Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 134 - ver ahora
Transcripción completa

Toda mi vida he estado... he estado enganchándome a canallas,

y ahora la vida me ha regalado a Jorge,

y yo nunca había querido tener hijos, pero...

es que lo veo y...

¿Lo has hablado con él?

La responsabilidad que genera la paternidad es algo que...

que nunca he sabido llevar bien.

No he estado a la altura y Marcos lo está pagando.

Y te estoy soltando un rollo que...

Ibas a decirme algo, cuéntame.

Nada, nada. Nada, no era importante. ¿Qué?

No, no, no, es que, además, me tengo que ir.

Lo que tengo que hacer es captar a la gente de otra forma,

con historias más... más cercanas y, quizá, incluso crueles.

En vez de hablar del victorioso,

debo hablar del luchador, del que se deja la piel.

Oye, ¿y Celia?

¿He oído que quedabais? Me quiere hacer una entrevista

sobre mi experiencia como nueva empresaria.

Veo que cada día os lleváis mejor. ¿La estás perdonando o qué?

Le debía un favor por destapar lo de Sáez y se lo voy a devolver.

Además, con la entrevista,

haré publicidad de la floristería y de las ventas "online".

Ni yo ni Cristina buscamos nada más.

Ni lo queremos, ¿eh? (DAVID) Cristina sí quiere algo.

Pero, David, ¿tú cómo lo sabes?

Porque la escuché decírselo a mi madre

cuando te compré la colonia.

Le decía que todavía está enamorada de ti

y que quiere recuperarte.

Quería pedirte perdón.

Porque sé que estos últimos días,

pues igual he forzado un poco la situación y...

No sé qué me pasa. -Vale, vale. Tranquila, tranquila.

No será nada.

Llamo a la ambulancia y estamos tranquilas.

¿Le has dado una pastilla por tu cuenta?

Un tranquilizante. ¿Qué mal le va a hacer eso?

Eres una inconsciente.

¿No te das cuenta de que así,

tu madre no va a superar su enfermedad?

¿Qué sentido tiene que me desviva cuidándola,

si luego le das lo que quieres sin consultar?

(NOA) Vale, pero estáis un poquito tensos.

No sé, intentad divertíos, sed espontáneos.

(Disparo fotográfico)

Cuéntame un chiste, venga.

¡Ah! ¡Oye, Miki, baja! ¡Bájame, por favor!

Baja. ¿Te bajo?

A eso me refería. No puedes ser así de espontaneo.

Yo solo quiero que me digas quién te ha contratado

y nos olvidamos de este encuentro.

Es que no te voy a decir nada.

Si tocas un pelo de mi hija,

te juro que te mato con mis propias manos, ¿entiendes?

Necesita motivación.

Quiero que no pares.

No pares hasta que te diga quién la ha contratado.

Aquí hay que estar a las duras y a las maduras.

Tú te vas a quedar aquí hasta el final,

porque ya sabes demasiado.

Aquí se gana mucho dinero, Elías,

porque también se corre el riesgo de perderlo todo de golpe.

Y no se levanta nadie de la mesa hasta que termina la partida.

(MÓVIL) "Este es el contestador automático del 655 49..."

Jorge, voy a reciclar esto, ¿te tiro las cajas?

Sí. Pero antes quiero que pruebes este vino, ¿te importa?

Bueno, pero solo lo pruebo, ¿eh? Que estoy trabajando.

No pretendo emborracharte, mujer, solo que me des tu opinión.

A ver qué te parece.

¿Qué?

Bueno, yo te diría que tiene un retrogusto a flores.

¿Roble puede ser?

¿Perdona?

No, es una broma. Si no tengo ni idea de vinos.

No distingo uno de otro, pero te digo si me gusta o no.

Pues mira, con eso me vale.

La mayoría de los que me compran vino tampoco son expertos.

Solo saben qué les gusta y qué no.

Me encanta.

Te lo agradezco, porque me la he jugado un poco.

El vino no es muy conocido y he hecho un pedido considerable.

Bueno, si no lo vendes, ya sabes a quién se lo puedes regalar.

No...

No estoy dispuesto a sufrir la ira de David.

De verdad, no nos podemos reír de esto.

Pobrecito, que lo pasó muy mal. Ya, ya.

Aunque, bueno, peor lo he pasado yo,

que he tenido que imponer la ley seca en casa.

Me gusta mucho verte así. Últimamente...

¿Qué insinúas, que tengo cara de ajo?

No... No me has dejado terminar.

No sé, que veo en el mercado a todos muy nerviosos.

Sí, ya...

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Aquí tienes, bien cargado. Como a ti te gusta.

-Muchas gracias.

-¿Tienes cinco minutos para mí?

Es algo personal.

-Sí, claro. Siéntate, por favor.

A ver si adivino: me vas a preguntar por Jorge.

-¿Habéis hablado últimamente?

-Sí, estuvimos hablando el otro día.

Lo vi preocupado y, bueno, me contó que teníais problemas

con un primo de Nicolás, ¿verdad?

-Sí.

-Hablamos de cómo enfocar la situación.

Espero que no te molestara.

-No, no, no, para nada, para nada.

De hecho, agradezco mucho todos los consejos que le has dado.

Ay, Javier, es que lo he pasado tan mal estos días...

Pero bueno, creo que ya está más o menos solucionado.

-Bueno, pues me alegro mucho.

-Y... ¿habéis hablado de su hijo?

-Nada nuevo. Sé que está en el centro de desintoxicación

y que va poco a poco.

-Es que Marcos quiere pedir la alta voluntaria y...

Imagínate, pues Jorge no lo está llevando muy bien.

Y ha venido a hablar con su ex, y... -¿Carolina está en Madrid?

-Sí, ha venido para hablar con Jorge, contárselo bien todo,

y también ha estado mirando un centro de desintoxicación aquí,

que cree que es mejor que en el que estaba antes Marcos.

-Y Jorge no opina lo mismo.

-No, no. Sí, sí que lo opina, lo que pasa es que...

creo que Carolina estaba un poco nerviosa

y entonces ha empezado a echarle un montón de cosas en cara:

que si el tiempo que estuvo con ellos

fue como una huida hacia adelante,

que si había sido un padre ausente,

que si se la pasó quemando etapas,

saltando de un objetivo a otro... Y, claro, imagínate.

