Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.25 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado central - Capítulo 122 - ver ahora
Transcripción completa

Tenemos que desenmascararlo, los comerciantes deben saberlo.

Ya, mamá, y lo sabrán, pero no ahora, ¿vale?

Si te descubre, sospechará de mí y no podré hacer nada.

Todo esto es por todas y cada una de las mentiras

que han acabado con nuestro matrimonio

y con lo que construimos juntos.

No quiero saber nada más de ti.

¡Nada más!

¿De dónde han salido?

-Del despacho de mi padre.

Sabía que habían chantajeado a Pastora

para que no siguiera adelante con los trámites

y también que existía una carpeta

que confirmaba su compromiso con el Mercado.

Si hacemos que estos papeles salgan a la luz,

podemos salvar el Mercado.

Te voy a decir una cosa y no te enfades conmigo.

A lo mejor tú no has pasado página.

Vamos a ver, Carla.

Nadie te está diciendo que te olvides de tu hermana.

Samu y tú no vais a olvidar lo ocurrido nunca.

Y el recuerdo va a estar con vosotros siempre.

Pero ese recuerdo no se puede convertir en una condena.

Tenéis que soltar ese lastre.

Hasta que no lo haga uno de los dos, no lo podrá hacer el otro.

Hablamos sobre mi futuro en la empresa.

-Ah, o sea... -No te lo he contado

para evitar estos numeritos.

-Me das la razón, ¿no? Os estáis enrollando, ¿es eso?

-A ver, Jonathan.

Yo solamente te quiero a ti, a ver si lo entiendes.

-No me lo creo, Lucía.

-Aún no estás bien, Rosa.

-Ya lo sé, pero necesito recuperar mi vida,

necesito un poco de autonomía.

Yo no me puedo volver a meter en casa otra vez encerrada, Nacho.

Tú lo entiendes, ¿verdad?

-Bueno, si tú crees que es lo mejor...

-Sí, lo creo.

No te estoy diciendo que Paolo

te vaya a perdonar de la noche a la mañana,

no soy tan ingenua, pero sí creo que te sigue queriendo.

Y, si eso es así,

tú no puedes tirar la toalla a la primera.

Quédate.

Esfuérzate, ármate de paciencia.

Déjale claro que es lo más importante en tu vida.

Y el perdón llegará, ya te lo digo yo.

Es que me sabe muy mal que hable así de su madre.

Yo entiendo que esté dolido, pero...

Pero tiene tanto rencor...

-Pero ¿cómo no se lo va a tener, hombre?

Esa mujer, de la noche a la mañana, os dejó a los dos,

que destrozó vuestras vidas, Paolo.

-Pero a mí me sabe mal igualmente.

-Paolo, hazme caso y llama a la Vanesa.

Y queda con ella esta noche. -No.

Es que estoy con el brazo... -Que la llames.

David, ¿qué has hecho?

Como te veía tan desanimada, pues decidí ayudarte,

pero reservando esa información, para que no te ilusionaras.

Mandé tu portfolio a 24 medios digitales.

Normal que te hayan contestado, escribes bastante bien.

-La próxima vez que tengamos que guardar un paquete, te avisaré.

¿Tú estás loco, no acabas de oír lo que te he dicho? Que no.

Que por aquí pasa todos los días mucha gente.

Aquí no se guarda nada.

Soy yo el que te tiene cogido por los huevos

con lo de Andorra.

Y que he sido yo el que ha conseguido la carpeta

de Pastora Montesinos, cosa que no habíais hecho ni tú

ni Hortuño.

Nadie le niega un favor a Velasco.

Nadie.

Nunca.

Yo creo que hay que sacar los documentos a la luz.

Cuanta más gente sepa que el Mercado puede ser declarado bien histórico,

mejor, así haremos un frente común.

Ten en cuenta que Elías no sabe nada de esto.

Si lo hacemos público, dejamos a Germán expuesto.

-Si es lo mejor para el Mercado,

asumiré las consecuencias. No.

No creo que sea la mejor estrategia.

Lo mejor es que todo siga igual, que Elías crea que nada ha cambiado.

Nos enteraremos de sus planes y los boicotearemos a tiempo.

-¿Qué opciones tenemos?

(Llaman a la puerta)

¿Esperas a alguien?

-He invitado a alguien más a la reunión.

-Hemos dicho que esto no podía salir de aquí.

-Ya, no os preocupéis, su ayuda nos puede venir muy bien.

Buenas noches.

Ya la he puesto al día de todo.

Y espero poder servir de ayuda en todo lo que necesitéis.

Ya. Oye, Adela, perdóname, pero no lo veo claro.

¿Por qué no?

Eres la ex de Elías.

Ahora tenemos que tener la cabeza fría,

y el asunto es demasiado personal para ti.

Te recuerdo, Jorge, que aquí todo es personal.

Nos estamos jugando los puestos y el trabajo de mucha gente,

incluido el tuyo.

De todos modos, no tenéis de qué preocuparos,

no vengo por venganza.

Quiero exactamente lo mismo que vosotros,

salvar el Mercado.

Adela, no lo sé.

Os puedo ser muy útil.

He vivido 30 años con Elías.

Sé cómo piensa.

Sé qué quiere hacer incluso antes de que él sepa que quiere hacerlo.

Jorge, nos puede ir muy bien, es la mejor baza que tenemos.

Vale.

¿Javier?

-Por mí, perfecto.

¿Con qué estabais?

Buscando la mejor manera de utilizar esos documentos de Pastora

sin... sin delatar a Germán.

Pues yo creo que lo mejor sería que simularais

que Javier ha recibido la solicitud por parte del Ayuntamiento.

Ya, pero eso señalaría a Pastora como el origen de la filtración.

No si se trata de un error administrativo.

Pasa con bastante frecuencia y nadie sospecharía nada.

Es verdad.

Elías y Hortuño no sospecharían.

Vale, si estáis todos de acuerdo, adelante.

