro...

Te estás montando unas peliculitas que flipas.

En cualquier caso, tu madre me ha abierto una puerta

y yo estoy dispuesto a pasar hasta donde me deje.

No sé...

ojalá a lo mejor volvamos a ser una familia.

Pues menuda familia...

No se puede ser más cenizo que mi hijo Germán.

En vez de verlo todo negro, ¿por qué no me ayudas con tu madre?

Ayudarte, ¿para qué?

Lo hice en su momento, ¿y de qué sirvió?

Para volver a engañarla y que le hicieras más daño.

¿Sabes una cosa?

Esto es lo único bueno que me ha pasado en los todos estos meses.

Lo único.

Lo voy a coger, lo voy a agarrar con fuerza.

Porque es una posibilidad de corregir mis errores.

Pues me alegro, hombre, me alegro.

Pero lo siento, no cuentes conmigo.

Aunque seas mi padre, no creo que seas quien le conviene a mamá.

(Puerta cerrándose)

-Hola.

Hola.

Creía que tenías una cita urgente.

Me he quedado preocupada por David

y he venido a pedirle perdón por el plantón.

-Pero ya hemos terminado, ¿no? -Sí.

-Pues voy a mi cuarto.

¿Qué tal está Amparo? -Mejor.

Parece que solo ha sido un susto. Me alegro.

¿Quieres que te ayude? No, gracias. Puedo sola.

Espero que no te moleste que haya venido tan rápido,

pero es que me parte el corazón

que se culpe por la muerte de Manuel.

Le he explicado que lo que pasó no tuvo nada que ver con él,

sino con la depresión crónica que sufría su padre.

Y creo que lo ha entendido.

Pues mira, me alegro mucho de que hayas hablado con él.

Y estoy muy contenta de que se dé cuenta

de que no tiene la culpa de nada.

Me alegro de que le haya servido.

Pero sabes que a mí no me sirve, así que...

pienso seguir buscando respuestas.

¿No te basta con esa? Estaba enfermo, punto.

Céntrate en tu hijo y deja de remover el pasado,

que no le hace bien a nadie. Pues no, no me basta.

Y mucho menos ahora.

¿Por qué me mientes, Asunción?

¿Quién es Gorka? ¿Por qué tiene el colgante?

¿Por qué lo llamó Manuel antes de morir?

Mira, son muchas preguntas y hay muchas respuestas,

y tengo que saber cuáles son,

porque en alguna está el motivo por el que tu hijo se mató.

Te lo he dicho todo, Celia, apenas conozco a Gorka.

Solo sé que era un amigo de mi hijo.

Manuel vino a pedirme dinero.

No me dijo para qué era y no se lo di,

y al poco se quitó la vida.

Y desde entonces no hay ni un solo día que pase

que no me culpe pensando en ello, es todo.

Pues lo siento, pero no te creo.

¿Sabes lo que te digo? Da igual, no me cuentes nada.

No me digas quién es Gorka, da igual.

Lo voy a averiguar yo sola.

Gracias por tu visita.

Ya sabes que podéis venir a casa cuando queráis.

No hace falta que lo diga.

(Puerta cerrándose)

(Móvil)

¿Qué querrá este ahora, Dios?

(Móvil)

Hola, Antonio.

-No sé en qué estabas pensando, de verdad.

Germán, siento muchísimo, de verdad,

que te hayas enterado por el bocazas de tu padre.

Y entiendo que no te parezca bien. Venga, vamos.

Pero ya somos adultos y no tengo de qué avergonzarme

ni por qué dar explicaciones, ya está.

¿Te parece un comportamiento adulto volver con papá,

con lo que te ha hecho? No hemos vuelto.

Que lo que tenemos...

bueno, lo que hemos tenido, no se va a volver a repetir,

ha sido un encuentro, una relación física.

¿Y ya está? ¿Así de fácil?

¿Ya no te acuerdas de lo que te ha hecho?

Pero ¿tú por qué te lo tomas tan a la tremenda?

Porque sé todo lo que has sufrido por su culpa

y no quiero que vuelvas a pasar por eso.

Mamá... ¿Qué?

Mira, Germán, tú te estás quedando con lo que ha pasado últimamente,

pero han sido años con tu padre, y algunos estupendos,

difíciles, pero muy bonitos.