Jorge ha venido destrozado, sintiendo mucha culpa,

diciendo que... pues que había sido el peor padre del mundo.

Me acaba de llamar la redactora jefa

y me ha dicho que no le interesa la entrevista que hice de Adela.

¿Por qué no le ha gustado? Si es que ni siquiera la ha leído.

Pero le he contado un poco por encima de qué va

y me dice que es un perfil bajo,

que no es suficientemente interesante.

Pero... En serio, a mí me parece mucho más interesante ese perfil

que cualquier otro. ¿Verdad?

Te identificas más con una persona como Adela

que con un supermillonario.

Pues mira, se lo he dicho, pero no ha habido manera.

Y, sin embargo, la entrevista de Jesús,

que a mí no me parecía gran cosa, le ha encantado.

¿En serio? Sí.

No sé, es más de lo mismo.

¿Qué diferencia a Jesús

de cualquier empresario medio de su edad?

Y la entrevista de Adela es fresca, es nueva, es diferente.

Sí, a mí también me lo parece. Pero bueno, ella sabrá.

Siempre van a lo convencional. Ya.

Pero no te vas a rendir, ¿no? No.

Es la conexión que me queda con el periodismo.

Oye, y hablando un poquito de todo, al menos te pagarán bien.

Una miseria. Pero mira, me da igual, de verdad.

Me encanta. Me encanta escribir, y no pienso bajarme del carro.

No quiero que me vuelva a pasar lo mismo que cuando nació David.

Me ha costado mucho

volver a entrar en la dinámica y en el mundillo del periodismo.

Ya... Aguanta.

Ajá. Seguro que hay artículos mejores

y mejores medios... Ajá.

...y mejores sueldos.

Espero. Mira, brindo por eso.

Venga.

Ay. Luego te veo.

Hola.

¿Qué te pongo?

Hay de varios tipos.

Son todos ecológicos, pero bueno, tienes...

(LORENA) Así que me gustaría pedirte

si tú pudieras ayudarlo, Javier, si...

si pudieras echarle una mano, para que...

para que no se flagele tanto.

No creo que pueda ayudarte con eso, Lorena.

Jorge sabe quién es

y sabe la relación que ha tenido con Marcos.

No te puedo hablar de cuando Marcos era un crío

porque no los conocía,

pero cuando trabajaban en La Fanega, Marcos era el pinche de cocina.

Jorge le echaba unas broncas terribles.

El Jorge que ahora conoces no es el mismo de aquella época.

Estaba muy estresado, tenía muchas responsabilidades y, bueno...

con Marcos era el triple de duro que con los demás.

Recuerdo un día que...

Jorge estaba muy ocupado y Marcos fue el que me atendió.

Me puso una cerveza, como hacía su padre.

El chico se derrumbó

y me empezó a contar recuerdos tristes de su infancia.

Recuerdos que incluían a Jorge, ¿no?

Sí, sí. Nada muy "heavy", ¿eh? No te asustes.

Básicamente, me contó que Carolina y Jorge

estaban más preocupados de sus carreras que de su hijo.

Ya, ya. Sí, eso me contó Jorge.

Otro día, con Jorge, hablamos de la paternidad

y me contó que se quedaron embarazados sin buscarlo

y decidieron tenerlo.

¿Y lo decidieron los dos?

No, no, no, fue ella la que lo decidió.

O sea, ella era la que lo quería tener,

Jorge no se opuso,

pero dejó muy claro que no le hacía ninguna ilusión,

y ahí es donde se empezó a torcer la cosa.

Jorge pensaba que el hijo era más responsabilidad de Carolina

y no le hizo mucho caso.

Y ahora, el chaval, pues está enfermo.

Tiene una adicción que no sabemos si va a poder superar

y, bueno, Jorge sabe que no estuvo ahí

cuando su hijo lo necesitó.

Así que creo que es normal que le cueste perdonárselo.

¿No te parece?

(HOMBRE) ¡Lorena!

Gracias.

¿Has visto qué hora es? Necesito el portátil.

¿Ya has salido del cole?

Dijiste que me lo ibas a devolver a las 15:30.

Ya lo sé. Creí que lo tendría a esa hora, pero me he retrasado.

Espera un poco. Lo necesito ahora. Es urgente.

¿Por qué tienes tanta prisa? Porque siempre quedo

para chatear con Andrea a la misma hora.

Déjame que meta unos datos. Te lo devuelvo y te lo llevas.

El ordenador es mío, mamá.

Cariño, ya sé que es tuyo, nadie ha dicho que no lo sea.

Solo te estoy pidiendo un ratito.

Te lo dejo siempre que quieres.

Me dijiste que me lo devolverías a las 15:30,

así que lo justo es que si lo necesitas,

te esperes a que termine yo. Ya está, toma.

Muchas gracias.

Cojo los datos a mano y ya los meteré en el ordenador.

Buena idea.

Oye, David, ¿has visto mi bloc?

David.

¡David! ¿Qué pasa?

Que si has visto mi libreta.

No. He venido y me he sentado. ¿Cómo la voy a ver?

Pues ayúdame a buscarla, anda. No puedo ahora.

Piensa los últimos sitios donde la hayas dejado

y mira allí.

Échame una mano, hijo.

Perdona.

Perdona por pedirte esto, pero...

Ya lo sé, no soy quién para pedírtelo,

y sé que con el abuelo,

pues tenéis una relación muy especial, ¿no?

Una relación normal.

Germán, entiéndeme. No quiero que el abuelo se jubile,

no es eso, no es para siempre, es...

no sé, que se quite de en medio un tiempo,

que coja unas vacaciones

(Timbre)

Ya voy yo, que creo que no tenemos nada más de qué hablar.

(Puerta abriéndose)

Elías... Papá.

¿Qué está pasando aquí?

No sé a qué te refieres.

¿Quién se cree que es ese tipo para amenazarme?

¿Quién? No sé de qué me estás hablando

Te vi con él en el aparcamiento.

Le oí decirte

que si no habías sabido ocuparte de mí, lo haría él.

¿Qué significa eso?

¿Qué pasa, papá, ahora me espías o qué?

