Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 131 - ver ahora
Transcripción completa

He conseguido una copia del informe policial

del caso de la chica de la imprenta, y me faltan detalles importantes.

¿Como cuáles?

El informe toxicológico, que se hace de rogar,

pero lo voy a conseguir.

Sandra encontró pruebas importantes

y con un poco de suerte, empapelamos a Hortuño.

Hasta Germán se ha ofrecido para ayudar a la detective.

Fue a ver a un portero

de la discoteca donde apareció la chica muerta,

un tal Tito, para sacarle información.

A ver, que murió por sobredosis. Pilló mucho eme.

Si se lo metió todo, tan raro no es.

Ya, pero compró la droga en la discoteca,

luego se fue a otro sitio a metérsela ella sola...

Algo no me cuadra.

Estaba acompañada, estoy seguro.

Y esa persona no hizo nada para ayudarla.

(VALERIA) Va bien el negocio, ¿no?

Bueno, no me faltan los encargos.

¿Sabes? Igual te vendría bien un ayudante, ¿no crees?

No creas que no lo había pensado.

La floristería te va genial, chica. Date un capricho, mujer.

(CRISTINA) A lo mejor podrías plantearte

contratar a alguien.

Ojalá. Pero Nacho me ha dicho que, de momento,

Rosa no va a volver.

Sí, lo sé.

Pero esa persona podría ser yo.

¿Tú?

¿Pasarás tu cumpleaños con tu ex? -Yo no quería, pero...

Cristina insistió en echarme una mano.

-Una detrás de otra.

¿Qué quieres decir? -Pues que tiene un plan. ¿No lo ves?

Yo he ayudado mucho a Paolo en la pizzería.

Somos un buen equipo.

Mira, ¿quién sabe?

Igual estando allí se pone nostálgico y entonces...

(CARMEN) Cuando Cristina le haga dos mimos,

pone la rodilla en tierra, y a casa.

Es su decisión, y debemos respetarla.

Qué blando eres. Hay que hacer algo.

Vamos a ver, ¿no cumple 43 años? Pues ya tenemos fiesta.

Esta tarde nos plantamos aquí y acabamos con el plan del bicho.

De Cristina.

Mi primo lo pasó fatal, Jorge.

Tuvo que traspasar la pescadería e irse del mercado.

No podía verla aquí.

Pues resulta que a las dos semanas...

de que mi primo se fuera,

Lorena, sin más, en su estilo, sin decirle nada a nadie, se largó.

Una caprichosa. Así es tu novia.

(JESÚS) Ya no le das más antibióticos, ¿no?

No. En cuanto el médico me lo dijo, suspendí el tratamiento.

No es cuestión de atiborrarla a pastillas.

Menos mal que estuviste al quite.

Si es por ella y sus mejunjes, se nos va a la tumba.

(NACHO) "En eso consiste el matrimonio, en cuidar del otro.

No puedo imaginarme perderla.

No quiero ni pensar lo que sería mi vida sin ella".

Es que miro a papá...

y pienso: "¿Realmente hay cariño entre nosotros?".

Es que solo veo manipulaciones y mentiras y...

Si tu padre cambiara y se arrepintiera,

¿tú lo perdonarías sí o no?

Pues eso es el cariño.

Llevas mucha razón, me estoy quedando solo y...

a ti no te quiero perder.

Eres la única persona en la que puedo confiar.

(ROSA) Uy, ¡qué sorpresa! Pero bueno...

¿Cómo tú por aquí?

Uy, algo ha tenido que pasar

para que vengas tú a ver a tu tía enferma.

No, no exageres, tía,

que sabes que pregunto por ti todos los días.

Bueno, sí, eso es cierto,

pero hacía mucho que no te veía el pelo.

Vale, lo reconozco, sí,

pero ahora estoy aquí, disfrutémoslo.

Venga, cuéntame, ¿qué ha pasado?

Nada. Es una chorrada, tía.

Cuéntame tú, ¿qué tal, cómo estás?

Bueno, pues... yo llevo unos días un poco revuelta,

pero sobre todo, estoy harta de estar en casa.

Ya, me lo imagino. -A veces me gustaría escaparme,

salir a la calle, que me diera el aire...

irme al mercado, hablar con la gente...

Estoy aturdida de estar aquí.

Esto no hay quien lo aguante.

Hombre, yo te veo mejor.

No sé si tanto como para salir a la calle, pero...

Que te estoy hablando en serio. Que como no salga pronto

me vais a tener que ingresar en un psiquiátrico de verdad.

Bueno, ¿y tú qué? Te toca a ti.

¿Qué es lo que no te deja dormir? -No, si tampoco es para tanto.

¿Sabes que te conozco desde que eras chiquitito?

Y esa cara, Germán...

¿Qué pasa?

Que no te quiero dar la brasa, tía, y menos ahora que estás malita.

Pero tú has venido a desahogarte, ¿no?

Pues venga, dale.

Bueno, si es que es un poco lo de siempre,

papá y el abuelo han vuelto a discutir.

Y es horrible estar en medio de los dos.

Ya, ¿qué me vas a contar?

Si es que yo los quiero a los dos, ¿sabes?

No sé por qué tienen esa inquina.

Es como cuando se separaron mis padres,

¿por qué tengo que tomar partido por uno o por otro?

Si es que no quiero. No quiero.

Y entiendo que el abuelo esté enfadado,

claro que lo entiendo, tiene motivos para estarlo.

Pero tengo la sensación de que... todo se derrumba, ¿sabes?,

que no hay nada sólido en mi vida.

Pero ¿qué es lo que ha pasado esta vez?

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Pues que...

papá le ha hecho creer al abuelo que estaba perdiendo la cabeza

para incapacitarlo y llevar él solo la empresa.

¿Qué me estás diciendo?

Pero ¿qué le pasa a Elías?

Y yo vi tan mal al abuelo pues que... se lo conté.

¿Sabes que estuvo aquí anoche y que no me dijo nada?

No sé. El abuelo se ha cabreado un montón y...

y ha echado a papá de casa.

Y me siento una mierda por haberme chivado.

Es que papá me dijo que iba a parar, pero...

Yo qué sé, no sé, ya se ha liado gorda y...

No tenía que habértelo contado,

porque te enfadarás con papá, tampoco le vas a hablar

y se sentirá más solo y... Ya la he vuelto a cagar.

Mira...

