Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 157 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué es eso? ¿Qué pasa? -Ay, Dios mío.

Carmen... -Eso es...

-Dinero.

-Si el dinero es limpio, alguien lo reclama y se lo damos.

Si no aparece nadie, nos pagamos la multa y la reforma.

La policía.

-No quiero mirar. (POLICÍA) Buenos días.

Documentación, por favor.

-Es el ladrón que anda por el barrio.

Tú crees que es de Elías.

Claro.

¿Quién de aquí tiene más papeletas

para ser el dueño de una mochila con dinero negro?

Ese dinero limpio no es.

Si es de Elías, que venga y lo reclame.

Si no lo es, lo usaremos para salvar el Mercado.

¿Noa está yendo a un psiquiatra? No lo sabía.

Él cree que puede tener esquizofrenia paranoide.

No puede ser, hombre, Noa no tiene eso.

Ya que vamos a vivir juntos,

igual podíamos probar de manera natural,

sin probetas ni agujas de por medio.

Yo creo que deberíamos empezar probando

así, a lo kamikaze.

Y, si no llegamos a buen puerto, nos hacemos la prueba o el estudio.

¿Le has pagado? O, peor, ¿le has amenazado?

No tengo nada que ver.

Adela, que no tengo nada que ver.

Que se ha ido, lo siento mucho.

Te dije que no era de fiar. "Se ha hartado de mí".

Y ya.

Vamos a ver, mamá, hartarse de ti es imposible.

Yo creo que simplemente es un cara y ya está.

Que es triste, pero hay gente así, y cada vez más.

No me lo puedo creer.

¿Qué es esto?

-Sé que invertiste mucho dinero en la "trattoria"

y pienso devolverte hasta el último euro.

-Lo mínimo que podías haber hecho es luchar un poquito por mí.

-Si lo hubiera hecho en Nápoles, ¿las cosas habrían sido distintas?

-Pues no lo sé.

Pero no creo.

Gracias.

-Ya.

-Lo daba por perdido.

-Pensabas que me movía por interés, ¿verdad?

-No hace falta que me devuelvas el resto.

Gracias y... y adiós.

Tenemos que encontrar ese dinero.

Hay que preguntarle a todo el mundo del Mercado, ¿vale?

Vale, pues encargaos vosotros dos.

Voy al desguace a sacar información.

-Ten cuidado.

-Sí.

Empieza tú, papá, yo es que tengo cosas que hacer.

¿Qué se supone que tengo que hacer yo ahora?

¿Mirar para otro lado, como que esto no ha ocurrido?

Es que ahora tengo que saber lo que pasó.

Manuel tenía un secreto y no lo compartió conmigo.

Y es muy probable que ese secreto sea la causa de su muerte.

Por eso se suicidó.

Pero, vamos a ver, ¿cómo puedes estar tan ciega?

Tú vives en otra realidad.

-Bueno, vale ya.

No le hables así a tu madre, ella solo quiere lo mejor para ti.

-¿Sabes?

Te mereces el marido que tienes. -¡Eh!

¡No le levantes la mano! -Déjala.

-No hasta que se tranquilice.

-¿Qué haces? Es que eres...

Eres un ser asqueroso, eres un degenerado.

Eres... ¡Qué me están pinchando!

-Cálmate. -Ven.

Ven conmigo.

Ven aquí. (NOA LLORA) ¿Qué me estáis haciendo?

-Ya está, cariño.

Dentro de nada te vas a sentir mejor, ya está.

(ROSA SUSPIRA)

No me lo puedo creer.

Con todo lo que pasamos cuando Noa desapareció, ¿eh?

Todas esas noches sin dormir, toda esa angustia.

Quién nos iba a decir que lo peor estaba por venir.

Una enfermedad mental.

-Está mal decirlo, pero... no puedo evitar sentirme un poco aliviado.

-¿Aliviado?

-De saber que su fijación conmigo se debe a que no está bien.

No es por mi culpa.

-Bueno, y suya tampoco. -Ni suya, claro.

Claro que no.

Está enferma.

Y eso sí que es culpa mía.

Son mis genes.

-No, por favor. -Ojalá pudiera cambiarme por ella.

-Nacho, no digas eso, son desgracias de la vida.

No tienen explicación ni sentido.

¿Qué vamos a hacer?

-He estado hablando con Héctor, con el doctor Ramírez,

y, aunque el informe no es definitivo,

las evidencias están ahí.

Cree que lo mejor sería internarla, para seguir con el tratamiento.

-¿Internarla dónde?

¿En un psiquiátrico?

¿Estás...? No, Nacho, no.

No, no, mi hija no va a pisar un psiquiátrico, ¿eh? Ni hablar.

-¿Crees que a mí no me espanta? Pero es que el doctor tiene razón.

Noa está descontrolada, necesita ayuda profesional.

Cuanto más lo pospongamos, peor se pondrá.

Rosa, no se va a curar por sí sola. -No.

-Y nosotros no podemos hacer nada por ella.

Me da miedo que tenga un arrebato y que cometa una locura,

que llegue a... a autolesionarse.

-Es que no podemos hacerle eso, Nacho.

No nos lo va a perdonar en la vida.

-Es por su bien, Rosa.

Somos sus padres.

Si no velamos por ella, ¿quién lo hará?

-Es muy pronto, Nacho.

Tú mismo has dicho que el informe no es definitivo, ¿no?

De verdad, creo que, a lo mejor,

deberíamos buscar una segunda opinión.

-Ramírez es uno de los psiquiatras más importantes de Madrid.

Y él cree que es un caso urgente, tenemos

que tomar una decisión, Rosa.

-Es que la perderíamos para siempre.

-¡Ya la hemos perdido! Esa de ahí no es nuestra hija.

Es alguien enfermo, con paranoias, no es nuestra Noa.

Y esa es la que quiero recuperar.

Si queremos que nuestra hija vuelva como la conocimos,

tenemos que tomar decisiones dolorosas.

-Es que yo no sé si voy a poder.

-Hay cosas para las que yo siempre he sido más fuerte.

(ROSA SUSPIRA)

Si tengo que dar un paso al frente, lo haré.

Por ti y por nuestra hija.

Hablaré con el doctor y...

que lo organice todo lo antes posible, mañana.

-¿Cómo que mañana? -Sí.

Y no quiero que tengas que pasar por nada de esto, que sufras más.

Yo me encargaré de todo.

Tú mañana vete a trabajar e intenta aparentar normalidad.