(Sintonía de "Mercado Central")

# Se apagó

# una luz de la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven, sígueme

# a aquel lugar,

# sabor a sal

# y azafrán,

# aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió

# una luz de la ciudad

# en la plaza # donde regateamos con un beso

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada uno un color,

# sabor a son

# de aquel Mercado Central... #

Si quieres postre, creo que hay alguna naranja.

¿Qué te pasa, Nacho?

No has abierto la boca desde que hemos vuelto del Mercado.

-Nada, no me pasa nada.

-Venga, a ti te preocupa algo.

-¿Y te extraña?

Estás corriendo demasiado, Rosa.

Ya sé que tienes prisa por hacer vida normal,

pero a ver si tenemos un disgusto.

-Pero ¿qué disgusto vamos a tener si estoy recuperada?

-No del todo, has pasado una enfermedad muy larga.

Podrías recaer en cualquier momento.

-Te preocupas demasiado, cariño.

Que estoy bien, de verdad.

Además, ahora salir de casa a mí me da la vida.

Bueno, a mí y a ti también.

-¿A mí? Pero ¿qué dices?

-Pues que llevas muchos días aquí, cuidándome.

Has puesto patas arriba toda tu vida, Nacho, por quedarte en casa conmigo.

Tienes que estar harto, venga, reconócelo.

Reconócelo.

Estás deseando normalizar tu vida.

Igual que yo.

-Pues la verdad es que no.

Incluso lo voy a echar de menos. -¿Cómo?

-Quiero decir que me alegro mucho de que hayas mejorado.

Pero, en cierto modo, en este tiempo

hemos recuperado una intimidad perdida.

Me gustaba estar aquí los dos solos, juntos,

compartiendo cada segundo de cada día.

Como al principio.

¿Recuerdas?

Se me va a hacer extraño perder eso, nada más.

-Pero que no me vas a perder, bobo.

-Ya.

Pero te tendré que compartir con el resto del mundo.

Y eso es como perderte un poquito, ¿no?

Sí que tenías ganas de verme. -Ya has tardado, ¿no?

-Dame cinco minutos y nos vamos donde quieras.

-Huy, suena prometedor. ¿Qué tienes en mente?

-Había pensado un libanés, ¿qué te parece?

-Yo prefiero comer italiano.

-No, por favor, nada de italiano,

que ya me paso todo el día entre pasta y pizza.

-Es que no me quiero comer la pizza, me quiero comer al italiano.

-Ya.

Pero, bueno, antes podríamos ingerir algo, ¿no?

Por eso de tener energía.

Y, mientras tanto, podríamos aprovechar para, bueno,

conocernos un poco mejor.

En otro lugar que no sea la cama. -¿Quieres hacerlo en público?

Si quieres, lo hacemos aquí. -No, lo que quiero decir es que...

Me apetece cenar contigo tranquilamente.

-Pero ¿a qué te refieres? ¿A una cena romántica?

-Bueno, sí, lo que hace todo el mundo.

-Yo no soy todo el mundo.

Y eso lo hacen

las parejas convencionales. -Ya.

Pero, Vanesa, ¿tú nunca tienes apetito?

-Sí, claro que sí.

Ya sabes que soy insaciable.

-No, en serio, va.

Que no es por ser cursi, pero...

Necesito conocerte mejor, nada más.

-Bueno, venga, vale, okey. Si es lo que quieres, okey.

Pero no como las parejas convencionales.

Te propongo... algo más estimulante.

-¿Cómo qué?

-Como irnos de vacaciones, por ejemplo.

Una escapadita, ¿vale?, a un hotel

en las islas Canarias...

Que tengo un amigo

que nos puede dejar las habitaciones gratis.

-Ya. Me encantaría.

Pero una cosa es cerrar la pizzería una noche, como hoy,

pero un fin de semana entero no me lo puedo permitir.

-No tenemos que pagar los boletos. -No es por lo que cueste,

sino por lo que dejo de ingresar.

Es que ahora tengo muchos gastos, lo siento.

-No, pues búscate un reemplazo.

-Ah... -Porque te va a encantar el hotel...

Es de "swingers".

Personas abiertas, liberales,

de intercambio. -Ya.

-Yo sé que tú eres muy tradicional,

chapado a la antigua y todo esto,

y que nunca has participado en este tipo de cosas.

Pero te va a gustar, ya verás.

Y, además, así podemos aprovechar y, tú sabes,

conocernos así a fondo, como... como tú quieres.

(ROSA) ¡Hola!

¿Te preparo algo de cena?

-No, qué va, si me están esperando.

Venía a ver qué tal estabas.

-Pues, mira, ya ves, fenomenal.

-Ya, ya me ha dicho Paolo que vas a volver a la pizzería.

Eso está genial, ¿no?

-Pues de eso estábamos hablando tu padre yo.

Él cree que debería darme un poco más de tiempo.

No sé, a lo mejor tiene razón.

-¿Y qué crees tú, mamá?

-¿Qué quieres decir?

-Pues que quiero oír lo que tú quieres hacer realmente.

Creías que lo mejor

era hacer vida normal, ¿no? -Sí.

Pero tu padre lo ve...

-Es que él no tiene nada que decir en esto.

-He estado cuidándola todo este tiempo.

Me parece que tengo derecho a opinar.

Y está claro que tiene que cuidarse. -Ya.

Y quedarse encerrada en casa

mientras tú haces lo que te da la gana.

-Pero ¿a qué viene eso ahora, Noa?

-Pues a que le he visto con Lucía en un hotel.

-¿Qué?

Lo que faltaba. ¿Qué pasa, ahora me espías?

¿Ha vuelto Luis de Nueva York para hacerme fotitos en hoteles?

He quedado con Lucía para que me deje en paz

buscándole un puesto.

No pienso dejar que esa niñata me chantajee.

-¡No te lo crees ni tú! -¿El qué?

-¡Oye, bueno, basta ya! ¡Callaos, por favor!

Ahora que me siento bien y que estoy buena,

¿vais a volver a hacer que esta casa sea un infierno?

¿Qué queréis?

¿Que desee volver a estar enferma?

Venga, Noa, por favor.