Y hemos recuperado la complicidad, la química de los inicios.

Entiendo que te preocupes, pero ya soy mayor, sé lo que me hago.

Ya, y lo estás idealizando. Estás idealizando la relación.

Que papá te engañaba.

Nos engañaba a todas, contigo, lo del mercado.

¿No te importa eso? Sí, claro que me importa.

¿Te crees, que lo he perdonado?

A veces me entran ganas de cruzarle la cara por lo del mercado.

¿Qué quieres que te diga? Nos atraemos.

Siempre ha sido así y es lo que es, ya está.

Y ya está, "okay", lo justificas todo con eso.

Germán, vale ya de reproches, ¿eh?

Yo te he apoyado en los momentos complicados

y esperaba que tú me apoyaras a mí. No, mamá, no.

Sabes que siempre estoy contigo a muerte, siempre.

Estoy intentando evitar que cometas un error, ¿vale?

Si tú quieres hacerlo, adelante. Muchas gracias, hombre.

Sí, pero ten cuidado, por favor.

Tranquilo, no voy a dejar que tu padre me haga daño otra vez.

Dios...

Es que él también me preocupa.

¿Tu padre? ¿Por qué? Porque se está haciendo ilusiones.

¿Ilusiones de qué, de que volvamos? Sí.

Lo siento por él, yo se lo he dejado muy claro.

Esto es solamente sexo y ya está. Ya, pero ya lo conoces.

Cuando quiere algo, no para hasta que lo consigue.

Se monta peliculitas

de volver a ser una familia. ¿Cómo? ¿Cómo?

Pues que si no quieres eso, que lo cortes, mamá.

Que entre que él insiste y tú te dejas insistir, pues lío seguro.

Además, que...

está en un momento muy débil.

Está muy delicado y creo que esto lo va a rematar.

No quiero sufráis ninguno de los dos.

-Toma, esto te va a sentar bien. -Gracias.

(ROSA SUSPIRA) Estoy que me va a dar algo, ¿eh?

He tenido que ir a la farmacia a comprarme un ansiolítico.

Otra vez la angustia de no saber dónde está Noa.

Cuando ya pensaba que...

que toda esa pesadilla había terminado,

otra vez, vuelta a empezar.

¿No dices nada?

-No, es que no quiero decir nada, que está la cosa un poco tensa y...

y no quiero que te siente mal lo que pienso.

-Ah, ¿por qué?

¿Piensas que tengo la culpa?

-No digas tonterías. ¿Cómo voy a pensar que tienes la culpa, Rosa?

-Yo que sé.

-¿Y eso te lo ha recetado el médico?

(ROSA) Ajá.

-Es el mismo que vio a Noa, ¿no?

-Sí, el doctor Ramírez, ¿por qué?

-No, por...

Mira, no quiero molestarte, pero...

ya sabes que a mí no me encaja ese diagnóstico.

-Ya, sé que es muy difícil asumir que Noa tiene una esquizofrenia.

Yo tampoco sabía que ese tipo de enfermedades se heredaban, Lorena.

Pero es que no sabes cómo se puso.

Solamente le dijimos que tenía que seguir un tratamiento,

tomarse una medicación, pero...

fue muy duro, de verdad, pregúntale a Elías.

Es que no daba crédito.

-¿Qué querías que hiciera Noa,

daros la manita e ir con vosotros al hospital psiquiátrico?

-No sé.

-Hola. -Hola, cariño.

¿Y esa bolsa? ¿De dónde vienes? -Nada, he ido un rato a la piscina.

(ROSA) Ya... -¿De qué hablabais, de Noa?

-Bueno, de Noa y del doctor Ramírez. Ha sido muy amable con nosotros.

Fíjate, incluso vino a casa para que Noa se sintiera más cómoda.

-Mira tú, diagnóstico a domicilio, ¿no?

Pues no sé, a mí no me parece muy profesional

hacer un diagnóstico así, a la ligera.

Venga, esquizofrenia,

después de charlar un ratito con ella en su casa.

-Bueno, Lorena, a lo mejor para él era muy evidente.

-Quizá se ha equivocado y Noa no tiene esquizofrenia.

Igual deberíais pedir una segunda opinión.

-Eso mismo pensé... -Otro psiquiatra no cambia nada.

Más bien todo lo contrario.