No comentes nada.

Hasta que todo termine, será lo mejor.

Bastante doloroso es esto ya

para aguantar opiniones del Mercado. -Oye, Nacho.

No estoy segura de si esto es

lo que deberíamos hacer, ¿sabes? -Rosa, Rosa, confía en mí.

Funcionará.

Estoy seguro.

Venga.

Intenta descansar un poco, vete a la cama.

-No, quiero estar con ella.

-No tiene sentido que nos quedemos los dos.

Dentro de poco se le pasará el efecto del tranquilizante

y, si vuelve a tener una crisis, mejor que yo me quede para sujetarla

y asegurarme de que no hace ninguna tontería.

-Vale.

(ROSA SUSPIRA)

¿Héctor?

Soy yo.

Sí, está bien,

organízalo todo para ingresarla mañana.

Mañana, sí.

¿Necesitas que te envíe algo?

Oye, gracias por tu implicación.

Sí, tenemos que apoyarnos entre nosotros.

Nadie nos entendería.

Ni siquiera nuestra familia.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Nicolas, ¿Carmen va a tardar mucho? Tengo que hacer un par de recados.

No, está al caer.

-Ya. Yo también tengo prisa, tengo el turno de cenas.

-¡Ay!

Perdón por el retraso.

(SUSPIRA) -Bueno.

Es una convocatoria urgente, falta bastante gente.

Pero no os preocupéis, yo les iré informando luego.

Carmen, tienes la palabra.

-¿Y Elías?

-Tenía que resolver un asunto de la frutería.

-Lleva faltando ya dos reuniones y es el presidente de la asociación.

Es que no puede hacer estos desplantes.

Tiene que estar comprometido.

A ver si vamos a tener que limpiar y colocar a otro.

-¿Podemos hablarlo en otro momento?

Vamos al grano. (CARMEN) Quería hablar de los pagos.

A ver, tenemos el pago de la multa.

Y tenemos el de la reforma del almacén.

Que hay que arreglarlo.

Yo no sé los demás, nosotros no estamos muy boyantes.

Así que he pensado que podíamos hacer algo

para que no tengamos que desembolsar tanto dinero.

Podemos hacer un evento y comprometer

a todo el barrio en él. -¿Y qué vamos a hacer?

¿Vamos a pedir dinero?

-No exactamente, hay que hacerlo en plan bonito.

Primero hay que recalcar que el Mercado

es un sitio de reunión, un sitio histórico.

Nadie quiere que se cierre, pues tendrán que ayudar a mantenerlo.

-Eso, que hay algunos que hasta compran la carne por internet.

-Tenemos que darles una oportunidad de echar una mano.

Nosotros hacemos cada uno una cosa.

Pues no sé, tortillas, dulces, lo que se nos ocurra.

Picoteo, lo ponemos en los puestos.

Y ponemos unos carteles monos que pongan "la voluntad".

Eso sí, como mínimo, la tapa a un euro.

A mí me parece muy buena idea.

Pero no me queda muy claro si vamos a recaudar algo.

Quiero decir, son muchas molestias y a lo mejor no sacamos nada.

No quiero recordaros lo que fue

el concurso de la tapa.

-Eso salió mal porque nos sabotearon.

Pero, a mí, la idea de Carmen

no me parece nada mal.

Y, lo que recaudemos, pues bienvenido sea.

Sí, bueno, eso sí, supongo que sí.

A ver, a mí se me da bien hacer bizcocho de limón.

Si queréis, preparo unos cuantos.

Y yo puedo hacer pizzas y "cannoli" como si no hubiera un mañana.

-Hasta yo voy a preparar alguna tapa fría.

Lo importante es que participemos todos.

Y, aunque sea poco, algo recaudaremos, ¿no?

-Muy bien, Carmen.

¿Cuándo pensabas hacerlo?

-Pues yo he pensando que el mejor día es...

mañana.

-¿Mañana? ¿Cómo que mañana?

A ver, es que... es que no nos da tiempo,

eso es muy precipitado.

No vamos a poder preparar las cosas en condiciones.

-Y la gente no se va a enterar. Claro.

-Ya, pero es que, si pagamos en menos de una semana,

nos reducen la multa un 30 %.

-Claro, ya solo por el descuento, deberíamos intentarlo.

-Por cierto, otra cosa,

¿los almacenes hasta cuándo están precintados?

Porque así no podemos seguir.

En eso tiene razón.

Es la ruina para la mayoría de los comerciantes.

Cuanto antes se hagan las obras y se levante el precinto, mejor.

En fin, bueno, si todos estáis tan animados,

yo también me comprometo para mañana.

-Muy bien, pues, si os parece, lo publicito en las redes sociales.

Haré un cartel y se lo mando a los blogs del barrio.

-Y se lo mandamos a todos los grupos que tengamos en los móviles.

Ya verás tú, se va a correr la voz en nada.

Y lo que dicen Nicolás y Javier, es verdad,

es mucho dinero la multa, pero, con la reducción y entre todos,

podemos conseguirlo.

-Pues, si empezamos ahora mismo,

nos da tiempo de sobra para tenerlo organizado mañana.

El que tenga duda sobre qué hacer,

que le consulte a Javier, ¿no? Sí.

Muy bien, así tenemos variedad.

Pues manos a la obra.

-Me encanta el plan.

Al final, no va a ser tan fácil acabar con nosotros.

Muy bien, Ignacio, muy bien, así me gusta.

Y ahora, hala, a aportar un poquito y a repetir, ¿eh?, no se te olvide.

-No te creas que las tengo todas conmigo.

Con tanto amigo de lo ajeno por el Mercado,

a ver si se les va a ocurrir meter la mano en la caja.

-Con el ambientazo que hay aquí,

no se atreverán a alargar la mano delante de todo el mundo.

-¿Ese optimismo de repente a qué viene?

-Sí, cuánta confianza en el prójimo, hija.

-Confianza, confianza, no, pero me ha llamado Rosa.

La pobre Noa está con gripe.

Así que no tengo cien ojos

para vigilar a todo el mundo si roba o no.

Voy a tener fe. -Bueno, te mando a Nicolás.

Que vaya vaciando las cajas.

Así evitamos tentaciones, que hay gente con las manos largas.

-Muchas gracias, guapa.

-Lo que tú digas, pero a ti te pasa algo.

Con esa cara, no engañas a nadie.

¿Qué?

-Que Jorge y yo hemos vuelto. -¡Eh!