No te preocupes, no hay nadie amenazándote.

Pues a mí me sonó a que sí.

¿En qué estás metido, Elías?

En nada, papá. No estoy metido en nada.

Es un proveedor que funciona de otra forma

y ya está. ¿Crees que me chupo el dedo o qué?

¿Quién es ese tipo

y por qué quiere que me aparte de la empresa?

Papá, no te metas en esto, ¿de acuerdo?

Te lo pido por favor.

Son mis asuntos. No te metas en mis cosas, ¿estamos?

¿Eh? ¿Por qué?

¿Por qué tengo que estar toda mi vida dándote explicaciones

de cada cosa que hago? ¿Por qué, eh?

¿Por qué no puedo vivir tranquilo?

¿Por qué tengo que estar a tu sombra?

¿Por qué no puedes confiar en mí una vez en tu vida?

Por una vez, papá, déjame vivir...

Ojalá no fueras mi padre.

(Móvil)

Vale.

Está bien, hasta aquí hemos llegado.

Si es lo que quieres,

me apartaré de la empresa.

Es lo que quiero.

Y ahora discúlpame, pero es un proveedor.

Ya.

(Puerta cerrándose)

Abuelo.

Creo que no hablaba en serio, ¿no? -¿Te suena el nombre de Velasco?

¿Es el tío del aparcamiento?

Sí.

Creo que tu padre está metido en problemas muy gordos.

Ese tío fue el primero

que intentó hacerme creer que se me iba la cabeza.

Justo cuando tu padre me pidió que dejara de controlar las rutas.

Todo coincide.

Pues no sabía nada.

Y papá y yo estamos codo con codo con la empresa.

Quizá no te contó nada porque parece un tipo peligroso.

Papá también lo es.

Eso es lo que me preocupa.

Ya. Pues no te preocupes, abuelo, yo me encargo, ¿vale?

Si me entero de algo, te lo digo. No vamos a dejar que papá

meta a nadie de fuera en la empresa. -Claro que no.

Tú ahora céntrate en la boda, ¿vale?,

que es lo importante.

Yo me ocupo de averiguar quién es Velasco

y que está tramando.

Vale.

Ten cuidado, ¿eh?

(Puerta abriéndose y cerrándose)

Oye, Jorge, ¿no habrás visto una libreta?

¿Tu libreta? Sí.

No. ¿Cómo es? Sí. Es así de pequeña,

es azul turquesa

y tiene una goma que envuelve la tapa.

Además, la traía cuando he venido con la caja de reciclaje.

¿Y dónde la has dejado?

Es que no lo sé, pero la tengo que encontrar.

Tranquila, si la dejaste aquí, aparecerá.

Y yo no suelo olvidar las cosas que encuentro.

Yo la hubiera dejado junto a las mías

y no, no está. Haz memoria.

A ver, me he ido al puesto.

Mira, la traía en la mano cuando me has invitado a la copa de vino.

Vale, pero yo no te la he escondido. Te lo juro.

Eso ya lo sé.

A lo mejor se la ha llevado algún cliente.

Espero que mis clientes tengan cosas mejores que hacer

que llevarse libretas del mostrador.

Me refiero a que se la ha podido llevar sin querer.

Ya, pero no ha sido así y aquí no está. No sé.

¿Quieres entrar a buscarla?

Vale. Ay, espera, espera.

¿Es posible que la pusieras en las cajas que estaban aquí?

Antes he bajado unas cajas al almacén e igual está dentro.

Vale.

(Móvil)

He de cogerlo. Voy yo.

Vale.

Sandra, ¿dónde estabas?

Claro, claro, puedo hablar.

Sí, allí estaré. ¿Y de qué...?

¿Sandra? ¿Sandra?

(Tono fin de llamada)

"Hoy no he tenido un buen día.

Sabía que empezar de cero iba a ser difícil,

pero no me imaginaba cuánto.

Nada nos hace tan vulnerables como la soledad,

y creo que en toda mi vida

nunca me he sentido tan indefensa y tan sola como ahora.

Algo tiene que cambiar

y no puedo esperar a que las cosas cambien solas...

tengo que cambiarlas yo".

"El día que conocí a Manuel...".

(SUSURRA)

Celia.

(Pasos acercándose a la carrera)

Hola.

Esa es mi libreta.

Sí, es que estaba con los cartones para reciclar.

Me llamó la atención y la cogí para...

¿La has leído?

Lo siento.

No ponía de quién era

y la he abierto para ver si lo ponía.

Cuando vi que hablabas de Manuel, me di cuenta de que era tuya.

Me da un poco de vergüenza, son cosas muy personales.

Nunca pensé que lo iba a leer nadie.

Pues es una pena.

Porque dices cosas muy bonitas

y lo expresas de una forma muy profunda.

No sabía que escribías tan bien.

Gracias.

Por cierto, no van a publicar la entrevista que te hice.

Ya ves, en este periódico son unos rancios.

No te preocupes.

Lo importante es que no dejes de escribir.

Sí, seguiré haciéndolo.

Publicaré, aunque sea de vez en cuando.

¿Y no has pensado en escribir algo más personal?

Quiero decir,

está bien que insistas en tu faceta de periodista,

pero lo que has escrito ahí, en esa libreta,

es bonito, es de verdad

y es algo con lo que mucha gente puede identificarse.

Esto es solo para mí, Adela.

Bueno, aunque solo sea para ti,

no dejes de escribir.

No vayas a pasar por mi puesto a saludar, ¿eh?

Te pilla muy lejos, ¿a que sí?

Noa, ¿qué te pasa? ¿A qué viene esa cara?

No me apetece mucho hablar del tema. -Ya.

Pues... ¿sabes qué?

Me pienso quedar así, rollo estatua,

hasta que me lo cuentes y ver si te puedo ayudar.

¿En serio? -Sí, en serio.

Y no me mires así,

que lo de que viene bien contar tus problemas

me lo enseñaste tú.

Así que si tu abuelo se mosquea

porque no vuelvo nunca más al puesto, se siente.

Será problema tuyo. -Si es lo mismo de siempre, Jona.

Mi madre, que nos ha dado otro susto.

¿Y eso? Pensé que ya estaba bien.

Y yo. Pero si hasta fue al "cumple" de Paolo.