Si se puso así con alguien de confianza,

no quiero ni pensar lo que sufriría yendo a otras consultas.

-Nacho, ¿qué te preocupa exactamente?

-Está claro lo que me preocupa, ¿no? La salud de mi hija.

-¿La salud de tu hija? (NACHO) Sí.

(ROSA) Basta. No os vais a poner a pelear,

porque es lo que me faltaba ya.

-Si yo lo digo por Noa.

O sea, si ve a otro psiquiatra y le da el mismo diagnóstico,

se dará cuenta de que tiene un problema.

-Está bien, pues tu opinión se ha quedado muy clara.

Pero vamos a zanjar este tema.

No tiene ningún sentido hablar de esto cuando...

Noa no está, ha desaparecido. -Creo que tienes clientes.

-Sí, tengo clientes.

-¿Estás bien? -Bueno...

-Al menos estamos juntos en esto.

Tengo que irme, he quedado a las 18:00 para pagar al detective.

¿Vas para casa? -Primero me voy a tomar esto.

-Vale, pero no tardes en ir, ¿eh? Es mejor que haya alguien allí.

No vaya a ser que Noa llame o se presente y no estemos.

-No te preocupes, me tomo esto y voy a casa.

(Móvil, tono de llamada)

(Tono de llamada)

Venga, Natalia, cógemelo.

-Jonathan, ya lo tengo. ¿Dónde nos vemos?

Vale, sí.

¿Has averiguado algo sobre el forense de Hortuño,

ese tal Bosco Escrivá?

¿Recuerdas dónde lo viste antes? -No.

No, ni idea. A lo mejor me confundí, no lo sé.

¿Tú has averiguado algo más sobre la empresa esa?

Esta mañana he hablado con Celia.

Al parecer, Velasco sigue intentando acercarse a ella.

Le ha ofrecido trabajo esporádico, ¿sabéis dónde?

En Sideral Gest,

la empresa donde se metió el tío trajeado

que seguí desde el desguace.

-¿Y qué pinta Celia en una consultoría?

Solo le han pedido un texto para un vídeo corporativo, creo.

Esta consultoría tiene que ser de la cuerda de Velasco.

A saber qué chanchullos tienen.

No me hace ninguna gracia que Celia se acerque a ese tío.

Es que es la única manera de conseguir algo contra Velasco.

Así que le he pedido que siga indagando.

(GERMÁN) ¿Y lo va a hacer?

Se lo va a pensar.

No quiere poner en peligro ni su integridad ni la de David.

Me parece lógico. -Pues si decide ayudarnos

a sacarle información a Velasco, más vale que este no se entere.

De momento va a seguir adelante.

-Espero que sepa lo que hace Sí, sí lo sabe. Confío en ella.

Bueno, yo os dejo.

Vamos hablando.

-Oye, me está encantando, ¿eh? Yo lo veo muy bien.

Es solo una primera versión.

Sí, pero bueno, yo la veo lista para enviárselo a la productora,

de verdad.

Es ameno, divertido, sencillo... No sé.

De todas maneras, yo creo que para que esté redondo del todo, pues...

me vendría bien un poco más de información.

Ah. Pero información, ¿de qué tipo?

Bueno, pues no sé, a lo mejor más información sobre tu amigo,

cómo se fundó Sideral Gest o...

logros importantes de la empresa, por ejemplo, esas cosas.

Pues mi amigo me mandó mucha información,

pero era una información muy aburrida y me parecía que...

Bueno, la verdad, se me olvidó reenviártelo.

Lo busco y te lo reenvío. Sí, por favor. Sería bueno.

¿Puedes mirarlo, a ver si te ha llegado?

Sí, vamos a ver.

Perfecto, lo tengo, eso es.

Muy bien, pues es un milagro que lo tengas,

porque yo con estos trastos no me entiendo.

Oye, tengo un poco de hambre.

Voy a pedir algo a Paolo. ¿te apetece?

Sí, venga, comemos algo. Invito yo.

No, no, no, para nada. Esto es una reunión de trabajo,

y aquí invita el jefe.

Gracias. De nada.

(Notificación de móvil)

(MÓVIL, ASUNCIÓN) "Celia, deja el pasado tranquilo.

Deja el recuerdo de Manuel en paz...

y no molestes más a Gorka.

Es una parte del pasado de Manuel que tienes que olvidar".