¿Qué me dices? -Sí. (RÍE)

Sí, hemos estado hablando, ha venido y me ha dicho que...

que ha cambiado de... de idea

y... y lo vamos a intentar. -¡Ay!

¿Estás segura entonces?

-Sí, estamos seguros. -Ay.

Cuánto me alegro. -Todos nos alegramos.

Eso significa que quiere ser padre.

Si te viene con el cuento de que no quiere serlo,

me lo mandas, yo le suelto cuatro cosas.

-De verdad,

no sabes la alegría que me das.

Porque no hubiera sido nada fácil para ti

criar a tu hijo teniéndolo a él tan cerca.

-Ni lejos, criar a un hijo sola, ya ves.

Tengo que criar sola a Samu y no sé dónde hubiéramos acabado.

Menos mal que yo tenía a mi Nicolás, que lo crio conmigo al 50-50.

-Y, además, siendo prácticas,

te vas a ahorrar un dinero con lo de la clínica de fertilidad.

Me han dicho que esos tratamientos cuestan un ojo de la cara.

-Acuérdate de mi amiga Estrella, tuvo que pedir un crédito.

Y luego, en fin, no tuvieron suerte.

Para pagarlo, estaban achuchados, les costó el matrimonio.

-¿Se separaron? -Sí.

Y ni hijo ni leches. -Bueno, a mí, la verdad,

no me importaría invertir pasta en pruebas de fertilidad a Jorge.

En la clínica me han dicho que estaría bien que se las hiciera.

Pero, bueno, de momento, dice que no quiere.

-No entiendo qué les pasa a los hombres

con estas cosas.

Como si sus resultados tuvieran que ver con la virilidad.

Huy, mira, que hay gente.

A ver si coloco unas tapas. -Tú no le hagas ni caso.

¡Andrea! Pero eso es maravilloso.

Eres un fenómeno.

Claro que vas a ir, ¿cómo...?

¿Qué?

¿Cuánto cuesta?

Ah.

Bueno, no, Andrea, tú tranquilo.

Yo... yo echaré cuentas y... y luego te digo.

Que sí, que sí.

No, Andre, tranquilo.

Bueno, vete a clase ahora, que luego hablamos.

De acuerdo.

Va, crack.

Un beso, "ciao, ciao, ciao".

Rosa, menudo crack que es mi hijo.

Le acaban de seleccionar

para un curso con un músico importantísimo.

Un tal Jason... Benson... Enson...

¿Te suena de algo? -No.

-Ah, a mí tampoco, pero...

Se ve que el tío es un fenómeno.

Ha seleccionado a Andrea y sus canciones.

¿No es maravilloso?

-Enhorabuena, qué bien, ¿no?

-¿Qué pasa, Rosa?

¿Sigues preocupada por ese algo misterioso que no quieres contarme?

-Que no, que no pasa nada.

A ver, y esto de Andrea.

Eh... ¿Dónde va a ser? En el mismo Liverpool, ¿no?

-No, no, ese es el problema, que el curso es en Boston.

-Ah. -En Estados Unidos.

Y vale un pastizal y... no dan becas ni nada.

Por eso Andrea se ha apuntado, para ver si pasaba las pruebas.

Pero ahora se ve que le han seleccionado.

Dice que va a rechazar la plaza.

A ver, que a mí me encantaría pagarle el curso, pero...

Claro, ya tengo un crédito con el banco,

tendría que pedir otro.

Y eso, no sé, es un poco..., ¿no?

Es un poco arriesgado.

Se hace en caso de vida o de muerte, pero por un curso...

Rosa, ¿tú qué dices?

-¿Qué? -¿Me estás escuchando?

Claro que te escucho,

me estás hablando de Andrea y de sus...

-¿De sus...?

-De...

Perdóname, perdóname, perdóname.

Paolo, lo siento mucho, estaba pensando en mis cosas.

Lo siento.

-Rosa.

Estoy un poco preocupado por ti.

¿Qué pasa?

Sabes que puedes contar conmigo.

-Te lo agradezco mucho, de verdad, pero no pasa nada.

Es que estoy cansada, es que...

Desde que he vuelto no he cogido aún el ritmo del trabajo, ya está.

-Bueno, pero si tú necesitas un rato libre, algún día, no sé,

te lo puedes coger, lo sabes, que somos amigos, Rosa.

-¿Y te importaría si me acerco ahora un ratito, Paolo?

Es que... necesito ir a casa porque tengo a mi hija allí,

está enferma, ¿sabes?, tiene gripe.

-Claro, claro, tranquila, vete.

-¿Sí? -Que sí.

-Gracias. -De nada.

-Vuelvo enseguida.

-Dale un beso de mi parte.

(RESOPLA)

A ver, la mochila...

Es una mochila que es nueva, con una cremallerita.

¿Seguro que habéis mirado bien?

¿Y en los almacenes habéis mirado?

Bueno, pues volvéis a mirar.

Oye, no se puede haber evaporado, ¿estamos?

Y rapidito, que es para hoy.

¿Vosotros habéis encontrado algo?

Bueno, pues aquí tampoco, aquí tampoco está.

Papá, no, es que tiene que estar en el Mercado.

Vamos, tía, Noa, contesta.

Joder.

(RESOPLA)

(CRISTINA) Paolo.

-Hola, Cristina. -Eh... Perdonadme.

Me voy. -Claro.

-Vuelvo enseguida. -Hasta luego.

-Hasta ahora, os dejo.

-Te traigo parte del dinero que me llevé a Nápoles.

-¿Por qué me lo das a mí?

Ese dinero es tuyo.

-Es... dinero de la familia, ¿no?

-Cristina, tú no me debes nada.

Bueno, pero... igual podrías ayudar a nuestro hijo.

-¿Andrea? ¿Es que lo necesita?

-Verás, es que...

Le han cogido para un curso que vale un pastizal, igual...

Pero, a ver, ¿tú dónde has cogido todo este dinero?

-Me lo ha devuelto Doménico y yo... te lo quiero devolver a ti.

-Ah.

Ahora lo entiendo.

Los dos ahora queréis indemnizarme por el dolor que me habéis causado.

(RÍE)

-Paolo.

Ojalá pudiera volver atrás y...

borrar todo el daño que te he hecho.

Pero eso es imposible.

Lo más que puedo hacer es... intentar que desaparezca poco a poco

y demostrarte que...

Tú y yo todavía podemos tener un proyecto juntos.

Pero necesito que... que me ayudes, yo sola no puedo.

