Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 130 - ver ahora
Transcripción completa

Él es Javier, el gerente del mercado,

Adela, una de las comerciantes, Sandra la detective.

(SANDRA) Vayamos a lo que nos ocupa, Ginés Hortuño.

Se va a Londres, esta tarde.

Eso no puede ser, si nos vamos juntos.

Veo que tu presunta novia tiene otros planes.

¿Dices que no piensas hacer nada

para pararle los pies a este tío, es eso?

No me atrevo.

Pues yo sí.

Pero es que no entiendo nada, no entiendo por qué tantas prisas,

por qué de repente apagas el móvil, por qué no me coges las llamadas.

¿Por qué te vas? ¿Por qué no nos vamos juntos?

Porque no te quiero, Jona.

Estoy esperando que me faciliten el informe policial

para ver los detalles del caso. Conociendo a Hortuño,

quizá tenga algo que ver con ese asesinato.

Bueno, para desenredar esta madeja,

voy a necesitar echar mano

de los fondos extra que hablamos, los del sobre.

Sí, aquí está. Lo que nos pediste.

Óscar Latorre. Oye, ¿de qué me suena a mí este?

(VALERIA) Óscar, del mercado, ¿no te acuerdas?

Que es el primo de Nicolás.

Mis hijos se han empeñado en invitarlo.

Ah, sí. Tú tuviste algo que ver con ese, ¿no?

(NICOLÁS) "Valeria aprecia a Óscar",

y tiene derecho a invitar a quien quiera.

Te lo digo una vez y no te lo digo más veces.

Solo uno de los dos va a ir a esa boda,

y te aseguro que Óscar no va a ser.

Ya tienes lo que querías. Oficialmente estamos divorciados.

Pues nada, enhorabuena.

Ha costado, pero ya no estoy casada contigo, sí.

Sí que ha costado, sí. A mí, una fortuna.

Lo dicho, enhorabuena, ¿eh?

Ya eres lo que querías ser siempre,

una mujer rica. Te digo una cosa, ¿eh?

Esto se ha acabado. No me vas a manipular más. ¡Se acabó!

¿Y qué vas a hacer?

¿Estar así siempre, enfadado? ¿No ves que es absurdo?

Mira, yo no soy tan frívolo como tú. Yo me tomo las cosas en serio.

Y el daño que me has hecho

no te lo voy a perdonar en la vida, ¿me oyes? ¡Nunca!

Mi primo Óscar, se fue por tu culpa. Porque le destrozaste el corazón.

Nicolás, de verdad, no sabes lo que dices.

Te conozco a ti desde hace muchos años, Lorena,

y también a mi primo.

Tu primo de pobre no tiene nada, ¿te enteras?

No lo conoces tanto como crees.

¿Tú podrías echarme una mano? -¿Yo? ¿A qué?

Quiero que vayas a su despacho y le cojas los papeles de las rutas.

Los papeles no mienten.

Y si nos está ocultando algo, ahí lo sabremos.

¿Lo harías por mí?

-Hablábamos de su cumpleaños.

¿Cuándo es? Mañana.

¿Sabes qué?

Que ha cortado con Vanesa.

No tiene con quién celebrarlo. Lo va a pasar más solo que la una.

Ay, que te veo venir...

Mira, hay paradas donde no hay pedidos...

ni proveedores ni franquicias ni nada.

¿Y por qué crees que papá los manda para allá?

No tengo ni idea, pero tengo razón.

Aquí está pasando algo y tu padre nos lo oculta.

Velasco, creo que habrá otras formas de hacer esto, ¿no?

Como tu padre vuelva a meter sus narices en mis asuntos,

voy a tener que hacerle una visita,

y... no me gusta ver llorar a la gente mayor, ¿sabes?

¿Tú qué? ¿Tienes miedo de que nos pida más dinero?

Y esto de comprar voluntades a base de talonario, no es muy legal, ¿no?

Por muy detective que sea.

Hará lo que tenga que hacer, Germán.

Entonces, ¿es de fiar?

Sí, completamente.

Del que no me fío es de Hortuño.

¿Tú crees que tiene relación con el asesinato de esa chica?

Conociéndolo, es capaz de cualquier cosa.

No tiene escrúpulos.

(Llaman a la puerta)

Adelante, Sandra.

Es Germán, el hijo de Adela. ¿Qué tal? Encantado.

Encantada. Siéntate, por favor.

He conseguido una copia del informe policial

del caso de la de la imprenta, pero faltan detalles importantes.

¿Como cuáles?

El informe toxicológico, que se retrasa.

No os preocupéis, lo conseguiré.

¿Y es importante ese informe?

Erika, la chica, murió de sobredosis,

de un paro cardíaco producido por esa sobredosis.

Se llamaba Erika Van Houten, 24 años, nacida en Bélgica.

Estaba buscada por la Interpol

por denuncias por desaparición puestas por sus padres,

en al menos tres ocasiones.

La última hace menos de un año.

Esa última vez, finalmente la encontraron en Berlín.

Al parecer, a Erika le gustaba la música electrónica

y las fiestas y las drogas

que suelen ir acompañando a esa música.

¿Y cómo vino a parar a Madrid?

-Erika se obsesionó

y se hizo muy fanática de un DJ conocido como Exta-Six.

Y eso, junto con que tenía una personalidad muy inestable,

la trajeron aquí

O sea que vino a España siguiendo a ese DJ.

Según la fecha aproximada de la defunción,

parece ser que Erika vino aquí para asistir a un concierto de este DJ

en una sala llamada Fool Moon.

Ah, sí, yo conozco esta sala.

(SANDRA) Tenía pensado comenzar por ahí.

Quiero hablar con el encargado y con el portero.

Ah, conozco al portero, se llama Tito.

(SANDRA) Ajá. -Sí, es...

Bueno, es portero y camello,

que pasa "pastis" y... otras cosas.

Que me voy a callar ya, ¿vale?

Pero no será fácil que lo convenzas, o que se fíe de ti, vaya.

Sandra es una profesional. Seguro que sabrá cómo tantearlo.

Ya, pero...

se va a oler a kilómetros que es poli o detective o algo.

Y conmigo tiene confianza.

¿Crees que es mejor ir tú a hablar con él?

Bueno, no voy a levantar sospechas. ¿Sandra?

Yo no suelo permitir

que los clientes intervengan en los procesos de investigación,

pero en esta ocasión, me parece razonable.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

¿Te gustan, te parecen bien?

Me encanta. La iglesia va a quedar preciosa con los lirios y las calas.

Va a quedar genial.

Será un bodorrio por todo lo alto, como tú te mereces.

Mira, luego te voy a enviar las fotos al móvil

y te piensas si quieres quedarte con estos arreglos.

¿Te parece? Muy bien,

porque así lo consulto con Carmen.

Es que las novias jóvenes preparan las bodas con sus madres,

pero las maduritas como yo, las preparamos nuestras hijas.