A ver, canoli napolitano. ¿Los has probado alguna vez?

-No los he probado nunca. Te van a encantar, verás.

Toma. Seguro que sí

-¿Nos tomamos algo en el Central? -Vale.

Oye, ¿por qué te has puesto tan tenso

cuando Jorge te ha preguntado por el forense de Hortuño?

-¿Yo me he puesto tenso? -Sí.

¿Qué pasa, lo conoces o qué?

Si habéis tenido algún lío o alguna cosa,

me lo puedes contar, no pasa nada.

Que estoy seguro de que yo no he sido tu único ligue.

Ni el primero ni el segundo ni el tercero...

-Vale, vale.

No me liaría con este tío para nada, no me gusta, no.

Pero él sí que quería tema conmigo.

Lo recordé antes, cuando...

Bueno, que él me escribió mensajes al perfil que tenía cuando...

-Cuando eras chico de compañía.

-Sí. Por eso no lo he querido decirlo delante de Jorge.

Te he dicho mil veces que es una parte de mi pasado

de la que no me siento muy orgulloso.

-¿Llegasteis a conoceros? -No, no, no, qué va.

Pero si es un brasas.

Me mandaba mensajes a todas horas.

Me ofrecía mucha pasta, me ofrecía unos planes tan horteras...

Me invitó a su casa de campo.

Me invitó a pasar un fin de semana en un barco.

Es un pijo que cree que lo puede comprar todo con dinero

y se obsesionó conmigo.

Claro que eso nos puede ir bastante bien.

-¿No estarás pensando en acercarte a ese tío?

-Cerré mi perfil en su momento, pero puedo encontrar...

una forma de coincidir con él en algún sitio,

dejarme querer un poco y sacarle información.

-No estás hablando en serio. ¿Me estás tomando el pelo o qué?

-No, en serio, en serio.

-Ni de coña voy a dejar que te acerques a ese tío.

Puede ser peligroso. -¿Peligroso? No.

Es un baboso, eso sí, pero ¿peligroso?

Es inofensivo.

A lo mejor lo extorsionó Velasco y falsificó el informe de Hortuño.

O a lo mejor es otro mafioso sin escrúpulos.

No quiero que te manden otra vez al hospital.

Esto es muy peligroso, Germán.

El mercado es importante, pero tu vida más.

-Ya, pero... -¡Que no!

¿Te sientas y tomamos algo? -No, déjalo.

Se me han quitado las ganas.

(PAOLO) Que sí, que sí.

Eh... Espera un segundo.

Eh, niños, niños. A jugar por ahí, por favor, va.

Va, va.

Que sí, Andrea, que te doy mi palabra.

Que sí, tu madre, una vez acabado el concurso,

no volverá a pisar el restaurante, ¿de acuerdo?

Andrea, que lo entiendo.

Sí. Sí, ya lo sé, es cosa tuya...

y yo no tengo que volverte a repetir

que tienes que perdonarla, de acuerdo.

No, ya... Andrea, que...

no hace ni cinco minutos que hablamos por...

Vale, de acuerdo.

Que sí, que las clases son lo primero, por supuesto.

Vale, hablamos mañana.

"Ciao", un abrazo. "Ciao, Ciao".

(PAOLO SUSPIRA)

Que... Cristina... ¿Llevas mucho tiempo aquí?

-Lo suficiente. Está enfadado, ¿no?

Creí que habíamos dejado claro

que no le diríamos que estaría en la pizzería trabajando.

Toma, te traigo un libro. Para el concurso de...

-Gracias.

Cristina, de verdad,

yo se lo he dicho solo para que se tranquilizara contigo.

-Parece mentira que no conozcas a tu hijo.

-Cristina, de verdad, lo he hecho con la mejor intención.

Y además, claro que lo conozco.

Hemos pasado muchas cosas juntos últimamente por...

-¿Por mi culpa?

-No. -¿Eso ibas a decir, por mi culpa?

¿Cuántas veces tengo que pedirte perdón?

Sé que he metido muchas veces la pata, y lo siento,

pero debiste decirle a Andrea que estaba aquí.

Sabías que se iba a enfadar conmigo. -¡Eh, eh!

¿Eso crees que estoy haciendo, que lo estoy poniendo en tu contra?

Es que no me lo puedo creer.