(Portazo)

-Lo siento, cariño.

-No, no tienes que disculparte.

-¿Por qué no te vas a la cama?

Ya termino yo de recoger todo esto y te llevo tu infusión.

-¿Estás seguro?

De acuerdo.

-Además, te voy a decir que vas a ser un exitazo con mis amigos.

Siempre dicen que llevo a los mejores hombres.

A ver, la última vez fue en un crucero.

Con el mismo concepto del hotel, pero en alta mar.

Lo llamaban "el barco del amor".

Con 300 personas ahí, imagínate.

-Vanesa...

Yo no creo que sea buena idea.

-A ver, el crucero no,

pero el hotel... -No, no, no.

El hotel tampoco.

A ver, que...

No sé, quizás tienes razón

y soy un hombre muy tradicional, pero...

La verdad es que no se me da muy bien esto del "shibari" y el "swinging"

ni ninguna otra práctica sexual

que no tenga una palabra en castellano,

como puedes ver. -Ay.

Esto fue un accidente. -Ya, eso seguro.

Pero... también fue un aviso.

Vanesa.

Yo lo he pasado genial contigo.

He aprendido muchísimo, pero...

En este momento de mi vida, lo siento, pero...

Me apetece hacer otras cosas

que no sea hacer acrobacias todo el tiempo en la cama.

-Pero me has dicho

que querías experimentar. -Sí.

Y mira cómo he acabado.

-Si este es el problema,

bajamos la intensidad hasta adaptarte.

-No, eso no es el problema.

El problema soy yo.

Lo siento, pero...

No estoy preparado para adaptarme a nadie.

Ni a ti ni a ninguna otra mujer.

Porque, aunque yo no quiera,

sigo teniendo a mi mujer en la cabeza.

Es evidente que no puedo estar con nadie.

Ni siquiera jugar o pasar un buen rato contigo.

Será mejor que lo dejemos aquí.

-¿Quieres volver con ella?

-No, pero es evidente que no consigo quitármela de la cabeza,

así que mejor que esté solo.

Así no haré daño a nadie.

-No.

Te harás daño a ti mismo.

Cariño, ¿qué haces levantada?

Ya iba yo.

-Ay, no sé qué haría sin ti.

-¿Y eso?

-Que te quiero.

Oye, ¿por qué no haces un esfuerzo con Noa, eh?

Estas discusiones no me sientan nada bien.

-Lo que tú digas.

Anda, tómate la infusión, que se te va a enfriar.

-Gracias, amor.

Mmm.

Me voy para adentro.

(RESOPLA Y CARRASPEA)

(Timbre)

Qué madrugadora.

Gracias por venir, pasa.

Pasa, mujer, sigue siendo tu casa.

¿Me permites el abrigo?

¿Qué no te ha quedado claro

de que todo esto es una pérdida de tiempo?

Adela, ¿qué... pasa?

O sea, lo del enfado ayer por lo de la pizzería no me lo creo.

Está pasando algo más, ¿me lo vas a contar?

¿Quieres saberlo? Claro.

En la cena,

bajé la guardia y me ablandé cuando recordábamos la boda

y otros momentos que habíamos vivido juntos.

Pero ¿para qué, Elías?

¿Para qué?

Para darme cuenta de que sigues siendo

el mismo manipulador de siempre, el mismo.

Adela, lo de la cena en la pizzería fue una tontería,

quiero decir,

otro día organizo una cena donde quieras, yo lo pago.

Sabes perfectamente que era una excusa

para que pudiéramos estar los dos juntos,

un rato, a solas, charlando, y, aunque te cueste reconocerlo,

lo pasaste bien. Sí.

Pero que lo pasara bien

no quita para que ahora me sienta como una estúpida.

Y todo porque había pensado que tu habías cambiado.

Elías.

Todo esto no tiene ningún sentido, lo siento.

Y esta vez no voy a flaquear.

Adela. Y otra cosa.

Si en algún momento has pensado que te iba a dar otra oportunidad,

vete olvidándolo, porque no va a pasar.

Y ya conozco el camino, gracias.

¿Qué? ¿Cómo ha ido?

Bueno, hemos tenido unas palabritas.

Vale. ¿No le habrás dicho...?

¿Que sabemos lo de Hortuño? No, no, pero me ha costado callarme.

Ya, pero no se puede enterar. Ya sé que no puedo decirlo.

Por el bien del Mercado y para no comprometerte.

Gracias.

Oye, ¿sabes qué?

Javier ha empezado la solicitud

para declarar el Mercado bien de interés histórico.

No afectará a la concejala, ¿verdad?

No, vamos a hacer lo que dijiste, que fue un error administrativo.

Bueno, pues a ver qué dice tu padre.

Me encantaría verle la cara.

Me voy, ¿vale? Oye, una cosita.

¿Puedes entrar en la web de la floristería?

Sí, ¿para? Bueno.

Para que mires si funciona bien.

Anoche entré y funcionaba.

¿Le notas algo? Que recibo muy pocos pedidos.

Ah, bueno, mamá, pero eso es normal, que necesita tiempo.

Pero es que tu página,

la de la fruta, funcionaba muy bien desde el principio.

Ya, pero eso es distinto, no tenía competencia.

Floristerías en Madrid hay un montón.

Pones "floristería Madrid" y salen 20 antes que la tuya.

¿Y qué tengo que hacer para salir antes?

Pues, como todo en esta vida, pagar. Vale.

¿Quieres tener más visitas?

Pues pagas para colocar tu web más arriba

en los buscadores. Pues habrá que invertir.

¿Sabes? Con todo esto de tu padre y de Hortuño,

he visto lo mucho que me importa el Mercado.

A mí me ha pasado lo mismo.

Es mi pasado, es mi presente

y, si el desgraciado de tu padre no lo impide,

va a ser mi futuro, y no permitiré que nadie me lo robe.

Muy bien.

Pues luego lo miramos y vemos por cuánto te sale.

Pero no te flipes que no lo vas a petar con la web,

tendrás encargos pequeños.

Ya, también me estoy poniendo las pilas

para buscar otros clientes.