Y lo que vais a disfrutar las dos juntas.

(Móvil)

Perdona.

Floristería Villar, dígame.

Sí, espere un momento que le tomo nota.

Vamos a ver.

Dígame.

¿De tallo largo? Muy bien.

Pues mañana tendrá las flores en esa dirección.

De acuerdo, gracias a usted. Adiós.

Va bien el negocio, ¿no?

Bueno, no me faltan los encargos.

Me he asociado con la "wedding planner".

¡Ah, la "güending"! Sí, sí, sí. Y con ella dos bodas,

unos centros para un aniversario... ah, y está el hotel,

que me piden flores todas las semanas

para la recepción.

Pero no me dejarás en la estacada, ¿no, Adela?

Que mi boda es prioritaria. Yo te vi primero.

Claro que no, Valeria.

Tu boda va a ser la más bonita de todas.

No te preocupes por nada, que además de mi profesionalidad,

pondré el cariño que os tengo a ti y a Jesús.

Ay, Adela.

(Notificación de móvil)

¿Tulipanes rosas tengo yo suficientes? Sí.

Un ramo, venga.

Chica, no me digas que es otro encargo.

Sí. Qué éxito, ¿no?

Pero es un ramo nada más, ¿eh? Ya,

pero un ramo aquí, un centro allá...

Bueno, pero tú ya sabes cómo son los negocios, Valeria.

Que o estás a dos velas o te viene todo de golpe.

Nunca se puede decir que no a nada. Di que sí.

Coge todos los encargos que puedas, que luego puede venir la sequía.

Pues sí. ¿Sabes qué?

Que igual te vendría bien un ayudante, ¿no crees?

No creas que no lo había pensado, ¿eh?

Es que con un ayudante podrías coger más pedidos.

Y al final, ese sueldo te saldría a cuenta.

La floristería te va genial, chica. Date un capricho, mujer.

Si tienes toda la razón.

Qué buen humor tienes siempre. Contigo da gusto.

No creas, que mi trabajito me cuesta.

Entre Elías y Jesús las cosas están peor que nunca.

No sabes la tensión que hay en casa. Sí, sí, lo sé.

Ya me ha contado Germán

que Elías ha intentado incapacitar a Jesús.

Que conste que le he dicho a Elías todo lo que pensaba

cuando hemos firmado el divorcio.

Desde luego, qué aguante has tenido con semejante energúmeno.

Bastante es que no te haya machacado.

Bien engañada me tenía.

Te aseguro que todos los años que hemos estado casados,

yo no me he dado cuenta de que fuera así.

Pero ¿sabes qué? Que ya me he librado de él

y ya no es mi problema.

Bueno, tenéis un hijo en común.

Sí, y va a conseguir que Germán le deje de hablar.

Elías se va a quedar muy solo, ¿eh?

Él no es consciente de que sin su familia, no es nadie.

Nada, a ver si toca fondo y cambia.

Uy, no creo. Conociéndolo,

es capaz de engañarse a sí mismo buscando una excusa

para no afrontar la verdad. Pues con su pan se lo coma.

Incapacitar a su propio padre... Calla, calla, calla, calla.

¡Javier!

¡Javi!

¿Te apetece una cerveza?

¿A estas horas? Sí.

Me la acaban de traer.

Artesana, de trigo,

ligera y afrutada.

A ver qué te parece. En vaso, por favor.

Eh.

Muy rica.

Me recuerda a cuando trabajaba para las bodegas y hacía las catas.

Ahí nos conocimos.

Que, por cierto, vaya vinitos me vendías.

Por eso decidí cambiar de trabajo.

Bueno, y mal no te ha ido, ¿no?

No sé. ¿Tú crees? No lo tengo yo tan claro.

El mercado va de follón en follón.

Y sinceramente, no sé si vamos a ver la luz detrás del túnel.

Bueno, no hay que ponerse en lo peor, Javi.

Sandra ha encontrado pruebas importantes,

y con un poquito de suerte, empapelamos a Hortuño.

¿Crees que se va a quedar de brazos cruzados?

Ese tío sabe defenderse.

Tiene dinero, tendrá a los mejores abogados.

Nosotros en cambio... Tenemos fuerza y determinación.

Y un gran equipo.

Hasta Germán se ha ofrecido para ayudar a la detective.

Eso es que tiene cargo de conciencia.

Gracias a él, Hortuño y Elías

lo van a tener más complicado para ir un paso por delante.

Ha ido a hablar con un portero de la discoteca

donde apareció la chica muerta, Tito, para sacarle información.

Bien. Que Germán haga lo que tenga que hacer.

Sinceramente, prefiero no hablar de él.

Aún escuece, ¿no?

Sí.

¿Tú qué tal con Lorena?

Bien, bien, bastante bien.

Desde que volvimos de Valencia, como la seda.

Hasta ahora.

No me digas que habéis discutido por Elías.

Intento no contarle nada del mercado para que no nos afecte.

Bien. Es lo mejor.

Ya, pero es complicado tener secretos con la pareja,

porque el día que estallan...

Cuando Lorena se entere

de todo lo que has hecho por salvar el mercado,

lo comprenderá.

Pero es que los chanchullos de su hermano

no son nuestro único secreto.

No me digas que tienes más secretos. No, no, yo no.

Pero parece que ella sí.

¿Crees que ella te oculta algo?

La he visto discutir con Nicolás sobre un exnovio

al que han invitado a la boda de Jesús y Valeria,

y ella no quiere volver a verlo.

(NICOLÁS) Ya tienes el enchufe listo.

Muchas gracias, Nicolás. -Ya.

¿Te apetece tomas algo? Invita la casa.

No, no, muchas gracias.

Tengo un cabreo que no me apetece nada.

Estás revuelto por el tema de Samuel y Carla, ¿no?

Porque ella no se presentó a la cena.

Me lo imagino.

¿Cómo lo lleva Samuel?

No, si Samuel, para mí que ya tiene asumido

que la cosa entre ellos es imposible.

Pero ya lo sabes, amigo mío,

al principio, Samuel estará muy triste,

pero se le pasará.

Encontrará otra chica con la que no tenga tantos problemas.

Y es lo mejor que le puede pasar, ¿eh?

Nadie puede estar enganchado al pasado toda la vida.

Tienes razón, Paolo. No te puedes enganchar al pasado, hombre.

Y encima hacérselo pagar a quien menos culpa tiene.

Si es que... -Pero a ver.

¿Quién quiere hacérselo pagar a quién?

Yo pensaba que Samuel y Carla habían hecho las paces.

No, hombre no, yo no me refiero a ellos,

sino a otra persona que mejor ni nombrarla, vamos.

Que en cuanto puede, le complica la vida al de enfrente.

Ah... -Mi hijo no.

Mi hijo, por suerte, es maduro, y...

en fin, que tira para adelante sin guardar rencor.

Ya, ya... -Pero...