Cristina, tú me engañaste,

tú me humillaste, tú abandonaste a tu hijo,

y ahora me vienes con esta cara a decirme que lo pongo en tu contra.

Es que ya estoy harto.

Si Andrea no te perdona, solo es tu culpa.

-No, eso no es así.

Yo te engañé y rompí el matrimonio, pero tú y yo ya teníamos problemas.

Eso también es tu culpa. -Ah, claro, sí.

Ahora es mi culpa que tú te fueras con Doménico

y que abandonaras a tu familia ¿no?

-Pasábamos el tiempo hablando de la pizzería, de la casa, de Andrea...

Era como si no existiéramos como pareja.

Pero tú vivías en tu mundo feliz y para ti no había problemas.

-No, Cristina, yo lo intenté.

Yo te pregunté mil veces cómo estabas, si te faltaba algo.

Pero ¿tú cuándo me has dicho que teníamos un problema? ¿Cuándo?

Te lo digo yo: nunca.

¿Y sabes por qué? Porque el problema lo tenías tú.

A mí me gustaba lo que teníamos.

Bueno, lo que creía que teníamos.

Porque tú decías que me querías,

mientras que estabas con Doménico a mis espaldas.

Podías haberme dicho la verdad por lo menos, ¿no?

Pero no.

Yo fui el último en enterarme,

cuando ya era demasiado tarde para salvarlo.

¿Sabes qué?

Yo me he estado culpando durante mucho tiempo por haberte perdido.

Pero no es justo.

Porque yo...

Yo seguro que he cometido muchos errores,

seguro que no era el mejor marido del mundo,

pero yo te quería con toda mi alma.

Nunca te hubiera traicionado.

Y sobre todo, nunca habría abandonado a nuestro hijo.

Pero tú sí.

Tú fallaste en todo,

como madre y como esposa.

Pero te digo una cosa:

yo no voy a permitir que nos vuelvas a hacer daño nunca más.

¿Me entiendes?

Quiero que te vayas.

Quiero que salgas de nuestras vidas para siempre.

-Te lo tenías todo guardado, ¿no?

Querías vengarte

y no te ha importado esperar el tiempo que hiciera falta.

-Celia, ¿tienes un minuto? Sí, claro. Dime.

Verás, estaba revisando las cuentas del mercado y...

todavía no ha entrado tu transferencia de este mes.

Ay, perdóname, lo siento.

Lo tenía domiciliado,

pero he cambiado de cuenta y se me ha pasado.

Tranquila, todavía tenemos unos días.

Esta noche en cuanto llegue a casa lo hago con el ordenador.

Bueno, no te preocupes porque no es urgente.

Ahora no estoy tan mal de dinero y tengo para pagar la cuota. ¿Sí?

Me alegro. ¿Te paga bien el amigo de Velasco?

Jorge me contó lo del vídeo corporativo.

Ya.

Bueno, pues comparando lo que saco aquí, pues...

Pero no me gusta trabajar para nadie relacionado con Velasco.

Ya me imagino.

Y entiendo perfectamente que te estés pensando lo de ayudarnos.

Velasco es más peligroso de lo que parece.

Bueno, ya viste cómo acabó Hortuño.

¿Por qué?

Tengo entendido que Hortuño tuvo un accidente

porque iba bebido, ¿no?

No me digas que Velasco tuvo algo que ver.

Hemos hablado con su hijo. Parece imposible que estuviese bebido.

Pero hay una autopsia que dice que sí, ¿no?

Puede que alguien pagase al forense para que falseara el atestado.

Ay, Dios...

Velasco Tenía motivos

para acabar con Hortuño.

Era el socio en la sombra del que te habló Moreno Ruiz.

Tuvieron sus diferencias y... se lo cargó.

Perdona.

Jorge, ¿se puede saber cuándo me ibas a decir

que Velasco es un asesino?

Porque creo que tengo todo el derecho a saberlo.

Me has pedido que me acerque a él y que le sonsaque información.

Celia, no te he dicho nada porque no tenemos pruebas sobre eso.

Solo es el testimonio del hijo.

Pues me lo tenías que haber dicho

antes de meterme en la boca del lobo, ¿no?

Tienes razón. Lo siento.

Entenderé que no quieras seguir.

Claro que no quiero.

Acabo de tomarme un café con él sin saber cómo disimular.