Tu padre se ha pasado tres pueblos, es verdad,

pero también hay que conocer al abuelo,

lidiar con él no es fácil.

Tu padre se ha pasado la vida compitiendo con el abuelo

para ver quién era el más fuerte, el más exitoso, el mejor.

Y la verdad que el abuelo

podía haber evitado esa rivalidad absurda, ¿sabes?

Pero no lo ha hecho, nunca lo hizo.

Nunca le ha puesto las cosas fáciles a Elías.

Y trabajar con el abuelo, tú lo sabes...

es un poco terrible, ¿no?

Ya...

¿Sabes?

Elías ha trabajado mucho,

se ha esforzado mucho por tener su sitio,

pero siempre ha estado a la sombra del abuelo,

y eso no es fácil.

Así que esto, antes o después, tenía que reventar, Germán.

Y no estoy justificando a tu padre,

pero antes o después esto tenía que irse... a la mierda.

Cariño... -No me esperaba esta respuesta,

pero... gracias por no crucificar a mi padre.

Ojalá todos los De la Cruz fueran como tú.

Pero es que si fueran como yo,

seríamos la familia más aburrida del mundo, ¿no?

En la variedad está el gusto.

Por lo menos eso dicen. -Eso dicen.

¿Crees que debería hablar con el abuelo

para que aflojara con papá?

Es que no me quiero meter,

pero veo a papá tan mal y tan solo...

Lorena lo ha intentado.

Sin mucho éxito, visto lo visto.

¿Quieres que hable yo con él?

Porque a mí sí me escucha. Vamos, si quieres.

Gracias, tía.

Es para eso para lo que habías venido a verme, ¿no?

Hola, Javier.

Siento presentarme aquí así.

Me han dicho que estabas aquí y necesito...

Tú siempre necesitas algo.

¿Qué quieres?

¿Me puedo sentar, por favor?

Germán, ya hemos pasado por esto.

No tenemos nada más que decirnos, está todo hablado.

Yo creo que no.

Pues yo creo que sí. Por lo menos por mi parte.

Tolero tu presencia porque nos ayudas con Hortuño.

Al margen de eso, no quiero saber nada más de ti.

Si lo que tienes que decir no tiene que ver con eso,

te pido que te vayas.

Bastante daño nos hemos hecho ya.

No quiero que tengas una imagen de mí que no es real.

Cuando tú y yo nos conocimos

yo no andaba en mi mejor momento.

Ni mercado... ni Hortuño.

No me interesa.

Pues mercado entonces.

Estarás al tanto del trabajo de la detective.

Entonces sabrás que he sido yo

quien le ha comentado lo del camello y quién se ha...

ofrecido a hablar con él.

Sí, algo me ha dicho Jorge.

-Bueno, pues quiero que sepas

que esa es una época pasada de mi vida.

Que hace meses que no tengo contacto con él para nada.

Solo quería que lo supieras.

¿Y qué te hace pensar que eso podría interesarme?

Pues que no soy ningún drogadicto.

Accedí a hablar con él por ayudar en la investigación.

¿Ya has terminado?

¿Vienes a la reunión? Viene Sandra ahora.

No.

¿Por?

¿Tú qué crees?

Déjame solo, por favor. Necesito trabajar.

No te molestes, hija, si podría haberlo preparado yo.

Que no pasa nada, papá,

si me viene muy bien moverme un poco.

Además, estoy hasta el gorro de tanto sofá, de tanta mantita...

Además, no te he hecho venir para pasar el rato.

¿Y hay algo mejor que pasar un rato con tu padre?

Bueno, ahora no se me ocurre un plan mejor.

Pues tú me dirás.

Anoche, cuando viniste a verme... no me lo contaste todo, papá.

¿Qué ha pasado con Elías?

Nada, no quiero hablar de eso.

Pero ¿tanto te ha afectado?

Ya te ha venido tu hermano con el cuento.

A saber qué te ha contado el desgraciado.

Parece mentira que sea mi hijo.

No he hablado con Elías aún, pero lo voy a hacer.

Germán me lo ha contado.

Está muy preocupado y muy triste, papá.

Se siente muy dolido... de veros así, tan enfadados.

Pues lo siento por el chico, pero no me arrepiento de nada.

La culpa es de Elías.

Una cosa es ser ambicioso y... y otra es ser un miserable.

No... No entiendo cómo...

alguien puede hacer algo así a su propio padre.

¿A ti te parece normal?

Mira, papá, tienes que aflojar con Elías,

porque nunca se lo has puesto fácil.

Pero ¿qué dices? Si solo me ha faltado

llevarlo en brazos todos los días al trabajo.

Y ya no tenemos edad para eso.

¿Qué dices? Eso no es verdad.

Por favor, te has pasado la vida compitiendo con él

para ser el más macho, el más duro...

No me digas que no, papá,

porque lo he visto con mis propios ojos.

Mira, era la forma que teníamos de educar en mi época.

Yo solo he hecho lo que tenía que hacer como padre.

Bueno, ¿qué me vas a decir tú?

Pues la verdad, qué te voy a decir.

Yo seré como sea,

pero he dicho las cosas muy claritas siempre, ¿o no?

Si he exigido mucho a Elías

no ha sido para competir, ha sido para que sea mejor que yo.

Ya...

Tu hermano...

Tu hermano me ha roto el corazón.

Papá...

Mira, es posible...

que haya sido muy duro con él y que me haya equivocado,

pero lo he hecho por su bien.

Es mi hijo y yo...

aunque a veces parezca mentira...

lo quiero.

Y él también te quiere. -No.

Sí, papá, a su manera. -No, no, no.

Si me hubiese querido, no habría hecho lo que ha hecho.

Está bien. No lo hagas por Elías, pero hazlo por tu nieto.

Por Dios, que lo está pasando fatal.

Primero la separación y el divorcio de sus padres

y ahora esto.

Tenías que haberle visto la cara cuando me lo contaba.

Además, se siente muy culpable

porque fue él quien te lo contó a ti.

Pero no digas tonterías, la culpa es de Elías.

No...

Por mucho que me duela lo de Germán, no lo voy a perdonar.

Está bien, no perdones a Elías, pero... por Dios,

déjale volver a casa, papá. -¡Ni hablar!

¿Tú sabes la angustia que he pasado

pensando que estaba mal de la cabeza?

No...

No lo voy a perdonar.

Esta vez tu hermano se ha pasado de la raya, y mucho.

(Golpe seco)

Hola. Hola.