Bueno, mira, me voy, que tengo un lío ahora, que no veas.

Muchas gracias, ¿eh? -Venga. Hasta ahora.

(Teléfono)

Il Sapore di Napoli, dígame.

Sí.

Y al parecer, ella tuvo una relación con este tal Óscar

y no quiere volver a verlo, pero no me cuenta por qué.

¿Y te preocupa que ella siga sintiendo algo por él,

después de tantos años? No, no, no.

Me preocupa haber visto su reacción.

O sea que tienes miedo

de que su aparición desestabilice vuestra relación.

No, es que parece que no tenga confianza conmigo

como para contarme algo que la preocupa.

Vale. A ti lo que te molesta es que no te lo haya contado.

Me molesta que parece que no confía en mí.

A ver, Lorena confía en ti plenamente, Jorge.

Será un tema del pasado que no quiere remover. Nada más.

Ya, pero cuando es algo tan grave, me gustaría saberlo.

Aunque solo sea para ayudarla.

Mira, a veces contamos las cosas

cuando sentimos que estamos preparados para contarlas.

Tú dices que en las relaciones hay que ser transparentes, ¿no?

Sí, pero hay cosas muy personales

que yo mismo he tardado mucho en poder contar.

Y depende a quién, tampoco es necesario explicarlo todo.

El pasado nos hace ser como somos, ¿no?

Y a mí me gustaría entender el pasado de Lorena.

Bueno, tranquilo, que seguramente estés haciendo una montaña

de un granito de arena.

Si la llegas a ver discutiendo con Nicolás, no pensarías lo mismo.

Será un tío desagradable. O acabaron mal.

Quizá él la dejó a ella y no le apetece remover ese asunto.

No, no, la conozco. La conozco, Javi.

Tengo la sensación de que es algo más grave.

Hay mucho dolor ahí.

Y me preocupa.

Ten paciencia. Ya te lo contará cuando ella quiera.

Por cierto, muy rica la cerveza.

Sí, sí, perfecto.

Entonces, para mañana, diez personas.

Sí, sí. Perfecto, hasta mañana.

Pizza y pasta, lo que queráis, sí.

Hasta luego.

Hola. -Hola.

Entre las cartas que me diste antes, te dejaste esta.

Yo creo que es importante, es tuya.

Ah, gracias.

¿Qué tal va la pizzería?

Bueno. Depende del día, ya sabes.

Pero para mañana me acaban de hacer una reserva para diez personas.

Ah, qué bien. Me alegro.

¿Y cómo lo harás para cocinar y servir solo una mesa tan grande?

Bueno, yo puedo con todo.

Y cuanto más trabaje el día de mi cumpleaños, mejor.

Ya sé que eres capaz de organizarte en todo, pero no sé,

igual es una mesa demasiado grande.

No, no. No te preocupes. Ya estoy acostumbrado.

Sí, pero si vienen clientes de fuera

o tienes que atender al teléfono porque te hagan pedidos,

pues igual, no sé, te vas a ver desbordado.

Ya. Tendré que organizarme. Es que no tengo otra.

A lo mejor podrías volver a plantearte

contratar a alguien que te ayude.

Ojalá, pero Nacho me ha dicho que de momento Rosa no va a volver.

Sí, lo sé, pero esa persona podría ser yo.

¿Tú?

Experiencia no me falta, Paolo.

No, no. Ya lo sé, Cristina, pero...

ya te dije que no.

No me parece una buena idea que trabajemos juntos.

Sería una cosa puntual. Por el día de tu 43 cumpleaños.

Tómatelo como un regalo.

No, tú no me tienes que regalar nada.

Además, ya tienes trabajo.

Sí, tengo turno de mañana, pero... no sé, me gustaría regalarte algo.

Sería la primera vez desde que nos conocemos

que no tengo un detalle contigo. -Ya.

Tú me has ayudado con Andrea.

Déjame corresponderte. -Es que no lo veo, Cristina.

Tú y yo, aquí, otra vez...

Me puedo encerrar en la cocina y así no me ves.

No, no. No es eso.

Es que... -Sí, sí, lo entiendo, lo entiendo.

Han pasado muchas cosas entre nosotros y...

demasiadas.

Y sé que estás dolido.

Lo entiendo y lo respeto.

Yo no... no pretendo importunarte, solo ayudarte, de corazón.

Mira, vamos a hacer una cosa.

Si tienes que volver a la pizzería, que sea en la sala, ¿no?

Que es donde estás más cómoda.

Vale. ¿Te veo aquí entonces mañana?

Hasta mañana.

Hasta mañana.

Vale, tío, pues muchas gracias. Nos vemos.

¿Era el portero? Sí, Tito.

¿Se acordaba de la chica? Sí.

Le he enseñado la foto y la ha reconocido al instante.

Qué buena memoria, ¿no? Bueno, se fijó en ella, me ha dicho,

porque era muy guapa.

Chicas guapas verá a un montón a lo largo del día.

Ya, bueno, pero tú has visto la foto, ¿no?

O sea, que Erika era espectacular, rubia, alta...

Llevaba un tatuaje también.

Dice que le llamó la atención y unas palabras sobre eso.

Vamos, que se la quería ligar. Básicamente, sí.

También le llamó la atención

porque le compró muchísimas pastillas,

más de lo que compra la gente normalmente.

O sea que manejaba dinero. Eso parece.

¿Qué tipo de drogas?

Eme. Éxtasis.

¿Iba acompañada?

Por lo visto entró sola y salió sola.

Bueno, eso es lo que se acuerda él. Había mucha gente.

¿Tanta droga para ella sola?

Un poco raro, ¿no? Ya, pero...

a saber qué tenía en la cabeza.

Sandra dice que muy equilibrada no estaba.

Se piró de casa para seguir a un DJ por toda Europa.

Eso muy normal tampoco es.

¿Este tipo es de fiar?

¿Tito? Sí, sí, es buena gente y nos conocemos.

Quiero decir, no tendría por qué mentirme y no se puso nervioso,

no se puso a la defensiva...

¿No le ha chocado que le preguntaras por la chica?

No. En una discoteca pasan movidas siempre

y la Policía pregunta por clientes cada dos por tres.

¿Sabe que murió al día siguiente? Sí, la Policía le preguntó por eso.

No sé, Germán, yo creo que no estaba sola.

Y la persona que la acompañaba es la clave de todo esto.

No sé.

A ver, que murió por sobredosis. Pilló mucho eme.

Si se lo metió todo, tan raro no es.

Ya, pero compró la droga en la discoteca,

luego se fue a otro sitio a metérsela ella sola.

Algo no me cuadra. Ya.

No sé, que Sandra haga su trabajo, que es la detective.

Que tú y yo somos unos aficionados.

Es que esto no tiene pinta de sobredosis accidental, Germán.

Estaba acompañada, estoy seguro.

Y esa persona no hizo nada para ayudarla.

No sé.

Esperemos el informe toxicológico y que aclare cosas, ¿no?