¿Cómo lo voy a hacer ahora que sé que es un asesino?

Voy a terminar este artículo

y romperé los lazos que tengo con él.

Vosotros deberíais hacer lo mismo.

Lo siento mucho, pero esto os queda grande.

(JESÚS) Bonitos tomates, ¿eh?

(VALERIA) Oye, ¿y todo esto no lo tendría que estar haciendo Jonathan?

Que yo te ayudo encantada, ¿eh?

Pero vamos, a mí me parece que de puro bueno, te está tomando el pelo.

-Mujer, está resolviendo un asunto importante.

-¿A que ni siquiera te ha dicho qué asunto importante era?

-Pues será lo de siempre,

algo relacionado con su sobrino y su hermana...

-O con Noa. Mira que son muy buenos amigos.

-No, no...

Yo le pregunté y me juró que no sabía nada.

-¿Y tú? ¿Sabes algo nuevo?

-Mi contacto de la Guardia Civil no ha podido decirme nada.

-Bueno, no te preocupes, que seguro que acaba volviendo.

-Eso espero...

El que está desaparecido es Elías, ¿eh?

No sé dónde se ha metido. -¿No ha venido?

¿Has probado a llamarlo por el móvil?

-20 veces, pero no me lo coge. Y el del despacho tampoco.

-Igual tiene una reunión importante y no ha podido coger el teléfono.

-He tomado un café con él después de comer

y no me ha dicho que hubiese quedado con nadie.

-Solo hace unas horas que no lo ves.

Me habías asustado. Entonces, ¿dónde está el problema?

-El problema está en que a lo mejor no me hecho ni caso

y está camino de Andorra.

-¿De Andorra? ¿Para qué?

-Para sacar el dinero y anular la cuenta.

Cree que así Velasco no nos puede extorsionar.

-No me parece mala idea. -Lo es, créeme.

Si se entera, lo único que podemos conseguir es enfadarlo más.

-Es que yo no me puedo creer que os obligue a traficar con droga,

mientras estamos reponiendo fruta, como si nada.

-Para eso nos necesita.

Una empresa de distribución de frutas

no levanta ninguna sospecha.

Es la tapadera perfecta.

-Y una tapadera que le puso tu hijo en bandeja.

De verdad, ¿tan poco le importa el Central

y la gente con la se ha pasado media vida trabajando?

-A Elías lo único que le importa es el poder y el dinero.

Y creo que parte de la culpa la tengo yo.

-No empieces otra vez, ¿eh? Que tú no le has enseñado a ser así.

Tu hijo ya es mayorcito y toma sus propias decisiones.

-Me confesó que si me había traicionado

aliándose con Hortuño y Velasco,

es porque no se encontraba muy valorado conmigo.

-Bah. Pero ¿qué tontería es esa?

Lo único que pasa es que tu hijo te echa la culpa

para no asumir sus errores.

Mucha gente no se siente valorada por sus padres

y no por eso les da por ir vendiendo droga.

-Tampoco puedo echarle la culpa del todo de lo de Velasco.

Yo lo apoyé en lo del dinero de Andorra.

Y si esa cuenta no estuviese,

no estaríamos pasando lo que estamos pasando.

Voy a llamarlo otra vez. -Trae.

(Móvil, tono de llamada)

-¿Nada? -Nada.

-¿Da señal? -Sí.

-Bueno, pues entonces míralo por el lado bueno.

Eso es que no está metido en un avión.

A no ser que haya ido a Andorra en coche.

-No, a Elías no le gusta conducir tantas horas.

(GERMÁN) Hola. (JESÚS) Hola.

-Cariño, entiendo perfectamente

que te molestase que me haya puesto así por lo del forense.

Pero me importas, me preocupo por ti y no quiero que te pase nada.

Lo sabes, ¿no? -Claro que lo sé.

A ver, lo he estado buscando por redes sociales

y he encontrado que este tío va a unas clases de hípica

en un club de Las Rozas.

Me puedo apuntar a esas clases.

Me puedo hacer colega suyo sin que sospeche nada, de forma casual.

-No quiere ser tu colega. Quiere otra cosa.

Tú mismo me lo has dicho.

-Ya, pero no va a sacar nada de mí que yo no quiera darle, ¿no?

Solo quiero ganarme su confianza.

Me voy con él de cañas, que se vaya de la lengua

y nos dé información. -Mira que eres cabezota.