-¿Y Doménico por qué te ha devuelto el dinero?

-Pues, no sé, supongo que porque no es suyo,

era nuestro.

-Claro, porque ahora resulta que Doménico es una buena persona, ¿no?

-Igual, no sé,

está rectificando, ¿no?

-Ya.

Pero ¿sabes qué pasa, Cristina?

Que yo no puedo aceptar este dinero.

Porque cogerlo sería como si...

si aceptara que Doménico me pagara por todo el dolor que me ha hecho.

Pero yo he perdido mucho más que dinero.

Yo he perdido la confianza en ti.

Y no hay dinero para eso.

Estoy muy rallado, tío.

Noa no me coge las llamadas, anoche no volvió a casa

y hoy no ha venido al bar a trabajar. -Habrá dormido donde sus padres.

-¿Donde sus padres?

Ni de coña.

Noa se tendría que estar muriendo para dormir bajo su mismo techo.

-Sí, es raro. Que tampoco coja el teléfono, no sé.

-Antes no me cogía las llamadas y ahora tiene el móvil apagado.

-Igual está sin batería.

-Eso puede ser, sí, pero...

Si se ha ido a casa de sus padres, tiene el mismo cargador que Rosa,

me podía haber avisado.

Que no, no se ha ido a casa de sus padres,

ya te digo yo que no.

Noa no se fía de Nacho, y yo tampoco.

Aquí está pasando algo raro y voy a averiguar qué es.

-Joder.

¿Qué tal con la iniciativa de la Pacheca?

Se pensará que vamos a conseguir mucho euro a euro.

Como lo ha dicho ella, todos detrás como borregos.

Bueno, mujer, no vamos a pagar la deuda,

pero, mira, lo que recaudemos, eso que ahorramos.

Sí, sí, si eso es verdad, tienes razón.

Hoy no me he levantado con buen pie.

¿Qué te pasa?

Nada, las cosas con Paolo, que... que van de mal en peor.

Cuando todo se empezaba a arreglar,

ahora dice que lo nuestro es imposible.

Es normal, Cristina.

La llegada de Doménico ha reabierto viejas heridas.

Lógico. Sí.

Pero yo pensaba que los pasos que estaba dando eran más firmes.

Confiaba en su capacidad de perdón, igual es que lo he idealizado, no sé.

A ver, Cristina, ¿por qué no te calmas?

Doménico sigue aquí en Madrid, ¿no?

Cuando se vaya, lo retomáis donde estabais.

Huy, no sé, Adela.

No sé.

El fantasma de Doménico nos va a seguir siempre.

Sí.

Porque Paolo no se fía de mí, él...

Él no se olvida de que me fui con su mejor amigo.

Bueno, es lógico.

Ya le engañaste una vez

y pensará que puede pasar en otro momento.

Él piensa que, si Doménico me propusiera irme a Nápoles,

me convencería y me iría otra vez.

Pero no es así, ¿verdad?

Está claro que Doménico sabe hacer las cosas.

Sabe muy bien dónde tocar la tecla.

Pero no, no me iría con él.

La vida de Doménico es un desastre, y lo veo ahora,

que estoy cerca de Paolo.

Yo ya he decidido.

Y una cosa, solo por pensarlo.

¿A ti no se te ha ocurrido alguna vez

que puedes estar sola?

Paolo, Doménico, Doménico, Paolo.

Mira, chica, tú no necesitas a nadie, a nadie.

Nadie es imprescindible.

Y menos un hombre.

Vamos, lo digo por tenerlo presente, ¿eh?

No, si...

La verdad es que tienes razón.

Perdona, estaba mirando a ver si hay cobertura.

Ay, no, perdona tú,

la brasa que te estoy dando con lo que tú tienes.

Sí. No sabes nada de Miqui, ¿no?

No he pegado ojo en toda la noche.

No entiendo, ¿por qué no da señales de vida?

No te imaginas el número que le he montado a Elías por si...

Bueno, da igual.

Si seguramente me estoy comiendo la cabeza para nada.

Porque habrá una explicación a esto.

O no, a lo mejor es lo que dice Germán, que...

Me está ignorando porque ya se ha hartado de mí.

Anda, mujer, no pienses eso, no te pongas en lo peor.

Bueno, ¿por dónde íbamos?

Me decías que... que igual un planteamiento era estar sola.

Ah, sí. Y a mí me parece bien, pero...

Una cosa es estar sola porque tú quieres

y otra porque la persona a quien quieres no te corresponde.

Croqueta de boletus.

Vicky, muy buena elección.

Buen provecho.

Gracias.

Qué bien huele esto. Uh.

¿Cómo va la cosa?

Ahí vamos, poco a poco.

¿Has hablado con Germán? No he podido llamarlo.

Ha reconocido una "roulotte" en el desguace donde le pegaron,

pero nada más.

Ahora hay que tener paciencia.

Aparecerá una buena pista. Necesitamos pruebas concluyentes.

Ya. (CARRASPEA)

-¿Qué? ¿Cómo va la recaudación? A ver.

Madre mía, qué desastre, ¿no?

A ver si ponemos un poquito de ganas,

hay que animar a que consuman, a que donen.

A ver, no se trata de presionar al público,

simplemente que tengan un acto de buena voluntad.

Como el que podías tener tú con Lorena.

¿A qué viene eso?

No te quieres hacer las pruebas de fertilidad.

Vale.

¿Y desde cuándo eso es de tu incumbencia?

No, si no es de mi incumbencia.

¿Por qué los hombres tenéis problemas con estas cosas?

Vamos a ver.

Jorge, porque en una prueba te digan

que tienes los balines reguleros

no eres menos hombre.

Vale.

Eh... Carmen, no tengo por qué darte ninguna explicación,

pero, como te importa, lo haré. Venga.

No tengo ningún problema con hacerme una prueba.

Es mejor empezar de modo natural.

Incluso divertirse en el camino, ¿sabes?

Y luego, si la cosa va regular,

nos hacemos las pruebas necesarias.

Ajá.

No, si no digo que no.

Pero Lorena y tú tenéis una edad ya, ¿no?

No podéis ir a ciegas.

A más información, mejor.

A no ser que digas

lo del niño con la boca pequeña.

No, no, no es el caso.

Ah.

¿Y qué te cuesta hacerte la prueba y dejar tranquila a Lorena?

Pero, vamos, que vosotros veréis.

Y anima eso.

No puedo con ella, no puedo.