(GERMÁN) Oye, que me gusta mucho verte así de contenta.

Pues sí, estoy contenta

por la de planes que tengo para la floristería.

¿Más? Si te va estupendamente bien. Uy, y mejor que me tiene que ir.

¿Sabes? He pensado que voy a utilizar el dinero del divorcio

para contratar a un ayudante. Y también a un fotógrafo.

Quiero que me hagan buenas fotos de los arreglos florales.

Que la página web... Esa la tengo que cambiar, ¿eh?

Las fotos no son buenas.

Pues guay. Oye, tienes a Noa.

Ah, pues eso es buena idea. Puedo contratarla.

Claro. Bueno, a ver, es familia, a lo mejor te lo hace gratis.

No, no. En los negocios, aunque sean en familia, hay que ser noble,

que si no, luego todo te viene de vuelta.

No, mira a tu padre.

Perdona. No quería hacerte mala sangre.

Supongo que estás harto de escuchar los reproches,

día sí y día también, ¿no?

Nada, "tranqui", no te preocupes.

Es que...

lo más decepcionante de todo es ver cómo las relaciones,

tarde o temprano, acaban yéndose a la mierda, siempre.

Hombre, "siempre" es mucho decir, ¿no?

Tu padre y yo antes de divorciarnos,

hemos estado muchos años juntos, y no todos han sido malos.

Pon eso ahí, anda.

No sé. Yo creo que al final acabas quedándote siempre...

pues con eso, con el final, ¿no?

Que te acuerdas solo de lo peor.

Yo creo que a Javier le está pasando exactamente eso,

solo se acuerda de lo peor de mí. ¿Cómo?

Oye, si Javier solamente se queda con lo negativo de ti,

él se lo pierde, ¿eh?

Tú no eres perfecto, pero eres muy especial.

Y si lo vuestro no ha funcionado es por otras razones.

Sobre todo, por la codicia de tu padre,

que todo lo que toca lo contamina, y eso lo sabes.

Es que el amor es una porquería.

Si lo llego a saber... ¿Qué?

Si lo llegas a saber, ¿no te habrías enamorado de Javier?

No me hubiera ni acercado a él.

Ah, ¿sí? ¿Y qué hubieras hecho?

¿Seguir por ahí, todas las noches, saliendo con unos, con otros...?

Si no estabas ni contento.

Ya, mamá, pero al menos no sufría.

Germán, en la vida hay que arriesgarse, y en el amor más.

Verás como tarde o temprano aparece una persona con la que...

con la que las cosas irán bien.

¿Sabes cómo van bien las cosas?

Solo.

Luego te enamoras de alguien, dependes de esta persona,

y al final es demasiado arriesgado. Y no, paso, paso.

Paso.

¿Pasas?

(Timbre)

(NACHO) Jesús. ¿Qué tal? -Hola, Nacho. ¿Está...?

(ROSA) Papá -Rosa, hija.

¿Cómo vas?

Cuánto tiempo sin vernos, ¿eh? (ROSA) Sí. Pues aquí estoy.

Resignada, papá,

porque al final me va a costar recuperarme

más de lo que yo pensaba.

Bueno, tienes que tener un poco de paciencia.

Sí, eso es lo que me dice Nacho,

lo que pasa que hay días que me cuesta tanto...

¿Quieres tomar algo, Jesús?

Me estoy tomando una infusión, papá,

pero sé que no te gustan los hierbajos.

¿Quieres tomar otra cosa? -¿Un café?

Sí, descafeinado si tienes, Nacho, ¿eh? Es que es muy tarde.

Venga, quítate esto y siéntate aquí conmigo.

Cuéntame. ¿Qué tal? ¿Cómo van los preparativos de la boda?

Ah, muy bien, muy bien.

Valeria está emocionada, disfrutando.

Así que a ver si estás bien para ese momento, ¿eh?

Porque vamos a hacer una fiesta inolvidable.

Qué bien que nos vamos a ver a toda la familia.

Porque mira, entre los horarios de la frutería y del bar,

al final, los hermanos nunca estamos juntos.

¿Sabes que a Valeria le ha dado por casarse de rojo?

¿Qué me estás diciendo? ¿De rojo? -Sí.

¿Por qué? -No sé.

Me va a llevar como un pimiento morrón al altar.

Pero qué graciosa, ¿no?

No sé, igual quiere hacerle un homenaje

al gremio de su futuro marido.

(ROSA RÍE) ¡Qué graciosa! -Sí.

Ya, mamá. Oye te lo agradezco,

pero no me des más esperanzas, porque es que me duele más.

Lo único que quiero es dejar de pensar en él y ya está.

Germán, no te estoy dando esperanzas al tuntún.

Te digo que los lazos entre dos personas que se quieren

son más resistentes de lo que creemos.

No lo sé.

Mira papá y el abuelo. Su relación está completamente rota.

Bueno, la vida es muy larga

y a los padres no nos queda más remedio que perdonar a los hijos,

a pesar de las perrerías que nos hacéis.

¿Tú crees que he hecho bien contándoselo al abuelo?

Es que si no hubiera dicho nada, ahora se hablarían.

Bueno, hiciste lo que consideraste mejor.

Como cuando me contaste lo de Hortuño y tu padre.

Ya entiendo que tiene que ser fácil

ver cómo tu padre engaña y traiciona a su propio padre.

Ya...

Si es que, quizá, si hubiera hablado con papá

y lo hubiera convencido de que dejara en paz al abuelo...

Si no lo hiciste fue por algo. Sí, claro,

porque no hay ni Dios que convenza a papá,

porque no me fío de él, dice una cosa y luego hace otra.

¿Lo ves? Pues entonces hiciste lo más sensato,

que es contarle a tu abuelo la verdad.

Ya, pero ¿quién soy yo para ir dando lecciones por ahí?

Es que estoy haciendo lo mismo,

estoy haciendo este doble juego de espía,

espiando para él y para Jorge y Javier.

Eh, un momento.

Lo que estás haciendo es por un buen fin,

que es salvar el mercado.

No lo sé.

A lo mejor Javier tiene razón y al final,

del que no os vais a poder fiar es de mí.

Eso no es verdad, así que no seas tan duro contigo mismo.

Anima esa cara.

No sé, mamá, a veces me pregunto si...

si realmente es posible querer a alguien

sin llegar a traicionarlo nunca.

Es tan fácil romper las cosas buenas...

Germán, pues claro que es posible. Solo hay que proponérselo.

Es que miro a papá...

(SUSPIRA)

...y pienso: ¿realmente hay cariño entre nosotros?

Es que solo veo manipulaciones y mentiras y...

A ver...

si tu padre cambiara y se arrepintiera,

¿tú lo perdonarías, sí o no?

¿Eh?

Pues eso es el cariño.

Sí, supongo que sí.

Aunque lo veo tan lejos de aceptar nada...

Él, siempre tan seguro con todo lo que hace.