Pero esta tarde he ido a verla y me la he encontrado fatal,

asustada, con taquicardias, sudando...

Encima, le doy un tranquilizante que le ha sentado peor.

No sé si le ha hecho reacción o qué,

pero le ha subido la fiebre, ha empezado a vomitar...

¿Y en el hospital qué os han dicho? -No, no hemos ido.

No quería, era imposible convencerla.

Después de vomitar se ha quedado más tranquila

y la hemos dejado descansando,

y a la hora o así, pues ya estaba bien.

No sé, tío, es que ha sido tan raro...

Casi me tengo que ir yo al hospital del susto que me ha dado.

¿Al verla así, dices?

Y porque el tranquilizante que le sentó mal se lo di yo.

¿Y cuántas pastillas le has dado?

Una. Si es lo que me tomo yo cuando estoy nerviosa.

Pues ya está, tía, no te ralles, no habrá sido eso.

Ya, es lo que he pensado, pero no sé,

cada cuerpo admite los medicamentos de una manera.

¿Ella nunca se había tomado una? -Sí. Si los medicamentos son suyos.

Bueno, pues ya está, lo que te estoy diciendo.

Ya, Jona, pero a ver, mi madre ahora está débil.

No sé, a lo mejor le ha afectado de una manera distinta. Yo qué sé.

Y a lo mejor... ¿no le ha podido hacer reacción

con otro medicamento que esté tomando?

Ahora no está tomando nada.

Antes estaba tomando unos antibióticos, pero ya no.

¿Y si se lo toma y no te lo ha contado?

Eso puede ser, ¿no?

No creo.

Le pregunté y dijo que no. ¿Por qué me iba a engañar?

Mi madre está en contra de tomar medicamentos.

Mi padre y yo le dábamos los antibióticos a escondidas.

¿Y se los habéis vuelto a dar o qué?

No, desde que terminó el tratamiento, no.

Yo no, vamos.

¿Y a tu padre le has preguntado?

Con lo cabezón que es, no me extrañaría

que, por intentar ayudar, la haya liado.

Que no, que no, Jona.

Vamos, no, que yo sepa.

Ya.

Bueno, tía, me vuelvo al puesto. Ya me contarás.

Y pásate tú a saludar, ¿eh? Que está aquí al lado, amiga.

(HORTUÑO) Madre mía, cómo tienes todo esto.

Más que un despacho, parece la habitación de un crío.

Sí, ya lo sé.

Tengo cosas más importantes de las que ocuparme

que la limpieza.

(VELASCO) Tienes que centrarte un poco y dejarte de distracciones.

Primero que si tu mujer te ha dejado,

luego que si tu padre te ha echado de casa...

No acabas de coger tu vida por los cuernos.

Bueno, en fin, al menos hemos tenido suerte

y tu padre ha entrado en razón, ¿verdad?

¿Podemos dejar de hablar de mi familia y de mis asuntos?

No, Elías, no. No son tus asuntos, son nuestros asuntos,

porque por culpa de tus problemas familiares,

no estás a la que estás, ¿sabes?

Y estás descuidando los negocios,

que sí nos afectan a los tres.

A ver si espabilas un poco.

(HORTUÑO) ¿Tu hijo te ha contado lo de Moreno Ruiz?

Que está buscando información sobre ti, ¿no?

Sí. Y no es el único.

Al parecer, alguien ha contratado a un detective

para que me investigue.

Bueno, mejor dicho, una detective, porque es una mujer.

Pero no os preocupéis, está todo controlado.

Hombre, Hortuño, me alegro mucho.

Por fin has entendido lo que es más efectivo, ¿no?

La verdad es que al principio

quería que me dijera lo que quería saber por las buenas,

pero al final tuve que hacerlo por las malas.

¿Y... qué le has hecho?

Digamos que he utilizado unos métodos más expeditivos

que los que a ti te gustan, pero eso sí, más baratos.

(VELASCO) ¿Y qué te ha contado?

Que la había contratado Jorge Santos

para buscar trapos sucios en mi pasado.

Uh...

Veo que te están buscando las cosquillas.

Espero que puedas ocultar todos tus trapos sucios.

Podéis estar seguros de que sí.

(VELASCO) Espero que sí, que no salga nada a la luz.

Lo digo por tu bien.

Ese Jorge es el gallito del mercado.

Ya te dije hace tiempo que nos iba a traer problemas.

Tenías que haberte encargado de él, y al final me voy a encargar yo.

Un momento, ¿qué vas a hacer?

Eso déjalo de mi cuenta.

Bueno...

Venga, cuéntame, ¿qué tal estás?

Que vivimos juntas y casi ni hablamos.

Bueno, tampoco he sido una gran compañía yo, últimamente.

¿Qué ha pasado?

Nada, Samu, lo de siempre. Da igual.

Paolo. Paolo. Eh.

Ay, perdón.

¿Qué vais a tomar? Pues yo, un té con leche.

Yo otro. -Marchando.

Escúchame... Ah, Carla...

¿Cómo lo llevas?

Lo digo porque he hablado con David

y me ha dicho el disgusto que se ha llevado

al ver que su plan para juntarte con Samuel no funcionó.

Ya. -Es que a David

le cuesta mucho entender el amor.

(CARLA) Ya. ¿A quién no?

Ya. Es que cada uno...

lo ve de manera distinta, vamos.

Pero yo le dije que no todas las relaciones

son tan difíciles como la tuya con Samuel.

Ya, o como la tuya con Cristina, claro.

Carla.

¿Qué? Lo he dicho de buen rollo. -No, no, no.

Además, no sabes la razón que tienes.

No te preocupes.

Por cierto, Paolo, no te he dado las gracias

por lo que haces por David.

Pero no tienes que dármelas. De verdad, para mí es un placer.

Bueno, pero yo quiero hacerlo.

En serio, te has convertido en un gran amigo para él

y, bueno, y Andrea también.

De hecho, sois como de la familia. Y para mí.

Y yo siento lo mismo, ¿eh?

Es que, bueno, aquí somos una grande familia, ¿no?

A veces nos peleamos, pero...

en el Central no podríamos vivir los unos sin los otros. ¿O no?

Sí. Tenías que verlo, estaba feliz.