Tengo una lista con salones de boda, empresas de eventos,

"wedding planners", esas cosas. Muy bien, vas muy en serio.

Hombre, claro que sí.

Hoy mismo tengo una reunión.

Tu padre decía que no hay que centrarse solo en el negocio,

hay que ampliar horizontes, y es verdad.

Claro que sí.

Para vender, hay que pensar a lo grande.

Ay, pues, oye, una cosa.

Tengo un colega que es diseñador de moda

al que le está yendo bastante bien.

No sé, le pregunto.

A lo mejor necesita una decoración floral en un desfile.

Sí, sí, claro, habla con él.

Hay que llamar a todas las puertas.

Me encanta verte tan decidida.

Te vas a comer el mundo así. Bueno.

Me gusta mi trabajo, disfruto con él... Sí.

Eso y que no quieres que papá se salga con la suya.

Eso también.

Me voy. Vale, adiós, mamá.

Ya sé que tiene poca experiencia,

pero es la candidata perfecta para Londres.

La he formado.

Es una chica espabilada y aprende deprisa.

Además, a los clientes les ha caído muy bien.

Sí. Sí, sí, seguro.

Una chica decidida.

Capaz de hacer lo que sea para conseguir sus objetivos.

Te lo aseguro.

Bueno, pero prométeme que harás todo lo que puedas.

Lucía ha trabajado duro y se merece esta oportunidad.

Sí, verás como no os vais a arrepentir.

Venga, hablamos, ¿eh?

Gracias.

Se te han pegado un poco las sábanas hoy.

-Sí, es que no he dormido bien.

-Iba a llevarte el desayuno a la cama.

Todavía estás a tiempo.

Si vuelves a acostarte, te lo llevo.

-No, gracias.

No tengo hambre, estoy con el estómago revuelto

y, además, tengo un dolor de cabeza, Nacho...

-¿A ver?

No.

Pues fiebre parece que no tienes. ¿Quieres que te ponga el termómetro?

-No, no, no, ¿para qué? No.

Y, además, no pienso tomar nada, aunque tenga fiebre.

-Bueno, tómate por lo menos la infusión, ¿eh?

Te vuelves a acostar y te levantas mejor.

-No, es que había quedado con Paolo

en irme incorporando al trabajo poco a poco, ¿sabes?

No quiero dejarlo colgado.

-Bueno, si ha salido adelante todo este tiempo sin ti,

podrá aguantar un día más.

¿No quedasteis en ir poco a poco?

-Sí. -Ahora lo importante es tu salud.

Tú no puedes salir de casa así.

¿O me dirás que tienes cuerpo para estar de pie

durante horas en la pizzería?

-No, la verdad es que no.

-Venga, bébetela.

Verás como te sienta bien.

-¿Qué me está pasando, Nacho?

Yo ya estaba perfectamente.

-No hay que confiarse.

Has pasado una enfermedad muy larga y tienes que ir despacio.

Venga, descansa.

Verás como luego te vas a levantar mejor

y te incorporas a la pizzería a la comida, cuando más falta haces.

Venga, a la cama.

-No, voy a llamar primero a Paolo porque...

quiero avisarle de que no voy. -No, déjalo, ya le llamo yo.

Ahora estará abriendo, ¿eh?

Deja que te cuide.

Venga, a la cama, vamos.

"Bueno, hombre, pues me alegro".

Que sí, hombre, que sí.

No, no, el restaurante lo eliges tú.

Muy bien, venga, hablamos. Adiós.

¿Qué, Hortuño? Sí.

Se ha enterado de que hemos neutralizado a Pastora Montesinos

y nos invita a comer.

No sé si os voy a fastidiar el plan, pero no traigo buenas noticias.

¿Qué ha pasado?

Javier ha solicitado

que declaren el Mercado como edificio protegido.

Sabía yo que la concejala se iba de la lengua.

Yo no sé qué habrá hecho esa mujer,

pero Hortuño tiene información que puede acabar con su carrera.

Ya, pero creo que no ha sido cosa suya.

Javier ha investigado en el Ayuntamiento

y la concejala quería

declarar el Mercado bien de interés histórico,

pero se echó para atrás,

así que él ha decidido retomar las gestiones.

Ya.

¿Y tú no sabrás, por un casual,

quién le ha ido con el cuento a Javier?

No, qué va, no lo sé.

Se lo he preguntado.

Pero no me lo ha querido contar.

Pero qué más da, ¿no, papá? Si, total, el mal ya está hecho.

No.

Tenemos que parar esa solicitud como sea.

Pues creo que vamos un poquito tarde.

Javier me ha llamado desde el Ayuntamiento.

Creo que ya se debe de estar tramitando.

Tu amiguito el Sandokán no para de amargarnos la vida.

No te lo tomes como nada personal, que le pagamos para esto.

Bueno, pues tendremos que hacer algo contra él.

Tú recuerdas que tenemos un trato, ¿no?

Javier es intocable.

Me prometiste que no cruzarías esa línea roja.

Yo tengo que respetar tu relación con tu noviete,

pero tú no respetas los avances que hago con tu madre.

¿A qué vienes esto?

No te hagas el tonto, lo sabes perfectamente.

Has sido tú el que le ha dicho que yo amañé el sorteo para la cena.

Lo que se había convertido en un pequeño pasito hacia adelante

ahora son tres saltos hacia atrás.

A ver si te enteras de una cosa, niño.

Si quieres que yo respete la relación con tu noviete,

tú vas a respetar mi relación con tu madre.

¿Te queda claro?

Mmm. Mmm.

¿Nada? -Qué va.

Ni coge el fijo ni coge el móvil.

-No le des más importancia de la que tiene.

Saldría anoche y se le pegaron las sábanas.

-Estaba despierto

y no ha querido salir. -Pues eso.

Estará durmiendo la mona, pasando la resaca.

Por un día que no venga, no pasa nada.

-Ojalá fuera eso, pero que no, no es eso.

-Carmen, me estás preocupando.

-Está así desde que intentó conducir con Nicolás.