¿Estás bien? Ajá.

Tu cara dice lo contrario.

No. Estoy un poco cansada, nada más.

Ya...

Lorena...

Sé que no quieres hablar del tema, pero también que te preocupa algo.

Te conozco, no estarías así si fuera cualquier cosa.

Entiendo que no es fácil cuando vuelves a ver un ex,

nos pasa a todos, pero...

pero me da la sensación de que hay algo más.

¿Por qué no me lo cuentas?

Por favor, confía en mí.

¿Tan grave es?

No, no. La verdad es que no es tan importante y...

no tengo muchas ganas de hablar de eso.

Por favor.

No sé, ¿tienes miedo de que te revuelva algo por dentro?

¿Es eso?

No, no es eso.

¿No te trató bien, no se portó como debía?

No, no era un maltratador.

Quiero ayudarte. Si no me lo cuentas, es imposible.

Sé que es algo gordo,

si no, no te hubieras ido de Madrid así como así, Lorena.

¿Y tú por qué sabes que yo me fui de Madrid

después de lo de Óscar?

Yo no te he dicho esto.

¿Has ido por ahí preguntando sobre mí?

¿Te lo ha dicho Nicolás?

Muy bien. Lorena...

Lorena, no pretendía ser indiscreto...

Qué falta de respeto, de consideración.

No quería meterme en tu vida,

solo quiero ayudarte. No quiero hablar contigo.

¿Qué le pasa a mi hija?

Nada, nada... Cosas de pareja.

¿Seguro? Sí... Sí.

Se le pasará.

Eh... Celia quería hablar contigo. ¿De qué?

Mejor que te lo cuente ella.

Hola.

Pero bueno, ¿qué haces aquí? Eso es que ya estás mejor.

Bueno...

Todavía me canso un poco cuando ando mucho,

pero vamos, que sí, que me encuentro mejor.

Lo que me pasa es que estoy harta de estar encerrada en casa,

así que esto de salir a hacer la compra y tal

es la excusa perfecta para darme un paseo.

Pues claro que sí,

así te da un rato el aire. -Ajá.

¿Quieres picar algo?

Bueno, aún no me sale como a ti la tortilla,

pero le voy cogiendo el truquillo.

Yo quiero ver eso. -¿Sí? ¿Te traigo un trozo?

Venga. -Venga, que está recién hecha.

Bueno, bueno, bueno, bueno, ¿a quién tenemos aquí?

¿Cómo estás, Rosa?

Pues aquí estoy, sobreviviendo.

Oye, no tienes tan mala cara. Yo pensaba que estabas peor.

Bueno, lo digo...

porque como has dejado el trabajo en la pizzería...

Bueno, estoy mejor,

pero todavía me encuentro un poco floja

para empezar a trabajar, ¿sabes?

Sé que le estoy haciendo una faena a Paolo,

pero mira, chico, para venir un día sí y otro no,

pues... yo prefiero que se busque otro ayudante.

No, no, claro, claro. Pero todavía no ha buscado a nadie.

Ya... -¿Y sabes qué es lo peor?

Pues que Cristina ha visto el hueco

y lo está aprovechando para acercarse a él y engatusarlo.

¿Qué me dices? -Sí, lo que te lo cuento.

Si es que... No sabe nada...

¿Para qué te crees que ha vuelto? Pues para engancharlo.

Si es que... Yo, mira, yo no quiero meterme,

pero Paolo es mi amigo...

y lo ha pasado muy mal por culpa de esa mujer.

Que no, que no se merece otra oportunidad.

A ver, es mi opinión.

Estoy completamente de acuerdo contigo.

Las cosas tienen consecuencias, ¿no? -Claro.

No le puedes hacer daño a alguien y luego... esperar que no pase nada,

que todo siga igual. No. -Tú fíjate cómo será el asunto

que Paolo me pidió a mí ayuda

para que le ayudara a no caer con Cristina.

Fíjate cómo está el pobre.

Madre mía. -Bueno...

Carmen y yo le hemos organizado una fiesta sorpresa de cumpleaños

para que no se queden a solas.

Claro, que es su cumpleaños.

Fíjate dónde tengo la cabeza, Nicolás.

Es que lo había olvidado, pero completamente.

(NOA) ¿Qué tal, Nicolás? ¿Te pongo algo?

No, muchas gracias, Noa,

pero es que tengo un lío hoy que no puedo...

Lo que te decía, que tú aún estás a tiempo de felicitarlo.

Pásate por la fiesta de cumpleaños.

Y ya ves tú, que le vas a dar una alegría.

Pues me encantaría, ¿sabes?

Lo que pasa es que... todavía me encuentro un poco floja

para estar por ahí de fiesta. No... No.

Pero, Rosa, si va a ser solo un ratito.

No vas a empeorar por eso.

¿Y lo contento que se pondrá Paolo de verte?

Ya...

-Además, si a alguien le hace caso siempre Paolo, es a ti,

porque lo ayudaste cuando la cosa se puso fea.

Mira que eres exagerado.

Eres un liante de mucho cuidado.

Que no. No, no, no, de verdad.

Es que me encantaría hacerlo, pero... es que estoy floja.

De verdad, no... -Rosa.

No...

Hoy no deberías pensar en ti...

deberías pensar en Paolo,

porque él sí que se la juega.

Bueno, yo ahora os tengo que dejar.

Venga, hasta luego. -Adiós.

¿Qué?

Si no fuera por papá, irías.

No, no es eso.

Es que no me encuentro bien, no quiero ponerme peor.

Que no te vas a poner peor

por ir un rato a la pizzería y darle un abrazo a Paolo.

¿Sabes? La verdad es que...

me encantaría ir.

Verlo, abrazarlo, felicitarlo...

Es un tipo maravilloso.

Y hace muchísimo que no lo veo, pero...

No sé, no...

No lo voy a hacer.

Bueno, creo que me lo voy a pensar.

Me estoy mareando un poco, me voy a ir a casa.

¿Sí? -Sí.

¿Quieres que te acompañe un rato a casa?

No, tú quédate aquí. Por cierto, la tortilla está buena.

Venga, anda, que no me cuesta nada.

Aviso ahora a Lorena y nos vamos.

¿Sí? -Vale.

Qué raro que Javier no haya llegado.

Dijo que quería estar cuando viniera Sandra.

No va a venir.

Porque creo que se siente un poco acosado por mí.

¿Y eso?