-¿Qué problema hay?

¿Que sea un baboso?

He trabajado mucho tiempo en bares de ambiente como camarero.

Me sé sacar a estos tíos de encima sin problema.

Velasco es más peligroso.

Estamos dejando que Celia se acerque a él.

Me parece un poco hipócrita rajarme yo ahora

cuando ella se está jugando el tipo. -Celia no va a ayudarnos.

-Pues razón de más para que yo haga algo, ¿no?

Bosco es la última carta que tenemos,

la última para demostrar

que Velasco está implicado en la muerte de Hortuño.

Esto ya no solo va del mercado.

Mi familia está en peligro

por culpa de ese cabrón que nos obliga a traficar.

¿Qué hago, me quedo de brazos cruzados?

-A ver, cariño, entiendo tu frustración,

pero Celia tiene razón, esto nos queda muy grande.

Tenemos que tener cuidado si no queremos acabar como Hortuño.

(Llaman a la puerta)

-¿Se puede? (JAVIER) Adelante.

-Tengo que hablar contigo. (GERMÁN) Claro.

-Es urgente. -Vamos.

(JAVIER) No, quedaros aquí. Me vendrá bien salir un rato.

-¿Sabes dónde está tu padre?

-Ni idea. Debe estar en el despacho.

-No, no está allí.

Hace muchas horas que no lo ve nadie.

Creo que está camino de Andorra.

-¿De Andorra? ¿Para qué?

-Para sacar el dinero y anular la cuenta.

-Pero ¿puede hacer eso? -Cree que...

haciendo eso, Velasco no nos podrá amenazar.

-No sé, si ese fuera su plan, nos lo habría contado, ¿no?

-Es que me lo contó, pero yo se lo prohibí.

Y no me hecho caso, como siempre.

-Bueno, ahora que lo dices, lo vi con una bolsa de deporte.

Que no le di mucha importancia, pero...

pero ahora lo entiendo. -Mierda.

Oye, ¿tú puedes entrar en la web donde sacamos los billetes?

-Sí, si no ha cambiado la contraseña, sí.

-No, no la ha cambiado. Estoy dentro.

Ha comprado un billete de tren para Barcelona a las 18:45.

Y ha alquilado un coche mediano en Sants.

-Ya, el coche para ir a Andorra.

Bueno, tenemos un cuarto de hora antes de que salga el tren.

Todavía podemos hacer algo para que no sea una catástrofe esto.

-Pero en un cuarto de hora no llegamos, abuelo.

-No, no me refiero a eso.

A mí no me va a coger el móvil, pero a ti sí. ¿Me lo puedes dejar?

-Sí, claro.

(Móvil, tono de llamada)

"Hola, hijo. ¿Qué pasa?"

-No soy Germán. Soy yo... ¡No me cuelgues!

Sé que estás de camino a Andorra para anular la cuenta,

y no creo que sea una buena cosa.

"No pienso seguir sometido a Velasco.

En cuanto saque el dinero, voy a la primera comisaría que vea

para denunciar a ese malnacido".

No, mira, no es buena idea.

He estado hablado con un abogado...

Me ha colgado.

Voy a llamar otra vez.

"Apagado o fuera de cobertura". ¡Tu padre es imbécil!

-Abuelo, quizá es el momento de empezar a plantarle cara a Velasco.

-Tu padre me ha colgado antes de decirle una cosa muy importante.

He hablado con un abogado amigo

y me ha dicho que han cambiado la ley

y que han endurecido los delitos fiscales.

Aunque saquemos el dinero y cancelemos la cuenta,

no prescribe hasta los diez años.

-O sea que Velasco aún puede seguir denunciándonos.

-Sí, y tu padre me ha dicho que en cuanto saque el dinero,

lo primero que va a hacer es ir a una comisaría a denunciarlo.

Y luego, Velasco nos denuncia a nosotros...

y acabamos todos en la cárcel.

-¡Eh!

-¿Tienes el dinero? -Sí, aquí lo tengo.

Tu padre lo dejó, Carla lo cogió y me lo ha dado.

-¿Carla? -Sí.

-Joder, me prometisteis que no diríais nada.

-Noa, no te enfades tía.

No podíamos ocultárselo más tiempo.

Samuel no paraba de ponerle excusas y lo sospechó ella solita.