Le dio... le dio una especie de ataque de ansiedad.

Ha debido recordar el accidente y se le ha removido todo.

-Tu marido tiene a veces unas ideas, de verdad...

El pobre Samuel,

sufriendo, es que... Mira.

Ahí lo tienes.

¿Qué pasa? ¿Qué tal estás, bonito? -Bien, bien, abuela.

-Me acaba de contar tu madre

lo que te pasó con el carnet de conducir.

-Pues no sé qué te habrá contado, pero que no ha pasado nada.

Me puse un poco nervioso, pero...

Como cualquier persona que intenta sacar el carnet de conducir, ¿no?

-¿Seguro que solo fue eso?

-Que sí, no te preocupes.

A ver.

Sigo teniendo mis cosas.

Pero, a las malas, si no se me da bien esto,

todavía hay autobuses y taxis.

O que me lleve mi padre. (AMBAS RÍEN)

-Cómo me gusta que te lo tomes así.

Si es que contigo da gusto.

Siempre tan positivo, de verdad, huy.

Bonito.

Eh. Bueno, que me voy a tirar esto al muelle.

¡Guapo! -Tú.

Vengo de hablar con mi padre.

Le he dicho que te lo filtró alguien del Ayuntamiento

y que Pastora no tenía nada que ver.

-¿Y? ¿Se lo ha tragado o no?

-Hasta el fondo.

Bien, bien.

Hemos ganado unos meses hasta la resolución.

Hasta entonces, no pueden tocarnos.

Hay que buscar la manera de sanear las cuentas.

-Pero, digan lo que digan, estamos en una situación mucho mejor.

Si dicen que es histórico,

estamos salvados, y, si no,

la posición para negociar la renovación es mejor.

-No será tan fácil.

Siempre hay gastos.

-Ese no es tu trabajo, para eso estoy yo.

Me preocupa más Hortuño.

Hará todo lo posible para que nos denieguen la propuesta.

Y ya sabemos que tienen amigos en todas partes.

Hay que sacar a Hortuño de la ecuación.

Vale. Vamos a investigar su vida personal.

Mujer, hijos.

Amigos, amantes, todo.

Y también su vida profesional.

-Yo me encargo de lo personal.

-Tú ya has hecho bastante, gracias.

-¿Que no te fías de mí?

-Prefiero que estés al margen, por el bien de todos.

Oye, Javier, entiendo perfectamente

que esta situación no debe ser muy cómoda para ti,

pero Germán ha demostrado que está con nosotros.

Por no mencionar que lo necesitamos.

Y mucho.

¿Estamos, Javi?

Javi.

Está bien.

Tú y yo nos encargamos de lo profesional.

Vale.

Podemos empezar por Moreno Ruiz, era un antiguo socio de Hortuño.

Eran uña y carne.

Puede ser un principio.

Pues parece que ya tenemos de dónde tirar.

Ay, no sabes el peso que me has quitado de encima.

Pensaba que estabas mucho peor. -Que no, mamá.

Le he contado una milonga a la abuela.

Está muy ilusionada con la boda y...

No estoy para tirar cohetes.

Siento por contártelo a ti.

A lo mejor debería ocultártelo. -No. Conmigo no tienes que disimular.

Pero tienes que ser fuerte, yo sé que es difícil.

Pero lo peor ya lo has pasado, Samu.

-Es que, para la gente,

sacarse el carnet de conducir es una cosa más en su vida, pero...

-A ver, hijo, hay que ser optimistas.

Esto que está pasando es una tontería con todo lo que has pasado tú.

Solo tienes que tirar para adelante.

Si estabas fenomenal. -Engañándome.

Que es lo que estaba haciendo continuamente.

-A ver, hijo, dime la verdad.

Es por lo que te ha dicho Carla.

-(SUSPIRA) Si es que tiene razón realmente, mama.

Es inútil intentar sacarme el carnet de conducir.

Esto que me ha dado ahora de ser independiente, pues...

Es una tontería, y no solo porque vaya en silla de ruedas.

La culpa no me va a dejar hacer lo que hacen los demás.

-A ver, hijo, ¿quieres que llamemos a la terapeuta y cogemos cita?

-Que no.

¿Para seguir hablando de lo mismo, una y otra vez?

Ya sabes que... que no tiene sentido que esté aquí,

fingiendo que no pasa nada cuando sí pasa.

Me voy a casa.

-No, mi amor, a ver, ¿en casa qué vas a hacer?

¿Comerte la cabeza?

-De verdad, necesito irme a casa, por favor.

Luego hablamos.

-¿Dónde estás?

¿Qué estás haciendo?

No, para que vayas a casa, a hablar con Samu.

Acaba de venir un minuto y se ha ido a casa amargado.

Yo no sé qué decirle ya y estoy muy preocupada.

Vale.

Sí, pero vete a casa ya.

Un beso.

Una cerveza por aquí.

Eh... ¿Por aquí todo bien?

Sí.

Y aquí "cannoli", ¿verdad?

Vale, Silvia, pues muchas gracias por tu llamada.

Sí, me viene muy bien saber que tenéis todo mi material.

Eso es, vale.

Bueno, pues vamos hablando entonces.

Vale. Hasta luego, guapa.

Chao.

Toma, tu capuchino para llevar.

Ay, ¿capuchino?

¿Capuchino?

Ay, que me he equivocado.

Te había pedido un té, pero el capuchino me gusta.

Perdona. No.

No, no, no. Hoy tengo la cabeza en otro sitio.

Sí, claro.

Y me parece que no soy el único, ¿no?

¿Perdona? Digo que tú también estás...

un poco por el aire, ¿no? Sí, estoy...

¿Todo bien? Sí, nada, si es que...

Me ha llamado una antigua compañera de trabajo de un periódico.

David le ha mandado todo mi material.

De cuando era periodista. Ah, ¿y qué?

¿Te han encargado algún artículo? No, qué va.

Lo intenté hace meses, ¿recuerdas? Ah, sí, sí.

Es un mundo muy complicado, hay mucha competencia...

Ya.