Me estoy obcecando en recuperar una relación

que se ha ido a la mierda.

Que todo a mí alrededor se derrumba y...

yo intento aferrarme a Javier,

pero está claro que no está por la labor.

Dale tiempo.

Javi es buen tío.

Se calmarán las cosas, seguro.

(Llaman a la puerta)

Perdonad por el retraso. No, por favor, adelante.

¿Tenemos algo?

Antes de enseñaros lo que traigo,

por favor, no saquemos conclusiones precipitadas.

Yo sé que estáis muy implicados en este caso,

pero los hechos son los que son, no los que queréis que sean.

¿Estamos de acuerdo? Estamos de acuerdo.

¿A qué viene eso?

Bueno, que una de tus corazonadas haya dado en el clavo

no implica que tengas razón en todo. Eso debéis entenderlo.

Lo entendemos, pero en este caso sí tengo razón.

En parte.

Eso no significa que esté resuelto el caso.

Erika no estaba sola esa noche, ¿no?

Este es el informe toxicológico de Erika.

No ha sido fácil de conseguir, pero ya lo tenemos aquí.

Hola, papá. ¿Qué va a ser? -No, de momento, nada.

Estoy esperando a Celia.

Me va a entrevistar para su periódico.

¿Y eso?

Pues parece ser

que está entrevistando a empresarios de éxito,

personas que han triunfado desde abajo, como tu padre.

Ah...

Qué guay, enhorabuena. -Ya.

Me vendrá bien para distraerme.

Este asunto de Elías...

no se me va de la cabeza. -Ya, ya. Ya me imagino.

Entonces esperas a Celia, ¿no?

Espero, sí. Sí, sí. Oye...

Por cierto... ¿qué te pasaba antes con Jorge?

Estabais muy serios los dos. Sobre todo, tú.

No, nada.

Chorradas de...

¿Habéis discutido? -No, no, no, no.

Venga, que no soy tonto, se ve a la legua que os pasa algo.

¿Estás bien con él? ¿Te hace feliz?

Papá, no me tiene que hacer feliz nadie,

ya estoy yo para hacerme feliz. -No estoy de acuerdo contigo.

Si no tienes una pareja que te haga feliz,

¿para qué quieres la pareja?

Es un concepto un poco antiguo del amor.

Bueno, yo seré un antiguo, pero a ti te pasa algo.

Anda... Cuéntaselo a tu padre.

Es Óscar, el primo de Nicolás.

¿Qué pasa con él?

Me he enterado de que viene a tu boda

y, la verdad, me revuelve un poco.

Ya, bueno, ¿y por qué?

Ya sé que tuviste una historia con él, pero es agua pasada, ¿no?

Sí, pero...

Papá, no voy a ir a la boda.

¿Cómo no vas a ir a la boda? Eres mi hija, debes ir a la boda.

Eso no se discute. -No te enfades, por favor.

Pero creo que es mejor... que yo no vaya a la boda.

No se metió toda la droga que compró, ¿no?

No saquemos conclusiones precipitadas, Jorge.

Vamos a los hechos.

Erika murió de sobredosis.

Se han detectado grandes cantidades de MDMA en su sangre.

Justo lo que pilló, ¿no? Según dijo Tito.

Sí, pero hay otra sustancia en su sangre.

¿Qué sustancia?

Es una nueva droga de diseño. Aún no es muy conocida.

Parece que también se consume para aumentar el deseo sexual.

Sí, Cupido.

Que se... se llama así.

Pero que lo sé de oídas, que no la he probado ni nada.

¿Y qué es, otro tipo de éxtasis? Sí, pero más potente.

Nadie consumiría una droga así sin estar acompañado, ¿no?

No tendría mucho sentido, no.

Lo más probable es que la persona que estaba con Erika

le proporcionara la droga.

Lo lógico es pensar que la consumieron juntos.

Ya. Pero no es ni barata ni fácil de pillar, ¿eh?

Hay que averiguar si era Hortuño el que estaba con ella.

No me imagino a Hortuño yendo de fiesta en una discoteca,

y menos pillando Cupido.

Lo que está claro

es que esta historia acaba en su imprenta.

A ver, tal y como yo lo veo

la historia debió ser más o menos así:

Erika y esta persona

se conocen en la discoteca o en un bar cercano.

Deciden irse de marcha, y para terminar la fiesta...

buscan un lugar discreto donde echar un polvo.

Se toman la Cupido

y a Erika le sienta mal el cóctel de drogas,

muere por paro cardiaco.

Ya.

Bueno, yo creo que Hortuño iría a un hotel o algo así, ¿no?,

algo con nivel,

no queriendo acostarse con ella en una imprenta.

Sí, pero también puede ser que Erika muriera en otro lugar

y que luego transportaran el cadáver.

Pero claro... ¿por qué iba a querer Hortuño

llevar un cadáver a una propiedad que es suya?

Lo que está claro

es que Erika y la imprenta no tienen nada que ver.

El único hilo del que podemos tirar es el de su acompañante.

O sea, Hortuño.

(SANDRA) Eso es pura especulación, Jorge.

Tenemos que encontrar a esa persona, claro, y ponerle nombre,

y ponerle cara, para salir de dudas.

Ajá. Muy bien. ¿Y cómo lo hacemos?

Ese es mi trabajo.

Os voy informando.

Hola, cariño. ¿Qué tal todo?

Hola. Pues no... No muy bien.

Lorena dice ahora... que no va a la boda si va Óscar,

el primo de Nicolás.

¿Óscar?

Pero si lo suyo con él fue hace mil años.

No me digas que aún le importa.

Pero si además, ahora está con Jorge.

¿Qué pasa, no están bien? -No sé,

no lo sé, pero dice que no va a la boda si va Óscar.

No sé qué le pasa por la cabeza.

Pero ¿cómo no va a venir? -Oye...

¿Y si sacamos de la lista de invitados a Óscar?

Uy...

Es que eso me va a costar una bronca en casa, y de las gordas.

Nicolás y Carmen van a pensar que los hacemos de menos.

¿Y tú qué piensas?

Hombre...

Me parece feo sacar a Óscar de la lista, la verdad.

Sí, pero es que si va el primo, no va mi hija.

No sé qué ha pasado, pero debe ser grave.

Bueno... Déjame que lo hable con ellos,

a ver cómo podemos arreglarlo, ¿eh?

¡Lorena!

¿Me pones un café con leche para llevar? Anda.