Bueno, todos estamos muy seguros hasta que dejamos de estarlo.

Normalmente, cuando la vida te da un buen palo, te pone en su sitio.

Mejor que una terapeuta tú, ¿eh?

Y mucho más barata.

Me voy, que tengo que seguir tirando del hilo de Hortuño.

Venga, ten cuidado. No te preocupes.

Oye. ¿Qué?

Te está quedando muy bonito este cartel.

¿Sí? Sí.

¿Te gusta? Eres muy buena.

Sí. Normal que yo sea un artista.

Sí, un artista de la vida. Anda tira.

Era el cable, estaba un poco pelado.

Por eso, al abrir la nevera, te daba calambrazo.

Menos mal que me lo has dicho, o en una de estas me quedo tieso.

No, hombre, antes de eso saltan los plomos.

No sé si prefiero electrocutarme o perder el género.

Pues ya lo tienes. Ya está.

Tómate un vino. No, no, no, gracias.

Sí, por las molestias No hace falta.

Eh. Además quiero que te lleves este aceite aromatizado al romero.

Es brutal con el arroz. Ya verás.

Bueno, pues muchas gracias. Nada, por favor.

Que digo yo que... lo del enchufe ha sido una excusa, ¿no?

Quiero decir, no hace falta ser ingeniero nuclear para cambiarlo.

Lo podías haber hecho tú. Mejor que lo haga un profesional.

Sí, sí, claro.

Sobre todo si de paso,

le preguntas sobre algo que te ronda la cabeza. ¿No es así?

Pues sí. A ver....

Es que desde que te vi discutir con Lorena quería hablar contigo.

¿Y qué quieres saber?

Quiero saber por qué le tiene tanta manía Lorena a ese primo tuyo.

A ver, yo no sé qué es lo que te habrá contado a ti Lorena,

pero como en todas las historias de pareja, siempre hay dos versiones.

Pues no sé ninguna de las dos porque no habla del tema.

Claro, no me extraña,

porque esa historia acabó muy mal, Jorge.

¿Por culpa de él o de ella?

(SUSPIRA) A ver, mi primo... ha tenido una vida muy difícil.

Sus padres murieron jóvenes

y le dejaron en herencia la pescadería del mercado,

que daba mucho trabajo.

Y Lorena y él pues... empezaron a salir,

cuando ya Lorena tenía fama de andar con unos y con otros.

Bueno, juventud, divino tesoro. Sí.

Lorena ha sido siempre una pieza de mucho cuidado.

Y yo se lo advertí a mi primo, pero no me hizo caso.

Se lio la manta a la cabeza, pues allá él.

¿Y les fue bien?

Bueno, yo qué sé.

Hacían buena pareja, se los veía estables, contentos, no sé.

Bueno, a todos nos sorprendió que les fuera tan bien, ya ves tú.

Mi primo incluso quería casarse con ella y formar una familia.

Hasta que un día...

así, sin más, me dice que Lorena lo ha dejado.

Pero ¿así, de repente?

Mira... yo mejor me callo,

que hay cosas que no me compete decir.

Nico, Nico, Nico, por favor. Por favor. Dale.

A ver...

pues tuvieron sus más y sus menos en un tema

pues... pues muy duro.

Mi primo lo pasó fatal, Jorge.

Tuvo que traspasar la pescadería e irse del mercado.

No podía verla aquí.

¿Fue antes o después de la primera vez que Lorena desapareció?

No, eso fue antes.

Pues resulta que a las dos semanas de que mi primo se fuera,

Lorena sin más, en su estilo, sin decirle nada a nadie, se largó.

Bueno, sus razones tendría.

Mira, Jorge, Lorena, por lo menos entonces,

era una egoísta que solo pensaba en sí misma.

Excusas tendría a patadas, y a las pruebas me remito.

Una caprichosa. Así es tu novia.

Y ahora, encima, tiene la cara dura de exigir

que mi primo no vaya a la boda de mi suegra,

que él no tiene más familia que nosotros.

¿Valeria y tu mujer conocen esta historia?

Ellas no saben nada.

Saben que estuvieron juntos y que ella lo dejó,

pero de lo que pasó de verdad no tienen ni idea.

Bueno, mira, yo no conocí aquella Lorena,

pero sí conozco a la de ahora, y...

Todos tenemos un pasado, todos cometemos errores,

y no puedes estar reprochándoselos toda la vida.

Vamos a ver, Jorge,

si no tienes ni idea de lo que pasó, infórmate.

No opines antes de informarte, ¿vale?

Porque aquí pasó algo muy chungo.

Y te digo una cosa, ella no tiene ningún derecho a exigir nada.

Porque ella va de víctima y en realidad fue la verdugo.

Creo que está mareando mucho a Adela con el asunto de las flores,

porque no la veo más que ir a la floristería.

Bueno, pero Adela tiene mucha paciencia, tú no te preocupes.

La cantidad de cosas que se necesitan para una boda.

Es todo un presupuesto.

Pero te lo vas a gastar muy a gusto, ¿no?

Si no vienes tú, no. Tienes que estar bien para ese día.

Descuida, que estoy en plena recuperación.

Si el problema han sido los antibióticos esos

que me han recetado los médicos.

Yo no sé cómo no tengo el estómago del revés.

Menos mal que me pasé a las terapias naturales, ¿verdad, cariño?

Menos mal, sí. Una suerte, ¿verdad, Jesús?

Sí.

Bueno, aunque estés mejor,

no vendría de más que te hicieses unos análisis.

¿Unos análisis para qué?

Que te digo que me estoy recuperando.

Bueno, pues para... prevenir dificultades,

no sé, una anemia.

Si no te cuesta nada.

Ay, papá qué pereza, ¿no?

Es que además me hicieron un montón de pruebas con lo de la neumonía.

No, yo no quiero más hospitales.

Más adelante haremos un chequeo, tranquilo, Jesús.

Rosa está harta de hospitales. Es normal que necesite un descanso.

Ya verás cuando me veas bailando en tu boda.

(NACHO) Igual quieres comprarte un vestido.

¿Quieres que te acompañe? -No.

O sea, perdóname, Nacho, es que voy a ir con Noa, ¿sabes?

A ti no te gusta ir de compras, y además...

no quiero darte más obligaciones.

(JESÚS) Eso, poneros guapas. -Oye, papá, ¿quieres tomar algo?

Escúchame, voy a ver si tengo un bizcocho que he hecho

de chocolate con nueces.

Creo que queda un trozo. -Muy bien.

Ya no le das más antibióticos, ¿no?

No, en cuanto el médico me lo dijo, suspendí el tratamiento.

No es cuestión de atiborrarla a pastillas.

Menos mal que estuviste al quite.

Si es por ella y sus mejunjes, se nos va a la tumba.

Bueno, en eso consiste el matrimonio, en cuidar del otro.

Para ti ha tenido que ser muy duro, ¿eh?