Ha chateado esta tarde con Andrea.

¿David ha chateado con Andrea?

Sí. ¿Esta tarde?

Sí. Qué raro.

Porque, mira, justamente antes he hablado con Andrea

y me ha dicho de saludar a David

porque hace tiempo que no sabía de él.

¿Estás seguro?

Sí. Pero bueno...

En fin, voy a por vuestro café. Era con leche, ¿no?

No. Té con leche.

Té con leche. Vale. -Sí.

Oye, qué raro, ¿no? Ya, David no miente.

Si no ha hablado con Andrea, ¿con quién ha estado hablando?

Pero ¿de qué tienes miedo, de que salga corriendo

si le dices que te gustaría tener un hijo?

Sí, tengo miedo de que huya

porque creo que no quiere tener un hijo.

A ver, es que Jorge, el pobre,

piensa que nunca ha sido un buen padre para su hijo Marcos.

Pues precisamente por eso quizá quiere tener otra oportunidad.

Pero ¿qué dices?

No me apetece hablar de este tema, ¿vale?

Bueno, hija, perdona.

Perdona, lo siento.

Que yo te lo digo porque, de todos los De la Cruz,

siempre eres a la que más cariño he tenido.

Incluso cuando nuestras familias no se hablaban.

Ya lo sé, Valeria.

Ya. Es que no me gustaría

que renunciaras a algo importante para ti

ni por él ni por nadie.

Yo no he dicho que vaya a renunciar a nada.

Mira, si tú quieres ser madre,

puede ser madre con Jorge,

si él quiere, o con otro hombre.

O sola.

Porque ahora mismo, gracias a la ciencia,

no hace falta tener pareja para ser madre.

¿Puedes bajar el tono?

En segundo lugar, quiero a Jorge. Es que quiero estar con Jorge.

¿Y no piensas que si renuncias a ser madre por él,

igual luego acabarías echándoselo en cara?

Pues mira, no lo sé.

Lo único que tengo claro

es que, si tuviera un hijo, querría que fuera con Jorge.

Bueno, pues cuanto antes lo sepas, mejor.

Que hay veces en la vida que hay que pensar en una misma.

Mira, ¿quieres un poco más de tortilla,

que me ha salido muy rica?

Pues sí. -¿Te pongo una cañita también?

No te digo yo que no. -Muy bien.

(Música por los auriculares)

Y la ha compuesto él solo.

Y luego, ha hecho la mezcla de los instrumentos

con el ordenador.

Es una maravilla, ¿no?

Ay, perdona.

Ya has llegado al punteo de guitarra, ¿no?

¿Has oído qué personalidad?

Yo creo que ha inventado un género nuevo.

No hace falta que te diga nada,

porque ya lo dices tú todo. ¿Te gusta?

Es muy buena.

Oye, podría ser como... como una banda sonora de película.

¿A que sí? Yo he pensado lo mismo. Como una de estas independientes,

con un poco de aventura, un poco de hípica,

pero también amor, porque está llena de pasión.

Entiendo que estés tan orgulloso, y me alegro por ti.

Te veo más feliz que nunca.

Ya. Es increíble como de rápido pueden cambiar las cosas.

Bueno, y las personas también. ¿No?

¿Tú crees que las personas pueden cambiar?

Eso no lo sé.

Lo que sé es que equivocarse es humano

y rectificar también.

Y perdonar.

Ya sabes en lo que estoy pensando, ¿no?

Sé en quién estás pensando.

Ay, Adela, es que yo estoy hecho un lío.

Porque si pienso en lo que me hizo Cristina,

todavía me enfurezco.

Pero eso me pasa cuando estoy solo.

En contra, cuando estoy con ella,

no sé, es como si lo malo desapareciera

y solo se quedaran los buenos recuerdos.

Y los sentimientos...

todavía están ahí.

Te entiendo. Han sido muchísimos años juntos, Paolo.

Bueno, lo mismo que tú, ¿no? Tú sí que...

¿Tú crees que podrás perdonar a Elías?

No estaba pensando en eso precisamente. No.

¿Sabes? Alguna vez reconozco que he tenido la tentación,

pero creo que no lo haré nunca.

¿Tan claro lo tienes? Sí.

Porque no es que Elías ha cambiado y pueda volver a ser el de antes.

Es, simplemente, que yo estaba ciega

y no me daba cuenta de que ha sido siempre así.

Ya.

Pero en mi caso, por ejemplo,

yo creo que la verdadera Cristina fue la que yo conocí,

la que pasó conmigo todos esos años.

y que lo que pasó con Domenico, bueno, fue un error.

Y los errores se pueden perdonar, ¿no?

Ya te he dicho que tu caso y el mío no tienen nada que ver.

Bueno, por un lado,

porque por otro,

a los dos nos traicionaron con amigos.

Sí, pero como tú has dicho,

Cristina se dejó llevar por una aventura,

fue una equivocación.

En el caso de Elías es que es un manipulador,

un egoísta y un mentiroso,

y no creo que pueda volver a fiarme de él, la verdad.

Ya...

Y tú...

¿lo conseguirás?

Bueno, eso ya veremos.

Vuelvo a la pizzería.

De acuerdo. Oye, enhorabuena por lo de Andrea.

Gracias.

Jorge. Sandra. ¿Dónde te habías metido?

Estábamos preocup...

Gajes del oficio. No es tanto como parece.

¿Qué ha pasado? Pues que Hortuño y un amigo suyo

se han empeñado en entrevistarme.

¿Hortuño te ha hecho eso? No.

Hortuño solo hacía las preguntas.

Esto me lo hizo su matón cuando se dio cuenta

de que no iba a decir por las buenas lo que querían saber.

Lo siento. Tiene pinta de doler, ¿no?

No. Solo cuando respiro y cuando me río.

Pero me río poco.

¿Has ido a que te lo vean? Sí.

No te preocupes que estoy bien. Estoy bien.

Bueno, habrá que ir a la Policía. No. No serviría de nada.

No puedo identificar al matón de Hortuño ni localizarlo.

A estas alturas seguro que ya tienen preparada una coartada.

Sería su palabra contra la mía.

Ya.

Y supongo que le has dicho todo lo que querían saber.