Marchando.

¿Hola?

¿Rosa?

¿Qué tal, cariño? -Bien. ¿Y tú?

Pues fenomenal.

Y acabo de meter una lubina en el horno

que tiene una pinta, Nacho, estupenda.

(SE RELAME) ¿Lubina? -Sí.

¿De dónde ha salido?

Que yo recuerde, no quedaba pescado en el frigorífico.

¿La has comprado? -Sí.

Salí esta mañana porque me encontraba mejor,

así que fui a hacer la compra al Central.

¿Has ido al mercado? -Ajá.

¿Cuántas veces tengo que decirte que tienes que guardar reposo?

A ver, Nacho, que no pasa nada, por Dios,

que me he dado un paseíto. Me ha sentado fenomenal.

De hecho, esta tarde voy a volver a salir.

¿Para qué? Si necesitas algo, yo te lo compro.

No, no, no es por eso. Verás, es que Carmen y Nicolás

le han preparado una fiesta sorpresa de cumpleaños a Paolo

y me han invitado.

¿Sabes cuántos cumple, Nacho?

43 años. ¿A que no los aparenta?

¿No te has recuperado del todo y ya quieres ir de fiesta?

Por favor, Nacho, no exageres, que no me voy de fiesta.

Va a ser un cumpleaños íntimo, vamos a estar cuatro gatos.

Además, se lo debo a Paolo, ¿sabes?

Siempre tuvo mucha paciencia conmigo.

Faltaría más.

Y quiero hablar con él también,

porque no me gustaría que cometiera el error

de volver con Cristina.

¿Qué más te da lo que haga Paolo?

Ya es mayor para tomar sus decisiones.

Claro que sí, pero...

él no está ahora mismo emocionalmente preparado

para tomar una decisión, ¿sabes?

Creo que no va a pensar en las consecuencias.

(JESÚS) Levantar una empresa nunca es fácil,

pero la fórmula del éxito es muy sencilla.

Ajá. Trabajo, sacrificio

y robarle horas al sueño y a la familia, nada más.

Bueno, también existe el factor suerte, ¿no?

Tengo entendido que... ganaste la frutería

en una partida de cartas.

¿Quién te ha dicho eso? Elías.

Me lo dijo hace tiempo.

Bueno, eso es una tontería.

Cuando cogí el negocio era una ruina.

¿O te crees que el dueño iba a jugársela

si las cosas iban bien?

A ver, que no te estoy quitando mérito.

Lo que pasa es que el factor suerte pues...

es importante a la hora de levantar un negocio, ¿o no?

Sí, pero en un porcentaje muy pequeño.

Sí. Yo he sacado todo esto adelante

con mi trabajo y mi visión empresarial.

Convertí un simple puesto de frutas en un negocio rentable.

He mantenido a mi familia,

he comprado una empresa de transportes.

Hablando de familias,

supongo que para ti fue un alivio muy grande

que Elías decidiera entrar en el negocio, ¿no?

Quiero decir,

siempre es muy complicado que un hijo se quiera implicar

en el negocio familiar.

Cuando se incorporó Elías ya estaba todo hecho.

Cogió en sus manos una empresa que prácticamente funcionaba sola.

Ya, bueno, pero tengo entendido

que coger el bar del Central fue una idea de Elías, ¿no?

Y eso ha supuesto una inversión muy grande

para el grupo De la Cruz.

Bueno, no fue exactamente así.

La propuesta fue suya, pero la decisión fue mía.

Yo siempre tengo la última palabra.

Para eso soy el fundador y el socio mayoritario.

¿O quién te crees que firma los cheques?

Parece que no tienes nada que agradecer a tu hijo.

Bueno, de momento no ha hundido la empresa.

Algo es algo.

Bueno, mira, de una cosa sí que puedes estar seguro,

tu apellido lo conoce todo el barrio.

Es un nombre de emprendedores. ¿Eh?

¿A qué te refieres?

Al legado.

Debes sentirte orgulloso

de dejarle a tu hijo una buena empresa,

que va a pasar de tu hijo a tu nieto y... luego, quién sabe.

Quizá tengas razón.

Claro que sí.

Bueno, pues ya está, Jesús. Lo tengo todo.

Pues ha sido un placer, Celia.

Muchas gracias.

Venga, hasta luego. Hasta luego.

Celia. A ti te quería yo ver.

¿Lo has traído? Me gustaría probarlo antes de... ya sabes.

¡Oh!

¡Ay, me encanta! Me encanta, gracias.

Me encanta.

Ojalá tengas mucha suerte con Paolo.

Bueno, si le gusta tanto como a mí, lo tengo en el bote.

Gracias. Venga. Ya me cuentas, ¿eh?

Que no, Nacho, que no.

Que Cristina le ha hecho mucho daño a Paolo.

A ver si te crees tú

que ella quiere volver con él porque lo quiere. ¡Que no!

Quiere volver con él porque el otro le salió rana.

Es que, mira, de verdad, cada vez que...

Cada vez que lo pienso, me entra una rabia...

¿A ti qué te importa

lo que haga con su vida o su matrimonio?

Claro que me importa, porque es mi amigo.

¿Cómo puedes ser tan inconsciente?

¿Te preocupa más tu amigo que tu salud?

Venga, Nacho, por favor, que no me va a pasar nada

porque salga media hora a la pizzería.

Ya, ¿y yo? -Y tú, ¿qué?

¿No te importa lo que yo opine? -Claro que me importa,

pero no entiendo por qué te pones así

porque salga, ¿cuánto, un rato?

¿Que por qué me pongo así? -Sí.

Estoy harto de cuidarte noche y día

para que hagas lo que te dé la gana. Por eso me pongo así.

-Ya estás exagerando otra vez, como siempre.

Ah, ¿sí? ¿Tú crees? -Sí.

¿Qué pasó hace unos días?

Te empeñaste en trabajar y volviste hecha polvo.

También estabas muy bien y acabaste fatal,

pidiendo disculpas por no hacerme caso.

¿Es por Paolo?

¿Es porque no quieres que vea a Paolo?

Venga, Nacho, por favor, ¿eh?

Porque si eso es así, de verdad que yo flipo contigo.

Olvídate.

No vas a ir a ese cumpleaños.

Perdona, ¿qué estás diciendo?

¿Me estás prohibiendo salir de mi propia casa?

Si hace falta, lo haré.

Es lo mejor para ti.