Pero estoy seguro

de que si sigues intentándolo lo conseguirás.

Eso espero. Verás.

Perdona. Sí.

(CARRASPEA)

¿Silvia?

Sí, soy Celia otra vez, oye, perdona que insista,

lo que pasa es que, bueno, he colgado el teléfono

y me he dado cuenta de que el material que tienes

es ya de hace unos años, se ha quedado un poco antiguo.

Y he dicho: "Bueno, voy a preguntarle".

Porque a lo mejor os interesaría tener algo nuevo, más fresco...

Es que justamente tengo un par de entrevistas en la cabeza

y creo que casan perfectamente

con el perfil del periódico en el que estás.

Así que digo, bueno,

si no os importaría darme la oportunidad,

creo que os puede gustar, sin compromiso.

Sin compromiso, o sea, que si...

¿Perdona?

¿De verdad?

Ay, Silvia, muchas gracias.

Vale, sí.

Me voy a dejar la piel y la entrevista os va a encantar.

Sí.

Vale, de acuerdo, pues vamos hablando.

Muchas gracias.

Vale, hasta luego.

Celia, eres increíble. ¡Ay!

A ti no te para nadie.

Felicidades.

¿Sobre qué es la primera entrevista?

Pues no tengo ni idea.

Pero algo se me ocurrirá. Seguro.

No tengo dinero, te pago luego. No te preocupes.

Gracias, hasta luego.

Hasta luego, ¡mucha suerte! ¡Gracias!

Huy...

Eh, enhorabuena, crack.

Ya sé que has solicitado

que declaren el edificio de interés histórico.

Enhorabuena. Oye, ¿cómo no me has dicho nada?

Bueno, lo vi tan claro

que ni se me ocurrió consultarlo con nadie.

¿Ni siquiera al presidente de la Asociación de Comerciantes?

Cuidado, oye, que una buena idea

es una buena idea, hay que reconocerlo.

Además, aquí estamos todos remando en la misma dirección.

Y hay que reconocer, y todos estamos de acuerdo, que tú,

como gerente, estás luchando mucho,

y, sobre todo, para que no caiga en manos del miserable de Hortuño.

Gracias, Elías, ojalá sirva de algo

y el resultado de la solicitud sea el deseable.

¿En el Ayuntamiento te han dicho si lo ven fácil?

Bueno.

Personalmente, creo que tenemos posibilidades.

Cumplimos muchos de los requisitos que piden.

Ah, "personalmente".

¿Y la idea? ¿Cómo surge?

¿Se te ocurre a ti, te lo dice alguien?

No, no, fue todo una casualidad.

Yo me llevé un bajón muy grande

cuando Pastora... Todos.

Sabes, ¿no? Además, no dijo nada, fue así, sin avisar.

Así que decidí ir al Ayuntamiento a hacer preguntas,

a hablar con unos, con otros, y he hecho mis indagaciones.

Ah. ¿Y?

En cuanto les comenté que era el gerente del Mercado, me dijeron

que la concejala había hecho la solicitud

de catalogar el Mercado como bien histórico.

Ah, ¿sí? No veas qué sorpresa

cuando supe que podía hacer la solicitud,

así que lo hice.

Sin pensarlo.

Muy bien, muy bien.

Enhorabuena, esa iniciativa.

Sí, sí, muy bien.

-Sí, si ya lo sé.

Vanesa es una semidiosa.

Y he tenido la suerte,

el placer, de compartir con ella momentos que nunca olvidaré.

Pero, amigo mío, es verdad, un dulce no amarga a nadie.

Pero en este momento no tengo ni cuerpo ni ganas para más dulces.

Así que tú no empieces con la cantinela esta.

¿De acuerdo? -De acuerdo.

-Va, explícame lo de tu hijo.

-Ah. -Será más importante que mis penas.

-Sí, pues nada, resulta que el chaval siente que es una molestia en casa

y, para ser independiente,

ha decidido sacarse el carnet. -Eh.

-El otro día estuve haciendo unas prácticas con él, pero...

No pudo ni intentarlo.

Le vino todo lo del accidente y está hecho polvo, vamos.

-No le he visto, ¿se ha quedado en casa?

-Sí, ha venido un minuto y se ha ido.

Allí lo he dejado, en casa,

mirando el techo de la habitación. -Ya.

-He intentado hablar con él.

Le he dicho que saliera a darse un paseo,

pero es que nada.

-Lo siento mucho, amigo mío.

Por él y por ti.

Porque sé que tú ya has pasado por esto.

Es verdad, nos cuesta mucho ver sufrir a nuestros hijos.

-Ya.

-Pero sabes que lo único que puedes hacer ahora

es tener paciencia.

-Sí, sí, no me queda otra, vamos. Esperar.

Y que se le pase. -Perdona.

Sí, sí, no te preocupes,

la cuenta es a cargo de la casa por la tardanza.

-Oye, Paolo, ¿dónde está Rosa?

-No ha venido.

-Pero iba a empezar hoy, ¿no? ¿No se reincorporaba ya?

-Sí, sí, eso creía yo.

Pero me ha llamado Nacho, no se encuentra bien y no va a venir.

-¿Otra vez enferma? -Eso dice Nacho.

Ay, Nicolás.

La verdad es que la situación es un poco incómoda.

Como se supone que se iba a incorporar uno de estos días,

yo no he contratado a nadie.

Pero la verdad es que necesito ayuda urgentemente.

-Ya. -Con una persona más,

podría hacer mucho más y mucho mejor. -Está claro.

Pero David te está echando una mano con el reparto, ¿va bien?

-Sí, sí, David va muy bien.

Pero más pedidos a domicilio, más trabajo de cocina.

Y yo no puedo con todo.

-Tienes que buscar una solución ya, hombre.

Contrata a alguien. -Ya.

-Oye, ponme el "ristretto".

Que te gusta mucho el palique.

-¿Lo ves? -Tengo un lío hoy que...

¡Hola! ¿Qué tal?

Bueno, os dejo.

Tengo cosas que hacer. Cualquier cosa, me avisas.