¿Balines...? Reguleros, ¿eh?

Pues muchísima suerte.

Y espero que te diga que sí, ¿eh?

¡Paolo!

Quería hablar contigo.

Sí, Adela, dime.

Es sobre Cristina.

¿Te ha pedido que hables conmigo?

No, pero te voy a hacer una pregunta muy directa.

¿Tú la quieres?

Adela... ¿Qué?

No me apetece hablar de eso ahora.

Tengo cosas que hacer. Es muy sencillo.

Es un sí o un no.

Así que, si no lo contestas, será porque no la quieres.

Sí.

Sí, Adela, la quiero.

Pues entonces más te valdría decírselo, ¿no crees?

Porque está a punto de tirar la toalla.

¿Y qué va a hacer? ¿Va a volver con Doménico?

No, no va a volver con él.

Pero tampoco se quedará contigo.

Mira, Paolo, Cristina se equivocó, y lo sabe.

Y se ha tragado su orgullo y ha venido al Central

porque te quiere y quiere recuperarte.

Pero o se lo dices o va a terminar dándose por vencida.

Ya, ¿sabes lo que pasa? ¿Qué?

Que yo no estoy tan convencido de que no quiera volver con Doménico.

Porque fue él quien la dejó.

¿Cómo?

Yo no sé quién te ha contado eso, pero es mentira.

Ella acabó la relación.

Porque vio que se había equivocado dejándote.

No, no, no, ¿qué...?

¿Qué? ¿Quién te lo ha contado?

Doménico me explicó lo contrario.

¿Doménico?

Doménico te ha engañado.

Y me da la sensación de que no solo quiere volver con ella,

sino que quiere ponerte en su contra.

Será hijo de...

No sé si podrás perdonarla alguna vez.

Pero, si eres capaz de dejar a Doménico fuera de esto,

deberías preguntarte con la mano en el corazón

qué es lo que quieres hacer tú.

(SUSURRA) Carmen.

Carmen.

Esto no está funcionando.

No, acabo de recoger el dinero de las cajitas y no da ni para pipas.

No... no podemos seguir adelante con el plan.

Que se darían cuenta, mujer. -Por favor, qué cenizo eres.

Anda.

A ver, abre, abre. -Pero...

Corre, corre. -Venga.

Chist, luego le pongo más.

-Por Dios. (CARMEN RÍE)

-¿Qué haces? -¿Eh?

La... recaudación

de... la pizzería.

De Paolo.

-Ah. -Sí, sí, sí, sí.

¿Has visto? ¿Has visto qué bien?

-¿Eh? Pues vaya pedazo de recaudación ha hecho Paolo, ¿no?

-Sí, tiene las pizzas.

Que son especiales, son distintas.

Es otra cosa. -Sí. Y "cannoli".

Ha hecho unos "cannoli"... Así de chiquititos.

Y están... -Ya, ya, pero vaya billetazos.

-Bueno.

Paolo tiene una amiga que tiene mucha pasta.

Se ha pasado por la pizzería y le ha gustado la iniciativa.

Y ha hecho una donación muy muy generosa.

Poquito a poquito vamos haciendo un montoncito.

-Ya, ya, ya veo. -¿Por qué no te das una vuelta?

A ver si faltan tapas.

Anda.

¿Qué?

Sí, claro, claro que lo sé.

Pues buscando, sí.

No puedo, Velasco.

Estoy solo en el puesto y hay mucho jaleo en el Mercado.

Sí, claro, claro.

Luego nos vemos, ¿eh?

-¿Qué tal va lo de las cestas? Me da que no va muy allá, ¿no?

-La verdad es que no ha participado mucha gente.

Pero tenemos todo el día.

En cualquier caso,

hay que valorar la iniciativa de tu hija

para que no nos dejemos un ojo de la cara en las multas.

-Es que tiene mucho carácter y le pierde la boca,

pero en el fondo es un trozo de pan.

La he pillado metiendo dinero de extranjis.

-¿En las cestas? -Sí.

Me ha dicho que era la recaudación de Paolo,

pero ya me dirás quién va a meter un billete de 100 euros.

Y yo no sé si vi uno o dos.

A euro la tapa, ya me dirás.

El que lo ha puesto tiene que estar ya en urgencias.

-Un billete de cien euros. -Sí.

Se ha inventado una bobada para salir del paso.

Como a ella se le ocurrió la idea de hacer la recaudación,

no quiere que sepan que no ha funcionado

y es capaz de meter ella el dinero de su bolsillo.

Si la conoceré yo, ese dinero es suyo.

¿Qué pasa?

¿No te parece bien? -Sí.

Muy bien. -Ah.

-Oye, por cierto, tengo la recaudación

de las brochetas de fruta.

¿No te importa llevárselo a Carmen?

-Claro.

Así va sabiendo la recaudación minuto a minuto.

-Sí, claro. -Mua.

No sé cuánta ropa meter

porque tampoco sé cuánto tiempo va a estar en esa clínica.

Lleva dos jerséis, las camisetas y... y su sudadera.

Porque, si hace calor, se...

Dios mío, Nacho,

¿no crees que deberíamos ir a conocer esa clínica

antes de enviar allí a nuestra hija?

-Cariño, el doctor se ha volcado con nosotros.

Le ha conseguido plaza enseguida.

Y es una de las mejores clínicas de Madrid.

Va a venir a recogerla él mismo. -Sí, ya sé.

Ya sé que es la mejor clínica, el mejor médico...

Pero yo no los conozco, ¿sabes?

Creo que vamos muy deprisa.

No me siento tranquila. -Cariño.

Vamos a confiar en su criterio, ¿eh?

Ahora mismo, esto es lo mejor para Noa.

Y seguro que, cuando se someta a tratamiento,

mejorará rápidamente.

Ella es muy fuerte, ya lo verás.

(ROSA SUSPIRA)

Justo te estaba llamando.

¿Qué pasa?

He encontrado el dinero.

Por fin. ¿Lo has cogido?

No va a ser tan fácil.

Creo que lo tienen Nicolás y Carmen.

Me acaba de contar Valeria que ha visto...

(CARRASPEA)

que ha visto a Carmen metiendo billetes de 100 euros

en las cestas de recaudación del Mercado.

¿Y de ahí lo deduces?

Si tuvieran el dinero, no irían soltándolo por ahí, ¿no?

A menos que quieran blanquearlo.

No sabían qué hacer con él.