Algún día te darás cuenta y me lo agradecerás.

¿Sabes si es sobre Hortuño?

No me lo dijo,

solo que era importante y que nos veíamos ahora.

Aquí viene. (SANDRA) ¿Qué tal?

Hola, Sandra. Tú dirás.

Traigo algo importante.

He conseguido untar a la empresa de seguridad.

Quería ver los vídeos de las cámaras de seguridad

de la noche que Erika estuvo en la discoteca.

Quería comprobar si es verdad que estuvo sola

o si se vio con alguien

¿Y? -El portero decía la verdad.

Erika entró sola y se fue sola.

Y por su actitud, parece que iba bastante drogada.

¿No habló con nadie en toda la noche?

Nada reseñable.

Se le acercó algún moscón y, nada, ella se lo quitaba del medio y...

volvía a bailar sola, a su aire.

La verdad es que, por las imágenes,

parece que realmente fue a disfrutar de la sesión del DJ.

Pues mira qué bien.

¿Decepcionados?

Pues un poco, ¿no?

O sea, esto no aporta nada a lo que ya sabíamos.

Bueno, sí, que Tito es de fiar, pero eso ya lo sabía yo.

Si no tienes información nueva, ¿qué era eso que querías decirnos?

Quise ver las imágenes del exterior de la discoteca,

Había tres cámaras situadas en el parquin,

y ahí está el quid de la cuestión.

¿Qué viste?

Nada.

¿Nada?

(SANDRA) Nada. Las imágenes se han borrado.

No están, se han esfumado.

Y el vigilante parecía igual de sorprendido que yo,

porque, al parecer, las imágenes se guardan durante todo un año

antes de ser borradas.

O sea que alguien entró y las borró expresamente, ¿no?

Los vídeos de esa noche. -Efectivamente.

¿Son los únicos que faltan? Sí.

Alguien se tomó muchas molestias para que nadie más viera

lo que pasó en ese parquin esa noche.

¿La empresa no sabe nada? Estoy segura de que no.

El vigilante parecía tan sorprendido como yo,

ya os lo he dicho.

Creo que descubrió que faltaban a la vez que yo.

Dijo que llamaría si descubría algo, pero creo que... no descubrirá nada.

O sea que el que lo hizo tenía acceso a las cámaras.

Sabía dónde estaban y cuántas había.

(SANDRA) Lo que está claro...

es que es alguien que tenía acceso a la discoteca...

o a los vigilantes de seguridad.

Y sí, pudo ser alguien de dentro, pero yo creo...

que hay varias opciones que barajar.

(GERMÁN) Con Hortuño cerca, no sé yo si tantas.

Por favor, ya os lo he dicho,

no saquemos conclusiones precipitadas.

Está claro que esas imágenes son la clave

de lo que le pasó a Erika esa noche.

Tenemos que dar con ellas.

Lo sé.

¿Cabezón de la Sal?

Pues yo tengo una casa al lado, en Comillas.

Lo que pasa es que está hecha un cristo,

hay que hacer reformas,

y entre pitos y flautas, hace que no voy, no sé.

Con lo bonito que es aquello...

Desde luego.

Valeria. -Ay, mira, te presento a Julia.

Encantada.

Igualmente.

Tiene una casa al lado de Comillas. -¿Dónde?

Cabezón. -¿Yo?

También, pero no. El pueblo, Cabezón de la Sal.

Sí, es una zona que tiene una carne buenísima.

Sí, pero bueno, yo tengo mejor carne.

Bueno, chica, pues yo que sé,

a ver si nos vemos por allí, coincidimos y nos tomamos algo.

(JULIA) Genial. -Bueno, pues nos vemos, guapa.

Hijo, he venido a buscarte

porque últimamente estás de un mohíno...

¿Por qué no, en vez de pasear como un alma en pena,

estás preparando el viaje de novios?

¿Has mirado ese sitio que nos dijo Adela?

Hijo, es que... lo vamos dejando, y entre unos y otros,

nos van a amargar la boda, los preparativos y hasta el viaje.

Lo siento.

Todo viene de mi parte.

Primero la puñalada de Elías y después, Lorena con lo de Óscar.

No, no, no, no, no.

Que eso fueron Carmen y Elías los que lo invitaron.

Sí, pero porque no sabían lo que iba a pasar.

Bueno, pues da igual, porque ¿sabes qué?

Que ya está todo solucionado.

Ya he hablado con ellos, no va a venir.

Ya... ¿Y cómo lo han tomado en tu casa?

Pues fatal. ¿Qué quieres? Están ahí toda la mañana llorando.

Pero bueno, me da igual, porque te digo una cosa,

este Óscar, mucho primo, mucho primo,

pero ni que lo viéramos todos los días.

Ya, pero es su primo.

Pero eso da igual,

porque si no puede ser, pues no puede ser y ya está.

No es tan grave. Ya se le pasará.

O no, y vienen enfadados a la boda.

¿Mi hija? ¿Con las ganas que tiene?

¿Va a venir de morros? Eso no te lo crees ni tú.

Así que este es tu currículum...

Muy bien.

A mí es que no me la da. -No. Está claro, vamos.

Menuda ha liado. No puede ser. -Se va a enterar.

Vamos, que está ahí. Venga.

(CARMEN) Lorena, ¿podemos hablar, por favor?

¿De qué? -Te sales con la tuya, ¿verdad?

¿Perdona?

(CARMEN) Sabemos que le has comido la oreja a Jesús

para que no invite a Óscar.

Yo no le he comido la oreja a nadie. (NICOLÁS) No, qué va.

Según mi suegra, le has echado un órdago a tu padre.

Cómo se nota que eres una consentida,

hasta que no te sales con la tuya, no paras.

Y te da igual a quién te lleves por delante, ¿verdad?

Mira, mi primo se fue del mercado por tu culpa, ¿eh?

Así que no sé qué te ha dado, que ni puede venir a la boda.

(LORENA) Nicolás,

es la boda de mi padre

y te aseguro que no he obligado... -Tu familia y tú sois iguales.

Tenéis la misma actitud en la vida que en los negocios,

pisar a todos y hacer lo que os da la gana.

Estáis muy mal acostumbrados.

Vamos, es que no entiendo qué te ha dado ahora con él

después del tiempo que ha pasado.

Debería ser mi primo el que estuviera hasta las narices de ti

después de cómo le trataste. -¿Y cómo lo traté, eh?

¿Tú sabes cómo lo traté?