Ver enfermar a tu mujer no es fácil.

Y convertirse en un enfermero de un día para otro,

y con tu trabajo...

Lo tuyo tiene muchísimo mérito.

Lo único difícil ha sido el empeño que tenía Rosa en hacer vida normal.

Todo su afán era que yo volviera a trabajar.

Como si me importara mi trabajo más que su salud.

Es que es muy cabezota, como toda la familia.

Pero tú lo has llevado muy bien.

Le has salvado la vida.

Gracias, hijo.

Bueno, no puedo imaginarme perderla.

No quiero ni pensar lo que sería la vida sin ella.

(JESÚS) Anímate,

que ahora Rosa está mejor.

Si ha servido para algo esto,

es para demostrar a mi hija la suerte que tiene con su marido.

Voy a echarle una mano, a ver qué hace en la cocina.

En vez de un tentempié, parece que está preparando un banquete.

(AMBOS) ¡Felicidades!

¿Qué pasa? Que casi me dejáis sordo.

¡Eh! Pensabas que no nos íbamos a enterar de tu cumpleaños, ¿eh?

Que es hoy. Qué calladito te lo tenías.

Pero ¿cómo os habéis enterado?

Que nos ha avisado Samu,

que tiene el cumpleaños de todos en el ordenador.

Muchas gracias, amigos míos, pero...

para mí, hoy es un día como otro cualquiera.

Eh, eh, ¿que no lo vas a celebrar?

No. No tengo nada que celebrar en este periodo.

¿Y qué vas a pasar, el día solo? -No, qué va.

Lo pasaré con los de la academia de baile,

que tengo una reserva para diez.

Espero que Rosa venga a echarte una mano,

que si no, te vas a pegar una paliza que no veas.

No, no. Rosa no va a venir.

Ah. -Ha dejado el trabajo.

¿Qué me dices? -Ya, pero mira, mejor así,

porque lo importante es que se cuide y que se recupere del todo.

¿Te va a ayudar alguien? Podemos venir y te echamos una mano.

No hace falta, gracias,

porque ya tengo a otra persona que me va a ayudar.

¿Quién?

Cristina.

Perdona, ¿vas a pasar tu cumpleaños con tu ex?

Trabajando, ¿eh?

A ver, que no hay nada raro.

Yo no quería, pero Cristina insistió en que quería echarme una mano.

Una detrás de otra. -¿Qué quieres decir?

Que tiene un plan, hombre. ¿Es que no lo ves?

A ver, te lo explico, que de bueno, pareces tonto.

Va a aprovechar que es tu cumpleaños,

que estás blandito y con la guardia baja,

para llevarte al huerto.

Que lo de la ayuda, querido, es una excusa barata.

Claro que es una excusa barata, eso lo ve cualquiera.

Bueno, mientras no lo vea venir el interesado...

¿Paolo?

Paolo no.

Paolo es muy inocente, ¿eh?

Él no.

Yo creo que tienes razón,

lo importante en este momento en el que estamos

es que haya roce, aunque sea trabajando.

Pues mira, esto está bien,

que sea todo natural, ¿no?, sin forzar las cosas.

Si lo vi claro, ¿eh?

En cuanto me dijo que tenía una reserva para diez,

dije: "Esta es la mía".

Me costó, que al principio no quería,

pero insistí, insistí... y al final me dijo que sí.

¿Ves? Pues así mejor, trabajando, normalizando la situación.

Porque, chica, ¿qué quieres que te diga?

Lo de la cena romántica con velas,

creo que vosotros aún no estáis para eso.

Ya.

Yo he ayudado mucho a Paolo en la pizzería.

Somos un buen equipo.

Mira, quién sabe, igual estando allí,

se pone nostálgico, y entonces...

¡Zas! Cuando te quieras dar cuenta,

has caído en la trampa como un conejo.

No, no, no, no. No es verdad.

Estáis exagerando.

Cristina solo quiere ser amable, tener una relación cordial conmigo.

Eh, que hemos estado casados durante más de 20 años.

¿Lo entendéis? (NICOLÁS) Tú no entiendes.

¿No ves que te está intentando liar para volver contigo?

A ver, si Cristina quisiera algo conmigo,

ya habría movido ficha, ¿no? -¿Y qué está haciendo?

Tengo que mover ficha ya. Sí, pero no te precipites.

Mujer, yo creo que es el momento perfecto.

Mira, Cristina, tú sabes que tienes todo mi apoyo,

pero creo que las cosas, sobre todo lo vuestro, que es tan delicado,

necesitan su tiempo.

O igual no, ¿eh?

Porque dejas pasar mucho tiempo y la cosa se enfría.

Pues también es verdad.

Mira, si voy a por él, tiene que ser ahora.

De eso nada.

Pero ¿de verdad lo creéis?

¡Pues claro, hombre!

¿Y cómo va a hacer eso Cristina?

Esa es precisamente su jugada,

que tú piensas que no está moviendo ficha y así, acercarse.

Qué lagarta.

(PAOLO) Eh, Nico, un respeto, ¿eh?

Bueno, sí, vale, perdona.

Pero es que ya sabe de qué pie cojeas.

Y sabe cómo acercarse a ti, Paolo.

No, estáis exagerando.

¿Sabes lo que va a hacer?

Ablandarlo. Es un plan que no puede fallar.

Pues, chica, no sé,

me da la sensación de que no va a funcionar.

Qué aguafiestas eres, Celia.

Que lo he perdido todo, hija.

¿Qué me puede pasar? Que me quede igual o que gane algo, ¿no?

Visto así, lo peor sería es no hacer nada.

Pues por eso te digo.

De todas formas,

si de verdad, de verdad, quieres que funcione,

ve poco a poco.

Qué agorera estás.

¿Crees que voy demasiado rápido?

Por supuesto, esta ha metido el turbo.

Cada vez será más difícil pararla.

A ver.

Supongamos que tengáis razón

y que Cristina quiere algo conmigo.

¿Dónde está el problema? (CARMEN) Ay...

¿Cómo que dónde está el problema, Paolo?

¿De verdad que no lo ves? -No.

A ver, sí.

Lo que quiero decir es que...

yo no quiero nada con ella, eso lo tengo muy claro,

así que no importa lo que ella haga.

Yo no voy a caer en la trampa, de verdad, podéis estar tranquilos.

¿No tienes ninguna duda? ¿Ni una chiquitita?

Claro que duda.

¿Paolo? Paolo duda por todo. si lo conoceré.

Es lo que debo aprovechar.

¿Y tú crees que él está por la labor de volver?

Lo noto en sus miradas, en... sus gestos.

Para mí Paolo es como un libro abierto.

Ya. No es casualidad

que lleváramos tantos años juntos.

Y te voy a decir una cosa,

cuando estamos los dos, la complicidad sigue intacta.

Mujer, intacta, después de lo que ha pasado...

Que percibo sus miedos, sus inseguridades.