Hay cosas ante las que una madre

no tiene más remedio que claudicar, Jorge.

Han amenazado con hacerle daño a mi hija.

Sabían su nombre,

que tiene cinco años, a qué colegio va...

Que hijo de...

Por eso no quieres denunciar.

Creo que no van de farol.

O sea que lo saben todo. Todo no.

Querían saber quién me ha contratado,

pero no les he dicho

que hay todo un grupo en el mercado que está en su contra.

Pero tenía que darles un nombre, Jorge.

¿Lo entiendes?

Lo siento mucho, Jorge. No, está bien.

A partir de ahora tienes que tener cuidado.

Yo te voy a ayudar en todo lo que pueda, ¿vale?

¿Te ayudo?

Gracias. ¿Qué tal?

¿Cómo va la floristería?

¿Me vas a hacer una auditoría del puesto o qué?

De verdad, ¿tienes que estar siempre a la defensiva conmigo?

Solo quería saber.

Como has contratado a un ayudante nuevo, pues...

hay que hacer nuevas estrategias de venta.

Ya. Ya sé que conoces al chico que tengo a prueba.

¿Qué pasa, que me espías?

No. Me preocupo por ti.

Otro sueldo, pues bueno, ahora hay que facturar más.

Pues tú tranquilo,

que yo te voy a mantener puntualmente informado

de las nuevas estrategias, de las nuevas cuentas

y, sobre todo, de las plantas, que sé que te encanta.

Adela, que era por hablar de algo civilizadamente como ex que somos.

Bueno, pues entonces cuéntame sobre la boda de tu padre.

¿Qué tal va? Por hablar de algo civilizadamente.

No te hagas la tonta, que sabes que no me ha invitado.

Ya me lo ha contado tu hermana. Y no puedo decir que lo sienta.

Pues yo tampoco, ¿sabes?

Tengo planes mejores que ir a una boda de la tercera edad.

Di que sí, hombre, di que sí.

Ahora que, si quieres, yo, como tu exmujer que soy,

luego te puedo contar los detalles.

O también puedes ver los adornos florales que les estoy preparando.

Hombre, es en el catálogo,

no es lo mismo que en directo, pero te haces una idea.

Una lástima. ¿Y quién me los va a enseñar,

tú o el maniquí ese que tienes ahí cargando sacos de estiércol?

¿Miki? ¿Y a qué viene eso ahora?

Nada. Es un chico que se lo ve así, muy... muy aparente.

Tiene buena pinta. Otra cosa es que sea inteligente.

¿Y eso en qué lo has notado, exactamente... tú?

No, no, yo en nada. En nada.

Ah, bueno, sí, que estuve hablando con él

y no me dio la impresión de que fuera muy espabilado.

Ya. Que estuviste hablando con él.

Ya no sé cómo decirte que no te metas en mi vida.

Que fue una casualidad.

Yo ni siquiera sabía que estaba trabajando para ti.

¿Te he contado que fui policía?

No.

¿Por qué lo dejaste?

Descubrí que mi superior era corrupto,

pero no tenía pruebas para demostrarlo.

Me dieron el soplo

de que lo untaban para hacer la vista gorda

en una operación de drogas,

en una nave en un polígono industrial.

Y allí me planté yo

con la intención de pillarlo "in fraganti".

¿Y lo conseguiste?

Era una trampa.

El compañero que me dio el soplo también estaba en el ajo.

La operación fue un fracaso,

me colgaron el muerto y me expulsaron del cuerpo.

Bueno, supongo que esto no es como las pelis,

que siempre ganan los buenos.

No siempre, no.

Pero yo nunca he soportado que ganen los malos, ¿sabes?

Y mucho menos desde entonces.

He dejado a mi hija a buen recaudo.

Le he pedido a dos excompañeros que la protejan.

Sandra, de verdad, me parece perfecto,

pero no es necesario seguir. Fíjate cómo estás.

Es que no os pienso abandonar.

Y menos después de haber encontrado un hilo del que tirar.

Estoy segura de que Hortuño está implicado en la muerte de la chica.

¿Por qué dices eso?

Justo antes de que el matón me metiera en el coche de Hortuño,

yo había descubierto que la empresa de seguridad

guarda copias de las grabaciones en la central.

Vi las imágenes que habían borrado los tíos de la discoteca,

las imágenes del parquin.

¿Y se ve a Hortuño?

No, no se lo ve, porque las imágenes no son nítidas,

son imágenes nocturnas,

pero se ve que Erika se reúne con un hombre.

Pero si no se lo ve, no sirve de nada.

Es que tiene que ser él, Jorge.

Si no, ¿por qué está tan asustado? Está claro que está ocultando algo

y no pienso parar hasta descubrir qué es.

¿Crees que merece la pena seguir?

Mira, a mí me pueden hacer lo que quieran,

porque, al fin y al cabo es mi trabajo,

pero no pienso consentir que amenacen a mi hija.

Pues eso, que no le dé el sol, ¿eh?

Pues sí, es muy trabajador, muy eficiente y tiene mucho temple.

No se altera por nada. Ya.

"Ya", ¿qué?

Que seguro que a ti te gusta mucho por lo buen trabajador que es.

No puedo creerte.

¿Qué pretendes decir, que me gusta? Hombre, el chico...

El chico está cachas, ¿no?

Y estáis todo el día juntos. Bueno...

El roce hace el cariño,

y tú no eres de piedra, que yo sepa.

No te puedo creer, Elías.

Crees que todo el mundo es como tú,

te tienes que acostar con lo que se mueve.

No sé cómo lo hago,

pero al final siempre recibo collejas.

Es que lo que no sé es cómo no me conoces,

con la de años que hemos pasado juntos.

Aparte de que Miki no es mi estilo y que podría ser mi hijo,

sabes que yo no tendría nunca nada con alguien con quien trabajo.

Pues yo no sé si él lo ve igual, ¿eh?

Uy, sí, y tanto que lo ve igual. Sabe que soy su jefa.

¿De verdad? Que poco conoces a los hombres.

Pues anda, que lo que sabrás tú...

Yo solo te digo que cuando estuve hablando con él,

a mí me dio la sensación de que tiene algo más

que un interés meramente profesional en ti.

Sí, sí, claro, claro. Y fue y te lo contó a ti.