Y se han inventado la tontería esta de las tapas

para... para usarlo, para pagar la multa.

Vaya tontería de plan.

¿Cómo van a blanquear todo euro a euro?

No tiene sentido.

De cualquier forma, hay que hablar con ellos.

No, no, no puede ser, ¿qué les vamos a decir?

¿Que es nuestro?

¿O de un traficante de drogas que nos tiene cogido por las pelotas?

No sé. No sé lo que les vamos a decir.

Pero hay que recuperar ese dinero, como si lo robamos.

¿Como sea? ¿Pero tú te estás oyendo?

¿Quieres entrar en su casa como un simple ladrón?

Ni hablar. Imagínate que se entera Valeria.

Imagina que se entera de otras cosas.

No se puede enterar Velasco.

¿No ves el peligro que corren Carmen y Nicolás?

Pues claro que sí.

Por eso hay que devolver la pasta sin hablar con ellos.

¿Y cómo lo hacemos? ¿Pintamos el dinero?

No estarás pensando lo que creo, ¿no?

No hay otra opción.

Pues no, no me parece bien.

No tenemos nada que ver, no es culpa nuestra.

Es mi decisión y no pienso discutirla contigo.

(Timbre)

(Timbre)

¿Ese es el doctor?

Todavía no he terminado la maleta, voy... voy a por el pijama.

(Timbre)

¿Qué haces tú aquí?

-¿Está Noa?

-No... no se encuentra bien.

-Quiero hablar con ella.

-Me temo que no va a ser posible.

No se encuentra en condiciones de recibir a nadie.

-¿Qué... le pasa?

-Pues está con gripe.

Si eres tan amable...

-Si no está en condiciones y está con gripe,

que... que salga ella y me lo diga.

Quiero saber por qué no me coge las llamadas.

-A lo mejor porque no quería hablar contigo.

Eso podías haberlo deducido tú solito.

-Le has hecho algo, ¿verdad? ¿Es eso?

¿Le has hecho algo? Dime, ¿dónde está?

-Te voy a pasar la impertinencia porque sé que lo haces de buena fe

y te crees una realidad que existe en la mente de mi hija.

-No me taladres la cabeza, solo quiero...

Noa, ¡Noa! -Eh, ¿dónde vas?

-¡Noa! -Largo de aquí.

-Pero ¿qué pasa? -Nada.

Noa no me coge las llamadas, ¿qué le pasa?

Si está con gripe, que salga ella. -Bueno.

Tranquilízate, Jonathan, ¿vale?

Noa está enferma.

-Si es verdad que tiene gripe, que salga y me lo diga.

-Escúchame, está enferma, pero no tiene gripe.

Tiene esquizofrenia.

(NACHO) Rosa. -¿Qué?

-Anoche le dio un brote, Jonathan. -Esto tenía que quedar en familia.

-¿Qué más da? Él es su amigo, antes o después se tiene que enterar.

La ha diagnosticado un especialista.

Esta tarde la vamos a ingresar en una clínica.

-¿Cómo te atreves?

Sé lo que haces y no te lo permitiré, engañarás a todos

con tus movidas de mierda, movidas retorcidas, pero a mí no.

Sé de qué palo cojeas y no te lo permitiré.

Sé lo que está pasando aquí. -Escúchame.

Ingresar a nuestra hija

ha sido la decisión más dura de nuestra vida.

-¿La decisión más dura de vuestra vida?

¿En serio?

¿Cuánto habéis tardado en tomar la decisión más dura?

Respóndeme: ¿cuánto? ¿Dos horas?

Mira, Rosa, perdóname, no quiero hablarte así.

Es muy "heavy" descubrir algo tan duro de tu marido,

pero lo que no entiendo es cómo no puedes ni siquiera dudar,

cómo estás tan segura de que no miente.

Rosa, que yo también vi las fotos. -Vale ya, largo de aquí.

Fuera de mi casa. -Rosa, investiga, por favor.

Que solo quiere quitarse a Noa de encima.

Que no te coma la cabeza.

-Te he dicho que te vayas. -No abandones a Noa.

Ella no lo hizo cuando pudo irse con Luis a Nueva York.

No lo hizo para protegerte a ti, para no dejarte con él.

Rosa, es un manipulador

y nos ha mentido a todos, a ti la primera.

Te dio pastillas a tus espaldas.

A Lucía le arruinó la vida. -Bueno.

-Por eso se piró. -Te vas.

O llamo a la policía. -Me metió dinero en la riñonera.

Para que me despidieran. -Vete.

No quiero llamar a la policía. -Sacrificará a Noa y a quien sea.

-Vamos. -Rosa. Rosa, lo siento mucho.

Pero es un pederasta. -¡Largo de aquí!

-¡Rosa! -¡Lárgate!

-¡Rosa!

(Llaman a la puerta)

-Qué desgracia, por favor.

Pobre chico.

Noa lo tiene completamente abducido con sus paranoias.

"(Móvil)"

(Móvil)

Perdona, mujer.

Tómate una brochetita mientras.

(Móvil)

Dime, Velasco.

No, y te tengo que pedir disculpas por eso.

Hombre, no, mi padre cómo lo va a hacer,

dejarte tirado por hacerte un desplante,

lo ha hecho por precaución.

No, referente a lo del dinero de...

Al dinero que perdió tu hombre.

Sí.

Estamos buscándolo, estamos en ello.

Perdona, pero eso no ha sido culpa nuestra.

Aun así, lo seguimos buscando, sí.

En cuanto sepamos algo, te aviso.

Eso es, gracias.

Gracias, ¿eh? Venga, adiós.

Adela, perdona, ¿has visto a Susana, la mujer de Paco, que estaba aquí?

Yo, no.

Pero, vaya, sea como sea, al final, todas acaban huyendo de ti.

Oye, perdona, ¿eh?

No soy tan mala persona, las apariencias engañan.

Incluso estoy dispuesto a ayudarte, fíjate.

Ah, ¿sí? ¿Tú ayudarme a mí? ¿En qué?

¿Qué no entiendas de que no quiero nada de ti?

¿Nada? ¿Ni siquiera la verdad? No.

¿Ni saber qué le ha pasado a tu Miqui?

Pero ¿vas a reconocer lo que le has hecho?

Y dale, qué pesada eres, que yo no tengo nada que ver.

Pese a que me acuses de tus males, incluso del diluvio universal,

yo no tengo nada que ver.

He llamado a un contacto y sé lo que le ha pasado.

¿A un contacto? Sí.