Es normal después de lo que le he hecho.

Mira, Cristina, yo creo que estás haciendo las cosas bien.

Has venido, le has perdido perdón,

le has dicho que estás arrepentida...

Tú imagínate que me planto delante de él y le digo: "Paolo,

que yo sigo enamorada de ti y lo que quiero es volver contigo".

¿Qué te parece?

Pues mal. Yo creo que el pobre va a salir corriendo.

Mira, tú lo que tienes que hacer es demostrarle que le quieres,

demostrarle que todavía...

que todavía quieres salvar vuestro matrimonio.

Claro. Y eso te va a llevar tiempo,

pero cuando vea que tiene una oportunidad para recuperarte,

entonces es ahí cuando tienes que ir a saco.

Hasta el momento, mujer, por favor, no te tires en sus brazos.

Ya.

¿Y no nos estaremos pasando de prudentes?

Mira, mejor pasarte por defecto que por exceso.

Que solo tienes un tiro para recuperar a Paolo.

Y sinceramente, me daría mucha pena que no arreglarais lo vuestro.

Gracias, Celia. Eres tan mona... De mona nada,

que la he cagado muchas veces en mi vida.

De alguna manera, si vosotros superáis esto,

pues es como que... hay esperanza para mí.

Oye, un último, ultimísimo consejo sobre lo de Paolo.

Venga.

Ponte guapa, pero discreta,

deslumbrante, pero sin abusar.

¡Ay, chica, qué presión!

Desde que lo perdí todo en Nápoles,

no he tenido tiempo de ir de compras.

Yo no tengo algo así, qué va.

No te preocupes, tengo el vestido ideal.

Seguro que te queda de miedo.

Luego en un ratito me acerco a casa y te lo traigo.

¿Con escotazo?

¡Por supuesto que va a venir con escotazo, hasta la ingle!

Eso seguro, vamos.

Mira, Paolo, tú lo que tienes que hacer

es llamarla y decirle que no hace falta que venga,

que no la necesitas, y vengo yo y te echo una mano.

A ver, escuchadme.

Yo os agradezco mucho que vosotros os preocupéis por mí,

pero no hace falta, de verdad.

Para mí, ahora, Cristina no es nada más que la madre de mi hijo,

que yo no siento nada por ella.

De verdad.

Soy como el hombre de hielo, un témpano, cero sentimientos.

¿Tú, cero sentimientos?

Por favor, Paolo, que te conocemos hace años.

Bueno, perdonadme, pero ahora os dejo,

que tengo mucho trabajo en la cocina.

Este hombre, de carácter va justito, ¿eh?

Y de mala leche, peor.

Cuando Cristina le haga dos carantoñas,

pone la rodilla en tierra, y a casa.

Bueno, mira, nosotros ya lo hemos intentado,

y lo que no puede ser, no puede ser.

Si él quiere volver, no podemos hacer nada.

Es su decisión y debemos respetarla. -Qué blandito eres.

Siempre se puede hacer algo. -¿Como qué?

Vamos a ver, ¿no cumple 43 años? Pues ya tenemos fiesta.

Ah, ¿sí? ¿Desde cuándo?

Ay, por Dios... La que vamos a montar tú y yo.

Ah. -Esta tarde nos plantamos aquí

y acabamos con el plan del bicho. De Cristina.

Pero ¿cómo vamos a organizar una fiesta en tan poco tiempo?

Ay, qué sieso eres.

Se llama a cuatro comerciantes, una tarta,

y tenemos la fiesta montada. -¿Con cuatro gatos?

Ay, hijo, el que dice cuatro, dice seis.

Lo importante es que lleguemos aquí

antes de que Cristina le meta el hocico.

Así que... a funcionar.

Se lo dices a todo el mundo, porque cuantos más seamos, mejor.

¿Oído?

Oído, oído.

Pues tira.

(CARMEN RÍE) ¡Fiesta!

Buenos días, padre.

¿Qué tal estás? ¿Sigues instalado en el despacho?

Preguntas como si te importara.

Pero ¿tú estás loco o qué?

Me preguntas como si te importara.

¿A qué viene esto ahora?

Si de verdad te importara lo que me pasa...

me habrías echado un capote con tu abuelo.

Ah. O sea que la culpa ahora es mía.

¿Crees que hay alguien capaz de convencer al abuelo,

después de lo que le has hecho? No estaría tan cabreado conmigo

si tú no le hubieras ido con el cuento.

Vaya morro que tienes, en serio.

Montas la de Dios para hacerle creer al abuelo que se va la olla,

y resulta que la culpa es mía. Venga.

El abuelo no estaría así conmigo si no le hubieses dicho nada.

Y esto es indiscutible.

¡Jona!

¡Jona!

¿Este dónde está?

Estará en el almacén, papá, yo qué sé.

En el almacén...

¿Sabes lo que te molesta a ti?

Lo que te molesta es no haberte quitado el abuelo de en medio.

Mira, listillo, tú no tienes ni idea de lo que estás hablando.

Necesito un café.

Mira, hijo, yo lo único que intento

es que el abuelo no tome decisiones que acaben con la familia.

Porque si sigue así, haciendo lo que le da la gana,

se va a cargar la empresa familiar,

de la que vivimos todos, incluido tú.

Igual estás exagerando, un poquito, ¿no?

Y lo dices tú, que vives mejor que un futbolista.

¿Y por qué? Porque te metí en la empresa.

Me metiste en la empresa porque te chantajeé,

no porque tú quisieras.

Si no fuera por mí, tú seguirías mendigando dinero,

vendiendo tu cuerpo de brazo en brazo, de viejo baboso.

Y de ahí te saqué yo, que no se te olvide.

Por no hablar de la pasta de Andorra.

Sí, mejor no toquemos ese temita, ¿vale?

Que menudo regalo envenenado me hiciste.

Un dinero para tenernos controlados a mamá y a mí.

¿Y tú por qué crees que lo hice?

Me da igual.

Con una mano ejerces de patriarca

preocupado por el bienestar de tus seres queridos,

y con la otra, trabajas para Hortuño,

que su objetivo es reducir nuestra empresa a escombros.

Germán, por favor, la frutería es una parte minúscula,

minúscula, del negocio.

No le importa a nadie.

Te equivocas, papá.

Es importante para el abuelo, ese puesto es su vida.

Lo que no es justo es que los demás seamos responsables de tus errores.

Si quieres que las cosas sean como antes,

te tragas tu orgullo y le pides perdón al abuelo.

Es que ya es muy tarde para eso.

Celia.

Hola. ¿Cómo vas con el periódico?

Bueno, pues ahí voy.

Los tengo que deslumbrar con el próximo artículo.

El de Sáez, a Silvia, la redactora jefe, le encantó,

así que me ha pedido otro.

Y, bueno, no quiero bajar el listón ahora.

Para esta entrega tendrás un plazo más razonable, ¿no?

Sí, sí, sí. Pues ya está.