Me mantienes informado. Hasta ahora.

Y enhorabuena. -Gracias.

¿A qué ha venido eso?

-¿El beso?

Mi padre no puede saber que no estamos juntos, preguntaría.

-Pues no le digas la verdad, te inventas algo, se te da muy bien.

Yo no voy a hacer el rollito de la parejita feliz.

-Vale, como quieras.

En parte, lo hacía por ti también.

Mi padre me prometió que no te iban a tocar,

eras una línea roja.

Si sabe que no estamos juntos, van a ir a por ti.

-Pues tranquilo.

No necesito que nadie me proteja, y menos tú,

que solo me has puesto en peligro con tus mentiras.

A tu padre le dices lo que quieras.

Que sepa que tú y yo hemos roto.

-Espera.

No te vayas así. -¿Y cómo quieres que me vaya?

No voy a fingir lo que no siento.

Pues ya está todo.

Así que muchísimas gracias.

Verás como no se arrepienten.

Vais a quedaros encantados tú y ellos, te lo aseguro.

Adiós.

Oye, Adela. Dime.

¿Tienes tiempo para hablar de mi ramo de novia?

Pues claro, lo que necesites.

Justamente hablaba de ramos con esa chica que se acaba de ir.

Nunca la había visto por aquí.

No, es la primera vez que viene.

Me ha parecido como muy elegante y con mucha clase, ¿no?

Y tiene muchísimo gusto, ha elegido un ramo precioso.

Ay, se casa.

No, no, ella no.

Es para unos clientes suyos.

Sí, es una "wedding planner". ¿Una qué?

Una "wedding planner".

Una organizadora de bodas.

Ahora está muy de moda

dejarlo todo en manos de una profesional

y que contrate a todo el mundo.

Ah. Mira, a mí me ha encargado:

los ramos de la iglesia,

los centros del banquete y el ramo de la novia.

Ah, yo no sabía que había personas

que se dedicaban a eso. Sí, sí.

Cuando me casé, entre mi madre y yo lo organizamos todo.

Anda, y yo.

Pero ¿lo bien que nos hubiera venido que nos ayudaran?

Ya te digo. Era la primera vez

que organizábamos algo así.

En cambio, ellas organizan muchísimas.

Y se saben todas las iglesias, los servicios de cáterin...

Las maquilladoras, todo.

Ya, pero será carísima, ¿no?

Pues no te creas,

porque, como organizan tantas, les hacen precio.

Y lo que a ellas les rebajan, te lo ahorras tú.

Anda.

¿Y tú me podrías dar el teléfono de la "wending" esa?

Ahora mismo, te lo apunto.

No, mándamelo por una llamada perdida, anda.

¿Una llamada...? Apúntalo, hija.

Bueno. Venga.

Vale.

Se llama...

He hablado con un amigo que trabajó con Moreno Ruiz.

¿Te ha dicho algo que nos pueda servir?

Pues dejaron de trabajar hace dos años,

ni siquiera se hablan.

Cuando se separaron, Moreno Ruiz montó su constructora.

O sea, que pasó algo entre ellos. Eso parece.

Moreno Ruiz recibió una ayuda a emprendedores,

con eso le dio un empujón.

Lo he visto en un artículo.

Recibió el premio porque la empresa estaba basada

en los principios de sostenibilidad ecológica.

Hay que hablar con él.

Si nos cuenta por qué se separó de Hortuño,

hay algo donde rascar. Vale.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

Hola. Perdona, Javier, ¿podrían utilizar la impresora?

Eh... Vale, de acuerdo. ¿Sí?

¿Interrumpo algo? Vengo después. No.

¿Seguro? Gracias.

Me ha dicho David que has tenido algo que ver

con el envío de mi material a los medios.

Sí.

A ver, Celia, me lo preguntó

y le dije que me parecía bien que lo enviara sin que lo supieras.

¿Te ha sentado mal?

¿Mal?

Que me han llamado, Jorge.

¿Qué dices? Sí. Bueno.

Para decirme que han recibido mi material.

Pero he conseguido un encargo.

Qué bueno. Sí.

¿Y dónde?

En un periódico digital, así tipo financiero.

Les he dicho que tengo una entrevista interesante,

pero no tengo nada, a ver qué hago.

Seguro que consigues algo rápido.

Mientras no sea una entrevista a un exchef...

Bueno, puedes estar tranquilo. Vale.

Pero solo tengo dos días, así que espero que se me ocurra

algo pronto. Seguro.

Aquí lo tengo.

Voy a imprimir el contrato y lo firmo.

¿Te importa si te dejo sola? No.

Vuelvo enseguida. Vale, tranquilo.

Vale.

¡Uh!

Ay.

Moreno Ruiz.

Moreno Ruiz.

Hola.

Hola.

¿Podemos hablar?

Claro.

¿Qué pasa?

¿A qué viene esa cara?

No será por lo que hemos hablado de tu madre, ¿no?

No.

Javier y yo hemos terminado.

¿Cómo que habéis terminado?

Pues eso.

Hemos discutido y hemos decidido que lo mejor sería... dejarlo.

La verdad es que llevábamos un tiempo que... que discutimos por todo,

por cualquier tontería,

y esto ha sido la gota que ha colmado el vaso.

¿Tú eres tonto o qué te pasa?

Esa decisión tenías que habérmela consultado.

¿Perdona?

Pensaba que no te caía bien. Es que, a mí,

tu relación me importa una mierda, niño.

Tú no estás con él por placer, estás por trabajo.

A ver cómo nos enteramos ahora de lo que hace, de lo que planea.

Yo estaba engañando a mi pareja y no estaba a gusto.

Muy bien, pues atente a las consecuencias.

¿Que me estás amenazando? ¿Qué quieres decir con esto?

Que si no has sabido jugar bien tus cartas es tu problema.

Yo he cumplido mi parte del trato.

Ahora que no es tu pareja, no tengo por qué respetarlo.

No me lo puedo creer.

Me obligas a que me acerque a él para espiarle

y, ahora que no estamos juntos y no te sirvo para nada,

piensas ir a por él.