Nos ha venido de lujo que estuviera de nuestra parte.

Samuel y yo estábamos vigilados fijo.

-Vale. -No te enfades, anda.

Carla es enrollada y está contigo.

Toma, anda.

(Móvil)

A ver...

(Móvil)

(Móvil)

Es Samu.

¿Sí? ¿Qué pasa, "bro"?

Sí, sí, sí, justo, aquí estoy con Noa.

Sí, con el dinero también.

Al final ese cerdo ha cumplido con su palabra y lo ha dejado.

Sí.

No, no, no, gracias a ti, tío, de verdad.

Muchas gracias.

Vale, vale, hablamos... hablamos luego.

Samuel. Ha estado vigilando a Nacho. Dice que una vez dejó el dinero,

se piró a casa y no ha salido. -Guay.

-¿Tú cómo has pasado la noche?

-Pues no he podido dormir mucho, la verdad.

-¿Sí?

(Móvil, tono de llamada)

-Ya sé dónde se mete tu hija.

(JESÚS) El delito por evasión fiscal no prescribe,

aunque cerremos la cuenta.

La tengamos o no, nos pueden caer diez años.

-Habéis estado más de media vida juntos,

y habéis conectado. Bueno, ¿qué pasa?

Yo no me negaría a ser felices,

habiendo solucionado vuestros problemas.

-¿Y si se viene a mi casa, a casa de Celia?

-¿A Celia le va a hacer gracia? -Pues en un principio no,

pero si no se entera...

Lorena, ¿por qué le has mentido?

-No quiero dar explicaciones,

porque necesito asimilar lo que me ha pasado

antes de contarlo.

Hola, Antonio. ¿Qué tal?

Venga, cariño, recoge. Nos vamos. -¿Este es tu hijo?

Pues sí.

-Estás muy nervioso. ¿Qué pasa? -No sé cómo acabaremos con Velasco.

Que no encuentro la manera.

Bueno, ni siquiera sé si voy a ser capaz.

Solo tengo un hilo del que tirar y voy a por el forense.

-No voy a dejar que te acerques a ese tío.

Tu padre tiene la culpa. Él debería solucionarlo, y no tú.

-Sé que sabes dónde está mi hija. Dímelo.

Venga, Samu.

Samu...

-Pero ¿tan mal fue la cosa?

-Pues sí, Nicolás.

Le dije que se fuera de mi vida y de la de Andrea.

Lo que no tengo claro todavía es lo que esperas tú de mí.

Tú dices que sí, me dices cosas, pero no te creo.

Yo no creo que tú simplemente quieras sexo.

-Desde que tu nuera empezó a remover en el pasado de su marido...

ha llamado la atención de una persona muy peligrosa.

-¿De quién, Gorka?

-Antonio Velasco.

-¿Quieres decir que si lloré o algo de eso?

Venga, por favor, Nacho.

Pero ¿de verdad te crees que necesito fingir? Mírame, Nacho.

-Voy a tener que darte otra lección.

¿Y qué vas a hacer?

-Grabarte a fuego que no se puede jugar conmigo.

Y que no muerdas la mano que te da de comer.

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Mercado central - Capítulo 162

18 may 2020

Germán abronca a Adela y Elías, desaprobando que se hayan liado.

Jesús descubre que Elías ha desobedecido sus órdenes y está camino de Andorra para sacar el dinero. Intenta evitarlo, consciente de que el delito no prescribe y que Elías sólo conseguirá cabrear más a Velasco.

Germán confiesa que el forense que manipuló el atestado de Hortuño intentó ligar con él en el pasado. Propone acercarse a él, pero Javier se lo prohíbe.

Asunción intenta que David deje de sentirse culpable por la muerte de su padre y Celia se ve obligada a quedar con Velasco, que espía el móvil de Manuel.

Javier mete la pata con Celia y le cuenta que Velasco mató a Hortuño. Ella, cada vez más asustada, decide no ayudarles en su plan de intentar sonsacarle información.

Carla, tras conocer la verdad sobre Noa, decide ayudar a Samuel y a Jonathan y llevarle a la chica el dinero... pero el psiquiatra, cómplice de Nacho, la sigue.

Paolo estalla contra Cristina.

Lorena, gracias al dinero de Jesús, pide cita con una reputada ginecóloga.

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