¿De qué vas? ¿De qué hablas?

No te lo puedo contar.

Ni quién es ni qué hace.

Pero una cosa sí te voy a decir:

Miqui no se ha ido a Zamora a cuidar a sus padres,

¿sabes por qué?

Porque sus padres hace ya años que murieron

y porque Miqui no es de Zamora.

Eso no tiene ningún sentido,

así que dile a tu contacto que se equivoca.

Pues mi contacto me dice que no se equivoca,

que Miqui no se ha ido de Madrid, no ha salido, ¿sabes por qué?

Porque todas las tardes va a recoger al trabajo

a su nueva y joven amante.

Eres un carroñero

y me dices todo esto para que me sienta mal.

Pues mira, te voy a apuntar la dirección

de donde trabaja la nueva y joven amante

de tu joven y examante Miqui

y vas allí si quieres y lo compruebas tú misma.

Ya, ¿y después qué?

Cuando no lo encuentre allí, ¿qué es lo que te inventarás?

Adela.

Con el papelito, si quieres lo tiras, te lo comes,

haces lo que te dé la gana, yo ya he cumplido.

Ahora, si no te importa, me voy, tengo mucho lío.

¿Qué le pasa a Elías? ¿Estabais discutiendo?

¿Sabes qué es el "ghosting"?

¿"Ghosting"? Sí.

No sé, me suena a la película, cosas de fantasmas, ¿no?

Sí, eso dije yo.

Es ignorar a alguien

porque te cansas de él o ella en las redes sociales.

Cuando sales con alguien que te deja sin dar explicaciones.

¿Miqui te está haciendo "ghosting"?

Sí, Germán me lo avisó y Elías me lo acaba de confirmar.

¿Esquizofrenia paranoide?

-Sí.

-Eso es que imaginas cosas, ¿no?

-Alucinaciones y movidas así. -Joder.

-Esta tarde se la van a llevar a la clínica.

-No pueden hacer lo que quieran, es mayor de edad.

-Un médico ha dicho que está enferma. Y no está loca, no está loca.

-Pues no... -Aunque Nacho haga que lo parezca.

-No sé, no.

Pero, si lo dice un psiquiatra, yo qué sé.

-Pero ¿de qué vas, Samu?

¿Cómo puedes dudarlo siquiera?

Mírame. Tío, que se trata de Noa.

No sé cómo ha hecho Nacho para colársela al psiquiatra,

pero es un montaje.

Si la peña cree que Noa está loca, no van a creer su versión.

Este tío no tiene límites.

Y siempre consigue dejarnos a todos con cara de idiotas.

Encima, yo esta vez la animo a que vaya a ver al psiquiatra.

-No, para el carro, no te fustigues, tú no sabías que iba a acabar así.

-Este tío siempre se acaba saliendo con la suya.

Mira, ¿sabes qué te digo?

Que esta vez no se sale con la suya. -Vale.

A ver, ¿qué se te está pasando por la cabeza?

-Los colegas del barrio, ¿no?

Conocen a peña que por 50 pavos le parten las piernas, ya está.

-Claro, qué buena idea. -Algo tendré que hacer, ¿no?

Se la van a llevar esta tarde.

-Piensa con la cabeza, ¿y eso en qué ayuda a Noa?

¿Me lo explicas?

Eso te deja a gusto a ti, pero a Noa no.

Y se trata de ayudarla a ella, ¿vale?

-Vale, vale, es verdad, tienes razón.

Lo importante es que no se la lleven.

Esto es absurdo, Cristina.

Estar aquí es dejar que Elías se salga con la suya.

Me ha comido la cabeza.

De eso, nada.

Tú estás aquí para salir de dudas y comprobar qué está pasando.

¿Para qué iba a inventarse Elías una cosa que puede comprobarse?

Pues porque es un retorcido.

Te juro que ya no sé qué pensar.

Lo que ha pasado con Miqui no tiene ningún sentido.

No. Y no deberíamos quedarnos aquí.

Sentadas, esperando a que aparezca.

Ni siquiera sabemos si va a venir. ¿Cómo que no?

Ahí vamos a poder averiguar, míralo.

El que estaba en Zamora. Qué sinvergüenza, es lo que es.

Dios mío.

Y yo pensando que le había pasado algo.

Qué idiota he sido.

Ya le vas a cantar las 40. No, no merece la pena.

Ya lo hemos visto.

Pues ya está, no pintamos nada aquí.

Mira, hasta estoy aliviada de pensar que no está en una cuneta tirado.

En la cuneta se quedará cuando le digas algo.

Que no quiero... que no... Adela.

Vamos, anda que no. Cristina, que...

Que no. (SUSPIRA)

(TOSE)

-A... Adela.

-Miqui, ¿cómo está tu padre?

-¿Eh?

Ah, bien, mucho mejor, por eso he vuelto antes.

No te he llamado, tenía que hacer unas cosas.

-No queremos hablar contigo, queremos hablar con ella.

-¿Eh? -Entre las mujeres nos ayudamos.

Queremos prevenirle de lo mamarracho que eres.

Mucho musculito, muy guapito, pero lo que es, es un sinvergüenza.

Un sinvergüenza que, a la primera de cambio,

te va a prometer el oro y el moro,

estás implicada y él: "Si te he visto, no me acuerdo".

Si dice que tiene a su padre enfermo

y tiene que cuidarle, tú no te preocupes,

porque no está ni vivo, y no le vas a volver a ver el pelo.

-A ver, eso no es así, escucha. Vámonos, Cristina.

Hemos hecho el ridículo. Te explico.

El...

Por favor. -Que tengamos que toparnos

con impresentables que nos amargan la vida...

Es que... es que me pone...

(MIQUI RESOPLA)

Joder...

¿Qué?

Huy, qué susto. Perdona.

¿Todavía sigues dándole vueltas a lo del móvil de tu marido?

No. Muchas gracias por ayudarme a localizar

el número de su móvil. Nada.

Ha sido muy fácil. ¿Sí?

¿Te sirvió? Pues sí, ya lo creo que sí.

Resulta que el número era de una joyería que había cerrado.

No hay nada que investigar, misterio resuelto.

Al final, parece que mi vida no es una novela.

Afortunadamente. Sí.

Además, como a todo el mundo le pasa, ¿no?

Pero, a los que nos gusta la literatura,

siempre buscamos la manera de alejarnos de la realidad.

Buscamos la aventura, el drama, en cualquier sitio, ¿no?