Es que él no sabía que yo era tu ex y habló demasiado.

Mira que te gusta malmeter.

Pues no tengo ningún interés en saber lo que te dijo.

No, yo tampoco tenía ningún interés en contártelo,

pero, Adela, tú eres una mujer con dinero.

Bueno, acabáramos.

Lo único que le interesa es la pasta, ¿no?

No estoy diciendo eso.

Te estoy diciendo que no me fío de ese tío.

Que no me gustaría que ese pobre muerto de hambre

te engañara como una tonta.

La verdad es que... tienes razón.

Hay que andarse con ojo con los nuevos ayudantes.

Mira, voy a ser mucho más drástica para ver de qué palo va.

Me alegra que, a pesar de nuestras diferencias,

me sigas haciendo caso.

Miki.

Miki, ven.

Tengo que darte una noticia.

¿Qué ha pasado?

Bueno, pues, aunque no han pasado los 15 días,

pero después de la semana tan complicada que hemos tenido

y la de eventos que hemos salvado, te voy a hacer fijo.

Gracias.

Felicita al chico, ¿no?

Felicidades.

Te prometo que no te voy a decepcionar.

Estoy convencida.

Y ahora pon el abono donde te he dicho.

Nos vemos.

¿En serio?

¿Y él que ha dicho?

Pues es maravilloso.

Perfecto, de verdad. No, no, me parece genial.

Muchas gracias, de verdad. Muchas gracias.

Vale, seguimos en contacto. Un beso. Chao, chao.

¿Qué tal, novedades?

Sí, era Carolina.

Ha hablado con Marcos para convencerlo de cambiar de centro.

¿Y lo ha conseguido?

Después de más de una hora, lo ha conseguido.

Se queda en Madrid y sigue con la terapia.

Eso está muy bien, es estupendo. Sí.

Ahora espero que en este centro le vayan mejor las cosas.

Ojalá.

Oye, Lorena, quería... quería pedirte perdón

por cómo he estado últimamente.

No digas tonterías, por favor.

Sí, he estado muy negativo y no me parece justo

que te haya cargado con mis problemas.

Bueno, Jorge, habíamos quedado

en que nos íbamos a contar las cosas, ¿no?

Porque...

porque no contarse las cosas genera...

genera desconfianza y distanciamiento

y genera broncas,

y yo no quiero que eso nos vuelva a pasar nunca más.

Yo tampoco.

Yo tampoco, yo tampoco.

Por eso había pensado que esta noche

podríamos hacer un plan tranquilito en casa,

con la manta en el sofá, abrir una botella de vino,

poner una peli...

O sin mantita, directamente.

Y sin sofá y sin peli.

¿Tenías otros planes?

No, no. No, es un planazo.

Ya.

Vale.

Lorena, ¿qué pasa?

No sé si este es el mejor momento para decirte esto,

pero es que tampoco sé si lo voy a encontrar,

así que te lo voy a decir ahora.

Jorge, llevo un tiempo pensando mucho en esto

y...

quiero ser madre.

Contigo.

Porque te quiero.

Y necesito que seas sincero

y me digas...

si te gustaría tener un hijo conmigo, si...

si te gustaría ser padre...

otra vez.

David, cariño, quiero hablar contigo.

Ya lo estás haciendo.

Venga, cierra el ordenador.

¿Tiene que ser ahora?

He encontrado una página del cambio climático

y es muy interesante.

Pues sí que es interesante.

Y preocupante también.

Venga, lo haces luego, atiéndeme ahora.

Es que he quedado con Andrea para pasarle las estadísticas.

Bueno, precisamente quiero hablar de Andrea.

¿Por qué?

Porque hay cosas que no entiendo, cariño.

Me has dicho que estabas chateando con Andrea, ¿no?

Sí, quedamos todos los días a las 15:30.

Entonces, ¿por qué me dice Paolo

que Andrea hace un montón de tiempo que no sabe nada de ti?

Y quiero la verdad, ¿eh?

¿Sobre qué?

David, cariño, ¿tú me estás mintiendo?

No, yo no te miento a ti ni a nadie.

Ya, por eso me extraña tanto y por eso estoy tan preocupada.

Hijo, no quiero que dejemos de confiar el uno en el otro.

No quiero que eso se rompa.

Bueno, eso no va a pasar.

Entonces cuéntame qué es lo que está pasando.

Si tienes un problema, lo solucionamos entre los dos.

No lo entiendo. ¿Por qué te ha dicho eso Paolo?

¿Qué sabe él de lo que hablo con Andrea?

Jolín, cariño, él habla con su hijo y se lo dice.

Pero tú hablas de Andrea, mi amigo. Claro.

Ya, pero yo no.

Yo hablo de Andrea, mi amiga. La conocí en un foro de Internet.

O sea que cuando me dices que estás hablando con Andrea,

te refieres a una amiga, no al de aquí, del mercado.

No siempre. A veces sí estaba hablando con él,

pero últimamente hablo más con mi amiga.

O sea que no me estás mintiendo.

No, es que se llaman igual.

Bueno, ¿y de qué hablas con ella,

de Matemáticas, de Estadística, de qué?

Pues sí, a veces sí. Y de otras cosas.

Es divertida y le gustan las mismas cosas que a mí,

como la Física y eso.

¿Y ya os conocéis? ¿Habéis quedado? No, porque vive en Zaragoza.

Pero sé que tiene mi misma edad

y que, aunque es bastante friqui, es neurotípica.

Bueno, pues qué bien, cariño. Qué alegría.

¿Vas a cerrar el puesto? Sí. Si quieres, vamos juntos.

¿Me esperas? No, mejor te espero en casa.

Vale. De acuerdo.

Ten cuidado.

(LORENA) No tenía que haberte dicho nada, lo siento.

Lo siento, ha sido mala idea.

No, no, no, Lorena, no es eso. No es eso, de verdad.

Es que no... no me lo esperaba. Me ha cogido desprevenido.

¿Y...?

¿Quieres decir algo?

Sí.

Mira, Lorena, yo ya soy padre.

Yo pensaba que esa etapa de mi vida ya... ya estaba cerrada.

Sé que te hubiera gustado un sí rotundo

y me hubiera encantado dártelo,

pero te prometí que sería sincero contigo.