¡No tienes ni idea!

¿Estabas tú ahí? No.

Tú no estabas ahí, así que no sabes nada.

No sabes nada.

¿Quieres que te lo cuente, Carmen,

y así me dejáis en paz de una puñetera vez?

¿Eh? Vale.

Pues resulta que yo estaba enamorada de Óscar,

completamente enamorada de Óscar,

y él estaba completamente enamorado de mí.

Todo era absolutamente maravilloso...

hasta que me quedé embarazada.

Eso no lo sabías, ¿no? -No.

Pues él sí lo sabía.

Bueno, no. No, miento.

Él tiene una versión muy distorsionada de la realidad.

Sí, la que te dio tu primo, que no tiene nada que ver.

A ver, Carmen...

Yo era muy joven.

Aquello me pilló por sorpresa.

Estaba asustada,

tenía una maraña en la cabeza que yo no sabía cómo deshacer...

Así que se lo conté a Óscar.

¿Y sabes lo que me dijo?

Que... teniendo la fama que tengo con los hombres,

cómo podía él estar seguro de que yo estaba embarazada de él,

que podía ser de cualquiera. Sí, cállate.

Así que se fue.

Como un cobarde.

Sin asumir el problema.

Con el rabo entre las piernas. -Ya.

Sí.

Carmen, me dejó sola.

Me abandonó.

Y aquí me quedé...

teniendo que tomar sola esa decisión,

sin nadie a quien acudir, sin nadie que me comprendiera...

con una familia que no me entendía,

en un barrio en el que todo el mundo hablaba de mí.

Y ese fue el detonante para marcharme.

¿Quieres saber algo más?

¿Y el embarazo, el niño no lo tuviste?

Te voy a matar. Me has hecho quedar como una imbécil.

¿Y tú la crees? -Bueno, ¡solo faltaba!

Ya hablamos en casa.

(CRISTINA) Hola.

Así que muchísimas gracias y te llamo en unos días, ¿vale?

(CRISTINA) Hola.

¿Qué, cómo va la tarde? ¿Quieres un café?

No tengo tiempo ni de estornudar.

Ya me gustaría, pero estoy sobrepasada.

Es que, además, ¿todo tiene que pasar al mismo tiempo?

(Móvil)

¿Lo ves?

Buenas tardes, Floristería Villar.

Sí, Antonio, dime.

Claro, claro que puedo.

100 magnolias, además de las que ya tenéis.

Pues estupendo.

No, no, no hay problema.

No te preocupes,

que ya tendréis bastantes nervios vosotros.

Vale, pues... nos vemos allí entonces.

Venga, dale un saludo a Claudia. Adiós.

¿Tú lo ves? Los de la boda,

100 magnolias para mañana.

No podía ser otra, magnolias, con lo que cuesta conseguirla.

Tranquila. Llama al proveedor. ¿No tiene? A otro. Alguno tendrá.

Es que entre la boda, la entrega de premios,

los clientes de aquí, los de la web... No doy abasto.

Es que ya no sé ni lo que hago.

¿Y cómo va lo de encontrar a alguien?

Uf...

Seis candidatos... y nada, no hay manera.

¿Seis?

Sí. Supongo que cuando encuentre al candidato perfecto,

me aligerará el trabajo, pero ahora,

las entrevistas de trabajo me hacen perder el tiempo.

Chica, ¿qué les estás pidiendo?

Una cosa es servir flores y otra es trabajar en la NASA.

Que tan difícil no es.

A ver, pues no me gusta ninguno.

Es un trabajo sencillo, pero no meteré a cualquiera.

Ya. Necesito a alguien responsable,

profesional, que le guste este trabajo y...

y que transmita confianza.

Cuando coja la furgoneta, él es la imagen de mi negocio.

Qué te voy a contar, si lo sabes. Sí, eso es fundamental.

La primera impresión ante el cliente es fundamental hasta cierto punto.

Debes encontrar alguien, no puedes estar así.

Pues dímelo a mí.

Mira... ¿Y si buscas a alguien que sea...?

Bueno, que esté más verde, pero que tú le veas potencial.

Hombre, alguien sin experiencia... No, no.

Quien sea debe saber distinguir entre una magnolia y una petunia.

Y además, que le guste el trato con el cliente.

Ya. Yo que sé,

alguien que tenga un poco de experiencia.

Oye, Cristina...

Yo sé que te va a parecer una tontería,

y ya sé que estás en el puesto de té, pero vaya, que...

¿a ti no te apetecería

ayudarme esta semana con tanto evento?

Mientras encuentro un ayudante. ¿Qué te parece?

Pues no sé qué decirte, Adela, no sé...

Mujer, ¿quién mejor que tú, que conoces el negocio?

Tú puedes ayudarme.

Te lo agradezco, pero no creo que sea buena idea.

Cristina...

Te pago bien. No.

Así te sacas un dinerillo extra. No.

De verdad, gracias, pero...

yo tengo tantos recuerdos felices aquí...

que yo prefiero que sigan siendo así.

Bueno.

Pero si cambias de opinión...

ya sabes que sigue en pie la oferta.

Suerte con tu búsqueda.

Seguro que encuentras alguien perfecto.

Hasta luego. Adiós.

A ver, esto, esto, esto...

Carolina, igual se me corta, que tengo poca batería.

¿Vale?

Carol. ¿Carol?

Dicho y hecho.

Vale, cargador...

Lorena, ¿qué haces aquí?

Eh...

¿Va todo bien?

¿Qué...? Oye, Lorena...

Lo siento mucho.

Siento mucho cómo te está afectando todo esto de Óscar.

No, pero...

A mí tampoco me van a dar el premio

al novio más comprensivo del planeta.

Pensaba que lo tenía superado...

y... y visto lo visto, no.

Y cuando me he enterado de que iba a venir a la boda...

Vale, vale. Tranquila, ¿vale?

¿Quieres contarme qué pasó?

Jorge...

Tú sabes la fama que siempre he tenido por aquí

de chica fácil, ¿no?

Que siempre me ha gustado estar con todos y con ninguno,

que... que me gusta divertirme.

Ya sabes cómo son aquí, ya sabes cómo son en el barrio,

cuánto les gusta hablar.

Cuando conocí a Óscar...

me enamoré locamente de él y él se enamoró de mí.

Fue... Fue genial.

Estuvimos... Estuvimos casi un año juntos...

y me quedé embarazada.