¿Tú no tienes escrúpulos?

¿Y qué hago?

Tengo encima a Hortuño.

No podemos fallar.

Hay que hacer las cosas bien. Que me da igual.

Que Javier y yo hayamos roto

no significa que no sienta nada por él.

Haberlo pensado antes de romper.

Aunque te cueste un montón entenderlo,

no todo el mundo es tan vengativo como tú.

Así que espero que sigas respetando nuestro trato.

Javier va a ser una línea roja siempre.

(Llaman a la puerta)

¿Lo imprimiste todo? Sí, ya está.

¿Y sabes qué? Tengo una idea para el artículo.

¿En serio?

Sí. Qué rápido.

Es que no tengo mucho tiempo y me dejo llevar por la intuición.

Y he visto estos artículos que me han dado la idea.

¿Esos artículos? Sí.

Sí, mira.

Hablan sobre Moreno Ruiz.

Es un empresario de la construcción.

Ha levantado todo un imperio en tan solo dos años.

Y su empresa es pionera en edificios ecológicos.

No sé por qué lo tiene aquí Javier.

Pues... igual se está construyendo una casa ecológica, no sé.

No lo creo.

Pero, bueno, yo ya tengo la idea.

Esta tarde intentaré ponerme en contacto con él y entrevistarle.

Ya, pero... ¿así, tan rápido? ¿Lo tienes claro?

No sé.

¿No quieres darle una vuelta o...? Date margen, Celia.

Si es que no tengo margen.

En dos días necesito una entrevista y un artículo.

Además, sinceramente, me gusta, creo que es una buena opción.

Es un nuevo empresario.

Es muy moderno con todo este rollo "eco".

Va a dar mucho juego, ya lo verás. Me voy a ir.

Tengo muchas cosas. Vale.

Gracias. De nada, ¿por qué?

Por el apoyo.

Reyero es lo mejor para la empresa y punto.

Y los demás socios apoyarán mi decisión.

¿Quieres que llamemos a Germán y a Adela

y les preguntemos si quieren seguir con tu amigote?

¿O asumes que te he ganado la batalla?

-¿Qué te parece si nos asociamos y compartimos beneficios?

Es que... No, yo ya he estado asociada

y no me ha salido muy bien la cosa, la verdad.

Más probabilidades de que esta sea la buena.

-Lo que pasó pasó, no se puede cambiar.

Samu no te puede compensar.

Nadie puede.

Es que... yo no soporto verlo tan triste.

¿No crees que estar en una silla de ruedas

ya es bastante castigo?

¿Cuánto más necesitas verle sufrir?

Que haga lo que le dé la gana, si a ella le gusta.

Rojo.

Rojo sangre.

O sangría, ¿no?

Como la que te hará en las cuentas.

Bueno, ¡ya está bien!

No voy a permitir que faltes al respeto a Valeria ni a mí tampoco.

-No voy a conducir.

-No puedes seguir así. -Un desconocido.

-Es un profesional, especializado en coches adaptados.

Te enseñará mejor que tu padre.

-Le habrás contado lo que pasó.

Me tratará como un imbécil. -Le dije

que estabas nervioso.

No hay por qué avergonzarse, es normal.

Esto es lo que necesitas ahora.

¿Qué tal con Javier? ¿Estáis mejor?

No, de hecho, lo hemos dejado definitivamente.

Me ha pedido que se lo cuente a papá,

no quiere hacer el paripé delante de él.

-Imagínate que consigues sacar

una información que salve el Mercado.

Y, sinceramente,

creo que un reportaje con un poquito de carnaza

es mejor que uno hablando de las bondades

de un empresario.

Pues, mira, tienes toda la razón, a la gente le encanta el morbo.

Y, si es un empresario, también.

¿Y este hombre qué? ¿No recoge la mesa?

-Desde que se ha ido Adela, lo tiene todo manga por hombro.

-Ya lo veo, ya. -Con lo bien que estaríamos

con Lorena...

A veces me dan ganas de cruzarle la cara.

-Ay, que no quiero que os enfrentéis más.

Hemos tenido suficiente.

-Él nunca tiene suficiente.

No le voy a consentir

que se siga comportando como un crío.

-Ya sé que no es el momento de tener una relación,

tienes esa puerta cerrada, pero abre una ventanita, mujer.

Que no, que ni puertas ni ventanas, que tengo la cabeza en otro sitio.

A nadie le amarga un dulce.

Un poquito de cariño.

La soledad puede ser muy dura a veces.

Quiero decir si hubo algún problema personal entre vosotros.

Si hablara de Hortuño, se iría toda la entrevista.

El Ayuntamiento nos ha dado... Espera, espera.

¿Trabajas en el Mercado?

-Dame el disco. -Que no está ahí.

-Te dije que lo trajeras.

¿Quién lo tiene? ¿Dónde está?

¿Quién lo tiene?

-¡Que no te lo voy a decir!

-No te vas hasta que me lo digas.

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Mercado central - Capítulo 122

18 mar 2020

Jorge, Germán y Javier, junto a Adela, unen esfuerzos para luchar contra Elías y Hortuño y salvar el Central.

Paolo rompe con Vanesa, consciente de que ahora necesita estar solo.

Nacho ve que pierde el control sobre Rosa y, a escondidas, le empieza a dar unas pastillas con el fin de empeorar su salud.

Adela quiere hacer crecer su negocio, pero le falta personal e infraestructura.

Rosa vuelve a encontrarse mal y pospone su vuelta al trabajo. Nicolás le plantea a Paolo que, viendo que la baja se alarga, lo mejor es que busque a otro ayudante.

Germán, en su papel de doble agente, filtra a Elías que Javier ha solicitado la declaración del mercado como bien de interés cultural. Pese a volver a demostrar su lealtad, Javier no perdona a Germán y le exige que haga pública su ruptura.

El intento de sacarse el carnet ha despertado en Samuel todos sus fantasmas.

Celia decide hacer un artículo sobre Moreno Ruiz, un empresario que fue socio de Hortuño.

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