Necesito pensarlo.

Sopesar si es el mejor momento para volver a ser padre.

Te entiendo, te entiendo perfectamente. Si yo...

Si yo también pensaba que era un tema que tenía cerrado,

ser madre.

Pero, Jorge, desde que te conozco,

estoy sintiendo cosas,

me están pasando cosas, me estoy planteando cosas.

Y no sé por qué, pero tengo claro que...

Que quieres ser madre.

Sí. Pero no quiero ser madre con cualquiera,

quiero ser madre contigo.

Por eso...

Por eso necesito preguntarte

si te gustaría dar este paso conmigo,

si...

si te gustaría vivir este proyecto conmigo.

Lorena, tú sabes mejor que nadie

que no he sido un buen padre con Marcos.

Me he equivocado mucho.

Y, sinceramente, me da un poco de miedo volver a pasar por eso.

Equivocarse es la mejor manera de aprender.

Y tú ya no eres el mismo chef estresado, ambicioso,

que solo tenía tiempo para su negocio.

Tú dices que has cometido errores con Marcos,

pero sabes cuáles son esos errores,

y eso dice mucho de ti.

Pero no, no, no, no quiero convencerte de nada.

Quiero que si... si decides esto,

quiero que lo hagas porque tienes ganas,

no porque me haga ilusión.

Por eso, es verdad, necesito que te lo pienses.

Es que se me pasan muchas cosas por la cabeza, Lorena.

No sé, ser padre ahora, a mi edad...

¿Tú me ves cambiando pañales?

¿Por qué no?

¿Sabes que creo que nunca llevé a Marcos al parque?

Ni al cine ni a pescar.

Y a mí me encantaba ir a pescar con mi padre,

porque pasábamos horas charlando, en el puente con los pies colgando.

Y yo quería hacer eso con Marcos, pero nunca tenía tiempo para él,

así que nunca lo hice.

Jorge, te pregunto...

si te gustaría tener otra oportunidad

de hacer las cosas de otra manera,

pero no te estoy invitando a redimirte. No, no.

Quiero que desees hacerlo.

Dame tiempo, ¿vale?

Todo, todo, todo el que necesites.

Gracias.

Gracias, ¿por qué?

Por tomártelo tan bien

y por apostar por lo nuestro como lo estás haciendo.

Es que el premio merece la pena.

¿Y el premio soy yo?

El premio gordo.

Vale.

Pues el plan para esta noche sigue en pie,

pero sin manta, sin sofá y sin peli.

Vale.

¿Vale?

Vale.

Ya tenemos el menú cerrado, ¿no? -Sí, sí, sí, sí, sí.

Menos mal que lo tenemos todo listo.

Casi todo, pero falta una cosa. Bueno, en realidad, dos.

Las despedidas de soltero y soltera.

Ya está. ¡Ah!

Perdón, perdón. Ten cuidado, hombre.

¿Te has quemado? Déjame ver.

No pasa nada. Te la llevo a la tintorería.

Si no sale la mancha, te compro otra.

Jorge, ¿qué pasa?

Lorena quiere ser madre.

Es raro que unas pastillas que ya se ha tomado

le sentaran tan mal.

Hay una manera muy fácil de salir de dudas:

que tu madre se haga una analítica.

Si ya lo había pensado, pero no va a querer.

Y menos si mi padre se pone en contra.

Parece que las cosas entre Paolo y yo... empiezan a ir mejor.

¿Entonces habéis vuelto?

No creo que tardemos mucho en volver, pero no.

Me dio un beso.

Solo fue un beso, ¿eh?

Ahora que Hortuño sabe que Jorge lo está investigando,

¿no se asustará?

Al revés, yo creo que va a ser más peligroso que nunca.

(NICOLÁS) He visto a Cristina salir del mercado con un hombre.

Bueno, será un cliente, ¿no?

O el dueño de la tetería, seguro.

Ni un cliente ni el dueño del puesto,

que lo conozco perfectamente. Este era más...

más joven y más... y más guapo, ¿por qué no decirlo?

Escúchame, he pegado la oreja y estaban hablando en italiano.

Con lo que he tenido que tragar, tengo que dar el primer paso.

Sí, papá, es terrible lo que ha hecho,

pero es que está desquiciado con lo de Adela.

Y ahora, ¿también le vas a faltar tú?

¿Eh? Dos de las personas más importantes de su vida.

Estoy harto de darle oportunidades.

Si se ha quedado solo, es por su culpa.

No te puedes imaginar lo que me acaba de pasar.

No, no, no tienes que darme explicaciones.

Que, vamos, que ya vengo yo luego.

Lo que importa es que a Jorge le quede claro

que conmigo no se juega.

¿Y qué vas a hacer,

le vas a mandar a un amiguito que le dé un ligero correctivo?

A ese pájaro le espera algo más gordo.

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Mercado central - Capítulo 134

03 abr 2020

Celia no ha conseguido colocar la entrevista de Adela, pero sí la que le hizo a Jesús. Celia pierde su libreta de pensamientos, Adela la encuentra y la anima a seguir escribiendo.

A pesar de que sabe que Jorge se considera un mal padre, y acuciada por Valeria, Lorena acaba diciéndole a Jorge que quiere tener un hijo con él.

David le cuenta a su madre que chatea con Andrea. Sin embargo, Paolo le explica a Celia que sus hijos llevan semanas sin comunicarse. David explica a Celia que Andrea es una chica con la que chatea.

Elías pide a Germán que convenza a su abuelo para que se coja unas vacaciones, pero Germán se niega a hacerlo. Jesús ha decidido no involucrarse en el negocio hasta después de la boda, cosa que alivia a Elías. Pero Jesús sospecha que Velasco tiene que ver con su luz de gas, pues fue el primero en hacérsela. Ni Jesús ni Germán saben quién es este misterioso individuo con el que trata Elías.

Noa empieza a sospechar que su padre está involucrado en la recaída de Rosa.

Hortuño ha descubierto que fue Jorge quien contrató a Sandra. A pesar de la paliza recibida, Sandra no abandonará al mercado.

Elías hace saber a Adela que le gusta a Miqui.

Sin quererlo, Adela provoca dudas en Paolo.

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