Pues sí, tienes razón.

Creo que ya sé dónde puedo volcar toda esa fantasía, en los artículos.

Acaban de publicarme el último que he hecho,

el de la historia de los barrios.

¿Y? ¿Contenta? Sí.

La verdad es que estoy orgullosa.

Lo hice deprisa y corriendo.

Y, por cierto, me ayudó mucho tu libro.

Me puse a escribir y...

Vas tirando del hilo y la historia va saliendo, ¿sabes?

Sí, sí. Estoy deseando leerlo.

Bueno, ya me contarás.

Y gracias por el libro.

No, gracias a ti por confiar en mí.

Lo valoro mucho.

Sobre todo, viniendo de... de una mujer tan excepcional como tú.

Bueno, por Dios, yo no soy especial. Sí.

Sí que lo eres.

Hola.

-¿Dónde vas?

-Eh... Pues de viaje de negocios.

Voy a visitar a un productor ecológico.

-Ah. -Hay que adaptarse, ¿no?

-Qué bueno, muy bien.

Pero espérate, es que venía a hablar contigo.

-Es un viaje relámpago, podemos hablar cuando vuelva.

-No, papá, es un minuto, de verdad, es que...

Es importante.

-Bueno, dime.

-Bueno, no sé si... si estás muy al día de... de mi vida personal.

-¿Te refieres a Jorge?

Bueno, algo me ha contado Valeria.

No quería preguntarte nada para no meterme en tus cosas.

-Oye, te lo agradezco.

Pero tengo que contarte

que... que Jorge y yo nos vamos a vivir juntos

porque... vamos a intentar formar una familia.

-Pero ¿cuándo? ¿Ya mismo?

-Sí.

-Cómo me alegro por ti.

Es la primera vez desde que volviste

que te veo la mirada llena de ilusión.

Contigo puedo hablar de... de cualquier cosa.

Y puedo mostrarme como realmente soy

o, por lo menos, como me gustaría ser.

No quiero que esto te suene a cursi,

pero... tú sacas lo mejor de mí mismo.

Y eso me hace darme cuenta de que...

en realidad, estoy muy solo.

Mira, Antonio.

A lo mejor, desde fuera puede parecer que eres un hombre duro.

No sé, conmigo has sido siempre muy comprensivo y muy agradable.

Me da mucha rabia que la gente vea eso en ti.

No sabes lo que significa que me digas estas palabras.

Eres una mujer excepcional.

No. Y tú eres un hombre estupendo.

Y cualquier mujer se va a dar cuenta.

Solo tienes que ser tú mismo, ya verás.

Eso espero.

Quiero que sepas

que me siento muy orgulloso de ti y del paso que vas a dar.

Si me lo llegan a decir hace meses, no me lo podría creer.

Pero has salido adelante.

Y estás demostrando

que eres la más valiente y responsable de la familia.

-Gracias, papá.

-Tu madre se sentiría muy orgullosa de ti.

Lo que siento es que no esté aquí

para verlo y... y disfrutar de este momento.

-Papá, no... no sabes cuánto significa... oír eso.

-Y para mí decirlo.

-Bueno, vete, vete, que vas a llegar tarde.

-Sí, sí, ya seguiremos la charla

cuando vuelva. -Sí.

Con un poco de suerte, en mi casa nueva.

Valeria y tú estáis invitados siempre, siempre que queráis.

-Cuenta con ello, ¿eh?

¿Natalia?

Perdona que te moleste, soy Rosa, la madre de Noa, ¿te acuerdas de mí?

Verás, es que quería hablarte.

Es... es una cosa importante que solo puedo hablar contigo.

Te agradecería mucho que, cuando escuches este mensaje,

me llames al seis, ocho, ocho, cinco, cuatro, tres, dos, siete, uno,

¿vale?

Gracias.

Te he visto hablando con un tipo fuera del Mercado

y con una actitud muy cercana.

Vamos a ver, Jorge, lo siento mucho,

pero no tienes derecho a meterte en mi intimidad.

Tienes que devolverme el dinero.

-Ese dinero no es tuyo, era de Paolo y mío.

-No puedo volver a Nápoles sin él, me juego la vida.

-Si lo hubieras hecho como debías,

a estas alturas de la conversación ya habrías mencionado un nombre:

Carmen Pacheco.

No sé qué tiene que ver ella en todo esto.

No lo voy a conseguir, no vamos a ser padres.

¿Cuál es el problema?

El problema soy yo.

No deberías estar aquí. Anda.

Y tú tampoco.

¿O eres el único que puede saltarse las normas?

¿Hola?

Sí, soy yo.

Natalia.

Gracias por llamar.

-Nos debimos quedar como estábamos.

-Vamos a ver, que hablas como si llevarais casados 20 años,

no hace cuatro días.

-Por eso no entiendo por qué no me lleva al viaje.

-Estás tan cagado de miedo por que te descubran

que eres capaz de vender a tu propia hija para protegerte.

-No, hija, no... -Que te calles.

Me das... asco.

¿Has hablado con Noa? -¿Me cubres en el puesto un rato?

-¿Qué vas a hacer?

-¿Noa?

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Mercado central - Capítulo 157

11 may 2020

Carmen propone a los comerciantes organizar una iniciativa solidaria para conseguir el dinero para pagar la multa y el arreglo de los almacenes. Aunque su intención no es otra que blanquear el dinero encontrado.

Elías, desesperado, busca la mochila con dinero de Velasco. Jesús descubre que los Pacheco la han encontrado. Jesús decide reponer el dinero de su bolsillo para no enfurecer más a Velasco.

Nacho convence a Rosa de internar a Noa para someterla a tratamiento. Jonathan lo descubre y no piensa quedarse de brazos cruzados.

Velasco da un paso más con Celia, que le para los pies. Jorge los ve juntos y saca conclusiones precipitadas sobre lo que ocurre entre ellos.

Elías saca de dudas a Adela y le revela el paradero de Miqui. Adela, asegurándose de que es verdad lo que le ha contado, descubre por qué Miqui ha dejado de responder sus mensajes.

Cristina se muestra abatida por el rechazo de Paolo y duda si perdonar a Doménico. Adela habla con Paolo para que reaccione si no quiere perder a Cristina, pero éste se niega.

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  1. BTalley

    Veo Mercado Central desde Estados Unidos desde el comienzo de la serie y despues de ver 155 capitulos, ahora no se puede ver la serie. Eso no es justo de RTVE!!!

    12 may 2020