Los vas a dejar con la boca abierta.

¿Sabes lo que pasa?

Me fastidia tener que necesitar la aprobación de los demás

para sentirme fuerte y capaz.

Al final confían más en ti los que están fuera que tú mismo.

Eso nos pasa un poco a todos, cuando te enfrentas a algo nuevo.

¿En serio? ¿A ti también te pasa?

Vamos, cuando empecé a cocinar,

me pasaba el día dándole a probar a todo el mundo lo que cocinaba.

Y si alguien me llega a decir que no le gusta, me hubiera dado algo.

Sí, es humano sentir esas inseguridades.

¿Y de qué va el artículo? Pues un poco el mismo tema.

Tengo que encontrar a un empresario.

La cosa está en que en el periódico se han dado cuenta

de que trabajo en el Central y me han sugerido...

que entreviste a Elías.

Y como comprenderás, no me apetece mucho.

Ya Pero por otro lado,

como los he mareado tanto con el artículo de Moreno-Ruiz, pues...

solo se me ocurre, para quitarme a Elías de encima,

encontrar un empresario más potente, y eso es difícil.

Bueno, igual no tanto.

¿Quién se te ocurre? A ver.

Pues alguien muy cercano a Elías.

Jesús, Jesús De la Cruz.

Es el empresario más importante del mercado

y tiene una trayectoria envidiable.

Y te puede contar mil anécdotas

de cómo empezó de cero con sus empresas, sus negocios...

La verdad es que es buena idea. No lo había pensado.

Y a Jesús le encanta charlar. Siempre cuenta cosas interesantes.

Lo sé porque lo entrevisté cuando hice el artículo del mercado.

Aunque, claro, no estoy muy segura de que sepas cuál es,

porque como no quisiste participar...

Oye, al final me convenciste.

Sí, bueno, me costó mucho, ¿eh?

Es tardísimo, Celia.

No voy a poder seguir con esta charla tan amena.

Espero un pedido y debo ir. Sí, vale.

En serio. ¿Echas un ojo al puesto? Sí, te debo una.

Vale. Suerte con Jesús.

¿Perdona? Los que tenemos talento no necesitamos suerte.

"Touchée".

Germán.

Te lo pido por favor, necesito tu ayuda.

Convence al abuelo para que se jubile.

¿Qué me estás contando? O sea, flipo.

Estás loco. No, loco no.

Mira, hay cosas que...

Hay cosas que tú no sabes.

Todo lo que estoy haciendo

lo estoy haciendo por el bien de tu abuelo.

Ya, pues lo siento, papá.

Pero a mí me parece que lo estás haciendo por tu bien.

Así que déjame en paz, ¿vale?

Bueno, espera.

No sé.

No sé, es que a lo mejor...

A lo mejor, lo que quieres es quedarte solo.

Lo digo porque si es eso, enhorabuena, lo estás consiguiendo.

Pero no estoy solo.

Puedo seguir contando contigo, ¿no?

Sí, papá, sí, cuenta conmigo,

pero no para eso.

¿Vale? Vale.

Germán, no te vayas.

¿Qué quieres ahora?

Darte las gracias,

porque pese a todo, sigues aquí, a mi lado.

Echas un rato conmigo, hablamos y...

Llevas mucha razón, me estoy quedando solo, y...

a ti no te quiero perder.

Eres la única persona en la que puedo confiar.

No tenemos nada más que decirnos. Está todo hablado.

Yo creo que no. -Pues yo creo que sí.

Al menos por mi parte.

Tolero tu presencia porque nos ayudas con Hortuño.

Al margen de eso, no quiero nada de ti.

Anoche cuando viniste a verme, no me lo contaste todo, papá.

¿Qué ha pasado con Elías?

Es la boda de mi padre.

Y te aseguro que no he obligado a nadie...

Es que tu familia y tú sois iguales.

Tenéis la misma actitud en la vida que en los negocios,

pisar a todos y hacer lo que os da la gana.

¡Estáis muy mal acostumbrados!

-Lo más probable es que la persona que estaba con Erika

le proporcionara la droga, lo lógico es pensar que la consumieron juntos.

Ya, pero no es ni barata ni fácil de pillar, ¿eh?

Hay que averiguar si era Hortuño con quien estaba.

Es que te va a parecer una tontería.

Y ya sé que estás en el puesto de té, pero vaya, que...

¿no te apetecería echarme una mano esta semana con tanto evento?

Mientras encuentro a un ayudante, ¿qué te parece?

Sé que tuviste una historia con él, pero es agua pasada, ¿no?

Papá, no voy a ir a la boda.

¿Cómo no vas a ir a la boda? Eres mi hija, debes estar.

Eso no se discute, ¿eh? -No te enfades, por favor.

Pero creo que es mejor que yo no vaya a la boda.

Sé que le estoy haciendo una faena a Paolo.

Pero mira, chico, para venir un día sí y otro no, pues...

prefiero que busque otro ayudante.

No, no, claro, claro. Pero todavía no ha buscado a nadie.

Ya. -¿Y sabes qué es lo peor?

Pues que Cristina ha visto el hueco

y está aprovechando para acercarse y engatusarlo.

¿Tú para qué crees que ha vuelto? Pues para engancharlo.

Había tres cámaras situadas en el parquin.

Y ahí está el quid de la cuestión.

¿Qué viste?

Nada.

Mira, solo quiero ayudarte, si no me lo cuentas, es imposible.

Es algo gordo o no te hubieras ido de Madrid así como así, Lorena.

¿Y por qué sabes que yo me fui de Madrid después de lo de Óscar?

¿Me estás prohibiendo salir de mi propia casa?

Si hace falta, lo haré.

Es lo mejor para ti.

Algún día te darás cuenta y me lo agradecerás.

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Mercado Central - Capítulo 130

30 mar 2020

Sandra proporciona a Jorge y Germán más datos sobre la fallecida. Deciden que Germán hablará con el portero de la discoteca para llevarles la información.
Valeria sugiere a Adela que contrate a un ayudante y critican a Elías.
Jorge y Javier debaten sobre los secretos en las parejas. Jorge respetará el silencio de Lorena sobre Óscar, pero le sonsaca a Nicolás lo sucedido entre ellos.
Cristina, feliz, ante la perspectiva de recuperar a Paolo, se ofrece a ayudarle el día de su cumpleaños. Quiere acercarse a él.
Adela se siente liberada tras divorciarse. Germán se confiesa muy defraudado por el amor, y Adela intenta animarle a pesar de todo.
Nacho duda si darle o no las pastillas a Rosa. Finalmente, encantado de ser un mártir, se las da.
Nicolás y Carmen deciden organizar una fiesta de cumpleaños a Paolo para evitar que esté a solas con Cristina.
Elías echa en cara a Germán su falta de apoyo cuando él sí le dio la oportunidad de entrar en el negocio familiar.
Celia decide entrevistar a Jesús para su próximo artículo.

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