A ver, cuéntame, ¿qué te ronda por la cabeza?

Estoy dando vueltas...

y a lo mejor hay que repensar las cosas.

¿Qué quieres decir?

Que a lo mejor conviene anular la boda.

¿Anular la boda? -Bueno...

posponerla.

Hasta que las cosas estén más tranquilas. Yo no estoy bien.

Te juro que me esfuerzo por no pensar en lo de Elías,

quiero centrarme y disfrutar de la boda,

pero no sé...

no... no es fácil asimilar que un hijo te haga algo así.

No. Desde luego que no.

No se me va de la cabeza,

es como si hubiese perdido la ilusión.

Al final ese idiota se va a salir con la suya...

y me va a amargar

uno de los días más bonitos de mi vida.

Pues no lo dejes.

Mira, si lo piensas,

Elías ha estado en contra de nosotros desde el principio.

De que nos fuéramos a vivir juntos, de la boda...

Si la anulamos, gana él.

¿Eso es lo que quieres?

¿Que gane él?

Que ese hijo tuyo no puede con nosotros.

No, no puede.

Pero tampoco quiero ir a la boda con gente que no me quiere.

Elías te quiere.

Elías es un miserable.

Lo que ha intentado hacer

demuestra que no me quiere en absoluto.

Bueno, a lo mejor tienes razón,

pero creo que no es justo que te sacrifiques

y que, por no verlo a él, dejes de celebrar tu boda

rodeado de la gente que sí te quiere.

Y mucho.

¿No te parece?

Me parece.

No se va a salir con la suya. No nos va a amargar el día.

Vamos a seguir adelante sin él.

Voy a sacarlo de la lista de invitados.

Y yo era muy joven.

Nunca se me había pasado por la cabeza tener un hijo,

tenía otras cosas en la mente,

así que... la noticia me dejó absolutamente bloqueada.

Estaba muy asustada.

Y...

Y cuando se lo conté a Óscar, ¿sabes lo que me dijo?

Me dijo...

"Lorena, yo te conozco bien,

puedes estar embarazada de mí o puedes estarlo de cualquiera.

No vas a obligarme a cargar a mí con un problema que es tuyo".

Yo lo miraba a los ojos, Jorge, y le decía:

"Óscar, tú y yo nos queremos,

tenemos que enfrentarnos a esto juntos".

Y me dijo que ni me quería tanto ni creía tanto en mí

como para asumir un asunto que no era suyo.

Así que...

de la manera más cruel, más cobarde, más vil...

se fue.

Traspasó el negocio y...

desapareció.

Qué elegante.

Y antes de irse...

le contó a Nicolás que yo estaba embarazada.

Pero no sé cómo se lo contó, porque consiguió darle la vuelta

para que yo fuera la mala de la película.

Y también consiguió que...

que todo el barrio creyera que él era la víctima,

y que todo el mundo pensara que...

Lorena, la oveja descarriada del barrio,

le había roto el corazón.

¿Y qué hiciste?

Pues quedarme callada.

Porque yo no tenía que justificarme ante nadie

ni darle explicaciones a nadie.

Pero estaba cansada de vivir aquí, en un...

en un sitio donde todo el mundo hablaba mí,

donde nadie me comprendía,

donde me sentía tan fuera de lugar.

Así que...

no pude más y... y me fui.

Me fui de Madrid.

Y... Y aborté,

y no, no me arrepiento, lo hice convencida

porque no era el momento de tener un hijo.

Pero, Jorge, yo creía que lo había superado...

y no sé si voy a ser capaz de olvidarlo alguna vez.

Eh...

Eh... Lorena.

¿Qué necesitas?

Necesito que me abraces.

Hola. ¿Eres Juan Martínez? No, mi nombre es Miki.

Perdón. Creí que venías a la entrevista. Dime.

Y a eso vengo.

He visto que necesitas ayudante y yo necesito trabajo, así que...

Espero que no haya problema.

Y lo cierto es que, claro, él no superó la situación,

y él no quería tener un...

¿Lo sabes?

Ir a ayudar a Paolo el día de su cumpleaños

es como volver a una etapa en la que fui muy feliz,

así que voy a ir a por todas.

¿Qué te pondrás para la fiesta de Paolo?

¿Sabes, cariño? Creo que no voy a ir.

Prefiero no tentar a la suerte.

A ti lo que te pasa es que te puede la rabia.

En el fondo no eres más que un crío que busca la aprobación de su padre,

y cuando no la tiene, monta la pataleta.

Pero ¿tú quién eres? ¿Quién te crees que eres?

Llevas dos días en casa y crees que me conoces.

¿Qué sabes tú cuáles son mis problemas?

¡Sorpresa! (NICOLÁS) ¡Bravo!

Pero ¿qué hacéis vosotros aquí?

Aunque digas lo contrario, parece grave,

así que si puedo ayudarte en algo...

Si sabes cómo deshacerte de un detective privado...

(MIKI) Así está mejor.

Oye, ¿sabes algo de Sandra? ¿Ha venido o te ha llamado?

No. ¿Por qué, habías quedado con ella?

Sí, me citó, pero no aparece y tiene el móvil apagado.

Solo quiero pedirte, por favor,

que no metas más las narices en la empresa.

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Mercado central - Capítulo 131

31 mar 2020

Germán busca el apoyo de Rosa para que Jesús perdone a Elías, pero el patriarca no está dispuesto a perdonar la maniobra de su hijo para inhabilitarle.

Jorge y Lorena discuten porque el chef le preguntó a Nicolás por Óscar. Jesús ve a su hija muy afectada.

Rosa está dispuesta a ir a la fiesta de cumpleaños de Paolo, pero Nacho se lo prohíbe.

Sandra, la detective, consigue el informe toxicológico de Erika, del cual extraen la conclusión que la chica no estuvo sola la noche que acabó muerta en la imprenta de Hortuño.

Viendo lo afectada que está Lorena por el asunto, Jesús decide sacar de la lista de invitados a Óscar, el primo de Nicolás.

Celia entrevista a Jesús, que aprovecha para menospreciar la labor de Elías en la empresa De la Cruz.

Sandra ha descubierto que los videos de seguridad del exterior de la discoteca han sido borrados.

Adela busca un ayudante. Es muy exigente.

Lorena, rota, cuenta a Carmen y Nicolás la verdad sobre Óscar. También se lo cuenta a Jorge.

Jesús decide no invitar a Elías a la boda.

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